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INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Regina Martínez: otro crimen infame

* Clima de hostilidad para el periodismo crítico * Entre sus temas: los 35 ejecutados de Boca del Río; los tuiteros encarcelados, y las finanzas de Veracruz * Javier Duarte quiso dormir a Julio Scherer * “No le creemos” al gobierno de Veracruz, le respondió el fundador de Proceso * Tres puntos le saca López Obrador a Peña Nieto en Coatza

Puntillosa, la pluma periodística de Regina Martínez Pérez solía describir al Veracruz traumático, el Veracruz real, el Veracruz injusto, la política sucia, el atropello a la ley, hasta que su vida quedó segada por un hecho irracional de violencia.

Murió la madrugada del sábado 28, golpeada en el rostro y el cuerpo, acaso torturada, finalmente asfixiada, presumiblemente estrangulada, en su hogar de Xalapa, desde donde cubría la corresponsalía de la revista Proceso.

Regina Martínez no era una periodista cualquiera. Su información era veraz; su labor, eminentemente profesional; su norma de conducta, irrebatiblemente ética. Tocaba temas a los que muy pocos le entraban. Libre de conciencia, valiente entre valientes, exhibía las lacras del sistema, al gobernador en turno, a los actores políticos y sociales, a quien torciera el camino.

Sus armas fueron los hechos, las voces desoídas, las víctimas del poder. Escribió para ellos y llevó sus historias a las páginas de Proceso y al infinito alcance de la agencia de noticias APRO, como antes lo hiciera para el diario La Jornada, Notiver y e-consulta. A diario le tomaba el pulso a Veracruz. Informaba del abuso policíaco, de narcoejecuciones, de tuiteros encarcelados por el gobierno de Javier Duarte, de alcaldes aprehendidos, de alcaldes suicidados, de corrupción política, de la crisis financiera que agobia al estado, de fraudes electorales y de mil tópicos más.

Regina Martínez suma su muerte a la de otros cuatro periodistas ultimados en el sexenio duartista: Miguel Angel López Velasco, su hijo Misael López Solana; Yolanda Ordaz, los tres del periódico Notiver, y Noel López Olguín, de Noticias, de Acayucan, y La Verdad, editado en Jáltipan, cuyo denominador común es la impunidad.

En términos de Proceso, el crimen de Regina Martínez “solo pudo darse en esa atmósfera de descomposición y hostilidad” que agobia a los medios independientes y a los periodistas críticos. Es el resultado “de un país descompuesto, de una situación de violencia cotidiana en la que los actos extremos no son la excepción sino la regla cotidiana”.

Veracruz es, ciertamente, un lugar hostil para el ejercicio del periodismo. Es el estado mexicano más peligroso para la actividad informativa, según la organización internacional Artículo 19, que monitorea el hostigamiento contra el periodismo.

Incómoda por su línea crítica, Regina Martínez no era bien vista por los hombres del poder. Uno de sus últimos reportajes —la visita del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, a Veracruz— y el recuadro, bajo la firma de Jenaro Villamil, en que se balconeaba al ex secretario de gobierno y ex procurador, Reynaldo Escobar Pérez, y al ex secretario de Seguridad Pública, Alejandro Montano Guzmán, propiciaron el secuestro de Proceso en Xalapa. A ello se refirió la revista de Julio Scherer García.

“En nuestro caso, son reiterados el secuestro y la compra masiva de ejemplares por parte de quienes se sienten afectados por lo que publicamos”, dijo en su posicionamiento público ante el crimen de Regina.

Veracruz es tierra de nadie para el periodismo crítico. Nada gratuita, esa atmósfera de “descomposición y hostilidad” es fomentada desde las esferas de poder. Su gobernador, Javier Duarte de Ochoa, es repelente a la prensa que lo increpa o lo exhibe por sus frecuentes errores.

Incapaz de cooptar a todos, su gobierno mantiene una escalada contra los periodistas que han incomodado su naciente reinado. Desde el primero día, los ejemplos sobran: encarceló a unos; les fabricó delitos a otros y amagó a muchos más.

A Carlos Jesús Rodríguez, propietario del portal de noticias gobernantes.com le revivió viejas denuncias y un 10 de mayo, hará casi un año, le aplicó la ley. Ya en prisión, fue torturado y, según versiones no desmentidas, violado. Molido a golpes, vomitando sangre, fue trasladado a un hospital particular, a riesgo de que se hubiera muerto en el penal veracruzano de Pacho Viejo.

Ejecutor de aquella faena, fue el entonces procurador Reynaldo Escobar Pérez, hoy candidato “de lujo” del PRI a diputado federal por Xalapa, como suyo fue el encarcelamiento de tuiteros y protagonista del escándalo por el hallazgo de 35 cadáveres en la zona turística de Boca del Río, a quienes imputó, falseando información, vínculos con el narcotráfico. La mayoría eran inocentes, de vida limpia, transparente, no como Reynaldo.

