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INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Pepe Yunes y Theurel: intriga contra los Hillman

* Caso Florence Cassez acabó con la Suprema Corte * Las manos sucias de Vicente Benítez * Del escándalo de los 25 millones a subsecretario * Los secretarios de Theurel * Unos bien pagados; otros mal pagados

Hoy senador, ayer candidato en desgracia, José Francisco Yunes Zorrilla, alias Pepe Yunes, es un político de altibajos, carisma cosmético y acciones imprudentes que lo han llevado a secundar en sus locas aventuras al alcalde de Coatzacoalcos, priísta también, Marco César Theurel Cotero.

Su nombre figura en un reporte del gobierno de Veracruz, que da cuenta de los amarres entre el senador peroteño y el edil desde los días de campaña, un financiamiento subrepticio de por lo menos 10 millones de pesos para comprar a la oposición el día de la elección federal de 2012 y dos o tres enjuagues que permitieron llevar al Senado al carismático Pepe Yunes.

Esos detalles son sólo el preámbulo del tema medular del reporte: la intervención de Yunes Zorrilla en la telenovela de odio entre los grupos priístas de Coatzacoalcos por la candidatura del PRI a la alcaldía, por supuesto al lado de Theurel, don “Te rompo tu puta madre”, con quien hasta ese momento venía haciendo mancuerna. O sea, era su pareja… política.

Theurel llegó a la ciudad de México el lunes 21. Andaba como alma que lleva el diablo, informado ya que su esposa, Guadalupe Félix Porras, alias Lu-pilla, no sería candidata ni al puesto de conserje en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos. Su enchilamiento fue mayor al sentirse embarcado en el desayuno de la unidad priista, convocado por el gobernador Javier Duarte de Ochoa, un día antes, en el Centro de Convenciones, donde los priístas fingieron amor y cariño y prometieron no darse de patadas en la próxima elección, cuyas proyecciones advierten una sonora derrota, pérdida del Congreso estatal y de las principales presidencias municipales.

Así, lanzando humo por los oídos, llegó Marcos Theurel al DF. Buscó al secretario de Hacienda, Luis Videgaray y al ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, su padrinazo, y como nadie lo peló, fue a tocar la puerta del Senado. Ahí encontró a Pepe Yunes y entonces, sutilmente, le hizo ver que los millones aportados a su campaña nunca fueron gesto generoso sino una calculada inversión. Le pidió abrir un ostión mayor: Luis Videgaray.

Yunes Zorrilla accedió, dice el reporte que consigna múltiples detalles. Tomó el teléfono, llamó e hizo lo que pudo. Videgaray, sin embargo, sabía qué distancia hay entre los temas inherentes a su secretaría de los caprichos de un alcalde locuaz, movido por las faldas de su mujer. Simplemente no se vieron.

Aquel viaje le sirvió a Theurel para minarle la ruta a sus adversarios y, de paso, a sus aliados de coyuntura. Centró parte de su artillería en Mónica Robles Barajas, esposa del ex alcalde Iván Hillman Chapoy, a quien el gobernador Javier Duarte le disculpa su fanatismo por Andrés Manuel López Obrador y le ha reservado la candidatura a diputada local, así sea desatando la ira de los priístas.

Theurel acusaba a Mónica Robles de ser de izquierda y su familia, el periodista José Pablo Robles Martínez y la ex diputada perredista Roselia Barajas Olea, jefes del Clan de la Succión —lo mismo le chupan al PRI que le maman al PRD, diría Fidel Herrera— de falta de capital político, incapaces de hacer ganar ni al candidato a Rey Feo del Carnaval.

De Iván Hillman despotricó con rencor enfermizo. Es el peor alcalde en la historia de Coatzacoalcos —claro, hasta antes de que Theurel lo destronara—, sin obra pública, con huellas de corrupción y contratos a sus amigos, la pandilla de sus años mozos. Y ahora, cinco años después de su pésima gestión y de una estrepitosa derrota en la elección para diputado federal en 2009, asoman sus negocios gasolineros, no a su nombre sino a los de sus hombres de paja.

Tuvo el cuidado de no hablar de más. Arremetió contra Mónica Robles pero no embarró a su hermano Héctor, el capitán piloto aviador que dirige Diario del Istmo, cuya relación con el alcalde es tan sólida que a cambio de hacerle creer que le blinda su maltrecha imagen ya existe una mansión en proceso de construcción. ¿Lo sabrá Pepe Robles?

No es un acertijo el origen de ese rencor contra Madame Succión. Mónica Robles, sin mérito que la adorne, sin meter un juanete entre el lodo de las colonias, sin echarle una porra a Peña Nieto en campaña, y sí, en cambio, muchas al Peje, le roba la candidatura a diputada a Lu-pilla Félix, que ya se sentía la princesita de San Lázaro.

Theurel —“Te rompo tu puta madre”— hizo añicos a la pareja Hillman-Robles y poco dijo de Marcelo Montiel, el secretario de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz y aspirante a consolidarse como cacique de Coatzacoalcos, ni de su pretendida tercera incursión como alcalde si le falla la propuesta de Joaquín Caballero Rosiñol. En el fondo, dicen los infiltrados en el régimen duartista, entre Theurel y Marcelo la bronca es ficticia, una simulada riña de papel.

Siendo “enemigo” de su mentor Marcelo, Marcos pudo caerle bien al Clan de la Succión y así engañarlos. Habrá que ver cómo le va ahora que ha sacado las uñas y se le fue a la yugular a Iván El Terrible y a su esposa Mónica, Madame Succión.

Del DF, Theurel Cotero regresó con las manos vacías y con la esperanza de haber sembrado las minas que le estallarán a sus enemigos priístas, denostado Iván, vilipendiada Mónica, tan solo por haberle pretendido robar la diputación a la improvisada Lu-pilla.

Por lo pronto, ese reporte le quema las manos a Pepe Yunes. ¿Habrá calculado en qué berenjenal lo estaba metiendo su cuate Theurel?

