UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿Disciplina?
27 de mayo del 2013
Ser líder, supone ciertas características personales y encierra riesgos
que se debe estar dispuesto a correr. La crítica de los muchos es algo
inherente a la condición de líder. El cuento del joven, el viejo y el burro,
nos muestra cuan difícil resulta a los tomadores de decisiones lograr una
aceptación, ya no digamos total, sino cuando menos mayoritaria. Liderar
gente con estadios de pensamiento mágico –primitivo o pre-lógico- pudiera
parecer más sencillo; sin embargo cuando un tuerto conduce a ciegos o un
presidente lo hace con gobernados condicionados a responder mas con imágenes
fantásticas que discurriendo la esencia de las cosas, el resultado es con
frecuencia frustrante y en casos extremos predisponerte al fracaso. ¿Cuántas
historias hemos escuchado acerca del acoso incesante a todas las jovencitas
por parte de presidentes municipales, la violencia en contra de “primeras
damas”, la homosexualidad y la prostitución como eje central en la vida de
personajes con poder o los excesos numéricos de posesiones o controles sobre
otras personas?
Sin negar que estos casos de individuos con inteligencia muy limítrofe
sean reales, también lo es la existencia de líderes –públicos y privados-
cuya fortuna es producto del trabajo, el ahorro y la disposición de regir su
actuar sobre bases de respeto con responsabilidad social. En México el
mandato constitucional para que el ejecutivo se conduzca por un Plan
Nacional de Desarrollo, se convirtió en años pasados en mero trámite
desarticulado y por lo mismo sometido a acciones de ocurrencia. Para el caso
de PND 2013-2018, se abrió una consulta –que los optimistas deseamos creer
fue tomada en cuenta- y se incluyeron mecanismos encaminados a la certeza,
la honestidad en el manejo de programas y recursos y hasta “indicadores” que
faciliten la evaluación de lo que a los gobernados conviene. Las voces que
antes se quejaban de la falta de acuerdos, hoy se rasgan las vestiduras
calificando estos y otros muchos esfuerzos unificadores como complicidades.
Al PND le llaman insuficiente, equivocado –en cuanto al modelo económico en
que se basa- carente de cambios sustanciales para: un desarrollo
igualitario, equilibrado en la distribución de la riqueza, incluyente e
imparcial. ¿Por qué quienes ahora lo critican no fueron partícipes del
ejercicio que daba lugar a la opinión ciudadana? ¿Qué fue lo que esos grupos
presentaron como propuesta que no haya sido tomado en cuenta? Si este es el
caso, ¿Qué motiva a vociferar con discursos vacuos, en vez de exigir la
inclusión de sus ideas -si acaso estas fueran procedentes- conforme a
derecho? Destruir es, en términos de propaganda, a veces más rentable que
construir ¿Cuántos de los que hoy acusan a los corruptos lo hicieron cuando
la corrupción estaba en curso? Hacerlo así implica: primero valor, luego
conocimiento de los caminos legales y, durante todo el proceso, paciencia,
prudencia y sensibilidad para saber lo cual se señala, como y cuando ocurrió
todo ello, o dicho en términos psico-sociales, con pensamiento lógico.
Más allá de la teoría esto no es tan sencillo. Armar un equipo de trabajo
cuando las plazas están bloqueadas por personas con fobias y sin disciplina
–a la norma rectora y el bien común, no al partido o grupo que ahí los
colocó- tampoco es tarea fácil si acaso el líder es responsable y con la
consideración de que los dineros no son propios y sí provienen del esfuerzo
colectivo. La conducción se hace aun más complicada, cuando se requiere de
otros líderes, que no disminuyan su creatividad, honestidad y eficacia en
aras de servidumbres hipócritas, interesadas y por lo tanto perjudiciales al
proyecto general. “Aquí yo lo hago de esa manera porque así lo ordenó el
jefe” “Oye no te pases a mi me pusieron de director general” dice un líder
del grupo a un subordinado que se maneja por la libre y que es capaz de
contéstale en público, “si pero yo soy compadre de quien te puso”.
