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UNA COLORADA (vale más que cien descoloridas)

Lilia Cisneros Luján

Criminales y frívolos

27 de agosto de 2012

Un nuevo ciclo de gobierno está por iniciarse en México y casi simultáneamente para nuestros vecinos del norte. Allá el pueblo simplemente dice que no hay diferencia entre demócratas y republicanos, acá la percepción popular acerca de “los políticos” acumula todos los calificativos negativos que se nos puedan ocurrir. ¿En donde se inmunizaron legisladores y responsables de las políticas públicas contra el dolor que sufren las víctimas del robo a casa habitación? Ante la inminencia del aumento de este delito en cuando menos 13% en la ciudad de México, a los esbirros de Marcelo solo se les ocurre decir que 60% de esas agresiones se dan cuando los ciudadanos entran a su domicilio y casi 30% de los rateros, se introducen al hogar de la víctima, sin violencia y con engaños. Visto de otra manera, el culpable de los robos sería el ciudadano y no una policía que está presente para amenazar, extorsionar o reprimir, que tiene todas las excusas para no actuar y que carece de capacitación y motivación.

¿Alguien se ha preguntado porque cada vez son más jóvenes los autores de delitos como el mencionado e incluso otros tan graves como homicidio, secuestro o extorsión? ¿Qué papel juega en esta preponderancia criminal el impulso humano de satisfacer necesidades básicas? Parte del avance de la civilización lo fue el invento de la moneda que sustituyó el simple intercambio de productos. En el siglo XXI el dinero –de papel o plástico- se reconoce como un bien necesario para lograr una vida digna sustentada en aspiraciones legitimas; sin embargo, por un lado los súper ricos y por el otro jóvenes –no necesariamente marginados o pobres- que tienen esas riqueza como modelo, han convertido este medio útil en el fin primordial de la existencia. Las maletas llenas de dólares que los medios –sobre todo la televisión y el Internet- exhiben y cacarean, son para muchos un valor absoluto.

La apatía de los gobernantes –provengan estos de cualquier partido e incluso los que llevan una supuesta aureola “ciudadana”- a la prevalencia criminal por sobre la moral, la ética, las costumbres etc. parece estar relacionada con deficiencias educativas y culturales para el manejo de la política; patologías personales –narcisismo, megalomanía y otras- aunadas a una inclinación propia hacia antivalores como: la ambición, la deslealtad: a la patria, el pueblo, los miembros del partido que los postuló e incluso en casos extremos hasta con los amigos, maestros y personas que les ayudaron o impulsaron.

¿Cómo podrían personajes con estas características dejar se de ser indiferentes a resultados fatídicos para la gente por el dominio de reglas del mercado? ¿Qué les produce en su interior la cifra de casi 150 mil millones de dólares que han salido del país en este sexenio? ¿De verdad se creen el cuento de una perversa ave migratoria, que selectivamente infectó con virus, a gallinas de granjas en el estado recientemente perdido por el partido en el gobierno? ¿De donde vino esa única ave migratoria con tal infección que obligó a la importación libre de aranceles de millones de toneladas de huevo? ¿Cómo es que apareció y desapareció tan súbitamente? ¿Qué tanto conocía la tal ave migratoria de la tan arraigada costumbre mexicana del año de Hidalgo? ¿Se merecerá esta ave migratoria una capillita por haber dado al Jefe de gobierno la oportunidad de otra más de sus acciones populistas?[1] ¿Cómo es que hasta ahora el Señor presidente se acuerda de la tiendas Diconsa como una instancia de abasto popular?

Pero los indolentes e indiferentes rayan en la frivolidad, cuando a la par de estas supuestas acciones de beneficio, le recetan a la gente aumentos de impuestos basados en argumentos pueriles como el que la casa que usted compró hace 40 años o heredó y con casi un siglo de construida tiene más metros de los asentados en su escritura; le aumenta centavos cada mes en la gasolina, o indican a los lecturistas que alteren el funcionamiento de medidores para hacerlo caer en rangos de consumos que nunca había tenido. Nuevamente para estos señores feudales de la modernidad, el culpable es un pueblo que merece ir a la cárcel por evadir impuestos[2], tirar basura -con lo cual se provocan inundaciones- desperdiciar agua -aun cuando este líquido se maneje en casas de gente decente, con medidas de reuso que ellos ni se imaginan- y consumir luz, como si se tuvieran 40 árboles de navidad todo el año.

