INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Theurel entregó Coatzacoalcos a Marcelo
* Amago de su destitución como alcalde, obligó a Marcos a rendir la plaza
* Hoy, libertad o juicio a Maruchi Bravo * Ediles veracruzanos, extorsionados *
Regidor que le “acercó” la novia a viejo líder sindical * Callejas manipula
cifras de la guerra antinarco * Víctor Andrade perdió el PRI por ser ivanista y
gonzalista * Más transas del otro Sergio Plata
Si algo no se le da a Marco César Theurel Cotero es la política. Irascible,
siempre malhumorado, multipolar, suele el alcalde de Coatzacoalcos maltratar a
los suyos y ser un tirano con los ajenos. Agravia por igual a ediles que a
ciudadanos y en su extravío institucional, alejado de todos, falto de resultados,
situó al PRI, su partido, en zona de alto riesgo electoral.
Así tiene a Coatzacoalcos, convertido en un campo de guerra, terreno minado,
zona de desastre para el priísmo. Su miopía, la estrechez de sus ideas, lo llevó
a desdeñar a las corrientes sólidas del PRI, generadoras de votos, a las que ha
confrontado hasta el exterminio y, contra la lógica y la razón, trabó alianzas
con grupos irrelevantes, artífices de derrotas, repudiados por la sociedad,
acumuladores de desprestigio.
No da una, pues, el alcalde Theurel. Ocho meses después de iniciada su
gestión, su obra pública es un sueño guajiro. Arranca acciones sin advertir que
cronológicamente, no podrá ya traducirlas en capital político y, menos aún, en
expectativas de triunfo en el proceso electoral 2012. No repara, sin embargo, en
provocar el mayor endeudamiento en la historia de Coatzacoalcos, al pretender un
crédito de 500 millones de pesos que a 30 años se traducirán en pagos por mil
250 millones de pesos.
Theurel es, ante todo, la representación mundana de la soberbia. Su arribo a
la alcaldía incrementó desplantes, trato déspota y la ira no contenida,
desbordada, que devino en el eje de su temperamento. Desoír consejos, ignorar
voces de alerta, lo han sumido en fracasos y traspiés, aletargado su
Ayuntamiento, en aumento el repudio social y el rechazo de sus aliados.
Ya en la alcaldía, Theurel ha sufrido una metamorfosis de miedo. Osado, no
duda en tomarle el pelo a cualquiera, incluidos quienes lo llevaron al poder.
Timador profesional, por ejemplo, no tuvo reparo para engañar al mismo
gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, a quien convirtió en
protagonista de una farsa, durante un evento en que entregó unidades de limpia
pública inservibles, de dudosa procedencia. Días después, cuando se hizo pública
la mascarada, Duarte se prometió a sí mismo aplicarle un escarmiento al alcalde
Theurel.
Así fue. Invitado días después a una comida familiar por el aniversario del
suegro incómodo del gobernador, Jesús Antonio Macías Yazegey, Duarte viajó a
Coatzacoalcos. Al despedirse tomó a Theurel por su cuenta y en el jardín de la
casa lo increpó, visiblemente molesto, por la burla de que lo había hecho
víctima.
Venido a menos, el alcalde de Coatzacoalcos gobierna como autómata, sabedor
desde entonces que políticamente el municipio representa un alto riesgo para el
PRI, despojado del respaldo del gobernador al que engañó, alejado de los grupos
y corrientes priístas que operan votos para el tricolor, desvinculado de las
bases sociales.
Sin capacidad para recomponer el horizonte priísta, Marcos Theurel tuvo que
ser sometido a una terapia de shock y a la entrega de la plaza a su otrora
impulsor y hoy acérrimo enemigo, el ex alcalde de Coatzacoalcos, Marcelo Montiel
Montiel.
Una versión extraoficial da cuenta del llamado que le hiciera el ex
gobernador Fidel Herrera Beltrán. Concertada la cita, se reunieron en la ciudad
de México. Sometieron al análisis el panorama político para el PRI y la urgente
necesidad de establecer una nueva correlación de fuerzas políticas.
Fidel Herrera esgrimió un argumento que dejó helado al alcalde Marcos
Theurel: su inminente destitución como alcalde de Coatzacoalcos.
Describió el ex gobernador de Veracruz el estado anímico de Javier Duarte por
el engaño al que lo sometió Theurel con la entrega de las unidades de limpia
pública inservibles, y el descontrol político del municipio, la confrontación
con el marcelismo, el alejamiento del líder petrolero Ramón Hernández Toledo, y
las alianzas sin futuro con los grupos del ex alcalde Iván Hillman Chapoy y el
síndico Roberto Chagra Nacif.
Sugirió Fidel Herrera renovar pactos con sus adversarios. “Acuerda como
quieras, pero acuerda”, dijo el ex gobernador. Y decidió entregar el control
político de Coatzacoalcos a Marcelo Montiel.
“Marcelo es el operador al que reconoce Javier Duarte; únicamente a él”, le
reiteró Fidel Herrera.
Bajo el amago de la destitución como alcalde, derivada de la ira del
gobernador Javier Duarte, Marcos Theurel no objetó más. Fidel Herrera tomó el
teléfono y llamó a Marcelo Montiel. Pasó el auricular al alcalde de
Coatzacoalcos y los hizo hablar. Un día después, en Xalapa, la capital
veracruzana, ambos personajes acordaron la transferencia del control político.
Fidel Herrera dejó en la conciencia de Marcos Theurel cómo quedarían las
piezas del ajedrez político:
“Tu eres el alcalde. Marcelo es el jefe político de la plaza”.
Extraoficialmente también, se sabe que Marcos Theurel entregó el control
político de Coatzacoalcos al ex alcalde Marcelo Montiel y negoció que la
candidatura a diputado federal suplente sea para su esposa, Guadalupe Félix
Porras, cuya trompicada construcción de imagen prevé otro fracaso electoral.
Traumática sacudida a Theurel. Fracasó políticamente, colocó en riesgo de
derrota al PRI y fue relevado del mando.
Demasiado pronto la caída.
Archivo muerto
En unas horas, Maruchi Bravo Pagola sabrá si es enjuiciada o no, por cargos
de terrorismo. Se le dictará auto de formal prisión o libertad, a partir de la
denuncia que interpusiera en su contra la Procuraduría de Veracruz por
“aterrorizar” a la población del puerto de Veracruz con la difusión de mensajes
en las redes sociales Twitter y Facebook. Maruchi Bravo, ligada al periodista
José Pablo Robles Martínez, propietario del periódico Imagen de Veracruz y de la
agencia Imagen del Golfo, donde ella escribe habitualmente, y ex funcionaria del
gobierno estatal en el área de Educación y Cultura, protagoniza un episodio
inédito e insólito. Ciertamente recicló mensajes que hablaban de ataques a niños
en escuelas del puerto de Veracruz, presuntamente perpetrados por miembros del
crimen organizado. Maruchi Bravo, sin embargo, no fue la fuente original de los
mensajes. Hoy enfrenta la ira del régimen duartista, al que una oleada de
“twitts” lo desestabilizó, el jueves 26, y evidenció la patética política de
comunicación, falta de credibilidad y el nivel de desconfianza por parte de la
sociedad. De obtener su libertad, habrá quedado en evidencia, sometido al
ridículo, el gobierno de Javier Duarte, víctima una vez más de las torpezas del
desprocurador, Reynaldo Escobar, el supuesto mejor abogado de Veracruz; de
quedar sujeta a juicio, Maruchi Bravo recurrirá al amparo federal que le permita
desvanecer en breve tiempo las acusaciones, lo que incrementará el nivel de
desprestigio del régimen duartista. Hoy se sabrá… Un informe de inteligencia del
gobierno federal detalla cuántos ediles veracruzanos –alcaldes, síndicos y
regidores— viven bajo la amenaza, el acoso, el hostigamiento del crimen
organizado. Han sufrido algunos de ellos, uno en Coatzacoalcos, el secuestro de
familiares para recordar, meterse en el cráneo, que no se vale fallar en el pago
de cuotas, puntualísima mensualidad que garantiza la diferencia entre dormir
tranquilo o no dormir. Uno de ellos, reitero, supo a su hijo en manos del hampa,
inerme, su vida en un hilo, y dio por él cuanto tenía. Como dirían los de la
generación perdida, la nuestra, los ediles también lloran… ¿Quién es ese regidor
priísta que tuvo un furtivo romance, pasión escondida, con la hoy futura esposa
de un anacrónico líder sindical veracruzano? Ajeno a los escrúpulos, urdió el
rufián meses atrás cómo hacer de aquel acalorado idilio un jugoso y productivo
negocio. Tiempo después, festinó el flechazo entre el senecto líder y la dama
plástica. Libre él, libre ella, lanzados a la calles sus respectivos consortes,
contraerán nupcias en diciembre próximo. No se sabe cuánto aguantará el pobre
anciano, achacoso, adelgazada la lámina por la edad, potencialmente desbielado,
frente al potencial de la dulcinea. A distancia, no hay día que el regidor
exprese su satisfacción por el proyecto a punto de cuajar. Ella, dice el tipo
con cínico desparpajo, no sólo será su mina de oro; también le permitirá
controlar al gremio sindicalizado del vetusto líder. Para algo habrá de servir
la plástica chica… No da pie con bola el maestro Juan Nicolás Callejas Arroyo,
líder moral de la sección 32 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación en Veracruz. Se le va a la yugular al Presidente Felipe Calderón, a
quien imputa que por falta de inteligencia no atina a enfrentar a los cárteles
de la droga y, peor aún, que de su fallida guerra contra el crimen organizado
hoy se cuentan casi 50 mil muertos en México, supuestamente inocentes. No aclara
el líder Callejas que de los 50 mil muertos, el 95 por ciento son miembros de la
delincuencia; el 4 por ciento son integrantes el Ejército, la Marina y las
corporaciones policíacas, y el uno por ciento es población civil, inocentes
cuyas muertes son indudablemente injustificadas. Es falaz, mañoso, tramposo y
marrullero el argumento del maestro Callejas. Asesta un golpe mediático confiado
en que la ignorancia de la opinión pública haga creíble el embuste. No todos los
muertos de la guerra calderonista son víctimas inocentes; la mayoría de esos 50
mil “víctimas”, pertenecían al crimen organizado y murieron en enfrentamientos
con otras bandas rivales. Vivillo Juan Nicolás, maniobrero como siempre…
Despeñado políticamente, Víctor Andrade debe agradecer a Iván Hillman Chapoy ver
frustrado su sueño de ser líder del PRI en Coatzacoalcos. Su vínculo con el ex
alcalde, sus ligas con el ex candidato del Partido Acción Nacional a la
presidencia municipal porteña, Gonzalo Guízar Valladares y su historial oscuro,
dieron al traste al proyecto del líder electricista. Lo grilló en Xalapa el
secretario de Desarrollo Social del gobierno veracruzano, Marcelo Montiel
Montiel, secundado por el dirigente petrolero de la Sección 11, Ramón Hernández
Toledo, que así cobraron afrentas a unos y otros, incluido el alcalde de
Coatzacoalcos, Marco César Theurel Cotero, quien supuso fácil desplazar a sus
mentores políticos en una de sus tantas traiciones a quienes lo ayudaron a
llegar a la silla municipal. Víctor Andrade tiene el rechazo genuino del
gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, descartada la hipótesis de los
ivanistas de que el inquilino de palacio en Xalapa es ajeno al ajetreo de
nombres para acceder al PRI de Coatzacoalcos. Víctor Andrade se desplomó por su
identificación ivanista y gonzalista, por traer la bendición de Theurel y por
pretender llegar a contrapelo, ninguneando a Marcelo y a Hernández Toledo.
