Pago de Tenencia Vehicular en Línea.
.
Esta página abre sin problemas con Software Libre Firefox:

o con el
novedoso Google Chrome

Proteja su equipo personal con Antivirus Avast. Software libre y seguro

Información del
Gobierno del Estado de Veracruz

CÁMARA DE DIPUTADOS. TV EN VIVO.Historial. Note cómo trabajan nuestros
representantes.

Reflexiones del Comandante FIDEL.


¡Suscríbete aquí a EL JEJEN, Nota que hincha. Periodismo
digital multimedia!
GRATUITO


PÁGINAS SIMILARES
  
DIRECTORIO
|
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
BUROCRACIA
31 enero del 2011
Muy pocos podrán decir
que no han sido víctimas del
alargamiento en los tiempos de un trámite, la evidente disminución de la
producción y una sensación de frustración cuando se trata de realizar un
pago, cumplir con una responsabilidad cívica –pagar la tenencia, los
impuestos o los servicios, obtener una copia certificada, defender una
prerrogativa, etc.- por la insistencia, la más de la veces irracional, de
cumplir normas menores que nulifican los derechos fundamentales. Ello se
debe al gobierno de los burócratas
[1]
caracterizados por su impersonalidad en las relaciones –no solo con aquel a
quien se supone sirven sino entre los mismos que forman la estructura a la
que pertenecen- su competencia, a veces desleal, solo en términos de
meritocracia y, la irresponsabilidad de sus acciones a partir de un discurso
irracional y dogmático insistiendo en “el cumplimiento de normas” que ellos
mismos se han dado en detrimento de valores universales.
Dos ejemplos para ilustrar
como el ritualismo, la falta de
iniciativa y el desperdicio de recursos de las grandes organizaciones
públicas y privadas, se convierten en necesario desánimo de pueblos que
terminan por abstenerse de participar en los asuntos públicos o de plano
optan por la reacción cuasi violenta para exigir el respeto a sus derechos
[2] Uno se refiere al
complicado sistema de comprobación al que se ha sometido a grupos altruistas,
que se ven precisados a solicitar a recursos, públicos o privados, para
complementar las acciones de filantropía que se propusieron; cada vez más
difíciles de cumplir debido a una crisis que no es por falta de dinero sino
de acaparamiento del mismo. El gobierno por ejemplo, supuestamente en aras
de la transparencia “otorga” apenas doscientos cincuenta mil pesos por año –por
supuesto a las grandes fundaciones les da millones y sin tanto requisito-
para lo cual deben llenar documentos complicados y después, hacer informes
que a veces ni los expertos pueden cumplir. A partir de la ocurrencia del
“gobierno del cambio”, tales requisitos, ya no son solo con letra de molde o
a máquina y en el mejor de los caso escritos en computadora, sino hay la
pretensión de llenar formatos de programas cibernéticos, sin espacios para
explicar lo que en realidad se logró y la mas de las veces con errores tales
en los sistemas, que impiden el cumplimiento a tiempo. Esto ocurre, en el
INDESOL –para el CLUNI, las solicitudes, los reportes etc. En SHCP para las
declaraciones, los informes de transparencia, las renovaciones …..¡Uf! y en
general en todas las dependencias que han prostituido, la idea de Luis
Donaldo Colosio cuando fue secretario de desarrollo social, de apoyar a los
grupos más vulnerables con financiamientos simples y sin mucha burocracia.
¿Le ha ocurrido que después de preparar su flamante informe le dicen que hay
que escanear todos los documentos? ¿Ante la realidad de no contar con
scanner –o con la idea de lo que es el power point como se les exigió en
algún momento a los ejidatarios para acceder al crédito- le han ofrecido
apoyo en la dependencia que a la hora de la verdad solo tiene un escáner en
funciones y tres descompuestos? ¿Se ha pasado tres días en dicha oficina par
cumplir el capricho del que manda detrás del escritorio, para que finalmente
le digan que “Bueno puede presentarlo por escrito”?
