Sin tacto
JOSÉ LUIS LAGUNES
LÓPEZ
La noticia cundió el
lunes 30, preocupante: José Luis Lagunes López, el Secretario Técnico del
Consejo Estatal de Seguridad de Veracruz, se había puesto mal, había sufrido
un infarto y estaba hospitalizado, en cuidados intensivos.
Su corazón ya le había
dado antes un problema mayor, y esta vez no aguantó un segundo accidente
vascular.
El martes 31 de enero a
las 8:02 de la mañana, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares tuiteó:
“José Luis Lagunes fue un gran veracruzano. Me honró con su amistad. Lo
vamos a extrañar mucho”.
Las tres afirmaciones
de Miguel Ángel sobre su amigo entrañable son verdades de a kilo.
Y sí, primera verdad,
don José Luis Lagunes fue un gran veracruzano porque destacó como un
profesional del Derecho, y desempeñó con dignidad y honorabilidad los
puestos públicos que ocupó.
Se recuerda de él su
paso por la Dirección de Prevención y Readaptación Social en la entidad, con
Patricio Chirinos como Gobernador y Yunes Linares Secretario de Gobierno,
porque humanizó en buen modo la vida prisionera de los reos con programas de
empleo que les daban una razón ocupacional y de vida. Ese buen desempeño lo
llevó de manera natural a ser Comisionado de Prevención y Readaptación
Social en el Gobierno federal, y Subsecretario de Prevención y Participación
Ciudadana de la Secretaría de Seguridad Pública Federal.
La carrera política de
José Luis Lagunes discurrió dignamente siempre cerca de Miguel Ángel Yunes
Linares, con el que mantuvo una amistad a prueba de todas las pruebas,
airosa en los buenos tiempos y magnífica en las adversidades. Y aquí está la
segunda verdad.
Y la tercera verdad
-que se reflejará en ese rincón del alma en el que los hombres verdaderos
guardan los mejores recuerdos- es que Miguel Ángel Yunes Linares también va
a extrañar a uno de sus mejores colaboradores, tanto por su lealtad como por
su capacidad profesional; un miembro connotado del más exclusivo círculo
rojo del afecto y la confianza.
Dura prueba para un
equipo que ha dado tantas batallas el perder a uno de los suyos cuando
estaban en la situación más exigente y más gratificante. Difícil trance el
de esta tristeza para un gobernante que arrostra las condiciones más
difíciles y perentorias de un estado y un Gobierno que fueron devastados por
la corrupción sin límites y sin ambages.
Hoy es un día de
profunda tristeza para esos amigos que tuvieron que detenerse en la dura
brega y soltar una lágrima por el que se adelantó, que era de los mejores,
como siempre se le ocurre a la desgracia.
Ya no tendrá
oportunidad el ido de ver el resultado final de tanto sacrificio y de tanto
esfuerzo, pero pervivirá su ejemplo y su modelo; desde la ausencia, seguirá
aportando su recuerdo y será un acicate para sacar lo mejor de todos los
miembros del equipo de rescate, cuando sientan que el infortunio los
arredra.
Descanse en paz un gran
veracruzano, el licenciado José Luis Lagunes López.
Sus amigos no lo
olvidarán… en particular, el mejor de ellos.
Sin tacto
SKY TV: “SON UNOS
LADRONES”.
Se
los cuento como me lo platicó un estimado amigo, palabras más, palabras
menos:
Ten
cuidado con el servicio de Sky TV, porque son unos ladrones que si te
descuidas te quitan tu dinero. Te lo explico para que me creas.
Como
muchos veracruzanos, o más bien como todos, el duartismo me dejó en plan de
damnificado extremo y por eso en diciembre pasado me quedé sin empleo, sin
aguinaldo y con una profunda crisis económica, que nos obligó a mi esposa y
a mí a imponer medidas draconianas en la casa, para poder sobrevivir a la
más pavorosa cuesta de enero -y lo que sigue- que hayamos padecido por esta
región.
En ese objetivo, hicimos un plan para reducir a cero los gastos superfluos,
los pequeños lujos que creíamos que los valíamos, ciertas delicias del
estómago y de la carne, entretenimientos externos y carísimos como el cine y
todo lo que no era necesario para la supervivencia vital, como la costumbre
de comer carne la mayoría de los días de la semana o comprar un pastel de
marca para irlo consumiendo poco a poco.
Y junto con ello también decidimos dar de baja un servicio que sin darnos
cuenta habíamos estado pagando por años de manera cada vez más onerosa: el
de la televisión satelital vía Sky, una empresa filial de Televisa.
Así que me armé con los datos de mi contrato, porque para cualquier llamada
telefónica te exigen que digites en tu teléfono el número de suscriptor, y
marqué el número de atención a clientes. Lo que sucede siempre con este tipo
de números, es que tienes que escuchar varios mensajes en los que publicitan
los servicios de la empresa, luego se protegen legalmente con una serie de
avisos sobre tu privacidad, y después te enlistan una larga serie de
alternativas, que tienes que escuchar dos o tres veces hasta dar con el
dígito que debes marcar, y de ahí otro, y luego otro.
No te miento si te digo que me tardé 45 minutos y varias llamadas hasta que
logré entrar en contacto “con uno de nuestros ejecutivos”. El tipo tenía
acento extranjero, me dio su nombre, me preguntó el mío y me deseó que
estuviera pasando un día magnífico, cosa que le dije que era imposible,
porque me había quedado sin empleo y además había perdido buena parte de esa
jornada tratando de comunicarme con él.
Le expliqué que quería de dar de baja el servicio, y de inmediato me
preguntó cuál era el motivo por el cual no quería seguir siendo cliente de
ellos. De la manera más comedida posible, le dije que no quería decirle por
qué, que qué le importaba… ¡y que me cuelga el teléfono!
Ya imaginarás que tuve que pasar otra vez el infierno de comunicarme por los
vericuetos del servicio de atención telefónica, hasta que conseguí, media
hora después, que me contestara otro ejecutivo, también de acento
extranjero.
Y a él sin más le expliqué que me había quedado sin empleo y que no podía
seguir pagando el servicio, que rondaba los 1,500 pesos mensuales. Así que
le pedía que cancelara mi suscripción…
¡Y me dijo que no era posible! Que de acuerdo con el contrato (¿qué hace la
Profeco con estos casos?), yo debía dar aviso un mes antes, que mi día de
corte era el 15 y como era 16 de enero, se me cancelaría hasta el 15 de
marzo. O sea que tendré que pagar dos meses más, de 1,500 cada uno.
Te digo que son unos ladrones…
Sin tacto
FIDEL, ¡NO VENGAS! (2)
Sé, Fidel, lo sabemos todos los veracruzanos, que tu deporte favorito
consiste en hablar mal de Miguel Ángel Yunes Linares, referirte a él con
motes insultantes, minimizar sus triunfos y sus logros como figura pública.
No pienso defenderlo aquí de tus diatribas, porque él no lo necesita.
Sin embargo sí sé, lo sabemos todos los veracruzanos, que como Gobernador
se ha dedicado en cuerpo y alma a trabajar por el rescate de Veracruz, de un
Gobierno y un estado que le dejaron hecho añicos.
Tú conoces perfectamente el dato de que el gobernador Patricio Chirinos
Calero dejó su administración sin ninguna deuda pendiente; que el licenciado
Alemán dejó un pasivo de entre 3 mil y 12 mil millones de pesos; que al
terminar tu mandato, nos dejaste debiendo más de 30 mil millones de pesos, y
que Javier Duarte elevó del débito hasta más de 100 mil millones de pesos.
Las cifras son diferentes según el criterio y la fuente, pero lo cierto es
que de una deuda cero con don Patricio, pasamos a una cómodamente manejable
con don Miguel, y contigo la cosa empezó a ponerse candente, hasta que
explotó con los excesos de tus niños de la Fidelidad en los últimos seis
años.
Miguel Ángel Yunes Linares recibió un gobierno en bancarrota, con enormes
cargas económicas y sin un peso en las arcas de la tesorería pública. A
pesar de esa adversidad plena, logró salir avante del compromiso mayúsculo
de los aguinaldos y los pasivos de diciembre del año pasado.
