Sin tacto
EL GURÚ: EL
HIPOPÓTAMO ESBELTO
—Para hacerme el tiempo
más pasajero y tratar de hacértelo a ti —me dijo el maestro mientras
esperábamos dentro de mi coche, atorado en uno de los bloqueos por las obras
en la ciudad, que han tenido asaltada la ciudad en las últimas semanas—,
trataré de inventar una fábula con todo y moraleja, pero para hacer más
interesante el ejercicio, la iré componiendo a medida que hablo. A ver que
me sale…
Yo estaba acostumbrado
a muchos arranques y ocurrencias -geniales- del Gurú, pero esto fue algo
totalmente nuevo para mí. Tal vez ésa fue la razón por la que me quedé con
las manos pegadas al volante, la vista perdida al frente y, y no le contesté
más que con un murmullo de asentimiento.
Ensimismado en el reto
que se había impuesto, el pensador no reparó en la calidad de mi respuesta y
empezó a bordar su historia:
—Había una vez, una
forma de regresar a casa… Hum, creo que eso ya lo había dicho alguien así
antes… ¡Claro! ¡McCartney! ¡Golden Slumbers!
Huelga decir que él,
como muchos jóvenes de estos días, era fanático de los viejos y queridos
Beatles, y no dejaba pasar oportunidad sin traer a colación alguna de sus
inmortales composiciones.
—Bueno, empiezo de
nuevo —se recompuso y atacó—: Érase una vez… un prodigioso hipopótamo que
había logrado bajar de peso hasta tener las dimensiones de una vaca. Las de
una vaca muy gorda, habría que reconocer, pero nada que ver con la
voluminosidad de los otros miembros de su especie. Fueron muchos meses de
sacrificios, con una dieta que consistía en tomar mucha agua y reducir
drásticamente la cantidad de hierba que comía por las noches, cuando salía
del pantano: de los 70 kilos que consumía normalmente, redujo a la mitad su
cena y en las últimas semanas había alcanzado a sobrevivir solamente con 30
kilos de hojas y raíces.
Hasta aquí el maestro
se había visto muy formal en su composición, pero no tardó en relucir su
sentido del humor, porque lo que siguió en su historia inventada a
vuelapluma fue:
—Si hubiera espejos
para hipopótamos y nuestro joven ejemplar hubiera tenido uno de ellos,
seguramente se habría sentido orgulloso de su aspecto, con una delgadez
cercana a la anorexia (si se puede decir eso de un animal de una tonelada) y
su cuerpo esbelto y sin lonjas, acinturado, con sus cuatro extremidades
firmemente torneadas alrededor de sus poderosos músculos.
En ese momento, los
promotores de algún movimiento popular se acercaron a nosotros en actitud
agresiva, pero solamente nos dejaron un volante en el que expresaban su
disgusto por las acciones del gobierno, y exigían un pago aún mejor para los
maestros de las escuelas públicas.
Metido en su tema, el
narrador no dio señales de que los había visto y continuó con el bordado de
su historia:
—El único problema para
nuestro héroe, es que ninguno de sus congéneres alcanzó a reconocer el
enorme esfuerzo que había hecho. Las hembras no lo voltearon a ver con
admiración, como él había pensado que sucedería, e incluso los machos se
aprovecharon de su reducida talla para darle empellones y sacarlo de la
parte del río en que ellos mandaban. Con todo, nuestro héroe no se dejó
vencer por la tristeza, y mantuvo su orgullo mintiéndose a sí mismo con la
idea de que había hecho lo correcto, y si no había obtenido el resultado
esperado entre la manada era porque los miembros de su especie no lo
merecían…
De pronto, el tráfico
se empezó a hacer fluido, sin que supiéramos la razón, y los vehículos
empezaron a moverse hasta que quedó totalmente libre la avenida. Ante tal
situación, el Gurú apresuró el final:
—Dolido en su orgullo
pero mantenido a fuerza de él, el esbelto hipopótamo se fue a vivir a un
pequeño estanque, en donde tiempo después murió solo y apartado, víctima de
una avitaminosis generalizada que fue producto de sus extraños hábitos
alimenticios. En el último estertor de su corta vida todavía tuvo fuerzas
para mantener su pensamiento de que él tenía la razón, y sus congéneres
nunca lo habían podido entender, por limitados y porque eran víctimas de sus
hábitos.
El maestro hizo una
pausa, tomó aire y me consignó la moraleja:
—Aunque el
hipopótamo se vista de seda, hipopótamo se queda.
Sin tacto
EL PROCESO DE SUCESIÓN DE LA UV
Con ingredientes similares a los de las elecciones federales y estatales
(filtraciones, acusaciones mutuas, guerra sucia), hoy concluye el proceso de
selección de quien conducirá los destinos de la UV del 1º de septiembre de
2017 al 31 de agosto de 2021.
En este momento en el que escribo, aún no ha sido dada conocer la
decisión final de la Junta de Gobierno y quedaban en la recta final la
actual rectora, Sara Ladrón de Guevara, y el Director del Centro de
Investigaciones Cerebrales de la UV, doctor Jorge Manzo Denes.
(Un paréntesis, a ver si en una de ésas sale el comunicado de la Junta y
ya puedo hablar de quién ganó: siempre me he preguntado si el nombre de este
centro alude a la calidad o al tema de las investigaciones, es decir, si sus
miembros realizan investigaciones que son muy cerebrales o si sus estudios
son sobre la mente y el cerebro).
