|
ENTÉRESE DESDE SU
MOVIL, CONECTESE A INTERNET Y SOLO ESCRIBA: http://eljejen.com |
|
|
|
RECOMIENDE ESTE CONTENIDO |
|
INFORME ROJO
ITESCO: obligados a adorar a Peña Nieto* Theurel desacata al Tribunal de lo Contencioso * Cuentas chuecas en los carnavales de Coatza * Rocío Nahle engañó a Rotter * La candidata del PRD y Mariano Moreno * Un pederasta opera votos para Das Pena Nieto Al ITESCO —Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos— lo distingue su mala fama, historias de corrupción, tráfico de contratos millonarios por obras industriales que no realiza y el uso de su plantel escolar con fines electorales. Su compromiso con el PRI es inquebrantable. Días atrás aportó miles de jóvenes para respaldar al candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, desvencijado públicamente desde su visita a la Universidad Iberoamericana, corrido, autoincriminado en la represión en San Salvador Atenco, acusado de asesino, y desde entonces objeto de marchas de repudio en todo el país. Aquí, frente a las muestras de rechazo al proyecto Peña Nieto, el priísmo de Coatzacoalcos orquestó actos de desagravio, un ejercicio inútil frente a argumentos tan sólidos del estudiantado nacional, el movimiento @YoSoy132, como la corrupción en el Estado de México, la imposición del candidato del PRI y el manejo turbio, sesgado, mal intencionado de los medios de comunicación, concretamente Televisa y TV Azteca, financiados con miles de millones de pesos. Congregados por el PRI, el sábado 26, los estudiantes del ITESCO no podían faltar. Y si lo hacían, sabrían para qué es el poder. Horas antes, vía las redes sociales, inició la denuncia anónima de alumnos que advertían la presión de directivos y maestros para que acudieran a “respaldar” al candidato presidencial priísta. Una de ellas apareció en Facebook y fue comentado profusamente en Twitter. Describía la sutileza con que se les obligó a integrarse al contingente de borregos de manera “voluntaria”. “Soy estudiante del ITESCO y al igual que otros compañeros me siento inconforme ante los actos tan bárbaros que ‘OBLIGAN’ a hacer a sus alumnos, pues aparte de la cita el día de hoy a las 18:00 horas (ya publicada en #YoSoy132 Coatzacoalcos), también citaron este mismo día para una reunión en el Hemiciclo de los niños héroes en apoyo a EPN, los cuales, si no iban, los iban a ‘trabar’ tales fueron las palabras de los ‘maestros’ para obligarnos a ir. Yo por mi parte no me presté porque creen que nos pueden obligar a votar por EPN”. No es todo. La coacción fue iniciada semanas atrás. Así lo cuenta el alumno que denunció el hecho, obviamente sin revelar su identidad, versión corroborada por otras fuentes. “Hace unas 3 o 4 semanas, a ALGUNOS alumnos de esta misma institución, de forma ‘secreta’ se les pidió sus respectivas IFE (credenciales para votar) haciéndoselas regresar en 3 días. Esto por instrucciones de una de las autoridades de dicho plantel para que cada profesor cumpliera con 10 IFE a cambio de calificación aprobatoria”. Pidió el alumno difundir ese comunicado, y así se hizo en Facebook. Concluyó con una frase lapidaria: “Es indignante que esto suceda en un INSTITUTO TECNOLOGICO”. Es indignante pero no es novedoso. Su director es Juan Manuel Orozco, ex regidor priísta en el Ayuntamiento de Minatitlán que presidió la ex alcaldesa Guadalupe Porras David, el más corrupto en la historia de aquel municipio. El ITESCO representa una forma visible de manipulación estudiantil, cuyo auge se dio durante la campaña de Javier Duarte de Ochoa al gobierno de Veracruz. En la parálisis por una crisis del transporte, derivada por el aumento unilateral de tarifas por parte de los concesionarios, el entonces candidato priísta Javier Duarte lucró y trató de sacar raja del conflicto. Hizo escala en su trayecto desde el aeropuerto de Canticas hacia el centro de Coatzacoalcos. Paró en el ITESCO, cuyos alumnos se hallaban en su interior sin poder abandonar el plantel, tácitamente secuestrados. Ahí ofreció Duarte intervenir y lograr una solución. Nadie le creyó. Otra denuncia en la primera gira de Miguel Angel Yunes Linares, entonces candidato del PAN al gobierno de Veracruz. En el hotel Terranova, dos catedráticos del ITESCO denunciaron las formas de coacción para que alumnos y maestros se alinearan con el PRI, conminados a realizar proselitismo y a comprometer su voto. Tras la elección, el entonces director del plantel, Arturo Martínez Vega, aseguró hueso. En el gobierno de Javier Duarte fue designado director de Tecnológicos de Veracruz. Hay más. En abril, los 5 mil 600 alumnos de ITESCO debieron aportar una piñata cada uno para diversos eventos del Día del Niño. O sea, 5 mil 600 piñatas. Nunca supieron cuándo y dónde. Presumen que el PRI las usará en actos de campaña para Peña Nieto y rémoras que aspiran a senadurías y diputaciones federales. Milusos de la política, los estudiantes del ITESCO fueron también obligados a participar en el carnaval de Coatzacoalcos 2012. Integraron la comparsa más grande del mundo. Portaban camisetas con la leyenda Adelante, el programa del gobierno duartista. A todo lujo, al precio que fuera, la comparsa fue inscrita en los récord Guinnes. No es el ITESCO una escuela más. Es un instrumento del PRI, del gobierno de Veracruz y del Ayuntamiento de Coatzacoalcos para acarearle votos hoy a Enrique Peña Nieto. Sus alumnos son coaccionados por la buena o a la mala. Seducidos por puntos en la calificación, acceden a lanzarle porras al PRI; temerosos, en cambio, los estudiantes antipriístas, son sometidos bajo la amenaza de que se los van a “trabar” sus maestros a la hora de evaluar. Su apoyo a Peña Nieto fue, pues, una farsa, un montaje mal armado. El repudio a las formas de control del priísmo se filtraron, permearon las redes sociales, y estallaron. El ITESCO no educa; construye soldados del PRI; corrompe desde las aulas; trafica calificaciones; cercena el espíritu crítico del estudiante y del docente. ¡Qué forma de pervertir la educación! Archivo muerto No irrita tanto a Marco César Theurel Cotero devolverle las comisiones que hace un año retiró, vía la pandilla PRI-PRD en el cabildo, a los regidores panistas Edgar Brito Molina y Eliseo