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UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Propósitos
27 de diciembre del 2010
En la época moderna, donde el consumismo, el
dominio de unos pocos sobre los millones y la ignorancia, parecen fantasmas
que nunca habrán de desaparecer; la humanidad se une, en pleno siglo XXI, en
un rito cuyas raíces ancestrales encontramos en casi todas las
civilizaciones antiguas. La herencia de los persas, sumerios, acadios,
babilónicos y asirios a lo largo de catorce siglos antes de Cristo,
confundida o influenciada por lo ocurrido entre aquellos que huyeron de la
sequía para establecerse en el valle del Nilo o la misteriosas
desapariciones de los mayas, los habitantes de Pascua, los sujetos de la
cultura alrgárica, (Almería), supe, o Caral –la urbe más antigua de América-
nos dejaron costumbres milenarias casi todas identificadas en el tiempo con
los cambios estacionales y asociados con una necesidad básica del ser humano:
sobrevivir. Dos elementos comunes, aparecen en todas estas festividades; uno
es la necesidad de alimento por lo cual se asocian con ciclos productivos y,
por ende veneración de todo lo vinculado con la naturaleza –siembra, cosecha-
y el otro es la continuidad de la especie –la diosa madre fértil y el dios
joven- en todos los casos con variables culturales determinadas por el
entorno como en las civilizaciones de los ríos –Tigris, Eufrates, Nilo- los
desiertos, –las sequías que dieron lugar al Sahara o el desecamiento de los
lagos de Yucatán- el frío –los vikingos expulsados de Groenlandia- el calor,
las inundaciones etc.
Renovar el ciclo de la vida, parce ser un
ritual casi siempre protagonizado en el día más corto del año -solsticio de
invierno- donde el sol apenas aparece y a veces ni se mira –de ahí que en
muchos casos, las fogatas o las velas sean un elemento permanente- sin
desconocer el anhelo de una continuidad con más beneficios que lo dejado
atrás y una necesidad de renovación, muchas veces asociada al deseo íntimo
de empezar de cero; olvidando o quizá sepultando los malos momentos –personales,
familiares, sociales, económicos- para dar lugar a un nacimiento con
esperanzas de más felicidad, armonía y abundancia. Pero independientemente
de admitir que no hay nada nuevo bajo el sol y que somos la suma de
milenarias tradiciones como el Jule germano o las tablillas mesopotámicas de
buenos planes, con el fuego contaminante de llantas quemadas, la maleta que
se saca para asegurar un viaje lejano, la prenda roja que nos de pie para
abundancia de amor, o las uvas para garantizar el cumplimiento de los doce
deseos; muchos habremos de realizar nuestra lista –escrita o pensada- de
propósitos para el año 2011.
Dependiendo de la cultura, los alcances
personales e incluso la preparación mental, espiritual y académica, no
faltarán aquellos enunciados relacionados con: dejar un hábito que la
propaganda nos remacha es dañino, bajar de talla, abandonar la infidelidad,
pagar lo que se debe, disculparse con quien se ha ofendido; ser tolerante,
paciente y flexible con “los defectos” del hermano o el amigo, participar en
el cuidado del medio ambiente –separando basura doméstica, no tirando cosas
en la calle, usar menos el coche y más el metro- y hasta ejerciendo una
actitud política más comprometida –votar por el regreso del PRI, votar en
contra de éste, no votar como una manera de enseñar mi rechazo a los
partidos- a través de participación ciudadana responsable y enérgica.
