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INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Prensa, bajo fuego policíaco

* Cuatro empresarias de la educación falsifican firmas * Iván Hillman pierde CMAS * Murad, otra vez burlado * Golpiza al Diablo Yuen por fraude con fichas de Pemex Description.

26 de noviembre de 2013

Tan intimidante como estar en la mira del crimen organizado —ser candidatos al “levantón”, a morir destazados, a nunca más volver—, es hoy el siniestro enemigo que enfrenta la prensa veracruzana: el aparato policíaco represor duartista.

De él ha recibido palizas, tortura, infamia, hostigamiento, bloqueo a su trabajo, robo, amenazas, delitos prefabricados e incluso un intento de homicidio, en una espiral de agresión que va definiendo que una buena parte de las fobias del gobernador de Veracruz están concentradas en el gremio periodístico.

Así ha sido la dinámica entre Javier Duarte de Ochoa y la prensa que lo fustiga por sus errores, por sus omisiones y por sus abusos, en ya tres años de desgobierno, del poder desperdiciado, sumido Veracruz en una parálisis económica y social, la nave patinando en el lodo, atado el gordobés a su antecesor, padrino y amo, Fidel Herrera Beltrán, aunque de palabra simule una ruptura, vocifere que no está cercado por el pasado y rezongue de las inercias populistas que lo treparon en la gubernatura.

Javier Duarte repudia a esa prensa y es bien correspondido. Rehúye la crítica y provoca la multiplicación de voces que alertan que lo peor está por venir. Desdeña a la prensa libre y se cobija en su prensa asalariada, inútil para formar opinión, para mejorarle la imagen, para generarle credibilidad, inútil para convencer.

Duarte y su aparato represor acreditable han arrasado con todo. Se imponen con la fuerza bruta, con el golpe artero, con la prepotencia de quien lleva en una mano un escudo y en la otra un bastón eléctrico, armada la policía con traje de robocop, unas veces con uniforme y otras de civil, como en los peores tiempos de la Dirección Federal de Seguridad.

Tres años han sido así. Su policía ha agraviado con insólita hostilidad a los medios críticos y una que otra vez se ha llevado entre las patas a su prensa mercenaria, tolerada la policía por el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, y solapada por el procurador Felipe Amadeo —“Amadreo”— Flores Espinoza.

Su clímax, sin embargo, llegó el viernes 22. Comparecía el secretario Bermúdez ante el Congreso de Veracruz, en la glosa del tercer informe, y aquello habría de tornarse en un día de perros, encajonado por los medios, centro de reclamos, exigencia de respeto, una condena a la constante de agresiones a manos de la policía estatal.

“Pinches medios”, había soltado Bermúdez sin percatarse que el micrófono abierto le habría de jugar la peor pasada de su vida. Se sentía hostigado por los flashazos de los reporteros gráficos, por las leyendas en cartulinas que le paseaban en las narices instándolo a cesar la persecución a periodistas, a no criminalizar, a respetar al gremio, a cancelar las agresiones.

Hicieron los periodistas lo que no hacen los diputados: confrontar al funcionario con la arbitrariedad del poder que ejerce.

Insensible a los asuntos de prensa, Javier Duarte dio muestra desde el inicio de su gobierno de un profundo desprecio por los medios, a excepción de sus inútiles textoservidores. Les retiró la vigilancia policíaca que requerían ante la constante de amenazas y desoyó las voces que le advertían que los estaba colocando en las garras del crimen organizado.

Así sobrevino el baño de sangre. Fueron ejecutados Miguel Ángel López Velasco, su esposa Agustina Solana y su hijo Misael López Solana, cuando un comando irrumpió en su hogar de madrugada; Yolanda Ordaz desapareció y su cuerpo fue hallado con signos de tortura y decapitada. Ambos trabajaban en la sección policíaca del diario Notiver.

Noel López Olguín, colaborador de los semanarios Horizonte y Noticias de Acayucan, fue levantado y su cuerpo apareció cerca de Jáltipan, donde residía, en una fosa clandestina.

Guillermo Vela y Gabriel Huge, quienes habían laborado en Notiver, así como Esteban Rodríguez, de diario AZ y TV Azteca, fueron levantados y aparecieron mutilados en el puerto de Veracruz. Los tres habían abandonado el estado por amenazas de muerte, regresaron y los ejecutaron. Carecían de protección oficial.

Marco Antonio Báez Chino, de Milenio de Xalapa, fue levantado cuando salía de las instalaciones de ese medio. Horas después apareció embolsado, su cuerpo mutilado.

Regina Martínez Pérez, corresponsal en Veracruz de la revista Proceso, fue asesinada el 28 de abril de 2012. Su caso catapultó a Javier Duarte al escenario nacional, insólita la investigación de su Procuraduría, los palos de ciego, reiterados los intentos de implicar a periodistas en el crimen, el afán de atribuirle a Regina una relación lésbica para justificar el móvil pasional, y finalmente la fabricación de un culpable, Jorge Antonio Hernández Silva, a quien se le condenó a 38 años de prisión y después se le dejó en libertad porque el Tribunal Superior de Justicia acreditó que le violaron sus derechos y fue sometido a tortura por los esbirros de “Amadreo” Flores.

Megalómano y oportunista, el gobernador Javier Duarte creó la Comisión para la Protección de los Periodistas de Veracruz, pero sólo para pavonearse y simular solidaridad y respaldo a la prensa. Sus integrantes, a excepción de Jorge Morales, han sido convidados de piedra, pusilánimes y cómplices silenciosos de los agravios al gremio, o han expresado condenas tardías al clima de hostilidad en que se desenvuelven los periodistas.

Nada agradable le es la prensa al gobernador Duarte. Otro caso que cimbró al medio periodístico fue el operativo mediante el cual sería ejecutado el reportero de Proceso, Jorge Carrasco Araizaga, a manos de elementos de Seguridad Pública y de la Procuraduría de Veracruz, tras ser detectada una reunión entre funcionarios y ex funcionarios veracruzanos. Jorge Carrasco se hallaba comisionado en el seguimiento de las investigaciones del asesinato de la corresponsal Regina Martínez, pero también quien documentó las reuniones entre el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán y miembros de La Compañía, un grupo delincuencial que operó con toda impunidad en Veracruz en los días de la fidelidad.

Fanático del garrote, del golpe artero, Javier Duarte usa a su policía para reprimir movimientos sociales y protestas magisteriales, y de paso para arremeter contra la prensa. Así ocurrió el 14 de septiembre pasado, al ordenar el desalojo de Plaza Lerdo, a fin de limpiar el escenario para la ceremonia del Grito de Independencia.

Esa madrugada, decenas de policías arremetieron contra un reducido grupo de maestros y los periodistas que cubrían los sucesos. Les aplicaron toques con sus bastones eléctricos, les arrojaron gas lacrimógeno, los golpearon con toletes y escudos.

A la reportera gráfica Melina Zurita la cercó un grupo de policías vestidos de civil, atrás de palacio de gobierno. Recibió golpes debajo de los brazos y en pleno rostro, sobre sus lentes. Luego le robaron su equipo fotográfico.

A los fotoperioditas Rubén Espinoza, de Proceso; Roger López; Ricardo Matus, de Imagen del Golfo, y Oscar Martínez, de la agencia Reuters, también los golpearon y les robaron su equipo de trabajo. Dos meses después, las denuncias contra los policías interpuestas ante la Procuraduría de Veracruz permanecen estancadas.

También a la prensa del sur la han zarandeado. Luis Alberto Román Córdoba, de Telever, y Bibiana Varela, de Órale, fueron hostigados por la policía estatal cuando cubrían información sobre la desaparición de la policía intermunicipal que operaba en Coatzacoalcos, Minatitlán, Nanchital y Cosoleacaque. Las amenazas y hostigamiento a Román Córdoba corrieron a cargo del subdirector de Operaciones de la SPP, José Manuel Martínez Ramírez.

A Gabriela Rasgado, de la televisora DI Noticias, de Diario del Istmo, la policía estatal suele bloquearle su trabajo. Así le ocurrió cuando intentó obtener una declaración del secretario Bermúdez, durante una visita a Coatzacoalcos. Recibió trato soez, negada la posibilidad de acercarse al acaudalado funcionario, y cuando se quejó con el vocero de la SSP, Ernesto González Quiroz, sólo recibió una sonrisa burlona.

Alfonso Parra, de Radio Oliva, fue interceptado por policía estatales mientras circulaba en su motocicleta en Xalapa. Lo agredieron física y verbalmente. Seis elementos policíacos fueron cesados posteriormente pero no se les castigó penalmente.

Un caso más es el de la columnista política, Silvia Núñez Hernández, titular de la columna Fuera de Foco y directora del portal AGN Veracruz, de línea crítica, que no le hace concesiones al gobernador Javier Duarte, a quien le apostaron un grupo de agentes de la Agencia Veracruzana de Investigación a las puertas de domicilio en el puerto de Veracruz, sólo para intimidar, similar al hostigamiento que sufrió el periodista Andrés Timoteo, autor de la columna Texto Irreverente, publicada en Notiver, quien luego de robos en su hogar y un constante asedio, se exilió en Francia.

