UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Salud, Derecho Humano
28 de octubre del 2013
Desde la declaración universal de los derechos humanos, se considera como
tal a la salud. Los artículos 22 y 25 en este documento -suscrito por los
fundadores de la ONU el 10 de diciembre del 1948- señalan que todo
individuo, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social
y a un nivel de vida adecuado y, en esta premisa se incluye la asistencia
médica, la seguridad en caso de enfermedad, invalides y cualquier otra causa
que provoque dicha necesidad.
En cumplimiento de tales propósitos y con el tamiz de luchas del pueblo
de México, se establecieron eficientes y costosos servicios, tanto para
trabajadores de empresas como del gobierno y, paralelamente toda una red de
clínicas y hospitales de diversos niveles para la llamada población abierta,
es decir, aquellos que no caían en los supuestos laborales mencionados. La
eficacia del IMSS era tal que, los no asegurados pagaban o buscaban alguna
suerte de recomendación para ser atendidos en sus instalaciones; pero de
pronto se presentó un factor no considerado en aquellos escenarios.
El libre comercio y la falta de equilibrios para contener la ambición de
un capitalismo deshumanizante, hizo de la producción de medicamentos, la
fabricación de equipos y por ende la administración de hospitales, un
negocio tan o más seguro que las funerarias.
En el país del capitalismo moderno por excelencia la supremacía del “profit”,
por encima de la garantía del derecho humano llegó a tales niveles que
individuos con enfermedades de alto costos optan por morir antes que
comprometer la vivienda, el futuro educativo o la integridad de su familia.
El programa de salud ofrecido por Obama desde su primera campaña, ha sido
atacado por los defensores de los intereses económicos de los consorcios de
salud, a grado de poner en jaque a la nación apenas hace unas semanas,
intentado forzar al presidente de los Estados Unidos a dar marcha atrás en
el llamado OBAMA CARE.
Habida cuenta que en el siglo XXI, el poder parece estar del lado de la
iniciativa privada y no de los gobiernos “electos democráticamente” el
modelo de una salud costosa aparejada con seguros médicos también de niveles
inalcanzables para el grueso de la población se ha internacionalizado, con
el consecuente deterioro de la humanidad que hoy por hoy muere en medio de
extremos de hambruna y obesidad y, si acaso, sirve de conejillos de indias
para la investigación de nuevos caminos de curar la enfermedad, beneficios
que serán logrados por una élite minoritaria con posibilidades de cubrir los
altos costos de una atención médica que ha dejado de ser universal.
En el ámbito México llama la atención el despliegue noticioso resaltando
errores en el sistema de salud [1], justo cuando en nuestro país se
celebraba el día del médico y el presidente Peña Nieto anunciaba que se
tomarán medidas para que el sistema de seguridad social garantice a todo
mexicano el acceso efectivo y de calidad a los servicios de salud. ¿A quien
afectará el fortalecimiento de la rectoría de la secretaria de salud en el
sector? ¿Quiénes están inquietos por la intención de “promover que con
transparencia y eficiencia se haga uso de los recursos disponibles para la
salud? ¿Disminuirán los volúmenes de medicamentos vendidos al sistema, si se
evita duplicidad de funciones y atención fragmentaria?
¿A quienes preocupa que pudiera haber una reconsideración en la tendencia
de concesionar a empresarios el manejo de las farmacias en el IMSS, el
ISSSTE, y los institutos del país? ¿En que puntos el Obama Care y el Seguro
popular coinciden? ¿Qué relación hay entre las empresas electrónicas de
comunicación y las de salud? ¿Quien regula, la “información que cura”? ¿Por
qué no se habla del incremento en muertes de niños y ancianos debido al
exagerado control en la venta y suministro de antibióticos? ¿Qué encontraron
compañías cuyo objetivo central es el entretenimiento –Televisa y TV Azteca-
en la rehabilitación de minusválidos[2] y adictos? ¿Quién responderá, por el
abandono de más de un centenar de inmuebles hospitalarios sin terminar o
equipar?
