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INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte: los juegos de la rechifla

* Robos a atletas * Estadios vacíos * Acarreados abuchean al gobernador * El notario Urcelay, encarcelado * El móvil no es jurídico sino político * El título Bringas * Dante lo avaló; Edel lo usó * El gobierno robó 6 millones de metros * ¿Qué sabía José Férez? * Los negocios duartistas en CMAS * El transportista y sus acreedores.

29 de noviembre de 2014

Quizá Javier Duarte no se conoce a sí mismo. Quizá por eso se expone al ridículo. Queriendo ser popular, se oferta en el escenario público. Recibe rechiflas. Lo apabulla el abucheo. Lo tunden a mentadas. Y así, su vida política es un desastre.

Apuesta fallida, la de los Juegos Centroamericanos y del Caribe ha sido una pesadilla para no recordar. Duarte se ha empeñado en demostrar que es tan ineficiente para enfrentar la brutal violencia que sacude a Veracruz, los ejecutados, los secuestrados, los mutilados, como para construir las villas olímpicas que, entre otras cosas, le hubieran dado seguridad a los atletas y evitarles robos, asaltos y golpes.

Ni eso pudo hacer el gordobés. Un día, sin más ni más, le dio al traste al proyecto. Alegó que las compañías constructoras no cumplían con lo estipulado. Y les sacó tarjeta roja. Dijo el gobernador que habría de recuperar los terrenos que les dio a cambio de que construyeran las villas, cosa que no hizo, y que llegado el caso, el gobierno adquiriría las viviendas a precio comercial. O sea, premiar en vez de castigar.

De ahí derivaron otras zarandajas. Sin villas comenzó a enfrentar un dilema que pasó inadvertido en su reducido intelecto: la seguridad de los participantes en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Duarte es un antagonista de la sensatez. Se le dan las locuras. Habla de policía honesta mientras los uniformados son pillados en operaciones para el crimen organizado; exalta avances en combate al delito mientras Veracruz se proyecta como segundo lugar nacional en secuestros; refiere avances en desarrollo económico mientras a Veracruz se le ubica en el quinto sitio nacional en pobreza extrema. “Tierra llamando a Duarte”.

Así le pasó con las villas y la seguridad de los atletas. Los disgregó en hoteles, algunos de baja calidad, y los expuso al atraco, al robo, a la incertidumbre, a la agresión, al terror, al ataque despiadado.

Un técnico venezolano, José Martínez Malpica, fue asaltado, en su habitación, en el hotel Lois, en Boca del Río. Le robaron 10 mil pesos. Lo ataron y amordazaron. Y lo dejaron en el baño del lugar. Ahí lo hallaron los empleados del hotel, quienes lo liberaron.

Al velerista de Guatemala, Juan Ignacio Maegli Agüero, le robaron su teléfono celular y su cartera.

A las mexicanas Alma Cárdenas Azamar e Ivonne Hernández Cruz, especialistas en triatlón, les robaron sus bicicletas.

Al equipo de remo le robaron una lancha con la que siguen a los competidores para garantizar seguridad. La embarcación era propiedad de la Federación Mexicana de Remo. El caso fue denunciado ante la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común.

Un sinnúmero de atletas y jueces se quejaron de los hoteles en que Javier Duarte los metió. Algunos protestaron y lograron que los cambiaran a otros de mejor nivel. Otros se quedaron, pero también se quejaban de la alimentación, que rompía con la dieta a la que debe someterse un atleta.

Son los Juegos Centroamericanos pero también los juegos de lo absurdo. Duarte quiso medir a la sociedad y ver si acudían a los estadios. Dejó que fluyeran sus demonios y de ser necesario exorcizarlos. Pero no pudo.

Iniciaban los juegos. Lucían vacíos los estadios. Se percibía el desaire. Y servían las redes sociales para evidenciar que los veracruzanos le tenían poco aprecio a una justa de ese nivel.

Se acreditó la incongruencia cuando trascendió que el gobierno de Veracruz compraba masivamente el boletaje, lo repartía entre sus grupos de control, las operadoras priístas y sus huestes, los beneficiarios de Oportunidades, los abuelitos de 65 y Más, los de los programas alimenticios. ¿Entonces por qué los estadios lucían vacíos?

Apretó el gordobés. Instruyó a sus alcaldes, a los dirigentes priístas, a su burocracia inútil. Y llenaron así los escenarios de los juegos.

Quizá habría sido mejor no tentar al diablo. Javier Duarte sufrió sendas rechiflas el día de la inauguración y cuando acudió al certamen de volibol en su amada Córdoba, su tierra adoptiva, donde no hay quien lo quiera.

No se le da el baño de pueblo al gobernador de Veracruz. Cuando desciende a la tierra de los mortales lo hace en su burbuja de seguridad, rodeado de guaruras, aislado de todos, cosechando el aplauso fingido y las sonrisas prestadas.

Duarte es impopular. Se vio en la inauguración de los Centroamericanos, el viernes 14. Ahí escuchó una sonora rechifla en el estadio Luis “Pirata” Fuente, compartida con la que le tocó al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, al mencionar que hablaba a nombre del Presidente Enrique Peña Nieto, fresca en la memoria la indolencia y la negligencia por el caso Ayotzinapa, desentendido el gobierno federal durante diez días porque, alegaron los imbéciles, que la desaparición de los normalistas era asunto del gobierno local, del gobierno de Guerrero. ¿Y los vínculos de los policías agresores con el narco, sabido por todos, acreditados por el CISEN y la PGR?

Vendría otra rechifla, la de Córdoba, el sábado 22. Duarte acudió a la final de volibol. Lo recibía su gente, los cordobeses a los que representó como diputado federal. Lucía a reventar la Arena Córdoba. Iluso, esperaba una aclamación.

Apenas apareció, anunciada su llegada, comenzó un sonoro abucheo, gritos, silbatinas, mentadas, voces de repudio. Y ahí, junto al presidente del Comité Organizador de los Juegos Centroamericanos, Carlos Sosa, tuvo el gobernador de Veracruz que compartir el bochorno, la vergüenza, la humillación.

Javier Duarte tiene imán: atrae al ridículo. Pudo glorificarse con los Juegos Centroamericanos y les dio al traste. Un día dijo que serían los mejores juegos de la historia. No, fueron las más grandes rechiflas de su desvencijada carrera política.

Resume la rechifla una expresión de repudio. Duarte no es el líder que Veracruz requiere, impuesto con votos falsos, heredero de un desastre financiero que él mismo, siendo secretario de finanzas del fidelismo, negado para la política, cómplice por omisión del crimen organizado, al que dejó hacer lacerando el tejido social, perverso descomunal por usa a la Procuraduría para inventar culpables y saciar venganzas personales. Así, cómo no lo iban a denostar.

Hoy es abucheado; después será condenado.