Quienes esto hacen, supuestamente se
guían por la idea de Max Weber que postula la posibilidad de lograr un mayor
grado de eficiencia, control efectivo sobre las personas –para que se
conduzcan con disciplina y honestidad- y una certeza en la medición de los
resultados. Sin embargo en la realidad, hasta el empleado de menor jerarquía
–quien le recibe papeles en la oficialía de partes por ejemplo- se niega
poner acuse en todo lo que se le entrega, y luego el destinatario, asegura
que no le entregaron completo el legajo. Es entonces que cobra fuerza la
teoría del absurdo, y “El Proceso” de Franz Kafka, donde Joseph se enfrenta
a una burocracia necia sin interés concreto en ayudar a las personas cuyos
derechos parecen inexistentes y a las cuales se les hace la vida imposible.
Los burócratas que describe “El Proceso”, son capaces de generar tal
sentimiento de culpabilidad, que hasta el mas inocente termina por asumirse
culpable de lo que no ha cometido y todo ello para mantener incólume un
sistema que da trabajo a guardianes, gendarmes, inspectores, y hasta jueces
que hacen de la petulancia y la corrupción su modus operandi.
La combinación del término latino burrus[3]
con el de bure[4]
parece ser el origen de la connotación despectiva del “burócrata”, cuyos
escritorios hoy no se cubren con un paño, pero si presentan grandes pilas de
papeles –en los planos medios y bajos- o una computadora de última
generación para lo jerarcas, no solo de las organizaciones gubernamentales
sino aun de las privadas ¿Se ha enfrentado o a este tipo de personas en las
compañías telefónicas o las oficinas de crédito de la grandes tiendas
departamentales?
Ser burócrata implica
cierto grado de poder, casi siempre piramidal; pero si bien la autoridad
formal pertenece a quien se sitúa en la cúspide del sistema, en los hechos
los mandos medios frecuentemente se conducen como si fueran dueños del coto
que administran. Y aquí se pueden mencionar cientos de casos que ilustrarán
esto en varias dependencias del Gobierno del Distrito Federal. SEDUVI sería
mi segundo ejemplo, los jovencitos del señor Marcelo, desprecian la
historia, la experiencia, la ciudad de México y sus habitantes. Pregonan una
modernidad extralógica “como la de París para destruir la esencia de barrios
como Coyoacán, al que pretenden -con el argumento de la cultura- cambiar sus
históricas viviendas, por fachadas de cristal.
Utilizar ilegalmente el
agua del subsuelo como si fuera su manantial privado es para EDUCAL -el
socio preferido de algunos burócratas de SEDUVI- algo justificado; perturbar
la paz de los vecinos, provocar el demérito –económico y social- de quienes
ahí viven les parece legítimo porque a fin de cuentas sus protectores en
SEDUVI y otras dependencias del GDF, son los burócratas que interpretan la
ley a su antojo, sin el conocimiento ¿o será con la complicidad? de sus
superiores.
[1] Del griego “buró” y
Kratos escritorio. Se le dice burócrata a quien gobierna detrás de
un escritorio, su uso se populariza en Francia
[2] “el silencio del pueblo es tan
solo la tregua del vencido…..Esperad a que despierte….” Maurice Joly
Dialogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu
[3] Color oscuro y triste
[4] Del Francés,
utilizada para designar un tipo de tela puesta sobre las mesas de
oficinas de cierta importancia, especialmente públicas.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Redes rotas
24 enero del 2011
Cuando la poca gente de costa que en México aun se dedica a la pesca,
sale a alta mar, lo primero que debe cuidar es que ni una sola trama de sus
redes o alguno de los cabos que sostienen las piezas de plomo, estén rotos o
débiles. Por muy imperceptible o insignificante que parezca un cabo
debilitado, el peso de lo que se capture, puede ocasionar una ruptura y por
ahí se vaciará todo el esfuerzo, el capital y la posible ganancia del
pescador. Algo así es lo que parece suceder con el sistema institucional
mexicano, en todos los ámbitos, aunque con mayor agudeza en la ciudad de
México y sobre todo en el federal. Decenas de menores de edad muertos –por
la guerra contra el narcotráfico o accidentados por negligencia en las
medidas de seguridad de escuelas y guarderías- aumento en los índices de
drogadicción, desempleo galopante, enfrentamientos entre gobernados y
gobernantes, gastos excesivos en plena crisis –básicamente por la
construcción de hospitales, centros de supuesta cultura y aun escuelas en
donde no se requiere- desarrollos –de equipamiento urbano e infraestructura
habitacional- sin la mínima planeación, la anuencia y en casos extremos ni
la opinión de los afectados, más el desmantelamiento de instituciones
sociales de salud, agropecuarias, educativas y de investigación; son ya las
tramas más deterioradas de una red que presenta tremendos agujeros, por los
que se va el esfuerzo, la productividad y hasta la esperanza de una gran
mayoría de seres humanos.
