UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
De Lo ilegal a la moda
25 de febrero 2013
Aun no se digiere el fracaso de la cumbre de Copenhague para lograr,
mediante un tratado, reducir el calentamiento global y otra vez, muchos de
los que han sido presa de la impotencia y la amargura por la ausencia de
racionalidad de un mundo habitado por millones de víctimas de lideres
egoístas si no es que mezquinos, los cuales imponen políticas utilitaristas,
se reunieron con la esperanza de producir soluciones conjuntas a los muy
diversos problemas medioambientales.
En esta ocasión fue en Nairobi, y el PNUMA, trajo -además de la agenda
ambientalista- la de la propia discusión acerca de ampliar su propia la
infraestructura, que como muchas de las burocracias de la ONU, enfrenta el
golpe de la falta de recursos provocada por las crisis financieras
mundiales. Ahí están para el estudio las cumbres paralelas, desde Río en los
ochenta; los reclamos de líderes de países que no han estado conformes con
las resoluciones, lo mismo de aquellos en desarrollo, que otros como
Francia, insatisfechos por no ver cristalizada la total transformación del
PNUMA, desde la pasada cumbre de la tierra también en Brasil.
Por encima de líderes pesimistas -que en como en el caso del país
americano que en mucho contribuye a la degradación de la atmósfera, la
tierra y los mares, augura pocas posibilidades de grandes logros- quienes
tenemos “fe en la raza humana” y sin pasar por alto los criminales actos de
corrupción de líderes nacionales que gestionaron recursos para sus
ciudades[1] y que poco pueden reportar de éxito en tales programas, nos
sumamos a esa mayor conciencia de la urgencia para exigir políticas que
hagan de nuestro planeta un mundo más vivible. ¿Por qué solo se resalta la
gravedad de la muerte de 30 mil elefantes africanos al año y poco se dice de
la lenta muerte de niños, ancianos y hasta adultos jóvenes en urbes como
México, Japón, Los Ángeles, Beijín y en general aquellas que obligan a las
personas a respirar mugre, beber, veneno y empobrecerse por los paliativos
que producen las farmacéuticas para no morir de manera fulminante?
Los que gozan de poder para determinar la vida y la muerte de la
humanidad, en los años sesenta y hasta parte de los ochenta, satanizaron a
quienes con una visión más objetiva y honesta trataban de impedir el abuso
en la producción de pesticidas, plásticos, comida chatarra -que ha
empobrecido al campo- energía contaminante etc. En Estocolmo, la ONU celebró
en 1972 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano. Diez
años después también en Nairobi 105, países suscribieron una declaración,
que retomaba lo señalado una década antes. La semana pasada, nuevamente fue
Kenia, el anfitrión de quienes claman por una mayor colaboración entre las
distintas naciones para proteger el medio ambiente[2]. ¿Cuales liderazgos se
impondrán en derredor de este tema crucial para la humanidad? ¿Continuarán
su producción letal los impunes depredadores, vinculados con empresas
transnacionales que disimulan la contaminación de ríos, aire o mares y la
depredación de bosques, selvas, lagos, glaciares y tierras de reserva?
¿Escucharán y atenderán la opinión ciudadana que denuncia a estos asesinos,
embozados a veces en fundaciones que además les dan el privilegio de deducir
impuestos?
Habida cuenta que en cada gobierno hay personajes constructivos,
pacifistas, beligerantes o belicistas y hasta un tanto cuanto trastornados
en términos psíquicos o conductuales; en México mas que quejarnos por la
ausencia de líderes, lo que como pueblo debemos exigir es la inclusión de
aquellos que más responden al interés de las mayorías o en su caso el
encausamiento de quienes andan algo “perdidos, desubicados y hasta
ignorantes” de la tarea que se les ha encomendado. ¿Este delicado tema del
medio ambiente puede dejarse en manos de quien solo ambiciona el poder por
el poder mismo? Ante la real amenaza para la sobrevivencia de la humanidad
urgida de intervenir positivamente en el cambio climático ¿Existen sanciones
para quien mal utiliza los recursos obtenidos -así provengan de instancias
internacionales- y autoriza negocios publicitarios encubiertos detrás del
préstamo de bicicletas? ¿No es una perversión promover este trasporte al
mismo tiempo que se impulsa la producción de automóviles? A quien engañan
con esta propaganda manipuladora, ¿al 1% que detenta el poder y controla las
instancias para meterlos a la cárcel o al 99% que denuncia y se convierte en
una voz que clama en el desierto?
