UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
NO DESPERDICIAR LA EXPERIENCIA
29 de agosto 2016
Dos
años antes de nuestro sismo, se empezó a celebrar de forma oficial el 28 de
agosto como el día de los abuelos. El origen no es claro, hay quien se lo
atribuye a Porfirio Díaz, otros hablan de Lázaro Cárdenas; pero el hecho es
que ayer, muchos mexicanos aun sin ser adultos mayores fueron, o debieron
ser, festejados, no solo por ser amantes de la música de tríos y boleros,
sino por haber prolongado su prole algunos antes de cumplir 40 años.
Son
pocos sin embargo –sobre todo en las ciudades- los jóvenes conscientes del
lugar y cuidado que merecen personas que en realidad representan la semilla
original de la cual provienen. Algunos nietos y lamentablemente muchos
hijos, ven a los abuelos como alguien que estorba, a quien se relega al
último cuarto de la casa o a un asilo donde poco se les visita. A muchos de
ellos se les desea la muerte pero se mantienen vivos por el ingreso que
representa su pensión. Lo más lamentable es enfrentarse con abuelos, sobre
todo mayores de 60 años, cuyo único ingreso son las propinas como
empacadores de tiendas comerciales y que decir de las celebraciones
oficiales que se reducen a bailecitos anuales organizados más como eventos
electorales y justificatorios de imagen.
Hace 17 años se estimaba que 605 millones personas mayores de sesenta,
habitaban el planeta y que para el 2050 esta población llegará a dos mil
millones. Para el caso de los octogenarios se espera tener 395 millones de
individuos, que habrán conocido no solo a sus nietos sino a sus bisnietos.
El tema del envejecimiento poblacional, ha preocupado a diversos organismos
de la ONU, y también a gobiernos y ONG´s conscientes de que hay un alto
riesgo de maltrato y marginación, para individuos que se considera dejan de
ser productivos y por ende, circunscriben sus posibilidades de consumo solo
a aspectos vinculados con el deterioro de la salud. Todavía en algunas
sociedades tradicionales sobre todo en países en desarrollo se conserva un
cierto respeto a “los mayores”; pero en grandes urbes de países del primer
mundo, se dan casos abusivos que van desde negarles asistencia elemental -no
cambiarles ropa, gritarles, y llegado el caso atarles a sus camas o
encerrarlos en una habitación.
En
el seno de la ONU la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en
1982 devino en la oficialización del 1 de octubre como el Día Internacional
de las Personas de Edad; fecha celebrada por muchas naciones
independientemente que estas alcancen o no la categoría de abuelos. En el
caso de los países hispano-hablantes muchos de estos han designado el 26
julio, en coincidencia son la celebración de los santos reconocidos por la
iglesia católica romana como padres de la Virgen María y por tanto abuelos
de Jesús.
El
maltrato de los ancianos puede ocasionar daños físicos graves - como
permitir que se les formen úlceras por presión- y consecuencias psíquicas de
larga duración y tal condición lamentablemente también la sufren los
abuelos. En emergencias –desastres naturales, migraciones o conflictos
armados- casi siempre se les abandona prevaleciendo la idea de que son
incapaces de huir o viajar largas distancias por sobre la verdad de que
pueden ser un recurso muy valioso en el cuidado de los menores, o el
liderazgo de las comunidades.
Es
una pena que solo por el garrote de acusar a gobiernos en comisiones de
derechos humanos, es que se soslaye que tienen derecho al trabajo, a la
salud, a la vivienda, y a la participación en condiciones igualitarias de
oportunidades diversas.
La
generación nacida entre 1945 y 1955, esta ahora en el rango de quienes ayer
debieron ser celebrados como abuelos amén de haber sido testigos de cambios
profundos como la sustitución de los ferrocarriles por el metro, de la radio
por la televisión y del teléfono por IPhone. Muchos de ellos recuerdan que
el Zócalo de la ciudad capital tenía árboles en vez de ambulantes y
manifestantes. Ellos crecieron sin colesterol ni diabetes aun cuando comían
dulces de a 2 por cinco centavos, bebían agua del grifo, no murieron por
viajar en los brazos de su madre que sin cinturón de seguridad se
desempeñaba simultáneamente como copiloto y nodriza en la charchina de su
padre.