A un lado de quien resulte finalmente designado, lo que ha quedado como
experiencia de la forma de elegir a la máxima autoridad universitaria, es
que el modelo de una junta de notables conformada por nueve científicos o
académicos reconocidos conlleva un defecto contra la democracia.
Si nos atenemos a la concepción que tenían los griegos sobre el término,
la democracia es el poder que ejerce el pueblo para elegir a sus autoridades
y representantes. Un sistema democrático, entonces, trata de tomar en cuenta
de la mejor manera la voluntad de todos los miembros de la comunidad
involucrada en la elección.
Pero en la Universidad Veracruzana, la voluntad “popular” sólo la ejercen
nueve personas. Sí, personajes muy reconocidos, muy honorables, muy
conocedores… ¡pero muy poquitos!
Sé que hacer una elección universal en la que participe toda la comunidad
universitaria -alumnos, maestros, investigadores, empleados y funcionarios-
sería entrar en un proceso sumamente complicado; acato que es más cómodo
dejar la decisión en un grupo reducido de notables. Pero la democracia es
así precisamente: complicada, lo que es una de sus virtudes, aunque no lo
parezca.
Veo en mi utopía a los universitarios veracruzanos levantados en
discusiones, en confrontaciones, en diálogos, en el debate total. Preveo que
los alumnos de Humanidades apoyarán a un maestro revolucionario, tal vez los
de Derecho a un político reconocido, los de Artes a un ejecutante;
seguramente los investigadores querrán un acucioso especialista en cualquier
área del conocimiento. Casi estoy seguro de que habría manifestaciones a
favor y en contra, paros y levantamientos.
Pero así es la democracia. Así debe ser.
Nuestra máxima casa de estudios está conformada por los mayores
representantes del conocimiento y la inteligencia. Los catedráticos y los
investigadores deben ser los mejores del estado; sus alumnos, los más
capaces y mejor educados, no por nada pasaron por el tamiz del exigente
examen de admisión del Ceneval, tan difícil como incorrupto. Así que debe
ser un conglomerado maduro, conocedor, inteligente. Y por eso se merece que
su voluntad personal se exprese directamente en las urnas y no tenga que ser
interpretada o adivinada por un consejo de notables, varios de los cuales no
conocen a la universidad en lo interno.
De ser reelegida Sarita (como le dicen a la doctora Ladrón de Guevara con
afecto y respeto sus colaboradores cercanos), y como ya no tendrá
oportunidad de reelegirse una vez más, tendrá ante sí el tiempo y la
oportunidad de preocuparse en los próximos cuatro años por democratizar, por
universalizar (la democracia implica necesariamente la universalización) el
proceso de designación del Rector o Rectora.
Sin tacto
ÁNGEL ISAAC OCHOA, DELEGADO
Lo vienen renunciando casi desde que llegó a
ocupar el puesto de Delegado de la Secretaría de Gobernación en el Estado de
Veracruz, lo que sucedió el 10 de febrero de 2016. No obstante, Ángel Isaac
Ochoa Pérez comenta que está tan ocupado con las funciones encargadas que no
tiene tiempo de hacer caso a chismes ni profecías ni adivinaciones.
“Yo vine a trabajar, a enseñar lo que es
laborar en equipo y con coordinación. Por eso me mandaron”. En su boca hay
vehemencia, por eso no se queda callado y dice: “Lo que en realidad debería
preocupar a ésos que se la pasan diciendo que me voy, es la bola de
corruptos que navegan con bandera de políticos”.
Ochoa Pérez había estado en el mismo puesto
correspondiente de Tlaxcala, y los resultados que obtuvo le valieron la
promoción -así se le considera- al Estado de Veracruz, una entidad mucho más
compleja, en donde pondría a prueba sus capacidades.
Ángel Isaac sustituyó a Alfonso Neri Ávila,
que estuvo solamente 11 meses al frente de la delegación y fungió como una
especie de encargado, pues los asuntos importantes los siguió manejando el
delegado anterior a él, Alberto Amador Leal, quien había sido nombrado
Director General de la Segob en la zona sureste del país.
Yo le pregunto al delegado actual si es
cierto que es amigo muy cercano del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel
Osorio Chong, y si es por eso que lo apapachan tanto en la Secretaría.
Él me replica que independientemente de la
relación que tenga con el Secretario, el puesto que tiene “no es de amistad,
sino de compromiso y de resultados; la amistad se demuestra con resultados,
no con un saludo efusivo en algún evento”.
Por eso es que anda en friega por toda la
geografía estatal. Sube, baja y supervisa cómo se destina el presupuesto
federal y la calidad del trabajo que hacen los delegados en Veracruz.
Trepa, desciende y ha ido reconociendo todos
los recovecos de este hermoso estado. Por ello no le pueden hablar de oídas,
ni lo convencen con habladas.
Y como Delegado de la Segob brincó
limpiamente dos elecciones difíciles, delicadas, peleadas: la de Gobernador
en mayo-junio de 2016 y las de 212 ayuntamientos en mayo-junio de 2017.
Ninguna oficina federal en Veracruz fue
acusada de haber intervenido de cualquier modo en los asuntos electorales
del estado, lo que es todo un triunfo ante procesos tan complicados y
enconados.
El ojo vigilante puesto por el secretario
Miguel Ángel Osorio le funcionó a la perfección, y pudieron entregar cuentas
limpias; salieron sin mancha ni sospecha.
Hoy ha vuelto la andanada porque el puesto,
con tantos resultados y tanto trabajo, se ha vuelto apetecible. Ahora muchos
quieren ser el Delegado de la Segob para alardear de logros y contenciones,
de apoyos y obras para Veracruz.
