EL JEJÉN

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UNA COLORADA (columna Internacional)
 
lcisneros.jpg (1756 bytes): Lilia Cisneros Luján
30 de noviembre del 2009

¿Que nos identifica?

La convocatoria del presidente de México para que todos trabajen a fin de buscar la felicidad del pueblo, trae a colación la antigua fábula del viajero, que viendo ahogarse a un muchacho, en vez de darle una mano, le reprende “por su imprudencia”; porque en términos prácticos y de solidaridad mínima, dar consejos sin prestar la ayuda, de poco sirve. Lamentable situación la de un pueblo incapaz de valerse por sí mismo como resultado de circunstancias difícilmente superables. Al igual que el joven de la fábula, la miserable ciudadanía regañada, está exhausta por una lucha infructuosa, le falta preparación, carece de alguna balsa o siquiera un madero de donde asirse; pero, contrariamente a la percepción de los politicastros, no es tonta. ¿Por qué dicha arenga no se dio hace 3 años? ¿Es válida tal convocatoria cuando se ha sido responsable del desmoronamiento de toda estructura institucional y del Estado de Derecho? ¿Alguien le ha informado al presidente del esfuerzo frustrado de auténticos ciudadanos que, por no tener respuesta a las invitaciones hechas al gobierno para trabajar coordinadamente, han debido cerrar sus organizaciones y pequeñas empresas? A un mandatario, que ha mostrado no estar en el ánimo de hacer nada y fue ungido con el poder absoluto y las responsabilidades que La Constitución le otorga ¿Debería ayudarle la gente a resolver: todos los crímenes pendientes, el desempleo y la crítica situación financiera resultante de un torpe manejo de la “res pública”? ¿Conoce alguien los avances del decálogo que nos recetaron con los famosos puntos de la mitad del año?

Triste destino el asignado a una patria históricamente visualizada por muchos como “cuerno de la abundancia” y que hoy, por decreto discursivo, ha perdido esa categoría. Los enemigos de antaño, nos caracterizaron como el indio flojo cobijado bajo el sombrero. Ante la posibilidad incipiente de las exportaciones, se corrió la supuesta generalidad del tramposo vendedor de fresas, con unas cuantas de buena calidad en la parte superior de la canasta y, el resto invisible, pequeño y podrido. Después hemos sido –como víctimas de un tratado comercial inequitativo- “el país del hazme reír” por el embargo atunero, el boicot de diversas hortalizas, de los indefensos transportistas y de la mano de obra barata, aquí y allende las fronteras. Hoy, gracias al embrujo de la comunicación electrónica masiva, se nos trata de identificar, como una runfla de delincuentes y corruptos. ¿De verdad esperan respuesta positiva de una ciudadanía ofendida y lo suficientemente perspicaz para entender que los irresponsables o los ignorantes, por más poder que ostenten, nunca aceptarán que otros puedan tener la razón? Y con el afán pedagógico que nos ofrece la riqueza de las fábulas traigo a la memoria aquella en que “Una gran ciudad estaba siendo sitiada, y sus habitantes se reunieron para considerar el mejor medio de protegerse. El ladrillero acaloradamente recomendaba a los ladrillos como la mejor adquisición para la más efectiva resistencia. Un carpintero, con igual entusiasmo, proponía la madera como un método preferible para la defensa.  En eso algún curtidor se levantó y dijo:  -Compañeros, yo difiero de todos ustedes, y advierto que por nada cambiaré de opinión. Les afirmo que están muy equivocados: para resistir, no existe nada mejor que el cubrirse con pieles, y para eso nada tan bueno como los cueros” ¿Le parece haber escuchado tales interesadas intransigencias con referencia a la energía eléctrica, la fibra óptica, la minería o el petróleo? Los defensores –en muchos casos desconocedores del tema que tratan- de las estratagemas comerciales debidamente documentadas solo para el interés de unos cuantos ¿se preocupan o les importan las consecuencias del presente o del futuro? ¿En que basan su oferta de un mundo mejor en el 2030 o el 2040? ¿A quien puede motivar esa calenturienta profecía?

Los momentos de crisis debieran ser fuente para el ingenio; pero, en nuestra maltrecha tierra -víctima de una guerra declarada unilateralmente, con más de 16 mil muertos en 3 años- parece imponerse el pensamiento de Manuel Gómez Morín “nada pesa más sobre nosotros que la cruel tradición de Huitzilopochtli” y es que como dijera el fundador del partido que hoy nos gobierna “La violencia, como el dolor, redime y salva, si no es torpe ni pequeña. En México, sin embargo, hemos de huir de la violencia que ha amparado siempre bajas pasiones porque no tenemos piedad de nuestra propia sangre” ¿Porqué entonces debemos asumir las fallas y señalamientos que se nos imputan? ¿Quién se responsabiliza por el más grande abandono de los mexicanos de aquí y de afuera mientras que sin hacer nada permiten a ciencia y paciencia que los grandes tiburones casi se indigesten con su particular abundancia? ¿Qué gestión eficaz tienen acreditada para motivarnos a la solución de asuntos que son su responsabilidad constitucional y cívica?
 