No faltará quienes se atrevan a sugerir
cuales debieran ser los buenos propósitos de aquellos que fungen como
autoridades en los diversos ámbitos de gobierno. Más de 112 millones de
mexicanos, esperarían que el titular de la SEDENA se atreva a cumplir La
Constitución y regrese a los soldados a sus cuarteles dejándolos salir solo
para defender la soberanía o ayudar a la población en caso de desastre. ¿Qué
pasaría si los miembros del gabinete de seguridad se propusieran actuar con
inteligencia y menos violencia? ¿Disminuirían los secuestros, los robos, -a
casa habitación, de vehículos, de transeúntes, de empleados en las empresas
que les dieron trabajo, de líderes sindicales respecto de las cuotas de sus
agremiados- los homicidios –por conducir a menos velocidad y sin el influjo
de drogas como el alcohol o las obtenidas en la narco-tienditas- si en vez
de más presupuesto cada uno de los mandos policiales se proponen actuar con
honestidad, capacidad y responsabilidad? ¿Serán capaces los secretarios de
Hacienda y de Educación pública de posponer sus anhelos presidenciables para
dedicarse a recaudar y ejercer el presupuesto con más eficacia y a elevar el
nivel educativo de millones de niños? ¿Cuántos de los que han ofendido a la
ciudadanía con atropellos –verbales y hasta los que resultan de violaciones
flagrantes a las leyes- se atreverán a realizar un cambio de rumbo yen casos
extremos a renunciar admitiendo que no pueden hacerlo? Cada ciudadano
podría darles a estas “autoridades” muchas metas concretas que cumplir pero
¿Estarían dispuestos, quienes viven de los impuestos, a proponerse escuchar
para servir? Como en cada año nuevo estamos llenos de ilusiones que
traducimos en buenas intenciones de superación, salud, mesura –en el
consumismo, el uso de la tarjeta de crédito, la violencia intrafamiliar- y
compromiso. Se nos recomienda fijar metas más que hacer promesas; ponerles
fecha de cumplimiento, revisarlas de cuando en cuando, ser honestos en
cuanto a los alcances de lo que podemos y lo que nos rebasa, compartirlas
con otros cuando éstas dependan del trabajo en equipo –familiar, vecinal y
político- y quizá lo más importante privilegiar el contacto personal tan
deteriorado por el Internet, el Twiter y los mensajes de texto. Si logramos
que la base de nuestros propósitos para el 2011, sea el dejar atrás
resentimientos, heridas emocionales, discusiones estériles, quizá veamos que
el mundo está en posibilidad de ser más habitable y las personas más humanas.
Te deseo paz, buena voluntad, generosidad para con tu prójimo, y un
¡Feliz Año!
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Ora Pro Nobis
20 de diciembre del 2010
Muchos actores a lo largo de 500 años, han destacado
en la perversa estrategia -consistente en: descalificar, enfrentar y
sustituir- para aniquilar al pueblo de México. Los Franciscanos por ejemplo,
observaron que del 17 al 26 de diciembre se hacían procesiones para celebrar
el advenimiento de Huitzilopochtli. Sustituir la imagen de este dios
prehispánico de la guerra, por la de los peregrinos que cumplían su
responsabilidad de empadronarse en Belén de sus ancestros, no les tomó mucho
tiempo; como tampoco ha sido difícil, cambiar las tradicionales posadas, con
María, José y el niño que nos regala: oportunidad de vida eterna, paz y
buena voluntad entre los hombres, por fiestas en derredor de un obeso viejo
vestido de rojo, en las cuales el consumo excesivo de alcohol, cigarrillos y
en muchos casos hasta droga, enajena a ciudadanos que no saben como escapar
de las “maldiciones” que les agobian.
¿A que santo podemos invocar que “ore por nosotros” a fin de liberarnos
del aumento de predial, cuotas de agua y tazas aplicadas en estas dos
contribuciones de manera caprichosa y hasta vengativa? Quizá a la madre
purísima, castísima, virgen y sin mancha podrán decirle “ora pro nobis” los
vecinos de Coyoacán acosados por CONACULTA, EDUCAL, y todos los negocios que
contraviniendo la ley, autorizan SEDUVI, las delegaciones y hasta los
inspectores de poca monta, para sustituir el uso de suelo habitacional, por
otro que permita bares, cantinas, cafeterías y centros de diversión nocturna.
En la letanía a la Santísima Virgen María, excluida de las posadas
consumistas del siglo XXI, tal vez puedan echar mano del “espejo de justicia,
el trono de la sabiduría y la causa de nuestra alegría” los enfermos cuyo
seguro popular no les resuelve ni siquiera una parasitosis, como la que mató
a un niña en Veracruz y, quizá la torre de marfil, la casa de oro o el arca
de la alianza impidan que empresas extranjeras embarguen los modestos
departamentos obtenidos con créditos del INFONAVIT y el FOVISSSTE.
