|
ENTÉRESE DESDE SU
MOVIL, CONECTESE A INTERNET Y SOLO ESCRIBA: http://eljejen.com |
|
|
|
RECOMIENDE ESTE CONTENIDO |
|
INFORME ROJO
Migrantes: extorsión, violación y muerte* Reynaldo, la conciencia moral de los 400 Pueblos * Dos ganaderos asesinados * Las cejas depiladas del procurador * Pepe Chagra, a un paso de la denuncia penal * El regidor y el terreno de la Ford * Abogado que ordena “levantones” * La joyita de Pérez Cruz * Espía, infiltra reuniones, filtra información y ningunea al alcalde. 31 de marzo de 2014 Carne de cañón, deben los migrantes pasar por una pesadilla llamada México para alcanzar, los que puedan, el sueño americano; sufrir el asedio de los maras, de los zetas y la indolencia de los gobiernos de Veracruz, Tabasco y el de Peña Nieto, y cubrir su cuota de extorsión, agresiones, ser mujeres violadas, hombres lesionados y enfrentar la muerte. Trágica y terrible es la vida del migrante, en manos de mafias y criminales, los de afuera, y otros mafiosos y delincuentes, los de adentro que se coluden, la autoridad; su suerte a merced de las pandillas hondureñas que asaltan en los vagones con permiso del crimen organizado mexicano, y dejados al garete por gobiernos, el de Javier Duarte, el de Arturo Núñez, el de Peña Nieto, que incumplen el compromiso de brindarles seguridad. Así viven su infierno desde hace una década, agudizado el fenómeno de la violencia sobre los indocumentados, el más reciente con saldo de dos muertos y tres mujeres violadas en un par de asaltos a La Bestia, el tren de carga que los transporta desde la frontera sur. Ocurrió el primero el jueves 27. Sorprendidos, decenas despertaron abruptamente cuando un comando armado comenzó a vejarlos. Viajaban todos sobre el lomo del ferrocarril, desatándose una escena de pánico. Habían abordado La Bestia esa madrugada y exigían su pago de piso, cien dólares por cabeza o dejar ahí la vida. Sobre unos cuantos, escogidos al azar, desataron la violencia, la saña, el golpe artero. Exhibían pistolas y machetes y un lenguaje soez, el grito amenazante, la exigencia de que pagan o se mueren. Y algunos murieron. Transitaba el tren a la altura de Barrio Tercero, en el tramo que va de Chinameca a Jáltipan, en el sur de Veracruz, donde ya se han producido otros ataques. Tomaron los agresores a dos o tres migrantes y vaciaron sobre ellos la violencia. Invitaban así a entregar el dinero. Otra fue la suerte de lo que resistieron porque no traían con qué pagar, o porque suponían que unificando la resistencia, frustrarían el asalto. Fueron así golpeados, masacrados y finalmente arrojados del ferrocarril. Murieron en el ataque David Miranda y Jorge “N”, por lo menos uno de ellos de nacionalidad hondureña. Tenían lesiones en todo en cuerpo, cortados a golpe de machete, destrozados sus cráneos. Al no tener dinero, “con su vida tenían que pagar”, decían sus verdugos. Miranda Rodríguez falleció en el hospital de Minatitlán, víctima de las lesiones ocasionadas por el grupo que le opera a Los Zetas, que dominan la región. Otros cinco indocumentados, dos originarios de Honduras, permanecen en clínicas del estado, convalecientes por la magnitud de las lesiones. Extraoficialmente se habla de un tercero, que habría muerto en un hospital del municipio de Oluta, al que las autoridades policíacas no han querido reconocer. Otro ataque ocurría el viernes 28. Procedía el tren número 1843, también La Bestia, de Palenque, Chiapas, con destino a Coatzacoalcos, y en él, como en todos, viajaban migrantes, casi todos de Centroamérica. Era de madrugada, pasadas las 3:00 horas, cuando apenas habían dejado el municipio de Chontalpa, en Tabasco. Súbitamente, 15 hombres armados abordaron el ferrocarril y amagaron a todos. Los obligaban a entregar lo que tuvieran. Pero esta vez no iban por la cuota, por los 100 dólares, el derecho de piso. Iban por todo. Y así lo hicieron. Les quitaron cuanto traían. A los hombres los golpeaban con saña. Cuatro mujeres, por lo menos, fueron violadas, mancilladas para escarmiento de los demás. De los 15 rufianes, varios vestían ropa negra, presuntamente uniformes y botas de policía. Unos y otras suplicaban clemencia, alguien que se apiadara de ellos. Víctimas del pánico, pedían parar la violencia. Lloraban pues suponían que aquello sería una masacre. Cuando el tren disminuyó su marcha, en San José del Carmen, municipio de Las Choapas, los asaltantes se mezclaron con los migrantes. Amenazaron a todos, pues es zona vigilada por la policía. Pagarían con su vida si osaban delatarlos. Nadie bajó en la estación Tancochapa pues “el paquete” debía ser llevado hasta Coatzacoalcos, según les escucharon decir. Tres mujeres y algunos hombres, lograron saltar de La Bestia y escapar con rumbo desconocido. Sin un centavo en la bolsa, llegaron a San José del Carmen, en el municipio de Las Choapas, y a eso de las 9 de la mañana pidieron a un taxista que los auxiliara. Los llevó a la vieja estación de Tancochapa, y ahí relataron su tragedia. Es la vida del migrante. Asaltados por miembros de la Mara Salvatrucha, que tienen la franquicia de Los Zetas, y víctimas de la policía, del aparato judicial en Tabasco, Veracruz, Chiapas, los han convertido en carne de cañón para las bandas del crimen organizado. A diario ocurren historia así. No en tierra, no en carreteras, no en ciudades, sino a bordo de La Bestia, donde debían estar más cuidados, en términos de la nueva Ley General de Población, la policía los deja a su suerte y el aparato de seguridad se vuelve cómplice de los cobradores del derecho de piso, de los 100 dólares, de la cuota para seguir su camino. Negligente e indolente, el gobierno —sea el de Peña Nieto, sea el de Duarte, o Núñez, o Velasco— incumple con la seguridad a que lo obligan los tratados internacionales en materia de migración. Son indocumentados, cierto, pero también seres humanos, la mayoría pobres, la mayoría desesperados y condiciones de miseria, la mayoría con el sueño de llegar a Estados Unidos y tener un mejor porvenir. Son indocumentados, pero también son seres humanos. Incumplen los gobiernos su compromiso, como ha alertado el padre fray Tomás González, responsable de “La 72”, la casa del migrante de Tenosique, Tabasco, y como el padre Alejandro Solalinde, coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana Pacífico Sur del Episcopado Mexicano, quien además es director del albergue “Hermanos del Camino”, cuya misión es asistir de manera humanitaria a los migrantes en su ruta hacia Estados Unidos. Uno y otro, Fray Tomás y Solalinde, han alertado sobre la violencia permitida por los gobiernos a bordo de La Bestia, al no cumplir con los acuerdos que los obligaban a suministrar elementos de seguridad en el tren para inhibir los ataques del crimen organizado y el cobro de cuota. La Bestia es una trampa solapada por los hombres que ejercen el poder. Han hecho lo contrario. Dejan los Duarte, los Núñez, los Velasco, los Peña Nieto, al migrante a merced de la delincuencia, sabedores que serán extorsionados, golpeados, asesinados y como en el caso del viernes, cerca de San José del Carmen, Las Choapas, las mujeres violadas. Es el infierno llamado México, la antesala del sueño americano. Archivo muerto Vaya con la nueva conciencia moral del Movimiento de los 400 Pueblos, léase Reynaldo Escobar Pérez. Tipo torvo, rudo en su hablar, peor en su actuar, el ex secretario de Gobierno fidelista es ya el asesor de trampas legales de los encuerados de César del Ángel Fuentes, uno para el otro, unidos para seguir envileciendo la vida pública de Veracruz. Encontró Reynaldo la vitrina que mejor le va para retornar al escenario político, el de los que protestan con sus miserias al aire, los que han hecho de Xalapa una letrina, los agresores de la ciudadanía, la expresión más cruda de la degradación de los pobres, de los campesinos a los que lanza a las calles sin ropa —hombre y mujeres por igual, ancianas también— el decrépito liderzuelo César del Ángel, y que ahora se aparea políticamente con Reynaldo Escobar, el criminalizador de periodistas, el que falseó datos de Plataforma México para atribuirle a los 35 ejecutados y mutilados de Boca del Río, en octubre de 2011, vínculos con el narco, incluido un niño. Tal para cual César del Ángel y Reynaldo Escobar, el que sería diputado si su regreso a la vida pública no hubiera coincidido con el asesinato de la corresponsal de la revista Proceso, Regina Martínez. Está Reynaldo donde debe estar, en su nivel político, con César del Ángel y sus encuerados, a los que denigra en cada protesta con su espectáculo teibolero de quinta, pues bailan con la piel al sol… Rociados con plomo, masacrados y rematados, dos ganaderos de San juan Evangelista dejaron la vida en un camino de la congregación de Juanita. Transitaban sin mayor preocupación, el domingo 23, cuando un par de sujetos a bordo de una motocicleta los alcanzó. Abrieron fuego; los ultimaron. Uno pudo bajar de la camioneta y ahí fue rematado. Pablo Guillén Beltrán y Guillermo Soto Hernández, ingresaron así a la estadística de muerte del gobernador Javier Duarte de Ochoa, el que dice que la violencia cada vez es menor… Dos fotos lo muestran como es. En una, el close up deja ver la naturalidad de la ceja, tupida, un toque desaliñado. La segunda advierte la mano del estilista —¿o del maquillista?—, afinados los detalles, recortadas la puntas, perfilados los bordes, todo lo que exige un metrosexual en la clínica de belleza. Consta la evidencia en el blog de Luis Velázquez, autor de Expediente, donde presentan el antes y el después del procurador de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras. Parafraseando a Juan Gabriel, lo que se ve, no se juzga… Arde Punta Diamante. Y con él, José Antonio Chagra Nacif. Diez días hace de que el líder transportista Ramón Ortiz Cisneros le pidiera asumir su función como regidor de tenencia de la tierra, frenar la invasión, impedir el fraccionamiento y lotificación indebidos, y ejercer las acciones de ley para evitar más engaño, ventas fraudulentas, que tarde o temprano obligarán al ayuntamiento de Coatzacoalcos a dotar de servicios a una zona que es predio particular. Van diez días y le quedan 35 a Pepe Chagra para responder en términos de la Constitución de Veracruz y derivar el caso hacia Obras Públicas Municipales y al área jurídica. De no hacerlo, le imputarán incumplimiento del deber legal, enfrentará una denuncia penal y saldrá a relucir cuando el hoy regidor priísta participó en la venta de un terreno a la empresa Ford en tiempos de Gloria Corrales de Osorio, frente a la colonia El Tesoro, por el que estuvo sujeto a juicio varios años, entonces enfrentado a Manuel Bringas Burelo, con quien, al parecer, ahora hace de las suyas. Ramón Ortiz, dueño de la inmobiliaria Hermanos del Sureste, nuevo dueño de Punta Diamante, trae un as bajo la manga que va a reventar al gobernador Javier Duarte y al ex gober, Fidel Herrera, y que ahuyentará millonarias inversiones en Coatzacoalcos… Loco de por sí, con poder es un peligro para todos. Abogado de chueco, funcionario de medio pelo, cuchichero de personajes mayores, empresario restaurantero, acaba de hacer una fenomenal: ordenó levantar a un colega suyo y así, obligar a la parte demandante a aceptar un trato por demás injusto, una miseria comparado con lo que la ley ya había establecido como indemnización. O sea que el pelado tiene su propio equipo de malosos. ¿Lo sabrá su famoso patrón? Una pista para la PGR: es homónimo de conocido notario… Joyita de José Luis Pérez Cruz, Esmeralda Álvarez Ventura no para de hacer de las suyas en el área de Comunicación Social del ayuntamiento de Coatzacoalcos. Amén de sus ininteligibles boletines, que parecen un sancochado de letras, la ex editora de Diario de Istmo —corrida cuando se descubrió que comploteaba con su mentor para detentar el control informativo—, mete las narices donde puede, espía, filtra datos, infiltra reuniones y se da el lujo de marcarle el ritmo a Joaquín Caballero Rosiñol —“¿ya terminó porque yo ya me voy?”— como si la patrona fuera ella y no el alcalde. Clásico caso de abuso de autoridad de quien no es autoridad sino empleada común. Piensa que si la echan, “piel de nena” Pérez Cruz se va a comer al presidente municipal. Seguro que los Robles van a poner en riesgo su convenio publicitario y los accesorios por el honor de Esmeralda. Segurísimo que sí… INFORME ROJO
Colosio: el mito y la farsa* Ni demócrata, ni idealista, ni santo * Con Salinas hasta el final * La falsa pista del rompimiento * Cree Javier Duarte que en Veracruz ya no hay extorsión * Alianza de facto PAN-PRD en Las Choapas * Los periodistas y el “Rey del Chayote” * Gandhi Edel fue cesado * Ordeñaba viáticos para la campaña de Víctor Rodríguez. 27 de marzo de 2014 Sin aureola, sin ropajes divinos, Luis Donaldo Colosio Murrieta no fue un santo ni un idealista, alguien ajeno al México con hambre y sed de justicia del que hablara en su célebre discurso, pero sí operador de Carlos Salinas de Gortari y heredero del poder que por soberbia desoyó las voces que alertaban que en sus días de gloria política se gestaba un levantamiento armado, la revolución zapatista. Su mito no nace del corazón generoso, pues no lo tenía, ni del compromiso social, que tampoco asumió, sino de su muerte brutal, el magnicidio de Lomas Taurinas, cuando el arma homicida de Mario Aburto Martínez activó el disparo que le segó la vida. Su leyenda política se teje en las manos de los priístas urgidos de un héroe desconocido, sacralizado y venerado con las virtudes que al hombre se le niegan en vida y se le reconocen —o inventan— cuando ya se ha ido. Cuadrado, respetuoso de las formas, rapaz cuando había que serlo, conciliador en contados casos, fue Colosio una pieza en el engranaje de poder que inició el proceso privatizador y la venta, como si fuera remate de prendas usadas, de los bienes de la nación. Así servía a Salinas, su patriarca y protector, desde los días en que Miguel de la Madrid gobernaba México, los días de los Golden Boys, el jet-set en la Presidencia y México a su disposición. Hecho al modo de Carlos Salinas, fue visto como el delfín de la sucesión, no como un premio a su lealtad sino porque encarnaba el proyecto transexenal; Salinas ejerciendo el maximato y Colosio como el títere más aventajado del equipo de poder. Salinista declarado, era, pues, más de lo mismo. Muerto, 20 años hace ya, Colosio es un mito construido con la mala fe de los priístas, desde entonces empeñados en vender a Luis Donaldo como el artífice de un cambio democrático que no propició al interior del PRI, o el líder social del que no se recuerda un solo avance para desterrar la pobreza y la marginación social. Senador por Sonora, su estado natal; líder nacional del PRI, donde sólo imposiciones marcaron su gestión; secretario de Desarrollo Social sin mayores destellos y candidato presidencial hasta el fogonazo lanzado por Aburto, resumen la trayectoria fugaz de Luis Donaldo Colosio. Lo estrictamente necesario para ser la pieza que pudo darle seis años más de poder a Carlos Salinas de Gortari. De su paso por el PRI, recuerdan sus críticos —Colosio, el impostor, de Álvaro Delgado, en Proceso— la inquina contra la Corriente Democratizadora de Cuauhtémoc Cárdenas, que dio pauta al éxodo de priistas, su unión con la izquierda y el triunfo arrebatado en la elección de 1988. Colosio fue el gran hostigador. Enviaba, dice Álvaro Delgado, operadores a Michoacán para sembrar violencia. Y en una de esas resultaron muertos Ramón Gil y Francisco Xavier Ovando, los activistas más allegados a Cuauhtémoc Cárdenas. Después, en el sexenio salinista, serían más de 500 asesinatos de perredistas, todos impunes. Simulador como Salinas, entregó la gubernatura de Baja California al Partido Acción Nacional. Era una transición pactada, aunque en la faena se haya llevado entre las patas a Margarita Ortega Villa, primera priísta en perder una contienda por un gobierno estatal. Muchos lo padecieron en carne propia. Le proponían los jóvenes democratizar al PRI, desterrar el dedazo, escuchar a las bases, y la respuesta era la represión. “Va el candidato del Presidente y si no lo entiendes no tienes nada que hacer en el PRI”, le dijo en una ocasión a un líder juvenil de Coatzacoalcos. “¿Está claro cómo es esto?”