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INFORME ROJO
Licencia para (levantar y) matar* Gibran, levantado y asesinado por policías del gobernador * Mintió ORFIS * 202 dependencias con irregularidades, no 47 * Aguinaldos o empleo en el ayuntamiento de Coatzacoalcos * Lu-pilla Félix, con el miedo en la sangre * Pérez Cruz: tres fracasos * Empresario duartista fabrica juicios para robar hoteles. 27 de enero de 2014 Distante de la realidad, perdido en su mundo, no tiene empacho Javier Duarte en pregonar que su policía es la mejor, la más capaz, la más adiestrada, la más confiable, garante pues de la seguridad de Veracruz, y sólo le falta admitir que dispone de licencia para levantar ciudadanos, permiso para torturar y para manos libres para asesinar. Implicada en un crimen, el del cantante Gibran David Martiz Díaz, la policía duartista en nada se diferencia de la de otros regímenes nefastos, el de la fidelidad, el alemanismo, el chirinismo, profundamente corrupta, represora de activistas y opositores al gobernador, torturadora de civiles e impune por la benevolencia de quien manda en Veracruz. Su fechoría pudo pasar inadvertida de no ser por un descuido garrafal: la presencia de una patrulla de la policía estatal en el sitio del “levantón”. Había llegado un grupo de policías al departamento de Gibran Martiz, participante de La Voz México, el 7 de enero. Del segundo piso, en el número 124 de la avenida Ferrocarril Interocéanico, colonia 7 de Noviembre, en Xalapa, fueron sacados el cantante y un amigo, menor de edad, Sergio Luis Martínez. Tratados con lujo de violencia, nada se volvería a saber de ellos hasta que se les halló sin vida. Alertados sobre el “levantón”, sus familiares iniciaron la búsqueda. Escucharon versiones, acudieron a su círculo de amigos, indagaron entre los vecinos. Temían lo peor. Supieron así que había sido la policía la autora del plagio. Fue observada la patrulla 201778, placas 00-71-91, en el lugar. Sabrían de otros dos vehículos, al parecer clonados con las características de las unidades de Seguridad Pública de Veracruz. De las patrullas descendió un grupo de uniformados. Se introdujeron al edificio. Allanaron el domicilio. Identificaron a Gibran Martiz y a su amigo. Los golpearon. A rastras los sacaron del departamento. Fueron llevados sin saberse su destino. Fortuitamente, en la búsqueda del joven cantante, el padre de Sergio Luis Martínez pudo ver la patrulla 201778 en una gasolinera. Le tomó fotografías que luego subirían a las redes sociales en internet. Esa misma patrulla la verían en los patios de una de las agencias del Ministerio Público del fuero común. Tuvieron así la certeza de que fueron policías los autores del “levantón”. Cómplice, encubridora, la Secretaría de Seguridad Pública pretendió maquillar los hechos. Su versión fue insolente. Decía el vocero que el plagio había sido cometido por tripulantes de un automóvil oscuro, con vidrios polarizados. Refería que un llamada de emergencia al número 066 alertó sobre el plagio y que la patrulla 201778 fue enviada al lugar de los hechos, “pero no encontraron pistas del caso”. La coartada ideal para la policía criminal. “Nosotros ya cuadramos con la Procuraduría de Justicia. Ningún familiar se ha presentado ni en la policía, ni en el Ministerio Público a poner denuncia o queja, por sustracción, desaparición, ‘levantón’, como quieras llamarlo (sic)”, dijo el vocero. Cuatro días después del plagio, las redes sociales se inundaron con el caso de Gibran y Sergio. Desmentida la versión oficial, todo apuntaba a que era la policía duartista la que tenía en su poder al cantante, víctima de una bribonada mayúscula. Comenzó entonces la contraofensiva del gobierno de Javier Duarte. Hizo circular en las redes, —Facebook y en Twitter— fotografías en que Gibran David Martiz Díaz aparecía empuñando armas y agregaba una nota de prensa en que se le acusaba de tráfico de drogas. Y suscitaba la perversa reflexión: ¿merece ser tratado como víctima? Efraín Martiz, padre de Gibrán, y su hermano Erick, aclararon que las fotografías de Gibran correspondían a un video promocional de la canción Playboy, en la que aparece en el rol de un joven que es hostigado por sicarios y finalmente muerto. De plástico las armas, el montaje armado por el gobierno estatal fue difundido a través de las cuentas que suele usar el régimen duartista para enlodar a los periodistas críticos y a quienes exhiben las tropelías y torpezas de Javier Duarte. Ellas son: animaseditores@gmail.com, tribunaveracruz@gmail.com, informaciónveracruz1@gmail.com. Y luego aterrizaron la versión en El Blog del Narco y Notiinfomex. Trece días después —enero 20— los cuerpos de Gibran y Sergio fueron hallados sin vida. Según la versión del procurador Felipe Amadeo —Amadreo— Flores Espinoza, los encontraron en el interior de un vehículo en el que se transportaban sicarios, en la comunidad La Ternera, en el camino Huatusco-Conejos. Eran dos autos. Fuerzas federales advirtieron una conducta sospechosa. Les marcaron el alto pero no obedecieron. Los siguieron. Al darles alcance, los sicarios comenzaron a disparar. Hubo respuesta y los tres ocupantes fueron abatidos. En los vehículos hallaron ocho armas, dos cortas y dos largas; 150 cartuchos útiles; cuatro cartucheras, y uniformes de varias corporaciones. Amadeo Flores y el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, admitieron la responsabilidad de siete policías acreditables, o sea la crema y nata de la policía veracruzana, pero no supieron, no quisieron o no pudieron explicar el móvil del “levantón” a Gibrán Martiz y Sergio Luis Martínez. Los siete policías están acusados de abuso de autoridad, coacción e incumplimiento de un deber legal. Nunca se mencionó asesinato ni privación ilegal de la libertad. Reacios a contestar