UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Certeza Legal
28 de enero 2013
El presidente de México, ofreció en el extranjero certeza legal. Anhelo
por cierto de varios millones de connacionales, afectados por detenciones
ilegales para: cubrir cuotas acordadas que justifiquen el alto costo de una
guerra implantada por extranjeros; vendetas extra judiciales –por
incumplimiento de socios que sospechosamente eran presta-nombres de
autoridades encargadas de velar por la seguridad de los ciudadanos- omisión
en la resolución de asuntos vecinales de toda índole –por violaciones al uso
de suelo, apoderamiento de propiedades privadas, amenazas, levantones y toda
suerte de intimidaciones contra la ciudadanía- y por supuesto una serie de
actos criminales –afectando derechos humanos de nacionales y extranjeros- en
los cuales de una forma u otra la autoridad ha sido copartícipe.
Lo más afectado con estas conductas, ha sido la credibilidad de la gente.
¿Para que me organizo en comités ciudadanos, si en los anhelos más simples
–alumbrado, recolección de basura, desasolve de drenajes, nivelación de
banquetas, bacheo, poda de árboles, ordenamiento vial o suministro de agua
en condiciones de igualdad[1]- lo que prevalece es: la mentira, la promesa
incumplida, y el negocio para unas cuantas empresas, a las cuales no se les
exige cumplir con servir al pueblo? ¿Por qué se utilizan nuestros impuestos
para corromper a ciudadanos bien intencionados con bonos de reconocimiento
de veinticinco mil pesos?[2] Con el cambio de gobierno, por fin alcanzan los
espacios informativos temas que han sido denunciados e ignorados por medios
que intercambian silencio por publicidad: duplicidad de gasto por el manejo
sucio de programas –participación ciudadana y mejora barrial- nóminas
ocultas –como aquella en la que ha cobrado un líder de pepenadores, socio
del ex jefe de gobierno en el negocio del reciclaje- “comisiones, diezmo o
porcentaje”, exigidos a desarrolladores de vivienda, para permitirles
construir contra toda norma en una ciudad con problemas de sismicidad,
hundimientos por agotamiento de mantos freáticos, suministro de agua etc. y
por supuesto protección transexenal a verdaderos hampones, encargados de
“administrar” lo mismo el narcomenudeo, que las extorsiones en la central de
abastos o el tráfico de influencia en el Instituto de la Vivienda.
Ofrecer certidumbre jurídica para los proyectos de inversión, suena
interesante; pero aquellos empresarios –nacionales o extranjeros- que
conocen el sistema de inspectores que llegan periódicamente por su cuota
para no clausurar; las amenazas muchas veces cumplidas de secuestrar a un
familiar o trabajador a cambio de aportaciones de cualquier monto; los robos
recurrentes de nómina, activos –coches, maquinaria etc.- y la espesa nata de
impunidad que desalienta la posibilidad de fortalecer el sistema de
procuración de justicia, cuya ineficacia y corrupción en el nivel de
investigación está a la vista, requiere algo más que un discurso. ¿Se
aplicará el principio universal de seguridad jurídica, en contra de pseudo
legisladores que han promulgado “leyes” a modo y por indicaciones del
ejecutivo para beneficiar a minorías?[3] ¿Quién será sancionado, por
decisiones torpes, como la de aumentar la cuota de participación en el FMI
–diez mil millones de dólares en el marco de la reunión de G20 en México-
aun cuando un senador oportunamente recordó que con eso nuestro país no
alcanza ni un 2% de influencia en ese organismo que paga por dichas
participación menos de 1% en tanto que los préstamos internacionales
contratados andan por el 4% de interés? ¿Se puede hablar de certeza
jurídica, si estos temas no se informan ni en su discusión ni en su
aplicación? ¿Qué conocemos los ciudadanos de lo previsto, lo cumplido, lo
mandatado, lo aprobado y lo prohibido en materia de disposición de recursos
públicos? ¿Regalar el dinero aportado por los contribuyentes al FMI, será
una prueba de solvencia como lo dijo Israel Macías López, en su calidad de
jefe de la Academia de Economía de la Universidad Panamericana, Campus
Guadalajara?
