INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Lu-pilla Porras y los secuestrados
* Chalecos antibalas de Bermúdez, con sobreprecio * ¿Tienen pañal y
bacinica? * Coatzacoalcos en el buró de crédito * Los 7 millones que retrasaron
el préstamo de BANOBRAS * PAN aprieta para evitar turismo electoral *
Constructora da servicio a síndico y tesorero con cargo al erario.
A sus amigos, sus “queridos campesinos” por delante, solía Guadalupe Porras
David tenderles trampas, morderles la mano, enviarles al matadero y si le era
posible, apalearlos como al peor perro de presa, tan solo para demostrar que el
poder no se tiene sino que se ejerce. Y si se ejerce de manera brutal, mejor.
Testaruda, encarnación del autoritarismo, se soñó cacique de horca y
cuchillo, señora de vidas y fortunas. Su voz, acatada sin chistar. Sus
designios, cumplidos sin reparo. Sus caprichos, convertidos en actos de
gobierno. Sus abusos, ignorados y de ser posible, aplaudidos.
Construía así una pesadilla de la que aún no despiertan los minatitlecos,
víctimas de una alcaldesa que llegó a avasallar cuanto halló en su camino,
incluido presupuesto y otras yerbas, mordidas y sobornos, tributos y encajes,
diezmos y triezmos.
Lu-pilla Porras fue intratable por falla genética y por un error de
apreciación: creía que la alcaldía de Minatitlán se la habían facturado y,
finalmente, escriturado. La sentía suya, o para Cirito o Lu-pilla Félix, sus
hijos, orgullos de su nepotismo.
Cuando se separó del cargo, candidata a regañadientes del PRI a la diputación
federal, en 2009, lo hizo a medias, sin tramitar una licencia definitiva, como
indica la ley. Obvio, su candidatura se le desvaneció. Ese día hubo pesar en el
cabildo, creídos los ediles que la doña no volvería. Pero volvió. Y con ella,
los abusos de poder.
Quiso responsabilizar a su suplente temporal, Ignacio Trujillo Cortázar, de
desvío de recursos, de otorgar contratos ilegales y de haberle metido el diente
al presupuesto, suponiendo el león que todos son de su condición.
En el punto más álgido de su escaramuza verbal, ocurrió un hecho dramático:
Ignacio Cortázar fue secuestrado. El 21 de marzo de 2010 fue levantado,
confinado en un sitio sin destino, obligado a negociar, amedrentada su familia y
conminada a entregar 4 millones de pesos a cambio de su vida. El 12 de mayo,
tras entregar un millón y medio, el suplente de Lu-pilla fue liberado. Debía
pagar el resto del rescate en cómodos abonos y en los términos que sus captores
se lo indicaran.
Eso permitió que se implementara un operativo que finalmente dio con los
secuestradores, entre ellos varios ex policías.
Meses después, en diciembre de 2010, Ignacio Trujillo rompió el silencio y
reveló cómo operaba la maquinaria de corrupción de la alcaldesa, la nómina
secreta, los aviadores del esposo, Walter Jiménez, de quien pintó un retrató
preciso, descarnado y demoledor: “Se ha dedicado durante estos tres años, a
saquear el Ayuntamiento junto con ella”.
Otro secuestro ocurrido en el entorno de Lu-pilla Porras fue el de su
compadre Nicolás Ruiz Rossette, contratista, transportista y hoy síndico de
Minatitlán, cuya osadía fue desplazar a Cirito Félix Porras, hijo de la doña, de
ese cargo municipal y relegarlo a la suplencia.
Ruiz Rossette, beneficiado con contratos que finalmente le hizo de noche la
tremenda Lupe, mordida de mano al amigo, había convertido su amistad en una
relación ríspida y agreste, tirante y complicada.
Fue levantado el 6 de octubre de 2011, luego de desayunar con algunos amigos
en el restaurant La Vaca Vieja, cerca del parque Hidalgo, en Minatitlán. Hasta
ahí llegaron sus captores; encañonaron a todos; forcejearon con él; lo
golpearon, lo jalaron y hasta lo mordieron en la espalda. Pero se lo llevaron.
En cuanto emprendieron la huida, se implementó un operativo para cerrar los
accesos a la ciudad.
Sin embargo, dos horas y media después, sometido a un calambre, lo dejaron
libre en Jáltipan, a 20 kilómetros de Minatitlán, sin que las autoridades ni el
mismo Ruiz Rossette dieran mayor explicación, sin pistas de sus plagiarios.
Regresó a su domicilio a hacer su vida normal.
Un tercer caso se extiende hasta el actual alcalde de Minatitlán, Leopoldo
Torres García, a quien le secuestraron a su hijo Marlon Torres Fuentes, el 2 de
octubre pasado, cuando se dirigía a su escuela.
Leopoldo Torres, crítico de Lu-pilla Porras desde que era diputado local,
apenas había levantado la voz contra su antecesora por irregularidades en obra y
en el manejo financiero en la alcaldía de Minatitlán, pidiendo al Congreso que
se revisara el trabajo del Órgano de Fiscalización Superior del Estado de
Veracruz, que le avaló cuentas públicas impregnadas de lodo. Días después, el
hijo del alcalde fue plagiado.
Oficialmente, Marlon Torres nunca estuvo secuestrado, pero cinco días
después, el domingo 7, fueron aprehendidos el subinspector de la policía
intermunicipal, Félix Méndez Flores; su escolta y chofer, el oficial Fidel
Sánchez Jiménez, y elementos de la patrulla marcada con número IC-242, tanto por
disponer de una red de comunicación al servicio de Los Zetas como por el
secuestro del hijo del edil de Minatitlán.
Otros personajes que en algún momento cruzaron en el camino de la hoy
lideresa estatal de la CNOP del PRI, también sufrieron el flagelo del secuestro.
Todos por una coincidencia del destino. Sólo por coincidencia.
No es tersa la vida pública de Lu-pilla Porras. Es una farsa política, nada
altruista, cero bondad, sin nobleza, cosechando tormentas, aniquilando
amistades, rompiendo alianzas, sujeta a una ambición desenfrenada y a una
obsesión de poder.
Así es ella y no va a cambiar.
Archivo muerto
Sin pena ni gloria, metido, eso sí, en arbitrariedades y represión, Arturo
Bermúdez Zurita le allega gasolina a la hoguera de la seguridad pública
veracruzana con la compra de chalecos antibalas para su policía, los más caros
de México. María Elena Morera, de la agrupación Ciudadanos por Causa en Común,
puso el dedo en la llaga cuando denunció que ese equipo fue adquirido a un
precio descomunal. Javier Duarte, el desgobernador de Veracruz, quiso maquillar
el asunto y dijo que había desinformación, algo así como que la señora Morera no
sabía de qué hablaba. Pero el desinformado era él. Plumas Libres, el portal en
internet, documentó, en cambio, que la adquisición de los chalecos se hizo a un
proveedor, Promociones Mariscal, S.A. de C.V., que lo mismo lleva la cuenta
fiscal de un restaurant, El Molino del Quijote, que es su fachada, en Xalapa,
que la proveeduría de láminas, medicamentos o uniformes policíacos. No se sabe
que antes haya abastecido de chalecos antibalas a nadie; se cuestiona su
experiencia en ese ramo; el gobierno de Veracruz dejó fuera de la invitación a
la supuesta licitación a cuatro empresas especializadas, incluso en blindaje de
automóviles, que presumiblemente son también sus proveedoras, y se supo que el
dueño del negocio es amigo del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, del senador
Héctor Yunes Landa, del ex procurador Salvador Mikel y de familiares de la
alcaldesa Elizabeth Morales. Burdo y descalzo, el negocito de casi 6 millones de
pesos le explotó en las manos al titular de Seguridad Pública, Bermúdez Zurita,
él silbando en la montaña mientras el escándalo estaba en su mayor apogeo.
Mordaz, la fanaticada en internet no dejaba de pitorrearse de los chalecos de
los robocop de Bermúdez. Decían que eran los más caros del país porque están
rellenos de espagueti del Molino del Quijote; y otros sostienen que traen
integrado un pañal y una bacinica, muy útiles cuando la policía de Seguridad
Pública, escoltando y encubriendo a los sicarios del crimen organizado, se topa
de frente con el Ejército o la Marina… Atorado en el buró de crédito, congeladas
sus gestiones financieras, apenas si aletea y maniobra el Ayuntamiento de
Coatzacoalcos para reactivar el préstamo de 350 millones de pesos solicitado al
Banco Nacional de Obras y Servicios (BANOBRAS), el proyecto cumbre del alcalde
Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— para endeudar por 25 años
a este municipio. Su condición de deudor la arrastra Coatzacoalcos a causa de un
juicio que data del trienio encabezado por don Pompeyo Figueroa Mortera, entre
1985 y 1988, por obras de vivienda que nunca se realizaron, vía crédito con el
Fondo Nacional para la Habitación Popular (FONHAPO) y que a la fecha alcanza ya
7 millones de pesos, y eso le impidió que liberara el préstamo de BANOBRAS.
Salir del buró de crédito era imprescindible para acceder a esos 350 millones.
De ahí que el alcalde Theurel despliegue ahora otra genialidad perversa: usa a
los empleados municipales para salir del hoyo financiero en que se encuentra:
dona un terreno municipal para que se construya la unidad habitacional de los
trabajadores sindicalizados, en Villa Allende; la constructora liquida el adeudo
y limpia el historial crediticio del Ayuntamiento; los empleados pagan, vía
nómina, sus casas, porque obviamente no se las está regalando; BANOBRAS libera
los recursos del crédito; el pueblo queda ensartado por espacio de 25 años con
una deuda que crecerá a más de mil millones de pesos, mientras Theurel dispone y
disfruta de los 350 millones de pesos. O sea, “te rompo tu puta madre”, pueblo…
Aprieta el Partido Acción Nacional ante los órganos electorales de
Coatzacoalcos. Exige que sea auditado el padrón y la lista nominal, y que se
vigilen las inscripciones atípicas, para evitar que se repita la fraudulenta
práctica del “turismo electoral”, como ocurrió en febrero de 2010. Su
representante suplente, Víctor Hugo Espinosa Hernández, hizo la petición ya que
en estados como Tabasco, vecino de Veracruz, no habrá elección y es previsible
que el PRI, como suele hacerlo, envíe a su militancia a inscribirse en el padrón
de los distritos de Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque, los haga venir del
día de la elección y así consumar un fraude. Aquella vez, tras ser detectada esa
práctica, se interpusieron denuncias formales y finalmente la Fiscalía
Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), consignó los
casos, se libraron las órdenes de aprehensión y se detuvo y procesó a decenas de
priístas que se prestaron a esa maniobra. Se trata de evitar que el “turismo
electoral” se repita…¿Quiénes son ese edil y ese funcionario municipal a quienes
la empresa theurelista Desarrollo de Construcciones y Ecología, S.A. de C.V. les
abastecía de agua en sus domicilios, con cargo a un contrato de arrendamiento
con el Ayuntamiento de Coatzacoalcos, y obviamente pagado con recursos
municipales? Sus iniciales son B de Beto y C de Chagra, y D de Daniel y J de
Jiménez, uno síndico y el otro tesorero municipal…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
El sobrino perdido del secretario Buganza
* Bermúdez: entre sus amigos zetas y los chalecos antibalas * 80 mil pesos
por una antena de radiocomunicación * La casita de la pradera * Los patricios y
la pederastia * La Jeep Liberty extraviada * A un año de la partida de Nacho
Ordóñez * El contratista favorito de CMAS
23 de octubre de 2012
Atildado, bien planchadito, Gerardo Buganza Salmerón no solía mostrar la
descompostura hasta que comenzó a dar la cara por asuntos no propios de su
encargo, la Secretaría de Gobierno de Veracruz, y ahora peor con aquello de que
un sobrino carnal anda a la sombra, quizá bien, quizá no, agazapado o en el
mundo de los sin ruido, levantado por el crimen organizado o en manos policíacas
por presuntos vínculos con los señores de la droga. El sabrá.
