ENTÉRESE DESDE SU MOVIL,
CONECTESE A INTERNET Y SOLO ESCRIBA:
http://eljejen.com

fapermex_small.jpg (1518 bytes)
band_mx.gif (16678 bytes)
   

INICIO          CULTURA          ENTRETENIMIENTO          OPINIÓN          VIDEOS

 
¡ANÚNCIESE AQUÍ! ¡ESCRÍBANOS!

RECOMIENDE ESTE CONTENIDO 

 

ESTADO DEL TIEMPO

TV INTERNET

 

 

 

Sin tacto

Sergio González y Levet

¿XALAPA ESTÁ DE ACUERDO?

Algo huele a podrido en el asunto del sorpresivo anuncio hecho por la coalición PAN-PRD en el sentido de que David Velasco Chedraui es el quinto aspirante registrado para la candidatura a la presidencia municipal de Xalapa.

Sin un afán acusatorio, es evidente que esa información que fue ocultada hasta el día de ayer tiene visos de sospechosísimo.

Porque ¿Cuál podría ser el objeto de reservar el nombre del cachorro político de la poderosa familia financiera de la capital?.

De ahí que los otros aspirantes a esa posición -ésos sí con su registro gestionado dentro del tiempo que consigna el OPLE y hecho público cómo es costumbre y necesidad- hayan puesto el grito en el cielo, ante lo que consideran un intento de imposición que quien ya fue alcalde de Xalapa.

Varias razones se ocurren al imaginario colectivo sobre este hecho sorpresivo, y vale la pena consignarlas en la búsqueda de un motivo válido.

1.- La primera es que David Velasco Chedraui se había reservado hasta el final la decisión de competir, a la espera de lo que le ofrecieran otros partidos políticos a los que buscó él mismo, como el PRI o Morena.

2.- También podría ser que la candidatura de Davicho haya sido un acuerdo cupular con los hermanos Alfredo y Antonio Chedraui, muy cercanos como siempre al círculo del poder, quienes verían con muy buenos ojos para los intereses locales de su consorcio estuvieran apoyados por la autoridad municipal, como ya sucedió en el trienio anterior de su sobrino y hace muchos años con su cuñado Manuel Fernández Ávila en la silla municipal.

3.- La tercera es que en las encuestas -¿a modo?- mandadas a hacer por la coalición, ninguno de los otros aspirantes figuraba de manera que tuviera oportunidad de vencer la simpatía electoral de que disfruta el partido de Andrés Manuel López Obrador en Xalapa (y otros puntos de la entidad).

“Haiga sido como haiga sido”, para usar una terminología muy de Acción Nacional, la candidatura de David Velasco Chedraui estaría entrando con calzador porque:

a) Su paso por el Ayuntamiento xalapeño como alcalde y por la Legislatura local como diputado no fueron muy del agrado de la ciudadanía capitalina.

b) La marca Chedraui, que sigue creciendo como la espuma en lo comercial, ha venido a la baja en cuestiones electorales.

c) Otros contendientes que han jugado limpio durante el proceso, como el apreciado empresario Nicanor Moreira Ruiz, se podrían sentir con toda justicia traicionados por el partido que los impulsó, y no apoyarían las pretensiones de David y su promotor.

Aun no han cometido por completo el error la coalición blanqui-amarilla y están a tiempo de enmendar para que su proceso interno siga fluyendo en los márgenes de justicia y transparencia con el que se había venido realizando (lástima, porque parecía que la decencia estaba llegando a los partidos políticos).

No imagino cuál es el afán personal de David Velasco Chedraui de volver a ocupar la silla municipal, porque se le vio aliviado cuando culminó su trienio. De él se conoce que es un buen hombre, y llegar de esa manera aviesa por parte de quienes lo empujan no va con él.

En fin, aún no hay nada definitivo, por lo que panistas y perredistas pueden aún obrar bien.

Y si no, Hipólito ya se prepara para ocupar tranquilamente la presidencia para Morena… o el PRI hace la chica que se ve tan imposible, porque la política en Chedrahui no cuesta menos.

