UNA COLORADA (columna Internacional)
Lilia Cisneros Luján
Sobrevivir a la usura
28 de junio del 2010
Indiscutiblemente
usura es una fea palabra, asociada con abuso, exceso y aprovechamiento
de la condición de necesidad de quien debe recurrir al préstamo o al
financiamiento. Son millones las historias de personas que han perdido
su casa, el negocio familiar y toda suerte de bienes, otorgados en
garantía prendaria o hipotecaria, pues más allá de una realidad en la
cual las rentas son caras y escasas –como ocurre en Europa por ejemplo-
y la contrapartida de una sobre oferta engañosa, sobre todo de los
bancos, que a la hora de enfrentar las carteras vencidas, reciben toda
suerte de ayudas públicas –como ocurrió en México con el FOBAPROA- cada
uno de los deudores son embargados y despojados, aun cuando el aporte a
la deuda supere en mucho el préstamo o financiamiento recibido.
Las víctimas de tales
impunes estafas que quedan en la indefensión -trescientos cincuenta mil
familias en España por la crisis reciente- poco saben de una banca
internacional que opera en México, obteniendo el mayor porcentaje de
ganancias -48% es decir 52 mil millones
de pesos solo en el 2007- justamente por los altos intereses, de
30 a 40 puntos, que aplica a quienes utilizan un plástico crediticio.
Este provecho excesivo, según documentó en algún momento la CEPAL,
permite a los banqueros extranjeros obtener en promedio el doble del rendimiento
en los Estados Unidos y hasta el triple de lo permitido en Gran Bretaña.
Los tarjeta habientes de Banamex en nuestro país pagan 178% más que los
similares de City Bank –hoy propietario de este banco otrora mexicano-
en los Estados Unidos; en tanto que Bancomer Visa cobra 115% más a los
mexicanos que a los españoles. Y por supuesto HSBC México aplica
comisiones cinco veces mayores que en Inglaterra. Esto da como resultado
intereses que van del 48% al 113%, aplicados en contra del usuario del
crédito, aun cuando éste haya pagado la totalidad del adeudo, “por
hacerlo un día después” según relata un cliente de HSBC y otra de los
almacenes Liverpool que nos han informado de sus casos.
En prácticamente
todos los rincones de un mundo sometido, a lo que un senador mexicano
denomina “un auténtico protectorado mercantil” escudado en el argumento
de un sector en el cual no existe la competencia indispensable en el
“libre mercado”; los mártires de dichas prácticas fraudulentas -que
operan casi siempre al amparo de la poca regulación administrativa y con
protección judicial- se organizan como en el caso de quienes han debido
enfrentar la ruina después de haber financiado en más del 100% sus
hipotecas o créditos
[1] sin que ello les permita evitar el remate de la
propiedad. Santander por ejemplo gasta una buena parte de tales
utilidades mal habidas en publicitar sus ventajas –menor interés, seguro
por desempleo durante un año, seguros de vida etc.- pero a la hora de
encontrarse una persona sin trabajo, -por haber concluido una función en
el gobierno por ejemplo- se le niega dicha ventaja con el argumento de
“Usted no fue corrido, simplemente dejó de laborar en esa dependencia”.
Ante el abuso de
bancos y cajas de ahorro, el Senado Mexicano
no hace mucho legisló modificaciones a diversas leyes,
prohibiendo a los bancos enviar tarjetas de crédito preaprobadas sin que
sean solicitadas, elevar el límite de endeudamiento sin el
consentimiento del cliente, cobrar intereses por sobregiro etc. Sin
embargo y, como para nivelar esta merma a su pingüe negocio, los bancos,
de manera unilateral, han cambiado las condiciones de contratación que
Usted tenía originalmente, como es el caso de imponer un mínimo de saldo
en la chequera que no había sido pactado cuando le ofertaron una cuenta
combinada con ahorro y tarjeta, subir el cobro anual por el uso de la
misma – en algunos casos hasta de 600 pesos- aplicarle el costo de
reposición aun cuando Usted no la haya recibido, ignorar lo que tiene en
su inversión combinada con otros instrumentos para considerar el mínimo
de saldo ¡UF!, todo un vía crucis, no solo para el cliente cumplido sino
peor aun para siete millones de usuarios en la cartera vencida, más los
que se sumen en esta semana a causa del desempleo.
