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INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

¿Crimen pasional o crimen político?

* Brian Carlos suministraba material municipal a Pulgoso * José Luis Sáenz, su ventaja * Mónica de HILLMAN hizo llorar a Lu-pilla Theurel * Renato, Ramón y sus operadores en el distrito XXX * Petromaya, clave de las transas de Tony.

Ahogado en su sangre, lacerado su cuerpo, Claudio Martínez pasó al mundo de los muertos por lo que aparentemente, sólo aparentemente, es un crimen pasional.

Perpetrado con aguda brutalidad, la mano de los asesinos es la de un profesional: llevaban el rostro cubierto; no forzaron cerraduras; sabían los movimientos de la familia, quién estaba y quien no estaba a la hora de la ejecución; cuidaron que no se hallaran los hijos; pudiendo robar no lo hicieron; le fragmentaron a puñaladas sus partes nobles; borraron cuantas huellas pudieron; se fueron con el mismo sigilo con el que llegaron. Ah, y respetaron la vida de la hoy viuda, Luz Margarita Enríquez Aguilar, la pastora de la Comunidad de Dios.

Dicho en lenguaje de sabuesos judiciales, es el crimen perfecto.

Suena a pasional. Y sobre esa línea de investigación, de la policía se filtran historias de escándalo: que si Claudio Martínez llevaba una doble vida; que si era infiel; que si sostenía relaciones con damas y jovencitas de su iglesia; que si valiéndose de su condición de pastor había abusado de algunas féminas en oraciones a solas; que si fue presa de un esposo o padre ofendido; que si la viuda fue quien acabó con su vida mientras él dormía, arrebatada por los celos, herida en su dignidad.

En la pesquisa policíaca, nada hay como matar la honra de los muertos. Saciar morbos, es tarea que corre paralela a las líneas de investigación y desliza historias que todos desean escuchar.

De los sótanos policíacos surgió la hipótesis de que Lucy Martínez, la viuda, contrató a los sicarios, les facilitó el ingreso a la mansión, se dejó atar de manos y ser amordazada, y les permitió actuar, acabar con la vida del pastor Claudio, el líder de la Comunidad de Dios en Coatzacoalcos.

Incriminar así es la mecánica natural en el medio judicial. Se filtran historias traumáticas, desquiciantes, para sensibilizar a la opinión pública, para darle credibilidad a la coartada con que finalmente se da por resuelto un caso difícil.

Aquella mañana —lunes 17— dio un vuelco la vida de los Martínez y se alteró, quizá para siempre, la Comunidad de Dios.

Muerto Claudio Martínez, lo que vendría sería una vorágine de posibles móviles, su familia en el centro del escándalo, sospechosos de todo, que si autores intelectuales y hasta materiales.

Si la pastora Lucy mostraba temple, serenidad y aplomo, seguro era por su sangre fría. Si con sus feligreses traslucía tranquilidad, pero rehuía ir a declarar ante el Ministerio Público, era porque en el fondo se sabía culpable.

Corrieron mil historias y habrán de correr otras más, Lucy Martínez convertida por aclamación popular en la autora intelectual del homicidio.

Horas después del bestial crimen, se multiplicaban las voces que advertían que mientras los feligreses exigían justicia, inmediata la solución del caso, la “pastora”, así, con comillas, cuestionando su jerarquía, mantuviera el silencio.

Al morbo no escapó su concuño Renato Riveroll Rivera, gerente del Observatorio Ciudadano de Seguridad Pública e integrante del Consejo de Seguridad Pública Municipal, a los que renunció el domingo 23, acusado de dilatar la declaración de Lucy Martínez ante el Ministerio Público. Aducía que no estaba en condiciones, apabullada por la muerte de su esposo.

Aparentemente pasional, el crimen de Claudio Martínez Morales no tiene hasta ahora pies ni cabeza. No se sabe el móvil, las causas que llevaron a que el pastor de la Comunidad de Dios fuera masacrado en su hogar, tasajeado con 26 puñaladas, presumiblemente con un cuchillo de cocina, lacerado en la espalda, el rostro, cercenados los genitales y finalmente cortada la vena yugular.

Controvertido, capaz de desatar loas y críticas por igual, Claudio Martínez conducía su iglesia pero también se inscribía en un grupo que desde cinco años atrás enfrentaba a los grupos políticos que detentan el poder público en Coatzacoalcos.

De acuerdo con un informe obtenido en medios políticos, en ese grupo figuran el empresario Arturo Quintanilla Hayek; su asociado comisionista Jorge Martínez Morales, hermano del pastor Claudio; el contratista Juan Carlos Fong Cortés, propietario de Arrendadora Jalifa; el también empresario Manuel González Salvador, integrante de la familia concesionaria de la cerveza Modelo, y por lo menos una decena de acaudalados hombres de empresa.

En 2007, ese grupo financió la campaña de Rafael García Bringas a la alcaldía de Coatzacoalcos, bajo las siglas del PAN. Su oponente fue el priísta Marcelo Montiel, a quien exhibieron con un “informe negro” en el que se detallaba un mundo de corruptelas cometidas cuando Montiel ocupó la presidencia municipal por primera vez, entre 2001 y 2004. Por la vía del fraude electoral, como siempre Marcelo se impuso en las urnas.

Dos años mas tarde, la historia cambió, cuando García Bringas fue lanzado de nuevo como candidato del PAN. En disputa la diputación federal, el panista arrasó al abanderado del PRI, Iván Hillman Chapoy.

Al año siguiente, en 2010, su nuevo proyecto fue respaldar a Gonzalo Guízar Valladares en la contienda por la presidencia municipal. Enfrentó a Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— y el panismo fracasó de nuevo, entre reclamos de fraude. Marcelo Montiel se encargó de la operación electoral del PRI y, por supuesto, del robo de la elección.

2013 vuelve a ser el punto de conflicto con el marcelismo. Respaldado por el grupo de empresarios que lo apuntalaron hace tres años, Gonzalo Guízar Valladares había tejido fino entre las iglesias evangélicas, incluida la Comunidad de Dios.

De acuerdo con el informe obtenido en fuentes políticas, vinculadas incluso al gobierno de Veracruz, el pastor Claudio Martínez tenía una marcada inclinación hacia Gonzalo Guízar Valladares y se había comprometido el voto de por lo menos 2 mil feligreses, más los que se agregaran por cuestiones de operación electoral. Otras iglesias cristianas harían lo mismo.

Claudio Martínez, según las fuentes consultadas, atesoraba fuertes sumas de dinero que servirían para operar el día de la elección, el próximo 7 de julio. De ese dinero no se da cuenta en los reportes policíacos ni tampoco se sabe qué diría al respecto la pastora Lucy Martínez en su declaración ante el Ministerio Público.

Otra vertiente del caso, atañe a Renato Riveroll, de los contados integrantes del grupo que en su momento encabezó el ex alcalde de Coatzacoalcos, Edel Álvarez Peña, actual magistrado del Tribunal Superior de Justicia, ex líder del PRI en Veracruz y ex director de Notarías y del Registro Público de la Propiedad del régimen fidelista.

Su esposa, Guadalupe Martínez Morales, hermana del pastor Claudio, fue por años secretaria de Edel Álvarez Peña, finalmente acérrimo enemigo, junto con Gonzalo Guízar, del ex alcalde y actual secretario de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, Marcelo Montiel.

Desatadas las pasiones, el homicidio de Claudio tiene el tinte de ser un crimen pasional.

A menos que se trate de un macabro montaje para encubrir el móvil político.

Archivo muerto

Iban y venían las camionetas cargadas de material de construcción. Depositaban su carga —cemento, block, arena, gravilla, varilla— en un terreno de la colonia Puerto México. Y así, con material de origen ilícito, robado al erario público, se fue erigiendo la construcción donde Pulgoso Lagunes tendrá la sede de su paginucha electrónica, su último refugio para el chantaje y la extorsión. De las bodegas del ayuntamiento de Coatzacoalcos salió una parte del material de construcción; otra era llevada desde las negociaciones que proveen de insumos al gobierno municipal. Bastaba la orden de Brian Carlos, el corruptazo sobre el que penden ya dos denuncias penales, y Pulgoso comenzaba a disfrutar del producto de sus contubernios y raterías. Vaya que si es divertido ver cuando los hampones se aparean… A estas alturas, diez días para la elección del 7 de julio, 15 puntos significan una ventaja abismal. Así anda José Luis Sáenz Soto, el candidato del PRI a la alcaldía de Minatitlán, en la cúspide. No se ve cómo pudiera perderla, máxime que el sector petrolero marcha sin fisuras, esta vez monolítico, ajeno a la campaña de Ciro Félix Porras, que sueña con ser diputado local, el vástago de la ex presidenta municipal, Guadalupe Porras David, símil de la corrupción, el abuso, la represión, el engaño, por quien el PRI entró en una profunda crisis. Sáenz Soto surgió como propuesta de los petroleros, trabó acuerdos, realizó amarres y jaló a sus detractores y críticos hacia un proyecto común. Hoy tiene 15 puntos de distancia. Por mucho que perdiera, sólo un maleficio lo dejaría sin la silla municipal… Agria como es, engreída hasta la exasperación, Mónica Robles de HILLMAN finalmente lo logró: entre lágrimas de rabia, Guadalupe Félix de Theurel dijo adiós y se alejó de la campaña por la diputación local. “La propietaria soy yo”, la escucharon decir una y otra, y otra vez, dejando en claro que ella, Mónica de HILLMAN, es candidata propietaria del PRI a la diputación local por Coatzacoalcos y Lu-pilla Theurel sólo es su suplente. Su altanería se repetía aquí y allá hasta que la princesita de Minatitlán dijo a joder a otra y optó por alejarse de la campaña, harta de la cantaleta de Mónica Robles, de sus desvaríos, de verla montada en el proyecto del candidato a la alcaldía, Joaquín Caballero Rosiñol, porque ella, por sí misma, no levanta ni el voto de su inefable marido, el ex alcalde Iván Hillman Chapoy. Cuentan la anécdota las promotoras del DIF, las operadoras de Lu-pilla, que dicen que esa y otras ofensas se la cobran a Mónica de HILLMAN en las urnas, el 7 de julio, aunque de labios hacia fuera digan que habrá voto parejo… Mano sucia del PRI en el distrito XXX. El secretario del consejo electoral, Jair Adrián Farris Solís, opera para Renato Tronco Gómez, candidato del Verde-PRI a la diputación local. Y el vocal de Organización, José Luis Sánchez Benítez, es pieza del líder de la Sección 11 del sindicato petrolero, Ramón Hernández Toledo. Así sí se garantiza un proceso democrático, con dados cargados… Petromaya no es una empresa cualquiera. Es pieza fundamental en una red de corrupción, tejida con cuidado extremo por su propietario, Jesús Antonio Macías, para suscribir créditos, trasladar recursos, diluir su destino y confeccionar un camuflaje que le evite, supuestamente, acciones legales, vía una serie de simulaciones jurídicas. Aún así, Petromaya no pasó la prueba del ácido y, tal como le sucedió a Pancho Colorado con su ADT Petroservicios, es el hilo de la madeja para llegar al fondo de los negocios turbios del señor Macías. Ya se verá…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Funcionario de Theurel desvió recursos

* Brian Carlos López Mendoza, señalado por el contralor * “Malversó fondos” * Marcos debió destituirlo desde abril y lo encubrió * La viuda del pastor rehuía al MP * 150 mil lonas de Joaquín * Gersaín y las teiboleras * Tony y su otra hija * La “colega” Mónica Robles.

