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INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano 

Un Peje menos

* Ampudia suplanta al PRI * Quién se acuerda de Erick Lagos * Suspenden obra de túnel * Departamento en Miami * El custodio del tesoro del sur * Cumplemenos de Rosa Borunda * El alcalde de Nanchital y “El Pillín”

Irse “a la chingada”, como ofreció si perdía la elección presidencial, le resulta impensable a Andrés Manuel López Obrador, frente a otro proyecto que políticamente le viene más a modo: atizar el conflicto poselectoral. Después de ello, puede irse adonde quiera.

Ayer, cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE) configuró la sentencia que desechó la impugnación de la coalición Movimiento Progresista, que pedía declarar inválida la elección por la Presidencia de México, López Obrador activó el detonante que define el camino hacia la rebeldía, su Plan B, en el que el Mesías tropical se mueve como pez en el agua, aunque políticamente no le aporte nada.

Acudir al TRIFE fue sólo cubrir las formas y no salvar conductos. Presentó argumentos sólidos y auténticas bufonadas, trivializando su queja con un marrano, un chivo, tres gallinas y dos patos, que hicieron suponer que está peor de lo que sus detractores le dicen.

Ganar en el TRIFE era remoto, y López Obrador lo sabía. La lucha del Peje, su apuesta real está en el conflicto poselectoral, que a la postre, mal conducido, como en 2006, desgasta y aniquila.

Nueve agravios contenidos en la impugnación, incluido el rebase al tope financiero de campaña; el pago de una estructura paralela, vía tarjetas Soriana y Monex; la compra de publicidad encubierta; la campaña adelantada del priísta Enrique Peña Nieto; la manipulación de encuestas; la compra de votos mediante despensas y otros beneficios, fueron desechados de tajo, con o sin sustento, por el TRIFE.

De los 10 mil elementos de prueba aportados en su alegato, el magistrado Salvador Olimpo Nava Gomar, dijo que “suelen ser vagos, generales o imprecisos”, sin que hallara elemento para acreditar fraude y reforzando la conclusión de que la elección fue “libre y auténtica”.

Quizá de los siete integrantes de la sala superior del TRIFE, Nava Gomar fue el más descarado y pro-priísta, al lanzar una frase que advierte que la causa lopezobradorista estaba perdida antes de iniciar la batalla: “México tiene a un Presidente electo por el pueblo, el ciudadano Enrique Peña Nieto”.

Otra magistrada, María del Carmen Alanís, también inclinada al PRI, según revelador reportaje de la revista Proceso, tocó el tema de las encuestas. Negó validez al argumento de la coalición de izquierda y aseguró que la afirmación del Movimiento Progresista “confunde la naturaleza y los fines del ejercicio periodístico que se encuentra amparado en el derecho a la libertad e expresión”.

Incluso, fue más allá:

“Con la publicación de encuestas —dijo— y su difusión en medios, el proyecto válidamente concluye que no hubo afectación alguna al principio de equidad en la contienda, como que tampoco se vulneró la libertad del sufragio”.

Pedro Esteban Penagos abordó el apartado de las tarjetas y monederos electrónicos y dijo, con simpleza cínica que la coalición PRI-Partido Verde las adquirió para sus militantes “más no para la compra, coacción o inducción del voto”.

Con esos magistrados para qué quiere México democracia.

Por esa ruta caminaron los santones del TRIFE, dueños finalmente de la elección presidencial y de la suerte del Peje López Obrador, hasta finalmente lograr la unanimidad de votos, siete contra cero, para desechar la impugnación de la izquierda.

A nadie sorprendió. No provocó sorpresa ni en AMLO ni en su círculo de confianza. Días y horas antes de la sesión del TRIFE, López Obrador, Ricardo Monreal, quien fuera su coordinador de campaña; Jesús Zambrano, líder nacional del PRD, cuestionaban la calidad moral de los magistrados y advertían que quienes habrían de juzgar la elección habían recibido línea; que se comportaban como delincuentes, y que “son farsantes con toga y birrete”.

Viene ahora un conflicto poselectoral de dimensiones mayores; la democracia del desmadre; la protesta, mítines y manifestaciones; la toma de plazas y espacios públicos, el cerco a periódicos y televisoras; toma de tribunas en la Cámara de Diputados y el Senado; el intento por impedir que Enrique Peña Nieto rinda protesta como Presidente Constitucional, o quizá López Obrador se reelija como presidente legítimo y se vuelva a imponer la banda presidencial. Se trata de correr la misma película de hace seis años, para llegar al mismo destino.

Convocar a la resistencia pacífica no va a revertir el resultado, pero permitirá al Peje aterrizar la derrota, mostrar dignidad, concentrar capital político, garantizarse vigencia como figura de la izquierda y sostenerse como caudillo de la izquierda beligerante, quizá no de las tribus moderadas, dialogantes, que no tardarán en conminarlo a reconocer el fallo del TRIFE y la legitimidad de Peña Nieto. Fuera de eso, lo demás es show.

Atado a su esencia rebelde, López Obrador sabe del fraude priísta, como millones de mexicanos, pero careció de elementos para sustentarlo ante un TRIFE que le cobró habladas, ataques, descalificaciones, algunas no sin razón, manchados cuando menos tres magistrados con el lodo del PRI. Su suerte, pues, está echada.

Tendrá ahora que mandar al diablo las instituciones y agitar. Será un Peje menos.

Irse “a la chingada” fue su promesa en el escenario de la derrota. En él está. Difícilmente cumplirá.

Archivo muerto

Yunistas y no yunistas, observan, unos con asombro y soberbia, otros con preocupación e ira, el súbito crecimiento del subsecretario de Gobierno de Veracruz, Enrique Ampudia Mello. A él acuden alcaldes, dirigentes de partidos, líderes sociales, empresarios, dirigentes estudiantiles, para destrabar nudos y abrir candados. Ante la parsimonia, el liderazgo achatado del presidente estatal del PRI, Erick Lagos Hernández, los priístas se han vuelto asiduos de la Subsecretaría de Gobierno, donde trabaja a quien llaman, no el número tres, ni el dos, sino el uno y medio de palacio. Así inicia el congelamiento de Erick Lagos. Así suplanta Ampudia al PRI. Así lo planeó Javier Duarte… Ojeriza, maldición, el túnel sumergido bajo el río Coatzacoalcos es rehén de la mala suerte. El martes 28 se colocaría uno de los elementos por el que circularán los vehículos, bajo el lecho del río, pero de último momento fueron suspendidos los trabajos. La empresa contratada dijo no estar en condiciones de realizar la maniobra, supuestamente porque las lluvias de las últimas semanas arrastraron palotada proveniente de las partes altas del Coatzacoalcos y provocaron azolvamiento. Petróleos Mexicanos y la Administración Portuaria Integral (API) registran pérdidas millonarias al haber suspendido operaciones, entrada y salida de barcos a sus muelles, por la maniobra de colocación del elemento del túnel sumergido, que finalmente se pospuso hasta nuevo aviso. Se trata de la mayor obra de ingeniería, técnica de altos vuelos, del continente americano, pero aquejada por mil sinsabores, cuestionamientos, la suspensión de recursos, la mala calidad de la obra, que obligó a demoler dos elementos, los parches a los trabajos, la conducción errática del proyecto cuando lo tuvo en sus manos el entonces secretario de Comunicaciones de Veracruz, Marco César Theurel Cotero… Bien cubierto, la empresa le sirve para granjearse fortuna y un lugar en el jet-set político. Embozado, empresario milagro, creador de software, genio de comunicaciones, coscolino sin remedio, no repara en que el amor quede en familia —“al fin que a la prima se le arrima”, dice el refrán—, más espirituoso que espiritual, tiene el futuro que otros quisieran, comprado a largo plazo. Hará unos tres años adquirió un departamento en Miami, en la costa de Florida. Allá llevó a sus cuates, desde la costa veracruzana, y la pasaron de reventón, un carnaval con garotas, licor y maldad. Terminado el jolgorio, entregó las llaves, las dejó encargadas y no volvió más. Por ellas pasaría el dueño real del lujosísimo lugar, en el rincón más selecto de Miami. Hoy, el empresario espiritual mantiene su perfil bajo, sin dar de qué hablar. Resguarda el tesoro del sur… Cumpleaños, hace un par de días, de Rosa Borunda de Herrera, esposa del ex gobernador de Veracruz Fidel Herrera Beltrán. Recibió, seguramente, los parabienes de los suyos y de todos aquellos a quienes prodigó cariño y a los que políticamente encumbró. Seguro le llamó el gobernador Javier Duarte de Ochoa, de quien fue la más ferviente impulsora; a quien le operó en campaña. Seguramente le habló Karime Macías Tubilla de Duarte, su sucesora en el DIF Estatal, que en sus días en el Voluntariado no cesaba de alabarla hasta el exceso. Debe haberle llamado María Gina Domínguez Colío, vocera del gobernador, a quien doña Rosa hizo enlace de prensa de Javier Duarte en la Secretaría de Finanzas y después la entronizo en su mausoleo del boletín, la Dirección de Comunicación Social del régimen duartista. Debe haber sido un día para conocer a los verdaderos amigos… ¿Qué hacía el alcalde de Nanchital, Alfredo Yuen Jiménez, en casa del doctor Víctor Manuel González, “El Pillín”, días después de la elección federal del 1 de julio? Corre la pregunta por los pasillos de la Sección 11 del sindicato petrolero, pues “El Pillín” es cuñado de Ricardo Castelo Castillo, ex alcalde de Nanchital y jurado enemigo de Ramón Hernández Toledo, jefe político de Alfredo Yuen. Convenientemente oculta, la comida de la traición tenía filo: ir conformando la candidatura independiente de “El Pillín” a la alcaldía de Nanchital, en 2013, para enfrentar a Hernández Toledo y pulverizarlo políticamente. Desleal, muerdemano, a esas se presta, y a otras peores, el alcalde Alfredo Yuen…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano 

La vocera de Duarte da pena

* El Veracruz violento no se ha ido * Asesinan al ex alcalde de Isla * La Mansión Dalai * Alberca, jacuzzi, sauna, masaje, sala de juegos, espacio de placer

Agazapada, sin exponer el pellejo, María Gina Domínguez Colío observa desde la barrera cómo se demorona la criminalización de periodistas en Veracruz y el remolino que arrebata a funcionarios que dieron crédito al fallido esclarecimiento de los asesinatos de comunicadores a manos del narcotráfico.