Abusivo del poder, Javier Duarte se ensañó también con dos usuarios de Twitter: María de Jesús Bravo Pagola y Gilberto Martínez Vera, por la difusión errónea de mensajes —no suyos sino tomados de portales de noticas— que hablaban de ataques a estudiantes por parte del crimen organizado en el puerto de Veracruz. Los acusó de terrorismo y sabotaje equiparado y luego, tras reconocer que carecía de marco legal para procesarlos, dispuso que se legislara para crear el delito de “perturbación del orden público”. Así, falsamente generoso, los dejó ir.

Metió a la cárcel al columnista Jorge Ricárez Manriquez. Su Procuraduría le fabricó el delito de extorsión en agravio del delfín del gobernador, el alcalde de Túxpan, Alberto Silva Ramos, mediante una celada armada en las mazmorras del poder. Luego, en un juicio vertiginoso, se le sentenció.

Duarte es intolerante con los periodistas incómodos. Quiere hundirlos, confinarlos a una celda, verlos tras las rejas, marginados de los medios, así sea mal empleando su poder.

Convulso Veracruz, hostil su ambiente para la prensa de denuncia, la muerte de Regina Martínez es un hecho trágico para la sociedad y para el gremio.

Regina Martínez era contundente, documentada, los hilos de la corrupción en sus manos, la pista del agravio social en sus notas y reportajes.

Tres de ellos, irritantes para el gobierno de Javier Duarte, fueron especialmente reveladores: los 35 ejecutados por el narco en la zona turística de Veracruz y el casi centenar de muertos del régimen duartista; la deuda y crisis financiera y la sospechosa renegociación de 18 mil millones de pesos, así como el pasivo con proveedores y prestadores de servicios, y la utilización de aparato de poder duartista a favor del candidato presidencial Enrique Peña Nieto.

Regina escribió profusamente, siguió la pista periodística de los tuiteros encarcelados; de los alcaldes involucrados en hechos delictivos; de la desaparición de migrantes; de procesos electorales con mil sospechas de fraude, de los 25 millones incautados al gobierno de Veracruz por parte de la Procuraduría General de la República y la sospecha de un desvío de fondos para la campaña presidencial del PRI.

En ese clima hostil para la prensa veracruzana, incontrolable ella para el gobierno duartista, Regina fue asesinada la madrugada del sábado 28. Desaparecieron su computadora lap-top y dos teléfonos celulares. No fue un ataque sexual sino un homicidio grave, previa tortura.

Infame el crimen, no puede quedar impune. No lo puede dejar así el gremio de los periodistas, en el que ella tanto brilló y al que tanto honró.

Por su memoria, se le debe hacer justicia.

Archivo muerto

Inédito retrato, estampa para el morbo: frente a Javier Duarte, el gober imperfecto de Veracruz, don Julio Scherer García, fundador y propietario de la revista Proceso; su director, Rafael Rodríguez Castañeda, y el subdirector, Salvador Corro, el veterano reportero que siempre cubrió la fuente obrera, temas petroleros y El Búfalo, el narcorrancho de Rafael Caro Quintero. Incisivo, como es él, Scherer reclama por la vida de Regina Martínez, su corresponsal en Veracruz, asesinada la madrugada del sábado 28, en Xalapa. Duarte habla, explica, intenta persuadir con rollo mareador, las manos vacías, los ojos de asombro. La Procuraduría hará su mejor esfuerzo, dice. Compromete su seguridad de que esclarecerá el crimen. “Se investigará hasta las últimas consecuencias”, resume Javier Duarte. Trillada, sobadísima, la frase hipócrita, hueca, cala hondo, irrita. Es tomadura de pelo. Implacable, don Julio le responde: “No le creemos”. ¿Qué habrá pasado por la mente del gobernador de Veracruz en ese instante, frente a él el periodista más respetado de México, uno de los más influyentes a nivel mundial, con la frase “no le creemos”? Proceso pidió tener actuación en la comisión especial que investigará el crimen de Regina Martínez. Jorge Carrasco Arraizaga será los ojos y los oídos de Proceso. Creer que a Julio Scherer se le puede tomar el pelo, es una osadía, don Javier… No ha de dormir Marco César Theurel Cotero con la titánica misión que le ha sido encomendada: hacer ganar al candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, en el distrito de Coatzacoalcos. El Gel Boy llegó a su techo en el sur de Veracruz y viene en caída libre. Hace un mes, en marzo, el Peje López Obrador le aventajaba por 2 puntos en las preferencias electorales en este distrito; hoy ya son 3 puntos y tiende a incrementarse. Theurel, que de operación electoral sabe nada, de alcalde todavía menos, tiene el encargo de evitar la derrota de Peña Nieto o su futuro politico se extinguirá. Así de fácil y así de sombrío. El Peje del PRD, pese a que su República Amorosa es cuento puro, demagogia de campaña, máscara para ocultar sus rencores y frustraciones, sigue siendo un imán para la taquilla electoral. Ya supera al candidato el PRI en Coatzacoalcos y se le despega…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

MARTÍN PADUA, PEÑA NIETO Y LOS ZETAS

* El deshonroso tercer lugar de Josefina * Rocío Nahle y las tribus * Perredistas de membrete * El secretario particular de Marcos y los negocios * Radio Hit, propagandista del PRI * En la mira del IFE * Ponciano Vázquez se queda solo

Priísta de corazón, deslindado del panismo, Martín Padua Zúñiga tenía en su agenda política adherirse al candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, e integrarse a su camarilla electoral. Lo hubiera hecho, de no ser porque el Ejército lo aprehendió por presuntos vínculos con la organización criminal de los zetas.