No, no te sulfures como lo haces cuando alguien habla bien de tu némesis,
de tu Moriarty, de tu enemigo perenne. No te enojes porque no lo estoy
elogiando, solamente estoy dando cuenta de lo que él ha realizado en estos
casi dos meses de gestiones urgentes, de presiones enormes, de necesidades
mayúsculas y de recursos escasísimos.
Seguramente no lo ha hecho todo bien. Como humano, ha cometido errores.
Pero ha conseguido avances. Es inevitable cuando se trabaja con tanto ardor,
con tanta pasión, con tanto denuedo.
De pronto han llegado medicinas a hospitales que no las habían tenido en
años; de repente proveedores y contratistas han visto que se les paga lo que
en justicia les corresponde -o parte, porque en la emergencia económica no
alcanza para todos-; en la inmediatez se ha logrado arreglar un camino, una
carretera.
La pesada maquinaria del Gobierno estatal ha empezado a moverse para dar
los servicios que requieren los ciudadanos.
Aunque no te guste, Miguel está haciendo su chamba. Aunque te desagrade,
los veracruzanos se han sumado a la cruzada para que nuestro estado vuelva a
ser uno de los más importantes de la República en sus indicadores
económicos, de productividad, de calidad de vida.
Pero, Fidel, a ti no te hemos visto participar en la recuperación de
Veracruz.
Vienes y te muestras indignado porque se te ha acusado -dices tú- sin
fundamento.
Vienes y enturbias el panorama del PRI estatal, porque quieres recuperar
el control que tuviste alguna vez, y no te importa que el partido haga agua.
Vienes para seguirte aprovechando de Veracruz, es lo que vemos muchos.
Piensa bien, Fidel, ¿cómo te verías poniendo tu granito de arena en el
esfuerzo que estamos haciendo para salir del atolladero?
¿Qué tan magnánimo serías considerado si, haciendo a un lado los rencores
personales, anunciaras que vienes a aportar por la causa de la
reconstrucción integral del Veracruz devastado que ahora tenemos, que de
varias maneras tú nos dejaste?
Saca lo mejor de ti en la batalla por Veracruz. Deja a un lado los
pleitos estériles. No pidas nada a cambio, que tu mano izquierda no sepa lo
que hace tu mano derecha…
Y si no, Fidel, mejor no vengas.
Sin tacto
FIDEL, ¡NO VENGAS! (1)
Como es tu costumbre, Fidel, armaste un
borlote mediático con el asunto de tu renuncia como Cónsul de México en
Barcelona y el anuncio de que regresas a defenderte de los señalamientos que
se han hecho en tu contra (que ha hecho en tu contra tu némesis, tu Moriarty,
tu enemigo perenne Miguel Ángel Yunes Linares), por la sospecha de que en tu
Gobierno (¿y con tu consentimiento?) se usaron medicinas clonadas e incluso
placebos para los niños que eran tratados en el Centro de Cancerología del
Macuiltépetl.
Evidentemente, una acusación de este tamaño,
que tiene que ver con crímenes de lesa humanidad, tuvo repercusiones
nacionales e internacionales, y de ahí que hayas aprovechado el escándalo
para hacer ruido en los medios de comunicación como tan bien lo sabes hacer.
Dijiste ante ellos que te sientes indignado
-y puede ser-, que la imputación no se sostiene por falta de pruebas -y
podría ser- y que regresas a vivir a tu departamento de lujo en Veracruz
para desde ahí estar cerca y vigilar el transcurso de la denuncia y tu
defensa -lo que es totalmente innecesario, porque igual lo podrías hacer
desde el consulado catalán-.
Por eso te digo que no vengas, Fidel… pero
hay otras razones:
Mira: a ti te tocó bailar en la fiesta por
todo un sexenio que empezó hace 12 años y casi dos meses (hay muchos que
dicen que igual bailaste en los últimos seis años, pero ése es otro cuento).
Y como lo hicieron tus antecesores, lo que seguía era que mantuvieras una
sana distancia de Veracruz, en primer lugar para dejar que tu sucesor
mandara a cabalidad y en segundo, para que amainara el inocultable rencor
que se fue anidando en la gente por tus devaneos administrativos y que
también creció en muchos políticos de tu partido porque los desplazaste a
mansalva, sin compasión, para insertar a tus muchachos, a los niños de la
Fidelidad, que tanto daño hicieron a Veracruz, en el sexenio de Duarte y en
el tuyo también.
Eran jóvenes que mal formaste en el rigor de
la mentira, en la disciplina del hurto a las arcas públicas, en la
inflexibilidad de la soberbia. Sin ética, sin moral, sin escrúpulos, de
acuerdo con tu modelo de vida. Sí, ellos fueron los culpables por los
últimos y desastrosos seis años.
Pero tú eres el responsable por ellos, sin
duda.
Escuché hace unos días las sabias palabras
de la delegada del CEN del PRI en Veracruz, Lorena Martínez Rodríguez (por
cierto, no cuajó la calumnia que quisieron filtrar tus seguidores -los que
te quedan- de que ella venía con la consigna de seguir tus indicaciones al
pie de la letra; se ve a leguas que no conocen ni su extenso currículum
académico y político, ni la fuerza de su carácter, ni la brillantez de su
inteligencia; lástima para ustedes)… escuché, te decía, que Lorena Martínez,
quien ha vivido todas las alternancias con el PAN en su tierra natal,
Aguascalientes, explicó a un grupo de priistas y periodistas que al PRI en
Veracruz le quedan dos cosas: pedir perdón por los excesos de los gobiernos
priistas que tienen hundido a Veracruz y participar, como una oposición
constructiva y madura, en el largo y trabajoso proceso de rescate del
estado.
Y no veo por ningún lado en tus
declaraciones que tengas la intención de pedir perdón, y menos que te hayas
propuesto auxiliar a los veracruzanos en la crisis profunda en la que
estamos, de la que tú eres responsable en buena parte…
Bueno, en la entrega de mañana seguiré y sé
que tampoco te va a gustar porque me voy a referir a lo que está haciendo tu
némesis, tu Moriarty, tu enemigo perenne.
Qué le vamos a hacer…
Sin tacto
AMÉRICO Y EL CENTRO
En su atinada idea de meterle ganas a la
remodelación o reconstrucción o embellecimiento o ampliación peatonal del
centro de la ciudad, el Presidente Municipal de Xalapa, Américo Zúñiga, ha
cometido pifias -para algunos- y aciertos -para otros- porque en esa zona
convergen los intereses, los recuerdos y las necesidades de todos los
ciudadanos.
Meterse con el centro de la capital de todos
los veracruzanos, es tocar fibras sensibles de la emoción, de la historia y
de la economía capitalinas. Por eso los alcaldes que han discurrido por
Xalapa le han pensado dos veces a la hora de emprender obras o acciones que
modifiquen el escenario en el que transcurre la vida cotidiana y en el que
se asienta su corazón político y económico.
Político, porque no obstante que muchas
oficinas de la administración estatal y municipal ya están ubicadas en otras
zonas de la ciudad y hasta del estado, ahí siguen los dos palacios
simbólicos, que son el asiento oficial de las oficinas del Gobernador y del
alcalde.
Económico, porque de ahí han salido las
grandes fortunas que empezaron en modestos comercios y que lograron crecen
hasta llegar a verdaderos emporios locales, estatales, nacionales y hasta
internacionales. Obvio, los Chedraui son el paradigma y el orgullo local del
éxito en los negocios.
Bien, por esas razones digo que los alcaldes
siempre le han pensado cuando alguno de sus colaboradores le propone algún
proyecto que tenga que ver con cualquier cambio en el centro.
(Aquí debo aclarar que cuando digo que los
alcaldes le han pensado, me refiero a los munícipes que han tenido dos dedos
de frente y un IQ aceptable, porque hemos tenidos uno o dos casos que no
tienen remedio, y ésos quedan fuera de cualquier análisis o consideración).
Recuerde la citadina lectora, rememore el
suburbano lector cómo le fue a Manuel Fernández Ávila cuando se le ocurrió
vestir con marmolina las banquetas de la calle Enríquez, que se veían muy
bonitas pero hacían imposible que las damas caminaran con zapatos de tacón,
que tanto se usan en esa parte de la ciudad, y propiciaban unos charcos
enormes que hacían resbaladizo el paso, antes tan seguro en las calles de
cemento.
