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DIRECTORIO

 

 

 

INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

DUARTE, EL BESO INCOMODO

* Las tres renuncias a Theurel * Crisis municipal en cinco meses de gobierno * Marco Salas, Toño Martínez y Vázquez Cuevas para la SCT de Veracruz * Da pena Pepe Robles; ahora hasta se autopremia * Theurel necesita clases de dicción y algo de historia * Papelazo en la conmemoración de la Batalla de Puebla * Herviz exhibe a Duarte * La Señora de la Cerveza y el Licor hizo de las suyas en la Expo Feria

Viernes, 06 de Mayo de 2011

En punto crítico, rodeado de vinos, en el límite del éxtasis, el gobernador Javier Duarte de Ochoa suele hablar de más, incurre en desfiguros de escándalo y no le inquieta, siquiera, plantarle un beso en la mejilla al líder nacional del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps.

Así lo hizo en aquella megajuerga, borrachera apocalíptica, en el selecto restaurant Los Piquitos, en el corazón de Coatzacoalcos, el 2 de marzo pasado, de la que aquí, en INFORME ROJO, se dio santo y seña en entrega anterior. Descompuesto, el gobernador de Veracruz olvidó la imagen pública, quizá imaginando que echarse unos tragos entre cuates era tema privado, desvaríos en lo oscurito, excesos a puerta cerrada, nada para comentar.
Le rodeaban Romero Deschamps; Marco César Theurel Cotero y Marcelo Montiel, alcalde y ex alcalde, respectivamente, presuntamente enemistados pero esa tarde-noche reían, sonreían y bromeaban; Ramón Hernández Toledo, dirigente de la sección 11 del sindicato petrolero, el hombre fuerte en el municipio de Nanchital; Flavino Ríos Alvarado, diputado local y ex secretario de gobierno de Veracruz; Tomás Ruiz González, secretario de Finanzas del régimen duartista, y el infaltable Jeús Antonio Macías Yasegey, suegro incómodo del delfín fiel, huésped de penales, simulador de la inversión privada, cuyos negocios –un parque tecnológico asentado sobre tierras que todavía debe y una planta de frutas y verduras que no produce ni una semilla— le han costado al pueblo veracruzano casi 2 mil millones de pesos, una parte de ella entregada por el entonces secretario de Finanzas de Fidel, don Javier Duarte.
Esa tarde-noche, Javier Duarte quiso ser el alma de la fiesta y lo logró. Bromeó con todos e hizo rehén de sus frases hirientes a quien tuvo a la distancia. Diez horas fue un gobernador descompuesto, atrapado en los efectos del licor, iniciada la velada con una comida a las 3 de la tarde y terminado el festín a la una de la mañana del jueves 3 de marzo.
A medio trayecto, conmovido por el momento, agitados los recuerdos de campaña, colmó de agradecimiento a Carlos Romero Deschamps. Y luego, plantó un beso en la mejilla del dirigente nacional del sindicato petrolero. “Es un beso de caballeros”, dijo justificando tan emotiva muestra de cariño, “cariño de caballeros”.
Si el gobernador Javier Duarte se hubiera propuesto asombrar a sus compañeros de juerga, quizá no lo habría logrado. Fue, a decir de quienes presenciaron el “chispazo de caballeros”, un momento espontáneo, incómodo, más para Romero Deschamps, que si algo tiene es que está bien definido. Sonrieron unos, asintieron otros, callaron unos más, queriendo todos darle vuelta a la hoja, simulando que nadie abriría la boca, prometido el silencio sepulcral.
Horas después, trascendía el desliz de Javier Duarte, acallado en medios de prensa, aludido sesgadamente por quienes presumen libertad para escribir, pero sometidos a la censura y a la autocensura.
Javier Duarte no acaba de entender qué rol juega en el proyecto político de la fidelidad. No hay priísta que lo respete porque simple y llanamente, no se ha hace respetar. Se engancha en reyertas verbales con la oposición; renuncian connotados priístas al PRI; declara non grato al secretario del Trabajo del gobierno federal; gobierna para un reducido grupo de alcaldes, miembros de su cofradía, y la versión de que en el gabinete hay favoritos, tan intocables como impunes.
Tiene el gobernador de Veracruz un problema de posicionamiento político y un gravísimo deterioro de imagen pública, atizada por sus limitaciones naturales, pésima fama de seguir siendo un empleado de Fidel Herrera, su antecesor, y ahora los desfiguros públicos.
No se sabe qué hizo Romero Deschamps con su mejilla tras concluir la pachanga, pero sí se augura para Veracruz un gobierno a los tumbos, colocado en las manos de Javier Duarte, un político al que el alcohol lo descontrola, lo pierde y lo lleva a correrse una noche loca.
Qué le costaba ahorrarse un “beso de caballero”.