Sin tacto

Sergio González y Levet

EL GURÚ: SOLEDAD Y COMPAÑÍA (2)

-Ahora yo fui el que estuvo un rato solo –me recibió el maestro como saludo, porque me había ganado en llegar por cinco minutos— y te puedo asegurar que no me sentí sin compañía en ningún momento. Y no es que goce la soledad, sabes lo sociable que soy por naturaleza, pero a cada ser humano le conviene disfrutar exclusivamente de su propia persona, y eso solamente lo consigue alguien cuando se abstrae de sus semejantes, aunque esté en un lugar tumultuoso.

-Perdón, maestro, pero a mí también me retrasó el tráfico, aunque no tanto como a usted ayer. Pero me decía de la soledad...

-Que es un lujo que cada vez podemos darnos menos, porque el hombre contemporáneo ha terminado por desarrollar un miedo absurdo a estar solo, y ésa es la razón por la que muchas veces comete el error de aceptar las peores compañías.

-Sin embargo, conozco a grandes solitarios que parecen vivir felices en su misantropía –tomé la palabra-. Hoy mismo me enteré del caso de una mujer entrada en los sesenta años que de un día para otro abandonó a su marido, con el que tenía 40 años de casada. La razón que le dio fue terminante: quiero vivir sola, siempre lo he querido hacer, porque no soporto la compañía de las personas, sus pláticas absurdas o aburridas y esa obligación de contestarles o contarles cualquier cosa para dar la sensación de que me interesan algo, lo cual se aparta absolutamente de la verdad, y a mí nunca me ha gustado decir mentiras.

-Ahí tienes un caso –mi mentor me interrumpió amablemente—de una persona como hay millones que sin odiar a la raza humana, no ha logrado conectar sus emociones con nadie. Son seres son emoción, sin amor; el sumun del egoísmo, pero un egoísmo no agresivo, sino pasivo. Los anacoretas caen en esta clasificación, aunque ellos alegan motivos místicos. “Vivo sin vivir en mí/ y tan alta vida espero/ que muero porque no muero”, decía Santa Teresa de Jesús y multitudes han estado de acuerdo con ella a lo largo de los siglo, aunque no por razones de la lógica católica.

-Interesante su punto de vista –le dije--, pero no me queda claro si usted en realidad está haciendo un elogio de la soledad, cuando siempre lo veo gozando la compañía de sus múltiples amistades. No me diga que no disfruta estar acompañado.

-No, para nada. Cómo crees. Me declaro un incorregible ser social. Soy el hombre más feliz del mundo cuando disfruto la compañía de personas inteligentes. Platicar con gente así es mi mayor satisfacción y la mejor forma de justificar mi existencia terrenal...

El maestro se ensimismó en su dicha, sonrió para sí, sumergido en una idea que le gratificaba grandemente hasta regresó a la realidad y concluyó sus pensamientos:

-Soy partidario de la compañía humana. La gozo. Pero no me cae nada mal cada cierto tiempo alejarme de mis semejantes, conversar conmigo mismo como lo hacía Machado y ponerme de acuerdo con mis propios pensamientos. La soledad, te lo repito, es un lujo que cada día podemos darnos menos, porque no hay peor obstáculo para ella que todos los aparatos que hoy nos mantienen conectados con el mundo, con todo mundo, con todo el mundo. Una persona que está metida en su celular, en su tableta electrónica, en su computadora, en realidad no está sola sino que está conectada con la humanidad y con su propia humanidad a través de la tecnología prodigiosa que ha convertido el vasto planeta en la aldea global que preconizó Marshall McLuhan, que no obstante que fue un farsante intelectual sí le atinó al enunciar está ocurrencia, que se volvió tan famosa.

-Entonces, usted considera que es bueno ser sociable, aunque no tanto…

--Hay que ser muy sociable, totalmente sociable. Tenemos que interactuar con nuestros prójimos lo más posible. No obstante, una cierta dosis de soledad a nadie le cae mal. Y por cierto, ahora me toca mi toma de este singular medicamento para la mente y el alma.

Y se fue sin decir nada más.


Sin tacto

Sergio González y Levet

EL GURÚ: SOLEDAD Y COMPAÑÍA

—Qué bueno que llegó, maestro, porque ya me estaba desesperando de estar solo en la mesa de esta concurrida cafetería —el filósofo se había retrasado poco más de media hora, lo que era insólito en sus costumbres.