Duarte simplemente no lo avaló. Ocupará la presidencia del PRI local, Francisco
Montes de Oca Zárate, notario público número 1 de Coatzacoalcos, hijo del eterno
aspirante a la alcaldía, Francisco Montes de Oca López, impulsado por el líder
petrolero de Nanchital. Esto también lo való Javier Duarte… Sergio Plata,
homónimo del secretario de Desarrollo Económico en el Ayuntamiento de
Coatzacoalcos, tiene otras anécdotas turbias en su pasado: un despido por
manejos financieros turbios en una agencia automotriz y la venta de varios autos
de dudosa procedencia, chocolatones. Lo bueno, reitero, que es Sergio Plata, un
simple homónimo del funcionario municipal. Malo que se tratara de un traficante
de carros chuecos en el gobierno del alcalde Marcos Theurel, quien seguramente
sería el pararrayos de la tormenta…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Duarte: la credibilidad perdida
* Juan Manuel del Castillo se siente más poderoso que JDO * Indagan
quiénes compraron bienes robados del Ayuntamiento * Sergio Plata, homónimo del
secretario de Desarrollo Económico, fue detenido * Senecto líder sindical desvía
recursos para su nido de amor * Pierde Edel Alvarez la OMMPRI * La nueva
dirigente de las mujeres priístas será cetemista
Que se recuerde, difícilmente un gobierno veracruzano había exhibido tal
fragilidad, endebles sus cimientos, su credibilidad vilipendiada, la
desconfianza por los suelos, como el que encabeza Javier Duarte de Ochoa.
Ha salido maltrecho del episodio de “ciberterrorismo” desatado por usuarios
de Twitter, la herramienta de comunicación más vertiginosa en internet, que de
manera irresponsable sembraron pánico —jueves 25— al difundir inminentes
atentados, ataques armados, autosbomba y una oleada fantasiosa de violencia en
escuelas del puerto de Veracruz, que nunca ocurrió.
Precedido por balaceras semanales en las calles del puerto jarocho y en la
conurbada Boca del Río, crispados los nervios por los asesinatos de tres
periodistas y por el granadazo criminal en el Acuario, con saldo de un muerto y
tres heridos, el clima de zozobra ha permeado la piel de la sociedad veracruzana.
Sensible, por tanto, al efecto del rumor, al amago de violencia y al terror que
provocan las acciones del crimen organizado, el pueblo jarocho cayó en pánico
colectivo.
Como atinadamente explica el analista Emilio Cárdenas Escobosa, el control
oficial sobre gran parte de los medios de comunicación, el silencio oprobioso a
cambio de paquetes publicitarios de costo millonario, la cancelación de canales
de expresión, la mordaza vil, han tenido un efecto letalmente adverso al
gobierno de Veracruz. Lejos de aislar a la sociedad de la realidad violenta, han
propiciado que medios como Twitter y Facebook hayan asumido el rol de arietes
para romper el cerco informativo. Lo que en las redes sociales se diga, cierto o
no, irresponsable o no, termina siendo creíble.
Rebasar al régimen duartista no tuvo, pues, mayor esfuerzo. Fue una jornada,
la del jueves 25, en que el rumor que propalaba un escenario de violencia y la
palabra del gobierno compitieron en un certamen de credibilidad. Al cabo de
minutos, quizá horas, Javier Duarte y su política de comunicación habían
fracasado estrepitosamente.
Fue penoso advertir los infructuosos, fallidos, llamados del gobernador de
Veracruz a desoír las versiones de atentados y balaceras en centros escolares
del puerto jarocho. Duarte tenía razón, pero no había en él poder de
convencimiento, razones y argumentos que aportaran una mínima cuota de
tranquilidad a una sociedad en esos momentos al borde de un ataque de nervios.
Consultar su cuenta en Twitter, @Javier_Duarte, confirma la ínfima
credibilidad del gobernador de Veracruz. Instaba a no dar crédito a los rumores
difundidos por quienes posteriormente su gobierno categorizó como
ciberterroristas y que indudablemente actuaron con dolo e irresponsabilidad.
Luego anunció que se tenía identificada la fuente del rumor y que se aplicaría
la ley para casos de terrorismo, o sea para quien siembre pánico “por cualquier
medio”.
Ante la falta de credibilidad de Don Javier, era un ir y venir de padres de
familia que acudían a las escuelas por sus hijos, muchos de ellos requeridos por
los mismos maestros y directores de los planteles, presas del pánico.
Un día después, el viernes 26, el gobierno de Veracruz intentó reponerse del
descalabro sufrido. Anunció que todos los planteles escolares abrieron sus
puertas y reanudaron actividades con normalidad. Enviado a redondear el show, el
secretario de Educación, Adolfo Mota Hernández, recorrió escuelas y confirmó que
en Veracruz nadie le cree al gobernador Duarte: salones enteros se hallaban
vacíos, el alumnado en sus casas, alejado del amago de la violencia.
Javier Duarte ha intentado usar las redes sociales —Twitter y Facebook— para
mantener un vínculo con la opinión pública. Lo ha hecho, sin embargo, con
sobrada torpeza. Agresivo, irrespetuoso, suele agraviar a quienes lo increpan.
Relaja el lenguaje, insulta, descalifica, asume el gobernador de Veracruz un
tono irreverente, contestatario, retador, sin el mínimo tacto para suavizar
conflictos o alisar desacuerdos.
Duarte no supo ganarse el respeto de los veracruzanos, menos de los tuiteros,
de por sí procaces, envalentonados, echadores. El gobernador, rasposo, incurrió
en el reclamo altanero como respuesta a cualquier critica, prioritaria en él la
soberbia. Unos ejemplos:
@AntiChochol si eres un troll común y corriente q sólo te dedicas a joder, te
digo q hasta por ti vamos a seguir trabajando para defenderte. 14 agosto.
@delegado13. Lamento q este odio en lugar de dirigirlo en contra de los #hijoputas
maleantes lo dirijas hacia mi q estoy combatiendolos. 27 julio.
@melissamadrigal. Osea lo q tu propones es q negociemos con los criminales y
delincuentes o como?, #tumuymal. 16 julio.
@normapon pues en q país vives? Q no te estas dando cuenta q no es un
problema sólo nuestro? Es un tema nacional q estamos enfrentando. 16 julio.
Es más fácil q ponga un huevo el águila de la bandera a q Lozano sea
Presidente de México, pobre iluso, aquí lo esperamos en Veracruz. 28 junio.
@adrianmtzsalas No hubo ninguna balacera, me reportan q el ejército llego
para hacer una revisión molestando a los comensales q ahí estaban. 25 junio.
@Mark_Atom el AVEO 2011 cuesta el más equipado 195 mil pesos y NO paga
tenencia, el tuyo por ende menos, no entiendo de q te quejas. 11 junio.
@zuxanacerocinco me quedo con la parte de rumores, gracias por propagar q en
efecto son sólo rumores q buscan sembrar miedo a la población. 21 mayo.
@samuelfg Cual es tu propuesta? Dejar q estos hijo putas estén en la calle
secuestrando, extorcionando (sic) o vendiendo drogas? Criticar es fácil. 21
mayo.
@JahirCardenas en eso estoy de acuerdo trae mi mismo síndrome por eso va a
ganar y después siendo gobernador va a tolerar a personas como tú. 20 mayo.
Es indignante el lenguaje altanero del gobernador de Veracruz. Incapaz de
guardar respeto, cancela toda posibilidad de hacerse respetar. Se mofa hasta de
un símbolo patrio, sabedor que hacerlo es un delito.
Genio y figura, Javier Duarte es un gobernador sin remedio. Su respuesta al
“ciberterrorismo” fue la identificación de cuentas de Twitter en que
presuntamente inició el jueves negro en el puerto de Veracruz y que dijo se les
aplicaría el artículo 130 del Código Penal del Estado por terrorismo.
Fue aprehendido Gilberto Martínez Vera, titular de la cuenta @gilis_20 y el
viernes 26, la periodista Maruchi Bravo Pagola, columnista y conductora de
programas de radio, estrechamente ligada al propietario de los periódicos Diario
del Istmo e Imagen de Veracruz y de la Agencia Imagen del Golfo, así como ex
presidente del Colegio de Periodistas, José Pablo Robles Martínez.