Archivo muerto

Implicaciones jurídicas aparte, razones legales cuestionables, Enrique Aguilar Urcelay está en la cárcel por una decisión política. No se dejó arrebatar su notaría. La peleó y la recuperó. Enfrentó acusaciones y denuncias, unas válidas, otras no. Y al final, doblegó a Javier Duarte, el gobernador. Un día, hará casi dos años, la notaría 14 de Coatzacoalcos fue intervenida, conminado Aguilar Urcelay a entregar libros, sellos y todo el arsenal del notario. Pero el proceso se vició, frágil la notificación, mal ejecutado, un oficio fechado a destiempo, producto de la “apurancia” de quienes ya tenían candidato para el cargo, la pandilla duartista, la familia voraz. Aguilar Urcelay impugnó el proceso y finalmente revocó la cancelación de su patente. Quienes andan en pos de la notaría 14, tiempo atrás habían logrado parte de su misión: desaparecer documentos notariales del Registro Público de la Propiedad, entre ellos el título de propiedad de la Sucesión Bringas. Quedaba pendiente borrar toda evidencia de los libros que manejaba el notario Aguilar Urcelay. Y están a punto de hacerlo. El móvil es político y un insider duartista sostiene que también empresarial. Políticos y empresarios, Javier Duarte y su suegro Tony Macías, entre otros, saben lo que representa la notaría 14, los documentos ahí contenidos, el título Bringas, cuya validez se la dio un juez, ratificaron magistrados federales, la avaló el gobierno de Dante Delgado Rannauro, le sirvió al magistrado Edel Álvarez Peña en su pleito con Rogelio Lemarroy para agenciarse el predio aledaño a Soriana, le sirve a Coatzacoalcos para demostrar que el gobierno de Veracruz robó 6 millones de metros cuadrados, en una reserva territorial cuyas medidas inventó el notario público número 4, Juan Hillman Jiménez, tal como lo demuestra el plano de la Secretaría de la Reforma Agraria que da la dimensión real de lo que fue —y entre qué coordenadas se dio— la expropiación para crear el fallido Puerto Industrial del Ostión. Por eso Aguilar Urcelay está en la cárcel, acusado de un fraude procesal que no se configura. Pasa sus días en la sombra, en el Cereso Duport Ostión, quién sabe si porque haya cometido alguna falta, pero sí por lo que la notaría 14 atesora. Aguilar Urcelay no es un santo ni va para allá, pero su detención es política. Suena su caso en el gobierno federal, en el círculo peñanietista, donde se resolvió que la notaría debía volver a él, a lo que se opone con ferocidad el gobernador Javier Duarte de Ochoa. ¿Duarte contra EPN? Por supuesto que sí. Hay más...¿Qué más pudo haber provocado el asesinato de José Antonio Férez Kuri? ¿Los negocios turbios que venía realizando un alto funcionario de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos? ¿La información que sobre esos ilícitos atesoró Férez Kuri, entonces subdirector de Operación y Mantenimiento de la CMAS? Aunque soterrada, acallada, oculta, la información consta en un reporte extrapolicíaco de explosivos alcances, a la vista el perfil del personaje tocado por la información que se filtró de sus multimillonarios negocios en la CMAS. ¿Nombres? Por ahora no. Se trata de ver hasta dónde llega la telenovela del procurador Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”, a quien le vuelven a imputar tortura para incriminar a cinco personas, a quienes les atribuye la autoría intelectual del asesinato. ¿Nombres? Se trata de saber qué hará el gobernador Javier Duarte de Ochoa con los instintos criminales de quienes medran al amparo de una institución oficial y cuando son descubiertos, ordenan ejecutar sin piedad, tan solo para enviar el mensaje al bando rival. ¿Nombres? Se trata de armar un ajedrez judicial donde el alfil tiene más poder que el mismo rey. ¿Nombres? Luego porque sólo así tienen sentido este juego... Ya sin su chamarra roja, perdido por instantes entre la masa de agresores, Guillermo Ibarra Macías desata su furia contra una manifestante. Se le ve tomar una pancarta. Se le ve arrebatarla. Se le ve destruirla. Se le ve arrojarla. Misión cumplida ese día, 15 de noviembre, a unos metros de donde se celebraba el duatlón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, sobre el malecón de Coatzacoalcos. Increpaba así el director de Obras Públicas Municipales, cual vándalo represor. Puede verse su gesta desde el minuto 5:24, en el video que circula en internet: https://www.youtube.com/watch?v=YNHGhgx0nAU. Ahí también un porro que grita a los manifestantes “eres una perredista de mierda”. ¿A eso los envió el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol? Eso es fascismo. Eso es propio de dictaduras perfectas pero inmorales...¿Quién es ese líder transportista al que sus acreedores ya no ven cómo cobrarle considerable cantidad de dinero pactada al calor de una diligencia judicial, que le permitió agenciarse 4.3 hectáreas de terreno? Cuentan sus acreedores que de demandante va a pasar a demandado...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Guillermo Ibarra Macías, espíritu de porro

* Veracruz, ahogado en una deuda de 55 mil millones * Y los Centroamericanos nos costaron 3 mil 176 millones * Férez Kuri y Sandra Moreno * De Cinépolis a la tragedia * Lo que se calló el procurador * Las redes y otras historias * Transportistas repudian maniobra de Renato * El político y la coca.

21 de noviembre de 2014

Torvo y violento, Guillermo Ibarra Macías asume pose pandilleril. Reta con la mirada. Empuña el bastón retráctil. Encara. Lo guarda y se refugia entre la Fuerza Civil, oídos sordos a los manifestantes que lo increpan, que gritan que anda armado.

Corre esa estampa en las redes sociales. Dos, tres, cuatro videos evidencian que el director de Obras Públicas tiene afanes enfermizos por la agresión y devoción por la violencia. Lo desnudan las escenas y generan una reacción viral, descomunal el repudio, los gritos de condena, los insultos, las mentadas, la exigencia de que un funcionario así, con espíritu de porro, se debe ir.

Aquel sábado 15, hará una semana, había presagios de conflicto. Iniciaba los Juegos Centroamericanos y del Caribe en la sede de Coatzacoalcos. Se advertían manifestaciones por los 43 normalistas de Ayotzinapa. Protestarían por la inseguridad, asesinado cuatro días antes José Antonio Férez Kuri, en el estacionamiento de Plaza Patio, indignada la sociedad.

Llegan los manifestantes, maestros, telefonistas, petroleros, sociedad civil. Rondan las 9 de la mañana. Se hallan en la confluencia de Lázaro Cárdenas y Bravo. Pintan sobre el pavimento varias siluetas y el número 43.

Son observados desde las vallas metálicas. Un nutrido grupo de empleados del ayuntamiento los tiene a distancia. Su misión es mantenerlos ahí. Nadie pasa. Ese es el acuerdo previo. Hasta las vallas y nada más. Escuchan los discursos, los reclamos, las condenas al gobierno por la desaparición de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa.

Se prende la mecha. El video no muestra el instante en que se incendiaron los ánimos. Se ve el jaloneo. Se escuchan los gritos. Un empleado municipal se tambalea, golpeado por un bote de aerosol. Se lleva las manos a la cara, a los ojos.

Entre los manifestantes también hay agredidos. Maritza Mijares, una joven maestra, es tomada de su brazo derecho. Su padre, quien tiene capacidades diferentes, intenta auxiliarla. Es maltratado, jaloneado. Maritza lo defiende. Vuelve a ser jaloneada y horas después muestra en las redes sociales los moretones que le provocaron.

Hay un momento revelador en los videos. Uno de ellos, captado a corta distancia, permite ver el andar de Guillermo Ibarra Macías. Pasa a primer plano. En su mano izquierda empuña un bastón retráctil. Lo muestra son rostro soberbio. Permanece un instante frente a los manifestantes. Reta con la mirada. Luego golpea la punta del arma con fuerza. Lo vuelve a hacer. Así hasta que el bastón se cierra.

Comienza a alejarse. Pasa junto a dos elementos de la Fuerza Civil. Uno lo observa, el otro mantiene su mirada puesta en los manifestantes.

Se escucha una voz de varón que grita “Hombre armado, hombre armado, oficial”. Pero el oficial ni se inmuta. Una mujer de blusa blanca sigue al director de Obras Publicas y le hace ver a los policías que el funcionario exhibió un arma. Otra voz grita que los policías están del lado del agresor, evidente la complicidad de los uniformados. ¿Fuerza Civil? No, Fuerza Encubridora.

Facebook fue el acabose para el funcionario prepotente. Lo balconearon. Lo destazaron. Le llamaron “arbitrario”, “animal”, “cobarde”, “lambiscón”, “criminal”, “abusivo”, “asesino”, “efebo, protegido de Marcelo”.

Virulenta, la reacción popular conmina a alcalde Joaquín Caballero Rosiñol a actuar. Si no lo hace, le dicen, es cómplice. Y si se niega a actuar, que renuncie.

Equiparan a Guillermo Ibarra Macías con David Porras Pacheco, aquel director de Ingresos de la Tesorería municipal que un día, ebrio, fue a la zona de tolerancia y porque le habían cobrado la cuenta de una parranda a su hermano, sacó el arma y comenzó a disparar. Se sació cuando vio muerto a un mesero, Miguel López García, alias “La Mayra”.

Tuvo que huir. Fue ayudado por Marcelo Montiel Montiel, su protector y padrino, la impunidad a todo su nivel.

Pero David Porras estaba ebrio. El director de Obras Públicas no. O cuando menos no se le pudo apreciar.

Ibarra Macías viene de otro hecho de sangre. Su chofer, José María Cervantes, golpeó arteramente al ingeniero Guillermo Drago González en las oficinas de Obras Públicas, el 29 de octubre. Drago pedía, exigía, que atendieran una petición para desazolvar un canal pluvial en la colonia Puerto México. Cuatro veces había acudido a la dependencia. La última fue determinante. Ironizó sobre el “servicio” que daban ahí, propio para idiotas que creen que ahí están para servirle a la sociedad.

Salió el chofer de la oficina de Guillermo Ibarra. Se le fue encima. Lo tundió a golpes. Lo pateó. Le hizo perder dientes; le fracturó la nariz y el brazo; le provocó un derrame en el ojo izquierdo, y le generó moretones en todo el cuerpo.

Guillermo Drago denunció el caso penalmente. Señala al chofer como el auto material, pero a Guillermo Ibarra como el autor intelectual de la agresión.

Condenado por la opinión pública, sigue en el cargo como si no hubiera ocurrido nada. Permanece feliz, gozoso y jocoso. Se pavonea en eventos públicos. Disfruta ser el Señor de las Obras y el protegido del alcalde Caballero Rosiñol. Es el cinismo político. Es la corrupción en Veracruz.

Ibarra no es director de Obras Públicas por accidente. Está ahí por su relación con Joaquín Caballero, amigos de años, socios en negocios, el más célebre en Perconsa, cuando en 2003 estuvieron a punto de reventar a la constructora Gonzal, cuyo dueño real, Luis Martín González, logró capitalizar el conflicto, cosechar obras que le entregó Marcelo Montiel y terminar siendo líder de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción en Coatzacoalcos. Tapaos los unos a los otros.

Complicado, el sentido de su amistad es aberrante. Un amigo no daña al otro. Un amigo no lo enloda. Un amigo no agravia a la sociedad y se sirve de la complicidad.