Como si la situación no fuera lo bastante crítica, en su desesperación de obtener recursos si es posible de la piedras, el SAT, está enviando una circular de “actualización de sus bases de datos” a gentes que ya han fallecido o que se han dado de baja por falta de ingresos y, personas morales que hace más de una o dos décadas se declararon en suspensión de actividades están siendo “invitadas a contribuir”, (por supuesto los domicilios a donde se envía esta absurda literatura, que nos cuesta a todos, ya pertenece o es arrendada por otros sujetos). ¿De quien fue la genial idea? ¡Si no pueden que renuncien! fue el clamor hace ya varios meses, pero en vez de ello, continúa la rudeza innecesaria en contra de la ciudadanía desesperada. Cual piedra, tan lisa de tanto tallar, en la que no se puede ya lavar la ropa sucia, el desgaste es continuo, como si algún perverso espíritu quisiera llevarnos a aceptar fatalmente que por lo siglos de los siglos, seguiremos siendo un pueblo dominado, dependiente, inmaduro y tonto; pero que no se equivoquen, ellos no son el modelo con el cual la mayoría queremos ser identificados. Cada quien debiera aceptar los atributos que le fueron dados, el pavoreal jamás cantará como el ruiseñor, y el mono por mucho intento de imitar a unos pescadores, lo más probable es que se enrede en la red, porque siempre es más sabio aprender, antes de proceder.
 

UNA COLORADA (columna Internacional)

¿Por qué el enojo?

lcisneros.jpg (1756 bytes): Lilia Cisneros Luján
23 de noviembre del 2009

Según los especialistas, el enojo es una forma de sacar emociones negativas. Podríamos aventurarnos a declarar que hay dos formas esenciales de enojo, una resulta de la molestia con alguien en particular y otra, de la cual nos ocuparemos, es la ocasionada por algún tipo de frustración, que proviene de circunstancias muy variadas como: quedar atrapado en el tráfico –muy común en una ciudad sin planeación urbana o de vialidades, no ver resultados después de un vía crucis de trámites burocráticos, empaparnos por haber olvidado el paraguas, etc.- y que de no sacarse, se convierte en acumulativa con posibilidades de reacciones explosivas. Tomar conciencia que en nuestro sistema judicial hay ciudadanos de primera y de segunda -porque si acaso Usted no es gente del espectáculo ni se apellida Guzmán- deberá lidiar con judiciales y ministerios públicos tramposos y de inclinación crematística que le darán carpetazo a su búsqueda de justicia si no les llega al precio, fatalmente le causará irritación. ¿Cuántos defraudadores –personas que le pagan con un cheque sin fondos o previamente cancelado, le cobran por un trabajo mal hecho, le mienten acerca de sus aptitudes profesionales, le enderezan una demanda laboral declarando falsamente acerca de los motivos por los cuáles Usted supuestamente los “corrió”- le han provocado cólera en este fatídico año? ¿Qué sentimiento le embarga, el aceptar que ninguno de tales criminales de toda ralea –tanto el falso demandante y/o testigo, como el juzgador inepto o corrupto- es castigado por el delito de declaración falsa ante autoridad judicial o distinta de la judicial?