Lograr que el titular del ejecutivo se ubique en una
realidad, donde el rezago de empleo es superior a los dos millones de
puestos, puede ser factible si pedimos piedad al cordero de Dios que quita
los pecados del mundo, y quizá éste, nos conceda, ya no que vayan a la
cárcel, sino cuando menos, sean inhabilitados titulares de gabinete –de
todos los estratos federales y locales- más interesados en salir en la
televisión que en cumplir sus obligaciones como es: salvaguardar el derecho
a la salud, la educación y la legalidad. Obtener un cobro de impuestos
equitativo y no confiscatorio, o que el cuidado al medio ambiente no se
asuma sólo como un buen negocio según lo festinado en Cancún y que los
señores de CONAGUA sean más eficientes y menos tranzas tal vez lo logre, el
“hijo de María, alivio del pecador y maná del consuelo”.
Impensable es, que hoy día, los peregrinos, sean
seguidos por vecinos armados de velitas, para simbolizar una tradición de
poco más de 400 años y mucho menos se puede esperar que las generaciones de
jóvenes y niños entiendan porque Cesar Augusto –que por cierto no era
solista de un grupo de heavy rock- ordenó a los habitantes de Judea
empadronarse en su ciudad de origen. Adornar las calles con hilos de heno y
faroles, es tanto como iniciar un pleito con la autoridad, que por cierto
jamás tendrá “misericordia de nosotros”, cuando estemos en riesgo de asalto,
secuestro o accidente automovilístico y, como lo más seguro es que pocos
sepan que en la letanía del niño Jesús podrían invocar al “modelo de
perfección, inspiración celestial y Dios humanado”, en las posadas más que
en otro tiempo estaremos expuestos a perversiones de Satanás, tipo abusos en
el alcoholímetro, desaforada actividad de los grulleros y omisión absoluta
si Usted reporta el antro que autorizaron en su calle y que le rompe los
tímpanos con decibeles fuera de norma.
Pero no pierda la fe, aun cuando sea en la soledad
a la que lo condena el miedo, la desconfianza por todo el que se cruza en su
camino -aun cuando sea su vecino o su compañero de trabajo- y el terror
derivado de la estadísticas de muerte que le recetan los medios
electrónicos, pídale “al arca de la felicidad, a la antorcha de la pureza y
la príncipe de los patriarcas”, que los espacios verdes sigan siendo parques
y no terreno de negocio para ferias del tamal, de la rosca de reyes, el pan
de muerto o las garnachas de doña Chencha. Si Usted se acoge al “niño
misericordioso, humilde y amable”, quizá sus hijos o nietos puedan ocupar
ese parque sin riesgo a ser molestados, violados o secuestrados por bandas
de trata de personas que impunemente andan con más libertad que Usted por
las calles. Como lo más probable es que en ninguno de los nueve días de
posadas exista acto de contrición por lo que le han robado –los ladrones de
oficio y los de “cuello banco”- ni tampoco por las molestias que le han
causado –con baches, desviaciones, carreteras en permanente reparación,
calles sin luminarias, billetes falsos, mercancía china chafa …..Ufff...;
entonces pídale en cada jornada a la virgen que sea su devoción que le
enseñe a “soportar miserias, incomodidades, desprecios y pobrezas” y si de
plano Usted es de los que no aguantan y se rebela a ser “sumiso y obediente”
cuando menos pida ayuda para conformarse con la voluntad cuasi divina que
quienes manejan el mundo como si fuera su negocio propio cuando osen
incluirlo en la lista de los mas buscados por el horrible pecado de decirles
a cada uno sus verdades.