Personas que en todo
el mundo han pagado el 120% o más del crédito recibido, sufren con
impotencia adjudicaciones bancarias por el 50% del valor del bien en
garantía, sin que ello impida la continuidad de reclamaciones de “el
resto de la deuda, más intereses y costas judiciales”. ¿Cuántos de estos
casos terminan en suicidio? ¿Se puede considerar democrático y justo un
gobierno incapaz de impedir este tipo de usura? Más de diez mil años de
civilización han sido insuficientes para erradicar conductas deleznables
como la usura
[2] y aun cuando algunas leyes establecen sanciones, para
quienes hacen firmar contratos leoninos, o cobran interés por encima de
lo pactado, el hecho es que, ni el rechazo de Aristóteles –considerando
antinatural la reproducción del dinero con dinero- ni la condena de
Platón –la usura enfrenta a una clase contra otra- han logrado erradicar
esta práctica, prohibida desde tiempos antiguos por razones éticas o
teológicas, que debería estar por encima de la conveniencia económica y
el comercio internacional pero hoy convertida, por la magia del
neoliberalismo, en una suerte de “ honorable forma de hacer negocios”.
Evitar lo dañino y
destructivo de la usura debiera ser obligación de nuestros
representantes y mandatarios si ellos no pueden organicémonos, en contra
de los usureros. ¿Podría dejar de usar su tarjeta la primera semana de
cada mes?
UNA COLORADA (columna Internacional)
Lilia Cisneros Luján
Programas trascendentes
21 de junio del 2010
Partiendo de la premisa que las personas para sentirse plenas deben
ver satisfechas sus necesidades básicas y de desarrollo, cabe la
pregunta ¿Qué afecta a individuos adultos aun en etapa productiva o
jóvenes con todo su potencial en proceso, impidiéndoles la felicidad?
Son muy variadas las teorías de psicólogos y sociólogos intentado
respuestas a la creciente y colectiva depresión humana, amén de los
análisis de conductas defensivas –negación, agresión, ficción, etc.- que
han surgido como respuesta de sobrevivencia ante el temor de ver
incumplidos sus requerimientos biopsicosociales. ¿Cómo te excluyes del
temor por ver afectada tu seguridad personal y colectiva, ante una
estadística dramática de niños, jóvenes y familias fallecidas por haber
estado en el momento y lugar inadecuado? ¿Cuál debería ser la fuente de
valoración de la autoestima, si cotidianamente eres víctima o sabes de
alguien afectado en el disfrute de sus bienes o entorno? ¿Qué hacer
cuando un delegado del DF no solo ignora a los ciudadanos sino los reta
y los reprime como está ocurriendo en la Benito Juárez, a propósito de
la construcción aledaña al centro Bancomer? ¿En que parte de la historia
se perdió el respeto a la autoridad –desde padres hasta presidentes,
pasando por legisladores, juzgadores y procuradores de justicia hasta el
soberano pueblo- indispensable para mantener un orden que garantice
relaciones interpersonales sanas?
Todos los días, recibimos alguna comunicación agresiva. A nivel masivo,
tanto los noticieros como el Internet, nos llenan de señalamientos
acerca de la riqueza insultante de algunos, la prepotencia de otros, la
mediocridad de muchos, la descalificación de quienes enarbolan alguna
causa; sin descartar lo que cada quien sufre por la limitación real de
pagar impuestos y servicios altos e injustificados, lo tortuoso de
cualquier trámite o el robo en despoblado de empresas ofreciendo
servicios y productos de calidad muy distante a lo cual surten. Los
modelos imbuidos desde hace tres décadas en la humanidad, con la
necesaria participación de procesos de propaganda -criticados después de
las acciones de comunicación nazi- hoy son el pan de cada día para
privilegiar la posesión de lo material, soslayando que a la hora de
morir, el individuo no se llevará nada –casas, dinero, coches, joyas- de
lo que en realidad pertenece a la tierra; ni mucho menos atesorará
recuerdos que se quedan en el tiempo ni talentos o habilidades producto
de las circunstancias.