Sucumbió así el gobernador Duarte a la tentación de reprimir.
Provoca hilaridad saber que gracias a la policía cibernética federal, la
procuraduría veracruzana pudo detectar a los malosos de las redes sociales. Su
eficiencia impostada y el amago de proceder contra cualquier usuario de redes
que retuitee rumores, ha incrementado la desconfianza en el gobierno de
Veracruz. Usuarios de Twitter y Facebook, así como analistas políticos, reclaman
acciones de la misma magnitud contra el crimen organizado, artífices de la
inseguridad, de secuestro de migrantes, de levantones, de extorsiones.
Contra las bandas criminales a las que se les rentó el territorio veracruzano,
nada logra el gobernador Duarte, rebasado por la ola de violencia, infiltradas
sus policías y sus delegaciones de Tránsito, obligado a desmantelar
corporaciones por el alto grado de corrupción.
Ya no es sólo la patética la ineficiencia del gobierno de Veracruz en el
combate a la delincuencia. Sometido al examen de credibilidad, fracasó en el
episodio del puerto de Veracruz, la histeria en las escuelas, sus llamados a la
calma desoídos.
Eso se saca cuando la política de comunicación de un gobernante se construye
sobre la base de la mordaza, del paquete publicitario para silenciar las voces
críticas, de la estrategia para ocultarle a la sociedad que la violencia
cohabita con los veracruzanos.
¿Será que lo comprenda algún día Javier Duarte?
Archivo muerto
Lo que es no tener qué hacer. Más tardó Juan Manuel del Castillo en ser
nombrado secretario particular del gobernador Javier Duarte de Ochoa, que en
sufrir el vértigo del poder. Engreído, se le escucha al junior cordobés presumir
cómo se gobierna a Veracruz; la nueva orientación para salir de la crisis
financiera, y advertir que antes de Javier Duarte Veracruz era uno y hoy otro.
Con aires de perdonavidas, Juan Manuel del Castillo se asume más poderoso
incluso que el mismo gobernador. Pobre; no se ha dado cuenta que sólo es un
secretario particular, nada necesario, menos indispensable… Nombres de los
cabecillas del robo hormiga en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos: Irma León,
mejor conocida como La Guachinanga, y un ingeniero de apellido Chávez. La
investigación interna para detectar la desaparición de bienes municipales, los
ubica como principales responsables del hurto. Contiene el documento detalles de
lo hallado. Se indaga, también, cuántos materiales y enseres de trabajo
vendieron, a cuánto y a quiénes. Eso se llama vender y comprar chueco… Sergio
Plata, homónimo del secretario del Desarrollo Económico en el Ayuntamiento de
Coatzacoalcos, fue detenido hace un mes bajo el cargo de tener en posesión un
vehículo reportado como robado. La aprehensión estuvo a cargo de la policía
federal. Ocurrió cerca del aeropuerto de Canticas, en el municipio de
Cosoleacaque. La versión habla de una llamada a una periodista cuyas iniciales
son B de Benita y G de González, novia del hómonimo personaje, quien movió cielo,
mar y tierra para lograr la liberación de su Romeo galán. Entre los padrinos
intercesores se mencionan alcaldes, ex alcaldes y funcionarios del gobierno
veracruzano. Horas después Sergio Plata, el homónimo, fue liberado bajo reservas
de ley. Nadie lo exoneró. La investigación sigue en curso. El vehículo, que
presenta un reporte de robo y que presuntamente portaba placas sobrepuestas, fue
retenido por la policía federal. Por fortuna se trata sólo de un homónimo de
Sergio Plata, el secretario de Desarrollo Económico en el Ayuntamiento de
Coatzacoalcos. Si hubiera sido el funcionario municipal, menudo escándalo en el
que se metería el alcalde Marco César Theurel Cotero… ¿Quién es ese líder
magisterial, senecto para más señas, que en sus visitas a Coatzacoalcos suele
hospedarse en una vivienda cercana a la carretera ancha que conduce a la zona
portuaria? Por cierto, su nidito de amor se ha ido convirtiendo en una mansión
gracias a la millonada de recursos, provenientes de las arcas del sindicato, que
desvía para retener el amor volátil y alegre de dulcinea plástica… Buena se la
hicieron a Edel Alvarez Peña, el magistrado Cara de Muela y propietario del
periódico El Liberal. Perderá el control de un importante enclave en el PRI de
Coatzacoalcos, la Organización Municipal de Mujeres, cuya dirigente actual es la
ex regidora María Antonia García Cortés, de la línea edelista. Esa posición
quedará en manos del sector obrero del PRI. Su líder máximo, Carlos Vasconcelos
Guevara, cedió la secretaría general del comité local a cambio de la OMMPRI y de
la secretaria de Organización. Edel Alvarez, pues, ya puede darse por
traicionado. Ni hablar, el magistrado Cara de Muela se desliza a velocidad de
ráfaga en un tobogán de fracasos. Y ni para decir esta boca es mía…
INFORME
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Mussio Cárdenas Arellano
Lupe Porras: corrupción al desnudo
* Pepe Murad, de paseo en paseo * Etileno XXI no es gestión de Duarte * El
cese de operadores de Toño Wong en el DIF, por beneficiar a marcelistas * Asidua
a la copa, inunda de familiares la tesorería
Tiene memoria corta doña Guadalupe Porras David, ex alcaldesa de Minatilán y
primera suegra de Coatzacoalcos. Olvida cómo dejó las finanzas minatitlecas;
cuántas leyes transgredió; qué tantos millones desvió, cuántas despensas traficó
y cuántos recursos desapareció. En suma, ha de pretender borrar su pasado
inmediato y, sobre todo, la historia documentada de la barbarie administrativa
en que incurrió.
Políticamente apestada, merecedora del repudio de los priístas minatitlecos,
doña Lupe Porras pierde el piso y la razón. Trae en mente construir un proyecto
casi imposible, de antemano muerto: ser la nueva mandona en la vida pública de
Coatzacoalcos, de la mano de su yerno, el alcalde Marco César Theurel Cotero.
Tejedora de fantasías, la suegra incómoda del theurelismo dice tener con qué
someter a las corrientes del PRI, ponerlas bajo sus botas y competir por la
plaza. Quiere llenar, primero, el espacio dejado por Gonzalo Guízar Valladares,
a quien el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán usó en el juego del tapadismo, le
hizo creer que sería candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos, y una vez negada
la postulación provocó su salida del PRI, reactivado como abanderado panista a
la presidencia municipal.
Doña Lupe Porras, sin embargo, tiene cuerda para esas truculencias y más.
Incluye su agenda desplazar al ex alcalde Marcelo Montiel Montiel, hoy
secretario de Desarrollo Social en el gobierno de Veracruz; atomizar su
estructura, dispersar a sus operadores y relevarlo del control político, cuyo
plus será la candidatura de Guadalupe Félix Porras, el orgullo de su nepotismo y
esposa del alcalde Theurel, a la diputación federal por Coatzacoalcos.
No repara doña Lupe Porras en su pasado político y menos en el burlesque
administrativo que protagonizó al frente de los destinos de Minatitlán. Ahí
mostró sus alcances, la rapacidad con que se comporta alguien no preparado para
ejercer el poder, la ambición encarnada y los escrúpulos en el olvido.
Dos auditorías realizadas por el Organo de Fiscalización Superior del Estado
de Veracruz (ORFIS), correspondientes a los ejercicios 2008 y 2009, dan santo y
seña de los desvíos, transgresiones a la ley y auténticos atracos cometidos por
la suegra incómoda del alcalde Marcos Theurel.
En 2008, Guadalupe Porras realizó erogaciones con recursos federales,
provenientes de la Secretaría de Desarrollo Social, del orden de 15 millones 812
mil 336.84 pesos, cuyas órdenes de pago no estaban autorizadas por el síndico
Noé Hernández González. Sin este requisito, liberar los pagos es un delito.
Otra partida, aún mayor, correspondió a recursos municipales. Ahí, el
Ayuntamiento de Minatitlán erogó 82 millones 578 mil 530.98 pesos, los cuales
tampoco contaban con la autorización del síndico municipal. Aún así, el tesorero
municipal liberó los adeudos.
Hizo lo mismo con otras dos partidas de carácter federal, provenientes del
Fondo para la Infraestructura Social Municipal (FISM), en la que liberó pagos
por 72 millones 807 mil 205.96 pesos, y la del Fondo de Aportaciones para el
Fortalecimiento de los Municipios (FORTAMUN), en la que erogó 51 millones 204
mil 368.69 pesos. En ningún caso, de acuerdo con el ORFIS, se sustentaba el pago
por carecer de la firma del síndico municipal.
En suma, en 2008, y gracias a la benevolencia de ORFIS que le disculpó los
pagos improcedentes con partidas de carácter federal —140 millones de pesos—, a
Guadalupe Porras únicamente se le imputó un “presunto daño patrimonial” de 2
millones 917 mil 733.37 pesos.
Eran los días en que la alcaldesa de Minatitlán se hallaba en el ánimo del ex
gobernador Fidel Herrera Beltrán. Le operaba el suministro de despensas a su
clientela electoral en el sur de Veracruz, instalada la casa de seguridad en la
calle Uruguay, bodega de colchonetas, alimentos, materiales de construcción,
bicicletas y hasta anteojos para las clases empobrecidas por el régimen de la
fidelidad y a las que les doña Lupe y don Fidel les arrojaban migajas a cambio
de votos y trabajo sucio en la jornada electoral.
2009 fue un año peor para la ambiciosa política. No sólo rompió con todo el
cabildo de Minatitlán sino que intentó ser candidata a diputada federal por el
PRI, pero la soberbia le mató la esperanza. Transgredió la Ley de Organizaciones
y Procedimientos Electorales, que establece como requisito para ser candidato la
“renuncia definitiva” a cualquier cargo público. Lupe Porras no se separó del
cargo en esos términos sino que pidió una licencia temporal en el afán de ganar
la elección y regresar a la alcaldía. Combatida jurídicamente, vio caer su
candidatura en forma estrepitosa.