Su desmesura llegó esta vez de la mano de una noticia que impactó el seno
familiar: la aprehensión de José Barquet Buganza, hijo de su hermana Inés y del
empresario José Barquet Viñas, señorón éste de Córdoba, dueño de la firma
dulcera La Josefina, el jueves 18, supuestamente a manos de la Marina-Armada de
México y por una presunta implicación criminal.
Pepe Barquet, detenido o extraviado, no fue lo que alertó a medio gobierno
sino que en los informes de prensa se aludía a la aprehensión del “sobrino del
secretario Buganza”, justo cuando el gobernador Javier Duarte de Ochoa, poseído
del espíritu justiciero que tanto divierte a los veracruzanos, se adornaba con
su ya reiterado “caiga quien caiga”, a propósito de tres empresarios cordobeses,
María Selva Perdomo Pinal, Reynaldo Bernardi Manica y Oswaldo García, a quienes
en operativos por separado la Marina les halló pistolas, granadas, equipo de
radiocomunicación y droga.
Aquello era una ironía vil. El que caía, según la información del periódico
Notiver, el 20 de octubre, era el sobrino del secretario de Gobierno de
Veracruz. Otro medio, El Mundo de Córdoba, advertía que José Barquet Buganza
había sido puesto a disposición del Ministerio Público Federal, en la mira su
constructora y sus vínculos con el ayuntamiento de Tezonapa, donde le fluían las
obras y disponía de vehículos oficiales con los que se balconeaba en un alarde
de ostentación. Crecía así la especulación aunque oficialmente no había
confirmación.
Del tío Buganza y la Marina debía esperarse una reacción inmediata ante el
rumor explosivo. Pero no. Tardíamente, un día después, quizá mientras lo
buscaban entre las mazmorras y cuarteles, bajo el colchón o en las macetas, el
domingo 21 replicaron y en sendos boletines desmintieron la aprehensión del
joven empresario.
“La Secretaría de Marina rechaza categóricamente que haya detenido al
empresario José Barquet Buganza en el municipio de Córdoba, Veracruz, como
equivocadamente se asienta en notas periodísticas de diversos medios de
comunicación“, dijo tajantemente la SEMAR. “Lo anterior con la finalidad de no
crear confusión ante la opinión pública”.
Más explícito, Buganza Salmerón refriteó las palabras del gobernador, el
“caiga quien caiga”, el “nadie está por encima de la ley, ni por encima de la
aspiración legítima de todos los veracruzanos de vivir en paz y tranquilidad”.
Salve el sobrino y su prestigio.
Pero hubo una frase que a la postre tiene al secretario de Gobierno en la
mira de todos. “El funcionario informó —decía el comunicado— que su sobrino
realiza su vida cotidiana”. Se advertía que Buganza Salmerón sabía, el domingo
21, que el sobrino José Barquet se hallaba bien, pues, dicho por él, “realiza su
vida cotidiana”. ¿Sería cierto?
Quizá no. El martes 23, El Mundo de Córdoba preguntaba: “¿Dónde está Pepe
Barquet? Es una incógnita su paradero”. Y citaba palabras del Secretario de
Gobierno, sacadas con tirabuzón, del sábado anterior, previo al desmentido de la
SEMAR.
“No tengo, ni he tenido contacto con él. Simplemente su mamá está preocupada,
porque no sabe dónde está. Y como saben, el papá está separado de mi hermana
hace muchos años, y simplemente mi hermana está con esa preocupación como madre,
humana, de qué pasó”.
Dijo otra:
“Podemos decir que hasta hoy no sabemos nada... Y por eso te doy la cara y te
contesto”.
Un día después expresó que su sobrino “realiza su vida cotidiana”. Pero en
Córdoba, nadie sabe si a José Barquet se lo llevó la policía federal, lo levantó
el crimen organizado o se lo tragó la tierra. ¿En qué bola de cristal lo vio,
pues, el secretario Buganza?
Es un enigma qué clase de “vida cotidiana” lleve Pepe Barquet, si se pierde
por días dejando en ascuas a doña Inés, lejos de todo y de todos, o si la
expresión del ingeniero Buganza es un maquillaje ante la sospecha de que está
desaparecido o fue levantado, en manos de alguna corporación policíaca federal o
en las garras del crimen organizado, dando tiempo a un operativo de rescate,
alardear luego de efectividad policíaca o sencillamente decir que aquí nada
ocurrió.
Vaya episodio del poder en apuros, tan sólo porque en medio de la intangible
cruzada duartista contra los malosos corrió la versión de que el sobrino del
secretario Buganza había sido aprehendido por vínculos con el crimen organizado.
¿Y si fuera cierto?
Archivo muerto
Embroncado, Arturo Bermúdez Zurita salta de las acusaciones de Miguel Angel
Yunes Linares al escándalo por la compra de chalecos antibalas con sobreprecio.
Yunes detonó una bomba mediática cuando recordó que el secretario de Seguridad
Pública de Veracruz había reconocido ser amigo de la banda del narcotráfico Los
Zetas y de empresarios ligados a ese grupo delincuencial, a quienes, como era su
deber, no denunció y, por lo tanto, encubrió. Ahora, María Elena Morera, de la
agrupación por la seguridad Ciudadanos por Causa en Común, lo exhibe por el
precio excesivo pagado por el gobierno por los chalecos antibalas para la
policía veracruzana. Refiere que mientras a Veracruz le vendieron cada unidad en
27 mil 800 pesos, Quintana Roo y Nuevo León —extensión del fidelismo— pagaron 24
mil y 22 mil respectivamente. Y todavía peor, la policía federal los adquiere a
14 mil 295 pesos. Bermúdez, su área de prensa, justifica el pago excesivo con un
argumento de fantasía: los chalecos adquiridos son los llamados Samurai, marca
Petris, que protegen tórax, cuello, nuca, garganta, hombro y brazos. Diría el
poeta alvaradeño: son una chingonería, digna de robocop, y alguien se llevó un
billete, vía comisión… Ser torpe es malo, pero ser transa es condenable. Pues
torpe y transa resultó Roberto Salas Gutiérrez, el secretario particular del
alcalde de Coatzacoalcos Marco César Theurel Cotero — “Te rompo tu puta madre”—
que no dio una para crear una nueva estructura política y sí mil problemas a su
alrededor. Salas y su clan hicieron una grande. Recibieron 80 mil pesos por
facilitar los permisos para instalar una antena de radiocomunicación entre las
colonias Trópico de la Ribera y Nueva Calzadas. Tenían que sacarle la anuencia a
los vecinos, con el que cuento de que ahí construirían un parque popular. Lo
intentaron pero hubo quien descubrió la farsa. Ahí murió el proyecto y Roberto
Salas, que se siente impune, se resiste a devolver los 80 mil a la empresa de
telecomunicaciones, so riesgo de un mitote en el palacio municipal. Salas no
está solo en la transa; lo acompañan el “abogado” Omar Wreden Sandoval, ligado
al director del Jurídico Municipal, Benito Argüelles Calzada; la promotora
social y empleada del ayuntamiento, Amalia Rodríguez, operadora del marcelismo;
el líder sindical, que no defiende a los trabajadores, Gersaín Hidalgo, y Manuel
Mecott, recomendado de la abuelita impune, Guadalupe Porras David, suegra del
alcalde… Vestidos con túnica blanca, sobre sus sienes una corona de laurel,
copas de vino entre los dedos, patricios romanos de vodevil, el pequeño clan
escenifica sus locuacidades con esmero demencial. Beben, cantan y bailan,
rodeados de chicas y chicos, ahí, en lo que la nómina oficial comienza a llamar
La Casita de la Pradera, una casa non sancta, diríase en latín puro. Ameniza la
velada un tribuno de nombre Charleston, no con cítara ni lira sino con guitarra,
que es para lo único que sirve. Lo siguen con sus cantos otros césares
impostados: Manuel, Edgar, Javier, Ricardo, Gabriel, Harry. Alcanzan lo sublime
cuando a la faramalla se incorporan las chicas y los chicos invitados, sangre
nueva pero sobre todo carne de pasión, algunos de ellos rayando en la niñez. ¿Es
pederastia? ¿No era eso de lo que acusaba la pandilla fidelista a Miguel Angel
Yunes Linares en la campaña de 2010?... Si alguien ha visto una camioneta Jeep
Liberty, color gris, año 2009, con un golpe en el parabrisas, favor de avisar al
ingeniero José Antonio Parra Cortázar, su propietario. La última vez que supo de
ella fue en octubre de 2011, justo cuando el ex secretario de Obras Públicas
Municipales, Adrián Pérez Martínez, fue cesado y se trasladó a Xalapa. Por esa
Liberty se había concertado un precio razonable, de lo cual Parra sólo recibió
50 mil pesos. O sea, el vehículo sigue siendo suyo pero circula con
documentación apócrifa en el centro del estado… Un año hace ya de la partida de
José Ignacio Ordóñez Rodríguez, cronista adjunto de Coatzacoalcos. Se le rinde
homenaje a su labor, a su tenacidad, a su empeño por rescatar la historia de su
—nuestro— querido Puerto México, impulsor del Museo del Faro, en Villa Allende;
fundador del Ateneo y la Asociación Historiográfica; autor del libro Apuntes de
Endenantes; promotor de eventos culturales, siempre al lado del cronista
oficial, el doctor José Lemarroy Carrión, con quien conformó una gran dupla.
Días antes de su partida, se le condecoró como Ciudadano Distinguido de
Coatzacoalcos en el marco del Mosaico de Culturas. Había recibido el “Tepuztlahcuilolli”,
Premio Nacional de Crónica, el máximo galardón otorgado entre los cronistas de
México. Fue también un comentarista del acontecer de Coatzacoalcos, su vena
periodística. Defendió como nadie la antigua catedral de San José, a la que
logró insertar en el catálogo de monumentos artísticos del Instituto Nacional de
Bellas Artes para evitar su demolición, y que hoy las manos irresponsables de
quienes no tienen raíces ni amor por este puerto la han convertido en escombro.