preguntas de los reporteros, tampoco sustentaron su versión de que los tres sicarios asesinados eran los autores del plagio y muerte del cantante y su amigo. Corría, ante tantos datos inconexos y argumentos inverosímiles, la hipótesis de que todo había sido un montaje; que los sicarios no eran tales sino policías del gobierno duartista, y que el móvil tenía que ver con algo que le quemaba las manos al titular de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita. Al identificar los cuerpos, el padre de Gibran Martiz observó que su hijo presentaba huellas de tortura y el tiro de gracia. No murieron, pues, en el enfrentamiento de los sicarios con las fuerzas federales y policías estatales, sino que fueron ejecutados. Involucrada en escándalos, atropellos a la ciudadanía, arbitrariedad, represión, tortura, “levantones” e incluso crímenes, la policía duartista no es, como pregona el gobernador, ni la más capaz, ni la mejor preparada, ni la más confiable. Es su aparato represor, policías entrenados para golpear ciudadanos, apalear críticos y opositores, usar bastones eléctricos y gas lacrimógeno, agredir a mansalva, allanar domicilios, desaparecer ciudadanos y asesinar, cobijados por la impunidad. Depurada la policía, 3 mil elementos causaron baja por no ser confiables. Se quedaron, presume el gobernador Javier Duarte, los mejores. Y se capacita a quienes garantizan la seguridad de Veracruz, suele decir. Nada más falso. Su policía “levanta” ciudadanos, ataca a la sociedad, a maestros, a periodistas, y siempre, invariablemente siempre, se lava las manos, criminaliza a las víctimas, las enloda, para justificar su muerte. No son 007, pero sí tienen licencia para “levantar” y también para matar. Archivo muerto Mintió el órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS) pues fueron 202, y no 47, las entidades de gobierno en las que halló irregularidades. Lo dice el resumen ejecutivo, tal como revela el diario Notiver. Advierte que las auditorías de los despachos contables hallaron inconsistencias e incluso presunto daño patrimonial en seis secretarías del gobierno de Veracruz; 16 institutos, entre ellos el Instituto Electoral Veracruzano, INVIVIENDA, el IPAX; en 28 sistemas operadores de agua potable; 18 fideicomisos, incluidos los metropolitanos de Acayucan, Xalapa y Coatzacoalcos; la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Universidad Veracruzana y Radiotelevisión de Veracruz (RTV); y los municipios de Boca del Río, Córdoba, Minatitlán, Tuxpan, Veracruz, Xalapa, Coatzacoalcos y Poza Rica, cuando tenían metidas las manos en ellos Salvador Manzur Díaz, Francisco Portilla Bonilla, Leopoldo Torres García, Alberto Silva Ramos, Carolina Gudiño Corro, Elizabeth Morales García, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— y Alfredo Gándara Andrade, en su mayoría fidelistas. Nada de eso pasó al Congreso. Persiste la nefasta práctica de encubrir la corrupción, raterías de secretarios del duartismo, alcaldes de baja calaña, la pandilla impune… Mente fría, genio sin escrúpulos, el funcionario que ideó condicionar al personal de confianza del ayuntamiento de Coatzacoalcos para vender sus derechos laborales a cambio de una promesa: que renuncien a salarios atrasados y aguinaldo, y a cambio se les recontratará. Lo vienen oyendo en la Secretaría de Obras Públicas, en la Tesorería, en el área de Recursos Humanos. Una promesa de empleo a cambio de perder el aguinaldo de 2013, una quincena de diciembre y dos de este enero. ¿Sabrá el rufián que los derechos laborales son irrenunciables y que conculcarlos es un delito?… Aterrada, siempre aterrada, vivió Lu-pilla Félix sus días de primera dama de Coatzacoalcos. Kilos de maquillaje en el rostro, lo que fuera para disimular las caricias del entonces alcalde Marcos Theurel, y la voz temblorosa, la angustia en la expresión. Una de ellas, cuentan los insiders, ocurrió previo a un evento en el salón Premier, en un encuentro al que acudiría la pareja presidencial. Llegó solo Marcos, disculpó a Lu-pilla y aquello perdió interés entre las promotoras sociales que abarrotaban el lugar. Minutos después llegó la princesita de Minatitlán, quejumbrosa, temerosa. Relataba cómo la había bajado del vehículo el bipolar con tendencia multipolar, hecho una furia. ¿Entro o no entro? se preguntaba. Ya para qué. Ya la había disculpado con sus promotoras. Si entraba al salón, sería peor. Y así más desplantes, violencia psicológica, hostigamiento, golpes y amenazas. Para disimular, sólo bastaba un kilo de maquillaje en el rostro, controlar la voz temblorosa y una sonrisa, pues primero era el negocio y después la integridad… Quién sabe cómo mide José Luis Pérez Cruz —“piel de nena”— el éxito y el fracaso, pero por lo menos él acumula tres de estos en su haber: Letras Emergentes, una página cultural que no provocó ni un suspiro; Tiempo Libre, un encarte que murió de aburrimiento, y Plural, noticiario en Radio Fórmula, cuyas emisiones se transmitían a la hora de comer cuando al auditorio lo que le interesaba era precisamente comer, no escuchar la vocecita de “piel de nena”. De aquellos no queda ni el recuerdo, así de infecundo fue el trabajo del Llorón del Istmo que desde las entrañas del rotativo pretendía controlarle la información a los Robles, los succionadores dueños del medio que le mata el hambre a Pérez Cruz. Uta pa’ pedazo de farsante. Traidor y fracasado… ¿Quién es ese empresario con tendencias criminales, financiador de juicios para agenciarse hoteles, auspiciador de denuncias que confinaron a más de un inocente en la cárcel por años, fanático del hostigamiento y acoso a sus empleadas? Una pista: millonario, joven, dice tener al gobernador Javier Duarte comiendo de su mano y haciendo negocios bajo su amparo… INFORME ROJO