Estar seguros de algo, supone que el responsable de regular las
relaciones sociales, se obliga no solo a establecer las reglas sino a
cumplir tales disposiciones legales para crear ámbitos se seguridad
jurídica, en la cual el poder político se ejerce con el límite de leyes
universales, generales y congruentes con el sentir ciudadano, garantizando a
las personas -físicas y morales- que sus derechos no serán violentados. Ese
fue el mensaje de la SCJ, en un caso lamentablemente tan mediático, que aun
hoy, los productores del “montaje televisivo”, siguen utilizando los
calificativos “secuestradora, criminal” etc. como una forma de exculparse de
una conducta nada honesta, en términos de utilización de un medio cuyo
propiedad original por cierto es de la nación.
Garantizar a cada persona que su situación jurídica –de libertad, de
presunto, de deudor, de criminal, de individuo que ejerce su libertad de
trabajo, de inversión y de expresión- no será modificada más que por
procedimientos ordinarios y legales previamente discutidos, establecidos y
publicados, es lo que lleva a la certeza ofrecida con bombo y platillo para
potenciales inversionistas en México. ¿Se tiene previsto reparación de
daños, a millones de ciudadanos que diariamente son violentados en su
derecho a la información? Las buenas intenciones expresadas por el primer
mandatario, ¿se acompañarán no solo por el encarcelamiento de los verdaderos
culpables, sino por la rectificación de leyes que se han promulgado en
contra de La Constitución?
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Espiral del Mal
21 de enero 2013
Acostumbrados como estamos, a pasar por alto lo fundamental de la
existencia y reaccionar solo cuando el temor a la muerte se asoma a
propósito de las noticias de rafagueados, decapitados, colgados y en general
coartados mediante el secuestro y los levantones de donde algunos nunca
regresan, nos cuesta trabajo completar un análisis profundo acerca del
porqué del endeudamiento de los pueblos de la hoy llamada aldea global. La
noticia de que en México el monto del predial, el servicio eléctrico o el de
agua se nos presenta con aumentos de más de 200% nos paraliza ¿es porque
carecemos materialmente de la posibilidad de asumir esos gastos? ¿El temor
de ser perseguidos como presidentes municipales de pueblos paupérrimos nos
constriñe a la inmovilización? Sea uno u otro o quizá la combinación de
ambos, la verdad es que la clase media resulta la más golpeada por este tipo
de decisiones autoritarias de las cuales es difícil escaparse a otro país
como lo hacen los millonarios franceses.
Elecciones van y vienen, partidos suben y bajan, promesas recicladas o
novedosas suenan en los cuatro puntos cardinales; pero lo cierto es que,
salvo aquellos que logran periodos de gracia por algún puesto que los eleva
del piso unos cuantos centímetros, un grupo mayoritario de la humanidad
sufre, no solo por las carencias, sino por la ofensa a la dignidad, que
convierte a los pueblos en deudores de mercaderes y banqueros “otorgantes de
créditos” de altísimos intereses, para el pago municipal o estatal a la CFE,
a la CONAGUA, a PEMEX y por supuesto la nómina periódicamente inflada con
los familiares y amigos del funcionario en turno.
En el tema del viejo y el moderno PRI, los que sobrepasan los 75 años,
recuerdan que “antes” lo primero que hacia un político era meter luz a su
pueblo, beneficiar a su tierra de origen con infraestructura y empleos,
comunicar pueblitos aislados con la capital del estado. Con la modernidad,
los partidos de oposición criticaron esto llamándole paternalismo, le
pusieron precio a todo, promovieron “en oferta” créditos millonarios –vía
sugerencia del Banco de México o recomendaciones de los bancos extranjeros-
trasfirieron estos servicios públicos a empresas privadas cuya finalidad
última es la ganancia y no el servicio; incluso, para lograrlo, metieron
caballos de Troya en los grupos orgullosos de la revolución, la constitución
de 1917 y los avances sociales. ¿A cual de los dos selectos conglomerados
pertenece el llamado “nuevo PRI”? Se por más de una fuente que el argumento
descalificatorio para “neutralizar” o de plano excluir a priístas de verdad
revolucionarios y probadamente institucionales ha sido: “no entienden la
modernidad” “se mueven en el equipo equivocado” “son exageradamente honestos
y por eso es difícil negociar con ellos” y en esta línea de pensamiento,
también el ciudadano está totalmente excluido. Se les invita a organizarse
cuando al gobierno conviene para captar votos o desactivar protestas como ha
sido en el DF con los comités ciudadanos, cuya presencia no devino en
mejoras de los servicios comunitarios o urbanos[1] ni disminuyó la
inseguridad –física, social e incluso jurídica sobre todo en términos de
propiedad- ni creó empleos. Así las cosas, con un territorio susceptible a
toda suerte de invasiones, un pueblo sin más posibilidad de defenderse que
haciendo uso de la violencia como está ocurriendo en Guerrero y otros
estados, México es, aunque duela, un estado fallido, atrapado en una espiral
perversa, donde se compran voluntades, entre otras muchas mediante el
crédito que ha dado pábulo a un delincuencia institucional –de los tres
poderes y de todos los niveles de gobierno- coludida entre ellos y con
banqueros y malos empresarios.