Este catálogo de cuestionamientos sí es universal. Se lo hacen los
españoles que hace unos días montaron otra multitudinaria protesta. No se
dan respuestas a los panameños ni a los nicaragüenses y millones de seres
humanos esperan que los colaboradores del señor Peña no vayan a salir con
que ocultaron información fundamental para la salud de los mexicanos. Si le
pasa al presidente de USA con sus magos del espionaje, el de México debería
poner sus barbas a remojar, antes de caer en el garlito de construir por
construir. En esta crisis, seria muy valiente y adecuado, no pagar por un
solo metro más de construcción de hospitales nuevos y si en cambio hacer un
plan para terminar, remodelar remozar y reorientar el uso de todos los
edificios que a lo largo de la geografía se levantan como monumento a la
corrupción y la impunidad. Optar por otro camino es propiciar una verdadera
crisis de salud. Evitemos otro brote epidémico[3] de inconformidad y
protestas
[1] Sobre todo los medios electrónicos se han esmerado en repetir hasta
el cansancio la foto de una parturienta en Oaxaca y un asalariado que murió
fura de un nosocomio en Hermosillo, estados ambos de ejecutivos emanados del
PAN.
[2] Como ya se les acabó el mercado ahora se mueven al cáncer.
[3] Que no epidemiológico
UNA COLORADA (vale más que cien
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Lilia Cisneros Luján
Incultos con poder
21 de octubre del 2013.
El grave incidente que ha dañado la estatua “del caballito”, sumado a
diversos permisos para que la empresa Walmart, construya centros
comerciales, en medio de zonas de gran riqueza antropológica y destrucción
de patrimonio histórico como el infligido al barrio de la Concepción en
Coyoacán[1], son apenas el botón de muestra del daño que puede propiciar un
tonto con iniciativa o dicho en términos llanos, los incultos con poder.
Antes de que la educación se convirtiera en instrumento de lucro, la
gente se cultivaba por sí misma. Ser bachiller, era ya un logro, aunque ser
además culto, merecía el reconocimiento de todos. Conocí a un revolucionario
zapatista, que con solo la primaria, construyó un telescopio, estudiaba las
constelaciones; fue mejor ingeniero que muchos de los titulados de hoy cuyas
casas se inundan o se cuartean; mantuvo a su familia luego de aprender el
oficio de tapicero –que enseñó a sus seis hijos- era el mejor mecánico de
autos; podía conversar de tópicos médicos con más sabiduría que muchos de
los residentes a los que les toca atendernos previo a un proceso quirúrgico
–en el cual nos intoxican o nos matan por no leer en el expediente a que
somos alérgicos- pregonaba la paz casi en el nivel de Mahatma Gandhi,
hablaba y entendía perfecto su segunda lengua –el inglés- y discutía con
bases sobre casi cualquier tema y además tocaba la guitarra. ¿Podría alguien
decir lo mismo de insuflados personajes, con "grados" de maestría o
doctorado, que por causa de ese papel y con sueldo promedio de tres millones
de pesos anuales, son incapaces de tomar decisiones con un elemental sentido
común?
De todas las limitaciones en el proceso de cultivarse, la que mas afecta
a los pueblos es la vinculada con la democracia. “Modernidad, leyes de
mercado, progreso, exportaciones, importar a mejores precios” son algunos de
los vocablos repetidos en discursos, memorias de campaña e informes
periódicos, con los que se intenta ocultar el deterioro de instituciones
públicas, tratadas con productos inadecuados –casi siempre a cargo de
legisladores tan o más incultos que los titulares de ejecutivo responsables
de presentar iniciativas carentes de pies y cabeza- causantes de destruir
-como en el caso de la estatua de Carlos IV- derechos históricos que
funcionaron por años en materia de salud, educación, movilidad, vivienda,
sustento de la identidad y que hoy se han convertido en simples excusas para
el enriquecimiento exagerado de algunas minorías sin cultura; pero con poder
emanado casi siempre de un sistema perverso de partidos.