Las
bicicletas, eran para jugar –en China era todo un espectáculo en la década
de los 90 verlas en interminables procesiones- no para fomentar guerras
irracionales contra peatones ni automovilistas; la conducta de los niños no
era atribuida al plomo de la pintura de las paredes y el cuerpo, salvo
excepciones, no tenia exceso de grasa pues se hacia mucho ejercicio y sin
receta disfrutaba semanalmente de una buena desintoxicación, al no comer
carne lo viernes y ayunar hasta después de la comunión católica. Los abuelos
sexagenarios y hasta octogenarios de hoy, vieron nacer muchos genios y
aprendieron de sus aportaciones en la radio y la televisión pública como el
canal 11.
Los
árboles no eran vistos como tótems –hoy se arma una trifulca si alguien
pretende podarlos para evitar que mueran o que dañen a alguien- sino como
retos para trepar y nadie cobraba por hacerlo. Muchas casas conservan un
árbol frutal en el patio y pocos abuelos evitaban ir al pan o las tortillas
por el temor a romperse un hueso debido al levantamiento de banquetas por
raíces de árboles crecidos de manera anárquica.
Esos abuelos jugaron, en el arroyo de su calle, nadie los veía como
violadores de los derechos humanos por hacerlo en temas como “stop”
“quemados”, botella, etc. Los pleitos no se convertían en guerras, porque la
intervención de un abuelo era lo suficientemente sabia para acabar con la
crisis.
Hoy
tenemos más abuelos, pero menos amor para con ellos. Ojala los sigamos
celebrando el resto del año.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
NEPOTISMO O AMIGOCRACIA
22 de agosto 2016
Cuando el titular del ejecutivo de una nación, enfrenta una caída
espectacular en las preferencias populares -la de Chile ha llegado a tener
solo 13%- es menester, analizar el mayor número de posibles causas, desde el
manejo incorrecto de la imagen, pasando por errores conductuales, no tener
la capacidad de cumplir las expectativas derivadas de promesas de campaña
hasta el extremo de no poder identificar a sus detractores. En México el
tema de la ausencia de legitimidad se instaló frenéticamente en la lista de
lo impopular desde 1988, persiguió a Felipe Calderón durante todo su mandato
y afectó indirectamente –por el actuar de su esposa- al señor Fox.
Otro de los señalamientos que llevan a perder popularidad es la corrupción,
condición que al igual de la amistad o la lealtad supone un camino de ida
vuelta, donde delinque quien recibe, casi siempre del poder público, pero
también el que da –generalmente del ámbito privado- alguna prebenda.
Este tipo de reacciones populares, son tan antiguas como la humanidad misma
y no tendrían importancia a no ser que todo el actuar social sea afectado al
grado de impedir la convivencia sana. Hoy día, es casi un ritual reunirse a
señalar los defectos, omisiones, acciones equívocas etc. de los ejecutivo de
la república –en los tres niveles de gobierno- al igual que lo hacen los
alumnos de un grupo en contra del representante que eligieron o los rotarios
y en general clubes de servicio, respecto de aquel a quien han nombrado su
presidente. El cambio de la emoción desde la elección, hasta el extremo del
rechazo rabioso ¿tiene que ver con la envidia? La base de esta conducta
fundamentada en el señalamiento y el desdén por el reconocimiento, ¿es la
incapacidad de movernos sin la tutela de un padrino, jefe o cómplice de
actividades?
Premisa descrita por filósofos de la antigüedad y políticos destacados es la
de contar con mayores posibilidades de vencer al contrario si logramos
dividir y confrontar, lo cual se convierte en diabólica maldición en el
contexto de la partidocracia pulverizada con resultados como el que están
sufriendo los ciudadanos españoles o brasileños. Si la fuerza para la
producción, el resultado eficaz y el bienestar generalizado requiere de
equipos de trabajo consolidados y la realidad en el extremo individualista
que priva en el siglo XXI parece impedirlo; entonces, los directores de
empresa o los funcionarios de diversos niveles, tienen que rodearse de
personas, que según su propia visión, les garanticen cierta seguridad de
lealtad, reconocimiento de autoridad, incluso gratitud y, en tales
“colaboradores” casi siempre hay un vínculo familiar o de amistad como lo
hizo pisístrato no solo para proteger su poder en Atenas sino para llevar a
cabo sus planes de gobierno. Escipión, suegro de Pompeyo, no pudo escapar de
la denuncia de Marco Antonio –tribuno de la plebe favorable a Cesar- debido
a su ineptitud en cuestiones militares, por lo cual no era lógico que
comandara dos legiones y la única justificación de José Bonaparte para ser
rey de España fue su filiación con Napoleón. Cardenales y papas,
favorecieron a sobrinos –llamados nepotes- que en realidad en muchos casos
eran hijos naturales- aun cuando carecieran de cualquier mérito que
justificara la función o el privilegio otorgado[1].