El señor jefe de gobierno del Distrito Federal por ejemplo, pretende
llegar a buen puerto sin sortear con habilidad todo tipo de tempestades: Una
ciudadanía mayoritariamente inconforme que se manifiesta en contra de la
supervía, las expropiaciones a lo largo de la ruta de la línea 12 del metro
o la tres del metrobús; las protestas vecinales en Narvarte, Miguel Hidalgo,
San Angel, Alvaro Obregón o Contreras por las reiteradas violaciones al uso
de suelo, todo ello ¿son resultado de la negligencia de un pescador más
interesado en celebrar el futuro que en mantener en buen estado las
conexiones del presente? ¿Está consciente MEC de que los pescadores furtivos
se enriquecen por el desorden en el manejo de giros mercantiles tolerados y
clausurados según los intereses de cada uno de ellos? ¿Le servirán sus
festejos anticipados por su posible candidatura, con una tripulación como la
del tránsfuga ex priísta hoy candidato al gobierno de Guerrero o la senadora
Corichi, hija de Amalia García quien le ha destapado oficialmente? ¿Tienen
idea de lo que significa mantener sin problemas las redes, los marineros de
SEDUVI y otras dependencias que se conducen como si no tuvieran capitán? ¿Cuántos
piratas acosan su barco desde las organizaciones de franeleros, ambulantes,
taxistas tolerados y grupos minoritarios por razón de preferencia sexual,
ideológica o religiosa?
En la flota del gobierno federal, las cosas están igual o peores, a grado
tal que muchos vaticinan un motín a bordo o de plano el hundimiento del
barco. El capitán, sobre todo en las mañanas, hace discursos, critica el
desánimo de los pescadores y vocifera por los cabos rotos: secuestros,
homicidios, muertes y lesiones por fuego cruzado, violaciones a los derechos
humanos –de mujeres o migrantes- carencia de medicamentos, corrupción en
todos los ámbitos, incompetencia en general de quienes debían ayudarle a
mantener las redes en buen estado. En el río revuelto pescan con mallas
ajenas quienes no debieran hacerlo, robando combustible, invadiendo aguas
territoriales sin derecho, saqueando los arcones de la riqueza, sometiendo
en la esclavitud y la pobreza a los consumidores con el látigo del “crédito,
la usura y la inflación”, invadiendo el mercado con productos de mala
calidad y dejando en estado de indefensión a transportistas frente a dueños
de otros barcos en el país del norte. ¿Como evitar que se enreden y hasta
ahoguen quienes debieran nadar con libertad?
Emprender una travesía, implica riesgos; supone sacrificios antes,
durante y aun después de la odisea de hacerse a la mar, con la
responsabilidad, para el capitán, de muchas vidas. La aventura será segura,
inolvidable y plenamente satisfactoria si se regresa a puerto con una
tripulación satisfecha, digna de ser reconocida y con pesca abundante para
quienes ahí esperan. Esto no será posible, si tanto el líder como los
pescadores son ineptos, poco cuidadosos y flojos. El éxito no depende de
mitos, leyendas o padrinos que lejos de buscar la satisfacción y felicidad
de las mayorías lo que pretenden es apoderarse del barco. El país cuenta con
buenos capitanes, tiene magníficos pescadores, su flota –el entramado
institucional- aun está vigente; pero urge calafatear la hendiduras del
casco para que no siga haciendo agua. La estopa y la brea, son el trabajo,
la responsabilidad, el compromiso con el otro y el amor por México. Son ya
muchos los años de estar fondeados en un puerto esperando que alguien haga
lo que cada uno podemos realizar. De tanto estar varada, la embarcación luce
reseca, con tablas despegadas y con mucho riesgo para la navegación; pero no
es valido sólo seguir mirando. Hay que levar anclas, soltar las velas,
permitirle a México zarpar; avituallados con redes bien tramadas, con la
proa perfectamente dirigida y consientes de que la tripulación somos todos,
unos remando de manera sincronizada, otros pendientes del timón, los de allá
limpiando la cubierta y los de acullá, lanzando para pescar abundancia,
felicidad y éxito. Digamos “presente” empecemos hoy a remendar las redes.
