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INFORME ROJO
Peña Nieto, la máscara del Viejo PRI* Un ídolo con pies de barro * Formado en la complicidad * Peña no cumple * Atenco, Paulettte y #YoSoy132 * La estructura electoral de López Obrador, fracturada * ¿Quién traiciona al Peje en Coatza * La mano sucia de Víctor Rodríguez * Ocho recibos y un adeudo de 264 mil pesos * Theurel: delito electoral Nefasto es el presente de Enrique Peña Nieto —mano dura, derroche, maniqueísmo mediático, complicidad con la corrupción—, pero lo que representan sus orígenes es algo mucho peor. Peña Nieto es una fachada, nueva máscara del Viejo PRI, el PRI de siempre, la maquinaria política del régimen que, implacable, devoró 70 años de la vida de México, que provocó crisis y pobreza, atropello y represión, desigualdad e injusticia social, marginación y olvido, crimen e impunidad. Fuera de la imagen vivaz, el copete rockanrolero, cuarentón jovial, Enrique Peña Nieto (EPN) es un priísta a la antigua, soldado del PRI dinosáurico, cuadrado, ultradisciplinado, sumiso a las reglas, al acuerdo cupular y al designio de la mafia. Su candidatura presidencial no fue, por supuesto, acción espontánea ni voluntad divina. La tejió el salinismo en complicidad con el Grupo Atlacomulco, la casta de políticos mexiquenses que por fin verán a uno de los suyos, salvo un milagro josefinista o una oleada lopezobradorista, en Los Pinos. Peña Nieto no es un político sólido. Trepado en la maquinaria priísta, llegó a un plan estelar de la mano de su mentor, Arturo Montiel Rojas, ex gobernador del Estado de México, primero en cargos menores, luego en la poderosa Secretaría de Administración del gobierno estatal. Fue diputado local, líder de los legisladores mexiquenses, celestino de acuerdos que cumplía y hacía cumplir. Ser cola de león, no le valió templarse hasta adquirir la certidumbre y el tino de sus acciones. No. Aprendió poco y aprendió mal. Cuando llegó al gobierno del Estado de México, fue un compendio de errores y abusos, incluido el encubrimiento a su antecesor Arturo Montiel, acusado de múltiples actos de corrupción, entre ellos la compra de tres castillos en Europa y el pago de 300 millones de pesos a Maude Versini, su esposa, a cambio de su divorcio. San Salvador Atenco fue su Waterloo. En apoyo al gobierno federal, que enfrentaba la resistencia de los pobladores a vender sus tierras para que se construyera un nuevo aeropueto internacional, ante una serie de desmanes, la toma del pueblo, la intromisión de células de la guerrilla zapatista y la agresión a la Policía Federal Preventiva, Peña Nieto envió a su policía y aquello terminó en una brutal represión con saldo de dos muertos, 23 mujeres violadas y hostigadas sexualmente, 300 heridos y otros 300 detenidos. Al líder de los atenquistas, Ignacio del Valle, le dictaron una sentencia de 120 años, a sus allegados, 60años, y su hija América del Valle debió refugiarse en la embajada de Venezuela en México para evitar la cárcel. Un amparo federal les extinguió los delitos. Otro escándalo fue la desaparición y muerte de la niña Paulette Gebara, del que Peña Nieto hizo un show que se salió de control. Su Procuraduría manoseó el caso y concluyó que el cadáver de la pequeña se hallaba entre el colchón y la cajonera, sin que nadie, absolutamente nadie, se hubiera percatado, aún por el olor del cuerpo en descomposición, incluso habiendo dormido una amiga de la familia en esa cama. Ya como candidato presidencial, Peña Nieto fue, en campaña, un desperdicio. Llegó con una intención de voto del 50 por ciento y a base de errores, manejo errático de los puntos de crisis, se despeñó. No saber tres títulos de libros, confundir a Carlos Fuentes con Enrique Krauze, desconocer el precio de un kilo de tortilla y el salario mínimo vigente, lo exhibieron ignorante, ajeno a la realidad nacional. Su hija Paulina acabó de destrozar la aureola del candidato del PRI. Ante las críticas a su padre por evidenciar que no lee o que tiene memoria de teflón, pues no recordó los títulos de lo que supuestamente había leído, tuiteó un mensaje en que saludaba “a la bola de los pendejos de la prole que sólo critican a quien envidian”. Crucificado en Tuiter, Peña Nieto obligó a su pequeña traviesa a ofrecer una disculpa pública. Diseñada su candidatura presidencial al costo que fuera, Peña Nieto no respondió a la apuesta política. Se invirtieron cientos de millones en su imagen, sacados del erario del gobierno del Estado de México, pero el episodio de Atenco, la niña Paulete, los libros que no leyó, Paulina y los pendejos de la prole, el precio del kilo de tortilla y el salario mínimo, lo exhibieron endeble, con los pies de barro. Su lema favorito, Peña sí cumple, fue hecho añicos cuando el Partido Acción Nacional espoteó imágenes en que se mostraban obras a medias, de mala calidad o simplemente no realizadas por el entonces gobernador del Estado de México. Cumplidor, lo que se dice cumplidor, no es. Lo exhibió una ex amante, Maritza Díaz, con quien tuvo un hijo fuera del matrimonio al que, según ella, no atiende, no procura, no le da de comer ni lo frecuenta. Peña Nieto admitió haber tenido otro hijo, con otra chica, menor que falleció antes del año de nacido. Nada como su visita a la Universidad Iberoamericana, donde un sector del estudiantado lo abucheó y lo hizo huir. Se enganchó con el tema de Atenco. Se asumió responsable de la acción policíaca, que equivalía a admitir su responsabilidad en una brutal represión, en un crimen sangriento y en un abuso de autoridad. Nunca antes un candidato presidencial había suscitado el surgimiento de un movimiento juvenil, el #YoSoy132, cuya premisa es el antipeñismo, luego convertido en un ariete del candidato presidencial de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador. #YoSoy132 condenó que Peña Nieto sea el candidato de Televisa y que con jugosos contratos de publicidad se haya convertido en el abanderado de los medios de comunicación. Salió a las calles, realizó marchas, lo hostigó y en respuesta muchos jovenes, en Córdoba, Veracruz; Colima; Saltillo, Coahuila; Querétaro, Zacatecas, fueron reprimidos y encarcelados por alcaldes priístas. En ese punto ocurrió la crisis. Sacudido, vapuleado, apaleado, Peña Nieto perdía y ganaba puntos a diario, inconsistente en su intención de voto, alcanzado en unas encuestas y consolidado en otras. Peña Nieto no es un gran candidato. Su fortaleza está en el PRI, que funciona como una maquinaria perfecta. Peña Nieto está plagado de defectos, vulnerable, al alcance de la oposición que lo atacó a mansalva. Entre sus debilidades se cuentan las malas compañías: Moreira, ex gobernador de Coahuila, que obtuvo créditos por más de 30 mil millones de pesos con documentación falsa; Arturo Montiel, su antecesor, a quien le tapó las huellas de la corrupción; Yarrington, ex gobernador de Tamaulipas, acusado de lavar dinero del narcotráfico; Mario Marín, ex gobernador de Puebla, cómplice de pederastas; Ulises Ruiz, ex gobernador de Oaxaca, represor natural de grupos sociales, y Carlos Salinas de Gortari, ex presidente de México, autor intelectual de la pobreza y la desigualdad que agobia a México, gracias a la implantación del modelo económico neoliberal. Si gana la elección Peña Nieto, habrá sido por la desmemoria de los viejos mexicanos y por la ignorancia de los jóvenes, que no vivieron —y sufrieron— al viejo PRI. O que simplemente no se informaron. Habrá que ver. Archivo muerto Desarticulada, a medio vapor, la estructura electoral del Movimiento Progresista pone en riesgo la votación de Andrés Manuel López Obrador, su candidato