UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿Un Sueño posible?
29 de abril 2013
¿Qué tienen en común el 20 de noviembre, con el 12 y 30 de abril; 1 y 10
de junio; 9 o 10 de septiembre; 1 y 12 de octubre o el 19 de diciembre? Por
lo que se refiere a la ONU, fue el día designado para conmemorar que en
1959, se aprobó la declaración universal de los derechos del niño y que 30
años después, tuvo lugar la convención de los derechos de esta misma
población, considerada por algunos hacedores de discursos, como el futuro de
la humanidad y no como un presente lacerante[1]. Proteger a la infancia ha
sido intención de muchas generaciones en distintos países que, acorde con
las metas del milenio, los programas del UNICEF y los postulados sociales de
cada rincón del planeta, se han planteado la disminución de la mortalidad
infantil, el derecho de todos a ser alfabetizados, así como la satisfacción
de sus necesidades humanas básicas de alimentación, salud, educación y sano
esparcimiento. Por supuesto se habla fuerte para condenar a quienes por
intereses comerciales enrolan a los menores de edad en guerras,
prostitución, trabajo desde edades tempranas y hasta en actividades
criminales, como es el robar –en todas sus modalidades- o traficar droga.
En México, apenas a finales del año pasado la CNDH, informó haber
atendido en 10 meses 1,312 quejas por violaciones a los derechos humanos de
niños y para fines del siglo XX organismos internacionales reportaron un
cálculo de alrededor de un millón de menores de edad -la mayoría niñas,
aunque también un número considerable de niños- en solo una década de
estudios acerca de la explotación sexual comercial de la infancia -venta de
niños, prostitución, turismo sexual y pornografía infantil, con la
consecuente degradación y riesgos para su salud y sus vidas.
¿Cuántos de los adultos que hoy reaccionan defensivamente frente a sus
autoridades o familiares –incluso madre o abuelos que esperarían algo de
compasión en su tercera edad- sufrieron en su niñez una influencia
manipuladora de ex-cónyuges, tíos, maestros o padres de otros niños? ¿Se
lleva alguna estadística de los efectos en la socialización de niños cuyas
risas, travesuras, alegrías, berrinches y ternura, ocurrieron con la sombra
de los pleitos por herencias o pensiones alimenticias? ¿En que medida se
pierde la creatividad, ternura, nobleza, ideas y proyectos divertidos, de
menores de edad que pasan horas, frente al televisor, el WI o toda esa
tecnología que indudablemente ha dado como resultado jóvenes, asesinos y
suicidas? ¿Qué tipo de ser humano futuro se está delineando cuando el valor
máximo es aparecer en alguna pantalla, someterse –o ver sometidos por la
manipulación, a sus modelos adultos- a concursos degradantes cuyo destino
casi siempre es la frustración por no haber ganado?
“Si todos los que trabajan en el gobierno ganaran solo el triple de lo
que gana mi papá, habría dinero para que ningún niño se quede con hambre”
“Lo que más me da lástima es ver a niñitos casi bebés jugando en la tierra
del camellón” “Yo creo que esos niños deberían estar en el patio de sus
ranchos, en donde además debería sembrase pasto y unos árboles, para que
coman y crezcan sin tanta tierra” Me gustaría saber que todas las escuelas
de los pueblos tienen baños y bancas, y agua” “Una vez mi abuela, llamó a un
policía para acusar a un señor que pedía limosna pero que estaba tocando las
partes íntimas de una niñita que iba con el, y el policía dijo que no podían
hacer nada” “De nada sirve que quieran cambiar la dieta de los niños gordos
si afuera de la escuela venden comida chatarra” “Onésimo tiene parálisis
cerebral, porque cuando nació ningún hospital recibía a su mamá y por eso le
faltó oxigeno” “Los más culpables por la heridas que le hicieron a ese
niñito que le sacaron los ojos, no son los papás sino los de esa religión
fanática que los convenció de que deberían hacerle eso” ……… ¿Cuántas
verdades como estas conoceríamos, si como simple regalo de día del niño,
maestros, padres de familia y en general adultos que tienen contacto con
niños, les permitieran expresarse sin manipulaciones?