Flores Gómez. Tiene atorado el tema de los carnavales 2011 y 2012, cuyas cuentas le exige transparentar Brito Molina. Sabe el alcalde de Coatzacoalcos que aquellos eventos fueron un negocio de regidores y funcionarios, Pulgoso Lagunes por delante, periodistas y hasta promotoras de colonias. Marcos Theurel ha sostenido que los carnavales no arrojan utilidades, que son para diversión de pueblo. Su falacia es evidente. Fue una sangría al erario público. Traficaron permisos al comercio ambulante, a restaurantuchos de medio pelo; periodistas y funcionarios dispusieron de las gradas sin pagar un solo centavo al comité organizador; promotoras de colonias comercializaron el servicio sanitario, los baños ecológicos. Emberrinchado, Theurel se resiste a regresar las comisiones a los ediles panistas. Incurre, así, en desacato al Tribunal de lo Contencioso Administrativo y pronto se ventilará su rabietas en el Congreso de Veracruz, justo cuando el PRI se despeña… De nueva cuenta le toman el pelo a Armando Rotter Maldonado. Le ofreció el PRD que Rocío Nahle García, candidata a la diputación federal, respaldaría sus pretensiones de ser alcalde de Coatzacoalcos, en la elección de 2013, si eél le alzaba la mano, pero bajo bajo la mesa el compromiso de la “Llanera Solitita” es con el grupo Integra, y concretamente con Mariano Moreno Canepa, el inefable ex tesorero municipal por cuyas manos pasaron 2 mil millones de pesos en el Ayuntamiento encabezado por Iván Hillman Chapoy, y que nadie se explica dónde se invirtieron. Rotter fue objeto, por enésima ocasión, de una burla. Contra lo que suponga, no será candidato a la alcaldía. Rocío Nahle y el PRD lo usaron para brindarle un respaldo público, luego que interpusiera un recurso de impugnación por la imposición de la hoy candidata. La encuesta de popularidad simplemente no existió y vino el centralazo para la dama del PRD que provocó la irritación de las tribus perredistas, domesticadas, amansadas después, con un cuento de democracia y buenos deseos políticos. Rocío Nahle asegura que Iván Hillman se la debe. En 2006, doña Chío operó votos perredistas para la candidata del PRI, Minerva Montoya Rojas, de cuadra hillmanista. Hoy se quiere cobrar el favor. Cree en la hermandad en lo oscurito entre el PRI y el PRD… ¿Quién es ese pederasta, encargado de operarle votos a Enrique Peña Nieto en el distrito de Coatzacoalcos? Nada fino, de lenguaje altanero, patán de marras, usa los antros de diversión que ha fundado como gancho para atraer jóvenes varones, menores de edad, por supuesto, a los que obliga a brindarle placeres sexuales, so pena de despido o a cambio de unas monedas. Gay consumado, lo de menos es su orientación sexual. Pero que fije su atención en menores de edad, y los obligue a satisfacerlo, es un delito. Una pista: trabajó en el DIF municipal, funcionario de alto rango, y es protegido del alcalde Marcos Theurel. ¿Qué dirá Peña Nieto, el candidato presidencial del PRI, de que un pederasta le promueva el voto? Quizá nada. Es el “Nuevo PRI” que viene de regreso… INFORME ROJO
Peña Nieto: el naufragio que viene* Denuncia contra Lupita Félix de Theurel * Exige secuestrar credenciales del IFE * Reabren expedientes contra Beto Chagra * Los pecados del encargado de la estructura electoral del PRD * Carvajal y el adeudo con Serrano * Rocío Nahle es mala candidata, no sacrílega * Ocho escoltas armados en el restaurant Pampas Maltrecho, Enrique Peña Nieto no abandona el trance en que lo metió un sector de la sociedad, el de los estudiantes, que amén de repudiar su candidatura presidencial, le recuerdan un pasado represor y nulos atributos, tipo sin ideas, para gobernar México. Del negro episodio de la Universidad Iberomericana, su Waterloo, donde lo hicieron huir devorado por gritos de “asesino”, tras asumir la responsabilidad de un crimen, el de San Salvador Atenco, el candidato presidencial del PRI ha visto escalar la oleada de rechazo hasta tocar los umbrales de la violencia. Pudo haber atenuado aquel viernes negro en la Ibero con sólo asumir que fue un mal día, una anécdota de campaña, un traspié para olvidar. Debió darle la vuelta a la hoja y ya. Pero no. Dominado por la soberbia, quiso amoldar la realidad a su conveniencia, minimizar el recuento de daños y terminó agraviando, en primera instancia, a los jóvenes iberos, y en segunda a un numeroso segmento del electorado. Llamarles “envenenados”, término usado por el líder nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, para desacreditarlos, y asegurar que ni siquieran eran estudiantes de esa universidad, fue un agravio que los iberos no dejaron pasar. #131 Alumnos de la Ibero Responden, nombre del video que circuló en internet, se convirtió en el detonante de una protesta nacional, tácitamente el linchamiento insólito del candidato priísta. Peña Nieto es, más allá de inculto, un político mal intencionado y evidentemente torpe. Pretendió suavizar el impacto del descalabro en la Ibero, y orquestó un cerco informativo al que se prestó la mayoría de los medios de comunicación, unos con su silencio, otros enmascarando la graciosa huida del candidato presidencial, la expresión de miedo en el rostro, y unos más falseando la verdad, dimensionando un supuesto éxito en el encuentro con los universitarios que no existió. Mentir como lo hizo un sector de la prensa, fue el ingrediente que convirtió al episodio de la Ibero en una movilización nacional. Se repudia por igual a Peña Nieto que a los medios de comunicación que se han prestado a inflarlo. Se demanda su democratización; que hablen con la verdad; que no oculten la dramática realidad de México; que no se perviertan y prostituyan por dádivas económicas, por publicidad disfrazada de información, por pagos mensuales, los llamados “chayotes”, y por privilegios y canonjías. Aquel viernes significó también la derrota de la prensa priísta frente a la redes sociales. Atados de manos, cerrados sus portales en internet a la protesta la Ibero, los medios de comunicación fueron superados por Twitter y Facebook, donde fluían los mensajes fatales para Peña Nieto, tildado de asesino y cobarde, rubricados con fotografías y videos que retrataron lo que la prensa