Cuando no se tiene manera de dar salida a emociones poco gratificantes, el estallido con furia es muy probable y, el seguro desquite se dará con el primero que pase. ¿Has iniciado tu mañana con la agresión de un automovilista iracundo cuando tratas de sacar tu vehículo de casa? ¿Te has preguntado, el motivo de tu voz altisonante ante la llamada telefónica de una joven que pretende venderte, usando tu línea privada, un nuevo plan de celulares o de tarjetas bancarias? Quizá hoy te fuiste a la cama arrepentido de la forma violenta en que trataste de corregir a tu hijo preescolar y, como realmente lo amas, desearías tener alguna poción que te impida este tipo de reacciones. ¿Porque ya no funciona el contar hasta diez, analizar las causas de tu estado de ánimo o intentar darle una salida terapéutica –hacer ejercicio, practicar yoga, rezar, etc.- a tus emociones negativas? Hay quien asegura que la mejor forma para evitar las consecuencias del enojo, es evitar las causas, pero ¿Cómo puede reprimir la reacción natural frente a un empleado de ventanilla –público o privado- que le habla con voz marcial, ignora los argumentos esgrimidos por el ciudadano respecto al error en el cálculo de impuestos, el cobro del agua, la luz o el predial?   
Con frases protocolarias -en realidad son explicaciones estúpidas- el médico que está durmiendo la mona justifica la muerte del bebé de una parturienta que solicitó el servicio en más de una ocasión y, los responsables de una privación ilegal de la libertad ni siquiera son capaces de pronunciar una disculpa. ¿Le han amenazado con echarle de una oficina o hacerle cargos judiciales, luego de haber manifestado su molestia por soportar el supuesto derecho de un funcionario –del ISSSTE, el IMSS, SAT, Tesorería de DF, etc.- a hacerle esperar todo el tiempo del mundo? Apenas hace unas semanas la declaración de Joseph Stiglitz -premio Nobel de Economía-  señalando a México como un país con los peores desempeños para enfrentar la crisis financiera internacional; desató el enojo de varios funcionarios, entre ellos el secretario de Hacienda Agustín Carstens. Hemos sido abrumados con noticias del enojo de empresarios, por diversas declaraciones del jefe del ejecutivo –que si hicieron guerra sucia y que no pagan impuestos- y también de las múltiples rabietas de éste último por la percepción que él tiene de algunos informadores, adversarios políticos y hasta determinados grupos de ciudadanos. Sabemos también del disgusto del líder de la bancada priísta en el Senado, por las declaraciones de los panistas y el de éstos, por las supuestas faltas a la palabra en los pactos legislativos y, sin espacio para hacer un resumen de los testimoniales de furores diversos, de los cuales los medios electrónicos nos dan cuenta en noticieros y telenovelas,  el hecho es que, en una sociedad de yupis, donde los jóvenes crecen con el complejo de Peter Pan –viven en el país de nunca jamás, se niegan a madurar y solo juegan-  y de pronto se creen el ombligo del mundo; las posibilidades de un ambiente arisco, ignorante de las normas más elementales se potencian por necesidad, prevaleciendo un sistema que parece estar hecho para favorecer las mentiras, promesas de campaña no cumplidas, falsas acusaciones de un trabajador exento de probar nada frente a un patrón que si debe acreditar que no hizo lo que falazmente se le imputa, chivos expiatorios a los que se encarcela y simuladores que andan por la calle tan campantes sin que nadie esté en la posibilidad de detener sus perversidades.  
Más allá de las úlceras, aumento de la presión arterial, infartos y dolor de cabeza de los ciudadanos, los cierto es que millones de ellos no pueden negar su enojo, por más malo o indebido que este sentimiento se califique. Ante la imposibilidad para la gran mayoría de “salir del sitio o ambiente dónde se generó el problema para racionalizar la situación y poder resolverlo tranquilamente” el desarrollo de actitudes negativas ante todas las cosas es inminente, con posibilidad de respuestas desmedidas, a la hora menos esperada y en el lugar más inoportuno. Desafortunadamente no se vislumbra a nadie con la calidad moral necesaria para revertir la falta de sentido común, oficio y cordura, de quienes manejándose en un esquema de revanchismo, atacan el Ser nacional. Reencausar la vida pacífica, va más allá de jugar a las vencidas, declarar que no hay peligro de violencia o debilitar imágenes e instituciones desde los medios, que parecen buscar se incremente la falta  de credibilidad y hasta arribar al repudio generalizado. En tal ambiente solo se propicia que los pescadores a río revuelto hagan su agosto perenne.
Contrariamente al optimismo del ingeniero Cárdenas, una gran mayoría siente que el horno no está para bollos. ¿Quién será capaz de restablecer un orden jurídico en donde ningún proceso ni indagatoria está soportado en investigación alguna? ¿Qué líder tiene la habilidad necesaria para hacer un llamado a corregir cuando menos algo? En un escenario donde todo está vacío de sentido común e interés por la patria ¿Hay alguien dispuesto a conservar el mínimo de decoro? Frente a una sociedad confundida por la manipulación mediática encaminada solo a echarle la culpa al otro, apelar a las entelequias discursivas y resaltar la corrupción ¿Sabe alguien lo que debemos hacer para corregir este mayúsculo desorden y su consecuente alteración colectiva? Ojalá que los irresponsables, capaces de escupir para arriba a sabiendas que les va a caer, tuvieran siquiera un momento de iluminación para servir y salvar a La Patria.