Mano larga, rapaz y abusivo, Brian Carlos López Mendoza hizo cuanto quiso en la Dirección de Adquisiciones del ayuntamiento de Coatzacoalcos hasta que una investigación interna documentó sus excesos, exhibió sus lacras y lo señaló de haber desviado recursos públicos y malversado fondos.

Su caso representa, oficialmente, la primera evidencia comprobada de corrupción y vulnera al favorito del alcalde Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, justo cuando el edil se precia de que el Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS) practica cuatro auditorías al ejercicio 2012 y se ufana que todo está en orden y bajo el amparo de la ley.

Brian Carlos López Mendoza incurrió, según el expediente CM-AID-016/2013, en “desvío de recursos, malversación de fondos e incumplimiento del deber legal”, por lo que el contralor municipal, Rafael Tejeda Patraca, solicitó al área jurídica su destitución como director de Adquisiciones del Ayuntamiento de Coatzacoalcos.

Intragable, engreído, el arma al cinto pa’ lo que se necesite, Brian Carlos López Mendoza es todo un pájaro de cuentas, inodado en hechos delictivos, un ingreso a la cárcel, pero con la suerte de taparse con el mismo sarape del alcalde Theurel.

Como se le vea, su caso es corrupción pura, pues no es común que el contralor se tire a matar de esa manera y califique la actuación del protegido de Theurel como “desvío de recursos, malversación de fondos e incumplimiento del deber legal”. Por lógica simple, la separación del cargo es insuficiente cuando debió procederse a la denuncia penal.

Su destitución fue requerida desde el 12 de abril pasado y turnada a la Dirección Jurídica Municipal, cuyo titular, Benito Argüelles Calzada, la entretuvo cuanto le fue posible hasta que el 14 de mayo, reacio a seguir manteniendo la bomba en las manos, la remitió al área de Recursos Humanos para darle cumplimiento.

De acuerdo con el oficio número JUR-0395/2013, Argüelles Calzada instruyó al titular de Recursos Humanos, Oscar Gustavo Ruiz Sánchez, “que de inmediato se suspenda el pago del salario y prestaciones que perciba dicho funcionario, hasta nueva disposición”, y anexa copia de la resolución emitida por la Contraloría Municipal.

Argüelles Calzada también conmina al área de personal a “descontar del salario y prestaciones que percibe el citado funcionario, el importe que resulte de cincuenta días de salario mínimo vigente en la capital del estado de Veracruz, en cumplimiento de la resolución de fecha 27 de febrero de 2013, citada dentro del expediente CM-AID-018/2013, del índice de la Contraloría Municipal de este H. Ayuntamiento Constitucional”. O sea, otro caso de corrupción protagonizado por Brian Carlos.

Dos días después, el 16 de mayo, el contralor Rafael Tejeda Patraca se separó temporalmente del cargo. Su argumento fue que debía atender añejos problemas de salud, pero hay serias sospechas de que no regresará al Ayuntamiento de Coatzacoalcos.

Su ausencia le fue comunicada al cabildo municipal el 30 de mayo, cuando el alcalde Theurel enteró a los regidores y propuso a Jesús Ramón Rincón Rivera como su remplazo.

Argüelles Calzada, que es una especie de vicealcalde y virtual tesorero, que presume una camioneta Hummer, vida de nuevo rico, y todo porque le lleva asuntos jurídicos a Marcos Theurel y conoce secretos y algunas suciedades más, no quiso ser el pararrayos de una tormenta que apenas evidencia el nivel de corrupción en que se halla la administración theurelista.

Se sabe que la ficha delictiva de Brian Carlos López Mendoza inició al ser pillado violando derechos industriales, pero nadie tiene idea de cuándo habrá de cerrarse.

En 2010, el 21 de enero, Brian Carlos fue sorprendido en las oficinas de la empresa Ingeniería Ambiental y Procesos, S.A. de C.V., de la que es director general, en la colonia Tierra Nueva, cuando clonaba tapetes ecológicos de concreto, usados en bordes de ríos y en la industria petrolera, cuya patente pertenecía a la empresa Sub Marelhers, desde 2008.

Fue aprehendido por agentes federales y procesado. Tiempo después recuperó su libertad, ufanándose, deslizando a quien lo quisiera oír que si no hubiera sido por él —“aguanté vara”—, el que habría ido a parar a la cárcel sería Marcos Theurel.

Con creces ha cobrado aquel acto de complicidad. Theurel le dio contratos a sus dos empresas “Ingeniería Ambiental y Procesos” y “Factores del Istmo”, entre otras la pavimentación de la calle Tláloc con costo de 2 millones 85 mil pesos; la construcción de tres cocinas comunitarias, por las que en un lapso de seis días se ganó casi 900 mil pesos, en mayo de 2011, y la limpieza de canales pluviales por la que el ayuntamiento pagó 4 millones 900 mil pesos, pero que según Theurel 4 millones fueron robados por el ex secretario de Obras Públicas Municipales y frustrado aspirante a la alcaldía de Emiliano Zapata, Adrián Pérez Martínez.

Insaciable, Brian Carlos López Mendoza hizo de la Dirección de Adquisiciones una mina de oro. Desde ahí fraguó negocios con la compra de bienes y la contratación de servicios. Uno de ellos fue el suministro de gradas para el carnaval anual.

Su ambición, sin embargo, lo perdió cuando en el evento correspondiente a 2012 suscribió un contrato por 2 millones de pesos, avalada la operación por el alcalde Theurel, a quien le urgía que las gradas fueran colocadas a la mayor brevedad. El proveedor Raziel López Garduza cumplió con el encargo pero no vio el pago y tuvo que entablar una demanda.

Brian Carlos López Mendoza pretendió sacudirse la responsabilidad. Ante la insistencia del proveedor, le dijo que esa factura ya había sido cobrada por la hermana del alcalde, Alejandra Theurel Cotero, ahora candidata del PRI a síndica, y que le reclamara el pago a ella. “Sin embargo, no me lo recomendaba —dijo Raziel— pues me podía ocasionar problemas mayores, pues él (Brian Carlos) sabía que Alejandra Theurel paga cuota a los de la última letra y que sólo con pedirles el favor, me llevarían a viajar”. O sea, la hermana del alcalde contratando los servicios de sicarios.

En este 2013 repitió la dosis. Suscribió de nuevo un contrato para disponer de gradas para el carnaval. Firmó el documento como “representante del Ayuntamiento”, sin tener esa condición, con la empresa Abastecedora y Proveedora Familia Marín, S.A. de C.V., a la cual se negó a liquidarle 700 mil pesos y a cuyo representante, Aurelio Marín Hernández, junto con su hijo, lo mantuvo privado de la libertad ilegalmente, sujeto a una extorsión, tratando de recuperar el contrato, pues Brian Carlos había incurrido en usurpación de funciones.

Ese caso estuvo en manos del contralor Rafael Tejeda Patraca, quien finalmente, por esa y otras irregularidades, determinó que debía ser destituido como director de Adquisiciones.

Desvío de recursos, malversación de fondos e incumplimiento del deber legal, son tres conceptos que engloban el primer caso de corrupción documentado del gobierno theurelista.

Y ocurre cuando el ORFIS intenta lavarle las cuentas sucias del alcalde Theurel.

¿Se quemará las manos el ORFIS?

Archivo muerto

Cuatro días después, casi cien horas desde que se cometió el crimen del pastor Claudio Martínez, su viuda, Luz Margarita Enríquez Reyes, se presentó a declarar ante la agencia del Ministerio Público del Fuero Común. Testigo clave, única persona que vio a los asesinos, supuestamente atada y amordazada por ellos en la cocina de la mansión, Lucy Martínez vive su duelo, acude a la Comunidad de Dios, su iglesia, habla con los feligreses, y pudo disfrutar de un inusual período de gracia que la Procuraduría de Justicia de Veracruz le dio para cumplir con su declaración ministerial. Si hubiera sido cualquier otro hijo de vecino, un piquete de agentes la habrían llevado ante el MP con la galantería y cortesía que los caracteriza. Llegó acompañada de abogados y familiares, en el sigilo de la noche, el tiempo de su lado, bien aleccionada sobre la historia que tendría que contar. ¿Quién podía odiar tanto al pastor Claudio Martínez como para matarlo con tanta saña? Sin duda, la pastora Lucy Martínez sabe qué hay detrás de tan horrendo crimen… Algo más de 150 mil lonas, espectaculares y medallones vehiculares, inundan Coatzacoalcos con la imagen de Joaquín Caballero Rosiñol, candidato del PRI a la alcaldía. A precio de ganga, con mucho rebasa el tope de gastos de campaña fijados por el Instituto Electoral Veracruzano y, hasta donde se sabe, se pagaron con recursos de procedencia ilícita… Quiso verlos felices y les dio carne de lujuria. Así dispuso Gersaín Hidalgo Cruz, líder de los empleados municipales de Coatzacoalcos, que el Día del Padre se agasajara a los papás que laboran en el ayuntamiento con un show de primera, cuyas figuras centrales serían bailarinas de table dance, sobre quienes se posaron las miradas ardientes de los festejados. O sea, ellos con hambre y el líder con ganas de saciarla. Seguro las más felices serán las esposas de los agremiados de don Gersaín Hidalgo… A las puertas de La Parroquia, en Veracruz, su media hermana Mónica la vio por vez primera. Le clavó la mirada. La escaneó en un segundo. Transitó de la sorpresa al asombro, sacudida por el parecido extraordinario de la menor con el padre de ambas. De seis años, la pequeña lleva la sangre de Tony y una herencia millonaria que por ley le corresponde. Aún sin saber su relación, las facciones la delatan. Lleva la sangre, el apellido, el cariño, las atenciones. Historia añeja, de telenovela, de hace 25 años, que pasó por una empresa fotográfica y luego por un despacho de abogados internacionales, romance sostenido contra viento y marea, desdeñando reclamos de familia, la ira de una hija y condenas sociales. Primera llamada… “Colegas” les llama Mónica Robles de HILLMAN a reporteros que halla en su camino. ¿Colegas? se preguntan todos. “Si esta nunca ha escrito ni la carta a los Reyes Magos”, dicen con sorna de la candidata del PRI-Verde a la diputación local por el distrito Coatzacoalcos Urbano. ¿Colegas? se preguntan cuando Mónica Robles de HILLMAN, presidenta del consejo de administración de Diario de Istmo, despide periodistas a mansalva, sin tocarse el corazón, agraviándolos, inventándoles delitos como le hiciera a Luis Esteban Castillo Pérez, editor, reportero, fotógrafo y encargado de la revista Sé, quien terminó denunciándola por privación ilegal de la libertad y amenazas. O como le ocurrió a Martha Herrera y Bruno Torres, aunque éstos optaron por no enfrentarla. ¿Colegas? ¿Pues en que cantina cantamos juntos?, dicen entre burlas los verdaderos periodistas…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

¿Qué hay detrás del crimen del pastor Claudio?

* Saña inaudita * El robo no encaja * Crimen pasional o para hacerlo pasar como pasional * ¿Qué debía Claudio Martínez? * 26 puñaladas y la supuesta mutilación genital * Renato y Jonás Rodríguez, arreglo en lo oscurito * Amenazas a Ciro Félix * Mónica Robles y Joaquín Caballero acorrientan al PRI * Que pase la desgraciada * Fidel y “Shakira”.