Ojalá Coatzacoalcos diera más hijos como Nachito Ordóñez, ejemplo para las
nuevas generaciones… ¿Quién es el contratista favorito del director de la
Comisión de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos, Eduardo García Luna? Una pista:
se apellida Madrazo…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Fidel y Yunes: los odios y la ley
* Adrián Pérez: la denuncia que viene * El Cochiloco y la alcaldía
imposible * Roberto Olivares quiere burlar la ley * Víctor Moctezuma, el
cómplice * La excavadora que se le hundió a Theurel * CENDI de Nanchital: bebés
en zona industrial * Regidora y novia de Pulgoso
Entre Miguel Angel Yunes Linares y Fidel Herrera Beltrán hay odios que
emergen de la disputa por una novia de buen ver y mejor tocar; por agravios
políticos salpicados de infamias, maledicencias esparcidas para destruir lo que
les queda de honra y golpes arteros desde las sombras o cara a cara, y por
candidaturas robadas, que hicieron de uno dueño del poder y al otro dueño de
nada.
Su odio, pues, es eterno. Traspone la política y anida en lo personal. Es una
historia de triunfos arrebatados y derrotas inadmisibles, impuesta la voluntad
de las mafias priístas, burlada la decisión electoral de la sociedad.
Así, a lo largo de 30 años, ha sido la ríspida relación Yunes-Fidel hasta
convertir a Veracruz en arena de un conflicto muy suyo, que lejos de atenuar, ya
no por madurez sino por frenética vejez de ambos, la terca senilidad, se
agiganta y avizora estallar en el próximo proceso electoral por la renovación
del Congreso y las 212 alcaldías, en 2013.
Un tercero en discordia, el gobernador Javier Duarte de Ochoa, tuvo el
infortunio de pronunciar una frase lustrosa que para efectos mediáticos apenas
si tiene rentabilidad, pero en un escenario práctico, máxime donde la impunidad
es norma, produjo la enésima escaramuza del señor Yunes.
“Caiga quien caiga”, prometió Javier Duarte para definir su embestida contra
el crimen organizado, a propósito de la aprehensión de empresarios en o de
Córdoba, su tierra adoptiva. Y el “caiga quien caiga” se aplicaría a quien
fuera, apellídense Perdomo, Manica o cualquier otro ilustre, no así al señor
José Barquet Buganza, sobrino del secretario de Gobierno, a quien de inmediato
la Marina-Armada de México y el célebre tío se apresuraron a salvaguardar, pese
a que en el DF ya lo daban hasta por interrogado y casi confeso de mantener
vínculos con el narco y sus sicarios.
Yunes Linares no se entretuvo en los Perdomo, en los Manica, ni en sus
granadas, pistolas, droga y equipo de radiocomunicación que les fue hallado
hasta debajo de las axilas, menos en el impoluto Pepe Barquet Buganza, un
querubín celestial de rescatable conducta. Se les fue encima a Duarte, al que
poco faltó llamarle hablador por sus inexistentes resultados, dos años después
de su imposición como gobernador, y a Fidel Herrera por la crisis financiera que
heredó y que tiene a Veracruz postrado en la parálisis
“El primero que debe caer es Fidel Herrera Beltrán —sentenció el tormentoso
Yunes— por todas las tropelías que cometió como gobernador. Sólo así le
creeríamos a Duarte”.
Fue áspero, directo, claridoso. Yunes vestido de Yunes. “Mientras sean
bla-bla —precisó— y no se actúe contra el pillo que dejó a Veracruz en la
quiebra, sólo será una nota periodística o de radio”.
De Duarte de Ochoa, su inacción, el empantanamiento de Veracruz, dos años en
el limbo, dijo Yunes Linares que “ha dejado mucho que desear” y eso “lo tendrán
presentes los veracruzanos en las próximas elecciones intermedias”.
Extraña que Yunes Linares no haya apelado a su argumento principal contra
Fidel Herrera: la consolidación del grupo delincuencial Los Zetas en territorio
veracruzano, durante el pesadilla de la fidelidad. Lo punzó con lo de la deuda y
la quiebra financiera, pero no con su dardo más venenoso: la complicidad, por
acción o por omisión, en la constitución del santuario Zeta en el feudo jarocho,
máxime cuando existe un eslabón directo entre el detenido y procesado en Estados
Unidos, Francisco Colorado, constructor y amigo de Fidel, y el Z-40, Miguel
Angel Treviño Morales.
Si enfilarle campañas en que se le categorizaba a Yunes como pederasta era el
principal hobby de Fidel Herrera, el del Yunes es decirle narco a Fidel. Una de
sus perlas la dio a la periodista Carmen Aristegui, en su noticiario de MVS, en
junio pasado, cuando acusó un financiamiento del crimen organizado en la campaña
del priísta, y posterior a ella, ya en el gobierno de Veracruz.
“Recibía recursos tanto para la campaña como después de la campaña”, reseñó
Yunes. “Este señor (Francisco Colorado) participaba en todos los eventos de
Fidel Herrera (…) había una vinculación estrecha. Tenía la protección de Fidel
Herrera”.
Sacó del rincón de sus recuerdos las contínuas carreras de caballos
organizadas por Pancho Colorado, presunto operador financiero y prestanombre de
Los Zetas, con el consentimiento de Fidel Herrera, de quien era anfitrión cada
vez que el gobernador de Veracruz acudía a su rancho. Y cerraba Yunes con un
misil: Pancho Colorado “era su amigo”.
Nada de eso dijo ahora. Hincó el diente, en cambio, en el secretario de
Seguridad Pública del régimen duartista, Arturo Bermúdez Zurita, oreja mayor de
Fidel desde el centro de espionaje conocido como C-4, también con un caso de
narcotráfico tras una insólita revelación ante empresarios.
“Hace unos meses presumía ser amigo de Los Zetas. Es algo preocupante”, soltó
Yunes Linares. “Son muy graves, son muy graves, que un secretario de Seguridad
Pública salga a decir eso. Habría que preguntarle si él sabía, como director del
Centro de Inteligencia del gobierno del estado, quiénes presumían de su relación
con Los Zetas, ¿por qué no presentó la denuncia correspondiente? ¿y por qué no
se le sancionó? Es sumamente grave”.
Se suponía que Yunes Linares tenía un pacto en lo oscurito con Javier Duarte.
Y quizá lo tiene. Pero el activismo de Fidel Herrera, su presencia en la boda de
Daniela Nadal, ex diputada por Córdoba, su charla con el gobernador de Veracruz,
amena, breve pero provocadora y mediática, y el reposicionamiento del fidelismo,
advierten en Yunes el momento de hacer sonar los tambores. Al fin que, como se
ve, esto es una guerra.
Mucho ha de venir. Mucho darán de qué hablar Yunes, Fidel y Duarte pues lo
que asoma en el horizonte es la rendición del duartismo y el regreso del señor
Herrera a la “plenitud del pinche poder”.
Por algo pide Yunes que su acérrimo enemigo, Fidel, se le aplique la ley.
Archivo muerto
Pararrayos de las iras de Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta
madre”—, su gran amigo, conciencia y alma gemela, Adrián Pérez Martínez pudo
capotear vendavales y tormentas en la Secretaría de Comunicaciones de Veracruz,
acusaciones de cobro de diezmo, intrigas y embestidas. Hoy no. Sobre El
Cochiloco, como se le conoce en el bajo mundo de la política, viene una andanada
legal de dimensiones mayores, confeccionada por particulares, sustentada en el
uso de recursos ilegales, documentos apócrifos, que incluyen fondos municipales
y federales cuando condujo con mano sucia la Secretaría de Obras Públicas
Municipales de Coatzacoalcos. Peculado, le llaman los abogados a lo que han
logrado configurar hasta ahora, más de los 4 millones que en un desliz reconoció
el alcalde Theurel que Adrián había robado, sin descartar la figura de fraude
porque a fin de cuentas hubo dolo y engaño, las armas del tramposo. Si la libra
en los tribunales, que se antoja imposible, no habrá quien quiera darle a don
Adrián Pérez, El Cochiloco, una sola oportunidad política, menos la alcaldía de
Emiliano Zapata, que es su obsesión, un sueño inalcanzable. Y todo gracias a sus
enredos con Theurel —“Te rompo tu puta madre”—, quien ya piensa, él sí, en
integrarse al equipo de su cuate Peña, como le llama a Enrique Peña Nieto,
mientras su cobrador de diezmos se refunde en una cárcel o lo archivan en el
cajón de los proscritos… Tiene una desmemoria brutal o un cinismo de antología
Roberto Orlando Olivares Carrillo, involucrado en el plan para imponer alcaldes
y diputados priístas en la elección de 2010. Era entonces presidente del Consejo
Electoral Distrital de Coatzacoalcos, cuyos capacitadores fueron tildados de
“sobornables” en un diálogo del hoy presidente municipal Marco César Theurel
Cotero, cuya grabación fue difundida por el diario Excélsior. Ahora, cobijado
por el grupo Chagra, y dice él que por el consejero electoral del IFE, Benito
Nacif, se apunta El Chivis Olivares a ser el mandamás del Instituto Electoral
Veracruzano en Coatzacoalcos, en la próxima elección 2013. Será impugnado porque
de que es priísta y le sirve al PRI, no hay duda. Tan es así que en el recuento
de votos de la elección federal en este distrito XI, hace apenas tres meses,
Olivares fue uno de los representantes del Partido Verde, defensor del priísta
Joaquín Caballero Rosiñol, en la mesa en que se verificó el escrutinio. Es
inelegible El Chivis porque la ley establece que quien haya tenido vinculación o
militancia con algún partido político en los tres años anteriores al día de la
elección, no puede ocupar cuadro directivo en el IEV. Pero a Olivares eso no le
inquieta. Violador de todo, hasta de derechos humanos cuando era agente del
Ministerio Público, le basta con decir que para abrir ese candado está su as
bajo la manga: Víctor Hugo Moctezuma Lobato, el nuevo secretario ejecutivo del
IEV, amigo de correrías y con quien hiciera otros trastupijes en el 2009, en
Córdoba, la tierra del gobernador Javier Duarte, pujando para imponer en la
diputación federal al hoy gobernador de Veracruz… Una maniobra mal realizada,
mal asentada la maquinaria en el suelo lodoso, provocó que la excavadora 320 se
ladeara y finalmente cayera sobre uno de los canales pluviales de Coatzacoalcos.