presidencial, en el distrito de Coatzacoalcos. Esta semana, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), plataforma operativa de AMLO, fue alertada de la falta de representantes de casilla y de representantes generales que cubrirán rutas de votación el domingo 1 de julio, día de la jornada electoral. Los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y Movimiento Ciudadano a duras penas acreditaron representantes, algunos de los cuales renunciaron y no fueron sustituidos en los tiempos fijados por el código electoral, lo que provocará que AMLO no cuente con actas de escrutinio para enfrentar una alegato en los tribunales. Otro dato: MORENA usó una lista de casillas que no correspondía al encarte final difundido por el IFE, en el cual se determinó ubicación final y quiénes serán los funcionarios de la mesa de votación; o sea, la información con que estarán operando es errónea. De las cuatro rutas correspondientes a Villa Allende, una está desprotegida al no contar con representante general. El informe señala que al PRD le rebotaron nombramientos de representantes de casilla, los cuales no fueron sustituidos en tiempo o se les cubrió con ciudadanos que prestaron su credencial de elector para cumplir con el requisito, pero que no estarán en la casilla. La desorganización es de antología. No hay comunicación entre representantes generales y representantes de casilla, o la hay únicamente vía teléfono, no personalmente. Los representantes generales desconocen los domicilios de los representantes de casilla, información clave para su localización el día de la jornada electoral. Un dato más: en la misma sección electoral, fueron asignados un representante general para una casilla básica y otro para la casilla contigua, duplicando las funciones de la estructura electoral. Y si algo faltara, algunos de los representantes generales del PRD tienen vínculos con el grupo marcelista que impulsa al candidato del PRI, Joaquín Caballero Rosiñol. Es un caos perfectamente organizado, mientras la candidata de la izquierda a diputada federal, Norma Rocío Nahle García, le apuesta su suerte al efecto López Obrador… Fluyen más evidencias del fraude de Víctor Rodríguez Gallegos, jefe de la Unidad Administrativa de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, con el pago a proveedores y contratistas. Se trata de ocho recibos expedidos por el proveedor Humberto Suárez Montoro, que suman la cantidad de 264 mil 360 pesos pesos. Los recibos datan de noviembre y diciembre de 2011, por trabajos realizados desde julio con cargo al Programa de Electrificación, según el Acuerdo de Coordinación 2011. Víctor Rodríguez se ha negado a pagar y en la SEDESOL estatal se sabe que esos trabajos ya fueron cobrados por otro proveedor, afín, claro, al titular de la dependencia, Marcelo Montiel Montiel, que así hace de las suyas. Un caso para la Contraloría de Veracruz… Ayer, viernes 29, a puerta cerrada, en el palenque de la Expo Feria, Marco César Theurel Cotero repartía premios y recursos para asegurarse que los priístas operen este domingo 1 de julio a favor del candidato presidencial Enrique Peña Nieto. Reunió el alcalde de Coatzacoalcos a promotoras y presidentes de seccionales del PRI, que de palabra juraban que orientarían el voto para el Gelboy. A la vista de todos, el delito electoral de Theurel. Siendo funcionario público, está impedido por ley a entrometerse en el proceso electoral; usó un recinto público, el palenque, y lo hizo en horas de trabajo, en día hábil. La oposición ya documenta la última gesta de Theurel para llevarlo a la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales… INFORME ROJO
López Obrador: el escenario del fraude* El cuento de la República Amorosa * Repelente a la crítica * Derrotado en las encuestas * Sólo un milagro lo haría ganar * Holiday Inn, INVIVIENDA y MP de Coatza falsificaron operación de bienes raíces * Denuncia en curso Andrés Manuel López Obrador es un viejo político, mañoso y colmilludo, testarudo y reacio a la crítica, con aires de patriarca y espíritu de caudillo, que a los triunfos de la izquierda les llama democracia y a su fracaso por ser Presidente de México lo tilda de fraude electoral. Con ese escenario, cuidadosamente construido, mediáticamente difundido, llega a la cita con el 1 de julio, día de la jornada electoral. Alerta, advierte, que habrá fraude; que la voluntad de los mexicanos será burlada; que los poderes fácticos, encarnación del infierno, impondrán al candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto; que hubo en el pasado y en esta campaña un complot para impedirle llegar a la Presidencia, y que sólo la sociedad, lanza en ristre, podrá salvar a México. A López Obrador le va bien el escenario del fraude. Si gana la elección, habrá sido el despertar del pueblo y el hartazgo a 70 años de dictadura priísta y doce años de extravío panista. Si pierde, habrán sido las fuerzas del mal, el complot del PRI-AN, la mala leche de los medios de comunicación, los 30 hombres que manejan al gobierno desde las sombras y el neoliberalismo depredador, todos, absolutamente todos confabulados para violentar la voluntad de la sociedad. Mesiánico, no cruza por su mente que sea él el causante de sus desgracias. Predestinado a ser el nuevo Juárez, no se concibe generador de desconfianza. No se percibe, como lo ve un sector del electorado, encubridor de personajes nefastos, los Bejaranos y Padiernas, los Noroñas e Imaz, los Porfirios y Camachos, los electricistas y los Pancho Villa. Culpa a los medios de su mala fama. Sin embargo, no fueron los medios los que ordenaron a sus diputados de izquierda tomar, una y otra vez, la Cámara; los que ordenaron impedir la toma de posesión de Felipe Calderón; los que bloquearon las calles del centro histórico de la ciudad de México y la avenida Reforma, que desquició la vida de los capitalinos; los que le sugirieron declararse “presidente legítimo” y constituir un gabinete fantasma al que denominó “gobierno legítimo”, cuyos salarios fueron financiados con recursos públicos a través de legisladores y sindicatos de izquierda. Autor de toda una gama de desatinos, López Obrador rechaza ser del mismo costal que los priistas y panistas. “No me pongan en el mimo saco”, le dijo al poeta Javier Sicilia cuando éste le formuló el retrato que de él se hace un sector de la sociedad. Autoritario, soberbio, mesiánico, le dijo Sicilia, no como un juicio propio sino como las voces que se expresan en el ánimo popular, como las de corrupto, asesino, maniobrero, mentiroso, cómplice que se dicen sobre Peña Nieto, o las de tramposa, inútil, desinflada. Torpe y dos caras que suelen expresarse sobre Josefina Vázquez Mota. Todo aguantan vara, no así el Peje de Macuspana. Hay en López Obrador un problema de autocrítica. Incapaz de admitir sus errores, sus frases han sido desafortunadas, rehén de sus contradicciones, sólo atina a explicar que lo que se habla mal de él es producto del complot de sus enemigos y de la complicidad de los medios de comunicación. López Obrador no es tan nefasto como los priístas o panistas. Quizá sea igual y en cierta medida es un político mejor visto por un sector de las clases media y baja, pero su talón de Aquiles es, y seguirá siendo, la mala fama que se ha creado y que le han creado. Político de claroscuros, López Obrador fue en esta campaña un mago fallido. Vendió su cuento de la República Amorosa en la que sólo los incautos creyeron. Le funcionó en la precampaña, únicamente para efectos de imagen, pero no le reportó ningún avance en las preferencias electorales. Acostumbrados a verlo beligerante, respondón, sus