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INFORME ROJO
El pecado de Ángel de María* De la acusación de narco a la libertad mesiánica * Viaje todo pagado para ver al Papa con dinero del erario * Esposada por “protocolo” * Condescendiente con quienes la encarcelaron * Navales allanan el domicilio de Travis * Tenían reporte de un secuestrado al que nunca encontraron * Irrumpieron sin orden judicial. 28 de julio de 2013 Ángel de María ni es la Madre Teresa de Calcuta, ni va para allá. Víctima de un abuso de autoridad, implicada en tráfico de drogas, del que se libró por la presión de la iglesia católica y las redes sociales, su pecado fue condescender con el sistema que la trató como delincuente y le dio estatus de criminal. Emergida de ese escándalo, sólo unos cuantos sabían de la existencia de Ángel de María, una maestra de 23 años, de vida impecable, criada en el seno de la Santa Madre Iglesia, Católica, Apostólica y Romana, piadosa y bien vista en la curia de Xalapa. Su historia es orgullo y decepción. Viajaba a Brasil, a la Jornada Mundial de la Juventud, al encuentro con el Papa Francisco, cuando convenientemente se le extravió el pasaporte en Lima, Perú. Presume que le robaron el documento y tuvo la disyuntiva de esperar a que la embajada le auxiliara y repusiera el pasaporte, o retornar a México. Optó por lo segundo. Su historia también está plagada de absurdos y sospechas. Volvió en calidad de deportada, con un documento de identidad provisional, sin imaginar que a su nombre se habían etiquetado once maletas, una de las cuales contenía diez kilos de cocaína. Llegó al aeropuerto de la ciudad de México y ahí se enteró que su mochila de viaje estaba extraviada. Luego se le informó que ya había sido localizada. Por la banda de equipaje vio pasar muchas maletas, pero no la suya. Después se le dijo que una de ellas estaba a su nombre, obvio sin que ella la reconociera. En su interior se hallaba la droga. Ángel de María Soto Zárate fue aprehendida, interrogada, tratada como delincuente. Esposada fue remitida al penal de Tepic, Nayarit, un reclusorio de máxima seguridad donde tendría que redimir a auténticos traficantes de droga y sicarios. De no ser por la presión de la iglesia católica, de su Comunidad Incienso de Dios (CID), de las redes sociales, de sus amigos que tomaron la calle, los del movimiento #liberADMe, Ángel de María ya estaría pastoreando a los narcos del penal de Tepic. A la pepena de almas agradecidas entró, como no podía dejar de hacerlo, el gobierno de Enrique Peña Nieto. Su procurador, Jesús Murillo Karam, decidió desistirse de cualquier acción penal contra la joven maestra con un argumento que desnuda al sistema de investigación policial en México. Murillo se dio por bien servido con un par de fotografías en que se veía a la maestra durante el trayecto, con su mochila de viaje en la espalda. No coincidía la imagen con la maleta llena de droga que le habían sembrado. Y la dejó ir. ¿Y a cuántos otros no les siembran las droga y pasan el resto de sus días en prisión? Del penal de Tepic, Ángel de María Soto viajó a Xalapa. Entonces su historia de salvación comenzó a resquebrajarse. Habló ante los medios de comunicación, atropellada la conferencia de prensa, zarandeados algunos reporteros, y pudo apreciarse qué tanto flota sobre el piso la iluminada maestra y qué tanto se ha domesticado. Escenario celestial sin par, la Catedral de Xalapa le sirvió de set para su encuentro con la prensa, ahí donde la Arquidiócesi le marca ocasionalmente el paso al poder político. Ángel de María Soto llegó a utilizar lenguaje fantasioso, pasajes bíblicos a su arbitraria interpretación, frases mesiánicas y una sospechosa mansedumbre hacia el sistema político-judicial que la acusó y recluyó en un penal para el crimen organizado. Su liberación, dijo Ángel de María Soto Zárate, fue un “milagro divino”. Refería que afuera del penal, entre su familia, amigos y conocidos, muchos estaban orando por ella. “No me enojo, no me pongo a llorar, no me preocupo, no dimensionaba lo que iba a ocurrir. Lo único que no perdí fue la fe en Dios”, decía a los medios. Se dio tiempo para sentirse la versión mexicana de la madre Teresa de Calcuta y hasta María Virgen: “Lo único en que pensaba —dijo— era que María había caminado con Jesús hasta el final, que sí tenían miedo, pero había más valor y amor por su hijo… Y lo otro que pensaba es que se necesitan santos en el siglo XXI, y yo sabía que sí se podía, que hay jóvenes que pueden ser santos y pensaba en la madre Teresa de Calcuta y si ella pudo allá, yo acá en México ¿por qué no? Hacerme pobre entre los pobres”. Con ese halo de santidad, Ángel de María dio pasos en falso sobre su trágico pasaje de la maleta encantada. Primero con Joaquín López Dóriga, en un enlace en vivo, y siempre ante la prensa que la asediaba, lavaba el rostro del gobierno que la puso tras las reja y le dio trato de criminal. “Cumplían con un protocolo”, repetía a López Dóriga. Le preguntó si la habían esposado. Ángel de María evadió el cuestionamiento. Le insistió de nuevo. Tuvo que decir que sí, que así se la llevaron a Tepic. Estaba fresca en la memoria la escena donde otro “ángel”, el narco Miguel Ángel Treviño Morales, alias Z-40, líder de Los Zetas, aprehendido y trasladado a la ciudad de México, se le ve caminar en las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), acompañado de un elemento de la Marina, sin esposas, según el procurador Murillo Karam y el Presidente Enrique Peña Nieto, porque había que preservarle sus derechos humanos. ¿Y los de Ángel de María? ¿Quién es más peligroso: el Z-40 o la maestra católica? Fue específicamente cauta en sus palabras. No cuestionaba el papel de la autoridad, el agravio, ser tildada de traficante de droga, su trato de criminal y su reclusión en un penal de máxima seguridad. Admitía que ya no podría ver al Papa Francisco en Brasil, pero que “pudo encontrar a Dios en el lugar donde menos se lo esperaba”. O sea, el penal de Tepic. Horas más tarde se iba tejiendo la segunda parte de la comedia “La madre Teresa de Xalapa”. Gerardo Buganza Salmerón —Sor Buganza, le dicen en Twitter al secretario de Gobierno—, expresó que siempre se tuvo un papel institucional en el caso Ángel de María. Javier Duarte, el (des)gobernador no tardaría en actuar. Tras una reunión con Ángel de María Soto, publicitada al precio que fuera en los medios, se oficializó que Duarte le alivió la resignación a la maestra iluminada, ella y su familia premiadas con su VTP —viaje todo pagado— a Brasil para conocer al Papa Francisco. Fustigado por su mano floja, Duarte echó mano de recursos públicos para cumplirle el sueño mesiánico a la maestra Ángel de María y a su familia, esta vez para que conozcan al líder de la iglesia católica y que de paso, conozcan a Dios “en el lugar donde menos se lo imaginaban. Imprudente, Duarte incurrió en peculado, pues usó dinero del erario para fines no contenidos en el presupuesto del gobierno y transgredió el principio del estado laico, en un afán de silenciar a la curia católica, que es crítica frecuente de sus desatinos y del caos en que se halla atrapado Veracruz. A la iglesia también le llovió. La acusaban de haber agitado hasta lograr la liberación de Ángel de María Soto, como no lo hacen por miles de inocentes a quienes se les fabrican delitos y que cumplen sentencias por venganza de los hombre del poder, sin ser culpables. Víctima de un sistema político-judicial que la convirtió en narcotraficante por unas cuantas horas, Ángel de María careció de dignidad para exponer su agravio y finalmente se vendió por un VTP a Brasil para contagiarse de la santidad del Papa Francisco. Ese es el pecado de sumisión —y oportunismo— de Ángel de María. Archivo muerto A punta de culatazos, el arma en las manos, uno de los efectivos navales golpeaba la puerta, la del número 2210 de la avenida Prolongación de Hidalgo. Pasaban de las 13:30, el miércoles 24. Dos de los oficiales, el rostro cubierto por el pasamontañas, ingresaron al domicilio sin autorización de nadie. Salió a su paso la dueña del lugar. Inquirió qué ocurría. La respuesta seca: tenemos un reporte de una persona secuestrada, un reporte ciudadano, anónimo. Allanado el domicilio, los oficiales escudriñaron en cada rincón, en recámaras, en una bodega, en toda la vivienda, frente a