O los adefesios que nos recetó Elízabeth
Morales (ay, Elízabeth, cómo nos acordamos de ti), primero con los horrendos
murales del viaducto del Parque Juárez, y luego con los jardines verticales
y la fallida construcción de un corredor cultural al que se le puso el
nombre de Carlos Fuentes, un escritor que quiso mucho a Xalapa y se
consideraba oriundo de esta ciudad, pero que hubiera estado totalmente en
desacuerdo con el pésimo resultado arquitectónico y urbano de esa
iniciativa.
Y ya no se diga de la serpiente-nauyaca que
destruyó el concepto original del Parque Juárez.
Américo Zúñiga es entrón como autoridad, y
por eso se aventó a hacer un programa de mejoramiento urbano en Lucio, la
Plaza Lerdo y el inicio de Revolución.
Y después no tuvo contemplaciones al
autorizar la remodelación integral de la calle Zaragoza -que no le gustó a
muchos xalapeños, qué le vamos a hacer-; remodelación que después de algunos
meses de molestias ahora abona cotidianamente a la mejoría de la vialidad.
Y bueno, la cosa no para ahí, y está
anunciando que el remozamiento del centro xalapeño seguirá en calles como
Primo Verdad y Carrillo Puerto.
Seguramente cuando termine su obra, Américo
Zúñiga pasará a la historia como un alcalde eficiente, ordenado, sensible;
tal vez como el mejor alcalde que ha tenido Xalapa (en el siglo XXI, maestro
Guillermo).
Y en una de
ésas sus paisanos terminarán por entender, aceptar y apreciar el enorme
esfuerzo que se ha echado a cuestas en el nuevo centro.
Sin tacto
CARTA
A JUAN VILLORO (2)
Pues sí, señor Villoro, le digo que así como solicitó fervientemente que se
dejara de celebrar el Hay Festival en Xalapa porque teníamos un mal
gobernante estatal -el priista Javier Duarte de Ochoa-, ahora que con
nuestra decisión logramos cambiar las condiciones y tenemos un Gobernador
-el panista Miguel Ángel Yunes Linares- que está haciendo su mejor esfuerzo
para rescatar a Veracruz, sería un acto de justicia de su parte que pusiera
su mejor esfuerzo para reintegrarnos este evento de talla internacional que
tanto bien le hizo y le seguiría haciendo a nuestro maltrecho estado.
Somos pobres y cualquier ayuda nos caería de perlas.
Bueno… perdón… no… no somos pobres. Somos un estado en emergencia financiera
porque fue robado a mansalva durante 12 años por una caterva de pillos
comandados por Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa.
No,
no somos pobres. Veracruz, usted lo sabe, es un estado rico, uno de los más
ricos de la nación. Tenemos recursos naturales abundantes, pero sobre todo
tenemos la riqueza de nuestro carácter, de nuestra alegría, de nuestros
talentos y de nuestra capacidad de trabajar.
La
imagen del jarocho picaresco y huevón (usted perdone el término) es tan
injusta y tan apartada de la realidad como la del mexicano inútil, sentado
al lado de un nopal y arropado con un sarape y un sombrero.
Pero la depredación del fidelismo-duartismo fue de tal magnitud, que ahora
todos tendremos que sacrificarnos y esforzarnos por años para volver a tener
la calidad de vida y la paz que nos merecemos como el pueblo bondadoso y
productivo que somos.
No
sé qué tanta información tenga, pero sí le puedo contar que nos hemos ido
levantando poco a poco, que cesó la rapiña, que ya empieza a haber medicinas
en los hospitales, que los delincuentes ya no pueden ejercer su maldad con
la misma libertad de antes, que se han empezado a pagar -esforzadamente- las
deudas.
Sé
que usted es contestatario por naturaleza y talante, pero estará de acuerdo
conmigo en que es la hora de que todos trabajemos juntos por sacar a
Veracruz del abismo, no la de criticar mezquinamente el esfuerzo que estamos
haciendo.
No
le pido una patente de corso para el nuevo Gobierno estatal ni para el
gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, pero sí le solicito que participe con
nosotros en la cruzada por la reconstrucción.
Y
que lo haga con el mismo fervor con el que criticó a los sátrapas.
¿A
poco no sería excelente para el escenario de nuestro Veracruz depauperado
una carta firmada otra vez por mil intelectuales de todo el mundo, pero
ahora solicitando que regrese el Hay Festival?.
Sería un reconocimiento magnífico y magnánimo que daría al traste con la
idea de que el tal movimiento de 2015 fue solamente para llevarse los frutos
pródigos del Hay Festival para la ciudad de México, porque los intelectuales
chilangos piensan que sólo ellos merecen ese tipo de eventos.
Su
padre, don Luis Villoro -a quien tuve el placer de conocer alguna vez en
Xalapa. presentado por otro robusto filósofo que usted bien conoció, el
padre José Benigno Zilli-, fue un hombre de gran corazón y sobre todo una
persona justa. Al leer la calidad de lo que usted escribe quiero pensar que
heredó de él esas mismas virtudes.
Ande, Juan: recuerde el afecto de sus amigos xalapeños; tome en cuenta la
devoción de sus lectores veracruzanos, que no son pocos; súmese a nuestra
causa y a nuestra reconstrucción integral.
Acá
le estamos entrando con ganas a la hazaña, y lo hacemos con la alegría que
nos caracteriza porque no en balde dijo Lara que sabemos sufrir y cantar.
Sea
usted dichoso también, al participar como invitado al banquete.
Sin tacto
CARTA
A JUAN VILLORO (1)
Señor Villoro: me dirijo particularmente a usted porque tengo noticia de que
fue uno de los principales promotores (¿o instigadores?) de la solicitud de
muchos intelectuales mexicanos y extranjeros que consiguió que el señor
Peter Florence y la señora Cristina Fuentes decidieran -tan apresuradamente
como firmaron los intelectuales la carta abierta en la que hicieron pública
su petición- quitarle a Xalapa, la capital de Veracruz, la sede del Hay
Festival, allá a principios del año 2015.
Usted y sus amigos adujeron que una “celebración de la libertad y la
cultura, como es el Hay Festival, no puede realizarse en un contexto de
violencia contra la libertad y la cultura", como consideraban con bastante
razón que padecíamos durante el Gobierno de Javier Duarte de Ochoa, a quien
acusaban que su “administración es la peor enemiga de la libertad de
expresión, del derecho a la información y del pensamiento crítico en
México".
Era
cierto, señor, totalmente cierto, pero ese escenario hacía que el Hay
Festival fuera también un foro internacional en el que se daba a conocer el
infierno que estábamos viviendo los veracruzanos, con un gobierno corrupto
hasta límites insospechados, y criminal, como hemos ido sabiendo en la
medida en que han ido avanzando las investigaciones del actual Gobernador de
Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, sobre los excesos terribles de su
antecesor.
Fue
un error quitarnos el Hay Festival, consideramos muchos veracruzanos, porque
así Javier Duarte pudo robarse también el presupuesto estatal que se
destinaba para apoyar la organización del evento; fue un error quitarnos el
Hay Festival porque Duarte se libró así de las fuertes críticas que hacían
muchos de los distinguidos invitados especiales que venían a darnos
conferencias y pláticas.
Pero en fin, la carta que también signaron intelectuales de la talla de Noam
Chomsky, Salman Rushdie, Elena Poniatowska y muchos cientos más consiguió
tener el efecto esperado, y miles de jóvenes estudiantes veracruzanos
perdieron así la oportunidad de conocer y escuchar personalmente a los más
grandes exponentes de la cultura mundial.
Incluso, varios de los firmantes de la carta mostraron su arrepentimiento
algún tiempo después, porque concluyeron que finalmente habían hecho un daño
a la ciudadanía y de alguna manera un favor al terrible Gobernador.
En
una carta que firmamos muchos ciudadanos de este hermoso estado en respuesta
a la cancelación del evento para Xalapa, decíamos que la “pérdida del
Festival afectó profundamente a la comunidad veracruzana. Los foros del Hay
eran espacios donde grandes personajes del periodismo y la literatura se
daban cita y opinaban libremente sobre el estado de cosas en Veracruz y el
mundo, las críticas a Javier Duarte y su administración eran frecuentes.