Le invito a conservar la tradición y no cambiarla
por el consumismo que nos imponen quienes tratan a la gente como siervos o
esclavos. Es difícil perdonar a quien nos ha dañado -haciendo imposible la
viabilidad de tu empresa, demandando lo que no se merece, robando a quien te
ha dado una oportunidad, y hasta traicionando la confianza depositada en la
urna o en un contrato- pero no es imposible. A quien te haya ofendido,
déjalo pasar acércate al Dios que un día como el que recordamos en la
Navidad, decidió hacerse igual a nosotros para darnos la oportunidad de una
vida trascendente, más allá de los regalos, los moños, y el bullicio de una
época comercial en la cual muy pocos tienen la humildad de decir “ora pro
nobis”
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Verdad y libertad
13 de diciembre del 2010
Pocos vocablos como los de éste título, han sido tan utilizados y al
mismo tiempo tan desvirtuados en su significado y alcances. Las revelaciones
de Wikileaks, las acusaciones en contra de uno de sus miembros más visibles
y las versiones acerca de los intereses de las mujeres que imputan abuso
sexual al australiano, nos deberían hacer reflexionar en lo relativo del
lenguaje, lo pervertido de las palabras, lo maléfico de dicha perversión
cuando se inserta en cuerpos normativos que, al final del día se constituyen
en la excusa de los poderosos para cegar la libertad, nulificar la
democracia y lo que es más grave, manipular con el engaño. En la era de los
slogans, pocos saben la autoría y el contexto de la frase “la verdad os hará
libres”. Para los ateos y agnósticos del siglo XXI, será una incomodidad el
reconocer que Jesucristo, pronunció esta sentencia en medio de una fuerte
discusión, con sus seguidores y sus detractores como testigos y partícipes;
poniendo ambos en duda, la esencia de su misión y el porqué de su vida. ¿Le
crucificaron por el atrevimiento de señalar las mentiras, los tejes y
manejes de los poderosos de su época? La reacción masiva pidiendo la muerte
de quien pocos días antes reconocían como el redentor, resultó ¿del
descubrimiento “de la verdad”? o de ¿una muy profesional manipulación de la
cual fueron presa fácil justamente quienes no conocían la verdad?
En pleno tercer milenio de la era cristina, y en vísperas de una
celebración que en su origen nos conminaba a creer, en la gracia de Dios
enviando a su hijo, nacido de mujer, para salvar al humano de la perversión
y la maldad; se nos habla de libertad, cuando millones de personas son
esclavas del crédito. Sus cadenas no son de metal sino de plástico. En esta
ausencia de libertad, quien pregonó a un Dios que no puede ni debe ser
interpretado con imágenes ante las cuales se doblen rodillas, los
comerciantes de figuras de niños dios, se hacen ricos al mezclarlos con el
emblema de un viejecito ideado por un publicista hace menos de doscientos
años, cuya barba y burlona risa, distrae de “la verdad” a niños y adultos,
al mismo tiempo que les esquilma su dinero y su libertad futura, con la
oferta de descuentos, pagos diferidos sin intereses y supuesta aceptación y
cariño por “el sublime acto” de dar un regalo navideño.
En el centenario de una revolución mexicana que entre muchas otras metas
se supone acabó con las tiendas de raya, miles de trabajadores ven mermado
su ingreso por las quitas que les hace el socio oculto de su empleador,
quien les vendió la casa, el coche, el mueble o el electrodoméstico que tal
vez no requerían renovar. Al igual que los fariseos de la época de un
profeta que explicó la profundidad de la verdad y la libertad, los
comerciantes de hoy pregonan la supuesta inocencia, virtud y justicia de
gobernantes e invasores cuyo único afán es mantener vigentes sus
prerrogativas, aun cuando el precio sea la infelicidad, la muerte inútil, la
búsqueda sin fin, el desconocimiento eterno de la verdad y como consecuencia
de ello, la ausencia permanente de libertad.