fans temieron que no pasara del tercer lugar y que ahí se quedara, confinado a la derrota, confinado a no trascender de “presidente legítimo” a Presidente de carne y hueso. Cuando llegó la campaña, revisado el desatino de ser un falso amoroso, López Obrador volvió a ser El Peje de siempre, contestatario. Animó a muchos, denunció las tropelías del PRI y las trastadas del PAN. Se montó en el Movimiento #YoSoy132, emanado del repudio a Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana, y despegó. Arañó los 30 puntos en las preferencias electorales, pero no llegó a más. Su campaña, irónicamente ha sido más de lo mismo. Su discurso se centró en la mafia del poder; el gobierno rico y el pueblo pobre; el México de desigualdad; el robo de la voluntad ciudadana; los medios al servicio del poder; la defensa de la industria petrolera; el reajuste del gasto del gobierno para impulsar el desarrollo con el ahorro de 300 mil millones de pesos, que supuestamente sacaría de la disminución de los salarios de funcionarios de alto nivel. O sea, el discurso de 2006 trasladado a 2012. López Obrador puso un ingrediente adicional: los seis años de campaña del priísta Peña Nieto, impulsado por Televisa, previo plan de 600 millones de pesos, desde que era gobernador mexiquense. Olvidó El Peje los 12 años que él lleva en campaña, seis desde que era jefe de gobierno del DF, pagados con dinero del erario público, y otros seis triangulando recursos desde el Congreso y gobiernos estatales perredistas y sindicatos afines, entre ellos el SME, que le entregó 66 millones desde la oscuridad. No hay día que López Obrador no grite que ganará la elección. No hay día que advierta, también que habrá fraude. Así funciona la mecánica de la contradicción. Hablar de fraude desalienta al votante. Quizá de ahí, aleccionado por los sensatos del PRD, PT y Movimiento Ciudadano, corrigió el mensaje. Quizá demasiado tarde. No tuvo la solidez de evadir la sospecha del financiamiento sospechoso, alentada por priístas y panistas, a partir de un hecho real: el pase de charola de 6 millones de dólares, solicitados por un asesor electoral uruguayo, Luis Costa Bonino; el cineasta Luis Mandoky; Luis Creel, primo del panista ex secretario de Gobernación y senador, Santigo Creel Miranda, y Adolfo Hellmund, un hombre “honrable” propuesto por López Obrador para secretario de Energía si gana la Presidencia. Frente al escándalo, lo único que hizo fue la negación y, como siempre, el complot de los medios. No denunció a los sátrapas que a su nombre estiraban la mano y pedían dinero. ¿Por qué? Perdió, también, la batalla de las encuestas. Salvo las de casa, una que otra discordante como la de Reforma, nunca pudo siquiera acercarse a Peña Nieto, aunque sí dejó rezagada a Josefina Vázquez Mota. Reforma lo subió y con la misma lo desplomó. Todas las encuestadoras, a los ojos del Peje de Macuspana, estaban financiadas por el PRI. ¿Y Reforma, cuando lo dio por muerto? “Debe haber algún error”, respondió López Obrador. ¿Y Covarrubias, su encuestadora de cabecera, que lo situó a 10 puntos de EPN? Otro error. Sólo un milagro, parafraseando a Josefina, le daría la victoria este domingo 1 de julio, a Andrés Manuel López Obrador. Teóricamente, su proyecto de izquierda, de reparto equitativo de la riqueza, una sociedad igualitaria, mayor justicia y menos impunidad, es el más viable para México. El problema no está ahí. El problema es el mesianismo del Peje, los ambiciosos que pululan a su alrededor, tan nocivos como los priístas y panistas, acarreadores de recursos para López Obrador, el encubrimiento del Mesías tabasqueño a esas lacras. El problema es su intolerancia, su negación de su realidad, y sus decisiones irreflexivas, generadoras de desconfianza en su persona. Josefina y Peña Nieto no son menos nefastos. Mañana le seguimos. Archivo muerto Bronca mayor en que se metió el Holiday Inn. Sus operadores, representantes de Hotelera Duport, S.A. de C.V., suscribieron un documento apócrifo para que les fuera restituido el predio en que se construirá el lujoso hotel, en la costa de Coatzacoalcos. El acta circunstanciada de hechos, elaborada por el Instituto Veracruzano de Desarrollo Urbano, Regional y Vivienda (INVIVIENDA), muestra graves inconsistencias: presenta fecha del 5 de noviembre de 2009, con objeto de dar cumplimiento a la entrega del predio de 2 hectáreas a Hotelera Duport, de acuerdo con la escritura pública 8,908 de fecha 30 de octubre de 2009. Sin embargo, detalla que dicha escritura fue inscrita en el Registro Público de la Propiedad de Coatzacoalcos, el 10 DE FEBRERO DE 2010, bajo el número 699, sección I. Es decir, quienes elaboraron y suscribieron el documento, con dones adivinatorios, sabían en noviembre de 2009, con tres meses de antelación, el número de inscripción y fecha en que sería inscrita la escritura. Evidentemente, el documento fue hechizo ahora, con fechas a modo, para beneficiar a Holiday Inn y a quienes desde el gobierno duartista están detrás de ese despojo. Con ese documento, el Ministerio Público del Fuero Común de Coatzacoalcos restituyó el predio a Hotelera Duport, o sea a Holiday Inn, a sabiendas de que es apócrifo, hechizo y con graves fallas en su elaboración, evidentemente fraudulento. El acta está firmada por Gustavo Sánchez Guerrero, entonces gerente Jurídico de INVIVIENDA, actual asesor legal del suegro incómodo del gobernador Javier Duarte, Jesús Antonio Macías Yazegey; Cristóbal Arellano Jiménez, gerente de Suelo Urbano; Rodolfo Sánchez Azuara, apoderado legal de Hotelera Duport, y dos testigos, Arturo Yépez Duarte y Alejandro Rodríguez Alonso. Los cinco, así como la agente del MP que se prestó a semejante trastada, serán denunciados judicialmente por el propietario real del predio, Joaquín González Menéndez, quien tuvo que recurrir a un amparo federal para destrabar el caso. En cuanto intervino la entonces juez federal Karla Macías Lovera, y apremió a la agente del MP a entregar informes y justificar por qué tenía congelado el caso contra Quino González, a quien se le acusaba de despojo por no ceder el predio, la fiscal determinó que no había delito que perseguir y se amparó en el acta apócrifa, elaborada para beneficiar a Holiday Inn, pero con un error garrafal. Los casos de INVIVIENDA le siguen estallando en las manos al gobernador Javier Duarte… INFORME ROJO
Sangre de periodistas* ¿De dónde sacará Javier Duarte 2 millones de votos para el PRI? * Petroleros con AMLO, no con Rocío Nahle * Filtración de información en el IFE * La Gaviota y la guajolota * Theurel y la quiebra financiera * Víctor Rodríguez y Marcelo, denuncia en puerta Uno de casa, Víctor Manuel Báez Chino, cercano al gobierno, a la vocera oficial —“me unía una amistad de muchos años”—, engrosa ya el expediente de los periodistas asesinados en Veracruz. Víctor Báez, secuestrado la noche del miércoles 13, al salir de las instalaciones del portal en internet Periodistas Policíacos, del que era director, fue hallado sin vida, horas después, en la madrugada del jueves 14, embolsado en las inmediaciones de los diarios Gráfico de Xalapa, Diario de Xalapa y Oye Veracruz, a unas cuadras del palacio de gobierno. Junto a su cadáver se halló, según reveló la Procuraduría de Veracruz, un cartel con una leyenda incriminatoria: “Eso le pasa a quienes traicionan y se quieren pasar de listos. Atentamente Los Zetas”. Condenable, dolorosa para el gremio periodístico, la muerte violenta de Víctor Báez ha provocado reacciones en múltiples sentidos, sumidas en un contraposición la directora de Comunicación Social, María Gina Domínguez Colío, y la Procuraduría de