“Cerrar espacios de discusión abona poco al debate. Por eso los veracruzanos
estamos pidiendo el regreso del Hay Festival. Un regreso que debe ser
autorreflexivo, autocrítico y que no sirva a los intereses políticos de
Javier Duarte sino a los intereses culturales de la ciudadanía”.
No
logramos que dieran marcha atrás a esa lamentable decisión, pero los
veracruzanos tuvimos el arma de la democracia de nuestra parte, y el 5 de
junio de 2016 votamos mayoritariamente en favor de la transición, para que
fueran llamados a cuentas los pillos del duartismo, que tanto daño hicieron
a Veracruz.
Por
tales razones, hoy le pido que reconsidere su actitud de hace dos años, y
que muestre el amor que le dice tener a Veracruz solicitando con el mismo
entusiasmo y pasión que pidió su cancelación, que ahora regrese el Hay
Festival a nuestra capital.
Se me
termina el espacio destinado a esta columna, pero si me permite, en mi
entrega de mañana le haré algunas consideraciones más.
Sin tacto
EL GURÚ: PENSAR Y DECIR (2)
…Corrimos con todas nuestras fuerzas y logramos llegar ilesos al coche,
mientras la muchedumbre saqueaba violentamente el centro comercial en cuya
cafetería habíamos estado platicando el Gurú y yo.
Salimos de la zona de conflicto y el maestro me volvió a mostrar esa
particularidad suya de que se repone de inmediato de cualquier zozobra. Ante
un sobresalto, apenas deja pasar unos minutos cuando ya está tranquilo y
como si nada le hubiera pasado.
Así que después de los comentarios obligados sobre el motivo de la rapiña
extendida por muchos puntos del país, hecha por grupos de ciudadanos
enardecidos ante la pésima situación económica, de la que culpan al
Gobierno, el pensador retomó la plática que habíamos tenido que interrumpir
tan sorpresivamente.
—Y volviendo al tema que teníamos en el café, te digo que en verdad
muchas veces la congruencia queda relegada en el interés de un bien mayor.
Terminaré de contarte la anécdota de mi padre para explicar mi afirmación.
Se acomodó en el asiento del vehículo, se quedó pensando en el horizonte
y volvió a los buenos y no tan viejos tiempos de su infancia.
—Te digo que mi padre y mi bendita madre eran muy mal hablados, como
buenos veracruzanos, si entendemos por “mal hablados” el hecho de que usaban
muchas picardías en su discurso cotidiano, como es costumbre en el sureste
mexicano. Eso no quiere decir que fueran personas violentas o groseras, pero
a la buena gente de aquellas tierras le parecía un tanto agresivo el
lenguaje que usaban. Y como los niños copian la forma de expresarse de sus
padres, pues terminamos mi hermana y yo hablando en los mismos términos.
Imaginé a esos niños soltando vigas a la menor provocación, y el
escándalo que seguramente producían sus palabras entre sus amiguitos y sobre
todo entre las mamás de sus amiguitos, tan propias ellas…
—Pero mi padre, todo un especialista del lenguaje, se dio cuenta de que
le estaba haciendo un daño educacional a sus hijos. Te pongo un ejemplo: él
tenía la costumbre de referirse en términos muy veracruzanos a los
transeúntes o conductores que se mal atravesaban en su camino, cuando
manejaba su auto. “¡Pinche taxista, por poco y me pega al dar la vuelta!”,
“¡Órale pendejo! ¿Cómo te atreves a cruzarte cuando está la luz verde del
semáforo y voy pasando a toda velocidad?” Obviamente, estos reflujos de su
emoción los decía en el interior del vehículo y sólo para nuestro consumo
familiar, porque no era persona de pleitos. Ésa es la forma en que los
jarochos procesan sus emociones. Y nosotros pronto empezamos a repetirlas, a
hacerlas nuestras, y a decirlas frente a nuestros amigos. Ya imaginarás la
fama que empezamos a tener en esa sociedad tan remisa y austera.
Aquí el filósofo hizo una pausa, esbozó una sonrisa que cruzó el tiempo
hasta los primeros años de su vida, y terminó alegremente su historia.
—Así que mi padre, para hacernos un bien, tomó la decisión de pensar una
cosa, pero decir otra. Y cuando un chofer le echaba el coche encima, en su
mente discurría el mensaje: “Pinche taxista, eres una lacra”, pero exclamaba
para nosotros: “Este distinguido caballero acaba de cometer un error”, con
lo que quedábamos contentos su hígado y nuestro léxico.
Me miró divertido y mientras se bajaba de coche me dijo como despedida:
—¿Ya ves que a veces es bueno pensar una cosa, pero decir otra?.
Sin tacto
EL GURÚ: PENSAR Y DECIR
—A ver, Salta, dime ¿leíste de niño o
de grande ese maravilloso libro que es Alicia en el país de las maravillas?
—el maestro me dijo la pregunta, pero se notaba a leguas que traía una
segunda intención, y éste se dejó ver de inmediato porque de la pregunta
saltó al comentario, sin esperar mi respuesta (que iba a ser por la
afirmativa, obviamente):
—Hay un pasaje que me encanta, en donde
Alicia llega a la merienda de locos, con el Sombrerero, el Lirón, y la
Liebre de Marzo. En un momento, ésta última le dice a la pequeña: “Di lo que
piensas”, y ella responde: “Bueno, al menos pienso lo que digo. Es lo mismo,
¿no?” Entonces el Sombrerero salta y empieza un juego de retruécanos que me
encanta porque le conmina: “No es lo mismo, porque entonces sería igual
decir: ‘Veo lo que como’ que ‘Como lo que veo’”. Y la Liebre salta: “Y sería
lo mismo decir: ‘Me gusta o que tengo’ que ‘Tengo lo que me gusta’”. Y por
último el Lirón hace su aporte: “O decir ‘Respiro cuando duermo” que “Duermo
cuando respiro”. “Es lo mismo en tu caso”, le concluye el Sombrerero al
dormilón.
Ambos nos reímos brevemente y el filósofo
pasó a la reflexión que traía en mente:
—Pienso lo que digo… ¿Te das cuenta de lo importante que es que nuestra
mente y nuestras palabras estén en la misma línea?
—Es evidente, señor mío —le respondí en
automático.
—¡Pues fíjate que no! —me contestó con el
gusto de que había logrado hacerme caer en la trampa—. A veces es necesario
que digamos algo distinto a lo que pensamos.
—¿Y dónde queda la congruencia, tan
solicitada por los filósofos? —recabé de inmediato.
—Queda relegada, mi pequeño interrogador,
en el interés de un bien mayor. Te voy a contar una anécdota de mi padre,
que revele su grado de inteligencia y su sentido del humor. Cuando yo era un
niño nos llevó a vivir a una ciudad en el centro del país, en una región en
la que el catolicismo está muy profundamente arraigado. Por aquellos rumbos
le dicen “vigas” a las groserías, y dicen que los veracruzanos, como mi
padre, son muy “vigueros”, en lo que tienen razón...
En ese momento, una muchedumbre llegó al
café en el que estábamos platicando, ubicado dentro de un centro comercial,
y cientos de furibundos ciudadanos empezaron a romper puertas, cristales y
todo lo que encontraban a su paso.
Pudimos ver cómo empezaba el saqueo
inmisericorde, y cómo pudimos salimos corriendo del lugar.
Los apresurados latidos de nuestros
corazones no se detuvieron hasta que nos vimos a salvo en el automóvil, ya
lejos de la zona de conflicto. Pero ésa es otra historia...
Sin tacto
QUIÉN ES
LORENA MARTÍNEZ
Llegó esta semana con la consigna de
desenmarañar el berenjenal en que se convirtió el PRI veracruzano a partir
de la digna renuncia de Felipe Amadeo Flores Espinosa como Presidente del
Comité Directivo Estatal.
Trae facultades y poder, y viene con todo el
apoyo del dirigente nacional priista, Enrique Ochoa Reza (y sobre todo con
el del presidente Enrique peña Nieto, de la que es amiga personal).