Tan carismático como oscuro, tan sencillo como ostentoso, Claudio Martínez fue un pastor cristiano de severas contradicciones, santo para unos, héroe para otros, decepción para unos más, hasta que una mañana insospechada dejó la vida en un ataque brutal, cosido a puñaladas, su cuerpo inerte en medio de un charco de sangre.

Murió de manera por demás violenta, hecho añicos, tasajeado por el filo de un arma blanca, agredido, insultado, presa de la venganza, el resentimiento y el rencor.

Esa mañana —lunes 17—, por quien era y por lo que representaba el líder de la Comunidad de Dios, se sacudió la esfera religiosa y la sociedad de Coatzacoalcos.

Claudio Martínez se hallaba en su hogar, una fastuosa mansión de la colonia Petrolera. Iniciaba su jornada sin advertir su trágico fin. Pasadas de las 7, por lo menos tres individuos irrumpieron en su hogar. Sometieron a su esposa Luz Margarita Enríquez Reyes, quien supuestamente se hallaba en la cocina. La ataron y ahí la dejaron.

Accedieron a la recámara. Ahí lo hallaron. Por las huellas dejadas en sus muñecas, amoratada la piel, se infiere que dos de los sujetos lo tomaron de los brazos. Por lo menos uno más comenzó a picarlo con un cuchillo, a herirlo con saña, sujeto el pastor a una interminable tortura, al tiempo que Claudio Martínez, como podía, hacía por su vida.

Entre un griterío, según la versión filtrada por agentes ministeriales y paramédicos de la Cruz Roja, campearon los reclamos, expresiones de reproche en que se aludía a una conducta que distaba de la coraza moral que suele distinguir a un ministro religioso.

Minutos después, Claudio Martínez exhalaba su último aliento. Le habían asestado 26 puñaladas —otra versión refiere que fueron 36—, algunas de ellas en la espalda; una más en la frente, casi entre ceja y ceja; otras en la ingle, que dio pie a la especulación de que había sufrido mutilación de sus genitales, cercenados el pene y los testículos; la más grave en el cuello, que le cortó la vena yugular hasta precipitar el desangramiento. Las fotografías del muerto y de la escena del crimen son un auténtico espectáculo dantesco.

Hacia las 9 de la mañana, llegó a la mansión del pastor la empleada doméstica, Evangelina Martínez Porfirio. Al ver a la pastora Lucy en la cocina, procedió a desatarla y retirarle la mordaza que le impedía gritar. Llegó a la recámara de los niños y ahí estaba el cuerpo de Claudio Martínez. Le informó a su patrona que estaba en un charco de sangre y ésta hizo una llamada a la Cruz Roja.

Sin vigilancia, no se sabe si existían cámaras para registrar en video cualquier movimiento extraño. Inicialmente se dijo que Lucy Enríquez advirtió que dos hombres cubiertos del rostro la sorprendieron en la cocina. Ahora se sabe que eran por lo menos tres atacantes.

Deslizada como una primera hipótesis, la versión del robo se vino a tierra por razones elementales: no robaron nada.

Lujosa, ostentosa, la vivienda está atestada de objetos de valor. Pudiendo disponer de relojes, joyas, de los autos, un deportivo y una camioneta Mercedes, todo quedó ahí. Una versión que circula en el medio judicial advierte que en el interior del hogar había varios fajos de billetes, presumiblemente millones de pesos, de los que, al parecer, nadie dispuso.

Quizá por ello, con la palidez que acostumbra imprimirle a sus palabras, el procurador Felipe Amadeo Flores Espinosa, en visita relámpago a Coatzacoalcos, ofreció una conferencia de prensa tan solo para leer un comunicado, sin aceptar preguntas. Ahí dijo, la tarde del crimen, que se investigaba el robo como principal móvil, sin descartar otras líneas. “No quedará impune”, dijo como presagio de que ya valió el caso, signo clásico de la pesadilla duartista.

Montado en la saña y en el odio extremo, aquello fue un crimen pasional o fue hecho aparecer como un crimen pasional. De Claudio Martínez los matones no querían sus bienes, su dinero, sino su vida, arrancada a golpe de sangre. Fueron por él y lo masacraron.

Especialmente cuidada, la investigación ministerial apenas tiene una cuantas fisuras. Cerrados los canales de información, con cuentagotas los datos que se publican en la prensa, se ha propiciado especulación y afanes morbosos.

Insólito es, por ejemplo, que 48 horas después del crimen, la testigo clave, la hoy viuda Lucy Enríquez, no había declarado ante el Ministerio Público, desdeñosa con el citatorio que se le remitió para comparecer la tarde del lunes 17. Se le respetó el luto, el dolor y se le dejó atender el sepelio, aún a sabiendas que se violaba el procedimiento.

Diversos correos electrónicos, suscritos incluso por ciudadanos que se asumen creyentes, llegados al correo de este reportero, reclaman por qué Lucy Enríquez no pide justicia como sí lo hacen los integrantes de la Comunidad de Dios.

Textualmente, dice uno de ellos, recibido a la medianoche del miércoles 19:

“Inexplicable la actitud de la esposa de Claudio Martínez, quien se rehusa a declarar de como murió su esposo el lunes pasado en el interior de su casa.

“¿Por qué la “pastora” Luz no quiere declarar? ¿Por qué anda tan tranquila, y no pide que se investigue la muerte de su esposo, Claudio?

“¿Por qué no clama justicia como nosotros lo hacemos?”.

Advierten un operativo para bloquear la investigación ministerial, presiones a la Procuraduría de Veracruz, incluso amenazas “para que Luz Margarita no declare”.

“Por qué las autoridades no la obligan a declarar”, se cuestiona.

Por lo pronto, Cash Luna, líder máximo de la Comunidad de Dios, afamado predicador guatemalteco, ya dibujó la suerte de su iglesia. Instó a sus feligreses a seguir al lado de su pastora, Lucy Enríquez, “una magnífica predicadora, magnífica persona, una gran madre y una gran esposa. Por lo tanto hay que continuar para adelante esta obra”.

Pastor controvertido, Claudio Martínez fue para un sector de sus feligreses un santo que los salvó del pecado, que los libró del alcoholismo, que los alejó de una vida de odio y les enseñó el camino de la salvación espiritual.

Otros lo vieron como producto de la mercadotecnia, falso profeta que vivía inmerso en el culto la personalidad, su imagen y la de esposa en anuncios espectaculares, en camiones urbanos, en su horario de televisión, en videos, con movimientos estudiados, como si fuera Cash Luna en el cuerpo de Claudio Martínez, con sonrisa fresca, pulcramente vestido.

Ostentoso, no era el pastor que reduce su vida a una condición de humildad, como en la que se dio la vida de Jesucristo. Su mansión millonaria y sus autos lujosos, hicieron palidecer a los adinerados de Coatzacoalcos. Pudo construir a todo lujo una sede para su Comunidad de Dios, entre cuya feligresía se hallan empresarios y políticos, y trascendía que lo que fue Medicentro, un hospital malogrado de los años 80, sería el nuevo templo. En unos cuantos años, Claudio Martínez desarrolló un potencial económico que provocó el recelo de muchos, cristianos, católicos y no creyentes.

Hay otras historias en el archivo, su trato personal, sus gustos, sus afanes, sus obsesiones, los daños colaterales que dejó en el camino, donde ahora escudriña la autoridad judicial para hallar la causa y robustecer la hipótesis del crimen pasional, si es que fue pasional.

¿Y si no lo es?

Archivo muerto

¿Qué impacto tendrá, políticamente, el crimen del pastor Claudio Martínez? ¿Qué partido y qué candidato a la alcaldía habría asegurado un buen cúmulo de votos de un sector de los cristianos? ¿Cuántos pastores habrían comprometido su apoyo al panista Gonzalo Guízar, que es de la religión pentecostés, y cuántos con el priísta Joaquín Caballero, como ocurre en cada elección y que luego se traducen en obras y exención de impuestos municipales? Son preguntas que en las altas esferas del gobierno de Veracruz se evalúan a raíz del asesinato del guía de la Comunidad de Dios… De humo le ha pasado a la oposición la relación non-sancta entre Jonás Rodríguez Salinas y Renato Tronco Gómez. Jonás salió chispado del consejo distrital de Coatzacoalcos Urbano por su nexos con el ex alcalde Marcelo Montiel, y ahora en el distrito Coatzacoalcos Rural es la oreja, los ojos y los labios de Tronco, el candidato a diputado por la Coalición PRI-Verde-PANAL. Cuentan sus amigos que apenas llegó Jonás Rodríguez al distrito Coatzacoalcos Rural, Renato dispuso de 100 mil grandes para que el enlace con el IEV estatal, o sea don Jonás, le filtre toda la información electoral que le permita neutralizar al PAN y al PRD. Y el PAN y PRD ni impugnan, ni se inmutan, ni saben si están vivos… Consigna criminal: Que Ciro Félix Porras ni se pare por ciertas colonias de Minatitlán: puede saber cuándo entra, pero no se sabe si saldrá entero de ahí. Repudiado por ser un cero a la izquierda, pero sobre todo por la estela de corrupción, cinismo y arbitrariedad de su madre, la ex alcaldesa Guadalupe Porras David, el joven Ciro ha encontrado un clima hostil donde va tratando de pepenar el voto que lo haga diputado local por Mina. Harto delicado, el asunto ya es tema de las áreas de inteligencia del gobierno federal, sobre todo desde el día que quemaron posters con la imagen de Cirito. Cosecha lo que Lu-pilla mayor sembró… Por lo menos tres errores tácticos de Mónica Robles de HILLMAN y Joaquín Caballero Rosiñol: traer a Coatzacoalcos a Laura Bozzo; contratarla para que hable de mujeres golpeadas, y cobrar las entradas. Laura Bozzo representa corrientez y vulgaridad, y sólo falta que a medio show grite: “que pase la desgraciada candidata” o le llame “putita” a alguien del público que haya tenido que vender su cuerpo para hacerse de unos pesos; tocar el tema de la violencia en el matrimonio es tácitamente retratar la vida de alguna candidata, masoquista pura, fanática de las felpas que le propina el marido. Traer a Laura Bozo —“Que pase la desgraciada”— y hacerlo oneroso, cobrable, deja ver en Mónica Robles de HILLMAN y Joaquín Caballero que lo suyo no es la misericordia ni el sacrificio por los demás. El tema de la mujer golpeada suena en Mónica Robles de HILLMAN a obsesión insuperable, atadura al subconsciente… Contoneaba el cuerpo, sacudía la cadera, se anudaba la blusa dejando al aire el obligo y la estrecha cintura. Había lanzado el reto: “Bailo mejor que Shakira”. Y le pidieron que lo demostrara. Inició la música, tomó el ritmo y comenzó a agitar el cuerpo. Fue dejando literalmente sin habla a todos. Ocurría el show en la casa del entonces alcalde Marcelo Montiel, allá por el año 2004, anfitrión del candidato a gobernador, Fidel Herrera Beltrán. Seguía una pieza y otra y otra. Y así, sin hacer ruido, conminados sutilmente a irse, se fueron retirando los comensales. Al final, sólo quedaron dos. Presumir que bailaba mejor que Shakira era una osadía, pero la trigueña valía lo que decía. Y finalmente lo capitalizó…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Theurel: cuenta pública 2012 y daño patrimonial

* Ediles rechazan las finanzas del alcalde * A revisión mil 200 millones de pesos * Hay remanentes de 2010 y 2011 de manejo sospechoso * Por consigna, auto de formal prisión a Escobar Guzmán * Las omisiones de la juez * Spots de Guízar no pasan en Radio Hit y Radio Fórmula * La Playmate de Marcos también es lépera.