Sin mancharse el plumaje, las alas de “águila”, la vocera del gobernador Javier Duarte enmudece frente al enésimo tropiezo del régimen; calla ante las críticas; ignora las aberraciones cometidas por la Procuraduría de Veracruz al avalar revelaciones frágiles de un grupo de sicarios que afirmaban que tres de los periodistas asesinados habían propiciado la muerte de otros tres reporteros del Notiver; ve a distancia la errática intromisión del secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, en el diferendo con la prensa, y es insensible al revés propinado por la Procuraduría General de la República, al no integrar en su consignación ante un juez penal federal el caso de los reporteros.

Gina Domínguez es así. Juega para sí y para nadie más. Si no percibió la debacle, por lo menos debió alertar a su jefe, el gobernador Javier Duarte, que tomar la ruta del desastre conduce, irremediablemente, al fondo del abismo.

Nada tonta, apenas si secundó el relato telenovelesco con que el procurador Felipe Amadeo Flores Espinosa retomó —agosto 15— las palabras de un narcomenudista, Juan Carlos Hernández Pulido, alias “La Bertha” o “El Vertiz”, que reveló “de oídas” que un grupo de narcos con los que trabajaba, encabezados por Isaías Flores Pineda, “El Cronos”, del Cártel de Jalisco Nueva Generación, había secuestrado y asesinado a los periodistas Gabriel Huge Córdoba, Guillermo Luna Varela y Esteban Rodríguez Rodríguez supuestamente por haber causado la muerte de Miguel Angel López Velasco (Milo Vela), Misael López Solana y Yolanda Ordaz de la Cruz, a manos del grupo delincuencial Los Zetas.

Luego, cuando vino la oleada de críticas, la incredulidad en la cima, incurriría en un sospechoso silencio. Taimada, mañosa, tampoco fijó la postura del gobierno de Javier Duarte ante la suspicacia de la prensa, los hilarantes comentarios y el repudio generalizado al “esclarecimiento de los crímenes de periodistas veracruzanos” que anunció el procurador.

Insostenible la versión de los sicarios, sin móviles convincentes, sin refuerzo moral, con una versión de oídas — “tengo conocimento”, dijo “La Bertha”, pero no expresó “yo escuché, yo vi, yo participé”—, no tardó el gobierno de Javier Duarte en agitar las aguas del océano. Le brincó la prensa seria, los críticos del régimen, las organizaciones internacionales de periodistas. Flotaba el escepticismo sobre la coartada policíaca, obra cumbre del duartismo.

Uno de los periodistas que citó en su análisis la innegable incredulidad del gremio y de la sociedad, que invocó a la organización Artículo 19; al Comité para la Protección de los Periodistas, presidida por Mike O’Connor; al corresponsal del periódico español El País, Salvador Camarena, fue el columnista Arturo Reyes Isidoro. Es un problema de falta de credibilidad, resumió el periodista sureño. Y desató una reacción tan torpe como virulenta.

No le dio respuesta Gina Domínguez, como debió ser. Lo hizo el secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, en una materia que no es la suya y con un desplegado público que evidenció el analfabetismo del gobierno duartista en el expediente de la comunicación.

Reclamaba en su precisión, el 20 de agosto, que las agrupaciones a las que Reyes Isidoro citaba descalificaran sin mayor sustento una conclusión “que no se basa en golpes de suerte, sino que derivó de investigaciones documentadas, testimonios diversos, y un trabajo profesional de personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado”.

Catalogó como subjetivas las afirmaciones de Reyes Isidoro sobre la Procuraduría de Veracruz, un trabajo “que no conoce y sobre el cual borda en el aire una serie de opiniones particulares que califica como falta de credibilidad generalizada, como si su postura personal, fuera el espejo de la opinión pública”.

“Es lamentable —agregaba Buganza— que lejos, como dice, de que el esclarecimiento sea una buena noticia digna de reconocer, haya quien intente empañarla y pretenda generar un ambiente adverso a una positiva acción de Gobierno”.

Particularizó sobre el pasado de Reyes Isidoro como jefe de prensa del gobierno de Veracruz:

“Usted, quien es hoy un pertinaz crítico de la función pública, laboró muchos años en la estructura de Gobierno, y particularmente en el área de comunicación social, y conoce a la perfección que la autoridad debe de tomarse sus tiempos para, precisamente como en este caso, informe con toda responsabilidad y pruebas plenas sobre los hechos que sabemos tienen un alto impacto en la opinión pública.

“Por parte de la autoridad, no se tiene ninguna duda sobre la autoría de los crímenes esclarecidos, los expedientes que constan de muchas cuartillas, con decenas de declaraciones ministeriales, pruebas periciales, pruebas documentales, además de las más recientes integradas, con las confesiones y elementos probatorios de los integrantes de la delincuencia organizada recientemente detenidos o abatidos.

“A diferencia de la opción que tienen comunicadores como usted, de partir de una opinión particular para hacer juicios sumarios y absolutos, la autoridad tiene que actuar con mucha responsabilidad y prudencia, sobre todo para informar a la opinión pública.

“La autoridad no puede especular, no puede suponer, no puede dar situaciones por hecho, cuando no tiene la información totalmente confirmada; eso sí sería una irresponsabilidad”.

Era como leer a Gina Domínguez en un texto suscrito por Gerardo Buganza. Habían palabras de la vocera incómoda en el escrito del ex panista. Alguien, pues, envió al secretario de Gobierno al matadero. ¿Habrá sido la gentil Gina?

Desestimado por la PGR, el testimonio de “La Bertha” era insustentable y no fue motivo de la consignación ante el juez federal. La PGR derrumbaba así el “esclarecimiento de los crímenes de periodistas”, del que tanto se había pavoneado el régimen duartista. La PGR se encargó de aplastar la coartada oficial. El gobierno de Veracruz falló y confirmó por qué vive una crisis de credibilidad.

Neófito en temas de comunicación, el gobierno de Javier Duarte pretendió recriminar que las opiniones de un columnista tengan la intención de empañar los estériles logros de la Procuraduría, y cuestionó a Reyes Isidoro al proclamar una falta de credibilidad generalizada “como si su postura personal, fuera el espejo de la opinión pública”. El razonamiento del gobierno es un absurdo mayúsculo, razón de sus constantes tropiezos mediáticos.

Reyes Isidoro no es la opinión pública. No pretende serlo. Es un columnista político. Su opinión es personal. No habla por la sociedad ni a nombre del pueblo. Los géneros periodístico de columna, artículo, ensayo, son de opinión; son subjetivos; es la voz del que escribe y de nadie más. Ningún analista político, así sea el mayor líder de opinión, ha sido electo por el pueblo para hablar a nombre de las masas. Darle esa categorización es una falacia.

Gina Domínguez, cuya función es definir y guiar las acciones en materia de comunicación en el gobierno de Veracruz, lo sabe. Aún así, no alertó del tropiezo en incurriría el secretario de Gobierno o de quien le puso en sus manos el texto que finalmente suscribió.

Más que vocera, María Gina Domínguez es la reina el boletín. Fuera de ello, es una náufraga caribeña. El gobierno de Javier Duarte no desarrolla una política de comunicación social. Oculta hechos, tergiversa realidades, se agazapa en momentos de crisis. Derrocha millones en convenios de publicidad que de nada sirven. Maltrecha, la imagen del gobernador y de Veracruz es tema noticioso nacional e internacional cada semana. Si no es la violencia, es la quiebra financiera, son los desvaríos de poder el virrey, el encarcelamiento de tuiteros, los aviones oficiales cargados con 25 millones de procedencia turbulenta.

A todos llega tarde María Gina, la vocera incómoda. Apaga el fuego cuando el daño devastó lo que encontró a su paso, la imagen de Duarte, la precaria solidez de su gobierno, la escasa, mínima credibilidad de sus acciones.

Y así será ad perpetuam.

Archivo muerto

Nuevo capítulo de violencia en el Veracruz sangriento de Javier Duarte. Anoche fue asesinado el ex alcalde de Isla, Nahún Tress Manica. Se hallaba en el interior de su rancho El Guerrero, cuando hasta él llegó un comando que abrió fuego. Nahúm recibió cuatro impactos de bala; su hijo Oscar Tress Pintado, tres. Junto a los cadáveres apareció un narcomensaje que la policía ocultó de inmediato. Nahúm Tress fue tío de la ex candidata panista a la diputación federal por Acayucan, Xóchitl Tress Domínguez, cuyo esposo, el ex alcalde electo de Rodríguez Clara y ex diputado federal del PAN, Gregorio Barradas Miravete, fue secuestrado y plagiado a unos dias de tomar posesión de la presidencia municipal, en noviembre de 2010. Otro familiar suyo, su cuñado Ramon Martínez Rodríguez, también perdió la vida violentamente ese año, el 12 de marzo. Nahúm Tress provocó la furia de muchos por aquella declaración, siendo alcalde, sobre los feminicidios que dio pie al episodio de las “Muertas de Isla, a quienes calificó de “muchachas putitas que se iban de sus casas”. ¿No que el operativo Veracruz Seguro ya dio resultados?… Se erige sobre mil 200 metros cuadrados y será un auténtico refugio, un remanso de paz. Tendrá alberca, jacuzzi, sauna, sala de masaje y de aparatos para realizar ejercicio, bar, comedor, sala de estar, varias recámaras, cuarto de televisión, estancia de juegos y biblioteca; en dos pisos a todo lujo. Cerca del río, a unos pasos del mar, en la primera calle de la avenida Lázaro Cárdenas, se construye el lugar de reposo, la Mansión Dalai, la choza multipolar, sobre los cimientos de un vetusto caserón. Antes hogar de Jorge Merino, la antigua casa fue derruida con personal y maquinaria oficial para dar paso al nuevo palacete. Adquirida a costo millonario —¿con salario de servidor público?—, el chalet tendrá misiones varias: recinto de festines y reventones, área de acuerdos políticos, nube de placer y pasión. ¿El dueño? Un priísta al que en un año y medio se le acaba la cuerda y comienza la pesadilla…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

La PGR deja sólo a Javier Duarte

* Le falló el padrino a Charleston * El compromiso con Aldana * Tony Macías inventa candidato * Jackson, el asesor del desastre * Salario de un millón mensual * Los temores del diputado * Sus pecados y los de Lupe Porras * ¿Quién desapareció el dinero de API en Nanchital?