Ocultar impedimentos para la idoneidad de un cargo, nadar de muertito en
una reiterada violación al artículo 8o constitucional[2], justificar gastos
estratosféricos con facturas fabricadas o compradas, aplicar “pruebas de
confianza o exámenes psicométricos” a modo, solo para eliminar a quien
podría poner en evidencia al bisoño nuevo jefe o favorecer a quien esté
dispuesto a la complicidad; mantenerse contra viento y marea en una posición
pública porque se cumplieron ciertos trámites[3], son apenas algunas de las
muestras lamentables de incultura política[4] y analfabetismo del servicio
comunitario.
El escudo para ocultar la falta de vocación para servir y la incultura
cívica, es el autoritarismo. Los incultos se esconden en regímenes cerrados,
opacos y excluyentes. Al pueblo lo esquilman con impuestos injustificados,
lo usan en periodos electorales y lo burlan mediante laberintos complicados
de impunidad. Para mantener a los incultos en el poder, la deliberación y la
opinión pública se mediatiza, en los casos más extremos con la prensa –la
uso como genérico de medios de comunicación- como cómplice de este brutal
proceso involutivo de la civilización, basado en aspiraciones
patrimonialistas de incultos que logran el poder. El asunto de erradicar la
pobreza, educar a las mayorías y tener sociedades sanas, solo es posible
mediante el desarrollo integral de la personas, meta inalcanzable si la
conducción está a cargo de seres que nunca lograron estadios de potencial
cuando menos medianos. Ser conducidos por gentes sin bienestar emocional,
con fuertes limitaciones para la adaptabilidad y prácticamente
discapacitados en términos psicológicos, de convivencia y pedagógicos, es
una condena peor que la de los ciegos carentes de libertad y conformados con
que su guía sea un tuerto.
Y el que tenga oídos para oír, que se cultive o que renuncie
[1] Por el capricho de CONACULTA, para construir una librería que costó
más de 300 millones de pesos en el Numero 43 de Fernández Leal, se enjauló
una casa catalogada, se perforo un ojo de agua, se han desperdiciado
millones de metros cúbicos del vital liquido, se partió en dos la iglesia de
la Conchita, y se han dañado cerca de 30 propiedades de la zona por los
cambios de la mecánica de suelo que estas barbaridades siguen provocando.
[2] Otorga a todos, el derecho de petición y obliga al funcionario a
responder con un acuerdo; no con una transcripción inocua y de machote
copiada de reglamentos burocráticos
[3] De carrera profesional -usada en la mayoría de los casos como patente
de corzo- de campaña política, o de designación con favoritismo.
[4] Mantenerse en un puesto logrado mediante la omisión consciente de una
información importante es contrario a la cultura democrática. Peor aun si el
cargo requiere de garantías de autonomía de criterio e independencia
política
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Lilia Cisneros Luján
Día mundial de los docentes
14 de octubre del 2013.
Dejar pasar las oportunidades es quizá el mayor error de las personas y
los grupos sociales. Si esto ocurre en materia educativa, el tema se torna
casi criminal. Acostumbrados como nos tienen algunos proveedores de
información, a las malas noticias –que México ocupa el penúltimo lugar de
108 países considerados, en la medición de rango de lectura mundial por
ejemplo- caemos en estados cuasi depresivos y fatalistas. Si a estas
estrategias destructivas de algunos medios, le agregamos una buena dosis de
políticas fallidas en cuanto a planeación, rectificaciones de las rutas e
incapacidad en algunas áreas para la compresión de los avances mundiales, lo
que tenemos es una condena de retroceso para las actuales generaciones de
niños y jóvenes, cuyos resultados están ya, a la vista.