Es ríspida la relación entre el gobernador Javier Duarte y la prensa crítica. Insensible al quehacer periodístico, incapaz de reaccionar ante el análisis y la reflexión, el gobernador ha optado por una política de agresión y represión al gremio de los comunicadores.

Hoy paga las consecuencias. Su secretario de Seguridad Pública es increpado en el seno del Congreso, masacrado y exhibido. Y sólo atina a responder: “Pinches medios”.

Ingrato escenario de la prensa crítica de Veracruz: de ser carne de cañón del crimen organizado a ser objeto de represión de la policía duartista.

Archivo muerto

Cuatro damas, empresarias de la educación, de rancios apellidos y conductas non sanctas, involucradas en un caso de falsificación de firmas. A detalle, contundente la evidencia, sus nombres multirrepetidos en las páginas rosas de los medios y drásticos los peritajes técnicos, conforman la historia en un voluminoso expediente que se ventila en el Ministerio Público de Coatzacoalcos y en un tribunal laboral. Qué ganas de querer ocupar la de ocho en la sección de nota roja. Contémonos en la próxima qué tan sucio es el jet-set… Contra viento y marea, con todo lo que se le sabe y se dice de él, Sergio Amaro Caso es el nuevo director de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos. Le tumbó el cargo al grupo Hillman, que ya degustaba y hasta se relamía los bigotes, sabedor que CMAS es un barril sin fondo, un auténtico tesoro. Amaro fue apuntalado por el ex alcalde Marcelo Montiel Montiel, hoy delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz, pese a que el equipo ivanista lo había tentado. La acarició, la tuvo y la dejó ir el ex diputado local José Murad Loutfe Hetty, a quien una vez más su jefe político, Iván Hillman Chapoy, lo hizo soñar y luego lo despertó abruptamente. Con esa promoción, Sergio Amaro amarra cuatro años en CMAS y podrá seguir con su pasión por las bicicletas de 50 mil pesos y sus viajes a París… Felpa sangrienta, insospechada, marca diablo, la sufrida por el impresentable Jorge Yuen Ricárdez. Lejos de sus infiernos, rodeado de sus amigotes de farra, feliz convivía el alocado director del DIF de Nanchital, hijo del alcalde Alfredo Yuen Jiménez, en un conocido restauran del malecón de Coatzacoalcos, mientras observaba la clasificación de la selección mexicana de futbol al Mundial de Brasil. Identificado por los comensales que veían sus desfiguros, uno de ellos lo encaró; le dijo que a su hija la había defraudado con una ficha para trabajar en Petróleos Mexicanos; que le entregó 20 mil pesos y que nada le consiguió. Y que le asesta certero derechazo en el rostro. El Diablo Yuen cayó fulminado, el rostro cortado. Nadie, ni sus amigotes de pedaleada ni el personal de restauran movieron un dedo para salvar su honor. Lo llevaron de emergencia al sanatorio May, donde le aplicaron seis puntos de sutura. Lo que es andar lejos de Oceánica, de sus sabias enseñanzas y de su drástico control…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte: la ruptura de saliva

* Yunis conminó a la agente del MP a restituir la posesión del predio del Holiday Inn * Pero Karla Marina no obedeció… y no la despidió * Cuando Mariano mendigaba vales de gasolina * 20 mil pesos para pasar la Navidad, y no los pagó * Theurel también quiere CMAS * Sergio Amaro ya le mordió la mano a Marcelo.

19 de noviembre de 2013

Ni las cifras ni los logros que sólo Javier Duarte de Ochoa ve, sirvieron para sacar de su letargo a los veracruzanos, pero sí ese alarde demencial de hacer creer que Fidel Herrera, su padrino, promotor y amo, es cadáver y apesta; que el pasado fidelista fue peor que la pesadilla del duartismo, y que ya hubo deslinde y ruptura porque, jura y perjura, “Veracruz es otro”.

Netamente aburrido, ausente la dramática realidad de los veracruzanos, el tercer informe de Duarte sólo atrajo la atención cuando concitó morbo, pues no todos los días se alude a la placenta política como demagoga y populista, ni se describe al útero priísta que lo parió a la gubernatura como un cerco del pasado.

Raro será el que recuerde cuántos empleos crearon los empresarios, que no el gobierno del gordobés, ni las inversiones de los industriales, o las pachangas y jolgorios en El Tajín o en La Candelaria, o si la economía de Veracruz es una de las más fuertes de América Latina, como está escrito en el Evangelio de la Ilusión, según San Javier.

Profundamente volátil, la memoria no da para retener lo terso del discurso político, las bondades de un gobierno, ni para exaltar lo que es su obligación hacer. Lo que persiste es lo traumático, la palabra audaz, el manotazo en la mesa, el golpe de poder… o las rupturas.

Tercer año de gobierno. Se ufana Javier Duarte de ir Veracruz a la vanguardia en certificación de policías. Y lo dice ahí, frente a seis gobernadores, testigos del arte de hablar sin aterrizar nada, la falacia de la buena policía en los labios del gobernador fallido.

No matiza el alarde con la aberrante conducta de su policía acreditada: reprimen maestros y periodistas; torturan, aplican toques eléctricos e inventan delitos; detienen, golpean, asesinan y luego huyen, provocando la ira del pueblo, patrullas quemadas.

Tercer año de gobierno. Han sido, dice el gobernador Duarte, tres años de ajustes. Ya concluyó esa fase, refiere el gordobés.

Como los malos mecánicos, tres años tardó Duarte en poner a tiempo la nave. O sea, se le fue la mitad de su mandato afinando el violín.

Nada dice de la deuda fidelista. En el balance de los buenos propósitos, el gobernador ignora los 34 mil millones de pesos que correspondieron a la herencia de Fidel Herrera Beltrán, ni el destino de los créditos bancarios y las bursatilizaciones, ni las razones de por qué se dejó de pagar a contratistas, proveedores y prestadores de servicio.

Su pecado no es sólo de omisión; es de complicidad. Javier Duarte fue el secretario de Finanzas y Planeación hasta 2009. Primero en una subsecretaría y luego como titular, suscribió de su puño y letra la bursatilización del impuesto sobre tenencia vehicular, los créditos con bancos, algunos de ellos con Banca Mifel, con la que estaban obligados también los ayuntamientos a solicitar dinero, a veces para el bolsillo de los alcaldes.

Tercer año de gobierno. Da por enfrentado y casi vencido Javier Duarte al fantasma de la pobreza, mientras Veracruz tiene una decena de municipios entre los más pobres del país. Cita a Mixtla de Altamirano y Tehuipango como ejemplos de lo que se debe hacer. En cambio, mantiene en el olvido a la sierra de Soteapan porque ahí la tendencia política es opositora al PRI.

Tercer año de gobierno. Danzan las cifras sobre el apoyo a la educación de calidad, al tiempo que Veracruz es sacudido por una huelga magisterial, el repudio a su líder “moral”, Juan Nicolás Callejas Arroyo, acusado de corrupto, de enriquecerse con recursos públicos.

Tercer año de gobierno. Habla Javier Duarte con palabras del juicio final. Inaugurado por el crimen organizado con un baño de sangre, 35 cadáveres mutilados en la zona turística de Boca del Río, otros 30 en una casa de seguridad, otros muertos en las calles, tuvo que ceder el mando policial a la Naval y al Ejército.

Su policía corrupta, infiltrada, sigue en las mismas. Pero el gobernador Duarte se precia de exaltar que la inseguridad va a la baja. “Hoy Veracruz es otro —dice para que alguien se lo crea—. Logramos reducir el delito y retorna un sentido de tranquilidad en las familias. Estamos haciendo bien las cosas!”. ¿Dónde?

De la fantasía también se vive. Incapaz de garantizar la seguridad, eleva el tono Javier Duarte para ufanarse de que la Naval se queda en Veracruz a contener al crimen organizado.

Poco hay que recordar del tercer informe del gobernador Duarte, de no ser la fastuosidad del evento en que emitió su mensaje, el fuerte de San Juan de Ulúa convertido en un escenario disco de luz y sonido, salas para el chacoteo, casi un bar político y empresarial, con un derroche de escándalo.

Cuando concluía su discurso minimalista, planteó el escenario de la ruptura con Fidel Herrera, el útero que lo parió a la gubernatura. ¿Ruptura real o fingida? Aludió a las inercias fidelistas que frenarían toda posibilidad de éxito, a la disyuntiva de dejar las cosas como estaban y a que su gobierno no estaba cercado por el pasado. ¿No?

“Un gobierno que rechaza el populismo y la demagogia —dijo el gordobés Duarte de su régimen—. Un gobierno que actúa; que sabe que ni la improvisación construye, ni la inmovilidad beneficia. Un gobierno que cumple con sus metas, pero que sabe atender lo imprevisto. Un gobierno capaz de sumar y de no caer en enfrentamientos. Que actúa en beneficio de todos, más allá de los intereses de unos pocos”.