Atrapado en sus errores prósperos, Javier Duarte de Ochoa no supo en la que se metió al vincular a comunicadores con bandas de narcos, y mucho menos, cuando la Procuraduría General de la República se negó a secundarlo en su loca aventura de andar criminalizando periodistas.

Tuvo ayer el gobernador de Veracruz un día para no recordar. Un juez federal, ante quien la PGR había consignado el caso de los sicarios y traficantes de droga, comandados por Isaías Flores Pineda, alias “El Cronos” y/o “El Rayito” y/o “El Maníaco”, y su distibuidor, Juan Carlos Hernández Pulido, alias “La Bertha” o “El Vertiz”, resolvió dictarles auto de formal prisión, o sea sujetarlos a juicio, pero sin incluir la inverosímil historia de los periodistas asesinados.

Llevado de la mano de su procurador estatal, Felipe Amadeo Flores Espinosa, el gobernador Duarte enarboló la tesis de que “El Cronos” y su gente habían asesinado a los periodistas Gabriel Huge Córdoba, Guillermo Luna Varela y Esteban Rodríguez Rodríguez, así como a la empleada del área de publicidad del periódico El Dictamen, Ana Irasema Becerra Jiménez.

Según el procurador, “La Bertha” había declarado que “tuvo conocimiento” de que la ejecución de los periodistas, ocurrida el 3 de mayo, obedecía a una venganza porque Huge, Vela y Rodríguez eran los responsables del asesinato de otros tres comunicadores, Miguel Angel López Velasco, conocido como Milo Vela; su hijo Misael López Solana, y Yolanda Ordaz de la Cruz, entre junio y julio de 2011, a manos de integrantes de la organización criminal Los Zetas.

Ese testimonio “de oídas”, y supuestamente otros que revelaron finísimos personajes como son los secuaces de “El Cronos”, de los que el procurador de Veracruz no dio detalle alguno, sirvieron para ufanarse de haber aclarado esos cuatro asesinatos, así como el del director del portal informativo Reporteros Policíacos y colaborador del diario Milenio Xalapa, José Luis Báez Chino, cuyos plagiarios y ejecutores, Juan del Ángel Torres y Daniel Reynoso Hernández, sicarios Zetas, convenientemente fueron acribillados en un enfrentamiento con el Ejército, en la esquina de la avenida Américas y Laureles, en la capital veracruzana, el 19 de junio. Para algo sirve el silencio de los muertos.

Técnicamente, Javier Duarte y el procurador Amadeo Flores Espinosa tuvieron la osadía, apuesta al suicidio político, de pretender revitalizar la justicia veracruzana a través de la teatral solución de ocho crímenes de periodistas, que provocaron un repudio mundial y exhibieron los niveles de violencia y la incapacidad del gobierno de Veracruz para garantizar el ejercicio periodístico en condiciones de seguridad.

Su tesis se basaba en que Huge Córdoba, Luna Varela y Esteban Rodríguez tácitamente “ordenaron” a Los Zetas que ejecutaran a Milo Vela, Misael López y Yolanda Ordaz, quienes habían sido compañeros de trabajo de los dos primeros en el periódico Notiver, el más influyente de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río.

Telenovelesca, la versión del procurador duartista, fincada en la “gran revelación” del traficante “La Bertha”, que atribuía nexos de los periodistas con Los Zetas. En los hechos, sin embargo, esa supuesta relación no se traducía en una vida cómoda. Huge, Luna y Esteban Rodríguez salieron del estado de Veracruz al conocerse que sus nombres ocupaban un lugar en la lista negra del crimen organizado. Sin trabajo, medio viviendo y medio comiendo, regresaron cuando imaginaban que su seguridad estaba garantizada. Laboraban como reporteros independientes y en el caso de Esteban Rodríguez, era hojalatero.

Otras versiones periodísticas han advertido que en sus tiempos en Notiver eran obligados por los sicarios de Los Zetas a difundir fotografías e información conveniente para el narco. Su vida pendía de un hilo, su destino marcado, la muerte al acecho.

Haber criminalizado a un grupo de periodistas, basado en la declaración “de oídas” del narco “Bertha”, sirvió como catalizador de la fragilidad el gobernador Javier Duarte. Dos días después, recibió metralla y fuego de artillería de un sector de la prensa y de organismos de defensa de periodistas que advirtieron la malsana intención y su fobia desbordada, nada oculta, hacia un gremio que le provoca urticaria con sus críticas.

Duarte y Flores Espinosa forzaron así la atracción del caso por parte de la PGR, sin advertir que el gobierno federal no los secundaría en la demencial hipótesis de los periodistas narcos. El albazo fue aquella conferencia de prensa, el 15 de agosto, revelando detalles y tácitamente dando carpetazo al caso de los comunicadores asesinados, lodo sobre las ofrendas, espinas sobre los sepulcros.

Lavarse las manos pudo ser lo de menos, pero Duarte implicó a la PGR en su aventura y eso lo llevó a un escenario fatal: se estranguló solo, o mejor aún, ayudado por su procurador.

Cuando el juez primero de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales, tomó en sus manos el expediente, revisó las pruebas, leyó testimonios y advirtió el grado de responsabilidad de los acusados, determinó dictarles auto de formal prisión. Se les juzga por delitos de delincuencia organizada, violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos en su modalidad de portación de arma y de posesión de cartuchos de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.

Incluye el caso, según el proceso 186/2012, la declaración de “La Bertha” sobre temas relativos al tráfico de droga y sus cómplices, pero no al asesinato de los periodistas.

No estuvo dispuesta la PGR a inmolarse en el fuego duartista. Desdeñó la tesis del gobernador y envió una señal clara, filo judicial, de que las vendettas del gobernador de Veracruz con la prensa, son explosivo de otro costal.

No erró la prensa crítica, las organizaciones de defensa de los derechos de los periodistas, Artículo 19, la CIJ, Mike O’Connor, Salvador Camarena. No buscó Javier Duarte darle sentido a la justicia, sino darle crédito a la voz del narcotráfico para exhibir a la prensa. ¡Qué resbalón!

Andaba mal Javier Duarte… y ahora está peor.

Archivo muerto

Del plato a la boca, se le cayó la coordinación de los diputados federales veracruzanos a Fernando Charleston Hernández. Ya convocaba a comilonas y drinks el diputado-milagro por Coatepec (ganó con un milagro llamado fraude electoral), pero una llamada inesperada lo hizo dar marcha atrás y enfriar la calentura. Charleston, un joven sin experiencia política, sin roce, sin ascendiente, era la propuesta del gobernador Javier Duarte de Ochoa, el que le iba a operar presupuestos, obras, dádivas y prebendas. Andaba acelerado, trepado en una nube, dueño prematuro del recinto legislativo de San Lázaro. No imaginaban, ni el gobernador de Veracruz ni el mismo Charleston, que en el círculo rojo del futuro Presidente, Enrique Peña Nieto, se concinaban otros filetes. La designación fue finalmente para Ricardo Aldana Prieto, número dos en el sindicato petrolero, antiguo coordinador de los legisladores veracruzanos, en el período 2006-2009, aquella vez apuntalado por Carlos Romero Deschamps, líder nacional del STPRM, y por el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán. Alguien en el grupo Peña Nieto no le quiso cumplir el capricho a Javier Duarte. Y algo peor: colocaron en ese cargo a un enemigo del gobernador de Veracruz. Dice una fuente de Atlacomulco, la sede del imperio, que es para congelarlo y que entienda que Veracruz no es suyo… Nada, ni imagen, ni trabajo político, ni un gramo de simpatía, tiene Eduardo García Luna para ser candidato del PRI a la alcaldía de Coatzacoalcos. Puede ser el prospecto de Tony Macías Yazeguey, el suegro incómodo del gobernador de Veracruz, para competir por la presidencia municipal, pero no pasa de ser un cartucho sin pólvora. En su haber hay negocios que desde la penumbra se hacen al amparo de la Comisión de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos, que García Luna dirige. Ni qué decir de su paso por la empresa FEMSA, de su vida de rey, viajes al extranjero, cuando las finanzas de FEMSA provocaban alarma. Con ese gallo piensa disputársela Tony Macías a Marcelo Montiel, que trae al diputado electo Joaquín Caballero Rosiñol; a Iván Hillman, que encamina al diputado local Jose Murad Loutfe Hetty, y a Marcos Theurel, que impulsa a su esposa, Guadalupita Félix Porras. ¿Tendrá idea Tony de qué se trata esto?... Bien pagado, nada efectivo, es Enrique Jackson García, asesor del gobernador Javier Duarte de Ochoa. Ahí lo tiene el mandatario veracruzano, agradecido porque cuando trabajaba el señor Duarte en el Senado de la República, Jackson, poderosísimo legislador y líder de la Cámara Alta, le autorizaba sus gastos de representación. En correspondencia, Jackson es ahora el asesor número uno, como lo fue de Fidel Herrera. No se sabe si ahora Duarte le autorice sus gastos de representación o le dé contratos. Amigos indiscretos del secretario de Finanzas, Tomás Ruiz González, filtran que cada mes hay un pago de un millón de pesos por concepto de “asesoría”. ¿Será para Jackson?... Asaltan los temores al diputado electo Noé Hernández González. Un lío judicial, celosamente callado, encubierto, lo tiene al borde de ser consignado por diversos delitos. Son los coletazos de cuando fue síndico en el Ayuntamiento de Minatitlán y trepado en el ladrillo, suponía que podía atropellar los derechos de los particulares. El caso está radicado en la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos por Servidores Públicos. Tan cerca está Noé Hernández de llegar al palacio legislativo de San Lázaro, a una semana, y ya lo espantaron. Y si llega, va a enfrentar un juicio de desafuero…. Cómo lo hicieron, no se sabe. Lo cierto es que de la Administración Portuaria Integral de Nanchital (APINAN) no quedó un centavo para liquidar a los trabajadores y pagarles años de salarios caídos. Se esfumó la documentación, aunque no toda. Un legajo, que demuestra cómo triangularon el dinero, a quiénes supuestamente les liquidaron adeudos, a qué proveedores les saldaron las cuentas, se halla en un importante despacho que llevará el caso. Algo ha de tener que explicar el consejero honorario de APINAN, Alfredo Yuen Jiménez, y su último director, Carlos Andrés Canizal Olán…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

El Diablo Yuen, entre el DIF y Oceánica

* “Ernesto” será el meganegocio de Duarte * Paulino García Román y la justicia * Coyoteó el regidor Lagunes cobro de predial * Recibió un millón y sólo ingresó 40 mil pesos * La renuncia de Manuel Velasco * Constructor inventado por Theurel * Edificaciones de Minatitlán, contratos en SECOM

Endiablado, como siempre, Jorge Ramón Yuen Ricárdez suele hacerle la vida imposible a quien se le cruza en la vida, retando al que sea, hostigando a todos pero, por sobre todas las cosas, a las mujeres que le han marcado el destino y que, al final, lo han confinado al olvido.