Educar, supone el desarrollo y perfección de las facultades físicas,
intelectuales y éticas de un ser humano. Lograr esto, implica una fuerte
dosis de transmisión de conocimientos –sobre disciplinas tan variadas como
música, matemáticas, geografía, lenguaje etc.- el ejercicio de conductas
esencialmente adecuadas –acorde a la cultura, la historia o el civismo de
cada región o comunidad- y por supuesto la valoración de respuestas
asociadas con la emotividad del individuo. ¿Se puede esperar a un adulto
honrado si desde niño aprendió de su entorno a mentir, agredir,
descalificar, comerciar con ilícitos, no respetar los rangos –límites para
el cumplimiento de normas y conservación de estructuras- y no interesarse
por indagar acerca de lo que ha sido y lo que puede ser la civilización
humana?
Desde las prácticas educativas -para la caza, pesca o construcción- de
pequeñas tribus, pasando por sistemas más complicados en pueblos tan
antiguos como China, India, Egipto o muchas mesoamericanas, hasta las
actuales ofertas de diplomados, cursos y talleres cibernéticos, la figura
del mentor ha sido siempre de especial relevancia ¿Se podrá avanzar en
cultura cívica si toda la propaganda está encaminada a cuestionar a los
maestros –son mugrosos, incultos, guerrilleros, flojos, etc.- y dificultar
la actividad de los egresados de las normales y planteles pedagógicos
públicos? ¿Será este el mejor camino para cortarle la cabeza a un monstruo
que se alimentó y se dejó crecer, al amparo de un distorsionado concepto
sindical? ¿Qué castigo se tiene previsto para las cobardes autoridades que
en vez de aplicar la ley azuzan a grupos de padres de familia en un pleito
irracional en contra de los maestros en general?
El pasado 5 de octubre, por iniciativa de la UNESCO se recordó el “día
mundial de los docentes” a los cuales, conjuntamente con la OIT, el PNUD, la
UNICEF y la Internacional de la Educación –IE- consideran como “la fuerza
más enérgica en pro de la equidad, el acceso y la calidad de la enseñanza”
¿a quienes se debe que sea América Latina y particularmente México, la
región que mayor desarrollo ha tenido en temas como: disminución del
abandono escolar; menor población de alumnos rezagados y repetidores; buen
promedio de años de estudio de 8.9 (la media mundial es de 9.8) y niveles de
aprovechamiento alto-elevado en más de 56%? Documentales como “Cero en
conducta” ¿toman en cuenta estos índices o se concretan a generalizar lo
malo? desestimando el derecho que tienen los maestros –sobre todo los de
zonas marginadas- a “recibir una sólida capacitación previa y un apoyo y una
formación profesional permanentes...”[1]
Todos quisiéramos ver a los maestros de Oaxaca, Guerrero o Michoacán
dando clases en sus comunidades porque como han afirmado en la UNESCO “un
llamamiento a la docencia significa una exhortación en favor de la educación
de calidad para todos”; pero quizá el origen del problema no esté solo en
los afines a la CENTE o las diferencias de estos mentores con los del SNTE,
sino en todos aquellos que han perdido de vista que la evidencia mundial nos
muestra a la educación pública, como la punta de lanza para el desarrollo en
países como Francia, Estados Unidos, Finlandia, Canadá, Suecia, Japón China,
Corea del Sur.
Imposible imaginar las intensas jornadas de alfabetización realizadas
desde hace 40 años, sin la participación comprometida -y no necesariamente
autoritaria- de los gobiernos, no solo para celebrar el día internacional de
la materia -8 de septiembre- sino para procurar a través de este instrumento
de autonomía personal y medio para alcanzar el desarrollo individual y
social, erradicar la pobreza, reducir la mortalidad infantil, frenar el
crecimiento demográfico, lograr la igualdad de género y garantizar el
desarrollo sostenible, la paz y la democracia. Metas todas estas que se han
logrado en países tan boicoteados como Cuba y que deberán continuar en
nuestro México, que, sin caer en la utopía, si está en la posibilidad de
moverse con dignidad en el concierto internacional. Depende de los padres,
los funcionarios del sistema educativo y por supuesto de los maestros.