Las habilidades y valores que se deben enseñar en una de las etapas de
desarrollo integral más importantes de la vida, se han visto truncados por
la falta de consciencia de adultos –en la familia, la escuela y los
gobiernos- que hablan de derechos, pero nada dicen de las obligaciones.
Poner límites parece prohibido; mentir se aprende desde el “dile que no
estoy, me siento enfermo o estoy dormido”; un grupo de niños puede matar por
bulling a una víctima y tanto ésta como los victimarios tienen en común, la
ausencia de agarraderas, sólidas. A los abuelos se les menosprecia, a los
hermanos se les juzga, envidia y critica si son exitosos o se les margina si
no lo son. Los padres hace mucho dejaron de ser “respetables”, para pasar a
la categoría de rucos, deprimidos o anticuados. La libertad y el libertinaje
parecen sinónimos en un mundo donde se exige tolerancia y no discriminación
pero se ambiciona dinero, estatus, poder y experiencias distorsionadas.
Respetar al otro, vivir en paz y de manera plena empieza con ayudar en el
hogar, valorar la enseñanza, cuidar sus bienes –libros, muebles, juguetes ya
sean propios, de la escuela o de otras casas- y el medio ambiente. Más que
juguetes y fiestas, regalemos mañana a los niños de México y el mundo,
nuestro tiempo como un ejemplo de amor.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Justos por pecadores
22 de abril 2013
Las explosiones de Boston, el incendio de una planta de fertilizantes en
Texas y las secuelas de actos como la masacre de niños preescolares en
Newtown Connecticut, deberían llevarnos a una reflexión mas profunda, que la
de haber atrapado –con el fantasma de la muerte sobre estas pesquisas- a dos
hermanos de origen chechenio, presuntos autores individuales de lo que
inició en estupor y miedo y concluyó con gritos desaforados y aplausos. ¿Qué
otras cosas hubo en la política mundial que parecía estar al borde de una
confrontación, incluso nuclear por las bravuconadas del joven gobernante
norcoreano? ¿Se puede considerar una afortunada coincidencia, el viraje de
Kim Jong Il, quien de pronto dijo que si estaría dispuesto a deponer su
actitud beligerante a cambio de ciertas conductas por parte del mundo del
dinero? ¿Cómo cambiaría el equilibro del planeta si las dos coreas dejaran
en la historia sus diferencias y se unieran por la derrota de una de ellas?
¿A quien conviene que sigan enfrentados?
Jóvenes atrabancados incapaces de medir las consecuencias de sus dichos y
hechos, los ha habido siempre y en todos los niveles sociales –lo mismo en
las pandillas callejeras, pasando por la mafias internacionales o insertados
en las estructuras formales y de facto del poder- aunque con todo y la
inmediatez de los actuales canales de comunicación, son muy pocas las
ocasiones de lograr comprender las motivaciones de actos tan lamentables
como los ocurridos en Boston o en la Rectoría de la UNAM. ¿Que pasaba en el
hogar de una madre -Nancy Lanza- cuyo hijo con síndrome de Asperger decidió
matar a 20 niños? ¿Podemos aceptar que una familia está unida, cuando uno de
sus miembros, declara sin pudor, que se siente profundamente avergonzado del
actuar de sus sobrinos, aun sin pruebas de que los hermanos Tsarnaev hayan
sido los culpables? ¿Qué motivó a un padre para sacar a sus hijos pequeños
de su país de origen y llevarlos a Estados Unidos? ¿Cómo es que esos hijos
lograron llegar a niveles de educación superior? ¿Por qué esto no fue
suficiente motivación para vivir una existencia armoniosa?