—Te pido que me disculpes, pero el tráfico estuvo, si eso es posible en esta ciudad caótica, peor que todos los días, y no obstante que salí con toda antelación de mi casa, se me hizo irremediablemente tarde, sentado en el asiento delantero de un taxi —me contestó con un reflejo de alivio cuando logró sentarse por fin en la silla que lo esperaba desde hacía rato.

Pidió un té de manzanilla -según él, es el único que vale la pena tomar-, esperó unos minutos en silencio mientras su cuerpo se acomodaba a la temperatura de la sombra… y me asestó el primer dardo:

—Bueno, Saltita, pero “solo” no estabas, porque siempre he pensado que te sabes hacer compañía muy bien. A ti te quedan al pelo los versos de Machado el bueno, que es Antonio: “Converso con el hombre que siempre va conmigo./ Quien habla solo, espera hablar a Dios un día./ Mi soliloquio es plática con ese buen amigo,/ que me enseñó el secreto de la filantropía”. O los de don Félix Lope de Vega y Carpio, también inmortales: “A mis soledades voy,/ de mis soledades vengo,/ porque para andar conmigo/ me bastan mis pensamientos.”
Obvio, no le iba a conceder la razón tan fácilmente, así que le repliqué:

—Mucha y muy buena poesía, maestro, pero mientras esperaba a que llegara usted, sentía muy pesada la mesa vacía. Ya sabe que no me gusta llenar la soledad con el acompañamiento artificial del celular, así que estuve casi media hora con la mirada perdida y los pensamientos al garete, en medio del barullo de tantos que sí tenían con quién conversar. Y mire que lo aprovechaban a modo, mientras yo me sentía cada vez más inquieto, no por su tardanza sino por la sensación creciente de sentirme aislado.

—Y qué es la soledad, habría que preguntarse antes. Porque muchas veces uno se siente perdido cuando está rodeado de sus amigos y otras goza la percepción de sentirse acompañado, aunque esté en un paraje solitario, sin nadie cerca. Yo considero que la compañía de otros seres humanos está sobrevalorada en un mundo en el que somos tantos de nuestra especie que ya no cabemos en él. La soledad, en verdad te lo digo, se ha convertido en un lujo, porque vivimos entre miles de millones de semejantes y nos vemos obligados a interactuar con muchos de ellos a causa de los enormes avances en el campo de las telecomunicaciones y de las cada día más eficaces técnicas psicoterapéuticas que nos impulsan a mejorar nuestras interrelaciones.

El pensador recorrió con su vista las otras mesas, como invitándome a que me diera cuenta de que el ruido de las conversaciones también nos hacía compañía.

—Nadie nos ve ni nos toma en cuenta, es cierto —reconoció al ver mi desazón como respuesta a su encargo—, pero busca en tu interior y encontrarás que te sientes protegido junto a tus semejantes, arropado simplemente por su presencia.

En este momento, el Gurú interrumpió la charla, dio por terminado el encuentro y me instó a que nos fuéramos a nuestras casas, porque…

—A como está la vialidad, apenas tendremos tiempo de llegar a nuestros respectivos hogares para la hora de la comida. Mañana seguimos la plática, mi estimado discípulo, porque el tema da para mucho más.


Sin tacto

Sergio González y Levet

CARTA A AMÉRICO ZÚÑIGA

Señor Presidente Municipal de Xalapa, conocida como la Atenas Veracruzana:

Me permito distraer su atención porque hay un tema que veo es de mucho interés para un amplio sector de la comunidad intelectual de esta ciudad, y es que el escritor más importante que hemos tenido, Sergio Galindo, merece un homenaje y un reconocimiento por todo lo que hizo en su fructífera existencia, que dejó de ser hace algunos años.

En la entrega de ayer de esta columna, me referí a que nuestro novelista señero y un editor de nivel internacional no tiene una calle con su nombre que conmemore su vasta obra literaria y cultural, y en cambio sí hay burócratas de medio pelo, de vidas grisáceas, cuyos descendientes pueden presumir calles y avenidas que recuerdan su poco notable obra.

Muchos amigos escritores, músicos, investigadores de la UV me han estado llamando para comentar que están de acuerdo con lo que señalé, en el sentido de que el nombre de Sergio Galindo se merece por lo menos una avenida importante, o una calle destacada del centro de la ciudad.

Mire usted, los señores Fernández Chedraui han preferido poner nombres de ciudades extranjeras o de accidentes de la naturaleza en los fraccionamientos que han construido a mansalva en el sur de la ciudad.