. Y así desterró a muchos. Golpeteó a trasmano a otros. Persiguió y anuló a quienes cuestionaban la mecánica priísta del dedazo. Colosio, el demócrata, aplastaba todo intento de disidencia. Jugaba con el discurso. Alentaba sueños de cambio. Escuchaba, proponía, rehuía, esquivaba y finalmente imponía. Cuatro años estuvo al frente del PRI. Pasó a la Secretaría de Desarrollo Social, la supersecretaría para maquillar su imagen. Ya no era el político que operaba las campañas y los triunfos fraudulentos. Ya no. Ahora era el político con visión social, salinista siempre. Servía la SEDESOL para todo, menos para abatir el rezago social; para encumbrar al delfín de la sucesión desde la multimillonaria plataforma que representaba la secretaría de los pobres; para hacer visible al político conocido en las lides electorales pero desconocido a la sociedad. Pudo así, a pesar de Manuel Camacho Solís, llegar a la candidatura presidencial del PRI. Luego vendría la debacle: el alzamiento zapatista, el 1 de enero de 1994, los días negros, opacado por el conflicto de papel y de palabras, pues el cese al fuego evidenciaba que no hay guerra cuando uno de los contendientes usa rifles, bazukas y tanquetas, y el otro sólo armas de madera, pasamontañas y botas de plástico. Superado por Camacho Solís, el pacificador sin rumbo, Colosio pasó inadvertido de enero a marzo, candidato segundón, sin fuerza, sin que hubiera quien lo pelara. Vendría luego el discurso del 6 de marzo: “Veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y que están dispuestos a creer, a participar, a construir nuevos horizontes. “Veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales. “Como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades; que no estuvimos al lado de ellas en sus aspiraciones; que no estuvimos a la altura del compromiso que ellas esperaban de nosotros”. Presuntamente fue ese el rompimiento con Carlos Salinas de Gortari. Nada más falso. Un día después, el 7 de marzo, hablaba en abono de su mentor: “Yo no creo en los juicios lapidarios. El Presidente y los mexicanos hemos hecho un gran esfuerzo por salir adelante. En lo personal, nos une una gran amistad y un gran afecto. Como gobernante, desde el área de mi responsabilidad, compartí con él esfuerzos, compromisos y propósitos. Sé que siempre lo ha animado un gran amor a México. Y también sé que siempre hay cosas que pueden superarse. La obra de todo gobierno se enfrenta constantemente a la necesidad de mejorar y de encontrar nuevos métodos y fórmulas. Pero hacer un juicio definitivo no es fácil porque las soluciones son buenas o malas en función de sus circunstancias y de los márgenes de acción en las que se adoptan”. No pasaba por la mente de Colosio cortarse el cordón umbilical, su liga directa con Salinas. Y exaltaba al gobierno de su padrino y protector: Dos semanas después, el 23 de marzo, Colosio fue asesinado en Lomas Taurinas. Le atribuyeron a su discurso del 6 un supuesto rompimiento que nunca ocurrió, si acaso hubo un conflicto permanente con Raúl Salinas, hermano del Presidente. Su muerte fue aprovechada por los priístas para convertirlo en el mártir de la democracia, político de imagen impoluta, estadista, bonachón y flota. Así lo veneran los priístas. Montados sobre una farsa, dicen que su muerte cambió a México y que si hubiera sobrevivido habría transformado a la nación. Si no hubiera ocurrido el magnicidio, Luis Donaldo Colosio habría perpetuado a Salinas en la presidencia y el PRI no habría entregado el poder al PAN en 1994, como ocurrió con Ernesto Zedillo. No era un santo Colosio ni era un idealista. Era el títere que mejor habría servido a Salinas. Archivo muerto Volátil, sigue el gobernador inmerso en la redacción de su relato del desastre. Festina Javier Duarte que ya nada más Veracruz es ¡sexto lugar nacional en secuestro! y se ufana que el Sistema Nacional de Seguridad Pública no lo mencione en el rubro de extorsiones. Ya mejoró la cosa, piensa Duarte, a partir del teatro de la estadística oficial, lejos, por supuesto, de la violenta realidad. Habría que ir de antro en antro, de restaurant en restaurant, de comercio en comercio, incluidos los de abarrotes, de empresario en empresario, de profesionista en profesionista, de migrante en migrante, para saber que la extorsión está ahí, como pan nuestro de cada día, pero que nadie, absolutamente nadie, por cuestión de miedo, de no correr riesgos, se atreve a denunciar. Pobre gober. De veras cree que en Veracruz no hay extorsión… Convertido en apéndice del PRI, la falta de vergüenza como partido político, vuelve del PRD nacional a frustrar la alianza opositora en Veracruz. Decía el PAN que iría junto al perredismo en las elecciones extraordinarias de Las Choapas, Chumatlán y Tepetzintla. Se congratulaba el perredismo local de trabar esa alianza PAN-PRD, obviamente para ser invencible en la elección municipal del 1 de junio. Y de pronto, el reversazo de la cúpula nacional perredista, como en el proceso electoral de 2013, con saldo del fidelismo-duartismo apoderado del Congreso y de las principales alcaldías de Veracruz. Queda ahora la alianza de facto, el reparto de posiciones para panistas y perredistas en la planilla del PRD, en el caso de Las Choapas, donde Marco Antonio Estrada Montiel se perfila como el virtual ganador y así, desterrar el cacicazgo naciente de Renato Tronco Gómez, el diputado payaso, cuyo enriquecimiento es escandaloso, incapaz de sucumbir a la tentación de reprimir, al golpe policíaco a sus enemigos, solapado y alentado por el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, que así lo empina hacia su autodestrucción, iniciada esa vocación por la sangre cuando fue asesinado el regidor Alfredo Pérez Juárez, siendo Renato alcalde de Las Choapas. Malas artes del PRD nacional que sólo provocan que panistas y perredistas choapenses, incluida la familia Roldán, decidan afianzar su proyecto común… ¿Quién es ese funcionario, ricachón, político de reciente ingreso, a quien le confirieron el encargo de domesticar a la prensa desde su área financiera? Una pista: le dicen ya “El Rey del Chayote”… Señalado, acusado de quedarse con los viáticos del personal de la delegación de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz, Gandhi Edel Basurto Gutiérrez dejó la Coordinación de Recursos Materiales. Ya se le había balconeado, pero cuando el tema llegó a oídos de la titular, Rosario Robles de Pierna Ahumada, su referente veracruzano, Marcelo Montiel Montiel, decidió cortar por lo sano y cesarlo. Dice un insider de la Sedesol federal que lo esquilmado al personal, los viáticos no entregados, eran aportación para el “proyecto político de su jefe Víctor Rodríguez”, o sea, la campaña a la diputación federal del próximo 2015 en el distrito de Coatzacoalcos. Qué manera de quemarse… INFORME ROJO
Duarte y Fidel, tras las fotos de los senos de Xóchilt* Guerra sucia a la candidata del PAN * Excélsior y los amoríos filtrados * Al servicio de sus verdugos * La ignorancia del procurador * Ilegal, el nombramiento a un naval, * Maritoña sí es priísta * El PRD y los padrinos de Elizabeth Alor * Otra vez Punta Diamante * Chagra, en aprietos * Ramón Cisneros sobre Tony 24 de marzo de 2014 Desde las mazmorras de la fidelidad, en los sótanos de la inmundicia política, Javier Duarte de Ochoa y Regina Vázquez Saut como operadores, se urdió difundir las fotografías en que se exhiben los senos y las carnes de la traición de Dominga Xóchilt Tres Rodríguez, imágenes de escándalo de las que hoy se dice orgullosa. Lo ideó Fidel Herrera Beltrán y lo ejecutó Javier Duarte, a quien hoy sirve Xóchilt —primero la “l” y luego “t” en su nombre, según su perfil político— con fingida amnesia desde la Dirección del instituto de Espacios Educativos de la Secretaría de Educación de Veracruz. Era ella candidata a diputada federal, en 2012. Contendía por el distrito de Acayucan, oriunda de Juanita, municipio de San Juan Evangelista, avecindada en Rodríguez Clara. Enfrentaba a Regina Vázquez Saut, hija de Cirilo Vázquez Lagunes, cacique hasta que el crimen organizado lo emboscó, lo acribilló a balazos y lo envió al mundo del silencio. Tenía Xóchilt Tress mejor imagen que Regina Vázquez, la peor alcaldesa de Veracruz, violadora de la ley, sin entregar estados financieros mensuales, sin cuenta pública, pero amiga íntima de Ricardo Landa, un sátrapa a quien Fidel Herrera hizo líder del PRI estatal, luego su alfil en el Fideicomiso del 2 por ciento a la nómina, después encargado de un fondo de desastres naturales, otra caja chica de la fidelidad. No había entre Xóchilt Tress y Regina Vázquez punto a comparar. Una era limpia, la otra sólo suciedad política. Venían ambas de su tragedia personal; Xóchilt por la ejecución de su esposo, Gregorio Barradas Miravete; Regina de la de su padre, el Caudillo del Sur. Pero una, Regina, se vendió al fidelismo y la otra no. Servía a Xóchilt su condición de viuda joven, el recuerdo Gregorio Barradas, diputado federal panista por Acayucan, de 2006 a 2009, y ser hasta el día de su muerte —noviembre 8 de 2010— alcalde electo de Rodríguez Clara, con arrastre popular, con el pueblo de su lado y el aval de los grupos de poder, los legítimos y, se sabría después, los malosos. Regina Vázquez fue una mala elección del PRI. Insaciable, ambiciosa, tramposa para ejercer el presupuesto, de magros resultados, suponía que Acayucan y los municipios del distrito se volcarían a su favor. Alcaldesa impuesta, diputada por el Partido Acción Nacional cuando Cirilo vivía, Regina se convirtió en una tortura para el pueblo. Ni un voto tendría la fidelista Regina de no ser con trampas y mentiras, zancadillas y golpes bajos. Y así se dio en Fidel Herrera la idea genial de enlodar a Xóchilt Tress, un exorcismo al demonio de la derrota que ya advertía sobre su pupila Vázquez. Una versión, atribuible a círculos duartistas, citan que la embestida partió de un hallazgo insólito: las fotografías de Xóchilt con poca ropa, semidesnuda, con los senos al aire, con kilos de más, con kilos de menos, en bikini, en ropa interior, en pleno romance con su amante, el diputado por Acayucan, Rafael Rodríguez; más de 30 imágenes de las cuales aún faltan de difundir las más pesadas y un video. Habría hecho el hallazgo la esposa engañada, Amanda Gasperín Burbarela, alcaldesa de Rodríguez Clara, acérrima enemiga de Gregorio Barradas Miravete, con quien tuvo encontronazos públicos, que por críticas mutuas, que por marchas y movilizaciones, que por eventos en la calle, que por el instinto represivo de la presidenta municipal. Intragables Gregorio y Amanda, fue más enconada la alcaldesa desde que Barradas subió a tribuna en la Cámara de Diputados y ahí, frente a un mundo de legisladores, al hablar de los comicios de 2007 en Veracruz, acusó a Fidel de haber detonado una elección de estado. Sabíase que Fidel se pondría loco con la andanada, pero el punto más álgido fue cuando Gregorio Barradas Miravete sentenció que en Veracruz a única fidelidad existente era la que se le tenía a los narcotraficantes. Dicen que ahí marcó su destino. Al morir —levantado primero en Isla, ejecutado horas después en Tuxtepec, Oaxaca—, su viuda Xóchilt Tress lanzó advertencias y sugirió la identidad de la autoría intelectual: “todos sabemos quién lo quería matar”. Y volteaba a ver el palacio municipal. Desplegó en año y medio su condición de viuda dolida, presente el recuerdo de Gregorio Barradas, y así llegó a la contienda por la diputación, enemiga natural de Regina Vázquez, limpia en su actuación pública, sin la sombra del cacique Cirilo y menos la de Fidel. Así iba hasta que Fidel Herrera la despeñó. Matador natural, Fidel buscó periodistas locales que quisieran difundir las fotografías que habría hallado Amanda Gasperín en el teléfono de su esposo. No le habían sido hackeadas a Xóchilt, como se ha dicho, sino que fue la imprudencia —¿o era parte del plan de conquista?— de Rafael Rodríguez, el amante, lo que permitió que se usaran políticamente. Nadie en Veracruz le entró a la bajeza fiel. Operaba las campañas Javier Duarte desde el área financiera; operaban los fidelistas en cada distrito, sabedores de los orígenes de su frágil moral y el nivel de perversión de la fidelidad. Regina Vázquez llevaba su cuota, el ataque directo, la descalificación, el golpe artero. Fue la prensa nacional —Excélsior— la que lanzó el golpe. El 19 de abril de 2012, iniciada su campaña, con más intención de voto que Regina, Xóchilt Tress acaparó la atención. Le exhibían las carnes, le exhibían la traición, le exhibían el desliz. Y si era con un priísta, peor. Libre como era, Xóchilt Tress podía hacer de su vida lo que le viniera en gana. Pero antes de la campaña y en ella usó el nombre de Gregorio Barradas, su difuntito marido, como bandera política. La viuda abnegada, la viuda herida, la viuda que habría de reivindicar a Goyo. Y en las fotografías era la negación total: posando la foto, dejándose captar, un selfie frente al espejo con los senos al aire, orgullosa de sí misma —muchas mujeres se ven desnudas y no por ello se fotografían y menos le mandan el archivo al querido casado—; semidesnuda, sólo con ropa interior. Y el amante dándose gusto. ¿Cuándo se le acabó el dolor? ¿Cuándo comenzó la simulación? Sus pasiones son suyas. Xóchilt las pudo vivir. Pero a la vez se dolía de la ausencia de Gregorio, su marido ejecutado. Y cuando eso ocurría, hacía recordar a la Xóchilt de voz quebrada junto al ataúd y su discurso conmovedor, al borde de las lágrimas cuando asumió la presidencia municipal de Rodríguez Clara el suplente de Goyo Barradas, con Reynaldo Escobar como representante del gobernador. Desacralizada, exhibida, reventada, Xóchilt Tress, la viuda alegre supo entonces quiénes eran sus verdugos: Fidel Herrera y Javier Duarte. Volvería a sufrirlos de nuevo, un año después, en 2013, en su campaña a alcaldesa de San Juan Evangelista, donde también cayó ante Abel Vázquez, medio hermano de Cirilo, tío de Regina, coterráneo suyo, de Juanita los dos. Conocía ya esa mano inmoral que le detonó el escándalo, perversa la mente de Fidel Herrera; servil el oficio de Amanda Gasperín; lacayo el gobernador Javier Duarte, el que movió los recursos para hacerla perder; cobarde el amante Rafael Rodríguez, que le sacó las fotos y luego la dejó a su suerte. Hoy, sirve a sus verdugos con gusto y, dice, lealtad. Como las mataharis, ya está en el gobierno de Javier Duarte. Sin saber nada, sin siquiera haber leído su libreto, es la nueva directora de Espacios Educativos. ¿Cuántas obras se realizan? “Muchas, muchas”, responde. Fidel y Duarte pusieron sus manos sobre las fotos del escándalo y luego las hicieron circular. A Xóchilt Tress le toca darles gracias. Archivo muerto Desubicado, se gobierna a golpe de disparates el procurador Luis Ángel Bravo Contreras. Decía en aquella conferencia de prensa en que hablaba del rescate de ocho choapenses secuestrados, que la Agencia Veracruzana de Investigaciones ya no era tal; había vuelto a ser Policía Ministerial. Pues no. La AVI sigue siendo AVI. Apenas se ha entregado la propuesta al Congreso estatal para retomar su nombre. Gravísimos los deslices del