la mirada atónita de la señora de la casa, su hija y dos nietos. Harían lo mismo en los hogares vecinos, sin hallar nada, generando pánico, sembrando miedo. Afuera, el espectáculo atraía las miradas curiosas. Tres patrullas al principio, dos más después, las torretas abiertas, mientras los efectivos navales, los del Mando Único Policial, se mantenían en alerta, rifles a punto de ser activados. Minutos después, sin secuestrado alguno, violada la ley, allanado el domicilio sin orden judicial, los navales del Mando Único Policial se fueron como llegaron, ni siquiera el “disculpe usted”. Enterado de lo que ocurría, el dueño de la vivienda, Gilberto Jerezano, y dos abogados acudieron a la sede del Mando Único. Ahí conocieron el maltrato, la voz altiva, la orden de permanecer en un paredón, bajo el sol, hasta que los requirieran. Se habían dirigido al área jurídica, a saber el por qué del operativo, de la infundada acusación. Nada les explicaron. Se retiraron como llegaron, intimidados, abusados. Hoy saben que en mayo pasado, mientras no había nadie en el domicilio, los navales llegaron supuestamente porque tenían otro reporte de secuestro. Hoy también, se sabe que es parte del asedio al constructor Mario Alberto Escobar Guzmán, Travis,, yerno de Gilberto Jerezano, pues es en ese domicilio allanado donde vive y que una de las mujeres que vieron llegar a los navales y los debieron dejar pasar, es su esposa, presentes sus hijos, uno de ocho años y una beba de un año. Travis enfrenta un juicio por fraude en el que se observa la mano el alcalde Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— y la de su secretario particular, Sergio Cortés. Travis es el mismo al que Theurel agravió con un trato soez, insultos de todo tipo, provocación a la violencia, y todo por negarse a pagarle obras de remodelación en el palenque de la Expo Feria y desazolve de canales de agua pluviales. Travis es quien sufre el asedio, amenazas, hostigamiento desde que el audio en que se escuchan las leperadas de Marcos Theurel subió a internet y quedó en evidencia su prepotencia y trato soez, la bipolaridad a la vista de todos. Haya sido o no embarcado el Mando Único Policial, el caso está ya en manos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos… Temeraria y retadora, la agente tercera del Ministerio Público de Coatzacoalcos, Karla María León Perdomo, dice que ella se enfrenta a la justicia federal pero que ni por accidente devuelve el predio donde se construye el hotel Holiday Inn. Según la sentencia emitida por el Tribunal Colegiado del Décimo Circuito, la revisión de amparo concedida a los propietarios del terreno, Joaquín González Meléndez y Enrique Orta Romero, señala que el predio debe volver a éstos y que se reinicie el juicio de amparo que el juez 14 federal, Pedro Rodríguez Díaz, indebidamente había desechado. Venció el plazo, el viernes 26, para que la agente del MP, Karla María León Perdomo, explicara las razones de por qué no había dado cumplimiento a la sentencia. Si persiste, se le acusará de desacato y con toda seguridad se ordenará su encarcelamiento, sin derecho a fianza. Cuánto afán de proteger el despojo de la hotelera, herencia del ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán... INFORME ROJO
El suegro del gober: embargo al imperio* Tony Macías perdió juicio laboral por más de 2 millones * Maniobras en la Junta de Conciliación para solaparlo * Cuentas y acciones de Petromaya y Parque Tecnológico Puerto México, en el aire * El Z-40 y el Cisne de Tuxpan * Quiénes mandan en la Comunidad de Dios * El jefe de prensa que se robó el presupuesto. 22 de julio de 2013 Por gusto, por vocación o por religión, Tony Macías es un personaje tormentoso, de naturaleza pendenciera y codicia grande, que mantiene un obsesivo, permanente y enconado conflicto con la ley. Va de juzgado en juzgado, de MP en MP, unas veces en demanda de millones de origen turbio y en otras sujeto a la acción de la justicia, culpable hasta que se demuestre lo contrario, pero siempre burlando el marco legal, que es lo que mejor sabe hacer. Su último traspié es un juicio laboral que lo tiene al borde de un ataque de nervios, condenado a pagar más de 2 millones de pesos, y a centímetros de ver congeladas sus cuentas bancarias y embargados sus bienes, entre ellos los activos de Petromaya, S.A. de C.V. y las acciones de la sociedad mercantil Parque Tecnológico Puerto México. Vencido en los tribunales, Jesús Antonio Macías Yazegey, el suegro incómodo del gobernador de Veracruz, Javier Duarte, paga también el precio de su soberbia y el menosprecio hacia los demás, sin cruzarle por la mente que una empleada suya le daría una inolvidable lección. Elizabeth Adriana Trinidad Quevedo se llama. Inició como asistente el 1 de junio de 2001 y trabajó con él en Petromaya, hasta el 9 de septiembre de 2009, ocho años en que le sirvió más allá incluso de lo que obliga el marco laboral, sin la remuneración debida. Petromaya es la empresa que le sirve a Tony Macías para enmascarar negocios. Su giro es el suministro de equipo de seguridad industrial. Fue pasada por la fe del notario Yohan Hillman Chapoy. Su registro patronal ante el IMSS es el número F3 32411 10 3. Adriana Trinidad era por demás eficiente. Tony Macías, gerente general de Petromaya, puso en sus manos el manejo de la correspondencia, la agenda de los expedientes personales y de trabajo, y las llamadas telefónicas. Percibía en ese entonces 250 pesos diarios. En 2005 pasó a ser recepcionista. Atendía a los visitantes, recibía facturas, expedía contrarrecibos, concentraba la correspondencia y la turnaba a las diversas áreas de la empresa, y trasladaba las llamadas al personal según fuera el caso. Su salario aumentó a 450 pesos diarios. Algo, sin embargo, falló. Elizabeth Adriana Trinidad tenía un horario de 9 de la mañana a 3 de la tarde y de 5 PM a 10 de la noche. Trabajaba once horas de lunes a sábado y nunca se le pagó tiempo extra, por lo menos tres horas diarias, durante ocho años. Muy de mañana, el 9 de septiembre de 2009, cuando apenas llegaba a la sede de Petromaya, Adriana Trinidad recibió una noticia que la dejó helada: Tony Macías la despidió. Tres semanas después, el 1 de octubre, Adriana Trinidad Quevedo demandó a Petromaya por la vía laboral, de acuerdo con el expediente 1149/X/2009, ante la Junta Número 10 de Conciliación y Arbitraje. El 14 de diciembre se realizó la primera audiencia de conciliación, demanda y excepciones, ofrecimiento y admisión de pruebas. Sólo se presentó el abogado de la demandante. Ni Tony Macías ni el representante de Petromaya acudieron. Esa omisión sirvió para que a Tony Macías se le enderezara la demanda “por sí y como gerente de Petromaya y como propietario de la fuente de trabajo”. Estaba adentro. Así sería la tónica en lo sucesivo. Adriana Trinidad aportó pruebas y reclamos en la audiencia del 3 de febrero de 2010, y Tony Macías ausente, sin que su abogado, Pedro William Tiburcio Zaamario, hablara por él. En consecuencia, cuanto decía la demanda, “se le tuvo por contestada en sentido afirmativo”, refiere el expediente. Meses después, el 8 de octubre de 2010, la Junta de Conciliación emitió el laudo que condena a Petromaya y Tony Macías a pagar indemnización constitucional de tres meses; salarios caídos desde el inicio del litigio y hasta que la empresa o el suegro incómodo salden el adeudo; prima de antigüedad; vacaciones; prima vacacional; aguinaldo, y deja a salvo los derechos para que Adriana Trinidad requiera reparto de utilidades una vez que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público revele el balance de la empresa de Tony Macías. Punto clave en el laudo, es el que se refiere a las horas extras no pagadas a lo largo de ocho años de servicio, a razón de un millón 83 mil 375 pesos, lo que elevó el monto la demanda a un millón 878 mil 125.40 pesos hasta el 29 de abril de 2013, cuando se realizó la diligencia de pago y embargo. De entonces a la fecha, la cifra sigue creciendo. Ese día se apersonó en el domicilio de Petromaya, la actuaria Raquel García Ordaz. La acompañaban Adriana Trinidad Quevedo y su abogado Guillermo Arrés Navarrete. La diligencia se celebraba en la avenida Abasolo 1107, colonia María de la Piedad. Se requirió el pago y sólo hallaron evasivas. Atendía el caso el abogado Gustavo Sánchez Guerrero, ex