UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿Bingo?
29 de agosto del 2011
El incendio provocado en uno de los tantos lugares de apuestas que se han
abierto en un país con problemas de productividad y consumo interno como lo
es México, generó y seguirá generando, varios efectos dependiendo de las
líneas de investigación que se abran o soslayen, a partir de una serie de
hipótesis, preguntas o presunciones formuladas por los responsables de
investigar las actividades criminales del país.
El pueblo, que no es tonto y a veces acusa mayor inteligencia que los
funcionarios responsables de esta delicada tarea, hace reflexiones y
cuestionamientos, aportados con gusto a quien esté en el ánimo de poner su
granito de arena para llegar al fondo de este asunto, con un lamentable
saldo de poco más del 50% de los muertos encontrados en San Fernando. ¿Los
autores materiales del incendio militan activamente en el llamado crimen
organizado o son simples desempleados a los cuales se contrató para una
tarea rápida y bien remunerada? Si se comprueba lo segundo, será difícil
encontrar a unos perpetradores, sin antecedentes penales, ni fichas de
identidad y sin vínculos previos con hechos delictivos. La segunda
conclusión tiene que ver con el incumplimiento de una promesa de campaña y
la desesperación de miles de personas, capaces de aceptar un “trabajo” de
una sola vez como chofer, cargante de bidones con sustancias químicas y
portadores de armas que al parecer no fueron detonadas en el evento, para
llevar sustento a su hogar o pagar deudas acumuladas, según sea la clase
social en donde se les haya reclutado. ¿Cuanto les pagaron? ¿Será posible
saber quien los comprometió? ¿Correrán la misma suerte que l@s burrer@s, a
los que un desconocid@ encarga entregar un paquete? ¿Se cerrará el tema con
la detención y juicio a los autores materiales, como ocurrió con homicidios
notables a inicios de los 90?
¿Porqué un casino? Es la siguiente gran pregunta, luego de pasar de “los
rafagueos” en fiestas de colonias populares en Ciudad Juárez, centros de
rehabilitación en Chihuahua y otros estados, antros –desde los de la Gustavo
A. Madero hasta el Bar-Bar, en el DF, pasando por todos los que han sido
visitados por ladrones o sicarios- asaltos a vehículos y secuestros de alto
o menor impacto. ¿Era una venganza contra alguien que le pisó los callos a:
un competidor o un funcionario voraz …… a quien? El tema de los casinos y en
general las apuestas ha estado inmerso en un largo y profundo debate. Por un
lado se argumenta que crean empleos, atraen turismo, son centro de
recreación y lo más importante regula una actividad –jugar mediando dinero-
que aun sin estar autorizada de cualquier manera ahí está como sería el caso
de la prostitución o las adicciones. Los opositores, siempre dijeron que los
empleos de estos negocios no son de calidad, que tales centros se convierten
en escenarios de actividades delictivas –desde el manejo de droga, hasta el
lavado de dinero- y que ponen en riesgo a muchas familias que pueden perder
lo poco o mucho que tengan si su “diversión” se convierte en adicción”
¿Sabemos cuantos de los muertos de alto impacto –hijos de empresarios o
poetas- asistieron, ellos o sus familiares, alguna vez a algún casino? ¿Por
qué no se ha mencionado el nombre de las personas o empresas propietarias
del lugar incendiado? ¿A cual de los grupos importantes pertenece esta
empresa? ¿Cuántos son sus ingresos? ¿Les pagará el seguro? ¿Cuándo y en la
gestión de cual secretario de gobernación se le autorizó su funcionamiento?
El tema de los casinos tiene muchas implicaciones. Para lavarse la cara sus
propietarios se vinculan con esposas de gobernadores y ofrecen donativos a
sus caridades; también ellos, son miembros distinguidos de grupos
empresariales –cámaras de comercio, de la construcción y otras- y pocos
pueden explicarse porque salen tan bien librados de diversas denuncias
vinculadas con fraude y otros delitos. ¿Cuánto vale el mercado de los
casinos en México? ¿Este evento es el inicio de una guerra por los diversos
nichos de ese mercado? ¿Cuánto aportan al erario? O mejor dicho ¿Aportan lo
correcto al erario?