Veracruz. Dolida por la muerte de su amigo, Gina Domínguez expresó una condena a nombre del gobierno de Veracruz por la forma en que le fue arrebatada la vida al director de Reporteros Policíacos, colaborador también de Milenio Xalapa. “Hace tan sólo unos días —dijo—, con Víctor, con quien en lo particular me unía una amistad de muchos años, muchos años de compartir las redacciones de varios medios en los que tuve la fortuna de ser su compañera, hablábamos precisamente del tema de la violencia contra periodistas, y en su tono entre serio y bromista que le caracterizaba, me dijo ‘amiga, no podemos ni debemos vivir con miedo a la oscuridad, no dejemos que nos impongan el miedo como forma de vida’ ”. Ese jueves 14, la Procuraduría de Veracruz haría público el contenido del cartel en que supuestamente el grupo delictivo Los Zetas se atribuía el plagio y el asesinato. Ante la criminalización de Víctor Báez, deslizada la supuesta traición a los malosos, amigos y familiares del periodista descalificaron la aseveración del brazo judicial del gobierno de Javier Duarte, categorizándola como “precipitada” y exigieron que el caso fuera puesto en manos de la Procuraduría General de la República, a la cual le brindaron un voto de confianza. Gina Domínguez tiene un problema, que en ella es equiparable a un pecado: no sabe comunicar. Ante la pifia de la Procuraduría, que pudo reservarse la información sobre el cartel supuestamente hallado junto al cadáver de Víctor Báez, quiso recomponer y negar la criminalización del periodista. A Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, le quiso justificar la metida de pata de la Procurauría. Textualmente, el portal de noticias así lo reseñó: “Hizo énfasis (Gina Domínguez) en que en ningún momento la autoridad, en este caso la Procuraduría, está pretendiendo criminalizar a Víctor Báez y la investigación no sólo se está centrando en el cartel que apareció junto a su cuerpo. Esa es una línea de investigación. “Es una víctima, aparentemente, de acuerdo a los primeros indicios, pero se tienen que explorar otras líneas de investigación… es una víctima, sea de la delincuencia organizada o sea de quien sea y es responsabilidad del Estado esclarecer este crimen”. No se recuerda a Gina Domínguez tan consternada por el crimen de un periodista, ni tan dispuesta a salvar su honor como en el caso de Víctor Báez. Con Miguel Angel López Velasco, Milo Vela, columnista de Notiver, Javier Duarte y Gina Domínguez cubrieron la formalidad de acudir a las exequias, expresar su solidaridad al director del diario, Alfonso Salces, pero de procurar justicia, nada. A un año de distancia —el 20 de junio se cumple el primer aniversario luctuoso— la investigación está estancada. Más fría fue Gina Domínguez, y propio gobernador Duarte, con el crimen de otra reportera de Notiver, Yolanda Ordaz de la Cruz, secuestrada, torturada, asesinada y decapitada, el 26 de julio de 2011. Para Yolanda hubo desprecio, desdén y la ausencia del gobernador y de su ineficiente, inútil, vocera, incapaz siquiera de realizar una llamada telefónica para expresar el duelo, según reclamó públicamente el diario Notiver. Muda, quizá sorda, complaciente, Gina Domínguez nada dijo cuando el entonces procurador Reynaldo Escobar Pérez, hoy candidato del PRI a la diputación federal por Xalapa, criminalizó a Yolanda Ordaz y advirtió con extremada saña posibles nexos con el crimen organizado, seguido de una campaña infame de prensa con medios y periodistas afines a la vocera de Duarte, que acabaron con la honra de la reportera de Notiver. Nada le pudo probar Reynaldo Escobar a Yolanda Ordaz y a once meses de la muerte de Yolanda, el nuevo procurador, Amadeo Flores Espinosa, poco tiene que informar, a no ser que un recuento de cómo gana terreno la impunidad. Su único mérito, cuestionable destreza, es su habilidad para empantanar una investigación, hecha trizas así la credibilidad del gobierno de Veracruz. Traidor a los zetas o no, balconeado por la Procuraduría duartista, amigo de la inefable vocera, Víctor Báez es ya el noveno periodista asesinado en apenas 18 meses del desgobierno de Javier Duarte. Para él tampoco habrá justicia. Archivo muerto Infinita su imaginación, Javier Duarte prometió un sueño a Enrique Peña Nieto: 2 millones de votos veracruzanos. Sabrá Dios en qué estaba pensando cuando expresó semejante disparate, reflejo de su desconexión con la realidad política del estado que (des)gobierna. Duarte no sabe que en elecciones presidenciales, los veracruzanos castigan al PRI y que esta vez no será la excepción. Veracruz tiene registrados poco más de 6 millones de electores. Si votara el 33 por ciento del padrón, apenas ajustaría los 2 millones prometidos a Peña Nieto. Y eso, si todo mundo votara por el PRI. Y eso, si todo mundo estuviera ciego para no ver la clase de (des)gobierno que ha realizado Javier Duarte. De locos… Malquerida entre los suyos, Norma Rocío Nahle García acumula votos en contra entre el sector petrolero. Dos ejemplos: envió 30 amigos de Pemex a acreditarse como representantes generales para el día de la elección, y 25 de ellos mejor se retiraron, y en el edificio inteligente, sede de la Petroquímica, la consigna es voto para Andrés Manuel López Obrador y que la candidata perredista a la diputación federal por Coatzacoalcos se las arregle como pueda. Habria que agregar que la estructura electoral del PRD ya tiene precio, que el PRI abrió la chequera y que los priístas aseguran que la Llanera Solitita no tendrán cómo defender en los tribunales el resultado de la elección. ¿Lo sabrá López Obrador?… Filtraciones en el Consejo Distrital del IFE en Coatzacoalcos. Cada vez que se interpone una queja contra el PRI por uso de equipamiento urbano para colocar propaganda electoral o por coacción al voto, hay una voz que alerta, que delata. De inmediato, el PRI retira su propaganda. Cuando se realiza la inspección ocular, no hay materia para sancionar al tricolor. Se sospecha de alguien cuyas iniciales son M de María L de Lourdes M de Martínez y S de Sánchez, que coinciden con el nombre de la auxiliar jurídica del IFE distrital. ¿O el delator es el vocal ejecutivo Zamudio Ramírez?… ¿Quién era esa guajolota que se paseaba, oronda, exhibicionista, queriendo robar cámara, junto a la Gaviota en el mitin de Enrique Peña Nieto, candidato priísta a la Presidencia de México, el viernes 15 en Coatzacoalcos? Sí. Le atinó… Sin trabajo político, reñido con promotoras del PRI, odiado por un sector del priísmo de Coatzacoalcos al que desplazó para darle espacios, salarios y prebendas a la pandilla minatitleca del clan de las Lupitas, su esposa y su suegra, el alcalde Marco César Theurel Cotero diseñó un escenario de miedo, complicadísimo para Enrique Peña Nieto. Agraviados, los priístas lo han dejado solo. Que saque la elección presidencial, cuentan, si es que tiene con qué. Violento, agresivo, marrullero, Theurel es un as en el arte de insultar ciudadanos. Lo hizo con el caso Travis, cuando al constructor Mario Alberto Escobar Guzmán le negó el pago de sus trabajos en la Expo Feria y por el desazolve de canales pluviales; arremetió y amenazó a proveedores del Carnaval por manifestarse ante la falta de pago de sus servicios. Theurel ahora advierte que el Ayuntamiento de Coatzacoalcos está en fase crítica y por falta de recursos avizora una quiebra. De altísimo impacto, esa declaración pública describe el paupérrimo gobierno priísta en manos del señor Theurel. Mala leche, perverso, Theurel planteó la quiebra, obviamente por su mala actuación como alcalde, a unas horas de la visita de Peña Nieto a Coatzacoalcos. Su mensaje, clarísimo: así de mal gobierna el PRI… Punto final a las tropelías de Víctor Rodríguez Gallegos en la Secretaría de Desarrollo Social. Proveedores y prestadores de servicios encaminan una denuncia por desvío de recursos públicos contra el jefe de la unidad Administrativa de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, por el destino que dio a lotes de láminas que se presume fueron a parar a las campañas de candidatos priístas, según revelación del periodista Jorge Ricárdez. De acuerdo con las licitaciones simplificadas ls-gen_113, 114, 115 y 119, la SEDESO estatal adquirió láminas, pero el uso que se le dio apunta al peculado electoral. Explosivo, el tema toca a Francisco Heredia Ojeda y al titular de la dependencia, Marcelo Montiel Montiel, encubridor de cabecera de Víctor Rodríguez, quien fuera su secretario de Gobierno en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos… INFORME ROJO