¿Por qué no mejor en lugar de una “Avenida Europa” o una “Calle Lava” presiona usted ante ellos para que impongan a nuestras cumbres literarias para el recuerdo de las futuras generaciones?

Imagine que Montemagno se llamara mejor “Fraccionamiento Editorial UV”, y que la gente viviera en el bulevar Emilio Carballido # 3 o en la avenida Juan Vicente Melo # 47, o en la calle Renato Prada Oropeza # 74.

Y que la rúa más grande llevara el nombre de quien fundó la Editorial universitaria, ésa que está cumpliendo 60 años de llevar cultura y conocimiento a nuestras juventudes.

No se los he preguntado, pero le puedo asegurar que están de acuerdo con mi propuesta intelectuales locales de la talla de Juan José Barrientos, Jorge Brash, Guillermo Cuevas, Ángel José Fernández -Director del Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias de la UV-, la doctora Guadalupe Flores -Directora de la Facultad de Letras de la UV­-, Rodolfo Mendoza, Efrén Ortiz Domínguez, Luis Arturo Ramos, José Luis Rivas, Guillermo Villar…

Seguro también estarían de acuerdo el Secretario de Turismo, Leopoldo Domínguez Armengual -un lector asiduo de la obra de Sergio Galindo- y el Director del Instituto Veracruzano de la Cultura, Enrique Márquez Almazán.

Y más de acuerdo se manifestaría la Rectora de nuestra máxima casa de estudios, la doctora Sara Ladrón de Guevara, quien conoció al hombre y a la obra, y los justiprecia con alto valor.

Fíjese, cuando se celebró el primer Hay Festival en Xalapa me consta que la entonces alcaldesa Elízabeth Morales recibió una carta firmada por intelectuales de gran renombre como Sergio Pitol, Elena Poniatowska y José Emilio Pacheco, en la que le pedían que le impusiera el nombre de Sergio Galindo a una calle xalapeña.

Ella, taaaan sensible a la cultura, nunca dio la menor respuesta a esa petición.

Un gobernante que sabe palpar el sentir de los ciudadanos y se preocupa por redimir injusticias se convierte en un estadista. Ahí tiene usted una oportunidad para demostrar su tamaño… que lo tiene por herencia.

Gracias por su atención.


Sin tacto

Sergio González y Levet

DOS CALLES

La primera está en un fraccionamiento exclusivo de Xalapa; discreto, medio escondido del ruido mundanal, al inicio de la muy traficada Avenida Araucarias. Se entra a ella justo en donde está el café Expresso 58 (saludos, Davicho Velasco) y de inmediato se aprecia su versatilidad: subidas y bajadas y una curva pronunciada que se pueden recorrer cómodamente por el cemento hidráulico con el que está revestida.

Las banquetas y guarniciones rechinan de nuevas y no ofrece el triste espectáculo de los alambres cruzados entre los postes, porque tiene cableado interno. Por ahora, es oscura por las noches puesto que aún no encienden las luminarias que ya están colocadas, pero en cualquier momento le darán la alegría de la luz a esa calle que sonríe durante el día por su equipamiento urbano de alta calidad y el buen temperamento de sus adornos.

A los lados hay casas modernas, nuevas; edificios hechos con el gusto de la buena arquitectura, que no afectan la armonía urbana.

Es una calle de primer mundo, grata, limpia.

La segunda es una rúa perdida en los entreveros de una colonia populosa de Coatepec. Apenas una cuadra y media que da de malas contra una pared; unos 70 metros en los que con trabajos caben tantos hoyos que tiene en su mal asfaltado arroyo. Cruzan de un lado a otro, como pasacalles del mal gusto, los cables de la luz y muchas sospechas de diablitos puestos por la desesperación de no poder pagar los servicios indispensables para seguir viviendo en esta vida moderna, tan cara y acongojada.

Ésta sí tiene luminarias encendidas, pero son unos cuantos focos descoloridos que no pueden derrotar definitivamente a la penumbra en la que se esconde el peligro de un robo, de un asalto, de un abuso.

Sus banquetas son angostas y malhechas, e interrumpen el paso cada tantos metros los postes que están plantados en donde menos debieran. Las guarniciones están a punto del desborde, muchas ya destruidas por el uso inconsecuente.