Guillermo Ibarra Macías sí. Concibe al alcalde Caballero como el encubridor de sus fechorías, el solapador de sus desmanes, el aplaudidor de sus arbitrariedades.

Verlo ahí, empuñando un arma, un bastón retráctil, que equivale a unos chacos o a un arma blanca, da la medida de sus instintos violentos, la prepotencia como norma de conducta.

Sostenerlo ahí, como director de Obras Públicas, funcionario prepotente, sirve para catalizar los riesgos del alcalde de Coatzacoalcos. Quizá quiera pasar a la historia como un alcalde represor, o como un alcalde golpeador, o como un alcalde agresor de la sociedad.

Seguro un día no lejano Guillermo Ibarra Macías sea como David Porras Pacheco. Quizá le quite la vida a alguien y vea entonces cómo por sus excesos se pulveriza la alcaldía de su amigo Joaquín Caballero Rosiñol.

Así ocurre cuando a la amistad se le concibe como complicidad.

Archivo muerto

Ah, bueno. Nos salieron caros los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Nos costaron 3 mil 176 millones de pesos. Lo revela el secretario de Finanzas, Mauricio Audirac Murillo. Y dice también que la deuda de Veracruz es de 55 mil millones de pesos, cuando que al asumir la Sefiplan afirmaba que era de 41 mil millones. Pero la incongruencia es fenomenal, agraviante: Veracruz en la quiebra y todavía nos da para financiar los Juegos Centroamericanos, pagados por el pueblo, confinados a cuatro municipios, que son sede, lo que exime a la mayoría de la población de sentirlos y gozarlos. Ah bueno, esto sí es saber despilfarrar... Incompleta, mañosamente incompleta, la investigación del procurador Luis Ángel Bravo Contreras, no consigna la identidad de esa misteriosa acompañante de José Antonio Férez Kuri el día que fue asesinado. Sandra Moreno, refiere una fuente, iba con el ex subdirector de Operación y Mantenimiento de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos. Dice el insider que acudieron a Cinépolis, en Plaza Patio, la tarde del martes 11. Al salir, en el estacionamiento, varios individuos se acercaron. Supuestamente le pidieron las llaves de su camioneta, una Toyota RAV4. Se negó a entregarlas y lo mataron. Una segunda versión asegura que fueron directo a arrancarle la vida. Otra fuente confirma que José Antonio Férez no iba solo. Lo acompañaba una mujer delgada, cabello claro, lacio. Concuerda con la fisonomía de Sandra Moreno. Refiere esa fuente que la mujer no se movía del lugar. Le preocupaba que su teléfono celular había quedado junto o debajo del cuerpo inerte de Férez Kuri, según dice la fuente, casi testigo presencial del homicidio, pues se acercó minutos después que se escucharon las dos detonaciones. Se retiró Sandra Moreno instantes más tarde, a la vista ya los funcionarios municipales y amigos de Férez Kuri que acudían ante la infausta noticia. Calló todos los detalles el procurador de Veracruz, alias “Culín”. ¿Es la mujer que gritaba: “ayuda, ayuda que me quieren secuestrar”?, de acuerdo con la crónica del periodista Ignacio Carvajal. Otra fuente sostiene que Sandra Moreno vive con el miedo en la piel, que ha variado su lugar de residencia. ¿Por qué si, según el procurador, los asesinos ya están en prisión y el caso está aclarado? ¿A quién más investigó el Ministerio Público y a quiénes dejó de investigar? Mientras, un mundo de historias corren en las redes sociales. Hablan de José Antonio Férez. Hablan de Sandra Moreno. Hablan de más. Hablan de lo que no quiere hablar “Proculín”... Se para de frente la Unión de Permisionarios Transporte Uxpanapa al diputado Renato Tronco Gómez, el agitador del sur. Cursa oficio al gobernador Javier Duarte de Ochoa, con atención a Erick Lagos Hernández, el fidelista secretario de Gobierno que no resuelve nada y donde no hay conflicto, él lo crea. Le piden que no autorice nuevas concesiones de transporte mixto rural en Las Choapas, máxime que detrás de ellas está el tormentoso Renato, quien así quiere vengarse de los transportistas que se negaron a acarrear campesinos al bloqueo de las autopistas que van a Tabasco y Chiapas. El oficio, signado el 5 de noviembre, es explosivo. Lo suscribe el líder de Transporte Uxpanapa, Mateo Gálvez Alvarado, y en varios párrafos advierten la “represalia” del diputado Tronco por no secundarlo en su chantaje al gobernador de Veracruz. Si Duarte le concede a Renato el transporte rural, pronto irá por todo el pastel, desplazará a sus competidores, monopolizará el negocio. Autorizar nuevas concesiones de transporte rural sólo para complacer al frustrado cacique chantajista, equivale a que el remedio resulte peor que la enfermedad. Si Renato doblega a Javier Duarte bloqueando el paso carretero, cualquiera lo puede hacer. Y cuando el ejemplo cunda, será el cuento de nunca acabar... ¿Quién es ese connotado priísta, experto en finanzas, ambicioso sin llenadera, asiduo al juego de casino, que en sus ratos libres, que son muchos, consume harta coca para equilibrar su atribulada mente, en compañía del pintoresco abogado del desodorante perdido? Una pista: forma parte del TUCOM...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Duarte: crimen en la víspera de los Centroamericanos

* Veracruz ensangrentado * José Férez, funcionario de CMAS, asesinado * El procu y la Operación Chiripa * ¿Robo o secuestro? * Los “amigos” de Marcelo y el complot para acabarlo * Inflan los priístas al panista Pepe Uribe * Todos contra El Chapopote * Ibarra y Chema, impunes * Amenazas a Presencia.

16 de noviembre de 2014

Cundido de violencia, el Veracruz de Javier Duarte de Ochoa ofrece un escenario de sangre en plenos Juegos Centroamericanos y del Caribe: muertos y más muertos, fosas clandestinas, oleada de feminicidios y el crimen de un funcionario público con un final inverosímil.

Llega a su cita con el destino el gordobés. Arranca la justa deportiva entre escándalos, entre el reproche y el repudio social, entre rechiflas y mentadas, marcada por la ira de los veracruzanos que aún no digieren que el pseudo jefe de las instituciones pregone respeto a la ley cuando es política de estado violarla, reprimir y someter con el uso de la fuerza.

Duarte y su pandilla —fidelistas y duartistas— han negado la gravedad del ambiente violento y el quiebre del estado de derecho, suplantándolo con cifras maquilladas, estadísticas alteradas y la mentira oficial.

Traumático, el Veracruz de Javier Duarte es escenario de luto y dolor en miles de hogares, pues el que no cae por las balas del crimen organizado, lo hace por la brutalidad de la policía acreditable, que secuestra, tortura, mata y sepulta en parajes solitarios, ocultos, obvia su intención de mantener impune su actuar criminal.

No quería el gobernador que Veracruz ofreciera un espectáculo deplorable al mundo, pero la violencia rebasó sus controles y a unos días de inicio de los Juegos Centroamericanos se halló una fosa clandestina con siete cadáveres en Pueblo Viejo, al norte de la entidad.

Sin una política pública, su policía como mero espectador, ve llegar una oleada de feminicidios. Las matan sus familiares, las matan desconocidos, las matan a pie de carretera, las matan entre las sombras de la noche.

Destaca una joven de 16 años, embarazada, a quien el novio la golpeó hasta matarla y luego le prendió fuego, en Nanchital. Ardía su cuerpo aún cuando fue descubierto la mañana del domingo 2 de noviembre. A dos semanas, nadie ha sido aprehendido.

Tres días antes del inicio de los Juegos Centroamericanos, se cimbra Coatzacoalcos con el asesinato del subdirector de Operación y Mantenimiento de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos, José Antonio Férez Kuri. Le pega el crimen al círculo social adinerado; al alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, su amigo de juventud, casi su hermano; a las estructuras de seguridad que se quedan petrificadas, rebasadas.

Férez Kuri era querido entre los suyos y también en los núcleos políticos que operan electoralmente, las promotoras sociales, los jefes de manzana, donde dispensaba servicio y favores, donde le resolvía sus demandas a los activistas del voto priísta.

Su muerte es una contradicción. Su esclarecimiento, un galimatías.

Llegó la noche del martes 11 a Plaza Patio, a unos metros de los cajeros de Banamex y Bancomer. Faltaban minutos para la 7. Pasarían unos instantes. Sobrevinieron las detonaciones. Su vida se esfumaría en cuestión de segundos.

Hay tres versiones. Una apunta a que llegó, descendió de su vehículo, una camioneta Toyota RAV4 y fue abordado por los criminales. Le pidieron las llaves, se resistió y lo mataron.

Difundida en redes sociales esa misma noche, la segunda advierte que Férez Kuri presenció cuando una mujer era secuestrada. Pretendió ayudarla y lo ultimaron.

Al día siguiente del crimen, el miércoles 12, se dio a conocer la tercera versión (Imagen del Golfo). Férez Kuri se habría visto con un familiar, quien se hallaba a bordo de una vagoneta Nissan, en el estacionamiento de Plaza Patio. Le entregaría unos documentos. En ese momento lo interceptaron los asesinos y le arrancaron la vida.