A esta “delincuencia institucional coludida” no le han hecho ni un
rasguño las contralorías, auditorías, ni los comités de vigilancia, mucho
menos las leyes de transparencia, que han dado como resultado una burocracia
costosa e inútil encargada de vigilar “el cumplimiento” de una complicada
formalidad cuasi cibernética, para pagar impuestos o ejercer “recursos de
coparticipación” entregados a destiempo después de verdaderos vía crucis a
las OSC, [2] que en algún tiempo fueron una válvula de escape para las
demandas populares. ¿Se ha castigado a algún legislador por haber promulgado
a espaladas del interés ciudadano leyes que entregan los recursos nacionales
a personas –física y morales- ajenas a nuestra patria? ¿Aparte de las
vendetas políticas, algún mal administrador de los recursos de la nación
-incluidos en ellos los fondos que el pueblo entrega al erario- está
castigado penalmente? ¿Cuánto se podía haber beneficiado al pueblo con lo
gastado en obras faraónicas como las manejadas por CONACULTA el sexenio
pasado? Quiénes mal ejercieron -torpe o suciamente- estos presupuestos
públicos ¿los devolverán?
La liga resiste, pero hay límites. No es con gendarmes, granaderos o
policías como se llegará a una vida de armonía. Alguien tiene que tener el
valor, inteligencia y liderazgo suficientes para cambiar esta realidad de
desigualdad, injusticia, violencia y todo aquello que nos tiene atrapados en
esta espiral maligna. Por lo pronto los ciudadanos podemos seguir unidos y
formar comités de autodefensa para lo que nos atañe de manera inmediata:
impuesto inequitativos, servicios que no corresponden a lo que uno tributa,
respeto a cada uno como persona y ciudadano.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Abstinencia de Horror
14 de enero 2013
Tan peligrosa como los excesos –de alcohol, droga, alimentos o cualquier
otro consumo- es la abstinencia. Se reconocen como los síntomas más comunes
del síndrome de abstinencia la taquicardia, inestabilidad de la presión
arterial, ansiedad y temblores. No tratar adecuadamente estos trastornos que
aparecen luego de algunas horas del último uso, puede causar fiebre,
alucinaciones y hasta la muerte.
En el mundo de hoy, las adicciones han pasado del simple abuso de
sustancias hasta la asiduidad exagerada a alguna actividad, que consume a
las personas prácticamente todo su tiempo libre -y a veces hasta el
productivo o de descanso- con el agravante de no poder reducir su uso aun
cuando el deportista, el internauta o el televidente, se lo proponga
repitiendo varios intentos sin éxito. En este contexto hay adictos
compulsivos al consumismo –compradores- a las pantallas –televisión,
computadoras, juegos virtuales etc.-y al juego. Interesante sería en este
contexto medir el estado de ánimo de una sociedad que por años, recibió
diariamente una buena dosis de violencia a través de los noticieros, las
telenovelas, los espacios informativos del Internet, durante la exposición y
después de la reducción de tales contenidos, como ha ocurrido en México
luego de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto.
No estamos en la posibilidad de saber si la disminución de esta violencia
informativa, se originó en algún tipo de “línea” del gobierno o si los
propios medios se han puesto una nueva forma de comunicación, sobre todo
ante una innegable realidad de condena popular que los califica de
manipuladores, insensibles y hasta faltos de ética. ¿Arribamos a tales
excesos que han dado pábulo al miedo colectivo y el aumento de suicidios, de
manera espontánea? ¿De verdad esto vende más que un buen reportaje
educativo? ¿Por qué los medios –en todo el mundo- se han dejado de asumir
como eso y se han convertido en actores políticos? ¿Están los gobiernos en
la posibilidad de salir sin rasguños, cuando intentan[1] recuperar para las
naciones que representan, el dominio en términos de espacio aéreo, de ondas
y otros?
