UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿que nos falta?
26 de septiembre del 2011
Por más que el anhelo de paz,
armonía y amor, nos dicte la urgencia de no ser partícipe en la recreación
de actos violentos como los que nos recetan todos los días las noticias, las
novelas y los comentaristas famosos, resulta imperativo referirnos a dos
hechos terribles ocurridos la semana pasada, en el entendido de que nos
mueve el anhelo de despertar la conciencia de las generaciones posteriores a
la mía y que por desgracia, solo les ha tocado padecer crisis financieras,
gobiernos de discurso, guerras –internas e internacionales-
muy similares o quizá peores que las llamadas mundiales. Cincuenta
restos humanos, regados como basura, a poca distancia del sitio en donde se
reunieron los paladines de la seguridad en México, es
importante por muchos motivos: Uno, la saña con la que fueron ultimadas
estas personas; dos, la relativa poca difusión informativa del hecho que en
nada se asemeja a la casi igual cantidad de mexicanos sacrificados en un
casino o los otros tantos encontraros en fosas a donde fueron a parar
inmigrantes que buscaban trabajo o mujeres que se dirigían a su centro de
empleo y, tres, la impresionante manipulación de una realidad, que
inicialmente se nos presentó como una provocación de los malos, contra los
buenos reunidos en Boca del Río para diseñar estrategias de salvamento
poblacional y luego, como por arte de magia se convirtió en “un reacomodo”
de mandos mafiosos ¿Qué elementos objetivos de cuantas indagatorias serias,
llevaron a sustentar ambas versiones? ¿Cómo convencerán a los afines de cada
una de las interpretaciones de que la otra es la acertada? Ante la ausencia
de algo mas que palabras, el único sedimento en el imaginario popular es que
todos los reunidos y aun los ausentes sirven menos que un comino y aun en el
remoto caso de que se revelara la verdad, esta será percibida como una
falsedad más, por el simple hecho de provenir de quien sistemáticamente
abusa del lenguaje y lanza palabras al viento sin sustento alguno en la
realidad. ¿Quiénes son los narcos que se están reacomodando? ¿Cuántos
nombres –no de chivos expiatorios, ni de presuntos culpables, ni siquiera de
burreros o choferes- podemos poner en la lista de los vencidos y los
vencedores en este reacomodo? ¿No es la explicación del hecho en sí misma –si
fuera cierta- una reconocimiento expreso de que todo lo que han realizado
–el parque gastado, las vidas cegadas, el miedo difundido etc.- ha sido una
estrategia fallida? ¿En que plano queda la valoración de la vida humana, si
solo se trata de reacomodos? ¿Esto de los reacomodos, significa que se van a
Veracruz, los malos de Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León?
El segundo terrible suceso,
son las campañas anticipadas de todos los precandidatos a la presidencia de
la república. Es terrible, porque se da en franca violación de las leyes
electorales. Cada cual a su manera desacredita al otro –correligionario o de
partido diverso- todos expresan sus intenciones; pero se paran a la mitad
para advertirnos que no pueden decir más para no violar la ley ¡Por dios! Es
como el policía que primero te tortura, y luego te lanza, gentilmente a los
separose diciendo que ojala no te duela mucho. ¿De verdad creen que el
pueblo es tonto? ¿Las valentonadas de Ebrad, quitarán de la mente de
millones de capitalinos la hartura por sus abusos? ¿Bastará la sonrisa
gentil y voz adulona de Chepina, para convencernos de que es la mejor opción?
Y ¿quien podrá quitarle al candidato del canal de las estrellas esta
etiqueta? Y lo inaudito, escuchar primero a un mandatario que no volverá a
Michoacán y luego verle ahí mismo como para favorecer a la hermana. En poco
abona a la fortaleza presidencial de un abogado que habiendo sido lanzado
por el PAN, ahora dice que su partido debe renovarse o morir pues se
encuentra en extremo desgastado. El pueblo ya se pregunta si lo de la sana
distancia de Zedillo fue enseñanza o mera coincidencia.