En algún momento de la historia y en el intento de descalificar el
comunismo de estado, se habló de lo perniciosos de que los niños fueran
educados por la burocracia gubernamental ¿Y que podemos decir de bebés que a
los 40 días son ingresados a un centro de desarrollo infantil –antes kinder
o guardería- pues los dos padres apenas logran un ingreso razonable con el
costo derivado de la lejanía de padres e hijos?. Salvo casos emblemáticos
como el de Suecia, son pocos los países cuyos sistemas educativos,
consideran necesaria la presencia de cuando menos alguno de los padres en la
crianza de la primera infancia. El asunto va más allá de decenas de niños
calcinados en Sonora, víctimas de acciones pederastas, de tráfico de
personas o de maltrato físico. El hecho es que, a querer o no, el hueco
afectivo siempre tiende a llenarse. ¿Y que si un abuelo abusa del nieto?
¿Por qué una criatura de 4 años se toma de la mano de un desconocido que le
ofrece un conejo? ¿Cómo influirá en la vida de la niña rescatada en centro
América, el haber sido expuesta tan sonriente y como estrella refulgente en
las noticias[1]? ¿De que manera se puede resolver la influencia manipuladora
de un tío -cercano a los jóvenes chechenios- que al final del día termina
criticando subliminalmente al hermano quien no acierta a entender lo que
ocurrió con sus vástagos?
La envidia y la perversidad han sido desde mucho tiempo atrás, una causal
indubitable para que paguen justos por pecadores. Cuando El Quijote[2] fue
apaleado, a alguien se le ocurrió que podría “sanar de su locura” quemando
sus libros; y por una chispa de sabiduría los que no estaban en el corral,
fueron escondidos detrás de muros. ¿Qué cosas y a quienes debemos esconder
en el mundo moderno, para evitar a las nuevas generaciones ser presas de la
confrontación, el fanatismo y la violencia social? ¿Cuántos tratantes de
personas y violadores de niñas, pretenderán pasar por víctimas y vengadores
de un maltrato migratorio?
En la novela de Francisco Quiroz, descubrimos a un personaje de fe,
religioso y dispuesto servir a sus semejantes que de pronto se percata de la
mentira, la simulación, la manipulación y una serie de cosas horrendas que
lo llevan, no solo a renegar de la orden religiosa en la cual trascurrió su
infancia sino a una suerte de ajuste de cuentas, con todo lo que oliera a
ese sistema. ¿Estaremos poniendo a nuestros hijos y nietos en el riesgo de
ser manipulados por quienes[3] conociendo su vulnerabilidad y frustración,
les hablan al oído influyendo negativamente en sus conductas?
Ante lo innegable de las consecuencias que una acción individual pueda
tener en el devenir colectivo, sería bueno reflexionar en el impacto de los
embates cotidianos a la estructura familiar –aunque se diga que es
anacrónica y anticuada- para evitar que sigan pagando justos por pecadores.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Tropezar con la misma piedra
15 de abril 2013
Los programas educativos, sufrieron a consecuencia de una gravísima
crisis económica. Con todo y ello en el marco de la planeación del
desarrollo, se pretendía pulir la eficiencia a fin de elevar su eficacia y
así propiciar el desarrollo integral de las personas, al vincular los
procesos educativos con los propósitos del plan, entre ellos el carácter
democrático de la educación. Esto por supuesto -a no ser que alguno de los
brillantes asesores del presidente, haya rescatado documentos antiguos, como
lo fue la propuesta del primer secretario de educación que tuvo José López
Portillo- es historia de más de tres décadas y determinó con la salida de
Porfirio Muñoz Ledo apenas un año después de su nombramiento en la SEP;
dependencia en la cual ya había incursionado tanto en el área de educación
básica, como en la de investigación en diversos momentos de su desempeño; lo
cual supone que no se trataba de un improvisado que desconociera la realidad
de la educación en México.