Doña Lupe Porras dio entonces rienda suelta a su rapacidad. Según la
auditoría de ORFIS, en 2009 se multiplicaron las anomalías y violaciones a
diversas leyes; atropelló la normatividad; ocultó documentación; afectó partidas
presupuestales y usó recursos para obras que no correspondían a los programas
federales que los tenían etiquetados.
En el renglón de deuda pública, la alcaldesa Lupe Porras arrastraba un
crédito con BANOBRAS de 33 millones 690 mil 010.60 pesos, del cual amortizó 14
millones 431 mil 576.42 pesos. Sin embargo, contrató un crédito con BANCA MIFEL
por 10 millones de pesos, del que no abonó un centavo en ese ejercicio
presupuestal.
De acuerdo con el dictamen de ORFIS, los recursos del crédito contratado con
BANCA MIFEL –la banca favorita del ex gobernador Fidel Herrera, encargada de
colocar los certificados de la bursatilización, que incrementó la deuda
veracruzana— “no fueron aplicados en el fin para el cual fueron contratados, ya
que se aplicaron para nómina y gasto corriente”.
Tampoco está inscrita en el Registro de Deuda Municipal del Congreso de
Veracruz ni en el Registro de Deuda Estatal de la Secretaría de Finanzas y
Planeación.
ORFIS le detectó a la inquieta Lupe Porras un sobreejercicio presupuestal de
51 millones 926 mil 365.07 pesos, derivada de una “inadecuada gestión financiera
e incumplimiento a las disposiciones legales aplicables”.
En el giro de los derechos por venta de bebidas alcohólicas, ORFIS estableció
que el Ayuntamiento de Minatitlán disponía de un padron de contribuyentes
únicamente para la cabecera municipal, sin incluir a las congregaciones y ejidos.
Los cobros en esos lugares, presumiblemente no ingresaban a las arcas.
Doña Lupe Porras tampoco reportó contablemente los donativos y apoyos de la
Secretaria de Protección Civil del gobierno de Veracruz, consistentes en
despensas, cobertores, colchones, láminas de zinc, litros de agua, kits de
limpieza, picos, pares de botas, costalillas y kits de aseo personal. El importe
omitido fue de 8 millones 44 mil 759.20 pesos, que presuntamente se usaron para
lucrar electoralmente.
De los ingresos propios, la alcaldesa dispuso erogaciones por 146 millones
537 mil 332.36 pesos, sin que esos pagos tuvieran la autorización del síndico
municipal, el regidor de Hacienda, tesorero, secretario y hasta de la misma
presidenta municipal.
En el documento aparecen 2 millones de pesos como gastos a comprobar por el
alcalde suplente, Ignacio Trujillo Cortázar, que no fueron recuperados por el
Ayuntamiento. Tampoco 143 mil 421 pesos de anticipo a cuenta de salario a favor
del edil, quien supliera a Guadalupe Porras cuando intentó ser candidata a
diputada federal.
Con los recursos de la buratilización y el programa Peso a Peso, Guadalupe
Porras hizo lo que quiso. Asignó obras pero pagó por trabajos adicionales que
excedían el 15 por ciento del total contratado, que es el límite máximo. Así
saldó casi 3 millones de pesos de monto excedido.
Fueron pagados 54 millones 349 mil 815.75 pesos del programa Peso a Peso, en
cuyas órdenes de pago no aparecen las firmas de la alcaldesa y el síndico.
Más de 170 obras presentan irregularidades en cuanto a su documentación y en
todas faltan firmas de ediles para liberar pagos. Aún así, se liquidaron.
Nuevamente benevolente, ORFIS determinó que el Ayuntamiento encabezado por
Guadalupe Porras incurrió únicamente en un posible daño patrimonial de 11
millones 732 mil 432.41 pesos, los cuales debe resarcir a las arcas municipales.
También señaló que se realizaron erogaciones no autorizadas del orden de 26
millones 897 mil 895.50 pesos. En total, el desastre financiero de Lupe Porras
fue de 38 millones 630 mil 327.91 pesos en 2009.
No se sabe que doña Guadalupe Porras padezca Alzheimer, que su mente esté en
blanco, pero en su pasado inmediato se halla un multimillonario desfalco al
Ayuntamiento de Minatitlán.
Lo suyo es corrupción pura, aún con la benevolencia del ORFIS, que pese a los
368 millones de pesos pagados sin la autorización del síndico Noé Hernández, en
los ejercicios 2008 y 2009, determinó un daño menor a las finanzas minatitlecas.
O sea, la encubrió.
Tiene un lastre de corrupción la ex alcaldesa de Minatitlán y aún así, se
empeña en hacer diputada a Lupita Theurel, cueste lo que cueste.
Habrase visto.
Archivo muerto
De paseo en paseo, de convención en convención, pasa sus días como diputado
local por Coatzacoalcos, José Murad Loutfe Hetty. Se reúne con empresarios,
acude a certámenes y conferencias, participa en foros. Habla don Pepe Murad sin
ton ni son, un día para exaltar las PYMES y otro para atribuirle al gobernador
Javier Duarte logros que no son suyos. Decir que gracias a JD llega Etileno XXI
al sur de Veracruz, es una soberana pifia. Debiera Pepe Murad, entre viaje y
viaje, consultar archivos en internet. Ahí vería que la inversión de la
brasileña Braskem en el proyecto petroquímico fue un acuerdo entre el ex
presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y Felipe Caderón, al concluir
la Cumbre del Grupo de Río, en 2010, en Cancún, Quintana Roo. Javier Duarte ni
pintaba en esos ayeres. Se perdona todo, don Pepe Murad, menos la ignorancia…
Golpe bajo al director del DIF-Coatzacoalcos, Miguel Antonio Wong. La salida de
una veintena de seguidores de esa dependencia, hace un par de meses, tuvo su
origen en el reparto de despensas en las colonias y congregaciones. Toño Wong,
según la versión theurelista, había concentrado esos apoyos en los operadores
del ex alcalde Marcelo Montiel Montiel. Provocó así un sonoro berrinche en el
alcalde Marco César Theurel Cotero. De ahí el cese fulminante de los 20
operadores de Toño Wong. “Si Marcelo los quiere en el Ayuntamiento, que les
pague Marcelo”, fue la frase con la que decidieron, así, en plural, su suerte.
Hoy esa tarea corre a cargo de Roberto Salas, allegadísimo político a la ex
alcaldesa de Minatitlán, Guadalupe Porras David, suegra del presidente
municipal, Marcos Theurel… Asidua a la copa, reventada nocturna, crudísima en
horas de trabajo, la joven funcionaria municipal se sabe impune, protegida por
su influyente padre, un constructor al que se le perdona todo, hasta que se le
colapse un tramo del malecón. Tiene la niña vara alta en el edificio de
tesorería, donde nadie la inquieta. Ahí, negado el trabajo para otros, ella hace
proezas. Colocó en la nómina a varios familiares, solapada por el sindicato,
caravaneada por sus jefes…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
El Cisne de Tuxpan reta al crimen organizado
* “No temo a los capos”, dijo el alcalde de Tuxpan * Admite amenazas de
policías vinculados con el narco * Combatir la inseguridad es OBLIGACION del
gobernador Duarte, no favor a los veracruzanos * Campaña de aplausos y elogios *
La Guachinanga y el robo hormiga en el Ayuntamiento * Víctor Kidnie y la
candidatura de Beto Chagra
19 agosto 2011
Algo extraño le dio a beber el alcalde de Tuxpan, Alberto Silva Ramos, al
gobernador de Veracruz para que Javier Duarte de Ochoa meta las manos por él y,
consecuentemente, termine quemado.
Duarte, un devoto de la imprudencia, la visceralidad encarnada, tuvo una
reacción desproporcionada cuando el 9 de agosto estalló un artefacto explosivo
en la Plaza Cívica de Tuxpan, a escasos metros del palacio municipal, que
prendió las alarmas del duartismo ante la inevitable lectura del riesgo de vida
en que se encuentra el favorito de la corte.
Ese día, el gobernador asumió el atentado como un agravio a su entrañable
amigo y, por supuesto, a su investidura real como jefe de las instituciones
veracruzanas. Amagó con tomar “medidas fuertes” y tácitamente convirtió el
calentón explosivo al señor Silva, alias El Cisne, en tema de altísima prioridad
para el régimen duartista.
Don Javier Duarte, que no se afana por amarrar su lengua cuando siente
tocadas sus fibras sensibles, lanzó un rollo en cadena estatal, vía radio y
televisión, digno de analisis no solo político sino también psicológico. Ofertó
la fuerza del estado para combatir a la delincuencia y, palabras más, palabras
menos, reveló que ahora sí aplicaría la ley, como era su obligación legal desde
hace nueve meses, desde que ejerce el poder en Veracruz.
No le distingue a Javier Duarte la sapiencia del lenguaje entre líneas. No es
diestro en el envío de mensajes cifrados a sus enemigos. Carece del tino para
deslizar amagos, advertencias o amenazas de las que se puede dar lujo un
gobernador. Por el contrario, burdo y raposo aplica la rudeza innecesaria, ya
sea con constructores, dirigentes políticos o periodistas, a los que odia con
odio jarocho.
Hay, sin embargo, elementos que denotan que El Cisne de Tuxpan, hablador como
suele ser, le jaló los bigotes al crimen organizado y lo desafió abiertamente.
“No le temo a los capos ni a la delincuencia organizada, como tampoco la
sociedad les teme”, dijo el 9 de marzo pasado Alberto Silva. Lo señaló así en el
evento del Día de la Mujer, fecha en que reveló que la policía local quedaría en
manos de la Marina Armada de México; que se contaría con equipo de vigilancia a
través e cámaras de seguridad, un centro de comando, un cuerpo de élite de
reacción inmediata, armamento y vehículos altamente sofisticados. Ex integrantes
de la Marina ocuparían los espacios que dejarían los policías despedidos por no
cubrir el perfil (El Expreso de Tuxpan).