Para estos cínicos, que han logrado encumbrase con engaños y corrupción de familias a las que les regalan –vía dos becas de jóvenes estudiando, un apoyo como madre soltera, dos ayudas para ancianos entre otras cosas- un ingreso de 8 a 10 mil pesos al mes sin mas ocupación que llevar 20 o 30 personas a los mítines, informes de delegados o las votaciones aun de partidos opositores. ¿Porque a ellos no se les aplica La Ley? ¿De que privilegios gozan, para incumplir sentencias y seguir impunes? Son ellos quienes merecen la cárcel, solo extirpando ese cáncer tenemos la posibilidad de seguir existiendo como nación.
 


[1] De pronto se empezó a vender huevo almacenado en la central de abasto a 20 el Kilo; pero poco sabe la gente del poder de Collins, subordinado de Marcelo desde el incidente de los linchados e Tláhuac, quien lejos de respetar las leyes del mercado, extorsiona, cierra bodegas y facilita el comercio de productos no necesariamente legítimos.

[2] Es la amenaza del GDF, que esta circulando en la ciudad de manera muy específica en las colonias de clase media y media alta

 


UNA COLORADA (vale más que cien descoloridas)

Lilia Cisneros Luján

Transparencia

  20 de agosto de 2012

La tradición judeo-cristiana, considera al ser humano como “pecador”, lo cual significa que no somos perfectos, que por lo mismo y en una norma comunicada con oportunidad a la humanidad, perdimos la inmortalidad y resultamos en personas proclives a muchas conductas reprobables, entre ellas, la deshonestidad o lo que en los tiempos modernos se ha convertido en algo generalizado: la corrupción.

No sin preocupación de muchos, la corrupción parece ser el distintivo del mexicano y muy especialmente de aquellos que se dedican a la política; y sin soslayar que la contraparte del político casi siempre es un empresario y que este fenómeno va más allá de cualquier frontera o nacionalidad, lo cierto es que desde antes de la colonia, la triple alianza[1] –México, Texcoco y Tacuba- contaba con un muy bien organizado sistema de tributación que estructuraba y controlaba el cihuacóatl a partir de lo recibido o recogido por los calpixque.

Esta actividad, empieza a formar parte del derecho internacional cuando la nueva España se constituye en el soporte financiero más importante de “los reyes” y si bien como comprendían los Mexicas y pueblos de Anahuac en general, tales tributos deberían ser manejados evitando dispendios mediante la regulación del gasto, nunca se dejó de lado la realidad de la ausencia de buen juicio y el exceso de ambición de algunos en muchos casos peninsulares. Esto motivó que en el México independiente los funcionarios de hacienda de Indias, se convirtieron en antecedente del departamento de cuentas y rentas, la tesorería General de la Federación y la contaduría mayor.

La explosión demográfica, los avances tecnológicos y la ancestral inclinación del humano al abuso, son algunos de los factores que impulsan la urgencia de medidas de control desde la constitución de Apatzingan, la ley penal para empleados de hacienda luego de la constitución de 1847; la de responsabilidad de los altos funcionarios en 1870, la de Responsabilidades en 1896 y las que se fueron sucediendo luego de la revolución y la promulgación de la carta magna que nos rige. Desde 1917 las figuras de auditores y contralores, existen en nuestro sistema político-administrativo, En algunas etapas centralizadas y en otras disperso, el control ha estado presente a lo largo de la historia y se sistematiza a partir de 1983 de manera unitaria. La secretaria de la contraloría, hoy de la función publica, con el concurso de otras dependencias como el IFAI, son parte del sistema que pretende llevar a buen puerto el anhelo perene de los mexicanos de que sus aportaciones al erario, vía impuestos, derechos y otros, sea usado con honestidad y eficacia.

En este contexto resulta relevante un evento de información de SENASICA una dependencia de la SAGARPA, dedicada a mejorar el nivel de la sanidad, minimizando riesgos a la salud y la economía por plagas y enfermedades principalmente las que nos puedan llegar de otras latitudes. Ni hablar, aprendimos sobre el objeto de la protección sanitaria, las líneas de estrategia para lograrlo, la magnifica noticia de ser un país casi en 100% libre de plagas, el sistema de correlación de responsabilidades mediante tratados y acuerdos internacionales con media centena de países; los riesgos que presenta el turismo y la inmigración en la materia. Se nos dieron cifras muy alentadoras, acerca del aumento de rastros TIF[2], de entrenamiento a binomios  –perro y humano- para detección de productos que pueden estar contaminados y hasta entramos a un sofisticado laboratorio, que procesa muestras de transgénicos, para corroborar que lo informado por el productor de la semilla o planta -genéticamente transformada en los grandes laboratorios transnacionales- corresponden a lo que se está sembrando.