El
nepotismo de consorcios empresariales –Grupo Carso sería nuestro mejor
ejemplo- no es tan criticado pues se supone que es el patrimonio privado el
afectado con su pago; pero si los cargos públicos se dan a personajes sin
méritos aunque con parentesco sanguíneo o civil, el tema se convierte en
delito y cae en el ámbito de la corrupción, con extremos como el del vástago
de José López Portillo quien sin ambages reconoció que su hijo nombrado
representante ante la FAO era justamente “el orgullo de su nepotismo”.
Favorecer a ciertos amigos –dándoles puestos o concesiones de negocio- se
califica entre el vulgo como “amigocracia” aun cuando la imprudencia o
ineptitud de tales sujetos lejos de ayudar perjudican a quien le ha nombrado
¿Cuantos de los miembros del gabinete actual del gobierno de México pueden
caer en esta categoría? ¿Se deberá a sus actos –fallidos, de buena fe o
imprudentes- el declive de la aceptación del señor Enrique Peña Nieto?
Hasta el sábado, cuando tristes dos medallas eran el pobre resultado de la
olimpiada, el punching bag de la opinión pública era un señor que quiere
vivir en un Castillo y tiene a lo largo de su actuar una serie de historias
de verdad “notables” pero ¿subirá la popularidad de su amigo si lo corre?
¿Habrá menos riesgo si lo desemplea o si lo manda a otro ámbito que también
pueda estropear? ¿Cuántos de los oficiosos críticos del gobierno son
miembros de federaciones deportistas que tienen años, usufructuando
corruptamente recursos del erario? Cuando pido a mis interlocutores que
nombren cuando menos un personaje digno de sustituir al señor Peña sin
recibir una respuesta seria, tengo que señalar que quizá él no sea perfecto
y tenga demasiados amigos que lo traicionan, pero seguir lanzándole bolas
asesinas en realidad atenta contra la institución presidencial. Ojala todos
pusiéramos nuestra expectativas de satisfacción en la vida, en nuestro
trabajo, capacidad de incluirnos y decencia para no fallarnos a nosotros
mismos cuando logramos una oportunidad, en vez de estar esperando que un
amigo o un pariente nos adopte, bajo la “esperanza” de que si llega una
opción diferente nos indulte como ofrecen quienes saben mirar para otro lado
con tal de ser favorecidos por el “voto mediático” Si la mayoría de
invitados a formar un equipo de trabajo gozan de capacidad para servir en
vez de servirse dejará de ser importante el vínculo que los une con el
líder; lamentablemente esto es el mundo y no el paraíso. El señor Fox,
seleccionó sus cuadros según el consejo de los Head Hunters, muchos de tales
funcionarios resultaron un fiasco y no pudo excluirse el país de la
consecuencia del favoritismo de los hermanos, amigos, y en general prole
incomoda favorecida. Ojala que más allá del corto-placismo, el amiguismo que
quizá nos excluye y la tolerancia impuesta, seamos capaces de trabajar a
favor del México que nos ha dado lo que somos y que se merece nuestra
descendencia.