procurador Bravo, ignorancia supina en temas judiciales. No tiene un gramo de capacidad, menos de conocimiento sobre asuntos de la justicia veracruzana. Y pensar que así, con semejante frescura “designó” al ingeniero naval Rogelio Gallegos Cortés como nuevo titular de la AVI, siendo que la ley establece que para ese cargo se requiere perfil de abogado. El mando naval tendrá ahora que esperar que el Congreso rehabilite la Policía Ministerial, y retire el candado para quienes no son licenciados en derecho, pues en este momento su nombramiento es, aunque suene duro decirlo, ilegal… No por elegante, no por fashion, no por sencilla y agradable, Maritoña García Cortés será la próxima presidenta del PRI en Coatzacoalcos. Va por tres razones: por ser marcelista, por ser mujer y por haber sido y continuar siendo priísta. Su única contrincante, Elizabeth Alor, simplemente no cuenta. Políticamente sus padrinos son un cero a la izquierda; uno de tantos, Roberto Chagra Nacif, apesta a Fidel. Y en el pasado de Elizabeth Alor hay más perredismo que priísmo. Recuérdese cuando Hugo Soto, jefe policíaco de Armando Rotter Maldonado, era su principal gestor. Y el mismo Rotter la contrató como secretaria de la presidencia municipal, en los días en que el PRD gobernaba Coatzacoalcos. Si algo le purga a los priístas son los trapecistas y los saltimbanquis que cambian de camiseta como cambiar de padrino… Bronquísima en puerta. Aparece nuevo dueño de Punta Diamante, en el poniente de Coatzacoalcos. Tiene el caso el regidor José Antonio Chagra Nacif, del clan fidelista, que deberá que entrarle, por su comisión de tenencia de la tierra, a lo que en un momento pretendieron hacer parte de Parque Tecnológico Puerto México, de Jesús Antonio Macías Yazegey, suegro del gobernador Javier Duarte de Ochoa, caso que pudo costarle, en 2009, ser candidato del PRI al gobierno de Veracruz. Grupo Inmobiliario Hermanos del Sureste, S.A. de C.V. reclama la propiedad de acuerdo con escrituras que datan de enero y marzo de 2013, suscritas en Catemaco, Veracruz, y con antecedentes de pleitos judiciales de 2008 y 2009, cuando Fidel Herrera gobernaba y Duarte era secretario de Finanzas, su mano larga, la cartera abierta. Explosiva, la bomba que tiene en sus manos el regidor Chagra, cuyo caso conoció el jueves 20, lo obliga a entrarle al tema de las invasiones en que está inmiscuido Manuel Bringas Burelo, el más incómodo de la sucesión Bringas, y su cómplice, Juan Manuel Valdez Durán, un conocido vendelotes. Ambos vienen fraccionando y lotificando indebidamente, al margen de la autoridad, el predio de 10 hectáreas, y vendiendo pedazos de tierra cuyos pagos van a dar a cuentas bancarias plenamente identificadas. A nombre de Grupo Inmobiliario Hermanos del Sureste, afiliado a la CTM regional, aparece Jesús Ramón Ortiz Cisneros, quien no se ha reprimido si se trata de exigir el pago a los constructores del túnel sumergido, así sea bloqueando la carretera Coatzacoalcos-Villahermosa. Ortiz Cisneros alerta al regidor Chagra sobre las maniobras de Manuel Bringas y Juan Valdez, y el contubernio con el juez 14 de distrito, Pedro Rodríguez Díaz, que otorga amparos a granel según sea el tamaño del pez. Y toca también la restitución del predio a favor de Vivienda Industrializada de Coatzacoalcos, propiedad de Oscar de la Cruz, en su disputa con Tony Macías, terreno que la Agencia del Ministerio Público le entregó “completamente desocupado”. Menudo lío en el que se halla el regidor Chagra Nacif, pues por un lado viene la presión de los transportistas de la CTM, con escrituras públicas en su poder, y la presión mediática y por otro Fidel Herrera y Javier Duarte. Y todo por solapar a Manuel Bringas y a su vendelotes de cabecera, Juan Valdez… Luego sigue Plaza Sendero INFORME ROJO
Muestra las tetas y te contrata el gobernador* El Cisne tuitero * Diatribas sin argumentos con Yunes Linares * Coatza no entregó estados financieros * El departamento de Iván y Mónica * Y el penthouse de Mariano * Renato y Erika Reyes, en el mismo lodo * En Las Choapas se avizora un fraude * Publicidad Vial, tras los contratos municipales. 20 de marzo de 2014 Con los senos al aire, las fotos sensuales, los besos al amante, el bikini, Dominga Xóchitl Tress Rodríguez se ganó el mote de “viuda alegre” que alucinaba con ser diputada federal panista, que traiciona su sangre y olvida a su amor eterno, y hoy, curada del alma, se zambulle en las fangosas aguas de la “prosperidad”. Maltrecha en esa campaña en que decepcionó a todos —los panistas que la seguían, los familiares de su asesinado esposo— y derrotada en las urnas, Xóchitl Tress emerge como la nueva directora de Espacios Educativos del gobierno de Javier Duarte. Dice el gobernador Javier Duarte que los nuevos funcionarios —Xóchitl, José Ruiz Carmona, Vicente Benítez y Sergio de la Llave— han demostrado capacidad y lealtad. ¿A quién? ¿Dónde? ¿Cuándo? A una la marca el escándalo, a otro la corrupción, a otros la opacidad. Xóchitl Tress no pudo ser primera dama de Rodríguez Clara por razones de violencia y crimen organizado. Le cortaron las alas cuando su marido, Gregorio Barradas Miravete, un ex diputado federal del Partido Acción Nacional, antiguo caballerango del cacique Cirilo Vázquez Lagunes, criador de ganado y cultivador de piña, fue levantado y horas después hallado sin vida, acribillado a balazos. Goyo Barradas sería alcalde de Rodríguez Clara. Asumiría el cargo el 1 de enero de 2011, pero el 8 de noviembre de 2010, cuando contaba con apenas 28 años de edad, fue plagiado en Ciudad Isla y llevado con rumbo desconocido. Su cadáver apareció horas después, en Tuxtepec, Oaxaca, colindante con Veracruz. Era lavador de dinero de Los Zetas, refiere un testimonio en el juicio que se le sigue a Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40 en la Corte de Austin, Texas, en la que se condenó a otro lavador, Francisco Colorado Cessa, amigo del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, a 20 años de prisión. Un informante del FBI, dice el expediente del juicio, reveló que Goyo Barradas se negó a seguir comprando caballos cuarto de milla a Los Zetas a su nombre. Lo haría por interpósita persona. Otro de los indiciados, Carlos Miguel Nayen Borbollas, expresó que tras esa negativa “probablemente el Z-40 mataría a Barradas por eso”, publicó El Universal, el 14 de junio de 2012. Gregorio Barradas fue también el que desde a tribuna de la Cámara de Diputados, en 2007, cimbró al priísmo al acusar a Fidel Herrera de haber realizado una elección de Estado en Veracruz, la elección intermedia local, para apropiarse del Congreso estatal. Diría, entre decenas de adjetivos, que en las campañas del PRI hubo dinero del crimen organizado. En esas aguas navega Xóchitl Tress, quien en diversas fotografías aparecía amorosa al lado de Gregorio Barradas, sencilla en su atuendo, el cabello recogido, a veces con gorra, siempre en jeans, nada semejante a lo que habría de hacer y más todavía, a escandalizar. “Siempre te amaré”, le había dicho entre sollozos, casi a gritos, al pie de la tumba, a su esposo. Con el alma estrujada, el rostro inundado por las lágrimas, Xóchitl Tress era la imagen de la devastación, la víctima indirecta del baño de sangre que aún agobia a Veracruz. “Siempre te amaré”, decía para conmover a los barradistas, los familiares y seguidores de su marido. Y entonces ocurrió el milagro. Xóchitl Tress se volvió un ícono. Corrían en las redes videos y composiciones gráficas con fondo musical —I will always love you, de El Guardaespaldas en voz de Withney Houston— y la historia de amor entre la joven y Goyo. Sería pues la candidata natural a la diputación federal en 2012. Ella y el barradismo, su capital político conformado por el recuerdo del alcalde electo de Rodríguez Clara, acribillado por el crimen organizado que el fidelismo y el duartismo dejaron asentarse, transformando a Veracruz en un santuario de Los Zetas. Iba bien hasta que el fidelismo-duartismo filtró las fotografías en que aparece con desnuda y semidesnuda. En unas es captada por el amante y otras son selfies donde Xóchitl Tress muestra en el espejo los pechos. Unas más la exhiben maquillándose el rostro en ropa interior. En otra posa el torso y los pechos que escapan del sostén. Se besaba también con su amante, el diputado federal priista Rafael Rodríguez, esposo de la ex alcaldesa de Rodríguez Clara, Amanda Gasperín Burbarela. Y las fotos daban cuenta del romance. Sin Embargo, portal de noticias en internet, señaló que Xóchitl Tress acusaba a Amanda Gasperín de la autoría intelectual del crimen de Goyo Barradas, pero nunca le probaron el delito. Citaba que Amanda Gasperín y su esposo Rafael Rodríguez, eran enemigos acérrimos de Goyo Barradas y que por ahí debía investigarse el crimen. Revelaba también que el amante de la viuda le pagó a Xóchitl Tress una cirugía estética para adelgazar y que se les había visto juntos no sólo en Veracruz sino en Cancún y España. Brotaba lodo en plena campaña. Suponíase que las fotografías las tenía Rafael Rodríguez y que su esposa Amanda Gasperín las halló, las filtró con su amigo Fidel Herrera y junto con el gobernador Javier Duarte las difundió en prensa nacional. Derrotada en las urnas, vencida por la fidelista Regina Vázquez Saut, ex alcaldesa de Acayucan e hija del cacique asesinado Cirilo Vázquez Lagunes, Xóchitl Tress no sólo quedó viuda. Perdió al amante, fue repudiada por los barradistas y el PAN se olvidó de ella. Resurge ahora con el Síndrome de Estocolmo. Ama a sus verdugos políticos, los justifica, se aproxima a ellos y les sirve. Xóchitl, se avizora, será la nueva Corintia Oregon, la ex regidora xalapeña, duartista, coordinadora de las juventudes del gobernador y ahora dirigente del PRI en Veracruz, que tantos celos provocó y que tantas carencias, limitaciones patéticas, ha mostrado. Acosada por la fidelidad, viuda en tiempos de Fidel Herrera en el gobierno de Veracruz, denostada en los días de Javier Duarte, pasa Xóchitl Tress a ser hoy la nueva directora de Espacios Educativos del gobierno estatal, un área con miles de millones de pesos de procedencia federal, una caja chica para financiar campañas priistas, un polvorín que hace volar a quien suscribe sus operaciones. No se sabe qué capacidades tiene Xóchitl Tress, como dice el gobernador Javier Duarte. Sin un cargo público, echada del DIF de Rodríguez Clara, donde sólo calentaba la banca, la “viuda alegre” tampoco le distingue la lealtad. Su suplente en la campaña para diputada le renunció, bateó a los panistas que se le acercaban y acabó distanciada hasta de su familia política. Llega ahora a la nave de la prosperidad, no por méritos ni por brillantez. Capitalizó el escándalo, sus senos al aire, el romance pasional con quien catalogaba ser el asesino de su marido y el nuevo amor con sus verdugos. Muestra las tetas y te contrata el gobernador. Archivo muerto Trenzado en guerras de diatribas, Alberto Silva Ramos hace lo que todo jefe de prensa debe evitar: agitar las aguas, generar torbellinos y empinar a su patrón. Debatió —si a eso se le puede llamar debatir— con Miguel Ángel Yunes Linares sobre la violencia que se reedita en Veracruz, los hechos de Xalapa, los de Veracruz puerto. Yunes, provocador, jaló el gatillo; llamó bobo al gobernador Javier Duarte. Aludía a la balacera del sábado en la capital. “Y el bobo Duarte dice que no pasa nada”, punzó el ex candidato panista al gobierno de Veracruz. Respondió el vocero del gobernador que por la acción de la policía se abatió a un delincuente, se recuperó un automóvil y se aseguró armamento. Yunes erró. Preguntó si el muerto era el portero de la filial Sub 17 de los Tiburones Rojos, otro hecho, ocurrido éste en el puerto jarocho. “¿No les da vergüenza al bobo y a todos ustedes?”, replicó. Dijo El Cisne parlanchín que no politizara una tragedia. Y entonces el tema fue el significado del término “politizar”, cada uno montado en su macho. Se lee en uno de los tuits del vocero del gobernador llamar “torpe” al panista. De Yunes se sabe que no deja pasar una, que provoca, que irrita a Javier Duarte, que lanza dardos de veneno letal. ¿Pero no está acaso El Cisne Silva para evitar que la controversia vulnere a su patrón, que mientras menos se increpe al gobernador, mejor? Sabida es su proclividad al protagonismo, pero no en agravio de quien lo puso en la Coordinación de Comunicación Social. Sabida también su ignorancia en asuntos mediáticos, redes sociales, donde suele ventilar su espíritu carcelero. Sabido que por lo que se le paga –y que es una millonada— cualquiera puede hacerlo mejor. Silva es asiduo a la trampa, a las que pone y las que lo atrapan. Va una… Contadísimos son los municipios que faltaron a la entrega de sus estados financieros; Coatzacoalcos es uno de ellos. Dejó de presentar los que corresponden a diciembre de 2013 y enero de 2014. Genera así una amonestación, riesgo de perder beneficios y participaciones federales, y estar en la mira del Congreso de Veracruz. Y si a eso se agrega que es la fecha que no a designado al responsable de la Unidad de Transparencia y Acceso a la Información, al lectura es que la fruta está comenzando a pudrirse cuando aún no termina de madurar… Querían Mónica e Iván, los herederos del Clan de la Succión, tener su nido en Veracruz. Hallaron un edificio de lujo y en él, un apartamento que colmó sus expectativas. Cerraron la operación. Pero había algo mejor, un penthouse, ya vendido. Quisieron conocerlo y, por supuesto, se deslumbraron. ¿Quién lo compró?, preguntaron. Una persona de Coatzacoalcos, precisamente. Su nombre: Mariano Moreno. Con cara de ¡what! cruzaron miradas. Pues cuánto robó el ex tesorero para hacerse de mejores propiedades que sus amos. Y luego se dedicó a lavar lo hurtado con gasolineras y lotes de autos… Manchado como está, insiste Renato Tronco Gómez en llevar la elección extraordinaria en Las Choapas a la suciedad y el descrédito. Impuso ahí como representante del Congreso de Veracruz a Erika Reyes Escobar, la operadora del fraude con el que pretendió que su hermano, Miguel Ángel Tronco, fuera alcalde, y lo sería si no fuera porque el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación echó a la basura la marrullería. Sobre Erika Reyes hay un repudio total, generalizado, por solapar la compra de votos, permitir el uso de recursos públicos a favor de los Tronco en la modalidad de la promoción de imagen en anuncios espectaculares del ayuntamiento de Las Choapas con su respectivo empleo del alumbrado público, así como la promesa de obras de pavimentación y drenaje a cambio del voto a favor del PRI. Mala señal que Erika Reyes, la conserje del fraude tronquista, sea la representante del Congreso ante el órgano electoral. ¿O será que pretenden que el Trife les vuelva a tumbar la elección?… Más que puesta, la negociación Publicidad Vial, de Marco César Theurel Cotero –“Te rompo tu puta madre”—, para hacerse del contrato para la propaganda del Festival Internacional de la Salsa y Expo Feria, como en sus buenos tiempos. Dicen los insiders que tienen con qué hacer que toda la carga de trabajo sea suya; que Lady Panteones, la regidora Martha Hernández Montalvo, dará el sí con el aval de Andrés Azuela, organizador de dos de los eventos, y de la síndica, Alejandra Theurel Cotero, la hermana incómoda de ya sabes quién, la que manda en Publicidad Vial… INFORME ROJO