apoderado de INVIVIENDA, con quien Tony Macías concretó en 2005, en el despegue del sexenio de la fidelidad, el despojo legalizado de 70 hectáreas de terreno en la reserva territorial de Coatzacoalcos para su proyecto Parque Tecnológico Puerto México, un lucrativo negocio de compraventa de predios, pero que de tecnología no tiene nada, y que no se sabe si el verdadero dueño es Fidel Herrera, Tony Macías o el empresario Pancho Colorado, preso en Estados Unidos por lavado de dinero de Los Zetas. Lo exhortaba la actuaria a realizar el pago de un millón 878 mil 125.40 pesos o a señalar bienes para garantizar el cumplimiento del laudo. Sánchez Guerrero aducía que ese no era el domicilio de Petromaya sino un despacho jurídico y que así se hiciera constar en el acta. Adriana Trinidad y su abogado refirieron que el abogadazo Sánchez Guerrero, cuando interpuso el amparo 168-2012, el 19 de enero de 2012, había señalado como domicilio de Petromaya la avenida Abasolo 1107, misma que ahora negaba. También le recordaron que el 24 de abril, interpuso un recurso de revisión y volvió a citar el mismo domicilio de Petromaya. Así quedó asentado en el acta. Quienes observaban la escena, pudieron ver un diálogo en corto entre Sánchez Guerrero y la actuaria Raquel García. Ante la negativa a pagar, el abogado de la demandante señaló que debía embargarse las cuentas 0156576788 de Bancomer, número de servicio F-401220-9; cheques, efectivo, bienes muebles e inmuebles pertenecientes a Parque Tecnológico Puerto México, del que Tony Macías es accionista mayoritario, así como el lote 1, manzana 3, polígono 1, del mismo parque. Sin embargo, tras el diálogo en corto con el abogadazo Sánchez Guerrero, la actuaria Raquel García dio marcha atrás y dijo que no podía realizarse el embargo porque no se señalaba el nombre del beneficiario de la cuenta bancaria y que el bien inmueble Parque Tecnológico Puerto México es una empresa distinta. Omitió decir que las acciones del PTPM están a nombre de Tony Macías y que son embargables para garantizar el pago. Raquel García dio por concluida la diligencia y remitió el caso al “presidente ejecutor” de la Junta de Conciliación, Fernando Domínguez Díaz, quien por cierto, se refiere a Macías Yazegey como “jefe” y quien el 29 de mayo se dijo sin facultades para determinar bienes a embargar de Petromaya y Parque Tecnológico Puerto México Evidente la maniobra para encubrir a Tony Macías, el titular de Conciliación citó a las partes el 10 de julio pasado. Ahí, como si fuera abogado de la parte demandada, conminó a Adriana Trinidad a escuchar un ofrecimiento de Tony Macías. Llevaba la oferta el otro abogadazo, Pedro Williams Tiburcio Zaamario, quien dijo que sólo podían otorgar 450 mil pesos, y que era mejor que los tomaran o no verían nada. Le respondió Adriana Trinidad que el laudo estaba emitido; que no había qué negociar; que hasta el día de la diligencia de embargo —29 de abril— sumaba un millón 878 mil 125.40 pesos, más los que se acumule, y que Tony Macías tenía que pagar. Tiburcio se despidió con un “cuídese”. ¿También se juega a las amenazas prósperas? Displicente en un principio, histérico después, Tony Macías fue presa de la soberbia que llevó a desestimar el juicio laboral, abandonarlo y finalmente escamotear el pago de más de 2 millones de pesos con la complicidad de la Junta de Conciliación y Arbitraje. Ha de suponer que así podrá sustraerse a la acción de la justicia. ¿Y la instancia federal? Quiéralo o no, su imperio será embargado. Ya se verá. Archivo muerto Inevitablemente cáustico, corrosivo, es el caso Z-40 para el alcalde de Tuxpan, Alberto Silva Ramos. Dicen los insiders que su hermano Francisco “El Negro” Silva era el abogado de Francisco Colorado Cessa, Pancho Colorado, sentenciado éste a 20 años de prisión en Estados Unidos por lavar dinero de Los Zetas, y que además era apoderado legal de ADT Petroservicios, la blanqueadora de dinero de esa organización. Otro indicio del nexo Silva-Zetas es citado en un escrito enviado al Presidente Enrique Peña Nieto en los últimos días de 2012. En él aparece el nombre de Alejandro Sánchez Rosales, quien era gerente de construcción de ADT Petroservicios y director de Obras del Cisne Silva Ramos durante los primeros días en el ayuntamiento de Tuxpan. O sea, dos cercanos al alcalde Silva embarrados con los malosos, y él, Silva Ramos, cercanísimo a Fidel Herrera, de quien fue auxiliar en el Senado, y ahora delfín del gobernador Javier Duarte, en la trama de Los Zetas. Y así, con la sombra del narco, apunta el Cisne Silva para secretario de Gobierno. ¿Qué pensará Peña Nieto de semejante osadía? Él combatiendo a Los Zetas y en Veracruz revitalizando a quienes estuvieron cerca de los barones de la droga. ¿Y qué dirá la DEA?… Muy familiar es la Comunidad de Dios. Tanto que en su solicitud de registro ante la Secretaría de Gobernación aparecen como integrantes del “Comité ejecutivo Nacional” el pastor Claudio Martínez Morales, recientemente asesinado, con carácter de presidente; su esposa Luz Margarita Enríquez Aguilar, secretaria, y su hermano Jorge Luis Martínez Morales, tesorero. Otros dos asociados son Candelario Fuentes Díaz de León y María Magdalena Rivera Meraz, aunque ellos sin cargo directivo. En el documento figuran sólo dos ministros de culto: Claudio Martínez Morales y su viuda, Luz Margarita Enríquez Aguilar. La solicitud de registro fue publicada en el Diario Oficial de la Federación, el 15 de junio de 2009. O sea que ante la ausencia de Claudio Martínez, brutalmente asesinado el 17 de junio, la única que podía encargarse del culto es la pastora Lucy. Nada al azar; todo bien medido… ¿Quién es ese publirrelacionista, improvisado en lides políticas, que se apuñaló el presupuesto de campaña destinado a la prensa? Sus muy cercanos dicen que mientras su candidato recibía metralla en letras de molde, él engrosaba su cuenta bancaria, se daba gran vida y lo que le sobró se lo empinó de antro en antro y de cantina en cantina. Corrió con suerte pues su candidato ganó la elección y con ello se libró de tener que sofocar fuegos poselectorales sin un centavo en la bolsa… INFORME ROJO
El Z-40 y Fidel* La información que atesora Miguel Ángel Treviño * El juicio de Austin * Pancho Colorado, ADT, y la reserva territorial de Coatza * El santuario de Los Zetas * Quiere nombres Duarte de funcionarios mapaches * Marcelo, Víctor Rodríguez, Rafael Grajales… * Jorge Piana, el cuñado incómodo * Acapara obra pública. Literalmente, el Z-40 vale más vivo que muerto, activos sus recuerdos, la bitácora de su vida criminal, el negocio de la droga, la extorsión, el secuestro, sus ligas hacia el poder, sus pactos con gobernantes y caciques, quienes lo dejaron crecer hasta que la justicia finalmente lo alcanzó. Su suerte está en manos del gobierno federal. Aprehendido la madrugada del lunes 15, Miguel Ángel Treviño Morales era el número uno de la organización criminal Los Zetas, sanguinario y sádico, a quien se le atribuye la muerte de 265 inmigrantes en San Fernando, Tamaulipas, en 2011, hombres mutilados o quemados en vida. Cayó en un camino rural de Nuevo Laredo, la tierra que lo vio nacer. A eso de las 3 de la mañana, lo interceptó un helicóptero de la Marina Armada de México, tras una pesquisa de varios meses, sin un disparo, cuando viajaba en una camioneta pick up. Lo acompañaban dos sujetos, uno su escolta y el otro su contador. Le hallaron 2 millones de dólares, ocho armas de alto poder y 500 cartuchos útiles. Enfrenta siete órdenes de aprehensión y 12 averiguaciones previas por delincuencia organizada, delitos contra la salud, tortura, lavado de dinero y posesión de armas de fuego de uso exclusivo de las fuerzas armadas. Es, pues, un pájaro de cuenta. Aliado primero, rival después de Heriberto Lazcano Lazcano, alias “El Lazca”, con quien en los últimos tiempos compartió el liderazgo, el Z-40 venía enfrentando la fragmentación de Los Zetas, derivado en gran medida de las traiciones internas que dieron pie a embestidas de la Naval, detenciones y muerte de varios capos y sicarios mayores. Sus biógrafos sostienen que Treviño Morales era el delator, el que ponía a los jefes, el que se entendía con mandos de la Marina hasta que su suerte cambió. Le tocó ver y participar en la escisión del CDG, a raíz de la aprehensión y extradición de Osiel Cárdenas