¿Nos dará libertad la declaración de inocente o culpable del señor
Assange? Seremos más duchos en el conocimiento de la verdad, por la lectura
de los miles de mensajes intercambiados entre los poderosos del imperio y
sus embajadores en los países cuyas riquezas ellos ambicionan?. Por la
tormenta de revelaciones, opiniones, justificaciones y supuestos
arrepentimientos que nos ha inundado la última semana, todavía hay quienes
dan importancia a la “condena” –por ataques de activistas- que hace el
embajador Pascual en el contexto de los derechos humanos. ¿Qué no es este
uno de los descubiertos por las “verdades” de wikileaks? Pocos se preguntan
a que se deben los calificativos de “político acabado” refiriéndose al
mexicano López Obrador, pronunciado en España por el titular de la
Secretaria General de Iberoamérica. ¿Nos beneficia o nos descubren algo las
opiniones de estos extranjeros? ¿Dónde esta la esencia de libertad, derivada
de “la revelación” del señor Ebrad, presumiendo que la ciudad de México es
la número uno del mundo por sus obras y programas? ¿La colocación de la
última trabe de la línea 12 del metro nos hace menos esclavos del tráfico,
los robos y los abusos de autoridad?
Como si no hubiera ya demasiada confusión, de pronto un gobernante
elevado al rango de estrella fulgurante, nos conmina a no “distraernos por
la coyunturas políticas. ¿Tendremos su permiso para entretenernos en el
análisis de la actuación, poco comedida con los ciudadanos, de parte de
autoridades que hostigan, mienten, acosan, y dejan de cumplir sus promesas y
obligaciones a los gobernados? ¿Nos hace más libres el conocer la opinión de
acusadores señalando a tal o cual posible candidato como miedoso o mentirosa?
¿Estaremos en riesgo de “perder la libertad” por ser considerados
“peligrosos o conflictivos” si acaso nos atrevemos a señalar las verdades
que vamos descubriendo, al margen de las consignas noticiosas? ¿Les quita el
sueño a los mentirosos, la manifestación de vecinos en todas las
delegaciones del DF, denunciando las complicidades que, a la luz de una ley
de desarrollo urbano amañada e inconstitucional, violan el uso de suelo? ¿Qué
sinceridad existe en aquellos que han propiciado el cierre de empresas y
fundaciones pequeñas aunque exitosas, para dar paso a los monopolios del
mega-comercio y la caridad? ¿En donde está la verdad que ha provocado la
muerte de más de 30 mil personas en toda la geografía nacional? ¿Somos más
libres después de esta masacre? ¿Podemos decir que los perpetradores tienen
la verdad revelada?
¡Felices –si es que pueden tenerlas sin el riesgo de la llegada de
sicarios- posadas!
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Jamás Vencido
6 de diciembre del 2010
Lo ocurrido en la elección del dirigente del PAN en México y el Tema de
Wiki links, deberían ser el punto de partida de un profundo análisis, acerca
de las consecuencias –tarde o temprano- de la prepotencia, la corrupción y
el abuso de poder. ¿Qué nos enseñan esos dos fenómenos? Elemental mi querido
Watson, diría el detective inglés; en un panorama de desprecio al gobernado,
de encumbramiento vanidoso y de manipulación mediática, los riesgos de
violencia como única forma de afrontar el juicio popular son inminentes. Por
muchos siglos, quien tuvo control del ejército y las policías podía
adueñarse del poder político, hoy ese polo se ha movido a los medios de
comunicación. En esta visión crematística –soy el dueño de esa cosa llamada
poder- lo que menos importa es la voluntad, la necesidad y los anhelos
populares. Ni siquiera el voto es una forma de democracia –so pretexto de
elecciones se hacen grandes negocios- y todo se vende como espectáculo, con
gentes de cara “bonita” –claro según el modelo establecido por quienes
unilateralmente deciden que es lo bello- vestimenta de “última moda” y shows
montados casi siempre en una lógica de competencia –futbolera, musical,
boxística etc.- para entretener al “respetable”.