Este segundo fenómeno aterra
también por diversas razones: Uno, se da en el contexto del pataleo de los
medios en contra del IFE, al que insisten en descalificar. ¿Por qué en el
camino hacia el control total de la economía y la política, nadie hizo nada
para poner cotos a estos concesionarios que hoy por hoy se manejan como
dueño no de los medios sino de México? Dos, todos los suspirantes serían
capaces de vender su alma –lo malo es que lo que venden son pedazos de
patria- al diablo para salir en tiempo triple “A” aunque la entrevista sea
para confrontarlos y ridiculizarlos. Y tres, tanto el candidato de Televisa
como el pueblo, sabemos que las elecciones de julio de 2012, no son más que
un medio para formalizar lo que ellos ya tienen arreglado ¿Para que tanto
brinco si no es un secreto que el gobierno les ha cedido todo?
Habrá elecciones sí, a pesar del deseo de unos cuantos mareados para
evitarlo y llegaran al Congreso y a la Presidencia, los que deben llegar. El
proceso no es más que libre comercio y un recordatorio para los obnubilados
de quien manda en la nación y en el mundo. Permitir esto ni siquiera es
cuestión de falta de “tanates”, es simple y llanamente una expresión más de
la corrupción. Por supuesto en el juego de las redes sociales, se permite a
los soñadores preguntarse si todos los muertos –decapitados, torturados,
violados, despedazados, alcanzados por balas de armas greengas etc.- eran en
realidad pandilleros o mafiosos. Si las preguntas suben de tono, de
inmediato el discurso dirá que no eran luchadores sociales y en todo caso
tuvieron la mala suerte de estar en el lugar y la hora equivocada. Lo que ni
un trillón de palabras podrán evitar es la pérdida de confianza en el
gobierno, la certeza de un manejo injusto de la cosa pública, la desilusión
y hasta la pérdida de fe por el involucramiento criminal de los guías
espirituales en cuestiones gubernamentales, la total ausencia de
credibilidad en los procuradores de justicia y los impartidores de ésta y,
por supuesto, el miedo generalizado derivado de la inseguridad que ha
convertido a México y otras latitudes mundiales en un auténtico Apocalipsis.
¿Es esto la extinción de la raza humana?
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Fanatismo
19 de septiembre del 2011
Se ha dicho que una pasión
extrema, desmedida, incondicional y tenaz a una causa, torna a las personas
en seres irracionales y a veces violentos. El fanatismo, casi siempre tiene
apellido, la historia nos ha dejado capítulos por demás interesantes de
casos extremos en el tema de las “creencias” que culminan con la muerte o
encarcelación de congéneres, como en el tema de la intención de exterminio
judío en el siglo pasado, la quema de mujeres consideradas brujas y las
torturas practicadas por la corriente religiosa de la Inquisición. Cualquier
convicción –política, ideológica, religiosa, científica, deportiva etc.-
considerada “buena” por un fanático, suele terminar en molestia, exclusión,
intolerancia e incluso agresión en contra de quien que
no participa del entusiasmo desmedido de aquel que intenta imponer su punto
de vista. ¿Cuántos heridos o muertos han resultado del fanatismo futbolero?
¿Cómo hubiera sido la vida de jóvenes y niños reclutados para la guerra –en
las cruzadas, los dos conflictos mundiales, Afganistán, Irak, Cuba o las
revoluciones africanas- sin alguien que les impusiera una creencia
considerada “correcta” para el “único” o el grupo cuyo deseo incondicional
es tatuar en otro su forma de pensar?
El ámbito religioso, es quizá
donde se dan los mayores ejemplos de fanatismo. Por las ideas extremas de
católicos y protestantes, se mataron muchos en Irlanda. En este siglo,
musulmanes, protestantes, judíos, árabes, palestinos y cristianos, son el
pretexto dogmático de cada bando para buscar el exterminio del otro, cada
cual defendiendo sus creencias racionales o irracionales. Ninguna de las
partes que hacen la guerra con una justificación religiosa, asume que la
religión es solo un medio para creer o conocer a determinada deidad; y no un
dios en sí mismo y por ende algo que no puede cuestionarse, so pena de
muerte.
Pero el fanatismo tiene más
variables que la religión o la política. Sobre todo con el auge de los
medios masivos de comunicación se ha promovido el fanatismo hacia una
persona. Los llamados “fans” son capaces de dar su vida o cuando menos
arriesgar su seguridad -o las de sus hijos- por ser parte del grupo de
admiradores de Michael Jackson, Gloria Trevi, los Beatles, o cualquier otra
estrella fulgurante del espectáculo. ¿Y que hay de los fanatismos pseudo
religiosos, donde por la inclinación a lo desconocido, proliferan grupos de
espiritistas, suicidas y sanadores espectaculares? Por supuesto también
existe un considerable grupo de fanáticos, antirreligiosos; anticristianos,
anti musulmanes, etc. y últimamente se han incrementado los empeñados en
mantener prácticas y culturas antiguas, sin dar lugar a la posibilidad de
validez de las modificaciones de desarrollo derivadas del conocimiento.