La imposición copular y la aceptación inconsciente y masiva de
modelos de mercado y supuesta felicidad colectiva, ha hecho olvidar al
ser humano del siglo XXI que la transformación constante del individuo
solo es posible mediante el empoderamiento de las comunidades. Esto no
se da ni con el paternalismo, hoy sustituido por la caridad filantrópica,
ni mucho menos con el autoritarismo de gobiernos “democráticos” o de
grupos de poder plutocráticos. La búsqueda es tal en este siglo que se
multiplican las manifestaciones religiosas –algunas de ellas
verdaderamente nefastas y explotadoras de una serie de necesidades como
la de pertenencia- y hasta “iniciativas” enarboladas por los siempre
presentes pescadores de río revuelto y uno que otro excluido que
inocentemente piensa en la posibilidad de publicitar su idea, imaginando
que por arte de magia puede ser adoptado por los “dueños del mundo”. Con
la idea de modernidad, unos y otros han olvidado la autogestión y, sobre
todo, pasan por alto valores desechados en función de la operatividad
financiera, me refiero al amor, la humildad y el respeto por el otro. La
evolución humana parece haber entrado en un proceso regresivo por el
racismo, la pobreza, la enfermedad y la ignorancia. El reto del siglo
XXI –para jóvenes y no tan jóvenes- es construir una nueva civilización
con la participación y creatividad de millones, no sólo de los
activistas en su concepto tradicional, sino de todos, cada cual en su
ámbito de acción aun cuando su proyecto no sea reconocido y premiado por
los medios que han dejado de ser de comunicación para ser de
manipulación.
Son pocas las personas que en este instante puedan dar el nombre y
obra de 5 premios Nóbel, explicar la trama de 5 óperas clásicas o
incluso relatar el entorno vivencial de 5 héroes de la independencia o
la revolución mexicana. Afortunadamente para nuestro pueblo todavía hay
quien pueda referir la influencia que en sus vidas dejaron cinco
personas –maestros, familiares, amigos o mentores- cuyos valores tienen
que ver con la Ética, Honradez, Bondad y Modestia. Lo que todavía separa
a un buen número de seres humanos de la automatización robótica
pretendida por algunos es: la Solidaridad, Amistad, Prudencia y
Responsabilidad. Son el Deber, la Fortaleza, Lealtad y Libertad, las
cualidades cívicas que alguien, alejado de la fama y el espectáculo,
sembró en nuestras mentes y es precisamente el abandono de éstas, lo que
nos deja una sensación de vacío. Ausencia que reclama acciones
integradoras, horizontales y participativas en las cuales estemos
comprometidos todos con la sociedad y la política
Recuperar la confianza supone el ejercicio personal y cotidiano de la
caridad, Fidelidad, templanza e integridad. La justicia no es patrimonio
de unos seres privilegiados y arropados por una toga, debe ser un valor
de todos, quienes por ningún motivo debieran confundir ésta con la
revancha
Cuando el ser humano sea capaz de excluirse de la urgencia de
atesorar amistades poderosas, aplausos coyunturales que en segundos son
silenciados o trofeos llenos de polvo y olvidados en el camino, entonces
estaremos en la ruta de trascender. El diálogo permanente y el
aprendizaje mutuo, es el único desafío para una civilización que pueda
vivir plenamente sin el estigma de la doble vida en donde la careta
teatral esconde el sufrimiento por ser víctima de escándalos, perder una
competencia –política o deportiva- envejecer, enfermar y sentir que el
final nos alcanzará con las alforjas vacías. Cada cual podemos manejar
un programa trascendente, con los hijos, los alumnos, los vecinos, los
compañeros de trabajo, los empleaos, los jefes. Todos, si participamos
de manera constructiva y responsable, veremos lo inútil de los premios
que, fuera de este esquema, pueden ser robados, plagiados o boicoteados.
Llevemos adelante nuestras iniciativas, más allá de lo que otros
pretendan imponernos.