En el mundo luminoso, sin relojes que indiquen si es de día o de noche,
donde el azar, el bingo y el hándicap, son los mejores “pases de evasión”
–en este caso para mujeres[1]- de una realidad agobiante; hay preocupación
comercial, publicitaria y hasta política. ¿Por qué el “atentado” ocurre a la
par del seminario sobre seguridad nacional que el señor Fox, realizaba en su
rancho? ¿Que justifica el calificar este hecho como terrorismo? ¿Cuál será
el impacto entre los turistas, el saber que los casinos “mexicanos” son
blanco de terrorismo? ¿Se han considerado las implicaciones del hecho en
etapa pre electoral tanto en México como en los Estados Unidos? ¿Por qué el
discurso presidencial incluyó un fuerte regaño a la administración que
preside el señor Obama? Estas preguntas son pertinentes en un contexto
global de crisis financiera, donde al parecer la potencia que ofrece mejores
posibilidad para salir del atolladero –no solo a los gobiernos sino a la
banca mundial a la cual le está ofreciendo rescates- es China. Como también
se hace obligado el análisis del impacto de esta calificación de espanto, en
términos del pensamiento conservador sajón, -en republicanos y demócratas-
el “tea party” y otros tantos de la Unión Europea.
A menos de una semana de esa conflagración en la cual, cincuenta y dos
ciudadanos en búsqueda de diversión encontraron la muerte, mucha gente
inquiere ¿Por qué no hubo tres días de duelo nacional cuando los mascarados
fueron inmigrantes centroamericanos? ¿Tampoco en la muerte hay democracia?
¿La discriminación se da por clases sociales? pues los jóvenes de la news
divine o los de las fiestas de colonias populares, no merecieron ni un día
de bandera a media asta. Sea cual fuere el resultado de las investigaciones,
lo irrefutable es que, en un México cuyo territorio fue repartido entre al
menos tres grupos poderosos de vendedores de ilusión, los sueños son ya una
permanente pesadilla, que solo borraremos con trabajo, paz, armonía, civismo
e inteligencia para la elección de los próximos administradores de la nación.
[1] Las dos terceras partes de los fallecidos eran mujeres. Ellas son las
que más asisten a un sitio donde el alcohol es gratis, la luminosidad y una
actividad lúdica –como el futbol para los varones- les permite evadirse de
la depresión que está siendo una de las dolencias emocionales más
preocupante para la sociedad.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Divino Tesoro
22 de agosto del 2011
Cada etapa de la vida humana tiene sus retos, ventajas, problemas e
inquietudes. La infancia –hasta los 15 años según la OMS- supone la
cimentación de toda una vida y, luego de haber decretado un día
internacional del niño, la ONU, proclamó en 1979, su año emblemático
derivándose de ahí planes y acciones por decenios. Esta misma semana,
celebraremos en México a los abuelos, en una corriente mundial que impulsa a
reconocer la experiencia y los derechos de quienes han vivido más años y ya
“no son viejos” sino adultos mayores y hasta en plenitud. Sin embargo,
atrapados como estamos en un mundo donde el valor máximo es el dinero, dejar
al margen de las oportunidades a la juventud, es casi como darle un harakiri
al modelo económico vigente y en indudable crisis.