infructuosamente intentó ocultar. Así sería en los días por venir. Iberos y estudiantes de otras universidades marcharon y se apostaron frente a las instalaciones de Televisa Santa Fé. Repudiaron el manejo sesgado, tramposo de la información, el ocultamiento del descalabro de Peña Nieto. No necesitaron de la TV. Transmitieron en vivo a través de canales en internet, ligados a Twitter y Facebook. Esa movilización tendría réplicas en todo el país, algunas reprimidas como en Córdoba, Veracruz, y en Colima, justificada la agresión por el candidato presidencial del PRI cuando expresó a sus borregos priístas que no debieran caer “en provocaciones”. Día tras día, Peña Nieto pierde la elección en las redes sociales. Inútiles han sido sus 20 mil tuiteros, contratados para inundar con mensajes Twitter que favorezcan al priísta y generan un ambiente de triunfo. Del hashtag #Somos131 se pasó al #YoSoy132 y al @MarchaYoSoy132 que enlazó a cientos de miles de antipeñistas, y que denotó que no fue un reducido número de estudiantes de la Ibero quienes alzaban, solitarios, sus voces contra la imposición de Peña Nieto. En téminos tuiteros, #MarchaYoSoy132 se convirtió en Trending Topic, uno de los temas más recurridos a nivel mundial durante cuatro días, todo un récord. Por las calles marchan jóvenes y se les adhieren habitantes de Atenco, machetes en mano, en sus voces las exclamaciones justicia; campesinos, obreros, desempleados, disidentes, inconformes. Marcha también el ingenio popular, el cartel con leyenda hiriente; la que se dice “bonita pero no pendeja”, por eso es anti-PRI; el que dice tener 10 años “pero he leído más que Peña Nieto”; el que conmina a leer a diario, no a leer el diario; el que fustiga a Televisa por sus afanes de imponer al próximo Presidente. Se ha revelado una revolución de ideas; es la revolución de la inteligencia, cita el periodista José Cárdenas al poeta Javier Sicilia, herido también por el aberrante crimen de su hijo. Es la expresión de hartazgo, no sólo frente al PRI sino ante una clase política, el círculo del poder, que se come el país a pedazos. Lo último ha sido la violencia contra Peña Nieto en Querétaro, que degeneró en el cerco que le tendieron al vehículo en que suponían viajaba el candidato presidencial del PRI; golpeaban su lámina; lo rociaron de gasolina; amagaron con prenderle fuego. Es la radiografía de la irritación social. La violencia ya es parte de la campaña, a instantes de que se incendie todo. Peña Nieto se observa en picada, náufrago en el océano de su ignorancia, hecho añicos en las redes sociales. ¿Sabrá lo que está por venir? Archivo muerto Tentar al diablo, hizo de Guadalupe Félix Porras carne de denuncia electoral. Pillada en un restaurant, en la congregación de Mundo Nuevo, la primera dama de Coatzacoalcos, señora de Theurel, exigía a promotras sociales comprometer el voto para el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto. Ocurrió el 12 de mayo. Quienes acudieron a su “invitación”, eran obligadas a dejar sus bolsas y teléfonos celulares a la entrada del lugar. Requirió doña Guadalupita que las promotoras de Oportunidades, las infanterías del PRI, garantizaran intención de voto y, de paso, requisaran credenciales de elector. Tenía seguro que nadie la grababa. Se equivocó. En unas horas Lupita Félix de Theurel será denunciada formalmente… Irritable, como león enjaulado, anda Roberto Chagra Nacif. Tiene por qué. Le reabrieron expedientes relativos a su paso por la Dirección de Carreteras Estatales en el gobierno fidelista, que revelan trastupijes en la asignación de contratos y beneficios a familiares y amigos. Beto Coca, síndico del Ayuntamiento de Coatzacoalcos, suponía que el tema estaba cerrado. Su jefe, el alcalde Marco César Theurel Cotero, juega así una carta de doble efecto: tiene con qué negarle beneficios a los hermanos de Chagra y le amarra las manos en la elección federal. Lo cierto es que Theurel y Chagra están implicados en decenas de obras carreteras cuando la Secretaría de Comunicaciones fue la caja chica del PRI y fuente de enriquecimiento ilícito de muchos… Le apodan Og Mandingo en alusión a Og Mandino, autor de célebre libro El Vendedor Más Grande del Mundo. Rafael Carvajal Rosado ha sido perredista, traidor al PRD, representante del PAN en la elección federal de 2003, nuevamente perredista y ahora encargado de la estructura electoral en la campaña de la candidata amarilla, Rocio Nahle García. Cuestionado, en duda su solvencia moral, hay en su haber político una reiterada tendencia a acreditar mal o no acreditar representantes del PRD en las casillas; también a presentar fuera de tiempo recursos de impugnación cuando la elección está perdida. Más aún, existe un panista que lo recuerda bien: Jesús Serrano Carrillo, a quien un día le pidió 20 mil pesos y tuvo que ser amagado con una denuncia penal para devolver el dinero. Og Mandingo entregó 10 mil y Serrano Carrillo, hoy candidato del PAN a diputado federal por Coatzacoalcos, aplicó aquello de que “de lo perdido, lo que aparezca”… Puede ser una nulidad en estrategia política, intragable para los perredistas, pero Rocío Nahle García sería incapaz de pintarrajear las paredes de la catedral de Coatzacoalcos. Las pintas que aparecieron sobre el inmueble católico, son de otra autoría, mano sucia y mente perversa. Alguien, seguramente los priístas, le hacen la chamba con ánimo de contrapuntear a la candidata de la izquierda a la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos con la jerarquía católica, una verdadera tropelía y agravio al sentir de los católicos. Rocío Nahle se deslindó de la rufinada. Ella también respeta… ¿Qué hacían ocho escoltas, policías de élite, en el restaurant Pampas, pasado el mediodía del jueves 10 de mayo, sin nadie a quién cuidar, pero armados hasta los dientes? Su presencia alarmó a los comensales y al personal del servicio. Eran las 2:30. Comían plácidamente ante la mirada expectante de todos. Sin rubor exhibían sus tronas y sus cuetes, y provocaban comentarios y temores. ¿Qué habría ocurrido si algún grupo de malosos se hubiera encontrado en el interior del Pampas, haciendo, como suele ocurrir, vida social? Afuera del restaurant, estacionada, los esperaba una patrulla de la policía estatal veracruzana. Eran escoltas y ese día no tenían a quién cuidar… INFORME ROJO