Quienes no lo han hecho podrían quedarse en la playa paralizados por el
miedo, la envidia y la incompetencia. Tú y yo podemos emprender el viaje
hacia el puerto que siempre hemos anhelado.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Cuando será el fin
17 enero del 2011
Poco alentador, se mira el futuro del planeta con diluvios que cobran la
vida de miles de personas, contingencias ambientales fatales para la salud
–en la ciudad de México más de 200 días del año se vive esta realidad,
cuando la norma internacional admite una hora en tres días por cada 365-
guerras y exterminio tan o más cruentas que en la época nazi o dominio de
unos cuantos incapaces de detener el hambre, la esclavitud y la enfermedad.
¿Tendrá el autor de wikileaks, los elementos para probar que el proyecto
HARP –de manipulación de la naturaleza mediante eventos catastróficos y
guerra biológica- es una realidad? ¿Se atreverá alguien a proporcionar las
pruebas de que la muerte de aves en algunos estados de la Unión Americana y
las enfermedades respiratorias y estomacales padecidas en el valle de
México, son resultado del envenenamiento por gasolinas producidas fuera de
norma en el país con el cual compartimos frontera en el norte? “No salgas de
casa” se nos dice como medida preventiva contra la enfermedad y la
inseguridad. “Infórmate del clima en la radio y la televisión” que de paso
nos receta estímulos al consumismo exacerbado –nos han condicionado a buscar
novedades materiales que nos liberen de la frustración por la decepción de
lo comprado anteriormente- y propaganda manipuladora; son fórmulas
habituales para el ser humano de un siglo XXI que además parece esperar la
fatalidad maya del fin del mundo en diciembre de este año.
Ramón Ojeda Mestre, abogado mexicano, experto en cuestiones ambientales,
-por cuyas obras y propuestas ha sido galardonado- con experiencia en
administración pública –más de una veintena de cargos en el sector público-
conocedor del ámbito financiero –como ex director del banco del ejército- y
hoy candidato ciudadano para gobernar el estado de México hizo la semana
pasada dos afirmaciones alarmantes: somos una democracia minoritaria –el que
gana los puestos del ejecutivo y legislativo lo hace con menos del 20% de
sufragios- y padecemos una pobreza, genética, social e histórica. Luego de
dar a un grupo de comunicadores cifras aterradoras acerca de 70 millones de
personas en extrema pobreza, población urgida de comer y tener un empleo,
sin expectativas reales para mantener la salud; la salida a los problemas de
un país, en cuyas riquísimas costas la mayoría de jóvenes no tiene idea de
aspectos fundamentales acerca de la pesca y ni siquiera sabe nadar, parece
improbable. ¿Podrá él o cualquier ciudadano con imaginación, creatividad y
valor para encontrar e implementar soluciones tener eco en una población,
amedrentada, poco capacitada –no solo académica, sino social y
emocionalmente- mediatizada y hasta reprimida por granaderos, soldados o
AFIS?
Al reflexionar en el perfil de quienes nos gobiernan o representan y los
que aspiran a hacerlo en el futuro inmediato, encontramos que el nivel de
incompetencia –el principio de Peter- el grado de mediocridad –el hombre
mediocre de José Ingenieros- o la fatalidad de la ley de Murphy, parecen ser
los ingredientes de un coctel fatídico, donde los actores son expertos en
postular algo y hacer todo lo contrario. ¿Habrá cierta esperanza de que en
alguna reflexión, de quienes parecen acusar locura, se monte en el sentido
común que hace muchos años no se ve? ¿Cómo lograr que los desequilibrados
mentales se den cuenta del vendaval y dejen de ir contra la corriente?