Pocos lo saben pero este 2011, ha sido el segundo año internacional de la
juventud –el divino tesoro- aprobado por la Asamblea General de la ONU según
resolución 64/134 de diciembre del 2009, a fin de “demostrar la importancia
que otorga la comunidad internacional a integrar las cuestiones relacionadas
con la juventud a los programas de desarrollo mundiales, regionales y
nacionales”. Con el tema “Diálogo y comprensión mutua” el “Año” tiene como
objetivo “promover los ideales de paz, respeto de los derechos humanos y
solidaridad entre las generaciones, las culturas, las religiones y las
civilizaciones” ¿Por qué entonces en todo el planeta, se incrementan los
“ninis” –ni estudian ni trabajan- pandilleros –en México tenemos un niño
homicida vinculado con el narcotráfico- adictos a sustancias nocivas, y
suicidas? Antes de este propósito de diálogo y comprensión mutua con los
jóvenes, en el ocaso de 1979- la ONU recordó su resolución 33/7 de 3 de
noviembre del 1978, -10 años después de las manifestaciones del 68- por la
cual decidió proclamar un primer año internacional de la juventud, para
difundir entre los de esa edad, los ideales de paz, solidaridad con los
derechos humanos; así como la imperiosa necesidad de aprovechar su
entusiasmo energía y capacidad creadora. Fue en 1985, que se decretó, luego
de considerar la importancia de llamar la atención sobre las necesidades y
aspiraciones de la juventud, un año internacional que a más de tres lustros
de distancia, mantiene un sistema que excluye de la educación superior a
millones de seres humanos. ¿Qué está ofreciendo la ONU, a los tres jóvenes
en huelga de hambre en Chile, uno de los países con más altos costos
educativos del continente americano? ¿Cuántos jóvenes indignados de España
han sido golpeados y privados de su libertad? ¿Cuál es número de personas en
países con conflictos bélicos que desde su infancia fueron reclutados para
guerras que no eran suyas? ¿De que manera decidirán el futuro del mundo los
adultos de países desarrollados que en su juventud fueron enviados a matar
congéneres en lejanas tierras sin saber porque lo hacían? ¿No son los casos
del joven noruego o del mexicano que amenazó en España a los opositores al
Papa, muestras del fracaso de estas “buenas intenciones”?
Solo en este mes de agosto, hay muchas otras celebraciones que no
deberían festejarse: Mañana recordaremos la realidad de 400 años de comercio
trasatlántico de personas (de 1400 hasta 1800 que en USA se decretó la
abolición de la esclavitud) ¿Cuántos jóvenes –femeninos y masculinos- son
víctimas hoy mismo de lenones, coyotes que les abandonan en el camino a la
“tierra prometida”, traficantes o padres que los vendieron desde su niñez a
pervertidos o parientes que los explotan laboralmente? El pasado viernes fue
el día internacional de la asistencia humanitaria. Nuestros ojos se
horrorizaron por las imágenes de niños famélicos en África. La conciencia de
algunos se impactó por la realidad del robo de mucha asistencia humanitaria
que es vendida en el mercado negro; muy pocos han reflexionado aun en el
hecho de que, como resultado de la crisis mundial en el 2009, el Programa
Mundial de Alimentos de la ONU, ya había reducido su monto de ayuda
alimentaria a poblaciones vulnerables en 50%, debido a que: de los seis mil
setecientos millones de dólares que esperaba recibir, solo le fueron donados
tres mil setecientos millones. ¿Cuántos jóvenes de esos países condenados a
la limosna podían ser agentes de producción de alimentos para aminorar el
hambre y coadyuvar a crear un mercado interno sano? ¿En cuanto más aumentará
la vulnerabilidad de estas y otras poblaciones, por la falta de empleo y por
el aumento de la desconfianza en los donantes a los que los medios les han
machacado el mal manejo de sus aportaciones?
Uno que otro canal educativo de televisión, dedicó algunas horas a
difundir la realidad de pueblos indígenas del mundo, a los cuales se les ha
dedicado el 9 de agosto. Los jóvenes indígenas insisten en su derecho
territorial y su oposición a la construcción de carreteras –en centro
América por ejemplo- que llevan a la total destrucción de su entorno vital y
al arribo de los “vicios del progreso” ¿Se está respetando esta postura en
el segundo año internacional que se les ha dedicado? o dentro de algún
tiempo deberían conformarse con un día internacional por cualquier tipo de
tragedia como la que se celebró el pasado 19 a propósito de Bagdad. Antes
que concluya el mes recordaremos la intención de evitar los ensayos
nucleares y en los cuatro meses que quedan del año, algunos jóvenes tal vez
dediquen algo de su tiempo a defender los bosques, dado que su segundo año
internacional coincide con el de este propósito.
