| A Felipe Calderón La calaca ebria
de gusto
Baila, grita y se emborracha,
Pues se llevó a su covacha
A muchos muertos de susto;
Por más que pienso, no ajusto
A comprender cómo y cuando,
Terminamos caminando
Esta guerra si razón,
Que Felipe Calderón
Dice que vamos ganando.
A Marco Aurelio Alarcón Trueba
Husmeando por los corrillos
Del panteón municipal
Encontró en un cantoral
Entonando unos versillos
A quien ciertos monaguillos
Velaban en una cueva,
Agarrado como en leva
Llegó cantando al infierno,
A dormir el sueño eterno
Marco Aurelio Alarcón Trueba.
A los integrantes de la Comuna de Poza Rica
Directores, auxiliares,
Ediles y lambiscones,
Con muchas preocupaciones
Incrementan sus pesares:
Pues vienen los avatares
Del que quiere repetir
Y mirándolos morir
Brinca la muerte de gusto
A unos los mató de un susto
Y a pocos dejó vivir.
A Teresa Castro Cervantes
Jubilada en excelencia,
Doblemente regidora;
La sin igual profesora
Se murió de una dolencia.
Suspirando por su ausencia
La velan ciertos infantes,
Profesora de las de antes
Llegó en la muerte a la cita
Dejó sola su escuelita
Teresa Castro Cervantes.
A Domingo González Díaz
Por llegar a regidor
Y mejorar su salario,
Aun que a costa del erario
Dejó de ser profesor.
Lo llevó el diablo mayor
Cuando tomaba unas frías,
Relatando picardías
Con unas muertes ya viejas,
Abrasado de Callejas
Domingo González Díaz
A Rafael Pérez Rosas
En el jardín del infierno
Seis muertos pelan los dientes
Son figuras imprudentes
Que llegan al sueño eterno.
El demonio en el averno,
Al ver su falta de seso,
Los saludó con un beso,
Les dijo cosas hermosas
Y se llevó a Pérez Rosas
Todavía aferrado al hueso.
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A Pablo Anaya Rivera Iba
trajinando al fin
De la política en rieles,
Disfrutando de las mieles
Y comidas de postín;
Le gustaba el retintín
De palabra zalamera
Y junto a su compañera
Ya frisaba los excesos,
Pues coleccionando huesos
Se murió Anaya Rivera.
A María Guadalupe Hernández Rivera
Vino a casa de cultura
Por su tenaz directora,
La huesuda de malora
Muy oronda y muy segura.
No se llevó a la criatura
Pues, aunque parezca cuento,
Llegó volando en jumento
Y no pudo aterrizar,
Por que al llegar al lugar
No encontró estacionamiento.
Al Patronato de Casa de Cultura Poza Rica
Ya en la casa de cultura,
El demonio se extrañaba
De no entender la jugada
Por no hallarle cuadratura;
Al grupo que la negrura
Quiso borrar sin recato
Y pasaron un mal rato
Pues la muerte en su labor,
Haciendo al diablo un favor…
¡Cargó con el patronato!
A TI: SOÑADOR
En el umbral de la muerte
Todos miran su pasado,
Lo mira el que ha sido honrado
O el que abusó de la suerte;
Nada escapa al que ya inerte
En sus acciones razona
Y aun cuando su alma pregona
El haber hecho algún bien,
Todos sabemos también
Que la muerte no perdona.
Allí dejan sus afanes
Los que en busca de fortuna,
Burlaron una por una
Las consejas terrenales.
Allí todos son iguales,
Ninguno es mejor o peor,
Ni el enfermo, ni el doctor,
Ni el príncipe, ni el mendigo,
Allí acaban, te lo digo:
Los sueños de gran señor.
Cuando sientas a la muerte
Cuando el batallar constante
Te haga querer descansar
Y dejando de luchar
Sientas a la muerte avante.
Mira ese sol que en levante
Reparte sin egoísmos
Su luz que hasta en los abismos
Llega y siembra de calor.
¡Levántate! y has honor
Al son de nosotros mismos.
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