Javier Duarte: la violencia lo desmiente* Ahora dice que los funcionarios “no son marcianos” * Por eso se mueren * Reyna Hernández, clave en la corrupción de Theurel * El político y el león * Pulgoso Lagunes alucina * Renato, al margen del rescate de los choapenses * Dispara contribuciones el tesorero * Equipo, material y herramienta de alberca y gimnasios, a equipo deportivo de ex funcionario. 19 de marzo de 2014 Demencial el dicho de Javier Duarte de Ochoa: “los funcionarios no son marcianos”. Y por eso, porque no son marcianos, asesinan al síndico de Filomeno Mata, tirotean al secretario del alcalde de Hueyapan, secuestran a la hermana del ex alcalde de Córdoba, matan al portero juvenil de los Tiburones Rojos y a punta de bala disputa de nuevo el crimen organizado Xalapa y el puerto de Veracruz. La violencia no se ha ido; la violencia desmiente al gobernador. Si fueran marcianos, desde la lógica del gobernador, los funcionarios y los ciudadanos serían inmortales. Pero no. Son veracruzanos con fecha de caducidad. “No son de otro planeta”, alega Javier Duarte, y por tanto son susceptibles de morir. Y si es en Veracruz, morir a manos de la delincuencia, morir en el Golfo. Enredado en sus palabras, Duarte enfrenta hoy otro escándalo, metido ahí por irreflexivo y audaz, pues el martes 11, había afirmado con marcada soberbia que “hoy por hoy, en Veracruz, no hay balaceras, no hay extorsiones, no hay secuestros”. Lo decía justo cuando la hermana del ex alcalde de Córdoba, Juan Lavín, se hallaba en cautiverio, víctima de un secuestro, finalmente rescatada con vida. Lo decía cuando en el sur de Veracruz, en Las Choapas, decenas de ganaderos se organizan para atacar el secuestro, coordinados con la Marina y el Ejército, pues no confían en la Policía Acreditable del gobernador Javier Duarte. Lo decía cuando familiares de desparecidos acusan a la Policía Ministerial —la ex Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI)— y a las fuerzas de Seguridad Pública del Estado de ser los autores de los levantones y de que muchos de los plagiados no vuelvan a ser vistos con vida. Lo decía cuando la ola de criminalidad mantiene entre el miedo y la zozobra, entre la ira y el rencor, a cientos de miles de veracruzanos por la impunidad con que se maneja la delincuencia y la complicidad del aparato judicial. Duarte pecó de arrogante y falso, y una horas después comenzó otro baño de sangre, incertidumbre, violencia que cimbró las estructuras sociales de Xalapa, la capital del estado, y el puerto de Veracruz. Resonaba su chillante vocecita —“no hay balaceras, no hay extorsiones, no hay secuestros”— cuando el sábado 15 la tienda Sears del puerto de Veracruz fue asaltada por un grupo delincuencial. Se llevaron cerca de 30 relojes finos con valor de medio millón de pesos. Al día siguiente se produjo otro hecho de sangre, en el municipio de Medellín de Bravo, conurbado con el puerto de Veracruz, en el que hay versiones encontradas sobre la participación de la policía duartista. Una de las versiones asegura que durante las primeras horas del domingo 16, un comando fuertemente armado, a bordo de un vehículo color negro, lanzó disparos y atacó a otra unidad rival, cerca del fraccionamiento Arboledas San Ramón. Por varios minutos se lanzó fuego a discreción y luego huyeron. En el lugar quedó un automóvil Mazda, sobre el camellón. Posteriormente llegó la Policía Naval, acordonó el área e inició un rastreo para tratar de ubicar a los agresores, sin resultados positivos. El lunes, el portal ladoce.com.mx difundió la versión de los familiares de dos personas muertas en el lugar. Se trataba de Alan Quevedo, portero del equipo Sub 17 de los Tiburones Rojos del Veracruz, y su amigo Eliacim Caldelas Morales, dedicado a la taekwondo. Un día antes, el sábado 15 por la mañana, un hermano de Alan Quevedo había sido secuestrado. Sus captores exigieron el pago de un rescato, el cual fue entregado, pero no regresó el joven con su familia. En esas circunstancias, Alan y Eliacim, de 16 y 25 años, respectivamente, establecieron contacto con los secuestradores y negociaron sin dar aviso a la policía. Supuestamente fueron ejecutados cerca del fraccionamiento Arboledas San Ramón, según el boletín de la Secretaría de Seguridad Pública. Inconexa, la versión carece de lógica si se habla de una negociación de secuestradores y familiares de la víctima y previamente se detallaba que se trató de un enfrentamiento entre dos grupos antagónicos. En dicha balacera habría quedado en medio del fuego cruzado el auto Mazda en el que viajaban Alan y Eliacim. La versión oficial alude a que una patrulla de Seguridad Pública llegó al lugar y halló a los muertos. Incluso la prensa cita que no fueron dos sino tres los fallecidos. Obvio, la prensa duartista difundió el hecho como un logro más del aparato policíaco para garantizar la tranquilidad de los veracruzanos. Pero en Veracruz nadie creyó en la pureza de los “acreditables”. Xalapa se vio cimbrada por un tiroteo cerca del conjunto habitacional del Fovissste, en el bulevar Diamante. Un comando armado, a bordo de un automóvil, lanzó disparos teniendo como objetivo una patrulla de Seguridad Pública, una vez que ésta le marcó el alto. Los delincuentes recibieron respuesta con saldo de cuatro heridos. Una semana antes, el miércoles 12, Efraín Márquez Cruz, síndico panista del municipio de Filomeno Mata, fue emboscado en el camino a El Lindero. Viajaba con su esposa en un automóvil cuando recibió una lluvia de balas. Una de ellas le atravesó el cuello y otra dio en el tórax. Murió en el trayecto al hospital. Otro caso de violencia ocurrió en Hueyapan de Ocampo, al sur de Veracruz, cuando José Manuel Gómez Limón, secretario particular del alcalde Lorenzo Velázquez Reyes, también fue emboscado. Eran cerca de las 23 horas del sábado 15. Viajaba a bordo de su camioneta, una Explorer color negro, y recibió por lo menos 49 disparos de bala lanzados por ametralladora AK47 y rifle AR15. Sobrevivió de milagro, pues lo alcanzó un disparo en el rostro y otro en el brazo izquierdo. Desde la óptica del gobernador Javier Duarte, si Efraín Márquez Cruz, Alan Quevedo y Elacim Caldelas Morales hubieran sido marcianos, habrían sobrevivido a los ataques del crimen organizado o de la delincuencia común. Pero no lo eran. Su discurso es reiteradamente insultante. Insulta la inteligencia de los veracruzanos. Primero dice que “no hay balaceras, no hay extorsiones y no hay secuestros”. Después los hechos lo confrontan con ese embuste, lo desmienten, lo exhiben. Luego justifica las muertes de un servidor público y dos jóvenes deportistas: “No son marcianos. No son de otro planeta”. Por eso, por ser terrícolas, se mueren, o los matan. Duarte persiste en su afán de criminalizar a las víctimas. De los servidores públicos agredidos, el síndico de Filomeno Mata y el secretario particular del alcalde Hueyapan, dice: Algunos “tienen, pues, actividades que en algunos casos inclusive pueden llegar a ser ilícitas”. Duarte no sabe traducir la realidad, la inventa y, lo peor, sólo él cree su mentira. De sus labios brotan dichos demenciales: “Hoy por hoy, en Veracruz no hay balaceras, no hay extorsiones, no hay secuestros”. Y cuando matan a los funcionarios públicos o los agreden con violencia, asegura que es porque “no son marcianos”. Duarte no es marciano pero vive en Júpiter, despegado de la realidad. A fin de cuentas, la violencia ya lo desmintió. Hay balaceras, hay extorsión, hay secuestros. Archivo muerto Reyna Hernández Condado es pieza clave en las licitaciones fraudulentas de Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— no sólo en el Ayuntamiento de Coatzacoalcos sino desde que era secretario de Comunicaciones de Veracruz. Era Reyna Hernández Condado la contratista, la representante de SECORT, la de las obras en Catemaco, en Atzalán, la de los domicilios ficticios. Lo que es la impudicia. Si hasta los gatos saben tapar sus desechos. Algo debería aprenderles el ex alcalde de Coatzacoalcos… ¿Quién es ese político, cazador furtivo, émulo de Hank Rhon, cuyos gustos raros lo llevaron a mantener en cautiverio especies protegidas, algunas exóticas, entre ellas un espectacular león, al que para alimentarlo requiere de perros callejeros capturados en redadas ilegales? Vaya para caprichos excéntricos, criminales, los del tremebundo político, y el disimulo de las autoridades ambientales, que lo saben y callan… Hacen estragos las croquetas con coca. Pulgoso Lagunes afirma que fue la mano del diputado Renato Tronco lo que permitió el rescate de los choapenses cerca de ciudad Isla, tres semanas después de haber sido levantados en Las Choapas, supuestamente por uno de los implicados en el crimen del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz. Falso y tendencioso. Dicho por el procurador de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, fue una casualidad el hallazgo de los plagiados, cuando dos patrullas se encontraron con los delincuentes en un camino de terracería que va del poblado La Unión a la carretera La Tinaja-Sayula de Alemán; huyeron los secuestradores y ahí dejaron a sus víctimas. Tronco, que como diputado es una vergüenza, un payaso legislativo que sólo sirve para el escándalo, nada tuvo que ver con el rescate. Lo confirma la versión oficial. Pobre Pulgoso. Alucina con sus croquetas con coca… Encaja el diente la tesorería municipal de Coatzacoalcos. Triplica y cuadruplica el pago de derechos al comercio local. Por un refrendo que en 2013 costaba 120 pesos, ahora se deben pagar 450. Falto de ideas, negado para airear la economía del ayuntamiento, Alfonso Morales Bustamante va siendo un símil de Mariano Moreno Canepa, el intragable tesorero de Iván Hillman Chapoy, que por su voracidad feroz acumulaba dinero mientras le crecía el repudio social, hasta convertirlo en el político más detestado de la región. Lo que hace el marcelismo para limpiar el batidillo que le dejó el priísta Marcos Theurel —“Le rompo su puta madre al erario”—, sin reparar en el castigo electoral que sufrirá el PRI en 2015… Que el escándalo Oceanografía tocará, tarde o temprano, a Víctor Kidnie, líder petrolero de Ciudad del Carmen, pareja de Mily Chagra Nacif, ligadísima en el pasado reciente al fidelismo, ex reina carnavalera de Coatzacoalcos, secretaria de Economía municipal, obvio no por méritos propios. Cuentan los cercanos que Kidnie veía, solapaba y se beneficiaba con la participación de Oceanografía en el pull de compañías a las que le fluían los millones vía contratos con Pemex, con el manejo de personal, con el subcontratismo propio del contubernio sindicato-empresa. Un mundo de anomalías pasaron por el escritorio de Kidnie, salarios de la plantilla laboral que no se reportaban o se reportaban alterados. Y como Oceanografía, cientos de contratistas que se han cansado de violar la ley con la complacencia de Pemex y de los líderes petroleros. Algo suena en el río porque algo ha de explotar… ¿Quién y por qué dispuso de equipo y herramienta de la alberca semiolímpica y material de los gimnasios y los llevó al equipo de futbol, que se supone es negocio oficial pero que lo maneja como empresa particular, por supuesto financiada con recursos públicos? ¿Quién es? Una pista: fue funcionario de la pasada administración municipal… INFORME ROJO
Comisión de periodistas: el pleito por el botín* La CEAPP, invento del gobernador que no protege a nadie * El crimen de Goyo Jiménez, pretexto para reestructurarla * 22 millones en juego * Debe extinguirse * El drogadicto de palacio * Javier Duarte se cura en ¡salud! * Marissa disfruta su beca * Caballero y su ayuntamiento de remendón * Cristina y la voluntaria viciosa. 17 de marzo de 2014 Muerta de origen, la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas de Veracruz no evitó el crimen de Gregorio Jiménez de la Cruz, ni impidió el exilio de comunicadores, ni la explotación laboral, ni las amenazas a la prensa crítica, y hoy, por el presupuesto que maneja, es objeto de la disputa de corrientes que la ven como un botín. Vapuleada, exhibida, retratada como un farsa de Javier Duarte de Ochoa para maquillar su indolencia ante los asesinatos de periodistas, vive días negros, pues lo menos que se le imputa es que 22 millones de pesos al año son una fortuna sólo por solapar los abusos de la policía contra comunicadores y no tocar ni con el pétalo de un boletín al gobernador de Veracruz. Protectora de nada, la comisión surgió a raíz de los asesinatos de nueve periodistas durante el régimen duartista —Noel López Olguín, Miguel Ángel López Velasco, Misael López Solana, Yolanda Ordaz de la Cruz, Regina Martínez Pérez, Gabriel Huge, Guillermo Luna Varela, Esteban Rodríguez y Marco Antonio Báez Chino— y sólo ha servido para causar lástima y polarizar al gremio. Nació marcada por el oficialismo. No la idearon los periodistas. Le dio vida el gobernador Javier Duarte en un intento descabellado por atenuar el escándalo derivado del baño de sangre sobre un sector de la prensa, unos levantados, otros ejecutados a sangre fría, unos más mutilados; unos por el contenido de su información policíaca y sus ramificaciones hacia el narcotráfico; Regina Martínez por sus reportajes y notas de la quiebra de Veracruz, el avance del crimen organizado en los días del fidelismo, el regreso de políticos vinculados al narco, y la violación y muerte de la indígena Ernestina Ascensión a manos de militares que hasta una denuncia penal le valió a la corresponsal de la revista Proceso por órdenes del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán. Agredida, estrangulada en su hogar, Regina Martínez detonó con su muerte la crisis del desgobierno duartista. Nadie antes, ni en Veracruz ni en otra entidad, había cargado con el peso moral de nueve periodistas asesinados. Javier Duarte entró así a la historia. Proceso lo increpó, le dijo en su cara que no le creía que fuera a llegar al fondo del caso. Como fue. Regina Martínez murió el 28 de abril de 2012. Menos de dos meses después, crucificado por la prensa internacional, por los defensores de los derechos de los periodistas, por todo el mundo pensante, Javier Duarte anunció la creación de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP), obviamente inerte, acrítica, complaciente, la comparsa ideal para simular su preocupación por el gremio de los comunicadores, que tanto detesta. Concretó la faena el 18 de diciembre de 2012. Pero hasta para eso debió tener gracia. Impuso en la presidencia a Rocío Ojeda Callado, entonces directora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana; secretaria ejecutiva, Namiko Matzumoto Benítez, ligada familiarmente al secretario de gobierno, Erick Lagos Hernández; a los consejeros, Rogerio Pano, Benita González, Jorge Iván García Morato y Jorge Morales Vázquez, el único que ha alzado la voz para denunciar irregularidades y excesos en el seno de la comisión; los representantes de los medios, Norma Gibb Guerrero, madre de la diputada priísta Gabriela Arango Gibb, y Baltazar Pazos, del grupo radiofónico Pazos, así como los representantes de los organismos no gubernamentales, Martín de Jesús García Pérez y Gerardo Enríquez Aburto, entonces líder de la Asociación de Periodistas de Coatzacoalcos, también beneficiaria de terrenos y prebendas desde que Fidel Herrera era gobernador. Maiceada por Javier Duarte, la CEAPP fue tácitamente encuerada cuando el consejero Jorge Morales, en febrero de 2013, se inconformó por la asignación de salarios, algunos de ellos estratosféricos, mientras poco se destinaba a la salvaguarda de los comunicadores en condición de riesgo. Se supo que Namiko Matzumoto cobraría cerca de 60 mil pesos mensuales, más bono por sesión y otros beneficios, casi un millón de pesos anuales, cuando el presupuesto de la CEAPP era de 15 millones al año. Jorge Morales acusaría falta de transparencia, que a los periodistas exiliados no se les apoyaba y que solo se destinó el 5.2 por ciento de los recursos a la atención de los periodistas bajo amenaza, unos 747 mil 745 pesos. Amonestado por destapar la cloaca, Jorge