Demagógico deslinde cuando en tres años Javier Duarte no ha emitido un solo juicio crítico hacia el régimen fidelista, su deuda de 34 mil millones —la extraoficial es situada en 60 mil y hasta 100 mil millones—, descomunal, provocadora de la parálisis y el estancamiento social, la realidad de Veracruz que el gobernador pretende maquillar con cifras y triunfalismo.

No está cercado por el pasado su gobierno, dice Javier Duarte, pero los fidelistas dominan los espacios de poder: Erick Lagos, Gerardo Buganza, Marlon Ramírez, Alberto Silva, Noemí Guzmán Lagunes, Jorge Carvallo, Arturo Bermúdez Zurita, Gina Domínguez Colío.

Está cercado el gobierno y está más cercado el gobernador. Duarte es fidelista, unido a su antecesor por silencios y actos de complicidad.

Deslindarse de su amo político es sólo un alarde, una mentira fiel, populismo y demagogia.

No es nuevo el cuento de la ruptura. Cuando arrancaba el sexenio, fue lo mismo. Que si Javier Duarte no le tomaba el teléfono a Fidel; que si no habían espacios para los fidelistas; que si Duarte iniciaría una cacería de brujas contra los operadores de su antecesor. Sólo palabras y nada de acción.

Es treta vieja. La usan los políticos para que el sucesor se desmarque del padrino político; que uno sea el bueno y el otro el malo, y así venderse mejor entre el pueblo. En el fondo, Duarte es marioneta de Fidel.

¿A quién cree Duarte que puede engañar?

Archivo muerto

Calzonuda, rejega, Karla Marina León Perdomo, agente tercera del Ministerio Público del fuero Común, ha insistido en desacatar la sentencia del juez 14 federal, Pedro Antonio Rodríguez Díaz, y restituir a su legítimo propietario el predio en que se construye el hotel Holiday Inn de Coatzacoalcos. Empecinada en que simplemente no lo haría, ignoró incluso al subprocurador de Justicia en la Zona Sur, Jorge Yunis Manzanares, quien el 28 de octubre le giró documento con el que la conminaba a dar cumplimiento al oficio 33684, girado por el juez 14 para proceder a la restitución del terreno. En su carácter de superior jerárquico, la instruía a cumplir con la resolución “sin que se limite requerir al tercero interesado para la entrega del bien inmueble al quejoso”, en este caso la hotelera, “sino que deberá ordenar y demostrar los actos jurídicos tendientes a lograr la restitución del bien al quejoso (…) apercibida de que de no hacerlo en el término de tres días, la autoridad judicial procederá a iniciar el procedimiento previsto en el artículo 193” de la Ley de Amparo. Pues transcurrieron los tres días y 18 días más, y en ese tiempo el “juez Pedrito” ni se inmutaba ni contemplaba consignar por desacato a la agente del MP, Karla Marina León Perdomo. Ignorado, sobajado, quedaba en entredicho Jorge Yunis, a quien su subalterna se lo pasó por donde quiso. Obvio es que tanto Karla Marina como Yunis e incluso el mismo juez Pedro Rodríguez caminan en la línea fidelista para que el predio siga en manos del hotel Holiday Inn. Y ahí es donde su libertad está en riesgo: el juez, la MP y Yunis se han pitorreado de la resolución del Tribunal Colegiado numero 10, que concedió a razón al dueño del predio, Joaquín González Menéndez, y ordenó que se le diera entrada a su amparo federal, se restituyera la posesión sobre el terreno. Desoído el juez, rebelde la MP, solapador Yunis —una subalterna no le obedece y la deja en el cargo, ¿creíble o sospechoso?—, el Poder Judicial de la Federación tendrá en sus manos la decisión de aplicárselas por desacato, que implica destitución del cargo público, juicio y sentencia de entre tres y nueve años de prisión, en términos del artículo 262 de la Ley de Amparo. Vergüenza y rabia que han de sentir en la Suprema Corte de Justicia de la Nación al ver cómo se pisotea en Veracruz al Poder Judicial Federal. Ahora el “juez Pedrito” dice que el 27 de noviembre hará la restitución del predio donde se construye ilegalmente el hotel Holiday Inn. ¿Será?… Magnate hoy, su fortuna en el misterio y la sospecha, Mariano Moreno ya olvidó cuando pedía prestado o mendigaba vales de gasolina municipales para alimentar aquel Contour negro que chupaba combustible en grandes cantidades, o cuando le pidió a una conocida empresaria naviera, de prestigiada familia, 20 mil pesos para pasar la Navidad y nunca los devolvió. Antes no tenía para gasolina y ahora vuela para ser el zar de las gasolineras, máscara del manipulable Iván… Del cielo a la tierra en solo unos instantes, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— no se ve en el gobierno federal y le entra a la puja por la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos (CMAS) donde, por supuesto, será el dolor de cabeza del personal y no dejará contrato de obra o de servicio mas que para su pull de constructoras, como ya lo hizo en la alcaldía. O se ponen las pilas el ex diputado José Murad Loutfe Hetty, Alberto Mijangos y las otras ratitas del ivanismo, o se quedan sin el cofre del tesoro, que para piratas como ellos lo es todo. A la greña, pues, Iván Hillman Chapoy, hoy gerente en Veracruz de la Comisión de Agua del Estado, y Marcos Theurel, por los haberes de CMAS, cuyas esposas –la falsa ecologista Mónica Robles Barajas y Guadalupe “Lu-pilla” Félix Porras— son diputadas propietaria y suplente por Coatzacoalcos, en el Congreso de Veracruz. El botín los une y el reparto los divide… Y el que sigue en su oficio, mordiéndole la mano al amo en turno, es Sergio Amaro Caso, subdirector Comercial de CMAS Coatzacoalcos. Antes lo hizo con Roberto Chagra Nacif, quien lo llevó a esa dependencia. Amaro lo traicionó y se acomodó con el ex alcalde Marcelo Montiel Montiel, siempre en el área clave, donde se controla el cobro de servicio a empresas e industria, millones y más millones, de los que sólo él sabe cuánto pasa a las arcas de CMAS y cuánto no. Amaro no le ha de ver futuro a Marcelo si, de buenas a primeras, ya anda a la caza de Iván Hillman, creído que ese será el grupo que lo ha de apuntalar para permanecer otros cuatro años en el cuarto de mando del cobro de agua en CMAS…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Colapsa la obra de Theurel

* Ordena juez federal que Marcos deje de tirar basura en derecho de vía de CFE * Holiday Inn en problemas; fija juez fecha para entregar al dueño el predio donde construye hotel en Coatza * Un pederasta en el Congreso.

16 de noviembre de 2013

Celebérrimo porque no a cualquiera se le derrumba un libramiento vial en Xalapa con saldo sangriento, siendo secretario de Comunicaciones de Veracruz, o por los mil puentes que presumió pero no realizó, Marco César Theurel Cotero observa cómo se destruye su obra pública en Coatzacoalcos, la ciudad inundada, el malecón quebrado y la ira de la sociedad a flor de piel.

Apenas el 21 de mayo había inaugurado la séptima etapa del malecón costero, a trompicones su ejecución, y ya colapsaron losas por el efecto de las lluvias que exhiben gravísimos errores técnicos, mala calidad, especificaciones no cumplidas, materiales escamoteados y, por lo tanto, violada la Ley de Obras Públicas.

Cinco meses duró la farsa. Theurel —“Te rompo tu puta madre”— y su cuestionable capacidad profesional, sucumbieron a los efectos del frente frío número 12, los aguaceros torrenciales que el jueves 14 azotaron Coatzacoalcos y el sur de Veracruz.

A la altura del fraccionamiento Puerto Esmeralda, la intensidad de las lluvias fue de tal magnitud que generó deslizamiento de tierra y deslaves que provocaron oquedad bajo la carpeta de concreto y finalmente el desplome de las losas de la banqueta de la séptima etapa del bulevar costero.

Desde aquel 21 de mayo, cinco meses ya, se advertía que algo andaba mal, que la premura con que se realizaba la construcción, luego un período en que los trabajos fueron abandonados por falta de recursos, evidenciaban problemas de calidad. Al circular los vehículos se percibía una ligera vibración e irían apareciendo cuarteaduras en el pavimento, que poco después fueron resanadas y parchadas.

Tirados a la basura, los 47 millones de pesos pagados por la obra se resumen en una inversión infame, inflados los costos pues un tramo así se ejecuta por no más de 20 millones.

Colmilludo y voraz, Marcos Theurel hizo de la séptima etapa del malecón un negocio más de los que le permite su condición de alcalde. Trajo a sus hombres de paja, socios y compadres, empleados y cómplices, a quienes hizo actuar en una licitación de vodevil en la que todos proponían proyecto y costo, uno vencía y todos ganaban.

