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INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Los caminos torcidos de Othón

* A falta del gober, calor a Héctor Yunes * Desaire de Duarte a Theurel * Pulgoso no tiene llenadera * Víctor Rodríguez y Marcelo, en la trama de la playmate.

27 de noviembre de 2012

Andar en las nubes no sólo es una analogía que dibuja el mundo aéreo, ser viajero empedernido, su afición por los aviones y el privilegio de estar aquí y allá en cuestión de minutos, sino al Othón González Ruiz distraído, ausente, que por desatento e irresponsable hizo del informe de gobierno de Javier Duarte de Ochoa un desastre inédito, el hazmerreir de todos.

Ese día, el 15 de noviembre, el publirrelacionista de la fidelidad, amigo y socio del hoy gobernador de Veracruz, lo expuso al escarnio cuando entre la voz del mandatario veracruzano y la exposición de imágenes de apoyo que se observaban en una macro pantalla, no había coherencia alguna.

Fallaba el sonido y el video. Javier Duarte hablaba de educación y lo que se observaba eran estampas de ancianos; tocaba el tema de salud y se veían patrullas policíacas; resaltaba índices de empleo y aparecían imágenes de escuelas, y así hasta el infinito y más allá.

Tocados por la risa, divertidos, los invitados al World Trade Center de Boca del Río apenas se contenían, más por evitar ser captados por alguna cámara de video y afrontar las consecuencias después, que por respeto al gobernador Duarte.

Fue el mal pago a quien enriqueció a Othón González durante el régimen de la fidelidad, le dio contratos de servicios, lo ayudó a construir una fortuna y participó de sus aventuras empresariales donde, por supuesto, hizo dinero pero, sobre todo, deplorable fama, magnate de dudosa procedencia.

Sus amigos, y también sus enemigos, lo saben limitado. No redacta ni un telegrama, pero, eso sí, ordena desplegados a publicarse en medios estatales y nacionales, al precio que sea, y hasta posee una agencia informativa, El Golfo.info, oficialista y usada como ariete contra los enemigos de sus amos, la sucia mano del que mece al infame.

Viaja al norte, al sur y a la ciudad de México. Visita directivos de periódicos, columnistas, industriales de la prensa, siempre con una encomienda: agasajarlos y embrutecerlos hasta que se rindan a los pies del gobernador en turno.

Othón fue efectivo en tiempos de Fidel Herrera, el Sultán de Nopaltepec. Era el enlace con las televisoras, la radio y la prensa, para quienes disponía convenios millonarios, con pago mensual y, sobre todo, puntual.

A cambio, armó negocios, sin conocer límites. Su aliado era el entonces subsecretario de Finanzas y Planeación, Javier Duarte, de mano abierta y manga ancha, tendida para Othón desde la campaña a la gubernatura, en 2004, cuando el mercachifles de la comunicación se instaló en el 5º. piso de la Torre Hakim, a la entrada de Xalapa, y adquirió 20 equipos Xerox para todo tipo de impresión gráfica con costo de 2 millones de pesos cada uno.

Una huella de esa relación sórdida fue el contrato por casi 3 millones de pesos otorgado por la Subsecretaría de Finanzas a la empresa Media Pública Veracruz, S.C., de Othón González, de fecha 11 de diciembre de 2006, licitación LS-GEV/27/072/06, por el cual le pagaron en cinco partidas la elaboración de papelería —formato domiciliario, trípticos y lonas— para el cobro de tenencia vehicular del año 2007.

Esa transacción, con un monto de 2 millones 935 mil 600 pesos, se la adjudicó a partir de una simulación a la que se prestaron dos personas físicas, según denunció el semanario Negover, bajo el título “Licitaciones amañadas para favoritos” y que fue definida como corrupción por el periodista Oscar González Pérez, quien mejor conoce al susodicho Othón.

Trepado en la fidelidad, el erario a su alcance, Othón González era un remedo de zar de la propaganda oficial. Eso le dio para montar a todo lujo la empresa Drupa, sobre la avenida Orizaba, número 63, en el Fraccionamiento Veracruz, en Xalapa. Tipo de lengua floja, solía presumir que el terreno le había costado 4 millones de pesos y el edificio otros 8 millones, salidos de la desmesura de sus padrinos.

En Drupa maquila propaganda del gobierno y del PRI; posee bordadoras de alto registro para gorras y playeras; dispone de plotters para impresión de lonas y espectaculares a gran formato, y equipos de televisión de nueva generación y de producción de spots.

Afamado hablador, gusta de propalar que el gobernador Javier Duarte y él son socios en los sistemas de cable que ha fundado en Minatitlán, Córdoba, Fortín de las Flores, Veracruz, Boca del Río y próximamente en Xalapa. Aunque ahora, con los errores del segundo informe, de cuya organización desplazó al secretario de Turismo, Harry Grappa, su suerte no es más.

Nuevo rico, el inefable Othón tiene defectos grandes y defectos mayores. Dominado por la soberbia, suele despreciar a quienes algún día, jodido como andaba, le dieron un techo dónde vivir, una cama dónde dormir y un pedazo de pan qué comer. Uno de ellos, Sami Hayek Domínguez, padre de la actriz Salma Hayek, quien en los días negros de Othón le brindó un espacio en su humilde departamento, supo qué tan ingrato es. Hoy el publirrelacionista de la fidelidad no le habla, dice él, porque Sami es pobre. Sólo por eso.

Otro rasgo de su alma miserable, ocurrió cuando le manejó la imagen al ganadero Heliodoro Merlín para alcalde de Cosoleacaque y éste, en atención a sus servicios, lo hospedó en una casa en el fraccionamiento El Encino y le asignó un automóvil Jetta, que una vez derrotado el PRI tuvieron que localizar y rescatar en Michoacán, pues no volvió a mostrar el rostro.

Para todos tenía Othón González. Al periodista Fausto Fernández Ponte también le mordió la mano. Le cerró puertas, pese a que lo introdujo con la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo, luego de ser corrido de Veracruz por Miguel Alemán por un acto de deslealtad, por quedarse con el pago a medios de comunicación y por golpear al sobrino del ex mandatario, Sergio Maya Alemán.

En la campaña por la gubernatura, en 2010, instaló bodegas en Puebla, en la carretera a Cholula, y ahí maquiló la propaganda para el PRI, que le reportaron millones de pesos, pues sus clientes eran los candidatos a las 30 diputaciones de mayoría y a las 212 alcaldías.

Su fortuna es inmensa. Presume casas en el fraccionamiento Briones, entre Coatepec y Xalapa; en el Club de Golf, también en Xalapa; otra en la ciudad de México, y en Cancún.

Hoy, sin embargo, su suerte ha cambiado. La pifia del segundo informe de Javier Duarte prácticamente lo hizo huir. Se le vio salir despavorido del World Trade Center y cuando el gobernador, encolerizado en su oficina privada de ese recinto, lo requirió, simplemente escuchó que Othón ya había abordado su avión y volado con rumbo desconocido.

Dicen que siempre anda en las nubes. Y ahora más.

