UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿EN
QUE CREEN LOS QUE NO CREEN?
27 de marzo 2017
No son muchos los que se atreven a entablar un diálogo civilizado, con
interlocutores de corrientes de opinión diferentes ¿Qué temas trataría un
jihadista con un pacifista? Si el origen de ambos dialogantes es musulmán
¿eso facilitaría el manejo de los conceptos? Seguramente le ha tocado ser
testigo de una conversación de “expertos en política” en la cual uno de los
participantes enfurece, si otro hace señalamientos en contra de MORENA o su
líder[1] y un sereno observador
puede notar el alto grado de resentimiento –individual y de grupo- cuando de
señalar defectos y fallas del PRI o el PAN –más del primero que del segundo-
se trata.
Quizá como resultado de la globalización hay factores comunes en todas las
geografías: despliegues de fuerzas encargadas de “controlar el orden”;
verdadero odio de las poblaciones a tales personajes “represores”; tasación
generalizada de los políticos como gente corrupta, disfuncional o poco capaz
de entender lo más simple de los procesos indispensables en todo gobierno y
en el otro extremo seguimiento irracional y casi fanático de aquel que se
supone similar al pensamiento de ciertos estratos socio-económicos.
Recuerdo a mediados de los 70 la conversación con una abuela alemana, cuya
hija y nieta nacidas en México evitaban hablar de Hitler y los nazis. Esta
señora de entonces casi 60 años, admitió haber formado parte activa y
entusiasta de las juventudes afines a dicho “líder”; sin el menor asomo de
culpa, consideró que algunas cosas les eran ocultadas pero que en general
“Adolfo” tenía la razón y, lo más sorprendente, aseguró que de no haber sido
vencidos los arios otra sería la versión de los hechos y el estado del
mundo. Yo seguí visitando a la anciana hasta su muerte y siempre que me
confesaba su entusiasmo me pedía que no lo comentara con su hija ni su
nieta. ¿Eran peores los arios con sus “perversidades” médicas que los hoy
involucrados en la investigación para la guerra biológica?
Por supuesto que a lo largo de la historia ha habido disensos que dieron
lugar a guerras, abusos y retrocesos. En el siglo XXI el fenómeno se
magnifica por la influencia manipuladora de la mayoría de los medios de
comunicación masiva, empeñada en calificar numéricamente a sus audiencias y
desentendida de las ventajas que para los pueblos implica el desarrollo de
procesos de madurez personal y por ende colectiva.
El pasado miércoles 23 se cumplieron 23 años de la muerte de un mexicano que
aspiraba a ser presidente de la república. En este doble 23, no se
escucharon las voces de gente cercana a la cual en algún momento se califico
como las “viudas” de Colosio; apenas un par de periódicos de circulación
nacional dieron cuenta de desangelados eventos donde parecía ser más
importante el mensaje futurista que la memoria de Luis Donaldo. ¿Por qué los
tránsfugas del PRI, se hacen “ojo de hormiga” aun cuando en su momento
vitoreaban al sonorense hoy apenas recordado? ¿Se inspiró en estos “mustios”
Woody Allen para asegurar que “la vocación del político de carrera es hacer
de cada solución un problema”?
Por todo esto es que me permito recomendar -tanto a los incrédulos de la
política como a los que llevan en la sangre la idea de servirse haciéndoles
creer a los gobernados que se les sirve gastando para ello miles de
millones- que lean la obra publicada en México por la UNAM en la cual se
transcribe el diálogo epistolar de Humberto Eco de formación primaria en
colegio salesiano y el jesuita Carlo María Martini. Para el nivel de
reflexión madura del entonces maestro y filosofo ateo de la Universidad de
Bolonia y el cardenal obispo de Milán, el aborto, el sacerdocio femenino, el
fin del mundo y la base de la ética no significó el inicio de la guerra ente
los que creen y los que no creen, por el contrario este diálogo promovido
por la revista italiana
liberal
sigue siendo hoy una invitación a la reflexión más allá de la posición
personal de cada una de los personajes o la del lector. ¿Cuántos problemas
de la humanidad acerca del sentido de la vida encontrarían cauces de
esperanza y existencia armoniosa si dialogáramos como lo hicieron estos dos
personajes hoy ausentes?
Con todos sus defectos y fracasos Winston Churchill advirtió que “el
político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas
generaciones y no en las próximas elecciones” ¿Vislumbran los ciudadanos
franceses a alguien con este perfil entre los candidatos cuya votación se
dará en el mes de abril? ¿Cuántos mexicanos ejercerán su voto el próximo
junio, sobre la base de la reflexión y no de la emoción vengativa?