Candidato a la cárcel, carne de presidio, Marco César Theurel Cotero pudo hacer mil negocios con el erario público, simular licitaciones, asignar obras fuera de ley, sobregirarse con 204 millones de pesos y derrochar en imagen —suya y la de su esposa— el dinero del pueblo, pero como los malos ajedrecistas su último movimiento fue un jaque a su propio rey.

Vencido por el cabildo de Coatzacoalcos, la cuenta pública 2012 fue rechazada por mayoría de ediles, pues esconde uno de los más grandes latrocinios contra las finanzas municipales, opacidad, saqueo, pagos irregulares, transgresión al programa anual de obras y la sospecha de que el alcalde Theurel —“Te rompo tu puta madre”, como gusta recitar— incurrió en grave daño patrimonial.

Amén de lépero, insolente y arbitrario, Theurel quiso pasarse de vivo en la sesión de cabildo del 30 de mayo, a la que asistieron 12 de los 15 ediles, a quienes pretendió sorprender con el rollo de que su gobierno había atendido las observaciones del Órgano de Fiscalización Superior del Estado (ORFIS) para corregir los estados financieros de los últimos meses de 2012 y con ello quedaba integrada la cuenta pública.

Les planteó la buena nueva. Hizo llamar al tesorero municipal, Daniel Jiménez Medina, polvo de los lodos de la Secretaría de Comunicaciones de Veracruz, en la “plenitud del pinche poder” fidelista, cuando ambos recogían diezmos y dádivas a manos llenas e inventaban mil puentes de los que hasta un libro editaron y que no pasó de ser una farsa de papel.

Y Daniel Jiménez, el azote de la secretarias, se pulió con su verbo. Invocó cifras y datos. Precisó las observaciones del ORFIS atendidas. Usó su mejor repertorio, palabras precisas, frases para la ocasión. Pero ni Theurel le creyó.

Cuando llegó la votación, de los 12 ediles presentes, siete reventaron a Theurel, los panistas Alfredo Phinder Villalón, regidor séptimo, que ese día se reincorporaba al ayuntamiento; Claudia Pérez de la Cruz, regidora novena; Eliseo Flores Gómez, regidor décimo, y Edgar Brito Molina, regidor décimo primero, y los priístas, María del Carmen Kuasicha Hipólito, regidora segunda; Víctor Pulido Aguilar, regidor quinto, y Federico Lagunes Peña, alias Pulgoso Lagunes, regidor sexto, viejo cómplice del alcalde pero cuando se produjo el pleito por el botín, Theurel le activó una acusación por acoso sexual contra dos secretarias, uso de su oficina para fornicar con prostitutas que solían visitarlo y una insinuación de que no se practicó el examen antidoping por ser consumidor de droga.

Apaleado, el alcalde Theurel sólo tuvo su mísero voto y el de los priístas Salvador Hernández Castro, regidor tercero; María Inés Núñez Monreal, regidora cuarta, y los panistas Rafael García Carrillo, regidor octavo, y María de los Ángeles Lara de León, regidora décima segunda. Nada extraño, pues estos dos pájaros azules se pasaron el trienio convalidando con su voto al desgobierno theurelista, a excepción de un lapsus mental en diciembre de 2012, para finalmente volver al redil. Roberto Chagra Nacif, síndico, y David Cornelio Gómez, regidor primero, ambos con la comisión de hacienda municipal, habían justificado previamente su inasistencia. O sea, no se embarraron las manos por el alcalde Theurel.

Quiso también Theurel Cotero con una sutil trampa validar otras fechorías. Pretendió cerrar el programa de obras y que se aprobara o modificara la propuesta de inversión en los siguientes rubros: Plan de Arbitrios 2012, Fondo Metropolitano 2011, CONADE 2011, SUBSEMUN 2011, Rescate de Espacios Públicos-Arbitrios 2012, FORTAMUN-DF 2012, remanente FORTAMUN 2010, remanente FORTAMUN 2011.

Theurel se valía de una treta urdida por el ORFIS, que al emitir una serie de observaciones a los ejercicios fiscales 2010 y 2011 y estados financieros 2012, abría la posibilidad de que los ediles terminaran aprobando el lodazal financiero del alcalde.

No tiene desperdicio el acta de cabildo en que se lee un contundente: “Resultando siete votos en contra”, o sea mayoría por el rechazo a la cuenta pública 2012 y a otros rubros donde se ve la uña larga del alcalde.

Sumido en una bronca mayor, Marcos Theurel trae el estigma de haber sido exhibido y denunciado por su cabildo en diciembre de 2012. Diez de ellos lo dejaron solo en su informe de labores, pues ese día se trasladaron a Xalapa, lo denunciaron ante el ORFIS, el Congreso de Veracruz y el gobierno del estado.

Acusado de negarse a realizar sesiones de cabildo, en abierta violación a la Ley Orgánica del Municipio Libre, de realizar obras no aprobadas en el Programa Anual de Obras Públicas, de incurrir en licitaciones simuladas, Theurel vio desgranarse su gobierno. Haber pretendido que se le autorizara un sobregiro de casi 204 millones de pesos, fue el detonante de una crisis que pudiera llevarlo a la cárcel.

Fue pasto de un incendio político. La prensa de Xalapa y Veracruz lo destrozó, mientras él, con sus lastimosas limitaciones, intentaba descalificar a los ediles disidentes con una embestida mediática, llamándolos chantajistas que exigían un bono de 700 mil pesos. De nada sirvió el ardid para diluir el impacto de sus abusos financieros.

Diríase que fue peor. El 22 de diciembre, en sesión de cabildo, fueron rechazados los estados financieros de octubre y noviembre; se desechó la propuesta del sobregiro; Theurel fue reconvenido por haberse gastado 69 millones de pesos en publicidad en medios de comunicación y otros 72 millones en Congresos y Convenciones, que no eran más que el demencial derroche en imagen de su esposa Guadalupe Félix, alias Lu-pilla, en el fallido proyecto de hacerla diputada federal, primero, y alcaldesa después. De veras que tener sueños líquidos, cualquiera.

Habrían de pasar cinco meses para que Marcos Theurel sintiera la última estaca clavada en su ataúd. Que el cabildo le haya rechazado la cuenta pública 2012 es grave. Y aún así, fuera de los plazos legales, el alcalde de Coatzacoalcos la remitió al Congreso de Veracruz.

Para dilucidar el cúmulo de irregularidades de la administración Theurel, tendrán que ser sujetos de investigación contable los mil 200 millones de pesos ejercidos en 2012, casi 690 millones 227 mil 207.14 pesos de presupuesto municipal y otros 500 millones por aportaciones federales, estatales y el crédito de 350 millones de BANOBRAS.

Ególatra, amante del billete, sobre todo el de origen público, Theurel incurrió en daño patrimonial al municipio de Coatzacoalcos, no sólo por el sobregiro de 204 millones 143 mil 110.33 pesos sino por un cúmulo de obras ejecutadas sin autorización del cabildo, por su mala calidad, por pagos improcedentes a proveedores y constructores, que a la vez forman parte de su clan de amigos y socios, y por simulación de licitaciones de obras y servicios.

Por si no lo sabe Marcos, el daño patrimonial se paga con cárcel.

Mal ajedrecista, su último movimiento, la sesión de cabildo, fue un jaque a su propio rey.

Archivo muerto

Por consigna, como ya se veía venir, Mario Alberto Escobar Guzmán, Travis, recibió auto de formal prisión por la denuncia que le prefabricaron por fraude. Plagado de omisiones, la decisión de la juez María Isabel Alvízar Olivera dejó de lado el pagaré en que Travis y el acusador Carlos Omar Anaya Orozco, pactaron un préstamo por 20 mil pesos y por los que Omar fijó de entrada 5 mil pesos de intereses —¿acaso no es usura?—, así como el testimonio de Adinahí Ariza, esposa o pareja del denunciante, quien en la investigación ministerial había expresado que existía ese pagaré, evidencia de que es materia mercantil. Omitió la juzgadora Alvízar Olivera incluir en su auto de formal prisión el contenido de los interrogatorios, donde se advertían contradicciones entre Omar Anaya y su esposa. Sus dos testigos de cargo prefirieron no atender los citatorios y tácitamente se retractaron. Y mejor que lo hayan hecho porque ante el agente del Ministerio Público, Juan Carlos Charleston Salinas, habían incurrido en falsedad en declaraciones a la autoridad, al señalar lugar de residencia un lugar en el que una actuaria certificó que por lo menos desde hace tres años no viven. Había que ver a la juez Alvízar Olivera, metida de cabeza en la diligencia final, vigilante de cuanto se decía, dirigiendo a Carlos Omar Anaya en sus respuestas. “Creo que no entendiste la pregunta”, decía ante el azoro de todos. Permitía la juez, incluso que la esposa del acusador leyera un mensaje que le fue entregado en un teléfono celular por el marido, justo cuando le era tomada la declaración, atropellando así el procedimiento. Ahora se va el caso a juicio de amparo para demostrar un cúmulo de violaciones a los derechos de Escobar Guzmán, aquel a quien el alcalde Marco César Theurel Cotero, alias “Te rompo tu puta madre”, denostó, amenazó e incitó a la violencia con la prepotencia que le caracteriza, producto de su conducta bipolar y su frecuente abuso de autoridad. El asunto también involucra a la empresa Sistemas Digitales, de Jesús Melchor Vela, que a juzgar por lo que afirma Carlos Omar Anaya Orozco, se dedica a pagar para que le asignen obras públicas. Eso, jurídicamente, se denomina asociación delictuosa… Nadan en aguas pantanosas dos estaciones radiofónicas de Coatzacoalcos: Radio Hit y Radio Fórmula. Han ignorado los spots del candidato del Partido Acción Nacional a la alcaldía, Gonzalo Guízar Valladares, y así violaron los artículos 41 y 44 de la Constitución General de la República, que obliga a los concesionarios a transmitir las pautas emitidas por el órgano electoral. “RA01223-13” es la denominación del spot gonzalista, con duración de 30 segundos. Está registrado ante el Instituto Federal Electoral. Se difunde por el resto de las estaciones de radio locales, pero según informe del PAN, no así en Radio Hit y Radio Fórmula. ¿Será porque el concesionario se llama Carlos Armando, se apellida Caballero Mendoza y es tío del candidato del PRI, Joaquín Caballero Rosiñol? Vaya con el tío incómodo, violando la ley, atropellando la Constitución, burlándose del IFE y haciendo talacha para el sobrino. La queja se confecciona en el área jurídica del PAN… Así que la Playmate de Marcos también gusta de sobajar a empleados y ciudadanos. Requerida su presencia, llegaba al Casino Petrolero de Coatzacoalcos, desgarbada, con paso fodongo, el rictus facial que contenía la ira. “Pinche pendejo”, le dijo al director de Acción Social, Fidel Hernández, mientras le entregaba una memoria USB. La observaba y la escuchaba Marcos, complacido del lenguaje soez, la prepotencia en la piel de su aventajada alumna. Historia sin fin, la de la Playmate, ahora que se sabe de lengua de verdulera, con perdón de las verduleras. Por cierto, una de las poses captadas en alta resolución es semejante a la que adoptó Miley Cyrus, la pompi parada y que tanto escandalizó. Sólo que la ex chica Disney, que diera vida al personaje Hannah Montana, aparece con ropa y la Playmate de Marcos con traje de Eva…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

CMAS desvía recursos al PRI

* García Luna burla la ley * Huele a fraude en el IEV de Coatza * Casillas en domicilios de priístas * Theurel suministra gasolina al PAN * Tres crímenes en torno a Juan Cruz Elvira * Agravio a los periodistas en su día * “Échenle una porra a Caballero y a Mónica” * Soberbia entre el gonzalismo * Ya sienten que la alcaldía es suya.