Dividió la séptima etapa en seis tramos y a cada una la sometió a licitación pública. Del asunto aquí, en INFORME ROJO, se dio santo y seña, el 26 de octubre de 2011, hará ya dos años, y que no está de más recordar:

“Tácitamente, las seis licitaciones fueron una farsa. En la correspondiente al tramo “A” de la séptima etapa del malecón costero, participaron las empresas INDHECA Grupo Constructor, S.A. de C.V., Grupo Raudales, S.A. de C.V. y Haus Desarrollo Inmobiliaro, S.A. de C.V.

“INDHECA (de la familia Cajiga), con fama de concursar siempre con información filtrada, presentó la mejor propuesta pero se le descalificó y le fue adjudicada al segundo lugar, Grupo Raudales, propiedad de Daniel Aguilar Avendaño, a quien el 12 de octubre (de 2011) Theurel convirtió en secretario de Obras Públicas, tras la renuncia de Adrián Pérez Martínez (a quien acusó de haberse robado 4 millones de pesos del presupuesto para desazolve de canales). Aguilar Avendaño es, además, esposo de la coordinadora de asesores de Marcos Theurel, Samanta Palafox Barandiarán.

“En el tramo “B” participaron esas tres empresas. Nuevamente INDHECA presentó la mejor propuesta pero volvió a ser descalificada. Raudales se agenció el contrato.

“Historia necia, historia de contratismo, se repitió en el tramo “C”. INDHECA ganó la licitación pero otra vez se le descalificó. El contrato fue asignado a Haus Desarrollo Inmobiliario, propiedad de Jenifer Parra Gutiérrez Zamora, hija del constructor José Antonio Parra Cortázar, el contratista favorito de Theurel desde que era director de Obras Públicas Municipales en el Ayuntamiento que encabezara Marcelo Montiel, entre 2001 y 2004.

“Tony Parra y la misma Jenifer Parra realizaron obra para el gobierno fidelista, tanto en la SECOM como en la Secretaría de Desarrollo Social y Medio Ambiente del gobierno de Veracruz.

“INDHECA ganó su cuarta licitación en el tramo “D”. Esta vez se le respetó y se adjudicó el contrato. Su comparsa estuvo integrada por PROCORE (Proyectos, Construcciones y Reparaciones, S.A. de C.V.), una empresa mediocre, responsable de la sexta etapa del malecón costero, que a unos meses de inaugurada (2010) un aguacero provocó que colapsara y aún es reparada por los incalculables daños que presenta por su pésima ejecución.

“De acuerdo con una investigación interna en Obras Púbicas Municipales, PROCORE escatimó materiales en forma alarmante y entregó una obra de ínfima calidad. Sin embargo, no se le sancionó. Apadrinada por el alcalde Marcos Theurel y su fiel escudero, Marco Antonio Anaya Huerta (actual secretario de Obras Públicas Municipales), dispuso de la impunidad a sus anchas. Dentro y fuera del Ayuntamiento se sabe que ambos son los propietarios, vía prestanombres.

“En el tramo “E”, la empresa ganadora de la licitación fue Desarrolladora de Obras de México, S.A. de C.V., propiedad de Edgar Ernesto Enríquez Joachín, descalificada para favorecer a INDHECA, que había obtenido el segundo lugar.

“El tramo “F” fue asignado a Desarrollo de Construcciones y Ecología, S.A. de C.V. (DECOE), la cual obtuvo el primer lugar en la licitación. DECOE es la máscara de PROCORE. Su responsable técnico es Gilberto Peña Estudillo, a quien el alcalde Marcos Theurel trata como empleado porque eso es, su empleado.

“No termina ahí la farsa de la licitación de la construcción de la séptima etapa del malecón de Coatzacoalcos. Daniel Aguilar Avendaño, propietario de Grupo Raudales, había acumulado contratos por 21 millones 543 mil 128.29 pesos, lo que lo hacía el constructor más beneficiado del Ayuntamiento de Theurel. Al ser designado secretario de Obras, oficialmente —sólo formalmente— renunció a los contratos correspondientes a los tramos “A” y “B”, provocando un ajuste en la licitación.

“Nada, sin embargo, alteraría el millonario negocio del clan de constructores de Theurel. Ambos tramos de construcción le fueron asignados a Haus Desarrollo Inmobiliario, propiedad de Jenifer Parra, la hija del constructor favorito del alcalde.

“Así, el clan Parra-Theurel se adjudicó tres tramos del nuevo malecón. Traducido en billetes, se trata de 22 millones 171 mil 741.59 pesos, la mitad de la inversión y el mayor monto asignado a un sólo contratista en lo que va del trienio”.

Theurel —“Te rompo tu puta madre”— no es político, es negociante. Con un pull de constructoras a su alcance, maniobra y engaña. Son las licitaciones un recurso legaloide donde perdiendo, gana, y ganando vuelve a ganar. Si una empresa ajena presenta mejor propuesta, la descalifica; si alguno de sus compadres renuncia a la obra, la hace recaer en otro miembro del clan.

Cinco meses duró la séptima etapa del malecón de Coatzacoalcos. El jueves 14 sus losas colapsaron. Dos días antes, el martes 12, ocurrió lo mismo en la sexta etapa del bulevar, como había ocurrido en 2010. Aquella etapa la construyó PROCORE, empresa administrada por Gilberto Peña y Marco Antonio Anaya Huerta, actual secretario de Obras Públicas del ayuntamiento theurelista. Una historia de baja calidad, tráfico de influencias y corrupción que no tiene final.

Pero qué se puede esperar de quien se le desploma un libramiento vial, como ocurriera en Xalapa, siendo secretario de Comunicaciones del fidelato, y quien presume mil puentes que no llegó a construir o que hizo pasar por concluidos cuando los dejó a medio ejecutar.

Así colapsa la obra de Theurel. Así colapsa Theurel.

Archivo muerto

Golpe electrizante a Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, impedido ahora de continuar depositando basura en el derecho de vía de Comisión Federal de Electricidad en Las Matas, en los suburbios de Minatitlán. Le impuso el juez noveno de distrito, juez federal, una medida cautelar a fin de que “se abstenga de arrojar basura en la franja del derecho de vía (…) que ocupa la línea de transmisión Minatitlán Dos A3360 Temascal Dos, de 400,000 voltios en el ‘basurero’ conocido como Las Matas”, según consta en la página electrónica del Poder Judicial de la Federación, expediente del juicio 54/2013, de fecha 13 de noviembre. En un plazo de cinco días improrrogable, CFE deberá acreditar que ha demandado al ayuntamiento de Coatzacoalcos por el uso de su espacio y los daños causados, pues de no hacerlo quedará sin efecto la medida cautelar. Bronca mayor para Theurel Cotero, que ya no dispone de espacio para continuar depositando las 400 toneladas de basura que se generan a diario. Y él que quería torcerle la mano a CFE, burlar el pago de energía eléctrica, los 10.4 millones de energía de agosto de 2012 a agosto de 2013 que le reclama la paraestatal, las facturas de septiembre y octubre, que importan otros 10 millones, y el consumo de aquí a diciembre, cuando deje el cargo, que en total darán 38 millones de pesos. CFE apretó y soltó la descarga donde a Theurel le duele. Haga lo que haga, en el derecho de vía de CFE en Las Matas, el alcalde de Coatzacoalcos no podrá arrojar más basura. Qué bonito final de trienio… Contra las cuerdas, el Holiday Inn. Acordó el juez 14 de distrito, Pedro Antonio Rodríguez Díaz, la restitución de la posesión del predio en que se construye el hotel, a su dueño, Joaquín González Menéndez. La diligencia se efectuará a las 7 de la mañana, el 27 de noviembre próximo. Dice el acuerdo, correspondiente al juicio de amparo 523/2012: “Que para su celebración téngase al agente tercero del Ministerio Público investigador —Karla Marina León Perdomo— y al subprocurador de Justicia Zona Sur —Jorge Yunis Manzanares— ambos con sede en esta ciudad, informando las medidas tendientes para dar cumplimiento a la sentencia de amparo. Se advierte que ha señalado las 7 horas del 27 de noviembre de 2013, a efecto de llevar a cabo la diligencia de desahucio y con ello entregar el bien inmueble al quejoso”. Que se recuerde, fue el mismo juez federal, Pedro Antonio Rodríguez, quien ya le había dado 24 horas a la agente del MP, Karla Marina León, la que se ha cansado de incurrir en desacato, para que restituyera la posesión del predio a Joaquín González. Ahora le otorga dos semanas para cumplir con la sentencia, tiempo de sobra para que los amigos del ex gobernador Fidel Herrera, recurran a otra trampa legaloide y eviten que el negocio de 150 millones de pesos se le desbarate entre los dedos a la cadena Holiday Inn y a Hotelera Duport. Y a todo esto, ¿qué dirán los dueños de Holiday Inn del enredo en que los metió Fidel?… ¿Quién es ese diputado, auténtico cero a la izquierda, ignorante y farsante, calientacurul inútil en el Congreso de Veracruz, que en sus ratos libres asume su verdadera personalidad, acosador sexual, con preferencia por las jovencitas de 14 años, sean chicas comunes o hijas de políticos, pederasta pues? Se vale apostar…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

La Quina hasta petróleo traficaba

* El sindicato, un gran negocio * Crímenes que le dieron poder * Se adueñó de Pemex hasta que el sistema lo aplastó * Theurel en el agua * Millones invertidos en limpieza de canales, y se desbordaron * Sergio Amaro: mano larga en CMAS * El protegido de Marcelo Montiel.