Las casas son pequeñas, feas, malhechas en el gusto del maistro de obras que le sabe a la mezcla, al alambrón y al ladrillo, pero no tiene idea del arte o cuando menos del buen gusto. Son cajones con techo, puertas y ventanas colocadas al arbitrio y sin disposición alguna, que participan de lo deslucido y lo sustentan.

Es una calle fea, perdida, angosta.

La primera calle lleva el nombre de un funcionario que hizo obra pública y fortuna en el sexenio del gobernador Rafael Hernández Ochoa, fue alcalde de Orizaba y pasó a la historia sin pena ni gloria porque no destacó particularmente como un funcionario innovador, entusiasta, capaz.

Isaías Rodríguez Vivas fue un Director de Obras Públicas entre gris y cumplido, en el límite mínimo de su responsabilidad como servidor público. Seguramente lleva esa primera calle de Xalapa su nombre porque la construyó algún fraccionador que fue beneficiado por aquél cuando fue funcionario porque era su amigo o colega.

La segunda calle, que ni siquiera está en Xalapa, su ciudad natal, se llama Sergio Galindo, y mal conmemora al mejor escritor que dio la Atenas Veracruzana en la segunda mitad del siglo XX, pero que además fue un editor formidable que puso en el mapa literario del mundo y de la historia a la Editorial de la Universidad Veracruzana en los años 50 y 60, cuando le publicó a todos los jóvenes escritores que después se convertirían en las glorias de nuestra literatura, como Gabriel García Márquez, Elena Poniatowska, Jorge Ibargüengoitia, Juan Vicente Melo, Juan García Ponce, José Emilio Pacheco, Emilio Carballido…

A Sergio Galindo -que nació y vivió su infancia al igual que sus numerosos hermanos en la vieja casona familiar de la calle Insurgentes de Xalapa- le debemos los veracruzanos el lustre de nuestra literatura estatal y un legendario trabajo de promoción editorial de cuyo prestigio sigue viviendo la UV hasta nuestros días.

Galindo también fue fundador y director de La Palabra y el Hombre, la revista insignia de nuestra máxima casa de Estudios, que sigue apareciendo a la fecha.

Es cosa de justicia y de criterio: ahora que la Universidad y los veracruzanos celebramos los 60 años de la Editorial UV, podrían las autoridades de la casa de estudios gestionar ante la autoridad municipal que por fin haya una calle decente (o una gran avenida, que eso se merece Galindo y más) que recuerde a los xalapeños al hombre de letras que tanto hizo por nuestra cultura.
Digo, si se la pudieron dar a Isaías, que no hizo gran cosa…

Tienen la palabra doña Sara y don Américo.


Sin tacto

Sergio González y Levet

LOS DÍAS Y LOS AÑOS

Los veracruzanos y su Gobernador estamos ya metidos de lleno en ese engendro de mini-gubernatura de dos años, que debemos al “colmillo” político de que tanto alardeaba del prófugo Javier Darte de Ochoa “y que tanto daño le hizo a los aqueos” -como dice La Ilíada de Homero-.

Dos años que apenas darán tiempo para empezar a recomponer el desastre administrativo de 12 años de malos modos y peores acciones; dos años que bastan apenas para iniciar el rescate de la devastación en que nos dejó la ambición desmedida, la falta total de ética, la amoralidad de un grupo de muchachos mal formados en el camino de la corrupción sin límites.

Dos años que se irán como agua, que se colarán entre los dedos como la arena el desierto y que van transcurriendo intensos y acelerados en el trabajo titánico de comprehender el desastre, de desfacer el entuerto.

Dos años que significan 24 meses, en los que caben 730 días que suman 17,520 horas y son 1 millón 51,200 minutos y en segundos, 60 millones 72 mil.

Dos años de los que habrán transcurrido, al final del 9 de febrero, 2 meses y 9 días, que suman 71 días, es decir, 1,704 horas o 102,240 minutos o 6 millones 134,400 segundos.

Dos años a los que les restan 21 meses y 21 días, que son 659 días en total y significan 15,816 horas o 948,960 minutos o 56 millones 937,600 segundos para completar la cruzada por Veracruz, la hazaña de restañar la debacle, de enderezar el rumbo perdido y regresar a que seamos el estado poderoso y rico que históricamente hemos sido dentro de la República federal: el tercer en población, uno de los primeros en recursos naturales y el primerísimo por la calidad de su gente trabajadora y alegre, ingeniosa y responsable… menos unos cuantos que ahora andan de huida o recluidos en la sombra.