Martín Padua llegó a la alcaldía de Chinameca, al sur de Veracruz, municipio enclavado en la sierra de Soteapan, bajo las siglas del Partido Acción Nacional, en 2010. Gris, sin militancia azul, emergido de la sociedad civil, caminó los primeros meses con la bandera de la pobreza y la marginación, las ganas de servir y el compromiso social.

En una región pobre, con un presupuesto exiguo, su futuro era incierto. Se plegó a la norma, a la gestión de recursos provenientes de programas federales, a la misericordia institucional. Alzaba el teléfono; pedía programas. Tocaba puertas, las del PAN y las de los operadores panistas, con el anhelo de aterrizar dinero y saldar rezagos. Eso decía.

Sumó capital y adeptos, inserto en el Consejo de Gobierno Indígena y Popular del Sur de Veracruz. Ahí tuvo margen de operación, aliado a alcaldes perredistas y a su máxima figura, el ex presidente municipal de Tatahuicapan, Esteban Bautista Hernández, hoy candidato del Partido de la Revolución Democrática a la diputación federal por el distrido de Cosoleacaque.

Pronto cambió. Cuando la dirigencia del PRI estatal instrumentó la cooptación de alcaldes de oposición, en tiempos de Héctor Yunes Landa, Martín Padua se volvió escurridizo, tangencial, virtualmente inalcanzable.

Tipo polémico, cuestionado entre los suyos, con fama de “andar en malos pasos”, Martín Padua Zúñiga figuraba en la lista de los alcaldes de oposición que en mayo próximo se pronunciarían a favor del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, se enfundarían la playera roja y treparían al carro de la Revolución.

No le dio tiempo. El martes 17, por la tarde, fue aprehendido por elementos del Ejército durante una balacera en Minatitlán desatada por una célula de la organización criminal zetas. Fueron detenidos otros cinco individuos, entre ellos el ex candidato a regidor panista por el municipio de Minatitlán, en 2007, Eligio Aurelio Ramírez Amores; José Carmen Fragoso Martínez, alias “El Comandante Reyes” o “El Conchas”, líder de los zetas en el sur de Veracruz; Gregorio Román Barradas, “El Rochi”; Sergio López Ramírez, “La Cobra”, y Marcos González León, “El Junior”.

De inicio se informó que Martín Padua era víctima de los sicarios, pero luego se esclareció que se hallaba con ellos en una casa de seguridad, marcado así su funesto destino.

Otro nombre surgió: Ignacio Trujillo, ex alcalde de Minatitlán, ex subsecretario de Turismo del gobierno de Veracruz, priísta de lujo, víctima de un secuestro en 2010.

Oficialmente, Trujillo no acompañaba a Padua Zúñiga. Extraoficialmente se divulgó que el gobierno estatal metió las manos por el ex alcalde y logró su liberación.

Trujillo es la pista de la inclinación priísta de Martín Padua. Era —es— su asesor político, según reveló y confirmó la síndica Eduarda Montiel Santiago, quien asumió temporalmente la alcaldía de Chinameca.

“Ignacio Trujillo, era amigo del alcalde Martín Padua, según el mismo munícipe nos decía; que la presencia del ex edil minatitleco (en Chinameca) era por cuestiones de trabajo. Decía que era su asesor”, dijo al periodista Víctor Hugo Gómez Leonardo, de Notimina.

Martín Padua Zúñiga fue trasladado a la ciudad de México, puesto a disposición de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), y finalmente arraigado.

Martín Padua declaró en la SiEDO, el jueves 19, y luego se solicitó su arraigo, el martes 24.

Un día después, el PRI intentó dar la estocada y deslindarse de su vinculación con Martín Padua. Desatada la maquinaria mediática para exhibir los nexos de alcaldes panistas con los zetas, la mayoría priísta en el Congreso de Veracruz tramitó el desafuero.

Sin embargo, fueron frenados por dos diputados del PAN, Martha Lilia Chávez González y Francisco Lara Arano, quienes alertaron que se violaba el proceso legislativo al iniciar un juicio de desafuero cuando el acusado aún se hallaba en calidad de “arraigado” y no de “indiciado”.

Narcoalcalde o no, víctima o delincuente, Martín Padua se hallaba más cerca del PRI que del PAN, partido que lo postuló a la alcaldía de Chinameca, en 2010, como candidato ciudadano.

En mayo próximo, Martín Padua se pronunciaría a favor de Peña Nieto y se uniría a la pandilla electoral del candidato presidencial del PRI en la sierra de Soteapan.

Tendría así, Peña Nieto, su primer alcalde vinculado a los zetas.