Insultar, lanzar maldiciones, intimidar hasta la amenaza, ha normado el actuar destemplado del joven presidente del DIF en el municipio de Nanchital, en sus relaciones tormentosas con las damas, su Talón de Aquiles, las víctimas de su ira.

Ser El Diablo, como se ufana de que le llamen, ha hecho creer a Jorge Yuen que detenta el don del agravio y la patente del insulto, desde un cargo que debiera destilar bondad: la presidencia del sistema DIF.

Esa conducta descompuesta lo llevó lejos, hasta las playas de Mazatlán, en el Pacífico sinaloense, donde fue terapiado para recomponer su vida y dejar de enchinchar a los demás.

Apenas se había ido, correteado por acreedores incómodos, petroleros a quien timó con fichas para contratarse en las instalaciones marinas de la Sonda de Campeche, en la Sección 47 del casi ex diputado Víctor Kidnie de la Cruz, enredado en un fraude millonario, corrió una versión popular que lo describe como un neurótico sin control y, peor aún, peligroso.

Tuvo El Diablo un encuentro inesperado —relata la versión— con su última novia, una joven de apellido Sagrero. La vio dialogando con otro varón. Pidió un minuto de gracia, sólo para conocer el sabor amargo del rechazo. Suplicó la indulgencia, tocando las fibras sensibles, lavándole el coco a la damita, la promesa de cambio, su redención total. Nada logró. La ex novia le dijo que simplemente no.

El Diablo Yuen demostró entonces por qué le dicen El Diablo. Llegó a su privado en el DIF municipal. Como energúmeno, rompió cuanto tuvo a la mano. Tomó el retrato del gobernador Javier Duarte y lo lanzó al suelo; bateó la foto de Karime Macías de Duarte, presidenta del DIF estatal, y la hizo añicos; lanzó por el aire la imagen misma del alcalde Alfredo Yuen Jiménez, su padre, y nada quedó de ella. Y de ahí se siguió con el mobiliario y documentos.

Obviamente alterados por el espectáculo violento del Diablo Yuen, sus empleados se plantearon llamar a la policía intermunicipal. Desistieron al advertir que el Terminator de Nanchital pararía en la cárcel preventiva de Coatzacoalcos, y de ahí se potenciaría el escándalo. Alfredo Garrido, director del DIF Municipal, llamó entonces al área de Protección Civil.

Acostumbrados a lidiar con animales peligrosos —cocodrilos, boas, coralillos, nauyacas y perros agresivos—, los rudos de Protección Civil lo sometieron en cuestión de segundos. Atado de pies y manos, estampa de iguana o garrobo, Jorge Yuen fue llevado a su hogar. Ahí llegó su padre y así lo encontró, como El Canaca.

Consternado, el alcalde Yuen Jiménez lo persuadió que debía cambiar. Salir de Nanchital le garantizaba, también, su seguridad personal, pues días atrás fue visitado por dos pistoleros que requerían la devolución de 240 mil pesos, timados a cuatro petroleros de Las Choapas.

Un mes anduvo en rehabilitación. En la red social Twitter lo ubicaban en Mazatlán. Sus amigos periodistas decían que se hallaba en un “retiro espiritual”. En el Ayuntamiento, diversos regidores afirmaban que el flamante presidente del DIF de Nanchital se encontraba en el centro contra las adicciones Oceánica.

Quienes conocen los entresijos de la operación afirman que el rescate del Diablo Yuen costó 260 mil pesos, más los pasajes de avión, ida y vuelta. El servicio de Oceánica incluye terapia, hospedaje, alimentación y servicio médico.

Entre los regidores existe la sospecha de que el rescate de Terminator le será endosado al Ayuntamiento de Nanchital, y eso tiene irritados a muchos. “Son chingaderas”, ha expresado el contralor municipal Luis Vicencio, “Güicho Panteón”, el poder tras el trono, el otro yo del alcalde Alfredo Yuen, de negro historial, entre lo que se incluye cobro de diezmos, dar alta a “aviadores” e inflar gastos de representación, según el columnista Jaime Flores.

Desde su vuelta a Nanchital, El Diablo Yuen dispara mensajes de amor, concordia, fraternidad, dispuesto a recomponer su vida. Eso presume.

No hay cómo creerle. Remidirse implica restañar heridas, reparar daños, extinguir agravios. A su esposa, a sus subsecuentes novias, hija una de ellas de un regidor municipal, las maltrató y humilló, unas veces en su juicio, la mayoría en su estado natural, hasta provocar el hartazgo. Sólo faltó que le ejecutaran una orden judicial de restricción.

Nadie, que se recuerde, ningún presidente de un DIF Municipal, en un ataque de ira, había destruido las imágenes del gobernador Javier Duarte y su esposa Karime Macías. El Diablo Yuen lo hizo, presa de su prepotencia y de sus vicios. ¿Les habrá pedido perdón?

Su conducta, la danza del alcohol, el desfile de mujeres, la voracidad y la ambición, es incongruente con el cargo que desempeña. El DIF, por lo menos, merece respeto.

Hay algo que no se da en Nanchital: los milagros. Y menos los de los diablos.

Archivo muerto

Como corcho de champán, como gas de tehuacán, regresó de Europa el gobernador Javier Duarte para hacer de la tormenta “Ernesto” un meganegocio. Vino con la espada desenvainada: armó el Programa de Reconstrucción Adelante, la nueva máscara de su fallido Veracruz Adelante; envió a sus principales secretarios a vigilar la aplicación de recursos, y dimensionó los daños para que produzcan rentabilidad política: una despensa, un cobertor, una lámina a cambio de votos para el PRI en 2013. En lo económico, sabe el gobernador Duarte que el negocio estará en las obras de reconstrucción, las que por ley pueden asignarse sin licitación alguna, o sea, a los cuates, socios, empleados y prestanombres, o a cualquier otro, siempre que se active el diezmo. Cuanto se invierta ahora, será recuperado cuando lleguen los dineros del Fondo Nacional de Desastres, si es que el gobierno de Veracruz está al corriente de sus cuotas. Si no, Duarte y su pandilla tendrán que esperar… Como si nada hubiera hecho, se pasea por Coatzacoalcos Paulino García Román, ex chofer y ex secretario particular de la arquitecta Liliana Orantes, ex directora de Obras en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos. Tras golpear al chofer municipal, Teodoro Lara Avalos, el 1 de abril pasado, y que éste cayera muerto en la playa, Paulino huyó y no se volvió a saber de él. El certificado de defunción dice que Teo Lara murió por “traumatismo craneofacial simple y hemorragia cerebral”, producidas por “contusiones por pleito”, lo que implica un posible asesinato imprudencial. Ese día, Paulino traía en las manos una navaja y a la altura del cuello el occiso presentaba una herida presuntamente con arma filosa. De Paulino se sabe que ya volvió a Coatzacoalcos, solapado por el aparato judicial, muertas las acciones contra el peligroso sujeto que un día antes del pleito mortal dijo a Teo Lara que “lo iba a conocer”. Y lo conoció. ¿Quién lo encubre?… Avido de dinero fácil, y sucio, usa el regidor Lagunes información confidencial para coyotear pagos de contribuciones y de servicios. Su última fechoría fue el adeudo que agobiaba a una empresa de mediana solvencia, con sede en la Ciudad de México. Buscó el edil a los encargados de la plaza local; les ofreció su mediación ante el ayuntamiento; les dijo, palabras más, palabras menos, que del millón que les requería la tesorería, sólo pagarían 400 mil pesos. Tras unas serie de llamadas, llegó el visto bueno. Le entregaron 400 grandes. Sin embargo, en la tesorería sólo quedó registrado un ingreso por 40 mil pesos. El resto del botín, los otros 360 mil pesos, se los repartieron entre el regidor Lagunes, el tesorero y dos ediles más. Para esas trastadas estaba predestinado el célebre Lagunes… No se va Manuel Velasco de los Santos del negocio que representa el Ayuntamiento de Coatzacoalcos. Renunció, sí, a la Dirección de Comunicación Social, pero queda libre para proseguir en su faceta de constructor. Manuel Velasco es “accionista” de la empresa Niruto Construcciones, S.A. de C.V., a la cual su jefe, el alcalde Marco César Theurel Cotero, le asignó contratos de construcción. Una de las obras son las aulas del Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos, ITESCO, la universidad más priísta de la región, que según el contrato FORTAMUN-DF-008/11, tiene un monto de 2 millones 898 mil 920.13 pesos. En el medio periodístico, Manuel Velasco es categorizado como una pantalla del alcalde Theurel, un prestanombre. Ahora que Theurel endeudó a Coatzacoalcos por 30 años, gracias al crédito de 350 millones con BANOBRAS, Manuel Velasco verá multiplicar los contratos de obras, como ocurrirá con otras compañías del alcalde… Edificaciones de Minatitlán, S.A. de C.V. fue una de las empresas constructoras a las que se le trató con guante de seda en el sexenio de la fidelidad. Construyó caminos y carreteras lo mismo en la sierra de Soteapan que en Tlachichilco, en la sierra de Huayacocotla, en la Huasteca. El arreglo para esos millonarios contratos fue entre el entonces secretario de Comunicaciones de Veracruz, Marcos Theurel, y Cecilia Palmeros, que hoy es parte del ayuntamiento de Coatzacoalcos, con fama de operadora financiera. La historia, en breve…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Periodistas narcos: la telenovela del procurador

* El asesino de Regina * ¿Otro montaje? * La mochila del alcalde de Nanchital * Yuen Jiménez y la derrota de Peña Nieto * Paulino García Román y la justicia * Jorge Piana, el contratista de Tony Macías * En 2006 agredió a tres periodistas y amagó con echarles a los matones de Cirilo

Más pintado que un sheriff, el procurador Felipe Amadeo Flores Espinosa polarizó el convulso escenario de la justicia en Veracruz con una declaración explosiva, frágil y audaz: los periodistas asesinados en mayo fueron quienes ordenaron la muerte de otros tres, ejecutados hace un año.