Sin descartar que esta reflexión dé, el pretexto para una “encuesta” que
enaltezca la labor mediática; destaco la sorpresa de algunos televidentes
eufóricos por una escueta nota acerca de “11 muertos en la ciudad de
México”. Más allá de la efímera mención televisiva, poco se recogió en otros
medios, pero lo interesante es la reacción de auténtica abstinencia que
acusaban quienes me compartieron esto. Parecía que por fin alguien les
ofrecía “otra vez una copa” de violencia, como las que han consumido por
años. Sobre todo los televidentes, parecen extrañar el desquite de cambio de
gobierno. ¿De verdad van a poner en su lugar a la maestra? ¿Por qué nadie ha
dicho nada del encarcelamiento de tantos corruptos que nos fastidiaron?
¿Solo siete alcaldes de Chiapas? ¿Y los gobernadores se van a quedar tan
campantes?
Pero el daño por la adicción a la información amarillista -en la cual el
medio se constituye en fiscal, juez y verdugo- va más allá. Al igual que
algunos alcohólicos incrementan sus reacciones violentas por el exceso,
muchas comunidades se asumen como víctimas y legitiman su “ojo por ojo”, con
mantas y armamento ilegal anunciando posibles linchamientos y hasta castigos
de muerte a los ladrones, secuestrados y violadores[2], sin más “recompensa”
que salir en la tele o en el periódico. Un aspirante a gobernar ¿es héroe
porque los medios reproducen su amenaza de meter en la cárcel a los
políticos ladrones? Sin faltarle razón a todos quienes en ejercicio de la
libertad de expresión hacemos señalamientos, el hecho es que el camino
idóneo para componer las cosas no es el discurso ni mucho menos la nota de
prensa; sino la denuncia y el trabajo jurídico eficaz.
Me queda claro que hay policías ineficaces, fiscales o MP corruptos,
jueces atiborrados y sin posibilidad de analizar con profundidad cada hecho
que se les presenta y hasta abogados muy mal preparados pero ¿Justifica esto
el declinar cada cual de su responsabilidad y dársela a televisoras,
periódicos y otros que se justifican con una equívoca interpretación de la
“protección al derecho a la información” cuyo obligado es justamente el
gobierno y no los medios?[3]
Antes que continuar con una tónica informativa, de violencia, todos
deberíamos ejercer nuestra libertad de expresión con responsabilidad,
respetado lo limites que la propia ley impone, y por supuesto exigir como
sociedad a los gobiernos se nos satisfaga nuestro derecho colectivo a la
información. SI no lo hacen hay que denunciar. Por supuesto esto no muy
factible pues la muy deficiente labor legislativa, ha sido la principal
responsable de que este sea un derecho solo harto imperfecto. (De ello
podemos expresarnos en otra entrega)
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Paz en la tierra
7 de enero 2013
Dejamos atrás un 2012, que en aras de las profecías mal interpretadas,
las promesas de campaña que supuestamente habrán de cumplirse en seis años,
las feroces acusaciones de facciones que al final del día “se arreglaron”
como ocurrió con el PRI del DF y la euforia de fiestas de paz y buena
voluntad, nos dejan con un 2013 prendido con similares alfileres a los que
dieron lugar al famoso “error de diciembre” con el cual se empezó a extender
la alfombra de la alternancia, hacia la puerta de un capitalismo feroz y
apátrida.
Hoy el 20% de militantes que aun permanecen en las filas del PAN,
probablemente estén aceptando que fueron utilizados, que tenían algo de
razón los que por dignidad se marginaron de las “negociaciones” neoliberales
transnacionales y que los mercaderes del poder, que antes les juraron
lealtad eterna, hoy harán lo propio en el gobierno priísta que les ganó la
elección. Pero ¿a que PRI se están acercando los tránsfugas antes azules,
amarillos o verdes? ¿Será el PRI progresista que defendía los anhelos
revolucionarios? Los pseudo militantes –nuevos y arrepentidos- que con bombo
y platillo se acomodan tanto en la estructura del partido como en la del
gobierno ¿son los dispuestos a defender con su vida la libertad, equidad y
la justicia social? ¿Responderán sus acciones a las necesidades de
campesinos tres veces despojados de sus tierras; primero con la conquista,
luego con el latifundismo y la manipulación clerical y últimamente con la
aniquilación de la reforma agraria?