13 noviembre 2013

Sin reforma energética, sin apertura a capitales privados, sin consulta nacional, sin enterar al Congreso, menos aún a sus agremiados, Joaquín Hernández Galicia traficó petróleo, ordeñó a Pemex, esquilmó al gobierno y operó el sindicato petrolero como una mafia criminal al estilo Chicago.

Apátrida, sin freno, desbocado por el poder, La Quina —murió el lunes 11— no tenía límites si se trataba de enriquecerse, así fuera afectando la riqueza nacional, así fueran negocios que le redituaban miles de millones de pesos de los que los trabajadores nunca supieron.

Aquella fechoría la encubrió con la entrega de residuos de petróleo que Pemex ponía a su alcance, sin costo alguno, bautizadas con el nombre de slop oil y que fueron parar a mercados internacionales, específicamente a Estados Unidos y a Rotterdam, Holanda.

Vía prestanombres, en 1980, el sindicato petrolero recibió la concesión, a todas luces anticonstitucional, para disponer del slop oil proveniente de las refinerías de Salamanca, Cadereyta, Tula y Minatitlán.

Suscrito por los líderes sindicales de la Sección 24 de Salamanca y el superintendente Roberto Gutiérrez Zermeño, el contrato comprendía de 1980 a 1984 y Pemex se comprometía a aportar los residuos petroleros, que tiempo después se demostraría que no eran tales sino petróleo crudo.

Eran los tiempos del lopezportillismo y la mano abierta de Jorge Díaz Serrano, entonces director de Pemex, le permitía a La Quina consumar uno de los mayores atracos a la industria petrolera nacional, algo inédito desde la expropiación de 1938: apropiarse del petróleo y comercializarlo en el extranjero, insólita audacia que ni los magnates del salinismo, ni el panismo desnacionalizado de Fox, pudieron lograr.

Hacia 1983, en abril, el STPRM suscribió un contrato con la empresa norteamericana BMR Enterprises Inc. Pactaron la venta de 300 mil barriles de “slop oil” que se hallaban almacenados y la entrega de entre 150 mil y 200 mil barriles más por mes hasta diciembre de 1984.

La Quina y su mafia se agenciaban mensualmente de 18 a 24 millones de dólares, prácticamente sin invertir nada. En suma, más de 250 millones de pesos al mes.

Por esa operación, se calcula que Hernández Galicia y su mafia habrían obtenido 3 mil millones de pesos anuales y por los más de cuatro años, 12 mil millones de pesos. Y todo gracias a una concesión anticonstitucional, disfrazada de residuo de petróleo —slop oil— pero que era petróleo crudo.

Todo se vino abajo cuando el director de Pemex, Mario Ramón Beteta solicitó a la Procuraduría General de la República una opinión jurídica, apoyada en análisis clínicos, sobre la entrega de los residuos de petróleo al sindicato de La Quina. La respuesta fue contundente: lo que se le regalaba a la mafia de Hernández Galicia era petróleo calidad istmo, el más puro de los que extrae Pemex. Y ahí acabó la aventura.

La Quina, sin privatización alguna, sin reforma energética, sin consulta al pueblo mexicano, estaba traficando petróleo; lo colocó en Estados Unidos y diversos despachos periodísticos advirtieron la presencia de petróleo mexicano calidad istmo en el mercado de Rotterdam.

Con La Quina, el obrero corrió por caminos de corrupción. Apapachado, consentido, obtenía prestaciones mayúsculas —gas gratis, gasolina gratis, puntos que era dinero para adquirir casa, bono para comprar autos que luego le rentaba a la paraestatal— y comisiones sindicales, permisos para ausentarse del empleo sin perder salario ni antigüedad, amparos médicos sin padecer enfermedad. Y todo con cargo a las arcas de Pemex. Y mientras el trabajador disfrutaba su paraíso y enriquecida la mafia quinista, la paraestatal se resquebrajaba.

Su muerte lo reduce a lo que fue: un líder corrupto, vulnerable, arbitrario, agobiado por el delirio de persecución, por el miedo a ser traicionado, a ser carroña de sus cómplices.

No experimentaba Hernández Galicia sentimientos de bondad. Oírlo hablar era un deleite. Agresivo, impositivo, no había en sus palabras medias tintas, la amenaza a Pemex siempre a flor de labios, la falsa defensa de su ejército de esclavos, la conquista de cada vez mayores espacios en el área de confianza, corrompiendo funcionarios, invitándolos a robar.

Acabó con sus adversarios apenas asumió la secretaría general del STPRM. Sólo un tiempo respetó el Pacto de Solidaridad Sindical, que obligaba a rotar la dirigencia nacional entre los líderes de las sección 1, 10 y 30. Luego se apropió de todo.

Deshacerse de sus enemigos fue fácil. Con vara alta en la Presidencia de México, urdía tramas para acusar de fraude por venta de plazas a los líderes menores. Así lo hizo con Sebastián Guzmán Cabrera, a quien no dejó llegar a la secretaría general del STPRM.

A otros los sorprendió la muerte. Heriberto Kehoe Vincent fue abatido a balazos cuando ya era el líder nacional electo y tuvo un desliz verbal insospechado: dijo que habría de jubilar a La Quina. Un pistolero lo sacó de este mundo sin que el gobierno hallara al autor intelectual.

Oscar Torres Pancardo, el hombre fuerte de Poza Rica, ex líder nacional del STPRM, murió en un accidente automovilístico. Estando agonizante, maltrecho, se acercó su chofer y le vació la pistola en la cabeza. Dijo el matarife que sufría y le alivió su paso a la muerte.

Muchos otros en Tabasco –Jaime Marín y Juan José de la Fuente, entre algunos— murieron de manera violenta, unos quemados otros baleados.

Con La Quina, los líderes seccionales fueron señores feudales que esquilmaban al trabajador transitorio, dilapidaban las cuotas sindicales, se enriquecían, sin olvidar su cuota al gran cacique, su derecho de piso. Actuaba Hernández Galicia como un capo del crimen organizado.

Chico Balderas, en Nanchital; Sebastián Guzmán Cabrera y David Ramírez Cruz, en Minatitlán; Arturo Pola, en Cuichapa; Roberto Ricárdez, en Agua Dulce; Onésimo Escobar, en Las Choapas; Raúl Charles, en Campeche; Carlos Romero Deschamps, en el DF; Víctor Deschamps, en Salamanca, fueron líderes que imprimieron su propio sello al aquelarre petrolero. Enriquecidos escandalosamente, lucían esplendorosas mansiones, ranchos, autos lujosos, empresas, equipos de futbol y beisbol, constructoras. Como si fueran jeques árabes.

Otro rufián, Héctor García Hernández, alias “El Trampas” —el de las cuatro actas de nacimiento—, que aún presume los millones que obtuvo con su mísero salario de empleado, le serviría para simular que el STPRM iba acorde con la “renovación moral” de Miguel de la Madrid. Algo se les descompuso en la pieza teatral, pues El Trampas fue acusado de fraude, le vaciaron el lodo, lo llevaron al cadalso y tuvo que descubrir que todo era un montaje.

Acusó el prestigiado Trampas a La Quina, Salvador Barragán Camacho y demás ratas sindicales de pretender engañar a De la Madrid. Los describió como una mafia criminal, de la que él era pieza clave, al estilo Chicago con grupos de ejecución y sin límite en su ambición.

Pero De la Madrid los terminó cobijando. La Quina y el presidente hicieron negocios con Pemex. La renovación moral quedó sepultada en el panteón del olvido.

A De la Madrid lo domó, pero su suerte quedó echada con la llegada de Carlos Salinas de Gortari a la Presidencia. El 10 de enero de 1989, La Quina acabó en la cárcel. Lo sorprendió el ejército en su hogar, en traje de noche, empijamado. Lo acusó de acopio de armas y del crimen de un agente del Ministerio Público federal. Las armas se las sembraron y el muerto fue importado desde Chihuahua, abatido en un operativo antidrogas.

Salinas usó a La Quina para enviar la señal de que iría por otros líderes. Nadie se opuso ya al inicio de la privatización de las paraestatales. Y La Quina se pasó 11 años en prisión.

Nada, sin embargo, exime a Joaquín Hernández Galicia de sus grandes fechorías, de haber traficado petróleo a espaldas de todos, incluso de sus agremiados, de haberse enriquecido controlando los contratos de obra otorgados por Pemex, de acumular una fortuna mientras a los trabajadores los endulzaba con una pequeña porción de lo que arrancaba a la paraestatal.