Sus agarraderas, sus fuentes de lujo, son unos gentiles caballeros del crimen organizado, don “Bertha”, don “Cronos” y sus cómplices, finísimos y por encima de todo, confiables traficantes de droga y sicarios a quienes la Procuraduría de Veracruz atribuye toda credibilidad para, así, confirmar la coartada del régimen duartista de que un sector de la prensa anda en malos pasos, coludido con el narcotráfico.

Don Amadreo formuló la revelación suicida —agosto 15— entre incongruencias y aseveraciones cuestionables. Atribuyó el esclarecimiento de los crímenes de periodistas a una acción conjunta en el operativo Veracruz Seguro, cuando en realidad las aprehensiones fueron, según las versiones periodísticas, autoría de la Marina-Armada de México.

Una semana antes, el 8 de agosto, fue detenido Isaías Flores Pineda, alias “El Cronos y/o “El Rayito” y/o “El Maniaco”, jefe de la plaza, quien le surtía droga a Juan Carlos Hernández Pulido “La Bertha” o “El Vértiz”, ambos integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación, aprehendido éste en un operativo, el 10 de agosto, cuando distribuía estupefacientes en las calles del puerto de Veracruz.

A “La Bertha” se le hallaron, supuestamente, credenciales de la publicista del diario El Dictamen, Ana Irasema Becerra Jiménez, quien fue ultimada junto con los fotorreporteros Gabriel Huge Córdoba, Guillermo Luna Varela y Esteban Rodríguez Rodríguez, cuyos cadáveres mutilados aparecieron en la unidad habitacional Las Vegas II, en Boca del Río, el 3 de mayo.

Su declaración ante el MP federal —averiguación previa A.P./PGR/VER/VER/III/590/2012— generó otras suspicacias. A “La Bertha” le fueron presentados diversos objetos, entre ellos las credenciales de Irasema Becerra. Sin embargo, no las reconoció como propias. ¿Qué sicario guardaría las pertenencias de su víctima por más de tres meses, sabedor que son pruebas incriminatorias?

Salpicada de absurdos, la telenovela del procurador de Veracruz también se apoyó en la “revelación” de “La Bertha” o “El Vertiz” sobre los asesinatos de los periodistas Gabriel Huge, Guillermo Luna y Esteban Rodríguez, a manos de “El Calaco”.

“También tengo conocimiento —dijo ‘La Bertha’— que mi jefe ‘El Calaco’, mató a unos periodistas, ya que lo hizo como venganza, porque a los periodistas que el mató, anteriormente habían mandado a matar a otros periodistas con ‘Los Zetas’; que a las personas que mataban desconozco donde los llevaban. Yo cuidaba mucho el no estar atento a las pláticas de ‘El Calaco’ ya que como el tenía un mando superior, podía pensar que yo era chismoso y matarme”.

No dijo si “El Calaco” se lo confió o de quién obtuvo la versión. De oídas, lo que derrumba jurídicamente ese argumento, la versión de Hernández Pulido “La Bertha” sirvió para apoyar la hipótesis de que los periodistas asesinados por el Cártel de Jalisco Nueva Generación murieron porque, a su vez, le habían ordenado a los Zetas que ultimaran al columnista Miguel Angel López Velasco, su hijo Misael López Solana, y la reportera de nota policíaca, Yolanda Ordaz de la Cruz, todos del periódico Notiver.

Tampoco explicó el procurador qué razones pudieron haber tenido Gabriel Huge, Guillermo Luna y Esteban Rodríguez para “ordenarle a los Zetas” que ejecutaran a los reporteros de Notiver. No hay móvil, como dicen los criminólogos.

Amadeo Flores Espinosa también tuvo la fortuna que uno de los detenidos revelara que a otro periodista, Miguel Angel Báez Chino, director del portal Reporteros Policíacos y fotógrafo de Milenio Xalapa, lo secuestraron dos sicarios de la banda de Los Zetas, Juan del Ángel Torres y Daniel Reynoso Hernández, y lo asesinaron. Tampoco dijo el procurador cuál fue el móvil.

Contada por él mismo, la novela parecía salirle perfecta a don Amadreo porque ambos sicarios fueron asesinados durante un enfrentamiento con fuerzas federales, el 19 de junio, en la avenida Américas esquina Laureles, en Xalapa, la capital veracruzana.

No dijo por qué asesinaron a Báez Chino y los ejecutores están muertos, impedidos de rebatir la versión del procurador Flores Espinosa.

Báez Chino era un periodista allegado a la directora de Comunicación Social del gobierno de Veracruz, María Gina Domínguez Colío, y en Reporteros Policíacos se difundieron diversas informaciones que agraviaban a políticos ajenos al régimen duartista y a periodistas críticos, depositarios de toneladas de lodo, exhibidos sin piedad.

Abogado de membrete, notario y priísta, dedicado a la grilla, Amadeo Flores Espinosa exhibe ahora su anquilosamiento en el tema judicial. Su desaseo en el caso “Bertha”-“Cronos”, lo llevó a dar por sentado el “esclarecimiento de los crímenes de cinco periodistas”, con versiones inverosímiles, acusaciones de oídas y la tesis duartista de que un grupo de reporteros ordenó a los Zetas que ejecutaran a otros grupo de periodistas. De locos.

No corrió mucho el procurador con su guión telenovelesco. Mientras su corte mediática, loros de prensa, validaban sin mayores pruebas la teoría de los periodistas narcos, organizaciones internacionales y nacionales cuestionaron, rebatieron y repudiaron la evidente intención de dar carpetazo al caso de los comunicadores veracruzanos asesinados.

Artículo 19 y Mike O’Connor, del Comité para la Protección de Periodistas, rechazaron la versión del procurador, cuyo gobierno “intenta dar carpetazo a la peor crisis de violencia contra la prensa de la entidad al atribuirle la aceptación plena de los homicidios a un grupo de personas que no han sido aún sometidas a proceso. Más preocupante resulta aún que el fiscal estatal, Amadeo Flores Espinosa, criminalice a las víctimas al afirmar que ‘estos reporteros a su vez habían sido los causantes de la muerte de otros periodistas, asesinados por la organización delictiva autodenominada Los Zetas’ ”.

Mala apuesta del procurador. Quiso sepultar los crímenes de periodistas, el período de impunidad, la injusticia por omisión, ya lo más que llegó fue a producir una telenovela que colocó a su gobernador, Javier Duarte, en el centro de la sospecha.

Lo que ahora sigue es el caso Regina Martínez, corresponsal de la revista Proceso asesinada el 28 de abril, en Xalapa. A falta de pistas, descartado el móvil político, en cuestión de días la Procuraduría de Veracruz presentará a un vecino de la periodista, homosexual, drogadicto, a quien le atribuirá la autoría material e intelectual que quiso robarle, supuestamente, y terminó matándola. Otro carpetazo. Habrá que ver qué dice Proceso.

Archivo muerto

Desfilaban, iban y venían, funcionarios, operadores y alcaldes por el palacio de gobierno. Faltaba una semana para la elección federal. Dos de ellos, Marco César Theurel Cotero, edil de Coatzacoalcos, y Alfredo Yuen Jiménez, de Nanchital, coincidieron un mediodía. Ambos llevaban una mochila vacía. Hacían antesala con gesto afable. Theurel saludó ese día a Juan de Dios Sánchez Abreu, corrido de la Dirección de Política Regional por la represión a los jóvenes antipeñistas en Córdoba, pero ya rehabilitado, escondido, lejos de los reflectores, pero en nómina, sin hacer ruido para que la opinión pública no se percate del engaño y de que a los represores se les premia. Yuen, que no da una como alcalde de Nanchital, entró a la Secretaría de Gobierno, a los dominios del ex panista Gerardo Buganza Salmerón. De ahí salió más contento que cuando entró. Ladeaba el tórax, haciendo contrapeso a la mochila, cargada, cargadísima —¿15 o 20 millones?— de combustible para la elección, que al final el PRI y Peña Nieto, por la pésima operación política del alcalde, perdería en Nanchital ante el perredista Andrés Manuel López Obrador. De nada valió reforzar a Yuen Jiménez. En el gobierno de Veracruz aún se preguntan si los mochilazos los usó para la campaña o para nutrir su fondo para el retiro. Theurel salió igual de contento, con su mochila pesada, e igual hizo perder a Peña Nieto… Ubicuo, para todo le da a Tony Macías. Decirle coyote sería un exceso, pero lo es. Tiene metidas las manos en el contrato asignado a la empresa FC y Márquez Construcciones, de Jorge Piana Benavides. Nada despreciable, la obra del ayuntamiento de Coatzacoalcos, el ayuntamiento theurelista tiene un monto de 15 millones 441 mil 264.11 pesos. Se trata de la pavimentación de la ruta urbana 7 tribus, entre Solidaridad y Plan de San Luis, en la colonia Francisco Villa Sur. Es una de las de mayor cuantía. Tiene buena mano Tony Macías para escoger a su corte. Y es que Jorge Piana presenta un historial de antología. Siendo director de Obras Públicas Municipales en Acayucan, durante el primer reinado de Fabiola Vázquez Saut, fue denunciado —9 de agosto de 2006— por golpear y amenazar a los reporteros Gumaro Pérez Aguilando, Fabián Antonio Santiago Hernández y Daniel Vázquez Alcázar, cuando registraban el rescate de un obrero que quedó atrapado en la arena al desbarrancarse una zanja durante la construcción de un drenaje. Además, fue acusado de intentar robarle la cámara fotográfica a Gumaro Pérez, y se le denunció por abuso de autoridad, pues amagaba con lanzar sobre los reporteros a “los guaruas de mi patrón”, en alusión a los matones del fallecido cacique Cirilo Vázquez Lagunes. Piana, como puede verse, encaja en el perfil del suegro del gobernador de Veracruz: prepotente y abusivo…


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Mussio Cárdenas Arellano 

Duarte: vacaciones en la tormenta

* Desde Europa supo que “Ernesto” golpeaba sectores de Veracruz * “No andaba muerto, anda de parranda”, dijo el gobernador * Tres ediles renuentes al antidoping * Cerebro Chagra y Pinky Lagunes, expedientes inconclusos * Diario Presencia: ¿asalto o intimidación? * Morales Cadena, fuera del sindicato petrolero

No un huracán sino una tormenta menor, “Ernesto”, golpeó una extensa franja de Veracruz, devastó pueblos, inundó comunidades, fracturó carreteras, sembró muerte y, sobre todo, evidenció que Javier Duarte de Ochoa no es un político apto para ser gobernador.