Javier Duarte: financieramente, un fiasco* El jet-set y el fraude con las cédulas catastrales * Quintanilla, Ramón, Hillman, Montes de Oca, Fernández, entre los beneficiarios * Pérez Cruz, el apologista de la Virgen Lu-pilla * ¿De cuál fuma “Piel de nena”? * 12 millones para el parque Jurásico y nada para salarios * Las 7 hectáreas de Pancho Colorado * Para Mariú, viajes a Europa y EU; a Roselia no la llevan ni a Catemaco. 21 de enero de 2014 Para muy poco le sirve Javier Duarte de Ochoa a Veracruz, rebasado por la violencia, sojuzgado políticamente, pero en lo suyo, lo suyo, que son las finanzas, y hasta un doctorado de dudosa calidad presume, el gobernador resultó todo un fiasco. Su gobierno salió reventado en la cuenta pública de 2012 por un daño al erario de casi 278 millones de pesos, cuyo mayor impacto se registra en la entonces Secretaría de Comunicaciones, hoy Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, y en dos fideicomisos, uno para el puente sobre el río Coatzacoalcos y otro para el túnel sumergido. Ajusticiado desde las entrañas de su cuasigobierno, el Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz detectó lo que técnicamente denomina “inconsistencias” y que recaen en el ex titular de Secom, Raúl Zarrabal Ferat, hoy diputado local por el distrito de Boca del Río, a quien el gobernador pudo ver como alcalde de no ser porque las encuestas reflejaban que de haber contendido contra el panista Miguel Ángel Yunes Márquez habría sido masacrado. De los 277 millones 755 mil 404 pesos clasificados en el estatus “irregularidades”, 225 millones 717 mil 543 pesos corresponden al Fideicomiso Público Irrevocable de Inversión, Administración y Fuente de Pago para la Operación, Explotación, Conservación y Mantenimiento del Puente sobre el Río Coatzacoalcos, cuya vida útil concluyó hace tiempo pero que gobierno federal y estatal se han empeñado en parcharlo y remendarlo, so riesgo de que un día se venga a tierra con saldo mortal, daños a la economía y el ahorcamiento del flujo de vehículos hacia el sureste del país. Otras inconsistencias se advirtieron en el fideicomiso del túnel sumergido bajo el río Coatzacoalcos, unos 7 millones 431 mil pesos, obra que sigue siendo una sangría económica, rebasada con mucho la inversión estimada originalmente y plagada de errores técnicos, hasta quedar en suspenso su construcción por una disputa financiera entre el régimen duartista y la empresa responsable, Concesionaria de Túnel de Coatzacoalcos (COTUCO). Un tercer boquete financiero fue detectado en la Secom, por 44 millones 606 mil 779 pesos, que tiene como origen las obras carreteras, una de las mayores fuentes de ingresos turbios para la élite del gobierno duartista —como antes lo fue para el régimen fidelista— por el cobro de diezmos y la asignación de contratistas que sirven de máscara a la pandilla de gobierno. Duarte, pues, está hecho un enredo con los recursos públicos del ejercicio 2012, atrapado en la deuda que le heredó su sensei político y predecesor, gurú y poder tras el trono, Fidel Herrera Beltrán, con quien diseñó y ejecutó la quiebra de Veracruz hasta arrastrar pasivos por 40 mil millones de pesos. Abogado con dos maestrías, por la Fundación Ortega y Gasset y el Tecnológico de Monterrey, Javier Duarte es una vergüenza para la Universidad Complutense de Madrid, donde cursó un doctorado por el que ha sido acremente cuestionado. Sus detractores le imputan que todo lo simuló y solía ostentarse como doctor en Economía e Instituciones sin serlo, mientras él y sus corifeos y bufones de la prensa vendida arguyen su autenticidad. Del doctorado patito se han reseñado decenas de historias, la más sólida cuando surgió un documento que contenía la relación de estudiantes egresados de ese posgrado y ahí no figuraba el nombre del hoy gobernador de Veracruz. Fue tal la ira de Javier Duarte porque se le exhibiera ostentando un doctorado que no había concluido, que juró que se la pagarían quienes habían difundido el documento en cuestión. Buen número de periodistas tocaron el tema, pero la embestida del gobernador se habría de centrar en Jorge Manrique, autor de la columna Del Otro Lado del Cristal, quien evidenció que la tesis doctoral se acreditaba por investigación, no por asignaturas, y que la maestría cursada on-line en el Tec de Monterrey no era suya sino de un empleado de la Secretaría de Finanzas y Planeación, un subalterno suyo. Recuérdese, pues, que apenas llegó al gobierno de Veracruz, Javier Duarte mostró su rostro real, lo más siniestro de su esencia. Encarceló a Manrique con una celada, un burdo montaje para atribuirle un intento de extorsión al ex alcalde de Tuxpan, hoy secretario de Desarrollo Social, Alberto Silva Ramos, el frívolo delfín que exhibe en las redes sociales a su hijo Emiliano Alberto, nacido fuera de matrimonio, y luego alega que nadie puede exponerlo al escrutinio público. Vaya incongruencia de este pelado, si él fue quien agravió al pequeño. Así fue como encarcelaron a Jorge Manrique y en tiempo récord, seis meses, lo condenaron. El doctor en mala leche reprimía con descaro. Como fuera, Javier Duarte ha sido un fiasco en finanzas, su materia, incapaz en más de tres años de bajarle un centavo a la deuda fidelista, contrayendo nuevas obligaciones, urgido por pensionados, proveedores, constructores, prestadores de servicios, municipios, estudiantes becarios en el extranjero, a los que les debe todo. Quienes cuestionaron sus habilidades con los recursos públicos, con doctorado o no, con maestría o sin ella, tuvieron razón en advertir que Veracruz en sus manos iba al despeñadero. Y así fue. Siendo secretario de Finanzas y Planeación, el doctor Duarte se jactaba de ser el padre de la bursatilización del impuesto por tenencia vehicular, el engendró que endeudó a Veracruz por 20 años, al que están atados