Ávido de protagonismo, urgido por el gobernador Javier Duarte para sofocar las reacciones por el crimen, el procurador de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”, volvió a urdir una más de sus telenovelas. Llegó a Coatzacoalcos, el viernes 14, y hubo show.

Sustentó su tesis en el robo de la camioneta y la resistencia de Férez Kuri a entregarla. Confirmó que fueron dos disparos. Presentó a cuatro de los cinco presuntos asesinos, todos confesos, evidentemente estropeados. ¿Tortura como método judicial?

Les imputó ese y otros dos crímenes: el del catedrático de la Universidad de Sotavento, Anthony Jiménez Cárdenas, a quien también le robaron su vehículo, y el del empleado de la negociación El Pollo Feliz, Emilio Carrera Martínez, a quien sólo lo ultimaron de más de 10 balazos, sin hurtarle el auto.

Cosecha grande la de “Proculín”. Fue por los asesinos de Férez Kuri y halló a los autores de los crímenes de otros dos ciudadanos. Operación Chiripa.

Nada se sabe de la persona —una versión asegura que es una compañera de trabajo— con quien se habría entrevistado Férez Kuri. Extraoficialmente, la policía hizo trascender que su nombre es Sandra, pero el procurador Bravo Contreras evade decir qué razón tendría para estar ahí, en el momento del asesinato y que documentos le serían entregados.

De los detalles del crimen escribió el periodista Ignacio Carvajal, en blogexpediente.mx. Enfatizaba que la mujer que presenció el crimen entró en crisis. La asistió el vigilante.

“Vi a un mujer gritando ‘ayuda, ayuda que me quieren secuestrar’. La metí a la plaza y le dije que se fuera corriendo hasta dentro y se escondiera”, decía el guardia. Luego se acercó, observó, verificó y constató que el funcionario de CMAS había muerto. ¿Fue robo de camioneta o ciertamente Férez Kuri intentó evitar un secuestro? ¿Y dónde está la mujer?

Otra más: según la versión oficial, Férez Kuri ingresó a Plaza Patio y ahí habló con una persona —¿Sandra?—, pero su auto no lo estacionó del lado de la entrada a la plaza, sino a la vuelta, donde se hallan las sucursales de Banamex y Bancomer.

¿Por qué dejar el vehículo en un área alejada de la entrada de la plaza, de noche, a sabiendas que en Plaza Patio cada día son más frecuentes los robos de autos, los asaltos y los secuestros? ¿Cuál es la explicación del procurador Luis Ángel Bravo Contreras, “Culín”?

Insuficiente, la “solución” al caso Férez Kuri no ha satisfecho a familiares y amigos del ex funcionario. “Ojalá que sean ellos y no que más adelante los dejen libres por falta de pruebas o violaciones al proceso”, confía en corto uno de ellos. ¿Operación chivo expiatorio?

Por lo que representaba socialmente, la pérdida de José Antonio Férez Kuri impacta a un amplio sector social, al jet-set. Le pega a los inversionistas, a los constructores, a los profesionistas, a políticos de diversas corrientes priístas. Les mataron a uno de los suyos.

Cerca del cadáver, los familiares, los amigos, los curiosos estallan. “Ya estamos hasta la madre de esta inseguridad (...) Pinche gobierno (...) “Pinche ciudad de mierda, ya no se puede vivir acá, pinche gobierno”, recoge la crónica de Ignacio Carvajal. “Pero aquí no pasa nada” (...) “Cuál pinche seguridad, es una mierda esto”, refiere Imagen del Golfo.

Veracruz es violento. En el Veracruz de Javier Duarte sigue corriendo sangre. Se multiplican los levantones y la extorsión. Se asesina a sangre fría. Y pervertidas, las instituciones son parte del delito o actúan con disimulo, cómplices y encubridoras.

Convertida en un show estilo “Culín”, la justicia veracruzana no resuelve los casos para desagravio de la sociedad; lo hace para el lucimiento del procurador y sus cejas depiladas y para maquillarle la imagen al gobernador. Es el caso de José Férez. Es justicia a la carta, justicia para engañar.

Así llega Javier Duarte a su cita con los Juegos Panamericanos. Veracruz ensangrentado, violento, fuera de control; es el escenario del caos duartista.

Qué papelón. De Veracruz para el mundo.

Archivo muerto

Complotean entre muros los Integra, los ivanistas, los joaquinistas, los chagristas, los anayistas y hasta notarios públicos con hambre de terrenos ajenos, que ya diseñan la jubilación del ex alcalde Marcelo Montiel Montiel. Se reúnen en corto, reclutan promotoras, seleccionan cuadros y confeccionan a quien será el candidato del PAN al que habrán de apostarle todo su capital: José Encarnación Uribe Pozos. Enemigos unos, traidores otros, desde el nuevo TUCOM (Todos Unidos Contra Marcelo) esta runfla de priístas de temporal ya cayeron en la cuenta que el proyecto de MMM, Víctor Rodríguez Gallegos, El Chochol o El Chapopote, brazo derecho del delegado de la Sedesol federal en Veracruz, es inamovible, así Jesús Moreno Delgado verbee a quien lo escuche y se autopostule como la mejor carta del PRI de cara a la elección federal de 2015, sólo porque dice que “más vale ser el candidato de Joaquín que ser el candidato de Marcelo”. Es lo que sembró Marcelo Montiel: sus hijos políticos —el alcalde Joaquín Caballero, el líder del PRI, Luis Rafael Anaya, y Jesús Moreno, el protector de las denunciadas pseudo psicólogas sin título y sin cédula profesional que están a sus órdenes en el DIF municipal— aliados con sus enemigos naturales, los ivanistas, los chagristas y hasta la intragable Mónica Robles —la diputada que se le sube a las barbas a su coordinador Callejas Arroyo—, todos sopla que sopla para inflar al regidor panista Pepe Uribe, el nuevo iluso de sus locas aventuras, y así pegarle al PRI. ¿Sabrá Pepe Uribe que para ser candidato a diputado debe solicitar licencia “definitiva” a su cargo de regidor? O sea, si pierde o le niegan la candidatura en el PAN, simplemente se va a la banca por lo que resta del cuatrienio y lo invertido para ser regidor termina en la basura. No son una ni dos las sesiones del complot. Son varias y están documentadas. Alumnos aventajados los cuervos de Marcelo; los crió y ahora le van a sacar los ojos... Desparpajado, sonriente, afable, Guillermo Ibarra Macías dispensaba saludos a diestra y siniestra mientras esperaba la llegada del gobernador Javier Duarte, figura central de la inauguración de Plaza Sendero, el nuevo centro comercial de Coatzacoalcos, a la que, como siempre, llegó tarde el gordobés. Días atrás, el 29 de octubre, su chofer José María Cervantes, protagonizó una agresión criminal contra el ingeniero Guillermo Drago González en las oficinas de la Dirección de Obras Públicas Municipales. Embarrados Chema e Ibarra, son señalados en la denuncia que interpuso el agredido ante el Ministerio Público del fuero común. A ello ofreció el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol que pagaría quien tuviera que pagar, así fuera su amigo y socio Guillermo Ibarra. Pero había que verlos bromear mientras esperaban al impuntual Duarte, con ellos el secretario de Obras Públicas, Fernando Ramos, y un empresario de apellido Santopietro. O sea que Ibarra se queda aunque Guillermo Drago lo señale de la autoría intelectual de la agresión. Impunidad joaquinista. Y hasta hay una versión de que el chofer de instintos criminales, José María Cervantes, sigue cobrando y que somos los coatzacoalquenses quienes les pagamos su salario. Doble impunidad joaquinista. ¿Alguien dijo “se hará justicia”?... Campaña difamatoria en redes sociales, intento de allanamiento, tipos deambulando en torno a sus oficinas, clima de tensión en torno al periodista Roberto Morales Ayala, director de diario Presencia, y su equipo de trabajo, entre ellos los reporteros y editores Hernán Villarreal Cruz y Armando Serrano Domínguez. Usuarios de Facebook, unos con nombre y rostro, otros embozados, les endilgan una relación con un jefe narco, “El Frutas”, y dicen que ya vienen los matazetas por ellos. La vileza es propia del grupo tronquista; un tal “Juan José Pérez”, cuyos amigos en esa red social está conformada por los aliados del diputado Renato Tronco, usada esa cuenta en la campaña por la presidencia municipal de Las Choapas para denostar a los adversarios y críticos del diputado-aviador, es quien lanza el ataque-amenaza. Otros aliados de Tronco se van al ataque directo. La madrugada del jueves 13, dos individuos intentaron allanar Presencia. Horas después, merodeaban por la sede del medio, se cambiaban de ropa, caminaban, volvían a observar hacia el interior del rotativo. La denuncia va en camino y la tomará la Procuraduría General de la República. Las agrupaciones defensoras de periodistas ya saben del caso. Que Tronco y sus bichos pongan las barbas a remojar...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

La fuga de Peña Nieto y el factor militar

* Ayotzinapa, una vergüenza nacional * El Ejército no actuó * Duarte y la indemnización de Santa María * De Hombre y el basurero * 250 mil mensuales * Otra denuncia contra Manuel Bringas y Samuel Muñoz * La reina del Bingo y el rey del petróleo * Tahúres en el Crown * El candidato y la mujer golpeada.