Guillén a Estados Unidos, convertidos Los Zetas en un nuevo cártel y su expansión a otros estados, entre ellos uno clave: Veracruz. De sur a norte, Veracruz es único en las rutas del narcotráfico. Codiciado por todos, los barones de la droga ejecutando víctimas y siendo ejecutados, su territorio es un auténtico freeway, un paso libre para el transporte de la droga desde Centroamérica hasta las entidades del norte del país y Estados Unidos. Cuando el gobierno federal emprendió la cacería contra el Cártel del Golfo y Los Zetas en Tamaulipas, Veracruz se erigió en el santuario de los grupos del crimen organizado, cobijados por la familia política, por el aparato de justicia, por los cuerpos de seguridad. Su despegue inicia en la campaña a la gubernatura de Veracruz, en 2004. Acusaba entonces el candidato del Partido Acción Nacional, Miguel Ángel Yunes Linares, la existencia de dinero del narcotráfico, financiamiento puro para el priísta Fidel Herrera Beltrán. A su vez, Yunes Linares era señalado de haber tolerado y encubierto, cuando era el vicegobernador del chirinato, las actividades de Albino Quintero Meraz, narco que habitaba en la zona Veracruz-Boca de Río, luego aprehendido y extraditado a Estados Unidos. Nunca se pudo sacudir Fidel Herrera la sombra del crimen organizado. Tildado de Z-1 en redes sociales, aunque ese alias era del primer líder de Los Zetas, Arturo Guzmán Decena, asesinado en un enfrentamiento, en 2002, el ex gobernador quiso ocultar la narcorrealidad de Veracruz a golpe de mordaza en la prensa y con disimulo institucional. Se ufanaba de decir que en Veracruz había marometas pero no zetas. Y a su secretario de gobierno, Gobierno, Reynaldo Escobar Pérez, que las únicas zetas que conocía eran la del abecedario. Pasivo, cómplice, Fidel Herrera dejó tácitamente en manos de Los Zetas el territorio veracruzano. Policías estatales y municipales, ministerios públicos, una legión de servidores se coludían con el crimen organizado, pasaban información, diluían las denuncias y hasta le entregaban el control de los penales desde donde los malosos seguían controlando las plazas. Eran los días en que la autoridad callaba ante el secuestro de migrantes centroamericanos para ser convertidos en sicarios y si no, asesinados a mansalva. De ahí los múltiples cementerios clandestinos, las narcofosas del escándalo. No hay mucho con qué ligar a Fidel Herrera con El Lazca, pero sí con Miguel Ángel Treviño, el Z-40. Aparece el hilo conductor en el juicio que enfrentó José Treviño Morales, su hermano, en Austin, Texas, acusado por el FBI de lavar dinero del narcotráfico mediante la compra de caballos y carreras arregladas, los millones en juego. José Treviño paró en la cárcel. Pronto se enfiló la investigación hacia un empresario fidelista, propietario de algunos “cuarto de milla”, Francisco Colorado Cessa, dueño de ADT Petroservicios, con quien el ex gobernador de Veracruz se dejaba fotografiar en célebres cabalgatas y de quien supuestamente recibió algunos equinos como obsequio. ¿A cambio de qué? ADT Petroservicios, según el testigo José Enrique Rejón Aguilar, el Z-7, un ex zeta, era la empresa usada para adquirir caballos para los hermanos Treviño Morales. ADT hacía la operación “legal” y luego lo pagado le era entregado en dólares a Pancho Colorado. Rejón Aguilar detalló que El Lazca, el otro líder de Los Zetas, invirtió sus ganancias del narcotráfico en ADT Petroservicios, una lavadora de dinero, según la justicia norteamericana, cuyos bienes serían congelados y boletinada para que nadie realizara operaciones con ella. Pancho Colorado fue enjuiciado y finalmente, el 9 de mayo, sentenciado a 20 años de prisión. Ha podido aletear, tratar de salvar sus bienes en México. Uno de ellos es el predio de casi 7 hectáreas en la reserva territorial de Coatzacoalcos, adquirido cuando su amigo Fidel Herrera era gobernador de Veracruz y Javier Duarte, secretario de Finanzas. Burda y descuidada, la maniobra es resumida en una carta remitida al Presidente Enrique Peña Nieto, en la cual se señala que el predio fue adquirido en 10 millones de pesos, vía el fideicomiso F-50101-3 de Bancomer, a precio de regalo, doce veces más barato que su valor catastral. En la maniobra aparece Jesús Antonio Macías Yazegey, suegro del gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, en una sospechosa operación de “transmisión de propiedad en ejecución de fideicomiso”, el 19 de diciembre de 2012, en pleno juicio de Austin, para evitar que fuera congelado el predio por decisión del tribunal federal norteamericano donde se ventila el caso de lavado de dinero a favor de Los Zetas, según refiere el documento hecho llegar a Peña Nieto. ¿Por qué la premura por salvar el predio? ¿Es de Pancho Colorado o es de Fidel? Hay otro punto en que Fidel Herrera vuelve a ser ligado con el narcotráfico en el juicio de Austin. Lo menciona José Carlos Hinojosa, ex contador del Cártel del Golfo, quien reveló que la campaña fidelista, en 2004, el entonces candidato del PRI recibió 12 millones de dólares a cambio que una vez en la gubernatura Fidel dejara operar libremente a esa organización. Del juicio de Austin surgió la hipótesis legal de que Fidel Herrera fue un narcogobernador. Sus ligas con Pancho Colorado iban más allá que la relación gobierno-constructor. Lo pillaron con información documentada y fueron ventilados los contratos que dio a ADT para realizar obra pública en Veracruz, actualizado el hallazgo por la periodista Carmen Aristegui, en su espacio noticioso de Multivisión. Con Fidel Herrera, Veracruz se convirtió en el santuario de Los Zetas, jefaturados por El Lazca y por Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40. Proliferaron las ligas entre la policía y el crimen organizado, a su disposición el aparato de justicia, acallada la prensa, sometida a un código de silencio por el entonces gobernador. Muerto, Heriberto Lazcano dejó de ser valioso para efectos de información que permita desarticular a Los Zetas. Vivo, el Z-40 es la clave para entender el crecimiento de esa organización criminal, sus ligas con el poder, el acertijo de la impunidad y el afán de hacerse sentir a través de una espiral de violencia. Aprehendido, Treviño Morales puede explicar cómo Veracruz se convirtió en el santuario de Los Zetas en los tiempos de Fidel. Claro, si es que le da tiempo de hablar. Archivo muerto Quiere nombres el gobernador Javier Duarte. Niega que funcionarios suyos operaran para el PRI, compraran el voto, se robaran la elección. Y lo reclama, airado, como si no los hubiera. Van tres, de la Secretaría de Desarrollo Soclal: Marcelo Montiel Montiel, titular; Víctor Rodríguez Gallegos, jefe de la Unidad Administrativa, y Rafael Grajales Sansores, director de Políticas y Programas. Aquellos dos asignados a Coatzacoalcos, pujando para mantener el cacicazgo, ahora con Joaquín Caballero Rosiñol en la alcaldía, y Rafael Grajales en Cosoleacaque, con su inseparable Gladys Merlín Castro, diputada local y jefa de la plaza, como pregona su hijo Emigdio en Facebook y en Twitter. Quiere el gordobés nombres de sus funcionarios en campaña. Los hay y de sobra, secretarios, subsecretarios, directores y coordinadores, incluso videos, fotografías, decenas de testimonios, reuniones en hoteles de lujo con la estructura electoral de cada distrito, los mapaches electorales en plena faena… Cauto y discreto, Jorge Piana Benavides no hace ruido pero sí cosecha millones en obra pública. Su empresa, FC Márquez Construcciones, dispuso en 2012 de contratos que le otorgó la Secretaría de Comunicaciones de Veracruz en el municipio de Soteapan (Ocozotepec y Buenavista-La Magdalena) que le redituaron casi 7 millones de pesos. Otros 15 millones 441 mil 264.11 pesos se los dio Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— por el circuito vial en la colonia Francisco Villa Sur, en Coatzacoalcos. Y todo porque don Jorge Piana es el “cuñado incómodo”, un ingeniero egresado del Politécnico Nacional, que en sus días de ascenso fue el todopoderoso de las obras públicas en el municipio de Acayucan, durante el primer reinado de Fabiola Vázquez Saut, a quien cada que podía le soltaba un coscorrón para que se pusiera las pilas, porque para eso era la familiaridad. Piana Benavides, el “cuñado incómodo”, es el mismo que agredió a tres reporteros, el 9 de agosto de 2006, intentó echarles encima a los guaruras del aún cacique Cirilo Vázquez Lagunes, muerto de plomonía semanas después, y que enfrentó una denuncia por intento de robo de una cámara fotográfica, según refiere la espléndida crónica del colega Fabián Santiago Antonio, uno de los agraviados. Hoy, con perfil bajo, sin alardes, simplemente cosecha contratos. ¿Quién será la madrina mágica?… INFORME ROJO
