EL JEJÉN

EL JEJÉN

EL JEJÉN

 

Palabra de Antígona

Cinismo oficial: que las mujeres resuelvan la crisis

Por Sara Lovera


La crisis económica que afecta al sistema capitalista, que según los analistas, será larga y profunda, anuncia más desempleo, la dependencia económica de los países de menor desarrollo y fenómenos sociales hoy poco claros.

La crisis es tal que los defensores del capitalismo salvaje, los mismos que promovieron los mercados globales y la producción al más bajo costo, ya están bien asustados, tanto que pude escuchar en una reunión de "expertos", que se pide a gritos que el Estado vuelva a la rectoría e intervención de la economía en sus países.

Lo grave es que parece irreversible el daño tremendo que la globalización mandatada por los 9 grandes y poderosos del mundo ha hecho al valor del trabajo, al respeto de los seres humanos, a las ideas de solidaridad en la distribución de la seguridad social y de la riqueza, hoy situada en grandes concentraciones en unas cuantas familias de cada país.

Los datos nacionales del aumento de la pobreza y los anuncios paralelos de la reducción del gasto hasta en 50 mil millones de dòlares al presupuesto, a la mitad del año, me hacen temblar. ¿Dónde se aplicará la restricción? ¿En la política social, la educación y la salud? Sin duda, los renglones sustantivos del desarrollo humano, precisamente en los tres aspectos que han lacerado a profundidad la vida de las personas, pero particularmente a las mujeres como se examinó aquí en México la semana pasada.

El análisis de lo que la crisis ha hecho con las mujeres y cómo éstas han hecho, aún desgarrando sus vidas, para detener la explosión social, fue convocado por el Instituto Nacional de las Mujeres con la colaboración de organismos de Naciones Unidas y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, (CEPAL).

Lo que dijo ahí la señora Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de CEPAL fue aleccionador: las mujeres salvan siempre las crisis. Claro que sí, son como ella misma dijo, un cerco de contención, son las principales conciliadoras, Son las que trabajan doble, las cuidadoras, las primeras recortadas en las listas de desempleados, pero las que sacan fuerzas, de quién sabe donde, para atender a las otras y otros, son las que se vuelven más pobres, atentan contra su salud y no tienen seguridad social.
Ahí mismo el responsable de la planeación de la Secretaría de Hacienda, Miguel Messmacher, admitió, cínicamente, que ellas, en empleos terciarios, sin historia de seguridad social, sin sindicatos, no perderán más de lo que ya han perdido.

Ellas, convertidas en un "ejército de reserva" como se denominaba hasta hace poco. Las mujeres, "centro de la familia", como dice la derecha gobernante en México, salvarán la crisis, sostiene Alicia Bárcena. Supongo que lo harán vaciando su sangre y sus pulmones, porque en esa reunión quedó claro que la política social que no está dirigida a mejorar la producción y el empleo, que atiende pobres superficialmente, además de que no funciona reafirma el carácter subordinado de las mujeres.

A ello, las expertas llaman transferencias condicionadas de recursos. La política de Solidaridad a Oportunidades, que "empoderó" a las mujeres transfiriéndoles "becas" para sus hijos, a cambio de que ellas, en la época de Progresa fueran a controlar su reproducción y en la época de Oportunidades condicionadas de votar por el PAN o por el PRI, o a realizar labores de la comunidad que son obligaciones del Estado.

En fin, que el golpe de la crisis afectará la condición de las mujeres, pero no por razones exclusivamente económicas sino porque se profundizará su dependencia de género, su subordinación, su discriminación, su falta de oportunidades. Encima se afectarán sus derechos logrados lentamente.

Las mujeres que trabajan, hasta el 47 por ciento en México, de todas formas su principal empleo es el servicio doméstico, el comercio informal y la industria maquiladora en las zonas francas del país.

Según las cifras oficiales proporcionadas en el seminario de referencia, la pobreza aumenta la muerte materna en las regiones marginadas, la disminución de los servicios públicos incrementa la carga de trabajo de ellas, agudiza la angustia de las mujeres frente a las dificultades de desarrollo de su prole y las que quedan en espera del dinero que envían sus maridos del extranjero verán disminuido ese recurso ha grados desafiantes.