Archivo muerto

Medio en serio, medio en broma, Javier Duarte le apretó las tuercas al alcalde Marco César Theurel Cotero. Concluida la instalación del operativo Veracruz Seguro, este martes 27, caminaron por los pasillos del palacio municipal. “Sí quiero a Coatzacoalcos —le dijo el gobernador de Veracruz— pero si no vengo es por mis obligaciones”. Y luego le soltó la hiriente estocada: la ocurrencia de invitar al senador Héctor Yunes Landa a clausurar el Mosaico de Culturas. Theurel ya no sonrió. Luego le negaron que subiera a la camioneta de Javier Duarte. En el auto hubo lugar para el procurador Felipe Amadreo Flores Espinosa y el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, el chofer y el jefe de ayudantes, pero no para el alcalde de Coatzacoalcos. Con cara larga, enchilado, como siempre, Theurel caminó hacia su camioneta, la abordó y se unió a la comparsa. Eso se saca por andar promoviendo a Héctor Yunes, que le disputó la gubernatura a Duarte y que desde ahora es enemigo de la sucesión duartista. Un reclamo y un desaire en cuestión de minutos, es récord Ginness… Insaciable, su ambición sin límite, construye Pulgoso Lagunes una cuartería en la colonia Puerto México. Sería lo de menos si lo hiciera con cargo a su bolsillo o a sus cuentas bancarias. Pero no es así. El material de construcción se lo suministra un hampón de nombre Brian Carlos, encargado de la caja chica del gran peculado municipal. Presume Pulgoso Canino que la cuartería se convertirá en edificio, un mausoleo a la corrupción, obviamente sin que pueda acreditar de dónde salió el recurso para la construcción. Parafraseando a Fidel, no tiene llenadera su regidor… No son dos ni tampoco cinco. Que viene otra remesa de entregas fotográficas de la playmate de Marcos. Un informante, cuya identidad se mantiene en el anonimato, identifica, vía correos electrónicos desde Xalapa, al personaje que pudo haber circulado las sugestivas imágenes. Dice que es Miguel Vázquez, asesor con salario de 35 mil mensuales del director de la Unidad Administrativa de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, Víctor Rodríguez Gallegos, operador número uno del titular y ex alcalde de Coatzacoalcos, Marcelo Montiel Montiel. “Por órdenes de Víctor Rodríguez y Marcelo, las empezó a distribuir en Xalapa en secretarías y otras dependencias para después mandarlas a Coatza. Miguel Vázquez es el encargado del trabajo sucio a las órdenes de Víctor Rodríguez. Acaba de conseguir Miguel Vázquez mas fotos, que las subirán al Face. Está creando cuentas de Facebook y Twitter falsas”. O sea, que la playmate de Marcos seguirá deleitando a sus fans con nuevas poses, mientras los enemigos de Marcelo, los apóstatas de Diario del Istmo, se duelen de la guerra sucia, algo de lo que ellos han pecado siempre. ¿Acaso perdieron la memoria? Otras versiones apuntan a que los difusores de las pornofotos son ivanistas, chagristas, gonzalistas, incluso algunos theurelistas, periodistas, ahijados de Tony Macías y hasta un ex funcionario de Obras Públicas, resentido desde su cese, y que le conoce todo a la playmate y los negocios pesados del marido…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Theurel y Adrián Pérez: el robo de los cuatro millones

* El avioncito de Theurel, a Villahermosa * Intento de violación acallado * A Marcelo se le acaba la cuerda * La playmate de Marcos * Todos metieron mano

Más por lo que sabe que por lo que vale, Adrián Pérez Martínez es un joker en la baraja de Marco César Theurel Cotero, desde los días en que en la Secretaría de Comunicaciones de Veracruz generaba fortunas bienhabidas, pero sobre todo malhabidas, hasta su paso por la Secretaría de Obras Públicas en Coatzacoalcos, cuando perpetró, según el alcalde, el robo de 4 millones de pesos.

Atesora información clave, nombres y rostros, cifras y quejas, de cada contrato y lo que pagaron los constructores por obra asignada, el diezmo en lenguaje coloquial, ese al que definió Theurel como “el sancho”, pues todos, dijo ante el Congreso en una desafortunada comparecencia, todos hablan de él pero nadie lo ha visto.

No necesitaba ser un funcionario de alto nivel en la SECOM, pues ese rango lo tenía reservado el secretario Theurel —“Te rompo tu puta madre”— para su burocracia técnica y sus gatos de angora, un séquito especializado en vigilar que las obras carreteras y el sueño de los mil puentes fuera material vendible en la desenfrenada oleada propagandística de la fidelidad. Para él había algo mejor.

No hubo contratista que le diera la vuelta a un extraño asesor del secretario Theurel, que no opinaba sobre precios unitarios y proyectos ejecutivos, sino sobre quién ya se puso, con cuánto, y a quién había que mandar al diablo. Hacía relaciones públicas, don Adrián, comía por invitación y bebía sin moderación, a cargo, invariablemente, del ejército de constructores que por un contrato de obra daban un diezmo y algo más.

Su Waterloo, sin embargo, lo vivió en Coatzacoalcos. Director de Obras Públicas Municipales, primero, secretario después, subió al cielo Adrián Pérez y en un instante se despeñó hasta tocar las puertas del infierno.

Salió por la puerta trasera, maquillada por el alcalde Theurel como una renuncia por motivos personales y para dedicarse a proyectos políticos. Pero cuando se desató el escándalo por la difusión de un audio en que el presidente municipal de Coatzacoalcos insulta al constructor Mario Alberto Escobar Guzmán, “Travis”, al negarse a pagar trabajos pendientes, se escuchó decir al edil que su fiel Adrián Pérez, alcahuete en mil trastupijes, era el responsable del robo del presupuesto por 4 millones de pesos destinados a la limpieza de canales pluviales.

“Se lo robó todo”, repetía remarcando sus palabras Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”— en ese célebre audio que además desnudó sus problemas de conducta y una evidente bipolaridad, explosivo carácter, violento, prepotente y lenguaje de arrabal.

“Adrián se chingó todo, todo. Cobraron 4 millones de renta (de maquinaria para desazolvar canales). Está pagado. 4 millones… 4 millones… está pagado”.

Días después, hurgaba el alcalde en la llaga. Intentaba parar el escándalo suscitado por el audio, todo un festín de leperadas del que ya no se pudo reponer. Insistía en que Adrián Pérez había falseado información y cobrado por trabajos realizados con personal del Ayuntamiento de Coatzacoalcos.

“Hay pruebas de un fraude muy grande que descubrimos en Obras Públicas con el pasado secretario Adrián Pérez Martínez. Eso causó que él saliera. Son múltiples pruebas de obras que se querían cobrar cuando las hizo el Ayuntamiento y el personal sindicalizado. Se detectaron facturas apócrifas”, dijo.

Ofreció que denunciaría penalmente a su ex secretario de Obras Públicas, pero no lo hizo. Tampoco exhibió las supuesta facturas apócrifas de Adrián Pérez. Era un show.

Documentos internos de la Secretaría de Obras Públicas demostraron tiempo después que una de las empresas que cobraron por trabajos de desazolve es Factores del Istmo, S.A. de C.V., propiedad del director de Adquisiciones del Ayuntamiento de Coatzacoalcos y protegido del alcalde, Brian Carlos López Mendoza, involucrado tiempo atrás en la clonación de tapetes industriales y detenido por la Policía Federal Preventiva.

Otro documento, demuestra que las rentas de maquinaria fueron avaladas y aprobadas por Marcos Theurel, lo que contradice su argumento de que el arrendamiento está prohibido en su administración. Se trata de un oficio suscrito por el ex coordinador del Área Técnica, Rodolfo Morales Salas, enviado al secretario de Obras Públicas Municipales, Daniel Aguilar Avendaño, el 17 de noviembre de 2011, tras ser apretado por el contralor Rafael Tejeda Patraca para que explicara de qué tamaño fue el atraco en el programa de desazolve de canales pluviales.

Morales tácitamente responsabilizó al alcalde Theurel. Dice que debió ajustar en precios unitarios los gastos de mano de obra y maquinaria con la ayuda del ingeniero Miguel Angel Velázquez, “los cuales desde mi punto de vista fueron excesivos, pero finalmente autorizados por el alcalde”. Morales, un fiel escudero de Adrián Pérez, implicó así al presidente municipal en el supuesto fraude de 4 millones de pesos, las “rentas prohibidas”.

Ese arrendamiento, la tarifa fijada por Theurel Cotero y la revelación de Morales, implica también a Factores del Istmo, del director de Adquisiciones Municipales, Brian Carlos López Mendoza, y a otra empresa ligada al alcalde, Desarrollo de Construcciones y Ecología (DECOE), a la cual el Ayuntamiento le arrienda maquinaria en el basurero municipal y para el mantenimiento de vialidades, según revelan siete contratos.