Pero Ángel Isaac no se inmuta. Él no vino
para quedarse eternamente ni aspira a ningún puesto público o de elección en
Veracruz. Sabe que se quedará por estos rumbos hasta en tanto lo requiera su
jefe inmediato, el Secretario de Gobernación.
Y en adelante, lo que sigue es
seguir cumpliendo su misión, y trabajar por el proyecto con el que él está
sumamente identificado.
Sin tacto
RICARDO AHUED Y MORENA
Es
obvio que el tema es y ha sido la comidilla del fin de semana: Ricardo Ahued
Bardahuil declaró que ha decidido firmar y sumarse al Acuerdo de Unidad por
la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México, que impulsa Andrés
Manuel López Obrador a través de su partido Morena.
El
gesto fue interpretado -con algo de razón- como la renuncia de don Ricardo
al PRI y su inevitable adhesión al partido del Peje.
Ciertamente, no se puede hablar de una renuncia al tricolor porque el ex
alcalde y ex diputado local y federal nunca ha pertenecido al PRI. Sí, él ha
jugado por sus siglas en tres elecciones que ganó, pero siempre lo hizo en
su calidad de candidato ciudadano, independiente. De ahí que como diputado
nunca votó siguiendo una línea partidista, sino de acuerdo con su criterio
personal y con lo que consideraba era mejor para sus representados.
Si se
diera el caso de una inscripción más explícita, con toda seguridad Ahued
Bardahuil no iría como militante de Morena, sino como un candidato externo
al partido… pero no adelantemos vísperas. Por lo pronto, solamente anunció
que se adhería al Acuerdo de Unidad, y fue muy cuidadoso en no decir que se
sumaría a Morena, de ninguna manera.
Si
fuera candidato a Gobernador o a Senador, don Ricardo estaría abonando el
buen capital de votos ciudadano con que cuenta por su imagen de honestidad y
por su postura independiente…
Y ahí
estaría el quid del asunto…
…porque Andrés Manuel tiene la extravagante costumbre de hacer valer su
voluntad en todos los asuntos que atañen al partido de su propiedad
intelectual. En las filas morenistas, no hay otra opinión que cuente por
encima de la suya.
Al
trepar a su proyecto a personajes capaces y reconocidos, también el Peje
está cavando la tumba de su voluntarismo. Es obvio que gente como Ricardo
Ahued y el alcalde electo Hipólito Rodríguez Herrero no tienen la docilidad
que han hecho manifiesta el diputado Cuitláhuac García o el líder estatal
Manuel Huerta.
Con
estos dos últimos Andrés Manuel ordena; con los otros dos, tendría y tendrá
que dialogar, convencer, acordar, consensar.
Vamos
a ver cómo se siente, cómo trabaja, cómo se identifica el tabasqueño con
asociados que tienen ideas propias y no son colaboradores sumisos.
Ricardo Ahued Bardahuil es un referente social en Veracruz. El PRI pierde a
un aliado formidable, sin duda. No obstante, hay que preguntarse qué ganará
realmente Andrés Manuel ahora que familiarmente lograron convencer al
empresario avecindado en Xalapa de que hiciera público su apoyo al proyecto
pejista.
No
será el suyo un voto asegurado en favor de todos los proyectos morenistas,
en el caso de que llegara al Senado, si nos atenemos a la costumbre que
respetó como diputado de votar siempre de acuerdo con su conciencia.
Y como
Gobernador ¡puaff! Ahí sí que López Obrador tendría serios problemas si
quisiera desviar recursos materiales, financieros y/o humanos para su causa.
Por lo
pronto, Andrés Manuel tiene en su fario una buena contratación (si se puede
usar esa figura en este caso) que le aportará votos, sobre todo en Xalapa,
donde ya tiene un buen capital electoral.
Pero
cuidado con querer mandar a don Ricardo…
Sin tacto
CITY
BANAMEX, LA EXASPERACIÓN (1)
La primera llamada suena en el celular a las
8 de la mañana. Quien contesta debe esperar algunos segundos porque el que
marcó se tarda en iniciar la conversación (tal vez esto lo hagan las y los
telefonistas por orden de alguna ocurrencia de los genios de la
mercadotecnia de la empresa para la que trabajan, con un fin desconocido).
Por fin se escucha una voz que dice:
—¿Hablo con el señor Arturo Miguel?.
Y el señor Arturo Miguel obviamente contesta
que sí, extrañado porque mencionan su segundo nombre, que casi nadie conoce.
Ahí empieza un largo saludo desde el otro
lado de la línea, que se alarga precisamente porque el motivo de la llamada
no es expresado de inmediato, como debería hacerse siempre, en economía del
tiempo:
—Buenos días —dice una voz impersonal, con
un acento extranjero—, permítame presentarme. Mi nombre es Luis Rodríguez (o
Carla Pérez o Jorge Osuna o Susana Córdoba) y antes que nada quiero
preguntarle qué tal está pasando el día…
En ese momento, a Arturo Miguel- a quien en
adelante llamaremos “la víctima- se le antoja contestar que muy mal, porque
más que pasarla, está empezando apenas la jornada y ya se vio interrumpido
por un impertinente que no contento con haberlo despertado lo hace perder el
tiempo con sus dilaciones. Pero el que está del otro lado es un experto en
no soltar la palabra. Así que sigue con su dilatado discurso:
—…le estamos llamando porque tenemos para
usted una extraordinaria promoción de City Banamex, la mejor experiencia
bancaria. De acuerdo con nuestros registros, usted es elegible para obtener
una de nuestras tarjetas de crédito y su solicitud ha sido aprobada.