Ha lugar a la enseñanza privada, debemos convivir con ella aun con el
riesgo consumista de convertir la educación en un producto de mercado; pero
la experiencia –eso tan despreciado ahora por algunos jóvenes- nos muestra
el valor de la educación pública, laica y de calidad. Cuando revaloremos
este gran activo de nuestra historia, estaremos en la posibilidad de
celebrar auténticamente el 15 de octubre, el día internacional de la mujer
rural –muchas de ellas son maestras- y el próximo 17 el que resume la
intención de erradicar la pobreza en el mundo –eso solo se logra aprendiendo
desde el abecedario hasta el cuidado del ambiente- y tantas otros
reconocimientos que si bien a veces tienen una carga de conveniencia
política, también llevan en sí mismos una forma de educación, al recordarnos
cuan graves son el uso de armas químicas, los extremos de fanatismo que
condenan a ciertas sociedades al retroceso[2] o la equívoca visión bélica en
contra de otro país en lo que en México recordamos como el día de la raza.
¿Lo celebró, cerca de insurgentes o será un monumento mas, condenado a la
destrucción con la indiferente mirada de los incultos con poder?
[1] Irina Bokova, Directora General de la UNESCO
[2] Como celebrar matrimonios arreglados, con niñas preescolares, o
dilapidar a supuestas adulteras, solo por poner ejemplos drásticos.
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Lilia Cisneros Luján
Resentidos
7 de octubre del 2013
Hay dos respuestas en la conducta del ser humano, que de no superarse o
de hacerse comunes y generales a diversos grupos sociales, se convierten en
verdaderos problemas incluso de sobrevivencia al extremo de las patologías.
Una de dichas reacciones es la denominada “resentimiento”. Se dice
resentido a todo aquel que habiendo recibido algún daño es incapaz de
superar el dolor, aun cuando se trate de una simple ofensa. Mucho se ha
escrito acerca del descontento de pueblos cuyas mujeres fueron violadas, sus
hombres asesinados, las familias despojadas y en el mejor de los casos
respetados físicamente pero humillados personal y socialmente. Lo mismo en
los Balcanes, pasando por Argentina, Chile, Irlanda o violencias tan
antiguas como las de los bárbaros pretendiendo conquistar Roma o los romanos
en contra de cristiano; la paralización por el miedo a resultas de diversas
formas de agresión al congénere, a veces se trasmite generacionalmente.
Cuando el lastimado no tiene un entorno que le permita procesar el origen
de su amargura, vivirá impedido de confiar, por el recuerdo de “lo malo” que
le hizo víctima a él o a sus ancestros. Estos rencorosos consuetudinarios
son muy hábiles para afinar la lista de agravios[1] El resentido en su
interior tiene la certeza de que “el otro” –por ser rico, güero, negro,
extranjero, migrante, musulmán, judío, palestino, jefe, obrero, etc.- es
egoísta y mezquino; le guarda rencor por su “historia de maniobras para
aprovecharse” -los 70 años de corrupción del PRI, la mediocridad y voracidad
crematística del PRD, el dogmatismo conservador y explotador del PAN- y por
lo mismo no le perdona y, si acaso lo hace como una forma de evitar
parecerse a su enemigo, “no olvida”
A partir de este refinado sucedáneo del resentimiento, los esclavos de
viejos rencores incapaces de enmendar el origen de sus venganzas, agreden a
patadas y de manera cobarde a su conciudadano solo por ser policía. Se
justifica el vandalismo en contra del comercio o del coche porque sus dueños
o poseedores son “burgueses” y frente a estas justificaciones de la persona
esquiva y solitaria espiritualmente hablando, el agredido también permite
germinar su propio resentimiento, en vez de dar espacio a la maravillosa
experiencia de vivir en paz y armonía.