Habrá que estar atentos a los resolutivos de la Reunión de Alto Nivel de
las Naciones Unidas sobre la Juventud, celebrada el 25 y 26 de julio pasados,
y ojala que las naciones decidan invertir en los jóvenes, pero no como
destinatarios del la caridad pública y privada, sino con programas que les
permitan desarrollarse como agentes fundamentales para afrontar las
múltiples crisis derivadas de un modelo mundial que sobrevive únicamente por
la necedad de algunos de los beneficiarios de sistemas financieros
criminales basados en la usura, la explotación y la inequidad en el reparto
de la riqueza. Los primeros sacrificados, si se diera este cambio, serán los
mediocres, los ineptos, y los parásitos, muchos de los cuales,
lamentablemente, serán jóvenes.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Escuchar
15 de agosto del 2011
Pasado el furor de los centenarios, bicentenarios, más los dispendios,
fraudes y corruptelas asociados a dichas celebraciones, los medios de
comunicación han enfocado sus antenas a cubrir los múltiples disturbios
“populares” en el planeta. El tema es aun muy reciente para dilucidar si las
manifestaciones de Egipto, Yemen, Siria, Irán, España, Grecia, Reino Unido,
Chile o México, han sido reacciones espontáneas o, tal cual se sospecha -sobre
todo en países petroleros o mineros como Libia- fueron manipulados -por el
alto interés, de los recursos, renovables o no- para las potencias mundiales.
Con todo y las particularidades geográficas, políticas y sociales, hay temas
comunes que no pueden soslayarse, la gente está dispuesta a manifestar su
hartazgo –en marchas, manifestaciones de todo tipo y hasta linchamientos-
por el desempleo, la disminución del poder adquisitivo, la reducción en el
acceso a salud, alimentos, vivienda o educación y la percepción de
inseguridad o altos índices de corrupción en los ámbitos gubernamentales.
El fenómeno, tratado como una nota sensacionalista más que el síntoma de
algo putrefacto en los sistemas nacionales e internacionales, acusa otro
elemento siempre presente: la poca o nula capacidad de los gobiernos para
escuchar a sus gobernados. ¿De verdad la exigencia estudiantil de Chile,
surgió como hongo en el jardín después de una lluvia, o es algo que se ha
venido gestando desde la misma época del golpe pinochetista? En el colmo del
absurdo el presidente de ese país recién nos ha visitado, entre otras cosas
para “darnos recetas de cómo progresar”; pero nadie dentro del gobierno de
México tuvo el conocimiento, valor o la destreza, para hacerle saber a esta
persona, que todo lo recomendado lo hemos hecho en México desde presidencias
como las de Ruiz Cortines y otras subsecuentes ¿Por qué cambiamos de rumbo
si eso que hoy se “nos revela como lo máximo” ya lo hacíamos? ¿Cuánto de lo
que con bombo, platillo y condecoraciones se festinó, es lo que vienen
demandando -la última década cuando menos- diversos grupos sociales en
nuestro país? Mientras que los pueblos se movilizan básicamente por la
crisis financiera y de gobernabilidad, hay quienes piensan que con discursos,
prebendas a comunicadores o spots, es posible cambiar el rumbo de las
protestas. ¿No resulta un contrasentido repartir preseas a jerarcas
universitarios y funcionarios de la cultura a la par de la expresión de un
discurso ensalzando la guerra y la violencia? pues por mas que ésta se
justifique porque los perseguidos son criminales que producen y
comercializan droga, las víctimas, colaterales o no, merecían respeto a sus
derechos fundamentales.
Desoír a los pueblos es un error gravísimo, en Egipto y otras zonas de la
región, se ha logrado el objetivo inmediato de destituir gobernantes que
dejaron de ser convenientes a ciertos intereses; pero se levantan los
riesgos de la anarquía o los gobiernos militares. ¿De verdad pueden
justificarse estos y otros muchos fracasos solo con aventar culpas, a los
que se fueron, los que intentaron otros caminos de solución o a los actuales
“revoltosos” que con sus marchas provocan un fuerte caos vial? Si
desarrollaran la capacidad de escuchar, muchos gobiernos hubieran moderado
su gasto corriente –entre otras muchas cosas, reduciendo los sueldos
escandalosos de una burocracia nefasta- e invertido ese ahorro en
actividades productivas como la reactivación del campo, la incentivación
industrial y la reducción de costos en la educación y la salud, sobre todo
preventiva. Si comparamos el costo de campañas, pago de gacetillas y
prebendas a comunicadores del sector salud, contra los resultados en
disminución de enfermedades degenerativas –cáncer, diabetes,
cardiovasculares etc.- es fácil determinar que las políticas del sector han
sido erróneas, por más que se gaste en seguros populares, cuyos medicamentos
e insumos son a fin de cuentas la donación de una empresa mexicana a la cual
al final del camino se le persiguió y trató con poca equidad por decir lo
menos.