Casi lo logra.

Archivo muerto

Desplomada, alicaída, Josefina Vázquez Mota ve extinguirse el paraíso panista en Veracruz. Ha perdido intención de voto; sus operadores en la campaña por la candidatura presidencial la repudian por haberlos traicionado; el PAN es la más viva expresión del caos, desorganizado, a la greña sus corrientes. Ni en sueños tendrá en Veracruz su reserva electoral. Los Yunes azules —Miguel Angel y sus hijos— no representan nada, más que el atraco y el fraude electoral, elementos de la ruptura con las estructuras panistas. Doña Josefina puede sentirse satisfecha. Logra en Veracruz lo que se esperaba de ella: un mísero tercer lugar… Una buena y una mala para Rocío Nahle García: la buena es que unas cuantas tribus del PRD le patentizaron su respaldo; la mala es que esas tribus carecen de operatividad, son una fachada y su militancia es precaria. El jueves 26, la candidata a la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos tácitamente reconoció lo que el PRD venía negando: existe una fractura entre la tormentosa Rocío y las bases perredistas. Desparpajada, sin medir el alcance de sus palabras, dijo que hubo “reconciliación” con las tribus, implícita aceptación del desastre en que se convirtió la campaña del PRD, alejadas las bases por la actitud exclusionista de la candidata Nahle y porque la ven como una imposición de López Obrador. Tirado por la borda un mes de proselitismo, esa reunión sólo tiene impacto mediático, un maquillaje de la crisis perredista en Coatzacoalcos. ¿Qué representa, por ejemplo, Armando Rotter Maldonado, a quien el PRD expulsó de sus filas por haberse pasado a las filas panistas, y quien ante la imposición de Rocío Nahle como candidata a la diputación federal, expresó que su voto sería para el abanderado del PAN, Jesús Serrano Carrillo? ¿De qué le sirve el ex regidor Alejandro Wong Ramos, quien nunca ha podido integrar una lista de representantes generales para una elección, porque simplemente tiene amigos pero no operadores políticos? ¿De qué le sirve Jesús Gómez Constantino, también sin adeptos que lo respalden, militante pseudoamarillo, que en la elección municipal de 2008 repartía propaganda del entonces candidato panista a la alcaldía, Rafael Garcia Bringas, por 60 pesos diarios? Lo de ayer fue un show de magros efectos políticos… De buena fuente se sabe que Sergio Cortés, secretario particular del alcalde de Coatzacoalcos, Marco César Theurel Cotero, tiene las manos metidas en la proveeduría al ayuntamiento. Refiere el informante que el joven Sergio ha arrimado a un hermano incómodo como proveedor de papelería y de cámaras de seguridad, así como de mantenimiento a equipos de cómputo, cuyo beneficio está en los contratos que a ellos sí les fluyen mientras a otras empresas con las mismas aspiraciones y mejor precio, les dan con la puerta en la nariz… Recurrente, rebelde, Radio Hit se halla en la mira del Consejo Distrital del IFE. Ha desoído los llamados, sugerencias, reflexiones en corto, a mantener equidad en su información electoral. No lo ha hecho. Al contrario, en su noticiario estelar, en 92.3 de FM, ha incrementado los tiempos para el candidato priísta a la diputación federal por Coatzacoalcos, Joaquín Caballero Rosiñol, lo que coloca a éste en un predicamento y a centímetros de otra queja de los partidos rivales, ahora sospechoso de comprar indebidamente —y bajo el agua— tiempo radiofónicos. Conminado a difundir de manera equitativa la información de los partidos y sus candidatos, Radio Hit persiste en violentar el Reglamento de Radio y Televisión en Materia Electoral, a sabiendas que como concesión del Estado, debe acatar lineamientos federales específicos. El jueves 26, durante la sesión del Consejo Distrital del IFE, la estación radiofónica del ingeniero Carlos Caballero Mendoza fue balconeada y exhibida. Su caso será turnado al seno del IFE nacional… Bisoño, novato, la política es un mundo desconocido para Ponciano Vázquez Parissi, candidato del PRI a la diputación por el distrito de Cosoleacaque. De su traición al PAN, partido que llevó a su hermano Cirilo a la alcaldía, no obtuvo utilidad práctica a no ser los recursos para hacer campaña. Provocó, eso sí, la reacción del panismo que hoy lo repudia y no lo sigue en u aventura de ser legislador. Entre los priístas tampoco encaja. Dos grupos, el de la familia Merlín, a quienes los Vázquez le abollaron el cacicazgo, y el del ex alcalde Cuauhtémoc Cadena Pérez, ya operan para acabarlo en la elección del 1 de julio. Lo último que le quedaba eran lo priístas del diputado federal Antonio Benítez Lucho y de la diputada local Isela González, con quienes acaba de romper lanzas. O sea, Ponciano Vázquez labra su derrota y, consecuentemente, la del PRI en el difícil distrito de Cosoleacaque…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Tragedia y lucro político

* Multa de 800 salarios mínimos al PRI * Colocó propaganda en áreas de equipamiento urbano * El sainete entre Theurel y La Guachi * Funcionarios ineficientes con salario de 40 mil mensuales * León Mendívil, salvavidas para la campaña de Rocío Nahle * Juzgado federal niega amparo a Tony Macías

Marcado por la tragedia, Veracruz vive días de profundo dolor, sacudida su realidad por la muerte de 44 personas, veracruzanos en su mayoría, gente de bien, en un accidente carretero entre Alamo y Potrero del Llano, al norte de la entidad.