¿Qué PRI es el que gana? fue esta una pregunta planteada por los
militantes más cercanos a la izquierda desde la campaña de Miguel de la
Madrid, cuyo líder del entonces denominado IEPES, ya abonaba a la llegada de
los que serían bautizados como tecnócratas. Cuando la gente dice que han
regresado los dinosaurios ¿se refieren a este grupo que hace cinco lustros
empezó a entregar el país a los extranjeros? ¿El cambio de estafeta fue
porque perdieron la confianza de los dueños del mundo o solo se trató de una
estrategia para compartir culpas y recargar pilas? Algunos progresistas se
deslindaron entonces y de ahí surgió un PRD que, a final del día, ha
resultado más voraz, corrupto, ineficaz y mediocre que lo peorcito del PRI
de entonces. Los auténticos revolucionarios y reformistas otra vez fueron
marginados –los 15 años de perredismo en la ciudad son el mejor ejemplo de
ello- como ocurrió de manera por demás desaseada en este último proceso
electoral, tanto en el sol azteca como en el priísmo. ¿Cuál será la reacción
de militantes priístas del DF que ven llegar a su dirigencia a un líder de
pepenadores, con antecedentes penales, rodeado de acomodaticios a los que
les mueve únicamente el interés crematístico? ¿Cuáles son las garantías de
un doctor en derecho, que poco sabe de la ciudad, que ignoró –u ocultó quien
lo sabe- denuncias en contra del socio de Ebrad por el negocio de la basura
y anexas? Hoy el líder de una fracción de pepenadores[1], desde un PRI local
cuya militancia le ha repudiado por años -y cuya gerencia pudo obtener,
trampeando y evitando la participación de la gente auténtica- amenaza al Dr.
Mancera con “vigilar” el cumplimiento de sus promesas de campaña. ¿Dónde
quedaron pues los arreglos de un Ebrad comprometido a no estorbar la
elección presidencial para Peña, a cambio de reconocer el avasallador
triunfo de Mancera? ¿Mantendrá el hoy dirigente del CEN del priísmo esta
complicidad en la cual fueron los perredistas los que se metieron por la
puerta de atrás al PRI DF? ¿Hará el Jefe de gobierno uso de su ventaja como
“candidato ciudadano” para no convertirse en instrumento de la conducta
delincuencial del llamado “basureitor”?
Si el señor Mancera realmente quiere tener un 2013 en paz, debe dar una
muestra de liderazgo con delegados como Mauricio Toledo, que usó los
espacios públicos de Coyoacán para el cierre de campaña de un charro de la
sección de limpia de la ciudad, que ni siquiera fue capaz de retirar la
basura, que se acumuló por cerros, durante las vacaciones, en la Plaza de la
Conchita.
Hace algunos ayeres un viejo lobo de mar me dijo “quien no quiera ser
usado, que no se meta en política” Pero llevar al extremo el uso, es la
forma más vulgar de prostituir un arte que debiera ser para beneficio del
ciudadano. Pareciera que en la glorificación del dinero, deben ser
sacrificados en una piedra, todos aquellos que se atrevan a reivindicar la
urgencia de disminuir la distancia entre los muy ricos y los millones de
pobres. Más allá de la retórica discursiva, a estos pseudo servidores
públicos parece importarles un comino si la gente muere de hambre, de
obesidad, de enfermedades causadas por “el progreso” o es violentada en su
seguridad, lo mismo por delincuentes “organizados” que por funcionarios
disfuncionales pero también organizados.
Una cosa es pagar facturas ¿el subsecretario de planeación de la
seguridad está ahí por algo parecido o es parte de la cuota de extranjeros
en el gabinete? y otra muy diferente resulta de imponer al pueblo gentes y
decisiones que no tiene porque soportar. Ojala que prevalezca la justicia,
el Estado de derecho y sobre todo una visión prioritaria en favor de muchos
millones de mexicanos que de verdad deseamos un año de paz, buena voluntad y
eficacia del desempeño en nuestra tierra.
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