Echarle la culpa a otro en vez de asumir mi propia responsabilidad, es
simple y llanamente un recurso infantil. “Fue mi hermana la que se comió el
chocolate” es una excusa tan inmadura como la expresada por decenas de
políticos incapaces de caminar hacia delante y atorados en acusaciones
contra los que estuvieron, los de otro partido, los incómodos etc. ¡Patética
fórmula es esta, para justificar la incapacidad, la ausencia de experiencia,
compromiso y conocimiento y sobre todo la sordera política!
La sociedad pide a gritos, empleo, seguridad física y jurídica. A sus
demandas la respuesta son regaños, acusaciones, y hasta invitaciones
engañosas que pretenden, trasferir a la gente el cumplimiento de
obligaciones por la cuales se les paga. ¿No es el colmo del cinismo en la
capital de México, la forma de manejar la pretendida participación ciudadana?
Es la fecha en que aun no se cumple la voluntad de las asambleas para el
ejercicio del presupuesto participativo del 2011, y ya están promoviendo una
nueva consulta. ¿Por qué la burla? ¿De verdad piensan que la ciudadanía es
estúpida? Son ya varios los movimientos generados por un agravio –la muerte
secuestro o desaparición de algún familiar por ejemplo- que terminan como
materia del exhibicionismo o el oportunismo casi siempre con fines
electorales y como “idea creativa” para nuevas campañas publicitarias, o
mediciones estadísticas sesgadas.
Las soluciones efectivas, parecen rechazarse por simples; en el DF los
auténticos Comités Ciudadanos, están hartos y decidiendo que su lucha la
seguirán sin ser cómplices del IEDF, los delegados y un precandidato a la
presidencia del cual desconfían y han sido víctimas. El resto de la
república, los que se demanda a gritos es paz, en un contexto donde los
menores de edad, han vivido miles de guerras en la televisión, los juegos o
las pláticas. La ecuación más sencilla es: para que haya empleos, debe haber
progreso ¿Se logrará esto con una nueva ley de “desarrollo participativo”? ¡Por
Dios, No! solo poniéndose a trabajar, escuchando lo que decimos los
ciudadanos, practicando, aunque sea medianamente la decencia, respetando a
la gente, amando al planeta, incluyendo en términos equitativos a tantos
seres humanos que tenemos mucho que aportar y dejando de lado las
ocurrencias intrascendentes. Si desean realmente legitimarse, deben
responder al clamor popular y empezar a escribir la historia con la “P” de
pueblo y no con la de poder cuestionable. Con todo y la manipulación, las
voces populares son cada vez más audibles, seguir reaccionando con oídos
sordos, será el preámbulo del fin de muchas cosas que desearíamos cambiaran,
aunque sin acudir a la violencia.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Visibilidad
8 de agosto del 2011
Pocos vocablos, han ampliado tanto su utilización e incluso significado,
como el que de origen define la calidad de algo a través de la vista. Con
esta palabra se habla de transparencia atmosférica, nitidez de objetos según
la distancia o la condición de interferencia de otros –las nubes que tapan
el sol, la lluvia que nubla el entorno- aunque con el desarrollo tecnológico,
se ha ampliado su utilización y definición sobre todo desde la esfera
ario-sajona. La calidad de visible –lo que se mira más o menos según la
distancia- ha sido adoptada por la industria automotriz que construye
vehículos seguros para conductores urgidos de un amplio campo visual al
frente y también con la mirada por el retrovisor; agregado a ello que por
norma, deben evitar colores que les hagan menos notables en carretera o que
impidan saber que es lo que pasa dentro del coche.