De Eduardo García Luna se cuentan cosas malas y cosas peores, su voracidad irrefrenable, negocios nada discretos, incluido un comedor industrial, su salida de FEMSA y ahora el uso de personal y recursos de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos en campañas del PRI. O sea, un peculado electoral.

Proclive a lo ilegal, tramposo de marras, García Luna anda con desparpajo en tareas que no son materia de la CMAS de Coatzacoalcos, que bajo su dirección es usada para allegarle votos a los candidatos priístas: reduce cobros o condona adeudos a colonos, envía pipas de agua sin costo a zonas donde escasea el líquido, surte miles de despensas y destina personal en tareas de proselitismo. Todo a cambio de votos.

Que lo haga no extraña, pues de por sí la CMAS ha sido tradicionalmente una caja chica del PRI. Desde los tiempos de Roberto Chagra Nacif, cuando Fidel Herrera Beltrán era candidato al gobierno de Veracruz, de esa dependencia fluían los recursos para sufragar gastos de campaña, así operara en números rojos y terminara el año 2004 con un pasivo de 40 millones de pesos y 32 obras por más de 20 millones de pesos que se pagaron pero no se ejecutaron.

García Luna no lo hace peor. CMAS confronta una deuda descomunal, impagable, le debe al IMSS, INFONAVIT, Hacienda, a contratistas, a prestadores de servicios, a instituciones bancarias, a la Comisión Nacional del Agua por pago de uso de derechos por explotación del agua y por multas por arrojar descargas residuales en los cuerpos de agua, y es insolvente, pese a que dispara las tarifas para agenciarse más recursos, lo autorice el Congreso de Veracruz o no, y concesione la impresión de los recibo de pago al Clan de la Succión, la familia Robles, propietaria de Diario del Istmo, que lo atesta de publicidad.

Tiene mil rezagos, temporadas de escasez brutal, pero su prioridad no es el abasto de agua o mantener en condiciones de excelencia el sistema de drenaje, sino operar para que el PRI gane la elección, así tenga que desviar recursos y renunciar a ingresos vastos cuando condona y reduce cobros por el servicio.

De las andanzas electorales de Eduardo García Luna, da cuenta un informe interno que identifica a trabajadores instruidos y aleccionados para que impulsen las campañas de su hermano David Francisco García Luna, notario público 56 que aspira a ser alcalde de Alvarado, y de Joaquín Caballero Rosiñol y Mónica Robles de HILLMAN, candidatos a la presidencia municipal y diputación local de Coatzacoalcos.

A Alvarado, municipio de la cuenca del Papaloapan, García Luna envió al subdirector de Operaciones, ingeniero Carlos Manuel Vallejos Vallejos, así como a Rosa Alicia García y Sandra del Carmen Herrera González, entre otros trabajadores. Todos van con goce de sueldo, viáticos, sin pérdida de antigüedad pues oficialmente se encuentran laborando.

De acuerdo con el documento, CMAS destinó para la campaña en Alvarado personal, despensas, pipas de agua con sus respectivos operadores y las mejores camionetas.

En Coatzacoalcos, García Luna “comisionó” a quien se considera la persona más allegada, su confidente, Génesis Arredondo, para hacer labor proselitista a favor de Joaquín Caballero Rosiñol, a quien tiene en forma permanente en la fundación Ver Crecer, con salario pagado por CMAS.

Otros trabajadores de CMAS asignados a la campaña del priísta Caballero Rosiñol son: Tomás Gómez Márquez, Rubén Soberano de la Cruz, Álvaro Lara Herrera, quien se ostenta como sobrino del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, Ricardo Montiel Ramos, Pablo Conde Cruz y Genaro Ríos Montiel, sobrino del ex alcalde y secretario de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, Marcelo Montiel Montiel, quien cobra como responsable del organismo Cultura del Agua.

En la campaña de Mónica Robles de HILLMAN, García Luna comisionó a David Márquez y Arturo Rubín Carrera, ambos seguidores del ex alcalde Iván Hillman Chapoy, esposo de Madame Quetzalli, la pseudoecologista que va por la diputación local, célebre con ese apodo desde que se apoderó del parque del DIF al que destruyó para convertirlo en el Centro de Educación Ambiental Quetzalli, el mausoleo de sus rollos existenciales y del contacto con el cosmos.

Según el informe interno, pese a que CMAS carece de recursos para cubrir sus pasivos, García Luna ordenó la compra por parte de CMAS de diversas remesas de despensas a la negociación DIPEPSA, cada paquete de 3 mil unidades, para ser repartidas en las colonias a cambio del voto para el PRI. O sea, tira la casa por la ventana en asuntos electorales, que ya es delito, y no puede amortizar algo de lo que debe a los acreedores.

Zalamero y obsequioso con lo que no es suyo, García Luna también contribuyó a la causa priísta cuando hubo que acondicionar la casa de campaña del PRI en la colonia Petrolera. A la calle Veracruz, en el inmueble marcado con el número 609, llegó personal de CMAS, hizo una evaluación y más pronto que inmediatamente atendieron cuantos desperfectos hallaron. Pintaron paredes, repararon ventanas, realizaron limpieza. Sólo les faltó convertirse en mucamas de Joaquín Caballero o en amas de llaves de Mónica de HILLMAN.

Acreditable con fotografías y videos, el peculado electoral de García Luna está a la vista. Su personal, sus vehículos, despensas pagadas con recursos de CMAS, todo al servicio de su hermano David, en Alvarado, y de la inefable Mónica Robles de HILLMAN y Joaquín Caballero, agua y aceite, la ecologista de opereta y el ex socio de la compañía PERCONSA, aquella del fraude al Ayuntamiento de Minatitlán por las obras que le subcontrató la empresa GONZAL, S.A. de C.V., hoy denominada Terra, S.A. de C.V.

Sólo falta que García Luna tome su matraca, y pida el voto para sus patrones del PRI.

Sólo eso le falta para completar el peculado electoral.

Archivo muerto

Huele a fraude el IEV en Coatzacoalcos. Theurelistas, marcelistas, chagristas, ivanistas, la pandilla caciquil del PRI, la misma lacra de siempre, incrustada en las estructuras del órgano electoral. Adán Escobedo Morales, “asesor” jurídico de Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, o sea aviador en la nómina municipal, será presidente de la casilla 804 básica; Jaime López López, operador electoral, mapache pues, del secretario de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, Marcelo Montiel Montiel, es vocal de Organización del Consejo Distrital del Instituto Electoral Veracruzano; Roberto Orlando Olivares Carrillo, corre-ve-y-dile del síndico municipal Roberto Chagra Nacif, es “enlace” con el IEV estatal, y Víctor Cruz Romero, El Kalimba o el apaleador de novias, operador del gerente regional de la Comisión Nacional del Agua, Iván Hillman Chapoy, es vocal de Capacitación del Consejo Distrital Electoral. Agrégase a semejante pandilla, el trabajo no menos sucio del marcelismo que, vía Jaime López, ya ubicó domicilios priístas donde el IEV instalará mesas de votación. Dos de ellos se ubican en la colonia El Tesoro, en Insurgentes 163, que alojará a las casillas 790 básica y contigua, y en Vasconcelos número 149, que albergará la casilla 764 básica, donde hoy todavía está colocada la propaganda del candidato del PRI a la alcaldía, Joaquín Caballero Rosiñol. Eso, técnicamente, se llama inducción al voto. Es la esencia del fraude, precursor del aroma de la imposición… Así que el alcalde de Coatzacoalcos, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, consiente el suministro de combustible a vehículos de militantes y simpatizantes del Partido Acción Nacional. De ello hay registro en la gasolineras que tienen convenio con el ayuntamiento y algunas gráficas en que se observa el momento en que cargan el combustible en autos con propaganda del candidato panista a la alcaldía, Gonzalo Guízar Valladares y el pago se realiza con vales municipales. O lo que es lo mismo, Theurel también traiciona al PRI… Armando Lagunes, el ex policía municipal Federico Méndez y Francisco Calvo, alias Pancho Calvo, tres personajes de municipio de Isla asesinados con un mismo modus operandi y, según reporte desde aquel lugar, ligados los tres casos al ex alcalde y hoy candidato a diputado por el distrito de Santiago Tuxtla (no San Andrés Tuxtla como aquí se mencionó en entrega anterior), Juan Cruz Elvira, el orgullo del fidelismo en tierra piñera. Tres casos que hablan de la realidad violenta que domina feudo del candidato del PRI. Dicen los insiders que antes de ser ejecutados, riñeron con el tormentoso alcalde, como muchos otros en el pueblo. Si es por imagen, si es por querencias, dicen los isleños que Juan Cruz Elvira no gana la elección; si es por sus uñas largas, sí. Por lo pronto, dos gráficas muestran la lujosa camioneta blanca de Cruz Elvira, tapizada de propaganda Verde-PRI, en el momento en que recoge despensas del DIF municipal de Isla para entregarlas a priistas a cambio de su voto. Descaradamente el delito electoral. Seguimos con el caso de los ranchos políticos y los políticos rancheros… Agasajados ellos, festejados en su día, el de la libertad de expresión, los periodistas apenas si daban crédito a lo que escuchaban. Muy solícito, el maestro de ceremonias pedía una porra para el anfitrión, Joaquín Caballero Rosiñol. Y dice una, y dice dos, y dice tres. Y el chichitibúm sólo lo dijo el zalamero del micrófono. Nadie de los periodistas abrió la boca, a excepción de aquellos que lo hicieron para soltar la carcajada. Y no cejaba en su empeño el mequetrefe del micrófono. Y de nuevo el silencio de los periodistas, tratados ese día, en su fiesta, como promotoras de colonias, hasta terminar preguntándose si los homenajeados eran ellos o el homenajeado era Caballero. Y cuando se le entregaron los presentes, entonces vino el reclamo del desubicado maestro de ceremonias: “Ahí sí aplauden”… Soberbia pura en el círculo gonzalista. Dan por cierta la encuesta de Parametría, que le otorga al panista Gonzalo Guízar Valladares 10 puntos sobre el candidato del PRI, Joaquín Caballero Rosiñol y no faltan los que ya se sienten dueños del palacio municipal de Coatzacoalcos por los próximos cuatro años cuando todavía no han transitado por la aduana de las urnas. Desdeñan el sondeo del CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional, o sea la agencia de espionaje del gobierno federal) que le da a Caballero 5 puntos por encima de Guízar. O sea, los panistas ya están comiendo liebre sin haber cazado la liebre. Se dicen arriba en la intención de voto, palpan una fiebre popular por derrocar al caciquismo marcelista-ivanista, y sienten que el cielo es suyo. ¿Alguien les habrá dicho cuántos millones trae Marcelo Montiel para comprar lealtades en la noche anterior a la elección? La confianza, dice el refrán, es mala consejera…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

¿Y los muertos, señor gobernador?

* Duarte y su deformada visión de la libertad de expresión * Una sonrisa frente a la tragedia del periodismo veracruzano * Periodistas amenazados y exiliados * Travis Escobar, asedio judicial * Los pasos perdidos del MP

Frente a los periodistas asesinados, una sonrisa; frente a los periodistas desaparecidos, una sonrisa; frente a los periodistas perseguidos, una sonrisa; frente a los periodistas amenazados, una sonrisa; frente a los periodistas exiliados, una sonrisa, y frente a los periodistas aplastados, una sonrisa.