[1]
Los nepotes muy comúnmente eran los instrumentos para continuar una
dinastía papal, como la de Calixto III de la familia Borgia. Dos de tales
sobrinos fueron nombrados cardenales, siendo Rodrigo quien luego se
convirtió en Alejandro VI. Este promovió al hermano de una amante como
cardenal, y tuvo descendientes que llegaron a tal posición siendo nietos
menores de edad.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
PERDIMOS EL PRIMER LUGAR
8 de agosto 2016
Una
de las modas que pretenden nuestro pronto arribo a la humanidad “Matrix”,
son las encuestas. Por supuesto que como instrumento de medición realizadas
con métodos probados, son más que válidas; sin embargo cuando se convierten
en una suerte de predicción de futuro o algo similar que alguien paga como
para saber si ganará una contienda –sobre todo electoral- o si venderá
cierto producto por encima de su competencia, el bumerang regresa y da en la
cabeza a los futurólogos. Casos que abonan a esta tesis se han dado en las
últimas elecciones y sin ocuparnos ahora de los 9 o 10 puntos por encima de
Trump de la candidata demócrata en los Estados unidos, vuelve a llamar la
atención y hasta se sufre porque México perdió el primer lugar en “felicidad”[1].
Luego de escuchar los comentarios de una veintena de personas, informadas y
preocupadas por nuestra nación ahora que se aumentaron los precios de las
gasolinas, la electricidad y el gas, además de procurar dilucidar porqué las
posibilidades de gobernar nuestro México lindo y querido dependen de cómo se
dé el resultado de un encuentro cuasi boxístico entre los maestros
disidentes contra los empresarios y comerciantes afectados por los bloqueos;
empecé a hacer una lista de preguntas que quizá algún encuestador decida
incluirlas en su próximo sondeo.
¿Son los secretarios de gobernación y de hacienda, los patrocinadores de
dicha justa pugilística? Si este combate que es uno de los más antiguos de
la humanidad supone una lucha entre dos de igual categoría y peso, ¿se
cumplen tales condiciones en el encuentro entre maestros disidentes y
miembros de cámaras de “hombres de presa”? ¿Existe la posibilidad de respeto
al otro en este deporte de contacto como lo hizo en varias ocasiones el
recién fallecido Cassius Clay? ¿Qué guantes especiales se han aprobado para
esta justa en la cual al parecer uno de los contendientes cuestiona el tipo
de cuadrilátero –ring- que se ha usado hasta ahora?
Sorpresivamente el señor del SAT, luego de haber asestado un peligroso golpe
verbal, advirtiendo lo que no se vale, anunció que en septiembre se
iniciarán las auditorías digitales ¿Fue solo para recodar que no se valen
golpes bajos?[2] Por lo pronto
el público está molesto, el costo de los boletos ha subido sorpresivamente
aun cuando la promesa era que se mantendrían como resultado de las reformas.
Este escenario, dicen los agoreros, produce una baja en el “índice de
confianza”, por los resbalones de la macroeconomía, el deterioro del poder
adquisitivo y la segura caída del producto interno bruto. ¿Por qué se borró
del cartel “olímpico” el joven echado para adelante, que aseguraba poder
vencer a la CNTE?
Y
como todo buen y seguro negocio, el box es replicado en otros cuadriláteros
-algunos repletos de lodo- y ahí están Duarte y Yunes intercambiando golpes
en un intento, cuando menos, de empatar.
Cansada del puntual reporte de hechos delictivos que nos recetan
machaconamente los noticieros, salí a recorrer algunos sitios de lo que dejó
de ser el distrito federal para corroborar si aparece alguna sonrisa en mis
conciudadanos, encontrando que en el ángel de la independencia rostros
adustos y casi amenazantes sostenían mantas en contra del aeropuerto
planeado sobre el lago de Texcoco. Por supuesto varios conductores me
mostraron su peor mueca acompañada de estridentes claxonazos cada vez que me
detuve para dar el paso a un peatón o respetar la vida de los ciclistas y
motociclistas prepotentes gozando de su superioridad normativa ejercida
hasta en los carriles que no les tocan.
Al
caminar por el mercado de Coyoacán me sobresaltó el ensimismamiento de mis
“marchantes” de siempre, dispuestos a devolver mi sonriente saludo para
luego contarme sus penurias por los altos precios de los insumos; y así en
la plática con el “se lo cuido”, la vendedora del almacén para ricos y hasta
la joven que no acertaba a decidir si compraba los rebajados zapatos rojos o
los negros con blanco, encontré cierta explicación de cómo es que perdimos
el honroso primer lugar en los sondeos mundiales acerca de la felicidad.