Más allá de los conflictos
bélicos, holocaustos, asesinatos, actos terroristas y guerras propiciados a
lo largo de la historia, es importante que cada cual se adentre en el
análisis objetivo de cada uno de los fenómenos de controversia. Si la
indagatoria va de la mano con la madurez, seguramente podrá descubrirse que
a lo largo de los siglos, miles de personas han realizado actos en contra de
lo cual predican, pues su fanatismo rebasado los ha llevado al ámbito de la
obsesión, circunstancia ésta que puede ser el motivo de actos agresivos –enojo,
alejamiento, ataques verbales etc.- para con las personas que no comparten
su credo.
¿Por qué a pesar de lo obvio
de los efectos negativos del fanatismo, hay tantos fanáticos en el mundo?
Sería pertinente entrar en el estudio de la naturaleza psicológica de este
fenómeno, respecto del cual y, solo a manera de resumen tendiente a impulsar
la curiosidad, es conveniente tener en cuenta que el alcohol y las drogas
son alguno de los medios para suprimir la concienciad de la individualidad,
por la vía de la atenuación de la conciencia del YO. Pero este mismo efecto
se logra acentuando el sentimiento de pertenencia. Cuando la adhesión a lo
otro, se da de manera incondicional es fácil caer en manos de una pareja –o
la familia de ésta- posesiva, maltratadora, manipuladora o explotadora- y en
términos sociales adherirse a sectas, grupos, facciones totalitarias –religiosas
o políticas- con lo cual también se afecta la conciencia corporal que de
rigor se desvaloriza en aras de una vida mejor por la vía de las sucesivas
reencarnaciones, la resurrección distorsionada o la posibilidad de conexión
con otras dimensiones de la existencia.
El fanático y un poco, también
el relativista, son seres generalmente maniqueos, por lo mismo enemigos de
la libertad y desprecian el debate o dicho de otra forma, la búsqueda común
de la verdad, pues para ellos la verdad les pertenece de manera tajante, al
suponer ser dueños de todas las respuestas y por lo mismo se niegan a
continuar en la búsqueda derivada del cuestionamiento
de las propias ideas, restringiendo esto al ámbito de la critica del otro.
Difícil resulta al conocimiento, prosperar en los terrenos del fanatismo,
donde casi siempre se carece de humildad intelectual, se abunda en actitudes
dogmáticas y se desecha de plano la tolerancia y el amor al prójimo.
Premisa esta que debiera preocupar a los protagonistas del siglo XXI, donde
unos pocos son dueños de los grandes avances tecnológicos y científicos
logrados a lo largo de la historia en tanto que millones son excluidos casi
sin oponerse, pues su dominio empieza desde dentro. Sin duda las masas son
dogmáticas al tener fe en premisas que no cuestionan por su propia
naturaleza o asumen con relación a algún autoridad ¿A escuchado justificar
algo porque lo dijeron en la tele? La mayoría de los pueblos del planeta
carecen de espíritu crítico, en parte por la negación autoritaria de los
dueños del dogma a discutir libremente ¿Le parce que algo así ha ocurrido en
las últimas décadas con el tema económico neoliberal? El maniqueísmo es
radical, y en esta era de fanatismo parece que a la diversidad solo se
encierra entre los buenos y los malos ¿Cuántos actos extremos –de rechazo,
desprecio o crítica- ha testificado de parte de heterosexuales contra
homosexuales y a la inversa? Defender con apasionamiento, las creencias,
opiniones, visiones y el propio punto de vista es legítimo; hacerlo con
tenacidad desmedida supone ceguera, intolerancia y carencia de un talante
fraternal para aceptar al otro.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿Donde
está el amor?
12 de septiembre del 2011
Un día negro, dicen a diez
años de distancia, quienes han hecho de la “victimización” una moda del
siglo XXI. A las terribles imágenes de aviones que se estrellan, torres
desplomadas, edificios siniestrados y campos semi-calcinados, se agregan
voces. Controladores de vuelo, mensajes de celulares, testimonios de
víctimas, quejas de los discriminados –migrantes, latinos, y sin papeles-
hablan sobre fotos de perpetradores, rostros ensangrentados, ruinas y ojos
llorosos, en una expresión verbal machacona que pudiera ser parte de
cualquier guión cinematográfico.