Archivo muerto

Corrosiva como el ácido, la excarcelación de la francesa Florence Cassez prácticamente acabó con la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Su prestigio fue reducido a nada, acusada ahora de liberar a una plagiaria, de someterse a un arreglo turbio del régimen de Enrique Peña Nieto con el gobierno francés; de fomentar la impunidad; de tratar a la flaca gala como si fuera duquesa de la corte del Rey Sol y mantener en el olvido a los miles de inocentes, acusados, sentenciados y confinados en cárceles de mala muerte por delitos que no cometieron, sólo porque ellos no tienen nacionalidad francesa, y porque pudiendo hacerlo —ellos, los ministros, son la ley— no resolvieron que se repusiera el procedimiento, es decir, que se sometiera a doña Juana de Arco Cassez a un nuevo juicio, ya sin las pruebas viciadas. Tiene ironías de sobra este culebrón de la justicia mexicana. Si el montaje de la aprehensión fue argumento contundente para los ministros de la SCJN para liberar a doña Florence, ahora se multipliquen las voces que les reprochan que fue otro montaje, esta vez protagonizado por los encargados del Poder Judicial mexicano con lo que se armó la vergonzosa salida de la francesa escuálida. La ministra Olga Sánchez Cordero, al ver que no tenía mayoría de votos para que le aprobaran la ponencia, modificó la resolución y logró un amparo liso y llano que puso a Florence literalmente de patitas en la calle. Para entonces, mientras los ministros tiraban su rollo leguleyo y fingían discrepancias y coincidencias, ya se tenía preparado el operativo de salida en el penal de Tepepan; Migración contaba con la documentación para decirle au revoir; disponían de los boletos de avión en la línea Air France, y sólo les faltó la alfombra roja para despedir a tan gentil secuestradora. El resto lo hizo el payaso que tienen los franceses por presidente, François Hollande. Allá la recibió el canciller; reposó en uno de los mejores hoteles de París; fue recibida en el Palacio del Elíseo como si fuera una estadista; posó la foto con la pareja presidencial, y salió a disparar declaraciones como si estuviera en el festival de Cannes. Casi, casi, Juana de Arco, claro, sin la hoguera en que fue tostada. Ella en los cuernos de la luna y los ministros de la Tremenda Corte a las puertas del infierno. Que circo… Con sus manos sucias y la moral vapuleada, llega Vicente Benítez a la Subsecretaría de Desarrollo Social y Humano. Merecido premio al pupilo de Javier Duarte tras embarrarse en el escándalo por los 25 millones de pesos en efectivo hallados en un avión del gobierno veracruzano en el aeropuerto de Toluca, cuyo destino se sospechaba entonces, era la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. Vicente Benítez, así con su carita de yo-no-fui, es en esos enjuagues un maestro. En la campaña de Javier Duarte al gobierno de Veracruz, en 2010, operaba desde el quinto piso del edificio Hakim, en Xalapa, el pago de propaganda y los embutes a periodistas. Hoy, su nuevo encargo es sólo una fachada de intenciones insanas. ¿Ayuda social y humana, señor subsecretario? Ni en sueños. Desde ahí aterrizará las dádivas a millones de veracruzanos en condición de pobreza, que habrán de traducirse en votos para el PRI en la próxima elección. Sucia la chamba del joven Vicente Benítez, que de paso tiene la encomienda de mantener a raya al titular de la Sedesol Estatal, Marcelo Montiel y documentarle todos sus trastupijes. ¿O será su sucesor?… Ingrato, Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”— no ha medido igual a todos sus funcionarios de gobierno. Tasó como quiso a sus secretarios de despacho en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos. A Sergio Plata Azpilcueta, titular de Desarrollo Económico, le asignó un salario de 491 mil 869.38 pesos anuales, mientras que al titular de Turismo, Juan Manuel Rodríguez Caamaño le autorizó 286 mil 131.23 pesos; al de Desarrollo Agropecuario, 564 mil 671.98 pesos; a la de Medio Ambiente, Ana María Rueda, 572 mil 266.9855 pesos; a la de Desarrollo Social, Jacqueline Portugal Díaz, 376 mil 192.75 pesos; al de Obras Públicas, Daniel Aguilar Avendaño, 843 mil 795.27 pesos; del tesorero Daniel Jiménez Medina, 768 mil 831.70 pesos. Jesús Moreno era cosa aparte. Cuando estaba en sus afectos, le pagaba un millón 90 mil 84.51 pesos al año, algo que ni el mismo Marcos Theurel tenía para sí, y mucho menos de lo que da a Roberto García Alonso, el actual secretario de Gobierno. Dirían los puros: qué mano tan dispareja con su comparsa…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

PRI: ni unidad ni concordia

* Viajó Theurel al DF a grillar al gobernador * Mónica Robles, entre el gremio que le repugna: los priístas * Jorge Barrera, cesado en el Ayuntamiento de Nanchital * Patricia Martínez y Adolfo Ramírez, finalistas por la alcaldía * Pepe Chagra, síndico o regidor panista * Estudiantes acarreados en el informe de Pepe Murad.

Mal montado, el show del gobernador Javier Duarte de Ochoa demandaba de los priístas una misión imposible: unidad y concordia para enfrentar la debacle electoral que asoma en el horizonte veracruzano.

A eso los convocó el gobernador, en Coatzacoalcos, el domingo 20. Los sentó a su lado. Convidó el desayuno —¿pagado con dineros públicos?—, prodigó sonrisas, rió e hizo reír, en un ambiente de fingida camaradería, pues de ahí habría de trabar los acuerdos que el PRI necesita para enfrentar la elección del 7 de julio para renovar el Congreso y las 212 alcaldías.

Sentados en la misma mesa, destilaban hipocresía Marco César Theurel Cotero — “Te rompo tu puta madre”—, el disparatado alcalde multipolar de Coatzacoalcos; su esposa, Guadalupe Félix Porras, alias Lu-pilla o Lady Gaga o la candidata de papel; Marcelo Montiel Montiel, secretario de Desarrollo Social del desarticulado gobierno duartista, acusado de invertir su fortuna de dudosa procedencia en Brasil y de incurrir en pecado de omisión por dejar inconcluso, oxidado y a medio patio al Cristo de Corcovado en Villa Allende; Iván Hillman Chapoy, ahora delegado de la Comisión Nacional del Agua, a quien se le recuerda como el peor alcalde de Coatzacoalcos hasta que ese heredó la corona a Theurel; Mónica Robles de Hillman, esposa de Iván El Terrible, trapecista del poder, seguidora del Peje López Obrador y cuando los postulados del Clan de la Succión lo demandan, dispuesta a ir donde el PRI se lo indique; Ramón Hernández Toledo, líder de la Sección 11 del sindicato petrolero, pilar del priísmo pero cuestionado dirigente por la venta de plazas de los que se acusa a su principal operadora, Carmen Carrizosa, y Joaquín Caballero Rosiñol, diputado federal, títere de Marcelo Montiel, con un pasado oscuro y denuncias penales en el clóset.

Duarte tendía puentes y exaltaba la unidad de los priístas. “Más que un llamado a los posibles candidatos —dijo— quiero convivir con mis compañeros del partido porque el PRI en Coatzacoalcos está más vivo, unido y preparado para seguir impulsando, desarrollando, fortaleciendo a la capital del sur de Veracruz”. Así le llamó a Coatzacoalcos en agravio de otros municipios. Y precisó: “El PRI está más unido que nunca, estamos cuates, unidos y vamos rumbo a la victoria”.

Extremadamente predecibles, los priístas son actores teatrales. Su unidad descansa en el discurso hueco y en la evidencia de que la nave hace agua, a merced de los odios y rencores y la pugna de la corrientes en conflicto.