En este punto, la victima piensa que él
nunca hizo una solicitud a ese banco y qué entonces cómo es posible que le
hayan aprobado lo que nunca pidió. Pero al que está al otro lado de la línea
le pagan y lo capacitan para ser despiadado, así que no permite que la
víctima articule siquiera una sílaba.
—Solamente le llevará unos minutos completar
su solicitud (¡dale con la solicitud!) y entonces podrá “accesar” a los
beneficios de la tarjeta de crédito City Banamex, que es la mejor
experiencia bancaria.
Aprovechando la pausa del eslogan, la
víctima logra hacer oír su voz y le dice a la voz desconocida que no
gracias, que no quiere una tarjeta más, que con las que tiene ya está metido
hasta el cuello de deudas. Con esto cree haber ganado la partida, pero su
oponente es implacable y empieza una retahíla de los inmejorables beneficios
que se perdería si no obtuviera la tarjeta de crédito de City Banamex, la
mejor experiencia bancaria.
Lo cierto es que a la víctima le cuesta un
gran esfuerzo convencer al otro de que no quiere una nueva tarjeta de
crédito y pierde muchos minutos valiosos de su tiempo matinal hasta que
logra terminar la llamada, con lo que se siente aliviado y piensa, dentro de
toda lógica, que dejarán de importunarlo ante su negativa tan tajante.
Pero no, porque a las 11 de la mañana vuelve
a sonar su teléfono. Contesta porque temprano le habían marcado de un
teléfono de la CdMx y esta vez le llaman desde León, Guanajuato, lo que
descubre por las claves Lada.
La llamada repite lo mismo de la mañana, con
las mismas dilaciones e impertinencias del “ofertador”, que esta vez le
ofrece además que “aperture” una cuenta en City Banamex, la mejor
experiencia bancaria.
¿Y qué cree usted? Pues que Arturo Miguel,
la víctima igual que miles de otros mexicanos, seguirá recibiendo este tipo
de llamadas durante todo el día y durante muchos días, hasta que, bendito
sea dios, termine la campaña que se pasa por el arco del triunfo la
confidencialidad de los ciudadanos de este país, y todas las reglas y leyes
mexicanas al respecto.
¿A usted no le han llamado?.
Sin tacto
CINTHYA LOBATO
Dentro del ejercicio de
la política, hay un elemento que nos está haciendo mucha falta en estos
tiempos en que padecemos las consecuencias de una corrupción galopante, ésa
que desembocó en los excesos de Javier Duarte hoy tan frugal desde su
modesta celda y su chocarrera huelga de hambre; esa misma que destrozó para
los veracruzanos la expectativa de poseer un estado rico, poderoso y feliz.
Ese elemento será la
clave para que Veracruz enrumbe por el camino adecuado y podamos emprender
la solución de nuestra conflictiva problemática.
Es un elemento que está
aportando de manera importante y notoria la diputada local Cinthya Lobato
Calderón… tal vez como una moderna versión de don Quijote, o como la voz de
aquel que clama en el desierto.
Ese elemento, es la
decencia.
Al verla trabajar
diligentemente, al escuchar sus denuncias públicas en contra de los excesos
de funcionarios y representantes populares, al palpar el apoyo que ha estado
dando a personas y grupos vulnerables, tenemos una muestra de que es posible
hacer política de una manera digna, honorable, eficiente.
De que en el sector
público aún se pueden hacer las cosas bien, de manera que “no sean
necesarios más héroes ni más milagros, para adecentar el lugar”, como dice
Joan Manuel Serrat (el cantante del pueblo catalán, hoy agobiado por el
golpe feroz del fanatismo salvaje, un golpe seco que hizo estremecer sus
almas, pero del que han resurgido con la fuerza necesaria para enfrentar al
terrorismo, a esta otra violencia inexplicable).
Y precisamente “para
adecentar el lugar”, Cinthya está poniendo la muestra desde una posición que
podría ser muy placentera (e inútil), desde las entrañas del grupo
legislativo en el poder. Como diputada de Acción Nacional, el partido al que
pertenece el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, bien pudo adoptar la
cómoda costumbre de justificar todos los actos del Gobierno estatal y todas
las malas acciones de los diputados de la fracción mayoritaria.
Pero Cinthya trae en su
sangre, en su ADN, la decencia... y la valentía. Por eso se atreve a decirle
por su nombre a los problemas, y a señalar a quienes se apartan del camino
correcto de la gobernanza.
Por eso se ha
convertido en una piedra en el zapato de quienes no trabajan con rectitud,
de quienes no están cumpliendo su misión histórica en la cruzada para
rescatar a Veracruz de la peor tragedia económica y social de nuestra
historia.
No es extraño que sea
una mujer la que esté levantando la voz y poniendo el ejemplo. No es raro
porque esa mitad (más un poquito) emergente de la humanidad está poblada de
personas que son más honestas que sus contrapartes, más inteligentes, más
dispuestas a hacer el bien, y a hacerlo bien.
La actuación de Cinthya
como diputada ha sido una brisa refrescante en medio del desierto de la
insensatez. Su voz, quemadura (su voz quema dura, su voz qué madura),
señala, condena y exhibe desde la que debiera ser -y a veces es- la más alta
tribuna de Veracruz.
Personas como Cinthya,
con ese alto sentido social, su sentido de justicia y su honradez, reabren
la esperanza de que la política puede volver a ser el arte de hacer el bien
a todos, y no la podredumbre en que la han convertido los ávidos, los sin
moral.