gobierno y municipios, cuyos recursos no se aplicaron en obras sino que fueron desviados a cuentas personales y campañas políticas y que tendrán que liquidarse con intereses millonarios. Fue quien documentó los créditos bancarios y que hoy en sus manos son una bomba de tiempo financiera. Tres años en el gobierno han sido un desperdicio. Javier Duarte ha estancado a Veracruz. Trae arrastrando la deuda con proveedores, prestadores de servicios, constructores; no le paga a los pensionados del IPE; no le cuadran las cuentas del fideicomiso del puente Coatzacoalcos I, nada más por 225 millones de pesos; otros 7 millones por el túnel sumergido, y 44 millones en Secom. Y eso sólo por el año 2012. No se sabe qué hace con el dinero el doctor Duarte, pues las arcas están secas. En tiempos de campaña, los recursos fluyen para planchar a la oposición, para destruir la alianza PAN-PRD, para comprar el voto de los pobres. No hay recursos, en cambio, para obra pública, para sacar a Veracruz de la miseria, para abatir los pasivos sociales, el déficit en salud, para generar empleo bien pagado. O sea que sí hay, pero mal repartido y peor cuadrado. Vale decirlo. El gobernador Javier Duarte, financieramente es un fiasco. Archivo muerto Quintanilla, Ramón, Hillman, Montes de Oca son cuatro de muchos apellidos que de las páginas rosas podrían trasladarse a las ocho columnas de la nota roja. Brillan sus blasones en la investigación sobre el fraude con las cédulas catastrales en la administración theurelista que permitió un millonario negocio, ventas de terrenos en litigio y adjudicación de inmuebles ajenos. Cuentan que por las cédulas catastrales y la expedición de cuentas de predial el ingreso fue de 10 millones de pesos, pero lo que hicieron los que las tramitaron —Quintanilla, Ramón, Hillman, Montes de Oca, Fernández, entre muchos— es diez veces mayor. ¿Se trata de Jaime Quintanilla, miembro de las juventudes duartistas, o será un homónimo? ¿Será Alfredo Ramón de Diego, quien de buenas a primeras, con una prescripción positiva que no procedía, se agenció la franja que va de avenida Universidad al malecón, a la altura de Home Depot y Café La Parroquia? Pronto se sabrá y el jet-set se va a cimbrar… Abogado de causas perdidas, engañador de bobos, José Luis Pérez Cruz tiene fijación por el cobre bañado de oro, pero al cobre al fin. “Piel de nena” lleva años en el fallido rescate de la maltrecha y vilipendiada imagen de Guadalupe Porras David, cuya vileza en sus días de alcaldesa de Minatitlán la convirtieron en el personaje sobre el que se vierten todas la repulsas de la población. Pérez Cruz se inventa encuestas o difunde las que suele pagar la insaciable Lu-pilla —vaya rigor periodístico el del Narciso del Istmo que publica patrañas sin apego a la verdad—, conchudo ante las risas, las mofas y las burlas que le hacen los medios independientes de la vecina Minatitlán donde saben cuánto suele dilapidar la abuelita impune por el aplauso demencial de los apologistas de lo absurdo. Entre sus joyas periodísticas está aquella en que Pérez Cruz osó afirmar que en Minatitlán se vivía un fervor guadalupano, no por la Virgen del Tepeyac sino por la veneración que despierta Lu-pilla mayor. Con esa clase de embustes va tejiendo el subdirector operativo de Diario del Istmo su fama de volador, mentiroso de marca y manipulador de la realidad. ¿Fervor guadalupano por Lupe Porras? Pues de cuál fuma “Piel de nena” o ya le entra al alcohol adulterado. Y por cierto, Pulgoso Lagunes no se desdice aún de su sospecha de que el Traidor del Istmo tuvo que ver con el robo de su camioneta… No hubo para salarios de fin de año ni para aguinaldos en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, pero sí para un parque jurásico, con dinosaurios mecánicos y un paseo en lago, relumbrón puro de Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— en el que dijo haber gastado 12 millones de pesos. Entre rechiflas y mentadas dejó Theurel la alcaldía, con un adeudo justamente de 12 millones con sus trabajadores, sobre todo los de confianza, a quienes es la hora que ni les pagan ni les justifican por qué se les trata como peones de quinta… Y que a Francisco Colorado Cessa le tocó ser vecino de los dinosaurios de Marcos Theurel en Coatzacoalcos. Frente al parque Jurásico, en la confluencia de las calles Jirafas y Mártires de Chicago, se halla el terreno de 7 hectáreas que entregara el gobierno de Fidel Herrera Beltrán a la empresa ADT Petroservicios, S.A. de C.V., propiedad de Pancho Colorado, hoy condenado en Estados Unidos a 20 años de prisión por vínculos con Los Zetas, lavándoles dinero mediante la venta de caballos que arrasaban en los hipódromos norteamericanos en carreras arregladas. ¿Será que el terreno era de Pancho Colorado o era de Fidel, o de Los Zetas?… Ni a Catemaco le invita Pepe Robles un viaje a Roselia, pero qué tal a Mariú: París, San Francisco, Nueva York, incluso un nevado retiro en Squaw Valley, California, a orillas de Lake Tahoe. Que disfruten Mariú, las gemelas y el joven Rafael. Que disfruten su gusto por los autos, la velocidad, las pistas, la música, el periodismo culto. Los Robles (Moreno) Martínez de Las Ánimas, tienen derecho al calor que da el amor; los Robles de Coatzacoalcos, sólo a la frialdad de los negocios. Mariú sí que pasea. Chéquense esta.: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=690150564340399&set=pcb.690150967673692&type=1&theater.Y esta otra: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=690150684340387&set=pcb.690150967673692&type=1&theater INFORME ROJO