Archivo muerto

Apenas en el quinto mes de gobierno, trasciende la crisis que tiene atrapado al Ayuntamiento de Coatzacoalcos y a su alcalde, Marco César Theurel Cotero. Renunciaron a sus cargos el secretario de Desarrollo Económico, Raúl Ojeda Banda; el secretario de Obras Públicas, Agustín Zamudio, y el director de Atención Ciudadana en Obras Públicas, José Ribón Zárate. Cada una tiene sus razones y sus consecuencias. Que Ojeda Banda haya dejado el cargo, significa el rompimiento del acalde Marcos Theurel con las cámaras de servicios, o sea las cúpulas del empresariado local. Theurel nunca mostró interés en los programas económicos, pues tiene fama bien ganada de que lo único que lo mueve es la rentabilidad que le aporten los negocios que arma al amparo del poder. Ojeda, que no es un novato, no iba a caer en las marrullerías del alcalde y terminó tirándole el arpa. Agustín Zamudio dejó Obras Públicas por dos razones: se sabía que sólo permanecería en el cargo seis meses a lo sumo y, dado a complicado carácter, estaba harto de tratar con colonos a los que debía manejar con mano izquierda. Theurel tenía en mente la sustitución de Zamudio desde que le dio el nombramiento; para ello colocó a Adrián Pérez Martínez como director de Obras, desde donde comenzó a atar los hilos del contratismo local. Ribón Zárate se fue por conflictos reales con el alcalde Theurel; la ayuda que se le otorgaba a colonos y vecinos de congregaciones provocaban agradecimiento, incluso en algunos noticiarios radiofónicos, al director de Atención Ciudadana y no al presidente municipal, como consta en las síntesis informativas del Ayuntamiento; versiones que hablan de que la ayuda municipal le servía a Ribón para lucrar políticamente; un caso ocurrió con la lideresa de colonias, María Jarquín, quien en vivo y en directo le diría al alcalde Theurel que los apoyos para sus representados los enviaba Ribón Zárate y no él; la gota que derramó el vaso fue la versión de que Ribón aseguraba que no se le olvidara a Marcos Theurel que estaba sentado en la presidencia municipal gracias a su trabajo políticos, a los votos que le había allegado el 4 de julio de 2010, día de la elección municipal. Como sea, tres renuncias en el quinto mes de gobierno revelan la profunda crisis que agobia al Ayuntamiento. Peor aún cuando Marcos Theurel fue incapaz de presentar dentro de los plazos legales el Plan Municipal de Desarrollo, y lo justifica con el argumento de que la organización del Carnaval Centenario 2011 y la Expo Feria le comieron todo su tiempo… Suenan tres nombres para sustituir a Agustín Basilio de la Vega como director del Centro SCT en Veracruz: Marco Salas, ex diputado federal, de la línea de Miguel Angel Yunes Linares; Antonio Martínez, ex director de Obras en el Ayuntamiento que encabezara Julen Rementería en el puerto de Veracruz, y Alfonso Vázquez Cuevas, hermano de Jesús Alejandro, El Pipo, líder de una de las corrientes panistas más influyentes en territorio veracruzano. Cada uno tiene lo suyo. Sin embargo, el nombramiento obedecerá a una decisión presidencial. Si las corrientes panistas no traban un acuerdo, será el secretario de Comunicaciones, Dionisio Pérez Jácome Friscione, con la venia de Felipe Calderón, quien designará al relevo de Agustín Basilio al frente del Centro SCT Veracruz… Da pena —y risa— Pepe Robles. Moralmente acabado, su credibilidad en el sótano, tiene que recurrir a la autosacralización para hacerse notar. El Colegio de Periodistas de Veracruz, que él preside, le otorgó un reconocimiento por su trayectoria. Sólo resta que sea homenajeado por los periódicos Diario del Istmo e Imagen de Veracruz, ambos de su propiedad y desde donde hace de la suyas cotidianamente. Hace unos meses, muy a su estilo, difundió la supuesta obtención del Premio Nacional de Periodismo por parte del Club de Periodistas, que resultó ser únicamente una mención honorífica. Se llevó tremendo chasco, al grado de no quedarle ánimos para asistir a la ceremonia de entrega de reconocimientos. Pepe Robles arrastra desprestigio y repudio. Aferrado a un prestigio inventado, convirtió al Colegio de Periodistas de Veracruz en un mausoleo del ego, nulos resultados y motor de conflictos, generando la condena unánime por el capricho de no soltar el hueso. Mientras, su periodismo serpentea entre los fangos que le son comunes, usado para obtener prebendas del sector público y dádivas de los señores del poder. ¡Ah, qué don Pepe! Tener que autopremiarse es señal de decadencia… Unas clases de dicción, y quizá de primeras letras también, no le vendrían mal al alcalde de Coatzacoalcos Marco César Theurel Cotero. Habló en el festejo de aniversario de la Batalla de Puebla, y se vio patético. Llamó indios “zacapoxtlas” a los zacapoaxtlas, aquel célebre contingente de indígenas que comandara Porfirio Díaz, cuya fiereza destrozó y humilló al ejército francés de Lorencéz. Marcos Theurel se explayó incurriendo en errores de fonética, palabras mal expresadas que denotaban ignorancia histórica. Una cosa es trompicarse políticamente; otra, no saber leer… Cierto, lo dicho por el senador perredista, Arturo Hervis Reyes, en torno a la incapacidad del gobernador Javier Duarte de Ochoa para garantizar seguridad pública a los veracruzanos, "pues los policías municipales solo sirven para agarrar borrachitos y algunos están coludidos con la delincuencia organizada". A su lado tuvo en todo momento al ex alcalde de Coatzacoalcos, Armando Rotter Maldonado… ¿Quién es esa connotada integrante del jet-set a la que ya se le conoce como La Señora del Licor y la Cerveza por su ambición desatada en la pasada Expo Feria Coatzacoalcos 2011?...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