Esa valentía, hay
que reconocerla y aplaudirla, porque luego se nos olvida.
Sin tacto
YO SIEMPRE HE ESTADO CON PEPE
Yo, la verdad, siempre he estado con Pepe.
Primero, porque somos cuates desde hace
mucho tiempo. Pero no creas que me ciega la amistad: es una persona seria y
honorable; muy educado, y de un trato sumamente amable, al grado que mucha
gente ha llegado a pensar que es blando y dúctil.
Otros opinan que por su carácter se deja influenciar
fácilmente por sus amigos y por quienes están con él en su proyecto de
obtener la candidatura mayor, que yo estoy seguro es el que más se la
merece.
Lo cierto es que atrás de esas buenas maneras hay una
voluntad de hierro y una decisión irrevocable de alcanzar su objetivo, y que
nada lo hará desviarse de su camino hasta que logre su cometido.
¿Ve usted esos buenos modos? ¡Cuidado! No se vaya a ir
con la finta, porque atrás de la sonrisa y la aquiescencia hay una
personalidad firme y fuerte. Es muy difícil que suceda, pero usted no
querría verlo realmente enojado, porque entonces le bulle el origen de su
sangre, emanada directamente de una raza enérgica y voluntariosa.
Porque lo conozco desde hace mucho tiempo, sé que su
sueño viene desde atrás, desde su juventud, desde que estudiaba en el ITAM,
en donde conoció y se hizo parte del equipo de los muy cercanos al
presidente Enrique Peña Nieto, que son los que participarán y serán
escuchados a la hora de definir la candidatura.
No faltan, lo sé, quienes dicen que tiene que tiene que
posicionar más su imagen; que como candidato tendría que ser más entrón, un
poco más populista; que en la campaña tendrá que enfrentarse con opositores
que traen grandes recursos y muchos votos asegurados.
En las elecciones de 2018 habrá mucho lodo, muchas
infamias y filtraciones. Sí, no veo a Pepe y sus buenos modales entrándole
al toro de una guerra sucia, despiadada. Lo suyo será la urbanidad y eso
preocupa a ciertos asesores, que piensan que la victoria sólo se ganará
usando las mismas tácticas de los opositores.
Pero fíjese, yo creo que precisamente ésa será su arma
secreta, porque la gente, el pueblo, los ciudadanos, ya están hartos de la
podredumbre con la que se manejan los candidatos de todos los partidos. La
buena disposición de Pepe y su manejo honorable y honesto pueden ser los
elementos que pongan a su favor la voluntad popular.
Para salir de los gravísimos problemas que padecemos,
necesitamos inteligencia, paciencia, disciplina, y esas virtudes solamente
se las veo a él, de entre quienes compiten en lo interno y lo externo para
llegar al más alto puesto de nuestro entorno.
La competencia va a ser muy difícil, encarnizada, pero
porque lo conozco estoy seguro de que va a salir triunfante y de que será un
gobernante que traerá soluciones y terminará resolviendo nuestra
problemática económica.
¿Ya me va entendiendo por qué estoy, he estado y estaré
siempre con Pepe?
Porque yo, como Senador de la República y como
veracruzano, creo firmemente en Pepe, en don José Antonio Meade Kuribreña, y
estoy seguro de que es el mejor candidato que puede tener el PRI para
preservar la Presidencia de la República y llevarnos a los mexicanos hacia
un futuro de calidad…
Sin tacto
ANILÚ
Y EL CUARTO DE SIGLO DE LA SEDESOL
Los
priistas son gente de señales, de mandar mensajes no verbales. Lo traen en
su ADN político. Así han sido desde que Plutarco Elías Calles fundó su
partido en 1929 aunque con otro nombre.
Ésa
es una razón poderosa por la que el presidente Enrique Peña Nieto acostumbra
dar indicios de por dónde van sus simpatías y sus disgustos, sus filias y
sus fobias.
Recordemos el saludo que en el evento agrario del 6 de enero de 2013 no le
dio a Carolina Gudiño, entonces alcaldesa de Veracruz, o el lugar ínfimo en
que el Estado Mayor refundió al entonces gobernador Javier Duarte, en el
acto de graduación de cadetes de la Heroica Escuela Naval el 11 de agosto de
2016.
Por
el contrario, hubo mensaje presidencial claro en la ceremonia de graduación
de los cadetes de la Naval del pasado 28 de julio, cuando Enrique Peña Nieto
saludó efusivamente a la delegada estatal de la Sedesol, Anilú Íngram
Vallines, que también fue objeto de un trato especial en la XXII Asamblea
Nacional del PRI, pues además de recibir un nuevo saludo caluroso del primer
priista de México, fue la única veracruzana que apareció en los videos
oficiales que subieron del evento a las redes.
He
ahí una razón por la que se va tan contenta y satisfecha a la delegada.
Pero además, Anilú tiene en estos días otro motivo para estar alegre, pues
la Secretaría de Desarrollo Social que ella representa en el estado cumple
25 años, y los están celebrando con mucho entusiasmo.
Pues sí, fue en 1992 cuando el presidente Carlos Salinas de Gortari creó la
Secretaría de Desarrollo Social. La delegada me dice que lo que “inició como
el programa Solidaridad, 25 años después se ha convertido en una de las
políticas públicas más importantes a nivel internacional, en el combate a la
pobreza”.
Y
me da cuenta de logros. Por ejemplo: “El año pasado se certificó la
educación de 1.8 millones de jóvenes y adultos que se encontraban en rezago;
se afilió o reafilió a 11.7 millones de personas al Seguro Popular de Salud
y se universalizó este beneficio para todas las familias Prospera, como uno
de los principales logros alcanzados en este sexenio de Enrique Peña Nieto.