Por supuesto también se
expresan aquellos nunca convencidos de la versión oficial, con menor
intensidad es cierto, pero sobre todo a través de las redes, volvemos a
recibir, argumentos, cálculos, hipótesis, críticas a un sistema global
basado en la ganancia de negocios “lícitos” entre los cuales uno de los más
jugosos es la guerra.
Por el “milagro” de la
inaudita rapidez con la cual viaja la información, quienes hace una década
eran bebés o aun no usaban Internet, hoy son “informados” de la única
historia acerca del 11 de septiembre del 2001, en los Estados Unidos. Hasta
el escritorio de los internautas en cualquier rincón de mundo, a una
velocidad sorprendente, llegan y se repiten las mismas imágenes, adosadas de
cuando en cuando de opiniones acerca de la perversidad de Bin Laden; no el
ex socio de un presidente, nunca el asesinado a mansalva, solo el terrorista
perverso, cuyas acciones le dieron tintes de justificación a más de una
invasión, intervención, o garantía de custodia democrática. ¿Qué se sabe de
los niños, esposas, madres y familiares en general que han quedado en medio
de este conflicto de intereses económicos? ¡Bien! por darnos a conocer el
sufrimiento de los huérfanos, viudas y parientes de los muertos en las
torres gemelas, es un elemental acto de reflexión acerca de las
consecuencias derivadas de los diferendos, pero ¿No hubo también afectados
del otro lado? ¿Cuántos ciudadanos del mundo fueron injustamente tratados,
discriminados, vejados y hasta privados de su libertad solo por ser
musulmanes o parecerse a estos? ¿Hablamos solo de tres mil? o son más, los
afectados por las guerras iniciadas e intensificadas con la justificación
del atentado. Ya no nos sorprendemos del "milagro" que representa que la
información viaje por el espacio, desde cualquier parte del mundo hacia
nuestro escritorio... y viceversa. En la vorágine del derecho a ser
informados rápidamente queda poco espacio para la reflexión: ¿Cuál fue la
verdadera causa de tanto odio mutuo? ¿Pensaron los actores de esta “guerra
santa” en que ni Cristo, Jehová, ni Mahoma, justifican la falta de amor al
prójimo? ¿Se han engrandecido los soldados de alguna de las partes? ¿Merecían,
decenas de jóvenes, ser condenados a una vida mutilada, por “tesoros” –petróleo,
minerales, agua etc.- que nunca habrán de ser suyos? ¿Quién responderá a las
generaciones futuras por el crimen de haberles dejado un mundo convulsionado,
contaminado, robotizado e injusto?
Luego de un siglo XX, -calificado
por muchos como el de la ciencia- en el cual la población aumentó, por la
disminución de muertos, como resultado de las vacunas, los antibióticos y
los antivirales, el aumento en la expectativa de vida está disminuyendo,
pues paralelamente estos recursos son usados como armas de destrucción
masiva de manera intensa en este siglo,
en el cual la ética contenida en convenios internacionales, para
salvaguardar a la población civil, ha desaparecido. También parecen
fantasmas, las buenas intenciones de organismos para la paz, surgidos del
horror de dos guerras “mundiales”. Mientras los diplomáticos trabajaban
buscando una salida airosa a la guerra fría, mediante el equilibrio de
fuerzas sin muros como el de Berlín, el comercio global de armas y el
desarrollo de agentes químicos y biológicos como instrumentos para matar, se
han hecho tan normal, que a pocos llama la atención el hecho a no ser que se
convierta en nota manipuladora, como la que buscó justificar la invasión a
Irak, sobre el supuesto de dicha producción que nunca fue encontrada.
De la utilización de tales
recursos perversos, se acusó a muchos nazis, en juicios por demás célebres.
Tratamientos anti humanos que destruían el cuerpo o la psique de las
personas, se practicaban en instalaciones escondidas y subversivas, por ello
fueron condenados muchos autores de tales crímenes; pero hoy, un buen número
de países desarrollados, sostienen programas belicistas sustentados en ideas
de supremacía, dominio, y exterminio.