Debido a la presión del entonces secretario de gobernación, cuyos
geniales asesores[1] se sabe que le advirtieron al tuxpeño de las graves
consecuencias a largo plazo de este movimiento, que propició la llegada a la
SEP de uno de los primeros tecnócratas. Con Fernando Solana al frente, se
expidió en 1978 un nuevo reglamento interior y por supuesto se criticó al
proyecto de Muñoz Ledo “por carecer de metas”[2], privilegiándose el tema de
la calidad y resolviendo esto con la universidad pedagógica (UPN), sin
deparar en que, el simple título de licenciatura a la larga produce más
problemas que soluciones[3]. Huelga señalar, que hace más de 30 años, ya los
maestros manifestaron su preocupación, por la posible sustitución de las
escuelas normales solo por instancias de “alta especialización” al estilo
globalizado y por supuesto fueron ellos quienes insistieron en la bondad de
las evaluaciones y en los riesgos de iniciar una descentralización alejada
de la visión federal propuesta por José Vasconcelos. ¿Fue ahí donde Jonjitud
Barrios empezó a cavar su tumba?
El Plan Nacional de educación de 1977, tomaba lo más importante de la
Reforma Educativa de Luis Echeverría Álvarez, privilegiando medidas para
evitar la deserción y reprobación, garantizando la eficiencia terminal y por
supuesto elevando la calidad de todos los procesos.
Es importante recordar que quien propició la salida de Muñoz Ledo,
también fue conminado a renunciar en 1978 siendo sustituido por el Profesor
Enrique Olivares Santana. Ya con Miguel de la Madrid, Reyes Heroles, con
logros indiscutibles en otras materias pero innegablemente el principal
actor de la interrupción de un proceso educativo que, siendo objetivos tuvo
muchos logros, es nombrado justamente titular de la SEP. Su muerte, no puso
fin a lo que en esta materia se denominó la década perdida; sin revisiones a
los libros de texto, con la desaparición de normales rurales y la afectación
de millones de escolapios –hoy en edades de entre los 30 y 45 años- que
nunca alcanzaron una educación de calidad.
Los propósitos de desconcentración y descentralización, también se
tergiversan con la plena llegada del neoliberalismo y la meta hacia la
“modernización”. Aun cuando con López Portillo, se cumplen las metas
cuantitativas de “educación para todos”, no ocurre lo mismo en materia de
calidad, y todo ello siempre ha estado relacionado con variables
presupuestales, pues a veces habiendo no se ha administrado correctamente y
en otras, ni siquiera han sido suficientes los recursos.
Coincidiendo con quienes hoy, en respuesta a los citatorios de diversas
comisiones legislativas, aseguran que las medallas solo son buenas si
corresponden al primer lugar, sería sano que los “inventores del hilo negro”
asesoren bien al primer mandatario, para que más allá de la perversidad
mediática que privilegia el mefistofélico método de descalificar, enfrentar
y sustituir, propicie una salida a la educación por fin benéfica para el
pueblo de México. Educación que debiera seguir siendo gratuita y laica,
independientemente que los pudientes, gasten su dinero en empresas
educativas transnacionales dentro y fuera de nuestro territorio.
Es de esperarse que de verdad se escuchen las voces de todos los puntos
cardinales, las regiones y los estratos sociales. No hacerlo es correr el
riesgo que advirtió en su momento un legislador zacatecano miembro de la L
legislatura. El maestro Gabriel García Rojas, con muchos otros, advirtió de
gravísimas consecuencias por haber desechado, un sistema educativo y el
consecuente programa que se modificó en 1977. Cerrar los ojos, la memoria,
el entendimiento, la historia y la experiencia, prolongará las consecuencias
de decisiones fallidas, ajenas a nuestra realidad, interesadas y con un
trasfondo de verdadera traición a la patria.
Hace unos días un orador muy optimista fue pródigo en cuanto a las
cualidades de escucha, reflexión y posibilidades de rectificación de rumbo
de Enrique Peña Nieto. Coincido con muchos ciudadanos en que si no le va
bien a él, le ira mal a México; pero depende justamente del ejercicio de
estas cualidades mencionadas con relación a su persona.
[1] Mario Vargas Saldaña Armando Morones, y Rolando Tamayo Salmorán.