El grado de ser visibles, se ha ampliado a muchos ámbitos de la
convivencia. Los directorios telefónicos, permiten a cualquier persona saber
en donde vive y que número se le ha asignado a otra. ¡Ni hablar del Internet
y las redes sociales! Ahí cualquiera puede conocer, quienes son los amigos,
las características físicas de rostro y cuerpo o las actividades de un grupo
mayúsculo de seres humanos. Transitar por vías públicas, en la mayoría de
las grandes urbes, impone, a la gente el ser visible si conduce a baja o
alta velocidad, si abraza a su pareja o si cruza la calle toreando a los
automovilistas.
Los inversionistas –sobre todo aquellos decididos a cotizar en bolsa-
hacen depender mucho de su éxito en el nivel de previsibilidad de sus
futuros. Se dice que “su visibilidad es alta” cuando sus ventas y ganancias
son fáciles de predecir. En este mundo, movido básicamente por el comercio,
la SCV -visibilidad en la cadena de suministro entre otras cosas para
rastrear productos desde la fábrica hasta el consumidor- se utiliza no solo
para efectos de seguridad –contra robos y otros delitos- sino para
determinar estrategias diversas, inclusive de publicidad, para cambiar la
forma de la demanda o reorientar la oferta.
Son tales las oportunidades que de inicio ofrece la visibilidad que los
medios de comunicación la han convertido en herramienta indispensable.
Estos, al igual que los publicistas, estudian las necesidades emotivas de
personas urgidas de trascender. Las compañías de cosméticos, empresas para
reducir peso o dar al cuerpo una figura envidiable, venden esta posibilidad
de “verse con figuras ideales”. Los políticos del calentamiento global, se
preocupan más por lucir bien que por diseñar un programa que responda a las
necesidades de sus electores potenciales. Por la visibilidad florecen los
grupos de encuestadores, los productores de spots, las barras de noticias,
los programas de chismes, las telenovelas y el pingüe negocio de las
revistas y secciones de sociales. No son pocos los gobiernos del planeta que
gastan más en visibilidad que en la inversión de programas educativos, de
salud o vivienda: pero son cada vez más las personas que intentan pasar
desapercibidas luego de haber sido víctimas del exceso de visibilidad.
El precio de la visibilidad, lo han pagado por igual gentes del
espectáculo o la vida pública, víctimas de los paparazzi, que ciudadanos
comunes alcanzados por la delincuencia dedicada al robo, el secuestro, la
extorsión o el homicidio. Desde tiempos muy antiguos es anhelo del hombre la
trascendencia. La busca en las diversas manifestaciones religiosas –para
seguir vivo después de la muerte por la vía de la resurrección o la
reencarnación- por medio de la riqueza –que permita a su prole o herederos
en general agradecerle siempre el haber sido quien fue- a través de la fama
–que le garantice ser recordado aun cuando muera- o por el ensalzamiento de
méritos en el ámbito del deporte, el arte o las ciencias. Pocos humildes
serán aclamados, de ahí el éxito de promociones comerciales, como los
“héroes anónimos” de Wal Mart que “premiaron” a cientos de sujetos nominados
por su comunidad como alguien a quien hay que venerar.
La maravillosa aventura de Odiseo, permitió a Homero resaltar la
verdadera trascendencia de la vida humana, que no estaba en los éxitos
militares, ni en las experiencias con monstruos ni diosas, vividas por el
marido de Penélope. La vida de Odiseo, no fue feliz durante su etapa de
visibilidad. Sus generales le admiraron, pero murieron. El cíclope y sus
congéneres le temieron y fueron vencidos y la hija de Atlas, Calipso, le dio
muestras de interés por siete años; pero es hasta que él saca de dentro de
sí, la fuerza personal y modesta para regresar a casa, vestido de pordiosero
y seguro del amor de su familia, en que logra la verdadera trascendencia.