Un tercer documento sobre el tema, suscrito por un constructor local, dice categórico: “Robo es lo que cometió Adrián Pérez Martínez en la limpieza de canales, en 2011; robo que ascendió a 4 millones de pesos, según lo denunció en un audio el alcalde Marcos Theurel. Será una persona sin escrúpulos, perversa y bipolar, pero es el alcalde, y una denuncia de esta naturaleza contra su ex secretario de Obras, Adrián Pérez Martínez, es demoledora porque se tipifica como robo al erario público y al que comete un robo de esta naturaleza se le tipifica como ratero de cuello blanco, que generalmente son solapados por los gobiernos y los partidos políticos a los que pertenecen”.

Pasivos, el Congreso de Veracruz y la Procuraduría de Justicia nada hicieron contra quien fuera brazo derecho de Marcos Theurel, ni el alcalde denunció a Adrián Pérez como lo ofreció.

Así se solapan unos a otros, al tiempo que Adrián Pérez se enfrasca en una nueva aventura: ser alcalde de Emiliano Zapata, municipio conurbado a Xalapa, sólo si a los electores les pasan de noche que Marcos Theurel lo responsabiliza de un robo de 4 millones de pesos, categorizado como un raterazo, solapado por el PRI y a centímetros que la oposición le active una denuncia por peculado, que implicará de paso al cabildo de Coatzacoalcos, su síndico Roberto Chagra y quienes aprobaron la cuenta pública.

Mientras, Adrián cuenta a los suyos que Emiliano Zapata esta vez no se le va, pactada la candidatura con el alcalde actual y con los grupos priístas, a los que con antelación sometió.

Su historia no termina ahí. Sin rienda, Coatzacoalcos fue para Adrián Pérez el desenfreno total, el éxtasis. Se le supo atento, extremadamente caballeroso con una fémina a la que le endilgó el apodo de La Loca, y otras dos de Acayucan, tan motivado que les obsequió llantas para su Jeep Liberty, color verde, obviamente no pagadas de su bolsillo sino que las hizo liquidar al constructor Daniel Aguilar Avendaño, a la postre su relevo en Obras Públicas.

Su historia es para llevarla al cine.

Archivo muerto

Presa del escándalo, Marcos Theurel ordenó el traslado de su nuevo avioncito, un Beechcraft Bonanza, del aeropuerto de Canticas a Villahermosa, Tabasco. Entripado, en su estado natural, el alcalde de Coatzacoalcos sacó de la escena la nave cuando aquí, en INFORME ROJO, se dio santo y seña de su nueva adquisición, y en las redes sociales se lo comieron vivo. Nunca la imprudencia ha sido buena consejera… ¿Quién es ese funcionario del Ayuntamiento de Coatzacoalcos, implicado, hará dos semanas, en un intento de violación? Ocurrió el viernes 10. Concluía un festejo de cumpleaños, cuando la joven secretaria decidió retirarse y el rufián, muy solícito, le ofreció un aventón. Ella, sin pensar lo que habría de ocurrir, aceptó de buena gana. El, que debió llevarla al fraccionamiento Las Gaviotas, no paró ahí. Se dirigió al motel La Hacienda, pese a los reclamos de la joven, quien en el trayecto mensajeaba desde su celular pidiendo ayuda. Ya en su interior, el funcionario theurelista insistía en tener un agasajo del tercer tipo. Súbitamente, y para fortuna de la chica, irrumpieron en el motel sus amigos y la rescataron de lo que tácitamente era un secuestro, a punto también de ser violada. Ahí quedó el tema. La denuncia está en suspenso, por si el funcionario reincide. No es la primera que hace. Una tal Isabel, en otros tiempos, lo pescó en el trance, forzando a una joven en un baño, y lo reventó… Sueño efímero de Marcelo Montiel Montiel de ser secretario de Desarrollo Social. Prepara ya las maletas y deja, contra su voluntad, la política estatal. Nada le garantiza ser alcalde de Coatzacoalcos por tercera ocasión y sí, en cambio, enfrentado a todos los grupos priístas, un sonoro descalabro. La SEDESOL de Veracruz, pensada originalmente para Erick Lagos Hernández, líder actual del PRI, será para Alberto Silva, alcalde de Tuxpan, El Cisne narcisista, ligado al hermano de Francisco Colorado, detenido y procesado en Estados Unidos por vínculos con Los Zetas… Funcionarios de Obras Públicas y ex funcionarios, un supervisor de SEDESOL, vínculo entre marcelistas y theurelistas, Miguel, Adrián, Rodolfo y una joven y activa priísta, todos implicados en la difusión de las fotos de la playmate del alcalde Marco César Theurel Cotero. No son dos fotos, más que sugestivas, por cierto; son cinco. Y pensar que la playmate, en un arranque de celos, hizo despedir a Luz, la secretaria de cabecera de su marido, herida cuando supo de la infidelidad. Y a todo esto, ¿pues qué se habría tomado —alcohol, droga o las dos— cuando posó, así, para la lente?…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

El aparato judicial de Duarte, infiltrado por los Zetas

* Lezama, Yunis, Carrillo Almeida y agentes del MP, en la red de sobornos a cambio de protección * Explosivo reportaje de Proceso * El avioncito de Theurel * Viajes a Toluca, Veracruz, Xalapa y San Antonio, Texas * Alfredo Yuen, del sueño a la pesadilla * Quería jubilar a Hernández Toledo y hacer alcalde a su hermano

Atrapado en su laberinto, Javier Duarte de Ochoa lleva dos años en una tarea inútil: eludir la realidad, maquillar la desgracia social, ignorar el sangriento episodio de la toma de vidas y cuerpos mutilados, construir victorias parciales sobre la delincuencia organizada y convencer a todos de que Veracruz va para adelante, mientras su aparato judicial —subprocuradores, ministerios públicos y policía— era infiltrado y corrompido por la banda criminal de Los Zetas.

Su segundo informe de gobierno lo describe volátil, en otro mundo, omiso en el tema de la violencia y sus dramáticos alcances, y simulador de optimismos falsos porque a la delincuencia, dice el gobernador, se le combate con inteligencia, algo de gracia y otra cosita.

Unas cuantas líneas le dedicó en su desastroso mensaje Javier Duarte al operativo Veracruz Seguro, con el que a inicio de su gobierno endosó la seguridad pública al Ejército y la Marina, el síndrome de Pilatos. Ocultó cifras de los alcances; cuántos sicarios, halcones y estacas fueron abatidos; cuántos lavadores y operadores financieros están en prisión; o cuántos capos se fueron al infierno.

Tres días después, la revista Proceso, cuya corresponsal, Regina Martínez Pérez, fue asesinada y el gobierno de Veracruz “esclareció” el crimen con una coartada inverosímil, reveló una red de información y sobornos que implica al aparato judicial duartista con Los Zetas.

A partir de las declaraciones ministeriales de tres sicarios, Proceso resume que Córdoba, la tierra adoptiva del gobernador, se convirtió en el centro de operaciones de Los Zetas:

Uno de ellos, Cristopher Fuentes Letelier, El Chuletón, dijo:

“ ‘Tenemos personas de la procuraduría trabajando para nuestra organización. De los que me acuerdo y conocí son el licenciado Abraham Becerril Hernández’, quien fue subprocurador de Justicia en Córdoba y precandidato del PRI a esa alcaldía. De él dijo que ‘recibía una nómina de 100 mil pesos mensuales. Nos presta sus bodegas, donde guardamos los tráileres robados y a las personas que levantábamos o secuestrábamos’.

“Mencionó también a María Isabel Hernández Cruz, agente del Ministerio Público en Córdoba. ‘El licenciado Abraham Becerril Hernández nos mandaba con ella para que nos devolviera los tráileres de la empresa de Los Zetas que detenían y ponían a disposición. Le pagamos por su apoyo la cantidad de 50 mil pesos mensuales’.