Miedo y desconfianza son el caldo de cultivo perfecto para el
resentimiento que hace de los seres humanos sujetos fácilmente manipulables.
Y es aquí en donde aparece la otra conducta degradante de las personas:
la irresponsabilidad. Pasando por alto las dispensas de responsabilidad
legal a los menores de edad o a los que por su condición de salud –vejez,
enfermedad mental, narco-dependiente, etc.-carecen de capacidad para tomar
decisiones adecuadas para si mismo o para quienes le rodean, el número de
sujetos que responden inadecuadamente por sus obligaciones, se ha
incrementado potencialmente. ¿Los programadores de contenidos en medios
masivos, cumplen con sus deberes humanos y son capaces de asumir sus
errores? ¿Son consecuentes con sus acciones funcionarios que usan el
presupuesto para su beneficio y dejan sin fondos los programas de beneficio
de la gente? ¿Se pueden decir responsables, aquellos simuladores
constructores de obras defectuosas? ¿Qué tanta responsabilidad hay en aquel
que deja pasar al incumplido sin sanción alguna?
La línea entre el informal y el prudente, el consciente y el insensato,
es tan tenue que con facilidad se puede estar de un lado u otro y en algunos
casos de cinismo extremo brincando entre ambas según convenga al interés
egoísta.
Siempre he dicho que esto es el mundo y no el paraíso, por eso adolecemos
de defectos y debilidades pero; si estos jamás se matizan con mayores actos
de moralidad y civismo, en el ámbito individual es una muestra indubitable
de inmadurez, aunque proyectado hacia lo social estas conductas pueden
llegar a ser criminales. ¿Un secretario de Estado debe responder a las
obligaciones marcadas por la ley o a sus apetitos e impulsos? Ante conductas
de plano agresivas –daño en propiedad ajena por graffiti o vandalismo, hasta
robo de partes o participación en delitos mayores como el secuestro- en las
que cada vez con más frecuencia los jóvenes son partícipes ¿existe algún
tipo de atenuante por ser pobre, tener padres ocupados o haber sido
rechazado en una escuela? ¿Será la imposición castrense el único camino para
propiciar la responsabilidad colectiva? ¿Cuáles son los ejemplos de vida
para generaciones saturadas de frases de denostación acerca de sus maestros,
sus legisladores y todo aquel que ostente algún cargo?
Lo más grave que le está ocurriendo a la raza humana, es haberse
convertido en una manada, sin apegos a los suyos y a sus cosas. Estos
individuos son en general desordenados, incapaces de mantener un trabajo o
ciclo escolar por mucho tiempo. Este tipo de humano del siglo XXI, miente
como algo natural[2] y así entre parejas incapaces de responsabilizarse ni
siquiera de su afectos, algunos llegan –por aquello de que en la tierra de
los ciegos el tuerto es rey- a posiciones en las cuales influyen en la vida
de otros, propiciando o aguzando el resentimiento social que se ha
convertido no en la excepción sino en la regla. ¿Nos gusta vivir en medio de
quejosos, disgustados, amargados, pesimistas y vengativos? El remedio está
en cada uno de nosotros. Actuemos, denunciemos, pero con responsabilidad y
conocimiento de causa.
[1] Por igual, los fallecidos en el 2 de octubre, que los desmembrados
por la inquisición, los despojados a causa de la revolución –primero los
pueblos originales y luego los terratenientes- los muertos en la torres
gemelas o los “mártires” echados a los leones en el circo romano.
[2] “Mi mamá no está”, enseñan algunos padres a sus hijos cuando de
enfrentar una responsabilidad se trata; yo si hice la tarea pero me robaron
en el metro; vámonos de pinta pues me aburre ese maestro; soy libre y ese
trabajo me disgusta; ¿casarme? ¡Para que si lo más valioso es la libertad!
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