11 de noviembre de 2014

Ayotzinapa y Tlatlaya. Guerrero y Michoacán. Estado de México, Tamaulipas y Veracruz. Los Abarca, Los Chuchos, Peña Nieto, el narco, los Templarios, los Zetas, los Golfos, los Chapos, la policía, el Ejército, la violencia, el baño de sangre, las fosas clandestinas. Es la ingobernabilidad, y el Estado fallido, y el terrorismo de Estado, y terror criminal. Con todo lo doloroso que suene, sí, ese es México.

Es México donde su Presidente se fuga a China en medio de la crisis, huyendo de todo, de la implicación del Estado en la desaparición y muerte de los 43 estudiantes de la normal Raúl Isidro Burgos, huyendo también del escándalo de la “Casa Blanca”, pues es insultante que en un país empobrecido, Enrique Peña Nieto posea una casa de 86 millones de pesos.

Es Tlatlaya, estado de México, donde una partida militar se enfrena con un grupo delincuencial. Los somete. Los confina en una bodega. Regresa a los tiempos de los juicios sumarios. Los coloca en una pared y les dispara. Fue una ejecución.

A quienes acusaron que el Ejército incurrió en un crimen, el gobierno peñanietista respondía con indiferencia. Luego lo defendió. Pero cuando presionó la prensa internacional, Peña Nieto dijo que había conductas individuales y cedió parcialmente. El Ejército a salvo y los ejecutores sujetos a juicio. La justicia tiene que venir del exterior.

Es México donde el gobierno recurre a la infiltración de las marchas de protesta, se deja agredir, sus porros embozados incendian la Puerta Mariana de Palacio Nacional, y luego lanza argumentos de condena: no se puede pedir justicia mediante el uso de la violencia.

Es México donde el procurador externa fastidio —“ya me cansé”— ante las preguntas de la prensa en torno a la versión que apunta a la muerte de los normalistas, y que genera reacciones virales en las redes sociales. También el pueblo dice “ya me cansé”. Se cansó de tanta corrupción, tanto cinismo, tanta impunidad, tanto político desgraciado que finca su riqueza sobre la pobreza de la sociedad.

Vergonzosamente se fuga Peña Nieto cuando naufraga en un mar de incredulidad y su régimen soslaya toda alusión a la inacción del Ejército ante el llamado de los normalistas. La omisión, por si el Presidente no lo sabe, también es delito.

Ayotzinapa le quema las manos al Presidente. Desnuda el vínculo entre el poder político y el narcotráfico, las policías usadas como halcones del crimen organizado, ejecutores de órdenes mortales, las fuerzas de seguridad al servicio de los malosos.

Peña Nieto se ha dedicado a mentir, a omitir y a tratar de confundir. Clasificada, precisa, documentada, la información que posee el Presidente le dio desde un principio la lectura real de Ayotzinapa, específico el papel del gobernador de Guerrero, el del alcalde de Iguala, el de las fuerzas militares, todos implicados pero a éstos los encubre.

Maniobra Peña Nieto y destituye al gobernador de Guerrero; aprehende al alcalde de Iguala y a su mujer, la dueña de la plaza; implica a otro alcalde, el de Cocula; caen los perredistas y también las piezas de Andrés Manuel López Obrador.

Pero hay un cabo suelto: el Ejército.

Peña Nieto le da un cariz político al atropello cometido con los 43 normalistas. Supone que destituyendo a un gobernador, Ángel Aguirre Rivero, armando la aprehensión del alcalde de Iguala, deteniendo a más de 70 policías y narcos, la sociedad le va a aplaudir.

¿Y los militares que pecaron de omisión y quizá de acción?

Intocable, el Ejército no es testereado. Es inmaculado en el código peñanietista, así haya evidencia de que no actuó. Pudo evitar el crimen, pero dejó que los policías iniciaran el festín sangriento, que terminó con 43 cuerpos calcinados.

Del 27º batallón del Ejército se cuentan historias que provocan indignación. Un sobreviviente de la masacre, Omar García, advierte que una vez que la policía detuvo a los normalistas, la noche del 26 de septiembre, el Ejército los criminalizó, los intimidó, y dejó que el levantón se consumara. Así lo difundió a Aristegui Noticias:

“Llegó el Ejército acusándonos de allanamiento (de un hospital), dándonos culatazos y al compañero herido también lo sometieron”, reveló el estudiante.

Omar les preguntó a los soldados: “Oigan, no están viendo que está gravemente herido, lo que necesitamos es apoyo”. En ese momento el joven ayudaba a uno de sus compañeros heridos, quién todavía no se recupera.

“Fue ahí cuando nos dijeron: Ustedes se lo buscaron, eso les pasa por andar haciendo lo que hacen”, agregó.

Para el joven la forma de actuar de los militares es un “reflejo de la criminalización (contra los normalistas), que han insertado en las fuerzas del orden”.

Además, los soldados los fotografiaron a todos. “Nos dijeron: den sus nombres reales porque si nos dan sus nombres falsos nunca los van a encontrar”.

Ahora Omar se pregunta qué hizo el Ejército en dos horas, las dos horas que no aparecía por ningún lado.

“Durante este tiempo el Ejército ni sus luces”, remarcó.

“Después de la segunda balacera a las 12:30 (de la madrugada) aparece el Ejército”, precisó.

Fue el Estado, le gritan a Peña en el Zócalo. Se lo gritan en las redes sociales. Se lo gritan en las marchas en México y en el extranjero. Y sí, fue el Estado. Aunque Murillo Karam diga que “Iguala no es el Estado mexicano”, el Ejército y su omisión sí implica al Estado.

¿Por qué desapareció el Ejército durante dos horas, justo cuando ocurría el levantón, la madrugada del 26 de septiembre, detenidos por la policía por órdenes del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, para que los normalistas no sabotearan el informe de labores de su esposa, María de los Ángeles Pineda, la jefa de la plaza, hermana de líderes del grupo delincuencial Guerreros Unidos?

Jesusa Cervantes, en Proceso, también advierte la omisión del Ejército y el encubrimiento del gobierno peñanietista:

Pareciera que lo importante no es la verdad sino la “percepción”. Y en este mover de piezas hay una que Murillo prefiere no se toque, incluso ¡avala! en su omisión. Se trata del Ejército.

¿Por qué no actuó cuando los jóvenes les pidieron ayuda? ¿Por qué no se le investiga? La respuesta está en lo que en tono molesto dijo Murillo a la reportera María Idalia Gómez cuando lo inquirió sobre ello: “El Ejército, como todos los ejércitos del mundo, se mueven sólo por órdenes. Yo nomás quiero saber a quién hubiera apoyado? Obviamente a la autoridad, hubiera sido peor, mucho peor, qué bueno que no salió”. El mensaje es, al Ejército no se le toca.

Ejército, PGR, CISEN, Gobernación, los Chuchos, el PRD, Aguirre Rivero, todos sabían qué negocios traían los Abarca con el narco y su proyecto para perpetuarse en el poder y todos callaron y solaparon. Narcopolíticos, criminales, detenidos supuestamente en Iztapalapa, en el DF, los Abarca sirven hoy para deslindar a los militares de su parte de responsabilidad.

Del 27º batallón se cuentan historias malas e historias peores. No sólo no actuó sino que una de las balaceras ocurrió a dos kilómetros y llegó tarde al lugar de los hechos.

Ayotzinapa sigue sacudiendo la conciencia colectiva. Oficialmente los normalistas están desaparecidos, pero el cansado procurador Murillo Karam admite que los narcos asesinaron a una buena parte de los normalistas, los incineraron y luego diseminaron sus cenizas.

Es una crisis mayúscula, impensada, la mayor en las últimas décadas. Se esfumó el “milagro mexicano”. Ni quién se acuerde de las reformas estructurales. Protestan en México. Condenan a Peña Nieto en el extranjero, más cuando se sabe que en medio de la pobreza, el Presidente se construye una mansión de 86 millones de pesos. El México real es desigual. No hay desarrollo si persiste la injusticia, si la seguridad está rebasada por la violencia.

Y para evadir el conflicto, Peña Nieto se fuga a China. Qué fregón.