“La
Cruzada Nacional Contra el Hambre ha identificado y atendido a 5.4 millones
de personas en pobreza extrema alimentaria; aquí en Veracruz hemos entregado
buenas cuentas.
“El
informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social en nuestro
estado destaca la reducción consistente del rezago educativo, la carencia
por acceso a los servicios de salud y las carencias asociadas a la calidad,
espacios y servicios básicos en la vivienda. Esto, ha sido posible por la
dedicación y empeño que todo el equipo de la Sedesol pone en su trabajo.”
Hay
que decir que la delegada pone el ejemplo todos los días, a todos sus
colaboradores, pues se la pasa recorriendo de norte a sur el estado para
acercar los programas sociales a la gente necesitada.
Así
que Anilú Íngram estará contenta y satisfecha el próximo 17 de agosto,
cuando en Veracruz se recordará el primer cuarto de siglo de la dependencia.
Habrá manteles largos y regocijo en el evento, muy merecidos para esta
ocasión…
…tan
contenta y satisfecha como lo estará cuando la destapen para la senaduría.
Sin tacto
EL GURÚ: ENVIDIA Y AGRADECIMIENTO
Habían pasado varios días desde nuestra última conversación, hasta que el
Gurú se presentó nuevamente en la cafetería en la que usualmente nos
veíamos: un bonito lugar en pleno centro de la ciudad, lleno de hombres y
mujeres de negocios, de reporteros en busca de una noticia y de y de
cafetómanos consuetudinarios.
Lleno también el lugar de personas desocupadas y de políticos (que es
decir lo mismo).
—Hola, cómo estás, Saltita. Yo vengo cansadísimo y renovado al mismo
tiempo, después de un viaje relámpago que hice al viejo continente. Estuve
unos cuantos días en el mero centro de Europa, en dos países de la comunidad
europea que singularmente no usan el euro como su moneda corriente: en
Hungría y sus florines y en la República Checa y sus coronas. Te presumo que
nadé en las aguas del río.
Moldava en Praga y que me dejé abrazar por las aguas del Danubio -que no
es azul- en la parte que discurre entre Buda y Pest, las dos ciudades unidas
más que separadas por el legendario río que hizo inmortal Johann Strauss,
hijo, con su En el bello Danubio azul, el más famoso de sus 400 valses
registrados. Hasta me aprendí el nombre original en alemán: An der
schönen blauen Donau.
—Caray, maestro, qué sorpresa… digo, lo de su ida intempestiva a Europa.
¿A qué se debió el viaje?.
—Nada, que una amiga se fue a vivir allá y me invitó a que pasara unos
días con ella y su esposo, lo que hice con mucho gusto. Ya te iré contando
del viaje. Pero de regreso a casa, quedamos pendientes con un tema (más bien
dos, encontrados). No pienses que me olvidé.
—¡Buena memoria! —abundé—. Yo lo recuerdo porque lo dejé escrito el
pendiente en mi libreta: aquí dice simplemente “Envidia y agradecimiento”.
—Envidia… agradecimiento… Qué sentimientos tan fuertes y tan dispares. Si
pensáramos en todo lo que ha movido la envidia a lo largo de la historia de
la humanidad nos quedaríamos sorprendidos, y no gratamente. Aquí recuerdo a
Montesquieu, que decía que el problema es que el envidioso siempre piensa
que el envidiado está cien o mil veces mejor de lo que está realmente. Así
que es un sentimiento que se alimenta a sí mismo con un rencor tan malsano
como fuera de la realidad.
—Cierto —acoté sólo para no quedarme callado.
—Cuántas noches de insomnio pasa el rencoroso pensando que su odiado está
disfrutando las mieles de la fortuna, del poder, del éxito, cuando el otro
discurre por una vida normal, con sus altas y sus bajas, sus alegrías y
tristezas, sus triunfos y fracasos (que son unos advenedizos, decía
Kipling), como le sucede a cada ser humano. La envidia corroe, quema como la
voz de Villaurrutia (“y mi voz que madura, y mi voz quemadura, y mi bosque
madura y mi voz quema dura”) y acaba con el que sufre este mal tan
espantoso. El envidioso vive una vida de infierno, y su resentimiento le
echa a perder la vida.
—Y a cambio, el agradecido debe vivir mejor…
—Claro, mi querido discípulo. Es de buenas personas saber agradecer, aun
cuando haya una corriente en contra de esta buena costumbre. Hay mucha gente
que considera que agradecer implica un compromiso, que sería devolver de
alguna forma el bien recibido, ya sea en especie o con una acción. En este
mundo desigual, hay muchos que tienen muy poco o no tienen nada, y llegan a
pensar por eso que no tienen ningún valor como personas. Si reciben un bien,
siempre creen que es inmerecido, y están seguros de que nunca podrán
retribuirlo, por eso no lo agradecen.
—Por eso hay tanto malagradecido… —dije por decir algo.
—Agradecer es para los mejores, para los magníficos, para los buenos.
Nobleza obliga a quienes la tienen, pero lo cierto es que son muy pocos en
esta sociedad enferma, malsana, consumida por la violencia, la contaminación
y las adicciones. Tal vez te estoy dando una visión apocalíptica de nuestro
mundo, pero es que las cosas están mal, muy mal…
Los dos nos quedamos mirando hacia ningún lugar, acongojados en el
pensamiento por nuestra realidad, hasta que el poderoso intelecto del
maestro desembocó en una frase colofonaria:
—Es triste y desastroso nuestro mundo… y sin embargo se mueve.