El presidente de una empresa o el ejecutivo de cualquier gobierno, debe
estar informado acerca del desempeño de sus alfiles, caballos, torres y
hasta peones. Una mala jugada del más ínfimo peón, puede poner en jaque al
rey. Si un buen número de correligionarios, se alejan del juego por la
dudosa calidad de quien dirige una parte de este, debería considerarse que a
lo mejor es porque están percibiendo un futuro lamentable del cual no
quieren ser parte. A los gobernantes de hoy ¿les merece algún respeto los
ciudadanos capaces y honestos que decidieron no participar en política por
12 años? ¿Cuántos de ellos han sido afines a los partidos que con su
alejamiento no aprobaron la designación de líderes hoy señalados? ¿Se
arrepienten los priístas honestos de Tabasco de haber estado “fuera de la
jugada”? Los que hoy aplican la ley, ¿lo hacen por convicción o por
venganza?
Vociferar sin más elementos que el “sospechosismo”, “lo usará para
comprar votos” -como lo ha hecho el león que cree que todo son de su
condición- con motivaciones como la envidia –por el éxito que tienen otros-
el resentimiento –“me abofeteó en la escuela”- y hasta la inseguridad de
quien es incapaz de rodearse de gente más inteligente, resulta al final del
día en perjuicio de aquellos a los cuales se quiere beneficiar. La “veda
electoral” dejará en el limbo trámites de programas sociales urgentes, que
los amarillos, azules y todo el arco iris de mediocres son incapaces de
analizar y medir en sus consecuencias. El pueblo espera que los verdaderos
líderes, se sacudan de disciplinas abyectas y cobardes, para continuar
avanzando en la ruta del servicio y la responsabilidad. Dignidad y
congruencia, matan disciplina irracional y sometida a intereses perversos. A
los alfiles incómodos hay que soltarles la cuerda, ellos solos habrán de
enredarse.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Mentira
20 de mayo del 2013
“Siempre que llame mi madre –mi padre, mi jefe, o mi hermano- le dices
que salí o que estoy dormida”, “Por favor tía cúbreme, voy de ligue a
Huatulco, pero en mi casa diré que estoy contigo en un retiro”; son este
tipo de excusas, las que impiden el desarrollo sano y hacia la madurez, de
personitas que por razón de su etapa preescolar, juraban que “las galletas
se las comió el gato”, la ausencia del padre en la fiesta escolar, es porque
“trabaja en Estados Unidos con el presidente” o “mi residencia está en el
pedregal”, aun cuando habite una linda casa en condominio en la del Valle.
Negar la realidad, es normal y hasta sano en la primera infancia y si el
desarrollo se da en un ambiente en el cual la verdad es un valor,
seguramente no se profundizará en el aprendizaje de la mentira, tendencia
esta, difícil de abandonar por jóvenes y adultos, acostumbrados a usar el
engaño como medio para el logro de sus planes, lo cual da como resultado
existencias divididas, complicadas, frustradas y en casos muy extremos hasta
dañadas psicológica e incluso físicamente. Un buen número de suicidios
ocurre cuando quien atenta contra su vida llegó al punto de no poder
sostener su falacia[1] y delitos como el tráfico de personas, drogas y
armas, se facilitan entre una juventud acostumbrada desde la infancia a
mentir.
Para los estudiosos, la mendacidad ha sufrido cambios históricos,
filosóficos e incluso políticos. Entre la concepción sustancialmente moral y
teológica abordada por San Agustín[2] y la postura de autores surgidos a
partir de la ilustración, hay una nueva dimensión de la mentira, que sin
dejar de ser aborrecible implica en sí misma diversos grados de violación a
la libertad propia y del otro. Decir la verdad hoy es obligación social, más
allá de las razones de ética o de honor[3] que en algún momento hacían
condenable al mentiroso. Mentir en una aldea global del siglo XXI supone
violentar la legalidad, sobre todo si el fantasioso es un personaje público,
obligado doblemente a usar, con honestidad su propia autonomía racional y
jurídica[4]. ¿Tienen las personas una inclinación instintiva a la mentira?
¿Porque el mexicano miente casi en automático en tanto que en USA, es más
grave mentir que cometer adulterio?