Con una población numéricamente desbordada, que según Félix Vélez,
secretario general del Consejo Nacional de Población, creció por el freno
puesto en otros países a la migración de mexicanos –era de 550 mil año y se
redujo a 300 mil en la última década- niveles de pobreza nunca vistos y
carencia total de rumbo institucional; serán inoperantes todas las campañas
de publicidad destinadas a restar credibilidad a un australiano –hoy
perseguido “por anarquista y acosador sexual”- quién demostró que la
ingerencia imperialista, la violación a todas las leyes, la destrucción en
suma del mundo ya no es solo una sospecha. La gente vive en carne propia, no
solo lo devastador de un secuestro, un robo o un homicidio; también sufre
por cosas tan cotidianas como la basura acumulada en las calles, el cobro de
un servicio de agua que no se brinda ni en las colonias de altas tasas, la
lumpenización de una ciudad –lo mismo en el DF que en otras capitales
estatales- plagada de ambulantes cuyos líderes están coludidos con
autoridades locales. La indignación, por la burla de quienes obligados a
cumplir la ley se coluden para hacer negocios a la sombra del puesto que
ostentan, se generaliza en toda la geografía, desde el norte donde un hombre
productivo ofrenda su vida para defender el patrimonio de sus hijos, hasta
el sur en que cientos de mujeres y niños son víctimas de trata de personas.
Se frustran los ciudadanos que además de pagar impuestos, deben gastar horas,
talento e incluso recursos, intentando un acto de justicia mediante la
colocación de lonas de denuncia, la realización de reuniones callejeras y
las interminables citas con funcionarios cuya mayor habilidad es el doble
discurso.
Pero no es verdad que ellos siempre se han de salir con la suya. Con más
frecuencia, las organizaciones vecinales se oponen a abusos de autoridad.
Aun cuando no lo reconozcan, los medios ven disminuidas sus audiencias
desacreditadas por una feroz manipulación, basada en la creencia de que las
mentiras mil veces repetidas se convierten en verdad y, la resistencia civil
se manifiesta con mayor frecuencia en la suspensión de pagos de servicios e
impuestos. ¿Para que me regalan una beca, si me suben el cobro de la luz y
el agua? La ayuda por tercera edad no sería necesaria si me dieran una
pensión justa y acorde a lo que trabajé por toda la vida en este país;
prefiero guardar mi dinero en casa que sufrir los abusos del banco, el
celular es la moderna forma de violar mi privacidad …. son parte de los
muchos reclamos de una ciudadanía harta de ser avasallada por quienes debían
servirla. ¿Cuánto se ha gastado en una cumbre contra el cambio climático con
una asistencia menor al 40% de lo programado? ¿Cuales conclusiones serán
tomadas en cuenta las del Cancún internacional o las del Senado que le
compite también en un ensayo sobre el clima? ¿Quién se responsabilizará de
tales despilfarros? ¿Cómo podemos planear los programas sociales si al
comentar el último censo, se explican los resultados argumentando falta de
presupuesto para el INEGI, que impidió hacer el conteo del 2005, en
localidades pequeñas, incomunicadas, dispersas y remotas que caracterizan al
ámbito rural? ¿Tienen interés en parar el anunciado estallido social
generalizado en México? ¿Será que al dejar sueltos tantos cabos vislumbran
la posibilidad de justificar más violaciones a nuestra soberanía?
Algunas pocas gentes asumen que “si hay nerviosismo en el gobierno de
México” -sobre todo en áreas que han gastado recursos nunca vistos sin
resultado recíproco en materia de seguridad- por las escandalosas
filtraciones que pintan a un presidente disminuido e imposibilitado de
controlar a subordinados rijosos, ambiciosos y amantes del dinero fácil. Los
optimistas esperamos que, a pesar de ellos, México salga adelante ponderando
la unión popular por encima de los extremos derechos o izquierdos, más allá
de la hipocresía de quienes dicen una cosa y hacen otra y sobre todo
esforzándose para poner remedio a las barbaridades generadas por una
burocracia elitista, carísima e inepta sometida a los poderes fácticos. ¿Cuál
será la fórmula para lograr este avance? ¿Cómo remontar una crisis económica
que ha disminuido el poder adquisitivo y dejado sin empleo a miles de
personas brillantes y sin oportunidad de educación a otras tantas? ¿De que
manera se recuperarán los derechos sociales a la salud, la vivienda y en
general una vida digna? ¿Es posible superar la idea de la fama basada en el
espectáculo y volver al respeto por la ciencia, el verdadero arte los
valores y la sabiduría de la vida? Solo hay un camino, la gente lo sabe y lo
está transitando: “¡El pueblo unido jamás será vencido!”
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