Tanto Humberto Eco como Carlo María Martini coinciden en la posibilidad del
fin de los tiempos. El fin del mundo para uno se establece en el
Apocalipsis, aunque ambos incluyen en su señalamiento la ecología y la
política como factores del colapso; y lo más interesante es que ambos
consideran que sí hay caminos de desarrollo y progreso tanto para creyentes
como para no creyentes.
El ingrediente sine qua non, es actuar de manera responsable para con el
entorno, buscando coincidencias al margen de las creencias a fin de
construir un mundo justo y digno para todos. ¿Se logrará espiando la
intimidad del otro, matando al que piensa diferente, imponiendo al opositor
nuestra visión[2] expulsando al
más débil –por la guerra o la falta de oportunidades- solapando al
infractor?
Ojala muchos consideráramos que las posibilidades se amplían si podemos
encontrar coincidencia en medio de la disidencia, en vez de adherirme al
menos malo[3].
[1]
Me sorprendió sobre manera, como un comensal de edad mayor a los 70 casi se
levanta a golpear a una dama por haberle llamado a este personaje “el peje".
2]
Eco, no apoya el aborto por considerar que atenta contra el milagro, del
nacimiento de una nueva vida, aunque no se siente capaz de imponer su
criterio a quién no piensa como él, sobre todo si la ciencia no se pone de
acuerdo para definir el momento donde comienza la vida.
[3]
"Vota
a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione". Bernard M.
Baruch.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿QUE TIPO DE
PERSONA ERES?
20 de
marzo 2017
La sabiduría
popular, se expresa en refranes antaño utilizados sobre todo por las abuelas
como una forma de educar. Hasta la segunda mitad del siglo pasado, la vida
transcurría fundamentalmente en el ámbito privado, quienes te rodeaban en la
casa, la escuela, el barrio donde habitabas, eran conocidos entre sí y de
alguna manera mantenían cierta afinidad de costumbres, valores,
conocimientos académicos. El referente a gente “extraña” a nuestra
cotidianidad era por la lectura –libros, revistas, periódicos- el salón de
clases una vez que rebasabas el nivel secundario y los grupos a los cuales
te afiliabas por razones de incipiente ideología.
A casi dos
décadas del siglo XXI, el aura pública parece ser más importante que la
privada. Te convences de que algún funcionario es corrupto, tonto, traidor,
sobresaliente o popular, por lo que difunden medios sobre todo electrónicos
y en general personas interesadas en atacarlo o destacarlo. Para el
ejercicio del periodismo, lo que importa es lo sensacional que pueda ser la
nota aun cuando ninguna disculpa pueda reparar el daño causado por algún
señalamiento inexacto. Las diferencias de opinión que entre niños se
arreglaban con una incipiente lucha boxística, hoy suponen la destrucción
del otro por la difusión -desde el aparato digital- de supuestas o reales
fallas de comportamiento y el valor se mide por la cantidad de suscriptores
que tengas en tu FB, Twiter o la red que esté de moda.
“Dime con quien
andas y te diré quien eres”, se decía al advertir el comportamiento de las
compañías –buenas o malas- prevalente en el ambiente frecuentado por alguien
que quizá no encajaba en los sitios frecuentados. Hoy día si un personaje
del espectáculo elige mantener fuera del “chisme” su vida privada lo que se
gana es una animadversión mayúscula y, en la ambición sin límites por
acrecentar el poder o el dinero, los opositores de alguien se convierten en
verdaderos criminales que sin miramientos tratan de aniquilar al contrario,
aun gastando dinero en campañas publicitarias. ¿Cuántos de los que
disfrutaron este último “fin de semana largo” dedicaron algo de su esfuerzo
intelectual para conocer quienes eran Lázaro Cárdenas y Benito Juárez?
¿Están conscientes los paseantes de clase media “baja” de que esta
“oportunidad” de descanso tiene entre otros varios propósitos no expresados
el aumentar cuestiones financieras de otros? Antes de decretar este tiempo
de “vacación” los maestros entrenados en la reforma educativa ¿profundizaron
en el análisis e importancia de estos dos personajes en la vida nacional?.