Lorena Martínez Rodríguez es en Veracruz una
interrogante, pero tiene una larga carrera política, siempre dentro del PRI,
que ha desarrollado en Aguascalientes, pero con intervenciones importantes
en el Altiplano.
Como política y funcionaria, es una mujer de
mano firme, inteligente, preparada, avezada. Sabe de política en lo práctico
y en lo teórico. Vamos: no será una perita en dulce para quienes crean que
pueden intervenir en sus decisiones o inducirle voluntades.
Hagamos un repaso por su trayectoria, para
que tengan una idea los priistas jarochos de con quién van a tratar.
Por su lugar de nacimiento, Lorena Rodríguez
es tabasqueña, pero de Tabasco, Zacatecas, un pueblo de unos 20 mil
habitantes asentado en el cañón de Juchipila, que para diferenciarse de los
tropicales se hacen llamar tabasquenses.
A fin de medir la calidad de su crisol, hay
que ver que ahí nacieron otros personajes ilustres como don Miguel Caldera,
un mestizo que pacificó el norte chichimeca con sus buenos tratos al
principio de la Colonia, y también fue su paisano el escritor Mauricio
Magdaleno, guionista de los clásicos del cine nacional que dirigió el Indio
Fernández y fotografió Gabriel Figueroa. Hay que mencionar asimismo a María
Murillo, una destacada maestra liberal que murió a manos de los cristeros,
mártir de sus convicciones.
Como muchas familias de la región, la de
Lorena emigró hacia Aguascalientes en busca de mejores condiciones de vida y
educación, y ahí ella hizo la licenciatura en Derecho en la Universidad
Autónoma estatal. Culminó los estudios de la maestría en Ciencias Políticas
en la UNAM, pero no ha encontrado el tiempo en su apretada agenda de trabajo
para presentar el examen profesional (lástima, no es de las personas que se
manda a hacer tareas y tesis para conseguir un título).
En la administración pública, singularmente
empezó su carrera en 1987 como Jefa del Departamento de Recepción y Quejas
de la Procuraduría Federal del Consumidor y al año siguiente ya era delegada
estatal (y digo lo de “singularmente” porque en 2014 fue nombrada
Procuradora a nivel nacional).
En Aguascalientes y con su gran amigo Otto
Granados Roldán como Gobernador (1992-1998), participó activamente en el
comité estatal del PRI y fue nombrada en 1986 Directora General del
Instituto Aguascalentense del Deporte y Delegada de la Comisión Nacional del
Deporte.
Bueno, en el PRI de Aguascalientes ha sido
todo: dirigente de las mujeres del sector popular, coordinadora del
Movimiento Territorial, consejera política estatal, consejera política
nacional, secretaria general, presidenta estatal.
En el PRI nacional ha ocupado carteras y
posiciones en muchas oportunidades,
Desde su partido, ha sido dos veces diputada
federal y fue Presidenta Municipal de Aguascalientes de 2010 a 2013.
Participó como candidata a la gubernatura en
la elección del año pasado y dio una férrea pelea contra el candidato
panista Martín Orozco, que recogió las animadversiones nacionales contra el
PRI y ganó con un estrecho margen.
Tal vez sea un poco exagerado decir que es
una persona férrea, pero sí manifiesta un carácter decidido y una fuerte
personalidad, atributos muy convenientes para el papel que debe jugar en
estos tiempos cruciales para el priismo veracruzano.
Vista la hoja de servicios de la licenciada
Lorena Martínez y la calidad de su persona, puede esperarse que logre poner
en orden los intereses desbocados de los grupos y grupúsculos que se quieren
adueñar del partido y del proceso municipal en puerta.
Con ella no van a poder.
Sin tacto
TRUMP, A OCHO DÍAS
Si usted, propositiva lectora, o usted, permisivo lector, es de las
personas que piensan que con Donald Trump como Presidente de los Estados
Unidos a los mexicanos nos va a ir muy mal, debo decirles que están
equivocados.
Y yerran porque lo cierto es que una vez que el güero empresario llegue a
vivir a la Casa Blanca -¡dentro de ocho días!- no nos va a ir muy mal … ¡nos
va a ir pésimo, de la patada, horrible!
Los analistas serios y los especialistas en el tema de las relaciones
históricas de nuestro país con el coloso del norte ven venir problemas
graves que surgirán del particular punto de vista del desaforado personaje
que logró desbancar a Hillary Clinton en la pasada elección. Y junto con
ello advierten una interminable serie de conflictos ocasionados por la
personalidad del neoyorquino, que tiene todas las trazas de que será un
verdadero chivo en cristalería una vez que asuma el cargo que lo hará el
hombre más poderoso del orbe.
Bueno, mal le irá a todo el mundo, porque desde la primera conferencia de
prensa que ofreció ya como Presidente inminente, Donald se fue contra todo
el mundo: contra los rusos, contra los chinos, contra los europeos, contra
cualquiera que atente -según él- contra la hegemonía mundial que -también
según él- deben mantener los norteamericanos, que se asumían y ahora lo
volverán a ser como los garantes de la libertad y la democracia de todo el
planeta.
Unos garantes que nos han salido muy caros a los seres humanos de todos
los ámbitos, porque cobran altísimas cuotas por su vigilancia que nadie les
ha pedido.
Pero a los mexicanos nos debe preocupar mucho lo que va a empezar a pasar
a partir del viernes 20 de enero, porque se ve que Trump trae prisa por
empezar a armar su borlote y dentro de éste, se va a apresurar a construir
su famoso muro fronterizo para detener el paso a los mexicanos, que
enfermizamente insiste en que nosotros deberemos pagar.
A mí me da miedo escuchar a Donald Trump ante los micrófonos, pero es un
temor especial y mayúsculo porque no es el que produce un individuo fuerte y
poderoso, sino que las suyas son las amenazas de un individuo con pocas
entendederas, esclavo de sus emociones y sus puntos de vista basados en
razones superficiales.
Un tonto, me decía mi padre de grato recuerdo, puede hacer más daño que
un malvado, de la misma manera que en el beisbol una base por bolas puede
ser más letal que un hit, con lo que estarán de acuerdo quienes conocen las
reglas y estrategias del rey de los deportes.
Pero los optimistas que nunca faltan piensan que la potestad que tiene
quien sea Presidente de los Estados Unidos está acotada por las facultades
de los otros dos poderes: el Legislativo y el Judicial, pues allá la
división tripartita ideada por Montesquieu opera de manera mucho más real
que en nuestro país, en donde de facto el Ejecutivo casi siempre ha estado
por encima de los demás.
Y así Trump no podrá hacer realidad muchas de sus peligrosas chifladuras.
Seamos positivos y pensemos que la cámara de representantes, que los
senadores, que los jueces y magistrados, que los demócratas de la oposición
y que los intereses económicos representados por las poderosas empresas
gringas pondrán diques de contención a las locuras que ya esboza este señor,
que se apresta a jurar con la mano sobre la Biblia que respetará y hará
respetar la Constitución de su país.
Si no lo hiciera así, ¡que Dios nos coja confesados!
¿O no, don Enrique?.
Sin tacto
RENATO Y EL PRI
Como abejas al panal han estado saliendo
aspirantes a ocupar la silla que apenas dejó un militante prestigiado,
distinguido y congruente como lo es Felipe Amadeo Flores Espinosa.
Y pareciera una paradoja que la dirigencia
estatal de un partido que hizo agua y se hundió electoralmente apenas hace
seis meses, cuando perdió la hegemonía que había tenido en Veracruz durante
86 años, sea tan solicitada, para lo cual hay varias explicaciones posibles.
1. La más notoria es que se terminó en el
estado para la larga fila de políticos priistas la agencia de colocaciones
que significaba el Gobierno, sus 14 secretarías y sus miles de puestos de
nivel directivo, con sus jugosos sueldos y sus aún más jugosos presupuestos,
cuyo manejo indecoroso permitía hacer enormes fortunas de la noche a la
mañana, como pasó en los últimos y pavorosos 12 años. Ante esa anemia
ocupacional, las prerrogativas que recibe el partido, aunque magras,
significarían una tabla de salvación para los bolsillos inanes que les dejó
a muchos priistas la derrota del 5 de junio.