Frívolo, en su mundo de ensueño, Javier Duarte de Ochoa describe a la prensa en sintonía con su (des)gobierno, y a sí mismo, aprendiz de la crítica, reparador de sus errores, atento a las opiniones y a los llamados “que nos hacen reflexionar” porque “nos dan la oportunidad de corregir nuestra meta que es servir y velar por los veracruzanos”.

Rollero, el gobernador de Veracruz llegó al festejo por la Libertad de Expresión con ánimo de marear, y por supuesto, de mentir, el elogio como argumento cuando no hay qué decir en un estado convulsionado por el crimen de periodistas y la persecución que sobre los informadores desatan los esbirros del régimen duartista.

Un arsenal de incongruencias expresó ese día —junio 7— para dibujar una relación tersa que sólo se da con su prensa asalariada, los textoservidores que por una millonada en contratos publicitarios con cargo al erario, con y sin factura, prebendas, viajes, becas, autos, antros, trago y cargos públicos, lo acuerpan, justifican sus pifias, ocultan la verdad, desinforman, golpean a los enemigos del gordobés y simulan que Veracruz es una sucursal del paraíso.

Acudió a lugares comunes: “Una sociedad más informada es también una sociedad más libre”. Destacó el papel de los medios: “Creo fervientemente que su trabajo es fundamental en la meta de construir un mejor país, y desde luego, un mejor Estado”. Y una más: “Sabemos que el periodismo y la función pública son similares, su opinión, su voz, sus críticas y observaciones nos hacen reflexionar a diario. Nos dan la oportunidad de corregir nuestra meta que es servir y velar por los veracruzanos”.

Ahí con él se hallaba el periodista y escritor Armando Fuentes Aguirre, alias Catón, afamado por su inagotable repertorio de cuentos ingeniosos, quien describió a Veracruz como “la sonrisa de México”. Y de la frase de su invitado se prendió el gobernador para filosofar.

Achabelada la voz, diría: “Catón” ha dicho también que la risa es una demostración de libertad. La prueba de que somos libres es que podemos reír más y mejor; los esclavos son, generalmente, tristes; el hombre libre es alegre, o debe serlo”, y así somos los veracruzanos: alegres y libres”.

Duarte es patético. Ni Veracruz es la sonrisa de México ni lo que la prensa crítica de Veracruz publica es atendido por el gobernador.

En 17 meses del régimen duartista, nueve periodistas fueron asesinados; cuatro más desaparecieron y no se tiene rastro de ellos; decenas han sido hostigados y amenazados; a otros les fabricaron delitos y los sentenciaron; más de 30 se fueron al exilio, fuera del estado, unos a Estados Unidos, otros a Europa.

Frente a la tragedia del periodismo, Duarte esboza el argumento de la sonrisa irresponsable.

Regina Martínez, su muerte, su crimen, fue el detonante del caos mediático veracruzano, la inseguridad alarmante del gremio periodístico, el acoso de los políticos y de los narcopolíticos hacia las plumas libres y las voces críticas.

Regina, corresponsal entonces de la revista Proceso, fue golpeada y estrangulada en su hogar, en Xalapa, la noche del 28 de abril de 2012. Sacudido el gremio, tocada sensiblemente la opinión pública nacional, se esperaba justicia y, por lo menos, decencia.

No fue así. Frente a Julio Scherer García, fundador de Proceso, Javier Duarte se comprometió a llegar al fondo, hallar a los culpables, hacerlos pagar. “No les creemos”, le respondió Scherer con la contundencia de sus palabras, con su peso moral.

Y tuvo razón. Javier Duarte no atendió la hipótesis del trabajo profesional de Regina como causa del crimen; sus investigaciones sobre los políticos vinculados con el crimen organizado; sus demoledores reportajes que advertían la debacle financiera, herencia de Fidel Berrera Beltrán; el seguimiento que le dio a la violación y asesinato de la indígena de Zongolica, Ernestina Ascensión, a manos de militares.

Duarte se fue por el lado tramposo. Validó la hipótesis de que Regina Martínez conocía a su asesino, convivía con él, era novia de un malviviente, lo dejó entrar y al calor de unas cervezas, fue víctima de un crimen pasional. La enlodó. La infamia duartista no tuvo nombre.

Con esa coartada, fue condenado un pobre diablo que acusó tortura, que apenas sabe leer y cuyo cómplice estuvo en manos de la policía y lo dejaron ir.

Al reportero de Proceso que seguía el caso, Jorge Carrasco Araizaga, le preparaban una trampa. Elementos de seguridad del duartismo lo investigaron y lo ubicaron para traerlo a Veracruz y encarcelarlo. Pudo esconderse. Proceso alzó la voz y Duarte tuvo que ceder.

Javier Duarte no quiere a la prensa crítica. Otros muertos fueron Miguel Ángel López Velasco, su hijo Misael López Solana, Yolanda Ordaz, Guillermo Vela, Gabriel Huge, Esteban Rodríguez, Marco Antonio Báez Chino y López Olguín. A todos les vio la Procuraduría de Veracruz algún hilo conductor hacia el crimen organizado y ahí dejó el caso. Al estilo del tormentoso Reynaldo Escobar, los criminalizó.

Otros periodistas pasaron al mundo del silencio. Un día simplemente no se les volvió a ver.

A Carlos Jesús Rodríguez, dueño del portal gobernantes.com, le activaron una denuncia pendiente. El 10 de mayo de 2011 lo detuvo la Procuraduría estatal, lo remitió al penal de Pacho Viejo y ahí recibió una golpiza que casi lo deja sin riñones y quizá sin vida. A Jorge Manrique, tres días antes le fabricaron un caso de extorsión, lo detuvieron, lo enjuiciaron en tiempo récord y lo sentenciaron.

A Claudia Guerrero le fue apedreada la sede del periódico Veraz, a manos de los pelafustanes del Movimiento de los 400 Pueblos, comandados por el sátrapa César del Ángel, un decrépito líder que encuera a sus seguidores en el peor y más deplorable espectáculo de los últimos tiempos. Convertido en grupo de choque de la fidelidad y el duartismo, tiene ya su premio: el hijo del facineroso dirigente, Marco Antonio del Ángel Arroyo es candidato a diputado plurinominal del PRI en el Congreso de Veracruz. Tal para cual.

A Félix Márquez, fotoperiodista de la agencia Cuartoscuro, le desato una cacería el duartismo por haber captado y difundido imágenes en que se observan las guardias comunitarios en el municipio de Tlalixcoyan. El secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, llegó a decir que el que debería estar en la cárcel era el fotógrafo.

Decenas de reporteros y fotógrafos han sido agredidos, amenazados, destruido su material, a manos de elementos de Seguridad Pública, entre ellos Luis Alberto Román Córdoba, camarógrafo de Telever, y Bibiana Varela, fotógrafa de Órale, ambos en Coatzacoalcos.

Fuera de su prensa vendida, Javier Duarte tiene un bien ganado repudio de los periodistas. Uno de ellos, Martín Serrano, director del diario por internet Tribuna, lo denunció ante la Procuraduría General de la República “por su presunta responsabilidad en la comisión de delitos contra la libertad de prensa y expresión, administración de justicia, abuso de autoridad, daños a bienes y los que resulten”.

Ante la prensa crítica, es fingida la sonrisa de Javier Duarte. Su verdadero yo es intolerante, incapaz de entender que el poder no se usa para vendettas personales. En 2011 lanzó una embestida contra periodistas incómodos, sin advertir la oleada de crímenes que quedarían registrados en su sexenio, a la luz la falta de garantías, Veracruz el estado más peligroso para ejercer el periodismo.

Y así pide Javier Duarte, obviamente sumido en su fantasía habitual, una sonrisa.

Archivo muerto

Días de asedio, de acoso judicial, los que vive Mario Alberto Escobar Guzmán, El Travis, aquel constructor sobre quien el alcalde Marco César Theurel Cotero vació su ya célebre frase “Te rompo tu puta madre”, al que amenazó, provocó, instó a enfrascarse en un episodio de violencia, sin conseguirlo, y que el audio del desencuentro evidenció la bipolaridad del edil de Coatzacoalcos, sus altibajos emocionales, las neuronas extraviadas en un laberinto sin salida, el lenguaje lépero y la prepotencia hacia el ciudadano. Mario Alberto Escobar enfrenta ahora una denuncia por fraude. Su acusador, Carlos Omar Anaya Orozco, amigo de Sergio Cortés de la Cruz, secretario de Theurel y pieza clave en la compañía Secort Construcciones, S.A de C.V. Su verdugo, el agente conciliador del Ministerio Público, Juan Carlos Charleston Salinas. El asunto deriva de un préstamo, vía pagaré, de 20 mil pesos, que a la fecha Travis no ha logrado liquidar. Es, dicen los que saben de temas jurídicos, incluso un agente del MP, materia mercantil, no penal. Sin sustento, sin un argumento contundente de la parte acusadora, el caso había sido enviado a reserva el 13 de agosto de 2012 por carecer Juan Carlos Charleston de pruebas para seguir el caso. Súbitamente, Anaya Orozco compareció, amplió su declaración, pidió sacar de la reserva el expediente, y el agente del MP lo concedió cuatro días después, el 17 de agosto. ¿Se violó el procedimiento? Sí, refiere un abogado consultado al respecto. Se violó el artículo 338 del Código de Procedimientos Penales que obliga al MP a remitir la queja del agraviado a la Sala Constitucional del Tribunal Superior de Justicia de Veracruz, en un término máximo de cinco días. Una vez aceptada la queja, el Tribunal lo remite de nuevo al MP y en máximo tres días éste debe informar al Tribunal del cumplimiento de la resolución, según el artículo 340. No hay en el expediente algo que indique se cubrió este procedimiento. Pese a esta irregularidad, el caso fue consignado. Travis enfrentó una orden de aprehensión, se amparó y hoy dilucida su libertad en el Juzgado Primero Menor. Amén de las contradicciones en las versiones de los testigos de cargo —Adinahí Araiza Cruz, Juan Manuel Vázquez Vega y Dalia Patricia Monola Cruz—, éstos se han negado a comparecer ante la juez María Isabel Alvízar Olivera, quien pese a las inconsistencias del caso presentado por el MP Charleston Salinas, otorgó la orden de aprehensión. La misma esposa de Anaya Orozco, Adinahí Araiza Cruz, reconoció ante el MP que hay un pagaré de por medio. Ahora, sin testigos que acusen, pues varios rechazaron los citatorios y otros manifestaron no estar dispuestos a proseguir la farsa la juez Alvízar Olivera deberá dictar auto de libertad o de formal prisión, cuando es evidente que se trata de un asunto de materia mercantil, no penal. O sea, el caso Travis no es de competencia del Juzgado Primero Menor. Vaya bronca en la que se metieron…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

El Señor de los Billetes y la complicidad de Erick Lagos

* Juan Cruz Elvira y la filosofía de la despensa * Fidelista y priista * Las muertas de Isla y los sueños de ser diputado * Un malnacido, según Flor Mauleón * La hermana y la droga * El atentado * Adán Escobedo: del IEV a la nómina de Theurel y ahora a presidente de casilla * Rotter trabajando su voto duro

Allá, en Isla, se entrecruzan el aroma a la piña de sus campos y el de la pólvora de las balas percutidas por los sicarios que matan mujeres a diestra y siniestra. Pero de lo que más se habla hoy es de Juan Cruz Elvira, el candidato del PRI, El Señor de los Billetes.