A la vista de todos ocurría el hecho en el sector 1, cercano a la colonia Miguel
Hidalgo, a mediados de 2011. Colérico, observaba el desatino el constructor
Brian Carlos López Mendoza, dueño de la empresa Factores del Istmo, cuya
dualidad le da para ser contratista y a la vez director de Adquisiciones del
Ayuntamiento de Coatzacoalcos. Su pesar —y así lo expresó en ese instante— era
por la reacción que tendría el dueño de la excavadora. ¿Y quién es el dueño?, le
preguntaron con intención evidente. “Pues Marcos”, respondió quizá sin pensar en
la delación. No se sabe si le dijo Brian Carlos al alcalde Theurel que la
maquinaria se fue al canal, ni tampoco que lo había delatado. Pero si no lo
sabía, pues ya lo supo… Limitado, corto de miras, Alfredo Yuen Jiménez no sólo
construye la Casa de Cultura en las instalaciones de la Administración Portuaria
Integral de Nanchital (APINAN), sino que ahí funcionará el Centro para el
Desarrollo Infantil (CENDI), una guardería para hijos de madres trabajadoras.
Dispone del terreno y del poder para hacerlo, pero sobre todo de una absoluta
falta de sentido común el alcalde de Nanchital. De concretar su idea, ahí
estarán cientos de niños expuestos a los riesgos que conlleva un área con uso de
sustancias peligrosas, entre ellas los combustibles que se manejan en una
gasolinería. Algunas de las bodegas de APINAN acumulan desechos industriales y
el área de muelles quedará a sólo 30 metros del CENDI. ¿Le habrá contado alguien
al infumable alcalde Alfredo Yuen la trágica historia de la guardería ABC, de
Hermosillo, Sonora, donde murieron quemados o por daños en vías respiratorias
más de 40 niños, algunos de ellos bebés? Un caso para la TV nacional... ¿Quién
es esa regidora, que no ve ni oye consejo, no entiende de razones, ni apela a la
sensatez, desde que se convirtió en la nueva novia de Pulgoso Lagunes?
Arrebatada por Cupido, ya se peina, ya se viste y hasta se perfuma, creída la
pobrecita en las palabras melosas —y engañosas— de su canino colega, un
embaucador de ingenuas. ¿Quién es ella? Una pista: trabaja en el palacio
municipal…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Del Hay Festival al ¡Ay, qué madriza!
* Ciro Félix, el aviador *Cobra 35 mil pesos en el gobierno próspero… por
hacer nada * Jaime Flores y las compras en el DIF * Bono de 500 mil para el
regidor obediente * Roberto Salas y la camioneta destrozada * Negocio de 400 mil
para un bribón priísta * Wade, cliente frecuente en los casinos * Pagos a
familiar del director de APINAN
Café Tacuba es irreverente, pelado, puntilloso, y pone loco a medio mundo con
su estilo muy peculiar de hacer música, y en el Hay Festival, en Xalapa, agarró
por su cuenta al presidente electo Enrique Peña Nieto, provocó mentadas, incitó
al desmadre y gestó, sin proponérselo, un conflicto político que apenas comienza
a despuntar.
Cantando, saltando, los brazos en alto, 12 mil jóvenes seguían las arengas
del líder del grupo, Rubén Albarrán —o Cosme, Juan, Pinche Juan, Masiosare, Rita
Cantalagua o los otros diez nombres que suele usar, según el álbum grabado—, esa
noche memorable en que cerraba el Hay Festival, en el estadio de beisbol
Cristóbal Colón, en la capital veracruzana.
Albarrán les picó la cresta y, con un discurso improvisado, con mensajes
cifrados, sutil insinuación a destrampe, hizo detonar la carga contenida del
público juvenil que tenía enfrente.
“Es hora de despertar —conminó Albarrán—, de decirle a las mafias que
gobiernan nuestro país que nosotros podemos bailar por nuestra cuenta. Decirles
a aquellos que se despachan con la cuchara grande, a los políticos que les gusta
servirse y no servir, que hay una juventud que hoy está despertando, una
juventud que está abriendo conciencias. Gracias a todos los jóvenes del
#Yosoy132”.
Y de ahí, la provocación:
“El que no brinque es Peña Nieto”.
Y aquello se volvió un aquelarre, saltando y lanzando gritos frenéticos los
12 mil asistentes. Café Tacuba tocó una fibra, la más sensible, cuando tildó a
la clase gobernante de “mafias que gobiernan nuestro país”, obviamente incluida
la del anfitrión Javier Duarte, seguido del agradecimiento a los #YoSoy132,
activistas del antipeñismo y casi en su totalidad, proclives al ex candidato
presidencial de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador.
Campearon entonces las mentadas de madre contra el presidente electo, el
priísta Enrique Peña Nieto, convertido por Café Tacuba en el hazmerreír de un
evento auspiciado por el gobierno de Veracruz, orgullo del ala culta del
duartismo.
No se sabe en qué mundo andaría el (des)gobernador Javier Duarte de Ochoa,
cuando días antes tuvo en la mano el menú de tan excelso banquete y el platillo
fuerte era Café Tacuba. Pecó de ingenuo o se pasó de lanza con Peña Nieto.
Decir que no percibió ni imaginó lo que provocaría Café Tacuba en el Hay
Festival, conocido su antipeñismo, sería faltar a la verdad. Días antes, con la
claridad que distingue a los críticos que le toman al pulso a Veracruz, se
escribieron reflexiones que alertaban de los estragos políticos que habrían de
venir si Albarrán —o Masiosare, Cosme o Rita Cantalagua, sin falda o con falda,
como le gusta subir al escenario— y sus tacubos conminaban a su público con el
clásico “el que no brinque es Peña Nieto”. Aún así, Duarte nada quiso o pudo
hacer para evitar el desastre.
La censura es un concepto que no entra en el código mental de Café Tacuba.
Llegó a Xalapa, se proyectó en el escenario, tocó Ingrata, Eres, La Chica Banda,
una veintena de éxitos, hizo cantar y bailar a todos, y dos horas después detonó
el antipeñismo.
Desde entonces, se sabe, en Toluca trinan contra el gobernador Javier Duarte,
a quien responsabilizan de la escalada mediática que tuvo la mega mentada de
madres provocada por Café Tacuba contra Peña Nieto y su arenga contra “las
mafias que gobiernan nuestro país”, leída en impresos y potenciada por los
videos que el portal YouTube mantiene para regodeo de los morbosos.
Don Javier, el jarocho por nacimiento y cordobés de rebote, sabe ahora que
está metido en un brete de antología, agravado porque su nula capacidad para
cachar votos y la humillante derrota sufrida por Peña Nieto en Veracruz ante
Josefina Vázquez Mota, lo tienen en el apartado de los indeseables a los ojos
del próximo inquilino de Los Pinos.
Que nadie se extrañe, pues, que en los días por venir Veracruz se vea
sacudido por un escándalo financiero, imputaciones de corrupción, malversación y
desvío de recursos, y depósitos en el extranjero, en los que las manitas los
frailes de la cofradía duartista estén hundidas hasta el fondo del barril e
lodo.
Toluca tiene la última palabra.
Archivo muerto
Bueno para nada, Ciro Félix Porras sirve sólo para evidenciar el derroche del
gobierno próspero de Javier Duarte. Es, de membrete, director de Proyectos
Especiales del Instituto de Capacitación para el Trabajo en el estado de
Veracruz, por cuyas oficinas en la avenida Orizaba, número 48, Fraccionamiento
Veracruz, en Xalapa, no se para ni por error. Cobra religiosamente 35 mil pesos
mensuales, equivalentes al salario de diez empleados generales. El Búfalo o El
Aviador, Cirito para sus amigos, goza de su beca duartista, gracias a que su
cuestionada mamita, Guadalupe Porras David, la lideresa de la CNOP estatal y
aberrante alcaldesa de Minatitlán, continúa exprimiéndole recursos al gobierno,
como antes lo hizo en el sexenio de la fidelidad. O sea que don Javier Duarte
sigue con sus pasivos, sin pagarle a proveedores, estancada la economía,
pregonando austeridad, mientras Ciro Félix, el Aviador, se embuchaca sus 35 mil
pesos mensuales sin dar golpe. Ta’cañón el gober… Se llama Jaime Flores y es
homónimo del primo de la primera dama de Veracruz, Karime Macías de Duarte.
Jaime Flores, el homónimo, se mueve entre Xalapa y Puebla. Cuentan que su misión
es administrar el abastecimiento de todo lo que requiere el DIF de Veracruz:
abarrotes, carne, pescado, pollo, frutas, verduras, lácteos. Jaime Flores, el
homónimo del primo, coordina a las empresas y comercializadoras que participan
en el proceso de compra, con o sin licitación, o mejor dicho, con licitaciones
amañadas. Jaime Flores, el homónimo del primo, es quien decide de todo, sobre un
negocio de cientos de millones de pesos. Tiene más poder que el mismo Juan
Antonio Nemi Dib, director de membrete del DIF estatal, que también tiene lo
suyo… ¿Quién es ese regidor al que “por servicios prestados al alcalde”, no le
tocó bono de 100 mil, sino de 500 mil, y que hoy, obvio, es la envidia de sus
compañeros de cabildo? Sin estridencias, sin hacer amagos, sin hacerla de jamón,
eso sí, puntualito para avalar contratos de obra, pagos ficticios, trastupijes y
otros negocios del munícipe, se ganó medio de millón de pesos que hoy, ante el
tremendo desembolso que ha venido realizando, le cayó de perlas. Aparece,
documentado, enlistado, el mentado bono en un reservado expediente al que sólo
unos cuantos tuvieron —tuvimos— acceso. Y, en cambio, el pobre Pulgoso Lagunes
por más que ladra y babea, sólo lástima y una que otra croqueta le avienta su
amo en turno… Consentidazo, mejor dicho solapadísimo, Roberto Salas Gutiérrez
pudo destrozar una camioneta oficial del Ayuntamiento de Coatzacoalcos y hasta
premio le dio el alcalde Marco César Theurel Cotero. Consigna un reporte oficial
que el funcionario perdió el control de la camioneta Lobo 4X4, color rojo, de la
Dirección del DIF municipal, viniendo de Minatitlán hacia Coatzacoalcos, a
principio del 2012. Salas viajaba ebrio, según versiones de testigos, a altas
horas de la noche. Pese a que acabó con el vehículo, nadie le apretó los
tornillos. Protegido por la abuelita impune, Guadalupe Porras David, su madrina
y suegra del alcalde, siguió siendo secretario de Gobierno municipal y ahora es
secretario particular de Theurel. Bendita complicidad… A centímetros de
embolsarse 400 mil grandes, el negocio se cayó. Horas antes de la elección
federal de julio pasado, vendía el cuento de haber conformado una férrea
estructura electoral, desligada del marcelismo, del ivanismo y del chagrismo.