Falto de empaque político, inservible para enfrentar una elección, Duarte no pudo aquietar con su rollo el vendaval. Cuando hizo mención a los priístas distinguidos, puso tal énfasis en el nombre de Marcelo Montiel que generó un aplauso atronador. Fue el génesis de la próxima crisis priísta.

Cargados los dados, se supo en corto que los candidatos priístas serán Caballero y Mónica Robles, dedazo que destiñó la unidad de oropel del gobernador de Veracruz y que habría de generar reacciones virulentas e inmediatas de generales e infanterías.

Como gas de tehuacán, salió disparado a la ciudad de México el alcalde Marcos Theurel. Muy temprano, el lunes 21, tomó un vuelo comercial, llegó al DF e inició su peregrinar. ¡Ahí viene el loco!, alertaron en la Secretaría de Hacienda al saberlo cerca, pero eso a él poco le importó. Buscaba a su cuate Luis Videgaray y a su recuate Enrique Peña Nieto pero no lo quisieron recibir. Tuvo que conformarse con ser escuchado por el secretario particular del titular de Hacienda.

Dejaría ahí una tarjeta de carga explosiva: cómo se le ocurre al PRI —resumió— premiar a Iván Hillman con una diputación local para su inefable esposa, Mónica Robles, si hizo un deprimente papel como alcalde de Coatzacoalcos, sin una obra relevante y un despilfarro que provocó la derrota priísta del 2009.

No le faltaba razón a su perorata: Iván Hillman estancó tres años a Coatzacoalcos, derrochó 2 mil millones de pesos de presupuesto, una buena cuota de recursos invertida en el culto a la personalidad de su esposa Mónica, Madame Succión, obvio en Diario del Istmo, el periódico de la familia, y la repulsión al pueblo, bañado en alcohol después del abrazo a la gente de colonias.

Ahí dejó su ponzoña el edil, con ganas de provocar reacciones y ser él, el multipolar de palacio, el gran elector del PRI, ninguneado el cordobés Javier Duarte a unas horas de haber convocado a la unidad y a la concordia.

Theurel no paró ahí. Visitó entonces a su mentor político, Fidel Herrera Beltrán, sin hallarlo en su despacho particular, en Polanco. Ahí lo esperó infructuosamente, pues Fidel tenía agenda llena y pocas ganas de escuchar sandeces y caprichos. Tras varios intentos, por la tarde de ese lunes, el ex gobernador de Veracruz ya no lo pudo eludir más. Lo escuchó como se atiende a un hijo desobediente, la justificación como excusa, presente en los adentros del Sultán del Golfo las veces que Theurel lo ignoró, desoyó sus consejos, le cerró el teléfono y ni un PIN le enviaba.

Con expresión de perro apaleado, Theurel se quejaba. Javier Duarte —decía— le niega a su esposa, Lu-pilla Félix, ser candidata a la diputación local por Coatzacoalcos; ella que tiene mejor imagen que Mónica Robles y que no es fanática de López Obrador, enemigo de su amigo Peña Nieto.

Dicho de otra forma, Theurel, alias “Te rompo tu puta madre”, fue al DF a grillar al gobernador Duarte. Y todo porque en el desayuno de la fingida unidad priísta sintió que el calor se lo llevó el marcelismo; que se alineaba a todos en torno a su odiado Joaquín Caballero Rosiñol, quien de llegar a la alcaldía de Coatzacoalcos, sabe Theurel, le va a enderezar una cacería de cuatro años, y porque el ivanismo, vía Mónica Robles, lo va a rebasar por la izquierda.

Theurel tiene cierto que esto no se acaba hasta que se acaba, parafraseando a Lombardi.

Nada logró ese lunes Theurel. Quedó de regresar y sacudir a Videgaray, cobrarle con creces lo que aportó Marcos —¿con dinero suyo, del erario o de los diezmos?— a la campaña de Peña Nieto y obtener, si no el premio mayor, cuando menos un reintegro para su Lu-pilla.

Son un dulce los priístas. Comen en el mismo plato y horas después lanzan veneno desde el helicóptero, para que les toque a todos.

Bendita unidad.

Archivo muerto

Madame Succión, Mónica Robles de Hillman se placea ahora en un gremio que siempre de siempre le fue repugnante, el priísmo, y donde, por supuesto, es mayormente correspondida. Quiso reverdecer sus ayeres de gloria y qué mejor que pararse en el desayuno de la unidad priísta, a instancias del Caballero de la Imprudencia, el gobernador Javier Duarte, este domingo 20, en Coatzacoalcos, del que los tricolores salieron peor de confrontados que como llegaron. Isquierdoza por el ADN materno, Mónica Robles era como un lunar amarillo entre la marea roja, en el que unos y otros, mordaces e hirientes, recordaban cuando la señora Hillman le dio su apoyo público a Andrés Manuel López Obrador, el famoso Peje, en su proceso de desafuero. Su balconeo es parte de la trama del cinismo. Doña Mónica, que ya se ve candidata a diputada federal, no de MORENA sino del PRI, no llegó ahí para recibir la bendición de sus aborrecidos priístas sino todo lo contrario, para monopolizar el repudio que se ha ganado por haberlos tratado como políticos de quinta, cuando era la reina de palacio. Audacia le sobra a la embajadora de la Succión, que no alcanza a percibir la encomienda de los priístas: reventarla en la próxima elección… Rodó la cabeza de Jorge Barrera Ramírez, ex director de Recursos Humanos en el Ayuntamiento de Nanchital. Perdió las alas en su intento de ser candidato a la presidencia municipal, autopromovido para suceder en el cargo al alcalde Alfredo Yuen Jiménez. Su cese tiene el sello de Ramón Hernández Toledo, el líder petrolero, dueño de los destinos de los nanchitenses que ve en Jorge Barrera a un viejo traidor, de los que participaron en la asonada que encabezara Ricardo Castelo Castillo, cuando vía el Grupo Primero de Mayo, intentaron derrocarlo y arrebatarle el control de la Sección 11 del sindicato petrolero. Barrera y otros tres seguidores salieron del Ayuntamiento de Nanchital abruptamente. Así pues, se reduce a dos la pelea por la candidatura del PRI: la abogada Patricia Martínez Mendoza, ex lideresa de las mujeres priístas y presidenta de la asociación SÚMATE, que cada día levanta más simpatías, y José Adolfo Ramírez Jiménez, presidente del PRI local y comisionado en la dirigencia nacional del sindicato petrolero… Finta o no, renuncia al PRI o no, José Antonio Chagra Nacif se perfila como síndico o regidor en el próximo Ayuntamiento de Coatzacoalcos. Lo cocinan Gonzalo Guízar Valladares, virtual candidato panista, y Rafael García Bringas, aspirante a la diputación local, aunque esa versión haya sacudido el PAN local y las corrientes azules toquen ya tambores de guerra. Pepe Chagra, ex dirigente estatal de Nuevo Tiempo Veracruzano, priísta de siempre, no ve espacios en la próxima planilla del PRI que contenderá por la presidencia municipal y parece inminente su integración al proyecto panista, al que presume llevará constructores y comerciantes, con sus respectivos capitales… Autogol de José Murad Loutfe Hetty, en su segundo informe de labores como diputado local por Coatzacoalcos, el sábado 19. Llevó estudiantes de secundaria y preparatoria, obligados, para hacer bulto, lanzar aplausos y echar porras. A cambio de no ver afectada su calificación, los alumnos se prestaron a la jugarreta, sin dejar de expresar que así no es y que en la elección del 7 de julio, sus familias le habrán de cobrar la factura, no a Murad Loutfe sino al PRI…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Rebeldes… hasta que los apalearon