Malandro, rival de la justicia y de la ley, Cruz Elvira tiene ya un lugar en la picaresca política, personaje que bien podría encarnar a Don Gastón Billetes, el de los Agachados de Rius, que se piensa dueño de todo, de los cargos públicos, del silencio de sus adversarios y hasta de la vida de los demás.

Saltó a la fama no por sus habituales desmanes, ni por las corruptelas que engalanan su maloliente trayectoria, ni los atropellos y vejaciones en sus días de alcalde, ni siquiera por sus lazos con el líder estatal del PRI,el isleño Erick Lagos Hernández, de quien presume complicidad, sino por un hallazgo para el escarnio y el lavadero popular: las fotografías en que se le ve repartiendo dinero, estampado en las gráficas el emblema del PRI y su nombre junto a su condición de candidato a diputado local por el distrito de San Andrés Tuxtla.

Se le ve sostener en sus manos billetes de 100, 200 y 500 pesos. Se los entrega a familias enteras, a un par de jóvenes, a tres varones adultos. Y en todas las fotografías, invariablemente se remarcan los emblemas del PRI y del Partido Verde Ecologista de México.

Unas horas duró la imagen de Don Gastón Billetes, versión Isla, en las redes sociales. De su página https://www.facebook/jce fueron bajadas las gráficas en cuanto estalló el escándalo.

Otras pudieron circular libremente, incluso para mostrar el dinero a medio guardar en sobres con el logotipo priísta.

Hasta donde se sabe las fotografías no son de ayer sino de antier, de enero y febrero, cuando aún era alcalde y esgrimía la filosofía de la despensa como forma de gobierno y como sedante para sus gobernados.

Repartía becas, mostraba los billetes, puestos en las manos de los beneficiarios, y entregaba seis despensas por alumno. Según la página oficial del ayuntamiento de Isla, con una parte se ponía el municipio y con otra Cruz Elvira. La suma era “mejores becas”. Así, el factor dinero para ganar adeptos.

Ya en campaña, Cruz Elvira es más descarado. Envía a los electores un formulario, una solicitud de ayuda al candidato, o sea a él, en la que sus seguidores deben aportar sus datos generales y sobre todo llenar un apartado, quizá el más importante para el priísta: el número de la credencial del IFE, la credencial para votar.

Pernicioso político, azote de los isleños, Juan Cruz Elvira fue pillado en esta faena que a todas luces es delito electoral, pues lanzar el mensaje de la compra de conciencias, que suele ser compra de votos, y andar pepenando el número de la credencial del IFE, es una transgresión a los principios democráticos y causal de nulidad de su candidatura. Falta ver si los partidos de oposición despiertan y lo encausan legalmente.

Cruz Elvira no aspira a ser diputado por aclamación de los priístas y mucho menos de los verdes. Es candidato por su filiación fidelista, por ser parte de la pandilla y por la complicidad de su compañero de andanzas, Erick Lagos, un invento del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán que desoyó lo que en el pueblo gritaban las fuerzas vivas y lo impuso a riesgo de que el voto de castigo lo destroce y que la diputación se le entregue a la oposición.

Fue en julio de 2012 cuando los isleños advirtieron que Erick les iba a asestar la puñalada en la espalda. Un día doña Apolinaria Hernández, doña Polita, madre del líder estatal tricolor, en un evento del PRI tomó el micrófono, se sintió la corresponsal de su vástago en territorio piñero, y destapó al susodicho Cruz Elvira, provocando la ira y una comedida promesa: el PRI, con tan nefasto candidato, está muerto antes de llegar a las urnas.

Quienes lo han padecido, recuerdan los días en que Juan Cruz Elvira ejerció el poder municipal con mano de hierro e intención de rufián. Su paso por el ayuntamiento es un compendio de sinvergüenzadas, obras infames, malversación de recursos, complicidad de funcionarios, encubrimiento desde la cúpula del fidelismo y agresiones físicas a ediles y servidores públicos que le señalaban de qué pie cojea y cuántos millones quedó a deber.

Desde Isla circula un documento, suscrito por priístas, soportado por evidencia pura, un álbum político en que se cuenta la historia siniestra de un truhán que no debiera andar buscando llegar al Congreso de Veracruz sino camino a un penal de máxima seguridad.

Y ahí se dice, por ejemplo, que en su primera alcaldía, “el sindico y tres regidores le documentaron un peculado de 18 millones de pesos y que a pesar de a ver (sic) puesto en conocimiento del ORFIS, CONGRESO DEL ESTADO Y DE GOBIERNO DEL ESTADO nunca fue atendida su demanda y muy por el contrario fueron víctimas de la violencia y amenazas de Juan Cruz quien inclusive en una sesión de cabildos agarró a golpes al Arq. Reynel Ortega, sindico municipal y a lo último él mismo lo manifiesta con la intervención de Erick Lagos fue exonerado por el ORFIS”.

Lo violento lo trae en el alma. Una joven, Flor Mauleón, relata en internet cómo formó parte de su equipo de porristas cuando iba por su primera alcaldía, en 2004. Tiempo después la conquistó. Cuando se embarazó, Cruz Elvira pretendió obligarla a abortar. Flor Mauleón sostiene que fue golpeada, secuestrada y pudo escapar con la ayuda de un policía municipal.

Acudió a ministerios públicos para denunciarlo, al DIF, a Derechos Humanos, y nadie la escuchó. Huyó a Estados Unidos y desde ahí formuló la denuncia. “Juan Cruz Elvira Malnacido”, es el descarnado título del relato de la joven.

A Flor Mauleón le intentaron refutar la denuncia. Linchada mediáticamente, acribillada en internet, lo menos que decían los fans del alcalde Juan Cruz Elvira era que la joven no existía. Pronto mostró evidencia Flor Mauleón. Reveló que hija nació en Estados Unidos y que el caso lo tenía Margarita Zavala, esposa del entonces presidente Felipe Calderón.

Se cuentan mil historias de Juan Cruz Elvira: su obsesión por potenciar el centro agroindustrial Alfredo V. Bonfil, pero como negocio propio, pese a que a los piñeros de la región les adeuda más de 12 millones de pesos, sin atender los requerimientos judiciales; las obras que ejecuta con su compañía grupo constructor Cruz Elvira S.A de C.V. con domicilio en Raúl Sandoval #71, en Isla; sus múltiples propiedades, que incluyen “terrenos, maquinaria vieja e inservible, autobuses, camionetas y ahora hasta lanchas”; sus constantes ausencias, hasta por un mes, supuestamente para visitar a su esposa Arely Mauleón y sus hijas, radicadas en Miami, Florida, en Estados Unidos, “por razones de seguridad”.

De todo lo que se le sabe, hay algo que es dinamita pura: cuando su hermana Irma fue detenida en Tamaulipas con un cargamento de 50 kilos de cocaína. Con todo despliegue lo manejó Diario de Xalapa —27 de abril de 2007— y citaba que la aprehensión estuvo a cargo del Ejército Mexicano, en la carretera a Matamoros. Le hallaron 12 mil 25 dólares y 4 mil 562 pesos en efectivo, varios teléfonos celulares y credenciales supuestamente apócrifas para ostentarse como “asesora” del Congreso de Veracruz, de 2003 a 2006.

Antes priísta, luego del PRD, PT y Convergencia, Juan Cruz Elvira tiene en la fidelidad su mayor militancia. Es un vasallo de Fidel Herrera Beltrán, con méritos de sobra para formar parte de la pandilla infame, y un operador sin escrúpulos de Erick Lagos, el líder del PRI estatal, su protector y cómplice.

Hoy entra a la candidatura a la diputación por el distrito de San Andrés Tuxtla por el Partido Verde Ecologista de México, pues los priistas sentenciaron que no lo dejarían pasar y que de ser impuesto lo habrán de masacrar en las urnas aunque el Verde vaya en alianza con el PRI.

Don Gastón Billetes, versión Isla, suscita tantos enconos que no faltan quienes lo quieren ver bajo tierra, y si es en el infierno, mejor. Una versión apunta en el sentido de que el viernes 27 de abril, durante la Cabalgata Playa Vicente 2013, un comando llegó hasta él y comenzó a disparar. Su escolta repelió la agresión mortal y lo salvó. Despavorida, la gente, niños y adultos, echó a correr. Del asunto no se habló, oficialmente, nada. Dos días después, el emisario de la fidelidad rendía protesta como candidato a diputado en Boca del Río.

Su historia no podía ser mejor para describir cómo se trepa al poder un rufián de la política, fidelista convencido, depredador del presupuesto; represor de enemigos y hasta de amigos y amantes si la ocasión lo requiere; su policía municipal, intervenida por la Marina el 11 de septiembre de 2012 por presuntos vínculos con el crimen organizado, y la lista inacabada de mujeres asesinadas, las muertas de Isla, niñas, jóvenes y señoras maduras, ejecutadas en los dos períodos en que a Juan Cruz Elvira le tocó ser alcalde.

Cruz Elvira calla, potencia su imagen pública, reparte despensas, entrega dinero, mientras en Isla hay muerte y desolación, más mujeres muertas y el crimen organizado hacia delante, como si fuera eslogan duartista.

Lo dicho es apenas un fragmento de lo que el favorito de Erick Lagos ha dejado en Isla, el municipio más piñero de Veracruz, donde el aroma dulce se entremezcla con el olor a la pólvora de las balas que hicieron del terruño de Juan Cruz Elvira, un paraje violento.

Así se conduce un hijo del PRI que pretende ser diputado. Hay más.

Archivo muerto

Una más de Adán Escobedo Morales. Ahora será presidente de la casilla 804 básica, en Coatzacoalcos. Adán Escobedo fue presidente del consejo municipal electoral, en la elección de 2010, acusado de haber favorecido al priísta Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— hasta llevarlo a la alcaldía, pese al cochinero electoral en que se dio la elección. Como premio, Adán Escobedo, pasó a ser “asesor” en la Dirección Jurídica Municipal y se halla inscrito en la nómina del ayuntamiento de Coatzacoalcos con el número de empleado 24954 y con un salario de 114 mil 486.25 pesos anuales, algo así como 12 mil pesos al mes. Ahora presidirá la casilla 804 básica para que el fraude electoral no se frustre… Sin alarde, su equipo operando a ras de piso, Armando Rotter Maldonado camina en busca del voto duro, el que lo lleve de nuevo a la alcaldía de Coatzacoalcos. Combina el candidato de Movimiento Ciudadano la promoción de imagen con la difusión en redes sociales donde hace el recuento de lo que fueron sus logros en su primera incursión como alcalde, a finales de los años 90, y destaca un rubro en el que no hay quien lo cuestione: al concluir su administración no heredó mayor deuda que la que recibió de Rogelio Lemarroy González, su antecesor. Rotter, contra lo que sus detractores digan, tiene su público, aquellos a los que les hizo obra acorde con las necesidades de los colonos, sin esconder negocios de contratistas. Su pecado, lo que no le perdonan los priístas, es que a 13 años de aquel gobierno municipal, Armando Rotter siga teniendo capital político y que pueda presumir que con él Coatzacoalcos no tuvo deuda…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

El Señor de los Billetes y la complicidad de Erick Lagos

* Juan Cruz Elvira y la filosofía de la despensa * Fidelista y priista * Las muertas de Isla y los sueños de ser diputado * Un malnacido, según Flor Mauleón * La hermana y la droga * El atentado * Adán Escobedo: del IEV a la nómina de Theurel y ahora a presidente de casilla * Rotter trabajando su voto duro.