UNA COLORADA (columna Internacional)

 

¿Petroleros y SNTE cuándo?

lcisneros.jpg (1756 bytes) Lilia Cisneros Luján

 

 

Miestszche enseñó que “la especie de mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo”, pues engañar a los demás es “un defecto relativamente raro” y, una buena forma de asimilar esta máxima, es repasando el desafortunado asunto de la extinción de Luz y Fuerza del Centro; plagado de ocultamientos, acusaciones falaces y afirmaciones carentes de la imaginación necesaria para sostener cualquier tipo de falsedad.

    Es verdad, el Ejecutivo tenía todas las facultades para extinguir el organismo, como también lo es que operaba en condiciones insanas; pero es falso que los culpables hayan sido sólo los trabajadores sindicalizados y que los números rojos fuesen resultado de “baja productividad”, argumento que pretende ocultar los altos sueldos de los empleados de confianza, nombrados por el propio gobierno incapaz de asumir su parte de responsabilidad en la planeación, su complicidad en los tejes y manejes no sólo políticos, o por los despidos en cascada –que se están dando tanto en la iniciativa privada como en el gobierno siguiendo este mal ejemplo–, la generación y compra-venta de energía y fibra óptica en violación flagrante a la carta magna, amén de su perversidad al buscar eludir la culpa por un aumento de tarifas que necesariamente nos afectarán ahora que opere sin subsidios la CFE.

    Como cualquier delito, la traición a la patria busca un sin fin de herramientas para su consumación, aunque es la mentira el mango que encaja en casi toda conducta reprobable. ¿De verdad Luz y Fuerza “era un obstáculo para el crecimiento, el desarrollo económico y la generación de empleos en la zona centro del país”? ¿Cuál es la alternativa que se nos ofrece, ahora que ya no existe para generar empleos o mantener las fuentes de trabajo que aún subsisten? ¿Cuántos ciudadanos irritados por el deficiente servicio, se tragarán el argumento falaz de que, para ser contratado por una nueva empresa, debe primero ser liquidado de la otra? ¿La contratación es por conocimientos y méritos laborales? O una suerte de pago por la complicidad para fracturar la lucha sindical. ¿Quién nos asegura que los recontratados serán los más capaces? ¿Qué, si autoridades y trabajadores del otro sindicato continúan las componendas que no aceptó una parte del SME, por ser contrarias al espíritu constitucional?

    Y también en el lado de los trabajadores hay sus “asegunes”. Cierta y meritoria su larga historia y su participación en momentos por demás importantes para la vida institucional de México; pero se ocultan muchas componendas de algunos de su líderes, en perjuicio de sus propios agremiados. Como si el hecho de ser trabajador fuese excluyente de un gimnasio digno, se difundió cual pecado que con sus cuotas hayan decidido contar con uno nuevo para ejercitar su cuerpo; minimizando la gravedad de haberse hecho de la vista gorda ante la venta de plazas, la solicitud de “propinas” a los usuarios y una serie de conductas propiciadoras de la holganza y la irresponsabilidad más que defensoras de los derechos laborales. Las cuotas la atención de relaciones públicas, las decisiones de a dónde se mete energía y por qué se toleran diablitos, no eran, ni serán con la CFE, asunto sindical sino de la empresa y sus empleados de confianza. Tarde se dio cuenta el sindicato de cuánto le habían afectado sus debilidades y en el mundo actual, las marchas, los gritos y los sombrerazos sólo funcionan cuando hay mucha calidad moral detrás de sus protagonistas. Es verdad, les asiste la razón y hasta el derecho para formar un comité de lucha, tratar de mantener su fuente de trabajo manifestarse, resistirse pacíficamente e intentar rescatar lo rescatable, quizá por parte de los viejos que aún recuerdan el significado de las convicciones; pero al no estar libres de culpa, su fuerza es tan relativa, que hasta la esposa del presidente les tiró un rollo a las mujeres extrabajadoras de la empresa.

    Más allá de que cada cual aproveche el amarillismo para montarse en el oportunismo, también es cierto que los obreros tendrán muy escaso apoyo del consumidor, manipulado primero por una larga y paciente campaña de desprestigio, para facilitar la sustitución, dejándole indefenso frente al alza de tarifas por venir; respecto de las cuales esperan el estoicismo ciudadano pues, según el dicho del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, “a cambio recibiremos un servicio eficiente como lo viene haciendo la CFE en las zonas donde opera”.