Un mes y medio después, el 21 de julio, reveló al periodista Edgar Hernández
estar amenazado de muerte:
--¿Usted ha recibido amenazas?
--Sí. De manera directa. Nosotros entregamos a siete policías coludidos con
el crimen organizado. Pero tenemos que ir adelante. Es el momento que nuestra
generación muestre que puede y sabe gobernar.
Cinco días más tarde, el 26 de abril, nuevamente Edgar Hernández, en su
columna Línea Caliente, titulada Alberto Silva, citó el clima de violencia in
crescendo sobre Tuxpan y el desafío que El Cisne le lanzaba al crimen
organizado:
“Llama la atención la valentía, decisión y coraje del alcalde de Tuxpan,
Alberto Silva Ramos, quien ante los embates y amenazas externas —llámese crimen
organizado o quienes apuestan al tropiezo del dinámico munícipe por la vía
violenta— no se arruga.
“ ‘Ni amenazas, ni ataques, nada absolutamente nada detendrá el orden, la
seguridad y el crecimiento de Tuxpan. Nada me asusta y no les fallaré. Va mi
vida en ello’, escribe en el Facebook, Alberto Silva Ramos, el hombre más
cercano a Javier Duarte y responsable del municipio más cercano a Tamaulipas,
donde de tiempo atrás se vive una guerra sin cuartel…
“Y donde la plaza está en poder de los narcotraficantes que, al momento de
escribir estas líneas, se lanzaron a asalto de gasolinerías y tiendas
comerciales en Tampico, con granadas y armas de alto poder”.
Edgar Hernández describe al Cisne Silva no sólo como el alcalde de Tuxpan
sino como “quien decide los destinos de la región”, al que supuestamente no le
tiembla la mano “y esté dispuesto a entregar su vida por su pueblo”.
Cuenta el columnista, respetadísimo en el medio, premio nacional de
periodismo, la oleada de apoyo recibida por El Cisne de Tuxpan de parte de
cibernautas y twitteros “de la región, del resto de la entidad y a nivel
nacional que se han volcado en total respaldo a este temerario político ante las
amenazas y ataques que ha sido objeto”.
El Cisne Silva, según la versión ofrecida por Edgar Hernández, recibió una
camioneta blindada de manos del gobernador Javier Duarte de Ochoa, quien le
recomendó que no dejara de tomar las precauciones del caso.
Cita el autor de Línea Caliente que la actitud echadora y bragada del alcalde
de Tuxpan mucho recuerda al general revolucionario Alvaro Obregón, quien
recomendaba: “enseñar al enemigo, de cuando en cuando, los güevos para que
supieran quién manda”.
Alberto Silva vive, pues, con el alma en un hilo. Amagado, amenazado, quiso
mostrarle, de cuando en cuando, los “güevos” al enemigo para que sepan quién
manda. Les hizo encarcelar a siete policías coludidos con el narco. No imaginó
que del otro lado también conocían el pasaje del general Alvaro Obregón. Y que
también saben exhibir los “güevos” pa’ tantear al enemigo. De ahí el atentado
explosivo del 9 de agosto en la Plaza Cívica, casi a las puertas del palacio
municipal de Tuxpan, sede de su feudo.
Retador del narco y de sus capos, de los que suele mofarse en público y en
privado, Alberto Silva mostró, sin embargo, pocos “güevos” cuando el 30 de julio
pasado ocurrió otro atentado, cerca del mercado municipal de Tuxpan, sobre la
calle Genaro Rodríguez, al que El Cisne disfrazó como una explosión de un
transformador de luz, versión que el jefe de bomberos, Valente Casarrubias
Chávez, echó por tierra al confirmar que se trató de un bombazo (Ver El Expreso
de Tuxpan).
Hoy, disminuido, arrugado, El Cisne de Tuxpan cuenta un segundo aviso. Dicen
los suyos que el ataque no viene del narco sino de sus enemigos políticos. Peor
aún. Abre así más frentes en su meteórica carrera, inflado financiera y
políticamente por el gobernador Javier Duarte.
Pitorrearse de las mafias —“no les temo a los capos ni a la delincuencia
organizada”— tiene al Cisne de Tuxpan en una encrucijada de muerte. Tiene,
tambien, al gobernador Duarte de Ochoa, su protector e impulsor, con el agua en
el cuello.
Pobre Cisne. Eso le pasa por hablador.
Sus días, parece ser, están contados.
Archivo muerto
Servilismo puro, aberrante, de cientos de rémoras del gobierno veracruzano
que día a día festinan el anuncio del gobernador Javier Duarte de Ochoa para
combatir a la delincuencia y a sus cómplices. Exaltan el valor del inquilino de
palacio de gobierno; su compromiso y la lealtad a las instituciones. Indigna y
rastrera actitud de alcaldes, diputados, líderes de partidos políticos,
empresarios, altos prelados religiosos, rectores universitarios, caciques
sindicales, que no saben o pretenden ignorar que la obligación del gobernador
Duarte de Ochoa es aplicar y respetar la ley. No es favor a los veracruzanos. Su
obligación constitucional es garantizar la seguridad de sus gobernados, servirle
a la sociedad. Don Javier es, aunque suene a agravio, empleado de los más de
siete millones de veracruzanos. Gana un supersalario, más lo que se allegue a
trasmano, todo con el poder de su firma; ejerce el poder y dispensa favores que
son bien correspondidos. No es un acto de valor enfrentar a la delincuencia; es
obigación constitucional. Asquea, pues, la campaña de lisonjas, de aplausos
desmedidos, de aplausos comprados, convertidos en desplegados y gacetillas
pagados con dinero del erario público. Asquea ver que el duartismo es clon de la
fidelidad, exacerbado el culto a la personalidad. Asquea ver en qué se derrocha
el dinero del pueblo. Mientras, Veracruz es devorado por el crimen organizado,
por la pobreza, por el olvido. Veracruz, pulverizado socialmente, al que el ex
gobernador Fidel Herrera convirtió en santuario de la delincuencia y a quien,
por supuesto, Javier Duarte no va a tocar ni con el pétalo de una rosa porque en
el fondo no hay ruptura; hay complicidad. Que le aplique la ley a su antecesor,
para que se le crea, don Javier… Le dicen La Guachinanga y es el cerebro de una
banda que saquea el Ayuntamiento de Coatzacoalcos. Empleada de la Secretaría de
Obras Públicas Municipales, una investigación interna la ubica como orquestadora
de un robo hormiga de materiales y enseres de trabajo a lo largo de varios años
y al amparo de funcionarios de alto y mediano nivel. La mecánica seguida por La
Guachinanga es sustraer palas, picos, escaleras, material de construcción,
lámparas de alumbrado púbico y otros bienes municipales, y reportarlos como
desaparecidos. El colmo es que lo hurtado es mantenido oculto en las propias
bodegas del Ayuntamiento, una de ellas en las instalaciones del ex penal de
Palma Sola. La investigación interna logró establecer la responsabilidad de La
Guachinanga y su banda delincuencial. Valdría esperar y ver si se emprenden
acciones legales o se impone la impunidad. La Guachinanga, vale decirlo, tiene
padrinos que van desde ex secretarios de Obras Públicas hasta ex alcaldes de
Coatzacoalcos, que le permitieron eso y más… Que Víctor Kidnie, mandamás en la
sección 47 del sindicato petrolero, opera ya la candidatura de su cuñado,
Roberto Chagra Nacif, a diputado federal por Coatzacoalcos. Kidnie es de los
ilusos que desconocen el grado de impopularidad de Beto Coca, célebre por sus
francachelas y escapadas al News, el table dance de moda hace 10 años, en que
pagaba cuentas diarias de 30 mil pesos en sus tiempos al frente de la Comisión
Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos, a la que llevó a una quiebra
técnica, rubricada con un pasivo de 40 millones de pesos. Víctor Kidnie es
movido por la viscera, relegada la razón, atizado el proyecto por doña Mily
Chagra, la consorte del líder plataformero. Lo que es no querer al PRI y
exponerlo a una derrota histórica si Beto Chagra se afana en ser candidato a la
diputación federal por Coatzacoalcos…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Duarte: discursos y granadazos
* Terco Theurel; insiste en que a Coatza no le suspendieron el SUBSEMUN *
Descogelan fondos a otros 33 municipios y Coatza sigue frío * El chofer del
secretario de Obras espía secretarias
Rebasado por la violencia, Javier Duarte de Ochoa vive su propia guerra
contra el crimen organizado sin más armas que la retórica, la demagogia y una
sobradísima cuota de soberbia. Falto de credibilidad, ausente la autoridad moral
por provenir de un régimen que permitió todo, ve el embate de la inseguridad en
Veracruz, atentados, explosiones, secuestro y muerte de migrantes, el asesinato
artero de inocentes bajo las balas de las instituciones y ahora granadazos sobre
turistas.
Se halla el gobernador de Veracruz en una encrucijada inédita. Dos eventos
—el atentado en la Plaza Cívica de Tuxpan y la agresión con granada en el
Acuario de Veracruz— lo llevaron a transitar de la altanería para enfrentar a
los malosos al pasmo que le provocó el saldo trágico, la muerte del padre y las
lesiones sufridas por la esposa y dos menores, en el malecón del puerto.
Duarte es un político por demás predecible. Cuando ocurrió el atentado en
Tuxpan –agosto 9— lo primero que se le ocurrió fue externar que tomaría “medidas
fuertes” para meter al orden a los autores de la explosión en la Plaza Cívica, a
unos metros de la alcaldía donde despacha Alberto Silva Ramos, alias El Cisne,
alcalde de farándula política, favorito entre favoritos en la corte duartista.
Arrogante, Javier Duarte visitó ese día en dos ocasiones Tuxpan. Y cómo no,
si lo que estaba en juego era la piel del Cisne. Primero lo hizo para constatar
lo ocurrido y luego para encabezar la reunión del Consejo Estatal de Seguridad
Pública. Ahí pronunció una perla del duartismo, la soberbia en letras de molde:
“No pasa nada en Tuxpan, que es hermoso, donde hay paz y tranquilidad”. Se nota.
