UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Balas
26 de noviembre de 2012
La riqueza de palabras, repetida por grupos amplios de personas
constituye una lengua. El español, es rico no solo en vocablos sino en los
múltiples y a veces discordantes significados de estos; no es lo mismo
“trastes” en nuestro México, que en Argentina, donde además la “cajeta” para
nada es dulce como el inventado por monjitas a partir de leche quemada.
Ciertos vocablos parecen tener un origen o desarrollo común, más allá de las
características específicas de la lengua de una nación –idioma- como sería
el caso de bala en español, bullet, o balle, según nos ubiquemos en los
idiomas llamado de Shakespeare o el derivado del provenzal y lemosín hablado
antiguamente en la región del mediodía de Francia. En Francés comparten
ciertas características de movimiento y forma las balas y las pelotas que
indefectiblemente son peligrosas si tales objetos redondos, salen de un
cañón. Los sajones tienen muy claro que un boullet, es un proyectil dañino
que causa heridas, destrucción y generalmente muerte.
En la lengua identificada con Cervantes, una bala primordialmente es un
proyectil usado en armas de fuego, desde cañones, pasando por fusiles,
pistolas y el hoy conocidos como cuernos de chivo. Sin embargo en alguna
época y latitudes a un fardo de algodón, se le denomina bala, como también
algunos atados de papel y todo lo que pudiera embalarse. Quien haya
estudiado antecedentes históricos de marinería sabrá que hay enramadas de
hierro, es decir, cadenas partidas a la mitad, para “desarbolar buques”[1] y
que a los antiguos cojinetes de tinta que se usaban para los sellos, también
se les denominaba balas. Las balas pues, son algo dinámico, que no solo
matan, sino se pierden, se alentan, se desvían y hasta caracterizan ciertas
modalidades de personalidad u carácter.
Un individuo alegre y poco serio, que se la vive tratando de ser chistoso
sin percatarse de la pena ajena que provocan su comentarios, cánticos
desafinados o ironías poco educadas es como “bala rasa”, en cambio aquel,
que reacciona impulsivamente sin razonar lo que causó su movimiento y lo
provocado por el mismo, parece siempre “salir como tiro” aludiendo a la
velocidad con que las balas sales del arma una vez disparadas. Algo así como
los cientos d misiles israelíes, respondiendo a los de Hamas, que a su vez
reaccionaron por el letal y perverso disparo, en contra de su líder.
¿Ha sabido de una persona tarambana? son esos alocados y tontos que todo
lo quieren resolver sin pensar siquiera en sus actos o en casos extremos
presumen de poder arreglar a tiros su vida, sus fobias, sus taras. Así
deberían ser calificados, todos esos iztapalapenses históricos que con un
poco de alcohol en su torrente salen a “disparar al aire” sin imaginar el
dolor que han causado a familiares de víctimas inocentes de sus “balas
perdidas” cuyo distante destino de donde se originó el tiro, luego de
rebotar, después de atravesar ventanas, o techos han cegado la vida de una
madre, convertido en discapacitado a un infante o matado a un hijo de 10
años que simplemente fue al cine.
¿Y que hacen las autoridades responsables de la seguridad de los
ciudadanos de la hoy llamada aldea global? ¿Ha sido suficiente la
prohibición de uso de las balas dum-dum[2] y las posteriores incluidas como
extremadamente letales, después de que los comerciantes de la guerra
agotaron sus existencias de inventario en este negocio de muerte?
A unos cuantos días del cambio de estafeta en la presidencia de México,
anhelamos tener noticias más alentadoras, que las estadísticas de miles de
balas decomisadas, más de un ciento de ellas disparadas en contra de un solo
vehículo aun cuando este fuera diplomático, otra cifra no determinada de las
usadas en contra de “la delincuencia organizada”, las gastadas por las
bandas de estos mismos criminales en el pleito por las plazas del comercio
ilegal de todo y el indefinido número de las que dieron fin a la vida de
víctimas llamadas despectivamente “colaterales”.
Anticipándonos a los deseos navideños, la gente común y corriente
quisiéramos unirnos en un solo deseo LA PAZ; porque a fin de cuentas, el
privilegio de estar vivos pierde sentido frente al temor de concluir nuestra
existencia de manera anticipada, sin haber cumplido los anhelos que
imaginamos, sin haber amado lo suficiente como resultado del rencor atorado
permanente e inconsciente, que se nos inocula por la agresión de balas de
múltiples calibres que, ni compramos, ni decidimos aceptar como obsequio, ni
mucho menos usamos.