Muy loable recordar este acto
envuelto en el terrorismo multinacional, pero ¿porque no se hace igual
difusión de la relación entre el incremento del cáncer en los humanos y las
1400, pruebas nucleares subterráneas realizadas por tres países en plena
vigencia del tratado de no proliferación de armas nucleares? ¿Cuántos de los
hombres y mujeres jóvenes afectados por este mal, tomaron alimentos
contaminados radiactivamente? En sendos estudios sobre calamidades, además
de las producidas por los fenómenos metereológicos -vinculados por cierto
con esta perversa manipulación humana de los recursos- se consideran temas
como la salud, el manejo comunitario, la potencialidad de las facultades
individuales y de grupo para la productividad etc. Pero todo ello es
discurso, investigación o ciencia hueca si carece de amor. ¿Dónde ha quedado
el civismo, el respeto por la prerrogativas de otro y la salvaguarda de los
derechos, entre ellos el de la información? En la mayoría de los casos son
parte de profusas legislaciones carentes de esencia, porque en medio de todo
un manejo donde “poderoso caballero es don dinero”, “time is Money” y “éxito
igual a muchas posesiones”, el amor ya ni siquiera es tema de poesía, mucho
menos de reflexión ni de interacción entre las personas. Sin importar las
diferencias culturales, raciales, de creencia mística, o ideología política,
nos une el SER humanos, y somos justamente eso por nuestra capacidad de amar.
Si queremos subsistir en este planeta vale mas recuperar el ejercicio del
amor. Para ello se debe empezar por perdonar. Los reportajes de la
destrucción de las torres ¿nos mueven al perdón y al amor? Si así fuere,
bienvenida esta información, caso contrario habría que preocuparse por la
ruta a donde vamos.
Bioterrorismo, armas de destrucción masiva y ética. Manuel Servín
Massieu.
www.cienciaydemocracia.com
(ibídem) El “Proyecto HAARP”, del USArmy, es uno de
estos nuevos desarrollos belicistas cuyas siglas vienen de “High
(frequency) Active Auroral Research Program” o lo que es lo mismo,
Programa de Investigación en Actividad Auroral de Alta (frecuencia);
está basado en el avance del conocimiento interdisciplinario
acumulado desde hace varias décadas surgido de los descubrimientos
independientes y pioneros, de Nikola Tesla en electromagnetismo,
Hans Berger en psicoelectrofisiología y Winfried Schumann en
geofísica–matemática.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Simulación = Mentira
5 de septiembre del 2011
En el sin fin de tratados que existen sobre mentir y sus efectos, se
habla de la esclavitud que produce la mentira, así como la libertad derivada
de la verdad. Alejarse de la verdad produce distorsiones en la realidad y
consecuencias personales y sociales, cuando la falsedad es repetida por un
personaje quien, a fuerza de reiteraciones y rectificaciones, afecta su
propia esencia e influye negativamente en el grupo al que pertenece o que le
rodea. En México y buena parte de América Latina, los pueblos perciben de
forma negativa, todo lo vinculado con el capitalismo global y los tratados
de libre comercio ¿Son 100% negativos estos manejos mercantiles modernos?
¿No tienen nada positivo que aportar? o simplemente la reacción colectiva
surge de las premisas falsas que se asocian a los temas involucrados en las
negociaciones para el comercio mundial y transnacional.
Las consecuencias de mentir, sobre todo por parte de aquellos gobernantes
convencidos de que el fin justifica los medios, suelen ser trágicas. Las
marchas, protestas, linchamientos, revoluciones o guerras civiles casi
siempre van de la mano de una pérdida total de confianza, forjada en el
crisol de las mentiras. Uno de los resultados del mentir –en discursos,
campañas publicitarias, declaraciones o informes- en siglo XXI es que los
efectos se agravan y acumulan negativamente en relación directa a la
multiplicidad de los impactos –por lo repetitivo de los medios electrónicos-
y la amplitud de las audiencias. Los estados neuróticos del que miente y de
los engañados, son el principal obstáculo de la felicidad individual y
colectiva en un mundo donde la realidad es distorsionada o enmascarada con
mil imágenes y un millón de palabras falsas.