[2] En el sexenio de López Portillo, comenzó con un nuevo esfuerzo de
planeación, (Plan Nacional de Educación) presentado en siete volúmenes, con
un o diagnóstico amplio del sistema educativo, así como programas de trabajo
para la educación básica, la formación de maestros, la educación en zonas
deprimidas y para grupos marginados, la educación abierta, la capacitación,
la educación tecnológica, la educación superior, la difusión de la cultura;
la juventud, el deporte y la recreación, y la educación para la salud. El
intempestivo cambio del secretario de Educación Pública, resultó en que el
Plan nunca fuera terminado adoptando en su lugar un conjunto de políticas
menos ambiciosas pero de enfoque muy práctico, con los llamados Programas y
Metas del Sector Educativo 1979-1982, que comprendían 5 grandes objetivos y
52 programas, de los cuales solo 11 se definían como prioritarios,
[3] Es el mismo caso de la enfermería, se privilegió, sin visión de largo
plazo y en desconocimiento total de la materia a la licenciatura, y el
déficit de enfermeras generales y técnicas es tal, que las funciones de
éstas, ahora son desempeñadas en muchos hospitales -aun privados- por
personas de intendencia que sobre la marcha aprenden las cuestiones básicas
de esta abnegada profesión.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Educación para vivir mejor
8 de abril 2013
Lo mismo si se trata de formar, instruir, sacar o extraer, según se opte
por la etimología de educere o educare, desde los grupos más simples, hasta
las sociedades sofisticadas, el desarrollo de las diversas facultades
-física, espiritual, moral y cultural- de las personas, ha sido una
preocupación constante que, según diversos autores, es determinante en la
evolución multifacética de la humanidad. Pasar de la simple trasmisión oral
de conceptos -históricos, geográficos o de higiene- a la praxis, casi
siempre ejercida por ciertos personajes –brujo, miembro del consejo de
ancianos, guerrero, cazador, explorador, etc.- han sido etapas necesarias y
previas a la organización social de la instrucción –para afinar sentidos,
desarrollar deportes, ejercer normas de cortesía o convivencia, e incluso
adiestrar conductas de animales como caballos o perros- de la cual hay
vastos ejemplos e incluso documentos en las culturas, china, hebrea, india y
otras tantas en el continente americano y africano, hasta llegar a las
diferentes paideias ([1]) y la humanitas del helenismo en la época
greco-romana.
La docencia, regularmente ha estado en manos de personas mayores. Los
padres no solo trasmitían valores y costumbres, sino en muchas ocasiones en
el seno familiar es donde se aprendía la escritura, la lectura, el gusto por
la música u otras artes y hasta la diversidad de lenguajes. Consecuentemente
también en ese entorno y en el social más cercano, es posible aprender
conductas insanas, -mentir, exagerar el uso de palabras hirientes,
despreciar, manipular, odiar, discriminar- que llevan a distorsiones
vinculadas con los vicios, las enfermedades psiquiátricas –paranoia,
sociopatía, megalomanía, narcisismo, etc.- y otros tantos procesos
inherentes en nuestras acciones, sentimientos y actitudes que en algunos
grupos están llevando a la involución.
¿Qué están asimilando las nuevas generaciones en cuanto a normas de
conducta, modos de ser y formas de ver el mundo al escuchar y ver la
reiterada denigración de sus profesores? Además de “socializar en las redes”
lo que ocurre con el movimiento magisterial, ¿algunos de los estudiantes de
universidades privadas estarían dispuestos a quedarse en las aulas rurales
para educar a niños de zonas marginadas? Si esto ocurriera y el hijo de un
empresario fuese reprimido por las fuerzas del orden hoy tan alabadas ¿Se
unirían los miembros de las cámaras –Coparmex, Canaco, Concamin, etc.- para
defenderlo a él y otros maestros de origen humilde?