Lamentamos la gran perdida mundial, de civiles palestinos, israelíes,
africanos, asiáticos, americanos, hombre mujeres, ancianos o niños y todos
esos inocentes alcanzados por una bala cuyos fabricantes deberían ser
juzgados por crímenes de lesa humanidad.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Revolución Devaluada
Mañana, se cumplirán dos años más de una revolución cuyo centenario de
inicio se celebró con publicaciones de colección desfasadas que solo unos
cuantos pudieron obtener -hay remanentes de edición ocultos que seguramente
se convertirán en basura- construcciones inútiles y en extremo costosas
cuyos responsables se ampararán en las diversas modalidades de impunidad
desarrollada entre el cinismo y la creatividad; hartazgo de un pueblo que ya
no soporta la crisis y locura consumista de jóvenes y adultos irresponsables
quienes pronto habrán de esconderse para evitar el cobro de sus tarjetas de
crédito. Opaca la importancia histórica del 20 de noviembre “El buen fin”
otra manipulación importada, para expoliar a un pueblo empobrecido y
distraerlo del absurdo de celebrar a un altísimo costo la presencia en Cádiz
de un mexicano -y sus corifeos- cuestionado desde el inicio de su mandato,
para el cual los 200 años de una constitución española parecen ser mas
importantes que los 95 de la mexicana de 1917, cuyo espíritu por supuesto se
ha violado sin siquiera sonrojarse cada uno de los días del sexenio
calderonista y los neoliberales anteriores.
¿Comprenden las nuevas generaciones los anhelos campesinos de aquellos
propietarios originales de parcelas, despojados, convertidos en esclavos y
animados a arriesgar su vida para recuperar la titularidad de su madre
tierra? ¿Alguna vez en la primaria o la secundaria se menciona a los
educandos la importancia de la lucha obrera en Cananea y otras latitudes de
nuestra geografía? ¿Tienen los jóvenes bachilleres los suficientes elementos
académicos para analizar quienes han sido a lo largo de la historia los
personajes que pervirtieron las buenas intenciones del constituyente de
1917? ¿Valoran la sangre derramada por aquellos que desde el 20 de noviembre
de 1910, hasta la promulgación de una constitución que privilegiaba la
soberanía, los derechos sociales del pueblo y el estado benefactor, se la
jugaron buscando equidad y justicia social?
Desde las leyes de reforma, la presencia de dos visiones de patria se han
opuesto. El control centralista frente a una soberanía interna de los
estados ha ido y venido como péndulo, sin encontrar el justo medio que evite
modelos feudales despilfarradores e irresponsables o ponga coto a gobiernos
caciquiles contra un federalismo totalitario de tipo policial. ¿Recuerdan el
esfuerzo descentralizador de Echeverria y López Portillo? ¿Por qué entonces
en vez de fortalecer las clínicas IMSSS COPLAMAR, se siguen construyendo
grandes hospitales de especialidades, ineficaces y sin recursos que alcancen
para su operatividad? Basta asomarse a la zona hospitalaria de Tlalpan, para
ver las mentiras del seguro popular, la inoperancia de los disque programas
de prevención y lo inhumano del trato a quienes, desde el interior de la
república, se ven obligados a venir cada 8 días a recibir una quimioterapia
o hacerse un análisis para el control de su diabetes. ¿Tiene idea cuanto le
cuesta a un ciudadano común atender su afección cardiaca o pulmonar en estos
hospitales públicos? ¿Se ha preguntado que consocios privados han sido
beneficiados con la concesión de las farmacias, o la subrogación de
servicios de gabinete y laboratorio, en esto grandes edificios públicos de
la salud? ¿Donde está la planeación de esta materia? Si acaso existe ¿se
cumple?
Similares preguntas nos podemos hacer con relación a la educación –más
allá de culpar a los maestros sindicalizados o cualquiera de sus líderes que
están ahí con la complacencia de funcionarios sin la posibilidad de lanzar
piedras por su obvia culpabilidad- o aquellos que apostaron a la importación
de todo, en vez de apoyar a los productores mexicanos de alimentos, los
fabricantes de textiles, muebles o juguetes y en general a todos esos
conciudadanos que podrían estar produciendo riqueza, en vez de emigrar.
