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| UNA COLORADA (columna Internacional)
Un mundo nos vigila25 de enero del 2010
UNA COLORADA (columna
Internacional)
¿Cual tragedia es mayor?
La tragedia de Haití –tema de medios electrónicos que indudablemente aumenta su rating- nos debería dejar muchas enseñanzas. En primer lugar, asumir lo vulnerable del planeta y de todas las cosas materiales que sobre de éste hemos acumulado. Seguidamente sería sabio reflexionar sobre lo frágil de la vida humana, los efectos del sismo se llevaron por igual a los más miserables que a los medianamente pobres y no está de más comprender que la situación de la población haitiana –muy parecida a la de muchos mexicanos cuyo salario mínimo es similar- es efecto y no causa. Es consecuencia de un sistema de dominio en el cual los colonizadores primero y los gobernantes después, solo trabajan para el enriquecimiento de unos pocos. Los verdaderos causantes son funcionarios sin creatividad y mucho menos espíritu de servicio, que jamás se ocuparon de proveer a la población –de cuyos impuestos ellos viven- de una infraestructura segura. Empleados públicos salvando su culpa responsabilizando a la naturaleza –como los de CFE y el gobierno de la ciudad de México- que nos han tenido sin fluido eléctrico porque no se les ha dado la facultad de controlar a los fuertes vientos de la semana pasada. Sin minimizar lo que está ocurriendo en Haití habitantes de más de 68 colonias en cuando menos 8 delegaciones de la capital de México se preguntan ¿Por qué desde hace 10 años no ha habido un programa de poda racional de árboles? Tema éste que en su momento comenté con los ingenieros y técnicos de LyF –a los cuales por cierto podía localizar sin estar más de una hora en el 071 tratando de comunicarme- quienes tenían una respuesta: “efectivamente antes del 2000, Luz y Fuerza estaba facultada para hacer este trabajo, pero ahora los delegados, nos multan o nos piden una serie de trámites –firmas de vecinos, peticiones etc.- que de no cumplirse generan sanciones y problemas políticos” y así la bolita iba y venía con la corrupción de por medio –los funcionarios menores de las delegaciones, ofrecían podarle su árbol que crecía en medio de los cables de luz, mediante “una cooperación” de mil quinientos pesos- y los constantes cortes, se hicieron tragedia por los vientos adelantados de un febrero loco que se presentó en enero. ¿Cuánto de los millones de dólares que el ejecutivo decidió enviar a Haití, se hubiera requerido para un programa generalizado de poda, en todos los sitios donde hay cables de alta o baja tensión? Si el señor jefe de gobierno tiene para gastar más de 7 mil millones en un tranvía turístico –casi lo que cuesta la línea 12 del metro- ¿No podía dedicar una parte para este programa que sí es prioritario? ¿Cuántos coches más deben ser aplastados, con todo y ocupantes, para que decidan mejorar la infraestructura y aminorar el embate de la naturaleza? Tan lamentable, como las vidas perdidas en Haití o los heridos de la ciudad de México –además de los que recibieron por sorpresa un árbol en la cabeza, considere también a los diabéticos que no pudieron consumir alimentos, los ancianos que quedaron sin calefacción o luz para moverse a buscar su medicamento sin riesgo, o los niños que debieron tomar su biberón a oscuras- es la burla de continuar haciendo de la tragedia -y la pobreza lo es- un tema de propaganda y enfrentamiento político. ¡Que le vas regalar a México! nos dice una famosa estrella ¿Podrían ellos, los que si tienen sus zapatos bien boleados, obsequiarle la austeridad republicana que pregonó Benito Juárez? ¿Por qué les resulta tan difícil cumplir sus responsabilidades con humildad y discreción? ¡Ya basta de caridad! procreadora de limosneros. Es tiempo de hablar con honestidad, de cumplir las leyes que nos dimos para definirnos como un estado laico; si en su fuero interno necesitan indulgencias que las compren en lo privado y con su dinero, no con el del pueblo. Enero, mundialmente reconocido como el agosto de los astrólogos, nos auguró una cuesta económica -iniciada en noviembre, por lo cual las casas de empeño tienen ya tres meses de auge- y que al parecer durará muchos meses; pero lo más grave es la falta de rumbo. Por la magia de “los analistas” hoy se pretende echar por la borda una reforma electoral –que entre otras muchas cosas resultó en un sistema pluripartidista, con el número de diputados y senadores que hoy representan a mayorías y minorías- promovida, irónicamente, por los mismos grupos que hoy la patean. ¿Se equivocaron cuando plantearon este esquema? “Si así fuere” que lo reconozcan, se disculpen con la ciudadanía y que antes de continuar con la destrucción institucional