Hace 40 años, hablar de protección al medio ambiente era casi sinónimo de
enemigo del progreso, comunista rijoso contrario a la libre empresa y hasta
guerrillero; hoy, cual si se tratara de una moda inevitable, hasta las más
contaminantes empresas, manejan discursos de responsabilidad social para la
protección del ambiente; pero entre la retórica y la realidad, el
calentamiento continua, el agua escasea, las plagas se multiplican, las
especies se extinguen y millones de seres están condenados a una muerte
prematura y dantesca.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Religare
18 de febrero 2013
Desde el siglo V Antes de Cristo, hubo pensadores que analizaron la
imposibilidad de admitir verdades religiosas. Protágoras en Grecia o Sanyaía
Belathaputta en la India, pueden señalarse como antiguos agnósticos[1] que,
sin carecer de algún interés espiritual, si sostuvieron que tanto la
existencia como la inexistencia de Dios, son imposibles de probar.
Irrefutable es, sin embargo, la realidad de una inclinación del ser humano a
ligarse, atarse o reencontrarse con alguna divinidad. Aun cuando las cifras
varían según la fuente, hoy mismo, el islamismo puja desde el segundo lugar
-casi 2 mil millones- en las estadísticas para desbancar al cristianismo
-con poco más de 2 mil millones- cuya debilidad y mayor riesgo estriba -como
lo afirmó su renunciado jerarca- en las divisiones internas que, aun dentro
de sus tres bloques más importantes –ortodoxos, católicos y evangélicos o
protestantes- mantienen día con día confrontaciones a veces bélicas.
Hay ideas espirituales –dentro de la formalidad de una religión o de
manera subjetiva aun en aquellos que se asumen como ateos- determinantes de
la conducta humana, la mente individual, las respuestas colectivas todas las
cuales al ser tamizadas por el ambiente, las necesidades y aun las
inclinaciones de los grupos, dan como resultado, prácticas e incluso
políticas especificas. Antropólogos culturales, han realizado vastos
esfuerzos para dilucidar el origen de las religiones, adentrándose en
sociedades que no conocieron la escritura, pasando por aquellas que han
dejado un legado cultural y artístico valioso reconocido en pleno siglo XXI
como es el caso de las autóctonas de Asia, África y América latina, hasta
llegar a la multiplicidad de derivaciones denominadas sectas en el mundo
moderno y que hoy por hoy se engloban con un número bastante considerable de
adeptos.
Otro hecho irrefutable ligado con las religiones es la lucha por el
poder, ya sea social, político o económico. El antiguo testamento cristiano
y su correspondiente en la Tora Judía- es rico en relatos de pueblos
dominantes, grupos sojuzgados, guerras entre unos y otros, luchas sociales
en contra de temas como la esclavitud, actitudes impuestas a las mujeres que
hoy se señalan como discriminatorias, justificación de barbaridades
destructivas que no resistirían un análisis de derechos humanos y reyes
derrocados, traicionados o manipulados casi siempre por jerarcas religiosos.
¿Qué no las acusaciones en contra de un judío llamado Jesús, fueron
hechas como resultado del nerviosismo que su palabra provocó entre los
miembros fariseos del sanedrín? ¿Se puede borrar el tinte político en la
simbólica lavada de manos de la autoridad romana en Jerusalén? Los actuales
dueños de medios masivos de comunicación, tienen en el cambio de reacción
del pueblo frente al carpintero Nazareno – a quien con diferencia de una
semana primero lo recibieron como rey y luego gritaron “crucifícale”- uno de
los más antiguos ejemplos de lo que la necesidad de religarse puede provocar
en los grupos humanos, cuando hay un líder que los manipula. Bien sea que
utilicemos métodos explicativos o interpretativos, siempre encontraremos una
estrecha relación de la religión con el resto de aspectos de la vida de los
pueblos y por ende en sus estructuras económicas, éticas, sanitarias y
políticas. La tradición católica señala que la suspensión en la persecución
romana que dio una gran riqueza de mártires y santos fue el resultado de la
conversión de Constantino ¿De verdad fue una acto de fe y aceptación de la
verdad difundidas por los ocultos en las catacumbas, o una estrategia
política, para mantener influencia en el imperio romano de oriente que en
Bizancio, convertido en Constantinopla, vio nacer al cristianismo ortodoxo?