UNA COLORADA (columna Internacional)
Lilia Cisneros Luján
Infancia explotada
14
de junio del 2010
Sin opacar un ápice el negocio futbolero,
uno que otro noticiero mencionó, así como de pasada, el día
internacional en contra del trabajo infantil. En el tono acostumbrado de
amarillismo se dieron cifras: tres millones en México dijeron algunos,
otros hablaron de un millón en el DF, pero nadie se ocupó seriamente de
un tema que simplemente roba la infancia de millones de menores de edad
en el mundo cuy infancia es robada.
Mientras discursos y estudios van y
vienen, en la navidad del 2003 Edwin Pérez, migrante boliviano en Europa,
documentó en una bella pieza literaria, el caso de los niños abandonados
-por madres que no tienen forma de subsistir- llamados “radio patrullas”
en su país latinoamericano, que llevaran el apellido del policía que los
salvó. Por su parte varios escritores argentinos y en general de América
Latina, en el año 2004, ofrecieron a los interesados en el tema, casos
muy concretos de explotación infantil mediante el trabajo: Benetton,
empresa fundada en 1965, con tiendas de ropa en 120 países y accionistas
en negocios de autopistas de peaje, telecomunicaciones, inmobiliarias y
agrícolas, fue centro de escándalo por el trabajo de niños de entre 11 y
13 años, en una de sus maquiladoras en Turquía (la
fábrica de Bermudas Tekstil en Estambul).
La transnacional COCA COLA, fue también señalada en el 2004 por Human
Rights Watch, ya que usa el producto de un trabajo infantil que es tan
peligroso como generalizado, me refiero al azúcar, cuya Zafra en el
Salvador requiere que los niños usen machetes y otros cuchillos afilados
para cortar la caña y arrancar las hojas de los tallos. Un trabajo que
realizan hasta nueve horas al día bajo un sol abrasador. Casi todos los
niños entrevistados por Human Rights Watch para su informe de 139
páginas, "Oídos
sordos: Trabajo infantil peligroso en el cultivo de caña de azúcar en El
Salvador", dijeron que habían sufrido heridas en las manos o las
piernas cortando caña. Estos riesgos hicieron se calificara la cosecha
de caña de azúcar como una de las formas más peligrosas de trabajo
agrícola.
Con cierto aire de resignación, podemos
ver reportajes o corto metrajes de niños hindúes en las fábricas
textiles, dejando sus años de formación para la vida, en los talleres de
tapetes o, de infantes mexicanos en las ladrilleras y los campos
agricolas de Sinaloa, comprados por extranjeros; pero poco dicen los
ganadores de premios en las cadenas comerciales de comunicación, sobre
el trabajo de niños chinos –entre 12 y 17 años- que empacan los juguetes
regalados para infantes occidentales en las tiendas Mc Donald´s. En toda
china, a donde han emigrado muchas maquiladoras de ropa,
electrodomésticos y otros, los trabajadores niños –generalmente mujeres
llamadas dagongmei- trabajan entre 14 y 18 horas, con15 minutos para comer y cuatro horas para
dormir, en la parte posterior de los talleres que funcionan casi como
cuarteles militares. Una buena parte de estos productos terminados y
empaquetados por niñ@s que se conducen como robots, usted los adquiere
sin el menor sentimiento de culpa en los almacenes Wal Mart.
Pero “aterricemos México”, se estima, que
más de 20 mil niños en 2009, fueron repatriados desde Estados Unidos, en
donde muchos menores de edad migrantes son utilizados por las mafias. La
asistencia de consulados latinoamericanos en aquel país, a niños que
reciben trato de criminales, es cercana a los cien mil cada año. Lo más
grave es que el trabajo al que son sometidos los menores de edad en
ambos lados de la frontera, se vincula con la pornografía y el uso
comercial de su sexualidad. La cifra no puede determinarse, solo es
claro que son los Estados Unidos uno de los países con mayores
consumidores de “este producto”, resultado del delito de trata de
personas, en el cual “trabajan” niños migrantes de Oaxaca, Michoacán,
Zacatecas y Puebla. ¿Dónde quedan entonces los derechos del niño
aprobados en una convención internacional y en diversas constituciones
nacionales que estipulan “que, el niño siempre que sea posible, deberá
crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres” (...). y salvo
circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad
de su madre y tener una familia y disfrutar de la convivencia familiar y
comunitaria?