Algo puro, impenetrable e insobornable, lo que Enrique Peña Nieto necesitaba
para rescatar el triunfo en el distrito de Coatzacoalcos. Minutos antes de
entregarle los 400 mil, se supo que el truhán no tenía nada. Y al diablo lo
enviaron las instituciones. Se ahorró el erario municipal un cuantioso desvío
más en la ya larga cadena de corrupción, usado el dinero del pueblo para
operación política. ¿Quién es tan insigne bribón? Tres pistas: es priísta,
allegado al hoy senador Héctor Yunes Landa y futuro funcionario público… Cliente
frecuente, derrochador crónico, no sale de los casinos de Coatzacoalcos Jorge
Wade González, líder y cacique fallido de la Sección 10 del sindicato petrolero,
con sede en Minatitlán. Solitario, sin hacer ruido, se le ve al líder petrolero
en el Yak, de Plaza Forum, y en el Crown Casino, donde antes fue el restaurant
Wings, pegado a la maquinita, más por vicio que por necesidad, recargando la
tarjeta, tratando de obtener el premio mayor. Mal atiende la Sección 10, pero en
cambio, Jorge Wade qué tal derrocha las cuotas de los trabajadores, sus
agremiados… Tanto deja la Administración Portuaria Integral de Nanchital (APINAN)
que hasta la familia de su director, Carlos Andrés Canizal Olán, salió
beneficiada. Por supuestos trabajos de contabilidad, don Moisés Canizal, su
padre, recibía pagos en efectivo que le eran entregados en mano por el personal
enviado por su generoso vástago. Algunos de los recursos procedían de los cobros
hechos a Sinclair Díaz Olguín, titular de la empresa Servicios Portuarios de
Nanchital, que renta oficinas y bodegas en la API de la pandilla Yuen…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Lupe Porras: más de 500 millones en duda
* Chagra, listo para sustituir a Theurel * Marcelo, rebasado por Fidel *
Lu-pilla ahora es descacharrizadora y fumigadora * Güicho Panteón”, nóminas
robadas y cuentas lavadas
Quienes la conocen, y sobre todo, los que la han sufrido, saben de los
alcances de Guadalupe Porras David, de su rapacidad para ejercer el poder, de su
ambición con el dinero público en las manos, y del desenfreno con que desgobernó
a Minatitlán, cuyo saldo fue un trienio con cuentas oscuras por más de 500
millones de pesos.
Tirana por vocación, no admitía los sanos consejos de quienes le prodigaban
respeto y hasta aprecio, y desdeñaba las voces sensatas y la mesura de muchos,
que le advertían que su actuar en la presidencia municipal la conduciría a un
abismo del que finalmente se despeñó.
Doña Lupe vive hoy días negros, acusada por enésima vez de haberle pegado
arañazos al presupuesto municipal, succionar recursos millonarios sin cuidado y
sin pudor, desplegadas las velas del cinismo político, y haber sido encubierta
por el Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz, el gran cómplice
de los alcaldes priístas, más aún de los fidelistas.
Una filtración, tejida con la mano del duartismo y distribuida con ánimo de
retratarla de cuerpo entero, cita una cifra nada conservadora de su apocalipsis
municipal: 169 millones de pesos que la osada Lu-pilla Porras se llevó en su
tropel, tan solo en el año 2010, último capítulo de la novela de terror que el
PRI hizo vivir a los minatitlecos.
A la luz del informe contable, la señora Porras, lideresa de la CNOP
veracruzana, incurrió en un desorden administrativo cuidadosamente enredado del
que se valió para generar un caos que a la fecha no ha podido ser desentrañado.
Pagó, por ejemplo, obra pública por 50 millones de pesos sin la autorización del
cabildo; heredó adeudos con proveedores y contratistas por 104 millones de
pesos; no acreditó impuestos por 10 millones, que sí le retuvo a los
trabajadores municipales; tampoco aplicó el cobro de 5 por ciento al millar a
las empresas contratistas, que representaban casi un millón de pesos, y
suscribió otros 13 millones pesos en contratos que iban en contra de los
intereses del Ayuntamiento de Minatitlán.
Uno de los puntos medulares del informe, refiere que la alcaldesa Porras no
manifestó las cuentas públicas mensuales de julio a noviembre de 2010, ni
acreditó el cierre de ejercicio presupuestal, y tampoco entregó el proyecto de
presupuesto de ingresos y egresos para el año 2011.
Expone el documento que teniendo 72 millones como remanente, dejó de cubrir
cuentas por pagar del orden de 54 millones, o salarios y gratificaciones por 8
millones, o casi un millón a empleados municipales, o impuestos por 17 millones.
Lo insólito es que Lu-pilla Porras reportó tener en bancos sólo 5 mil 213.97
pesos. ¿Y los 72 millones dónde quedaron?
Otra cuenta explosiva fue la de los ingresos. Manifestó 121 millones y medio
de pesos, pero no acreditó cómo los obtuvo, algo así como un lavado de dinero
institucional. El sobreejercicio, según datos del ORFIS, fue de 48 millones 532
mil 494.10 pesos. Es decir, se gastó lo que no tenía.
Punto explosivo de su desastre administrativo, fue la obra del puente
Capoacán, presumido por la alcaldesa Porras como una obra cumbre, tasada en 70
millones de pesos. De ellos adelantó a la empresa Secort 44 millones 578 mil
158.94 pesos, sin que se ajustara al avance real de los trabajos. A la postre,
la obra no alcanzó ni el 20 por ciento y tuvo que ser demolida. Secort, luego se
supo, era apadrinada por el entonces secretario de Comunicaciones de Veracruz,
Marco César Theurel Cotero, quien posteriormente se convirtió en yerno de Lu-pilla
y alcalde de Coatzacoalcos. Todo quedó en familia.
Según la observación 113/2010/031, el Ayuntamiento de Minatitlán erogó 257
millones 315 mil 781.25 pesos, sin que los cheques y sus respectivas pólizas
tuvieran las firmas de autorización de la alcaldesa, del síndico Noé Hernández,
del regidor de Hacienda o del secretario del Ayuntamiento.
Son cientos de lindezas más que aparecen en el informe interno del ORFIS,
retrato del desbarajuste administrativo, una de las puntas del iceberg de la
corrupción que distinguieron a la señora Porras David durante su atropellado
paso por la alcaldía de Minatitlán. Pero aún así, con todo la porquería en las
manos, el ORFIS y el Congreso de Veracruz la solaparon.
Intratable, altiva y arbitraria, la madama supo ganarse el repudio de todos.
Y ahora se las cobran. Su sucesor, Leopoldo Torres García, no dejó pasar el
momento para exhibir el caos que le heredó la abuelita impune (atinado término
de la autoría de Jorge Luis Torres Marcos): 140 millones de pasivo, 120 milones
de “desvío de recursos”, y 80 millones por obras no ejecutadas.
Pidió al nuevo titular del ORFIS, Lorenzo Antonio Portilla Vásquez, la
revisión de las finanzas de doña Lupe Porras, pues en la cuenta 2011 de
Minatitlán se incluyeron observaciones sobre irregularidades que corresponden al
año 2010, cuando la señora era presidenta municipal y que supuestamente ya había
solventado ante el órgano fiscalizador.
Este hallazgo, reveló cómo el ORFIS en tiempos del fidelista Mauricio Audirac,
le avaló trastada y media y la ayudó a maquillar su lodazal contable.
Que le hayan aparecido chipotes por 169 millones de pesos, es ciertamente
para que pierda el sueño. Pero hay algo peor. Las cuentas que Guadalupe Porras
pagó sin cubrir los requisitos de ley, alcanzan los 257 millones de pesos, en
2010, que sumadas a las irregularidades por 221 millones, en el año 2008, y por
41 millones, en el 2009, suman la estratosférica cifra de casi 520 millones de
pesos.
Lu-pilla mayor se acoge a la benevolencia con que actúa el ORFIS con los
priístas corruptos. Por méritos en campaña, operadora del régimen de la
fidelidad, compradora de votos, exige ser tratada en calidad de cómplice.
Faltaba más.
Supone que las cuentas públicas, una vez aprobadas por el Congreso de
Veracruz, son tema cerrado y corrupción avalada. No es así. Lo que revelen las
auditorías no exime a ningún servidor público de cualquier responsabilidad
presente o futura que pueda aparecer, como ya le dejó sentir su antiguo mentor y
ahora adversario, el diputado local Flavino Ríos Alvarado.
Lu-pilla Porras está metida en un drenaje insospechado, en riesgo su
liderazgo en el sector popular del PRI estatal y sujeta a las filtraciones del
duartismo.
A ver cuánto resiste.
Archivo muerto
Agazapado, paciente, calculador, Roberto Chagra Nacif se relame los bigotes
por los días de gloria que han de venir. Una vez que se concrete la separación
de Marco César Theurel Cotero como alcalde, asumirá la presidencia municipal de
Coatzacoacos en calidad de sustituto. Beto Coca, hoy síndico, llegará a la
alcaldía de la mano de Fidel Herrera Beltrán, el ex gobernador de Veracruz que
impuso a Theurel y que ya da por consumado que Coatzacoalcos se sumará a su
feudo, incluido su presupuesto, el segundo más sólido del estado. Sólo un
escollo queda por salvar: que la alcaldesa suplente, María de Lourdes Hidalgo
Carrión, desista de ser la sustituta de Theurel. Su padrino, Marcelo Montiel
Montiel, insiste en que la dama haga valer su derecho; la invita a eventos
públicos, la placea y la quiere en el aparador público para complicar el relevo,
queriendo ignorar que esto no es jurídico sino político. Hace un mes, la
decisión habría sido del gobernador Javier Duarte de Ochoa; hoy no. Fidel
Herrera, ya revitalizado, viene a asumirse como el gobernador real y, claro, a
concretar sus 12 años de maximato. A él, padrino del chagrismo —Mily, Roberto y
Pepe—, le prende veladoras Beto Coca… Da más risa que pena doña Guadalupe Félix
Porras de Theurel. Aferrada a ser alguien en la escena pública, ya no sólo es
presidenta del DIF Municipal; también vocera de Protección Civil, del Cuerpo de
Bomberos de Coatzacoalcos y hasta descacharrizadora y fumigadora oficial contra
el dengue. Ahí la ve uno disparando declaraciones, citando cifras, dando el
récord de apoyos a los sufridos colonos, tejiéndose la imagen de la falsa
redentora que la distingue. Las brigadas para combatir el dengue constituyen el
absurdo más grande que Lu-pilla Theurel pudo haber concebido, en zonas donde ni
cosquillas le hacen al mosco transmisor, con un producto que hasta donde se
sabe, es costoso y de baja efectividad. Sigue la costosa sacralización de Lu-pilla
Theurel con cargo a los dineros del pueblo… Responde al apelativo de “Güicho
Panteón” y su nombre es Luis Vicencio Santos. Demandó a la Administración
Portuaria integral de Nanchital, en 2005, entonces peleado a muerte con el
alcalde Francisco León Ocejo Meza por haberlo despedido como parte de una purga
de seguidores del ex alcalde Ricardo Castelo. En aquellos días, cuando no era
nada, y apenas había mostrado las uñas, terminó cobrando una indemnización de
entre 70 y 80 mil pesos. Tres años después, fue requerido para salvarle el
pellejo a Ocejo. Maquilló cifras, solventó inconsistencias, sacó quién sabe de
donde, recibos y facturas y lo libró de una acusación de desvío de recursos
públicos por más de 30 millones de pesos. No lo hizo gratis y, eso sí, cobró
jugosos honorarios. Hoy, “Güicho Panteón es el cerebro de mil trastadas en la
API-NAN, no como asalariado porque su condición de contralor municipal se lo
impide, sino siendo el poder tras el trono, apuntalado por el notario Miguel
Yuen Ricárdez y Jorge “El Diablo” Yuen, los hermanitos macana. A Míster Panteón
se deben las sospechosas finanzas en las que aparecen, por ejemplo,
contratistas, proveedores y obras fantasma. Su historial incluye estar siempre
donde hay ilícitos; uno cuando aquel robo de nómina al Ayuntamiento de Ixhuatlán
del Sureste, en tiempos del doctor Marco Antonio Mora, por 438 mil pesos y que
provocó el despido fulminante de cuatro policías, y otro robo de nómina en la
alcaldía de Nanchital, en 2011, ya en el régimen yuenista. Su fama lo proyecta.