Para los árabes, asentados por 8 siglos en el sur de España, el poder del
Cardenal Cisneros fue más nefasto y malévolo que el de los mismos reyes
–Isabel y Fernando- católicos. En pleno siglo XXI, cuando la civilización,
las diversas cartas de derechos humanos y los avances tecnológicos harían
suponer una realidad ajena a fanatismos, fetichismos y conductas
irracionales, el sustrato en la mayoría de las campañas belicistas del mundo
parecer ser lo religioso. Sin soslayar un alto número de árabes musulmanes
que por temor a ser castigados por apostasía, practican un islamismo más
cultural que religioso, el hecho es que sus adeptos aumentan en todo el
orbe, sin que a la mayoría de estos les sea revelado que el Corán de Mahoma,
surge en los años 600 después de Cristo en un contexto eminentemente
político. El reconocimiento en el Corán de profetas del mundo judío – Adán,
Noé, Abraham. Moisés y aun el mismo Cristo cuya concepción virginal asumen
como se asienta en la tradición cristiana- nos da una idea de los
conocimientos de este líder que hizo de Medina la sede de su religión, y
cuyos descendientes después pelearon hasta la muerte para mantener la
herencia y el liderazgo. ¿Esto es bueno o malo? Una respuesta tan sin
tamices resulta poco seria. Simplemente ES.
Es una realidad que Teotihuacan, fue el sitio donde los “hombres se hacen
dioses”. Fueron aceptados por siglos las deidades greco-romanas, con su
Olimpo y sus sorprendentes historias; religiones autóctonas-
mayas-aztecas-incas- parecen resucitar; las diversas variables del hinduismo
-vedanta, prasthana trayi, krisnaismo, shivaismo o visnuismo- es una
verdadera moda global y por supuesto está ahí como una realidad, el vudú, la
santería, el condomblé, el espiritismo, la brujería y las múltiples
manifestaciones de un fetichismo cuyos lideres- chamanes, guías
espirituales, profetas de la fe etc. hacen política social, económica y
bélica siempre en el nombre de Dios.
La influencia de cada uno de estos grupos que abierta, racional o como
simples autómatas buscan trascender religándose a su particular idea divina,
ha sido y seguirá siendo aprovechada por sacerdotes que amedrentan con la
muerte eterna o premian con una dimensión mejor a la terrena. La posibilidad
de sumar adeptos –que aportan presencia y dinero- es parte de la guerra, lo
mismo en las cruzadas que en la Jihad islámica actual y no siempre una gran
masa es lo que da la fuerza definitiva. Los judíos son apenas 13 millones,
frente a los miles de millones, cristianos, musulmanes o budistas y; sin
embargo su poder e influencia en la política del mundo es innegable, su
identidad en toda la aldea global es justamente religiosa, como lo es la
grey a la cual hace pocos días, el señor Ratzinger, avisó que no seguirá
pastoreándolos.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Otro Centenario
11de febrero 2013
El pasado 5 de febrero, así como se hace con los abuelos, unos cuantos
miembros de la nación mexicana se reunieron para celebrar el nonagésimo
sexto aniversario de la promulgación de la constitución de 1917. Como en
cualquier familia moderna, un buen número no asistió pues no ama “a la
abuela vigente desde 1917” estaba cansado o no alcanzaron a regresar del
puente vacacional decretado, nada más ni nada menos que, en memoria del
nacimiento de este documento. Otros más de los ausentes son de la rama
genealógica que siempre vio a aquella constitución como una aberración
empeñada en promover derechos sociales, -gratuidad en la salud o la
educación- y comprometida a revindicar tierras a los propietarios originales
sojuzgados por una invasión europea. Para los ancestros de quienes no
celebraron la constitución de 1917, el documento era “comunista” y estaba en
contra de empresarios exitosos capaces de dar empleo, recursos al erario y
proyección internacional; cosa –según ellos- imposible frente a un texto que
suplía a quejosos con pocas posibilidades de ser representados
profesionalmente en un juicio –laboral, agrario y otros- daba ciertas
preferencias al trabajo en su correlación con el capital y mantenía lejos de
sus voraces manos, la propiedad de los recursos –petróleo, minería, aire,
costas etc.- de un México multicultural al cual una educación alejada de los
confesionarios y por ende laica, abría caminos para el progreso. ¿Se dijo
algo de esto en los eventos oficiales abarrotados de invitados VIP? En el
rating de noticias de la semana ¿Este tema tuvo mayor peso, sobre cualquiera
que se pueda elegir?
Salvo en los espacios académicos, lo que más trascendió fue el anuncio de
una nueva fiesta programada para dentro de cuatro años, cuya organización
requiere del necesario comité organizador, y los multimillonarios fondos,
para: difundir –en radio televisión cine, impresos y otros- cosas
–seguramente a modo de la “modernidad”- así como importantes erogaciones de
igualmente distinguidos “expertos” en la materia. ¿Qué le queda al pueblo de
México, del pasado bicentenario de la independencia y centenario de la
revolución? ¿Cuántos empleos formales pudieron haberse creado tan solo con
el gasto de la estela de luz? ¿Se profundizó el fervor patrio por el
espectáculo circense, necrófilo y morboso de la exhumación de restos?