Los medios de comunicación han hecho de la visibilidad uno de los mayores
lastres de la humanidad. Por el anhelo de ser reconocidos, los individuos
permiten que millones de espectadores observen lo más íntimo de sus vidas
–con el Big brother o las entrevistas acerca de sus matrimonios, hijos,
defunciones etc.- juzguen sus emociones o discutan sobre la pertinencia o no
de sus actos incluso privados. Para lograr visibilidad, hay quienes copian,
piratean y destruyen –ideas, programas, productos- lo mismo en el ámbito
comercial que incluso en el de la filantropía. El mayor argumento de la
primera edición de Iniciativa México, fue justamente la visibilidad. Hoy
muchos grupos altruistas venidos a menos por la competencia desleal de los
visibles, que siguen creyendo que los premios o reconocimientos tienen
importancia por la visibilidad que dan a sus obras. ¿Dónde queda entonces
esa humildad de que lo que haga tu mano derecha no lo conozca la izquierda?
Lo que mueve a esta filantropía de la mercadotecnia visible y famosa ¿es el
deseo de ayudar o la vanidad de ser importante? Pero al igual que el
fenómeno de boomerang por el uso excesivo de una frase, campaña o medio, a
los anhelantes de visibilidad se les están devolviendo los efectos negativos
de la fama coyuntural. Hoy más que nunca los padres desean que sus hijos no
aparezcan en las redes sociales y quienes conocen el alma humana, evitan que
sus enfermos y protegidos sean entrevistados por los dioses modernos, cuyos
ancestros en otro tiempo, persiguieron, hostigaron y secuestraron a Odiseo,
robándole muchos años felices de su vida.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Locura
1 de agosto del 2011
La inercia a competir y ganar es normal por niños en desarrollo: “mi
coche es mejor que el tuyo: mi mamá es más bonita porque la tuya es gorda;
mi papá es más importante que el de todos ustedes pues es gerente en un
banco; El mío es más fuerte porque tiene pistola y trabaja en la policía;
Pero el mío tiene tanques porque trabaja en el ejército” etc. Esto es parte
del desarrollo; pero si persiste, más allá de la adolescencia, entonces se
convierte en una disfunción emocional que puede derivar en patologías
extremas, como la padecida por muchos jóvenes decididos a llegar un día al
salón de clases, para matar compañeros o maestros.
Son muchos los componentes de tales conductas agresivas: padres que
delegan la educación de sus hijos en sirvientes. Centros de desarrollo
infantil –guardería o Kinder según la época y la cultura- cuyos operadores
no tienen la preparación para conducir un desarrollo integral y sano,
incluso personas dañadas -que a su vez agreden a seres indefensos por razón
de su edad- repitiendo conductas dañinas y utilizando el miedo para evitar
ser denunciados.
Los primeros años de vida permiten al individuo percibir su realidad,
informarse acerca de ella y consecuentemente ir progresando en sus
capacidades mentales y conductuales. Todo esto va de la mano de sentimientos,
emociones e interrelaciones del sujeto en crecimiento, con sus figuras
cercanas -padre, madre, padrastros, tíos, maestros, compañeros de clase,
etc.- ¿Qué reacciones podemos esperar de personas, cuyos espacios
relacionales -estando solos, jugando con otros niños, en grupo o en parejas
e interactuando con adultos- tuvieron o tienen –ahí está el caso del
bulling- factores agresivos activos o pasivos? ¿Como podría ser la
autoimagen de un adulto que en las épocas determinantes de su desarrollo
sufrió la ausencia de figuras adultas amorosas agregado a ello la educación
de una institución militar? Reconocer los errores, mejorar el aprendizaje,
utilizar la experiencia de forma positiva y creativa, son formas de madurez
que no muchos sujetos mayores han alcanzado. ¿Porque un grupo de la
humanidad se solidariza con un noruego de 32 años, quien después de asesinar
a casi una centena de jóvenes asegura que era necesario realizar dicho acto?
¿De donde deriva su obsesión para reclamar un juicio público y hasta
televisado?