Luis Vicencio Santos es el “ordenador” de cuentas chuecas, lavador de imágenes
públicas y contabilidades extremas. Todo un personaje en la API de Nanchital.
Hay más…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Duarte: endeudamiento criminal
* ¿No que no estaba secuestrado el hijo del alcalde? * Caen policías por
el plagio, por cinco homicidios y por red de espionaje * Theurel ya tiene
oficinas en el DF * Pedro Aspe, detrás del Corredor Transístmico * Las
secretarias del tesorero * Ahora empresarias restauranteras
Nunca, enredado en la fallida bursatilización fidelista —de nefastos
resultados, provocadora de deuda y cero desarrollo—, se le vio mayor destello a
Javier Duarte de Ochoa en un terreno que se suponía, sólo se suponía, era lo
suyo: las finanzas.
Opaco, sin lustre, donde menos brilló fue, paradójicamente, en la Secretaría
de Finanzas, hincado a los pies de Fidel Herrera Beltrán, su antecesor en el
gobierno de Veracruz, maestro e inventor, cuando contratar créditos
multimillonarios con cargo al erario e hipotecar el futuro, era el deporte
sexenal.
Fue siempre un segundón en el fidelato, útil solo para suscribir las tretas
financieras y justificar el derroche infinito de su patrón, haciendo malabares,
mientras se cocinaba en su entorno cercano el gran descalabro económico,
producto del endeudamiento bancario, la falta de controles presupuestarios,
adeudos con proveedores y contratistas, y todo aquello que fue delineando la
quiebra moral y el desastre de las instituciones de Veracruz.
Arquitecto de la crisis, hoy Javier Duarte paga con creces la nefasta
herencia financiera que él mismo ayudó a forjar. Y es ahí, en el manejo de los
dineros, en la transparencia y, sobre todo, en la eficiencia, donde el
gobernador Duarte no da una ni halla la fórmula para oxigenar el caos en que se
ha metido y tiene metidos a los veracruzanos, atascado su “estado próspero” en
un lodazal de compromisos incumplidos, deudas pendientes, cancelados los niveles
de bienestar hasta que el destino nos alcance.
Javier Duarte lidia con una deuda impagable de 35 mil millones de pesos
oficialmente reconocidos, la deuda fiel cuyo desglose implica 17 mil millones en
adeudos con proveedores y contratistas y el resto con obligaciones bancarias y
la bursatilización del impuesto por tenencia de vehículos.
Esa, créase o no, es la arista más suave del poliedro. Los enemigos
—gratuitos o no— de Fidel Herrera y Javier Duarte, entre ellos el futuro
candidato panista al gobierno de Veracruz, Miguel Angel Yunes Linares, refieren
que el mal es mayor: la deuda real ronda los 60 mil millones de pesos, incluidos
créditos oscuros y adeudos con organismos oficiales, entre ellos Pensiones del
Estado, de los que ni el anterior ni el actual gobernador quisieran acordarse.
Ellos no, pero el pueblo sí.
Javier Duarte anda metido en la cueva de la serpiente, con un endeudamiento
criminal, y lo único que se le ha ocurrido es suscribir más créditos para
renegociar la deuda bancaria, herencia del fidelismo, la mayoría suscrita por él
mismo, y recurrir a una nueva bursatilización, con cargo a las participaciones
federales.
Si aquella bursatilización, la del fidelato, fue un fracaso, lo que asoma en
el horizonte es equiparable a un cuento de terror. Aquel embuste fidelista
ofrecía que los recursos de la bursatilización generarían obra pública y
obviamente desarrollo. Lo contaron tan bien, que nadie se los creyó. Usaron
entonces los métodos más socorridos por cualquiera mafia. Le torcieron la mano a
los alcaldes y, así le entraron casi todos los municipios veracruzanos; sólo se
resistieron los que advirtieron que la farsa habría de provocar un boquete
financiero, como finalmente ocurrió.
Unos, los del club de los honestos, usaron la bursatilización para campañas
políticas, como denunció el ex diputado Dalos Ulises Rodríguez, y otros, los
pillos, se los embolsaron. Los municipios quedaron atados a una deuda por 25
años, que rasuran mes con mes su presupuesto. El desarrollo no llegó, la obra
tampoco; la deuda, sí.
Como hoy, Javier Duarte ofrece la bursatilización como un bálsamo a la crisis
financiera de Veracruz, pero esta vez con peor enfoque, o mejor dicho, con un
enfoque más cruel. No esgrime que los 6 mil 900 millones de pesos que habría de
colocar en bonos bursátiles sean para obra pública, sino para renegociar deuda.
O sea, pagaría deuda vieja y lo que se obtenga de la bursatilización se cubriría
con los recursos de las participaciones federales, mermando el dinero para obra
y desarrollo.
Duarte es, además de un mal financiero, un político insensible. Su proyecto
de bursatilización contempla afectar participaciones federales por 4 mil 600
millones a 15 años y otros 2 mil 300 millones a 25 años. Es el tiro de gracia
para Veracruz.
Por otra parte, no se puede negar que la bursatilización es un negocio
redondo, pero para el que lo instrumenta. Veracruz, en tiempos de Fidel, fue de
los estados que mayor dinero pagó a quienes la diseñaron y colocaron los
certificados bursátiles. Un personaje que metió la mano fue Carlos Jair Jiménez
Bolaños Cacho, supuestamente el que la ideó, hoy secretario de Finanzas del
gobierno de Chiapas, y a quien se le acusa de haberse embolsado 71 millones de
pesos por hacer faena con los recursos de los chiapanecos.
Se ve venir, pues, un negociazo al amparo de la bursatilización, que en
términos reales es endeudamiento, del que no será ajeno el gobernador Javier
Duarte, a costa, desde luego, de los veracruzanos y de su hipotecado futuro.
Es cuestión de esperar.
Archivo muerto
Domina a Leopoldo Torres la mentira y la marrullería. Casi con enfado, seco,
cortante, dice que su hijo no está ni estuvo secuestrado; que nadie lo levantó;
que fue un rumor surgido entre sus compañeros de escuela. Miente el alcalde de
Minatitlán, ex diputado local de penoso desempeño y triste andar. Su hijo,
Marlon Torres Fuentes, que no es de ninguno de sus dos matrimonios, sí fue
secuestrado, la mañana del martes 2 de octubre, cuando se dirigía a la escuela
en su auto Bora, color negro. Hoy se sabe, luego de un golpe asestado por el
Ejército y la Marina, que sus captores, ya encarcelados, son policías: el
subinspector de la Intermunicipal, Félix Méndez Flores; su escolta y chofer, el
oficial Fidel Sánchez Jiménez, y elementos de la patrulla marcada con número IC-242,
de acuerdo con la versión difundida por el diario Notiver, del puerto de
Veracruz. Oficialmente, a los detenidos sólo se les acusa por espionaje, de ser
parte de una red de información al servicio del crimen organizado y de cinco
homicidios. Lo hacen así para no reconocer que la policía veracruzana está
infiltrada hasta el tuétano por el narco. Leopoldo Torres, que aseguraba que su
hijo —o sobrino, como ha hecho pasar— estaba en su casa, en ningún momento lo
presentó públicamente para acallar los rumores. Y no lo hizo porque lo real es
que Marlon Torres permanecía cautivo, mientras el alcalde de medio tiempo que
sufren los minatitlecos seguía teniendo a su lado a la policía secuestradora y
por enterado. Grave que a estas alturas, con el operativo Minatitlán Seguro en
marcha, atestado de soldados y marinos el municipio, un grupo de policías
criminales hayan levantado al hijo del presidente municipal. Peor, aún, que éste
lo niegue cuando los hechos lo exhiben… Cuatro días, de los siete que tiene la
semana, se los vive Marco César Theurel Cotero en la ciudad de México. A control
remoto gobierna Coatzacoalcos. Dice que si Javier Duarte lo hizo con Veracruz,
desde Europa, cuando los Juegos Olímpicos, por qué él no, si es más inteligente,
tiene mejores padrinos y también Messenger y What’s App. Theurel, que primero
residió en el hotel Fiesta Inn, Reforma, hoy ya tiene un departamento de lujo.
Instaló oficinas cerca de Polanco, a la vuelta del centro de mando de Luis
Videgaray Caso, el coordinador del equipo de transición del presidente electo
Enrique Peña Nieto, al que le baja el sol y las estrellas para que lo maquille
de peñista, creyendo que van a olvidar cómo los hizo perder en la elección
federal en el distrito de Coatzacoalcos. El agresivo Theurel —“Te rompo tu puta
madre”— contrató los servicios de una empresa de mercadotecnia y otra de imagen
pública para concretar la presentación del proyecto del Corredor Transístmico,
impulsado por el ex secretario de Hacienda de Carlos Salinas de Gortari, Pedro
Aspe Armella, dueño de la consultora Protego, que también diseña
bursatilizaciones desastrosas, que luego provocan deudas impagables y que son
ilegales, como la del estado de Sonora, que la Suprema Corte de Justicia de la
Nación echó para atrás porque la pretendían presentar con la etiqueta de que no
era deuda. ¿Sabrá el gobernador Javier Duarte que Theurel lo rebasó o ya le
gustó que le coman el mandado?... Nada sutil, la ambición a flote, Víctor
Andrade López quiso sacarle provecho a los trabajos de pintura en el edificio
del PRI en Coatzacoalcos. Deslizó el líder priísta la obesa factura; pasó una
aduana, pero en la siguiente fue frenada. Cuenta uno de los empleados del área
financiera que el sablazo era de un millón 300 mil pesos; uno en el área
política asegura que iba por un millón 700 mil. Unos y otros, dicen que eso
siempre ha ocurrido. Los demás, el pueblo, está seguro que eso es desvío de
recursos públicos, esta vez a favor del PRI, al que el Ayuntamiento le paga
nómina, teléfono, energía eléctrica y hasta mantenimiento, todo extraído de los
sobres de pago del “personal fantasma”, los aviadores, de la plantilla
municipal, pues. Nada hace por el PRI Víctor Andrade, como no sea la derrota de
Peña Nieto y los senadores Yunes en la elección federal, pero a cambio quiere
que el tricolor sea un negocio rentable. No tanto, claro, como venderle plazas a
los trabajadores electricistas, pero al fin negocio… Ahorrativas como ellas, no
hay. Son dos secretarias, con salario apenas para sobrevivir, quienes
incursionan en el negocio del alimento. Son dos secretarias, allegadísimas al
tesorero municipal de Coatzacoalcos, Daniel Jiménez Medina, las de confianza,
las manipulables, que ahora se convierten en empresarias restauranteras.