Theurel descuadra a Peña Nieto* Quejas contra Lupe Porras * ¿Dónde está el dinero de la CNOP? * Peña Nieto en Coatza, el 17 de junio * Rocío Nahle, en conflicto con MORENA * El Peje, cruzado de brazos Marco César Theurel es un políico contradictorio, revanchista, violento, que está a centímetros de provocarle una derrota, tan dolorosa como vergonzosa, al candidato presidencial priísta, Enrique Peña Nieto, en Coatzacoalcos. Insensible, torpe, particularmente visceral, el alcalde ha tejido un conflicto de amplios alcances, guerra de bajo perfil, con las corrientes priístas que operan para evitar un descalabro en la elección del 1 de julio, en el distrito de Coatzacoalcos, cuya intención de voto favorece al candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador. Su disputa es superlativa. En su gestión como alcalde de Coatzacoalcos, 17 meses apenas, ha sostenido una relación tirante con los grupos priístas; los exhibe; los golpea, y usa el aparato mediático para fracturar la frágil unidad de las estructuras del PRI. Uno de sus adversarios es el empresario Jesús Antonio Macías Yazegey, suegro del gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, a quien le clausuró la construcción de una gasolinería, le canceló eventos que llevarían el respaldo del Ayuntamiento y echó de la nómina municipal a sus recomendados. Con el estribillo de que el poder no se comparte, Theurel pretende demostrar que Tony Macías no es el dueño de Coatzacoalcos, vicegobernador en el sur de Veracruz y padrino de inversiones y negocios faraónicos. Suele filtrar información de sus proyectos y de los contratos que intenta amarrar con el Ayuntamiento. Tony Macías es coordinador del voto priísta en el sureste del país, según presume, por su amistad y compadrazgo con el líder nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell. Eso, sin embargo, no inquieta a Theurel, entendido de que restarle votos a Peña Nieto pondría en el centro del debate la incapacidad política del suegro del gobernador. Con Marcelo Montiel, su pleito es infinito, pasional. Formado políticamente por el hoy secretario de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, usado para negociar espacios de poder, Theurel terminó harto del sometimiento y el trato soez de su antecesor en la alcaldía de Coatzacoalcos. Su espíritu revanchista, no obstante, es mayor que la prudencia política. Cuando llegó a la presidencia municipal, inició una purga contra el marcelismo. Detectó a 208 trabajadores de confianza basificados por Marcelo Montiel e inició una embestida para despedirlos. Lo logró a medias. Fue apretado políticamente y desistió. Lo mismo ocurrió con funcionarios, a quienes corrió bajo cargos de corrupción, pero nunca procedió legalmente. Su vendetta política mantiene a Theure y Marcelo en un pleito a muerte. Theurel sabotea al candidato priísta a la diputación federal, Joaquín Caballero Rosiñol, mientras que Marcelo Montiel opera para que su estructura deje solo al alcalde Theurel en la promoción del voto a favor de Enrique Peña Nieto. Ingrato, naturaleza mezquina, Marcos Theurel ha sido implacable con el líder de la Sección 11 del sindicato petrolero, Ramón Hernández Toledo, antiguo protector, clave sus relaciones para ingresar en el círculo fidelista. Theurel le negó la presidencia del PRI local. Peor aún, lo engañó. Olvidó el alcalde de Coatzacoalcos la intervención de Hernández Toledo ante Fidel Herrera, en 2004, cuando se conformaba el gabinete estatal y le incumplían la promesa de incluirlo, a cambio de cejar en su intento de ser candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos. Abandonado por Marcelo Montiel, Theurel encontró en el líder de la Sección 11 su único respaldo. Siete años después, le prometió que la presidencia del PRI sería para Francisco Montes de Oca, su recomendado. Un día, sin embargo, Hernández Toledo se enteró que el alcalde ya había pactado con sus enemigos. A Roberto Chagra Nacif, síndico municipal, lo congeló. Fuera de sus privilegios habituales —tráfico de influencias, admitir uno que otro recomendado, caja chica, viajes y viejas tareas de poder— nada le da, menos los contratos prometidos para sus hermanos Luis Gerardo y José Antonio, uno proveedor de equipos y software informático, y el otro constructor y arrendador de maquinaria. Bien que mal, Chagra representa una fracción de los votos del priísmo en Coatzacoalcos. Vía el agente municipal, Noriel Prot Cabrera, opera villa de Allende, la congregación con más votantes, y un sector del magisterio, reducido, pero con cierta presencia en las urnas. Pero nada de eso vale para el alcalde de Coatzacoalcos. Su saña es implacable. En cuanto pudo, Theurel encajó la daga contra uno de los alfiles de Roberto Chagra, Fermín Avalos Vidal, a quien se le sorprendió con un automóvil con reporte de robo. Fue aprehendido por la policía intermunicipal y confinado a la cárcel preventiva. Ahí lo dejó. Y no sólo eso. La prensa theurelista desplegó la bochornosa detención de Fermín, quien una vez libre de cargos, juró cobrar la afrenta. No es menos su fobia contra Iván Hillman Chapoy, Mariano Moreno Canepa y José Murad Loutfe Hetty, líderes del grupo Integra, de escasa efectividad política. Su pacto con ellos es cosmético, maquillaje puro, surgido de una coyuntura para enfrentar al marcelismo. Fuera de la alcaldía obsequiada a Iván Hillman en 2004 por el ex gobernador Miguel Alemán Velasco y el entonces candidato a gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, y la diputación local a Murad Loutfe, nada tiene el grupo Integra. Políticamente es un fiasco. Pierden elecciones, y operando votos, son un fracaso. Si a dos personajes les dispensa sus rencores Theurel, es a Marcelo Montiel y a Iván Hillman. Uno, Marcelo, por el trato soez durante su iniciación política y al otro, Iván, por las permanentes campañas que le entabló el grupo periodístico de su familia política —Diario del Istmo e Imagen—, cuando disputó la candidatura del PRI a la alcaldía de Coatzacoalcos y luego como secretario de Comunicaciones de