Morales tuvo que interponer un juicio de amparo para enfrentar la acción represiva de sus compañeros de comisión. Soportó una campaña mediática, denostaciones, insultos, difamación. Ya entonces, Jorge Morales advertía que la comisión no realizaba una función preventiva, algo que inhibiera las agresiones, que respondiera de manera inmediata a las amenazas contra periodistas o que cumpliera con su esencia: la protección. Destinaba, en cambio, cientos de miles de pesos a promover cursos de ética y valores; redacción periodística; el nuevo sistema penal acusatorio; cómo escribir con respeto a las víctimas del delito, y adiestramiento en autoprotección. Y de la incapacidad del gobierno de Veracruz para garantizar seguridad a la sociedad y al gremio de prensa, ni una jota. Así ha sido la vida de la CEAPP. A las agresiones de la policía contra periodistas, responde con vergonzosa tibieza. Un caso, el de la represión en Plaza Lerdo contra maestros, el 14 de septiembre de 2013, mereció un posicionamiento en que se reprobó el hecho, pero no aludió en ninguna de sus líneas al gobierno de Javier Duarte, a la Secretaría de Seguridad pública, ni siquiera a la policía. Hoy, el escándalo es mayor. Plagiado el 5 de febrero en su hogar en Villa Allende, Coatzacoalcos, el reportero Gregorio Jiménez fue ejecutado un día después y su cadáver apareció en una fosa clandestina el martes 11, seis días más tarde, en Las Choapas. Queda en claro que la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas es un cero a la izquierda, una farsa mal montada por el gobernador Duarte. La CEAPP no protege a los comunicadores, ni evita que se exilien, ni denuncia la explotación laboral en los medios, ni abate las amenazas a la prensa. Muerto Goyo Jiménez, su cadáver ha servido también para cuestionar si la CEAPP debe seguir o no. Carga sobre sí toneladas de culpas. Es una mezcla de cinismo y perversión, ideada en la mente de un enemigo de la prensa crítica, Javier Duarte de Ochoa. Insólita paradoja: demostró el crimen de Goyo Jiménez que las comisión de protección a periodistas fue un mal invento. Y también que es un desperdicio y una simulación. Se están derrochando 22 millones y ya se fueron a la basura otros 15 millones, en 2013. Y los periodistas siguen siendo asesinados. Otros, a su manera, también lucran con la terrible muerte de Goyo Jiménez. Se van colgando de su ataúd corrientes de periodistas que plantean la restructuración de la comisión, la salida de Rocío Ojeda, Namiko Matzumoto y los consejeros y la llegada de otra camada afín a los dueños de la prensa vendida, los Robles, los Edeles, los Vázquez Raña, los Sánchez Macías. Que se vayan los malos y lleguen otros peores. Con 22 millones de pesos de presupuesto anual, no la ven como una instancia de protección al gremio sino como un botín de mafiosos. Es la escena de buitres devorando a la presa cuando ésta aún vive. Festín de mercenarios que usan el nombre de Goyo Jiménez para asaltar la CEAPP y disponer del dinero y usarla como palanca para esquilmar alcaldes, diputados, empresarios, líderes, para todos la oferta abstracta de que desde ahí se controla al gremio. Ya probó la CEAPP que no sirve. Nació muerta. Ahora debe extinguirse. Archivo muerto Perdido en su mundo, la mirada extraviada, masca que masca los trozos de papel, a Miguel Ángel Martínez Patricio, Míster Tinaco, se le ve dando jalones de aire, inhalando solvente de una botella de plástico. No imaginaba que su imagen en ese video iría a Youtube, a Facebook, a Twitter para hacer estallar al gobierno de Veracruz en pleno. Se volvió viral la imagen de Martínez Patricio, el jueves 13, y no faltó quien dijera que lo hacía porque sólo así soporta estar al servicio de la pandilla duartista. “Drogándose en palacio de gobierno de Xalapa”, titulaba el video en que Mister Tinaco le pega jalones al solvente, un dedo sobre una fosa nasal y la otra recibiendo el impacto que lo pone hasta atrás. Ese es Martínez Patricio y su afición es el thiner y el papel sanitario mascado como si fuera chicloso. Y cuántos otros, de mayor rango, lo hacen también, con otras sustancias, drogas caras, naturales y sintéticas, y así gobiernan a Veracruz. Entiéndense pues los cambios de ritmo, los aceleres, el aguante tras jornadas extenuantes. Una más al descrédito que va de la mano con el gobierno de Veracruz… Y presuroso, Javier Duarte de Ochoa se dijo inocente. Presuroso, el gobernador de Veracruz quiso adelantarse a las voces de la insidia, a los perspicaces, a los mal pensados; o sea, a 8 millones de veracruzanos que ya se preguntan cuántos otros “servidores públicos” son adictos a las drogas, tinacos, amigos de la yerba verde, cocainómanos y algo más, que plácidamente usan el palacio de gobierno para flotar y volar, o que pagan sus vicios con recursos públicos. Y así, por aquello de las reconsabidas dudas, Javier Duarte recordó que fue el primero en aplicarse el examen antidoping para descartar que le entrara a la droga, como su empleado Miguel Ángel Martínez Patricio, cachado en plena faena, en sesión de aromaterapia, un tinaco vil, inhalando solventes. Dice Duarte que recuerden bien que él ya pasó el antidoping. ¿Pero cuándo fue? El 8 de junio de 2012, hace ya casi dos años. No se sabe de entonces para acá si volvió a aplicarse el examen el gobernador. Ni se sabe que sus empleados, sus delfines, sus prospectos a sucederlo, sus guaruras, su procurador y el resto de la pandilla se hayan aplicado el examen toxicológico de nuevo. Duarte, por lo menos, ya se puso el parche antes de que le salga el grano. ¿Había necesidad de autobalconearse así? A Javier Duarte se le sabe su gusto por las bebidas espirituosas, su predilección por las juergas kilométricas y la bohemia —la de Piquitos con Romero Deschamps fue épica, la del beso de caballero, frente a Marcelo Montiel, Marcos Theurel, Flavino Ríos, Morales Bustamante, Hernández Toledo y otros que filtraron los detalles— pero no las drogas. Repito: ¿había necesidad de autobalconearse así?… Menos útil que un adorno de pasillo, Marissa Cabrera Férez ve acumular en las redacciones de los medios de comunicación quejas y más quejas por la pobreza de sus boletines de prensa, tibio reflejo de lo que hace el ayuntamiento de remendón que encabeza Joaquín Caballero Rosiñol. Ya cerca de los cien días de gobierno, de lo único que se habla es del programa emergente de bacheo, la reparación de luminarias y la basura que se acumula hasta que detone una crisis ambiental. Disfruta, pues, su beca la niña Marissa, seguidora de Gonzalo Guízar, el panista, aunque los medios opten mejor por hacer como que la subdirectora de Comunicación Social no existe… ¿Y a poco Cristina Cházaro de Caballero no ha medido las consecuencias de tener cerca, en la plantilla de voluntarias del DIF, a una dama con fuertes problemas de adicción, incontrolable, pastillera, que se mete lo que sea sin reparar en el camino sin retorno que ha tomado? Vaya que si el DIF está en buenas manos. ¿Será que nadie se lo dijo o será que lo sabía y le valió?… INFORME ROJO
Que le apliquen el antidoping al gobernador Duarte* “No hay balaceras, no hay extorsiones, no hay secuestros”, dice * Ocho millones de veracruzanos a merced de la violencia * Ciro Félix, cínico por herencia materna * El expediente Theurel se reactiva * Ex edil coyotea tierras para parque industrial * Carmen Carrizosa y los malosos * De damas de hierro a primeras damas. 13 de marzo de 2014 No se sabe si anda en su juicio o no; si pisa la tierra o anda en la dimensión desconocida, o si es un demagogo patológico que raya en el cinismo, pero el gobernador Javier Duarte jura que en Veracruz no hay balaceras, no hay extorsiones y no hay secuestros. Desconectado de la vida, el gobernador es hoy una patética caricatura de sí mismo. Como se le facilita engañarse, supone que puede engañar a ocho millones de veracruzanos, conscientes todos que nunca como hoy la inseguridad lacera la epidermis social, siembra dolor en las familias, sume en la tristeza a los deudos de los muertos y en el trauma sin alivio a los que estuvieron en las garras de la delincuencia y lograron sobrevivir a ese infierno. “Hoy por hoy en Veracruz no hay balaceras, no hay extorsiones y no hay secuestros”, dijo con desenfado el responsable de la seguridad, este martes 11, para asombro de unos, angustia de sus cortesanos y su prensa vendida y, por supuesto, para deleite de sus detractores. No eran palabras casuales. Llevaba el gobernador su discurso muy puesto. Exaltaba su estrategia y un mar de logros: “Gracias a la estrategia aplicada en los últimos años, se logró bajar el índice de delitos de alto impacto, como los enfrentamientos callejeros entre delincuentes y los secuestros”. Y remataba con el estribillo que ya fastidia: “Tenemos instituciones sólidas, firmes, con una gran determinación, instituciones preparadas para con la ley en la mano hacer valer el estado de derecho donde quien haga algo malo, sufra todo el peso de la ley”. Veracruz es uno, seguro, cordial, firme, paradisíaco desde la visión del gobernador Javier Duarte de Ochoa, y otro, extremadamente distinto, violento, terrible, para los gobernados. Con lentes o sin lentes —sabrá él si es miopía o ceguera—, ve un Veracruz imaginario, libre de los capos, de los sicarios, de sus odios, de la disputa por el territorio, de las batallas a punta de bala, que sacuden las calles e intimidan a la sociedad, muchos caídos y otros en las cárceles porque la estrategia de Duarte, según él, redujo “el índice de delitos de alto impacto”. Impensables, los tres párrafos del discurso del gobernador de Veracruz han gestado el asombro y la ira de los veracruzanos, pues no a diario un político niega la realidad como lo hace Javier Duarte, en el olvido la violencia de los cárteles, esa angustia de los que saben a sus familiares convertidos en producto de la industria del secuestro. “Hoy por hoy en Veracruz no hay balaceras, no hay extorsiones y no hay secuestros”, zumba la frase del gobernador. Duarte profesa su fe en la mentira. Su fin es el autoengaño. Así, se abstrae de la realidad. ¿No hay balaceras cuando el cruce de fuego se vuelve recurrente, se recrudece, en el puerto de Veracruz y en Xalapa? ¿No hay extorsiones cuando miles de veracruzanos, a diario, entregan la cuota para evitar ser “levantados”, o el pago de piso que es requisito para que un negocio, un restaurant, un bar, un comercio formal, pueda seguir operando, siempre con el fantasma de que un día, sin más, el fuego consuma el local, las mesas, las sillas, las botellas, el alcohol? ¿No hay secuestros cuando el gremio de los ganaderos en municipios como Las Choapas, han tenido que autodefenderse y rescatar a sus víctimas, a sus familiares, al hijo de Arturo Montiel, por cuya vida se pagó una fortuna; al empresario del hule, Timoteo Aguirre Cruz, rescatado porque la Marina y los ganaderos y campesinos peinaron la zona y cercaron a los captores, que por cierto el gobierno de Duarte ya les dio el goce de la libertad? ¿No hay levantones cuando este miércoles 12, apenas 24 horas después de la célebre frase del gobernador Duarte, a plena luz del día, sobre la avenida 20 de noviembre de Las Choapas, un comando armado dispuso de un individuo, lo trepó a uno de los dos autos en que viajaban y tomaron camino hacia Tabasco? Pero, “hoy por hoy en Veracruz no hay balaceras, no hay extorsiones y no hay secuestros”, restriega el gordobés en el rostro de los veracruzanos, de las víctimas y de los familiares de esas víctimas. Su discurso es sádico. Gozan en el dolor ajeno aquellos a quienes aqueja el sadismo. Es también una evasión, una fuga a sus propios miedos. Me río de lo que temo. Veracruz, en manos de Javier Duarte, no es próspero ni es el paraíso de la seguridad. Hay 464 casos documentados de desapariciones, según las cifras del Colectivo por la Paz. También el procurador Luis Ángel Bravo Contreras, aporta sus datos, aunque un día diga que son 122 y al otro que son 665. Veracruz, bajo el yugo de Javier Duarte, es el camposanto del periodismo, un cementerio de comunicadores, diez de ellos asesinados por el crimen organizado —Milo Vela, Regina Martínez, Gregorio Jiménez, entre otros— o por políticos vinculados al narcotráfico, impunes hasta ahora por la complicidad del aparato judicial, desde la procuración hasta la administración de justicia. Es el sitio más peligroso para ejercer el periodismo a nivel mundial sin estar en ambiente de guerra. Otros miles se quejan del aparato policíaco. Supuestamente acreditable, supuestamente preparado, supuestamente ético, el ejército de policías duartistas no está hecho para cuidar al pueblo sino para reprimir a los que protestan, apalear a los inconformes, amedrentar a los críticos del desgobierno de Javier Duarte. A eso se reduce su concepto de seguridad pública. No garantiza la tranquilidad de nadie, salvo la de los grupos de poder, los políticos que disponen de escolta integrada por policías. Y el que quiera seguridad que se compre sus guaruras. Son los síntomas de un desgobierno. “Hoy por hoy en Veracruz no hay balaceras, no hay extorsiones y no hay secuestros”. Javier Duarte entró a la historia el martes 12, cuando en medio de oleadas de violencia, secuestros al por mayor, extorsiones, levantones de migrantes, feminicidios a la alza, chicas plagiadas con fines de prostitución, robos y asaltos, balaceras y ejecutados, muchos mutilados, pronunció su frase célebre. ¿Estaba en su juicio el gobernador, o no? ¿Andaba, como siempre, en la dimensión desconocida? ¿Intentó engañar a ocho millones de veracruzanos que conviven a diario con la violencia, que han perdido a sus familiares, que han dejado una fortuna por el pago de un rescate o que han llorado por el crimen de los suyos a manos de los delincuentes? Qué patético es tener un gobernador así. Las balaceras, las extorsiones, los secuestros son una realidad innegable, irrefutable. El paraíso que describe no existe. Que le apliquen, pues, el antidoping al gobernador Duarte. Archivo muerto Impúdicamente cínico, maniobrero por herencia materna, Ciro Félix Porras pide desde el Congreso de Veracruz la cabeza del ex alcalde de Minatitlán, Leopoldo Torres Hernández, por el hundimiento de un parque infantil del Playón Sur, inaugurado hace apenas tres meses. Pregona el diputado que hay que aplicar la ley, que el gobierno veracruzano se distingue por la transparencia y rendición de cuentas y que si Polo Torres fue negligente, obvió trámites y violó la normatividad en materia de protección civil, tiene que pagar. Cierto a medias, pues si en algo se distinguió Polo Torres fue que por andar en la parranda, las chicas y la grilla, el ayuntamiento era un desastre. La hizo y consecuentemente la tiene que pagar. Pero no son precisamente los Porras la conciencia moral de Minatitlán. Rapaz, abusiva y hasta vival, doña Guadalupe Porras David, antecesora de Polito en la alcaldía y mamá de Cirito, hizo añicos los recursos municipales; violó las leyes al liberar pagos sin la firma del síndico municipal; endeudó al Ayuntamiento de Minatitlán sin cubrir los pagos para amortizar los préstamos; ocultó en qué aplicaba las despensas y apoyos enviados por Protección Civil estatal; ah, y pagó 45 millones de pesos a la constructora Secort, donde tenía metidas las manos su yerno Marco César Theurel Cotero, por el puente Capoacán, sin que la obra se hubiera llevado a cabo. En suma, más de 500 millones de pesos bailando en su historial, según documentos del Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz. O sea, tan transa Polo Torres como la mamá del diputado Ciro Félix Porras… Malas nuevas para Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, ahora desempleado: su expediente, con evidencia de obras no realizadas o a medio terminar, pero pagadas en su totalidad, está integrado y a punto de reactivarse. Son millones de pesos transferidos a constructoras violando la Ley de Obras Públicas y la normatividad financiera, agraviado el erario público, burlada la sociedad de Coatzacoalcos. Hay otros rubros en los que el ex alcalde Theurel metió las manos, los pies y todo el cuerpo. Se zambulló en la poza de lodo. Una copia de ese catálogo de corruptelas se filtró, por aquello de que el gobernador Javier Duarte y el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol decidieran sepultar la podredumbre. Lo que traerá consigo haber querido meterse al cabildo y ahí hacer estallar la granada… ¿Quién es ese político que anda de shopping, pepenando tierras aledañas al proyecto Etileno XXI, queriendo comprarlas a 100 mil pesos la hectárea y venderlas en un millón para un futuro parque industrial? Una pista: su nombre inicia con R… Nada les importa el deporte, menos la salud. Sirven las albercas semiolímpicas como caja chica, 80 mil pesos al mes sin verificación ni registro, y también para darle empleo a la querida amiga, fiel cómplice, la que administra y hace negocios desde la oscuridad. Y anuncia el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol que pronto edificará otra, una más en Coatzacoalcos… Tip para la PGR: un mundo de información atesora Carmen del Río Carrizosa, la reina madre del Carnaval Coatza 2014, sobre los malosos, a los que tanto invoca y de los que vocifera son sus cuates y le hacen cuantos favores pide. La Patrona de Nanchital, dueña de la voluntad de Ramón Hernández Toledo, el líder de la Sección 11 del sindicato petrolero, así aterroriza al gremio: a unos con la necesidad de trabajo y a otros con la amenaza de echarles al crimen organizado encima. Un caso para la PGR. A ese paso, ¿cuánto durará el imperio petrolero de don Ramón?… Más pulidas, más maquilladas, mejor peinadas, sin chanclas y ahora con zapatillas, las señoras de las casas chicas quieren transitar de dama de hierro a primera dama. Dicen que si la secretaria así lo hizo, ellas por qué no… INFORME ROJO