Aquel viernes 20, horas después del infausto suceso, se sabría que algunos de ellos viajaban en la búsqueda de un mejor destino. Movidos por la falta de empleo, se habían contratado en los campos de algodón de Coahuila, convertidos en jornaleros de zonas agrícolas que ofrecen lo que Veracruz no da.

Otros más intentarían de llegar a la frontera con Estados Unidos. Habían padres e hijos que visitarían a familiares en el norte mexicano, y otros tenían como destino Monterrey.

Viajaban 70 personas en aquel autobús, evidente el sobrecupo, unos sentados y otros de pie, en un sacrificio brutal, sus cuerpos en el límite, cuando al filo de las 4:30 de la madrugada fue impactado de frente por la caja de un trailer que se desprendió de la cabina que lo remolcaba y literalmente se proyectó y lo despedazó.

Aquel momento no sólo produjo muerte y desolación. Retrató un serial de corrupción en el manejo del transporte público federal —el tráiler llevaba un evidente sobrepeso y el autobús iba sobrecargado de pasajeros— y la incapacidad del gobierno veracruzano para generar las condiciones de empleo que arraiguen a los veracruzanos a sus lugares de residencia.

Aquellas víctimas mortales, y quienes por fortuna sobrevivieron, abordaron aquel autobús movidos por su precaria situación económica. Pagaron un boleto barato y al final los sorprendió la muerte.

Afloró el Veracruz expulsor de mano de obra; el campo veracruzano jodido, que denota la falta de proyectos productivos dirigidos a abatir el desempleo, negación total, contundente del “estado próspero” del que tanto alardea el gobernador Javier Duarte de Ochoa.

Electrizante, ese episodio de muerte también retrató el alma mezquina de los políticos. Los exhibió rapaces, ventajosos y oportunistas.

Javier Duarte convirtió su “solidaridad” en una estrategia de imagen pública. Su área de comunicación social implementó un bombardeó informativo para difundir los buenos oficios del régimen duartista con respecto a las víctimas del carreterazo de Alamo; la mejor disposición para sufragar los gastosmédicos y funerarios; la visita del gobernador y su esposa Karime Macías Tubilla a las clínicas en que se hallaban los lesionados; las instrucciones del secretario de Salud Pablo Anaya y del director del DIF, Juan Antonio Nemi Dib.

Marco César Theurel Cotero, alcalde de Coatzacoalcos, y su esposa Guadalupe Félix Porras, usaron su aparato mediático para aterrizar su cara noble, sufrida, con las víctimas de la tragedia. Publicitaron la contratación de un autobús para trasladar a los familiares de las víctimas a los hospitales y a los sitios en que fueron confinados los cuerpos de los fallecidos. Show puro, puro show.

Unico en su género, Héctor Yunes Landa, candidato priísta a la senaduría por Veracruz, exigió investigar y deslindar responsabilidades de quien provocó el accidente y de quienes permiten camiones con sobrecupo y transporte con sobrecarga.

Su compañero andanzas, José Francisco Yunes Zorrilla, fue más burdo. Dijo que su interés por llegar al Senado “es para poder racionar cuál es el equilibrio que tienen estados y regiones como Veracruz”, a propósito de la migración de jornaleros porque el campo veracruzano no garantiza mejores niveles de vida.

Pepenadores de la tragedia ajena, los políticos son repelentes al dolor de otros. Lucran, sin embargo, con la adversidad; se promueven y dimensionan su imagen, montados en un hecho inafusto; usan a su prensa para proyectar un falso retrato, estampa de una angustia que ni remotamente sienten.

Profundamente hipócrita es la conmiseración política. En nada alivia la tristeza de los demás. Engaña y miente. Pero, frágil como es, trasluce el malsano interés de quien la practica.

De esa calaña son quienes la profesan.