Veracruz. Marcos Theurel tiene un escenario político desastroso. No se le da la habilidad política y carece de sensibilidad para trabar acuerdos que produzcan votos. Su liderazgo no existe. Por su carácter intransigente, exclusionista, la venganza como premisa, la revancha como actitud, tiene el repudio de los grupos priístas. Políticamente es menos que cero. En año y medio, su alcaldía es la peor de la historia de Coatzacoalcos, sin obra pública, y la que realiza son negocios burdos cuyos contratos asignó a sus amigos y socios. Es, también, cómplice de actos de corrupción. Sabedor que su director de Obras Públicas, Adrián Pérez Martínez, había desaparecido 4 millones de pesos mediante facturas apócrifas, lo encubrió. No hay, pues, trabajo político que avale al PRI. Su oferta para el electorado es nula y su carácter irascible lo ha llevado a escenas violentas, plagadas de insultos e intentos de agresión contra ciudadanos. Un caso, el del constructor Mario Alberto Escobar Guzmán, quedó registrado en un audio que evidenció la furia reprimida, lenguaje corriente y los altibajos emocionales del alcalde de Coatzacoalcos. Remedo de terminator, Marcos Theurel nada tiene para recomponer el ambiente en el que se juegan los votos del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto. La conciliación no es parte de sus virtudes. Pueden más sus enconos, sus fobias, sus ganas de pelear. Peña Nieto, para Theurel, no cuenta. Archivo muerto Incorregible, Guadalupe Porras David conduce a la CNOP de Veracruz a una debacle. Trae un lío financiero de miedo; quejas por falta de pago a empleados del sector popular priísta; sospecha de malversación; recursos provenientes de prerrogativas económicas y del gobierno de Veracruz, presuntamente desviados. Nunca antes, la CNOP había tenido una lideresa tan desprestigiada, cuya mala fama surge de su paso por el ayuntamiento de Minatitlán, marcada por cuentas públicas que evidencian irregularidades por cientos de millones de pesos… En vivo, a todo color, en directo, habrá de constatar Enrique Peña Nieto el caos en que se ha convertido en PRI en el distrito de Coatzacoalcos, rehén del conficto entre grupos priístas y de la nula operación política del intratable alcalde Marco César Theurel Cotero. Vendrá el próximo 17 de junio, dos semanas antes de la elección federal. Peña Nieto tiene la radiografía de lo que ocurre en el PRI y la ficha del cerebro que urdió la contracampaña… Agobiada por el sospechosismo, Rocío Nahle García no deja de abrir frentes en contra. Ahora es el Movimiento de Renovación Nacional (MORENA) el objeto de su impolítico actuar. Un sector de MORENA se queja de exclusión, ninguneo y mala vibra de la candidata de la izquierda a la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos. Aseguran que Rocío Nahle, la Llanera Solitita, desdeñada por el perredismo, requiere, exige, los padrones de integrantes de MORENA, pero se niega a que esa agrupación, motor del voto para su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, tenga papel protagónico en su campaña. Sigue la señora Nahle en su paciente tarea de perder votos. Y AMLO sigue cruzado de brazos… INFORME ROJO
Peña Nieto: represión en campaña* Marcos no puede revertir tendencia negativa de Peña Nieto * El Peje, 4 puntos arriba del Copetes en Coatza * La priísta rompecatres * Rocío Nahle, del PRD, pacto con Theurel * Destituye a su representante ante el IFE A dos manos, dos lenguajes, Enrique Peña Nieto va definiendo su verdadero rostro: el de la intolerancia que conlleva a la represión. Un episodio, el de su visita a la Universidad Iberoamericana, el viernes 11 de mayo, detonó el temperamento radical de quien desde el PRI aspira a gobernar México. Increpado por estudiantes, punzado por su cercanía con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, traído a la memoria el recuerdo de San Salvador Atenco, donde desató una brutal intervención policíaca, Peña Nieto se reveló como un intransigente del poder, su puño recio y las ganas de ajustar cuentas. Terriblemente torpe, llegó a la Ibero con ánimos de engañar. Llevaba porra, jóvenes que le aplaudían todo y lo vitoreaban hasta por respirar. Montado en sus paleros, tiró un rollo de campaña, trillado y excesivamente sobado: el deterioro de la seguridad, el deterioro del empleo, el deterioro de la economía. Incomodaba a Peña Nieto la presencia de estudiantes reales, de “iberos” críticos que exhibían pancartas y cartulinas con una leyenda devastadora: “Atenco no se olvida”. Se mostraba paciente. Sonreía con aspecto actoral. Hablaba con aplomo, centro de las miradas de todos. Casi había superado la prueba. Quiso, sin embargo, encarar el reclamo por Atenco. Fue el acabose. Peña Nieto asumió la responsabilidad del “restablecimiento del orden y la paz” en base a sus funciones y atribuciones constitucionales. Irreflexivo, no se percataba de lo que decía, su palabras en un sitio y sus neuronas en otro. Lo que asumió realmente fue la responsabilidad de un crimen. Siendo gobernador del Estado de México, ordenó la represión del movimiento atenquista que se negaba a entregar sus tierras a precio de chatarra para la construcción del aeropuerto que sustituiría al de la ciudad de México. Aquel acto policíaco, días de hostigamiento, agresiones a mujeres vendedoras de flores, culminó con un saldo rojo: dos muertos, cientos de heridos, 300 detenidos y 23 mujeres violadas por elementos de las fuerzas de seguridad. Pero no paró ahí. El aparato de justicia, alfil de Peña Nieto y sus secuaces, determinó una condena de 120 años de prisión para el líder del movimiento atenquista, Ignacio del Valle; 60 años para dos de sus más allegados, y el virtual exilio de América del Valle, hija del dirigente, en la embajada de Venezuela en México. Peña Nieto, el nuevo Díaz Ordaz, autor éste de la masacre de estudiantes en 1968, en Tlatelolco, salió de la Ibero entre gritos y abucheos, refugiado primero en un baño, cercado por dos cordones de guaruras, repudiado entre voces hirientes: “La Ibero no te quiere”; ¡Fuera, fuera, fuera”; CO-BAR-DE, CO-BAR-DE”. Pudo inhibir el efecto en los medios de comunicación sobre los que ejerce control, vía publicidad y pagos subrepticios. No