La solidaridad inclusiva, se explica, se ha ido al caño. La imposición de seguros individuales o la inexistencia de cualquier seguro para las empleadas sin derechos, las dejan mas vulnerables que en otros tiempos y en otros países.

Parece que el recuento es nefasto. Lo que no logré entender es cómo no se ligó, en tan profundo seminario, la crisis material con el franco aumento de la violencia contra las mujeres, cuando sí se reconoce que la crisis en los hogares es gigante. Cómo no se examinó que la violencia dentro de las familias también es reflejo de la crisis, la violencia en las calles y en lo que llaman crimen organizado.

Lo que si se admite, con poca claridad, es el fracaso del sistema capitalista, el que ha producido, sólo en México, 37 millones de indigentes, como decía el expositor de Hacienda. Por ello, no se logra entender que es necesario cambiar el modo, el sistema como funciona actualmente el capital. Es natural, a ello no llegan ni las expertas más comprometidas ni los análisis de la CEPAL.

Escuché a Alicia Bárcena dándonos la misma receta de los señores del poder: hay que pagar más impuestos, reducir el gasto y esperar que ello produzca mayores inversiones para que se detenga la caída del empleo. Y escuché otros diagnósticos como el de Rocío Gaitán, presidenta del Inmujeres, quien dijo que es necesario reconocer las barreras y obstáculos de nuevo cuño para las mujeres y la mayor carga que tendrán en tiempos de crisis. No sólo por ir a recoger leña al campo o ser indígena, sino porque siendo profesionales no consiguen desarrollarse. Muchas migran llevando sus saberes a otros países.

Lo increíble es que Rocío Gaitán, funcionaria pública decía eso, mientras en otro escenario se anunciaron los recortes, el aumento de recursos para los militares y los decretos que deslindan a Felipe Calderón de responder, como jefe supremo del Ejército a las violaciones a los derechos humanos que están cometiendo los soldados en su campaña contra el crimen y deja a la milicia la tarea de defenderse, por lo que es ahí donde se canalizarán los recursos, políticos, económicos y sociales. Esos poquitos que deja la crisis.

Para enfrentar la crisis, que cada mexicano y mexicana se las arregle. Además, como diría la Secretaria Ejecutiva de CEPAL, ellas siempre lo resuelven, son las "conciliadoras" sin igual. Y entonces no se quejen, organícense, como dijo una ponente.

saralovera@yahoo.com.mx

 


Palabra de Antígona

La Capital: Verde Olivo amenazante

Por Sara Lovera*

A 10 días de las elecciones. Las más deslavadas y confusas que haya vivido, dos incursiones militares en menos de 24 horas y sin justificación de peso han sucedido en el Distrito Federal, un espacio hasta ahora libre del verde olivo.

Lo que vi, captado por las cámaras, a pesar de la desinformación televisiva, fue a un grupo de personajes citadinos atemorizados, tremendamente pobres, vestidos con andrajos, espantados, sacados de una vecindad de la Colonia Obrera.

El reporte oficial habla de la detención de cinco presuntos “narcomenudistas”,  tres mujeres y dos hombres. Se trata de José Ángel Ocampo Zavala, Daniel Colorado Ocampo, Rosalía Gastón Iglesias, Angélica Ocampo Gastón y Mariana Gastón Iglesias, sin mayor dato que su nombre, sin una dirección cabal, sin arsenal que se reporte, vaya  sin una pistola ni de juguete.

La incursión de 50 elementos de la Policía Federal (PF) y del ejército, todos fuertemente armados, actuaron sorprendiéndonos. Hubo bloqueo en las calles. Hasta ahí la información. Nada más.

Era el 25 de junio por la tarde. El día 26 se informó de otra incursión, igualmente nebulosa en la colonia Nueva Santa María, en el que participaron cerca de 200 elementos del Ejército y de la PF.

Casi instantáneamente muy diversas organizaciones de Derechos Humanos, incluida la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal reaccionaron calificando la acción como un “exceso” sólo atribuible a “la construcción cotidiana del autoritarismo de Felipe Calderón”, según reportó el diario La Jornada como declaración del diputado Alfonso Suárez del Real, integrante de la Comisión de la Defensa Nacional de la Cámara de Diputados.