Ciento dos años de revolución es mucho más que retórica hueca. Quienes
han privilegiado la supremacía del mercado por sobre el orden jurídico
nacionalista, deberían ser juzgados por traición a la patria. Traición
además cobarde, pues el ejecutivo, cuya principal obligación es cumplir la
ley, ha propiciado –con la complicidad de poderes de facto y diputados o
senadores ignorantes o comprados- una diarrea legislativa que se mitiga con
el incumplimiento. ¿Por qué no simplificar en vez de crear marañas
jurídicas[1] en las cuales se enreda a los ciudadanos simples y se propicia
la impunidad, madre de todas las corrupciones? A principios de los 90, Luis
Donaldo Colosio ideo procedimientos simples, fáciles de cumplir y de auditar
para apoyar a miles de ONG pequeñas que hacían una gran labor en favor de
los necesitados. Hoy, se requiere de un departamento contable y de auditoría
para el manejo de doscientos cincuenta mil pesos que otorga SEDESOL, la SS o
cualquier otra dependencia federal o local que, después de recibir
solicitudes absurdas, complicadas en demasía y de las cuales los gobernantes
se fusilan ideas para sus programas, esperan que el altruista, además de
ayudar, haga su trabajo burocrático. ¿Será por ello que muchas de estas OSC
operativas, se han extinguido dejando todo el terreno de la bondad, la
verdad, la solidaridad y el sentido común, a monopolios de
pseudo-filántropos cuyo principal interés es justificar la evasión de
impuestos o ganar mercados?
Desde el siglo XVII René Descartes afirmó que los Estados mejor
organizados son los que dictan pocas leyes, pero de riguroso cumplimiento.
¿Cual es la real preocupación de quienes aun antes de su discusión ya están
objetando la propuesta de desaparecer dos secretarias de estado?
Mientras los ciudadanos procuramos cumplir con nuestras obligaciones, hay
burócratas –sobre todo los que se jactan de honestos sin comprender a
ciencia cierta lo que esto significa- que ocultan su incompetencia detrás de
una interpretación compleja e indescifrable de normas con las cuales tratan
de justificar su disfuncionalidad. ¿Hasta donde el pueblo está dispuesto a
soportar a tales simuladores que cobran de lo que nosotros aportamos al
erario y omiten respetarnos? Cambiar de actitud, servir de verdad,
simplificar, y respetar, sería una mejor celebración que desfiles faustosos
al estilo de megalómanos.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Democracia neoliberal
12 de noviembre de 2012
Con la caída del muro de Berlín, las consecuencias de la Perestroika, y
la influencia vaticana para favorecer los fundamentos del capitalismo
extremo, todas las relaciones sociopolíticas cambiaron, bajo un supuesto de
riqueza mundial a partir de principios económicos que se han pontificado
como lo recomendable, lo correcto, lo inamovible, lo no negociable.
No voy en esta ocasión a repetir el sin fin de argumentos expresados en
todas las latitudes vinculados con la agudización de la pobreza, la
inequidad en el reparto de la riqueza, las crisis recurrentes, los injustos
rescates bancarios, ni las inexplicables excepciones tributarias solo para
favorecer a los más ricos; dejemos nuestro análisis semanal a la democracia
en general y a la electoral en particular. Desde la contienda entre
demócratas y republicanos, pasando por la recién elección francesa con
actores capitalistas moderados y extremos pretendiendo la presidencia frente
a socialistas de todos los tamices, hasta las federales y locales mexicanas,
el factor importante no ha sido el pueblo sino el dinero.
La de los Estados Unidos se ha reconocido como una de las más costosas y
reñidas de su historia, el señor Obama, obtuvo apenas 0.4 por encima de la
mitad de los votantes, aun cuando por su sistema de votación indirecta, el
resultado haya sido 332 contra 206 de republicanos. ¿De verdad ganaron los
ciudadanos o residentes con derecho al voto de origen latino que en un 70%
decidieron la reelección del descendiente de kenianos? ¿Qué tanto influyó en
electores –en este caso mayoritariamente obreros de varias industrias-
acostumbrados a seguir los lineamientos de la propaganda masiva el hecho de
que el presiente, hoy reelecto, haya rescatado la industria automotriz en la
pasada crisis? ¿Significa esto que en los próximos cuatro años, de verdad
defenderá a los trabajadores? ¿Como es y será su alianza con los sindicatos?
¿Y qué, si lo hace con las empresas, como recomiendan los republicanos
aunque ello signifique irse a china y cerrar fábricas en la Unión?
En México, patio trasero según algunos poco educados, ya se preparó el
terreno en la materia, ¿tienen resuelto las grandes empresas transnacionales
que México es y será aun más barato en mano de obra que cualquier otro país
más allá del mar? ¿De eso se trataba el TLC o NAFTA como después de la línea
se conoce?