José Luis Pérez Cruz: crónicas de un traidor* El mensaje con el que insulta al director * Diario del Istmo tampoco es una joya moral * Encubrir intento de violación a una reportera * Periodistas sujetas a extorsión sexual * Prensa municipal y los convenios de publicidad * Pérez Cruz, Benita y su candidato * Mary Mora y el desvío de recursos * El DIF caído y Lu-pilla en fuga * Samanta, con base y salario de 40 mil al mes * Facturas falsas en la contabilidad de Nanchital * La analogía de Zaíd. 11 de enero de 2014 Con lenguaje insolente, y peor intención, José Luis Pérez Cruz pudo hacer la sátira, retrato mordaz, mofa corrosiva de sus patrones en Diario del Istmo; tejer una red para detentar el control del medio y su filial DI Noticias, y sentarse a disputar el poder que da el manejo de la información. Venía operando así y nunca dejó de hacerlo, y decirlo, hasta que un desliz, un descuido fatal, exhibió de qué lodo está hecho el subdirector operativo del periódico de la familia Robles. “Héctor es un pendejo”, escribió con expresión puntillosa, infamante, en alusión al director del rotativo, Héctor Robles Barajas, hallado el texto en una cuenta de Facebook. Cuentan la historia los grillos del Istmo, vecinos de aquel establo, que lo han visto maniobrar, unas veces para los intereses de la empresa y otras, las más, para los suyos, tendenciosa la información, no ajena a la presión política o empresarial, al chantaje sutil, al ajuste de cuentas, como opera una banda criminal que no dispara balas, pero sí injurias y embustes, y con eso colma su ambición. “Héctor es un pendejo”, decía el mensaje, una extensa perorata con que Pérez Cruz se indignaba por el regreso de Federico Lagunes Peña a las páginas de Diario del Istmo, tres años fuera por su condición de regidor en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, del que salió denunciado por acoso sexual, de usar su cubículo para concretar sus citas con prostitutas, de darle chamba a sus familiares y bajo la insinuación del ex alcalde Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— de consumir drogas al rehuir el examen antidoping y llevar luego un botecito con orina que debe haberle tomado a algún allegado limpio. Alegaba Pérez Cruz en su mensaje privado que era una contradicción que Diario del Istmo reclutara de nuevo a Federico Lagunes si pretendía tener algo de credibilidad. Pero los Robles son los dueños y podían hacer lo que quisieran con su periódico, reconocía el subdirector operativo de Diario del Istmo. Ufano y soberbio, se jactaba de que por su parte seguiría avanzando en el control de las áreas clave de Diario del Istmo y DI Noticias: la mesa de redacción, los reporteros y la información. Confirmaba en el mensaje lo que todos sabían: su alfil para ejercer ese control era Esmeralda Álvarez Ventura, su editora favorita y jefa de asignación de DI Noticias. Un descuido, sin embargo, proyectó la deslealtad de Pérez Cruz hacia sus patrones. El equipo de cómputo en que se hallaba el mensaje de Facebook quedó abierto y el personal pudo enterar a la familia Robles de la insolencia de su subdirector operativo. Una vez descubierto, José Luis Pérez Cruz hizo lo que mejor le va: llorar su desgracia y negar su traición. Se excusaba con una versión inverosímil: le habían hackeado su cuenta y los responsables eran Federico Lagunes y el subdirector de Operaciones de DI Noticias, Antonio Lojero Vázquez, antiguo jefe de prensa de Iván Hillman Chapoy, esposo de la hoy diputada local Mónica Robles Barajas, la hija mimada de José Pablo Robles. Hacía un mes Federico Lagunes Peña había reanudado su columna De Políticas en Diario del Istmo. El 9 de septiembre de 2013 publicó su primera entrega, igual de limitada que siempre, sin estilo, sin léxico, con el sonsonete habitual y las frases de toda la vida. Lagunes volvía a la carga y Pérez Cruz no tardaría en dejar de publicar. Irónicamente, la última columna de Pérez Cruz remataba con un comentario sobre el hackeo a la página electrónica del ayuntamiento de Coatzacoalcos. “Un fondo oscuro con letras rojas y una máscara en silueta en morado anunciaba que ‘ZeroByte’ había dañado la página en Internet inhabilitando la información que ahí se deposita”, escribía José Luis Pérez Cruz en sus Crónicas del Poder, el 21 de octubre. “Hasta en internet el ayuntamiento porteño sufre de la delincuencia ¡Lo que hay que ver…!”, concluyó. Y sí, lo que hubo que ver fue su mensaje en Facebook, donde despotricaba contra la familia Robles, dueños de Diario del Istmo, DI Noticias, Imagen de Veracruz y la agencia Imagen del Golfo, que de los cuatro no se hace uno en materia de credibilidad y respeto. Encuerado moralmente, Pérez Cruz se fue a la congeladora dos meses, convertido en un cero a la izquierda, silenciado y amenazado con el despido. No tronó por lo que le sabe a los patrones, pero quien fue echada del diario fue Esmeralda Álvarez Ventura, con quien iba tejiendo el control de la información para gobernar desde adentro del imperio de los Robles. Pateado en su propio establo, volvió a su Crónicas del Poder el 29 de diciembre, a agitar el avispero y a dar pie a exhibir por qué fue acallado por espacio de dos meses, los Robles convencidos de su deslealtad y Pérez Cruz colgado del clavo ardiente de que su cuenta le fue hackeada. Pinchada o no, supuestamente hackeada como dice el autor de Crónicas de un Traidor, la existencia del mensaje no fue desvirtuada por Pérez Cruz. Lo único que le quedó fue responsabilizar del hecho a Federico Lagunes y Antonio Lojero. Reclama ahora José Luis Pérez Cruz respeto para “su buen nombre”, como si lo tuviera, el de un desleal que suponía que el hospedaje de los Robles en su negocio editorial podía pagarse con una mordida de mano, mareando a Héctor Robles Barajas, teniéndolo acotado y distante de la intención, y sobre todo la ambición, que mueve al subdirector operativo de Diario del Istmo. Sirve la polémica desatada por Pérez Cruz para recordar que no es Diario del Istmo una joya moral. Ahí se encubrió el ataque e intento