* Aplacan a regidores priístas de Coatza * Theurel reconoce que fue rebasado * Vuelven a ser cómplices * Alianza PAN-PRD arrasaría al PRI * El diputado, la esposa y el sancho * El coronel Gallegos, sentenciado * 400 mil por un despido*

Batidos en el mismo lodo, terminaron los ediles priístas su telenovela de pasión, rencor, chantajes, descalificaciones y hasta deshonor, que puso bajo los reflectores cuán profunda es la podredumbre que agobia al Ayuntamiento de Coatzacoalcos.

Tres de ellos —Federico Lagunes Peña, alias Pulgoso; María del Carmen Kuasicha Hipólito y Víctor Pulido Aguilar— tuvieron sus cinco minutos de rebeldía, patalearon, secundaron a la fracción panista que documentó un cúmulo de irregularidades financieras y el saqueo, retaron a su alcalde, Marco César Theurel Cotero, para finalmente retornar al redil.

Solapadores de Theurel —don “Te rompo tu puta madre”— desde el arranque del trienio, cuando le firmaban cuentas públicas, estados financieros, programas de obra y el derroche publicitario, los tres priístas quisieron apretarle las tuercas en los últimos meses del 2012, sabedores que su voto en el cabildo, sumados a los ya radicales panistas y el del regidor del Partido de la Revolución Democrática, Ricardo López Carrera, eran clave para arrebatarle la mayoría al alcalde.

Dicho sea con verdad, ni Pulgoso Lagunes ni la profesora Kuasicha, ni el mismo Víctor Pulido, un vendelotes inventado políticamente por Edel Alvarez Peña, el hoy magistrado Cara de Muela, en sus días de alcalde, son dechados de virtudes ni andan buscando que la honestidad sea divisa en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos. Su pleito fue por prebendas, en el caso del regidor Pulgoso, y por agravios personales a los otros dos.

Tiempo atrás, la bancada rebelde la integraban sólo cuatro regidores del PAN: Edgar Brito Molina, Eliseo Flores Gómez, Claudia Pérez de la Cruz y Alfredo Phínder Villalón. Sus otros dos compañeros panistas, Rafael García Carrillo y María de los Ángeles Lara de León, le aprobaban todo al alcalde Theurel, al igual que el perredista López Carrillo.

Gozaba Theurel de ese mayoriteo. Sabíase dueño de once votos de los quince integrantes del cabildo. Lleno de soberbia, golpeaba a sus adversarios y pronto comenzó a arremeter contra los regidores del PRI.

A cada llamado de la regidora Kuasicha para dar cumplimiento a las promesas de campaña para rehabilitar escuelas, Theurel lanzaba improperios y hasta mentadas de madre que sacudían la paciencia de la coordinadora política del sindicato magisterial en la zona sur, estrechamente vinculada con el cacique estatal, Juan Nicolás Callejas Arroyo.

Para Víctor Pulido tuvo otro escenario. Le provocó un conflicto con vendedores ambulantes; atizó denuncias penales que incluyeron a sus hijos, y así le retiró la comisión de Comercio. No conforme, le desató una andanada mediática de la que aún no se repone.

Con Federico Lagunes el lío es por canonjías. Pulgoso fue su favorito y, más que eso, el regidor chambasucia, designado para torpedear a los ediles que cuestionaran los caprichos y las corruptelas de Theurel. Su paga fue una decena de “aviadores” en la nómina municipal, a los que le rasuraba la mitad del salario; vaucher sin límite en restaurantes, pero sobre todo en cantinas, en las que es cliente frecuente; coyotaje de convenios de publicidad con medios de comunicación, y cuanta triquiñuela menor le pasara por la mente.

Soberbio, majadero, no supo Theurel —“Te rompo tu puta madre”— cuándo perdió el control del cabildo. Le dieron la espalda los dos regidores panistas que traía en el bolsillo; el perredista que lo ayudó a retirarle comisiones a los panistas rebeldes, y los tres votos priístas. Cuando se vio al espejo, sólo sumaba cinco de los quince votos.

Noviembre fue para Theurel un mes negro. Pretendió que le fueran aprobados a ciegas los estados financieros de septiembre y octubre; obras que no aparecían en el programa original autorizado por el cabildo y que supuestamente pagó en su totalidad, ilegalmente; una ampliación de presupuesto que reveló que para el 30 de noviembre ya había gastado 85 millones de pesos más de lo que el Congreso de Veracruz le asignó a Coatzacoalcos y proyectaba que el sobregiro llegaría a 204 millones al 31 de diciembre.

Decía Marcos Theurel que ese dinero ya se había ejercido y que tenían que aprobarle su fechoría. En diciembre, luego de evadir las sesiones de cabildo, pretendió forzar los tiempos y entregar información parcial a los regidores para que le validaran los estados financieros de septiembre, octubre y noviembre. Le dijeron que sí, pero cuando vieran a detalle los estados analíticos, pagos a proveedores, a contratistas y a prestadores de servicios. Obviamente, no lo haría, a riesgo de que brotara pus.

Una primera señal del lío en se había metido, fue el informe de gobierno. Careció de validez pues para realizarlo, según la Ley Orgánica del Municipio Libre, debió efectuarse en una sesión solemne de cabildo. Ese día, 15 de diciembre, no hubo quórum legal, pues nueve de los ediles se hallaban en Xalapa, en la sede del Congreso, en el Órgano de Fiscalización Superior y en el gobierno de Veracruz, aportando pruebas de las irregularidades cometidas por el alcalde de Coatzacoalcos, un auténtico cochinero.

Theurel ha sido una nulidad en el ámbito político. No negocia sino que mienta madres; no dialoga, insulta; no cede, impone. Su debacle, pues, la fue gestando a fuerza de tensar la cuerda y suponer que los regidores rebeldes habrían de ceder.