“El secretario del Ministerio Público, Uriel Moreno, ‘es el que hacía los trámites para devolvernos las unidades. Le pagamos… 10 mil pesos mensuales’.

“ ‘También trabaja para Los Zetas el licenciado Marco Antonio Lezama Moo, quien fue subprocurador en Córdoba de 2008 a 2010’. El siguiente cargo que ocupó Lezama Moo fue como encargado de despacho en la PGJ tras la renuncia de Reynaldo Escobar. Actualmente es subprocurador en Xalapa.

“Según el testimonio, Gustavo Cano Sánchez, El Moneneque, quien fue jefe de Los Zetas en Córdoba, le pagaba a Lezama Moo 80 mil pesos mensuales. ‘Nos entregaba los vehículos que nos aseguraban sin hacer ningún trámite, así como los tráileres y dejar (sic) en libertad inmediata a miembros de Los Zetas’.

“Como muy cercano a Lezama Moo señaló a Lauro Ramos Olmos, quien era agente del Ministerio Público en Córdoba. ‘Le pagamos la cantidad de 20 mil pesos mensuales. Se encargaba de entregarnos los oficios para liberar los vehículos asegurados y dejar en libertad a miembros de Los Zetas que fueran detenidos’.

“El Chuletón también implicó a Jorge Yunis Manzanares, subprocurador regional de Justicia en Coatzacoalcos: ‘También es parte de nuestra organización. Es una de las personas a las que el jefe le tiene más confianza’ ”.

Otro detenido, Rubén Ortiz Olivares, El Pencho, identificado como lavador de dinero, dijo que Yunis Manzanares “es el que tiene más tiempo colaborando con nosotros” y “era amigo personal de Braulio Arellano Domínguez, El Gonzo” o El Z-20, quien fue jefe regional de la zona de Córdoba.

“Desde ese entonces la organización de Los Zetas está pagándole una nómina de 100 mil pesos, ya que todos los favores que le pedíamos nos los hacía”.

Refirió que Yunis “también nos fue de mucha ayuda aquí en la ciudad de Veracruz, cuando fue subprocurador. Todos los integrantes de nuestra organización sabemos que podemos contar con su apoyo. Ahora que está en Coatzacoalcos, nuestra gente de aquella zona puede operar con tranquilidad, secuestrar, levantar gente, vender droga, sin tener problemas con las autoridades locales porque la organización… le paga… para que nos ayude.

“En su lista de supuesta protección oficial añadió a Ricardo Javier Carrillo Almeida, subprocurador de Justicia de Córdoba: ‘Trabaja para nosotros. Es amigo de Apolo Mar Escalona Barradas, El Picos o Picoreta, jefe regional en el centro de Veracruz, quien le paga su nómina de 100 mil pesos mensuales’ “.

No paró ahí el reventadero judicial duartista. “El Pencho” implicó a Juan Carlos Herrera Jiménez, David Fabián Espinoza Benítez y Rey Báez Andrade, quienes fueron agentes del Ministerio Público de Córdoba. “Ellos reciben la cantidad de 15 mil pesos mensuales, nos dan los vehículos chocados sin hacer trámite. Nos permiten llevarnos carga de droga o mercancía robada de esos vehículos.

“Según el detenido los subprocuradores Lezama Moo y Yunis Manzanares, además del exsubprocurador Becerril Hernández y el delegado de Tránsito en la ciudad de Córdoba, Óscar Barquet Viñas, perteneciente a una familia de empresarios, se reunían con los jefes de Los Zetas en la finca Las Cúpulas, propiedad de Raúl Lucio Hernández Lechuga, El Lucky.

“Además asistían El Pencho, operador financiero del Lucky, y Reynaldo Bernardi Manica, El Reynolds, a quien señaló como el responsable de la venta del combustible robado a Pemex en las gasolinerías de la autopista que pasa por Córdoba, Puebla y Coatzacoalcos, y otra docena de establecimientos de Córdoba y Fortín de las Flores”.

Todo un lodazal, implicado el aparato judicial duartista con el crimen organizado, remunerados mediante sobornos de miles y cientos de miles, a cambio de información, protección y complicidad.

A todo esto, ¿qué dirá el gobernador Javier Duarte de sus muchachitos?

O mejor todavía, ¿qué dirá el Ejército y la Marina de sus colegas jarochos en el operativo Veracruz Seguro?

Archivo muerto

Señor de los Cielos, Marco César Theurel Cotero pide pista, hangar y todo servicio aéreo para su nuevo juguete: un avioncito Beechcraft Bonanza, de seis plazas, que le costó algo así como un millón de pesos. Vuela el alcalde mientras el ayuntamiento atraviesa una severa crisis financiera, sale apenas de la deuda de marcelista de 220 millones de pesos y ahora enfrenta la deuda theurelista de 350 millones que habrá de pagarse en un lapso de 25 años. No le inquieta al señor Theurel ser el peor alcalde de Coatzacoalcos, si a cambio se puede dar vida de rey. En su Bonanza, matrícula HSY, con más de 30 años de antigüedad, ya viajó desde el aeropuerto de Canticas dos veces a Toluca, otras dos al puerto de Veracruz, una a Xalapa y una más a San Antonio, Texas. Anda de shopping, colgada Lu-pilla Félix, su esposa, de su brazo, en compras de pánico, gastalones porque para eso y para más da el crédito. De su bolsa no salen los servicios aéreos, incluidos los dos pilotos, sino de una empresa constructora suya, aunque con prestanombres, como es su adicción. Theurel es una contradicción total: mientras Coatzacoalcos padece baches, calles rotas, arenales, su alcalde anda literalmente en las nubes. Ha de ser ahorrativo el señor Theurel —“Te rompo tu puta madre”— para poder comprarse un avión y, sobre todo, para sostener el gasto, lujo que no se permite ni el mismo gobernador de Veracruz, Javier Duarte… Iban y venían las viandas con manjares, carnes selectas, los güisquis, los brandis, los tequilas y todo licor. Comían en torno al festejado, Alfredo Yuen Jiménez, en su palacete de la colonia San Miguel Arcángel, donde nada falta, ni la alberca, ni la oficina privada del líder petrolero y alcalde de Nanchital. Algo les prometía ese 28 de octubre, día de proyectos macros, soñando el futuro. Yuen, el agasajado, delineó tres líneas a seguir: jubilar a su jefe y hacedor, Ramón Hernández Toledo, por obsoleto y caduco; tomar el control de la Sección 11 del sindicato petrolero, y concretar la candidatura a la alcaldía para el mejor títere del show: Arturo Yuen Jiménez, su hermano. Aseguraba así el control político y sindical, en Nanchital. Le daba cuerda Luis Vicencio Santos, alias “Güicho Panteón”, cuñado de Arturo Yuen, detractor de bajo perfil de Ramón Hernández Toledo, mientamadres a su espalda. Entre copa y copa, soñando con el futuro, así se quedaron. Enterado del complot, horas después Hernández Toledo tramitó más de diez jubilaciones, por delante la de Arturo Yuen Jiménez, el hermano iluso que, obvio, ya no será alcalde de Nanchital. Al grupo yuenista, la traición lo marginó de todo cargo la dirigencia de la Sección 11 y enfrentará ahora una investigación. Alfredo Yuen fue el operador fallido de ese golpe de estado, pero el cerebro de la asonada fue Víctor Kidnie de la Cruz, ex diputado federal, frustrado candidato a senador y líder de la Sección 47, asentada en Ciudad del Carmen, su feudo plataformero, socio de la pandilla Yuen en la venta de plazas. Amafiados, Kidnie y Yuen avanzaban en un proyecto mayor: deponer a Carlos Romero Deschamps de la secretaría general del STPRM. De ahí que el líder nacional petrolero los dejara a su suerte, seguro que el cría cuervos se queda sin ojos. Le quedan a Alfredo Yuen días para reactivar una solicitud de jubilación para que Hernández Toledo, con 44 años de servicio en Pemex, también se vaya. Sobran detalles, falta espacio, pero hay tiempo de contar…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Regina, en la lista negra de Fidel y Duarte

* Diez periodistas bajo espionaje y hostigados * La corresponsal de Proceso, ejecutada * El robo, ¿un montaje? * Fredy Ayala, líder espurio, confirma tribunal * La finca cafetalera del diputado*

Su vida en un hilo, indomable en su línea crítica, el nombre de Regina Martínez Pérez apareció en una lista de periodistas, lista negra le llamaron dentro y fuera del palacio de gobierno, sometidos a investigación, espionaje, hostigamiento y, de ser necesario, ejecución por punzar al régimen de la fidelidad y al engendro del duartismo que de él emanó.

