DETENCIÓN DE ASSANGE, ¿CONTRA LA
LIBERTAD DE EXPRESIÓN?
México, D. F., a 8 de diciembre de 2010
En torno al escándalo sucedido tras la puesta a la luz pública de
algunos manejos de la política exterior norteamericana, luego de que el
sitio Wikileaks colocara cables obtenidos de los funcionarios de Estados
Unidos, la Fundación para la Libertad de Expresión (Fundalex) considera:
Primero: Que la ciudadanía de los Estados Unidos y de todo el
mundo tiene derecho a saber cómo se manejan esos hilos y cómo se usan
los recursos que ellos aportan a su gobierno en materia de política
internacional.
Segundo: Considera que no puede acallarse un sitio o una
persona, porque eso lesiona el preciado derecho humano universal de la
libertad de expresión.
Tercero: Que si existe un delito de otro orden, este tiene que
perseguirse de acuerdo a derecho, como debe hacerse con cualquier
ciudadano común y corriente.
La detención en Gran Bretaña y el proceso judicial que se le sigue en
Suecia al fundador de Wikileaks, Julian Assange, encabezada por el
gobierno de los Estados Unidos y de otros países involucrados, parece ir
en contra de la divulgación de la información y de ser así se estaría
cometiendo un atentado a tan preciado derecho humano universal.
En sentido estricto, la divulgación de los cables, realizado por el
sitio WikiLeaks.org no viola nada porque no vulnera los datos personales
de nadie.
En cambio, los datos gubernamentales deben ser públicos por su propia
naturaleza.
No dudamos tampoco de la conducta ética de los grandes diarios que se
han dado a la tarea de publicar esas revelaciones.
Toda la información de los cables que difunde WikiLeaks ha sido
pagada con el dinero contribuido por los ciudadanos estadunidenses,
quienes tienen todo el derecho a saber el procedimiento cómo se maneja y
realiza la política exterior de su país.
De la misma forma, los ciudadanos de las demás naciones tenemos
derecho a saber cómo manejan sus relaciones los cuerpos diplomáticos de
los Estados Unidos en nuestros países.
Para la Fundalex, el ocultamiento de la información nos perjudica
a todos, a nivel global, lo mismo que su difusión nos beneficia para
estar informados de cómo se toman las decisiones en el mundo.
En todo caso, en la divulgación de los cables no encontramos un
delito cometido por Julian Assange, sino un descuido del gobierno de
los Estados Unidos que dejó salir la información, pues si se tiene que
conservar algo en privado, se guarda bajo llave; existen mecanismos para
lograrlo.
Si en la forma como se obtuvo la información se violó la ley, tendría
que buscarse a los responsables.
Ahora bien, si el señor Assange atentó contra los derechos
individuales de otras personas, esto tendrá que ser demostrado, juzgado
y castigado. De todos modos, nos causa extrañeza, que espontáneamente
aparezcan otros delitos justo al día siguiente de las revelaciones.
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