| A pesar de lo declarado por Fidel
Herrera: "En Veracruz rechazamos el regreso a tiempos de política
mordaza, de represión, de persecución a periodistas."
POLICÍAS ATENTAN CONTRA LA VIDA DE PERIODISTA EN VERACRUZ
(CEPET). Elementos de la Policía Municipal de Oluta, Veracruz (Golfo
de México), secuestraron y atentaron contra la vida de Edgar Irán López
Hernández, reportero del periódico Órale de Coatzacoalcos, luego de que
éste fue testigo, la noche del pasado sábado 17 de julio, de abusos
cometidos contra otro periodista de la localidad por parte del alcalde y
elementos policiacos.
El incidente se registró aproximadamente a las 21:00 horas, después
de que el informador, acompañado por Juan José Barragán, reportero del
Diario del Istmo, llegó a Oluta para la cobertura de un acto político.
Vecinos de la localidad denunciaron a elementos de seguridad pública,
armados y en estado de ebriedad, dentro de la comandancia de la Policía
Municipal, lo que obligó a presentarse en el lugar al alcalde Jesús
Manuel Garduza Salcedo, quien fue captado por la cámara de Enrique
Quiroz García, reportero de la agencia Notisur, mientras reprendía a uno
de los agentes, el cual había sido arrestado dado su avanzado estado de
embriaguez.
El hecho originó la molestia del funcionario, quien arrebató al
periodista su equipo fotográfico, en tanto que tres uniformados
intentaban someterlo y llevarlo al área de celdas, lo cual no
consiguieron. López Hernández observaba la escena a unos metros.
Reporteros de otros medios de comunicación que llegaron al lugar
atestiguaron el momento en que el alcalde se retiraba a su domicilio con
la cámara de la que el reportero había sido despojado, razón por lo cual
decidieron seguirlo para pedirle su devolución.
Édgar Irán López Hernández, quien para ese momento manejaba por la
carretera Oluta-Acayucan (pues se dirigía a hacer entrega del vehículo
que la empresa editorial le había asignado ese día) se comunicó vía
celular con Juan José Barragán a quien dijo que estaba siendo seguido
por la patrulla 001 de la Policía Municipal de Oluta.
Este suceso fue hecho del conocimiento del alcalde, quien para ese
momento ya había aceptado tener en su poder la cámara fotográfica y
había resuelto devolverla. El funcionario, sin embargo, no sólo negó
tener responsabilidad, sino que no hizo nada para frenar el acoso de sus
agentes. Barragán intentó llamar varias veces a su compañero hasta que
por fin logró conectar la llamada y escuchó al otro lado a quien se
presume era uno de los policías agresores mientras decía “te vamos a
partir la madre, ya te cargó la chingada”.
De nueva cuenta, el contacto con el reportero del periódico Órale se
perdió por varios minutos, hasta que éste llamó de nuevo a Barragán y le
pidió: “Por favor no publiquen nada de esto. Por favor se los pido.
Luego te explico”. Sus compañeros decidieron entonces movilizarse y
buscarlo, pero fue hasta después de las 23:00 horas que localizaron el
vehículo del reportero, abandonado, con las llaves puestas y las luces
apagadas, a un costado de la gasolinería que se encuentra entre los
municipios de Oluta y Acayucan.
Según los otros reporteros involucrados, el alcalde Jesús Manuel
Garduza desestimó en todo momento la gravedad de la denuncia contra sus
elementos policiacos e incluso, fastidiado por la presión llegó a
decirles “hagan lo que quieran”, con lo que dio por terminado el
incidente. Minutos más tarde, el munícipe incluso envió a una persona a
devolver la cámara al reportero Enrique Quiroz, pero éste decidió no
recibirla hasta que apareciera su compañero perdido, por lo que el
emisario lo insultó y le advirtió que de no hacerlo destruirían su
equipo.
Sin datos claros del paradero del periodista, la búsqueda continuó.
Cerca de la media noche, Edgar Irán llamó a su familia y a su compañero
del Diario del Istmo, a quienes dijo que había sido abandonado en un
camino de terracería rumbo al municipio de Sayula de Alemán, a varios
kilómetros de su ruta original, donde finalmente fue rescatado
visiblemente golpeado.
Los responsables —narró— habían sido ocho agentes municipales de
Oluta que llevaban el rostro cubierto con pasamontañas, los cuales se le
cerraron a la altura de la gasolinería, donde lo obligaron a subir a la
patrulla, a bordo de la cual lo golpearon con sus armas mientras
amenazaban con asesinarlo si algo del incidente de esa noche salía
publicado en los diarios.
Los policías le exigían los números y los domicilios de Enrique
Quiroz García, Benigno Montes de Oca, Juan José Barragán y Daniel
Vázquez Alcázar, reporteros de Notisur, El Dictamen, Diario del Istmo y
Diario del Sur, respectivamente, quienes habían estado esa noche
presentes y a quienes aparentemente pensaban buscar también para impedir
que la noticia se difundiera.
Finalmente, el reportero fue obligado a bajar en un camino de
terracería, donde los agresores comenzaron a discutir sobre su suerte.
“¿Qué? ¿Nos lo echamos?”, preguntó uno de ellos. “Yo me lo echo, al fin
ya son varios los que debo”, dijo otra voz mientras todos le apuntaban.
Sin embargo, todo pareció quedar en un amago, pues alguien ordenó “ya,
déjense de pendejadas y vámonos”, así que el grupo subió a la patrulla,
llevándose consigo una cartera con 8 mil pesos, una mochila con una
laptop, una cámara fotográfica profesional y una cámara de video, además
de un tripié, que habían robado al reportero.
Edgar Irán empezó a caminar en busca de ayuda, pero más adelante el
vehículo volvió a alcanzarlo. Apuntándole con sus armas, los agentes
policiacos de Oluta le ordenaron ponerse de rodillas. Uno de ellos le
puso el rifle en la cabeza y cortó cartucho, lo que originó una reacción
instintiva del periodista, quien desvió el cañón con el brazo al mismo
tiempo que sonaba el disparo, por lo que decidió dejarse caer. “Vámonos,
ya te lo echaste”, gritó uno de los uniformados, que subieron a la
unidad y escaparon. Fue en una vivienda cercana donde finalmente el
periodista pudo pedir ayuda y dar a su familia y compañeros de trabajo
su ubicación.
Tanto Enrique Quiroz, como Edgar Irán López interpusieron una
denuncia ante la Agencia Segunda del Ministerio Público Investigador de
Acayucan por varios delitos entre los que se encuentra el de intento de
homicidio. El alcalde Jesús Manuel Garduza, directamente involucrado en
los hechos del sábado, declaró que el elemento policiaco ebrio a quien
se le vio reprendiendo ya fue despedido y que en caso de que las
autoridades requirieran a los policías que agredieron al reportero se
les pondrá a disposición del Ministerio Público.
“No seré cómplice de ningún policía que haya cometido algún abuso de
su autoridad o arbitrariedad contra la ciudadanía, si son culpables, que
la paguen”, dijo el funcionario. Sin embargo, nadie ha sido detenido
hasta el momento.
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