CONAGUA, la denuncia que viene

* La megajuerga de Javier Duarte * Diez horas echando copa en Coatza * Un hecho de sangre en la biografía de Charleston * 400 millones, tras la inhabilitación de Basilio * Tres cochinitos azules para un trabajo sucio * Patricia Peña será secretaria general del PRI * Sutilmente la echan del Ayuntamiento * García Carrillo, Lara y Phinder, en la órbita de Theurel

Martes, 03 de Mayo de 2011

Víctor Manuel Esparza Pérez tiene una doble moral política, la pasión por el negocio y amigos priístas de cuestionable reputación, a quienes trata con mano generosa o los encubre con asombroso cinismo.

Panista de membrete, tiene a su cargo una de las dependencias más codiciadas en el gobierno federal, la Comisión Nacional del Agua, de la cual es gerente del Organismo de Cuenca, una especie de delegación que en Veracruz se maneja como si fuera una empresa privada, cuya fuente de financiamiento son los recursos públicos.

Hace tiempo Víctor Esparza tenía un empleo modesto en el área de Microrregiones, uno de los apéndices de la Secretaría de Desarrollo social. Realizaba estudios, aplicaba programas y, en lo personal, ascendía en la pirámide de poder institucional.

Cuando llegó a la CONAGUA, su naturaleza panista dio un viraje espectacular. Perdió los escrúpulos. Hizo de la función pública una empresa productiva y rapaz. Impulsó negocios turbios que invariablemente producían millones de pesos para amigos y miembros de su clan, sin importar siquiera su vinculación, identificación o implicación con el PRI y el régimen fidelista.

Hoy vive como rey. Se le atribuye una casa de 3 millones de pesos en La Marquesa, en el fraccionamiento Las Animas, en Xalapa, y otra, con valor de 5 millones, en Paraíso, en Coatzacoalcos.

Gracias a sus maniobras, se aplicarán en el municipio de Banderilla 90 millones de pesos en la construcción de un colector de aguas. Para ello se ha tenido que atropellar la normatividad interna y violentar requisitos financieros que el Ayuntamiento no cumplió, como es la aportación de 6.5 millones de pesos para la realización de la obra.