Archivo muerto

Multa al PRI por 800 salarios mínimos y retiro de propaganda, determinó el Consejo Distrital el IFE en Coatzacoalcos por el uso de áreas de equipamiento urbano. Sesionó la noche del domingo 22 y emitió su acuerdo, con el voto a favor de los seis consejeros ciudadanos y el voto en contra del consejero presidente, Juan José Zamudio Ramírez, quien se pronunció por una amonestación contra el tricolor y sus candidatos. La queja fue interpuesta el lunes 16 por el representante del Partido Acción Nacional, Víctor Hugo Espinosa Hernández, quien acreditó que el tricolor colocó propaganda de sus candidatos en el puente peatonal de la avenida universidad a la altura de la colonia Teresa Morales; una barda perimetral en el municipio de Agua Dulce y un bastidor en la confluencia de las calles Gloria Corrales y General Anaya. El PRI fue multado con 300 salarios mínimos; el candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, 200; el candidato a diputado federal por Coatzacoalcos, Joaquín Caballero Rosiñol, 200, y aspirante a senador por Veracruz, José Yunes Zorrilla, 100 salarios mínimos. Se espera que el PRI y sus candidatos interpongan recursos de revisión y que el Consejo Local del IFE, con sede en Xalapa, atenúe la sanción y que la reduzca a una amonestación… Incorregible, fiel a su multipolaridad, el alcalde de Coatzacoalcos, Marco César Theurel Cotero, protagonizó otro sainete el día que entregó la pavimentación de la calle Reforma, en la colonia Puerto México. Ese 22 de marzo recibió el reclamo de los vecinos por errores en la construcción. Llamó a la supervisora, Lourdes Carrión, la escaneó, puso cara agria y la despidió, sin reparar en que es madre de tres hijos y cabeza de su hogar. Turnó el caso a su secretario de Obras, Daniel Aguilar Avendaño, conminado éste a corregir las fallas un plazo de 15 días; de no hacerlo, la próxima visita sería con otro titular de Obras. Vino lo mejor. Un show con la subdirectora Técnica, Irma León, alias La Guachinanga, a las puertas de una bodega clandestina. Episodio inédito de la novela “El Multipolar”, tan explosivo como el del audio con el constructor Mario Alberto Escobar Guzmán, el Travis… Presume el tesorero municipal de Coatzacoalcos, Daniel Jiménez Medina, que ante el recorte de participaciones federales, habrá que ajustar el gasto corriente y de ser necesario, al personal de confianza. Por fin dijo algo inteligente el señor de las finanzas. Pueden comenzar por los funcionarios ineficientes. Uno de ellos es el secretario de Gobierno, Roberto Salas, cuyo salario quincenal es de 20 mil pesos, o sea 40 mil al mes, más sobresueldo de otro tanto. Además de ser un cero a la izquierda, Roberto Salas ha provocado zafarranchos como el de las promotoras sociales por el engaño del ayuntamiento en la asignación gratuita de baños ecológicos durante el Carnaval Coatzacoalcos 2012, como se les había prometido, y que terminaron en manos del grupo de la ex alcaldesa de Minatitlán, Guadalupe Porras David. Como Roberto Salas, hay por lo menos 20 funcionarios a quienes se les paga un salario alto y que, por supuesto, no justifican. Por ahí debiera empezar el recorte… Tiene más colmillo que años —y eso que suman muchos— el viejo perredista Antonio León Mendívil, pero difícilmente podrá rescatar la campaña de Rocío Nahle García a la diputación federal por Coatzacoalcos. Llega como apagafuegos el ex dirigente del PRD en Veracruz cuando las tribus se comen viva a su candidata, la ignoran, exhiben sus limitaciones, su soberbia, sus ganas de mal inventar una campaña política, su historial de fracasos. Complicada, difícil, la encomienda de León Mendívil pareciera misión imposible. Rocío Nahle encabeza una campaña descompuesta; su bunker de mando es un desierto; su mensaje no impacta a nadie. Desairada por el perredismo, es presa del escarnio amarillo; le llaman la “Llanera Solitita”. Cree doña Rocío que para ganar la elección basta con colgarse del efecto López Obrador, con el riesgo de que no le alcance… Peladísimo con la justicia federal, el suegro incómodo de Veracruz, Jesús Antonio Macías Yazegey. Acaba de serle negado un amparo contra actos de la Junta de Conciliación número 8, que emplazó al propietario del Parque Tecnológico Puerto México y de la empresa Frutas y Verduras de Veracruz, en el juicio laboral 1449/X/2009/VIII por conflictos con sus trabajadores. El Juzgado Noveno de Distrito, según el expediente 186/2012, sostiene que Tony Macías no acreditó que fue emplazado ilegalmente, como dijo, el 14 y 15 de enero de 2010. Revelador, el caso deja a flote que el suegro incómodo del gobernador Javier Duarte tiene ahora a su servicio un abogadazo de mala muerte y de malos resultados, Gustavo Sánchez Guerrero, quien antes fuera director jurídico del Instituto Veracruzano de Desarrollo Urbano Regional y Vivienda (INVIVIENDA), desde donde se orquestó un sinnúmero de despojos, entre otros el de la reserva territorial de Coatzacoalcos para entregársela a Tony Macías, negocio turbio, construido con recursos públicos que le allegó su yerno, el entonces secretario de Finanzas de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Theurel y Marcelo, dos cínicos en apuros

* La mano sucia del regidor Phínder * Rosa Chapol y el negocio de la prostitución * Bono de 400 mil para silenciar regidores * Denuncia el PAN a Caballero * Promueve sacerdote católico al candidato del PRI * Corintia Cruz, la nueva estrella del duartismo

Enemigos cordiales, Marcelo Montiel Montiel y Marco César Theurel Cotero mantuvieron una sorda rivalidad, odios personales, rencores políticos, hasta que el riesgo de que el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, sea derrotado en el distrito de Coatzacoalcos, los obligó a pactar una tregua.