Sin tacto
PRIISTAS EN DISCUSIÓN
La XXII Asamblea del PRI ya está en todo su apogeo, y las discusiones de
las cinco mesas previas han ido subiendo de tono, se han enconado y han
encontrado un prometedor ambiente de confrontación fuerte, de disputa
política, de encuentros y desencuentros, como debe ser en cualquier partido
político.
Parece que por fin saldrá a la luz el priista con ideas propias, el
contestatario, el que necesita el partido que va de nuevo camino a ser de
oposición nacional y ya lo es en varios estados, como Veracruz.
Parece que se empieza a enterrar al priista “institucional”, agachón ante
el poder, que veía como su máxima virtud estar de acuerdo siempre con el
líder, con el jefe, con el patrón. Ese priista que tanto daño hizo a México
con su falta de principios y de ideología, con su corrupción, con sus
bajezas.
Hoy hay un Presidente de la República débil como líder dentro del PRI, y
eso es bueno, muy bueno, porque se levantan voces discordantes ante la
presunción de imposiciones.
No le pidamos peras al olmo: en la XXII Asamblea (ojo, se debe decir
“vigésima segunda”, no “veintidosava”) perdurará la costumbre de recibir
línea desde arriba. Una vez más se cumplirán los deseos y hasta los
caprichos del grupo en el poder, pero esta vez le costará más trabajo a la
dirigencia nacional imponer su criterio tal cual, porque hay grupos
disidentes y militantes convencidos que no se están quedando callados.
Las cinco mesas previas empezaron a operar. En Campeche, la de Estatutos,
presidida por el diputado peñista Jorge Carlos Ramírez Marín; en Jalisco, la
de Declaración de Principios, con Manlio Fabio Beltrones al frente; en el
Estado de México, la de Programa de acción, que dirige nuestro paisano
senador José Yunes Zorrilla; en Sinaloa, la de Visión de Futuro, que conduce
el experimentado Fernando Elías Calles, y en Coahuila, la de Rendición de
cuentas y ética, en la que pusieron a presidir a Verónica Martínez,
Presidenta del PRI estatal.
Y ya ha habido avisos del nuevo partido que podría nacer.
En la crucial mesa de Estatutos de Campeche, si bien como siempre se votó
de manera unánime por abrir los candados y permitir que ciudadanos externos
al partido puedan ser nominados como candidatos, como era el deseo de los
peñistas, los disidentes lograron que los requisitos actuales (10 años de
militancia, haber tenido antes un puesto de elección popular…) sigan
vigentes para los militantes, y además consiguieron que no se permita la
reelección a los diputados y senadores uninominales del partido.
Bueno, en eso iban al momento de escribir estas líneas.
Hay para bien una lucha sorda al interior del partido, que obviamente
asusta a quienes vivieron su historia priista en la zona de confort de que
el jefe máximo ordenaba y todos obedecían. Tienen que entender que de la
discusión agria salen los más dulces resultados para la democracia.
Lo que para algunos dirigentes nacionales significa una pérdida de
control, para el Revolucionario Institucional puede ser el agua fresca que
revitalice sus escleróticos modos; puede ser el principio de un nuevo
partido, el que anhelan los priistas que tienen convicción y estudios.
Por eso en las mesas de discusión previas a la Asamblea Plenaria del
próximo sábado se las han visto difíciles los presidentes. Como debía ser.
Resulta todo un espectáculo ver a los priistas debatiendo ardorosamente,
discutiendo sin ambages, peleando con posturas políticas antagónicas.
¡Hasta parecen de otro partido!.
Sin tacto
EL GURÚ: DIÁLOGO Y CONFRONTACIÓN
—Disculpe, Maestro, pero voy a mover mi silla para
no mirar a este tipo que me quedó de frente. No lo va a creer, pero fuimos
amigos muy cercanos hace tiempo, hasta que tuvimos un problema que nos alejó
definitivamente. Tiene años que no nos hablamos, y cuando coincidimos en un
lugar yo lo ignoro completamente, como si no existiera.
—Ni lo ves ni lo oyes —comentó el maestro a manera
de respuesta.
—Sí, considero que es lo mejor, porque es tanto mi
enojo con él que si interactuáramos de alguna manera, terminaríamos
confrontándonos violentamente, de palabra o por acción —dije mientras me
ponía de espaldas de manera ostensible, para que mi enemigo se diera cuenta
de mi movimiento.
—Vaya que debió haber sido muy grave el problema que
tuvieron… —deslizó el filósofo, preguntando sin cuestionar.
—Nada que valga la pena mencionar aquí. Fue un
asunto que prefiero dejar por olvidado y evito por eso hablar de él
—contesté a su cuestionamiento sin pregunta.
—Bueno, mi querido Salta, pero si ya lo tienes en el
olvido, si no lo guardas en tu memoria, ¿por qué sigues manteniendo el
distanciamiento con esa persona? Olvidado el conflicto, se debería terminar
la rencilla, ¿no?.
—Olvido, pero no perdono, maestro —le traté de
explicar mi posición.
—¿Olvido sin perdón? ¿Perdón sin olvido? —reflexionó
el pensador en voz alta, se quedó en vilo un largo minuto y prosiguió—. No
se me hace que sea una buena alternativa. Si al olvidar mantienes el
recuerdo de la injuria, en realidad sigues recordando todo. Si el perdón no
es integral, total, universal, no sirve de nada.