El PRI, como siempre, con el voto comprado* Holiday Inn perdió amparo * Tendrá que devolver el terreno * Grupo Posadas, el verdadero dueño * A la magistrada no le tembló la mano * Los pobres, convertidos en un ejército de mercenarios * La violencia inducida * Los 92 morelenses a quienes quisieron obligar a desatar la anarquía * El PRI no ganó por tener más votos; ganó por tener más votos sucios. Con el voto del cemento y la despensa, mercenario un sector del electorado —los del voto duro y los del voto verde—, y cómplice y apática la mayoría, el PRI se robó de nueva cuenta la elección en Veracruz. Sucios de origen, los votos del PRI llegaron desde los millones de marginados y empobrecidos, los de las colonias en desgracia y los de las zonas rurales, previa entrega de migajas con las que le sacian el hambre hoy aunque mañana no tengan qué comer, o la entrega de materiales de construcción, la pensión para los adultos mayores, la condonación de gastos médicos del Seguro Popular o del recibo de agua. Todo se llevó el PRI. Ganó 27 de 30 diputaciones de mayoría y alrededor de 90 de las 212 alcaldías, las de mayor presupuesto, salvo Córdoba y Boca del Río, pero arrasando en Xalapa, Veracruz y Coatzacoalcos, las joyas de la corona, no porque tuviera mejores candidatos, mucho menos por generar progreso y desarrollo, sino por el voto comprado a través de la dádiva y la manipulación de los programas sociales, federales y estatales. No es la de Veracruz una elección que se pueda medir por el número de los votos que obtuvo el PRI para imponerse, sino por la calidad de los votos. No son los miles de boletas marcadas a favor de los candidatos priístas, sino cuántos de esos miles los habían obtenido comprándoles la dignidad a su ejército de pobres y olvidados. En contrasentido, la oposición pugnaba por sacar a los electores a votar, generar confianza en sus proyectos u ofrecer alcaldías eficientes y honestas, que a la postre no pasó de ser un juego de ilusiones porque para mover a los votantes hay que disponer, como lo hace el PRI, de la despensa y el saco de cemento con cargo al erario público, a los programas sociales que le roba al gobierno federal o recursos que se roba del erario público. Ladrones de elecciones, como son los priístas, fueron pillados en la faena de planear cómo y con quiénes disponer de los padrones de adultos mayores, “oro molido” como los categorizara el ex secretario de Finanzas del gobierno de Veracruz, Salvador Manzur Díaz, en aquel célebre video que predispuso al PAN y al PRD contra el Pacto por México pues mientras sus dirigentes le avalaban las reformas estructurales al Presidente Enrique Peña Nieto, los gobernadores y sus pandillas fraguaban cómo arrebatar congresos y alcaldías. Ladrones de elecciones, como son los priístas, fueron sorprendidos en la conjura para usar el abasto de leche a bajo precio, en el manejo de los abarrotes de Diconsa para armar las despensas del fraude, que hoy se entregan, horas después se consumen y al día siguiente el hambre sigue igual, y así por los próximos tres o cuatro años, cuando ocurra una nueva elección. Ladrones de elecciones, como son los priístas, fueron sorprendidos con cargamentos de cemento del programa Piso Firme, en Coatzacoalcos, suministrado por María Gudelia López Aguilar, la proveedora del fraude, la que abastece con cargo a un programa federal, pero en atención al requerimiento de Víctor Rodríguez Gallegos, jefe de la Unidad Administrativa de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de Veracruz, y de su titular, Marcelo Montiel Montiel, los mariscales de campo, los burladores de la voluntad democrática de la sociedad. Ladrones de elecciones, los hermanos Tronco —Renato y Miguel Ángel— usaron la obra pública, la entrega de verdura y carne a bajo precio, literalmente en una operación de compraventa de conciencias y dignidades, verduleros electorales, para vender su proyecto entre el voto verde de Las Choapas, y ni aún así pudieron arrasar en la jornada electoral municipal. Al final debieron embarazar urnas, alterar la información del PREP, valerse de la complicidad de la presidenta del consejo electoral municipal para frenar el conteo de votos, llevar centroamericanos indocumentados a votar y hasta fraguar la quema de boletas para borrar la evidencia, con tal de retener la alcaldía. Vaya el descaro de este par de rufianes. Así ocurrió en todo Veracruz, a merced de un operativo antidemocrático y delictivo, los mapaches en lo suyo, sin mano que los frenara, con un Peña Nieto simulador que apretaba a los gobernadores de palabra mientras dejaba correr la mecánica del fraude, en alta operando Manzur y los ladrones de elecciones, robándose los programas sociales para condicionar el voto de los pobres para el PRI. Sumido en la tensión, Veracruz vivió desde antes del 7 de julio, día de la jornada electoral, un clima de violencia generada artificialmente, inducida, orquestada para inhibir la participación de la sociedad, en cuyo clímax el saldo fue rojo: muertos, lesionados, encarcelados, sedes electorales tomadas, autos quemados y acusaciones cruzadas. Panistas de Tlalixcoyan fueron aprehendidos bajo cargos de acopio de armas; un perredista murió en la sierra de Soteapan, al enfrentarse militantes del PRD, AVE y PRI; otro muerto ingresó a la estadística macabra en Coxquihui; varios autos fueron incendiados en Tierra Blanca. Loro a sueldo, el líder del PRI estatal, Erick Lagos Hernández, acusaba al panismo de ser el gestor de la violencia, mientras él, con toda displicencia había impuesto candidatos repudiados, criminales y corruptos, compradores de votos, como su compadre Juan Cruz Elvira en Santiago Tuxtla, en una espiral de ataques, agravios y falsa moral. Concluida la jornada electoral, el PRI se llevó los votos sucios, por los que pagó al ejército de mercenarios pobres, que en cada elección se ofrecen, operan, promueven candidatos priístas a cambio de las migajas que les matan el hambre. Es nauseabunda la ética del PRI. Hoy se sabe que volvieron a vieja práctica de traer priístas de otros estados para alterar el rumbo de la elección veracruzana. 92 de ellos, procedentes de Morelos, fueron conminados a generar actos vandálicos en las casillas. Al negarse, se les mantuvo sin alimento y luego abandonados en plena sierra, en el norte de Veracruz, en el municipio de Álamo. La paga sería de mil 500 pesos. Valiente miseria del PRI por fabricar la violencia y después culpar a la oposición de sus fechorías. Quienes han incurrido en el análisis simplista de decir que el PRI ganó porque tuvo más votos, caen en una falacia. Los votos del PRI proceden de un delito. Son votos comprados con una despensa, con los beneficios del programa Oportunidades, del dinero de los adultos mayores, del Seguro Popular, del abasto de leche a bajo precio, con el cemento y la varilla. Son votos sucios. Veracruz, en esta elección, no se mide por lo cuantitativo sino por lo cualitativo. El PRI gana la elección con más votos, pero su procedencia es ilícita y eso la hace una contienda inequitativa y antidemocrática. Pudo Javier Duarte, un gobernador que es una vergüenza para los veracruzanos, llevarse la mayoría y afianzar el control del Congreso estatal, pero lo hizo con un fraude mayúsculo, incluida la violencia, la guerra sucia, la descalificación a sus adversarios y la negación de cuanto Enrique Peña Nieto había ofrecido para salvar su maltrecho Pacto por México. Pudo la pandilla mafiosa suplantar a la voluntad democrática, comprarle el voto al ejército de mercenarios que habitan en las zonas olvidadas, a los pobres que canjean su dignidad por una despensa. Se sirvió Duarte y su manager Fidel Herrera Beltrán, también de la apatía de los que dejaron de creer en las elecciones y se volvieron refractarios a la democracia, los abstencionistas que prefieren al PRI como un depredador de Veracruz, los que ven con gusto el endeudamiento de 60 mil