¿Aumentó el índice cultural con las insultantes erogaciones de CONACULTA en
obras sin sentido como la “librería Elena Garro” en Coyoacán? ¿Quién
responderá por el mal uso de las contribuciones ciudadanas en aquellos y el
próximo “centenario”? ¿Cuál es el pecado que se pretende expiar, para
trascender en la memoria colectiva por la vía de estos “centenarios
históricos”?
En el marco de las jornadas de estudio celebradas en el instituto de
Investigaciones Jurídicas de la UNAM, se preguntó si ¿la constitución de
1917, “además de cumplir años, cumple también sus funciones”?
cuestionamiento por demás pertinente respecto de una Carta Magna en la cual
“solo 22 de sus 136 artículos corresponden al texto original”. Hoy día pocos
ponen en tela de juicio que “Nuestra norma suprema ha sido ejemplar en más
de un sentido”, explicando que “en su fase inicial –revolucionaria- cimentó
la renovación del poder político; transformó las relaciones sociales;
propició el optimismo colectivo e incorporó la idea de constitucionalidad a
la cultura cívica del país” ¿Cómo y porqué es que después de una segunda
fase de tímida conservación, llegamos en pleno siglo XXI a regirnos por una
“Constitución contradictoria”? La comisión del centenario ¿se atreverá a
recuperar su sentido original o con el pretexto de modernidad, terminará por
darle el tiro de gracia?
Hoy nos enfrentamos a la abundancia de: convenios, tratados, pactos,
comisiones, mesas de trabajo y todo un galimatías administrativo, jurídico y
de esencial convivencia social, derivado de que “la Constitución contiene
instituciones en conflicto”, está plagada de “errores en el diseño
institucional” circunstancia ésta que provoca disfuncionalidad y
contradicciones a sus objetivos iniciales. Quizá es por ello que la pobreza,
“los desajustes estructurales del sector público; la concentración excesiva
de la renta nacional; la violencia delictiva; las exigencias de bienestar y
de equidad social; la laicidad efectiva de la vida pública; el combate a la
corrupción y a la impunidad; no pueden ser resueltos”.
En un intento de justificación, las últimas décadas se ha dicho que tales
aberraciones se deben a la ausencia de juristas en el gobierno ¿Se atreverán
quienes hoy dirigen a someterse al imperio del derecho? ¿Podrían, partir de
ese 16% de texto original que, hoy por hoy, significa solo el 3% de la
totalidad de palabras plagadas de normas que deberían haber sido materia de
leyes secundarias? Revisar o hacer una nueva, aquí es donde radica el mayor
dilema. Si el ejecutivo y el legislativo siguen basando su funciones en el
temor, derivado de la ignorancia o la culpa, seguramente en este sexenio
seguiremos cargando a la Constitución vigente de “disposiciones que son
ajenas a su jerarquía” ….. Trasladándole una volatilidad por la cual … “hoy
nuestra carta fundamental se ha contaminado por el lenguaje de la
desconfianza y por la estrategia de la ficción”.
Imaginar que el proceso será miel sobre hojuelas, es otra fantasía. Hoy
están más fuertes que nunca quienes se opusieron al espíritu del
constituyente de 1917. Se llaman modernistas, los hay que anhelan un
presidencialismo autoritario y centralista, cohabitan estos con aquellos
tránsfugas que pretenden medias tintas de combinación mesurada entre este
extremo y el parlamentarismo rabioso. Y por encima de las propuestas de
cambio a la forma de gobierno, deberían estar los anhelos de un pueblo de
más de cien millones de habitantes en nuestro territorio y un buen número de
connacionales obligados a emigrar, huyendo de la miseria o la inseguridad.
Reordenar la Constitución de 1917, sin modificar sus principios, es
factible. Si lo que prevalece -en el marco de la lucha por el poder- es la
urgencia de introducir cambios al régimen de gobierno, quizá estaremos
celebrando el centenario de la misma forma en que Porfirio Díaz, lo hacia
frente al monumento a la independencia, mientras que a pocas cuadras la
gente manifestaba su enorme y ancestral descontento, con la consecuente
represión policíaca.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿Accidente o atentado?
4 de febrero 2013
Imposible pasar por alto el grave “percance” en PEMEX. Y sin adelantar
vísperas especulativas, que por supuesto deberán convertir en informe los
peritos “nacionales y extranjeros” que indagan acerca de las causas, éstas
simplemente se reducen a dos posibilidades: Fue un accidente o fue un
atentado. ¿Estuvieron manos criminales involucradas en hechos que hasta el
día de hoy dejaron mas de 100 lesionados, más de 30 fallecidos y cuando
menos 4 desaparecidos? ¿Por qué la población casi en automático piensa en
esta alternativa antes que la del accidente? ¿Qué factores influyen en la
gente para de antemano considerar que el gobierno no dirá la verdad? Las
abuelas con esa inercia de educación casi victoriana, castigaban duramente a
sus infantes cuando: destruían ciertos bienes propios o ajenos –pintando
paredes, arrancando plantas, rayando el coche- agredían a un vecino o
hermano y hasta en el eventual atrevimiento de “tomar” dinero de la caja
familiar –muchas veces era un galletero- porque “el que se roba un huevo
algún día robará un borrego”.
Todas esas enseñanzas se olvidaron a partir de la urgencia de llevar un
ingreso adicional al hogar lo cual ha dejado niños en manos de maestros[1]
que no le llegan a los talones a aquellos que a nosotros nos formaron, con
sus necesarias y loables excepciones. Generaciones a las que unilateralmente
se les arrebató el derecho de conocer los alcances del civismo, la ética y
la lógica hoy grafitean casas o monumentos, con la certeza de que nadie les
aplicará sanción alguna ni de leyes de cultura cívica mucho menos de daño en
propiedad ajena. ¿Cuantos casos de vandalismo conoce que han quedado impunes
en el marco de un partido de futbol o una marcha de protesta por algún
exceso del gobierno?
¿Se cansó de enviar escritos para que alguna autoridad le resarza el daño
ocasionado en su vehículo o su persona, por el bache, la coladera abierta o
la banqueta desastrosa? ¿Puede documentar muchas resoluciones a favor del
ciudadano cuando intenta reclamar cobros ilógicos en el consumo de agua,
luz, o predial? ¿Se ha visto afectada su salud por una contaminación
criminal de la que nadie responde aun cuando la burocracia en esta materia
consume buena parte de sus impuestos? ¿Estaría de acuerdo en considerar que
extremos como el de organizar defensa policial comunitaria e incluso
linchamientos, son resultado de los oídos sordos de quienes se dicen
representantes populares? ¿No es verdad que alguna vez ha deseado que el
burócrata que le atiende, se marche sin honores al infierno? Si el resultado
es la comprobación de un atentado ¿Se logrará dar con los culpables? ¿Habrá
la certeza de que los detenidos no son otros chivos expiatorios?
La segunda alternativa y no por ello menos lamentable, es la del
accidente. Todo apunta a problemas de mantenimiento: porque se almacenaba –o
utilizaba pues es más barato- en un lugar inadecuado gas halón[2] que desde
hace tiempo se considera nocivo. En esta línea de no dar importancia al
mantenimiento por la supuesta idea de bajar el valor de la para-estatal a
fin de venderla barata a la iniciativa privada, algunos periodistas han
recordado, la explosión de Guadalajara en 1992[3] que precedió la división
de la empresa y arrojó más de 200 muertos; los diversos derrames desde 1979,
que sirvieron al gobierno salinista para encarcelar a la Quina, hecho que no
impidió la inercia privatizadora que ha dividido al país por el tema.
Agregue al sospechoso plan de desmantelamiento la infinidad de explosiones
de toda índole, vinculadas con tomas clandestinas, poca pericia de las
empresas extranjeras que desplazaron a los magníficos y reconocidos
ingenieros mexicanos -con el consecuente deterioro de plantas, ductos, y
ahora hasta oficinas administrativas- que debía manejar con altísima
responsabilidad una empresa cuyos bienes son propiedad de la nación, es
decir de cada uno de los mas de cien millones de mexicanos.
El señor Calderón ha exigido claridad y prontitud en las explicaciones
¿Podría él, dar datos exhaustivos de cómo estuvo el mantenimiento durante su
sexenio? ¿Qué han hecho los últimos responsables de PEMEX, además de acudir
a reuniones internacionales con fines básicamente comerciales y de turismo?
¿El descuido en el mantenimiento se debe a las acciones y omisiones que han
terminado por descapitalizar a la empresa? Si el resultado es la
comprobación de la deficiencia en el mantenimiento ¿Se logrará dar con los
culpables? ¿Habrá la certeza de que los detenidos no son otros chivos
expiatorios? En cualquiera de los caos esperaríamos que se impusiera la
justicia sobre la venganza
ANTERIORES
|