Duarte: libertad de expresión, simulada* Su política de comunicación es ocultar al Veracruz violento * Ocho periodistas asesinados y no les hace justicia * ¿Por qué AMLO no denunció a quienes pedían dinero en su nombre? * Los videos de Theurel * Duarte no controla a los priístas * Once fotos: la otra familia de Pepe * Joel Arcos, desactivando programas sociales federales Javier Duarte de Ochoa no es amigo de la prensa libre, ni del pensamiento crítico, ni de la reflexión profunda, menos aún de la autocrítica. Es, desde su condición de gobernante imperfecto, hijo del fraude electoral y heredero del desastre, un gran simulador de la libertad de expresión. Magullado, deshecho, ha visto cómo el narco tocó a las puertas de palacio, infiltró las instituciones de Veracruz, se adueñó de las policías, sembró terror y pánico, y su única respuesta fue agazaparse. Rebasado por el crimen organizado, entregó la seguridad del estado al gobierno federal y se redujo a seguir contando ejecutados, sus cuerpos partidos en pedazos. Esa pesada lápida y la debacle económica, paralizadas las finanzas desde hace un año y medio, han sido los mayores lastres del gobierno duartista, el símbolo de su gestión. Hoy, como en septiembre de 2011 en Boca del Río y Veracruz, el caos duartista se mide en cifras de muertos. 35, 14, 32 cuerpos inertes, estrangulados, sin brazos, sin piernas, sin cabeza, y otros 14 ejecutados ayer en Alamo, van conformando la sangrienta identidad de un gobierno priísta, el de Javier Duarte, que se cae a pedazos. Su régimen pasará a la historia por acumular en tiempo récord, 18 meses, la muerte violenta de ocho periodistas, algo nunca visto. Resonarán en la conciencia de don Javier los nombres de Miguel Angel López Velasco, Misael López Solana, Yolanda Ordaz de la Cruz, Noel López Olguín, Regina Martínez Pérez, Gabriel Huge, Guillermo Luna y Esteban Rodríguez, más los que han emigrado en un éxodo de miedo, ejecutables por el crimen organizado. Para ellos no ha habido justicia, salvo el caso de Noel López Olguín, periodista de Jáltipan, en el sur de Veracuz, cuyo verdugo, un sicario de nombre Alejandro Castro Chirinos, reveló su responsablidad cuando se le aprehendió en una acción policíaca, que nada tenía que ver con la desaparición del periodista. En suma, la justicia de Javier Duarte es inservible para los veracruzanos y para un gremio, el de los periodistas críticos, que no ve para cuándo se esclarezca quién y por qué ultimaron a ocho de sus compañeros de profesión. Agraviados, en año y medio los periodistas independientes han enfrentado una política de comunicación deleznable. Gina Domínguez Colío, la vocera del imperfecto Duarte, ha sido multiacusada de guillotinar periodistas incómodos, con las armas de la presión publicitaria, citada en los despidos de Verónica Danell y Marijose Gamboa, y en el veto a reporteros amenazados por el crimen organizado, a quienes el gobierno de Veracruz no quiere ver enrolados en los medios. En 18 meses, el periódico El Buen Tono, de Córdoba, fue incendiado sin que la Procurduría de Veracruz haya expreado un solo avance; los periódicos Veraz y Formato 7, de Claudia Guerrero Martínez y Manuel Rosete Chávez, sufrieron la agresión del Movimiento de los 400 Pueblos, al mando del mercenario César del Angel, amigo e impulsor de la candidatura de Javier Duarte de Ochoa. Portales en internet, como AGN, de la respetada periodista Silvia Núñez Hernández, han sido objeto de ataques cibernéticos, por su evidente línea combativa, intransigente ante los desvaríos del poder. Ser hackeado no fue, para AGN, una derrota sino la confirmación de que la crítica duele e irrita al círculo duartista. Javier Duarte ha interpretado su política de comunicación como un embute diario a la prensa vendida, lisonjera, aduladora. Con recursos públicos —una parte tomada del presupuesto oficial y otra de origen subterráneo— silencia los graves y mayúsculos problemas que agobian a Veracruz; engaña con el espejismo de un Veracruz pujante, tercera economía nacional; minimiza la dimensión de las bandas que dominan violentamente el territorio jarocho; oculta la muerte de inocentes a manos de policías corruptos, a menudo involucrados con sicarios. Su política de comunicación tiene como eje la mentira y la manipulación de los medios, el control de la información, el maquillaje de la noticia. De palabra, Javier Duarte es un demócrata y, por supuesto, un súbdito de la libertad de expresión. En los hechos, es gobernador de Veracruz por un fraude electoral y enemigo de la crítica, menos de la autocrítica, del análisis que describe la dramática realidad veracruzana, de la reflexión sobre la tragedia social que enfrentan de ciudadanos empobrecidos. En términos de libertad de expresión, Javier Duarte es simplemente un simulador. Archivo muerto Brozo pidió una respuesta que no escuchó: ¿Por qué Miguel Angel Mancera sí denunció a quienes usaron su nombre en el pase de charola a empresarios por 6 millones de dólares y por qué Andrés Manuel López Obrador no hizo, legalmente, nada? Víctor Trujillo, Brozo, se lo planteaba en Tercer Grado, el programa de análisis de Televisa que más odia el perredismo por su inclinación hacia Enrique Peña Nieto, el miércoles 6. López Obrador evadió la embestida. Su argumento, en cuestión de dineros ilegales para hacer política, siempre ha sido el deslinde. En su momento, cuando pillaron a René Bejarano, ex secretario particular de AMLO, recibiendo 3 millones de pesos del empresario Carlos Ahumada Kurtz, López Obrador dijo que tenía tiempo que no cruzaba palabra con Bejarano. Falso. Ahora arguye lo mismo del uruguayo Luis Costa Bonino, el cineasta Luis Mandoki, Luis Creel y Adolfo Hellmund, a quien propone como secretario de Energía si gana la elección. Los cuatro pidieron los 6 millones en nombre del Peje y él, con fingida indignación, sostiene que no manda a nadie a pepenar dinero en su nombre. ¿Por qué, pues, no los denunció o reconvino públicamente? Es obvio. López Obrador gusta de los dineros ilegales para hacer política. En eso es como los priístas y panistas, como Peña Nieto y Josefina. Seguro así pretende don Andrés Manuel consumar el “cambio verdadero”. Orale, diría Brozo… Rehén de sus fobias y rencores, Marco César Theurel Cotero llevó su conflicto con Marcelo Montiel Montiel, su antiguo promotor y predecesor en la alcaldía de Coatzacoalcos, a una vendetta política, plagada de delaciones, arrebatos y fractura en el PRI. Produjo una veintena de videos, actuó en papel protagónico, unos captados en su domicilio, otros en oficinas municipales, en que los entrevistados acusan al grupo marcelista de promover voto cruzado a favor de Joaquín Caballero Rosiñol para diputado federal