Por supuesto, más allá de porcentajes, número de trampas, muestras procesadas, insectos estériles producidos para control de plagas y otras cosas, que a muchos convendría conocer para dar espacio también a lo positivo, poco se dijo acerca de costos globales de la dependencia[3] o beneficios para la economía interna contra la de exportación; pero con todo es un magnífico comienzo. Ojala que muchas otras dependencias invitaran a la gente a conocer sus entrañas. Bien por la páginas web que nos hablan de las tareas mucho mejor de lo cual imaginamos; felicidades por contar con programas de promoción de cultura –en este caso sanitaria- pero sería lo máximo que este tipo de ejercicios, dejen de ser excepcionales y se conviertan en un cambio sustancial de la percepción del pueblo hacia sus instituciones.

Nos urge como nación recuperar la confianza que alguna vez tuvimos. La pertinaz forma de comunicar preferentemente lo malo –muertos, fraudes, abusos etc.- ha sido un factor de división, enfrentamiento y proliferación de conductas reprobables. Contemos también lo bueno. Si en este tipo de informes algo falta, atrevámonos a preguntar para que el anhelo de transparencia en el gasto y eficacia en la acción se convierta en realidad

 


[1] Aun cuando en Los textos se habla de reinos, este concepto era más bien europeo y no necesariamente corresponde a la estructura precolombina

[2] Para que en la matanza ni se cometa crueldad con el animal ni se contamine le producto que luego comeremos.

[3] La excepción fueron los 350 millones aplicados para apoyo al sacrificio de ganado

 


UNA COLORADA (vale más que cien descoloridas)

Lilia Cisneros Luján

Autómatas sin voluntad

  13 de agosto
de 2012

Una de las formas del actuar humano que más fueron criticadas por los vencedores del nazismo, fue la que hoy día se estudia como psicología colectiva o social, en la cual el individuo es concebido más como miembro de una tribu, casta, clase social o institución organizada de forma masiva y no tanto como ente individual. Según lo practicó Goebbels, la persona en esta condición -como parte de una masa- es susceptible de modificarse psíquicamente, a grado tal que sus pensamientos y acciones son completamente distintos a como pensaba, sentía y obraba, fuera de la multitud en la cual está inmersa. Además de Freud, muchos otros investigadores, se han adentrado en el estudio de los comportamientos del ser humano que cuando forma parte de un gran grupo, generalmente adquiere sensaciones de potencia que le hacen creerse invencible lo cual en sentido inverso anula parcial o totalmente la consciencia de responsabilidad. ¿Observó a hombres recios llorando cuando se anunció la derrota de AMLO hace más de un mes? ¿Por qué son las mujeres quienes se arriesgan a ser heridas o vejadas solo para tocar la mano de ídolo? ¿Qué mecanismo opera cuando en un restaurante que proyecta el juego de futbol, hasta los que no son aficionados se mimetizan a la euforia del Goooool?

Según Le Bon, Mac Dougall y otros autores, al integrarse a una multitud, la persona se convierte en una marioneta –carente de razón y lógica- que puede llegar a comportamientos bárbaros, como resultado de la sugestibilidad y el contagio mental. Con las variables de cada especialista, los autores de campañas propagandísticas o publicitarias, asumen, como ya he dicho, que una masa es impulsiva, proclive a dejarse llevar por lo inconsciente, es crédula, influenciable y carente de sentido critico. Los jóvenes nazis o los niños soldados de África, son el mejor ejemplo de cómo se puede manejar cientos de personas que en grupo fácilmente son exaltados a partir de sentimientos simples, asociación de imágenes y una retórica muy bien diseñada que logra movilizar a muchos, incluso para conductas crueles, brutales y destructivas.