Lo preocupante es que por enésima y por desesperante que parezca, los defensores de Derechos Humanos ratifican: “los operativos militares no son la solución” y en cambio han tenido que recordar que en la capital del país sólo se admite a los militares en las calles “el 16 de septiembre”, cuando desfilan para conmemorar la guerra de Independencia.

Estos hechos son sumamente graves. Hasta ahora Felipe Calderón no ha podido instalar en las calles de la ciudad al ejército que ha distribuido en todo el país, sembrando el temor de los civiles, efectuando labores policíacas anticonstitucionales. La presencia del ejército, desordenada, ha dejado una estela de atropellos a los derechos humanos. Los abusos contra el cuerpo de muchas mujeres, hechos hasta ahora impunes, laceran la vida democrática. Sin lugar a dudas.

En el Distrito Federal  y de acuerdo a las informaciones de reporteros y periodistas, estos operativos no fueron informados a las autoridades de la ciudad.  Manuel Mondragón y Kalb, secretario de Seguridad Pública, dijo no haber sido consultado.

Es decir estamos en presencia de lo que tanto hemos temido. Que la locura por demostración autoritaria y patriarcal del señor que se instaló en Los Pinos, el que piensa que los jóvenes son un peligro, el que viola la ley invocando a Dios en sus discursos, en un país laico; el mismo que “abrió” una caja de Pandora irrefrenable y sin resultados satisfactorios, quiere ahora también que el Distrito Federal sea gobernado por el ejército, sobre o encima de los mandos civiles.

¿Cuál casa de seguridad pretende argumentarse? ¿En una vecindad? Donde puede ser probable que haya ladronzuelos, presuntos “nercomenudistas”, “malvivientes”, “muertos de hambre” mismos que en el absurdo, se pretenda decir que no puedan ser detenidos por la policía de Mondragón y Kalb.

Lo más grave es que un sector del partido que gobierna la capital avala estas acciones. Mientras era cateada la vecindad y se llenaba con militares encapuchados la calle de Juan Lucas Lassaga en la colonia Obrera, a tres calles del Viaducto;  en el canal de las estrellas Jesús Ortega, presidente del PRD, declaraba: “estamos con la lucha contra el crimen organizado, donde ha tenido que participar el Ejército” y se justificaba como “de izquierda moderna”.

Ortega al discutir el problema de “la seguridad”, nunca pudo hablar de la relación entre la delincuencia y el desempleo, la delincuencia y la pobreza, la delincuencia y la desazón juvenil por los y las políticas, la falta de credibilidad en los partidos políticos y la ausencia de eficacia en la justicia. Menos se le ocurrió diagnosticar cómo hay ingobernabilidad fuera del Distrito Federal.

No habló de cómo se ha perdido el horizonte y la idea de  desarrollo. No pudo articular lo que dicen los documentos básicos de su partido respecto al uso de la fuerza ni recordó lo que su partido defendió y denunció durante años: la urgencia de verdaderos sistemas de inteligencia, la articulación de los grandes criminales con la banca y los negocios; la ausencia de políticas públicas para prevenir la delincuencia sin las armas de por medio.

Pero ante estos hechos las voces de los defensores y defensoras de los derechos humanos, que saben, han contado, han documentado cómo el uso autoritario de la fuerza en los operativos ahora sustentados en las recientes modificaciones legales, atentan contra las libertades fundamentales de los y las ciudadanas.

Eso, dijo el presidente de la Liga Mexicana de Defensa de los Derechos Humanos, Adrián Ramírez, “sólo acrecentará el clima de terror entre los ciudadanos”.

Para mi es inadmisible colocar a  nuestra ciudad en un vaso de sangre como sucede en otras latitudes. Es inaceptable callarnos.

 Edgar Cortez, de la Red Todos los Derechos Para Todos y Todas, fue más allá al decir que es falso que el Ejército en las calles sea la única manera de combatir la delincuencia organizada. Y si es verdad que no se ha combatido a fondo el “narcomenudeo”,  para enfrentarlo, en vecindades como la retratada el 25 de junio, no es necesario el ejército. 