de violación a una reportera hace un par de décadas y hoy se permite la extorsión sexual a comunicadoras —cuatro, cinco, sus nombres en reserva— con el señuelo de darles proyección, maquillarles sus notas insulsas, pasadas por el bisturí, concederles las ocho columnas, ellas carne de cañón de quienes también se escudan en un “buen nombre”, oculto su bajo instinto. Lenguaraz, el tal Pérez Cruz formuló el retrato mordaz de sus patrones en Diario del Istmo, quiso tejer una red para controlar al director y disputarle el manejo de la información… hasta que su mensaje en Facebook dio el tamaño de su traición. ¿Qué más hay? Mucho pero sin prisa. Archivo muerto Traficantes de influencias, José Luis Pérez Cruz, Benita González y rémoras que los acompañan quieren el área de prensa municipal no sólo para emplear a uno de los suyos, sino por algo de mayor valor: la información relativa al monto de los contratos del ayuntamiento de Coatzacoalcos con cada empresa periodística, chayotes incluidos, cifras y detalles para enfrentar a enemigos y rivales. Tienen proyecto y propuesta, deslizada, sugerida para calar al alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, para ver si la toma o la ignora, se somete o los desaira. Algo así como la asonada con que intentó Pérez Cruz tomar el control de DI Noticias y Diario del Istmo. Por lo pronto, desde que fue cesada en periódico de los Robles, Esmeralda Álvarez Ventura, la editora favorita del Pérez Cruz, fue inscrita en la nómina de prensa municipal, con salario de 16 mil al mes, y ahí se quedará, guste o no al círculo rojo del alcalde. Una oreja en palacio no suena mal. Y a todo esto, ¿qué dirán El Liberal, El Heraldo, Notisur, Olmeca, Tv Azteca, Gráfico, la radio, de que el monto de sus convenios con el ayuntamiento ande de boca en boca y de página en página?… “Resuelve y dispara”, decía lacónico Marcos Theurel. Y Mary Mora resolvía y disparaba. Cubrió así un cúmulo de deudas, sin advertir en qué lío la había metido su alcalde. Semanas después, la directora de Egresos del Ayuntamiento de Coatzacoalcos escuchaba un reproche insólito. ¿Por qué había tomado dinero de partidas destinadas para un fin de determinado y con él realizó pagos de naturaleza distinta? Eso, por si doña Mary Mora no lo sabía, es desvío de recursos y se paga con cárcel. Alegaba ella que si lo hizo así fue porque Theurel se lo ordenó. Pero, como siempre, el alcalde se lavaba las manos. En corto, Marcos expresó: a ver cómo lo arregla pues no hay dinero para cubrir ese error y si alguien va a la cárcel, que sea Mary… En fuga Lu-pilla Félix de Theurel por aquello de su seguridad personal, el DIF de Coatzacoalcos terminó en el caos político y el abandono moral. Dejó caer la primera dama el Centro de Rehabilitación Integral de Coatzacoalcos (CRIC), al que habrá que invertirle mínimo 3 millones de pesos para reactivarlo. Equipo especializado, de alta precisión, sufre hoy el efecto de la humedad y el daño que genera la negligencia oficial. Refieren los empleados que en el papel, en facturas, todo recibía mantenimiento pero la realidad apunta en sentido contrario. O sea, el presupuesto se empleó con maña, usados los documentos de los proveedores sólo para justificar el desvío de recursos. Lu-pilla brilla por su ausencia y hasta el teléfono se declaró, hace ya tres meses, en huelga de brazos caídos, suspendido por exceso de pago. Hoy, Cristina Cházaro, la nueva primera dama, esposa del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, aún sin el lenguaje de los políticos, corta en su hablar, lo confirma… Herencia de theurelismo, Samanta Palafox Barandiarán jugó sus cartas y sacó premio. Era la coordinadora de asesores del inefable Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— y cuando concluyó el trienio aseguró base y todos los privilegios que ello conlleva, ficha sindical 11190 y salario de 40 mil pesos mensuales. De ahí que el 2 de enero, como todo el personal del ayuntamiento de Coatzacoalcos, se presentó a laborar en la dichosa Coordinación de Asesores, como para que su titular, Galdino Cerecedo Márquez, se vaya acostumbrando a su incómoda presencia. Dice ser inamovible, piedra en el zapato, oreja de Theurel, a ver quién la aguanta. O a ver cuánto tarda en reventar… Costara lo que costara, así fueran facturas falsificadas o comprobantes fiscales de proveedores fantasma, se fue maquillando la contabilidad del Ayuntamiento de Nanchital. Realizó la sucia faena un despacho de Ciudad Isla, la tierra del secretario de Gobierno de Veracruz, Erick Lagos Hernández, por un mísero millón de pesos y su misión fue corregir las inconsistencias contables detectadas por el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS). Salvó así al alcalde Alfredo Yuen Jiménez de enfrentar una acusación penal y de ahí que el millón acordado sea una minucia de lo mucho que corrió, y sobre todo se desvió, en las manos del líder petrolero y sus hijos de la mala vida, que hicieron del palacio municipal un negocio digno de la peor pandilla de Chicago en tiempos de Al Capone. Hubo otro ganón en el truculento negocio: Luis Vicencio Santos, alias Güicho Panteón, curiosamente el contralor que debió cuidar —aunque es obvio que no lo hizo— que todo movimiento contable tuviera soporte. Don Güicho se llevó 200 mil pues su mérito consistió en haber contactado al despacho isleño y ponerlo a las órdenes del alcalde Yuen para engañar al ORFIS, al Congreso de Veracruz, a la Auditoría Superior de la Federación y al mismo gobernador Javier Duarte de Ochoa, el extraviado próspero… Analogía de Zaíd sobre los partidos políticos: México es la corte real: el PRI es el rey, que ordena, impone y atropella; el PAN es la reina, pues ahí está pero no manda y es aburrida; el PRD es el bufón, el que divierte a todos, y el resto son los cortesanos que van a los festejos del rey a recibir migajas. Cualquier parecido con la realidad, es la realidad… INFORME ROJO