Un par de días después —agosto 11— habría de emitir, vía radio y televisión,
en cadena estatal, un posicionamiento sobre la inseguridad, plagado de
advertencias a quienes amafiados con la delincuencia, sean servidores públicos,
empresarios, periodistas, profesionistas y grupos diversos, han medrado al
amparo de la impunidad.
Textualmente, el gobernador de Veracruz señaló:
“Por esta razón expreso a todos aquellos servidores públicos que por este
medio o por interés económico estén coludidos con grupos delincuenciales tendrán
que responder a la sociedad por sus malos actos, por la traición depositada en
ellos y serán sancionados con todo el peso de la ley.
“Y que no podemos autoengañarnos y cerrar los ojos ante la participación de
otros actores quienes se escudan entre empresarios, periodistas, profesionistas
y otros grupos sociales.
“En Veracruz no hay ni habrá impunidad. Perseguiremos a todos los
transgresores del orden, desde el delincuente más insignificante hasta el de
mayor nivel. No descansaremos hasta que todos los delitos tengan como
consecuencia el castigo que la ley establece”.
Torpemente diseñado, el discurso del gobernador Duarte evidencia un error
garrafal. A nueve meses de su inicio, externa que ahora sí hará cumplir la ley,
no motivado en el respeto al estado de derecho sino en el susto que le asestaron
a su Cisne de cabecera, Alberto Silva.
Conocedor de las entrañas del monstruo que le tocó jinetear, Javier Duarte
hurga en una llaga recientemente abierta: la colusión entre la delincuencia y
“empresarios, periodistas, profesionistas y otros grupos sociales”. ¿Si ya
conocía esa perversa vinculación, por qué no procedió en tiempo y forma en
instancias ministeriales? ¿por qué hacerlo tras el calambre al Cisne de Tuxpan?
Hay fisuras de sobra en el discurso del gobernador de Veracruz. Promete
aplicar el estado de derecho y no permitir impunidad alguna. Barre, pues, en el
patio del vecino y deja la basura y pestilencia en casa propia.
Militante de la fidelidad, sin la cual no sería nada, menos gobernador,
Javier Duarte cierra los ojos a las corruptelas del régimen anterior y a la
existencia de peces gordos, herencia de Fidel Herrera, y a otros rufianes del
duartismo, operadores de campañas fraudulentas, de robo de votos, de compra de
conciencias, de una estrategia electoral basada en el fomento de la pobreza y en
la entrega de migajas, vía despensas y materiales de construcción, al ejército
de miserables veracruzanos que sustentan las sólidas bases del PRI, cobijados en
el gobierno actual que él encabeza.
Alcaldes de uña larga, tránsfugas de la honestidad, a quienes el Organo de
Fiscalización Superior de Veracruz (ORFIS) detectó desvíos y daño patrimonial en
sus administraciones, hoy son funcionarios de alto nivel en el gobierno
duartista. Gladys Merlín Castro, de Cosoleacaque; Vicente Escalante Macario, de
Agua Dulce, o Marcelo Montiel Montiel, de Coatzacoalcos, son ejemplo sustentado
y documentado de la impunidad tolerada, tramposamente solapada por el gobernador
Javier Duarte.
Otros malandros de la fidelidad —Marcos Theurel y Roberto Chagra, alcalde y
síndico de Coatzacoalcos, de finanzas oscuras en la Secretaría de
Comunicaciones; Alfredo Gándara Andrade, vocero del ex gobernador Fidel Herrera
Beltrán, comprador del aplauso de la prensa vendida con fondos fantasmas;
Carolina Gudiño Corro y Salvador Manzur, cuyas alcaldías de Veracruz y Boca del
Río se obtuvieron vía fraude electoral, son cómplices de la debacle financiera
del gobierno estatal, una como figura decorativa en el Congreso y el otro en la
subsecretaría de Ingresos— participaron en la conjura contra el estado de
Veracruz y los veracruzanos, amafiados con el proyecto para consumar la
permanencia del régimen de la docena trágica.
Acusado de andar siempre en el agua, en estado etílico (ver
Enlaceveracruz212.com), pero sobre todo de enriquecimiento inexplicable (ver
Diario del Istmo), Reynaldo Escobar Pérez es la joya de la corona del carnaval
duartista. Funesto secretario de gobierno con Fidel Herrera, protagonizó mil y
un desmanes, violaciones a normas electorales y uso de la prensa para golpetear
a sus adversarios. Hoy es, para colmo de la decencia política, procurador de
Justicia de Veracruz.
Un dato: el avance de la delincuencia, el crimen organizado, las bandas del
secuestro y la extorsión tuvo sus mejores registros en el régimen de la
fidelidad. Al gobernador Fidel Herrera se le imputó públicamente su anuencia
para otorgar territorios, cotos de poder, y consecuentemente el disimulo de la
autoridad. Así se constituyó el santuario del narco, feudo de los malosos.
Uno más: la policía veracruzana se convirtió en traficante de migrantes,
extorsionadora y cuando encontraban resistencia, asesinos de ciudadanos
indocumentados. El caso más ilustrativo se dio en Agua Dulce, al sur de
Veracruz, con saldo de tres muertos una veintena de lesionados.
Sobran casos delincuenciales a los que se podría avocar el gobernador Javier
Duarte, ahora enfundado en la playera del vengador justiciero. Por cualquiera de
ellos podría empezar.
Otros más están documentados en el Operativo G-5, la estrategia electoral que
operó Fidel Herrera Beltrán para llevar al gobierno de Veracruz a Javier Duarte
(ver Semanario Contacto). En él se detalla cómo el PRI se apropió de los
programas sociales del gobierno federal, de sus recursos, y los destinó para su
clientela electoral, cuya meta era obtener un millón 400 mil votos en la
elección de 2010, así fuera transgrediendo principios constitucionales.
Tiene materia, pues, don Javier Duarte para aplicar la ley, sin descartar los
negocios familiares, los 350 millones de pesos del gobiero de Veracruz,
aplicados en un proyecto familiar, el Parque Tecnológico Puerto México, en
Coatzacoalcos, del que el principal beneficiario es su suegro, el incómodo Jesús
Antonio Macías Yazegey.
Bien que el gobernador Duarte prometa hacer cumplir la ley y enfrentar al
crimen organizado y sus cómplices. Mejor aún, que aplique la justicia a la
delincuencia política que habita a su lado, en las esferas de poder.
Hoy, sin embargo, al gobernador Duarte le inquieta el escándalo provocado por
el granadazo ocurrido el domingo 14 en el Acuario de Veracruz, que alcanzara a
una familia de turistas, con saldo del padre muerto, y la esposa y los dos hijos,
menores de edad, lesionados.
Se trata de un hecho cobarde, a todas luces condenable y, sobre todo,
injustificable. Evidencia la barbarie con que se comporta el crimen organizado,
crecido ante la deb¡bilidad de las instituciones de Veracruz.
Ojalá, pues, que el gobernador Javier Duarte tenga algo más que discursos
para combatir a los malosos.
Ojalá.
Archivo muerto
Insiste Marco César Theurel Cotero, alcalde de Coatzacoalcos, en hacer el
ridículo. Reitera que Coatzacoalcos recibió recursos del Subsidio para la
Seguridad Pública de los Municipios (SUBSEMUN) y que no tuvo problemas con la
segunda partida presupuestal, como difundió la prensa. “No sé de dónde salió eso”,
dijo Theurel para reforzar su intento de desmentido. Lo cierto es que Theurel
miente. El reporte de Avance 2011 del SUBSEMUN, emitido por el Secretariado
Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, excluyó a 14 municipios
veracruzanos, entre ellos Coatzacoalcos, que tienen derecho a los recursos, bajo
el argumento de que incumplieron los requisitos y las normas de operación del
programa. Sin embargo, entre el lunes 15 y el martes 16, le fueron entregados
los fondos a 33 de 172 municipios que tenían suspendida la segunda ministración,
ninguno del estado de Veracruz. Pese a lo que diga el obcecado Theurel,
Coatzacoalcos permanece congelado y será cuando acredite que cumplió con las
normas de operación, que podrían bajar los recursos del SUBSEMUN. Si alguien no
le platicó bien la historia al alcalde de Coatzacoalcos, bien haría en consultar
la página del Sistema Nacional de Seguridad Pública para salir de su terco
error; ella es: http://www.secretariadoejecutivosnsp.gob.mx/work/models/SecretariadoEjecutivo/Resource/378/1/images/2a_ministracion_subsemun-2011_A.pdf…
Toda una ficha, el chofer del secretario de Obras Públicas Municipales de
Coatzacoalcos, Adrián Pérez Martinez. Tiene dos defectos: gusta de husmear en
los equipos de cómputo de las secretarias de oficina y exhibe una prepotencia
agraviante cuando le llegan los reclamos. Comete sus fechorías cuando las
empleadas dejan su lugar y las PC quedan encendidas y los programas abiertos.
Así llega el sabueso de Adrián Pérez al Messenger, Facebook y Twitter y viola la
privacidad de sus compañeras de trabajo, para levar luego chismes y secretos
ajenos a su patrón. Reconvenido por esa aberrante conducta, el rufián
simplemente dice que así es él y que, por si alguien no lo sabía, es matón. Un
caso para el Ministerio Público donde le quitarían lo sabroso al delincuente.
Por eso dicen que la culpa no es del indio sino del secretario de Obras Públicas
que lo hizo compadre…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Tuxpan: mensaje explosivo para El Cisne
* Crédito de 17 mil millones para pago a los contratistas de la fidelidad
* Theurel finge ignorancia sobre la suspensión del SUBSEMUN * Que lea el Reporte
de Avance 2011 del Sistema Nacional de Seguridad Pública * Federico Lagunes, en
la comisión de alcohol y escándalos * Empiernadas en el Terranova * Chagra y sus
patrañas * Será bloqueado el proyecto sobre transformación de basura
Alberto Silva es un alcalde clasemediero, inflado por la propaganda oficial,
favorito del duartismo, al que el crimen organizado ya le envió dos mensajes
cargados de explosividad.