La realidad de este fenómeno, llevó en la posguerra a establecer cierto código de ética que prohibía a las nacientes grandes empresas de publicidad y mercado, el uso de mensajes subliminales que provocaran en el individuo consumo irracional, derivado de deseos reprimidos para ser dominado, subyugado y temeroso de su amo, padre, jefe y en general cualquier superior jerárquico capaz de influenciarnos por su carisma. ¿En donde ha quedado ese código de ética? ¿Por qué un joven universitario se integra a una masa pasajera –la audiencia de un cine- para fantasear en su posibilidad de ser héroe y agrede a cientos de personas? ¿Que factores marcan la diferencia entre masas permanentes –originadas en iglesias, ejércitos o partidos- y aquellas que se unen para una causa emergente? Parece ser que son los factores pertenencia y organización lo cual las distingue. La masa en si misma carece de estos elementos; sin embargo con la presencia de un interés común –rebeldía contra la persona que jerárquicamente me molesta, demanda social no atendida- urgencia de ser parte como una forma de mitigar mis miedos etc.- se puede dar cohesión al grupo de personas. ¿Le ha ocurrido emocionarse cuando al estar parado con una pancarta, los transeúntes o automovilistas le animan a seguir protestando? ¿Ha visto como en una concentración de rock o un rito carismático, de pronto se abrazan, y besan aun los que no se conocen? Por supuesto con estos dos ejemplos podemos ver que hay matices en las concentraciones de masas. No es lo mismo las que se integran como una forma de apoyo o protesta “vamos al zócalo de la ciudad de México”, que las que derivan de la pertenencia previa a un organismo con cierta continuidad –sindicato, iglesia, partido, club de optimistas de deportistas- donde además de “estar” el individuo desempeña alguna función, aunque sea solo la de actualizar su credencial, y comparte ciertas aspiraciones. Esta variable de masas, supone relación con grupos similares -son cristianos, aunque unos católicos, bautistas, pentecosteses- conscientes de sus diferencias mutuas, sus tradiciones y su estructura.

Según algunos autores, estas últimas características, inhibirían el contagio de afectos que impulsa la imitación y da rienda suelta a las pasiones; pero en la realidad y cada vez con más frecuencia, vemos como es que por quítame estas pajas y en el anonimato implícito en la masa, las personas reaccionamos de forma exaltada, agresiva e irresponsable. ¿Qué o quienes nos condicionan para abandonar la conciencia, las costumbres, las tradiciones, la educación y en general las contenciones con las que operamos como individuos en la familia, la oficina, el barrio o grupos donde la identidad no se ve afectada? ¿En que medida los medios han estado contribuyendo desde hace décadas a la formación de autómatas fácilmente dirigibles a los planes de otros? Aun las protestas contra televisa del #yosoy132, al final del día son utilizadas por los propios medios electrónicos para dar una impresión de libertad, pues los dueños del mundo logran más fácilmente sus objetivos, si tienen garantizada la voluntad de todos; y eso lo han logrado desde el inicio tribal pasando por Hitler y hasta el siglo XXI, mediante el manejo de masas.
 


UNA COLORADA (vale más que cien descoloridas)

Lilia Cisneros Luján

MAL SERVICIO DEL "MERCADO"

  6 de agosto de 2012

Uno de los modernos filones del comercio, se ha concretado en cursos, diplomados y hasta maestrías, vinculados con la calidad. Se gastan miles de millones de dólares, en capacitar a las personas a fin de garantizar un producto fabricado que los clientes prefieran por sus características supuestamente supriores, es decir: sus propiedades físicas, químicas, mecánicas, de durabilidad, funcionamiento y hasta estéticas, aunque esto último solo corresponda al envase.  Así pues se considera a un producto de calidad cuando el mismo responde a lo que el cliente esperaba. Si el producto cumple sus expectativas previas quien lo adquiere considerara que el mismo es de buena calidad. Para corroborar que se mantienen los estándares de calidad, o lograr las mejoras de estos se han diseñado: Diagramas de Causa-Efecto; Planillas de Inspección; Gráficos de Control; Diagramas de Flujo; Histogramas; Gráficos de Pareto; Diagramas de Dispersión ….uf, un cúmulo inasible de formatos correspondientes a procedimientos, que se supone deben medirse, para establecer la calidad del producto o del servicio.