Ocurrencias como la tarjeta de identidad infantil -una vez más se violan las
leyes y los principios fundamentales del derecho- o los requisitos para
reponer la credenciales de elector ya expedidas u otorgar la tarjeta de
identidad ciudadana –no les basta con los documentos ya registrados en el
IFE o en SHCP, y requieren el original del acta de nacimiento entre otras
muchas aberraciones- refuerzan la convicción del cochupo y el control
perverso de estos gobierno ineptos y de minoría.
Cuando se carece de una visión y una misión –en el caso de los gobiernos
ésta debe ser acorde al bienestar mayoritario- el éxito es improbable. La
imagen nítida de lo que se aspira es imposible cuando no se sabe quienes
somos y que anhelamos ¿Seguimos siendo una nación independiente y soberana
en ámbitos fundamentales como la alimentación y los medios para el
desarrollo como serían los energéticos, la riqueza marítima y agrícola? ¿Podemos
elevar nuestra productividad a partir de una población mal nutrida –de
anémicos y obesos- desinformada, poco educada -el rezago no solo alcanza a
los analfabetos funcionales, sino aun a universitarios e investigadores- y
corrompida a fuerza de la necesidad de sobrevivir? ¿Qué garantiza la
inspiración y vocación de servicio en quienes se postulan para conducirnos?
¿Serán los copetes, la imagen mediática, las actitudes rijosas? Poca
diferencia hay entre una población que vocifera “ya basta” pero a la hora de
la verdad se repliega y “los designados minoritariamente” en base al
consumismo electoral ¿Cómo controlamos la tentación de votar sin exigir nada
a cambio por el de cualquier color –producto de una campaña consumista- que
nos vende éste o aquel partido? ¿De verdad estamos asistiendo al fin del
mundo?
Para la cristiandad, debería ser vigente la respuesta de Jesús, cuando
sus discípulos le preguntaban ansiosos sobre las fechas del final y el
regreso triunfante del hijo. El les dijo que no es a vosotros conocer los
tiempos sino al Padre que todo lo dispone, y en el contexto del que hacer,
les señaló una serie de responsabilidades, entre otras estar atentos y no
dormirse –como las vírgenes a las que se les extinguieron sus lámparas-
trabajar, hacer prosélitos y difundir los valores y enseñanzas que les
trasmitió. El mundo de cada individuo llegará a su fin con la muerte
personal, el de las naciones con el abandono o el sometimiento. ¡Hagamos
nuestra tarea, con inteligencia y perseverancia! México tiene futuro si
acaso utilizamos los recursos que tenemos con sabiduría, honestidad y
congruencia. La experiencia no se logra solo por visitar las lujosas
instalaciones que un gobernante se adjudicó robándole al pueblo. En el
centro Fox un niño le dijo a Peña Nieto que, si él fuera presidente por un
día, se dedicaría a “Orientar a las personas hacía una cultura de educación
y deporte, ayudar a las personas pobres y con discapacidad, más hogares y
familias con buena alimentación, crear trabajo para que la gente no se vaya
a los Estados Unidos…” y el señor López Obrador ha declarado que la lucha no
se limita a ganar en 2012; sino que está orientada a resolver grandes
problemas, como la corrupción, que no sólo atañe al PRI o al PAN, sino que
cundió y contaminó a toda la llamada clase política” El fin para el mundo
puede ser en diciembre como dicen que vaticinaron los mayas; pero el fin de
México será mucho antes si acaso quienes amamos a esta nación no hacemos
algo más productivo que buscar acomodo en cargos públicos o empresas
privadas. Dejémonos de no hacer nada cada cual en su ámbito, grande o
pequeño, debemos actuar con responsabilidad y firmeza. Si nos falta valor
preparemos nuestra tumba.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Confiscación y especulación
10 enero del 2011
Confiscar, es adjudicarse, sin ningún derecho, lo que pertenece a una
persona. La única diferencia entre confiscar y robar es el sujeto que se
apropia de lo ajeno, si éste es el Estado o siendo más precisos, el gobierno;
que además incurre en el cinismo de intentar justificar su robo, mediante
figuras jurídicas diversas sin que parezca haber limites en la inventiva de
los confiscadores. La tendencia a la confiscación es tan antigua como la
aparición de los más elementales sistemas de organización política. En la
mayoría de los casos, se usa como una forma de vencer al enemigo además de
obtener bienes que legítimamente pertenecen a alguien no afín a los
propósitos de quien ostenta el poder. Para el gobierno nazi la confiscación
fue una medida común, con el ingrediente de la discriminación racial.