Theurel: un desastre de mil 28 millones de pesos* Se requieren 800 millones para levantar Coatzacoalcos * Pepe Tubilla, secretario de Desarrollo Económico * El tío del gobernador y sus negocios * Pérez Cruz y la camioneta robada de Federico * Evade las sospechas de Pulgoso Lagunes * Pateado, regresa a lamer las suelas de los Robles * Las navidades de José Pablo. 7 de enero de 2014 Por inconsciencia, por insolencia o por perversidad, Marco César Theurel Cotero culminó su alcaldía con una crisis financiera, sin pagar aguinaldos en tiempos de ley, al aire decenas de proveedores y constructores y convertida la obra pública en negocio personal. En suma, un desastre de mil 28 millones de pesos. Deja Theurel —“Te rompo tu puta madre”— una estela de corrupción, atropello y encubrimiento que le permitió hacer más pequeño al ayuntamiento de Coatzacoalcos, endeudado como nunca y por 30 años, mientras él hacía gala de riqueza, lujosas mansiones, avión propio, cenas y francachelas que aún debe saldar la tesorería, y una actitud soberbia y por demás prepotente. Oficialmente, Marcos Theurel cerró con un pasivo contable de 228 millones de pesos, entre deuda a proveedores, prestadores de servicios, constructores de obra pública, energía que evadió pagarle a Comisión Federal de Electricidad, laudos laborales perdidos, prestaciones al personal sindicalizado y de confianza del ayuntamiento, y algunos créditos bancarios. Su pasivo contingente, el que no está registrado en libros pero que tiene impacto en las finanzas públicas porque corresponde a los pagos eventuales por juicios en trámite y a lo que requerirá el municipio para recuperarse del abandono, es de 800 millones de pesos, según un reporte que tiene en sus manos el Congreso de Veracruz y el gobierno federal. Entre ambos —pasivo contable y pasivo contingente—, Marcos Theurel hereda una deuda de mil 28 millones de pesos, su desastrosa administración a la vista de todos, histórica, como él mismo la categorizó, no por eficiente ni por alcanzar logro alguno sino por ser la peor de que tenga memoria el pueblo de Coatzacoalcos. Históricamente un desastre. Muestra del caos theurelista, la bipolaridad y el abuso como forma de gobierno, el pasivo contingente engloba obligaciones financieras y jurídicas, pero también renglones lanzados al olvido por el fallido alcalde: alumbrado, limpia pública, bacheo, espacios recreativos, infraestructura urbana, a los que le invirtió poco o no le invirtió un centavo. Dejó a Coatzacoalcos como si fuera zona de guerra: huecos y hoyancos, calles destruidas, losas si reparar; postes sin luminarias y donde las había, fundidas; caminos y puentes sólo en proyecto en la zona rural; la recolección de basura en punto muerto con sólo ocho unidades en servicio y cinco destartaladas; el tiradero a cielo abierto de Las Matas a su máxima capacidad y sin que se haya avanzado en la autorización para el relleno sanitario; un centenar de colonias con un déficit alarmante de servicios, la mayoría carentes de pavimento; fuera de las canchas con pasto sintético, otro descarado negocio del alcalde, y el parque Jurásico al que también le hincó el diente, Theurel dejó los espacios recreativos en el abandono. Nacido para todo, menos para político, Marcos Theurel nunca ocultó su desprecio por la zona rural del municipio. Por lo menos 25 obras en nueve ejidos quedaron inconclusas y en algunos casos ni siquiera arrancaron. Olvidados sus habitantes, hoy con sobrada razón reclaman que las obras no se hicieran pero también que los constructores hayan cobrado gran parte del monto contratado. Subsanar el cochinero político de Theurel costará por lo menos 800 millones de pesos, mientras el ex alcalde se daba vida de rey, dilapidaba recursos en maquillar su destartalada imagen y la de su esposa, casi 400 millones con cargo a gasto publicitario y supuestos eventos y convenciones; una fortuna tirada a la basura, la hojalatería de una imagen erosionada por sus desplantes, por la soberbia con que trataba a subalternos y ediles, al personal y hasta a la misma sociedad. De los más de 3 mil millones de pesos que Theurel manejó a discreción, una buena parte los invirtió en el saneamiento de la ciudad. No era proyecto de gobierno sino proyecto personal, implicados el gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, y el ex titular de la Comisión Nacional del Agua, José Luis Luege Tamargo, que con su firma avalaron las trapacerías del entonces alcalde de Coatzacoalcos. Rapaz pero burdo, el ex alcalde hizo de la licitación pública una simulación descarada. CONAGUA le inyectó más de 100 millones de pesos al saneamiento de Coatzacoalcos, pero el dinero fue a parar a las empresas constructoras con las que Marcos Theurel venía operando desde que era secretario de Comunicaciones del gobierno fidelista, entre ellas HEYCKA, a la que le asignó el mayor monto; otras las incorporó por recomendación, como es el caso de COCOTAB, a la que le preceden quejas y escandalosos episodios en obras en el estado de Tabasco. Algunas empresas son de sus amigos, compadres y protegidos, como Haus Desarrollo Inmobiliario, de José Antonio Parra Cortaza, vía su hija Jenifer; Ingeniería Ambientales y Procesos, de Brian Carlos López Mendoza, su director de Adquisiciones, implicado en la violación de una patente industrial al ser sorprendido por la policía federal clonando tapetes ecológicos; Dituplas, del ex líder de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción en Coatzacoalcos, Saúl Márquez Casango, y Extrumex, cuyo socio principal es Jorge Cobos Echagaray, del clan Anaya, al que le tocó un contrato de sólo 5 millones de pesos, pero a cambio le otorgó en exclusiva la