millones de pesos, la bursatilización que sirvió para enriquecer a unos cuantos, la pobreza cada vez mayor, la salud en su peor nivel, el analfabetismo en todo su esplendor y la corrupción en cada poro de la piel del gobierno, el Congreso, el Poder Judicial y las alcaldías. Ladrones de elecciones, misión cumplida. Archivo muerto Holiday Inn tiene un problema mayor: perdió un juicio de amparo, y el terreno en que se construye el hotel, sobre el malecón de Coatzacoalcos, debe volver a sus legítimos propietarios. El Tribunal Colegiado del Décimo Circuito determinó que el Juzgado 14 de Distrito, a cargo de Pedro Antonio Rodríguez Díaz, dé entrada al juicio de amparo, con lo que se le debe restituir el predio a su legítimo propietario, Joaquín González Menéndez; que se deje insubsistente que éste haya incurrido en despojo, y que el caso vuelva a las condiciones en que se encontraba antes de que la agencia Tercera del Ministerio Público de Coatzacoalcos le diera posesión a Hotelera Duport, sobre un terreno que indebidamente le vendió el gobierno de Veracruz, y concretamente Fidel Herrera Beltrán, a precio de regalo —2 millones de pesos— y a sabiendas que no corresponde a la reserva territorial. Elaborada por la magistrada María Isabel Rodríguez Gallegos, quien fue la ponente, la sentencia fue aprobada por unanimidad, junto al presidente del Tribunal, Manuel Juárez Molina, y a Miguel Ángel Alor Patraca, quienes consideraron que el juez federal Pedro Rodríguez Díaz violó los derechos de González Meléndez al determinar el no ejercicio de la acción penal contra el MP que le dio posesión a Hotelera Duport del predio en que se construye a los tumbos, un día si y otro no, el hotel Holiday Inn. El amparo en revisión es el 350/2012 y la investigación ministerial, que resultó a todas luces arbitraria, es la COAT3/684/2010. Basada en evidencias de una mala actuación del MP y del juez Pedro Rodríguez, la magistrada María Isabel Rodríguez sustentó su ponencia que echó por tierra el atraco del grupo hotelero en complicidad con las autoridades ministeriales. Ahora el MP se niega a cumplir con la sentencia, bajo el argumento de que quien debe devolver el terreno es Hotelera Duport. Falso. Quien le dio la posesión a los dueños de Holiday Inn fue el MP, como consta en el expediente del caso. Obvio que el MP de Coatzacoalcos incurre en desacato y que lo más seguro es que el Tribunal Colegiado ordene la aprehensión del MP por violar una disposición federal. El caso es apenas la punta del iceberg de un hilo de la madeja de corrupción. Por una parte, Hotelera Duport es sólo la máscara de Grupo Posadas, que viene desarrollando proyectos hoteleros por todo el país, y por otra, la sentencia valida indirectamente la escritura de la sucesión Bringas, lo que dejaría al gobierno de Veracruz disponiendo ilegalmente de millones de metros cuadrados de terreno que no son suyos, entre ellos el Parque Tecnológico Puerto México. Por lo pronto, a Joaquín González le deben devolver su predio de dos hectáreas, incluyendo lo ya construido en él, o pagárselo a precio real. Menudo lío pues… INFORME ROJO
Marcelo: infiltrar y fracturar a la iglesia evangélica* Seis pastores se volvieron joaquinistas * Material de construcción a cambio de votos * Los ministros rechazaron la treta * Millán y Víctor Rodríguez, los operadores del trabajo sucio * Gersaín: violó tiempos de campaña * Deficiente capacitación de funcionarios de casilla * La brigada amarilla de Gonzalo. Nada piadoso, extremadamente voraz, Marcelo Montiel Montiel tocó las puertas de los templos, no para redimir su alma negra sino para infiltrar a la comunidad evangélica, romper su estructura monolítica y, a cambio de unas despensas y otros ladrillos, orientar su votación hacia el PRI. Unas veces él, otras veces sus operadores, tentó a los pastores cristianos y les prometió algo que no es suyo: el cielo y las estrellas. Marcelo fue escuchado. Cómo no abrirle el oído al emisario de duartismo, al secretario de Desarrollo Social, amado verbo entre los políticos que lo mismo deshace entuertos que los crea, los dimensiona, los negocia, lucra con ellos, bloquea a sus adversarios, infiltra a la oposición, compra candidatos, simula pactos, traiciona acuerdos, asesta puñaladas traperas, roba elecciones y se adueña de alcaldías. Marcelo Chambasucia sabía de la estructura monolítica de las iglesias cristianas, de su poder e influencia y del poder de sus pastores sobre sus feligreses, su capacidad para convencer. Sabía también del papel que jugarían en la elección municipal y distrital en Coatzacoalcos, del voto de por lo menos 15 mil integrantes a favor o en contra del PRI. Potencialmente, los cristianos pueden decidir o cambiar el rumbo de una elección. En 2004, Iván Hillman Chapoy se acercó a los evangélicos, pactó con ellos, les ofreció todo, se sirvió de sus votos para ser alcalde de Coatzacoalcos, pero faltó a su palabra. Tiempo después, en 2009, cuando pretendió ser diputado federal, se lamentaría de su corta visión para tratar a un sector del electorado que cuando compromete su palabra, cumple. Iván El Terrible fue aniquilado en la elección. Católico de opereta, no es extraño ver a Marcelo Montiel en misa y en procesión, hincado al recibir la comunión, aunque sólo fuera para la foto, dadivoso con clérigos y patronos de la iglesia fundada por Jesús, y hasta anfitrión del obispo Rutilo Muñoz, responsable de la diócesis de Coatzacoalcos, a quien le prestó su fastuosa vivienda para que le allane el camino al cielo, previa redención. Verlo persignarse era lo de menos, mientras en sus días de alcalde campeaba la corrupción y brotaban los negocios al amparo del erario público, sobreprecio en obras, pago de trabajos extraordinarios y adicionales más allá de lo que permite la ley, embarrado en todo ello el hoy alcalde Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—; la desaparición de 200 millones de pesos provenientes del impuesto de traslación de dominio de las petroquímicas, incluida la cobranza que entregó sin licitación a Abogados y Asociados Internacionales, el despacho del suegro incómodo, Jesús Antonio Macías Yazegey, quien se embolsó 44 millones de pesos por un par de tramites que bien pudo realizar cualquier empleado de la tesorería municipal. Marcelo Montiel usa careta de piadoso. Al obispo de Coatzacoalcos, y por ende a los católicos, los tiene en la bolsa, pero el sector evangélico siempre le representó un reto pues entre los pastores cristianos y su acérrimo rival, Gonzalo Guízar Valladares, candidato del Partido Acción Nacional a la alcaldía, hay una identificación natural. Guízar es integrante de la iglesia Pentecostés, uno de sus hermanos es ministro y varios de sus allegados juegan un papel clave en esa relación. Aquejado por sus temores —refiere una versión aportada por pastores evangélicos a INFORME ROJO— Marcelo Montiel vio en las iglesias evangélicas una amenaza a su proyecto de entronización en la alcaldía, vía Joaquín Caballero Rosiñol, titular de Obras municipales y en la SEDESOL estatal. Y decidió fracturar al bloque cristiano. Infiltrar al cristianismo, fracturar a la Alianza Ministerial Evangélica Cristiana de Coatzacoalcos (AMECC), y de ser necesario tratar a los pastores como promotoras sociales y beneficiarios de programas de gobierno, fue una estrategia que Marcelo Montiel desarrolló y que sólo le funcionó en un mínimo porcentaje. Uno de sus operadores fue el ex director de Asuntos Religiosos Municipales, Antonio Millán Franyutti, una vez que éste fue destituido del cargo por el alcalde Marcos Theurel y dejado políticamente en la orfandad. El otro, Víctor Rodríguez Gallegos, ex secretario de Gobierno en la segunda alcaldía de Marcelo Montiel, y últimamente jefe de la Unidad Administrativa de SEDESOL, el señor de los dineros. Millán Franyutti fue el primero en entrar, según relato de los insiders, y echó mano de su relación con los pastores evangélicos hasta sutilmente ofrecerles ayuda, gestión ante instancias de gobierno para destrabar trámites y apoyo a largo plazo una vez que Joaquín Caballero llegara a la alcaldía de Coatzacoalcos. Millán y Rodríguez Gallegos pondrían la miel y las hojuelas: material de construcción, dinero, sillas; les patrocinaron torneos de futbol e instrumentos musicales para los coros de sus templos. Al final, sólo pudieron