lo logró en la otra prensa: Proceso, Reforma, La Jornada, y sobre todo en las redes sociales. En vano ha intentado revertir el impacto del zafarrancho en la Ibero. Aquel episodio reveló la fragilidad del candidato del PRI y puso en relieve la vena intolerante del priísmo cupular. Quiso ganar la batalla en las redes sociales y la perdió. Intentó acusar a los jóvenes que protestaban de ser agentes de Andrés Manuel López Obrador, entrenados para provocar, y se llevó una respuesta insólita: 131 iberos mostraron sus credenciales y refrendaron en un video su repudio a Peña nieto. Un día después, el sábado 12, en Saltillo, un grupo denominado Indignados de Coahuila, intentó manifestarse cerca de donde se celebraba un evento de campaña de Peña Nieto. Fueron agredidos por huestes priístas que les arrancaron sus mantas y los golpearon. Interpusieron una denuncia penal ante agentes del Ministerio Público controlados por el PRI. Se suma a la estela de represión, la embestida de priístas y policías vestidos de civil contra un grupo de antipeñistas, en Córdoba, Veracruz, el martes 15. Apostados en una banqueta, jóvenes vestidos con ropa de color negro y máscaras con el retrato de Salinas de Gortari, fueron agredidos brutalmente, antela mirada impasible de la policía municipal. Responsable de la agresión, señalado de ser el orquestador del acto represivo, célebre ya en youtube, twitter y facebook, el director de política regional del gobierno de Veracruz, Juan de Dios Sánchez Abreu, ex líder del PRI en Coatzacoalcos, ex secretario de Organización del PRI estatal y ex director de Atención Ciudadana en el régimen fidelista. Nada es inconexo en la ruta de la violencia que define el andar del PRI. Peña Nieto y su pandilla instrumentan una oleada de represión para atenuar las protestas de campaña, la indignación de sus opositores, el repudio de un sector de la sociedad y el evidente deterioro de su imagen pública. Quizá suponga el candidato del PRI que así evitará más reclamos en sus actos proselitistas. Doble lenguaje, doble rostro, Peña Nieto actualizó sus spots y pidió desdeñar la violencia y la provocación. Nada más falso. Sabedor de lo que se preparaba en la Universidad Iberoamericana, pronunció una frase incriminatoria, registrada por el periódico El Univeral. “Es un ambiente ni genuino ni natural”. Y remató: “Es un show montado con ánimo de descalificarme”. Su respuesta es la violencia, su arma de gobierno, lo que vendrá una vez en Los Pinos. Archivo muerto Nada preocupa tanto a Marco César Theurel Cotero como el desplome de Enrique Peña Nieto en el distrito de Coatzacoalcos. Su encomienda, operar los votos que requiere el candidato presidencial priísta, está condenada al fracaso. En marzo, el candidato de las izquierdas, Manuel Andrés López Obrador (MALO) —así era su nombre originalmente, luego lo invirtió— superaba al priísta por dos puntos; en abril creció a tres; hoy, alcanza los cuatro puntos. En Xalapa, el PRI maquilla la debacle con un supuesto “empate técnico”. Peña Nieto, en su techo de intención de voto, no da para más, mientras El Peje asciende en su bastión, Coatzacoalcos. Son mediciones promovidas sigilosamente en el área de inteligencia políica del gobierno de Veracruz. Theurel, el alcalde, cómplice de la corrupción en su Ayuntamiento, tiene el encargo de revertir esa tendencia, pero su operación política es deplorable. Su principal activo es Roberto Salas, secretario de Gobierno Municipal, un engañabobos profesional, a quien las promotoras del PRI no pueden ver ni en pintura por falso y mentiroso, a menudo insultado, a riesgo de ser agredido y linchado. Convertido en una nulidad, el alcalde de Coatzacoalcos tiene abierto otro frente: el trabajo sucio de su antecesor, Marcelo Montiel Montiel, quien sólo opera para el candidato a diputado federal, Joaquín Caballero Rosiñol. De Peña Nieto, dicen los montielistas, que se ocupe Marcos Theurel, si es que puede. Saben que la derrota del candidato presidencial priísta será la muerte política del alcalde de Coatzacoalcos… ¿Quién es esa priísta de estrella fulgurante, cero a la izquierda en tareas de gobierno, pero con vetusto padrino, senil el líder, a quien le debe los 15 minutos de fama que hoy goza, categorizada en sus años mozos, juventud en éxtasis, con el alias de “la rompecatres del pantano”? Dos pistas: estudió en la escuela Margarita Olivo Lara y era amiga de Katia Carrillo Cervantes, ahora conductora de noticias en el canal DI, propiedad del Clan de la Succión de los Robles Barajas… Infame es la campaña del PRD en Coatzacoalcos e infamias comete su candidata, Norma Rocío Nahle García. Se exhibe en videos que denotan el vacío al que la someten los perredistas, sola y su alma, sin contingentes que le hagan bulto, sin las tribus que suscribieron el pacto de la unidad y luego la volvieron a abandonar, en la búsqueda del voto imposible. Provoca desánimo y escarnio, por igual entre los allegados al sol azteca que entre panistas y priístas. Y simultáneamente, despiadada, Rocío Nahle muestra otra faceta de su largo historial de agravios al perredismo: se deshizo del representante del PRD ante el Consejo Distrital del IFE, David Riquer del Toro, por razones tan insólitas como aberrantes. Riquer del Toro había logrado extinguir la multa que le aplicó el órgano electoral por haberse acreditado que incurrió en actos anticipados de campaña; también denunció y forzó la destitución de capacitadores y supervisores electorales, a quienes les detectó ligas con el PRI. No imaginó David Riquer que una declaración a la prensa marcaría su salida de la representación perredista ante el IFE de Coatzacoalcos: advertir que denunciaría al alcalde Marcos Theurel y a su esposa Guadalupita Félix Porras por coaccionar al voto con la entrega de vales de gasolina a taxistas. Un día después, Rocío Nahle pidió su remoción. Moralmente maltrecha, su ética a discusión, Rocío Nahle también sabe de marrullería. Amarrada con Marcos Theurel, su aliado inconfesable, pretende votos priístas para enfrentar a la maquinaria marcelista que respalda al candidato del PRI, Joaquín Caballero Rosiñol. Pragmática —al diablo con la ideología—, Rocío Nahle defiende sus pactos con priístas, así sea atropellando al perredismo de lucha, así sea imitando a Gloria Rasgado Corsi, a quien se comía viva por trabar acuerdos con el PRI… INFORME ROJO