Obvio, para la celeridad de la miseria lo que se ha hecho va lento, y a contrario sensu, no hay velocidad posible que se adecue a las necesidades inminentes y perentorias de un pueblo despojado de su patrimonio, de un gobierno con las finanzas en cero y de un presupuesto agotado por la codicia de un grupúsculo que ahora pretende emplear lo robado para salvaguardar legaloidemente su injusta libertad.

Es tan corto el amor y es tan largo el olvido, diría Neruda.

Si 20 años no es nada, como dice el tango inmortal, dos años es diez veces menos que nada, y por eso la ciudadanía debe cambiar su percepción y su expectativa.

El tamaño descomunal del daño requiere de medidas draconianas, duras y difíciles, para poder empezar la reconstrucción; sacrificios que a nadie le gusta hacer… pero no hay de otra.

Difícilmente el régimen podrá abonar en popularidad si tiene que recortar sueldos, reducir empleos, austerizar los gastos.

Pero no hay de otra.

Así como la nación requiere la unidad ante el Presidente para enfrentar los arrebatos compulsivos de Donald Trump, Veracruz requiere que todos nos pongamos a trabajar en unión con el Gobernador para salir del hoyo en el que nos metieron, sin cuartel y sin medida.

Lo dicho: no hay de otra.

Sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas…


Sin tacto

Sergio González y Levet

CEDA EL PASO Y SEA FELIZ

No me canso de repetirlo a quien se me deje, y no me canso de repetirlo en este espacio: si quiere vivir mejor en esta ciudad incomprensible, ceda el paso y sea feliz.

Por eso es que digo:

Enfangado en el inefable tráfico xalapeño, entre claxonazos y empujones de metal, pude advertir cómo, de vehículo a vehículo, muchos conductores y sus acompañantes se entrecruzaban mentaditas y mentadotas de madre con sus vecinos de desgracia y de carril.

El paso por las calles citadinas se ha convertido en una oda al derrame biliar, en una endecha al estrés, en un ditirambo al revés que sufren y padecen todos los ciudadanos metidos en esa trampa que se llama calle, en nuestra sufrida y sufriente capital de Veracruz; crea una mala reacción, aunque tiene su parte buena.

Y digo lo de la mala reacción y lo de la parte buena porque en medio de la ensoñación en la que se cae sin remedio durante los largos minutos de la espera, entre un frenazo y el acelere con el que los más optimistas piensan que avanzan y que se les permitirá llegar en tiempo y forma a donde vayan; en esos largos minutos, decía, tuve el tiempo para que se me ocurriera la idea ¿brillante? de que uno se enoja porque quiere, que todo es cosa de actitud y de tomar las cosas con filosofía.

Y como es cosa de filosofía, se me ocurrieron seis premisas que aquí pongo a consideración del respetable:

La primera es recordar que no hay manera de viajar rápido en las rúas xalapeñas. La lentitud es inevitable en una ciudad con el doble o el triple de los vehículos que puede soportar.

La segunda, que el tránsito tortuoso de nuestra ciudad lo hacemos peor cuando todos queremos pasar primero y antes que nadie. Y a ello hay que aumentarle el gancho al hígado repetido que significa andarse peleando por un quítame esas pajas o porque el otro ya se quiere avilonear nuestro carril o porque alguien se estacionó en doble fila o porque…

La tercera, que los agentes de vialidad no sirven para nada, más que para elevar los niveles de estrés con sus silbatazos y sus incapacidades.

La cuarta, que los compañeros taxistas no tienen remedio, igual que sus congéneres de los camiones urbanos, y es perder el tiempo tratar de hacer que comprendan algo.

La quinta es que podríamos aprovechar el ocio para aprender alguna nueva habilidad que se deje, como oratoria y declamación, algún idioma, o memorizar las tablas de multiplicar al revés y al derecho o el directorio telefónico de la ciudad de México. En verdad que da tiempo para eso.

La sexta premisa es que si uno deja de pelear por ganar lugares y se resigna a que se va a tardar mucho tiempo en ir de una parte a otra, finalmente va a llegar en el mismo tiempo que si se pelea contra el mundo de los otros conductores, pero eso sí, llegará con la vesícula intacta y en una de ésas hasta con una sonrisa en la boca.