Cada lector puede darme un sin fin de percepciones que le producen
desconfianza, a partir de las simulaciones lanzadas por sus gobernantes: CFE
es una empresa de clase mundial, cuyo principal interés es la satisfacción
de sus clientes. Esta premisa, se torna falsa para el usuario, porque desde
el 071 de atención a las quejas de usuarios, la relación es impersonal y
desvinculada, pues el servicio, no pertenece a la empresa; se trata de un
"call center" cuyas condiciones de contratación o capacitación de sus
operadores resultad deplorable y la vinculación con los otros sub
contratistas –el que le tiene que corregir la sobrecarga, o resolver el
corte de suministro, el daño a sus enseres etc.- es francamente inexistente.
Los designados para dar mantenimiento a las líneas de suministro, los
medidores, los transformadores, lejos de ser un servicio público son en
realidad contratistas y sub contratistas; es decir un negocio de
particulares confabulados con los burócratas que otorgan los contratos, en
los cuales la responsabilidad siempre está diluida. Esto resulta en; la
imposibilidad para los clientes de encontrar un responsable del mal servicio,
los cobros injustificados, las amenazas –hay más de un ciudadano al que se
le ha dicho que si impide el cambio de su medidor, puede ser acusado de un
delito por destrucción de vías de comunicación ¡¡¡?! y otras aberraciones
como esa- los cortes del servicio, las peticiones de dinero por el servicio,
etc.
Si usted pregunta al IFAI sobre el tema del gas, la energía eléctrica, el
agua[1], el precio de la gasolina etc. se encontrará con que muchos datos no
se los puede dar, pues están en el ámbito de lo privado con empresas como:
Petrofac Facilities Management Limited o Administradora en Proyectos de
Campos, S.A. de C.V., ICISA, y otras tantas[2] como la empresa española
Iberdrola, a la cual se le ha dado carta blanca para el manejo de energía
eólica y de otro tipo aun cuando mundialmente hay juicios por fraude en
contra de ellos. ¿Cómo confiar en simulaciones ocultas detrás de un informe
acerca de los 3 millones de nuevos propietarios –que en realidad son
deudores hipotecarios- si cotidianamente estos mexicanos se ven despojados
de su casa, pagada en abonos con el producto de su trabajo, por empresas
extranjeras –canadienses muchas de ellas- a las cuales el gobierno ha
transferido la cartera de crédito? ¿No sería más honesto informar, los
alcances de las condiciones en que se firmó el TLC, que a partir del 2003,
deja prácticamente fuera del ámbito nacional al sector energético? ¿Cómo
lavar con la simulación la sangre derramada, para detener el abuso de
capitalistas extranjeros a los cuales poco o nada les importa el tema de
seguir financiando un desarrollo interno al cual se ha decapitado en el
último decenio? Si son ya las empresas transnacionales las que nos venden
energía, gasolina, agua, alimentos, seguridad, educación, manejo de
reclusorios y todo lo que se supone es responsabilidad del sector público ¿Porque
no se admite y se asumen los costos –políticos, sociales, económicos y
judiciales- de ello?
El pueblo no es tonto. En exceso de prudencia aguanta, espera cambios
fundamentales, aporta, escribe, se expresa, pero también tiene un límite.
Los jóvenes españoles, chilenos, griegos y de muchas otras latitudes, saben
que las cosas no están bien, Desean un futuro, cuando menos igual al cual,
según sus padres y abuelos les platicamos, se nos garantizó educación,
permeabilidad social, trabajo, vivienda y ciertos estándares de disfrute
intelectual y social. ¿Tendrán que multiplicarse los sacrificados en huelgas
de hambre, muertes violentas y privaciones ilegales de los derechos
fundamentales para que se den auténticos cambios? Las simulaciones no son
otra cosa que mentiras y estas provocan angustia, inquietud y violencia. El
único antídoto, es la Verdad, que a final del día solo puede ser asumida por
los íntegros, los nobles de espíritu y los valientes. Pensemos en ello y
exijamos a los aspirantes en las próximas elecciones, pruebas fehacientes de
contar con dichas cualidades.
[1] ¿Analizó la declaración el titular de CONAGUA, en la cual se lava las
manos por las inundaciones de varias colonias en la zona conurbada del Valle
de México pues la presa es de un particular? ¿Qué esas concesiones o
licitaciones son a título de golpe de suerte sin responsabilidad ni para
quien las otorga ni para el beneficiario?
[2] –han sido 25 los últimos contratos “de riesgo” autorizados por PEMEX
Exploración y Producción en las últimas semanas contraviniendo La
Constitución y causando un perjuicio a la nación por mas del 80% del valor
petrolero, recurso de todos los mexicanos-
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