Quizá uno de los factores que más afectan el desarrollo infantil en el
siglo XXI, es el profundo cambio de los espacios interrelacionales de los
individuos. Hoy el niño no puede salir a la calle –los padres temen al
secuestro, un accidente fatal o la invitación a consumir drogas- aquella
posibilidad de recreación en días de campo, donde además de la convivencia
familiar se gestaba la investigación e identificación con el entorno, casi
se ha nulificado por el crecimiento de manchas urbanas cuyo concreto come
todo lo verde, lo líquido sano y los sonidos bellos de la naturaleza. El
espacio vital de los hogares a veces es menor a los 90 metros cuadrados. Las
aulas escolares están sobre pobladas y muchas veces sucias, infestadas de
fauna nociva y con un individuo abrumado –por los ingresos limitados y su
propia circunstancia de marginación- que por más buena voluntad no puede
asumir un trabajo individual con los chicos a su cargo. ¿Qué hay entonces de
malo en disminuir la sobrepoblación, disparando a unos cuantos o promoviendo
–ciudadanamente o desde un silla presidencial- corrientes justificatorias de
limpias genéticas y hasta democráticas –porque son musulmanes, judíos,
palestinos, inmigrantes, capitalistas, comunistas, terroristas, etc.- según
la distorsión mental de individuos cuyo desarrollo se dio solo frente al
televisor, los juegos electrónicos o la computadora?
Los tan divulgados horrores nazis, fueron posibles en buena parte por el
uso de la propaganda y de técnicas de manipulación conductual llamadas de
forma genérica “lavado de cerebro”. El asunto se calificó tan delicado, que
en los años de la posguerra varias legislaciones de mundo fueron explícitas
para prohibir los mensajes subliminales en la publicidad comercial y
cualquier tipo de campaña ¿Cuidan esto hoy, los representantes de
poblaciones mundiales, cuyos oligopolios de comunicación, se mueven en las
fronteras del delito, como el recién denunciado caso de los ingleses que
espiaban vidas privadas de tirios y troyanos?
En el inicio de la era satelital se dio un debate interesante –que muchos
no conocieron y otros tantos han dejado de lado- acerca de la función que
deberían tener los medios –sobre todo los electrónicos- de comunicación. En
la laxitud ética para vigilar los contendidos, sometiéndose tanto los dueños
como los gobiernos responsables de normarlos y vigilarlos a las simples y
deshumanizadas leyes del mercado, toda una generación aprendió la violencia
de guerreros militares homenajeados, vampiros con ventajas como la ubicuidad,
la fuerza invencible y hasta la inmortalidad. Ahora, además de las noticias
que parecen convertir en héroes, al traficante -de droga, armas y personas-
al asesino de compañeros o al suicida colectivo; se ha iniciado una serie de
temas cuyo común denominador es el canibalismo. Los humanos se comen a sus
congéneres como consecuencia de experimentos en hospitales mentales, por la
intrusión corporal o mental de un extraterrestre e infectados por un virus
escapado de los laboratorios para la guerra bacteriológica.
¿Cómo elaborar sanamente situaciones conflictivas y angustiantes de
ambivalencias enfermizas respecto de –guerra-paz, éxito-fracaso, pobre-rico,
hombre-mujer, dominante-dominado, odio-amor y tantas otras que impiden a los
individuos ser funcionales, independientes y felices? Contrariamente a lo
sostenido por muchas corrientes sobre todo de la última mitad del siglo
pasado, creo que la integración de la familia nuclear es un factor
importante, pero también lo es el impedir que ese grupo manipulador de
consciencias y formador de conductas colectivas, siga usando el poder de los
medios de una manera irresponsable y provocadora de sentimientos
conflictivos y de angustia. Transferir a una pantalla, el mecanismo infantil
normal de la imaginación, para superar etapas tempranas de conflicto, es
condenar al sujeto a la inmadurez eterna. Por supuesto es imposible sustraer
a las nuevas generaciones, del Nintendo, el IPAD, la computadora, el
interntet y la televisión, abierta o de paga; pero su impacto negativo será
menor, si el sujeto tuvo a su favor lazos afectivos que favorecieron una
identidad valiosa y segura, para la creación de una expectativa de
realización personal a partir de afectos positivos y no necesariamente
basada en la procuración de bienes materiales. No reconocer esto y no actuar
de inmediato, es condenar a la población –mexicana y de otros países- a la
locura colectiva.
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