Se vivían los estertores del gobierno de Fidel Herrera Beltrán. Quien tuvo en sus manos el memorándum siniestro, Carlos Lucio Acosta, lo dio a conocer en su reveladora Columna 33, con el título “Periodistas Críticos ¿Bajo Investigación?”, el 26 de noviembre de 2010, a cuatro días del fin del régimen fiel.

Regina Martínez era el segundo nombre mencionado, rubricado con su condición de corresponsal de la revista Proceso, del Distrito Federal, y colaboradora el diario Notiver, del puerto de Veracruz. La precedía Manuel H. Naranjo, autor de la columna EL Flechador, difundida en diversos diarios digitales de cobertura estatal y nacional, de lenguaje altisonante, adjetivos ácidos e información extraída de fuentes calificadísimas, conocedoras de los pasos del gobernador Duarte, su vida íntima, la de sus socios y la de sus parientes, así como los renglones torcidos de la seguridad en Veracruz.

Otros ocho periodistas conformaban esa lista negra: Filiberto Vargas Rodríguez, entonces jefe de información de la página en internet gobernantes.com y titular de la columna Punto de Vista; Andrés Timoteo Morales, autor de la columna Texto Irreverente, ex corresponsal del diario capitalino La Jornada, hoy exiliado en Francia; Claudia Guerrero Martínez, titular de la columna Entre lo Utópico y lo Verdadero, directora y editora del Periódico Veraz, y del digital periodicoveraz.com; Antonio Trujillo y Perdomo, director de la página electrónica jalapaverbabrava.com; Mussio Cárdenas Arellano, autor de INFORME ROJO y entonces director de Semanario Contacto; Elfego Riveros Hernández, director de Radio Teocelo; Manuel Rosete Chávez, autor de la columna Apuntes y director del semanario Formato Siete, y Jorge Manrique, titular de la columna Del Otro Lado del Cristal, difundida en más de 30 portales de internet y medios impresos estatales y nacionales.

A ellos, de acuerdo con los cánones de los sótanos del poder, había que espiarlos y conocerles todo, desde sus querencias y amistades hasta nexos con políticos, empresarios y líderes sociales; condición social y económica; gustos y repulsas, a partir del documento titulado “Medios de Comunicación Social del Estado de Veracruz. Agenda de Riesgos”.

De acuerdo con el texto de Carlos Lucio, la finalidad era “identificar posibles puntos de conflicto y alertar sobre amenazas que no sólo vulneren la imagen y el trabajo de servidores públicos, sino también, perturben el desarrollo de su vida personal o familiar”.

Tendrían los sabuesos del gobierno fiel y la encomienda al naciente duartismo, que aplicarle marcaje personal a los periodistas incómodos y saber de ellos con quién hablaban, qué comían y con quién dormían, resumidos en por lo menos 45 puntos de su vida pública y privada. El espionaje burdo y descarado tendría que responder al “estado civil, estudios, lugar de nacimiento, medios de comunicación en los que trabaja, ingresos, comisiones, si labora en oficinas de los gobiernos municipal, estatal o federal, si cuenta con negocios particulares, antecedentes penales, si vive en casa propia o renta, preferencias sexuales, hábitos, nivel de vida, círculo de relaciones sociales y red de contactos con medios de comunicación de presencia estatal, nacional o extranjera”, pero sobre todo a sus motivaciones y razones para mantener una línea editorial crítica a los cuadros de la pandilla en el poder.

Habilitada con todo, costara lo que costara, la red de intrusos pudo disponer de equipo de cómputo con software y video grabadoras para realizar trabajo de espionaje con base de datos de periodistas y medios de comunicación del Estado y equipo de videograbación a distancia con cámara para monitoreo de circuito cerrado, teléfono celular, radio de comunicación y dispositivos USB. Lo que fuera con tal de violar la intimidad de os ejecutables.

“La orden partió —escribió Carlos Lucio— de una de las oficinas laterales del Palacio de Gobierno de Veracruz. Investigar a todos aquellos periodistas que por una u otra causa, motivo o razón, no han magnificado el trabajo político, económico, social, cultural y religioso del conflictivo doctor Fidel Herrera Beltrán”.

Si de algo se preciaba el residente de esa oficina lateral, el tormentoso secretario de Gobierno del régimen de la fidelidad, Reynaldo Escobar Pérez, fue de su mano férrea, alma implacable, para tratar a la prensa incómoda. Lo hizo durante el reinado del sultán de Nopaltepec y lo hizo después, ya como procurador de hierro de Javier Duarte, hasta que reventó por criminalizar a los 35 muertos, cuyos cuerpos aparecieron ejecutados y mutilados al pie del monumento a los Voladores de Papantla, en Boca del Río, en septiembre de 2011.

Su clímax con la prensa ocurrió cuando Don Rey atribuyó a la periodista Yolanda Ordaz, reportera de Notiver, nexos con el crimen organizado, una vez que apareció golpeada, torturada y decapitada en julio de 2011. Ofendió, agravió, pero no pudo sustentar la infamia.

De aquellos diez periodistas ejecutables, el gobierno de Javier Duarte apretó a varios: a Jorge Manrique le fabricaron el delito de extorsión, lo encarcelaron y lo sentenciaron; a Claudia Guerrero le enviaron a los 400 Pueblos de César del Ángel, quienes le apedrearon y llenaron de huevo las instalaciones de periódicoveraz.com; la misma receta le aplicaron los 400 encuerados a Manuel Rosete, en Formato Siete; Carlos Jesús Rodríguez, propietario de gobernantes.com, donde laboraba Filiberto Vargas, fue aprehendido por una denuncia de lesiones contra una dama, y luego, ya en el penal, lo torturaron causándole lesiones en los riñones que ameritaron su ingreso al hospital Ángeles, en un cuadro de muerte del que por fortuna sobrevivió; Mussio Cárdenas se enfrentó a un asedio policíaco que lo obligó a solicitar dos amparos federales, pues la consigna era detenerlo donde fuera, fabricar el delito y, ya tras las rejas, remitirlo a las manos de torturadores profesionales, y Andrés Timoteo, amigo de Regina Martínez, agobiado por las amenazas de muerte que recibía y los tres robos que sufrió en su hogar, salió de Veracruz y solicitó asilo en Francia, desde donde continúa publicando su Texto Irreverente.

De todos los ejecutables, como los definieron en los sótanos políticos de Veracruz, sólo con Regina Martínez se aplicó una medida extrema. La corresponsal de Proceso fue asesinada en su domicilio de Xalapa. Su cuerpo apareció el sábado 28 de abril pasado, golpeado, mordida en el cuello y finalmente estrangulada. Semanas antes había externado sus temores por el nivel de violencia contra periodistas y calificó al gobierno de Javier Duarte como “el más prepotente y represor”.

Transcurridas unas horas del crimen, del aparato judicial duartista y su área de comunicación se filtraba que el móvil era el robo. Provocó, como era de imaginarse, el rechazo de la prensa crítica y de los amigos de Regina. Obligó, pues, a cambiar la estrategia, lanzar la hipótesis del asesinato pasional y a hacer comparecer a colegas varones y mujeres, tomarles sus huellas y fijar una muestra de su placa dental porque entre ellos seguro estaba el “malviviente” periodista que la había mordido en el cuello.