Duarte paseaba plácidamente por Europa, con sus ahorros, por supuesto, cuando “Ernesto” fue diagnósticado categoría 1 y se encaminaba a la Península de Yucatán, con alta probabilidad de ingresar al Golfo de México y tocar tierra en Veracruz. Advertía un desastre, desolación y daños.

No bastó ese pronóstico para que el gobernador Javier Duarte volviera de España, donde lo ubicó la columna Templo Mayor, en el diario Reforma, o de Londres, despojado de su aureola de poder y convertido en un simple turista, presente en los Juegos Olímpicos, de acuerdo con la versión de columnistas políticos.

“Ernesto” llegó a Veracruz el miércoles 8. Tocó tierra entre Coatzacoalcos y Pajapan, en la sierra de Soteapan. Sus efectos, sin embargo, provocaron daños en la región Zongolica, cerca de Orizaba, Córdoba, Ciudad Mendoza. Hacia el norte, devastó al municipio de Alamo-Temapache. El jueves 9 salió de suelo veracruzano.

Nada de ello conmovió al gobernador Javier Duarte. Relajado, disperso, en su mundo de oropel, consumía hasta último instante de sus inmerecidas vacaciones, Europa a sus pies, mientras los veracruzanos luchaban contra la adversidad, el agua a la cintura, en lodo en las casas, 10 mil viviendas afectadas, autos arrastrados por la corriente, ríos crecidos y fuera de cauce, carreteras deslavadas y con múltiples cortes, y nueve muertos.

Todo un simulador, el gobernador de Veracruz intentó engañar a su pueblo. Ordenó la difusión desmesurada de boletines de prensa e hizo hablar a sus funcionarios con el estribillo de que “por instrucciones del gobernador…” cuando el señor Javier Duarte andaba de incógnito en Europa, paseando, invirtiendo sus energías en la milonga, con Karime, su esposa, y los pequeños, la familia feliz.

Llegó a Veracruz el sábado 11. Ese día protagonizó una más de sus contradicciones. Convocó a su gabinete, a la prensa, a las fuerzas vivas del estado, para anunciar las acciones a emprender. Disfrazado de explorador —su chaleco rojo y su gorrita beige, que rememora los tiempos de Fidel Herrera, su mentor— dio a conocer el Programa de Reconstrucción Adelante, una más de las máscaras de su fallido Veracruz Adelante, con el que se piratea las obras del gobierno federal para ganar adeptos y futuros votos.

A la vez, la Dirección de Comunicación Social hacía llegar a las redacciones de prensa la fotografía en que Javier Duarte disfrutaba en compañía de funcionarios de su gabinete el encuentro de futbol entre México y Brasil por la medalla de oro del certamen olímpico. El dolor y la jauja, el duelo y el jolgorio, la personalidad frívola del gobernador de Veracruz.

Del 2 al 10 de agosto vacacionó Javier Duarte en Europa. No reaccionó ante los vaticinios de que “Ernesto” afectaría a Veracruz. Llegó cuando la tormenta ya se habia ido. Acumuló así un torrente de críticas y dispensó respuestas insólitas, insustentables sus argumentos, aberrantes sus justificaciones.

“Lo máximo que me puedan criticar —expresó Javier Duarte— es que una de mis responsabilidades es que, aparte de ser gobernador, es que sea padre de familia. Estuve cuatro días con mis hijos y mi esposa, y me regresó Ernesto”.

Hubo, sin embargo, una peor:

“No andaba muerto, andaba de parranda; no es cierto, aquí estoy… Efectivamente hace unos días, pues tenía ya tiempo, años de que no tenía días de asueto con mi familia y decidí acompañar a mi familia aprovechando que mis hijos están en periodo vacacional escolar.”

Semejante barbaridad sólo es equiparable a la anécdota del incendio en un mercado del puerto de Veracruz, que arrojó varios muertos. Entrevistado a su regreso de Europa, el entonces gobernador Miguel Alemán Velasco se justificó arguyendo que qué caso tendría acelerar su retorno a Veracruz: “No soy bombero”, dijo.

No se ha oficializado que Javier Duarte estuviera en España. Existe la sospecha de que más que la madre patria, el destino del gobernador de Veracruz fue olímpico. La columnista Claudia Guerrero, directora del portal informativo Veraz, advirtió que el destino de las vacaciones del gobernador de Veracruz fue Londres, Inglaterra, donde se celebraban los juegos de verano.

Proceso, por su parte, cita un mensaje en la red social Twitter, enviado por la esposa del gobernador, Karime Macías Tubilla, desde su cuenta @KarimeMacias: “Que se escuche el himno mexicano en Londres 2012! Que orgullo!”, en alusión a la medalla de oro obtenida por la Selección Mexicana de futbol, en el estadio de Wembley, en la capital británica.

Proceso hace énfasis, además, en otra arista del poliedro: la mordaza que le impuso el área de comunicación del régimen duartista a los medios para evitar que se divulgara que mientras “Ernesto” arrasaba regiones de Veracruz, el gobernador Duarte paseaba.

“Solicitó a periódicos locales y estaciones de radio —dice la revista Proceso— que no abordaran las declaraciones de Javier Duarte de se había tomado cuatro días de vacaciones en plena tormenta tropical”.

Frívolo es un término usado por diversos columnistas políticos para referirse al gobernador Javier Duarte. Así lo tildan Francisco Cárdenas Cruz, en su Pulso Político, y Raymundo Riva Palacio, en Estrictamente Personal.

Su frivolidad, pues, es infinita. Una estampa lo pinta como es. Siendo diputado federal, en diciembre de 2009, convertido Coatzacoalcos en lugar de vacaciones, se le veía entrar a los cines de Plaza Forum ataviado con bermudas, tenis, playera y gorra, un supercombo en las manos, y sentarse plácidamente, solitario, dos guaruras a distancia, a ver su película favorita. Toda un retrato de chamaco. Era el virtual candidato del PRI a la gubernatura.

No hay disculpa que favorezca a Javier Duarte. Sabedor que “Ernesto” impactaría en Veracruz, prefirió vacacionar en Europa, y regresó para parchar la debacle, posar la foto, tomar de la mano a la ancianita, escuchar a los damnificados, prometer apoyo, avizorar reconstrucción. Todo un show.

Con un gobernador así, mejor sería no tener gobernador

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Tres ediles, por lo menos, le tienen fobia al antidoping. Dos son del PRI y uno de la oposición, amigos todos del polvo blanco, de piedras y en sus tiempos de miseria, dos de ellos de la yerbabuena, fervientes devotos del dios Baco. Uno, tan voraz como descarado, no dormía de sólo pensar que en el análisis fueran mayores su índices de viagra que los de coca. Mejor soslayó el examen… Roberto Chagra, síndico de Ayuntamiento de Coatzacoalcos, tiene un expediente pendiente en la Dirección de Carreteras de Veracruz, muy aparte de la millonada que el régimen fidelista tuvo que devolver al gobierno federal por obras que no se aplicaron con criterio de beneficio social. Su mancuerna municipal, Federico Lagunes, prometió que iba a rescatar las áreas verdes vendidas a particulares y nada hizo. Quizá, el muy ignorante, desconocía que las áreas las verdes las vendió su patrón, el ex alcalde Iván Hillman Chapoy, con un acuerdo de cabildo que violó la ley. Sin resultados, Pinky y Cerebro, Federico y Beto, el ratón idiota y su manager, son un lastre… Intransigente en la crítica, forjado en la batalla informativa, el diario Presencia, editado en Las Choapas por el colega Roberto Morales Ayala, no desconoce la presión política y sus rostros siniestros y diversas identidades. Al caer la tarde del domingo 5, un tipo, supuesto delincuente, acechaba al diario. Vio salir a dos reporteros y en un instante allanó el medio. Sorprendió a la única empleada; desenfundó una navaja, que colocó en el pecho, cerca del cuello de la hija de la recepcionista, y exigió el dinero que tuviera a la mano. Nada, sin embargo, había que robar. Cuando la empleada comenzó a gritar, el “delincuente” salió despavorido. A unos metros de Presencia lo aguardaba un cómplice, trepado en una motocicleta, en la cual ambos huyeron. La policía, una vez alertada, emprendió la búsqueda, obvio sin hallar a nadie. El asalto es una mascarada mal realizada, sobre todo cuando se sabe que ese modus operandi es de políticos a quienes Presencia les ha seguido la ruta de sus fechorías. Que tome nota la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas, de la que se dice que sólo sirve para cuidar a la prensa afín al régimen duartista. Si no es así, que demuestre lo contrario… Lejos los tiempos de esplendor, fama y fortuna, Raúl Morales Cadena es hoy un petrolero fuera de Pemex y del sindicato petrolero. Le aplicó la Sección 10, o sea Jorge Wade González, cacique del gremio, la cláusula de exclusión, y lo reventó. En Morales Cadena, ex alcalde de Minatitlán, se cumplió una venganza política del líder nacional Carlos Romero Deschamps contra todo aquel petrolero que se cargue del lado del gobernador Javier Duarte de Ochoa, su ex ahijado, a quien no le perdona que le haya exprimido 500 millones para la campaña a gobernador y después le escamoteara candidaturas al Senado y a la Cámara de Diputados. Los duartistas la tenían que pagar. Morales Cadena, viudo de Wade y de Deschamps, se hizo célebre en 2005 por autoasignarse el mejor salario de alcalde en todo Veracruz y luego caer en desgracia política…


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Mussio Cárdenas Arellano 

El ahijado de oro de Theurel

* Javier Duarte: obras con sombrero ajeno * Los priístas ya extrañan a Fidel * Cuauhtémoc Blanco, otro negocio del Diablo Yuen * ¿Qué le dio Marcelo Montiel al gobernador? * Le justifica hasta la traición a Peña Nieto * Jorge Carvallo y la Secretaría de Gobierno * El alcalde espía, monitoreado por el CISEN

Tal es el cariño enfermizo que Marco César Theurel Cotero siente por su ahijado, Brian Carlos López Mendoza, su contratista favorito, que en sólo seis días le dio a ganar casi 900 mil pesos.