convencer a los pastores del pantano, los de la periferia. Cayeron en el garlito no más de diez ministros: Emma López, de Unión Familiar, quien maneja una estación de radio cristiana; Saúl Catana, de Manantial del Verbo, empleado de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS); José Dorantes, de Pescadores de Hombres; Eligio Castillo e hija, de Zudy Shadai, también con una estación de radio; Luis Fidel Mijangos, de Amistad Cristiana, y Benito Samitis, de Fe y Verdad. De acuerdo con los insiders, las fuentes internas, a Emma López le tocaron 40 mil pesos y apoyo para gestiones en el ayuntamiento; a Samitis lo plancharon con 10 mil blocks de concreto y un terreno cerca del penal Duport Ostión. Cada pastor se comprometía a aportar entre 100 y 200 votos de feligreses, quienes serían movidos en transporte que les proporcionará el PRI, el domingo 7, día de la elección. Para comprobar que las estructuras fueran reales, los operadores les solicitaron nombre, dirección y copia de la credencial de elector. Abundante la pesca, los pastores convertidos al marcelismo, comenzaron a recibir cemento, varilla, arena y blocks de concreto a fines de mayo, justo cuando estalló el escándalo por el tráiler cargado con 16 toneladas de cemento, supuestamente para el programa Piso Firme, en plena veda electoral. Quien suscribió los documentos de compra a la proveedora María Gudelia López Aguilar, con recursos de la SEDESOL federal, fue precisamente Víctor Rodríguez Gallegos, el operador número uno de Marcelo Montiel. Conformada por 200 iglesias, la AMECC es un ente religioso de sobrada influencia. Sus integrantes suman ya 50 mil ciudadanos, de los cuales por lo menos 15 mil están en edad de votar. Marcelo Montiel los vio como carne de cañón electoral. Intentó cooptar a sus pastores, mediatizarlos con recursos públicos encubiertos como ayuda social y finalmente hacerlos votar por Joaquín Caballero Rosiñol. “Creen que porque tienen al pastor en el bolsillo, también tienen a los integrantes de la iglesia”, dice uno de los insiders consultados. Un signo de rechazo a las tretas marcelistas, se dio el 21 de marzo. Emisarios de Marcelo Montiel contactaron con la AMECC y sugirieron que Joaquín Caballero fuera invitado a participar en la marcha que anualmente realizan los evangélicos sobre el malecón de Coatzacoalcos y a la que asistieron miles. Recibieron un “no” rotundo. Gonzalo Guízar, pese a ser cristiano, decidió no asistir para no politizar el evento. Usado con fines electorales, el operativo de cooptación religiosa no le reportó mucho a Marcelo Montiel. De las 200 iglesias cristianas sólo logró controlar a seis, unos 600 votos si acaso, en términos reales, de los 15 mil que representan los no católicos. Su intención, sin embargo, ahí queda. Infiltrar, mediatizar y de ser necesario, fracturar a la iglesia evangélica de Coatzacoalcos para que ese voto no sea para Gonzalo Guízar. Lo que es no tener escrúpulos. Archivo muerto Sin pudor, con descaro, Gersaín Hidalgo Cruz exigía, aún fuera de los tiempos electorales permitidos, el voto para el Partido Nueva Alianza, en cuya planilla figura como candidato a la primera regiduría de Coatzacoalcos. En reuniones semanales, los viernes, hacía correr el líder de los empleados municipales galones de alcohol, música, damas alegres, teiboleras y todo cuanto hubiera para el entretenimiento de sus agremiados. Luego, en asamblea y fuera de ella, les exigiría el voto para el PANAL, so pena de cancelarles turnos, congelarlos, negarles plazas. Deslizaba la amenaza en sus deplorables discursos, uno de los cuales quedó grabado en un valioso audio del que disponen los empleados. Todavía el viernes 5, en la sede sindical, cuando habían concluido los tiempos de campaña, Gersaín seguía presionando a los trabajadores y promoviendo su candidatura. Eso es coacción al voto y violación al Código Electoral. Es delito y es con lo que Gersaín Hidalgo va a tener que lidiar, sea o no sea regidor. Lo más seguro es que no… Abierta mapachería en el distrito de Coatzacoalcos. Bajo las órdenes del vocal de Capacitación, Jaime López López, un marcelista declarado, se realizó una deficiente y amañada selección de funcionarios de casilla. Falsearon la escolaridad de los ciudadanos para hacerlos pasar como sujetos de confianza. La capacitación es prácticamente nula, al grado de que los reportes internos del IEV revelan que supuestamente cada capacitador instruyó a 20 ciudadanos por día, una pantomima descarada, pues el tiempo normal para realizar esa labor es de 2 horas por cada ciudadano seleccionado para ser funcionario electoral. Para alcanzar ese récord, el día debía ser de 40 horas. Las deficiencias en el llenado de actas al iniciar la jornada electoral, las de incidentes y realizar el escrutinio y cómputo, se verán el 7 de julio y favorecerán al marcelismo… Con la bandera del voto útil, un sector del perredismo y del ex perredismo, la llamada brigada amarilla, se integró a la campaña del candidato panista a la alcaldía de Coatzacoalcos, Gonzalo Guízar Valladares. Caminaban en torno a Rosa María Vázquez, esposa de Gonzalo, y Jesús Hernández Tea, el candidato a síndico, Víctor Hugo Espinosa Hernández, Carlos Morales, Fernando Carrillo Vázquez, Roberto Ramos Alor, Beatriz Carrillo, José Juan Ríos, Jorge Carrillo y decenas de perredistas que optaron por el voto útil para enfrentar al PRI y, sobre todo, al marcelismo, operando en colonias de alta votación como Lomas de Barrillas, Olmeca, Tesoro, Paso a Desnivel, Guadalupana, Almendros, Divina Providencia, Héroe de Nacozari y San Silverio. Además, realizaron un amplio programa de capacitación electoral y la difusión de un díptico-volante a través de redes sociales. Esa brigada fue determinante en procesos anteriores, cuando el PRD arrasaba al PRI en elecciones por la diputación federal… INFORME ROJO
Mónica de HILLMAN tira línea contra Joaquín* Una historia de amores y rencores * Cuando Marcelo denunció al padre de la candidata del PRI *Voto cruzado: por Mónica y por Gonzalo * Terrorismo electoral * La agresión al candidato De la Torre * Periodistas y luchadores sociales, en la mira * Duarte se mofa de Peña Nieto. 2 de julio de 2013 Entre el marcelismo y los ivanistas hay amores hipócritas y odios soterrados, halagos huecos y afrentas hirientes, viejos rencores y una cruenta lucha por el poder, mitigados por la conveniencia ocasional y efímera de caminar en proyectos comunes, y finalmente llegar al punto de la traición. A Marcelo Montiel Montiel, los ivanistas han debido aguantarle todo: que los haya marginado de alcaldías, que los haya mantenido a raya y que les haya operado en contra, hilando derrotas y fracasos en elecciones cruciales. A Iván Hillman Chapoy, los marcelistas le soportaron su deportación política, enviados al exilio en el tiempo que fue alcalde, de 2005 a 2007, negado para ellos poner un pie en Coatzacoalcos, menos aún opacarle la imagen al enano de palacio, rehén de frustraciones y complejos insuperables y de su desastrosa administración, la peor de la historia del puerto. Son odios, pues, que han marcado la vida de dos corrientes políticas, cuyas repercusiones en la vida de Coatzacoalcos y el uso del poder se resume en conceptos de corrupción, enriquecimiento y cacicazgo. Hoy, por azares de la política, caminan juntos en una empresa imposible: convertir a Joaquín Caballero Rosiñol en alcalde y a Mónica Robles de HILLMAN en diputada local. Montiel, actual secretario de Desarrollo Social, suele ser perverso pero en momentos críticos es truculento. Así concibió atraer a sus acérrimos enemigos, el Clan de la Succión, los Robles-Hillman, y hacerlos parte del botín político que representa Coatzacoalcos. Categorizado como un “fantasma” por Iván Hillman en los días en que el ivanismo tenía el poder municipal en las manos, Marcelo Montiel es un tipo que suele ignorar agravios, resistir insultos y soportar infamias, si a cambio acrecienta su poder. Tuvo la osadía de llenarle el ego a Mónica Robles, la hija de su jurado enemigo, José Pablo Robles Martínez, dueño de los periódicos Diario del Istmo e Imagen del Golfo, y le ofreció una diputación a cambio de un pacto de no agresión. Pudo así cuajar la candidatura de Joaquín Caballero Rosiñol, su antiguo secretario de Obras Públicas, a la presidencia municipal de Coatzacoalcos. Se sabe que en