Impúdicamente descarado, Víctor Esparza tejió ese negocio para una compañía constructora, Xallapan, propiedad de Hugo Aguilera González, quien es cuñado del diputado local priísta por Xalapa, Carlos Aceves, uno de los integrantes de la pandilla fidelista. A su vez, Carlos Aceves es uña y mugre del clan Chagra, la familia más querida por el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán y a la que a la fecha continúa encubriendo, pese a las múltiples anomalías halladas en su paso por el gobierno estatal.

Víctor Esparza sufre una fascinación por el mundo árabe. Es magnánimo con el clan Chagra e igualmente manofloja con la estirpe de los Tubilla, emparentados con la primera dama de Veracruz, doña Karime Macías de Duarte. A Víctor Tubilla, por ejemplo, le asignó contratos que según los mismos panistas, a estas alturas escandalizados con la habilidad del gerente de CONAGUA para hacer negocios, superan los 50 millones de pesos por concepto de obras de dragado en el sur de Veracruz.

Otro de sus allegados, Ricardo Cabrera, recibe contratos a granel o se presta a interpretar su papel de patiño en los concursos de obra bajo la modalidad de "invitación restringida", donde participa con propuestas para perder, sabedor el pecado tiene precio y el pecador cobra por pecar.

Ricardo Cabrera no es nuevo en estos montajes. Lo hacía desde que Roberto Chagra Nacif era director estatal de Carreteras y su jefe, al que por cierto trataba con desprecio, era el titular de Comunicación del gobierno de Veracruz, Marco César Theurel Cotero, hoy alcalde de Coatzacoalcos. Existe documentación que demuestra cómo operaba el clan Chagra, usando a Ricardo Cabrera como bulto.

Víctor Esparza no sólo es un genio para hacer de la obra pública negocios millonarios. También sabe encubrir la violación a las leyes. Así lo hizo cuando la pandilla Chagra detentaba el control de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos (CMAS) y por más de ocho años vertieron aguas negras a las playas, ríos, lagunas y pantanos.

En diciembre de 2010, en Coatzacoalcos, se comprometió a revelar las cantidades aplicadas por concepto de multas a la CMAS por el dalo ambiental. Nada hizo; encubrió a sus amigos priístas, pese a que la contaminación de los cuerpos de agua obliga a una sanción financiera.

Priísta barnizado de azul, Víctor Esparza aspira a ser alcalde de Coatzacoalcos. Para ello acumula capital político, renta conciencias y confecciona una red de complicidades que lo instalen en un estadio de impunidad.

Quizá no lo sepa. Esta semana será interpuesta una denuncia ante la Secretaría de la Función Pública que lo obligaría a renunciar y solventar sus excesos al frente de la CONAGUA.

Quienes lo conocen, saben que está perdido.