Adquirieron Puerto Café, sobre el Paseo Miguel Alemán, llegando a la playa, por
el que pagaron una traspaso de 100 mil pesos. Ahora invierten una millonada en
remodelarlo, ponerlo ad-hoc, haciendo maravillas con el salario exiguo que
perciben. Magas de las finanzas, ambas empleadas son la envidia del Ayuntamiento
de Coatzacoalcos. Y hay quien dice que el restaurantero es realmente Daniel
Jiménez, así, con banderita de yo-no-fui, parloteando que él está congelado, que
no maneja un centavo, que es tesorero de membrete, don cero a la izquierda, un
simulador. Buen provecho…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Fidel y la narcoherencia
* Turismo: lo peor está por venir * Harry Grappa, el traficante de
edecarnes * Secuestran al hijo del alcalde * ¿Y el operativo Minatitlán Seguro?
* Casa de Cultura, en terrenos de API de Nanchital * El bebé y el profesor de
equitación *Los mensajes del regidor.
En la “plenitud del pinche poder”, Fidel Herrera Beltrán solía tomar el
teléfono, dictar órdenes aberrantes, instruir a sus vasallos, conminar al
silencio, imponer mordazas y tender una cortina de humo de lo que a la postre
sería su más grande herencia política: la instalación del santuario de Los Zetas
en Veracruz.
Oscuro en sus alcances, turbio en su conducta, deslizaba instrucciones
precisas que acataban sus empleados de alto y bajo nivel, su vocero, todos de
ínfima moral, de no permitir, a ningún precio, que el término Zeta anidara en el
ánimo de la opinión pública, mucho menos sus acciones violentas, génesis de la
carnicería humana que habría de venir.
Nada, ni mencionar la palabra Zeta, se permitía en la prensa fidelista, donde
halló el sultán del Golfo un ejército de lacayos bien pagados, castrados
millonarios sexenales que traficaron su silencio a cambio de ocultar el avance
de la narcoviolencia en todas sus formas y matices: el secuestro, la extorsión,
el asesinato, el miedo, la zozobra y un estado de intranquilidad e incertidumbre
social.
Mareado por el poder —la plenitud es mala consejera— Fidel concibió la
presencia del grupo delictivo de Los Zetas como su mayor secreto de estado, sin
advertir que la violencia y la muerte se convetirían en su más nefasta herencia.
¿A cambio de qué le fue rentado al crimen organizado el territorio
veracruzano? O mejor planteado: ¿De cuánto?
Su heredero, Javier Duarte de Ochoa, un burócrata que inició su carrera
cargándole la maleta, durmiendo en el lobby de hoteles porque para él no había
suit ni cuarto en el hotel donde se hospedaban, ni quiso ni pudo con el paquete
de lidiar con los zetas, y peor aún, de pactar con otros grupos delictivos,
llámense Cártel del Golfo, Chapo Guzmán, Nueva Generación o Templarios.
Fraguaron, Fidel Herrera y Javier Duarte, darle la espalda a sus antiguos
aliados por omisión, Los Zetas, y les encaramaron al gobierno federal, síndrome
de Poncio Pilatos, sólo que el romano se lavó las manos con agua y éstos lo
hacen con lodo de sus entrañas.
De entonces para acá, Veracruz se ha vuelto una carnicería. Sólo en
septiembre de 2011, zetas y matazetas dieron un saldo de casi un centenar de
cadáveres descuartizados, arrojados en la vía pública, la más escandalosa cuando
35 de esos cuerpos, mutilados, aparecieron frente a Plaza Américas, en Boca del
Río, a unos pasos del hotel donde se celebraría la cumbre judicial, con
procuradores y presidentes de tribunales de justicia, y donde el régimen
duartista, en boca del ex procurador Reynaldo Escobar, criminalizó a las
víctimas a partir de información falsa y una sobrada dosis de veneno.
Ha corrido la sangre de inocentes y el heredero de la fidelidad, que
convirtió la plenitud del pinche poder en la plenitud del desmadre político,
sólo ve pasar los muertos, mientras él dedica mejores tiempos a la pachanga, el
reventón, la fiesta en el DF, con amigos y amigas de la Ibero, o en Xalapa,
ellos con seguridad de alto nivel, hotelazos y aviones rentados.
Ultimaron a nueve periodistas y su gobierno ha sido torpe, incapaz de aplicar
la ley. Su procurador, don Amadreo Flores Espinosa, dio por sentado el
esclarecimiento de cuatro de los crímenes sólo porque creyó en la versión de un
narcomenudista que dijo haber oído que sus cómplices los habían ejecutado porque
tres de ellos pidieron a Los Zetas, como si fueran sus patrones, que asesinaran
a otros tres comunicadores en el puerto de Veracruz.
Mataron a Regina Martínez, corresponsal de la revista Proceso, el 28 de
abril, en Xalapa, y cinco meses después no hay una pista sólida, sólo palos de
ciego, ganas de involucrar al gremio periodístico en el crimen, construyendo
falsas coartadas, arrimándoles un delito que no es suyo.
De la narcoviolencia no se salva ni el mismo Javier Duarte. Su escolta fue
atacada en el camino a Coatepec, cerca del colegio Las Hayas, donde estudian sus
hijos. En la reyerta murieron los sicarios, pero quedó una duda: ¿pretendían
secuestrar a los menores y someter así a Javier Duarte?
Han desaparecido alcaldesº; a otros los han asesinado. Su policía,
supuestamente depurada, termina detenida y consignada por la Marina por sospecha
de vínculos con el narcotráfico. Caen inocentes, atrapados en el fuego cruzado,
y luego son presentados con el tiro de gracia, con signos de tortura, acusados
de pertenecer a las mafias, como ocurrió en el caso del Lencero, cerca de
Xalapa, que provocó que la policía estatal esté denunciada penalmente, no solo
por la autoría material del crimen sino por complicidad de los altos mandos.
De la violencia que distinguió a la fidelidad, hay para escribir un libro y
faltaría una segunda edición. Haber convertido a Veracruz en santuario de Los
Zetas, luego endosarle, vía Javier Duarte, la seguridad al gobierno federal y
darle carta de identidad al caos, provocó la muerte de muchos y el reclamo de
todos.
Aquel secreto de estado —el ocultamiento mediático de Los Zetas— hoy es su
narcoherencia. ¿Será que no lo midió Fidel?
Archivo muerto
Fuera de ser amigo del gobernador Javier Duarte de Ochoa, ningún mérito tiene
Harry Grappa Guzmán para acceder a la Secretaría de Turismo. Precedido de la
peor fama, “conseguidor de todo”, como definió el periodista César Vásquez
Chagoya, lo unico que se le sabe son sus negocios al amparo del erario público y
un obstáculo inconveniente que pudiera enviarlo a la banca de nuevo: no tener
título profesional, requisito ineludible de acuerdo con la Ley Orgánica del
Poder Ejecutivo de Veracruz. Traficante de edecarnes, hizo fama pública desde el
sexenio de la fidelidad por su buena mano para llevar chamacas divertidas —y
atrevidas— a las orgiásticas encerronas del primer círculo de gobierno. Cerraba
antros para que Fidel Herrera se divirtiera, como relata en su columma la
periodista Maryjose Gamboa. Hizo mil negocios con el World Trade Center de Boca
del Río, donde contratarlo sólo se hacía a través de sus empresas Reservaciones
Internacionales, Standver y Audirent. Otro giro es la renta de equipos de
cómputo para el gobierno de su protector —¿solapador?— Javier Duarte. Leticia
Perlasca Núñez, a quien relevó en la Secretaría de Turismo, es un juego de niños
junto al señor Grappa, un voraz y despiadado negociante metido a político. Qué
mala mano tiene el gobernador Javier Duarte: puro inútil vividor lo rodea,
amigos que lo divierten y que a Veracruz le cuestan una fortuna. Lo bueno es que
ahí los pone, y que aguanten metralla de aquí a que termina el sexenio… A dos
fuegos, entre el gobierno de Veracruz y su familia, el alcalde de Minatitlán,
Leopoldo Torres García, enfrenta el secuestro de su hijo Marlon Torres Fuentes.
De Xalapa le recomendaron negar el plagio, ocurrido el martes 2, sabida la
vergüenza de tener en marcha el operativo Minatitlán Seguro con cientos de
soldados y navales combatiendo al crimen organizado, y les pegan un golpe
demoledor desapareciendo al hijo de la primera autoridad. Dos días después, se
sabe que los plagiarios han dejado de llamar a la familia. El negociador del
alcalde es el tesorero municipal, Manuel Alvarado Martínez, lo que ha desatado
otro escándalo pues se infiere que el rescate se pagaría con fondos municipales,
incurriendo con ello en desvío de recursos públicos. Enredado, todo
descoordinado, Leopoldo Torres no sabe cómo enfrentar el dilema. Niega que
Marlon Torres sea hijo, aunque todo mundo sabe que es un pecadillo muy a su
estilo —la ficha policíaca le atribuye 13 herederos, casi todos fuera de los dos
matrimonios que se le conocen—; niega que hubiera plagio pero no presenta
públicamente al “sobrino” para frenar especulaciones; da tiempo a que el
Ejército o la Marina actúen y liberen a Marlon para acreditar que no estuvo
plagiado. Lo que sea, pero a dos días de ocurrido el secuestro no hay
comunicación con los plagiarios, crispando los nervios de muchos y evidenciando
la efectividad del operativo Minatitlán Seguro… Extraviado en sus limitaciones,
no hay día que Alfredo Yuen Jiménez no la pifie. Eso de construir la Casa de
Cultura de Nanchital en terrenos de la Administración Portuaria Integral, es de
locos. Acaba de recibir el alcalde de Nanchital más de 30 millones solicitados a
BANOBRAS, de los cuales tiene en pasivo 15 millones; o sea, supuestas cuentas
por pagar, que se infiere son gastos inflados o inexistentes. Con lo que le
queda edificará la Casa de Cultura, obra que asignó a la compañía Consorcio
Constructor Inmobiliaro Pegaso, S.A. de C.V., que opera con un prestanombre,
pero cuyos dueños reales son el director de Obras Públicas, César Chang Ricárdez,
y el notario Miguel Yuen Ricárdez, sobrino e hijo del alcalde de Nanchital. De
por sí, instalar la Casa de Cultura en terrenos de API, es un absurdo mayor
porque es una zona de riesgo, pero que la construya la empresa de la familia, es
corrupción pura… Perdido entre las copas, la tarde-noche del viernes 28 de
septiembre, enviaba mensajes desde su celular el más incómodo entre los amigos
incómodos. Escribía que Marcos vociferaba que el bebé en camino es de autoría
distinta, un maestro de equitación. Como Dios le daba a entender, embrutecido
por el alcohol —más bruto de lo que ya es—, trataba de hilar frases, todas sobre
el empeño de Marcos porque se sepa de lo que fue capaz el especialista en la
monta de caballos. Reía solo; gozaba en sus malas intenciones. Un rato después,
recibió respuesta: Marcos lo habría de pagar. ¿Una pista? Es un regidor que
ladra…
INFORME
ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Adela Micha: doctorado Honoris Huevo
* Theurel y Caballero: crece el distanciamiento * Joaquín madrugó al
alcalde * El proyecto del Corredor Transístmico * El cierre del rastro de
Nanchital * Negocio de 2 millones * Agresión a la periodista Liliana Corona *
Doris Pérez, de la fuga de reos al Ayuntamiento.