por el distrito de Coatzacoalcos y por la candidata presidencial panista, Josefina Vázquez Mota, en detrimento de Enrique Peña Nieto. Luego los “filtró” al Clan de la Succión, el grupo encabezado por José Pablo Robles Martínez, dueño de Diario del Istmo e Imagen de Veracruz, amigo de Andrés Manuel López Obrador, a quien Marcelo Montiel, siendo alcalde, el 2008, demandó por daño moral tras una serie de señalamientos que tenían que ver con su vida privada. Theurel, con su habituales altibajos emocionales, le dio a Robles leña para la hoguera y evidenciar a Marcelo Montiel como un infiel al PRI. Quienes aparecen en los videos son súbditos de Theurel; uno de ellos, Mario Bustamante, traicionó al líder petrolero Ramón Hernández Toledo y se ligó con el equipo del dirigente plataformero Víctor Kidnie, cuyo operador en Coatzacoalcos fue el síndico Roberto Chagra Nacif, su cuñado, otro de los desterrados del marcelismo. Productor, director y actor del video home, Marcos Theurel supuso que con ese material llegaría al comando central del equipo de Peña Nieto, rendido el candidato presidencial a sus pies. Viajó al DF. Ahí lo atajaron. Del gobernador Javier Duarte recibió una recriminación en un ambiente de ira. Theurel vulneró su jerarquía; lo evidenció ante Peña Nieto. Duarte, a los ojos del mexiquense, no controla a los priístas de Veracruz. Duarte, gracias a Theurel, muestra su inoperancia política. La difusión de aquellos videos fue un soberano autogol. Escaneado por el equipo peñista, sometido al análisis el episodio de los videos, Marcos Theurel fue categorizado como un traidor al gobernador de Veracruz, como un priísta incontrolable. Saltó las trancas y lo ridiculizó. Su pretensión, en el fondo, no era alertar a Peña Nieto de un sabotaje a su campaña, sino entregar material gráfico a Pepe Robles, caja de resonancia de López Obrador, para terminar de hundir la campaña priísta, y luego justificarse. Theurel, al servicio del Peje. Esa fue la lectura en Toluca… Son once fotografías. Describen a la otra familia del honorable Pepe, una en París, la torre Eiffel al fondo; otra en Squaw Valley, en Lake Tahoe, California, un paisaje nevado; otras en la intimidad del hogar, un escenario navideño. Ahí, se ve, sí hay amor… Su cargo es coordinador de Contención de Programas Federales. Su esencia, la fidelidad. Joel Arcos Roldán opera en las sombras, en la campaña de Pepe Yunes Zorrilla, candidato priísta a senador por Veracruz. Es el enlace con los cuadros de Enrique Peña Nieto y su función consiste en desactivar el impacto de los programas sociales del gobierno calderonista a favor del PAN. Ojalá Joel Arcos, ex diputado local, ex subsecretario de Desarrollo Social y Medio Ambiente, líder real de Nuevo Tiempo Veracruzano, no termine vendiendo la causa como lo hizo con el cemento que debió colocar para comprar el voto entre los de abajo, colocando a Javier Duarte en riesgo de perder la gubernatura, en 2010. ¿Sabrán los peñistas cómo se las gasta don Joel?... INFORME ROJO
El ITESCO, en la mira del IFE* Coacción e intimidación a universitarios * Exhorto al director del Tec de Coatza * La austeridad del Peje * Mil 200 millones en 6 años de campaña * Rocío Nahle y MORENA no se llevan * Marcelo Montiel ayuda al PRI * Otro engaño de Theurel a Duarte * Los “asesinos” del académico de la UV * Medio millón debe el suegro incómodo al IPAX Desenfadado, a sus anchas, Ricardo Orozco Alor ha podido coaccionar, intimidar impunemente al estudiantado del Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos, forzándolos a asumirse priístas, convertirlos en aplaudidores obligados de Enrique Peña Nieto, hasta que en su delirio se colocó en los umbrales de un delito electoral. Sin pudor, sin rubor, se siente amparado por el PRI y actúa con la displicencia de los truhanes. Exige, no pide; impone, no acuerda. Así lo hizo con los jóvenes del ITESCO, sus alumnos, a quienes convirtió en una falange del ejército de priístas que en un mitin en Coatzacoalcos —mayo 26— manifestaron su apoyo a Peña Nieto, integrados, so pena de represalias, en la comparsa tricolor, atados a una amenaza digna de rufianes: de no asistir, se los habrían de “trabar” en sus evaluaciones mensuales o en la calificación final. Aquello fue una fechoría. Como un canalla académico, el director del ITESCO, Ricardo Orozco, mal empleó el poder que detentan los catedráticos sobre el cárdex de los alumnos y aportó, por la vía de la coacción, su cuota de jóvenes a un mitin donde algunos fueron por ganarse unos puntos en ciertas materias y otros acudieron para no perderlos. Aquello pasó, sin embargo, de ser un simple abuso, a un hecho que se encuadra en el catálogo de delitos electorales. Su suerte, hoy, está en manos del Consejo Distrital del IFE. El 30 de mayo, consejeros y representantes del partidos debatieron el tema. Moderados unos, radicales otros, hallaron tema para llamar al orden al ITESCO y aprobaron emitir un exhorto a Orozco Alor para evitar que persista en su afán de coacción, intimidación, chantaje y presión hacia el alumnado. Quizá lo del exhorto fue apenas el prólogo de otros tópicos de similar alcance que se egrimieron ese día. Víctor Hugo Espinosa Hernández, representante del Partido Acción Nacional, planteó el problema, hizo énfasis en la presión que Ricardo Orozco ejerce hacia los alumnos del ITESCO, citó el impacto que han tenido las quejas de los estudiantes en los medios de comunicación y pidió la aprobación del exhorto. En el mismo sentido se pronunció el consejero Rodofo Corpi Lara. Tania Pamela Mijares Díaz, consejera electoral, ex alumna del ITESCO, categorizó como “vergonzoso” el hecho de que se obligue a los alumnos a participar en mítines del PRI, y relató su experiencia personal cuando el anterior director de la institución, Arturo Martínez Vega, hoy director de Tecnológicos de Veracruz, los conminaba a realizar proselitismo. Rafael Gutiérrez Soler, representante del partido Movimiento Ciudadano, fue más allá. Desestimó el exhorto y propuso que se instara a que Ricardo Orozco fuera denunciado ante la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales por coacción a los estudiantes del ITESCO. Javier Félix Martínez Sotelo, consejero, tildó a Ricardo Orozco de que “presumilemente es un delincuente electoral”, razón por la cual el exhorto es insuficiente y convendría más alentar a los agraviados a interponer una denuncia ante la FEPADE. Político joven, Ricardo Orozco es, sin embargo, un costal de mañas. El y su antecesor, Arturo Martínez Vega, han establecido una tiranía ilustrada en el ITESCO. Presumen logros educativos que les sirven de máscara a grandes negocios, millonarios contratos con Pemex, y un estatus en el círculo de poder. Villano en esencia, es un mercader de la educación y manipulador de la conciencia electoral de los alumnos, potenciales soldados del PRI, a la buena o a la mala, por convicción o bajo presión. Bajo su mando tiene a 5 mil 600 universitarios, de quienes reclama el voto para el PRI y el aplauso para Peña Nieto. Eso lo tiene a las puertas de la FEPADE y en el umbral de enfrentar una denuncia por delito electoral. Por lo pronto está en la mira del Consejo Distrital del IFE. Archivo muerto Será su karma o será su destino manifiesto, pero el asunto de los dineros siempre persigue a Andrés Manuel López Obrador. El tema de los 6 millones de dólares solicitados por su asesor uruguayo, Luis Costa Bonino, pase de charola a empresarios, cuyo monto violaría el máximo de aportaciones privadas en una campaña, en términos del IFE, y la exigencia del PRI a transparentar cuánto se gastó en seis años de proselitismo, algo