Los acusó de intentar chantajearlo con un bono de 700 mil pesos. En respuesta, los regidores panistas integran ya una denuncia por daño moral. A Pulgoso Lagunes le sacó sus trapos, la vida loca que lo engalana, hijos regados y mujeres burladas. “No tiene calidad moral”, dijo Theurel. ¿Acaso Marcos sí?

Dos secretarias lo acusaron públicamente por rasurarles el salario de 20 mil pesos, primero a la mitad, según habían convenido, pero luego les redujo la paga; usar las oficinas municipales para sostener relaciones sexuales con prostitutas, y dedicar los equipos de cómputo para su página electrónica.

A semejante cátedra de moral sólo le faltaba el aderezo: Pulgoso Lagunes supuestamente violó a una menor edad, hija de un integrante de la organización UGOCEM.

Theurel no sólo invadió la vida privada del regidor Pulgoso Lagunes —y, desde luego, vulneró la suya— sino que deslizó la sospecha de que el regidor fidelista es drogadicto. “No se hizo el antidoping y llegó dos días después con un frasquito”, dijo a su pull de prensa.

Tácitamente ahorcado, el viernes 11 encontró una salida al conflicto. El gobernador Javier Duarte de Ochoa alineó a los regidores priístas en rebeldía. Theurel admitió que la crisis en el cabildo lo había rebasado y que Duarte, que no sabe un comino de política, lo salvó.

De Xalapa regresaron Federico Lagunes, Carmen Kuasicha y Víctor Pulido apaleados, integrados a la fracción priísta, sumisos y dispuestos a gozar de las migajas del poder, lo que Theurel esté dispuesto a arrojarles, tengan o no tengan calidad moral.

Seguro, ya reconciliado con su alcalde, querrá Pulgoso Lagunes que Marcos Theurel vuelva a sugerir públicamente que es drogadicto.

Gustosa, ha de esperar la regidora Carmen Kuasicha que el lépero presidente municipal le vuelva a mentar la madre como ya se lo hizo frente a los regidores en pleno.

Habrá de regodearse Víctor Pulido Aguilar con la acusación penal que auspició Marcos Theurel contra él y sus hijos por el conflicto con vendedores ambulantes.

De eso están hechos los priístas, que entienden la disciplina como esencia de la complicidad.

Quisieron ser rebeldes por un día… hasta que los apalearon.

Archivo muerto

No suenan en balde las alarmas del PRI. Veracruz, gracias a la errática conducción política de Javier Duarte de Ochoa, su gobierno de fantasía y sus continuos traspiés, será el escenario de la debacle electoral. Se le teme a una alianza entre PAN y PRD, y al impacto que tendrá en la lucha por el Congreso y las 212 alcaldías. Una encuesta independiente da a la oposición 180 presidencias municipales y mayoría absoluta en la Legislatura veracruzana. Incluso no habiendo alianza, Acción Nacional ganaría 100 alcaldías y el perredismo se quedaría con 68. En ambos casos, al PRI le dejarían entre 40 y 50 municipios. Alcaldes como Marcos Theurel en Coatzacoalcos; Carolina Gudiño, en Veracruz; Salvador Manzur Díaz, en Boca del Río; Alfredo Gándara Villanueva, en Poza Rica; Elizabeth Morales García, en Xalapa; Leopoldo Torres, en Minatitlán; Francisco Portilla Bonilla, en Córdoba, entre otros, con su mal gobierno, sus raterías, sus atropellos a la ciudadanía, su incapacidad política, el descontrol de sus cabildos, sus cotidianos escándalos, abonan la parcela para un mega descalabro para el PRI. A menos claro, que panistas y perredistas terminen designando candidatos para perder… Llegó al hogar. Halló silencio. Caminó entre la oscuridad cómplice y sólo vio una luz tenue en la alcoba matrimonial. Llegaba de un viaje aéreo, procedente de la Ciudad de México, sin un aviso, sin un mensaje de alerta. Envuelto en la sospecha, deslizó la puerta y vio ahí, en el lecho conyugal, a su amada, o mejor dicho, a la que hasta entonces fue su amada. Yacía en lo brazos de otro, gozosa y fogosa, en el disfrute que él no le solía dar. Arremetió contra ambos, los tundió con rabia y juró que de él nadie, menos la infiel y el sancho, se habrían de burlar. Hace un mes de ello y nada se sabe que haya emprendido contra el sujeto que lo suplantó en la cama, por cierto, el albañil de ese hogar, del que se prendió tan finísima señora. Una pista: el agraviado es diputado federal y es de Veracruz… Rinde frutos la necedad del coronel Carlos Gallegos Curiel: pagará casi 400 mil pesos al ex policía Daniel León León por despido injustificado. Así lo determinó el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, al no acreditar la Policía Intermunicipal Coatza-Mina-Cosolea-Nanchital, elementos para separarlo del cargo. Obvio, la indemnización irá con cargo al presupuesto de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, pero el daño patrimonial, por procedimiento, lo debe resarcir el coordinador de la Intermunicipal, el infausto Carlos Gallegos. Diría el filósofo de Ciudad Juárez, pero qué nece(si)dad, coronel…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Peña Nieto con los priístas que lo derrotaron

* Con gasolina intenta Theurel apagar el conflicto con los regidores * Samanta, Luz y Prisma * La bruja chambasucia * Renato Tronco no será diputado * La diputada buena para nada * A Patricia Peña no le sale ni el desfile de la primavera * Costosas demandas contra Seguridad Pública * Los caprichos de Gallegos Curiel.

Quizá los priístas veracruzanos tengan mala memoria, o finjan tenerla, pero Enrique Peña Nieto no. Seguro no olvida que en el puerto mítico, nuestro Veracruz eterno, un atentado, precedido de una persecución por supuestos sicarios, derivó en la muerte de los escoltas de sus hijos, que con su vida los defendieron del ataque.

Otro episodio, más fresco en sus recuerdos, se remite al reporte nocturno del 1 de julio, concluida la jornada electoral, que revelaba una infausta noticia: la humillante derrota del hoy Presidente de México, en Veracruz.

Veracruz, pues, suena a amargura. Aquí tentó la muerte a los hijos de Peña Nieto y sintió en la piel el roce gélido de la traición.

Forjado en la aulas del Viejo PRI, cuadrado en las formas, Peña Nieto vino el domingo 6 a presidir el 98 aniversario de la Promulgación de la Ley Agraria, rescatado del sarcófago al que lo confinaron los presidentes panistas Fox y Calderón. Habló, prometió y le dio atole a los priístas que imaginaron que los agravios pasados se olvidan.

Cayó Peña Nieto en el lugar común de los presidentes priístas: decir que va a cambiarle el rostro, el rostro de la pobreza, al campo; dirigir inversiones para hacerlo productivo; disponer de 300 mil millones de pesos para lograr la autosuficiencia; sacar de la miseria a los campesinos, y una sarta de alardes demagógicos que suenan a más de lo mismo. ¿Cuántas veces no se ha escuchado ese rollo?