Caso Regina: el círculo político, bajo sospecha* Duarte, Reynaldo y Montano, en la mira * “Dos regresos peligrosos”, el reportaje que evidenció vínculos con el crimen organizado * La edecán que hizo olvidar el debate * Julia Orayen y sus ligas con el PRI * Yunes pierde round con el TRIFE Su retrato descarnado, su vida pública en el aparador y la vileza al amparo de las instituciones, hacen al círculo político de Veracruz sospechoso central en el crimen de Regina Martínez Pérez, la periodista cuya muerte trágica, violenta, sacudió al mundo. A ellos, hombres de poder, dueños de vidas y fortunas, caciques mayores y menores, potentados y rémoras del sistema, los describía Regina Martínez en sus notas y reportajes, aguda su pluma, contundente la intención, como lo que son: sátrapas de la dinámica pública, del gobierno y los partidos políticos. Incapaz de condescender frente al atropello y al agravio social, hurgaba la corresponsal de Proceso en la información vedada a muchos, en el dato oculto, y daba voz a los sin voz, a los marginados, a las madres que reclamaban el secuestro de una hija, al campesino despojado, a la familia de la anciana indígena ultrajada y muerta en Zongolica, a manos de militares violadores, impunes hasta hoy. Regina Martínez rompía cotidianamente el cerco informativo tendido por el gobierno de Veracruz, el actual y los anteriores, del alemanismo a la fecha. Proceso, cuya corresponsalía cubrió por una década, ha traído a la escena el historial periodístico más relevante —y más reciente— de Regina Martínez, asesinada por estrangulamiento la madrugada del sábado 28 de abril, en su domicilio de Xalapa, la capital veracruzana, y en él destacan tres figuras: el gobernador Javier Duarte de Ochoa, el ex procurador Reynaldo Escobar Pérez y el ex secretario de Seguridad Pública en el régimen alemanista, Alejandro Montano Guzmán. Duarte, el gobernador imperfecto de Veracruz, intolerante a la prensa crítica, profundamente hostil a los periodistas de denuncia, es el actor central de la edición con que Proceso reseña la muerte de Regina Martínez. Lo cita en el momento actual, en su corto pero repudiable historial de agresiones y persecución a periodistas y en el espinoso expediente que se le fue de las manos al inicio de su mandato: la relación gobierno-crimen organizado. Proceso es demoledor: existía un pacto entre el gobierno de Veracruz y el narcotráfico, cuyo auge estalló con Javier Duarte, evidente su impericia para enfrentar la crisis de inseguridad. Cita, por ejemplo, el episodio del acuario del puerto de Veracruz, cuando una célula del crimen organizado arrojó una granada con saldo sangriento, una familia desintegrada, el padre muerto y la esposa y los hijos heridos. Duarte acudió a ver a las víctimas y con frescura inusitada, inaceptable, les dijo que no es que hubieran llegado los malos, “ya estaban”; lo que pasa es que ahora sí se les combate y se desplegarían fuerzas federales. “Los hechos lo desmintieron”, dice Proceso. Sobrevino una escalada de crímenes, ejecutados, torturados, desmembrados. La guerra salió de la esfera de las bandas del crimen organizado y tocó a la sociedad, entre ellos a ocho periodistas asesinados en el régimen duartista. Regina Martínez le seguía los pasos; lo describía en su mínima estatura política, rebasado por el crecimiento de las organizaciones delictivas, con una policía infiltrada, cuestionado y finalmente vencido hasta verse obligado a entregar la seguridad al gobierno federal. Reynaldo Escobar, candidato del PRI a diputado federal por el distrito Xalapa Urbano, el segundo personaje, es un villano sin par. Regina Martínez cubrió el episodio de los usuarios de Twitter, María de Jesús Bravo Pagola y Gilberto Martínez Vera, acusados de terrorismo y sabotaje equiparado por la difusión de mensajes en los que daban cuenta de ataques a estudiantes por parte del crimen organizado. Ciertamente, los tuiteros no fueron héroes ni paladines de la libertad de expresión. Actuaron con irresponsabilidad. Difundieron mensajes falsos, no confirmados. Pero encarcelarlos por delitos de terrorismo y sabotaje, fue un abuso de autoridad y exhibió el rostro intolerante del gobernador y del procurador Escobar, su brazo ejecutor. Finalmente, ante la condena mundial, los dejó libres. Duarte hizo modificar el Código Penal para crear un marco jurídico con el cual acusar en el futuro a quien difunda mensajes que perturben el orden público. Regina Martínez exhibió a un Reynaldo Escobar que criminalizó a las víctimas del episodio de Boca del Río, cuando los autodenominados “Matazetas” arrojaron 35 cadáveres a los pies del monumento a los Voladores de Papantla, un día antes de la cumbre de procuradores y presidentes de tribunales superiores de justicia. La mayoría eran ciudadanos inocentes. Luego reseñaría los hallazgos de otros cuerpos, decenas de personas acribillados o asfixiados, que aparecerían en la conurbación de Veracruz y Boca del Río. Pigmeo en un mundo marcado por el desafío, Duarte daría repetidamente una respuesta absurda, sin calcular los platos que tendría que pagar. Al tú por tú, su gobierno, quizá su inútil área de comunicación, se imponía una infame labor: decomisar las ediciones de Proceso que contenían el retrato, casi siempre formulado por Regina Martínez, de un régimen alevoso, mal intencionado, repelente a la crítica, intolerante, inoperante, minúsculo ante la dimensión de Veracruz. Desafiar a Proceso fue tan torpe como soberbio. Proceso balconea a Reynaldo Escobar como silencioso cómplice del crecimiento del narcotráfico en Veracruz, desde su paso por la Secretaría de Gobierno, ahora aspirante a ser diputado federal del PRI. Alejandro Montano Guzmán es el tercer personaje en el escenario del crimen. Proceso lo ubica en la candidatura priísta a diputado federal por el distrito Xalapa Rural, pero sobre todo, con rasgos de intolerancia. Lo describe temible, siniestro, la muerte a su lado, en sus días de secretario de Seguridad Pública del gobierno alemanista. Refiere el reportaje firmado