Es justamente en el servicio en donde se encuentra los mayores escollos. "Se pierden mas negocios y clientes por una mala atención y mal servicio que debido a un producto de mala calidad o de precio alto." Es casi la Biblia en la mayoría de las pláticas de capacitación,; sin embargo todos hemos sufrido el mal trato de una persona contestado el teléfono o atendiendo una ventanilla, sin que poder humano logre cambiar a ese individuo de lugar o cuando menos mover un poco su actitud hacia lo positivo. Tales empleados públicos de las oficinas de impuestos, licencias, de actualización de trámites vehiculares, llamados comúnmente burócratas, parecen enorgullecerse de un antecedente histórico que les da un cierto aire de superioridad frente al ciudadano que sin la investidura de poder llega a solicitar el servicio. Pero las cosas se ponen peores cuando encontramos igual actitud en empresas privadas, que cobran un ojo de la cara por el servicio que ofrecen.

Llegar a un establecimiento médico –hospital, consultorio, clínica- casi muerto del dolor o con su enfermo en silla de ruedas urgido de la atención, y enfrentarse a una caradura, incapaz de mirarle a los ojos, que solo le refunfuña exigiendo su calve de seguro, la copia de su identificación y el recibo de pago es peor que una bomba al hígado. ¿Cree que eso solo pasa en el IMSS, el ISSSTE, o los carísimos hospitales de alibabá y los cuarenta ladrones en la república mexicana? Pues se ha equivocado, lo mismo ocurre, en cientos de clínicas de los Estados Unidos, cuya base financiera depende de la subrogación de servicios del ejército, la marina e incluso algunos sistemas públicos.

Con la homologación, incluso de servicios, como resultado del tratado de libre comercio, estos vicios se han generalizado. A mayor número de demandantes menor calidad del servicio, según pudimos observar recientemente en algunas clínicas privadas del valle de Texas; pero lo sorprendente es que lo mismo ocurra en las salas de urgencias de hospitales en Francia, donde los inmigrantes árabes o musulmanes deambulan hacinados al igual que en oncología, el hospital general o tantos otros de México. ¿Cuál es el factor que opera para que miles de pacientes en todo el mundo no encuentren alivio físico ni emocional? Parece ser que la base de la insatisfacción de los demandantes de servicios de salud, esta en la base misma del mercado. Mientras haya muchos y paguen todos –de manera directa o por medio de la institución que los ha subrogado o el seguro contratado- el negocio estará boyante, por eso es mejor tener gente enferma. Si alguno se queja demasiado quizá la opción es dar una ínter consulta con el psiquiatra o con otro servicio que mejore la actitud del cliente, no del oferente del servicio, o que le garantice a la industria de la salud la compra de nuevos medicamentos. Cualquier cliente toma en cuenta la apariencia de las instalaciones –en USA o Europa estas son buenas- la presentación del personal –en Latinoamérica, hay una resistencia cultural a cumplir con las reglas de uniformes, presentación personal etc.- los equipos utilizados –cómputo, transporte, máquinas de Rx, diálisis etc.- pero de manera muy especial en los servicios de salud, cuentan intangibles, como una sonrisa, el hablar claro conciso y amable, una actitud de ayuda en vez de exigencias insostenibles: “que se pare su paciente, no puedo hacer el estudio porque no coopera, no me contesta, la firma no corresponde, etc” Quizá por ello es que muchos clientes que han realizado una primera operación comercial, deciden no volver a comprar con esa empresa.[1]

No sentir disposición para escuchar y resolver problemas o emergencias de la manera más conveniente, es quizá la actitud que más resta clientes a las empresas sobre todo si son de servicios; pero como en el merado les interesa mas la cantidad que la cantidad, y como se han establecido métricas de necesidad para la mayoría de las personas, imaginar que una actitud de descortesía será factor importante para la disminución de la ganancia, es algo muy remoto. Mientras la industria de la comida rápida produzca gordos, la de las dietas oferte comidas o fajas adelgazantes y gimnasios, y la farmacéutica tenga todo lo incalculable para curar diabetes, colesterol, y todo lo producidos por las anteriores, el mercado seguirá funcionando aun cuando el servicio sea pésimo.

 

[1] Verizon es una importante compañía telefónica en los Estados Unidos. Han cobrado 65 dólares mensuales durante dos años, a un anciano, que solo acude a su domicilio una semana cada tres meses. Desde abril se quejó por el mal servicio, y dijo que si no lo componías prefería cancelarlo, No lo arreglaron, apenas después de tres meses un familiar saco un número de cancelación. pero la factura de cobro del mes de agosto, adelantada ya llegó; y de mala forma la operadora, solo dice que si el banco cobra “es culpa del cliente, por no cancelar su autorización en el banco”.

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