Jaguaroundi: un despojo de Pemex consentido por la Corte* Cien hectáreas arrebatadas a un particular * El conflicto, a tribunales internacionales * El procurador, un jarrito de Tlaquepaque * Guillermo Ibarra, las denuncias, las movidas * Al director de Obras lo persigue el escándalo… * Broncas con la ley * Caso Goyo: la PGR y la investigación paralela. 12 de marzo de 2014 Con la máscara del ambientalismo, su rostro amable, el que lo hace menos depredador, Petróleos Mexicanos crea espacios verdes, preserva especies animales y cuida lo natural, aunque se plante sobre tierras ajenas, robadas con subterfugios legales, parte de lo que hoy orgullosamente hace llamar Jaguaroundi. Son cien hectáreas en conflicto. Una parte es tierra firme; otra, una laguna artificial. Es la décima parte del parque ecológico de diez millones de metros cuadrados —formalmente 961 hectáreas y 57 más de cuerpos de agua— destinados al proyecto ecológico, aledaño al fraccionamiento para su personal de alto nivel, que también se incluye en un lío judicial que le podría costar por lo menos 3 mil millones de pesos a Pemex. Jaguaroundi —un felino propio de la región, amenazada su especie— le da nombre al pulmón ecológico de la petroquímica, situado entre Pajaritos y Cangrejera, a unos 5 kilómetros de Coatzacoalcos, cuyo conflicto legal pronto llevará a Pemex a cortes internacionales por el tamaño del despojo. Nada de eso era suyo, ni tenía registro legal sobre esas tierras, hasta que un fallo judicial en última instancia, violando todo procedimiento, peritajes, escrituras, estudios de agrimensura, le permitió a Pemex agandallarse cien hectáreas de tierras propiedad de un particular, donde hoy se encuentra la entrada al parque Jaguaroundi. La historia se cuenta fácil. El atraco es descomunal. Del río Coatzacoalcos al Tonalá, en los límites con Tabasco, y de la costa al río Uxpanapa, sobre 33 mil 334 hectáreas, se conformaba el predio Rabasa o El Gavilán, propiedad de un latifundista de la época y ex gobernador de Chiapas, Emilio Rabasa, con descendencia política: Emilio O. Rabasa, el canciller del gobierno echeverrista, en los años 70. En 1919, el 26 de julio, adquiere el terreno la empresa H. Rau Sociedad en Comandita. Diecisiete años después, el 26 de agosto de 1936, el gobierno federal aplica la reforma agraria y expropia 472 hectáreas para crear el ejido Mundo Nuevo, entre lo que hoy son los complejos Pajaritos y Cangrejera. Dota de esa tierra a 34 beneficiarios con la encomienda de impulsar la producción agrícola. Tardaría diez años en hacerse efectivo el decreto expropiatorio. El 15 de noviembre de 1946, se le posesión física a los 34 ejidatarios. Junto a su predio se situaba otro, de cien hectáreas, que seguía siendo propiedad de H. Rau Sociedad en Comandita. Once años más tarde, el 27 de abril de 1957, Filiberto Barradas Zurutuza, apoderado general de H. Rau Sociedad en Comandita vendió las cien hectáreas a Juan José Matus Ortiz, según la escritura pública número 92. En ese entonces aún no existía el complejo petroquímico Pajaritos, el primero que tuvo México. En 1974, el 31 de mayo, una nueva expropiación a favor de Pemex acabó con el ejido Mundo Nuevo. Sus titulares, 34 ejidatarios, debieron ceder las 472 hectáreas que se convirtieron en “área de protección circundante del complejo industrial de Pajaritos”. Se les pagó 3 millones 304 mil pesos, a 7 mil pesos la hectárea. Matus Ortiz y sus cien hectáreas no fueron afectados por dos razones: porque el predio no formaba parte del ejido Mundo Nuevo sino que era propiedad privada, y porque el gobierno federal tampoco realizó ninguna expropiación sobre él por causa de utilidad pública. Más adelante, el 7 de marzo de 2001, Pemex transfirió el predio de 438 hectáreas —no de 472 hectáreas como decía el decreto expropiatorio— a Pemex Petroquímica, y el 9 de marzo, Juan José Matus Navarrete adquirió la sucesión testamentaria de su padre, Juan José Matus Ortiz, según la escritura 2,956. Un año después, el 30 de abril de 2002, Matilde Tomasa Cárdenas Malpica, le compró las cien hectáreas, de acuerdo con la escritura número 3,775. Para entonces, Pemex ya había construido el complejo Cangrejera, y sobre una fracción del predio de cien hectáreas había edificado la colonia de trabajadores de confianza. Hacía cuatro años que los científicos realizaban los primeros estudios para reducir el impacto industrial sobre el entorno ecológico. En 1998 se entregó la primera propuesta a Pemex. Participaron investigadores de biología y ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Pero había incertidumbre sobre la propiedad del predio. Lo que no supieron los investigadores era que de las mil hectáreas de Jaguaroundi, cien no eran de Pemex, justo donde se halla la entrada al parque y sus oficinas, así como la colonia de trabajadores de Cangrejera. Matilde Cárdenas Malpica llevó el caso a juicio. Lo peleó en los tribunales civiles desde el 22 de diciembre de 2005, como consta en el expediente del juicio ordinario civil federal 12/2005. A su vez, Pemex Petroquímica demandó a Matilde Cárdenas, según el juicio 6/2007, en el que demanda la nulidad de la escritura que avala la propiedad de cien hectáreas. Demostró Matilde Cárdenas con escrituras, peritajes, estudios de agrimensura, unas con sistema UTM y otras con GPS, los más avanzados y precisos, que sus cien hectáreas nunca fueron parte de ningún ejido, que cuando se expropió el ejido Mundo Nuevo no se vio afectada la entonces propiedad de Juan José Matus, a cuyo sucesor ella le compró el predio. Dos peritos, Román Tognola Aguilar e Isauro Méndez Román, en enero y mayo de 2007, determinaron que el plano de Pemex se superponía al de Matilde Cárdenas y que las cien hectáreas no eran parte del ejido Mundo Nuevo, expropiado en 1974. Pemex recurrió a otros peritajes, favorables obviamente pero sin sustento. Incluso sus peritos referían que el predio de cien hectáreas se halla sobre lo que fue el ejido Cangrejera. En medio del conflicto legal, Felipe Calderón Hinojosa, entonces presidente de México, inauguró el 21 de abril de 2010 el parque Jaguaroundi, pero siete meses después, el 17 de noviembre, el juez de distrito, Jorge Toss Capistrán, sentenció a Pemex Petroquímica a devolver el predio con todo lo que tuviera en ella o a pagar la indemnización correspondiente. Matilde Cárdenas demostró en juicio tres elementos fundamentales: tener la propiedad, que acreditó la escritura pública; la ubicación, que se determinó con los peritajes que se realizaron, y la posesión por parte de Pemex, que detentaba de manera indebida. Recurrida la sentencia por ambas partes en conflicto, el juicio siguió. El juez Décimo Federal, Fidel Quiñonez Rodríguez dejó entonces sin efecto la sentencia, el 17 de junio de 2012, y estableció que debía escucharse a un tercero perjudicado, la Asociación Recreativa y Cultural Pajaritos (ARCUP). Sin embargo, ésta manifestó en juicio que sus terrenos no tenían conflicto con los de Matilde Cárdenas. Y ahí, el caso dio un vuelco. La nueva sentencia del juez Quiñonez desestimó la indemnización que le debe pagar Pemex a los sucesores de Matilde Cárdenas, quien para entonces ya había fallecido y era representada por su hija, Sonia Patricia García Cárdenas. Inventó el juez que las cien hectáreas habían sido expropiadas a favor de Pemex, un mayúsculo embuste pues no hay decreto que así lo establezca ni Pemex hizo valer ese argumento dentro del juicio por carecer de sustento. Llevada la sentencia ante el Tribunal Colegiado de Villahermosa, éste determinó “no entrar al estudio de los agravios por no tener relación con la sentencia”. Empleó argumentos que no constaban en expedientes, dijo que el predio había sido expropiado por causa de utilidad pública y usó peritajes que favorecían a Matilde Cárdenas para presentarlos en contra. De ahí el caso pasó a la última instancia. Sonia García Cárdenas interpuso un recurso de revisión, el cual fue desechado por la Suprema Corte de Justicia al estimar que el fallo, con todos sus parches y plagado de embustes, era “inimpugnable”. Por ello, el caso se va a instancias internacionales donde el gobierno mexicano pierde todo. Sobre Jaguaroundi, la máscara ecológica de Pemex, hay un interés especial. El predio vale una fortuna. De acuerdo con peritajes oficiales y privados, uno de ellos del ayuntamiento de Coatzacoalcos, a fecha de 2010, las cien hectáreas representan mil 191 millones de pesos comercialmente, más mil 16 millones como predio industrial, incluidas las propiedades que se hallan en su interior. Algo así como 3 mil millones de pesos actualmente. Todavía en 2013, Sonia Patricia García realizó el pago de predial al ayuntamiento, mediante la cuenta 0440000048700000. Con ello acreditaba ser la propietaria del inmueble. Algo oneroso si la Corte Internacional en Washington falla en contra del despojo de Pemex y de la complicidad del aparato judicial. Eso es lo que está por venir. Archivo muerto Unos días, unos cuantos problemas, su primer dilema y el temple del procurador Luis Ángel Bravo Contreras blandea. Había que verlo ante la prensa el día que los ocho secuestrados de Las Choapas y Agua Dulce fueron dizque rescatados. Dos temas lo pusieron a prueba: que la Agencia Veracruzana de Investigaciones esté señalada de perpetrar el secuestro y que el plagio de los ocho se haya dado justo cuando las fuerzas policíacas realizaban el operativo para hallar al periodista Gregorio Jiménez de la Cruz, finalmente asesinado y sepultado en una fosa clandestina en la colonia J. Mario Rosado. Bravo se puso bravo y Contreras no ocultó su contrariedad. Respondía seco: “Conozco lo que dice las averiguaciones”. Tres veces usó la misma frase, el gesto tenso para evadir la responsabilidad de una conducta criminal de su policía ministerial. Luego diría que no puede especular del por qué los delincuentes plagian en plenas narices de la AVI y de Seguridad Pública, o que de plano son más malandros que los delincuentes. ¿Ese es el hombre al que el gobernador Javier Duarte le dio el control de la Procuraduría? Nunca se le vio así a Felipe Amadeo Flores Espinoza ni antes a Reynaldo Escobar Pérez, inmutables, pétreos, sin perder la compostura ante la punzadas de la prensa. El procurador Bravo, válgase la metáfora, es como los jarritos de Tlaquepaque. Hasta con un viento se fracturan… No, lo más grave en Guillermo Ibarra Macías no es que carezca de título, o que el que ostenta sea patito. Lo que inquieta es que el hoy director de Obras Públicas de Coatzacoalcos haya tenido vínculos con múltiples compañías, que apareciera simultáneamente como representante legal en diversas licitaciones, con la SECOM de Marcos Theurel en el sexenio fidelista; de la SAGARPA; su paso por la Dirección de Obras Públicas de Córdoba, su renuncia caso inmediata; los juicios civiles y el caso de la compañía Perconsa, aquella del litigio con la empresa Gonzal, hoy Terra, por varios millones de pesos, y a la que el ex alcalde Marcelo Montiel le pagó con contratos, una buena suma y la presidencia de la CMIC local. Esa es la parte explosiva de Guillermo Ibarra… Supone mal el gobierno de Veracruz y la prensa vendida. Con la aprehensión de Teresa de Jesús Hernández Cruz y socios por el “levantón” y crimen del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz, y su consabido enjuiciamiento, ni se cierra ni concluye el caso ni se dan por satisfechas las demandas de justicia de los tundeteclas. Hay una investigación abierta, a cargo de la Procuraduría General de la República, para esclarecer lo que realmente provocó el asesinato de Goyo, el reportero de los periódicos Notisur, Liberal del Sur y La Red, su trabajo, los intereses que tocó. Es la pista correcta… INFORME ROJO