Gobierno totalitarios, como en el caso de Cuba y varias repúblicas
soviéticas, de la Europa oriental y en general del mundo moderno, también
han hecho uso de diversas artimañas para quitarle bienes a quienes no les
son afines.
Del maestro Don Andrés Serra Rojas, aprendí “La confiscación es un medida
arbitraria de carácter administrativo, que simboliza el abuso de la
autoridad, la que investida de su representación legal, desposee sin derecho,
sin fundamento legal de sus propiedades, derechos o posesiones a un
particular”. El tema es tan común y a veces tan aparentemente justificado
que por ello el legislador de 1917, en el capítulo de garantías estableció
la necesidad de mediar un juicio, para que alguien pueda ser afectado en sus
propiedades, posesiones y derechos. Además de lo contenido en el 14
constitucional, el artículo 22, agregaba a la prohibición de pena de muerte,
mutilación, infamia, marca, azotes, palos…. la de multa excesiva y
confiscación de bienes. Seguramente el legislador posrevolucionario se
inspiró en casos muy emblemáticos como el amparo Almonte -que resolvió en
beneficio de familiares y herederos- las confiscaciones de gobiernos poco
ilustrados o muy ambiciosos, en contra de ciudadanos que habrían apoyado al
imperio o se sospechaba de simpatías para éste. Sin importar la motivación,
el hecho de que el Estado te quite arbitrariamente y sin ningún tipo de
indemnización tus bienes no es algo bueno para la vida institucional.
Lamentablemente para el mundo, es esta tendencia a desvalorizar ponderando
el interés financiero, el abuso de la confiscación surge de manera abierta u
oculto, en leyes como la inicialmente propuesta en el 2005, y finalmente
aprobada en este sexenio.
Se dijo en el Senado que esta propuesta del Partido Verde, llamada
inicialmente de confiscación de bienes, tiene como finalidad combatir a los
grupos del crimen organizado pero; a menos de tres años de su vigencia, ha
dado pie a abusos en contra de particulares y de la ciudadanía en general.
El gobierno de la ciudad por ejemplo acumula cientos de casos de
confiscación –por supuestos delitos no probados- además e los disfrazados de
expropiación por utilidad pública –que en la mayoría de las veces no se ha
demostrado- en prácticamente todas las delegaciones y el mismo centro
histórico. Detrás de cada abuso, hay -además de la oposición ciudadana, la
represión a su derecho fundamental de expresarse y la corrupción de
autoridades jurisdiccionales coludidas- la inocultable intención de
enriquecerse de forma ilícita. Ni en la supervía, ni en el metrobús, ni en
el cúmulo de propiedades privadas en el mejor de los casos compradas a bajo
costo -por la presión de desarrolladores que le instalan un edificio de
muchos pisos, un salón de eventos, unas oficinas o un antro en su cuadra- y
en el peor de plano confiscadas, los autoridades toman en cuenta la
degradación ambiental, la perturbación de la paz e inclusive los riesgos de
seguridad y de muerte derivados de sus actos criminales.
En Quintana Roo seguramente han sido muchas las inconformidades, por la
construcción de la gran mayoría de los Hoteles de lujo. Ni siquiera la
muerte de varios extranjeros y mexicanos como resultado de una explosión
aparentemente de los gases acumulados por la reacción natural de lo que ahí
se ha enterrado, ha dado lugar a la rectificación.
Otra de las formas sutiles de la confiscación se maneja a través de las
diversas tesorerías del país. Cuando un impuesto es desproporcionado o se te
ponen todas las trabas para cumplirlo, indudablemente lo que se oculta es la
intención confiscatoria. ¿Cuánto se gastó en propaganda de “Justina” para
informar detalles de descuentos en pagos imposibles de realizar en oficinas
donde no hay sistema o las colas son de casi 4 calles? En cuatro horas de
espera, es posible escuchar todo tipo de quejas: “No hay agua, te la cobran
cara, no me llega la boleta del predial, no han registrado mi cambio de
nombre –por venta sucesión o lo que sea- no le dan la ayuda de ancianos
porque vive en una delegación panista, te hacen estar parada en la cola
aunque traigas muletas, me pusieron una oficina de gobierno al lado de mi
casa, la gripa que traigo no es infecciosa sino de la contaminación, etc.
etc. etc.” y por supuesto en otros estados o a nivel federal no se cantan
mal las rancheras a grado tal que te llegan requerimientos de personas
muertas, empresas extintas o coches robados, hace más de dos décadas.