Nada les cuajó. Seis meses después, el 29 de octubre, con un cerrojazo de antología, el gobierno de Javier Duarte presentó a un chivo expiatorio, Jorge Antonio Hernández Silva, alias “El Silva”, quien de inicio se inculpó con el rollo del robo, pero ante un juez reveló haber sido torturado para que admitiera un crimen que no cometió. El montaje incluyó una supuesta amistad de Regina con sus victimarios y hasta un noviazgo con uno de ellos. Infamia pura, infamia duartista.

Quince días después, el gobierno de Javier Duarte persiste en ignorar el móvil del trabajo profesional de Regina Martínez, sus críticas al sector público, a los políticos, a la narcopolítica, a la quiebra financiera de Veracruz y a la violación y muerte de la anciana indígena Ernestina Ascensión a manos de militares, caso por el que el gobierno de Fidel Herrera denunció a la corresponsal de Proceso en instancias penales por la osadía de haber publicado la foto de la víctima en la plancha del forense. Habrase visto semejante disparate.

Ser insistente en ventilar la podredumbre del poder, le valió a Regina Martínez formar parte de la lista de diez periodistas sujetos a espionaje y de ser necesario, ejecutables, como finalmente ocurrió cuando la privaron de la vida.

Esa lista negra, quién la integró y quién ordenó el espionaje y el hostigamiento, pudiera ser la clave.

Justicia obliga. Regina la merece.

Archivo muerto

Punto final de la intentona de Miguel Angel Yunes Linares de controlar al PRD en Veracruz. Determinó el Tribunal Electoral Estatal que es ilegal la presidencia de Fredy Ayala y que el consejo que lo eligió es fraudulento. Se confirma a la dirigencia encabezada por Juan Vergel Pacheco, de la corriente de Los Chuchos, y de paso se frustra el plan para mediatizar la alianza de oposición al PRI con miras a la elección con el que se renovará el Congreso y las 212 alcaldías de Veracruz. Lo que ahora viene es la expulsión de los golpistas Carlos Munguía y Fredy Ayala, padrino este último del ex regidor por Coatzacoalcos, Alejandro Wong Ramos… ¿Quién es ese diputado federal que acaba de adquirir una impresionante finca cafetalera en Coatepec, muy cerca de Xalapa? Nuevo rico, el Caballero de la Imprudencia, desoyó las voces que le aconsejaban no exhibir el producto de lo mal habido, fortuna constituida con parte del erario público y el presupuesto de campaña, una millonada que no se apuñaló porque Maseca llegó a revitalizarlo a instancia del hoy senador José Francisco Yunes Zorrilla. ¿Una pista? Le gusta el jazz, el rock y el pop, pero más el charleston…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

El miedo de Regina al gobierno de Javier Duarte

* Medio millón mensual a empresa theurelista * DECOE acapara contratos * El Kalimba ataca de nuevo * Wings Army: Tubilla, Montes de Oca y la pasarela femenil * Operadora marcelista en problemas * Caen vendeplazas en Nanchital * Van tras los del “Diablo” Yuen

Regina Martínez sobrevivió a Miguel Angel Yunes Linares, gobernador real del chirinismo, al alemanismo frívolo y versallesco, y al mercader de Nopaltepec, Fidel Herrera Beltrán, que cooptaba prensa al precio que fuera, pero no a Javier Duarte de Ochoa y su estado de terror.

Valiente, extremadamente arrojada, movía su pluma para describir cómo devoraba el crimen organizado a Veracruz y cómo los hombres que debían garantizar la seguridad y la procuración de justicia, figuras estelares del priísmo, se zambullían en el lodazal de la corrupción y se aliaban con capos y sicarios, o seguía las huellas del gran peculado fidelista y la bancarrota financiera que el duartismo ha tratado con toda impunidad.

Sobre esa línea periodística se movió la corresponsal de la revista Proceso por más de 20 años, invariable su crítica, fundamentada hasta penetrar las entrañas del poder, tocando fibras sensibles, irritando al gobernador en turno y a su decrépita corte de aduladores y voraces mancebos.

Su valor era inocultable. Aún así, los últimos años Regina Martínez vivió sus propios miedos, entre cuatro paredes, precavida al extremo, peor que si el yunismo tocara a su puerta o si Fidel intentara someterla con la seducción de las serpientes.

De su puño y letra, recogido por Marcela Turati, reportera de Proceso, el testimonio de Regina Martínez fue entregado a la Red de Periodistas de a Pie y mantenido en el anonimato hasta después de su muerte, el 28 de abril pasado, cuando fue golpeada y estrangulada en su hogar, en Xalapa, la capital veracruzana.

“Vivo el peor clima de terror, cierro con llave toda la casa, no duermo y salgo a la calle viendo a un lado y otro para ver si no hay peligro”, relataba Regina.

“La situación ahora es bien difícil, es la peor que he vivido en los últimos 10 años. Cuando empecé como periodista fue en el gobierno de Patricio Chirinos y Miguel Ángel Yunes; había mucha represión, persecuciones, amenazas de desalojo a periódicos, presiones a los reporteros. Algo parecido fue con el gobierno de Fidel Herrera, quien controlaba a la prensa con regalos: camionetas de lujo, casas, dinero, pago de colegiaturas de los hijos de los reporteros o columnistas. Pero no se vivía como hoy, con miedo, con terror (…) La prensa veracruzana vive sus momentos más difíciles, de represión, desapariciones, asesinatos, amenazas de muerte, despidos y censura.

“Ahora la situación es completamente represiva con el gobierno de Javier Duarte. Es directa contra toda la prensa, contra directivos y reporteros. Antes los gobernadores daban dádivas y así controlaban; ahora este gobernador vino con actitud represiva, incluso contra los reporteros y articulistas que estaban alineados con el gobierno. Como no tiene dinero, está censurando a periódicos, páginas de internet, columnistas y periodistas”.

“El clima de terror se siente en todo Veracruz, no sólo en Xalapa o el puerto. La autocensura se ha extendido a raíz de los asesinatos. Hay pánico en los reporteros y fotógrafos que ya no salen a cubrir accidentes o las notas policiacas o la misma policía les ordena desaparecer imágenes.

“Es el peor clima de terror —concluía Regina— donde el gobierno y los malosos están actuando de manera conjunta. El ejemplo son los tuiteros; el gobierno de Duarte es el más prepotente y represor.

Menudita, a la vista frágil, Regina Martínez era demoledora en sus juicios. Definió al gobierno de Javier Duarte como cómplice de los malosos, “actuando de manera conjunta”, descrito el gobernador de Veracruz como “el más prepotente y represor”.

Es comprensible, jamás justificable, que Javier Duarte rehúya hurgar en el trabajo profesional de la corresponsal para hallar ahí la verdadera causa de su muerte violenta, y opte por atribuir el móvil del crimen a un robo, pues fueron él y su mentor, Fidel Herrera Beltrán, dos de los destinatarios de los dardos explosivos de Regina Martínez, inodados ambos en la quiebra financiera de Veracruz, balconeada por la periodista con argumentos irrefutables.

Regina tenía un especial tino para poner fuera de sí a Fidel Herrera. Una vez fue cuando documentó la violación y muerte de la anciana Ernestina Ascensión por parte de militares, en Soledad Atzompa, en la sierra de Zongolica, el 26 de febrero de 2007. Fidel dijo que sí fue violación; después reculó. Cuando Proceso publicó la fotografía del cadáver de la mujer indígena a punto de que se le practicara la autopsia, el ex gobernador instruyó a la Procuraduría veracruzana para llamar a declarar a Regina Martínez y al reportero Rodrigo Vera, con quien había suscrito la información, por el “delito” de publicar la imagen en Proceso. Aquello fue una fidelada.

Tocó Regina el tema de los narcopolíticos, priístas y panistas, alcaldes de Las Minas y Chinameca, y su información sirvió también para retratar a los candidatos del PRI a diputados por Xalapa, Reynaldo Escobar Pérez y Alejandro Montano Guzmán, ex procurador y ex secretario de Seguridad, salpicados por el avance del crimen organizado sin que uno y otro, hubieran evitado sumergirse en el lodazal.