Lo indiscutible es lo condenable de la falsedad, por ello desde los
órdenes mas primitivos –teocráticos abiertos o simulados- la mentira se ha
castigado. En aras de los agravantes y atenuantes, hay clasificaciones de
las mentiras –inocentes, blancas, benévolas, útiles, pecaminosas, veniales o
mortales etc.- y absoluciones cuando la confesión supone el arrepentimiento
de éstas y la expresión de la verdad. El problema mayor siempre ha sido el
juzgador. Quién ha sido peor ¿los inquisidores que lograban confesiones con
torturas, o los investigadores cómplices de testigos protegidos? ¿Se
justifican las mentiras expresadas para lograr un triunfo por el mayor
número de adeptos? Edward Kennedy afirmó que el Presidente Bush “preparó la
guerra de Irak con obscuros designios políticos”, si esto hubiese ocurrido
en la época de los aristócratas, ambos hubiesen sido contendientes en un
duelo para recuperar su honor; sin embargo, además de las razones de
Gobierno que no permitieron dar curso a tal acusación, en el historial de
aquel senador, estaba un ocultamiento –aun cuando fuese de horas- acerca del
accidente del auto de su propiedad que le costó la vida a un ciudadano.
Conservar la credibilidad es pues un asunto que va más allá de promesas
propagandísticas, testimonios notariales o afirmaciones calumniosas –esta es
la mentira más peligrosa, sobre todo si no hay pruebas- pues cada vez parece
más normal que los comerciantes mientan para aumentar sus ganancias –lo
hacen abiertamente con ofertas publicitarias exageradas y por ende irreales-
los abogados deshonestos e ineptos lo hagan para elevar el grado de
dificultad de su litigio y hasta los médicos salgan con cualquier argumento
falaz como una forma de ganar dinero y hasta ocultar su incompetencia para
preservar la salud a quien le han decretado cualquier tipo de enfermedad de
moda.
Toda mentira debe tener consecuencias y quien haya tratado de disimular
algo, lo sabe aun cuando no lo reconozca. Como individuo quien se aparta de
la verdad es cuando menos incongruente e inmaduro; pero en el servidor
público, mentir tiene consecuencias dramáticas, que rebasan el ámbito moral,
psicológico y teológico para convertirse en verdadera tragedia social -como
la de inocentes encarcelados, por los dichos falsos de testigos protegidos o
a modo- pues su dicho siempre rompe lazos sociales –entre hermanos, miembros
de un equipo de trabajo, ciudadanos, militantes de partidos,
correligionarios, etc.- que son fundamentales para la raza humana, cuya
destrucción está implicada cuando por las afirmaciones no veraces se
confronta y divide. La percepción burguesa de John Locke considerando que la
verdad solo es característica de los nobles -que son fieles e íntegros- en
tanto que la mentira es algo concomitante a la plebe, los sumisos –niños y
mujeres- los subordinados y los dependientes, se ha superado con creces.
Ojala que todos en México desechemos esta categoría que condena a la
condición de mentirosos a los pobres y los pueblos conquistados o en
desarrollo
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Juglares y limosneros
13 de mayo del 2013
El aumento de contorsionistas, con habilidades líricas para tocar algún
instrumento, combinar palabras con cierta métrica poética e incluso
interpretar obras de muy dudosa calidad teatral –mayormente malas copias de
lo compuesto por autores cultos- casi siempre está asociado, con el aumento
poblacional, la marginación de muchos, respecto a los satisfactores
primarios y un cierto ánimo de venganza presentado como reclamo colectivo,
al cual de cierta manera los gobernantes toleran por los efectos de catarsis
social que en sí mismo conlleva. Esta actividad desarrollada por personajes
ambulantes, en el cruce de caminos y plazas públicas incluye también a
saltimbanquis, traga fuegos, lanzadores de cuchillos, equilibristas,
domadores y toda una variedad de personas que en el fondo anhelarían
trascender en la historia como estrellas fulgurantes de algún circo, sobre
todo si es el du Soleil.
Los juglares, han sido siempre actores del entretenimiento, algunos
logran traspasar el espacio público, para convertirse en declamadores,
relatores de hechos y aventuras considerados épicos, bailarines y en general
histriones de origen humilde, que por diversas razones, terminan desplazando
a los cultos trovadores surgidos en ambientes aristocráticos que cantaban
sus versos en catalán, lengua de OC, italiano, alemán, gallego o portugués.