Archivo muerto

Por más que lo pregone, Javier Duarte no es ajeno al caos urbano de Coatzacoalcos, la mecánica de las invasiones de predios, la indolencia oficial y la ambición por las tierras ajenas. Duarte, entonces secretario de Finanzas de Veracruz, tuvo en sus manos el 22 de enero de 2009 el convenio de indemnización de lo que hoy es la colonia Santa María. El documento está a la disposición. Pagaría el gobierno de Veracruz, entonces, 19 millones 592 mil 213 pesos por una extensión de 10 hectáreas, y con ello le daría certidumbre a las cientos de familias asentadas en ese lugar. Pero le ganó la ambición a Fidel Herrera Beltrán y a Javier Duarte y decidieron alentar los asentamientos irregulares y luego las invasiones. Es su esencia. Los pillos sirven para hacer pilladas... Insólita paradoja: el delegado de la Procuraduría de Medio Ambiente estatal es el mismo que facilita el predio en que se deposita la basura de Coatzacoalcos, y con ello se provoca un grave daño ambiental. Un insider de palacio dice que tiene Rafael de Hombre López una buena razón: 250 mil pesos mensuales que recibe una familiar por la renta del lugar. ¿Hubo estudio de impacto ambiental? ¿Se cumplieron las normas que establece la Ley de Equilibrio Ecológico federal? ¿Se consideró el daño a los núcleos poblacionales cercanos? ¿Se realiza el depósito de desechos con el uso de membranas para evitar la contaminación de los mantos freáticos? 250 mil pesos al mes son un negociazo pero lo imperdonable es que el beneficiario de semejante atentado ambiental sea Rafael de Hombre, delegado de la Profepa estatal. El insider joaquinista dice que así es; habrá que ver qué dice el funcionario federal... Malas nuevas para Manuel Bringas Burelo: acaba de serle interpuesta su enésima denuncia penal por agenciarse tierras que no son suyas. Lo enfrenta a la ley Humberto Martínez. Le imputa cargos como despojo, asociación delictuosa, robo, fraccionamiento indebido, venta o promesa de venta indebida, fraude específico y los que le resulten. Presentada este martes 4, la denuncia fue ratificada de inmediato ante la Agencia Segunda del Ministerio Público del fuero común de Coatzacoalcos, y se le asignó la investigación ministerial 596/2014 mesa III. Tiene que ver con el apropiamiento de una fracción del predio Punta Diamante, a un costado del Palacio de Justicia Federal, donde el Conde de Bringas hizo de las suyas, vendió lotes, incurrió en fraccionamiento indebido por el que también está señalado en otra denuncia del ayuntamiento que preside Joaquín Caballero Rosiñol. A su desgracia se agregan tres más de las que aquí se dará cuenta en breve. Cerca, muy cerca de donde comete sus fechorías está el reclusorio regional, pronto llamado el Palacio de Bringas, y donde morará una temporada el citado conde vendelotes, junto con su pajecito, el ex guarura Samuel Fernando Muñoz de la Rosa, el abogadazo que lo embarcó en el negocio del tráfico ilegal de terrenos... Cliente frecuente del Crown, la reina del Bingo confía en su suerte y le apuesta a todo. Célebre, la señora no hay día que no se pare por ahí, que no disfrute, que no reciba la bendición de la diosa fortuna. La secunda su marido, el rey del petróleo, también asiduo al despilfarro, y si es con lo ajeno, mejor. Par de tahúres, se juegan las cuotas de los trabajadores y el producto de sus empresas constructoras. Ella es Reyna León, la presidenta del DIF, y él, Jorge Wade González, líder de la sección 10 del sindicato petrolero, los dueños de Minatitlán. Ella, aspirante a diputada federal. Él, candidato a nada, pues dos veces ha perdido la elección. Lo que es sembrar de piedras el camino del PRI... ¿Quién es ese político, aspirante a diputado federal, que solía propinarle golpizas de antología a su esposa cuando la dama se hallaba recién intervenida quirúrgicamente y convalecía en un lecho de dolor? Una pista: es veracruzano...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Renato Tronco, seis años de complicidad

* Asignan número a las denuncias por invasiones * Van por fraccionamiento indebido * Pedro Tiburcio, apretado por ORFIS * El crédito de Tony con BanBajío * Theurel le invierte a Pepe Yunes y a Héctor Yunes * Otra denuncia contra Lilia Gema * Carmen Ramos y el detective * Leticia Subiaur y Andrés Huerta * El Chapopote Rodríguez no pinta en las colonias.

5 de noviembre de 2014

Aviador legislativo —cobra en el Congreso pero no da golpe—, Renato Tronco Gómez siente ya lo que es el desprecio del poder. Pierde sus escoltas. Le arrebatan la alcaldía de Las Choapas. Llora, se indigna, se duele. Y en respuesta, bloquea autopistas, increpa, reta, usa al campesinado y simula ser un líder social.

A Fidel Herrera lo llama amigo narcotraficante. Javier Duarte no lo pela. Deslenguado, fuera de sí, tensa su relación con el gobierno de Veracruz y se proyecta en una frase letal: o el gobernador le responde o lo va a destituir.

Loco de veras, el diputado local por el distrito XXX, el Coatzacoalcos rural, desató el 27 de octubre un episodio de caos. Era lunes. Ese día apostó a su gente sobre la autopista Coatzacoalcos-Villahermosa. Otro contingente bloqueó la supercarretera Las Choapas-Raudales-Ocozocoautla. Ahorcó así el sureste, el paso a Tabasco y Chiapas, miles de vehículos atrapados en este juego de poder.

Se cuelga de Ayotzinapa. Represor de su pueblo, golpeador de mujeres, niños y ancianos en el parque Juárez de Las Choapas, sembrador de odio, Tronco también gusta del teatro y el carnaval.

Sus mantas son un show: “En Guerrero, Ayotzinapa pudo, en Veracruz el sur también”, “Ayotzinapa valientes!!! Veracruz cobardes? ¡NO! ¡¡Ya basta de impunidad!!”, “Ayotzinapa matan, Veracruz cementerio”, “Veracruz más (+) que Ayotzinapa, periodistas, petroleros, ganaderos, comerciantes, indígenas, pastores, pescadores y también estudiantes ¡Muertos!... Y no pasa nada”.

Una más advierte que “nuestros familiares en el extranjero se manifestarán frente a la Casa Blanca, para exigir la intervención de la ONU y el cese del gobernador y nombre un interino”.

Y en una más sentenciaba: “En Veracruz, respeto absoluto a las manifestaciones y expresión de ideas… ESO DECLARASTE GOBER… EXIGIMOS QUE LO CUMPLAS”.

Supuestamente, esa mañana Tronco dialogaba vía telefónica con el secretario de Gobierno, Erick Lagos, con lenguaje vulgar:

“Así se le ha hecho siempre, pero nada más que el pedo es que yo soy el puente, yo soy el culpable, luego dicen que soy cómplice… y yo no soy cómplice. Te acuerdas que hablamos de Sedarpa, te acuerdas que hablamos de… un chingo de madres”...“Mira, de veras, yo soy a toda madre, chingaos, más demostrártelo con Las Choapas no chingues (…) lo hago porque sé que perdiendo se gana, pero ahorita no puedo compadre, es un tema que lo decía yo: no es mi hermano el que va decir que no, pero la gente ya no confía en mí, ni me respeta, se me van a encuerar. (…). ¡Cabrón!, ¿quieres escuchar?, ¿quieres escuchar si quieren ir a Xalapa?...”.

Dos días después se instaló la mesa de negociación. Fue un engaño mutuo. Llegó en plan retador, su gente encendida. Demanda reparación de caminos, programas de salud, educación, inversiones en el campo, en la agricultura y la ganadería, seguridad. Y lo hace a gritos, el insulto de los suyos, la provocación al gobernador y a sus enviados a la mesa de negociación, la mentada de madre, nunca antes un agravio así.

Es amplio el rosario de quejas: hace tres años que en las comunidades rurales no se aplican los programas de vacunación; las ambulancias son usadas sólo para eventos oficiales; faltan médicos, enfermeras, especialistas, se carece de equipos y los aparatos médicos están inservibles; hay inseguridad y al menos tres niñas han sido violadas en Agua Dulce y Las Choapas cuando intentaban lograr una cita médica de madrugada.

Ríspido, el diálogo es sólo un ardid de uno y otro bando. Enviados a decir que sí, los representantes del gobierno le admiten sus peticiones, pero no le dicen cuándo arrancarán las inversiones. Este año no, le espetó el de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesquero, pues ya no hay presupuesto a ejercer.

Ahí murió la esperanza. Renato Tronco, el dos veces ex alcalde de Las Choapas, hoy diputado faltista, levantó a su comparsa. Rompió las pláticas.

Acusa Tronco que los 700 millones del Fondo de Desastres Naturales desaparecieron. Usa su lenguaje tipo vendedor de colchones en las ferias regionales, discurso aquejado por el hipo: “Está muy claro, está muy cierto, entendible, transparente. Lo dijeron, lo reconocieron, no hay dinero, se han pagado obras y no están. Han sido honestos en decir la verdad de lo que hemos reclamado, señalado y acusado”.

Amenaza con boicotear los Juegos Centroamericanos y del Caribe, bloquear carreteras de nuevo. En ese punto está. Sigue negociando. Pretende arrancarle al gobierno de Javier Duarte la impunidad de que antes gozó, sus escoltas, las patrullas policíacas a su servicio, custodios de su familia, de sus socios y de sus cómplices.

Su vida política, pues, es una contradicción.