La educación, durante el siglo XX, se convirtió en el eje rector de casi
todos los derechos, se reguló no solo como un proceso de socialización
formal entre varios individuos, sino como una estrategia de progreso y de
acceso para vivir mejor. Ante el gran rezago existente en el mundo, se
encomendó al Estado la responsabilidad de impartir conocimientos básicos,
bajo premisas universales que permitieran a todos acceder a lo general con
pleno respeto a sus particularidades. Se valoró entonces la laicidad
educativa -y no necesariamente como un ataque a la religiosidad que en el
caso de América Latina, era un monopolio de las iglesias católicas- y la
gratuidad, a fin de que aun el que no tuviera nada, pudiera contar con el
privilegio de la enseñanza.
El compromiso universal de la alfabetización, llevó a gobiernos de
diversas latitudes, a dar la categoría de maestro a todo aquel que supiera
algo y tuviera la vocación de trasmitirlo. Fueron esos, tiempos de gran
respeto por el bachiller e incluso por el autodidacta. El enseñante era
reconocido por lo que sabía, independientemente de si hubiera o no un papel
que lo avalara. ¿Que pasó entonces en México? ¿Cómo es que llegamos al
absurdo de tener maestros y doctores en diversas especialidades manejando
taxis o vendiendo mercancía de quien sabe que origen en la economía
informal? ¿Son los profesores sindicalizados los únicos culpables de este
desastre? ¿A quien se debe el irrespeto por la autoridad; el desprecio a los
padres por los mismos hijos; la ausencia de armonía entre hermanos y el
acoso de gobernantes contra gobernados? ¿Podrá la visión privatizadora de la
educación dar opciones a los niños de más de 60 etnias no solo en Oaxaca,
Guerrero, Chiapas o Tabasco, sino en Chihuahua, Sonora y otros lugares
maravillosos que también son México?
Los que aun somos adictos a la historia, sabemos que cada gobierno ha
tenido sus víctimas del reacomodo; en algún momento fueron los médicos, los
ferrocarrileros y hasta los estudiantes. De cuando en cuando algunos
personajes del poder han pisado la cárcel, pues supuestamente con estas
acciones hay correcciones de rumbo; pero si en el contexto no se tiene una
mejor relación –física, mental, emocional, espiritual, social y política con
nosotros y nuestro entorno, seguramente los sacrificios en libertades, vidas
y recursos habrán sido vanos. La oferta privada para el desarrollo de
capacidades en destrezas acordes con el desarrollo tecnológico es amplia y
costosa, pero muchas empresas se están retirando del país al ver que no
existe mercado cuando una sociedad tiene en las calles a niños genios en la
música, tocando un acordeón y pidiendo limosna. Por más que se privilegie lo
privado esto carece de futuro, sin educación básica que permita desarrollar
capacidades físicas, intelectuales y de comportamiento, encaminadas a un fin
social valioso que incluya, no solo la transmisión de datos -repetidos hasta
la saciedad para convertir en verdades lo que es dubitable- sino la
posibilidad de dialogar para defender, sin agresividad, su identidad
personal, histórica, nacional, humana a fin de conservar su existencia
colectiva.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Las empresas de clase mundial
1 de abril 2013
¿Tendrá el grueso de la población una idea de lo que ocurre, si en su
acometida eléctrica la empresa de clase mundial le entrega un voltaje de 139
en lugar de 120? ¿Cómo afecta a toda su instalación los “picos” que a veces
son menores a 110? Seguramente ha notado que de pronto su servicio de
Internet no jala, o sus focos ahorradores costosos y de supuesta larga vida
se funden. Su refrigerador, microondas, pantalla, tostador, computadora, tal
vez no exploten al instante, pero tales aparatos, al igual que el cableado
interno de su casa o negocio, va sufriendo por estos golpes de corriente que
sumados pueden llegar al extremo de un incendio como el ocurrido en la
merced. Los responsables de proporcionar energía –que constitucionalmente en
México es el Estado- deben colocar “transformadores” cuya función primordial
es mitigar estar variables, compensando las altas y las bajas de voltaje que
además de los daños físicos en sus equipos e instalación en general, alteran
su recibo de pago, pues cada vez que viene una compensación, durante 30
segundos y hasta un minuto, su medidor puede dar lecturas cinco veces
mayores a la cotidiana. Sume esto, por 60 días y encuentre una de las causas
por las que le cobran tanto aun cuando la oferta demagógica para justificar
la desaparición de la única competidora de la CFE en el país -con el
consecuente despido de mas de 40 mil jefes de familia- fue que los
ciudadanos tendríamos ventajas en la facturación.