En estas alturas de la conversación me empecé a dar
cuenta de que iba a desembocar en un consejo del Gurú para que arreglara
cuentas con mi enemigo y me amistara con él nuevamente. Así que traté de
cortar sus intenciones.
—Mire, maestro, estoy de acuerdo con su concepto del
perdón y el olvido (aunque se me hace peligrosamente cercano a la concepción
católica, jeje). Creo que lo podría aplicar en cualquier caso, excepto en
éste. A ese individuo yo lo ayudé mucho durante muchos años, y a cambio
solamente recibí ingratitudes y traiciones. A pesar de que gozaba de mi
afecto, nunca dejé de saber que era un hombre muy conflictivo. A causa de su
soberbio carácter y una gran irresponsabilidad profesional, no duraba en
ningún empleo y no dudaba en pedirme que lo recomendara para otro cuando
finalmente era despedido. Nunca, escúchelo bien, nunca me agradeció los
trabajos que le conseguí, y con varias amistades comunes daba una versión
diferente de los hechos, en la que resultaba que él era el que me había
ayudado a mí. En su mundo inventado, los patos le tiraban a las escopetas.
—Haz el bien sin mirar a quien… si seguimos en el
ámbito de la Biblia —acotó el pensador.
—Y en ese caso lo hice por años, hasta que un día me
hartó. Cayó la gota que derramó el vaso cuando cuestionó mi amistad y
pretendió que el malagradecido era yo. En ese momento me di cuenta de que
toda la vida yo había sido el objeto de su envidia.
—Ajá, así que el problema fue porque tú lo ayudaste
mucho y él nunca lo quiso reconocer. Debe ser una persona que sufre mucho,
porque se mantiene a dos aguas entre el rencor y el afecto; entre el
desprecio y la admiración.
En ese momento, el pensador miró su reloj, pidió la
cuenta al mesero del café en el que estábamos, escuchó cómo le decía yo que
pagaría el consumo, se levantó y me dijo a manera de despido:
—Mira, aquí ha salido otro par de conceptos sobre el
que podríamos bordar un bonito análisis: la envidia y el agradecimiento —me
detuvo el Gurú—, pero te propongo que lo dejemos para mañana, pues debo
retirarme en este momento.
Y sin más se fue.
Sin tacto
RIUS
Quién que en los años
setenta haya tenido más de 15 años no leyó Los Supermachos y Los
Agachados, las revistas de caricatura política más importantes del
México contemporáneo, seguramente comparables con El Hijo del Ahuizote
de los hermanos Flores Magón o con El Jicote, que ilustraba José
Guadalupe Posada en los principios del siglo XX.
Su autor era Eduardo
del Río, que firmaba como Rius, un dibujante y caricaturista nacido en
Zamora, Michoacán, pero que terminó de crecer e hizo su carrera profesional
en la ciudad de México, y quien entró a la historia este martes 8, víctima
de un cáncer de próstata que le ganó la batalla de la vida, a la temprana
edad de 63 años.
Juan Calzonzín y su
inseparable Chon Prieto, en San Garabato de las Tunas, le hacían la vida
imposible a don Perpetuo del Rosal, el caricaturizado cacique que encarnaba
una figura sempiterna de la provincia mexicana.
En los mediados de los
años 60 del siglo pasado, ser un periodista crítico y de izquierda no era
cosa fácil en México. En esa época, la prensa estaba mucho más amordazada
que ahora en nuestro país y el Estado ejercía un control suave y sedoso pero
implacable sobre los medios impresos, porque mantenía la exclusividad del
manejo del papel para impresión a gran escala, a través de una compañía
paraestatal, PIPSA, que podía dejar callado a cualquier periódico con el
simple hecho de dejar de surtirle rollos de papel, que eran la materia
fundamental para sus rotativas.
No obstante, Rius
descubrió una forma de ejercer su libertad a través de la sátira política,
envuelta en una revista de humor, que se parecía a otras que circulaban
profusamente en la época, como Chanoc, La Familia Burrón (del
inolvidable Gabriel Vargas) o Memín Pinguín, pero se diferenciaba
porque sus personajes exhibían una conciencia social y hacían una crítica
feroz al gobierno y a la clase pudiente de la época.
En pleno éxito de
Los Supermachos, Rius empezó a tener problemas con la Editorial
Meridiano, que publicaba la revista, y decidió hacer una propia, paralela,
Los Agachados, con los mismos personajes de Calzonzín y Chon Prieto,
pero que discurría en el pueblo de Chayotitlán.
Fue tal la aceptación
del público de las revistas de Rius, que Calzonzín alcanzó el privilegio de
ser personaje de una película, Calzonzín Inspector, que encarnó Alfonso Arau
en 1973, y fue sumamente taquillera en su momento.
Rius aprovechó su fama
para también promover libros de caricaturas con temas monográficos que eran
sumamente leídos por un público fiel y agradecido con su inteligencia y su
honradez intelectual. Tirado hacia la izquierda y hacia las verdades
científicas, los libros de Eduardo del Río resultaron un venero inapreciable
para educar al gran público lector que había en esa época en México.
Quedan en la historia
ilustrada de nuestra nación obras como Marx para principiantes, La
panza es primero, El mito guadalupano, ABChé, Cuba para
principiantes, Mao en su tinta, De aborto, sexo y otros
pecados.
Me quedo con lo que
dijo en las redes don Ramón Pérez, de Ecatepec, Estado de México “Rius fue un gran
maestro, que educó a toda una generación de mexicanos, sin estar en la
nómina de la SEP.”
Descanse en paz el
maestro.
ANTERIORES |