Por eso le recomiendo una vez más, si me permite:

Ceda el paso… y sea feliz.


Sin tacto

Sergio González y Levet

TODOROV: LOS SEMIÓLOGOS MUEREN PRONTO

A la temprana edad de 77 años falleció hace alguna horas en París uno de los pensadores más lúcidos de la segunda mitad del siglo XX y lo que va de este.

Leo en El País un texto de Alex Vicente que describe mucho mejor que yo lo podría hacer a este parisino nacido en Bulgaria en 1939.

“Filósofo, lingüista, semiólogo y teórico de la literatura, Todorov habrá sido uno de los observadores más lúcidos del desorden de las sociedades contemporáneas. Humanista de aliento crítico, dedicó su obra a estudiar la alteridad, la barbarie, los límites de la libertad individual y el espíritu de insumisión ante circunstancias adversas”.

Tzvetan Todorov, puedo decirlo, fue mi amigo en mi etapa de estudioso de la semiótica tan grande como él, Renato Prada Oropeza, quién igualmente murió años antes de cuando debía hacerlo.

Por eso afirmo que los semiólogos mueren pronto, porque siempre nos dejan con muchas cosas importantes y pendientes que pudieron decirnos, explicarnos, enseñarnos, descubrirnos.

Cómo estudiante, me carteaba con él hasta el Instituto de Altos Humanísticos de París, en donde yo debí haber completado la maestría y hasta un doctorado. Sí, pero no fue así porque Froylán Flores Cancela tuvo la ocurrencia genial de fundar el semanario Punto y Aparte, donde me quedé ocho años y me hice el periodista que siempre he sido, para mal y para bien.

Tzvetan estuvo en Xalapa en 1977 y nos dio un curso inolvidable sobre retórica, asistido por Renato Prada, que fue todo un acontecimiento académico que permanece en la historia de la Facultad de Humanidades de la UV.

Años después lo pude visitar en París, en su cubículo del Centro de Altos Estudios, donde pude asistir al templo del saber en que trabajó toda su vida.

De Todorov nos quedan sus libros y sus ideas brillantes, su gran aportación al pensamiento humano.

Les dejo una parte mínima de su herencia intelectual en estas frases suyas:

  1. "Comprender al enemigo quiere decir también descubrir en qué nos parecemos a él".

  2. "La inmensa mayoría de los crímenes colectivos fueron cometidos siempre en nombre del bien... Las causas nobles no disculpan los actos innobles".

  3. "La guerra es más poderosa que las razones por las que se va a la guerra. Hoy casi todas las guerras que lidera Occidente se presentan como si fueran humanitarias".

  4. "No deja de ser cierto que un terrorismo revolucionario precedió y convivió al principio con el terrorismo de estado, y que no se puede comprender el uno sin el otro".

  5. "Creo que el rol de los intelectuales no es seguir la corriente, sino perseguir la libertad, preguntarse por ella, y transmitir los resultados de su pesquisa. Y no tener miedo".

  6. "Cuando los acontecimientos vividos por el individuo o por el grupo son de naturaleza excepcional o trágica, el derecho (a la memoria) se convierte en un deber: el de acordarse, el de testimoniar".

  7. "La humanidad no puede vivir sin ideales. Si no tuviera más ideales, habría habido una mutación de la especie. Hay momentos de ceguera e inconsciencia, pero uno se puede despertar de esos momentos".

  8. "A veces los escritores, y también los críticos y los profesores, olvidan que la gran vocación de la literatura es hacer sentido de nuestra vida, y la encierran en un ejercicio estéril, puramente formal".

  9. "La historia nos ayuda a salir de la ilusión maniquea en la que a menudo nos encierra la memoria: la división de la humanidad en dos compartimentos estancos, buenos y malos, víctimas y verdugos, inocentes y culpables".


Sin tacto

Sergio González y Levet

MANUAL PARA CANDIDATOS

Ahora que estamos en tiempo de predestapes y precampañas, destapes y campañas, aspiraciones y suspiraciones, todo el mundo habla de: a) su deseo de ser considerado por algún partido político para buscar la silla municipal más cercana a su corazón, y b) quiénes serán los candidatos finalmente seleccionados por los partidos y coaliciones para enfrentar la que será la madre de todas las batallas en busca de los 212 ayuntamientos veracruzanos.