Si usted estaba imaginando a las mujeres con niños pequeños subidos sobre
sus hombros, chicas de buen cuerpo paradas en un crucero con su hula hula o
quizá un joven nini, haciéndolo de mimo o malabarista, que desea reunir lo
suficiente para ir al antro; se equivocó de tiempo. Los juglares florecieron
en la edad media. No había PRD, pero sí algunos recaudadores de impuestos
que abusaban, igual que cualquier inspector de vía publica, metían la mano
en las arcas y hasta engañaban a señores feudales o reyes que a lo mejor no
eran tan perversos, pero lo suficientemente torpes como para no entender lo
que los pueblos necesitaban.
Entre los espectáculos de la edad media –con juglares, pregoneros,
bufones, y músicos algunos buenos pero obligados a trabajar en la calle por
las distorsiones económicas- y los eventos presentados en cualquier plaza de
la ciudad de México u otra de este dolido país, la única diferencia es: la
sustitución de carretas por las carpas rentadas a algún favorito del
delegado o presidente municipal en turno y los templetes con la horca para
ofrecer el espectáculo mortuorio de “brujas y herejes” que mayormente fueron
personas comprometidas con la lucha social y la defensa de los derechos
populares.
Los auténticos trovadores casi siempre de extracción caballeresca -al
igual que muchos ilustrados universitarios que alguna vez se consideraron
privilegiados de clase media alta- fueron siendo desplazados después de la
segunda mitad del siglo XII, por recitadores de baja extracción que
generalmente vestían llamativamente y, si bien seguían consignado historias
de amor y hechos heroicos, fueron deteriorando el auténtico arte de la
juglaría que en sus mejores momentos logró espacios como la corte de Alfonso
X[1] –el sabio- quien declaró infames a ciertos personajes[2] algunos de los
cuales asistieron a bodas distinguidas de la época.
El negocio del secuestro fue también algo común en la Europa medieval. El
de Ricardo Corazón de León, encerrado por alemanes en uno de sus castillos
cuando regresaba de alguna cruzada, fue famoso no solo por el monto del
rescate –el equivalente a 20 millones de euros actuales- sino por las
características del personaje. Entonces como ahora, había prohibiciones para
pagar rescate de caballeros –la orden del Temple por ejemplo- por eso de
inmediato sus captores decapitaban a los templarios.
Como resultado de los abusos, los recaudadores de impuestos fueron siendo
sustituidos por personajes capaces de encontrar ventajas en una sociedad
famélica y harapienta. Pedir limosna se constituyó en una fuente más o menos
segura de sobrevivencia. De inmediato surgieron los explotadores de niños,
inválidos, ciegos y toda una caterva de gente que pedía, daba su parte a
quien los organizaba y a pesar de todo lo monstruoso del modelo lograba
sobrevivir.
Esto fue tan exitoso, que desde los propios palacios surgieron los
“limosneros regios”, que lograban donaciones –casi siempre por iniciativa de
la reina- cuya parte principal se quedaba en manos de los ricos y con algo
de eso se sostenían hogares de pobres[3]. Tales personajes empezaron a ser
más efectivos que los recaudadores de impuestos. El dinero obtenido por
donaciones no llegaba a las arcas del reino, tenía menos controles, se
gastaba sin medida y permitía lavar la culpa mediante la caridad. Quizá por
conocer este tipo de cosas es que cuando le preguntaba a mi abuelo acerca de
los líderes de la informalidad, la tolerancia gubernamental para éstos y la
gran corrupción del modelo; él me insistía en que “no hay nada nuevo bajo el
sol”.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿De que agenda hablamos?