2. También se explica esa avidez por la
dirigencia estatal en el hecho de que está en marcha el proceso de selección
de los 212 candidatos a las presidencias municipales que se dirimirán el
próximo domingo 4 de junio, y como el PRI mantiene alguna presencia en base
a su estructura electoral que permanece viva, sigue siendo una buena opción
para muchos que quieren ser alcaldes y cuentan con recursos para invertirlos
en una campaña que podría resultar ganadora.
Y como se volvió costumbre en los últimos
años, las tales candidaturas se tasan a precios elevados y al mejor postor,
con lo que hacen un enorme negocio quienes controlan las listas desde el
partido. En el fidel-duartismo, se creó todo un protocolo para ofrecer y
vender candidaturas, y sus principales operadores están listos para regresar
a seguir haciendo este negocio con incautos que nunca faltan y que sueltan
pequeñas fortunas con tal de sustentar su sueño de ser los poderosos de sus
respectivos pueblos o ciudades.
A un lado de estas razones, en el PRI
también se mueve gente decente, que piensa que la política es el arte de
servir a los semejantes. Son priistas de convicción, y buscan rescatar la
triste figura de un partido quijotesco que dejó su lanza oxidada y su adarga
rota en la playa de Barcino, junto al mar.
¿Tendrá algún remedio posible el PRI perdido
en Veracruz?.
Hay quienes así lo piensan, con la mejor de
las intenciones, y sacaron la lámpara de Diógenes hasta que lograron dar con
un militante que fue repudiado en el sexenio duartista, que nunca cobró un
centavo -honesto y menos deshonesto- en el Gobierno de Javier Duarte, y que
fue engañado, vilipendiado.
Renato Alarcón Guevara tuvo que salir a una
especie de exilio hacia la Ciudad de México, en donde encontró refugio con
dos grandes amigos: Roberto Campa Cifrián, que lo acogió de inicio para que
pudiera sobrevivir políticamente, y Sebastián Lerdo de Tejada Covarrubias (qepd),
quien al nombrarlo como delegado del ISSSTE en Veracruz le propició un
regreso con gloria que causó malestares en quien era Gobernador y ahora es
un prófugo de la justicia.
Renato suena ahora para el PRI estatal junto
con otros políticos que son tiradores, como Marlon Ramírez y el por ahora
desaparecido Carlos Aceves. Y suena también junto a don Ricardo Ahued, quien
jura y perjura que ya no quiere seguir en la política y prefiere dedicarse a
sus negocios.
El PRI necesita capacidad, honorabilidad,
madurez, si quiere volver por sus fueros algún día, y si quiere hacer un
papel decoroso en la próxima elección municipal, que en este momento pinta
desastrosa para el partido.
Renato es garantía.
Sin tacto
BUEN GOBERNADOR, MAL GOBERNADOR
¿Es usted de los que considera que en sus
primeros días como mandatario el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ha
puesto toda su experiencia, su talento y su tiempo para empezar a sacar del
bache a Veracruz, y que pronto pondrá tras las rejas a Javier Duarte y sus
secuaces?.
O, por el contrario, ¿cree que todo lo está
haciendo mal, que significa más de lo mismo y que está cometiendo muchos
errores?.
Si entra en la primera forma de pensar, es
muy posible que forme parte de alguno de los siguientes grupos: a) el de los
panistas veracruzanos que vieron cómo su adalid llevó a su partido al poder
después de 86 años de hegemonía priista; b) el de los perredistas, que se
subieron al tren con él y salieron vencedores sin aportar gran esfuerzo; c)
el de una buena parte de los priistas que se volvieron antañones y fueron
desplazados primero por la Fidelidad y después por los muchachos del
duartismo -que era casi lo mismo... “casi”, conste-; d) el de los ciudadanos
indignados por tantas mentiras y corruptelas del ahora prófugo Javier Duarte
de Ochoa y sus amigos, que andan tan campantes por Xalapa y el Congreso de
la Unión, como si no debieran nada a la justicia y al pueblo jarocho; e) el
de la miríada de deudores -empresarios, constructores, proveedores,
periodistas, arrendadores, prestadores de servicios, boleros del Parque
Juárez, etc.-, a los que nunca les pagó la administración saliente, y que
ahora reciben un trato distinto (aunque todavía no les hayan saldado sus
cuentas a satisfacción, paciencia).
Y si es de los quejosos, seguro cae en la
taxonomía que incluye a los propios amigos y familiares de Duarte, a la otra
parte de los de los priistas que se volvieron antañones y fueron desplazados
primero por la Fidelidad y después por los muchachos del duartismo, a
quienes pensaron que podían cobrar las facturas fantasmas que presentaron y
ya no dio tiempo que les pagaran; a los ciudadanos que de todo se quejan
siempre, porque ésa se ha vuelto su naturaleza, como lo es la del escorpión
picar con la cola. Ah, aquí me estaba faltando un grupo minúsculo, el de los
interesados/ilusos que piensan que Yunes Linares podría “ser obligado a
renunciar”, y entonces todo sería color de rosa (mexicano) para quienes
habían gozado de las prebendas del caos fidel-duartista.
Claro que hay un tercer grupo, menudo,
magro, ralito, que sabe que todo hombre comete errores, y se explica, pero
que también es capaz de realizar las mayores hazañas, como necesariamente ha
sido el caso del actual Gobernador de Veracruz, que recibió una
administración hecha trizas, instituciones sin credibilidad, arcas
devastadas, y una serie formidable de compromisos financieros que han ido
resolviéndose, de modo que los miles y miles de empleados del sector público
en Veracruz han podido ir cobrando los sueldos para los que no había un
peso, porque los dineros volaron junto con quienes se los robaron
inmisericordemente.
Pero hay una justicia -divina o no-, y algún
día veremos tras las rejas a los corruptos de la Docena Trágica, y las
fabulosas cantidades que se llevaron devueltas a sus verdaderos
propietarios, que son todos los veracruzanos de bien, que trabajan
cotidianamente para hacer de nuestro estado el mejor de México… y muy pronto
el más alegre.
¿Verdad, don Miguel?.
Sin tacto
GASOLINAZO (2)
Como muchos lo hemos advertido, el asunto de las manifestaciones de todo
tipo en contra del alza de 14 al 20 por ciento a las gasolinas, decretada
por el presidente Enrique Peña Nieto el pasado 27 de diciembre y que entró
en vigor el primer día de este año; un año con un inicio azaroso como pocos.
Recuerdo un comienzo tan complicado solamente el 1º de enero de 1994,
cuando el Ejército Zapatista de Liberación Nacional del Sub Marcos saltó a
la fama mundial con acciones guerrilleras más mediáticas que efectivas,
militarmente hablando, al tomar algunas regiones del Estado de Chiapas.
Hoy estamos asistiendo a un levantamiento popular también, pero de
características muy diferentes: no es una lucha reivindicadora de
injusticias sociales, sino una respuesta creciente frente a una acción de
Gobierno que ha resultado sumamente impopular.
Sumamente impopular, y muy mal manejada desde la perspectiva de la
comunicación gubernamental, porque se nota a leguas que los encargados de
sustentar la buena imagen y la información de la Presidencia de la República
no leyeron el librito, el manual de primeras letras que indica qué medidas
se deben tomar cuando hay que dar a conocer públicamente una decisión que va
a disgustar a la masa ciudadana.
Fue una verdadera lástima ver a funcionarios del gabinete y al presidente
del partido en el gobierno balbucear declaraciones que lo único que hicieron
fue revelarlos como unos ignorantes ante este tema. Con sus salidas a la
prensa, el Secretario de Hacienda, el de Economía, el líder del PRI -el
propio Presidente-, solamente consiguieron hacer rabiar más a la opinión
pública, cansada de tantas pifias y tantos errores del peñismo en todos
estos años.
Y a eso hay que agregar el nombramiento tan mal aceptado por el
respetable de un personaje que ya había tenido que abandonar el gabinete por
su falta de simpatía ante el pueblo, Luis Videgaray, que regresó como
Secretario de Relaciones Exteriores para terminar de sepultar la poca
simpatía de que aún gozaba su amigo el Presidente.
Pareciera que están haciendo hasta lo imposible porque su partido pierda
la presidencia para el próximo sexenio, como lo hizo Javier Duarte en su
momento y en Veracruz con su desastrosa gubernatura.