    Pero el mayor ocultamiento de todas las partes de esta tragedia, tiene que ver con los kilómetros de fibra óptica instalada y por instalar, que no se permitió operar ni directa ni indirectamente a los trabajadores de la nacionalizada y hoy extinta empresa. Y si una mentira le pisa los talones a la precedente, en breve serán del conocimiento público los detalles del número de empresas privadas que, en contravención a lo logrado en distintas luchas históricas –para reivindicar a la nación, los bienes que por derecho natural le corresponden– de manera ilegal comercializan y se enriquecen con dichos bienes, la mayoría de ellos vinculados a la generación de energía y las comunicaciones. La cola que, a algunos líderes sindicales se les puede pisar, es la complicidad para permitir estas acciones en contra de México, bien porque venderían caro su voto o su no intervención, bien porque pretendían ser socios de alguna de estas empresas privadas. Tampoco los legisladores se salvan, al bloquear a priori y sin explicación alguna, el ejercicio de acciones legales en defensa , no tanto de los trabajadores como de la nación, que pudieran ser la salida honrosa a este desaguisado; pero, para  los secretarios que ni siquiera revisaron los impactos que provocarían –en términos de desempleo en cascada, afectaciones a la industria y el comercio por interrupciones en el suministro de energía– y en general todo gobernante que engaña con promesas no cumplidas, entre ellas salvaguardar los principios constitucionales, el castigo debiera ser ejemplar y sin posibilidad de apoyo ninguno, pues por mucha complicidad mediática, llegará el momento en el cual todo se les revierta ya que a los embusteros no se les da crédito ni aun cuando digan la verdad.

    ¿Estupidez, ambición, carencia total de sensibilidad? ¡Quien pudiera o debiera calificarlo! Lo cierto es que este tipo de medidas aunadas al flagrante error –calificado así por prácticamente todos los gobiernos del orbe– de aumentar impuestos, nos está llevando a un callejón cercado por altas bardas de falsedades, ocultamientos y verdades a medias, de cual no tendremos salida.

 

 


UNA COLORADA (columna Internacional)
 

Medallas al por mayor

 
lcisneros.jpg (1756 bytes) Lilia Cisneros Luján
16 de noviembre del 2009

Si se analiza con detenimiento la etimología –del griego étymos (verdadero, real) y lógos (palabra)- una medaglia –en español medalla- es una “pieza de forma redonda acuñada en metal, para resaltar  cierta acción memorable u honrar a un personaje ilustre”. La historia da cuenta del alto significado que en el 776 a.C. Grecia daba a tales piezas, otorgadas a los ganadores de un evento de cinco días de duración, al cual acudían: filósofos, poetas, escritores, músicos y bailarines. Tales reconocimientos se otorgaban al ganador de determinada destreza física, no solo con la medalla sino dándole el carácter de héroe, con una especial trascendencia, dado que el evento se vinculaba con la espiritualidad, venerando siempre a sus dioses y en especial a Zeus. A más de dos mil ochocientos años de distancia –dejo de lado el análisis de los modernos juegos olímpicos- otorgar medallas, cuando menos en México, es tan cotidiano, que en términos del comercio global, son miles las empresas que se dedican a producir toda suerte de galardones. Los hay para sujetos “distinguidos” -mujeres y hombres del año, héroes anónimos, voluntarios, pacifistas, ambientalistas, filántropos- líderes de segmentos poblacionales –campesinos, obreros, estudiantes, artesanos, empresarios, comerciantes, gente del espectáculo- profesionistas –abogados, médicos, literatos, maestros, arquitectos, ingenieros- y …….  ¡Uf! la cantidad de galardones es tal, que terminan por carecer de valor, más allá del intrínseco por el material con el cual están fabricados.