por Jenaro Villamil, “Dos regresos peligrosos”, cuyos datos se le atribuyeron a Regina Martínez. En ellos se advierte el papel pasivo de Reynaldo Escobar en la expansión y crecimiento de la organización criminal Zeta, y el disimulo de Montano ante la presencia de capos como Albino Quintero Meraz, enlace entre zetas y el Cártel del Golfo. Montano Guzmán es, para Proceso, personaje clave para desentrañar el crimen del periodista José Miranda Virgen, ex columnista de Diario del Istmo e Imagen de Veracruz, a quien le hicieron estallar el departamento en que vivía. Miranda Virgen había evidenciado las ligas entre el narco y funcionarios del gobierno de Miguel Alemán, padrino de Montano. No corrió mucho Miranda Virgen. Un día como cualquier otro, el 11 de octubre de 2002, llegó a su hogar, abrió y voló, consumido por las llamas. Oficialmente fue una fuga de gas. Extraoficialmente, un atentado. Y ahí quedó. Otros dos episodios, la captura de su hombre de confianza, Rafael Palomba Márquez, delegado de Seguridad Pública en el puerto de Veracruz, el 1 de noviembre de 2002, a manos de la Agencia Federal de Investigación, y el asesinato de Alfonso Alegretti Mejía, el 30 de abril de 2004, ex delegado de Seguridad en Tlapacoyan, quien apareciera en la nómina de Quintero Meraz, complican la solvencia del candidato priísta Alejandro Montano. Tocados por el manejo informativo de Proceso, su historial político intolerante o vinculatorio con la delincuencia, los tres priístas, —Javier Duarte, Reynaldo Escobar y Alejandro Montano— conforman un segmento de las pistas a seguir para esclarecer la autoría intelectual y material del crimen de la periodista Regina Martínez. Con ellos, y otros de menor peso, el círculo político de Veracruz se halla bajo sospecha. Archivo muerto Sucia, la política sirve para destruir y ofender. Julia Orayen, la conejita de Playboy, habilitada como edecán en el debate presidencial del domingo 6, cumplió su objetivo: distraer la atención del electorado. Su escote pronunciado, los senos a medio exhibir, han dado más de qué hablar que las propuestas e incluso los ataques entre los candidatos. La señorita Orayen se llevó el rating y matizó la mediocre actuación del priísta Enrique Peña Nieto. Ahora se difunde que la encueratriz de Playboy era edecán en el gobierno de Oaxaca, muy próxima al denostado cacique priísta, metido a gobernador, Ulises Ruiz. Se entiende también por qué la negativa del IFE a obligar a las televisoras a difundir el debate en sus canales de mayor audiencia; la intransigencia de Ricardo Salinas Pliego a que su televisora TV Azteca dispusiera de los canales 7 y 13 para transmitir el debate, relegándolo al 40, de escasísima cobertura, y la programación del partido de futbol entre Santos y Pachuca a la hora del debate. Todo era plan con maña, en abono a Peña Nieto. No ganó el debate Julia Orayen; se prestó a desatar el morbo y a mostrar el rostro perverso de la política… Letal decisión, a media campaña, para Fernando Yunes Márquez. Revocó el Tribunal Federal Electoral (TRIFE) su primera fórmula como candidato a senador por el Partido Acción Nacional en Veracruz. Ayer por la tarde se conoció la sentencia, que deja en esa posición a Julen Rementería del Puerto, quien había impugnado la designación del comité nacional panista a favor el cachorro de Miguel Angel Yunes Linares. Sólo un milagro haría que Fernando Yunes alcanzara la senaduría, ahora desde la segunda fórmula. Tendría que ganar la elección, pues con el segundo lugar el escaño se le asignaría a Julen Rementería. Justicia divina o karma político, lo cierto es que luego del fraude electoral ejecutado por los Yunes azules, y la necedad del PAN en imponerlo, Nando apenas recibe lo que se merece… INFORME ROJO
Los dejaron morir* Gabriel Huge, Guillermo Luna y Esteban Rodríguez debieron ser protegidos * Gobierno federal y de Veracruz incumplieron protección: Amnistía Internacional y Artículo 19 * La marcha frustrada de la Asociación de Periodistas de Coatza *Comunicadores de Minatitlán sí toman las calles * Mensajes amorosos para Rocío Nahle Gabriel Huge, Guillermo Luna Varela y Esteban Rodríguez murieron por la
violencia del crimen organizado y por la negligencia del Estado —la negligencia
del gobierno federal y la del régimen de Javier Duarte— que, avisado que sus
vidas corrían peligro, nada hizo para protegerlos. Archivo muerto Vergüenza pura produce la Asociación de Periodistas de Coatzacoalcos. No quiso hacer su protesta pública, marchar por la calles, ante el crimen de la corresponsal de Proceso, Regina Martínez Pérez, y los ex fotorreporteros del Notiver, Gabriel Huge y Guillermo Luna, así como el del ex reportero de AZ, Esteban Rodríguez. Su líder, Gerardo Enríquez Aburto, anunció la marcha para el jueves 3, y convocó a todo el gremio. Horas antes de la manifestacion, vía mensajes telefónicos, la APEC desactivó la protesta. Optó por reunirse con el secretario de Gobierno de Veracruz, Gerardo Buganza Salmerón, a quien le entregaron una carta “enérgica” en la que le “exigían” al gobernador Javier Duarte se aplicara a resolver los crímenes. En corto, en el confortable Centro de Convenciones de Coatzacoalcos, se produjo el encuentro. Buganza nada arregló. Fue el portador del mensaje. A diferencia de agrupaciones periodísticas como la de Minatitlán y la Unión de Comunicadores del Sur de Veracruz, que sí expusieron su protesta en las calles, la APEC se exhibió en su naturaleza real: una asociación política sometida a los designios del gobernador en turno… ¿Amoroso El Peje? No, amoroso el admirador secreto de Rocío Nahle García. Pinta bardas con frases como: “Rocío, me gustas” y “Territorio Nahle”, nada estéticas pero sí efusivas, letras en color rosa. ¿O será el ingeniero Peña Peña, esposo de la candidata del Partido de la Revolución Democrática a la diputación federal por Coatzacoalcos, que así patentiza quién es la dueña su corazón?...
|
|
|
SERVICIOS QUE OFRECEMOS. |
¿Quiénes somos? | Contacto |
Publicidad
| Aviso Legal ![]()
Copyright© 2009 a favor de El JEJÉN Microempresa, en trámite.
Todos los derechos reservados
Derechos de Autor en trámite.
Desarrollado por Zenón Ramírez García
Papantla, Veracruz, México