Algunos ya tienen la candidatura en la bolsa y otros más la sienten asegurada, aunque se les podría caer. Pero finalmente, el plazo se cumplirá y empezará la etapa de promoción del voto en todos los rincones de nuestra geografía.

Todas las campañas han pretendido ser distintas, innovadoras, originales; todas las campañas, sin embargo, son y han sido iguales. Hay una inercia que lleva a los candidatos y a los partidos a repetir las mismas acciones de siempre: consignas, mítines, discursos.

No obstante, también las campañas han cambiado por la implacable intrusión de las redes sociales a través de Internet. Pero a pesar de tanto cambio, la esencia es la misma.

Por eso son tan interesantes las recomendaciones que hace un reconocido político tuxpeño, decente y querido en su pueblo -no como otros-, don Alberto Arango de la Huerta, para hacer una buena campaña electoral, que pueden servir mucho a quienes vayan a ser candidatos.

Son 15 puntos que contienen sabiduría pura en el arte de ganar elecciones, que gentilmente me hizo llegar Alberto y que en un servicio social de este espacio se enlistan a continuación:

1. Promover al partido a través de mailes, cartas, telemarketing. Si el aspirante pertenece al mismo partido que gobierna el municipio, promover la obra pública que haya hecho la autoridad.

2. Invitar a líderes de colonias y congregaciones, amas de casa, estudiantes y trabajadores para que se afilien al partido, a fin de aumentar el poder electoral.

3. Visitar a personas que gocen de buena imagen y capital político, para invitarlas a que promuevan el voto por el candidato.

4. Recorrer colonias y congregaciones con toda antelación, y evitar en lo posible que sus pobladores se sumen a otros partidos.

5. Realizar reuniones con fuerzas representativas, para darles a conocer los planes y propuestas del candidato. Es importante escuchar con atención e interés genuinos sus demandas y necesidades.

6. Habrá que proponer proyectos serios y viables de obras y servicios, y especificar hasta dónde llega el área de influencia del gobierno municipal.

7. Ofrecer una gestoría permanente ante el gobierno estatal y el federal de todas las peticiones detectadas durante la campaña.

8. Importante: el candidato habrá de saludar de mano y con amabilidad a todas las personas a las que se acerque, mostrando atención y respeto. Debe ver siempre a los ojos de sus interlocutores.

9. Hasta donde sea posible, llevar a las reuniones con familias algún apoyo, que implique algún beneficio social o personal.

10. Las brigadas de promoción del voto deben presentarse con anticipación en los lugares que visitará el candidato, para lograr un clima de aceptación.

11. Mantener relaciones cercanas con cámaras y asociaciones empresariales, sociales y comerciales.

12. Manejar discursos cortos, con mensajes adecuados para cada audiencia.

13. Reservar con oportunidad espacios en medios de comunicación impresos y electrónicos, e implementar estrategias de perifoneo.

14. En el caso de los artículos promocionales, ceñirse estrictamente a lo que permite el código electoral.

15. El cierre de campaña debe ser debidamente organizado y cuidado, observando minuciosamente todos los detalles.

Hasta ahí. Gracias a don Beto Arango.

 

ANTERIORES

 

 


INICIO          CULTURA          ENTRETENIMIENTO          OPINIÓN          VIDEOS

 
SERVICIOS QUE OFRECEMOS.
PROMOCIÓN DE IMAGEN
PUBLICACIÓN DE EVENTOS
IMAGEN DE GRAN DESPLIEGUE
BANNER
VIDEO
LINKS
AUDIO

¡ANÚNCIESE AQUÍ! ¡ESCRÍBANOS!

SERVICIOS QUE OFRECEMOS.
PROMOCIÓN DE IMAGEN
PUBLICACIÓN DE EVENTOS
IMAGEN DE GRAN DESPLIEGUE
BANNER
VIDEO
LINKS
AUDIO

EL JEJÉN. Nota que hincha. ¿Quiénes somos? | Contacto | Publicidad | Aviso Legal EL JEJÉN. Nota que hincha.
Copyright© 2009 a favor de El JEJÉN Microempresa, en trámite.
Todos los derechos reservados
Derechos de Autor en trámite.
Desarrollado por Zenón Ramírez García
Papantla, Veracruz, México