Los libros de
texto, que se supone son solo una guía y no un rezo para memorizar, enseñan
que Benito Juárez, era indígena, oaxaqueño y fue presidente ¿Cuántas veces
ocupó este cargo? ¿Que similitud hay entre su pensamiento liberal y el
neoliberalismo hoy en boga? ¿Estudió en escuelas privadas o públicas?
¿Conoce Usted Guelatao y el lenguaje hablado en esa zona de México? ¿A que
“diplomados” de capacitación asistió para saber de manejo de granjas,
cuidado de ganado, encuadernación de libros y hasta arte?.
No entendía en
mi lejana infancia porqué las monjas encargadas de mi instrucción primaria
hablaban con tanto desprecio de “Beno Juárez” y me empecé a preguntar si era
el mismo descrito por mis maestras de la escuela pública como “el benemérito
de las Américas”. Por mi abuelo autodidacta, comprendí el gran esfuerzo de
un personaje monolingüe hasta los 12 años, que decidió dejar su “zona de
confort”, trasladarse a la capital del estado, buscar un trabajo en un sitio
donde por supuesto era marginado, pero que le permitía saber más. Su
particular forma de pensar en cuanto a lo clerical, no le estorbó para
buscar su ingreso a un seminario donde aprendió gramática y latín y por
supuesto teología que seguramente le aburría y no representaba sus intereses
¿Cuántos de los líderes –gubernamentales y de empresa- hoy día estarían
dispuestos a transitar parte de su vida en contacto con “el otro” aun cuando
no le sea afín solo para conocerlo mejor? ¿Fueron estas experiencias las que
le dieron a Benito Juárez, su sentido de la justicia? Al parecer así
ocurrió, por ello dejó el seminario, estudio derecho, fue juzgador –en
diversos rangos- maestro, director de instituciones educativas y funcionario
público también desde abajo[1].
Seguramente en
todo este ejercicio de superación se forjó la conciencia de que “el respeto
al derecho ajeno es la paz” y la fortaleza que le permitió con humildad
ejercer su cargo desde una carreta, enfrentar la enemistad de quienes se
suponían superiores, aunque tal vez no dominaran el latín, el inglés, el
francés, el español y por supuesto el zapoteco.
Otro personaje
de quien detrás de su “canonización” como héroe de la patria se ha ocultado
su perfil humano, lo es Lázaro Cárdenas ¿Entienden los educandos de este
siglo que significaba para el pueblo de entonces ser denominado el “tata”?
¿Están conscientes de lo que implica ser benefactor de miles de emigrantes
españoles, algunos cientos fueron niños en orfandad, que salvaron la vida
porque Cárdenas los acogió en momentos aciagos en su patria? ¿Cuántos de los
jóvenes mexicanos endiosados con expresiones culturales ajenas[2]
pueden sentir orgullo de su origen?
A final del
día, Lázaro Cárdenas de Jiquilpan Michoacán., fue mucho más que un
presidente que ejerció el mandato otorgado por el pueblo expropiando el
petróleo a empresarios extranjeros explotadores de sus trabajadores y
saqueadores de nuestra riqueza[3]
Resaltar solo esta acción dejando de lado, el reparto agrario, la creación
de ejidos, mandatada en la constitución de 1917, el impulso a la formación
de sindicatos, la consolidación de la paz nacional mediante la formación del
Partido de la Revolución Mexicana, desde donde surgió el Plan Sexenal, la
instrumentación de la legislación laboral, la nacionalización de los
recursos minerales y la organización de los sectores obrero, campesino,
popular e incluso militar. ¿Alguna vez ha ido con sus hijos al Museo
Nacional de Historia en la antigua residencia de gobernantes del país? ¿Por
qué se ignora al Tata, clausurando casas de juego? ¿Sabía que a la par de
evitar la continuidad de las hostilidades con la clerecía católica, él dio
facilidades a los misioneros del Instituto Lingüístico de Verano para
trabajar con las lenguas indígenas a cambio de que además de traducir el
nuevo testamento hicieran lo propio con La Constitución y el himno nacional?
Sabe que al él se debe la fundación del IPN, el COLMEX y el INAH.
Ojala que sin
sacrificar su fin de semana largo, diserte con sus hijos o alumnos, quienes
tienen derecho a descubrir que estos mexicanos, fueron mucho más que
“comunistas”, o “indígenas suertudos”
[1]
Quizá su primer trabajo fue como regidor, aunque también se desempeñó en
áreas de sanidad, la milicia, y de representación; a grado tal que ocupó
cargos de diputado -local y federal- gobernador y por supuesto presidente
itinerante.