En sí, la cifra es lo menos relevante pues el célebre Brian Carlos, de tristes recuerdos en la Secretaría de Comunicaciones de Veracruz, en el régimen fidelista, detenta obras de mucha mayor cuantía. Lo que asombra es el lapso de tiempo en que se pudo agenciar unos buenos pesos, gracias a la bendición del Papa de Coatzacoalcos, el alcalde Marcos Theurel.

Ser trata de una operación tan burda como sospechosa. En la misma fecha, 4 de mayo de 2011, le asignó la rehabilitación de cocinas comunitarias en zonas ejidales; de la casa PAMA, un recinto para concentrar a niños de la calle, y diversas áreas del DIF Municipal. Seis días después, el 10 de mayo, debía entregar los trabajos realizados.

A detalle, por las cocinas comunitarias se le pagarían 274 mil 137.66 pesos, según el contrato ARB-005/11; por la casa PAMA, 291 mil 971.96 pesos, de acuerdo con el contrato ARB-006/11, y por la rehabilitación de instalaciones del DIF, 206 mil 132 pesos, según el contrato ARB-007/11. Ya con IVA, el pago total sería de 895 mil 800.37 pesos.

Con un pasado que incluye un ingreso a la cárcel por clonación de tapetes ecológicos, el 21 de enero de 2010, Brian Carlos López Mendoza es un tipo al que sólo Marcos Theurel pudo haberle abierto las arcas del presupuesto. En aquella ocasión, la Policía Federal Preventiva lo agarró infragranti, con las manos en la masa, cuando fabricaba, junto con otros siete trabajadores, los bloques de concreto flexible, usados para el recubrimiento de las orillas de los ríos y para ductos de Petróleos Mexicanos.

Se les halló los moldes pero no las patentes, pues el titular del derecho de autor es la empresa Sub Marelhers, cuyo registro databa de 2008. La operación policíaca se realizó en las oficinas de la compañía Ingeniería y Procesos Ambientales, S.A. de C.V., en la que Brian Carlos López Mendoza era director, en la colonia Tierra Nueva, en Coatzacoalcos.

Brian Carlos logró salir de prisión meses después, pese a ser un delito del orden federal. Su libertad, sin embargo, tuvo un costo, sobre todo de imagen, que a la fecha sigue pagando. El costo político es para el alcalde.

Siempre cobijado por Marcos Theurel, Brian Carlos López Mendoza fue un contratista a modo, patiño de concursos, desde que el hoy alcalde de Coatzacoalcos era director de Obras Públicas Municipales, en el cuatrienio de Marcelo Montiel Montiel, actual secretario de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz.

Tiempo después, cuando Theurel se incorporó al gobierno estatal y se encumbró, Brian Carlos López Mendoza comenzó a participar en licitaciones amañadas. Por ejemplo, la rehabilitación del camino Pajapan-Cerritos la perdió ante la empresa Administración, Planeación y Construcción. En la rehabilitación del camino Tatahuicapan-Mezcalapa, la gana ante esa misma compañía.

Sinuosa, serpenteante, ha sido la trayectoria de Brian Carlos López Mendoza. Unas veces participa en licitaciones públicas como persona física y otras con sus alias mercantiles: Ingeniería y Procesos Ambientales o Factores del Istmo.

Con él, y con quien está detrás de él, Marcos Theurel es generoso en extremo. Aún a sabiendas que Ingeniería y Procesos Ambientales estuvo implicada en el plagio de tapetes ecológicos, ahora como alcalde de Coatzacoalcos le dio la pavimentación de la calle Tláloc, con un costo de 2 millones 85 mil 359.68 pesos.

A Factores del Istmo, cuyo socio principal es Brian Carlos, según la escritura pública numero 38,766, expedida por el notario Francisco Montes de Oca Zárate, Theurel le asignó el arrendamiento de motoconformadoras y retroexcavadoras, entre el 14 de enero y el 31 de julio de 2011.

Se trata de un negocio subterráneo de grandes proporciones, pues la maquinaria sirvió para encubrir un fraude mayor. El presupuesto asignado por el cabildo de Coatzacoalcos para la limpieza de canales pluviales y colectores, fue de 4 millones 999 mil 980 pesos, de los cuales, expresado por el propio alcalde Theurel en un exabrupto público, se robaron 4 millones de pesos.

Del hurto, Marcos Theurel responsabilizó a su ex secretario de Obras Públicas, Adrián Pérez Martínez, a quien, sin embargo, no denunció pues el principal implicado es el arrendador de la maquinaria que no realizó los trabajos, o sea, Brian Carlos.

“Todo se lo robaron… todo”, repetía con Theurel en un audio que luego fue subido al portal YouTube.

De acuerdo con reportes de obra en poder del Organo de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS), Brian Crlos López Mendoza participó en la inexistente limpieza de canales, más de 20 kilómetros, divididos en siete sectores.

En el documento incluye listas de nóminas y revela, también, la participación de otras empresas ligadas al alcalde: Raudales, propiedad del secretario de Obras Públicas, Daniel Aguilar Avendaño, y Desarrollo de Construcciones y Ecología, de Gilberto Peña y Marco Antonio Anaya Huerta, brazo derecho, socio y ex director de Infraestructura Complementaria de la Secom, durante la gestión de Theurel Cotero.

Sobre Brian Carlos pesa la sombra de la sospecha. Con fama de prestanombre, mano derecha de su padrastro, el también constructor José Antonio Parra Cortázar, ha obtenido de Marcos Theurel obras de todo tipo.

Su mayor premio es, sin embargo, ser director del Adquisiciones del Ayuntamiento de Coatzacoalcos, sin dejar de ser contratista, sí violando la ley, con un manejo discrecional de recursos, trafique de facturas y pagos de los que solo rinde cuentas, a veces, a su padrino Theurel.

Para Ripley.

Archivo muerto

De paseo, ausente, en su mundo raro, Javier Duarte de Ochoa tiene a Veracruz patinando en el fango. Política, financiera y socialmente, el rezago es pavoroso, mientras el gobernador se envuelve en la bandera de la demagogia, y piratea, usurpa, logros ajenos. No sólo inaugura obras del gobierno federal y las hace pasar como inversiones del Programa Adelante, el puntal de su desastrosa gestión, sino que sus únicas medallas son gestiones u obras heredadas por el gobierno de su antecesor, Fidel Herrera Beltrán. Así, por ejemplo, se enlista el hospital de Villa Allende, frente a Coatzacoalcos, y el libramiento Perote-Xalapa. Cuentan los priistas, y también los no priístas, que por lo menos, debió invitar a las inauguraciones a su padrino o decir que las obras correspondían al régimen fidelista. Javier Duarte no tiene esa sensibilidad. De ahí que Veracruz ande a los tumbos, estancado, sumido el PRI en la vergüenza de haber perdido la elección presidencial, financieramente ahorcado y socialmente sin futuro. Es tan deprimente el gobernador Duarte, que priístas y no priístas ya expresan que extrañan a Fidel… Afinado el instinto, la uña también, Jorge Ramón Yuen Ricárdez hizo un negocio de alta escuela en el Día del Padre y en el nombre del DIF. Hará dos meses, el 9 de junio, trajo a Nanchital a Cuauhtémoc Blanco, leyenda viviente del futbol mexicano. Lo hizo su brother, como dicen sus biógrafos a sueldo, y lo convirtió en el platillo gourmet del festejo a los padres de familia, en un encuentro futbolístico donde sólo brillaría el ex astro del América, del TRI y del Tiburón jarocho. Cobró El Diablo Yuen por el espectáculo cien pesos por padre, niños gratis, presentado el berrinchudo Cuauhtémoc en el estadio Francisco R. Gómez. Ese día, el presidente del DIF de Nanchital, el junior Yuen, controló la venta de cerveza, cuyo patrocinador, La Corona, pagó 200 mil pesos por la exclusividad; también se despachó lo que produjo la venta de alimentos y golosinas. No se sabe qué hizo con la millonada que produjo Cuauhtémoc Blanco en Nanchital o si devolverá lo que su padre, el alcalde Alfredo Yuen Jiménez, hizo que le entregaran, algo así como 200 mil pesos del erario, para apuntalar económicamente el evento. Lo que sí es que prometió que la buena causa sería para financiar la rehabilitación de kinders y guarderías del DIF, así como talleres de repostería, cocina, cultora de belleza y corte y confección. Ya se verá cuando rinda su informe de actividades, qué patraña suelta El Diablo Yuen, ocultas las cifras reales del negocio. Hay otras. Vamos por partes… Va y viene la pregunta, dentro y fuera del palacio de gobierno de Xalapa: ¿qué le dio Marcelo Montiel Montiel, secretario de Desarrollo Social al gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, para que lo traiga en los cuernos de la luna, pese a la traición a Enrique Peña Nieto en la elección presidencial del 1 de julio? Marcelo Montiel hace, dice, admite, niega, incluso en áreas fuera de sus funciones, y todo, todo, le es aplaudido, hasta el voto en contra del candidato presidencial del PRI. ¿Quién habla por Marcelo, en corto?... Inútil, operador fracasado, Jorge Carvallo Delfín, novio del yunismo, apunta a ser el próximo secretario de Gobierno de Veracruz. Dejaría la coordinación del Congreso estatal para sustituir a Gerardo Buganza Salmerón, quien iría a la Secretaría de Comunicaciones del régimen duartista. Pese a la derrota del candidato presidencial priísta, Enrique Peña Nieto, cuya responsabilidad recae en el gobernador Duarte y en Carvallo Delfín, por haber sido el coordinador peñista en Veracruz, se le tiene reservado el cargo para operar para el grupo Atlacomulco y así controlar la elección del próximo 2013, que renovará las alcaldías de cuatro años y el Congreso del Estado. Un auténtico premio a la ineficiencia… ¿Quién es ese alcalde veracruzano que invierte una millonada en equipo de espionaje, aparatos de intervención telefónica —para celulares, teléfonos fijos, Nextel y scáners para escuchar a distancia—, no de su bolsillo sino del erario público? Bien documentado, incluidos los datos generales de quienes operan los equipos, dónde los adquirieron y a qué precio, el caso lo tiene el CISEN. Lo pillaron…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano 

Cuando El Diablo Yuen huyó

* Federico grilla a Theurel * Pulgoso quiere ser alcalde * García Alonso a la Secretaría de Gobierno Municipal * Ampudia y la guerra de lodo contra Duarte

Le dicen El Diablo y es un pecador nato. Su nombre es Jorge Ramón Yuen Ricárdez, hacedor de negocios turbios al amparo del Ayuntamiento de Nanchital, acusado de traficar plazas petroleras y dolor de cabeza, mayúsculo, de su padre, el alcalde Alfredo Yuen Jiménez.