No se arredraba Regina Martínez ante el escenario fatal al que fue llevado el gremio de la prensa crítica, pero aún así, en corto y en ese valioso testimonio que entregó a la Red Periodistas de a Pie, develó el nivel de sus miedos personales.

Pudo Regina sobrevivir a todo, pero no al régimen de terror de Javier Duarte.

Archivo muerto

Con prestanombres, como a él le gusta, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— sigue succionando el erario público. Una de sus empresas, Desarrollo de Construcciones y Ecología, S.A. de C.V., detenta contratos para mantenimiento en el basurero municipal y de vialidades. De acuerdo con los contratos ARR-LS-009, 010, 038, 039, 042, 071,072/11, DECOE renta retroexcavadoras, tractores oruga, pipas para transporte de agua y camiones volteo, a razón de 50 mil pesos mensuales en promedio. Se sabe que maneja más de diez equipos y percibe casi medio millón de pesos cada mes. La información está sustentada en oficios emitidos por la subdirectora de Contratos, Edna Ramírez Anaya; el encargado de ese despacho, Roberto Solano Correa, y el contralor municipal, Rafael Tejeda Patraca. Quienes operan la empresa DECOE, son Marco Antonio Anaya Huerta, ex director de Infraestructura Complementaria del gobierno de Veracruz cuando Theurel era secretario de Comunicaciones, al tiempo que es socio de la televisora Olmeca TV, que sobrevive con recursos públicos, y Gilberto Peña Estudillo, ejecutivo de las constructoras del alcalde de Coatzacoalcos. Ambos personajes —Anaya y Peña— tenían a su cargo la empresa Proyectos, Construcciones y Reparaciones (PROCORE), también theurelista, la cual construyó la sexta etapa del malecón costero, que en 2010 se colapsó en diversos tramos y quedó destruido, y aún así, evidente su mala calidad y el escamoteo de materiales, fue entregada por el entonces secretario de Obras Públicas Municipales, Joaquín Caballero Rosiñol, hoy diputado federal. O sea, un fraude encubierto… Insiste Víctor Antonio Cruz Romero, el célebre Kalimba, en incrustarse en los órganos electorales. Tomó el Curso de Formación 2012, impartido por el Instituto Electoral Veracruzano, que es paso obligado para quienes aspiran a ser consejeros en los próximos comicios con el que se renovará el Congreso de Veracruz y las 212 alcaldías. El Kalimba es la carta fuerte del grupo Integra, la plataforma política del ex alcalde Iván Hillman Chapoy, que ya en 2009, cuando Iván El Terrible quiso ser diputado federal, protagonizó un escándalo por ser empleado del entonces síndico Mariano Moreno Canepa, el villano favorito del ivanismo, y a la vez supervisor electoral, hasta que la presión de la opinión pública lo obligó a renunciar. Esta vez presumen que con la complicidad del secretario ejecutivo del IEV, Víctor Hugo Moctezuma Lobato —el del título falso y los viáticos robados—, y su empleado, Roberto Orlando Olivares, un consumado violador de derechos humanos cuando fue agente del Ministerio Público, habrán de revitalizar al Kalimba… Noche de destrampe, noche de amigos. Anfitrión de ellos, sus cuates, Jorge Tubilla Velasco departía el jueves de Muertos en su Wings Army del malecón, el restaurant que levantó en tiempo récord apenas dejó la dirección de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos. Eran seis desenfrenados y entre ellos destacaban el notario Montes de Oca y un ejecutivo de Diario del Istmo. Una a una, las damas que ingresaban al restaurant recibían calificación, recorridas en su humanidad, objeto del comentario picante, vulgar, que hizo incomodar a algunas, irse a otras, cambiar de mesa, lejos del señor Tubilla y sus corrientes amigos de farra, que no cesaban de voltear, estirando el cuello, girando el torso, convirtiendo a Wings Army en una pasarela femenil. ¿Lo sabrán sus esposas?… Se llama Lucía Gregoria, es marcelista y esta es la hora que no puede demostrar dónde entregó las mil 100 láminas que tuvo bajo su resguardo para cooptar votantes a favor de Enrique Peña Nieto en la elección federal del 1 de julio, en el distrito de Coatzacoalcos. Sus operadores eran sus hijos y hoy, a cuatro meses de los comicios, aún recaba copias de credenciales de elector que le permitan acreditar que las láminas no las vendió, como el alto mando del PRI sospecha… Uno a uno, van cayendo los vendeplazas en Nanchital. Ayer fue José Luis Alpuche García, por ofrecer una base en Petróleos Mexicanos, desde 2009, y ni cumplió ni devolvió el dinero. Faltan los operadores de Jorge Yuen Ricárdez “El Diablo”, presidente del DIF en aquel municipio, José Carlos Lamarque Guzmán y Yohan Carrasco, quienes ofrecían plazas petroleras para trabajar en las plataformas marinas, enredado en esa maniobra el líder de la Sección 47, Víctor Kidnie de la Cruz, amigo de la pandilla Yuen. Según recibos de Banamex y Bancomer, Lamarque y “El Diablo” Yuen aparecen en depósitos por 95 mil pesos, desde 2009 y no cumplieron con su parte del trato. Los agraviados son Emilio Ortiz Vázquez y Juan García, cuyas denuncias van en camino…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Caso Regina: los enredos del gobernador

* Theurel culpa a Duarte * Dice que le congeló el crédito de BANOBRAS * Pulgoso Lagunes insiste en el episodio del maestro de equitación * ¿Quién le cumple los caprichos a la sexi diputada * ¿De qué hablaron Chagra y el gobernador? * Lu-pilla Félix provoca déficit a la tesorería de Coatza

Regina era incómoda, letalmente crítica, incontrolable e impermeable al soborno, tanto que al gobierno de Javier Duarte no le vino mal su muerte, violenta muerte, golpeada y estrangulada, no porque el gobernador sea el cerebro criminal sino porque la periodista lo vapuleaba con argumentos irrebatibles, desnudaba al PRI y retrataba a los priístas en su miseria política.

Duarte ha pretendido sepultar la hipótesis de que Regina Martínez Pérez, corresponsal de la revista Proceso y reportera de Notiver y Política, murió por su trabajo profesional y concretamente por sus reportajes corrosivos sobre quienes ejercen el poder; sus vínculos con el crimen organizado; la instauración del santuario de Los Zetas en suelo veracruzano; la masacre sangrienta por el reposicionamiento del narco, incluidos los 35 muertos de Boca del Río; el mar de corrupción que ahoga a Veracruz; el carnaval fidelista que devino en la quiebra financiera; la violación y asesinato de la indígena Ernestina Ascensión a manos de militares; el secuestro de migrantes y las narcofosas, y centenares de temas que tocó con sus manos limpias y su compromiso social a lo largo de 20 años en el periodismo de batalla.

A los tumbos, sin nada que lo ilumine, menos que lo ilustre, el gobernador Javier Duarte tardó seis meses en salir con su embajada, atribuyendo el móvil del crimen a un robo, en el que no creen ni los empleados de la Procuraduría de Veracruz, retornando a la hipótesis inicial, con argumentos de risa y con una montaña de contradicciones, síntoma de la justicia a la veracruzana, torcida, inventada o confeccionada al mejor postor.

Enredado en una maraña que él mismo construyó, el jarocho-cordobés Duarte quiso también usar la muerte de Regina para apretar al gremio. Una decena de periodistas, amigos de la corresponsal de Proceso, transitaron por la frialdad de la Procuraduría y fueron sometidos a la rudeza y el hostigamiento de los sabuesos de don Amadeo Flores Espinosa —Amadreo para sus víctimas, que son muchas— suponiendo que el criminal era un comunicador con el que existía un amorío. Dejaron ahí sus huellas dactilares y la marca de su dentadura, basados en que uno de ellos a la hora del forcejeo la mordió en el cuello y luego la estranguló. ¡Qué poca!