Su historia es trompicada, como los romances épicos, tan tórridos como imposibles.

Políticamente inexistente, burócrata del poder, director de Obas Públicas Municipales, Marcos Theurel fue proyectado por Marcelo Montiel cuando pretendió imponerlo como su sucesor en la alcaldía de Coatzacoalcos en el año 2004. De ese regateo con el PRI, Marcelo logró una diputación local y a Theurel lo colocó a las puertas del gobierno de Veracruz.

Ahí se marcó la ruptura. Theurel se alejó de Marcelo Montiel al ingresar al círculo de la fidelidad. Ser subsecretario y luego secretario de Comunicaciones, en un lapso de seis años, marcó su deslinde del marcelismo y la construcción de un proyecto personal que, por sus nulos resultados, se enfila al fracaso.

Cuando Fidel Herrera decidió que Theurel fuera el nuevo alcalde de Coatzacoalcos, en 2010, Marcelo Montiel se vio forzado a apoyar una candidatura que de origen parecía muerta. Aún así, le entró. Insertó sus operadores políticos en la campaña y promovió la imagen de Marcos sin importar rebasar los techos financieros y sin reparar en que se cometía un delito electoral.

Impopular, desconocido para el electorado, con fama de transa e ineficiente —puentes que se caían o que había dejado inconclusos, carreteras fantasmas y el supernegocio del contratismo—, Marcos Theurel tuvo una campaña fatal. No se enganchaba con los votantes; traslucía fastidio, y el rechazo de la sociedad era evidente. Si ganó por un estrecho margen, fue porque su contrincante, el ex priísta Gonzalo Guízar Valladares, candidato del PAN, cargaba con fama de porro y sus hermanos confrontaban diversas denuncias penales y acusaciones por despojo de terrenos.

Culpó a su antiguo protector de diseñar un escenario de derrota y colocarlo al borde del abismo. Dominado por el rencor, ya en la alcaldía de Coatzacoalcos, pretendió entonces desmantelar al marcelismo. Reclutó a algunos de los operadores de Montiel, los colocó en áreas de dirección, los endulzó y les permitió hacer negocios con cargo al erario público. Luego los pateó, los echó a la calle y los ridiculizó.

A las infanterías del grupo marcelista, insertadas en la nómina municipal, algunos basificados en el ayuntamiento, amagó con dejarlos sin empleo. Se valió del sindicato y los ridiculizó filtrando a los medios de comunicación sus nombres. Al final, dio marcha atrás cuando en Xalapa se expuso que muchos de esos operadores priístas habían contribuido a que Javier Duarte de Ochoa fuera gobernador de Veracruz.

Paranoico del poder, Theurel gusta de espiar a funcionarios y empleados, a sus enemigos pero también a sus amigos. Al ex secretario de Desarrollo Social, Mario Malpica Medel, marcelista, lo exibió como un funcionario corrupto, basado en que lo había grabado. “Tenemos inteligencia”, presumió sin percatarse que su voz era registrada en un audio y luego puesta en Youtube. Espía, espiado.

Theurel es explosivo; Marcelo Montiel no. Marcelo es perverso, insensible, implacable. Retorcido, dos caras, doble lenguaje, Marcelo pega desde las sombras. Tenebroso, habla al oído, desprestigia, malinforma, golpea y agravia. Así ha logrado convertir a Theurel en un apestado en los círculos de poder de Veracruz.

Su último affaire ocurrió hace un mes. Lo provocó la difusión de un audio en que se escucha al alcalde Theurel proferir mentadas de madre y amenazas al constructor Mario Alberto Escobar Guzmán, Travis, por el cobro de obras y arrendamiento.

Theurel acusó al marcelismo de estar detrás de la difusión de la grabación y estimular el escándalo. No tuvo cómo justificar su prepotencia. Dijo que era un montaje y que pretendían extorsionarlo. Cobarde, le faltó valor para enfrentar el peso de su sucia palabrería.

Sin argumento alguno, a Marcos Theurel lo único que le quedó decir es que su administración es “pésele a quien le pese y duélale a quien le duela” la mejor en la historia de Coatzacoalcos.

Hoy, la tormentosa relación ha cambiado. Marcelo Montiel y Marcos Theurel fueron conminados a pactar una tregua, cariñosearse de nuevo. Marcelo, comprometido a no interferir en la encomienda de garantizar la victoria del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, labor encomendada al inoperante Marcos Theurel, y éste obligado a no frustrar la diputación para el nuevo favorito de corte marcelista, Joaquín Caballero Rosiñol.

Así aparecieron el lunes 9, sonrientes, al suscribir el pacto de no agresión por el proyecto priísta ante el riesgo de que Peña Nieto sea derrotado por el perredista Andrés Manuel López Obrador. Y es que desde 1982, siendo candidato Miguel de la Madrid Hurtado, ningún candidato presidencial priísta ha salvado la aduana de Coatzacoalcos.