iniciada hace doscientos años y con el costo de muchas vidas, propongan salidas congruentes y basadas en el clamor “del soberano”. Afortunadamente no tuvimos un sismo como que el que azotó a Puerto Príncipe, pero aquí, igual hay personas sin una cobija para mitigar el frío, mientras los cabilderos reciben de los hombres del sistema cantidades increíbles para hacer leyes a su medida y, también el fanatismo, que allá es vudú, es utilizado como mecanismo de control para los sin casa, sin escuela, sin trabajo. En la isla, resaltan los enviados especiales, no hay gobierno ¿Se puede llamar gobierno a los intentos autoritarios de la izquierda y la derecha, que pretenden imponer leyes a su antojo? ¿Qué diferencia hay entre lo propuesto por el ejecutivo federal en su decálogo –que de pasar le permitiría legislar sin cortapisas- y lo pretendido por el jefe de gobierno para darle manga ancha a los desarrolladores inmobiliarios que ya convirtieron en lumpen “de lujo” a la colonia del Valle –sin servicios, con agua racionada y sin luz por varios días- y pretenden hacer lo mismo con toda la ciudad? Los fugados de la cárcel haitiana no son más que una cortina de humo para olvidar los de Zacatecas, al Chapo y tantos otros que de cuando en cuando son mantenidos en casas de seguridad que nos cuestan millones de pesos. La guerra –so pretexto del narco- no es percibida por el ciudadano común con éxito, la falta de reglas y el caos parecen abonar estrategias tendientes a inmovilizar a una población afectada en sus derechos humanos, atemorizada por noticias de explosiones –reivindicadas por anarquistas que nadie conoce- secuestros y muerte constante. Sí, la tragedia de Haití es mayúscula, con sus motines por un vaso de agua o un pan rancio; pero en México no estamos cantando mal las rancheras. UNA COLORADA (columna
Internacional) Al igual que hemos dicho de Kafka, si Eric Berne, médico psiquiatra egresado de la Universidad McGill, en Canadá, resucitara en México, seguramente haría un segundo volumen de su obra “Juegos en los que participamos” Recordando un poco la psicología de las relaciones humanas y el análisis transaccional, en nuestro país, la gente, supuestamente adulta, –desde el más encumbrado político o millonario hasta el mayor de los miserables- juega. “Lo mío es mejor que lo tuyo” parecen decirnos los líderes partidistas en un 2010, en el que habrán de renovarse cuando menos 11 gobiernos estatales y cientos de presidencias municipales, con el usual establecimiento de relaciones manipuladoras que llevan –según la opinión de Steiner- al mal uso del poder manifestado en: intimidación, mentiras, «todo o nada», control pasivo, etc. que generalmente tienen éxito en una población vulnerable a causa también de su inmadurez -hablando otra vez en términos psicológicos- o de la prevalencia de estados infantiles temerosos del “padre” entendido como la voz que nos obliga a ciertos comportamientos, que en la libertad del “YO adulto”, no escogeríamos. Convencidos de que lo importante es “jugar”, sin la conciencia del padecimiento de una nostalgia por algo que jamás se ha tenido y con el marco del ensueño de la visita de los reyes magos, el niño Gustavo juega a ganarle al niño Fabio, haciendo alarde, cada cual, de lo más efectivo de su juguete “mi papá tiene una pistola azul y es jefe de los policías, pues el mío le gana al tuyo porque tiene un rifle de tres colores y es el que manda a mucha gente más fuerte que los soldados” Y así, jugando, la población sin más posibilidad que gritar consignas, cual porrista de cada uno de los bandos, oye –sin escuchar- a los comentaristas hablar de reforma política, “hacendaria”, y laboral –sin que se vulneren los derechos colectivos les acotan- aun cuando se haya sacado de la cancha al equipo más antiguo llamado SME. En las gradas casi todos anhelan entrar a la competencia, sin que se perciba una auténtica lealtad a color alguno; pues al igual que los seguidores de “cuau” han cambiado la camiseta del América por la de los tiburones rojos y todos los que le han comprado, hoy los amarillos “de izquierda” están dispuestos a mezclarse con los azules, aunque los ganadores sean del verde color del dinero y su técnico invitado fuera Korrodi. Uno que otro audaz abandona el estadio y se mete en otro juego. Si aquí era delantero, allá le dan oportunidad de ser portero, como los diputados solicitantes de licencia para jugar por puestos de nivel ejecutivo. Nunca faltan los tramposos “ustedes se comprometieron en secretito y luego se rajaron” acusan los del equipo celeste; “ustedes hicieron promesas que no cumplieron”, vociferan los amarillos y los tricolores y, calladitos porque se ven más bonitos, los naranjas y todos los de segunda división esperan que no