Con ese mote, El Diablo, sería impensable en él un solo rasgo de nobleza, actos generosos o la buena intención que exige el DIF Municipal, en cuya presidencia fue incrustado por la mente insensata de su mentor.Y así es.

Bajo sus botas, el DIF le sirve para hacer fortuna. Arroja unas migajas, las sobras, a las clases marginadas y, a cambio, arma bisnes mínimo de a medio millón, hasta donde le permita la impunidad y el ojo cómplice del presidente municipal.

Al Diablo Yuen lo distingue la fama de junior incontrolable, golpeador, pero, sobre todo, de “gestor influyentísimo” de espacios, fichas, plazas en el medio petrolero, de la que inútilmente ha intentado desafanarse.

Cuando su padre, Alfredo Yuen Jiménez, asumió la alcaldía de Nanchital, el primer día del año 2011, y le entregó el DIF a manera de trofeo, comenzó un desfile de petroleros que atestaban las oficinas de la institución para cristalizar su ingreso a Pemex, tal como El Diablo se los había prometido y por el que habían pagado varios miles desde hacía años.

Balconeado con ese pecado, en la mira de periodistas que le pisaron su larga cola, Jorge Yuen intentó deslindarse con el solo argumento de su verdad, como si la palabra de un junior de mala nota y peor prestigio valiera algo.

Dijo que no, que él no traficaba plazas ni fichas, pese a que su padre es, además de alcalde, secretario eneral de la Sección 11 del sindicato petrolero, motor de la vida de Nanchital. Y así, con un alegato de saliva, creyó dar por terminado el bochornoso episodio.

Un año y medio después, trae la suerte invertida, el reclamo en la nuca y la vida en un hilo. Un informe de Gobernación, del área de inteligencia del gobierno de Veracruz, refiere, paso a paso, un episodio que al Diablo Yuen pudo costarle la vida.

Hará diez días, entre el martes 24 y el miércoles 25, fue visitado por cuatro individuos, procedentes del municipio de Las Choapas. Aposentados en la sala de espera del DIF, aguardaron horas. Les decía la comedida secretaria que el presidente de la institución, El Diablo Yuen, no se hallaba, invitándolos a retirarse. Ellos, que no estaban para dejar ir la presa, insistieron en quedarse.

Alguien notó algo raro en los tercos visitantes: dos de ellos portaban entre sus ropas sendas armas. Así, uno de los ayudantes entró al privado del junior. Lo alertó. Yuen Ricárdez salió, dice la versión, por una ventana y se esfumó.

Desde entonces no responde al Nextel (72*130646*86) y anda viendo cómo parchar la herida.

No es esa la única fechoría del vástago del alcalde. A dos petroleros eventuales les timó 95 mil pesos. Uno de ellos, refiere el informe de inteligencia, le depositó en su cuenta 5204164092742797, de Banamex, la cantidad de 60 mil pesos. El movimiento se realizó a las 12:51 del 12 de noviembre de 2009, hace casi tres años, y Jorge Yuen no cumplió.

Otro petrolero fue timado en forma similar. El depositó se realizó en la cuenta 5177125918112090 de Banamex, a nombre de José Carlos Lamarque Guzmán, su operador, por la cantidad de 35 mil pesos. La operación está registrada a las 13:53 del 10 de febrero de 2009. Tampoco en ese caso respondió El Diablo Yuen.

Un operador más de fichas y plazas petroleras es, según el informe de inteligencia, Yohan Carrasco, hijo de Guillermo Carrasco, alias El Tuercas, actual secretario del Interior de la Sección 11 del sindicato petrolero.

Yohan Carrasco fue detenido hace siete meses en plena carretera mientras se dirigía de Coatzacoalcos a Nanchital. La Policía Federal de Caminos lo retuvo porque el automóvil Volkswagen Beetle, color rojo, tenía reporte de robo. Sin embargo, alguien influyente logró que lo dejasen en libertad.

Contra lo que pudiera suponerse, el negocio de las fichas y plaza petroleras no toca a la Sección 11, donde el alcalde Alfredo Yuen es también secretario general, y entre sus proyectos prioritarios está jubilar al líder moral de la organización y su antiguo protector, Ramón Hernández Toledo. Ese plan lo fraguó con el dirigente de la Sección 47, el plataformero Víctor Kidnie de la Cruz, con miras a ir eliminando líderes hasta cooptar la mayor parte de las secciones sindicales y destituir al dirigente nacional, Carlos Romero Deschamps.

Nada tonto, El Diablo Yuen promete fichas y plazas definitivas en la jurisdicción de Víctor Kidnie, en Ciudad del Carmen, Campeche, desde donde abastecen de personal de plataformas marinas a Pemex.

Uno de sus enclaves es Roberto Kidnie, hermano del líder plataformero, propietario de un edificio en Ciudad del Carmen, un palacete donde se organizan reuniones de relaciones públicas que terminan siendo auténticas bacanales.

Socios no le faltan al junior Diablo. Uno de ellos es el líder formal de la Sección 47, Roberto Matías Hernández Colunga, tipo ahorrativo, que con su sueldo de obrero logró agenciarse el rancho La Esmeralda, ubicado entre Moloacán y Cuichapa. A la entrada del lugar se halla una figura de la Virgen María. Posee caballos pura sangre y ganado fino, de alto registro, y una palapa de 10 por 40 metros. Día y noche, el rancho es vigilado por policías y por civiles fuertemente armados. Los vecinos se quejan de los constantes escándalos, música hasta el amanecer.

Inflado por el poder, Jorge El Diablo Yuen también se cree impune. Un día fue sorprendido cuando sacaba de un antro, a golpes, a una jovencita. De ello poco o nada se dijo. Y no es porque la nota hubiera pasado inadvertida. Yuen Ricárdez tiene en su nómina a por lo menos diez periodistas locales, algunos de ellos corresponsales de los periódicos de mayor circulación y de estaciones de radio y televisoras, que no sólo callan ante sus desmanes sino que actúan como “halcones” que le informan de las denuncias en su contra que llegan al Ministerio Público.

De acuerdo con el informe, El Diablo Yuen ha afectado a más de 200 petroleros, a quienes les pidió en promedio 80 mil pesos por tramitarles ficha y plaza en Pemex, en la Sonda de Campeche, en contubernio con los hermanos Kidnie. De ahí que la prensa lo alerte sobre las denuncias que van llegando al ámbito judicial, donde el subprocurador Jorge Yunis Manzanares no mueve un dedo en su contra.

Negociante de todo, también el DIF le ha servido para hacer fortuna. Esa es otra historia, tanto o más sucia que la de las fichas petroleras.

Ya les cuento.

Archivo muerto

Divertido como nadie, Federico Lagunes Peña no suelta el smartphone en una empresa inalcanzable: ser alcalde sustituto de Coatzacoalcos. Desde ahí, con la mala leche que lo engalana, mensajea y habla el regidor analfabeta en su tragedia ortográfica; grilla y grilla al alcalde Marco César Theurel Cotero, su compañero de cuadra. Le dice al gobernador Javier Duarte de Ochoa, cuyo hígado es quizá el único en Veracruz capaz de soportar el pseudointelecto y la corrientez de Pulgoso Lagunes, su can de cabecera, que Theurel debe irse y la alcaldía debe reservarse para él, Federico Canino, el malandrín de La Huaca, jarocho postizo en sus años de vicio barato, mariguas, pues. Theurel no tiene defensa. Su gobierno es un desastre; su obra pública la puso en manos de amigos y protegidos, movidos todos por la corrupción. Y de ahí se ha colgado el pulgoso regidor para gestionar la destitución de Theurel, punzando al gobernador, diciendo que el alcalde es basura, quejándose también, que quienes no lo secundan son el síndico Roberto Chagra Nacif y el regidor petrolero, Salvador Hernández Castro, a quienes sugiere alinear, someter, enderezar o apretar para que se unan al sueño loco de Pulgoso. ¿Será que ya tiene rabia? Sí... Roberto García Alonso asumió, el jueves 2, la Secretaría de Gobierno del Ayuntamiento de Coatzacoalcos. Releva a Roberto Salas, recomendado de Guadalupe Porras David, suegra del alcalde Marco César Theurel Cotero, quien nunca le halló el hilo a la dependencia desde la cual se ejerce, supuestamente, el control político. Salas se confrontó permanentemente con las promotoras sociales y en una ocasión fue cacheteado durante una protesta por la asignación ventajosa de baños ecológicos, en el Carnaval 2011. García Alonso fue coordinador de la Secretaría de Gobierno en el sur de Veracruz, y antes, integrante del Instituto Federal Electoral en Coatzacoalcos, al servicio del clan controlado por los alfiles del ex líder del PRI estatal, Carlos Brito Gómez, y el hoy secretario de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, Marcelo Montiel Montiel. O sea, la Secretaría de Gobierno Municipal vuelve al marcelismo. ¿Se habrá dado cuenta Theurel de lo que hizo?… Que haya dicho que Javier Duarte no estaba preparado para gobernar Veracruz, pudiera ser lo menos lesivo, lo menos agraviante, en Enrique Ampudia Mello cuando era el operador principal de Miguel Angel Yunes Linares, en la campaña panista por la gubernatura de Veracruz, en 2010. Hubo algo peor: Ampudia fue el ejecutor de la metralla de lodo disparada por Yunes contra Javier Duarte. En el repertorio del hoy subsecretario de Gobierno duartista estuvieron las acusaciones de corrupción, la supuesta mansión adquirida por don Javier en Estados Unidos, con fortuna inexplicable, siendo un humilde secretario de Finanzas, tal como lo dijera Yunes Linares el día en que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación calificó la elección y avaló el fraude priísta. Ampudia, el yunista, tuvo la mano metida en todo ello. Por eso le agradeció a Yunes, en la conversación espiada, “sus enseñanzas”…

 

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