Frívola, risueñota, la carcajada atronadora, Adela Micha no lidera ninguna
corriente de opinión pública ni su voz es ley, mucho menos sus disertaciones, ni
influye en nada, ni persuade a nadie, aún teniendo un noticiario estelar en el
canal 9 de Televisa, su alma mater. Su periodismo se reduce a leer la nota, a
veces entrevistar y siempre entretener. Hasta ahí.
Vino a Veracruz y en un abrir y cerrar de ojos, no por su sapiencia sino por una
agresión trivial —dos huevos lanzados como proyectiles sobre su humanidad—, se
disparó en rating y reeditó el debate sobre los periodistas al servicio del PRI.
Fue seducida por el doctorado Honoris Causa que le otorgó —agosto 29— la
Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV), institución cuestionada,
tildada de “universidad patito”, un negocio de 400 millones de pesos anuales,
regenteado por el priísta Guillermo Zúñiga Martínez y auspiciado por el
gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Adela, la perspicaz, la periodista, la mujer, la fémina, la intuitiva, el sexto
sentido atizado, así, en su estilo que poco gusta, cargado de sinónimos
innecesarios, no supo —o lo supo y le valió— que la UPAV lejos de emanar
prestigio, vive en el descrédito total, echada de estados como Tabasco y Puebla,
que no le reconocen validez y que tildan su oferta educativa de maquinación
fraudulenta, engaño vil.
Quizá tampoco le dijeron —o sí, y también le valió— que la UPAV concentra a sus
más de 70 mil alumnos de fin de semana en locales prestados o rentados; crea
carreras al gusto del cliente, y en año y medio de vida pública ya tiene
egresados, como si sus estudiantes fueran niños prodigio, con una carencia de
seriedad digna del Récord Guinness.
Su doctorado es un contrasentido y siendo un poco más puntillosos, una vacilada
duartista. Un doctorado Honoris Causa se otorga a quien honra con su trabajo una
actividad específica, las letras, las artes, la ciencia o enaltece a la
sociedad, a quien trasciende sobre los demás, a quien define la ruta de la
humanidad. Adela Micha, fuera de leer notas, reír con ganas, estirar el cuerpo
sobre el asiento, esconder el rostro entre la melena, grandísima la boca
mientras la carcajada retumba, nada tiene.
Adela sólo honra los intereses de Televisa y los suyos. A su empresa le sirve
con fidelidad cortesana, en primerísimo lugar el proyecto Peña Nieto, del que la
señora ha sabido exprimir dinero innoble. Una de sus huellas se halla en el
Estado de México, la cuna del peñismo, donde en marzo dictó una conferencia
sobre la mujer que le produjo 350 mil pesos, buen dividendo por sólo una hora de
datos y chistoretes.
Inolvidable, su viaje a Veracruz, a Xalapa, la capital, “estuvo de huevos”,
escribió en tuiter Adela Micha. Trivializaba el episodio en que, luego de
recibir el doctorado Honoris Causa de la UPAV en el Congreso estatal, el sábado
29, comenzó a intercambiar opiniones con los asistentes. Divertía y se divertía.
Vendría entonces la epopeya.
Mostró reflejos cuando vio pasarle cerca de la cabeza un huevo arrojado por
integrantes del Movimiento #YoSoy132. Un segundo huevo le dio en el hombro pero
para su fortuna, rebotó. Los dos agresores, de puntería mediocre, huyeron;
saltaron la reja metálica que separa el inmueble legislativo de la calle y
treparon en un autobús. La policía, que iba tras ellos, los interceptó y los
remitió al cuartel policíaco de San José. Saldrían después con una multa
administrativa.
Un par de horas después, el doctorado Honoris Huevo de Adela Micha ya ocupaba
los portales de internet y generaba una polémica interminable, acusada de ser
lacaya de Televisa y por tanto, en voz de sus detractores, merecedora de la
agresión por tratarse de una periodista parcial y no objetiva, promotora de Peña
Nieto, y defendida también por el presidente electo y por el actual mandatario,
Felipe Calderón, todos en tuiter, queriendo apagar la hoguera con galones de
gasolina.
Quienes la agredieron tampoco merecen excusa. Sólo aquellos que carecen de
ideas, de argumentos, de razones, recurren a la bajeza de lanzar huevos sobre
alguien inerme, sea o no adorador de Peña Nieto. Es un acto de prepotencia y de
cobardía. Jorge Solano Sangabriel y Daniel Fernández Calderón, estudiantes de
ingeniería de la Universidad Veracruzana, se comportaron como los 400 Pueblos de
César del Ángel, el azote de Xalapa, atacando por encargo o porque su ruindad es
vocación.
No hay en Adela Micha ese liderazgo de opinión que hubiera justificado el
doctorado patito otorgado por la UPAV. Hay, sí, una filiación al peñismo y una
montaña de acusaciones de ser parcial, faltar a la objetividad, de callar ante
el fraude en la elección presidencial, del uso de los medios de comunicación
para impulsar al enemigo de los libros, Peña Nieto, para llegar a Los Pinos.
Dicho en breve, la familia priísta premia a los suyos y se cobijan con el mismo
sarape.
Caro le salió, pues, a Adela recibir su doctorado Honoris Huevo.
Archivo muerto
Distantes, cada vez más contrapunteados, el alcalde Marco César Theurel
Cotero y el diputado federal Joaquín Caballero Rosiñol. Ahora más por el punto
de acuerdo presentado por el legislador para crear una comisión especial en la
Cámara Baja que impulse el Corredor Transístmico —vías carreteras y
ferroviarias, estaciones de transferencia y maquiladoras entre Coatzacoalcos,
Veracruz, y Salina Cruz, Oaxaca— que sería la alternativa al movimiento de carga
de las economías asiáticas hacia el Golfo de México y de ahí a Europa, una
competencia real al Canal de Panamá. Madrugado, burlado, aún tocando puertas el
muy iluso, Theurel —don “te rompo tu puta madre”— pretendía venderle la idea al
equipo de Enrique Peña Nieto, sin cruzarle por la mente que ahí, en el círculo
del futuro inquilino de Los Pinos, se filtraría la información hacia Caballero
Rosiñol para finalmente detonarla en la Cámara de Diputados, el viernes 28 de
agosto. Joaquín Caballero habla de actualizar el proyecto logístico, algo que ya
existía en el proyecto de Marcos Theurel; de realizar un estudio comparativo de
costos y tarifas; de readecuar accesos a las zonas portuarias. Caballero señala
que el corredor Transístmico tendrá el respaldo del gobernador Javier Duarte,
mientras que Theurel exalta al ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, su padrino e
impulsor. En la exposición de Joaquín Caballero no se hace referencia a un
factor clave del proyecto theurelista: la empresa Foton, propiedad del alcalde
de Coatzacoalcos, vía prestanombres, ni a su funcionalidad en la API. Y así,
semejanzas que acusan plagio. Alguien en el alto mando peñista soltó la lengua,
filtró la información y Theurel fue madrugado. ¡Qué oso!… No es la inteligencia,
menos la diplomacia, lo que norma la conducta de Alfredo Yuen Jiménez, alcalde
de Nanchital. Quiso, con el puño firme, acabar con el rastro en que día a día se
realiza la matanza de animales para abastecer el mercado de carnes local. Envió
el mensaje a ganaderos e introductores que el rastro se cerraba el lunes 24 de
agosto por sus pistolas y que no habían planes para construir uno nuevo, apoyado
en el argumento de que el terreno en que se halla el inmueble es propiedad de la
Sección 11 del sindicato petrolero, del cual Alfredo Yuen es secretario general,
aunque sólo un peón de Ramón Hernández Toledo, el líder real. Ante la renuencia
de los afectados, reprogramó la clausura para este lunes 1 de octubre, sin
imaginar que provocaría una protesta de alto impacto social y político. El
viernes 28, ganaderos e introductores salieron a las calles, repudiaron sus
balandronadas y amagaron con realizar la matanza en el parque Benito Juárez. No
hay razón que le asista al alcalde Yuen Jiménez para ejecutar semejante
barbaridad; no es por condiciones insalubres que cierra el rastro; tampoco por
orden de alguna autoridad superior. A Alfredo Yuen lo mueve un buen negocio. En
el terreno contiguo se construirá una unidad habitacional, cuya única
restricción, por ahora, es el rastro. Clausurarlo y agilizar los permisos de uso
de suelo y construcción, le reportará al alcalde una buena utilidad, algo así
como 2 millones de pesos… Liliana Corona Sayune no protestaba; cubría la
información, registraba los hechos, cuando sin saberlo se volvió noticia.
Pretendía ingresar a la presidencial municipal de Nanchital para dar cuenta del
diálogo entre el síndico Adolfo Morales Zárate y los usuarios del rastro, que el
alcalde Alfredo Yuen intenta clausurar, el viernes 28. Fue atajada por el
director jurídico, Enrique Martínez Gutiérrez, quien le cerraba la puerta. Pese
a los llamados, la voces que alertaban que la lastimaba, el prepotente
funcionario no cejó. Liliana Corona Sayune, jefa de la corresponsalía de Diario
del Istmo en Nanchital, terminó con la rodilla lesionada. Presentó su denuncia
penal ante la agencia del Ministerio Público —registrada bajo el número NAN
4377/2012 y número de oficio 186—, en la que relata los hechos y obvio exige
castigo para el culpable. La “Reina del Sur”, como le conocen sus amigos por su
peculiar nombre, es también presidenta de la Club de Periodistas José Pagés
Llergo y ahora integrante del círculo de comunicadores agredidos en suelo
veracruzano. Lo menos que se exige es justicia para Sayune… Su nombre, Doris de
Jesús Pérez Salvador. Sus malquerientes la recuerdan, asociada al escándalo de
la fuga de reos en el penal de Coatzacoalcos, en septiembre de 2011. Hoy, de la
mano del director Jurídico municipal, Benito Argüelles Calzada, parte plaza en
el Ayuntamiento, provocando iras y rencores, quejas y reclamos. Se trata, quizá,
de prestigiar con su desprestigio a la administración municipal. ¡Qué historia!…
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