Aquí en la capital, la propaganda se llenó de frases triunfantes de la
“izquierda” que llevó como jefe de gobierno con 70% de votantes a la
sucesión de un egresado del COLMEX, con raíces étnicas para nada
identificadas con la mexicanidad y no solo bueno sino buenísimo para los
negocios.
A menos de un mes de que el señor Marcelo se vaya y con casi seis semanas
de que sus delegados asumieron los cargos, la gente ya no sabe a que le
puede tirar, con aumentos de predial mañosos, de casi 300% clausuras y
reaperturas si ton ni son[1], quejas ante el incumplimiento hecho en
campañas para contratar a sus votantes -Ni las “gracias no han dado” dicen
muchos coyoacanenses, al ver que Mauricio solo se llevó a algunos mediocres
que había impuesto en los comités ciudadanos- basura por doquier; uso de las
plazas públicas para eventos ruidosos y de proliferación de viciosos
Aunque sea el país de los gigoló, el buen vino y la Tour Eiffel, allá
hasta los de derecha incómodos con la actuación de Sarkosy, lamentan haber
contribuido a la llegada de un “socialista” que se mira muy dispendioso,
influenciable y controvertido en las decisiones que toma. Sus problemas no
solo son por el terrible ascendiente de sus cercanos –desde épocas muy
antiguas las guardias pretorianas y los cercanos emocionales siempre han
sido barreras para el pueblo y piedras para el buen gobierno- sino por la
aparente falta de profesionalismo en una tarea tan importante como la de ser
el mandatario de los ciudadanos que gobierna y, en todos los casos cabe
preguntarse ¿En realidad han sido los candidatos de la gente? ¿Qué tanto
vale nuestro voto frente a los intereses mundiales de los consorcios que
fabrican coches, armas, medicamentos, alimentos, insumos para el campo[2],
ropa, textiles, loza, electrodomésticos, muebles –de casa, hospitalarios y
para las fábricas- y todo lo que consumimos aun sin necesitarlo o solo para
satisfacer “las necesidades del mercado? Después del boom, democrático
mundial, los niveles de participación electoral han ido en descenso. Hay
países de América Latina que apenas alcanzan el 40% de votantes. Cada día es
más frecuente conocer de manifestaciones airadas de ciudadanos hartos de los
abusos de gobernantes insensibles e incapaces de entender a sus gobernados.
¿Son realmente limitados o simplemente responden al mandato de quien los
puso en esos puestos simulando una democracia que no existe? ¿Hasta cuando
seguirán aguantando los griegos, los franceses, los chilenos, los ocupa Wall
street en Estados Unidos y tantos que diariamente protestamos en México?
¿Cuántos huracanes como Sandy, serán necesarios en épocas electorales para
recuperar los votos inseguros? ¿Será la alternativa el regreso a un
autoritario socialismo de estado con burócratas envalentonados, haciendo lo
imposible por menospreciar a la gente? ¿Será el aumento de impuestos –como
ponderan los republicanos gringos- lo que se impondrá en todas las naciones
del orbe? ¿Qué si la gente deja de pagar? ¿Apoyarán a los ricos los
beneficiados por la caridad hacia quienes ellos decidan que deben ser los
favorecidos? ¿Dejará de haber clase media en el mundo? ¿Mediatizarán a los
“revoltosos” con marihuana recreativa? Lo cierto es que ni el extremo de una
burocracia kafkiana, ni el de un capitalismo excluyente es sano para ningún
pueblo. El mundo y la humanidad toda están en riesgo, lo peor aun no ha
llegado, ojala nos detengamos a dilucidar que clase de planeta le dejaremos
a nuestros descendientes.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Necrofilia
5 de noviembre de 2012
En su acepción original, esta apalabra describía la conducta
–específicamente sexual- de personas que gustan de tener relaciones físicas
con cadáveres, lo cual definitivamente está calificado como perversión[1] y
en casi todas las legislaciones del mundo como un delito. Sin embargo, el
vocablo se ha ampliado para considerar a todo aquel que siente atracción no
solo por los cadáveres, sino en general por aspectos relacionados con la
muerte o los muertos.