La semana pasada, se anunció con bombo y platillo la medalla, al director de la CFE, en el contexto político y social de la extinción de una empresa, tiempo ha, nacionalizada, que más allá de los innegables claro oscuros de una administración cargada de perversidades entre funcionarios designados por el gobierno y trabajadores prostituidos por un sistema corrupto, despierta en el ciudadano común, una serie de curiosidades. ¿Qué jurado calificó, cuales méritos del recipiendario? ¿Quiénes fueron los otros competidores? ¿Desde cuando  y quien lo postuló? ¿Qué tesis presentó o que examen le fue aplicado al ganador de tal reconocimiento? ¿Midieron los otorgantes, el enojo natural –no necesariamente racional pero si emocional- no solo de los pares del ingeniero, sino del pueblo en general, donde seguramente existen muchos merecedores de ésta u otras medallas? He sido testigo de las maneras de tomar decisiones en la formulación de la listas de premiados y, desafortunadamente para las personas auténticas, en lo que hacen los “jurados” casi siempre campea: la “amigocracia” la posible ventaja financiera, de imagen o de relación que puede conceder el ganador, el saldar un favor pendiente y, hasta lograr una ventaja política. Recibir una medalla de manos del presidente, en el día del abogado, por ejemplo, llegó a convertirse en espectáculo, con la única excepción, a mi juicio, del reconocimiento a Don Emilio Aarun Tame, maestro de muchos de los otorgantes, asesor de presidentes, litigante invicto, cuyo mérito apenas fue resaltado por la memoria y honestidad de uno de los vice presidentes del Colegio de Abogados Foro de México ¿Porqué nadie le dio tiempo triple “A” en los medios? A veces la postulación surge por el comentario de alguien que si sabe de historia, aunque lamentablemente se llega a convertir en ocurrencia  ¿Se arrepintió Fox por el valiente discurso pronunciado -al recibir su medalla, en el año 2001- por el Ingeniero José Hernández Terán, quién murió (2004) sin pena ni gloria luego de haber fundado la CNA (Comisión Nacional del Agua)? Sabio y justo hubiera sido, además de darle una presea al autor de los planes hidráulicos para México, el poner en marcha sus ideas. Quizás hoy, no enfrentaríamos las inundaciones de Tabasco y Veracruz y tampoco estaríamos ante esta crisis por el preciado líquido, en entidades como Tamaulipas, Zacatecas o el DF.

Si revisamos el mapa nacional, encontraremos miles de medallas otorgadas sin responsabilidad ni cordura. Casos hay en que las mejores ideas se pierden en el barullo de la fiesta hueca ¿Cuantas OSC´s conoce que se han extinguido luego de que los piratas de los auténticos programas sociales adornan su pecho con una medalla, solo por su vinculación con los círculos de poder formal o fáctico? Hasta reconocimientos otrora de gran valor han perdido su sentido, hoy que se pretende honrar a personajes –algunos ya fallecidos- que justifiquen el gran error del sistema económico mundial que nos ha llevando a incrementar el número de pobres en la aldea global. ¿Será por ello que la gente no aprecia estos premios? ¿En que abona a la subsistencia de los millones de desempleados, el inoportuno galardón al director de la CFE? ¿Puede alguien encontrar un ápice de sentido común al atrevimiento de llamar la atención de los mexicanos en un tema, de momento, tan controvertido? ¿Cuál era la ganancia política que se pretendía? Difícil situación la del Ingeniero Elías Ayub, ¿estaba en la posibilidad de decirle ¡NO! a su jefe? ¿Qué hará después de este lamentable balconeo que le pone en el juicio de la mente colectiva?
Por lo pronto, los millones de desocupados, hambrientos, desnutridos, analfabetos, seguirán sin reconocimiento alguno, sin la posibilidad siquiera de cambiar su medalla por algo que les haga menos fatídico el día a día.
 

UNA COLORADA (columna Internacional)

Aptitud natural

lcisneros.jpg (1756 bytes)Por: Lilia Cisneros Luján
9 de noviembre del 2009

Por más insistencia propia o de quienes rodean a un sujeto para que éste logre ser un consumado bailarín clásico, si su cuerpo es obeso, desproporcionado y carece de oído y ritmo musical, jamás logrará su anhelo. Lo mismo sucede con cualquier tipo de actividad en la vida, por ello, además del currículum vitae, los empleadores se apoyan en los exámenes piscométricos para tener un mayor margen de conocimiento acerca de las inclinaciones de quien se asume como administrador, abogado, médico o lo que diga su titulo académico. El caso de nuestros políticos no es una excepción, para dedicarse al ejercicio de dicha actividad es necesario, de inicio, una aptitud natural que implica vocación de servir, interés por el pueblo, seriedad para el desempeño de la función a la cual se ha comprometido y, sobre todo en la época actual de masas, grandes habilidades para comunicarse entre sus pares y con la gente a la cual se supone sirven. Ante la resolución del poder judicial de conceder a los trabajadores la suspensión definitiva de determinados actos vinculados con la compañía de Luz y Fuera del Centro, el titular de la STPS, ha declarado que ningún recurso legal interpuesto o que se intente “echará para atrás en ninguna de sus partes el decreto de disolución del organismo” ¿Cómo se puede entender tal aberración en un Estado que se asume de Derecho?