Hay una especie de maldición inevitable, que hace que cuando el poderoso
empieza a caer cometa los peores errores y ponga así las condiciones para su
derrota total.
Recuerdo como ejemplo lo que me contó en Managua un comandante sandinista
allá por 1979, cuando acababan de ganar la Revolución. Él me afirmaba que al
movimiento sandinista lo había hecho ganar el propio Anastasio Somoza, el
dictador que fue finalmente derrotado.
—Resulta —me explicaba el guerrillero Tomás Borge, un hombre serio, poeta
y muy amigo de Julio Cortázar, según me confió el propio autor de Rayuela—
que en marzo del 79 llegamos con nuestras columnas del sur y del occidente
hasta la misma capital. Iban camiones llenos de armas que nos habían dado
los cubanos, y desde ellos arengábamos al pueblo a que las tomara para que
se enfrentara al ejército somocista. ¡Y nadie salió de sus casas! A tal
grado que tuvimos que regresarnos a la sierra, porque sin el apoyo popular
era imposible que derrotáramos al bien pertrechado ejercito del dictador.
Bueno, pues nos rehicimos y en junio volvimos a la capital, pero esta vez
Somoza ordenó que la aviación saliera a bombardearnos en las calles de
Managua. Y resulta que las bombas empezaron a caer en las casas de la
población, así que todos salieron desesperado a pedir un fusil para combatir
al dictador que los estaba matando despiadadamente.
¿Sera pues que Peña Nieto ha ordenado ahora que nos salgan a bombardear
con alzas de precios y con declaraciones tontas que sólo despiertan enojo?.
Cuidado, que esto está creciendo… y va a crecer más.
Sin tacto
EL GURÚ: MANIFESTACIONES Y VANDALISMO
Llevábamos ya una hora parados frente a la pantalla de 70 pulgadas
Una chulada: con cuatro veces más resolución que una full HD, preparada
para HDR, un escalador a 4K y Motion Rate de 120 mhz. Obvio, era una Smart
TV con acceso ilimitado a Internet y rendimiento mejorado. La pantalla venía
con retroiluminación LED, ahorro de energía, y tenía dos entradas USB y tres
puertos HMDI.
Era de color negro y ultra delgada.
El maestro había dedicado la primera media hora en admirarla, alabar sus
características, sorprenderse con los avances tecnológicos que traía y gozar
anticipadamente en la imaginación los servicios de entretenimiento,
formación e información que gozaría a través de tal maravilla construida por
la ciencia humana.
El precio del producto era alto, muy alto, rondaba los 30 mil pesos y yo
sabía que el Gurú andaba en una temporada de vacas ya no flacas sino
famélicas, al igual que la mayoría de los mexicanos y el total de los
veracruzanos, que sufríamos además de los embates de la crisis la terrible
herencia del saqueo inmisericorde que habían hecho el Gobernador anterior y
su grupito depredador de familiares y amigos enquistados en su equipo de
gobierno.
—Venerable Maestro, —dicho por mí con toda sorna, frente al entusiasmo
juvenil que el pensador mostraba, ante la certeza de que estaba a punto de
ser el dueño inminente del nuevo aparato— si piensa adquirir esta pieza,
¿qué esperamos para llevarla de una vez? Todo es cosa de llegarnos a la
caja, pagar por el producto y subirla al vehículo para llevarla a su
departamento y colocarla en el lugar que considere más conveniente. Yo le
ayudaré a cargarla en la medida de mis posibilidades, porque sabe que no
debo hacer grandes esfuerzos dadas las condiciones de mi corazón.
—¿Llevarla a la caja? ¿Pagar por el producto? ¡Ni en la imaginación,
querido discípulo! Y menos pedirte prestado a ti porque buen papel haría
como maestro tratando de darte un sablazo con un dinero que tal vez me
tardaría mucho tiempo en poder pagar.
—¿Entonces no la piensa llevar? —le pregunté un tanto amoscado, tomando
en consideración el largo tiempo que nosotros y el vendedor de la tienda
habíamos perdido -según yo- contemplando, admirando, sopesando y
enterándonos de las condiciones de la famosa pantalla.
—Claro que la pienso llevar. No es otra mi intención. Si tenemos la
paciencia suficiente, pronto la verás adornando la pared más grande de mi
sala —me contestó lleno de seguridad en la voz.
—Pero ¿cómo le piensa hacer? Ya me dijo que no tiene dinero ni aceptará
un préstamo mío.
—Pues te digo que es cosa de saber esperar. Recuerda que yo, como el
Siddartha de Herman Hesse son tres cosas las que sé hacer fundamentalmente:
pensar, esperar y ayunar. Así que vamos acomodándonos bien, porque de un
momento a otro el día de hoy -o tal vez mañana o pasado- llegará una turba
de ciudadanos indignados por el alza a los precios de las gasolinas y
vandalizará esta tienda. Va a ser un grupo de varios cientos de ciudadanos
exasperados, que por su número y su actitud decidida harán imposible la
función de resguardo que tienen encomendada los dos guardias de seguridad
que están a la entrada… y cargarán con todo lo que puedan
El Gurú volteó hacia la entrada del súper, con la ilusión de que ya
vinieran llegando los indignados a hacer su función justiciera y me dijo;
—Así que vámonos poniendo lo más cómodos posible, pero sin alejarnos
mucho de la pantalla. Y apenas llegue la turba, nos abalanzamos sobre esa
belleza de aparato y lo llevamos con toda prisa al coche.
—¿Y la ética, maestro? ¿Y la moral que preconiza?
—Esto no es asunto de ética ni de moral, mi pequeño Salta. Pero para
acallar tu conciencia le podemos llamar una “recuperación proletaria” o un
asunto de “justicia igualadora”, ambos desde el punto de vista de la
plusvalía. Ahí te dejo de tarea leer a Marx sobre este último término.
…y nos dispusimos a esperar pacientemente.
Sin tacto
MANUEL
MUÑOZ GÁNEM
Es una amistad larga la de Miguel Ángel y
Manuel; viene desde los profundos surcos del sexenio de Rafael Hernández
Ochoa, en donde ambos formaban la mitad de una cuarteta formidable que se
completaba con Carlos Padilla Becerra y el recordado José Luis Lobato
Campos, el primero que se adelantó.
Pero Manuel Muñoz Gánem siguió desde aquel
entonces muy pegado a Miguel Ángel Yunes Linares… desde aquel -lejano-
entonces, muy joven, tal vez 25 años, cuando empezó su carrera política como
Presidente Municipal de Tuxpan. Y lo estaba haciendo tan bien y con tantos
bríos que Hernández Ochoa le pidió solicitara licencia y se viniera a Xalapa
como Director de Turismo (en ese tiempo, las secretarías se llamaban
direcciones).
Ahí nacieron esas amistades perennes, en
esos años 70 del siglo pasado, entre la música que todos oíamos de los Bee
Gees y los bailes insospechados del primer Travolta, que tratábamos de
imitar con pobres resultados. Miguel Ángel, Manuel, José Luis y Carlos eran
el pókar preferido de don Rafa, y le cumplieron a cabalidad: en el IPE
asombroso de Lobato; en el DIF y la valiente alcaldía xalapeña de Padilla
Becerra; en Patrimonio y una sorpresiva CNOP revivida por Yunes Linares, y
con la eficaz promoción turística de Muñoz Gánem.
A partir de aquel entonces, el currículum de
Manuel Muñoz Gánem va emparejado en la carrera política de su amigo, pues
estuvo con él en Aeropuertos y Servicios Auxiliares durante el exilio
acostalagunista, en la Secretaría de Gobierno con el gobernador Chirinos, en
la Subsecretaría de Seguridad Pública federal, en el ISSSTE.
Muñoz Gánem estuvo también en toda la
cruzada de Yunes Linares para llegar a la gubernatura actual; una cruzada
que duró 20 años, llena de sacrificios, de trabajo, de sangre, sudor y
lágrimas, pero coronada con la victoria que por fin hizo sonreír a Miguel
Ángel el 5 de junio, y el 1º de diciembre, y en los 30 y tantos días que
lleva como Gobernador de todos los veracruzanos.