La afición desmedida a cuestiones macabras, es el ingrediente del éxito
de presentaciones musicales, como las del señor Maicol Jackson, con sus
zombies bailarines -mismos que ya se mimetizaron en la cultura de una ciudad
como la de México, cuyas autoridades manifiestan con orgullo a través de los
medios electrónicos que les apoyan, haber roto el récord[2], de mayor número
de muertos vivientes recorriendo las calles del DF- además del gusto por la
violencia, la destrucción, el deseo de matar y la atracción por el suicidio
y el sadismo. Según las teorías de Erich Fromm, para este psiquiatra, mas
allá del sentido sexual, necrofilia es la consecuencia de llevar una vida
sin estar realmente vivo. ¿Los seguidores de líderes de cultos como el de la
Santa Muerte están conscientes de su inclinación narcisista que les impulsa
a convertir sentimientos, procesos y pensamientos en cosas? Este tipo de
personas casi siempre carentes de amor pretenden hacer de la vida de otros,
algo predecible y controlable. La vida de tales líderes, muchas veces
espirituales, es mecánica, con fijaciones pseudo normativas basadas casi
siempre en al culpa y el miedo.
Para los necrófilos sociales cuya única certeza es la muerte, adorarla
–lo mismo en la figura de una osamenta considerada la Santa niña, que en la
imágenes de un crucificado sangrante, humillado e inerte- se convierte en
anhelo de una trascendencia torcida. Hasta en tanto el fin de esta
existencia llega, luego de que tales modernos necrófilos, se desarrollan de
manera mecánica y en cierta medida sociópata. La gran mayoría de estos
personajes, son inseguros miedosos y por lo tanto proclives a ocultar sus
debilidades, detrás de fachadas –físicas o psicológicas- infranqueables,
altas y supuestamente indestructibles ¿Exhumar restos de supuestos héroes de
la patria, barnizarlos y pasearlos por las calles de una ciudad es otra
forma de necrofilia? ¿Idolatrar calaveras –reales o de azúcar- tiene alguna
similitud, con la adoración, que parece se ha imbuido en las nuevas
generaciones, por tecnologías de grandes o mínimas máquinas sustitutas del
ser humano con el cual antes se platicaba, se hacía una cita o se discutía
creativamente? El excluido del consumismo que permite tener un teléfono,
computadora o máquina de juegos ¿está en realidad vivo? ¿Son los grandes
consumidores, los verdaderos zombies de este siglo?
El sadismo, - incluyente de violaciones, relaciones sexuales y
mutilaciones- que acompañó a las primeras acepciones de la necrofilia,
parece haber sido sustituido por otro tipo de trastornos en los cuales al
final del día lo sutilmente inmerso es la muerte. Los zombies maquillados,
no corren el riesgo de infecciones bacteriológicas por flora o fauna
cadavérica, pero si pueden contraer enfermedades llamadas emergentes, como
son alergias, cáncer y otros, no solo por los maquillajes usados sino por la
fuerte carga psicológica de la mayoría de los padecimientos físicos.
El mundo actual está desarrollando personas con muy poco interés en los
semejantes vivos. La decoración con plantas de plástico es cada vez mas
frecuente, las mascotas de muchos niños son perritos, gatos o aves mecánicos
que ladran, maúllan cantan y respiran. Hasta los muñecos ahora son
seleccionados en una vitrina que se semeja a la sala de nonatos de cualquier
hospital. El detonador de tendencias sociales a la perversión necrófila
parece ser el consumismo, donde una tradición ancestral como el día de
muertos en el noviembre mexicano, se convierte en el agosto de los
vendedores de flores, alimentos, música y todo lo inimaginable a costa de
distorsionar la tradición misma.
Y a nivel mundial el Halloween, segunda fecha de consumismo extremo, el
pasado jueves y viernes desquició la ciudad, que alguna vez fue una región
trasparente. Entre la competencia de inauguraciones y la urgencia, a veces
inconsciente, de sobrevivir democráticamente, las calles se llenaron de
brujas, vampiros, hombres lobos, satanes, catrinas y toda suerte de
disfraces horrendos convirtiendo a niños, jóvenes y adultos en seres
agresivos, insensibles y desordenados. Dar la vuelta a una manzana en
Coyoacán tomaba más de una hora. Algún anciano, que no pudo llegar a su casa
en el taxi atrapado, fue rescatado en su silla de ruedas luego de haberse
orinado y casi muerto de la angustia en los alrededores de la plaza de la
Conchita. Decenas de niños lloraban asustados por las figuras
fantasmagóricas deambulando fuera de sus casas; la policía sin instrucción o
plan previo simplemente observada sin impulso alguno para poner orden y, el
delegado de esta sufrida región del DF que no ha mucho tiempo era apacible y
viva, seguramente reía mefistofélicamente como lo testimonian sus mantas,
folletos y fotos periodísticas.
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