Cómplice del atraso, del abandono, de la desigualdad, del robo de presupuestos, de obras fantasma, Renato Tronco quiso suponer que el fidelismo lo había adoptado. Se creyó amigo del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán —“Los amigos no se niegan, así sean narcotraficantes”— y aliado de Javier Duarte. Siendo parte de la corrupción, nunca alzó la voz.

Acostumbrado a comprar elogios, financiar a su prensa vendida, obtener espacios entre los mercenarios sin pudor, resume su historia de agravios sociales con un cuento que sólo los necios quieren escuchar... y escribir.

En seis años, de 2008, cuando Fidel lo protegió de la acusación de la Procuraduría de ser autor intelectual del crimen del ex regidor Alfredo Pérez Juárez, hasta la fecha, Renato calló sobre la miseria y el silencio oficial que agobiaba a la gente del campo choapense.

Seis años bebió de las mieles del poder. Se enriqueció y justificó su fortuna diciendo que era producto de una herencia. Seguro le testó en vida Fidel Herrera, su padre político.

Ignoró al campesinado que un día creyó en él. Decenas de miles fueron parte del tronquismo y hoy si acaso 800 lo acompañan en su aventura.

Permitió que en esos tres años no hubiera vacunación en la zona rural, que se falsearan las estadísticas, que tres niñas fueran violadas por salir a buscar atención médica de madrugada, que no hubiera medicamento ni aparatos de salud. Lo que hoy reclama, Renato Tronco lo solapó.

Mientras se hacía de recursos para su cuenta personal, dejó que las inversiones al campo se desplomaran; que el agro y la ganadería carecieran de programas; que los caminos permanecieran destrozados, a excepción de aquellos en que las obras las realizaba la Unión de Ejidos 25 de Abril, su empresa constructora.

Trepado en la fidelidad, Renato Tronco fue cómplice de ese abandono que hoy denuncia. En el fondo lo sabe. Su lucha es por privilegios personales, su escolta, sus patrullas, su seguridad, su impunidad, el poder. Al campesinado lo usa, lo manipula, lo enfrenta a un gobierno que lo elevó y luego lo desplomó, lo hizo grande y lo destruyó.

Llora Renato Tronco. Se indigna y se duele. Reta y desata el caos. Son los signos del poder perdido. Le exige al gobernador Javier Duarte que cumpla y si no, lo habrá de destituir.

Lo que es perder el juicio, la memoria y la vergüenza.

Archivo muerto

Interpuestas por el ayuntamiento, concentradas en la Procuraduría de Justicia de Veracruz, en Xalapa, finalmente las denuncias por las invasiones de predios regresaron a Coatzacoalcos. Sus números son los siguientes: 121/E, 122/E, 123/E, 124/E Y 125/E, todas de 2014. Dos de ellas implican a Manuel Bringas Burelo, el autollamado Conde de Bringas, y a su abogadazo, Samuel Muñoz de la Rosa, sedicente defensor de los derechos humanos que antes fue guarura y luego comandante judicial, hoy ambos convertidos en vendelotes. Un capítulo más de “Cuando la justicia nos alcance”... Cierre de pinzas marcelista sobre Tony Macías. Su alfil, Pedro Tiburcio Zaamario, perdió facultades y poder en la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS). Lo visitó el Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz (ORFIS). Lo ató de manos. Dejó de dispensar condonaciones, factibilidades de uso de agua y todo lo relativo a la comercialización. Lo confinan en el cargo por el que cobra un salario: director jurídico. ¿Sería por aquella grabación en que se le oye decirle “panzón” a Javier Duarte de Ochoa, ninguneado el gobernador, ri-di-cu-li-za-do? Deja de fluir, pues, el dinero líquido hacia el suegro del gordobés. Y en qué momento, cuando pagar un crédito de 60 millones con BanBajío implica erogaciones mensuales de 660 mil 320.86 pesos y en algunos casos de 880 mil 320 pesos. Paga Tony Macías por los desplantes y la lengua larga de Pedro El Hablador... Doble juego el de Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—: invierte con José Antonio Yunes Zorrilla e invierte con Héctor Yunes Landa. Asegura así su futuro con el próximo gobernador de Veracruz. Financia a uno y financia al otro. A Pepe Yunes le paga espectaculares para su informe de pre-pre-precampaña; a Héctor está por solventarle gastos. Usa el ex alcalde de Coatzacoalcos —hasta ahora el peor, hasta ahora— la técnica de Carlos Slim, el magnate de América Móvil: invierte en todos los aspirantes y candidatos. Gana con el que gane... Siguen las canalladas de Carmen Ramos Rodríguez contra su esposa Lilia Gema Santiago Ríos: primero falseando hechos, a lo que se prestó el Juzgado Segundo Primero de Primera Instancia, la despoja de su hijo, la encarcela, la asedia judicialmente y hasta cabildea en el Hospital Regional para que la cataloguen como “bipolar”, por fortuna sin lograrlo. Ahora la denuncia por injurias y difamación. Manchado, retorcido, Carmen Ramos es el mismo que usa las valoraciones de la pseudopsicóloga del DIF de Coatzacoalcos, Patricia Salcedo Gómez, que carece de título o usa uno patito y una cédula profesional que en realidad es de una maestra normalista de Baja California —y están por salir a relucir otras pilladas más—, y que se vale de una receta de un conocido neurólogo que diagnosticó y prescribió medicamentos a una paciente, Lilia Gema, que él no atendió. Carmen Ramos es el mismo que mandó investigar con la detective Dunia Nextle Domínguez a una de sus anteriores esposas, Ana Hilda Montiel Almanza, llevándose menuda sorpresa, que obligó a la dama a concederle el divorcio ipso facto. Carmen Ramos es el mismo que decía tener un divorcio previo, siendo dos, y tres hijos aunque eran seis, como consta en las actas de nacimiento. Y ahora, como todo un caballero, el cliente de la abogada Leticia Subiaur —la que identificó el cuerpo de su “amigo” Andrés Huerta Vicarte, uno de los 35 muertos y mutilados por Los Zetas en Boca del Río—, se dice objeto de injurias. Vaya pues con el macho llorón... Poder compartido es poder a medias. Y su peor momento lo vive el marcelismo, a la greña sus operadores por una candidatura a la diputación federal. En el cuartel general de Jesús Moreno Delgado, director del DIF, el encubridor de las pseudo psicólogas, festinan el apodo de su acérrimo rival: Víctor Rodríguez Gallegos, al que se refieren como “El Chapopote”. De entrada, el alias es racista, y aunque parezca una contradicción que el subdelegado de la Sedesol federal en Veracruz tenga la piel subida de tono, lo cierto es que no se ve, no pinta entre el electorado, en las colonias. Tienen suerte los marcelistas que ninguna otra corriente priísta les dispute la candidatura a la diputación federal por Coatzacoalcos, pues el divisionismo es sinónimo de fracaso...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano 

Agresión criminal en Obras Públicas de Coatza

* Guillermo Drago, agredido * Ibarra y su chofer, señalados * Cinco funcionarios del DIF en el caso de falsificación * Multas de 30 mil y cárcel * La reportera y la extorsión a la SSP * Alcaldes sureños que violan normas de la ASF * Renato, Estrada y sus tres estaciones de radio clandestinas *Mensaje gay en la Tesorería.

31 de octubre de 2014

Al mediodía del miércoles 29, despreocupado, Guillermo Drago González llegó al edificio de Obras Públicas Municipales. Habló. Quiso hacerse escuchar. Fue desoído, ignorado, toreado. Se indignó. Ironizó sobre el papel de la autoridad. Y a cambio sufrió una golpiza brutal, la ira de un criminal.

Su caso va y viene en las redes sociales. Las incendia. Genera reacciones. Ocupa espacios en la prensa escrita y merece la atención de la sociedad. Concita a la solidaridad de quienes se asombran e irritan por la descomunal agresión sufrida. Convoca a un sector de la opinión pública a expresar repudio a la prepotencia oficial.

Vive días terribles en el sanatorio Semedis. Hipertenso, diabético, 67 años a cuestas, el ingeniero Guillermo Drago es víctima de la violencia pero también se convirtió en ícono de lo que la sociedad no está dispuesta a permitirle a la autoridad. Nunca más otro caso así.

Llegó ese día a la Dirección de Obras Públicas Municipales. Era la cuarta ocasión en que intentaba comprometer al ayuntamiento de Coatzacoalcos en labores para evitar inundaciones. Urgía en la necesidad de desazolvar canales, de evitar que las lluvias impactaran, que provocaran daños a vecinos, los de la colonia Puerto México, en los límites con la Petrolera.

Buscó al ingeniero Javier Arriaga, a quien antes recurrió y quien siempre atendió su llamado. Ya no lo halló. Arriaga fue transferido al DIF municipal cuando el actual director de Obras Públicas, Guillermo Ibarra Macías, solicitó su baja.

Insistió, pues, en dialogar con Ibarra Macías. No se hallaba. Decidió esperar. Transcurría el tiempo, tedioso el momento, impensable en un gobierno que se precia de gobernar “Por un Mejor Coatzacoalcos”.