se les quiten sus privilegios. “Hay que darle oportunidad a las niñas, ellas también pueden jugar”, por eso las hermanas –de los jefes del ejecutivo mayor y su partido- serán competidoras para la carrera cuyo trofeo es Michoacán, “seguramente pedirán licencia en el momento oportuno” han de estar pensando los dueños de los clubes. El equipo de las sotanas –que pasó de ser un público criticón y de conveniencia a competidores activos- es defendido por la porra del caldero, que asegura su derecho a condenar a las brujas “mata niños”, “los monstruos de la naturaleza” y todos aquellos que no profesen sus ideas. Por algún extraño sortilegio, ellos tienen el don de la violencia “informal”; a veces están en la cancha, otras simplemente aconsejan oficiosamente a los equipos de su conveniencia, pero indudablemente también juegan. Este don de hablar, que por un tiempo el soberano pueblo le dio al IFAI, está a punto de ser cancelado, ya lo dijo el hombre fuerte de la pandilla del rey breve. Sin haber logrado la necesaria ruptura con el pasado infantil, millones de seres habitantes del planeta tierra, incapaces de conseguir lo soñado en los primeros años de vida, han decidido no luchar y, en cambio, crear un micro universo en donde “hago lo correcto”, “mi condición me permite todo” y quien no lo entienda “es mi enemigo”. Este parece ser el juego de poder del siglo XXI, para justificar guerras no declaradas en las cuales los derechos de la población no son parte de la reglas, amén de que la habilidad más grande consiste en controlar al enemigo –casi siempre personal- usando técnicas de mercado, publicidad engañosa y armas si es “necesario”. Que en México, en los últimos tres años, haya caído 44% el nivel de vida en el agro, que los servicios –energía eléctrica entre muchos- y bienes primarios hayan subido de precio de forma irracional como regalo de Navidad o que el cáncer supere al sistema de salud –en el 2008, el instituto nacional para afrontar este problema solo pudo atender al 77% de las 11,310 personas que solicitaron servicios- parecen ser hechos que no afectan los juegos de poder, donde los participantes del definido como “yo soy mejor que tú” han sido incapaces de establecer una auténtica y madura identidad personal, lo cual les convierte en seres con valores intermedios imposibilitados para alcanzar estratos valiosos en términos de productividad que los haga felices, más allá de las encuestas que esto han asegurado (el resultado que dice que a pesar de todo 80% de los mexicanos es feliz, no es otra cosa que la validación de la falta de madures de dicha población). La mayoría de quienes nos conducen parecen vivir una existencia alienada, separada de la esencia misma del ser humano, o como dirían los expertos, son personas que viven en la periferia, como los jugadores de futbol llanero, anhelando un día ser tan famosos como Hugo, desentendidos del desempleo, de los miles de muertos -aun cuando el último haya sido el hijo secuestrado de su compadre- sin capacidad de valorar la trascendencia del homicidio de una mujer que luchó por la justicia a las hijas violentadas en ciudad Juárez, riéndose, sin saber por que ocurren las explosiones en sucursales bancarias, ignorantes de lo que significa la “reivindicación de éstas por grupos anarquistas” inconscientes en suma de lo que implica, vivir un juego con reglas cambiantes y caos continuo. UNA COLORADA (columna
Internacional) Con las diferencias culturales que impone, el entorno y el desarrollo de cada uno de los seres vivos, casi todas las interpretaciones del inicio del universo hablan del vacío o la nada, “caos” según la tradición griega. Lo señala la Biblia –y los correspondientes judaicos en la Tora- la mitología griega y en general todas las interpretaciones de la creación entre los mayas, la mayoría de los pueblos mesoamericanos y de América del norte, los hindúes y en suma todo el mundo de la antigüedad hasta los modernos científicos. También hay coincidencia en “el recuerdo” de una época de felicidad plena, “la de oro” para los griegos, la “del paraíso” para los cristianos y una era posterior de calamidades resultado siempre del rompimiento de las reglas. Pandora, la primera esposa mortal del descendiente de un dios, Epimeteo, abrió el cofre que de regalo de bodas le obsequió Zeus, y Eva probó del árbol de conocimiento del bien y del mal. Ofrezco para el futuro un análisis, sobre el por qué se centra en lo femenino, la culpa por el inicio de horrores que la historia registra, y por cierto no son privativos del año 2009; por ahora baste tener presente, que Egipto sufrió 7 plagas, Roma vio el fin de su imperio como resultado de su orgía expansionista y guerrera, la iglesia católica hubo de admitir una gran deserción –iniciada por las dudas de Lutero y el espíritu de investigación de Calvino y Zwinglio- como consecuencia de los dogmas y, las potencias coloniales, propiciadoras de mayores sacrificios que los practicados por los pueblos autóctonos a los que sometieron –baste recordar la privación de libertades de poblaciones africanas en los Estados Unidos reconocida por muchos como la más cruel de las esclavitudes- para ejercitar una memoria dormida en el humano del siglo XXI. Para los pocos herederos de Prometeo –hermano de Atlas y Titán de segunda generación, quien robó a Zeus el fuego para darlo a la humanidad y se distinguió por su sabiduría- el ser humano de éste siglo es apenas un ente totalmente manipulado y sin mucha capacidad de discernimiento, como en la mitología se describía al titán de los animales, Epimeteo, hermano también de los dos primeros. En este siglo ningún Dios ha regalado a nadie una caja similar a la entregada a Pandora por su boda con Epimeteo, pero en cambio la televisión, el cine, la Internet, los periódicos y revistas nos “obsequian” pornografía, homicidios, pederastia, guerras, burlas a la estupidez de algunos humanos, abusos y excesos de toda índole –económicos, legaloides, de violencia- tan o más calamitosos que los provocados por la madre GEA (tierra). Las calamidades son de tal preocupación para los mortales de hoy que se han desarrollado sistemas, cursos, diplomados etc. para el estudio de los mismos y el planteamiento de posibles reacciones. Estos “sabios de la calamidad”, la describen como una desgracia general ocasionada por fenómenos destructivos –naturales, tecnológicos y de origen esencialmente humano- como serían: los agrietamientos de suelos, las avalanchas, huracanes, erupciones volcánicas, maremotos, nevadas, inundaciones; fuga o derrame de sustancias peligrosas -químicas o bacteriológicas y nucleares entre otras- explosiones, radiaciones; desertificación, deforestación, erosión, sequía, contaminación ambiental, drogadicción, alcoholismo, epidemias, disturbios sociales, interrupción de servicios –por fallas humanas premeditadas o resultado de la carencia de preparación- terrorismo y muchas más que las 7 escapadas de la caja nupcial de Pandora, a cuyo estudio de identificación y evaluación se han dedicado más horas y dinero que las ocupadas para su prevención. Según los “descubrimientos” de estos “analistas expertos” en calamidades, éstas presentan consecuencias o impactos primarios como sería el caso de: movimiento del suelo –mecánicos- presencia de fuego –térmicos- descargas –eléctricos- liberación de partículas Alfa –radiológicos- propagación de un virus –bacteriológicos- pánico –psicológicos, etc. que a su vez pueden fusionarse produciendo reacciones agregadas como sería el caso de: interrupción de servicios –productivos-variaciones en el micro clima –bioecológicos- perturbación de relaciones familiares –sociales- o pérdida de confianza –políticos- originados todos en mecanismos perturbadores, con fases diversas e interrelaciones complejas. ¡Uf! una carga más de terror emocional para un ser humano que no requiere otra cosa más, que sentido común, para darse cuenta que cotidianamente mayores segmentos de la población del planeta se va moldeando para la sumisión, la miseria y la maldad. Sin pretender volver a los extremos modelos victorianos, de mucho nos serviría recordar, al hijo del titán Jápeto y la oceánide Climene. Epimeteo creyó que, para entender al mundo debía dominarlo. Hoy como efecto de la propaganda, casi todos creen que la posesión de dinero –y en general todo lo material que éste compra- nos da poder sobre la realidad. En aras del “poderoso caballero”, hemos dejado de lado la creatividad, imaginación, intuición y sobre todo la comprensión de lo que nos rodea. Sería pueril negar la decadencia total o ignorar que el sustento de todo lo que nos está aniquilando es el concepto de negocio para unos cuantos; pero recuperar un sentido profundo de la existencia, implica volver a los orígenes, con sus valores históricos, culturales y de ética que nos permitieron avanzar en la civilización. Para ello, los religiosos pueden echar mano de la Fe, los luchadores sociales habrán de intensificar sus demandas y aclarar sus estrategias, cada ciudadano podría emprender proyectos mas creativos que el comercio informal –generador de holganza, corrupción y sobre todo votos- y todos sin excepción deberíamos, con esperanza –última calamidad del famoso regalo obsequiado a Pandora y su esposo- adherirnos a la sabiduría del Quijote “Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca”. Dicho a la mexicana: “los tiempos que vienen han de ser buenos porque los malos ya han durado mucho”.
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