Cuando ahora el Gobernador le dice a
cualquiera de sus colaboradores “Velo con Manuel”, no faltan quienes
recuerdan lo poderoso que llegó a ser José Córdoba Montoya en el sexenio del
presidente Salinas, que repetía constantemente a sus secretarios de
despacho: “Velo con Pepe”. (Bueno, el símil solamente llega hasta ahí,
porque nada que ver la dureza y frialdad del francés Córdoba con la
educación y decencia de don Manuel, que muestra una mano suave aunque muy
firme -aquí recuerdo lo que me decía el gobernador panista Felipe González:
Mire, los de Aguascalientes hemos hecho fama porque somos buenos… buenos,
pero no dejados.).
Siempre leal, siempre con la confianza,
siempre eficiente, Manuel Muñoz Gánem estudió contabilidad y por eso sabe de
números para entregar buenas cuentas, pro también por eso se norma con el
principio de que las cifras deben cuadrar para que las amistades sean
largas.
La figura de Jefe del Gabinete creada ex
profeso para él sirve para garantizar el control del Gobernador sobre sus
funcionarios -dicho en los mejores términos- y para asegurar que las órdenes
dadas sean cumplidas estrictamente como fueron formuladas. En esta crisis
profunda, en esta emergencia financiera inédita, no hay tiempo para errores.
Manuel Muñoz Gánem tiene la delicada misión de evitar que sucedan.
Discreto, leal, capaz, Miguel Ángel sabe y
lo dice que tiene en Manuel a un tesoro, que eso es la amistad verdadera…
Como ésta.
Sin tacto
¡GASOLINAZO!
Yo no sé qué fue lo que obligó a Enrique Peña Nieto a elevar tan
drásticamente el precio de las gasolinas, pero con esta medida está cavando
la tumba de su presidencia y cancelando el futuro de su partido en el poder.
Si había una gota que podía derramar el vaso, ésa fue este anuncio que
afectará seriamente a todo el mundo en nuestro país, aunque sus funcionarios
alegremente se han lanzado a decir que los mexicanos debemos ver como una
bendición del cielo que ahora debamos pagar de 14 a 20 por ciento más por el
combustible con el que se mueve la vida comercial del planeta.
Un priista más tonto que bien intencionado, se aventó a decir que no debemos
preocuparnos porque el aumento de la gasolina no va a afectar a quienes no
tienen coche. ¡Ah bárbaro!
Y así por el estilo están las justificaciones del Secretario de Hacienda
José Antonio Meade Kuribreña, del Secretario de Economía Ildefonso Guajardo
Villarreal, del Presidente nacional del PRI Enrique Ochoa Reza.
La verdad es que esta pifia de Peña Nieto es como la base por bolas en el
beisbol: no hay defensa posible contra ella.
Primero, porque la promesa de que se detendrían los gasolinazos fue una de
las cerezas del pastel de la campaña del mexiquense con las que ganó la
elección de 2012, por encima de Josefina Vázquez Mota del PAN y de Andrés
Manuel López Obrador, entonces a la cabeza de una coalición de partidos de
izquierda.
Segundo, porque se hizo el anuncio de manera abrupta, sin que mediara una
campaña de sensibilización ciudadana, y tampoco se generaron explicaciones
con algún grado de inteligencia y eficacia, como ya hemos visto.
Tercero, porque los nuevos precios de las gasolinas le dan en la línea de
flotación a una economía que ya hacía agua por todas partes en lo macro.
Pero lo más preocupante es que esta carestía está haciendo sentir sus
efectos avasalladores en lo micro, que es el bolsillo de la población.
El primer lunes del año transcurrió con manifestaciones en 17 estados de la
República en contra del gasolinazo. Fueron acciones en las que participaron
pocas personas ciertamente, pero no hay que olvidar que ésa es una bandera
sumamente popular, y que puede ser la mecha que encienda un movimiento
mayor.
No estoy de acuerdo con los agoreros del desastre, pero sí debemos tomar en
cuenta que el Movimiento del 68 -que cambió la vida pública de México en
tantas cosas- empezó por un pleito de estudiantes de dos escuelas
preparatorias en el Casco de Santo Tomás de la ciudad de México.
Los mexicanos hemos visto caer sobre nuestra mermada economía familiar la
guadaña de este aumento draconiano como una maldición bíblica, y nadie
alcanza a decirnos cuáles fueron las razones de esta medida, y menos en qué
nos podrá beneficiar.
Es obvio que tendremos en adelante un gobierno rico con los ingresos
crecientes de la venta de gasolina y un pueblo empobrecido que encima se ve
burado por las fastuosidades de la corrupción mexicana, que para nuestra
desgracia tiene su más exquisita expresión en el prófugo Javier Duarte de
Ochoa.
Ya
tendremos que ir viendo por quién vamos a votar en 2018.
Sin tacto
2017, DIFÍCIL Y RETADOR
A las huidas del lugar común y de la demagogia
emocional, confieso sinceramente ante vosotros, lectores, que los extrañé en
estas vacaciones de escribir, que tomé por pura necedad pero que resultaron
reconfortantes para la mente, cansada del esfuerzo cotidiano y renovado de
tratar de quedar bien con ustedes y de escribir de repente alguna frase bien
lograda, una oración en la que haya cabido la prosodia, un párrafo
rescatable.
Empezamos pues el año tratando de hacer lo mejor y
de ser mejores, porque estoy seguro de que muchos coinciden en estos
propósitos. Y más deben coincidir después del catastrófico 2016 que, como
dice La Ilíada, “tantos males trajo a los aqueos” (en donde los “males”
fueron las estrepitosas corruptelas y las horrísonas mentiras de Javier
Duarte et al, y en donde, también, los “aqueos” hemos sido los
veracruzanos todos, que fuimos las víctimas de los “saqueos” y encima
seguiremos pagando por las culpas de otros, hasta que algún día en el futuro
lejano las siguientes generaciones puedan ver -ojalá- que los ladrones
devolvieron todo y que fueron finalmente pagadas las deudas en que nos metió
la docena trágica del fidel-duartismo).
Ha empezado este 2017 y trae su cauda inevitable de
buenas intenciones, como siempre corresponde en las cabañuelas; sanos
propósitos que se irán difuminando en la medida en que pasen los días y nos
vayamos acostumbrando a los nuevos kilitos que adquirimos en las fiestas y a
las permisividades que nos permitimos y que se volvieron costumbre, aunque
insanas.
Comienza 2017 y mientras hacemos un ejercicio
inusual que pronto dejaremos, o mientras iniciamos una dieta que no hará
huesos viejos pero sí mantecas nuevas, o mientras nos dura la voluntad del
cambio, seremos un poco más sanos, más frugales, más cuidadosos del templo
que es nuestro organismo.
Cierto, 2017 trae mejores augurios que 2016. Es
prácticamente imposible que el actual sea peor, después de la catástrofe sin
par en la que nos arrinconaron las ambiciones desmedidas de Duarte y sus
amigos.
Seguro 2017 será mejor. Pero nos espera el
sacrificio, el cinturón apretado, el alejamiento de los pequeños lujos que
creemos que los valemos.
Lo que sigue ahora es mucho trabajo, mucho esfuerzo,
poca retribución… pero pasos adelante hacia un Veracruz más justo con sus
hijos. Quien crea que saldremos de esta pavorosa crisis sin pagar un saldo
está perdido; quien piense que el Gobierno debe salvarnos, no tiene remedio.
Nos toca a nosotros encontrar nuevas formas de
supervivencia (¡cómo es aplicable esa frase en el terreno de los medios de
comunicación!; de esos medios que se habían habituado a vivir del jugoso
presupuesto, a hacer un periodismo facilón para un solo cliente, que era
buena paga, aunque pagaba por pecar).
Nos toca hacer el esfuerzo, levantar el estado,
apoyar al Gobernador a que saque el buey de la barranca, si me permiten el
símil.
Ya llevamos dos días de este 2017 y se han acumulado
noticias del trabajo que se está haciendo. Todo Veracruz se levanta para
salir del hoyo. Poco a poco iremos avanzando, y vamos a triunfar.
Somos más que una crisis, del tamaño que ésta sea.
Mientras tanto, seguimos esperando, es cierto, que
pesquen a Duarte y que se termine de acabar la burla para el pueblo
veracruzano.
ANTERIORES
|