Al límite de su paciencia, expresó que debía colocarse un aviso a los ciudadanos que enterase que en esa dependencia no habría solución. Y aludía que sólo los idiotas creían en la eficiencia oficial.

Activó el detonador. Un individuo presente lo increpó. Le expresó que ofendía a una trabajadora. Guillermo Drago respondió que la alusión no era para la señora. La secretaria ingresó a la oficina del director de Obras Públicas; el individuo también.

Minutos después salió el sujeto. Su nombre, José María González Cervantes, alias “Chema”. Su cargo, chofer del director de Obras Públicas, Guillermo Ibarra Macías.

Lo tuvo a distancia. Le asestó un golpe certero. Y luego otro más. Guillermo Drago cayó al suelo. Ahí recibió otra andanada, pateado a mansalva, vulnerada su dignidad, agraviado como hombre de bien.

Nadie hizo por él. Varones —si así se les puede llamar— permanecieron inmóviles. Nadie pedía que cesara la golpiza brutal. Todavía escuchó voces cargadas de amenazas.

Guillermo Drago quedó tendido en un charco de sangre. Perdió varias piezas dentales y medio litro de sangre. Presenta fractura en el tabique nasal. Su ojo izquierdo sufrió un impresionante derrame. Su antebrazo izquierdo está inmovilizado ante la presunción de varias fracturas. Pasa sangre en la orina. Su cuerpo, en general, quedó molido a golpes.

Tras la golpiza, algunas de las empleadas se acercaron y lo auxiliaron. Otras recibieron la instrucción de ir junto a él trapeando la sangre que brotaba de su cuerpo, obvia la intención de borrar las huellas de la agresión.

Llegó hasta él Juan Carrera Molina, director de Desarrollo Urbano y Ecología. Luego lo haría el secretario de Gobierno, Oliver Damas de los Santos. Lo llevarían a una oficina contigua. Quiso acercarse Guillermo Ibarra, súbitamente rechazado, increpado por el ingeniero Drago González, a quien responsabiliza de la agresión. Más tarde lo trasladaron a su domicilio en la avenida Díaz Mirón, en la colonia Puerto México.

Convalece en Semedis, agraviado como hombre, lesionado como si el atacante fuera un criminal. ¿O sí?

Hasta ahí llegó el Ministerio Público, ante el cual interpuso su denuncia penal. Resume los hechos, aporta datos, señala al chofer José María González Cervantes; implica al director de Obras Públicas, Guillermo Ibarra Macías.

Tuvo otra visita, la del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol. Alrededor de las 10 de la noche del jueves 30, dialogó. Ofreció actuar, cerrar el paso a la impunidad. Se comprometió a entregar evidencia plena de que el criminal chofer fue cesado del ayuntamiento, su baja oficial. E izó una bandera de paz.

Nada dijo, sin embargo, de la autoría intelectual de la agresión. Nada replicó en torno a la responsabilidad del director de Obras Públicas, Guillermo Ibarra, en el ataque, la instrucción al chofer para acallar al ciudadano que sólo pedía que se atendiera su petición de que sean desazolvados los canales. Ofreció el alcalde cero tolerancia y que asuma su responsabilidad quien la tenga. Habrá que ver.

Guillermo Drago González no está solo. Enfermo, hipertenso, diabético, hombre de la tercera edad, tiene a su lado su familia, sus amigos y a un amplio sector de la sociedad. Tiene también a un allegado con fuertes conexiones en la Procuraduría General de la República y uno más en el círculo cercano al Presidente Enrique Peña Nieto. ¿Me estás oyendo Joaquín?

Su caso comenzó en las redes sociales, el miércoles 29, minutos después de la agresión. Pasó a los periódicos, a la radio, pese al ofrecimiento de 30 mil pesos a los periodistas que quisieran callar. Cundió en las entrañas del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Cimbró las estructuras del marcelismo. Irritó al círculo cercano al joaquinismo. Se documentó en el gobierno de Javier Duarte de Ochoa. Y sigue prendiendo en las redes sociales, en Facebook y Twitter, donde se exhibe la prepotencia de un chofer con licencia para matar y un funcionario, Guillermo Ibarra, que resuelve sus frustraciones a golpe de puño y patada. ¿Y si el “Chema” hubiera portado un arma?

“Por un Peor Coatzacoalcos” resume el lema alterno del gobierno joaquinista, llevado a su expresión violenta de la mano de Guillermo Ibarra, el constructor, el negociante, el ex socio de Perconsa, que llegó a la Dirección de Obras Públicas supuestamente a ganar centavos cuando en la iniciativa privada cosecha dólares.

“Por un peor Coatzacoalcos” se expresa en la agresión criminal del “Chema” González Cervantes, el chofer del director de Obras Públicas, que alteró la vida, la salud, el futuro de su víctima, Guillermo Drago González, un ciudadano cuyo pecado sólo fue querer evitar que las lluvias se conviertan en inundaciones, y las inundaciones en daños a un sector de la sociedad.

Repudiable, el episodio de violencia que agravia a Guillermo Drago sirve para advertirle a una runfla de medio pelo, los achichincles de los funcionarios municipales, con ínfulas de dioses, de los alcances de la prepotencia, la altivez que distingue a la pandilla de gatos que pululan en el joaquinismo, mareados, ensoberbecidos, como si el poder les hubiera sido dado para la posteridad.

“Chema”, la mano criminal, ya está señalado. Que se actúe también contra el autor intelectual.

Archivo muerto

Malas noticias para el director del DIF, Jesús Moreno Delgado. Dice la Ley General de Profesiones que la institución que no verifique la autenticidad de un título y cédula profesional del personal a su cargo se hará acreedora a una multa de 500 días de salario mínimo, unos 30 mil pesos, en este caso en el que labora la pseudo psicóloga del DIF, Patricia Salcedo Gómez, cuya cédula que pertenece a la maestra María Leticia Campa Avilés, del estado de Baja California, y algo similar costarán las omisiones y complicidades por el caso similar de la “psicóloga” Yahana Arizveidy Lozada Parra y de los abogados Luis Arturo Ruiz Mendoza y Wendolyn Ramos Fernández, quienes han fungido como “asesores jurídicos” del DIF en medios judiciales. Y falta esclarecer cómo anda el procurador de la Defensa de Menor, Salvador Hernández Martínez, egresado de la Universidad de Xalapa (UX) aunque en el Registro Nacional de Profesionistas nadie aparece con ese nombre, con título de abogado y emanado de esa institución. Cinco casos para la ley, pues además de las multas hay sanción corporal de uno a seis años de prisión. Ah, y la denuncia puede ser por “acción popular”... Se llama Belen y era reportera de TV Azteca. Anduvo ahí, entre la información y la tenebra, hasta que un escándalo sofocado la puso fuera. Informes de Seguridad Pública de Veracruz refieren que pedía apoyo económico por destacar lo que le daba lustre a la dependencia o por ocultar lo que le quemaba las manos. Era chayote o extorsión. Y el caso irritó al secretario Arturo Bermúdez. Belen es de armas tomar. Quiso destacar, desplazar, ser la número uno. Y así grilló al jefe de información de TV Azteca en el sur de Veracruz, José Manuel Alor. Trianguló una campaña de descrédito, correos electrónicos plasmados de insidia, una andanada de lodo hasta que se descubrió qué había en el fondo. Acabó el show cuando se documentó la extorsión a la SSP. Renunció al saber que la bomba que ella activó, iba a estallar y que la iba a pulverizar. Cuentan que en Olmeca TV, donde también militó, hay una historia similar... ¿Quiénes son esos alcaldes sureños que iniciaron su obra pública violando los nuevos procedimientos establecidos por el Congreso de Veracruz y que, por ello, irremediablemente incurrieron en daño patrimonial? Son tres, dos en la zona de costa y uno en la llanura. Sus respectivos expedientes se hallan en importante oficina de Xalapa y, sin duda, formarán parte de la Auditoría Superior de la Federación ejercicio 2014... Nos quedamos sin La más choapense. Ya no oiremos Radio Mix. Nunca más Radio Bendición. Se las llevó la ley. Clandestinas las tres, difundían su música, sus mensajes y su propaganda desde Las Choapas con alcance a Tabasco y Chiapas, sobre todo en el área rural. Las usó el remedo de cacique, Renato Tronco Gómez, hoy diputado local, para controlar y embaucar a sus huestes. Las empleó el alcalde Marco Antonio Estrada Montiel en sus días de campaña, así fuera transgrediendo la ley electoral, y hoy como presidente municipal. Ambos sabían que las tres estaciones radiofónicas andaban chuecas y fueron cómplices, pues ahí tuvieron destino los recursos públicos. De las tres no quedó nada. Llegó la PGR, apoyada por el Ejército. Las intervino y las clausuró, apenas el 1 de octubre. Ya no suenan más. Se las llevó la ley... “No veo las horas de estar de nuevo en tus brazos”. Es un mensaje gay. Fue hallado en el celular del asistente dirigido a su jefe, un funcionario de tesorería del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Lo halló la esposa, mejor conocida como “La Muñeca” y de inmediato procedió por la vía judicial. ¿Pistas? Piénsenle...

 

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