El documental de lo que ha significado la estrategia militar contra el crimen es enorme: decenas de casos de violaciones sexuales, muerte de civiles sin deberla ni temerla, niños y niñas que han presenciado cómo apresan a sus familiares, los balean o matan, ello en todo el país,  pero, en la capital, como dijo el diputado Suárez del Real, los camiones militares, las tanquetas, el verde olivo, sólo nos remite a México 68. ¡No pasarán!

Comentarios saralovera@yahoo.com.mx

*Sara Lovera es periodistas/feminista. Dirige Mujeres en Movimiento y participa en la mesa Periodistas de Capital 21, el canal de TV de la ciudad; es editorialista de Antena Radio y de Proceso digital. Integrante de Comunicación, Educación y Desarrollo para la Igualdad y corresponsal en México del Servicio de Noticias de la Mujer de América Latina y El Caribe.

 

 


México: Elecciones en medio de la barbarie

Sara Lovera* en Palabra de Antígona

A unas cuantas semanas de las elecciones del 5 de julio ha quedado al descubierto qué significa un gobierno conservador, con todo el poder de las armas y el presupuesto.

Cómo, ese gobierno lo ejercen las distintas denominaciones o marcas partidarias. No puede creerse que libremente un partido político llame a votar para que se legisle sobre la pena de muerte y otro partido político nos ponga en la disyuntiva de votar a favor de la represión cotidiana y uno más propagandice el vacío con frases inconexas del ‘así sí’, sin contenido.

En una situación como la que estamos viviendo, la mayoría perjudicada son las mujeres y los grupos sociales que se niegan a entregar sus cuerpos, sus tierras, sus minas, sus campos de producción y su dignidad.

Mientras, no para el abuso. Alegremente, la empresa trasnacional Industria Minera México (IMMSA) le vendió al exgobernador de Coahuila, Rogelio Montemayor el lecho donde quedaron sepultados 63 mineros de la mina número 8 de Pasta de Conchos, en la zona carbonífera del país.

Leí una denuncia simple, documentada por una agencia de noticias extranjera. Evidencia que existe una red de prostitución en Yucatán, amparada por los funcionarios del Instituto Nacional de Migración y, como si nada pasara, los periódicos informan de las nuevas amenazas de muerte a la periodista Lydia Cacho.

Estos tres hechos reiteran, como en una cadena interminable, que en México el abuso y la corrupción se implantan como una multitud de insectos pegados a los seres vivos.

Si llegaran al país seres extraterrestres, pensarían que el signo de lo que un día se llamo convivencia social es, precisamente, la violencia cotidiana, sin referente alguno a la dignidad humana. Ya no se trata sólo de un país en crisis económica o desempleo; ni siquiera se trata de una crisis política. Es el trance de un desgobierno, con miles de ramificaciones de la élite del poder a la base.

La exclusión y el atropello parecen implantarse como algo habitual. No falta casi nada para que sean desalojadas las mujeres, viudas de Pasta de Conchos que quieren Justicia desde hace más de tres años y no una nueva lavadora de carbón, que quiere ponerse en marcha, con el pretexto inmoral de crear 70 empleos, en un país de millones de desocupados.

Lo hace además en una zona del país desconocida, abandonada, donde no existen caminos en las comunidades, ni servicios, ni hospitales.... vaya, ni siquiera hay parques donde apaciguar la desgracia a la sombra de un árbol frente a temperaturas de 40 grados.

Es inútil hacer el relato de lo que ha de ser la vida de miedo de Lydia Cacho o cómo se bajó la pena de aquéllos primeros grandes traficantes, Don Neto y Caro Quintero, mientras se sostiene una pena de más de 100 años a Ignacio Valle, líder de Atenco, cuyo delito fue decir que no, que en esas tierras no se edificaría un aeropuerto.

Ese es el episodio nefasto que, con todo cinismo, el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, consideró de cara a su ‘casa propagandista’, Televisa, como el acto más difícil de su gobierno. Ese mismo que consintió la violación de más de 23 mujeres, entre ellas 3 extranjeras -dos catalanas y una chilena- sin que, hasta ahora, haya un solo responsable.