Vino a decirle a los priístas veracruzanos lo que los priístas veracruzanos querían escuchar.

En contraparte, el gobernador Javier Duarte se desgañitaba en un discurso del que no hay quien se acuerde. Con voz impostada, chillonsón, gran simulador, asumía la lisonja como argumento: “La transformación de México tiene, ya, con Enrique Peña Nieto, una visión responsable y realista para dar respuesta clara y oportuna a las necesidades de la gente del campo”.

Habló de la inconveniencia de que existan dos Méxicos: el de unos cuantos que lo tienen todo, y el de millones que poseen nada. Obvio, Javier Duarte y su pandilla se hallan en el México de los que lo tienen todo; del círculo que despilfarra en mansiones en el extranjero y que disfrazan sus “inversiones” registrándolas a nombre de su parentela. Todo bajo la sombra de la sospecha.

Discurso rollero, el del gobernador de Veracruz debía terminar con una frase cortesana: “Tenemos, como pocas veces en la historia de nuestra Nación, la voluntad de los veracruzanos, la voluntad de los mexicanos para salir adelante, porque ése, y no otro, ése es el futuro de nuestra patria. México, con la dirección del presidente Peña Nieto, ¡saldrá, sin duda, hacia adelante!”. Aplausos.

Ancestralmente, el acto agrario ha sido una farsa. La Ley Agraria no resolvió el problema del campo mexicano. Los latifundios fueron fragmentados y terminaron en manos de los cachorros de la Revolución, los generales y toda su descendencia, los caciques priístas.

Veracruz es un mar de rezagos. A Peña Nieto lo recibió el aroma a reclamo. Desde el sábado 5, campesinos llegados de todas partes exigían el cumplimiento de las resoluciones agrarias. Citaban más de 350 conflictos agrarios, juicios ganados sin que les entregaran sus parcelas. O sea, la impunidad total. El campo es improductivo porque así le conviene al político mexicano. Produce para ellos, no para el campesino y ante la indiferencia de los dueños del poder, pasan de la protesta a inmolarse y morir. Léase Ramiro Guillén Tapia, frente al palacio de gobierno, en Xalapa.

En otro sentido, la conmemoración de la Promulgación de la Ley Agraria ha sido fatídica para un sector de los priístas veracruzanos, los entenados de Fernando Gutiérrez Barrios, la leyenda negra del sistema. En 1992, Carlos Salinas de Gortari se hizo acompañar del ex secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, Patricio Chirinos Calero, y de aquí surgió su destape a la gubernatura de Veracruz. Frustraba así el proyecto gutierrezbarrista de imponer a Miguel Alemán Velasco como sucesor de Dante Delgado Rannauro. Tendrían que esperar seis años para consumar la asonada.

Un año después, en 1993, el acto agrario marcó la caída de Fernando Gutiérrez Barrios como secretario e Gobernación y su automarginación política hasta el 2000, pasando por su impensable secuestro, varios días encuerado en el inhóspito frío de una mazmorra, “nada más para que vea lo que se siente ser torturado”, como le dirían sus captores.

Peña Nieto vino, convivió, fue aplaudido y se le trató como lo que es: el nuevo dueño de Veracruz. No olvida, sin embargo, que aquí, cuando los hoy duartistas eran fidelistas, un grupo de supuestos sicarios trató de matar a sus hijos y terminó ejecutando a los escoltas.

Tampoco olvida que aquí, unos, Javier Duarte entre ellos, por incapacidad para operar electoralmente; otros porque lo veían poca cosa, y unos más por simple traición, lo llevaron a una humillante derrota en la elección presidencial.

Ganaba la panista Josefina Vázquez Mota; los priístas, hoy senadores, José y Héctor Yunes, y hasta el senador del PAN, Fernando Yunes Márquez. La derrota del hoy Presidente fue fraguada y ejecutada.

Eso, no Peña Nieto no lo olvida.