Ignoro si se puede ser feliz, cuando el egoísmo se eleva a dinteles no
imaginados y vemos que muy pocos piensan en el país como algo propio,
concentrándose en los intereses de grupo, sea PRD, MORENA, PRI, PAN,
empresarios o maestros. La insatisfacción parece estar en relación directa
con un sentimiento de incomprensión, manifestándose en expresiones groseras.
Casi todos se quejan de no ser atendidos y exigen el cumplimiento de la ley,
aun cuando cada cual esté dispuesto a saltarla si le beneficia. Se quejan de
las marchas pero conceden razón a los manifestantes; parece haber consenso
en el juicio de deshonestidad en contra del otro y se evita explicar como es
que siendo vendedor ambulante de quesos de Oaxaca o flores de la central de
abasto su auto es de mejor modelo que el mío.
En
una realidad de pérdida casi total de autoestima, donde los derechos humanos
son retórica, la venganza se impone por sobre la justicia y los privilegios
de la amigocracia son más importantes que los conocimientos académicos y de
vida, pareciera que ser vencidos en algo más que un partido de futbol, si
puede afectarnos no solo por haber perdido frente a nuestro vástagos el
respeto que nosotros tuvimos por los mayores[3]
sino porque nos golpea en la cara la profundidad de las consecuencias de
haber cedido en los “poquitos” cotidianos al grado de haber perdido el
control de todo. Aun con lo que nos abruma el ser considerados el pueblo más
feliz del planeta era una suerte de esperanza para vencer la mediocridad y
la corrupción, hoy, ni eso nos queda.
[1] Varias universidades en el
mundo -Palermo, España, Chile- han realizado investigaciones sobre la
materia y parecen coincidir en que la felicidad individual está muy
vinculada con el aumento del ingresos.
[2] Se coincide que fue en 1743,
cuando surgen las primeras normas para regular este “deporte” de los golpes,
siendo en 1889, cuando se establecieron reglas universales –supuestamente
por el marques e Queensberry- entre ellas el uso de los guantes.
[3]
Me tocó ver a un chico de 9 años crear todo un caos, corriendo en medio de
carcajadas por el restaurante de Liverpool, retando al padre, las meseras y
todo el mundo hasta que descompuso una de las puertas automáticas, con la
cual se estrelló una mujer de edad apoyada en su bastón.
Mi
responsabilidad auto impuesta de compartirte estas reflexiones, no será
cumplida la próxima semana; y es que el domingo 14, cumplo 70 años de andar
caminado por este mal tratado planeta, y le daré prioridad a un momento de
gratitud a Dios por dicho privilegio y otro de satisfacción por el gozo de
recibir a quienes me aman.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
EXPLOTAR EL ENOJO
1 de agosto
2016
Pasaron poco más de dos
décadas del furor para la firma de los tratados de libre comercio y la
implantación mundial de esta actividad –mercantil y financiera- en todo el
globo. En el caso particular del que incluye a México, Estados Unidos y
Canadá, de ambos lados de la frontera, hubo voces críticas que vaticinaban
muchas de las cosas que nos han ocurrido: aumento del desempleo,
pauperización del campo, destrucción de bosques y tierras que alguna vez
fueron cultivables, dependencia financiera, endeudamiento etc. Por supuesto
los más ricos, los consocios- que hoy son auténticas transnacionales- los
que están ciertos de que el capital carece de patria, ponderaron las
ventajas que han sido también ciertas aunque para un grupo muy reducido de
personas.
A poco más de tres meses
del cambio de estafeta en la presidencia de los Estados Unidos, el esquema
capitalista que hoy rige al mundo ha sido, aunque sea de manera indirecta,
descalificado. Un individuo con carisma y todo un intrincado equipo
publicitario, trajo los argumentos en contra de tal sistema global al
presente inmediato. El candidato republicano –partido afín al negocio de la
guerra, las armas y con muchos miembros descendientes de una genética
orgullosa del perfil ario- ha logrado aglutinar una masa enojada por la
imposibilidad de pagar sus deudas, la sensación de marginación y de
inseguridad debido a su condición de pobre, no blanco y sin reconocimiento a
pesar de su esfuerzo laboral. ¿Le ha tocado un oficial de aduanas o
migración de origen latino que le trata mal cuando llega como turista a los
Estados Unidos?