6 de mayo del 2013
En el marco de La declaración del Milenio suscrita por casi todas las
naciones miembros de la ONU -que si bien reafirma determinaciones como:
respetar la igualdad soberana, la integridad territorial e independencia
política; la solución de los conflictos por medios pacíficos, también
legitima la globalización para lograr que esta “se convierta en una fuerza
positiva para todos los habitantes del mundo”- se han dado una serie de
tareas a fin de “Fortalecer la cooperación internacional, incluso
compartiendo la carga que recae en los países que reciben refugiados y
coordinando la asistencia humanitaria prestada a esos países; y ayudar a
todos los refugiados y personas desplazadas a regresar voluntariamente a sus
hogares en condiciones de seguridad y dignidad, y a reintegrarse sin
tropiezos en sus respectivas sociedades”.[1]
Según informes de la ACNUR, a finales del 2011 más de 35 millones de
personas, habían sido desplazadas de su lugar de origen, más de la mitad se
recibieron como refugiados, con ayuda económica y de diversa índole por
distintas agencias y casi un millón eran solicitantes de asilo. A esta
tremenda realidad, se suman los 214 millones de migrantes internacionales[2]
dentro de los cuales México es el quinto país en rango de número de
"personas calificadas viviendo en el extranjero",[3] por debajo sólo de
Alemania, China, Filipinas e India. Y lo terrible de la frase del discurso
de Obama, a los jóvenes mexicanos, reconociendo que muchos de sus genios
formados aquí, están trabajando allá, da contenido para vastos análisis,
vinculados con los millones de migrantes mexicanos y latinoamericanos, que
en impune violación a lo postulado el 18 de diciembre del 2000, no tienen
forma de ver garantizado el respeto a sus derechos.
Además de los festejos de “El Día Internacional Del Migrante”, es poco o
nada lo que se hace para proteger a quien busca nuevas oportunidades para
mejorar su vida y la de sus familias, al tiempo que contribuyen “al
crecimiento y bienestar del país receptor”, según afirmó Wu Hongbo,
vicesecretario de la ONU para asuntos económicos y sociales y; entonces
caben las preguntas, Los esfuerzos para regularizar la situación de los
migrantes en los Estados unidos a efectos de proteger por ley el derecho a
la vida de los trabajadores migratorios y sus familiares, prohibiendo además
que sean sometidos a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes,[4] ¿es una prebenda política o una obligación suscrita en el
concierto internacional? ¿Por qué no se ha sancionado a quienes a pesar de
haber suscrito esta convención discrimina a trabajadores migrantes en el
mundo por sexo, raza, color, idioma, religión o convicción, opinión política
o de otra índole, origen nacional, étnico o social, nacionalidad, edad,
situación económica, patrimonio, estado civil, nacimiento o cualquier otra
condición? ¿No es una flagrante violación a la Convención, el criminalizar
el anhelo humano al trabajo llamándolos “ilegales” cuando la propia
Convención determina la posibilidad de que estos estén en “situación
irregular”? Si el artículo 13, da a los trabajadores migrantes y sus
familiares el derecho de opinión –que comprende “la libertad de recabar,
recibir y difundir información e ideas de toda índole, sin limitaciones de
fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o
por cualquier otro medio de su elección” ¿Por qué se les encarcela, deporta
y castiga, cuando lo ejercen y se tolera mediante corruptelas cuando al
empleador o la autoridad de turno conviene?
Colocar en hogares sustitutos a los hijos nacidos en países receptores de
migrantes irregulares, ¿es suficiente para cumplir los postulados de la
Convención sobre los Derechos del Niño y sus protocolos facultativos? ¿De
verdad en las fronteras se protege plenamente a niños sobrevivientes de la
bestialidad de coyotes y tratantes de personas? ¿Qué hace México ante la
relatoría especial de los derechos humanos de los Migrantes? ¿Bastara con
trasladar cuerpos y pagar pompas fúnebres?
El tema de los migrantes, sí debe estar en la agenda bilateral e incluso
multilateral, por la simple y sencilla razón de ser un tema humano, que
rebasa los miles de millones de dólares de remesas[5] más los que su trabajo
produce en los campos, fábricas, construcciones de cada país que debieran
recibirlos con respeto y hasta gratitud. Ya en este año, nuestro vecino del
norte empieza reportar crecimiento en su economía por encima de los dos
puntos, y en cambio tenemos 9 meses de bajas en el monto de remesas ¿Qué
hacemos aquí, para apoyar los miles de deportados que diariamente nos
regresan y más aun para defender a los hijos y miembros de las familias
separadas?.
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