Archivo muerto

Apagar el fuego con un lanzallamas, suele ser algo nada inteligente. Pues justo eso hace Marco César Theurel Cotero, el alcalde de Coatzacoalcos, con su cabildo, su pesadilla de cabecera desde que nueve de los regidores lo mandaron al diablo, denunciaron sus tropelías financieras y corruptelas ante el Congreso de Veracruz, y le metieron una paliza galáctica en la prensa de Xalapa, cuyo despliegue en primeras planas se lo debe a San Javier de los Rencores. Si antes los acusó de chantajistas, ahora el Rey de Chuecolate se ha propuesto destituirlos por el agravio de ignorarlo, evadir las sesiones de cabildo y negarse de tajo a aprobarle los estados financieros de tres meses, así como la ampliación de presupuesto, que de por sí evidencia el famoso sobregiro de 204 millones de pesos —¿o es el doble?— en el ejercicio presupuestal 2013. Obvio, con esa sesuda maniobra de ataque, don “Te rompo tu puta madre” va a consumir un buen trecho de lo que falta a su gris mandato tratando de relevar a los nueve regidores de sus cargos, sin reparar en que los suplentes, que tendrían que entrar en funciones si el Congreso de Veracruz se presta a la última payasada del alcalde de Coatzacoalcos, son más radicales y bravucones que los ediles que hasta ahora han llevado a Marcos de ridículo en ridículo. Por lo pronto, al señalamiento de que intentan sacarle 700 mil pesos para aprobarle su cochinero financiero, los regidores le responden con más denuncias ante el Congreso de Veracruz. ¿Gasolina para apagar el fuego? Sólo Theurel… Pesada su mano, señora con poder, Samanta Palafox Barandiarán tiene en su récord dos ceses fulminantes en la Secretaría de Obras Públicas: una secretaria de nombre Luz y una funcionaria cuyas generales son Prisma Leyva Jiménez. Aquella era la eficientísima secretaria del titular de Obras, Daniel Aguilar Avendaño, esposo de la Bruja Sam, la cual resignada, sabedora de lo que su silencio significaba, condicionó: “Me voy, pero que despidan a Prisma”. Y que se lleva entre las patas a Prisma, la protegida del ex coordinador técnico, Rodolfo Morales. Así acumula odios Samanta Palafox, quesque coordinadora del Programa de Gobierno —¿a poco tienen programa?—, cuyos oficios reales nada tienen que ver con su función en el organigrama del Ayuntamiento de Coatzacoalcos, pero sí en los pleitos de palacio, la intriga barata y el golpe artero a los enemigos del Rey de Chuecolate, o sea su jefe Theurel, de quienes filtra historias a la prensa vendida para que los ajusticien en letras de molde. O sea, es la bruja chambasucia, una bruja de fotografía… Se le acaba la cuerda a Renato Tronco Gómez, alcalde de Las Choapas. Salvo él, nadie más, incluido el PRI, lo tiene en sus planes para la diputación local por el distrito XXX, el llamado distrito Coatzacoalcos II. Sus yerros, abusos, prepotencia, su desgobierno, la represión a la ciudadanía, fueron abonando su desgracia política, rebosado el vaso del gobernador y de los mandamases priístas. Exhibir su riqueza, una mansión de más de 3 millones de pesos, fue la última gota. Se sabe que en cuanto el PRI le niegue ser candidato, Renato Tronco auspiciará el voto de castigo contra el tricolor. Pero para eso también hay remedio. Entonces vendrá la revisión de cuentas, enfrentará auditorías y una peliculesca persecución. Que disfrute su mansión ahora que puede porque su próxima morada, si no se alinea, será el CERESO de Coatzacoalcos… Buena para nada, Patricia Guadalupe Peña Recio se apresta a asumirse diputada federal en el Congreso. Aguarda la licencia de Joaquín Caballero Rosiñol, de quien es suplente, si es que a éste lo envía el PRI a contender por la alcaldía de Coatzacoalcos. Nada provechoso haría en esos rincones la maextra Peña, pues en los días que fue directora de Educación en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos, exhibió patética incapacidad para todo, incluso para organizar el desfile de primavera. Sirve sólo para mantener entretenido al profesor Juan Nicolás Callejas Arroyo, líder del magisterio en Veracruz, su padrino y protector, que es tanto como entretener a su abuelito. ¡Qué detallazo!… Aliado de los abusos, Carlos Gallegos Curiel acumula ya la segunda demanda en contra de la Policía Intermunicipal Coatza-Mina-Nanchital-Cosoleacaque. Su récord es de vergüenza, pues en ambos casos el despido injustificado y el pésimo manejo del área jurídica, las torpezas del abogado Julio de Jesùs Sibaja incluidas, tienen a la corporación, y por extensión a la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, a centímetros de pagar indemnizaciones por cientos de miles de pesos. Trepado en un ladrillo, soberbio y sobre todo arbitrario, Gallegos Curiel, coronel del Ejército y coordinador de la Intermunicipal, convirtió la seguridad en un quecosaedro: robos aquí, crímenes allá, levantones acullá, del que no lo salvó ni el efímero operativo Coatzacoalcos Seguro. Gallegos no escucha a nadie y sí, en cambio, ve cómo el policía Daniel León y el ex jefe de prensa, Ariel Hernández Díaz, quienes buscaron una salida diplomática, acreditan que el procedimiento para separarlos de sus respectivos cargos fue violentado, pues para ellos no hubo audiencia en el consejo de honor y cuando se percató de la metida de pata, pretendió subsanarlo con una fallida maniobra. O sea, fue despido injustificado por las pistolas del coronel Gallegos. ¿Sabrá el secretario Arturo Bermúdez en cuánto le saldrá al gobierno los caprichos de su coordinador?…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Theurel: atraco carnavalero de 2 millones

* Contrató 50 mil gradas y no las quiere pagar * La transa, entre su hermana Alejandra, Brian Carlos López y el tesorero * Involucran al gobernador Duarte * Que Peri Theurel le paga a Los Zetas y pide “servicios” * Amenazas e intimidación * Campaña de lodo sobre el contratista * En puerta, denuncia por fraude*

Bullanguero, disfrazado de buena gente, a Marco César Theurel Cotero se le vio marchar y danzar, sacarle brillo a la suela a ritmo carnavalero, rodeado de actores de la farándula y bailarinas en diminutos atuendos, mientras en sus adentros urdía una nueva estafa, esta vez por 2 millones de pesos.

Días antes del carnaval de Coatzacoalcos, apenas en marzo de 2012, el alcalde instaba, exigía pulcritud y eficiencia al ejército de empleados y al contratista desplegados para el diseño del escenario, sabedores que la paga sería jugosa y, sobre todo, generosa.

Uno de ellos, Raziel López Garduza, el contratista, no intuyó en qué honduras se había metido cuando aceptó el encargo de traer e instalar las gradas del evento, colocar pantallas, armar el palco principal para el lucimiento de Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”—, y la Princesita de Minatitlán, su esposa Guadalupe Félix Porras, alias Lu-pilla; renta de camionetas para mover los carros alegóricos; pago de alimentos de sus empleados y readecuar espacios, en tiempo récord, cuestión de horas, y sin margen de error.

Raziel no es un novato ni un ingenuo en los quehaceres públicos. Es priísta y conoce de qué pata cojean los priístas. Su primer hallazgo fue un engaño tan descomunal como lógico. Tomó su flexómetro, midió los claros de la acera norte y el camellón del malecón y le dijo a Theurel que ahí, donde le habían contado que cabían 30 mil gradas, siempre ubicaron 50 mil. O sea, 20 mil cristianos no muy devotos —no guardan la cuaresma y sí pecan de lujuriosos— pagaban su entrada y ese dinero no era contabilizado sino que alguien, año con año, se lo embolsaba. ¿Serían los alcaldes? Seguro que sí.

Theurel, que suele montar en cólera hasta porque Lu-pilla le dice “mi amor”, dio entonces su aval y fueron contratadas más gradas. Así, la publicidad del evento resaltaba una audiencia diaria de 50 mil asistentes en cada uno de los tres paseos del Carnaval Coatzacoalcos 2012.

Cuando faltaban horas para el evento, y ante la falta del anticipo al contratista, Theurel le instruyó que tomara la decisión, que financiara el servicio, pero que los graderos terminaran de colocar sus estructuras. Así se hizo. El Rey de Chuecolate era complacido.

Concluido el carnaval, Raziel López Garduza se dispuso a cobrar los 2 millones de pesos que acordó con el alcalde Theurel. Tocó las puertas de la Dirección de Adquisiciones, habló con el titular, Brian Carlos López Mendoza, y comenzó su propio calvario rumbo al Gólgota.

Cuenta él mismo la historia, en un relato hecho llegar a este reportero:

“Marcos Theurel, confabulado con Brian Carlos López (Mendoza), director de Adquisiciones y el arquitecto Daniel Jiménez Medina, tesorero del Ayuntamiento pretenden quedarse con el pago de 2 millones de pesos, producto de la renta de gradas, vallas y otros servicios que se le brindaron en el pasado Carnaval Coatzacoalcos 2012.

“Cuento con la factura que ampara las cantidades de los servicios prestados, elaborada, desde el pasado 30 de marzo del presente año (2012).

“Desde la conclusión del carnaval, el presidente municipal me indicó que Brian Carlos López Mendoza, me liquidaría las facturas de los servicios prestados, en los que se incluye la renta de 50 mil lugares en gradas; 2 mil butacas para invitados especiales del alcalde; miles de metros lineales de vallas; renta de camionetas para carros alegóricos, presídium principal, comidas y salarios de particulares contratados para apoyar en la logística del evento, entre otros servicios.