[2] Musicales, de organizaciones
que luego llegan al pandillerismo, de anhelo por considerarse “amigos” de
los hijos de los más ricos del planeta en universidades prestigiosas.
[3]
Sería sano que en las aulas de primaria y secundaria se explicara que no a
todas las empresas se les expropió, el porque de dicha acción y el papel que
en medio de una guerra mundial iniciada en Europa, esos actos significaron.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
CAMBIAR MI CUERPO
13 de marzo 2017
No son pocas las ocasiones en que las personas desean hacer cambios en su
apariencia. Según la época, se usaron pelucas pesadas e incómodas que
terminaban propiciando o acelerando la calvicie, la belleza femenina se
asociaba antes con carnes abundantes para luego caer en el extremo de una
delgadez casi famélica. Hombres y mujeres se tiñen el cabello y consultan
cirujanos para ocultar arrugas, disminuir abdomen o cambiar nariz y orejas.
Opciones menos drásticas, son el rubor, el lápiz labial y en general toda
una gama de maquillajes, porque al parecer existe una intención –casi
siempre consiente en cuanto a lo que debe usarse- que determine quienes
somos, a que grupo pertenecemos y hasta donde llega nuestra libertad[1].
Cuando la moda supone una infiltración de tinta o una perforación de la piel
–escogida en sitio y forma según la necesidad emocional de cada quien- el
resultado al final del día será contar con un sello o marca que identifique
al portador, sin importar el dolor durante el proceso o las consecuencias
ulteriores del tatuaje o el piercing de que
se trate. En la literatura, podemos leer de una joven japonesa que usaba su
piel y la ofrecía al artista como si fuera el lienzo donde pintaba;
históricamente han cambiado los perfiles de los usuarios de estas técnicas,
que una época fueron delincuentes, presidiarios, sujetos de poca cultura que
deseaban manifestar su amor a una joven; sin embargo durante cuando menos
tres décadas, se ha convertido en elemento de identidad propia o con algún
grupo al cual se pretende pertenecer.
Psicólogos y sociólogos han realizado estudios e investigaciones, a fin de
determinar si el tatuaje es una refinación del impulso de auto-lesionarse
derivado de alguna culpa no resuelta, si se trata simplemente de actos de
rebeldía –muy frecuente en los adolescentes, huérfanos o infractores
juveniles- o si señala un suerte de compensación emocional por la pérdida de
una parte de mi cuerpo –amputaciones o violaciones- de alguien amado
–padres, hermanos, pareja o hijos- o encierra la intención de ser definido
con ciertos rasgos de exclusividad en el ámbito sexual, de fortaleza física
o de liderazgo por pertenecer a algún grupo específico al cual se respeta o
teme.
Pero más allá de si el tatuarse, refuerza aspectos débiles de mi identidad o
si como en el caso de las marcas numéricas de los nazis en los campos de
concentración, suponen un señalamiento discriminatorio[2],
sería importante abordar temas relacionados con el funcionamiento cerebral
de quienes eligen tatuarse y quienes no lo hacen, o que tan absoluta es la
idea de si las personas al optar por estas técnicas de cambio corporales
ganan belleza, potencia sexual o mejor imagen.
Por lo pronto en la geografía de “la democracia por excelencia”, donde se
pondera la premisa de que todo mundo es inocente hasta que se demuestre lo
contrario, con un sistema judicial que suele compararse con el mexicano en
demérito de este último, un joven de 23 años que siendo niño fue llevado a
los Estados Unidos, y ha estudiado en dicha cultura, permanece encarcelado,
bajo el cargo de pertenecer a una pandilla y usando como “prueba” un
tatuaje. Si el sujeto fuera un héroe militar ex combatiente de Vietnam que
selló su piel con una frase de protesta ¿También se le consideraría
criminal? ¿Cuántos personajes cinematográficos portan tatuajes –muchos de
ellos no permanentes- para lucir más fieros? ¿Qué secreto se esconde detrás
de los tatuajes que luego difícilmente pueden removerse? ¿Cuál historia o
condición psíquica nos cuenta esa marca? ¿Qué deseo o ideal se persigue?
¿Cuántas frustraciones, tensiones internas –casi siempre en el plano del
subconsciente- pretenden aliviarse con una perforación o un tatuaje?.
En este mundo de comercialización, los tatuajes no son la excepción y de
ellos se dice que han existido desde mucho antes de la era cristiana[3].