así como mil 200 millones de pesos, aniquilan la tesis del candidato presidencial de la izquierda: la austeridad institucional. Vino a Cosoleacaque; lo abrazó una muchedumbre, principalmente la gente de la sierra de Soteapan, la gente del candidato a diputado federal, Esteban Bautista Hernánez, y soltó el rollo del derroche en un gobierno rico mientras se mantiene al pueblo en la pobreza. Simultáneamente, el PRI hunde la daga en el proyecto del Peje: que explique por qué el pase de charola a los empresarios; por qué sus allegados – entre ellos Adolfo Hellmund, a quien propone como secretario de Energía— requieren 6 millones de dólares, casi 90 millones de pesos; y los mil 200 millones de pesos de su precampaña. López Obrador venía creciendo, montado en el movimiento estudiantil #YoSoy132, disparado en las encuestas de intención de voto, hasta que el escándalo de los dineros lo contuvo, concentrado en salvar su honra, su honestidad valiente en entredicho… Ríspida, tirante, en su peor nivel la relación de Rocío Nahle García con MORENA, la plataforma política de Andrés Manuel López Obrador. Con su habitual sospechosismo, rasgos de paranoia electoral, la candidata del PRD-PT-Movimiento Ciudadano a la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos, ha terminado de fracturar la línea de trabajo. A cuatro semanas de la elección, ni siquiera se hablan y cada quien, desarticulados, intentan cachar votos para El Peje… Pasadas las 7 de la noche, jueves 31 de mayo, en tropel llegaron los priístas al Sanborns de Coazacoalcos. Joaquín Caballero Rosiñol y Patricia Peña Recio, candidatos propietario y suplente del PRI a la diputación federal; Víctor Andrade, líder local priísta; Guadalupita Félix Porras, esposa del alcalde Marco César Theurel Cotero y promotora del voto femenil para el abanderardo del PRI a la Presidencia de México, Enrique Peña Nieto; entre otros, tomaban casi por asalto el comedero. Había unos diez clientes. Era un baño de pueblo. A los cinco minutos, “sorpresivamente” llegó el secretario de Desarrollo Social, Marcelo Montiel Montiel, vestido con una camisa con el emblema del programa Adelante del gobierno de Veracruz. Era día de trabajo, no permitido para realizar labores proselitistas. Media hora después, Marcelo se fue. Minutos más tarde, todos se retiraron. ¿Qué dirá la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE)? Un funcionario de gobierno de Veracruz, intento de cacique, con un muerto en el clóset, violando el código Electoral... Aquel 6 de junio de 2011, la burla fue mayúscula. Marcos Theurel, alcalde de Coatzacoalcos, hizo al gobernador Javier Duarte inaugurar varias unidades de limpia pública y camión que luego pondría al servicio del DIF. Los vehículos, que habían sido adquiridos en Estados Unidos, su vida útil concluida, eran chatarra pura; los tuvieron que remolcar con grúas porque simplemente no arrancaban. El camión era un school bus con más de 15 años de uso. Theurel rezaba hacia sus adentros para que el gobernador Duarte no tuviera el impulso de ver esa unidad por dentro, porque simplemente estaba vacía; era un cascarón, sin asientos. Tuvo suerte. Duarte inauguró y se fue. Luego, cuando se hizo pública la farsa, el arranque de las unidades chatarra para el servicio de limpia pública, Javier Duarte lo increpó y le reclamó que lo haya hecho copartícipe de un fraude. Es mejor no decirle que Theurel lo engañó con el school bus que nada tenía en su interior, ni un asiento siquiera. Don Javier se pone fuera de sí. Que no entere… Sospechosamente efectiva, la Procuraduría de Veracruz presentó a cuatro presuntos autores del crimen del académico José Luis Blanco Rosas, asesinado el sábado 26 en su domicilio de Xalapa. Uno de ellos era su sobrino y el móvil, según el gobernador Javier Duarte, fue el robo. Es tan inverosímil que la Procuraduría de Veracruz resuelva algo, que cualquiera pude suponer que los culpables son chivos expiatorios. ¿Se le puede creer al gobierno de Veracruz?… Que Jesús Antonio Macías Yazegey, dolor de cabeza y de cabecera del gobernador Javier Duarte de Ochoa, su yerno, encamina a la quiebra a la Policía Auxiliar de Coatzacoalcos, dependiente de Seguridad Pública de Veracruz. Su cuenta llega ya a 500 mil pesos y, lo peor, se ha vuelto incobrable. Cada vez que se le requiere el pago, Tony Macías termina corriendo al personal del IPAX, ante la complacencia, silencio cómplice, de los mandos directivos. Una nube de escoltas lo sigue, lo cuida, lo protege, más que a un funcionario de gobierno, sin que por ese servicio erogue un centavo. Fuentes del IPAX tienen documentado el caso. Sólo con Javier Duarte puede darse semejante impunidad en Veracruz… INFORME ROJO
Un féretro para el gobernador* 120 millones para campañas del PRI al Senado * Camionetas y autos en el proyecto Pepe Yunes * La desmemoria de Gonzalo * Los paquetes de Gustavo Beltrán * La USBI no auspiciará el debate de candidatos en Coatza * El antidoping no es para Pulgoso Lagunes * A 28 años del crimen del periodista Javier Juárez No es usual plantar un féretro frente al palacio de gobierno, exigir justicia, mentar madres, demandar seguridad, retar a un gobernador —Javier Duarte de Ochoa— y conminarlo a renunciar. Esa protesta ocurrió el martes 29, en Xalapa. Un centenar de jóvenes universitarios, sus maestros también, periodistas, gente del pueblo, increpaban al gobierno de Veracruz. Lideraba la marcha-plantón el cuerpo sin vida de José Luis Blanco Rosas, antrolópogo, catedrático e investigador de la Universidad Veracruzana, especialista en temas de ecología y sustentabilidad, asesinado dos días atrás, en su domiclio. Llena de simbolismos, la protesta llevaba ahí a José Luis Blanco, en su féretro, en su carroza fúnebre, a su última batalla, su último grito por la injusticia que domina a Veracruz. Ondeaban las banderas negras, unas quince, y el reclamo a un gobierno cuya incapacidad para garantizar la seguridad y aplicar la justicia es manifiesta. “Ni un muerto más”, demandaban los alumnos, los académicos, los amigos que se iban uniendo al cortejo ejemplar, digno de un luchador social, distinguido por no abandonar las causas ajenas, que alzaba la voz par exigir justicia y que esta vez la exigen por él. “¿Y cómo estamos?”, arengaba el orador. “Hasta la madre”, respondían a coro. “Hasta la madre”. Protestaban por José Luis Blanco Rosas y también por la periodista Regina Martínez Pérez, corresponsal de la revista Proceso, asesinada un mes antes, el 28 de abril, en su domicilio de Xalapa, impune desde entonces su victimario, el autor material y cérebro criminal. Ahí permanecieron unos minutos. Recordaban su vida, trayectoria, compromiso social. Reclamaban seguridad, resultados, eficiencia del gobernador Javier Duarte y su séquito inútil. Angeles González, maestra en Pedagogía en la UV, fue más allá. En el relato de Proceso, es la impunidad la que hace proliferar el crimen. En su óptica, no son asesinatos casuales, son víctimas selectivas, gente pensante, gente crítica. Es lapidaria con una frase: “si los aparatos de seguridad, de procuración de justicia y el propio mandatario no han podido con el paquete de la violencia, la inseguridad y los asesinatos, es momento de hacerse a un lado y renunciar”. Flotaba en el ambiente otro crimen, el de José Luis Aguilar Martínez, tambien catedrático, también de la UV, torturado y calcinado en junio de 2011, en el puerto de Veracruz. Cimbrado por el espantoso martirio, brutal desenlace, José Luis Blanco escribió en el portal Código Crítico, del que era jefe de información, palabras contudentes, incriminatorias para el gobierno de Veracruz: “Lo que queda claro es que Veracruz sigue siendo ´una plaza´ dominada por los comandos del crimen organizado. Lo que no sabemos es hasta qué punto mantienen nexos y apoyos con algunos funcionarios del Dr. (Javier) Duarte. ¿Quiénes tienen o mantienen la ´plaza´ del centro de Veracruz? ¿Qué grupo del crimen organizado la tiene? ¿Cuál o cuáles buscan infiltrarse? ¿Quiénes los apoyan desde adentro? ¿Tendremos un Coronel Relumbrón entre los veracruzanos?”