“Primeramente Brian Carlos me dijo que estaban esperando el aporte de 5 millones de pesos que el gobernador (Javier Duarte de Ochoa) depositaría en las arcas del Ayuntamiento en apoyo del carnaval y que una vez depositado el dinero, se me liquidaría mi factura.

“Pasó un mes y en el mes de mayo volví a insistir en el pago de mi factura, pues gente que aportó sus gradas de Villahermosa y Córdoba me estaban cobrando el dinero por los servicios que les contraté. Brian Carlos me dijo que el gobernador aún no depositaba el dinero del carnaval, pues el alcalde se había enemistado con Javier Duarte por unos chismes y malos entendidos, pero que yo no me desesperara.

“Pasaron los días y en el mes de junio volví a insistir con Brian Carlos del pago de mi factura, pues esas fueron las instrucciones del presidente municipal. Sin embargo, Brian Carlos me cambió la versión y me dijo que el gobernador no había depositado los 5 millones con los que se había comprometido apoyar el carnaval, pero que iba a tramitar con el tesorero Daniel Jiménez el pago de mi factura. Sin embargo, transcurrieron los meses de julio y agosto y la versión de Brian Carlos volvió a variar y ahora su excusa fue de que el tesorero le dijo que hasta que otorgaran el préstamo de BANOBRAS me liquidarían la factura.

“Sin embargo, en algo inédito, Brian Carlos López me devolvió la factura que yo le había entregado para cobrar los servicios que le brindé, aduciéndome que por instrucciones del alcalde Marcos Theurel y por recomendación del contralor Rafael Tejeda Patraca, se me iban a liquidar los servicios del carnaval sin factura y sin el pago del IVA.

“Pasaron los meses, y ni Brian Carlos ni Daniel Jiménez Medina, mucho menos el presidente municipal Theurel Cotero, me liquidaron el adeudo que mantiene el Ayuntamiento de Coatzacoalcos por los servicios prestados en el carnaval.

“En el mes de noviembre enfrenté, con los propietarios de las gradas de Córdoba, a Brian Carlos López para que se me liquidara el adeudo y el muy cínico me dijo que ya había investigado lo de mi pago y que el tesorero (Daniel Jiménez), en una maquinación contable había presentado una factura y había cobrado los 2 millones que me correspondían, así como los casi 320 mil pesos del IVA generado.

“Brian Carlos me dijo que le diera yo unos días; que él iba a hablar con Marcos Theurel para ver que iban a hacer con mi pago. Sin embargo, en Egresos de la Tesorería del Ayuntamiento me informaron que desde dos meses antes del arranque del carnaval, Brian Carlos López Mendoza recibió el dinero para efectuar los pagos por concepto de renta de gradas, vallas y demás servicios, y que lo más seguro es que el de Adquisiciones ya me había chingado el dinero.

“Molesto encaré a Brian Carlos López en su oficina y con el cinismo que caracteriza a los delincuentes, me dijo que efectivamente los servicios que yo le había brindado en el carnaval por 2 millones de pesos, por instrucciones del presidente municipal Marcos Theurel Cotero, su hermana Alejandra Theurel los había facturado con una de sus empresas y que yo le fuera a cobrar a Alejandra Theurel.

“Sin embargo, no me lo recomendaba pues me podía ocasionar problemas mayores, pues él sabía que Alejandra Theurel paga cuota a los de la última letra y que sólo con pedirles el favor, me llevarían a viajar.

“Días después encaré al presidente municipal y le recrimine lo sucedido exigiéndole mi pronto pago, recibiendo a cambio una publicación en los diarios en donde me separaba de mi cargo y me daba trato de delincuente para luego amenazarme de que a mí no se me debía absolutamente nada y que no se me ocurriera intentar nada porque me partiría la madre”.

Theurel ordenó una andanada en los medios de comunicación en que a Raziel López Garduza se le categorizaba como un inspector de alcoholes destituido por corrupto. Raziel, en realidad, fue coordinador de Salud Municipal, no inspector de alcoholes, pero para la jauría de prensa a sueldo, sirvió esa versión filtrada desde palacio municipal para enlodarlo.

“Tengo los contratos firmados por los dueños de las gradas a nombre de mi empresa. Tengo la factura elaborada desde el 30 de marzo y tendré listo el testimonio de los propietarios de las gradas, así como de los trabajadores, a quienes les consta que les proveí los insumos de los que les reclamo el cobro, así como testimonios de funcionarios y ex funcionarios del Ayuntamiento que les consta lo que narro.

“Busqué el apoyo en abogados amigos de la ciudad de Jalapa, quienes en próximos días, presentarán la demanda mercantil para recuperar los 2 millones de pesos, el IVA y los intereses generados, que ya ascienden a casi un millón de pesos.

“Presentarán las denuncias penales en la Fiscalía Especializada para Delitos Cometidos por Servidores Públicos, por el presunto fraude del que he sido objeto, así como una vez presentada las demandas se las haré llegar al gobernador del estado y al secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, para que tenga conocimiento cómo se conduce el señor presidente municipal de Coatzacoalcos, quien aspira(ba) a una Subsecretaría en el gobierno de Peña Nieto”.

Todo un atraco, descrito con puntos y comas, en el que se van hasta la cintura de lodo Theurel — “Te rompo tu puta madre”—; su hermana Alejandra, la contratadora de sicarios, según el director de Adquisiciones; Brian Carlos López Mendoza, el célebre falsificador de tapetes ecológicos, rufián apañado por la Policía Federal y procesado, cuyo silencio en las mazmorras evitó que Marcos parara en la cárcel y ahora se cobra con trinquetes e impunidad, y el tesorero Daniel Jiménez, el de la mano que libera los cheques millonarios para amparar servicios que unos realizan y la pandilla feliz cobra.

De entrada, la transa ahorca a Theurel y sus entenados políticos, pues por el monto contratado, Brian Carlos López Mendoza debió licitar el servicio. Pero no. Su código mental no da para tanto. Dejó ese cabo suelto, con la intención —o mejor dicho con la mala intención— de tratar con un solo proveedor, entretenerlo, marearlo con excusas y rollos y terminar por confesarle que sus 2 millones ya los cobró la hermana del alcalde Theurel, doña Peri Buchanan, la contratadora de sicarios, como la retrata el clonador de tapetes ecológicos con la aviesa intención de intimidar. ¿Sabrá en qué pantanos camina?

Vaya historia de la que Raziel López Garduza posee documentos quemantes, el respaldo de los proveedores de gradas (AMSA Grupo Industrial y OB Producciones) y que una vez que se acredite que hay elementos para consignar por fraude, ahora sí podrán a bailar al alcalde Theurel a ritmo de carnaval.

 

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