Como siempre, lo que se privilegia en los
“medios de sumisión”, son los efectos. El trabajo infantil tiene su
causa en el desempleo de los adultos que deberían sustentarles: Padres,
hermanos, abuelos e incluso orfanatos e instituciones auténticamente
altruistas. El hambre es el precedente de homicidios infantiles,
abandono, venta de menores de edad y consecuentemente del trabajo de
niños que igual cargan una caja de chicles que una gorra a donde
solicitan la “coperacha” para el indígena que toca el acordeón, habida
cuenta que éste no necesariamente es su padre sino un “mestizo” que le
explota a él y a su madre. Sí, hay miles de niños en México cargando
bultos en las centrales de abastos en vez de ir a la escuela, una
escuela por cierto modificada al modo del mundo neoliberal, en donde lo
público es devaluado al promover que lo privado -en ello incluyo el
salir en la pantalla chica, como pobre o discapacitado sin que por ese
servicio publicitario se les pague nada- es mejor, porque ahí se
conforma al “hombre nuevo” ese que privilegia, la privatización, excluye
a los desposeídos y usa niños de todo el mundo para trabajar en una
visión de gente bonita como la retratada en las revistas de elite. En
ese mundo los niños que trabajan
carecen de un lugar donde realizar una vida normal, con alimento, salud,
educación y juegos. En ese mundo se convierte en negocio de expiación, a
las “iniciativas” de rehabilitación psicológica y física para unos
cuantos escogidos por los causantes de su misma explotación.
Explotación que usa en contra de la infancia el arma de destrucción
masiva más efectiva:
EL HAMBRE
[1] de miles de niños en el mundo forzados a trabajar para
mal comer, a costa de aceptar el robo de su infancia
UNA COLORADA (columna Internacional)
Lilia Cisneros Luján
Simulación
7 de junio del 2010
Aparentar cosas que no son auténticas, encierra en sí mismo conductas
que van desde patologías psiquiátricas hasta hechos delictivos. Así como
en tiempo de Julio César la república era un simple simulacro, en el
mundo actual -regido por la normas de la farándula cuyos participantes
se engrandecen y esconden su verdadera identidad en función del papel
que están representado- la gran mayoría de los llamados líderes, actúan
como en un teatro, el ser honestos, capaces e interesados por la
sociedad. En el sector privado por ejemplo, la tesis de las empresas
socialmente responsables (ESR), ha sido utilizada por muchos para
aumentar precios, encubriendo este abuso en campañas propagandísticas de
supuesta filantropía. La simulación de pretendidos altruistas oculta
fraudes fiscales, amiguismo y desprecio por aquellos a quienes dicen
ayudar. La mayoría de los programas públicos, que lesionan al pueblo y
violan la ley, son presentados por autoridades del éste sector, bajo
ropajes de: progreso, modernidad, cultura y hasta justicia social.
Las tan discutidas alianzas, entre grupos partidarios que no tienen
nada en común y peleados históricamente, es uno de los mejores ejemplos
de disimulo. Cual telenovela nos vimos forzados a conocer capítulos de
maridaje injustificado, criticas de quienes se supone tienen algo de
memoria y respeto a sus principios partidarios, deserciones de los
medianamente congruentes, decepciones y frustraciones. Con el caso Greg,
asistimos a la parte de las traiciones, el desconcierto y la necedad por
parte de quienes se ven al espejo, engañados peor que –como se decía
antaño aunque hoy tendría mis dudas- a un chino. Pero las alianzas de
los “opuestos” no son una novedad resultado del interés morboso de
vencer, aunque sea a la mala, al contrincante que se mira como enemigo.
En la ciudad de México por ejemplo. El Jefe de gobierno, tiene maridajes,
con diversas autoridades del gobierno federal; ejemplo, CONACULTA,
dependiente de la secretaría de educación pública, cuyo titular apenas
hace unos días ha vociferado en contra de “los incultos maestros” que se
“permitieron destruir” el patrimonio nacional –por la ruptura de una
puerta de gran valor histórico- aunque no tiene el menor empacho, en
atentar en contra del mismo patrimonio, al permitir que una casa
catalogada por bellas artes, sea objeto de un proyecto comercial –pagado
por cierto con nuestros impuestos- al cual decenas de vecinos de
Coyoacán se han opuesto desde noviembre del año pasado.