Las persecuciones y el uso de la violencia, contra los más débiles, niños y niñas; adolescentes e indígenas han dejado de ser la verdadera referencia. Ahora cualquier persona está en peligro.

Me pregunto si ésta es la política que se ofreció para la Seguridad Pública.

La gobernanza de Felipe Calderón está totalmente al desnudo. No cesan los operativos y las ejecuciones; la complicidad de altos jefes policíacos con el crimen son revelaciones consuetudinarias.

Ahora está a la luz pública una red de complicidades entre integrantes del Ejército y el crimen. ¿Qué significa ésto?

Continuamente caen inocentes civiles en los operativos calderonistas. Ya hemos perdido la cuenta entre un desastre y otro. Los Partidos Políticos parecen no tener idea de los que sucede en el país y hay un abismo entre sus spots promocionales y el sentimiento de la gente.

Es así cómo se ha creado una represión silenciosa. Me contaron en Pachuca, Hidalgo, que la normatividad del Instituto Mexicano del Seguro Social obliga a médicos, enfermeras y trabajadoras sociales a denunciar a las mujeres que llegan a los hospitales con un aborto incompleto. Cada año, dos son detenidas y arraigadas, sin juicio ni cuidado.

La homofobia, antes ubicada en el rechazo, hoy está instalada en la Administración pública del Estado de México, como denunció la periodista Marcela Turati, en hechos sucedidos en una escuela para niños y niñas discapacitados.

Increíble que estemos viviendo en esta selva que odia a quiénes simplemente son distintos o distintas o que ejercen sus libertades humanas fundamentales; a quiénes tímidamente se oponen a entregar sus tierras; a los individuos de cualquier centro de trabajo que se niegan a perder el último reducto de sus derechos.

Todo ello transcurre tras las cortinas de humo de la publicidad partidaria y gubernamental. Actitud parecida a la de los zares de principios del siglo pasado; a la de los jefes de las dictaduras sudamericanas de los años 70; a la impunidad autoritaria de la era de la Alemania nazi o la Italia fascista.

Es la crónica negra del bajo mundo que nos invade, casi sin darnos cuenta, mientras se levanta una ola de discursos vacíos, de fiesta coloreada por Televisa y sus similares, entre los y las políticas que buscan una curul o un acomodo, para seguir chupando los miserables reductos de lo que un día Friedrich Heinrich Alexander, Barón de Humboldt llamó el cuerno de la abundancia.

Y han quedado petrificadas, como fósiles de un paraíso ambiental, palabras como Justicia, democracia, convivencia y alegría.

Probablemente, esto no es más que un mal sueño y nos despertaremos un día de estos, en medio de otro modo de ser, otra forma de ver y una nueva historia civilizatoria, como la imaginaron los idealistas de todos los tiempos, o los revolucionarios que son, por ahora sólo Historia.

*Sara Lovera, es periodista y feminista. Dirige el programa Mujeres en Movimiento en Capital 21, el canal digital de la Ciudad de México y es comentarista de Antena Radio. Corresponsal de la agencia Servicio de noticias de la Mujer de Latinoamérica y El Caribe. saralovera@yahoo.com.mx


 

SERVICIOS QUE OFRECEMOS.
PROMOCIÓN DE IMAGEN
PUBLICACIÓN DE EVENTOS
IMAGEN DE GRAN DESPLIEGUE
BANNER
VIDEO
LINKS
AUDIO

¡ANÚNCIESE AQUÍ! ¡ESCRÍBANOS!

SERVICIOS QUE OFRECEMOS.
PROMOCIÓN DE IMAGEN
PUBLICACIÓN DE EVENTOS
IMAGEN DE GRAN DESPLIEGUE
BANNER
VIDEO
LINKS
AUDIO

EL JEJÉN. Nota que hincha. ¿Quiénes somos? | Dirección | Redacción | Publicidad | Aviso Legal EL JEJÉN. Nota que hincha.
Copyright© 2009 a favor de El JEJÉN Microempresa, en trámite.
Todos los derechos reservados
Derechos de Autor en trámite.
Desarrollado por Zenón Ramírez García
Papantla, Veracruz, México