A los perpetradores de este tipo de confiscación se les olvida que la
potestad tributaria no es absoluta y total, pues quien la ejecuta tiene
limitaciones en su facultad de exigir contribuciones. En materia tributaria
más que en cualquier otra se deben cumplir principios de legalidad, igualdad,
generalidad, proporcionalidad, equidad y por supuesto confiscatoriedad.
Prácticamente nada de esto se cumple en la ciudad de México, donde hay
tarifas diferenciadas de agua –te castigan el éxito y te cobran más por ser
“rico”- aumentos de predial con criterios subjetivos, obligación de usar
sistemas de pago –Internet, telefónico etc.- que te obligan a mayores gastos
y comisiones bancarias de usura. Por más que se intente justificar con el
argumento de la modernidad, la construcción de más metros de comercio que de
escuelas, indudablemente hay una intención confiscatoria en planes de
desarrollo urbano que obligan al ciudadano a perder su tranquilidad
habitual, el entorno sin contaminación en el que han vivido por décadas, una
paz sin aglomeraciones, en suma su riqueza cultural y la historia que han
poseído y que ilegítimamente se les confisca sin más intención que propiciar
la especulación inmobiliaria.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Estado o sociedad
3 enero del 2011
De izquierda a derecha, los puntos de vista sobre el papel de la sociedad
son variados, múltiples y, porque negarlo, llenos de ilustrativos casos que
demuestran como la naturaleza egoísta de los intereses particulares, han
sido un elemento constante en el devenir histórico. ¿Estado o sociedad?
vuelve a ser la disyuntiva en un siglo XXI, de capitalismo sin contrapesos,
que privilegia la relación de un individuo frente a otro, validando el
principio del sometimiento; en contra de una concepción participativa de
todos y por ende de una libertad igualitaria. Optar por sistemas de sociedad,
desechando los estatales, implica una serie de riesgos, como es el caso de
la vulneración de la paz social. Cuando se deja a la libertad de los
individuos –con un puesto en el gobierno, con el respaldo del dinero o con
el poder financiero de los negocios sucios- la detección e implementación de
respuestas a las necesidades colectivas, normalmente tendremos como
resultado la insatisfacción de muchos y, sobre todo, la oposición de quienes
cuentan con capacidad intelectual, para detectar la inapropiada relación de
dominio entre el que “da” casi siempre con el rostro de caridad y el que “recibe”,
sin más posibilidad de desarrollo que continuar sometido, por la enfermedad,
el desempleo o la exclusión de oportunidades educativas, de vivienda y en
general de desarrollo.
Cuando se vulnera el equilibro que debiera existir entre la funciones
estatales y las necesidades sociales, los extremos necesariamente serán
perjudiciales para el grupo, en el caso de la política, el pueblo. Si lo que
prevalece es un poder, contrapuesto al liberalismo, con verdadera obsesión
para adueñarse del mayor número de ámbitos vitales, lo que resulta son
gobiernos totalitarios. ¿Será esta la percepción que tienen los habitantes
del DF, respecto de autoridades que les expulsan del sitio en el cual han
vivido, en muchos casos por más de medio siglo, sin escuchar siquiera
opciones de soluciones diversas para el logro de sus programas viales o de
otra índole? En este tipo de gobiernos lo que prevalece es la autoridad, no
la mayoría. La legitimación, por tanto, no radica en la voluntad y las
necesidades de los individuos, sino en la voluntad impuesta de los
gobernantes. En la historia, se aplica el calificativo de autoritario a
regímenes despóticos del antiguo oriente o los estados policías del
absolutismo y, sin caer en reduccionismos, es relativamente simple
identificar la propensión al totalitarismo en los estados modernos, cuyos
actores, además, buscan el aval de un partido dominante, se afanan en la
penetración popular mediante agentes de poder político y organizan el terror
basados casi siempre en dogmatismos ideológicos o religiosos.