Archivo muerto

Javier Duarte de Ochoa pasará a la historia como el primer gobernador de Veracruz que se corre una juerga de antología en Coatzacoalcos. Ocurrió el miércoles 2 de marzo, luego de entregar casas a petroleros en Minatitlán; recorrer instalaciones de la refinería Lázaro Cárdenas, y ofrecer una conferencia de prensa donde, por cierto, le reclamaron el encierro en que durante seis horas mantuvieron a un grupo de periodistas para evitar que cubrieran loa gira del director de Petróleos Mexicanos, Juan José Suárez Coppel, y el líder sindical petrolero, Carlos Romero Deschamps. Minutos después, Javier Duarte se trasladó a Coatzacoalcos. Llegó al restaurant Piquitos. Se introdujo en una de las áreas del comedor y departió por horas con la fauna política local. De las 3 de la tarde a la una de la mañana del jueves 4 de marzo, el delfín fiel habló, bromeó, hirió y bebió alcohol como nadie con su investidura lo había hecho antes. A su lado, Carlos Romero Deschamps; el líder petrolero de la Sección 11, Ramón Hernández Toledo; el alcalde Marco César Theurel Cotero; el ex alcalde, Marcelo Montiel Montiel; el secretario de Finanzas del gobierno duartista, Tomás Ruiz González; el suegro incómodo de Javier Duarte, el señor de los parques fantasmas, Jesús Antonio Macías Yasegey, y muchos más. Aquella megajuerga apocalíptica duró 10 horas. Javier Duarte lanzó lumbre cuando quiso, descompuesta el habla, enredadas las ideas, extraviado el juicio. Algunos de sus dardos dieron en la humanidad del alcalde de Coatzacoalcos, Marcos Theurel, objeto de burlas, escarnio de todos. "Alcalde de Veracruz", le dijo Duarte y recompuso: "No, qué alcalde de Veracruz si no puedes con Coatzacoalcos". Y provocó el festín de carcajadas. Nunca antes un gobernador había protagonizado un episodio tan grotesco, sometido al efecto del alcohol, vituperada su investidura, su condición de gobernador. ME-GA-JUER-GA FIEL. Dicen que tiene otros desenfrenos. Así lo cuentan en San Diego… Que otros no lo recuerden, no significa que no ocurriera así. Joven, casi un adolescente, Fernando Charleston experimentaba una obsesiva pasión por la música. Volumen a todo nivel, sus tamborazos y notas chillantes solían provocar el hartazgo de vecinos en la selecta colonia Petrolera. Un día, rebasado el colmo de uno de ellos, vino el reclamo. Un guacho -mitad guarura, mitad chofer- salió al paso, defendió al patrón, entabló un duelo verbal, perdió el control y también una bala que atravesó la pantorrilla del vecino, atendido luego en un hospital privado donde se le diagnosticó fractura de tibia y peroné. Salió cara la escandalera del joven Fernando, hoy subsecretario de Finanzas del gobierno estatal. Dicen que va a ser diputado federal. Sí, con un hecho de sangre en su pasado. ¡Cómo no¡ La historia tiene todo: nombres, fechas, lugares. Aquí se las cuento… Finalmente fue el retraso en las obras de construcción del Acceso al Puerto de Coatzacoalcos, lo que provocó la inhabilitación de Agustín Basilio de la Vega, el ex director del Centro SCT en Veracruz. Hay, por lo menos, 400 millones de pesos de origen federal que nadie atina a explicar dónde quedaron. Hay un adeudo al contratista Marcos Martínez, de alrededor de 88 millones de pesos. Hay un manejo sesgado de los recursos públicos y el uso de la delegación de la Secretaría de Comunicación y Transportes en Veracruz como caja chica de una corriente panista. Apoyado por Víctor Alejandro Vázquez Cuevas, líder de ese grupo azul, Basilio de la Vega se imaginaba inamovible. Su Waterloo comenzó cuando la ex diputada federal perredista, Gloria Rasgado Corsi, subió a la tribuna de la Cámara el caso del libramiento vial o Acceso al Puerto de Coatzacoalcos, en 2006; logró el punto de acuerdo y la auditoría por parte de la Auditoría Superior de la Federación. Otro personaje clave fue el ex diputado federal panista Marco Salas, quien documentó las irregularidades en que incurrió Agustín Basilio, el contratismo convertido en negocio multimillonario y el uso del Centro SCT como caja chica de la corriente política en que se mueve el inhabilitado Agustín Basilio de la Vega. También existe un impacto político por la destitución del cargo: pierde el grupo del Pipo Vázquez, y la corriente de Julen Rementería podría ver bloqueado el acceso a obras públicas y a recomendar compañías constructoras que producen millones para desarrollar proyectos políticos y financiar campañas electorales… ¿Quiénes son esos ediles a quienes se les apoda Los Tres Cochinitos Azules, vistos salir de la Tesorería con sendos sobres en cuyo interior se hallaban decenas de billetes de 500 pesos, paga adelantada por el trabajo que habrán de realizar en los próximos días?... Patricia Peña Recio sacó reintegro. No pudo ser regidora en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos, pese a que intrigó en alta contra la profesora María del Carmen Kuasicha, pero será enviada a la secretaría general del PRI. O sea, se convertirá en una inservible pieza de museo, en un PRI municipal que nadie quiere asumir pues en el futuro inmediato lo único que se observa es la derrota en la elección federal del 2012. Eso se saca por andar grillando a la regidora Kuasicha, quien sí posee trabajo político en el sindicato magisterial. Patricia Peña tendrá que dejar la Dirección de Educación donde demostró sus graves limitaciones, incapaz de organizar siquiera un desfile de primavera. Si imagina que ir al PRI es premio, ya verá que salir del Ayuntamiento es castigo. Agradecida va a estar con la prensa que insultando a María del Carmen Kuasicha, precipitó su debacle… Suspicacias en el PAN de Coatzacoalcos. Observan muy alineados a los regidores Rafael García Carrillo, Mary Lara y Alfredo Phinder Villalón, de quienes se espera que terminen respaldando el endeudamiento que trae en mente el alcalde Marcos Theurel. O sea, se acabó la congruencia…

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