Una vez concluido el primer acto circense de la obra que podríamos intitular “La mejor manera de esquilmar a los mexicanos que sí producen” y luego de frases poco afortunadas, para pelotear “el costo político del aumento de impuestos”, los legisladores están enfrascados en la discusión del PEF (presupuesto de egresos de la Federación) 2010. ¿Alguno tendrá el valor de asumir la aberración de permitir al secretario de Hacienda, excederse en sus funciones, legislando por encima de todas las leyes, mediante un manual administrativo que propone, dispone y descompone? ¿Por qué desprecian el conocimiento de quienes con claridad profesional y cívica  insisten en una verdadera reforma fiscal? ¿Nuestros legisladores sienten algo de vergüenza frente al desafío de ciertos ámbitos de poder,  despreciando puntos de acuerdo que son –al decir de un conductor- “como llamadas a misa”? ¿Por qué la pretensión de escudarse en un foro nacional –que costará y disminuirá los exiguos recursos- para asumir una reforma fiscal profesional, en vez de tomar en cuenta todo lo ya expresado por el pueblo?

Y hablando de comunicación, viene a mi mente la costumbre de los ciudadanos griegos quienes, según su mitología, acudían a un recinto sagrado para preguntar a los dioses cuestiones inquietantes. Sin que sepamos el origen de tal asignación, los medios electrónicos, se asumen como el “ónfalos” –centro del universo- y centro cósmico “donde se crea la comunicación entre el mundo de los hombres, el de los muertos y el de los dioses” (Historiador griego Pausanias). Los dueños y conductores del duopolio televisivo y el oligopolio radiofónico ¿Tendrán algún derecho de sangre, derivado de Apolo, para asumirse con la sabiduría de predecir el futuro y ordenar las pautas y acciones a los políticos, el crimen “organizado” y la sociedad en su conjunto?  ¿Cuál es la legitimidad de los supuestos manantiales y fuentes de sabiduría que asisten a los comunicadores del moderno émulo del “centro de la tierra” cantado por Píndaro? ¿Será suficiente el mármol blanco y las cascadas y bosques en las que habitan sus propietarios? ¿Porque sus divinidades se abstienen de orientar a los usuarios de su voz concesionada –eminentemente comercial por cierto- respecto de las incongruencias –por decir lo menos- consideradas por muchos como mentiras y manipulación? ¿De que privilegios gozan, las recientes musas para someter, con la ayuda de Eros, a los semi-dioses de la política? Así como ocurrió en Delfos, los modernos oráculos han servido para colonizar, con el pretexto de la defensa del ambiente por ejemplo y, controlar desde sus centros ceremoniales el espíritu de quienes permiten el sometimiento de su conocimiento por las pitonisas –intérpretes del oráculo- las ninfas y todos las pseudo divinidades multifacéticas –de la verdad, la profesión, la medicina, la música etc.- ansiosos de apoderarse de la sabiduría de Pitón, reconocerse como el ideal del hombre imberbe y explotar su supuesta descendencia de Zeus y su hermandad con Artemisa la cazadora virgen.
Desafortunadamente para nuestra sufrida nación, los hombres incapaces de reconocer las limitaciones de sus aptitudes políticas, simplemente se guían por el canto de las sirenas y hablan sin sustento, como el cazador inexperto carente de puntería que apenas logra espantar a los patos, aunque nunca ofrece comida o cuando menos un trofeo que lo distinga. Mucho bien haría a México y a otros tantos países del mundo global, cerrar los falsos oráculos, obligar a los inexactos políticos a dejar de hacer lo que no saben por la carencia de sensibilidad y virtud para el manejo de la “cosa pública” así como por el exceso de soberbia y ambición.

Cuando ello ocurra, las elecciones dejarán de ser un costosísimo gasto, la distancia entre los muchos pobres y los pocos ricos disminuirá, la designación de funcionarios será por méritos y no por conveniencias –de amistad, de grupo o de intereses- la recesión se recordará solo como un fantasma, la verdad será el signo distintivo de los funcionarios, los presidentes y gobernadores evitarán ser destructivos -de organismo y secretarías- los policías serán guardianes del orden y no prepotentes, corruptos o asesinos, los presidentes municipales no caerán en la tentación de organizar escuadrones de la muerte -aun cuando estos se paguen con recursos privados- los responsables de la educación asegurarán más ciudadanos lectores y menos entes tele idiotizados, para propiciar el empleo, el bienestar, la armonía y la riqueza  y quizá, solo quizá, la utopía estará más cerca de la realidad.


