EL BRUXISMO O RECHINIDO DE
DIENTES,
PATOLOGÍA EN AUMENTO
Si no se diagnostica a tiempo, las secuelas son
desastrosas para la cavidad bucal, alterando los músculos elevadores de la
mandíbula y los dientes
Con esta investigación, María Gabriela Nachón García obtuvo el Premio “Arte,
Ciencia, Luz” 2016
En
los últimos años han incrementado las patologías relacionadas con los
niveles altos de ansiedad y una de ellas es el bruxismo, que es cuando las
personas aprietan o frotan los órganos dentarios (dientes) por las noches.
María Gabriela Nachón García,
egresada del Doctorado en Ciencias de la Salud y académica del Instituto de
Ciencias de la Salud de la Universidad Veracruzana (UV), mencionó que la
incidencia de este padecimiento se ha incrementado alrededor de cuatro
puntos porcentuales, de 2010 a la fecha.
Indicó que uno de los factores
etiológicos a los que el bruxismo está asociado es el nivel de estrés que
viven las personas y al momento “sólo es tratada por los cirujanos dentistas
con un tratamiento paliativo a través del uso del guarda oclusal, pero no se
había buscado el punto de origen del trastorno”.
Al ser cirujano dentista,
mencionó que ha visto a personas que presentan bruxismo con un deterioro
importante de los órganos dentarios, por ello se interesó en investigar
dicha enfermedad para obtener el grado de Doctora en Ciencias de la Salud.
Además, este trabajo, titulado
“Arquitectura del sueño y niveles de catecolaminas plasmáticas en pacientes
bruxistas”, recibió el Premio “Arte, Ciencia, Luz” 2016 por su calidad,
originalidad y aportaciones.
EL BRUXISMO
Anteriormente, el bruxismo era
considerado como una parasomnia, fue hasta la más reciente clasificación
internacional de padecimientos del sueño donde se enmarcó como un trastorno
del movimiento, al igual que el síndrome de piernas inquietas y/o los
movimientos periódicos de las extremidades, explicó María Gabriela Nachón.
Su interés en estudiar dicho
trastorno, compartió, se debe a que es propiciado por diferentes factores
etiológicos (agentes responsables del desarrollo de un estado patológico).
“Siempre he creído que los
odontólogos no debemos quedarnos sólo en el estudio de la cavidad bucal,
sino que también debemos considerar todo lo correspondiente a las
manifestaciones sistemáticas del organismo y cómo repercuten en la cavidad
bucal.”
Enfatizó que el diagnóstico de la
enfermedad es difícil, de ahí que se identifique a través de la
sintomatología: dolor de cabeza matutino, limitación de la apertura bucal,
dolor de la articulación temporomandibular, desgaste de los órganos
dentarios, alteración del tejido periodontal, hipertrofia de los músculos
elevadores de la mandíbula (principalmente del macetero), dolor en la región
cervical, entre otros.
Por lo general, destacó, el
bruxismo recibe tratamiento paliativo, por lo que el paciente no se cura,
“el proceso que vive es difícil porque desembolsa una cantidad importante de
dinero, sin considerar el desgaste emocional, por no tener un diagnóstico
oportuno”.
Si no es detectado a tiempo, las
secuelas son desastrosas en la cavidad bucal, y aunque se practiquen
restauraciones, la actividad de las contracciones de los músculos elevadores
de la mandíbula no se corrige y serán destruidas igual que los dientes.
Al preguntarle si esta patología
puede presentarse en niños, Nachón García respondió que el rechinido de
dientes puede considerarse normal por el cambio de dentición, “pero si
después de los 15 años de edad aún se presenta el frotamiento y apretamiento
de los dientes, entonces ya se considera bruxismo”.
ANSIEDAD ALTERA LA ACTIVIDAD
MOTORA
La investigación sobre el
bruxismo en el sueño ha sido intermitente, es decir, hay periodos en que
existe una diversidad de trabajos, y otros en los que pareciera que se
pierde el interés en el padecimiento, señaló María Gabriela Nachón.
“Probablemente esto se deba a que
es difícil hacer investigación que involucre estudios diagnósticos. En este
caso, la realización de una polisomnografía (ayuda a detectar los trastornos
del sueño) es elemental para obtener un diagnóstico certero en una clínica
especializada, se colocan electrodos en diversas partes del cuerpo.
Esto permite tener información de
la actividad cortical, movimiento de los ojos y de los músculos, con esto se
puede establecer la fase del sueño relacionada con los episodios de
bruxismo, cuánto dura el episodio y si genera microdespertares.”
Contó que el estudio fue un
trabajo muy extenso y con algunos momentos difíciles, que tuvo por objetivo
conocer en una muestra de 44 individuos la arquitectura del sueño y los
niveles de catecolaminas ─grupo de sustancias segregadas al torrente
sanguíneo cuando hay estrés o actividad física─ en los pacientes bruxistas
comparados con personas que no tienen la patología.
“Fue una labor titánica, desde
seleccionar a los pacientes y el lugar idóneo, así como tener las
condiciones controladas durante toda una jornada de sueño.”
Algunos de los resultados,
compartió, es que el bruxismo está asociado con niveles altos de ansiedad,
trastornos del sueño, alteraciones en la región orofacial y modificación en
la concentración de dopamina, esta última es la encargada de controlar el
sistema motor del organismo, especificó.
Lo anterior permitió plantear la
hipótesis de que en el sistema nervioso central el aumento de los niveles de
ansiedad genera un desequilibrio en la concentración de dopamina, lo que
provoca alteraciones en la actividad motora y contracciones de los músculos
elevadores de la mandíbula, presentándose así los episodios de bruxismo.
Asimismo, “pudimos observar que
la eficiencia del sueño de los pacientes bruxistas está dentro de los
parámetros de normalidad en todas las diferentes etapas del sueño y en las
concentraciones de catecolaminas, debido al proceso de homeorresis, que es
el fenómeno que tiende a mantener el equilibrio en el cuerpo ante un cambio
constante”.
Reiteró que la investigación la
inició para encontrar una posible solución al bruxismo, pero lo más
importante –enfatizó– es difundir los resultados obtenidos a través de
publicaciones, así como exposiciones en congresos, concursos, entre otras
actividades, a fin de que la población conozca los avances científicos.
Con relación al Premio “Arte,
Ciencia, Luz”, comentó que este tipo de reconocimientos reconfortan el
espíritu, estimula el trabajo y renueva el ánimo para continuar en la
investigación.
“Me siento muy satisfecha que
personas con la experiencia como la del jurado, reconocieran que fue un
trabajo con una metodología limpia, correcta, con normatividad ética.”
Por último, dijo que el gusto por
la investigación se desarrolla desde la licenciatura, sólo basta que uno de
los académicos inspire a sus alumnos para que inicien algún proyecto. Sin
embargo, reconoció que en ocasiones el área de ciencias de la salud es
desconocida para los estudiantes.
“Es importante
que los jóvenes tengan la oportunidad de saber que la investigación no está
lejana a sus vidas y carreras. Todos tenemos, en la actividad que sea,
interrogantes e inquietudes por resolver y esto es lo necesario para iniciar
una investigación”. |