Allá, en Isla, se entrecruzan el aroma a la piña de sus campos y el de la pólvora de las balas percutidas por los sicarios que matan mujeres a diestra y siniestra. Pero de lo que más se habla hoy es de Juan Cruz Elvira, el candidato del PRI, El Señor de los Billetes.

Malandro, rival de la justicia y de la ley, Cruz Elvira tiene ya un lugar en la picaresca política, personaje que bien podría encarnar a Don Gastón Billetes, el de los Agachados de Rius, que se piensa dueño de todo, de los cargos públicos, del silencio de sus adversarios y hasta de la vida de los demás.

Saltó a la fama no por sus habituales desmanes, ni por las corruptelas que engalanan su maloliente trayectoria, ni los atropellos y vejaciones en sus días de alcalde, ni siquiera por sus lazos con el líder estatal del PRI,el isleño Erick Lagos Hernández, de quien presume complicidad, sino por un hallazgo para el escarnio y el lavadero popular: las fotografías en que se le ve repartiendo dinero, estampado en las gráficas el emblema del PRI y su nombre junto a su condición de candidato a diputado local por el distrito de San Andrés Tuxtla.

Se le ve sostener en sus manos billetes de 100, 200 y 500 pesos. Se los entrega a familias enteras, a un par de jóvenes, a tres varones adultos. Y en todas las fotografías, invariablemente se remarcan los emblemas del PRI y del Partido Verde Ecologista de México.

Unas horas duró la imagen de Don Gastón Billetes, versión Isla, en las redes sociales. De su página https://www.facebook/jce fueron bajadas las gráficas en cuanto estalló el escándalo.

Otras pudieron circular libremente, incluso para mostrar el dinero a medio guardar en sobres con el logotipo priísta.

Hasta donde se sabe las fotografías no son de ayer sino de antier, de enero y febrero, cuando aún era alcalde y esgrimía la filosofía de la despensa como forma de gobierno y como sedante para sus gobernados.

Repartía becas, mostraba los billetes, puestos en las manos de los beneficiarios, y entregaba seis despensas por alumno. Según la página oficial del ayuntamiento de Isla, con una parte se ponía el municipio y con otra Cruz Elvira. La suma era “mejores becas”. Así, el factor dinero para ganar adeptos.

Ya en campaña, Cruz Elvira es más descarado. Envía a los electores un formulario, una solicitud de ayuda al candidato, o sea a él, en la que sus seguidores deben aportar sus datos generales y sobre todo llenar un apartado, quizá el más importante para el priísta: el número de la credencial del IFE, la credencial para votar.

Pernicioso político, azote de los isleños, Juan Cruz Elvira fue pillado en esta faena que a todas luces es delito electoral, pues lanzar el mensaje de la compra de conciencias, que suele ser compra de votos, y andar pepenando el número de la credencial del IFE, es una transgresión a los principios democráticos y causal de nulidad de su candidatura. Falta ver si los partidos de oposición despiertan y lo encausan legalmente.

Cruz Elvira no aspira a ser diputado por aclamación de los priístas y mucho menos de los verdes. Es candidato por su filiación fidelista, por ser parte de la pandilla y por la complicidad de su compañero de andanzas, Erick Lagos, un invento del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán que desoyó lo que en el pueblo gritaban las fuerzas vivas y lo impuso a riesgo de que el voto de castigo lo destroce y que la diputación se le entregue a la oposición.

Fue en julio de 2012 cuando los isleños advirtieron que Erick les iba a asestar la puñalada en la espalda. Un día doña Apolinaria Hernández, doña Polita, madre del líder estatal tricolor, en un evento del PRI tomó el micrófono, se sintió la corresponsal de su vástago en territorio piñero, y destapó al susodicho Cruz Elvira, provocando la ira y una comedida promesa: el PRI, con tan nefasto candidato, está muerto antes de llegar a las urnas.

Quienes lo han padecido, recuerdan los días en que Juan Cruz Elvira ejerció el poder municipal con mano de hierro e intención de rufián. Su paso por el ayuntamiento es un compendio de sinvergüenzadas, obras infames, malversación de recursos, complicidad de funcionarios, encubrimiento desde la cúpula del fidelismo y agresiones físicas a ediles y servidores públicos que le señalaban de qué pie cojea y cuántos millones quedó a deber.

Desde Isla circula un documento, suscrito por priístas, soportado por evidencia pura, un álbum político en que se cuenta la historia siniestra de un truhán que no debiera andar buscando llegar al Congreso de Veracruz sino camino a un penal de máxima seguridad.

Y ahí se dice, por ejemplo, que en su primera alcaldía, “el sindico y tres regidores le documentaron un peculado de 18 millones de pesos y que a pesar de a ver (sic) puesto en conocimiento del ORFIS, CONGRESO DEL ESTADO Y DE GOBIERNO DEL ESTADO nunca fue atendida su demanda y muy por el contrario fueron víctimas de la violencia y amenazas de Juan Cruz quien inclusive en una sesión de cabildos agarró a golpes al Arq. Reynel Ortega, sindico municipal y a lo último él mismo lo manifiesta con la intervención de Erick Lagos fue exonerado por el ORFIS”.

Lo violento lo trae en el alma. Una joven, Flor Mauleón, relata en internet cómo formó parte de su equipo de porristas cuando iba por su primera alcaldía, en 2004. Tiempo después la conquistó. Cuando se embarazó, Cruz Elvira pretendió obligarla a abortar. Flor Mauleón sostiene que fue golpeada, secuestrada y pudo escapar con la ayuda de un policía municipal.

Acudió a ministerios públicos para denunciarlo, al DIF, a Derechos Humanos, y nadie la escuchó. Huyó a Estados Unidos y desde ahí formuló la denuncia. “Juan Cruz Elvira Malnacido”, es el descarnado título del relato de la joven.

A Flor Mauleón le intentaron refutar la denuncia. Linchada mediáticamente, acribillada en internet, lo menos que decían los fans del alcalde Juan Cruz Elvira era que la joven no existía. Pronto mostró evidencia Flor Mauleón. Reveló que hija nació en Estados Unidos y que el caso lo tenía Margarita Zavala, esposa del entonces presidente Felipe Calderón.

Se cuentan mil historias de Juan Cruz Elvira: su obsesión por potenciar el centro agroindustrial Alfredo V. Bonfil, pero como negocio propio, pese a que a los piñeros de la región les adeuda más de 12 millones de pesos, sin atender los requerimientos judiciales; las obras que ejecuta con su compañía grupo constructor Cruz Elvira S.A de C.V. con domicilio en Raúl Sandoval #71, en Isla; sus múltiples propiedades, que incluyen “terrenos, maquinaria vieja e inservible, autobuses, camionetas y ahora hasta lanchas”; sus constantes ausencias, hasta por un mes, supuestamente para visitar a su esposa Arely Mauleón y sus hijas, radicadas en Miami, Florida, en Estados Unidos, “por razones de seguridad”.

De todo lo que se le sabe, hay algo que es dinamita pura: cuando su hermana Irma fue detenida en Tamaulipas con un cargamento de 50 kilos de cocaína. Con todo despliegue lo manejó Diario de Xalapa —27 de abril de 2007— y citaba que la aprehensión estuvo a cargo del Ejército Mexicano, en la carretera a Matamoros. Le hallaron 12 mil 25 dólares y 4 mil 562 pesos en efectivo, varios teléfonos celulares y credenciales supuestamente apócrifas para ostentarse como “asesora” del Congreso de Veracruz, de 2003 a 2006.

Antes priísta, luego del PRD, PT y Convergencia, Juan Cruz Elvira tiene en la fidelidad su mayor militancia. Es un vasallo de Fidel Herrera Beltrán, con méritos de sobra para formar parte de la pandilla infame, y un operador sin escrúpulos de Erick Lagos, el líder del PRI estatal, su protector y cómplice.

Hoy entra a la candidatura a la diputación por el distrito de San Andrés Tuxtla por el Partido Verde Ecologista de México, pues los priistas sentenciaron que no lo dejarían pasar y que de ser impuesto lo habrán de masacrar en las urnas aunque el Verde vaya en alianza con el PRI.

Don Gastón Billetes, versión Isla, suscita tantos enconos que no faltan quienes lo quieren ver bajo tierra, y si es en el infierno, mejor. Una versión apunta en el sentido de que el viernes 27 de abril, durante la Cabalgata Playa Vicente 2013, un comando llegó hasta él y comenzó a disparar. Su escolta repelió la agresión mortal y lo salvó. Despavorida, la gente, niños y adultos, echó a correr. Del asunto no se habló, oficialmente, nada. Dos días después, el emisario de la fidelidad rendía protesta como candidato a diputado en Boca del Río.

Su historia no podía ser mejor para describir cómo se trepa al poder un rufián de la política, fidelista convencido, depredador del presupuesto; represor de enemigos y hasta de amigos y amantes si la ocasión lo requiere; su policía municipal, intervenida por la Marina el 11 de septiembre de 2012 por presuntos vínculos con el crimen organizado, y la lista inacabada de mujeres asesinadas, las muertas de Isla, niñas, jóvenes y señoras maduras, ejecutadas en los dos períodos en que a Juan Cruz Elvira le tocó ser alcalde.

Cruz Elvira calla, potencia su imagen pública, reparte despensas, entrega dinero, mientras en Isla hay muerte y desolación, más mujeres muertas y el crimen organizado hacia delante, como si fuera eslogan duartista.

Lo dicho es apenas un fragmento de lo que el favorito de Erick Lagos ha dejado en Isla, el municipio más piñero de Veracruz, donde el aroma dulce se entremezcla con el olor a la pólvora de las balas que hicieron del terruño de Juan Cruz Elvira, un paraje violento.

Así se conduce un hijo del PRI que pretende ser diputado. Hay más.

Archivo muerto

Una más de Adán Escobedo Morales. Ahora será presidente de la casilla 804 básica, en Coatzacoalcos. Adán Escobedo fue presidente del consejo municipal electoral, en la elección de 2010, acusado de haber favorecido al priísta Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— hasta llevarlo a la alcaldía, pese al cochinero electoral en que se dio la elección. Como premio, Adán Escobedo, pasó a ser “asesor” en la Dirección Jurídica Municipal y se halla inscrito en la nómina del ayuntamiento de Coatzacoalcos con el número de empleado 24954 y con un salario de 114 mil 486.25 pesos anuales, algo así como 12 mil pesos al mes. Ahora presidirá la casilla 804 básica para que el fraude electoral no se frustre… Sin alarde, su equipo operando a ras de piso, Armando Rotter Maldonado camina en busca del voto duro, el que lo lleve de nuevo a la alcaldía de Coatzacoalcos. Combina el candidato de Movimiento Ciudadano la promoción de imagen con la difusión en redes sociales donde hace el recuento de lo que fueron sus logros en su primera incursión como alcalde, a finales de los años 90, y destaca un rubro en el que no hay quien lo cuestione: al concluir su administración no heredó mayor deuda que la que recibió de Rogelio Lemarroy González, su antecesor. Rotter, contra lo que sus detractores digan, tiene su público, aquellos a los que les hizo obra acorde con las necesidades de los colonos, sin esconder negocios de contratistas. Su pecado, lo que no le perdonan los priístas, es que a 13 años de aquel gobierno municipal, Armando Rotter siga teniendo capital político y que pueda presumir que con él Coatzacoalcos no tuvo deuda…

 

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