El mercado de los tattoo –término usado por James Cook en el siglo XVIII,
como una derivación del vocablo tahitiano “tatua” que significa golpear- se
promueve desde la infancia, con la venta de dibujos “no permanentes”,
colocados por niños en sus manos aclarando siempre que se van a quitar con
el agua. Se han identificado casos de enfermedades o adicciones propiciadas
por este tipo de “calcomanías” y poco se dice del remedio más allá de
haberlas retirado del mercado. Pocos padres de familia se sentirían cómodos
de saber que por no haber definido a tiempo límites en cuanto al cuidado del
cuerpo, en la edad adulta su hijo pueda ser encarcelado, excluido de un
trabajo, imposibilitado de ayudar a un familiar enfermo que requiere de
transfusión[4] y en los casos
extremos, tener en su cuerpo, barras, clavos o varillas, con los cuales
voluntariamente se infringe dolor[5].
Entre los muchos estudios –Peter Kappler, de la universidad de
Göttingen entre otros- acerca de las motivaciones, para “cambiar el cuerpo”,
algunos aducen que es para embellecerse, mostrar mayor potencia sexual,
purificarse, -como parte de un ritual espiritual o de pertenencia- o
estimularse por medio del dolor y, se empiezan a difundir estudios
relacionados con los mecanismos del sistema mesolímbico -estructura
cerebral, vinculada con la producción de dopamina- al parecer con
diferencias en sujetos nacidos mediante cesárea, prematuros o con
desequilibrios en el desarrollo y madurez de dicha parte del cerebro.
En investigaciones diversas se comprueba que las personas tatuadas, tienen
una menor auto estima y son más proclives a drogarse como parte de su
búsqueda de “nuevas experiencias”.
[1]
Si los hombres las prefieren rubias, la moda es teñirse de ese color.
[2]
Las marcas en la piel han sido usadas a lo largo de la historia como muestra
de honor o de deshonor.
[3]
La momia glaciar Ötzi, que supuestamente vivió hacia el 3300 a.C, parece
tener tatuajes en forma de rayas verticales, tanto en la espalda como en las
extremidades, que quizá daban cuanta de algún ritual.
[4]
En julio de 2008, el demostreutsche Ärsteblatt, publicó que 13% de las
personas con algún tipo de alfiler acaban recibiendo tratamiento médico por
secuelas y que, uno de cada 100 acaba ingresando al hospital.
[5]
El negocio incluye: tatuaje ultravioleta, Play-piercing, Pocketing, Surface
bar, Suspensión, Sewings –de labios, ojos, vagina- tune, cutting o
branding.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
MUJERES AMBIENTALISTAS ¿LAS RECONOCEMOS?
6 de marzo
2017
En 1947, los
países del mundo tomaron diversos acuerdos como dar vida a la Organización
de las Naciones Unidas. Hoy como la mayoría de las instituciones del planeta
enfrenta problemas financieros que ponen en riesgo sus operaciones, con
mayor urgencia, si acaso el presidente de los Estados Unidos cumple sus
amenazas de retirarse del organismo, al cual por cierto aporta poco más del
20% del presupuesto anual. Pero el tema no es ¿cuanto deberían subir su
participación países, que solo los más importantes suman apenas el 35.58%[1]?
sino ¿Qué ocurriría con el acuerdo que permite que su sede principal se
encuentre en los Estados Unidos de Norte América? Seguramente alguien
cercano al señor Trump, le estará informando que la contraparte de esta
“concesión” supone –en un pacto no escrito- que un importante porcentaje de
recursos humanos claves para la toma de decisiones que afectan al planeta,
son nombrados por el gobierno de USA. ¿Estaremos viendo el nacimiento de
nuevas organizaciones? ¿Cuál será la postura de países europeos con sus
diversos partidos derechistas, ultra conservadores, populistas y hasta
xenófobos?.
Si la ONU
desparece ¿Lo que la sustituya mantendrá programas como los diseñados para
el medio ambiente (PNUMA)? En la intención de hacer conciencia acerca de las
consecuencias de no atender el deterioro, se han decretado días
internacionales para la protección de bosque, de la atmósfera, de los
océanos y de la diversidad biológica. Algunas instancias se ocupan con la
intención ulterior de obtener algún premio fotográfico o cinematográfico y
otros -como en el caso de Berta Cáceres o Isidro Baldenegro López- mueren
asesinados por grupos con fuertes intereses económicos derivados de la tala
de bosques o la explotación minera y energética en los océanos. ¿Será
suficiente reconocerlos post-mortem? Si los embates contra la ONU subsisten
¿Qué hará Erik Solheim[2] –ex
ministro de medio ambiente en Noruega- con menos de un año como director de
PNUMA?