termofusión de los tramos de ductos, que el señor Theurel compró en demasía. O sea, todos los contratistas tenían que usar los servicios del Chato Cobos, lo que multiplicó las ganancias. Colmilludo y mañoso, Marcos Theurel optó por realizar obra subterránea, lejos de la mirada de todos, sin riesgo de evidenciar que lo invertido no correspondía a la calidad y a las exigencias que establece la ley. Por ello existen colonias donde el drenaje no sirvió. Tal es el caso de la colonia Teresa Morales, donde se abrieron cunetas en las calles para que corra el agua de lluvia antes que la zona se convierta en una laguna. Por esa obra se pagaron más de 10 millones de pesos y el contratista fue Haus, del compadre José Antonio Parra. Sabe Theurel que los puentes y las pavimentaciones no son lo suyo. En Xalapa, siendo titular de la SECOM, se le vino abajo el Puente Bicentenario, sobre la avenida Lázaro Cárdenas, la salida a Veracruz, tras accidentarse un tráiler y caer de forma espectacular. En Coatzacoalcos, las losas de la sexta etapa del malecón costero y un canal de la colonia Gaviotas colapsaron por el efecto de las lluvias. La empresa constructora, Proyecto, Construcciones y Reparaciones (PROCORE), responsable de la obra, es de Theurel a través de su ex secretario de Obras Públicas, Marco Antonio Anaya Huerta, y su alfil, Gilberto Peña. Deja pues Theurel a Coatzacoalcos convertido en un cochinero administrativo y en un caos financiero, en el abandono la ciudad y la zona rural, con un pasivo contable de 228 millones de pesos y con un pasivo contingente estimado en 800 millones de pesos. En suma, un desastre de mil 28 millones de pesos. Archivo muerto Insólito nombramiento, sólo para empezar: José Tubilla Letayf es el nuevo secretario de Desarrollo Económico del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Hará un año, trataba Pepe Tubilla de encajarle al erario un negocio de 68 millones de pesos, vía la instalación de reguladores de energía en cada poste de alumbrado para evitar los picos de corriente que disparan el consumo y consecuentemente el costo. Zygor se llamaba el proyecto, como su empresa. Lo paró el cabildo y entonces Tubilla y Marcos Theurel, el ex alcalde, idearon que se concretara mediante un arrendamiento bancario, pero no les alcanzó el tiempo para consumarlo. En los próximos días se verá para que se usa el poder. Pepe Tubilla fue a quien le tocó darle los últimos y santos óleos al negocio de la familia, Fotoluz, el orgullo de don Pepe Tubilla Estefan, un viejo querido y admirado por todos, por su humildad, por su visión, por su generosidad, por su capacidad de trabajo. Pepe Tubilla, el hijo, es hoy el nuevo secretario de Desarrollo Económico de Coatzacoalcos. Para algo sirve ser tío del gobernador Javier Duarte de Ochoa y de la primera dama Karime Macías Tubilla… Atrapado en sus taras, como siempre, José Luis Pérez vuelve a irse por la tangente. Con más vómito que discurso, muy propio en él —incluso con una imputación falaz que agrede a mi familia y que esa sí se ventilará en otro terreno—, evade lo que aquí, en INFORME ROJO, se planteó: la sospecha expresada por el texto-regidor Federico Lagunes Peña sobre el o los autores del robo de su camioneta Endeavor Mitsubishi: el alcalde Marco César Theurel Cotero y el propio Pérez Cruz. De uno —Theurel— Pulgoso Lagunes guarda un profundo rencor por evidenciarlo como drogadicto y acosador sexual, y con el otro —José Luis Pérez— mantiene una guerra de bajo perfil desde que Federico urdiera, junto con un ex vocero municipal, que al autor de Crónica del Poder se le enviara dos meses a la congeladora por despotricar contra la familia Robles en un mensaje hallado en una red social, donde acusa de “pendejo” a uno de los jefes del clan. El punto es ese: la disputa entre Federico Canino y Pérez Cruz, y la sospecha de Pulgoso Lagunes, escuchada por sus compañeros de mesa en el restaurant La Barra de Tuxpan, la mañana del 17 de diciembre, minutos después de haberse consumado el robo del vehículo. ¿Sabe leer o no sabe leer el patético Pérez Cruz? Quiere que otros le prueben que se robó la lujosa camioneta cuando que quien sospecha de él es Canino Lagunes. ¿Le cuesta entender eso o hay que explicárselo como si tuviera cuatro años? Desvergonzado, cínico, se asume digno, piel de nena, en un retorno miserable al establo periodístico donde fue pateado, reducido a nada, ignorado y silenciado; a las páginas de Diario del Istmo, ahí donde el drenaje es cotidiano aroma y la succión es el arte de José Pablo Robles y “sus familias” para hacer fortuna a costa del erario —yunistas y duartistas en una misma campaña; priistas, panistas o perredistas al mejor postor; ivanistas y marcelistas; todo lo que huela a dinero—, y tras buscarle al rumbero periodista acomodo en otros medios locales, donde nadie lo quiso, optó por volver a lamer las suelas de sus patrones, entre ellos Mónica Robles, que por cierto, es otro caso de maltrato público y burla popular. Qué diferencia con Cevejara, Cecilia Bocanegra, Azucena Rosado, Luis Esteban Castillo, Alejandro Martínez, Jorge Cáceres y muchos más que no se dejaron aplastar, algunos defendiendo su derecho en los tribunales y otros ante la opinión pública. Sin sustancia, sin argumento, nada tiene Pérez Cruz. Ahí radica la pobreza de su análisis, opacado incluso por el nefasto Pulgoso Lagunes, que en unos días lo dejó atrás, a quien algo le debiera aprender. Quiso abrir José Luis esas puertas. Bien. Al fin que el 2014 apenas despierta. Le seguimos… Y el que sabe festejar navidades es José Pablo Robles, el succionador mayor, como lo definiera Fidel en aquella grabación exhibida por Excélsior en 2010. Obvio sin Roselia, sin Héctor, sin Mónica, la pasa de maravilla. Chequen si no.
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