No fue benefactor de nadie. Su historia está manchada por lodo moral y por la sangre de líderes que le hacían sombra. Fue lo que fue, señor de horca y cuchillo, rapaz y abusivo, engañador de ignorantes, vival que contribuyó al deterioro de Pemex.

Allá los ilusos que le queman incienso.

Archivo muerto

Literalmente entre el agua, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— recorre colonias, escucha lamentos y palpa el repudio que la sociedad no pudo contener. Su obra pública es un desastre: 40 colonias anegadas, 117 viviendas afectadas, diez familias evacuadas y miles de colonos hechos una sopa, sus enseres domésticos perdidos, tan sólo por el torrencial aguacero del martes 12. ¿Dónde está la limpieza de canales en la que invirtió más de 10 millones de pesos el alcalde de Coatzacoalcos, asignando los trabajos a Factores del Istmo, del director de Adquisiciones del ayuntamiento, Brian Carlos López Mendoza, su protegido, el que se quemó las manos cuando lo pillaron con los tapetes ecológicos clonados y que aguantó vara, detenido en los separos de la Policía Federal, sin abrir la boca para no decir que el cerebro de aquella trastada se apellida Theurel Cotero y que llevaba por nombre Marco César? En lo de ayer hubo negligencia pura. Avisado de lo que podía ocurrir, alertado por los vecinos de la Puerto México, Marcos y su runfla de funcionarios dejaron que la tragedia llegara, que la lluvia rebosara los canales, que afectara las viviendas, que arrasara con todo. Y así sucedió en 40 de las 150 colonias de Coatzacoalcos. Dice ahora el célebre Theurel —“Te inundo tu puta calle”— que lo único malo es que “hubo concentración de lluvia, de mucha agua y muy rápido”. Y sólo le faltó expresar que el agua estaba mojada. Papelazo del enriquecido junior; un fiasco, dirían los fans de la fiesta taurina… Mago de la traición, hoy todo un potentado, Sergio Amaro Caso halló en la subdirección de Comercialización de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos una veta de oro. Desde ahí controla el abasto y cobro del servicio de agua a los sectores comercial e industrial: hoteles, empresas, escuelas y a los barcos que atracan en los muelles de la Administración Portuaria Integral (API). Sólo, frente a su equipo de cómputo, Sergio Amaro sabe a quien apretar y a quien soltar, determinar cifras en cero y así manipular el sistema, un software diseñado por la empresa ICSI. Trece años tiene en esa faena Sergio Amaro, primero con Roberto Chagra Nacif, a quien le mordió la mano, y así hasta el día de hoy. Su único jefe, el único a quien le rinde cuentas, sea quien sea el director de CMAS, es al ex alcalde Marcelo Montiel Montiel, actual delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz. Sólo ellos —y algunos empleados inquietos— saben cuánto se le cobra al comercio y la industria y cuánto ingresa al sistema contable de CMAS. Amaro requiere recursos, muchos recursos, pues no es lo mismo mantener una casa que mantener dos. La historia va…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Fidel, el peor enemigo de Renato

* Siete años tejió su venganza * Lo dejó corromperse y ahora quién lo cubre en la alcaldía * Asaltan ivanistas la CMAS * Linares y las leches sepultadas por Bustamante * Vuelve a incurrir en desacato la MP * Juez ordena restituir terreno en que se construye Holiday Inn, y es ignorado * Propuesta 2000: dos alcaldes para Coatza.

Carga un crimen a cuestas, golpizas a gente inocente y raterías con dinero del erario, pero Renato Tronco Gómez no ha olido aún que quien lo tiene a las puertas de cárcel es el que supone es su protector y cómplice: Fidel Herrera Beltrán.

Al filo de la navaja, el diputado local por Las Choapas enfrenta hoy la pérdida de poder político, una vez que la sala regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el TRIFE, invalidó la elección municipal, canceló el triunfo de su hermano Miguel Ángel y lo envió a un proceso extraordinario, pues el fraude finalmente se acreditó.

Transgresor de la ley, demencialmente violento, hocicón y echador, Renato Tronco ejerció por segunda vez la alcaldía —de 2011 a 2013— sin otro fin que enriquecerse a mansalva, someter a sus enemigos, imponer sus caprichos y controlar el territorio rural, ahí por donde se trafican lo mismo migrantes que drogas, tierra de nadie y paraíso veracruzano en renta al crimen organizado.

Requería, pues, que su hermano Miguel Ángel Tronco Gómez lo sucediera en el cargo, que borrara las huellas del latrocinio, que encubriera el peculado, los contratos de obra ilegales, incluidos los que le dio a su empresa contratista, la Unión de Ejidos 25 de Abril, según consta en documentos que los incriminan, los cientos de millones que les enviaba el gobernador Javier Duarte a través de la extinta Secretaría de Comunicaciones de estado.

Así ideó el fraude electoral. Compró al consejo municipal electoral y también al distrital porque si Miguel Ángel contendía por la alcaldía de Las Choapas, Renato lo hacía por la diputación en el distrito XXX; amarró al consejo general de Instituto Electoral Veracruzano; pactó con Juan Nicolás Callejas Arroyo para que el callejismo magisterial accesara al próximo ayuntamiento a cambio de operación de votos, y perpetró un descomunal robo.

Antes, durante y después de la elección del 7 de julio, el tronquismo hizo de las suyas. Repudiados por los priístas, Renato y Miguel Ángel debieron entrar por la puerta de atrás a la contienda. No los postuló el PRI sino el Partido Verde, que aliado con el tricolor y Nueva Alianza formalizaron el registro.

Encuerdado por el ex gobernador Fidel Herrera, solapado por Javier Duarte, no se podía esperar una elección limpia ese domingo 7 de julio. Y así fue. De la zona rural llegaron decenas de paquetes electorales embarazados, con urnas atípicas, la mano de los mapaches en plena faena, la huella de un fraude que se consumó sin pudor alguno.

Tras la elección, con las manos manchadas de lodo, sus porros —obreros de constructoras que laboran para el ayuntamiento— irrumpieron en la sede electoral. Llegaron a amedrentar al perredismo que exigía un cómputo final transparente y reivindicar el triunfo de su candidato, el ex priísta Marco Antonio Estrada Montiel. Acalorados los ánimos, en el filo de la violencia, la presidenta del IEV municipal, Erika del Carmen Reyes Escobar, decidió suspender todo y otorgar la constancia de mayoría a Miguel Tronco.

No terminaron ahí las trampas. El IEV trasladó los paquetes electorales a Xalapa. En el camino les metieron mano, los alteraron, acrecentaron el fraude y finalmente le validaron el batidillo a Tronco.

Pasó la patraña por el IEV y luego por el Tribunal Electoral de Veracruz. Ordenó éste un recuento, voto por voto, que no fue más que una mascarada. Vio las huellas del fraude, los paquetes alterados, la suciedad de los órganos electorales, pero los dejó correr.

Ya en el TRIFE, la historia cambió. Ahí donde Fidel Herrera Beltrán gana de todas, todas; donde la oposición no manda y nunca logra revertir fraudes, se le pulverizó la alcaldía de Las Choapas a Renato Tronco.

Dos veces habían deslizado los Tronco que su tragedia política tiene tufo a PRI y a operación fidelista. Tras la elección, Renato acusó a la directora del Hospital Regional de Coatzacoalcos, Nereida Santos Hernández, comadre de Fidel, de haber desplegado una red de operadores para votar en contra. Tras la anulación de la elección, Miguel Tronco volvió a señalar a los priístas y amagó con contender pero ahora bajo las siglas de la oposición, obviamente ni el PRD, ni el PAN, ni Movimiento Ciudadano, donde los detestan. Renato acusó, además, al líder formal de la Sección 32 del sindicato de maestros, Juan Nicolás Callejas Roldán, de jugarle las contras.

Sus dardos llevan la dirección correcta pero no atinan a acertar en el rey del ajedrez. Arremete contra los alfiles de la fidelidad, pero no en el amo del clan. Agudo para otros menesteres, vival para agenciarse los recursos públicos, Renato Tronco no ha enfrentado su cruda realidad: el orquestador de su desgracia política es Fidel. Y el asunto tiene historia.

Agraviado por Renato, aquel día —4 de abril de 2006— en que frente al entonces presidente Vicente Fox recibió reclamos, denuncias, insidia, Fidel se propuso enredar a Tronco en su red de intrigas.

Así, el crimen del regidor panista Alfredo Pérez Juárez le serviría a Fidel para hincarlo y someterlo. Acusó la Procuraduría de Veracruz a su jefe de policía y a dos secuaces más, y a Renato le imputaron la autoría intelectual.

Sometido a juicio de desafuero, fueron los diputados panistas fieles a Fidel quienes impidieron que el alcalde de las Choapas pisara los tribunales. Impune, el crimen de Alfredo Pérez Juárez ahí sigue, pero Renato salió disparado a los brazos del entonces gobernador, hoy dueño de Javier Duarte y aún Señor de Veracruz.

Fidel lo endulzó. Lo atrajo al PRI. Le demostró “amistad”. Renato dejó al panismo y se tragó el embuste de que era el mejor guerrero de Fidel, como oyó decir de labios del gobernador.