¿Por qué se dan estos picos? Las causas son múltiples, pero una de ellas
es que, así como hay poderes que no pueden, tenemos transformadores que no
trasforman y si bien el inmaduro argumento es echarle la culpa a los que se
fueron porque “dejaron equipos viejos”, lo cierto es que con todo y los
ingenieros importados desde Sonora, Coahuila y otros estados de la
república, en los últimos tres años el mantenimiento deja mucho que desear y
es muy poco lo que se puede conocer de la forma en que la parte técnica de
CFE, aprueba la colocación de una subestación -como en el ejemplo de EDUCAL
S.A. de C.V.- necesaria para mantener focos prendidos todas las noches en su
pomposamente denominada librería de barrio. ¿Será esta otra causa del
sufrimiento por más de dos días para merecer la atención para servicio de
los "poco comedidos"!, operadores del “071”?[1]
Pero el tema va más allá de las quejas de unos cuantos vecinos.
Si se suman todos lo incendios que hemos sufrido en los últimos meses por
fallas eléctricas; la tolerancia a cambio de “mordidas” de ambulantes que se
cuelgan en los cables que llegan a nuestras casas, las protestas en Oaxaca
por el poco transparente manejo de la energía eólica; las luminarias
prendidas de día y de noche que luego de un corto tiempo dejan las calles en
tinieblas; las vergüenzas de ser descubiertos por los extranjeros en los
delitos de miembros de esta empresa de clase mundial -que pretende cobrar a
lo chino a sus forzados clientes lo que no es justificable solo para
mantener sus ganancias- lo que tenemos es incompetencia agregada a la
voracidad de hombres de presa con clase mundial que solo ven el “profit”,
pero jamás el servicio.
Distraer al público de estos temas, que afectan lo cotidiano, el bolsillo
de una población empobrecida con planes para mover a México o cruzadas para
aminorar los efectos de lo que esta política neoliberal ha provocado, es un
verdadero delito de lesa humanidad. Muy pocos tendrán la opción de colocar
páneles solares –son carísimos- para salirse de la esclavitud económica a la
cual nos somete la CFE. Los acostumbrados a la marginalidad seguirán
colocando diablitos. Unos más, de zonas marginadas o rurales, volverán a las
velas y los mecheros y quizá para satisfacción de aquellos que buscan la
disminución de la población con bajos niveles de consumo, se les haga el
milagro de un incendio mundial, o la muerte masiva por calor o frío debido a
la imposibilidad de pagar la energía eléctrica; y así no sentirán mucha
culpa por la alternativa de usar factores biológicos en las vacunas o
químicos en la producción de alimentos.
Hoy la comunicación transnacional nos quita el sueño por “la belicosidad
de Corea del Norte”. De pronto –justo después de que empezó a trascender el
posible uso de agentes químicos por parte de los rebeldes de Siria- el
bombardeo televisivo acerca de los estragos de un presidente al que es
“conveniente” sustituir, dejó las ocho columnas y se fue al país colindante
con China. Los tambores de guerra se escuchan y la ONU pretende pasar un
acuerdo que impida a nadie, que no sean las corporaciones afines al Imperio,
comprar armas. ¡Claro! poco se dice de los más de siete mil drones –máquinas
de guerra que no requieren de tripulantes- que el imperio tiene y está
dispuesto utilizar contra cualquiera que les resulte peligroso y agresivo
para las empresas que los sostienen. La era del terminator dejó de ser
fantasía, entre la "inutilidad" de contratar migrantes para levantar su
cosecha, porque eso lo hacen sus máquinas, los drones bélicos y los planes
de exterminio para quienes carecen de altos niveles de consumo, lo único que
tienen que asegurar es la energía. Por ello están tan atentos a lo que
dispongan nuestros legisladores.
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