Los “desaparecidos”: ¿rescate o montaje?* La telenovela del procurador * A los plagiarios los dejaron ir * El que “los puso”, detenido, sabía todo y nadie le preguntó * La AVI, impune * Theurel provoca y Caballero enmudece * Un cabildo y dos alcaldes * Moreno y Bustamante con Juanelo * Sucia elección de la reina del Carnaval * Ramón y la vende turnos. 10 de marzo de 2014 Tan insensata, tan inverosímil es, que la historia de cómo rescató la policía veracruzana a los plagiados de Las Choapas, sólo la creen Javier Duarte y su procurador Luis Ángel Bravo Contreras. Los ocho millones de veracruzanos restantes están ciertos de que fue un montaje. Sin disparos, sin persecución, sin un operativo específico, por obra de la casualidad, dos grupos policíacos dicen haber hallado a los ocho “levantados” que hacía tres semanas desaparecieron entre las redadas de la Agencia Veracruzana de Investigaciones que buscaban al periodista Gregorio Jiménez de la Cruz, encontrado el 11 de febrero en una fosa clandestina de la colonia J. Mario Rosado, en Las Choapas, al sur de Veracruz. Digno de Scorsese, retratista de la violencia, el guión peliculesco de la trama duartista refiere que la madrugada del jueves 6, en un camino de terracería que comunica al poblado La Unión con la carretera La Tinaja-Sayula de Alemán, dos unidades de policía hallaron de frente a dos vehículos, cuyos conductores actuaron como ningún secuestrador lo podría hacer. Al ver a la policía —dice el procurador—, el conductor del primer auto frenó y descendió. La segunda unidad giró 180 grados. El tipo la abordó y comenzó a disparar mientras huían. Ambas patrullas policíacas —sigue el procurador— revisaron el auto abandonado. Hallan ahí, entre sus miedos y su abandono, a ocho personas. Atados con cinta canela, llevan vendajes en los ojos y el desconcierto en cada rincón de su humanidad, visibles las huellas de la tortura y la agresión. Se oye una voz que dice que son policías y que los han salvado. Nadie persiguió a los plagiarios. Dice el procurador Bravo que se privilegió salvaguardar a los ocho “levantados”. Lo sostiene ante la prensa, esa misma tarde, cuando la maquinaria del triunfalismo difundía que se había ganado una batalla más a la delincuencia. Intragable, su telenovela no convence ni entonces ni ahora. Pudo quedarse una de las unidades policíacas con los plagiados y la otra ir en la búsqueda de sus captores. Pudo seguirlos mientras se daba aviso, vía radio, a otras patrullas, bloquear los caminos, cercarlos, incluso mover a otras corporaciones, al Ejército, la Naval, la Policía de Federal de Caminos. No. Fue mejor y conveniente dejarlos ir. ¿Error de procedimiento? ¿Versión para idiotas? ¿Novela de lo absurdo? Un rescate sin delincuentes, nadie a quien inculpar. Iba contando el procurador Luis Ángel Bravo Contreras su loca versión de los hechos, mientras los periodistas comenzaban a cuestionarlo: los familiares de los desaparecidos de Las Choapas acusaban que quienes se llevaron a los suyos fueron elementos de la Agencia Veracruzana de Investigaciones, hoy de nuevo Policía Ministerial. Hiere al procurador esa versión. Responde tajante, seco. “Conozco lo que dice las averiguaciones”, ataja asomando el rostro hostil de ese abogado al que dos agentes del Ministerio Público acusaron de cohecho, lesiones, amenazas y ultrajes a la autoridad. Decía no saber que los familiares hubieran implicado a la AVI en los “levantones”. Y terminó por sugerir que ahí, en los expedientes, no había tal aseveración. Un mes atrás, la AVI y Seguridad Pública cercaban Las Choapas. Buscaban desde el 7 de febrero al periodista Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero de los periódicos Notisur, Liberal del Sur y La Red, plagiado el miércoles 5 en su hogar de Villa Allende, municipio de Coatzacoalcos. No se concentraron en Agua Dulce, Nanchital, Ixhuatlán del Sureste o Moloacán, sino en Las Choapas. ¿Por qué tan directas las acciones policíacas ahí? ¿Qué información tenían, obtenida en sus fuentes entre el bajo mundo? ¿Es Las Choapas, territorio del diputado Renato Tronco, refugio de matones y zona de casas de seguridad de la delincuencia, donde llevan a las víctimas porque ahí son intocables? Ese día y los siguientes, las corporaciones policíacas anduvieron a la caza de seres humanos. Detuvieron ciudadanos, los interrogaron, los torturaron y los amedrentaron. Poco a poco, sus víctimas regresaron espantadísimas. El 11 de febrero y en los primeros minutos del 12, la AVI perpetró otra oleada de desapariciones. Levantaron a algunos en las calles y a otros en sus casas. Se movían en camionetas blancas, algunas con logotipo oficial. Fueron siete, todos de Las Choapas. Sus familiares los buscaron en penales y agencias del Ministerio Público. Nadie sabía de ellos. Cuando se cansaron, amenazaron con radicalizarse y tomar la autopista Coatzacoalcos-Villahermosa. Entonces el gobierno los citó en Xalapa, sólo para reiterar que la AVI no los tenía y que indagaran en la Procuraduría General de la República y en otras instancias federales. O sea, derivando la culpa en el gobierno federal. Buscaron sin detenerse en nada. Los querían vivos o muertos, pero no quedarse en la incertidumbre. Así, el 4 de marzo acudieron a un paraje cercano a la autopista. Ahí decían que había fosas clandestinas. Removieron la tierra pero no hallaron nada. Elusivo, el gobierno de Javier Duarte no reparó en que la indolencia es una factura de alto costo. Y la tuvo que pagar. El miércoles 5, los familiares de los desaparecidos bloquearon durante dos horas la autopista. Acusaban al gobernador de Veracruz y al ex director de AVI, Enoc Maldonado Caraza, de ser responsables del “levantón”. Y ahí ocurrió el milagro. Horas después, a eso de las 3 de la mañana del jueves 6, tuvo lugar la telenovela duartista en un camino de terracería casi en la carretera La Tinaja-Sayula de Alemán, cerca de Cosamaloapan, a más de 300 kilómetros de Las Choapas. Hallaron a seis de los plagiados choapenses y dos de Agua Dulce, sin un disparo por parte de la policía, sin un solo detenido y sin siquiera haber perseguido a los captores ni establecer un cerco para evitar que escaparan. Inverosímil, al guión peliculesco le faltaba un elemento: ¿cómo fueron plagiados? Soltó la Procuraduría la versión de que un individuo, Gerardo Contreras Hernández, detenido el 12 de febrero por el plagio y asesinato de Gregorio Jiménez, fue quien citó a los “levantados” en el parque Miguel Becerril de Las Choapas y estando ahí un grupo de civiles armados, dispusieron de ellos. Los subieron a una camioneta, se encaminaron hacia el lugar donde había sido encontrado el cuerpo del periodista y los mantuvieron cautivos, trasladándolos de un sitio a otro, en Las Choapas, hasta que los llevaron hacia Cosamaloapan. Gerardo Contreras fue detenido el 12 de febrero, encarcelado, obviamente interrogado y no cantó que era él quien puso a los ocho plagiados. Sabiendo cómo ejerce la tortura la policía veracruzana, la AVI y Seguridad Pública, nadie le sacó la sopa. ¿Creíble? No. Burdo, patético, mal ejecutado, el montaje del rescate de los ocho desaparecidos sólo lo creen Javier Duarte y el procurador Luis Ángel Bravo Contreras. Contra la versión oficial están las denuncias de los familiares que acusaban a la AVI del “levantón”. El montaje no derrumba la certeza de que ahí hubo una acción criminal oficial, del abuso policíaco, de esa irrefrenable proclividad a fabricar culpables, a desaparecer inocentes, a cometer fechorías y después, con una farsa, cubrir la ruindad. El pueblo echa de menos la justicia, añora la legalidad y este gobierno camina en sentido contrario. Todo nos dijo Javier Duarte, menos que había contratado para la Procuraduría de Justicia a un guionista de la fantasía, digno de Scorsese —Pandillas de Nueva York, Buenos Muchachos—, maquillista del atropello, con uno entre mil defectos: no se le puede creer. ¿Rescate o Montaje? Por supuesto, montaje. La Policía Ministerial de Duarte es impune. Archivo muerto Insolente y retadora, la exigencia de Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— al alcalde Joaquín Caballero Rosiñol de abrirle el cabildo de Coatzacoalcos, aclarar verdades y mentiras de la Cuenta Pública 2013, y entrar en contacto directo con los actuales ediles, es un misil con carga letal. Supone la existencia de dos alcaldes en funciones y el inicio de un vacío de poder peor que el que se vivió en los días del theurelismo. Theurel lo sabe; Caballero también. El oficio, signado el 4 de marzo, es la llave de la Caja de Pandora que dejaría escapar todos lo males para reducir al actual presidente municipal a la condición de nada. Theurel frente al cabildo, mareando con cifras, quemándoles el cerebro con falacias, justificando los pasivos, que los recursos que hoy se tienen son producto de su último año de gobierno, que la deuda suya es más manejable que la deuda que heredó de Marcelo Montiel. Siembra duda Marcos y cosecha sospecha Caballero. Políticamente es una afrenta. Caballero y Theurel compartirán el cabildo, el sagrado recinto que el marcelismo concibe como la zona donde se ejerce el control o se pierde todo. Frente a los ediles, Theurel puede contar historias a su favor, o puede contar qué encontró cuando recibió el ayuntamiento marcelista, los negocios, las corruptelas, el enriquecimiento de la pandilla de Marcelo, los placeres del delegado de la SEDESOL federal en Veracruz con cargo al erario. El oficio de Theurel, al que Caballero deliberadamente elude, o no quiere mencionar, o que evade ante los medios, como si no lo hubiera tenido en sus manos, es una trampa. Cuando esa llave abra la Caja de Pandora, habrá concluido prematuramente la administración joaquinista, pues ya habría alcalde bis. Y tan fácil que habría sido que Caballero hubiera respondido a la prensa que Theurel espere su tiempo, que siga los canales oficiales, que una vez que el Órgano de Fiscalización Superior y el Congreso de Veracruz revisen la Cuenta Pública 2013 y aprecien inconsistencias o daño patrimonial, aclare lo pertinente. Pareciera que Caballero no sabe cómo entrarle al reto de Theurel… Sólo para la foto posan, sonrientes, los marcelistas. Hacia sus adentros son un mundo de intrigas y golpes bajos. Supieron que Víctor Rodríguez Gallegos, el subdelegado administrativo de la SEDESOL en Veracruz, trabaja para ser candidato a diputado federal por Coatzacoalcos, y simplemente dijeron no, a ningún precio. Refieren los insiders que Alfonso Morales Bustamante y Jesús Moreno Delgado, tesorero y director del DIF, respectivamente, ven mejor el proyecto de Juan Manuel Rodríguez Caamaño, secretario del ayuntamiento de Coatza, para ser quien vaya al Palacio legislativo de San Lázaro, en el 2015. Son dos marcelistas renuentes a que Víctor Rodríguez se salga con la suya. Y es que entre Juanelo Rodríguez y Víctor Rodríguez hay un mundo de diferencia en aceptación popular, historia personal, prestigio, formación académica, solvencia moral y limpieza de imagen, factores clave en la elección federal… Sucio de por sí —la mano de los Azuela, negocios tras bambalinas, la complicidad de la regidora Martha Hernández Montalvo, Lady Panteones— súmese al Carnaval Coatzacoalcos 2014 el descarado acarreo para imponer a Diana del Carmen Santos del Río como su reina. Usó su padrino, Ramón Hernández Toledo, líder petrolero y mandamás de la Sección 11, a sus agremiados para armar el teatro. Los sacó de sus centros de trabajo y así, con uniforme de Pemex, en horas hábiles colocaban estructuras y lonas con el nombre de la candidata incómoda, poco agraciada la pobre muchacha, en el parque Independencia, durante el viernes 7, donde esa noche sería coronada. ¿Y qué dicen los altos mandos de Pemex de que la paraestatal erogue miles de pesos a cuenta de salarios y los empleados anden en funciones de tramoyistas de don Ramón? ¿Acaso no es peculado? Imprudente, el líder complacía así a Carmen del Río Carrizosa, la mujer que manda en la petroquímica, acusada de ser vende turnos y vende plazas, su brazo derecho, su conciencia, su sombra, su dueña y su confidente, autodenominada La Patrona. En cambio, ella sí prudente, digna, doña Angelita Pulido de Hernández, no acudió a la mascarada carnavalesca. Imaginémonos que hubiera tenido ella que ceñirle la corona a la hija de Carmen del Río Carrizosa, después de todo lo que nanchitecos y coatzacoalquenses comentan, la comidilla del gremio petrolero. Decía el viejo del pueblo que más jalan dos tetas que una carreta. Y bien que tenía razón… INFORME ROJO
Caso Goyo Jiménez: los “desaparecidos” de Las Choapas* Siete familias acusan al gobernador y a la AVI * Buscaban a los asesinos del periodista y se les pasó la mano * “Vivos los queremos” * El procurador ya se parece a la Chimoltrufia * ¿122 desaparecidos o 665 desaparecidos? * Carrillo Almeida a la Subprocuraduría del sur * Manchado y enlodado, llega de Córdoba * Bustamante, el todólogo * Qué lanzada la amiga de Rendón. 6 de marzo de 2014 Un gobierno que desata una redada, feroz embestida para hacerle justicia al periodista Gregorio Jiménez de la Cruz y castigar a sus asesinos, y que levanta ciudadanos, los tortura, intimida y los desaparece, no es democrático, ni ético, ni popular. No se puede aplicar la ley violando la ley. Así es el gobierno de Javier Duarte. Siete familias lo saben hoy. Hurgan entre parajes perdidos, buscan a sus muertos en fosas clandestinas, remueven la tierra en cementerios ocultos. Es la tragedia de siete familias y la realidad de un pueblo: Las Choapas. Son siete familias consumidas por la angustia, atrapadas en un infierno que comenzó la mañana y tarde del 11 de febrero y la madrugada del 12, cuando elementos de la Agencia Veracruzana de Investigaciones allanaron casas, detuvieron ciudadanos, impusieron el terror en nombre de la justicia, la búsqueda del cuerpo de Gregorio Jiménez, el reportero de los periódicos Notisur, Liberal del Sur y la Red. Tres semanas han transcurrido. Goyo Jiménez fue hallado ese martes 11 en una fosa clandestina, torturado y mutilado, su cabeza desprendida, el ritual de la brutalidad que distingue a los sicarios, al que plagia y ejecuta, al criminal sin alma. Yacía su cuerpo a unos centímetros de la superficie, apenas enterrado, en el poblado Polanco de la colonia J. Mario Rosado. Pero la pesadilla no terminaba así, si acaso comenzaba. La AVI traía cuerda. Ahora los levantones corrían por cuenta de los agentes del gobernador de Veracruz, impunes y poderosos, con licencia para todo, máxime ahí, en Las Choapas, los dominios del diputado Renato Tronco Gómez, cuya zona rural vuelve a ser refugio de criminales, gracias a la complicidad de los círculos de poder político. Vivo o muerto debía aparecer Goyo Jiménez. Y apareció muerto. Y ni vivos ni muertos aparecen los siete “levantados” por la AVI, que en esos dos días, el 11 y 12 de febrero, los sacaron de sus casas, los interceptaron en la calle, en sus centros de trabajo, los detuvieron en el parque Benito Juárez, a unos metros del palacio municipal choapense y nadie supo más de ellos. Luis Antonio Méndez Jiménez, Gilberto Hernández Ramos, Ana Luisa Morales Gómez, Juan Carlos García Rodríguez, Beatriz Morales Hernández, Natividad Cacho Hernández y Andrés Leyva Ordóñez, sufrieron el embate de la AVI. Según la versión de sus familiares, hombres encapuchados, con armas largas, a bordo de camionetas blancas, algunas con logotipos de la AVI, se los llevaron. Llegaban a las casas y a punta de marrazos abrían las puertas; destruían lo que hallaban; “levantaban” a quien querían; exigían “entregar las armas”. Así lo dicen y así lo denuncian sus familiares. Luis Antonio Méndez Jiménez, de 27 años, iba a bordo de su motocicleta Italika 125. En ella se transportada, pues es vendedor de bolillos. Lo levantaron en la calle, pero la moto apareció en la batea de una camioneta oficial, y de ello existe evidencia, una fotografía. Ana Luisa Morales Gómez, una menor de 15 años, trabaja en un puesto de hot-dog en el parque Juárez. Ahí fue detenida la noche del martes 11. Se la llevaron los agentes de la AVI a la vista de testigos. Gilberto Hernández Ramos había salido de su casa y se dirigía al mercado. Había sido voceador y ahora vende agua de tepache. Se lo llevó el comando de la camioneta blanca cuando caminaba sobre el bulevar Antonio M. Quirasco, a la altura del Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz, plantel 43. Juan Carlos García Rodríguez fue “levantado” cuando caminaba también sobre el bulevar Antonio M. Quirasco, a la altura del COBAEV, en la misma zona en que se llevaron a Gilberto. Beatriz Morales Hernández, de 14 años, también fue levantada por sujetos desconocidos. Viajaría de Las Choapas a Agua Dulce, pero nunca llegó. Andrés Leyva Ordóñez fue sacado de su domicilio la madrugada del 12 de febrero. Eran las 3 de la mañana. Dormía junto con su esposa. Un grupo de encapuchados irrumpió en el hogar, lo golpeó y se lo llevó. A su mamá le exigían que “entregara las armas” y si no, los teléfonos celulares. Pero son tan pobres que ni eso tienen, según dice en su denuncia. No hay peor infierno que la incertidumbre, la angustia de no saber de los seres queridos. Sus familiares han hecho todo para traerlos de regreso, pero nada ha tenido éxito. Buscaron en agencias del Ministerio Público, en comandancias de policía, en reclusorios. Fueron al penal federal de Villa Aldama, cerca de Perote. Nadie los tiene registrados. Dispuestos a todo, externaron que radicalizarían sus acciones si el gobierno de Veracruz no les entregaba a sus familiares; que bloquearían la autopista Coatzacoalcos-Villahermosa; que