En sólo diez días, Tuxpan, el municipio que ha convertido en su feudo y
plataforma de sueños de grandeza, perla del norte veracruzano, ha sido sacudido
por dos atentados de índole terrorista de alto impacto político para el grupo en
el poder.
Apodado El Cisne —narcisista hasta la médula, engreído hasta la repugnancia—,
Alberto Silva es un político aquejado por el síndrome del avestruz. Evade la
realidad, se ampara en la ficción y frente a sus grandes dilemas, miente con
insultante cinismo.
Así, de su arsenal de embustes echó mano de uno con el que pretendió
justificar el atentado del 30 de julio, ocurrido en la calle Genaro Rodríguez, a
unos metros del mercado municipal. Dijo que el siniestro obedeció a la explosión
de un transformador de luz con daños menores para quienes fueron alcanzados por
el impacto.
Nadie en Tuxpan creyó en los engaños del Cisne. Menos cuando el jefe del
Cuerpo de Bomberos, Valente Casarrubias Chávez, confirmó que se había tratado de
una “detonación de un artefacto explosivo”, según la reseña del periódico El
Expreso de Tuxpan.
Minutos después del siniestro, el área fue acordonada por elementos del
Ejército Mexicano, Policía Federal Preventiva (PFP), estatal y municipal, AFI,
peritos y agentes del Ministerio Público del Fuero Común. Determinaron que la
explosión provocó una onda expansiva en un radio de 20 metros.
Aún hoy, cuando las evidencias de atentado son irrefutables, El Cisne sigue
enclochado en que se trató de un transformador en mal estado. Aquel funesto
episodio arrojó daños colaterales: dos personas heridas.
Hace un par de días, el martes 9, la mano terrorista alcanzó de nuevo a
Alberto Silva. Hizo estallar otro artefacto explosivo en la Plaza Cívica de
Tuxpan, a unos metros de la alcaldía. Se aribuyó inicialmente a un “granadazo”;
luego a una bomba molotov; finalmente a una bomba de fabricación casera.
Sobre el pavimento del parque central quedó la huella de la pólvora, y en las
bancas podían observarse los daños causados por las esquirlas. Minutos después
llegó el Ejército; acordonó la zona. Horas más tarde, levantadas las diligencias
ministeriales, personal del Ayuntamiento barría el lugar y aplicaba pintura
blanca en las bancas del parque. Después se sabría que la Procuraduría General
de la República coadyuvaría en la investigación.
Rebasado por la contundencia de los hechos, El Cisne Silva pronunció en
entrevista con Telever, vía telefónica, tres expresiones que admiten la gravedad
del siniestro: “quienes tratan de sembrar el miedo y el pánico en este municipio”;
“acto de intimidación”, y “atentado”. Se trata, pues, de conceptos atribuibles a
un acto terrorista.
Pero en su dinámica de medias verdades, Alberto Silva minimizó el impacto del
bombazo a sus gobernados. Dijo que tres ciudadanas afectados fueron “ligeramente
lesionadas” y que sólo una de ellas ameritó permanecer en una clínica del Seguro
Social para su recuperación. Falso. Martha Benítez Mundo, María Candelaria
Ortiz, Maria Esther Cárdenas, Dulce Mendoza Zavala y Rocío Hernández Hernández
sufrieron heridas en muslo, senos, raspones en brazos y piernas, ingle y crisis
nerviosas.
Alberto Silva es particularmente frívolo y populista. Goza con la pompis al
aire de Larissa Riquelme, la desnudista de certámenes futboleros que posó para
Play Boy y que El Cisne usó, al precio que fuera, para difundir el proyecto
turístico de Tuxpan. Con ese ardid supone allegarse adeptos, explotar el morbo.
Hay otro elemento que advierte qué tanto le ha llegado la lumbre a los
aparejos y en qué oscuridades anda metido. Su amigo, el empresario Ulises
Caballero Salas, propietario del hotel Isla Tajín, se halla secuestrado desde
hace varios meses, según la versión difundida por el portal gobernantes.com, y
su familia refugiada en Estados Unidos.
Buenas Compañías es un filme que debe hacer mella en el ánimo del alcalde de
Tuxpan. Llevarse con los chicos malos suele tener consecuencias. Hay versiones
que lo ligan con contratistas penalmente incómodos del régimen de la fidelidad.
Sobran episodios que describen la naturaleza viciada del Cisne Silva Ramos,
su falta de escrúpulos para embestir políticamente a sus adversarios, la
soberbia y prepotencia, su extraviado criterio y una ignorancia patética sobre
la historia política mundial.
Inflado financieramente por el gobierno de Veracruz, Alberto Silva lleva el
récord de pavimentaciones y provoca la envidia de otros alcaldes. Fomenta así el
diezmo entre los contratistas. Despierta, también, la codicia del crimen
organizado que ve en Tuxpan un potencial en oro y a un alcalde, El Cisne, que es
el dispensador de recursos.
Algo pasó tras bambalinas. Silva Ramos admite que la explosión del martes 9
fue un acto intimidatorio de “quienes tratan de sembrar el miedo y el pánico en
este municipio”.
Algo pasó y algo más se cuenta hacia sus adentros El Cisne de Tuxpan.
Por lo pronto su vida está en serio riesgo. El crimen organizado da señales
de que va por él, al precio que sea. Lo tiene en la mira.
Archivo muerto
De plácemes el fidelismo y el duartismo. Saben que el crédito de 17 mil
millones de pesos que suscribirá el gobierno de Veracruz para sanear la deuda
con constructores, prestadores de servicios y proveedores, terminará en sus
cuentas bancarias. Gran parte de las obras y servicios contratados durante el
régimen de Fidel Herrera Beltrán fueron realizadas por empresas propiedad de
priístas o apalancadas por el grupo en el poder. Traficar contratos hacia ellas
representó una fórmula corrupta, pero efectiva, para enriquecer a la pandilla
fiel, impensable entonces que el gobierno de Veracruz se sumiera en la quiebra
financiera. Fidel se fue, alardeó una bonanza que sólo cabía en su disparatada
imaginación y heredó una auténtica bomba de tiempo. Pagaron entonces los
contratistas fieles el precio de su ambición. Concluida la aventura, el primer
episodio de la docena trágica, no encontraron quien saldara sus cuentas. Hoy, el
gobierno de Javier Duarte de Ochoa reconoce la deuda con el contratismo: 17 mil
millones de pesos, que serán saldados con un nuevo crédito, tras la aprobacion
del Congreso de Veracruz. Es nueva deuda, que habrá de liquidarse con recursos
del erario, dinero del pueblo, para aliviar lo que se les adeudaba a los
contratistas de la fidelidad y del duartismo. Enhorabuena señores. Ya la
hicieron… Con su habitual desparpajo, dice el alcalde de Coatzacoalcos, Marco
César Theurel Cotero, que no sabe de dónde salió la versión de que los recursos
del Subsidio para Seguridad Pública Municipal (SUBSEMUN) le habían sido
suspendidos al municipio. Que lea el informe emitido por el Secretariado
Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, denominado Reporte de
Avance 2011, en el cual a Coatzacoalcos y otros 13 municipios de Veracruz se les
suspendió la entrega de recursos correspondientes a la segunda ministración. La
razón fue el incumplimiento en las reglas de operación del programa SUBSEMUN.
Los municipios veracruzanos, Coatzacoalcos incluido, no acreditaron la
aplicación correcta de los recursos; en algunos casos desviaron el dinero. Ya es
de sobra conocida la ignorancia del alcalde Theurel en temas medulares de la
administración y su proclividad a mentir, pero una ligera hojeada a Reporte de
Avance 2011 lo sacaría de su error… Y cómo no iba a perder el SUBSEMUN el
municipio de Coatzacoalcos si el regidor responsable de la comisión de seguridad
es Federico Lagunes Peña, el edil más inútil que haya pisado el palacio
municipal, iletrado, viudo de inteligencia y de gracia, siempre en el agua o
protagonizando escándalos públicos. Cero a la izquierda, Federico Lagunes no
sabe ni jota de seguridad, de equipar a la policía con armamento y aparatos de
radiocomunicación; sabe, eso sí, empuñar un arma y amenazar a quien tiene a su
alcance, insultar policías y mofarse de la ley. Por eso es el brazo derecho,
casi la conciencia del alcalde Marcos Theurel. Valiente piltrafa edilicia… ¿Quién
es ese vetusto líder sindical al que la pasión por Coatzacoalcos le hace perder
la cordura y la razón? Hará unos meses, en pleno Carnaval, hizo del hotel
Terranova un ardiente centro de placer, paraíso carnal, refugio de sus fantasías.
Permaneció atrincherado tres días, empiernado entre las sábanas de una lujosa
suite, deliberadamente oculto a las faenas sindicales y al llamado de sus
operadores políticos. Al tercer día, requerido con urgencia, a regañadientes
emprendió el viaje a Xalapa. Su amada, la Patita, también voló… Nueva patraña
del síndico municipal, Roberto Martín Chagra Nacif. Dice que habrá que invertir
40 millones de pesos en la tecnología que se aplicará para abatir el problema de
la basura de Coatzacoalcos y que antes de fin de año se conocerá el nuevo
sistema para confinar desechos. Falso. El negocio de Chagra y el alcalde Marcos
Theurel está amarrado con la empresa Energy Solutions, como el mismo síndico lo
hiciera público en un torpe desliz. Un contrato de esa índole, por el manejo de
450 toneladas de basura al día, por el costo que representa y la inversión a
realizar, obliga a una licitación pública internacional, a fin de convocar a las
empresas que tengan los atributos para realizar el proyecto. Chagra y Theurel
repiten la historia del ex alcalde Iván Hillman Chapoy, quien en su
administración cargó los dados a favor de la empresa ERA 2000, cuya madrina era
su suegra, la ex diputada perredista, Roselia Barajas de Robles Martínez, la
cual resultó un auténtico fraude y a la que se le tuvo que cancelar el contrato
por incumplimiento. Lo que Chagra y Theurel desconocen es que tampoco Energy
Solutions podrá procesar ni un kilo de basura. Su proyecto será bloqueado
mediante acciones legales hasta el final el trienio. O sea, un negocio menos que
contar. Ya lo verán…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Reynaldo: el objetivo es NOTIVER
* Los aviadores de Callejas Roldán en Coatza * Lupita Félix viola la ley
Envilecer la política es el mayor —y quizá único— mérito de Reynaldo Escobar
Pérez. Traficante de agravios, no hay límites en el procurador de Veracruz si se
trata de embestir, enfrentar o confrontar, no a la delincuencia sino a los
enemigos del régimen al que sirve y del que se ha sabido servir.