Fidel lo llevó a la alcaldía de Las Choapas por segunda vez. Le dio poder. Le entregó la seguridad pública para imponer terror. Le dio obra pública. Lo dejó robar. Le dio impunidad. Ya con las manos sucias, la corrupción hasta el cuello, el dinero y los ranchos a la vista, los caballos de buena raza, camionetas 4X4, su mansión en la Colina del Ratón, la constructora y mil negocios, el crimen del regidor panista, la cárcel es lo único que indica su oráculo.

Siete años tejió su venganza Fidel Herrera. Imputado, agraviado, pararrayos de la furia de Renato, aquel día ante Vicente Fox el gobernador debió soportar desplantes y locuras de un alcalde, el de Las Choapas, que no comprendió que el poder puede ser la peor perversión.

Perder la alcaldía es quedar a merced de la ley, sin hermano que cubra el peculado, en las manos de sus enemigos, a la suerte de la fidelidad, que lo toleró pero nunca lo tragó.

Y es que Renato no entendió que su peor enemigo era Fidel, supuesto protector y cómplice.

Archivo muerto

Con las uñas más filosas y la ambición remasterizada, vuelve la pandilla ivanista a la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS) de Coatzacoalcos. Apuntala hoy a Alberto Mijangos Martínez, cuya gestión anterior, cuando Iván Hillman Chapoy se engullía 2 mil millones de pesos del presupuesto municipal, se distinguió por no hacer nada por el abasto de agua a Coatzacoalcos y sí negocios cifrados —obras hidráulicas y proveeduría de ficción— que le reportaron millonarios dividendos a la pandilla de Integra. Mijangos dejó un pasivo tan insultante como el de Roberto Chagra Nacif —40 millones en números redondos— pero lo peor no fue eso, sino lo que en sus perfumadas narices hacía su subdirector financiero, Eduardo Jiménez Ziga, a quien de pronto, como al nopal, comenzaron a aparecerle más y más propiedades, entre ellas un predio casi a orillas del río Calzadas, donde solía presumir sus motos acuáticas, como buen nuevo rico. Mijangos sólo calienta la plaza para José Murad Loutfe Hetty, el gris ex diputado, traficante de influencias, hacedor de negocios con cargo al erario y gestor de créditos para una élite empresarial entre los que se cuentan preponderantemente los amigos de su papá. Historia de podredumbre la de los hijos políticos de Iván El Terrible y la que ha de venir… Con toda intención, Gustavo Linares pregona que a cualquiera, a quien sea, debiera dársele la dirección del DIF Coatzacoalcos, no así a Alfonso Morales Bustamante. Y recuerda que en los días de Iván Hillman Chapoy en la alcaldía fue hallado un lote de leche, semienterrado y quemado para borrar evidencia. Con mala leche, cuentan en el cuartel de mando del ivanismo, Morales Bustamante ocultó la fechoría, empeñado en que no se supiera que los recursos usados para aliviar el hambre de los sectores marginados no cumplían su fin y para borrar evidencia, decenas de envases conteniendo el lácteo fueron quemados y sepultados bajo tierra. Del episodio pocos se acuerdan, pero Gustavo Linares, quien llegó a ser coordinador del DIF, va de café en café refrescando la memoria para descalificar al operador marcelista… Día que pasa, resolución que emite, el juez federal 14 de distrito, Pedro Antonio Rodríguez Díaz sigue siendo el hazmerreír de la justicia y la burla de los juzgados de Coatzacoalcos. Primero, por negarse a cumplir con su obligación legal, fue conminado por el Tribunal Colegiado número 10, también de orden federal, a darle entrada al juicio de amparo interpuesto por Joaquín González Menéndez, propietario del predio en que se construye el hotel Holiday Inn, a unos pasos del malecón costero; Pedro Rodríguez le dio tres días de plazo al Ministerio Público para restituir el terreno, pero la agente tercera, Karla Marina León Perdomo, se negó por una argucia legal de los hoteleros fidelistas que interpusieron una queja, y el juez se quedó como si nada hubiera ocurrido; este miércoles 6 vuelve a resolver, da 24 horas para cumplir con la restitución y la MP se vuelve a mofar del juez Pedro Rodríguez. A eso se le llama desacato y el jurista pareciera estar conforme con que el MP y de paso el subprocurador de Justicia en la Zona Sur, Jorge Yunis Manzanares, se pitorreen de sus decisiones. ¿O es que de eso se trata? ¿O está a la espera de que sea el Tribunal Colegiado el que le haga la chamba y determine el desacato y el MP y Yunis sean detenidos, consignados y enjuiciados, y así se evita afectar intereses? ¿Pues qué le debe el juez federal Pedrito Rodríguez al grupo Fidel para no tocar al Holiday Inn? ¿O quién lo obliga a pasar por alto un desacato judicial?… Dos alcaldes hasta ahora ha dado a Coatzacoalcos aquel legendario grupo político Propuesta 2000: Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— y Joaquín Caballero Rosiñol, quien el 1 de enero de 2014 asumirá la presidencia municipal. Caballero fue quien lo concibió, le dio forma, lo insertó en la dinámica del PRI y finalmente comenzó a proyectar a sus miembros para cargos públicos. Theurel lo usó para encajar en el grupo marcelista y ser director de Obras Públicas, mientras Caballero ocupaba la subdirección de Desarrollo Urbano. Luego lo absorbió el entonces alcalde Marcelo Montiel y lo desmanteló, renuente a dejar que alguien le compitiera a sus ratas de asfalto, las del marcelismo depredador. De Propuesta 2000 han surgido alcaldes, un síndico, regidores, funcionarios municipales y estatales, notarios, magistrados, que hoy están en franco reagrupamiento para dolor de cabeza de las corrientes que tienen secuestrado al PRI…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano 

Theurel: a oscuras me da risa

* CFE le bajó el switch al alcalde * Adeudo de 20 millones * Manuel Bringas y Punta Diamante * Fraccionamiento indebido en terreno ajeno * Funcionarios y ediles de Nanchital, embarrados en la gasolinera de Mariano * El médico y las despensas para Ciro Félix * “Un asesino anda suelto”, el thriller de la chica del jet-set políticoDescription:http://mussiocardenas.com/ wpincludes/js/tinymce/plugins /wordpress/img/trans.gif.

3 de noviembre de 2013

No se sabe si sea por taras propias o por negligencia adquirida, pero Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— es literalmente un alcalde que anda a oscuras, causando estropicio y provocando vergüenza, sin lámpara que lo ilumine y a tientas pero, sobre todo, a ciegas.

Soñador tóxico, patológico bipolar —cinco minutos terso, cinco minutos endiablado—, padece los efectos de su megalomanía que lo hace proyectarse en el gobierno federal, en el nido de Peña Nieto, no por sus éxitos, que no los tiene, sino porque se ha montado en el reciclado proyecto del Corredor Transístmico, del que no sabe ni lo elemental, no para lograr desarrollo alguno en la región sino para propiciarle negocios a la pandilla salinista-peñista en el poder.

Allá Peña Nieto y su orejón padrino si le han de creer al mitómano Theurel, cuyos desvaríos son para un estudio freudiano, pues lejos de ser un arquetipo de edil, Marcos se ganó a pulso el mote de peor alcalde en la historia de Coatzacoalcos por ineficiente y uña larga.

Sin logro que aplaudirle, Theurel pasó tres años capoteando mentadas y arañazos de cientos de proveedores y constructores que reclaman pago de servicios, obras y productos, y a quienes el irascible alcalde les respondía con falsas evasivas, insolencia demencial y por regla general, amenazas, que incluían hasta pase de abordar a la nave de los malosos, por boca del rufián de Brian Carlos López Mendoza, director de Adquisiciones del Ayuntamiento y a la par contratista, pese al historial delictivo que lo engalana y que no obsta para que Marcos lo solape y encubra. Brian Carlos es su sicario verbal, pistola al cinto y escolta personal.

No se ha logrado dilucidar si esas taras son genuinas o fingidas, pero el alcalde Theurel haciendo como que vive desconectado del mundo, ancló al Ayuntamiento de Coatzacoalcos en un derroche en imagen publicitaria, derroche, viajes en medios nacionales, compra de premios y una nómina descomunal, mientras le crecía la montaña de pasivos, pagos que aún teniendo recursos a su alcance, se negaba a saldar.

Su última vergüenza por marro, provino de un acentuado conflicto con Comisión Federal de Electricidad a la que le enderezó una agresiva campaña de descrédito, pero con la que tiene un voluminoso expediente de adeudos sin un gramo de buena voluntad para saldarlos. CFE le respondió con un corte de luz que dio la dimensión del nivel de negligencia en que se menea el alcalde de Coatzacoalcos.

A oscuras, sin una luminaria encendida, quedó la noche del martes 22 de octubre una parte del malecón costero y el alumbrado público de cinco colonias —Paraíso, El Tesoro, Jardines de California, Lomas de Barrillas y Ciudad Olmeca— por servicio basado en medición, no pagado por el Ayuntamiento de Coatzacoalcos.