De ambos, uno con la operación política y el otro con los recursos públicos a su alcance, depende evitar la debacle priísta. No hacerlo significará seis años de oscuridad. Andan, pues, en apuros.

Cínicos, desvergonzados, por la causa del PRI, Marcelo Montiel y Marcos Theurel guardan sus agravios para mejores tiempos.

Hoy es hora de tragar sapos y sonreír.

Archivo muerto

Alfredo Phinder Villalón es la decepción de los panistas. Asiduo al poder y a los privilegios que da ser regidor séptimo municipal en Coatzacoalcos, hizo del cargo un negocio lucrativo. Su brazo derecho, doña Rosa María Chapol, es quien opera un área que produce millones y más millones: la prostitución. Sin funciones oficiales, a espaldas de la ley, doña Rosa Chapol y su hijo Fernando Acua Chapol, regentean las cuotas que pagan las chicas del tacón dorado por ejercer su oficio sin sujetarse a revisiones médicas, sustituida la tarjeta de salud por las mordidas de los dueños de los congales o de las mismas damiselas. Tal usurpación de funciones movió ya al contralor municipal, Rafael Tejeda Patraca, a aplicarle marcaje personal a doña Rosa Chapol y a su retoño, y a exigir una explicación, pues se trata de un delito. Phinder Villalón no es ajeno a las andanzas su protegida. Dos empleados, Roberto y Fernando Mendoza Ordaz, revelaron al área jurídica municipal que el regidor les exigía cantidades de dinero mensual, producto de la inspección de prostitutas. En respuesta, los despidió. Así dejó allanado el terreno para que Rosa María Chapol y su hijo Fernando Acua Chapol lucren con los derechos de piso que pagan las prostitutas y bailarinas teiboleras, cuya extorsión ya provocó una denuncia de 75 de ellas contra la inspectora panista. Hay más... ¿Quiénes son esos regidores a quienes un bono trimestral de 400 mil pesos los amansó y los hizo incondicionales del alcalde Marcos Theurel? Muy sácalepunta le pedían al edil de Coatzacoalcos un informe detallado del fraude cometido por el ex secretario de Obras Públicas Municipales, Adrián Pérez Martínez, según reveló Theurel en el audio en que se le escucha insultar al constructor Mario Alberto Escobar Guzmán, Travis, porque le cobró el millón 800 mil pesos que le adeuda el Ayuntamiento en obras y arrendamiento. Tras el bono, llegó el silencio cómplice… Apenas se libraba de la denuncia que el PRD le enderezó por promoverse en el Paseo de la Alegría, en Nanchital, el candidato del PRI a la diputación federal por Coatzacoalcos, Joaquín Caballero Rosiñol enfrenta la queja del PAN, que lo acusa de usar espacios públicos para colocar su propaganda. Ayer, el representante panista ante el consejo distrital del IFE, Víctor Hugo Espinosa Hernández, documentó el uso de áreas de equipamiento urbano donde el PRI colocó la propaganda de sus candidatos, entre ellos la de Caballero Rosiñol. El sitio específico es un puente peatonal sobre la avenida Universidad, frente a la tienda de autoservicio Chedraui 3, a la altura de la colonia Las Gaviotas. La queja de desahogará el domingo 22… No en el nombre de Dios, sino del padre José Madrigal Ayala, pretende Joaquín Caballero Rosiñol ser diputado federal por Coatzacoalcos. Acudió a misa el candidato del PRI la noche del sábado 7, Misa de Gloria, en la iglesia de Santa María Reina del Rosario, en la colonia El Tesoro, día en que se conmemoraba la resurrección de Jesús. Recibió Caballero el aval del padre Ayala, quien de inmediato lo presentó a los feligreses como el “candidato a diputado federal”, en abierta violación a la legislación religiosa. Ya antes, un mes atrás, el padre Ayala intentó que el priiísta se promoviera entre los católicos de la colonia Lomas de Barrillas, donde sensatamente el sacerdote del lugar se negó a seguirle el juego. La política desde los púlpitos es delito y lo hacen por igual católicos que cristianos. Esta vez el protagonista fue el padre José Ayala quesque por agradecimiento al candidato Caballero. ¿Lo sabrá el obispo Rutilo Muñoz?… Nueva estrella en el firmamento duartista, es Corintia Cruz Oregon. Brilla con luz propia la regidora priísta de Xalapa; rinde informe de labores; opaca a la alcaldesa Elizabeth Morales García; tiene sobre sí los reflectores que a otros se les niegan, incluida la prensa oficialista y todo el aparato de gobierno, al pendiente de tan trascendente comisión municipal a su cargo, la de juventud y deporte. De la mano del gobernador Javier Duarte, su futuro es prometedor, quizá la próxima diputación local por la capital de Veracruz o una secretaría en el gabinete estatal, donde será la dama más poderosa del régimen actual, igual o más influyente que la misma Karime Macías de Duarte, ésta sí confinada a sus labores en el DIF. Las priístas de renombre tendrán que esperar. Lo que hay que ver…

 

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