Su última felonía la consumó en la persona de Yolanda Ordaz de la Cruz,
periodista del diario NOTIVER, levantada el 24 de julio en el puerto de
Veracruz, cuyo cuerpo mutilado apareció dos días días después, el martes 26, en
el municipio conurbado de Boca del Río, con evidentes muestras de tortura. Horas
después, el desprocurador del régimen duartista le imputó vínculos con el crimen
organizado, ser informante de grupos delincuenciales, estar a su servicio.
Don Reynaldo, con la ternura que le caracteriza, citó a la prensa y formuló
la hipótesis única, la pista clave, en el sentido de que Yolanda Ordaz fue
ultimada por causas ajenas a su trabajo periodístico, o peor aún, por ser
propagandista de bandas del narcotráfico. Reforzaría el poderoso fiscal su
absurdo con el argumento de que junto al cadáver se halló un mensaje que
advertía una traición, suscrito por un tal Carranza, al que Escobar Pérez
identifica como Juan Carlos Carranza El Ñaca, presunto autor material del crimen
del columnista de NOTIVER, Miguel Angel López Velasco, ultimado el 20 de junio
junto su esposa e hijo.
Reynaldo Escobar no dejó nada a la imaginación. No sugirió; imputó. No aludió;
acusó. Sus palabras fueron incisivas, lacerantes, punta del lanza del agravio:
“Es fundamental aclarar —dijo don Rey— que este tipo de hechos deplorables
nada tienen que ver con el ejercicio de la profesión de periodista. Es
importante señalar que se investigan las versiones que señalan la presunta
relación de comunicadores con la delincuencia organizada, lo que los coloca en
una situación vulnerable, de peligro y riesgo personal y familiar”.
Enlodar a Yolanda Ordaz cuando la joven periodista aún no descendía a su
última morada, fue un exceso y una inmoralidad política, una desproporcionada
cuanto malsana declaración a nombre del gobierno de Veracruz. Pero el procurador
Reynaldo Escobar tenía para eso y para más. Frente a la prensa, escenario a modo,
reflectores, audio y video concentrados sobre su enorme figura, advirtió una
redada de periodistas, con fines de investigación, a quienes se haya aludido
públicamente sobre vínculos con el crimen organizado. O sea, contra quien sea,
máxime los enemigos del régimen estatal.
A nadie extraña la politica de arrabal que distingue al procu veracruzano. En
el mundo de la ética simplemente no habita. Así ha construido una carrera
cuestionada, zigzagueante y serpenteante, ayer en la izquierda, luego de
rodillas ante el PRI, digna del repudio social.
NOTIVER reaccionó de inmediato. Pidió, exigió su renuncia por el agravio a
Yolanda Ordaz. Rechazó la sola insinuación de que la reportera tuviera nexos con
el narco. Instó al desprocurador veracruzano a investigar en otros nidos, más
cercanos, más evidentes, más sustentables, en la proia guarida. Sugirió un
nombre, el de la directora de Comunicación Social del gobierno de Veracruz,
María Gina Domínguez Colío, ex vocera de prensa de Mario Villanueva Madrid, ex
gobernador de Quintana Roo, procesado por narcotráfico y sentenciado a 28 años
de prisión, condena pendiente de ejecutar, en México. Fue extraditado a Estados
Unidos el 8 de mayo de 2010, ya que se le acusa de lavar 30 millones de dólares;
se le procesa en una corte federal de distrito, en Nueva York.
Reynaldo Escobar suele ser deliberadamente cáustico. Tiene, sin embargo, caso
de lujo en la vocera del gobierno de Veracruz, la inefable Gina Domínguez,
tirana de los medios, torquemada de la prensa crítica, compradora de aplausos,
cuya ineficiencia en el cargo palidece frente a ese episodio negro caribeño
cuando era la más cercana y escuchada consejera del narcogobernador de Quintana
Roo, Mario Villanueva, conocedora de secretos aún no revelados, atesorados para
sí y por los que la justicia norteamericana daría lo que fuera. Por ahí puede
hurgar el procurador si de periodistas manchados se trata.
No le faltaron a NOTIVER adjetivos para describir al procurador de marras,
justiciero de quinta, azote de la prensa. Tildó su actuación en la dependencia
de “irresponsable y criminal”; pidió al gobernador Javier Duarte el cese
inmediato por su incapacidad para esclarecer más de 60 casos relacionados
durante su gestión, y exigió una disculpa pública por el agravio a Yolanda Ordaz.
Si algo le sobra a Reynaldo Escobar es soberbia. No se arredró cuando los
medios nacionales y extranjeros, organizaciones de prensa, defensores de
derechos los periodistas, expresaron su posicionamiento y alertaron sobre el
clima de zozobra en que desarrollan su labor los comunicadores veracruzanos. No,
el procurador echó mano de otros dardos, aún más venenosos, para crucificar a
Yolanda Ordaz.
Vía un comunicado oficial de la Procuraduría de Veracruz, expresó que
existían videos que evidenciaban el vínculo entre la periodista y el crimen
organizado; señalamientos a su persona; un audio en que supuestamente acordaba
el tratamiento de sus notas con sus narcopatrocinadores. Dio fechas, casos y la
procedencia que de cada una de sus pruebas. Nada sólido, supuestas pruebas
jurídicamente inválidas por su naturaleza ilegal.
Dos veces, pues, violó Reynaldo Escobar la secrecía de una investigación
ministerial, el contenido detallado de la línea de investigación que el procu
insiste en seguir, ávido de confirmar que existe una relación entre un sector de
la prensa y el crimen organizado. Esa conducta es en sí un delito penal.
Es fama pública la mala leche que le dispensa el procurador Reynaldo Escobar
a los periodistas incómodos. Cuando era secretario de gobierno, en el régimen de
Fidel Herrera Beltrán, sus sabuesos solían filtrar información para embestir a
sus críticos; espiaban sin pudor y hostigaban a los comunicadores y a sus
familias.
Tuvo esta vez un error de cálculo. Acusar a Yolanda Ordaz de difundir
información favorable al crimen organizado, es un peligroso desatino. La
periodista redactaba sus notas, pero no era la última palabra en el área de
edición y finalmente en su publicación. Esa es labor y responsabilidad de la
mesa de redacción y del editor en jefe de NOTIVER, el respetado maestro Alfonso
Salces.
La tesis del desprocurador de Veracruz es un búmerang en pleno vuelo. La
coartada del involucramiento de Yolanda Ordaz con el crimen organizado es sólo
un pretexto para embestir a NOTIVER, exhibirlo, desacreditarlo, sembrar duda
razonable entre la sociedad y acabar con su influencia ante la opinión pública.
Es sabida la línea independiente de NOTIVER frente al proyecto transexenal de
Fidel Herrera Beltrán; su negativa a participar en la guerra sucia desatada
sobre el candidato del Partido Acción Nacional al gobierno de Veracruz, en 2010,
Miguel Angel Yunes Linares; la crítica incesante al fidelismo y al duartismo y
concretamente al delfín de Boca del Río, Salvador Manzur, cuya alcaldía arrebató
el PRI por la vía del turismo electoral, hoy en tribunales por denuncias penales
de la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales.
Se ve pues que el objetivo, más que Yolanda Ordaz, es NOTIVER.
¿O no, señor desprocurador?
Archivo muerto
Le llueven recomendados al Ayuntamiento de Coatzacoalcos para insertar en la
nómina a un ejército de maestros callejistas. Traen la bendición del seudolíder
magisterial Juan Nicolás Callejas Roldán, la nueva máscara de su papá, el eterno
cacique de la Sección 32 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
en Veracruz. Algunos le serán enjaretados a la Dirección de Educación, a cargo
de la favorita del callejismo en el sur de Veracruz, Patricia Peña, convidada de
piedra, acatadora de órdenes, de quien no se sabe que sirva para algo más que
decir sí a todo. Crece así la nómina municipal, el gasto corriente, la nefasta
proliferación de “aviadores” y se incumple la función social del gobierno
municipal… Engreída, ególatra, Lupita Félix de Theurel tiene en el DIF de
Coatzacoalcos una plataforma de sueños personales y fantasías políticas. Usa a
la institución para el pavoneo y el culto a su imagen, no para beneficio de los
necesitados, que son lo que menos le inquietan, sino para construir una
candidatura para lo que sea con tal de pervivir en el poder. Basta ver la página
electrónica del DIF de Coatzacoalcos, destacada la estampa de doña Lupita Félix,
no en pose de funcionaria sino en el glamour indignante de quien no sabe para
qué es un portal oficial. Sobra el nombre de Lupita Félix en todos los
comunicados y fotografias que adornan en sitio en internet. Todo ello le cuesta
al erario público y su uso está restringido por ley a la difusión de información
oficial con fines institucionales. Doña Lupita Theurel, sin embargo, no lo ve
así. Prefiere violar la ley que cejar en sus ambiciones de inventarse una imagen
pública, que no tiene, para lo que el 2012 le pueda deparar. Lo que es no tener
los pies en la tierra…
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