¿En que consiste el fingimiento? Elemental, de conformidad con la ley
de desarrollo urbano vigente en el DF, la licencia para la construcción
de esta obra faraónica -dirigida a la elite de la ciudad y que encubre
un negocio por parte de sus promotores- correspondía negarla, por
violación al uso de suelo, a SEDUVI -dependencia del gobierno de la
capital que ha demostrado más amor por sus supuestos opositores del
partido acción nacional, que por los ciudadanos a lo cuales se ha
comprometido a servir- que cínicamente traiciona a la ciudadanía y hace
arreglos en lo oscurito, con ocultamientos y en franca violación a
diversas normas como la mencionada, además de las que se refieren al
impacto ambiental, de vialidad y otras. ¿Qué mal han hecho los
ciudadanos y habitantes del Barrio de la Conchita en Coyoacán para ser
agredidos de tal manera? ¿Por qué se intenta despojarlos de su
patrimonio –que incluye el entorno- y su modo de vida en aras de los
intereses crematísticos de gentes sin conciencia social?
Todo Coyoacán, se ha convertido en botín de piratas. Los ciudadanos,
saben de los negocios “irregulares” –cuyas implicaciones fraudulentas en
las averiguaciones previas que se han abierto, han sido convenientemente
“suspendidas o enviadas a la reserva”- en los cuales están implicados
familiares -consanguíneos o civiles- de diputados del PRD y del PAN.
Violar la ley, cuando menos merece una pena de suspensión en el
ejercicio de la función pública ¿Se atreverá el Jefe de gobierno a
sancionar a las autoridades de SEDUVI? ¿Hará lo propio el secretario de
educación pública con la responsable de CONACULTA y el organismo EDUCAL?
Las simulaciones tarde que temprano dejan salir a flote la verdad, el
caso de la guardería ABC, es el mejor y más lamentable ejemplo. La
ciudad está a punto del colapso. Esto se ha denunciado infinidad de
veces, ante autoridades de los tres órdenes de gobierno. El atlas de
riesgos parece inexistente para quienes, como parte de la simulación,
otorgan permisos para construir en zonas saturadas y de alto riesgo
sísmico o permiten edificios, comercios y tantos otros negocios
–privados o encubiertamente públicos- sin considerar el impacto
ambiental que nos coloca en contingencias respiratorias casi todos los
días y que está afectando el oído y la salud mental de millones de
personas.
La posibilidad de un estallido social sin control es minimizado por
quienes reprimen a la ciudadanía que no encuentra otra vía de expresión
más que la denuncia pública tomando las calles. El pasado miércoles, los
habitantes del pueblo de Xoco, después de muchas semanas de espera para
ver satisfecho su derecho constitucional a ser escuchados y atendidos,
decidieron tomar la lateral de Río Churubusco. Fueron decenas los
vecinos honorables agredidos por policías, que por cierto nunca aparecen
cuando se requiere ayuda para evitar un asalto o perseguir al
delincuente. La simulación entre autoridades que debieran salvaguardar
la función social de los medios de comunicación concesionados y que en
la práctica subordinan a autoridades de todos los gobiernos, no se hizo
esperar. Ni siquiera en la nota roja, se mencionó el hecho. Seguramente
cuando se haga tendrá un tinte sesgado que califique a los ciudadanos,
como revoltosos, guerrilleros y hasta criminales, al igual que lo
hicieron en los primeros momentos de las muertes de jóvenes en
Chihuahua, nuevo León y otras entidades en donde el “daño colateral”
engrosa el 10% de civiles reconocidos por el titular del ejecutivo
federal como víctimas de una guerra jamás aprobada por el Senado
instancia constitucional que debía validarla. Al parecer el gobierno del
DF, en alianza con los de otras ideologías, está apostando en su
simulación al cansancio del pueblo.
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