Muchos de los habitantes del planeta estarían en desacuerdo con gobiernos
absolutistas como el de la Prusia de Federico Guillermo I, en el siglo
XVIII, donde las personas eran consideradas en general como “súbditos” y
debían conducirse en cuanto a credo religioso, vestimenta, elección de
profesiones y reglas para comer y beber, en los términos decretados por un
individuo que se asumía como su tutor. En este tipo de estados policía,
donde el intervencionismo, llega a niveles ultra privados como lo es la
conducta –mediante el secreto de confesión por ejemplo- y el manejo de la
propiedad –con visiones a veces proteccionista y a la par de expropiación de
bienes, regulación de precios, control de aduanas, limitaciones a la
exportación y en general una actitud llamada en muchas latitudes “paternalista”,
bajo el supuesto de velar por la felicidad del conjunto.
Con posterioridad a la primera guerra mundial del siglo pasado, son
muchos los estados que adoptaron este tipo de visión interviniendo en todos
los ámbitos de la vida; la Rusia estalinista, la Alemania nacionalsocialista
–con Hitler como su mayor exponente- y muchos estados marxistas, que al
final del día sucumbieron en su idealismo, frente a la tendencia
totalitaria.¿Hay quien dude de la concentración de poder político, dirección
económica, autoridad religiosa o ideológica en manos de gobernantes como los
Bush y muchos otros identificados con ellos? En el moderno estado
totalitario, hasta el modo de pensar de todo un pueblo, el tiempo libre, la
familia y la cultura son decretados de manera vertical. ¿Quién ha decidido
imponer, en un país tropical, la existencia de pistas de hielo artificiales
para diversión de la gente? ¿Con que criterios se autoriza una supuesta
librería –el ya famoso caso de EDUCAL S.A. de C.V.- en una sitio rechazado
por todos, en vez de atender la petición de habitantes de colonias
marginadas para llevarles la cultura cerca de donde estudian y juegan sus
hijos? Si el sistema de libertad absoluta para los intereses particulares no
funciona y tampoco ha dado buenos resultados el extremo totalitario de los
gobiernos policías, ¿cuál será la opción para una población mundial cercana
a los 7 billones de personas? ¿Cómo salir de casi cuatro décadas oscuras,
donde la muerte violenta, la exclusión, la discriminación, la burla de unos
pocos en perjuicio de muchos, la extinción de especies, la acumulación de
bienes -que a la hora de las crisis no valen nada- parecen ser los signos
preponderantes?
En la búsqueda de soluciones, la mayoría de las personas suele hacerlo
con algo en mente: ¿socialismo, capitalismo, comunismo, candidaturas
independientes, partidos? Esta elección es como buscar en el pajar la aguja
de la abuela –cuya descripción y fotos tenemos en el álbum de los recuerdos-
sin pensar siquiera en descubrir nuevas opciones para elaborar, bordar y
producir prendas de vestido. “Buscar para encontrar” es lo que hizo
Cristóbal Colón y en su mente encontró las Indias. Su hubiera “buscado para
descubrir”, habría sabido que descubrió un nuevo continente. Con emoción se
nos comparte el descubrimiento de un planeta fuera del sistema solar muy
similar a la tierra, cuatro veces mayor y a muchos millones de años luz ¿quien
está buscando descubrir nuevas formas de convivencia en este planeta que es
la casa que habitamos ahora? Ni tanto que queme al santo ni poco que no
alumbre reza la sabiduría popular. En materia de gobierno la humanidad
requiere un equilibro entre el extremismo de los excesos particulares y el
terrorismo o autoritarismo de estado. ¿Será el neoliberalismo? ¿Sabemos que
es el estado social liberal? El primer compromiso consiste en conocer estas
opciones a fin de permitir el máximo desarrollo individual y económico,
limitando los excesos de control estatal, aunque sin nulificar las
posibilidades de orden. Solo el gobierno de la ley –y eso no implica
legislar en demasía y de forma reactiva para justificar las acciones
abusivas- puede garantizar orden y seguridad. En este escenario, la
felicidad y el bienestar de los individuos serán más factibles.
ANTERIORES |
ESTADO DEL TIEMPO
 TV INTERNET
|