En Europa, las cosas no
son muy diferentes. La primera gran sacudida se originó en Grecia y la
salida de la Gran Bretaña, les tomó casi de sorpresa. Los motivos de los
molestos van desde la inmigración “que los desplaza”, la inseguridad, otra
vez el tema laboral y como en todos los lugares de intranquilidad una
crítica feroz en contra de quien sea el gobernante en turno. Por supuesto
México no podía tocar mal las rancheras y como el mundo se ha globalizado,
desde Argentina hasta Canadá centenas de connacionales marchan, critican,
denuncian a nuestro presidente además de meterlo en el costal de los
homicidas, los autoritarios, los corruptos. ¿Sabía Usted que desde el sigo
VI antes de Cristo, la corrupción era algo inherente a los gobiernos? ¿A
quien considera más corruptos a los sátrapas del imperio Persa o a los
recaudadores fiscales del siglo XXI? A esta burocracia que cobraba impuestos
y hacia cumplir las leyes en 20 provincias les “colgaron” un ejército de
confidentes denominados “los oídos del rey”, con funciones como lo que hoy
día pretenden las leyes anticorrupción.
Salvo la inmediatez de la
información resultado de los avances tecnológicos, no hay mucha diferencia
entre el ayer y el ahora. Existen secretos de estado, información que se
maneja ad libitum para consumo de los pueblos, traiciones, envidias,
venganzas –a veces inesperadas- y sobre todo una cíclica actitud humana de
destrucción colectiva. Las dos guerras del siglo pasado, la hambruna
soviética o de países de África, los colapsos de los imperios romano,
otomano, mongol o ruso, el holocausto judío, la inquisición española, la
esclavitud y muerte de humanos de color negro, las guerras civiles en USA y
América Latina, África etc., son apenas algunos ejemplos de cómo “el hombre
es el lobo del hombre” cuando de eventos de destrucción masiva se trata. Sin
embargo; a pesar de los millones que murieron por estas acciones y peor aún
los fallecidos por enfermedades –como la viruela en México- o la peste en
Europa- o el uso desproporcionado del entorno, como al parecer ocurrió con
los mayas; aquí seguimos, heredando lo mismo el gen homicida de Caín, que
los principios filosóficos griegos, la búsqueda de justicia divina del
judaísmo ortodoxo o el amor pregonado por Jesucristo.
Dos eventos mundiales parecen decirnos que la agenda está por cambiar: el
uno es la celebración de misas católicas, con asistencia de fieles
musulmanes tanto en Europa, como en las otras regiones del planeta, incluida
la euro-asiática y la llamada del medio oriente. Hoy el discurso de la
candidata demócrata a la presidencia de USA -con energía y con una sonrisa
que sus detractores dicen que no mostraba- insiste en que el pueblo
americano no esta en crisis, no está desunido, si tiene héroes, si ha tenido
momentos rescatables en la historia y si sabe a amar a su congéneres sin
distingo de raza, color, credo o género. Quizá ello se deba a que mentes
brillantes han logrado la atención de un grupo “invisible”, que desde que el
mundo es mundo mueve a quienes toman las decisiones. Desde el sabio
experimentado de las tribus primitivas pasando por el consejo de ancianos
que rodeaba a Salomón y todos los consejeros que ha registrado la historia
hasta los grupos mundiales –de 7, 20, o los reunidos en ciudades alemanas o
en universidades americanas- parecen empezar a entender que si no se da un
golpe de timón el riesgo de llegar al borde la extinción es inminente.
Reconozcamos a la mentes brillantes por no haber dejado de analizar y
publicar sus percepciones; apoyemos en lo necesario para que aun los más
irritados se convenzan de lo inconveniente de una confrontación que no tenga
retorno, asumamos que esto es el mundo y no el paraíso; ni Obama, ni Peña,
ni Holland, ni Dilma ni ninguno de los actuales líderes nacionales son
perfectos; pero a final del día son los que llegaron por un proceso
democrático a la responsabilidad que cumplen y al democracia se sabe no es
lo óptimo, aunque hasta en tanto no encontremos un mejor sistema lo que a
todos nos conviene es apoyarlo; y atención apoyarlos no significa decirles
que sí a todo, sino implica estar dispuesto a opinar –aun cuando sea en
disidencia- de manera respetuosa, tanto a la investidura como al derecho de
los otros.
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