. Sus palabras han sido citadas hoy en Proceso, reeditadas por otros miembros de la comunidad universitaria, entre ellos José Julián González Osorno, en un texto titulado “¿Qué horror carcome el alma de Veracruz?”. Ahí dice: “Tu muerte, José Luis, no podrán echarla al olvido, aunque lo intenten. Cuando estábamos colectando firmas para el comunicado de maestros que enviaríamos a la prensa, un periodista chayotero, de esos que abundan en Xalapa, al servicio del gobierno, me dijo: ‘no sean imprudentes, no interrumpan la investigación’. Respondí con dos cuestionamientos: ‘¿eres del gobierno? ¿Somos imprudentes al querer que se esclarezca el asesinato?’ Está claro: parte de la prensa en Xalapa quiere tapar la noticia, ocultar la información, impedir que las personas sepan los móviles de este salvaje crimen. Pero no lo lograrán. Hemos sido imprudentes, sí, por no reaccionar a tiempo, por no denunciar antes lo que ocurre en el estado de Veracruz; por permitir que el poder de los políticos y de los narcotraficantes se enquistara profundamente en el seno de la sociedad. Pero tú denunciaste a tiempo. Y hablaste claro y alto”. Remató así: “¿Por qué te mataron tan salvajemente?, ¿quién ordenó tan cobarde acción?, ¿por qué?”. Un féretro, una carroza fúnebre, apostados frente al palacio de gobierno; el “estamos hasta la madre” de muchos; banderas negras; la demanda de justicia; el reclamo social; las víctimas selectivas, gente pensante, gente crítica; la voz de José Luis Blanco advirtiendo que al crimen organizado “lo apoyan desde adentro”, y aquellos que demandan que los ineficientes, aún el mismo gobernador, deben renunciar, son mensajes que perfilan el hoyo en que se halla metido el gobierno de Veracruz, avasallado por la inseguridad y la violencia. ¿Habrá entendido de qué se trata, don Javier? Archivo muerto ¿Quién dice que no hay dinero en Veracruz? Se dispone, por ejemplo, de 20 millones de pesos quincenales para las campañas del PRI al Senado. O sea, 120 millones para los tres meses de actividad proselitista. Quien autoriza es un tal Javier Duarte. Para la oposición, obvio es que no hay nada. Bueno, sí. para los candidatos panistas y de la izquierda que le hacen el juego al PRI, los rivales a modo, los rivales débiles, existe una buena cuota… Dueño de su destino, el sueño de ser gobernador, José Francisco Yunes Zorrilla le invierte en grande a la campaña al senado por Veracruz. Adquirió el candidato priísta 50 camionetas 350, con valor de 400 mil pesos cada una, distribuidas en los 21 distritos electorales, así como otros 50 autos para que sus operadores faciliten sus tareas proselitistas. En suma, 30 millones en equipo vehicular. Sabe el soberbio Pepe Yunes —se jacta de ser honesto, se jacta de ser limpio, se jacta de ser humilde— que llegar al Senado equivale a su última plataforma para aspirar a la gubernatura de Veracruz en 2016. Sin eso, nunca será gobernador. ¿Y Héctor Yunes? También recibe recursos, pero no se ve en qué los aplica… Juega con fuego Gonzalo Guízar Valladares. Arremetió contra el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, imputándole que entregó el territorio veracruzano al crimen organizado. Que lo digan otros, sus críticos, es lo de menos, pero el ex candidato del PAN a la alcaldía de Coatzacoalcos ha de olvidar pecados pasados. Uno, cuando a su primo, Gustavo Beltrán Guízar, entonces director del penal de Coatzacoalcos, le hallaron paquetes sospechosos en el escritorio y casi le cuesta su libertad, años en prisión, a no ser por una llamada que le salvó el pellejo. Tiempo después, Tavo Beltrán falleció por un gravísimo problema de salud. Gonzalo padece desmemoria… Dice no, la Universidad Veracruzana a que en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI) del campus Coatzacoalcos, se realice el debate de candidatos a la diputación federal. Carlos Avila Bello, vicerrector, esgrimió que mientras no se pongan de acuerdo los partidos políticos, la USBI no pondrá ser la sede de ese debate, escenario que le habría caído como anillo al dedo a la candidata de las izquierdas y pseudoizquierdas, Rocío Nahle García, cuyo gurú político, Amado Cruz Malpica, tiene sus enclaves entre el estudiantado y catedráticos. Con porra universitaria, Rocío Nahle habría ganado el aplausómetro y el posdebate. Obvio, la UV aprovechó el desacuerdo entre candidatos y reventó el debate… Días sin dormir, la zozobra en el alma, por fin Pulgoso Lagunes puede estar tranquilo. Alcalde, síndico y regidores del Ayuntamiento de Coatzacoalcos no se someterán a la prueba antidoping. No hay marco legal aunque ya el presidente municipal, Marco César Theurel Cotero, determinó que los funcionarios de confianza sí tendrán que poner su pipí a disposición del laboratorio que realizará el examen que determinará si le entran a alguna droga. Discriminatoria, la medida exime a quienes integran el cabildo, máximo órgano de autoridad municipal. Pulgoso, entre otros, tiene fama de vicioso, cruzado a menudo, a diario, por la ingesta de alcohol —Jonnhy Walker, etiqueta azul—, mezcla explosiva que lo hace tomar un arma y amagar a cualquiera en la vía pública, solapado por la policía, encubierto por Iván Hillman Chapoy, en sus días de alcalde, y hoy por Marcos Theurel y por el gobernador Javier Duarte. Libra el antidoping Pulgoso Lagunes, pero su fama de drogadicto la trae tatuada en la piel. Vaya regidor del PRI… Hoy, hace 28 años, fue asesinado el periodista Javier Juárez Vázquez, director del semanario Primera Plana. Plagiado la noche del 30 de mayo de 1984, en el centro de Coatzacoalcos, se le vio por última vez con cuatro individuos, presumiblemente policías sin uniforme. Al amanecer del 31 de mayo, su cuerpo fue hallado en un paraje solitario de la congregación de Mapachapa, en el municipio de Minatitlán. Presentaba cuatro balazos, en el rostro y las manos. Mostraba huellas de tortura, lacerada su piel por quemaduras de cigarro, atado de manos con un alambre. Javier Juárez ejerció el periodismo en Coatzacoalcos y fue un crítico contumaz del entonces alcalde Juan Hillman Jiménez, cuya carrera política quedó marcada y manchada por la sospecha, alentada con una feroz campaña desde Diario del Istmo, por quien a la postre sería su consuegro, José Pablo Robles Martínez (los Montesco y los Capuleto, de Romeo y Julieta, región 4). Entre las líneas de investigación figuraba el ex gobernador de Veracruz, Agustín Acosta Lagunes, cuyo director de Seguridad Pública, Mario Arturo Acosta Chaparro Escapite, solía presumir de su mano pesada, represor de guerrilleros en la década de los años 70, furibundo enemigo de la prensa. Acosta Chaparro, el narconegociador de Felipe Calderón, general condecorado, fue asesinado hace un mes luego de enfrentar denuncias y encarcelamiento por supuestos vínculos con el crimen organizado. En el gobierno chirinista, un ex jefe policíaco, Hilario Beltrán Ruiz, alias “El Chaneque”, fue responsabilizado, aprehendido, consignado, juzgado y condenado por el crimen del periodista. Sin embargo, un amparo federal lo libró de la cárcel. Hoy, 28 años después, el asesinato de Javier Juárez Vázquez sigue impune…
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