Carlos Jiménez Zavala, superintendente de CFE, explicó que procedió a bajarle el switch al alcalde Theurel por ser obligación del ayuntamiento pagar por el servicio otorgado, que de agosto de 2012 a agosto de 2013, representa la suma de 10 millones 411 mil pesos.

Y hay más. Derrochador enfermizo, siempre y cuando sean recursos del gobierno, no de su bolsillo, Theurel tampoco había cubierto las facturas de energía eléctrica correspondientes a septiembre y octubre, otros 10 millones de pesos, que CFE con justa razón reclama.

Jiménez Zavala explicó que el corte de luz era viable pues no se hallaba impedido por el juicio de amparo interpuesto por el gobierno theurelista en septiembre de 2012 para evitar el pago del servicio sujeto a tarifa. Y abundó en que el personal de Obras Públicas se había dedicado a reconectar por su cuenta la energía, tal como consta en fotografías en las que se les captó en plena fechoría. O sea, además del apagón a Marcos, delito federal.

No queda ahí el sainete. CFE advirtió que otras 21 colonias disponen de alumbrado público sin que nadie lo pague. Cuestionado el ayuntamiento theurelista por la empresa federal sobre si esas 21 colonias están municipalizadas, respondió con una evasiva insólita: lo desconocía. CFE amagó con que las dejará sin energía eléctrica.

Theurel pataleó. Acusó a CFE de violar las suspensiones otorgadas dentro del juicio de amparo y reiteró que una vez que el juez federal lo determinara, el Ayuntamiento, por su cuenta, realizaría la reconexión del servicio de alumbrado público. Es decir, confeso y reincidente.

Irreflexivo, lenguaraz, el alcalde de Coatzacoalcos sólo entonces otra revelación: en diez años CFE no ha pagado el impuesto predial ni por sus instalaciones ni por el espacio que ocupan los postes en la vía pública. Y como se había atrevido a bajarle el switch a Theurel, le requeriría el pago “a ver quién le debe a quién”.

Tácitamente, Theurel admitió que en sus tres años desgraciando al ayuntamiento de Coatzacoalcos incurrió en lo que los abogados llaman “incumplimiento del deber legal”, pues su obligación era requerir al contribuyente y hacerlo pagar.

Embebido en sus negocios, derivados de los contratos de obra que otorga a su clan de constructores, la misma beneficiada mediante licitaciones simuladas en la Secretaría de Comunicaciones en tiempos de Fidel Herrera Beltrán, Marcos “Te rompo tu puta madre” Theurel sumió al ayuntamiento en una crisis administrativa sin precedente.

Disponía de recursos. Contó con el segundo presupuesto más elevado de Veracruz. Presumía de una magia financiera que nadie notó. Pero a diario era requerido por los acreedores, hartos todos de escuchar evasivas, de no ver saldadas sus facturas, mientras el derroche marcaba los pasos perdidos del alcalde de Coatzacoalcos.

CFE le dio una elección. Lo dejó a ciegas, apagado el malecón costero, cinco colonias sin alumbrado público, 21 más en vías de quedar sin luz, incluso las viviendas por no estar regularizadas. Y todo por un alcalde negligente, víctima de sus taras políticas, mitómano consumado que culpa al mundo de incapacidad para gobernar.

A oscuras —y con luz también— Marcos Theurel da risa.

Archivo muerto

Voraz hasta por tres pesos, a Manuel Bringas Burelo se le hizo fácil trasponer la frontera de la legalidad. Vende ahora trozos de tierra que no son suyos en el disputadísimo predio Punta Diamante, en el poniente de Coatzacoalcos, junto al Palacio de Justicia Federal. Sin base legal, cómplice la autoridad, Manuel Bringas ha incurrido en lo que lo que la jerga jurídica llama “fraccionamiento indebido”, pues el susodicho integrante de la Sucesión Bringas carece de autorización legal para enajenar en cachitos y cobrar en paguitos una amplia franja del terreno en cuestión. De los cuatro hermanos Bringas, Manuel es quien menos derecho tendría sobre Punta Diamante, predio vecino del mentadísimo Parque Tecnológico Puerto México de Tony Macías. Perdió todo cuando vendió a Vivienda Industrializada de Coatzacoalcos sus 6.10 hectáreas, es decir su 25 por ciento de las 24.4 hectáreas que conforman la extensión total del predio, según la operación realizada el 10 de noviembre de 2011 ante la fe del notario público número 20 de Coatzacoalcos, Luis Manuel Brito Gómez, hijo por cierto del ex alcalde y ex líder del PRI en Veracruz, Carlos Brito Gómez. Consta así en la escritura 2403, que se supone no es apócrifa. ¿O acaso al notario le da por jugar chueco? En cristiano, a lo que hace Manuel Bringas se le llama fraude, y a los pobres invasores que les vendió un pedazo de ilusión, defraudados. Y a la venta en pedazos de un predio que ni siquiera le pertenece y en el que carece de licencia de fraccionamiento, se le denomina jurídicamente “fraccionamiento indebido”. Del asunto, según se sabe, ya tiene una línea de investigación la Procuraduría de Justicia de Veracruz. También hay una ficha que afirma que es turca la mano que agita el avispero. Hay complicidad del Registro Público de la Propiedad, cuyo titular ya fue llamado al MP en una ocasión por inscribir escrituras falsas, a nombre del notario número 18, Fidel Gómez Rodríguez, quien por cierto tuvo que denunciar la trastada. ¿A quién creen que le va a reventar las fechorías de Manuel Bringas? ¿A él? ¿A su asesor, un abogado que no lo es? ¿O a la mano turca que les da cuerda?… Por lo menos tres funcionarios menores, el alcalde de Nanchital, Alfredo Yuen Jiménez, y todo su cabildo, aparecen inodados en el despojo del área verde que será enajenada o entregada en comodato para erigir en ella la nueva gasolinera del fraccionamiento San Miguel Arcángel. Teresa Domínguez, directora de Catastro; César Chang Ricárdez, director de Obras y sobrino del alcalde, y Luis Vicencio Santos, alias “Güicho Panteón, contralor, tuvieron la encomienda de integrar la documentación que fue enviada al Congreso de Veracruz para consumar el atraco. De lo jurídico se encargó el notario público Miguel Yuen Ricárdez, hijo del alcalde y ahora magnate gasolinero, en complicidad con el ex tesorero municipal de Coatzacoalcos, Mariano Moreno Canepa, obviamente con hombres de paja al frente. Al diputado José Murad Loutfe Hetty le tocó planchar legisladores en el Congreso, aunque es sabida su animadversión hacia Mariano Moreno. ¿O acaso la gasolinera es el nuevo negocio del gerente de CONAGUA en Veracruz, Iván Hillman, y por eso Murad Loutfe anda como pepita en comal caliente? Cuenta “Güicho Panteón” que el asunto apesta pero que donde manda capitán no gobierna marinero. Ironía pura y contradicciones de gobierno: mientras en el fraccionamiento San Miguel Arcángel hay 650 lotes irregulares, el Congreso de Veracruz “legaliza” la desincorporación de un área verde para ser entregada a particulares, uno de ellos el hijo del alcalde y el otro, el intragable Mariano Moreno… Se llama Rogelio Sánchez Gómez y usó recursos públicos para la campaña a diputado local de Ciro Félix Porras, hijo de la tormentosa alcaldesa de Minatitlán, Guadalupe Porras David. Sobre él hay una línea de investigación pues se trata del director médico del DIF en Coatzacoalcos. Se sabe que dispuso de mil despensas, entregadas en colonias de Minatitlán, para asegurar el voto a favor de Cirito, entonces candidato del PRI a la diputación local, que finalmente ganó a pesar del repudio y la ira que provoca la sola mención de su nombre y el recuerdo de lo que fue el asalto a las arcas municipales de Minatitlán por obra y gracia de doña Lu-pilla mayor. Sobre el doctor Rogelio Sánchez Gómez hay un expediente en fase de integración… “Un asesino anda suelto”, título del thriller que reseña el final trágico del idilio entre una joven del jet-set político y un pastor de rebaños descarriados, muchos incautos y otros piadosos. En la trama, el odio del padre agraviado, la impotencia por el engaño, los deslices etílicos de la niña, un embarazo impensado, el rencor por la altivez del malhechor, la lucha del poder contra el dinero, las noches de insomnio, dominadas por el rencor, la decisión final, el festín de sangre. “Un asesino anda suelto” y el autor intelectual también. “Un asesino anda suelto” mientras la viuda encubre la verdad, reclama justicia, agradece a la autoridad, increpa a la próxima autoridad, incurre en perjurio, aterrada en los juzgados, su mente en viaje astral, sus miedos ocultos, al pie de la letra el guión. “Un asesino anda suelto”, al tiempo que cuatro chivos expiatorios duermen en un penal, creídos que la justicia llegará. “Un asesino anda suelto”, título de un thriller con mezcla político-pasional…

 

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