la trama metió la mano el sindicato petrolero y que el financiamiento de la campaña de Mónica Robles de HILLMAN va por cuenta del líder Carlos Romero Deschamps, que tuvo el aval del gobernador Javier Duarte de Ochoa, y que el Clan de la Succión, o sea José Pablo Robles, pedía para su heredera la alcaldía pero que muy sutilmente le dijeron no, pues esa posición ni al mandatario veracruzano le está reservada. A Marcelo Montiel y a los Robles los distingue una historia de agresión y cinismo. Cuando era alcalde de Coatzacoalcos por segunda ocasión, de 2008 a 2010, no había día que no recibiera un ataque desde las páginas de Diario del Istmo. Se le tildaba de corrupto, de arbitrario y su vida íntima, cierta o falsa, orbitaba en torno una supuesta homosexualidad. Dragón de Komodo, le endilgó uno de los columnistas más usados por José Pablo Robles, el hoy regidor Federico Lagunes Peña, el 30 de abril de 2007, meses antes de volver a la alcaldía, para describirlo como un reptil, y “conoce que han atropellado a humanos, así como a los cerdos y cabras que forman parte de su dieta”. Y resumía: “Los animales que logran escapar a un ataque inicial luego mueren por la lenta bacteria que se encuentra en el hocico de este lagarto. “La continuación de su existencia es beneficiada por su popularidad como atracción turística, yo diría política, a pesar del hecho de que se dice que al menos varios turistas han sido asesinados por uno de ellos. “ La dieta del Dragón de Komodo es: Cerdos, cabras y personas. “Mejor descripción de Marcelo Montiel Montiel no puede haber, la verdad que no”. Denostado a diario, agraviado en su vida personal, Marcelo Montiel terminó entablando una demanda civil por 50 millones de pesos contra Diario del Istmo, sustentada en los textos de Federico Lagunes Peña y en los que suscribía Maquiavelo, el pseudónimo de José Pablo Robles Martínez. Ignorada primero, negada después, la demanda fue radicada en un juzgado federal. Siguió su curso. Se presentaron los alegatos y finalmente Diario del Istmo, cuya presidenta del consejo de administración era —y es— Mónica Robles de HILLMAN, fue condenada a resarcir el daño moral. Según versiones extraoficiales, Marcelo Montiel dejó en suspenso el cobro de sus 50 millones de pesos a cambio de que el periódico del Clan de la Succión dejara de joderlo en su intimidad. Atraída al PRI, por encima de su admiración al líder de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, y sus tendencias perredistas, Mónica Robles de HILLMAN finalmente se convirtió en figura de la comparsa marcelista. Desdeñosa con el pueblo, repudiada desde que era presidenta del DIF durante la alcaldía de su esposo, Mónica Robles no encajó en el esquema priísta. De la primera que se deshizo fue de su compañera de fórmula, Lu-pilla Félix de Theurel, a quien todo el tiempo le recordó que la propietaria era ella y la esposa del alcalde una “simple suplente”. Lo cierto es que las promotoras priístas aplaudían a Lu-pilla de Minatitlán, la abrazaban y la colmaban de halagos. Eso generó el celo de Mónica Robles, quien en cuanto pudo la ninguneó hasta provocar el rompimiento. Con lágrimas en los ojos, Lu-pilla dejó la campaña. De dos semanas a la fecha, la encomienda del ivanismo es llamar al voto cruzado: por Mónica Robles para diputada y por el panista Gonzalo Guízar Valladares para alcalde. A la vista, la traición es operada, también, por personal de Diario del Istmo y del periódico Órale, del mismo Clan de la Succión, con la intención de generarle votos a la pseudopriísta Mónica Robles y al panista Gonzalo Guízar, y con la encomienda de restarle a Caballero. En correspondencia, hoy se sabe que el marcelismo inició el último fin de semana de junio una operación similar: voto cruzado por Joaquín Caballero para alcalde y el panista Alejandro Wong Ramos para diputado local por el distrito Coatzacoalcos Urbano. Demasiados odios y rencores acumulan Marcelo Montiel y Mónica Robles para ir en un proyecto político conjunto. Marcelo los marginó del poder, les negó alcaldías y generó la derrota de Iván Hillman cuando pretendió ser diputado federal, en 2009. Trepada en el esquema de la difamación, a Mónica Robles de HILLMAN le correspondió avalar los ataques a la vida íntima de Marcelo Montiel desde Diario del Istmo y una pertinaz metralla sobre su administración municipal. Ir juntos en un nuevo proyecto, presagiaba un punto de crisis. Y a Mónica le tocó iniciar la traición. Hasta se tardó. Archivo muerto Imparable, la violencia electoral en Veracruz. Sus cuatro últimas víctimas, Eduardo de la Torre Jaramillo, Carlos Triana y Carlos Alberto Valenzuela, candidatos del PAN a la diputación por Xalapa Urbano, a la alcaldía de Tlalixcoyan y a regidor por Boca del Río, respectivamente, así como el candidato del PRI a la alcaldía de Tantoyuca, Quintín Mendoza Nicolás. De la Torre cenaba en un puesto de hotdogs, en la avenida Murillo Vidal, en la capital veracruzana, cuando dos sujetos arremetieron a golpes, conminándolo a abandonar la contienda. Denunció los hechos ante la Procuraduría estatal y responsabilizó al gobierno de Javier Duarte y al PRI de la agresión. A Carlos Triana le rociaron de bala su casa. En el norte del estado, el candidato del PRI a la alcaldía de Tantoyuca, Quintín Mendoza Nicolás, fue emboscado, tundido a golpes mientras incendiaban su camioneta. Responsabilizó a Los Michoacanos, un grupo que, asegura, está al servicio del PAN y de los candidatos azules a la alcaldía y a la diputación local, Jesús y Joaquín Rosendo Guzmán Avilés. Carlos Alberto Valenzuela, candidato del PAN a regidor en Boca del Río, fue levantado. Ocho hombres armados lo hicieron descender de la camioneta en que viajaba. Ahí quedaron sus dos hijos, uno de 4 años y otro de 2, quienes fueron entregados a su mamá por la Naval luego de hallar en las mochilas el nombre y los teléfonos de la esposa del candidato. Fue llevado a una casa de seguridad, golpeado, tableado y amenazado. Lo arrojaron a un paraje y desde ahí logró llegar a su hogar. El PAN protestó y denunció. El PRI dijo que es un montaje. Se burló. Dijo Erick Lagos, líder estatal del priísmo, que el levantón obedece al guión de una película cómica. Carlos Valenzuela salió al paso. Refrendó que había sido plagiado y mostró las huellas de los golpes. Veracruz es sinónimo de focos rojos. Priístas y panistas se acusan de agresiones y se descalifican. Políticamente, a esto se le denomina terrorismo electoral y se da cuando la contención del enemigo no funciona, cuando la promoción, la compra del voto, los pactos y los acuerdos con grupos determinados no logran frenar el avance del candidato rival. Esto es terrorismo electoral y aún dará más de qué hablar… No se circunscribe a candidatos y partidos la violencia electoral. Hay evidencia de que luchadores sociales, periodistas, analistas, académicos, están en la mira de bandas al servicio de grupos de poder sobre quienes se generará una oleada sangrienta en los días por venir. De cuanto ocurra será responsable el gobernador Javier Duarte de Ochoa por su pasividad, por su proclividad a reprimir, por su intolerancia a las voces críticas, por su fobia a quienes vienen denunciando la quiebra de Veracruz, el endeudamiento brutal, el estancamiento del estado, por la insultante miseria, por la pobreza moral y por la escandalosa corrupción de la clase gobernante. Irremediablemente burdo, líder de mapaches pillados en plena faena, Javier Duarte puso en riesgo el Pacto por México por su evidente intención de robarse la elección de 7 de julio. Eso irritó al Presidente Enrique Peña Nieto, lo exasperó, colocó al borde del fracaso las reformas estructurales e hizo meditar sobre la necesidad de que Javier Duarte tuviera que dejar el gobierno de Veracruz. Ahora, vive el dilema de lanzar una ola agresiva, sangrienta, contra los críticos del sistema, cuyo efecto final va a reventar en los Pinos, o sujetarse a la ley. Usted, señor Duarte, sabrá en qué escenario se quiere ver… Aclarando amanece: Luis Fajardo Vázquez es director general del Observatorio Ciudadano de Coatzacoalcos y Renato Riveroll Rivera era hasta el domingo 23 de junio gerente del Consejo Ciudadano de Seguridad de Coatzacoalcos, no integrante del Observatorio como aquí se mencionó. Se hace la rectificación…
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