Llegué al
clímax de la emoción, al leer el relato de un exalumno que gusta del buceo y
que en años recientes pasó tiempo en el archipiélago de las Revillagigedo
¿Nuestras autoridades ambientales de verdad harán algo para proteger este
santuario después de las imágenes presentadas por una televisora con el
patrocinio de una empresa de seguros? Las mujeres ambientalistas ¿estarán de
fiesta pasado mañana? Además del agudo tema de los verificentros el
secretario de la materia ¿podría decirnos algo antes del 8 de junio día
mundial de los océanos?
El año pasado
el anterior secretario general de la ONU, estableció para la fecha citada el
lema “Unos océanos sanos, un planeta sano”, y en un símil al cuerpo humano,
dijo de estos que “son el corazón y que sus latidos así como la sangre
circula, conectan a las personas de todo el mundo regulando el clima,
alimentado a millones de personas, produciendo oxigeno y garantizando la
salud de muchas comunidades que se pueden medicinar por los derivados de
animales y plantas que ahí habitan. ¿Cuántos de nosotros estamos conscientes
del destino final de un envase plástico? ¿Sabía que la contaminación
plástica –más de ocho millones de toneladas de micro plástico de productos
cosméticos y otros, terminan cada año, en el fondo del mar- que navega por
las playas Indonesias, termina en el suelo oceánico del Polo Norte? ¿Cuantos
de los peces que llegan a nuestra mesa, comieron micro partículas en el
zooplancton? Desde 2009, hay una preocupación oficial derivada del interés
de la ONU, de proteger el medio ambiente, especialmente en cuanto a la salud
de los océanos; anunciar que no se seguirán los acuerdos de París, atacar a
grupos autóctonos[3] por
oponerse a que sus tierras sean contaminadas por gas o petróleo corriendo en
el subsuelo, autorizar explotaciones mineras en el fondo del océano,
criminalizar a verdaderos paladines que luchan en favor del equilibro
ecológico –muchos de ellos mujeres- son crímenes de lesa humanidad, de los
cuales no es posible alegar defensivamente ignorancia de tales temas y sus
consecuencias.
El 21 de marzo
de 1960 en Sharperville, Sudáfrica, murieron trágicamente 69 manifestantes
pacíficos en contra del apartheid. En recuerdo de esto la Asamblea general
de la ONU declaró un día internacional para eliminar todas las formas de
discriminación racial en cualquier lugar del mundo ¿Tienen protección
respecto a ese supuesto los connacionales que trabajan y viven en los
Estados Unidos? Se ha manifestado la intención de acabar con las diversas
formas de contaminación marina para el 2022. ¿Lograremos en cinco años
evitar que turistas y habitantes en general no boten plásticos y basura a
los océanos? ¿Cuántos muertos, deportados, señalados y amenazados habrá en
estos 5 años? ¿Qué estamos haciendo en México para evitar la pesca asesina?
¿Qué políticas se han diseñado para cumplir con la campaña “mares limpios” y
que se hace con los corruptos que infringen dichas políticas? ¿Se aplican
verdaderas sanciones a las empresas contaminantes? ¿se reconoce antes de
morir a los héroes de la defensa del planeta? ¿Puede México ser parte del
grupo inicial de países comprometidos - Bélgica, Costa Rica, Francia,
Granada, Indonesia, Noruega, Panamá, Santa Lucía, Sierra Leona y Uruguay- a
lograr océanos sostenibles?
Tal vez muchos
de nosotros ya no podamos verlo, pero ¿nuestros hijos y nietos?
[1]
Japón, con una cuota de 9,68 por ciento, seguido por China (7,921 por
ciento), Alemania (6,389 por ciento), Francia (4,859 por ciento) y Gran
Bretaña (4,463 por ciento). En el sexto lugar de la lista está Brasil, que
aporta 3.823 por ciento del presupuesto.
[2] "Su asesinato destaca
trágicamente los peligros mortales que enfrentan los defensores ambientales
en América Latina y el Caribe y en todo el planeta y los vínculos entre el
crimen organizado y la destrucción del medio ambiente. Nadie debería morir
por proteger la naturaleza”,
[3]
También celebración de la ONU, el próximo agosto
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