Perverso también, el gobernador de Veracruz deslizó la hipótesis de una relación lesbiana con la que se construyó otro móvil: el asesinato pasional.

Nada fue intramuros. Desde el día en que Regina fue ultimada, el régimen duartista se dedicó a filtrar las diversas versiones, aterrizadas en columnas políticas, en espacios de prensa y en agencias de información, enlodando, invariablemente enlodando, a la corresponsal de Proceso.

Llegar a seis meses sin resultados, su propia palabra burlada —“hasta las últimas consecuencias”, “caiga quien caiga” y demás artificios—, precipitó la solución atropellada del gobernador Javier Duarte. Durante el Hay Festival, en Xalapa, a principio de octubre, intelectuales y periodistas nacionales e internacionales rindieron un homenaje a los nueve comunicadores asesinados, entre ellos Regina Martínez, y situaron a Veracruz como el peor estado para ejercer el periodismo, sin garantías y, sobre todo, sin autoridad que generara las condiciones de tranquilidad para desempeñar la profesión.

Proceso le dedicó —octubre 28— una felpa, advirtiendo la falta de resultados. Al día siguiente circuló la versión de la aprehensión de uno de los dos autores materiales del crimen, José Antonio Hernández Silva, alias “El Silva”, quien junto con su cuñado, José Adrián Hernández Domínguez, alias “El Jarocho”, la mataron sólo por robarle.

Exhibido ante los medios de comunicación, condenado por la prensa duartista, los textoservidores del gobernador, “El Silva” a todo dijo que sí y relató el guión teatral para dar por resuelto el Caso Regina.

Ya consignado ante el juzgado, “El Silva” dijo que siempre no; que fue torturado por la policía ministerial para que se inculpara; que estuvo detenido desde días antes, pero que ahí lo mantuvieron hasta que fue necesario presentarlo ante la prensa. Le derramó el champurrado al gobernador.

Notiver exhibió otro traspié de la Procuraduría de Amadreo. En marzo fue aprehendido “El Jarocho” por el robo de un celular. En el interrogatorio se le pudo vincular con el crimen de Regina Martínez, pero supuestamente nada lo ligó. Notiver asegura que quedó libre porque es amigo de un sobrino del procurador de Veracruz, algún Amadreíto. Ahora lo buscan porque siempre sí es culpable. Y algo más: era el presunto novio de la periodista, otra charada de Javier Duarte.

Duarte, Amadreo y su pandilla de justicieros, con coartada del robo, pasaron por alto una relevación comprometedora de la directora de Investigaciones Ministeriales, Consuelo Lagunas Jiménez, quien dijo al reportero de Proceso, Jorge Carrasco Araizaga, que El Jarocho” era halcón, vigilante al servicio del crimen organizado. Tampoco la pista de la narcopolítica se siguió.

Ha sido penoso el andar del gobernador de Veracruz en el Caso Regina. Su Procuraduría, que en teoría tendría la coadyuvancia de la Procuraduría General de la República y de Proceso, se fue sola, escondiendo pesquisas, omitiendo datos, armando la farsa telenovelesca en las sombras, entre las sábanas o debajo de la mesa.

Hacer justicia en lo oscurito no le va a Javier Duarte. Lo hace tan mal como gobernar Veracruz. Limpió el expediente de todo aquello que pudiera conducir hacia el móvil del trabajo profesional de Regina Martínez, a los personajes a los que tocaba en sus reportajes —el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán; el diputado federal Alejandro Montano Guzmán; el ex procurador Reynaldo Escobar Pérez y el mismo Javier Duarte de Ochoa, entre otros— y lo alejó también de cualquier indicio sobre la narcopolítica.

Iluso, cree Javier Duarte en el subterfugio del carpetazo, en la cancelación del expediente. Supone que con la detención de “El Silva” y la búsqueda de “El Jarocho” se cierra el Caso Regina. No es así. Se dará por terminado cuando a Regina se le conceda la justicia y no es con la imputación del crimen a dos malvivientes como se cubrirá esa agenda.

No haber seguido la pista del trabajo profesional de Regina Martínez, es lo que hoy le resta credibilidad a la Procuraduría de Veracruz. Y algo más: genera la sospecha de que el móvil del crimen de la corresponsal de la revista Proceso es político, cometido por políticos.

Sobre eso, nadie va a quitar el dedo del renglón.

Archivo muerto

Con toda la mala leche, Marco César Theurel Cotero afirma y reafirma que el gobernador Javier Duarte de Ochoa le tiene bloqueado el crédito del Banco Nacional de Obras y Servicios por 350 millones de pesos. En su círculo cercano, cuentan que el alcalde de Coatzacoalcos hace responsable de su desgracia financiera al gobernador de Veracruz, porque ambos ni se fuman ni se tragan; se respetan en público y se agravian en privado. Theurel —“Te rompo tu puta madre”— ha salvado todas las aduanas para agilizar el préstamo con el que va a endeudar, como nadie más lo ha hecho, a Coatzacoalcos por los próximos 25 años: logró la aprobación del cabildo por mayoría, con el rechazo de una fracción del panismo; consiguió el aval del Congreso de Veracruz; tuvo el beneplácito del gobierno estatal, aunque sólo de palabra. Pero el crédito se atoró. Más hoy, más mañana, que la próxima semana, le dicen en BANOBRAS. Y así lo traen, como Theurel se la aplica a los contratistas y proveedores, cumpliéndose aquello de que lo que aquí se hace, aquí se paga. Y él, buscando una justificación a su incapacidad para destrabar trámites, hace culpable al gobernador Javier Duarte. ¡Y el gober que se deja!… Recurrente, incisivo, persiste Pulgoso Lagunes en divulgar que el nuevo bebé de Xalapa es de la autoría del maestro de equitación, el ya famoso flaco, de quien nadie sabe nada, perdido o en plena fuga. Ebrio o en su juicio, encocado o como sea, don Canino incómodo dice ahora que la relación infiel databa del primer año del fidelismo, desde que en una Subsecretaría se comenzó a atesorar fortuna, mansiones y poder. Perro hocicón, Pulgoso Lagunes muerde la mano que le ha dado de comer, convertir a su amigo en el hazmerreír de la clase política… Ainara Rementería Coello tiene un no sé qué, que vuelve locos a ciertos políticos y que los mantiene rendidos a sus pies, incluso a Fidel que la escaneaba con miradas de lobo en celo. Así, la diputada sexy del duartismo madura un cargo de alto nivel para su papá, el ex alcalde de Veracruz, Jon Rementería Sempé, de malos recuerdos para los jarochos, de promesas incumplidas, de abandono y obra pública mediocre y, eso sí, negocios y más negocios al amparo del erario. A Jon nadie lo quiere, pero a Ainara sí. Jon, políticamente, no vale nada, pero Ainara, en el gobierno de la prosperidad, lo vale todo. Por eso, para Ainara, lo que a la niña se le antoje… ¿Qué tanto charlaron el gobernador Javier Duarte de Ochoa y el síndico de Coatzacoalcos, Roberto Martín Chagra Nacif, en el puerto de Veracruz, el día del consejo estatal del PRI? Fue la primera plática en corto desde que Duarte es gobernador de Veracruz y Beto Chagra es síndico. ¿Habrán tratado el relevo en el ayuntamiento de Coatzacoalcos? ¿Se va Beto Coca al gabinete estatal, llegando en su lugar el síndico suplente Arturo Ordaz Gallegos? ¿Comienza la limpia que pidió Marcelo Montiel para ser candidato a la alcaldía de Coatzacoalcos por tercera vez?… Que Lu-pilla Félix de Theurel ya provocó un déficit a las finanzas del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Pide y pide, gasta y gasta, viaja y viaja, incluido el shopping en Miami y el premio comprado, generando la taquicardia del tesorero, Daniel Jiménez Medina, quien no duerme por lo que ve venir…

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