UNA COLORADA (columna Internacional)

Tanto brinco ........

lcisneros.jpg (1756 bytes) Por: Lilia Cisneros Luján
2 de noviembre del 2009

Y la parca se adelantó, ofreciendo a los mexicanos solo de una sopa, porque la de fideos ya se había terminado. Finalmente, luego de un mes de propaganda mediática –que si el PRI está dividido, que si el maridaje con el PAN, que si el presidente es un pirata de los discursos de AMLO, que tal o cual no sabe honrar su palabra, que si las 400 empresas son evasoras, que los empresarios si cumplimos con lo que la ley dice, etc. y muchos etcéteras beneficiarios del rating- la cámara de senadores concluyó sus maratónicas sesiones, con una legisladora lesionada, otras más rindiéndose en los brazos de Morfeo, muchos gritos y sombrerazos, solo para colocar la alfombra de una ceremonia cuasi-nupcial. Los bravucones debieron bajarle la espuma a su malteada, las declaraciones se moderaron o de plano fueron omisas, los varones de la lana recibieron su papacho ¡en Querétaro!, el PRI se salió del recinto para no votar a favor del aumento del IVA y la borregada tuvo que reconocer la utilidad del único capaz de establecer negociaciones y llevarlas a feliz término, sobre todo aquellas encaminadas al control de daños.

Definitivamente son dos las grandes dolencias del mexicano: inmadurez e incompetencia. De esto no se excluyen ni los altos funcionarios ni muchos legisladores. Hay incompetencia cuando se olvida, que el origen de la consolidación fue, allá por los años 70 cuando era presidente Luis Echeverría y que en los sexenios subsecuentes, las partes –empresarios y gobierno- se las ingeniaron para hacer de esta ley, que originalmente tenía el propósito de apoyar las actividades productivas, un socavón para la evasión de impuestos. Lo que dijo el secretario de Hacienda es verdad, sí hay perversidad en la creación de empresas deficitarias, para trasladar ganancias que no pagan impuestos a estos entes defraudadores, que lo mismo son fundaciones de supuesta filantropía o espacios para beneficio de familiares o amigos incómodos. Por años, estos archiricos, además de no haber aportado a las arcas de La Nación, le han quitado recursos por la vía de litigios defendidos por fuertes consorcios jurídicos, en los cuales participan abogados que todos conocemos y cuyo cinismo no tiene límite. Existe falta de oficio al sustituir la posibilidad de enviar iniciativas para corregir esto, por los manotazos y las amenazas y, se demuestra el total desconocimiento de muchas de las materias que debe manejar un funcionario, cuando en vez de neutralizar al panal, se quiere acabar a garrotazos con el avispero (para muestras quedan en la historia lo del SME, las recomendaciones de un subsecretario para utilizar la mercadotecnia del crimen organizado, los miles de muertos en la guerra antinarco y la carencia de mecanismos para evitar que los medios concesionados se constituyan en el mayor poder de facto).

La sabiduría de mi abuela, rezaba “para que tanto brinco siendo el suelo tan parejo” El pueblo no tuvo oportunidad de ser escuchado y menos aun de lograr la atención a sus necesidades. Los petistas hablaron –la opinión pública dice que a destiempo- solo para señalar el evidente maridaje, los que ya sabían la jugada callaron, y con tono afable –como de padrino amoroso- el senador por Sonora, demostró que si aprendió de su maestro. Aquí es donde aparece la inmadurez. Una encuesta señala que el 89% de los trabajadores entrevistados declaró que no puede responsabilizarse de su trabajo sin un supervisor que le diga como va y, en materia política, los actores no pueden tomar decisiones si no hay línea. Eso fue lo que mantuvo al PRI y al país tantos años en calma chicha. Personajes como Don Fernando Gutiérrez Barrios –calificado de muchas cosas, pero sobre todo de “institucional”- sabían cuando hablar y que callar, donde soltar y como apretar. Jugar a tres bandas era cualidad política ¿Quién lo está haciendo en el tema de la CNDH? y con afecto se le daba un abrazo al perdedor, como lo hizo Don Adolfo Ruiz Cortines con su compadre que no llegó a la presidencia municipal. Contra esto solo se podría luchar si fuéramos un pueblo maduro, valiente en extremo y sin colas que pisar.
Por lo pronto la nota triunfal es que el Senado, logró cuentas un poquito más alegres que las aprobadas por los diputados, incluso para beneficio de los gobernadores ¿Quién fue el mayor perdedor de esta jornada?  Algunos priístas dicen que el joven Enrique, Fuente ovejuna señala que el presidente con todo y su partido el PAN y, también “todos a una” lamentan la continuidad de los privilegios para los más ricos –que ya se la cobrarán al señor Cartenss- el no haber aprobado un ISR, piramidal y proporcional a las utilidades –como atole con el dedo solo se exentó a quienes ganen menos de 11 mil pesos- el dejar pasar el 3% a los depósitos en efectivo mayores de $15,000 –menuda lucha la de las amas de casa o los estudiantes que ahora deberán guardar su mesada en el colchón- y ya veremos que tanto nos recetan los empresarios de la telefonía y los propios banqueros para “nivelarse”.

 

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