atraerían la atención de la prensa nacional e internacional. Provocaron así la respuesta del régimen duartista, que ofreció una mesa de diálogo, el miércoles 26 de febrero. Acudieron sólo para escuchar lo previsible, evasivas al por mayor. Marlon Ramírez Marín, el subsecretario de gobierno, el mismo que con sus maniobras provocó que el 30 de septiembre de 2008, se inmolara el asesor de indígenas de la sierra de Soteapan, Ramiro Guillén Tapia, les expresó que no, que el gobierno de Veracruz no tenía a los “levantados”. Los instó a buscar en dependencias federales, la PGR, el Ejército, la Marina. Sacudidos por la noticia de que los cuerpos pudieran haber sido sepultados clandestinamente en el municipio de Agua Dulce, el 3 de marzo los familiares se dispusieron a ubicar los restos. Llegaron al rancho El Granero, cerca de la autopista Coatzacoalcos-Villahermosa y de la planta industrial MADISA. Palearon y removieron arena, pero no hallaron nada. Dos días después, este miércoles 5, ante la indiferencia del gobierno de Veracruz, acusaron a Javier Duarte y a su fiscal especial, el ex director de la AVI, Enoc Maldonado Caraza, de ser los responsables de la desaparición de sus familiares. En una manta expresaron su indignación mientras bloqueaban, durante un par de horas, la autopista Coatzacoalcos-Villahermosa. Dicen que repetirán la dosis si el gobernador persiste en eludir el problema. Resignados unos, abatidos otros, sostienen que si sus familiares cometieron algún delito, que los consignen conforme a derecho, y si no, que los dejen libres. Pero que no se aplique la ley de la tortura y la desaparición forzada. No es así como se impone la ley ni se hace justicia. Javier Duarte ordenó ir con todo, hallar a Gregorio Jiménez vivo o muerto, pescar a sus plagiarios y asesinos, pasar sobre quien fuera, pues para eso está hecho el poder. Se le concedió dar con el periodista, pero con daños colaterales, víctimas del abuso y la brutalidad, que hoy no aparecen. Y eso es un delito. Pisa así el umbral de un nuevo escándalo: la desaparición de siete ciudadanos de Las Choapas, levantados por los agentes de la AVI, quizá torturados, quizá muertos, hasta ahora desaparecidos, quizá en una fosa clandestina porque “se les pasó la mano”. ¿Pero en qué estaría pensando Duarte cuando dejó que los demonios anduvieran sueltos? Archivo muerto Si no se entiende él, menos nosotros. Un día, el lunes 3, dice el procurador Luis Ángel Bravo Contreras que en Veracruz se tiene registro de 122 desapariciones. Pero llega a Coatzacoalcos, el martes 4, y asegura que de 2011 a la fecha son 665 casos de ciudadanos que se esfumaron sin que nadie los volviera a ver. O sea, cinco veces más de lo que había expresado un día antes el mismo fiscal. Alguien tuvo que actualizarle la estadística, sacudirlo, centrarlo, pero para entonces ya había hecho el oso, toda una Chimoltrufia. Metida de pata la del procurador, mientras el Colectivo por la Paz tiene documentados 464 casos de desapariciones en los últimos tres años. A ellos sí se les cree… Reprobado en Córdoba, donde también fue subprocurador, Ricardo Carrillo Almeida asumió este martes 4 la Subprocuraduría de Justicia en la Zona Sur. Sustituye a Jorge Yunis Manzanares, aquejado en su salud, delicado dice el diagnóstico, postrado por un infarto cerebral. Carrillo Almeida llega dos décadas después a un reencuentro con Coatzacoalcos. Aquí fue agente del Ministerio Público, dicen que cuando era derecho o bueno, o ambos. Recorrió Veracruz, el norte, el centro y se estacionó en Córdoba. Allá fue subprocurador y allá lo atrapó el escándalo: las historias contadas por el crimen organizado, quizá reales o quizá no, pero de que fueron escándalo, lo fueron. Uno de los detenidos dijo que a todos, políticos, jefes policíacos, fiscales, periodistas, abogados, les tocaba su nómina. A Carrillo Almeida, dijo El Pencho, le tocaban 100 mil mensuales. Chéquense la edición de Proceso del 17 de noviembre de 2012. Obvio, todos lo negaron… Más loco que de costumbre, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— quiere ahora tener acceso a una sesión de cabildo —ordinaria o extraordinaria, dice— para aclararle al cabildo de Coatzacoalcos cómo está lo de la cuenta pública 2013 y obviamente cómo quedó el cochinero financiero, producto de su desastrosa alcaldía. Cursó el oficio el martes 4, dirigido al presidente municipal, Joaquín Caballero Rosiñol, y en él le precisa que sería acompañado por el ex tesorero, Daniel Jiménez Medina, y su ex director jurídico, Benito Argüelles Calzada, el vice alcalde, terror del personal, de los contratistas, de los vendedores ambulantes. Sólo le faltó decir que también llevaría a Brian Carlos López Mendoza, el corruptazo ex director de Adquisiciones, a quien le comprobó el entonces contralor, Rafael Tejeda Patraca, que desviaba recursos e incurría en conductas delictivas. De risa, pues si en algo se distinguió Theurel fue su fobia a las sesiones de cabildo, y cuando las hacía terminaba mentándole la madre a los ediles. Puede checarse el oficio en este enlace: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=817854281561309&set=a.164751636871580.46133.100000102355577&type=1&theater … Todólogo, como Edel Álvarez Peña cuando aún no reinaba el marcelismo, Alfonso Morales Bustamante mete la mano donde lo dejan, incrusta espías en el ayuntamiento, decide qué se hace y qué no se hace, a quién contratan y a quién no, qué obras se aprueban y a qué contratista se las dan. Tiene el tesorero municipal poder absoluto en Coatzacoalcos y sólo se entiende con su mentor Marcelo Montiel Montiel, quien desde la delegación de la SEDESOL federal en Veracruz cumple virtualmente su tercer período como alcalde. ¿Joaquín Caballero Rosiñol? Políticamente no existe. Sirve para cortar listones, para salir en la foto, para calentar la silla de presidente municipal. No manda, no decide, no es escuchado. Morales Bustamante, el tesorero, el todólogo, es el alcalde en funciones, el que abre la válvula para que los regidores estén contentos, alcen la mano, hagan caminar al ayuntamiento, cristalicen los negocios que se hacen desde el poder. Vaya realidad. Y todos pensando que el alcalde era Joaquín Caballero… Se llama Dulce Denisse Hidalgo y por Facebook le dice a Luis Rendón: “Te quiero muchisisisisisímo”. Sorprendidos, muchos amigos en Coatzacoalcos lo vieron. Y de pronto, el comentario se esfumó. Si lo borró ella, fue por la imprudencia. Si lo borró él, qué falto de caballerosidad. Pero si Dulce Denisse sólo quería decirle que lo quiere “muchisisisisisímo”. ¿O era que el mensaje debió enviarlo por inbox? En otro expresa: “Yo quiero ser feliz contigo LR”. Suertudo, Luis Rendón ya tiene su reina… INFORME ROJO
Javier Duarte: pero si el que no sirve es el gobernador* Cambiar para que nada cambie * Unos lloraron a Goyo y otros lucraron con su muerte * Tapan ediles las transas de Theurel * ¿Con cuánto compró Marcos a Joaquín? * Regidores sin derecho a nada * Después conocerán la bondad del alcalde * Víctor Rodríguez y el cemento de Piso Chueco * Al gober le dicen “El Vochito”. 3 de marzo de 2014 Como los magos sin tino, engañador mediocre, o como los tahúres de pueblo, que sin tener un póker quiere sorprender y ganar la partida, Javier Duarte de Ochoa finge cambiar el rumbo de su gobierno, mueve piezas, hace enroques, estrena discurso, para que todo siga igual. Goloso, devorador de viandas y vinos, afamado por su gusto a la bohemia de corrida larga y a trasnochar sin límite de tiempo, ahora se deja ver gobernador con aires de hombre sano, deportista, en carrera al amanecer, enfundado en tenis, short, chamarra deportiva y gorra, tan sólo para remendar su vilipendiada imagen y decirle a Veracruz que todo, a pesar de él, será mejor. Si no se le conociera su afición por la comida chatarra y el desenfreno con los amigos, cualquiera pensaría que Javier Duarte aplica la sentencia latina: mente sana en cuerpo sano. Pero es el gobernador de Veracruz y su nuevo mensaje a los gobernados es sólo un ardid publicitario. Esa estampa, que ha provocado risas y burlas, es el colofón de la serie de remociones y designaciones de funcionarios que aplicó para tender una cortina de humo al escándalo por el asesinato del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz, “levantado” por un comando armado el miércoles 5 de febrero en Villa Allende, municipio de Coatzacoalcos, y hallado sin vida, torturado, degollado, en una fosa clandestina de Las Choapas. Vituperados, maltrechos, sus más cercanos habían salido abucheados de su encuentro con la prensa el 6 de febrero, cuando los reporteros les gritaron de todo por el mensaje demagógico y las promesas de que las corporaciones policíacas buscaban afanosamente a Goyo Jiménez. “Es usted un mentiroso”, le dijo reiteradamente Romana Ortega Cruz, entonces reportera de El Heraldo de Coatzacoalcos —luego reintegrada con un arreglo infame, historia aparte que sacudirá al gremio—, al secretario de Gobierno, Erick Lagos Hernández. Romana también increparía y lanzaría denuestos contra Francisco Sánchez Macías, sin saber que es copropietario del periódico en el que la joven reportera escribía sus textos. Noche de perros la del jueves 6 de febrero. Felipe Amadeo Flores Espinoza vivía sus últimos días como procurador de Veracruz; Erick Lagos, sobajado; María Gina Domínguez Colío, la ex vocera del gobernador, acallada, impedida de hablar, y ella, soberbia, describía la escena como “un show” de los reporteros, y Enoc Maldonado Caraza, el brazo ejecutor de la Procuraduría —deténganlos, háganlos cantar, allanen domicilios, aparézcanlos y desaparézcanlos— era acusado de haber reprobado el examen antidoping. Dos semanas después, el show fue el de Javier Duarte. Balconeó literalmente a Luis Ángel Bravo Contreras, un abogado con acusaciones de cohecho, amenazas, lesiones y ultrajes a la autoridad. Le limpió la hoja de servicios. Lo llevó al Instituto Veracruzano de Acceso a la Información, donde sólo sirvió de tapadera. Lo sacó de ahí y lo hizo nuevo procurador. ¡Qué cosas hace un mago mediocre! Sin experiencia en la talacha judicial, abogado con fama de comprar agentes del Ministerio Público y de golpearlos si encarcelan a sus clientes, Bravo Contreras sólo tiene el mérito de ser amigo del gobernador. Ingresa a la Procuraduría de Veracruz en su peor momento. Sobre la Agencia Veracruzana de Investigaciones pesa una lápida de corrupción, denunciada por agentes y mandos medios; abusos y atracos, incluso desapariciones forzadas, seis de ellas en Las Choapas, al calor de los operativos para hallar a los responsables del crimen del periodista Gregorio Jiménez. Duarte continuó su show con el enroque de otras piezas de la pandilla. No se deshizo de nadie, sólo los cambió de guarida; los mismos gatos sólo que en almohada distinta. A Gina Domínguez la movió de la Coordinación de Comunicación Social a una “secretaría técnica” que se sacó de la manga, supersecretaria para meter las manos, la nariz y la conciencia en todas las áreas de gobierno, como ya venía actuando. Irritaba antes a los funcionarios duartistas y ahora lo hará con mayor soltura, solapada por el gobernador de Veracruz. Su fallida gestión es castigada con un premio. Desgastada, su ciclo vencido desde hacía tiempo, no se va Gina Domínguez sino que permanece con mayor poder. ¿Qué le sabe la ex vocera a Javier Duarte para tenerlo sometido así? ¿Quién protege a Madame Mordaza? ¿Hay una razón política o una razón económica? ¿O es orden de Mario Villanueva, el ex narcogobernador de Quintana Roo, hoy en prisión, con quien escribió una historia similar a la de Veracruz? La diferencia es que de allá salió por piernas, encajuelada, y aquí sigue haciendo de las suyas. Otros gatos de la misma historia son Alberto Silva Ramos, alias “El Cisne”, y Jorge Carvallo Delfín, ambos fidelistas, rémoras del Senado cuando Fidel Herrera Beltrán se preparaba para desgobernar, saquear, hundir y quebrar a Veracruz. Silva fue fugazmente el elegido de la sucesión. O eso le hizo creer Javier Duarte. Lo envió a la Secretaría de Desarrollo Social estatal, a su disposición los recursos, el aparato publicitario, los reflectores. Y “El Cisne” soñó. Seis meses después, lo confinó a la Coordinación de Comunicación Social, pepenador de los pertrechos de la guerra perdida por Gina Domínguez, a seguir sembrando de chayotes la parcela de la prensa vendida, los textoservidores y los succionadores, que para efectos prácticos no le sirvieron al gobernador para tener mejor imagen. Silva Ramos tiene una tarea imposible: convencer a los veracruzanos que Javier Duarte no es tan peor. Irreversible el daño, sin credibilidad el gobierno, tres años y medio después se percató el gobernador que la estrategia de Gina Domínguez no era la solución. Jorge Carvallo pasó de la secretaría particular a la Secretaría de Desarrollo Social. Calza ahora los zapatos del Cisne Silva, creído que es el delfín de la sucesión. Tiene estilo, pues, Javier Duarte para enredarse solo. Carvallo fue el coordinador en Veracruz de la campaña de Enrique Peña Nieto por la Presidencia de México. Aquí, yunistas y no yunistas, reventaron a EPN y lo hicieron perder ante Josefina Vázquez Mota. Carvallo fue el responsable del desastre electoral y Duarte hoy lo hace candidateable. Cambiar para que nada cambie. Javier Duarte no sabe, no puede o no quiere enfrentar su realidad: el que no sirve para gobernar es él. Sin cuadros políticos propios, Duarte ha tenido la ocurrencia de disfrazar a sus amigos de funcionarios, secretarios y directores. Incapaz de romper ataduras, ha sido el heredero de la fidelidad, de corruptelas y compromisos de su antecesor, de los operadores de Fidel Herrera –desde Erick Lagos, al que nunca pudo sacudirse, hasta Silva, Carvallo, Daniel Lugo, Manzur, y en el colmo se dejó imponer un Congreso estatal diseñado por su hacedor— y la única pieza con que pudo recomponer su imagen, el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, acusado de disponer de una policía represora, fue sostenido en el cargo. Ni mil cambios en su gabinete resarcen el desastre de Javier Duarte. Le ha fallado a Veracruz. Gobierna sin un gramo de sensatez, a caprichos, ocurrencias, solapando los abusos, los atracos, los agravios a la sociedad. ¿De qué sirve cambiar para que nada cambie? Javier Duarte es el catador de un vino amargo, su paso por el gobierno de Veracruz. Archivo muerto Cítese el refrán: el muerto al pozo y sus colegas al gozo. Condenable, hasta ahora inexplicable, la muerte del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz también dio para el lucro y el abuso de unos, los que fingían angustia, ira y dolor, los de la expresión abatida, los de la actitud reservada, los de la voz callada, los que derramaron lágrimas de hipocresía. Se les vio marchar junto a quienes sí sentían la ausencia de Goyo Jiménez y luego su muerte violenta. Iban por las calles, cartulinas en mano, proclamas que reclamaban hallar con vida al reportero de Notisur, Liberal del Sur y La Red y después hacerle justicia. Pero un sector del gremio fraguaba lo suyo, su beneficio, sacarle provecho a la inconformidad, a la muerte del colega caído. Algo rasurarían del gobierno y sus medios; unos un chayote, otros un aumento salarial. Otros medios, un convenio de publicidad. Qué historias… O son mañosos o son vivales, pero eso de que ningún edil sepa o quiera revelar el monto de la deuda heredada por Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— suena, por lo menos, a complicidad. Joaquín Caballero, el alcalde, se hace el occiso; los regidores aseguran que no lo saben; la síndica, que más bien es cínica, es parte de la marrullería por ser hermana del ex presidente municipal y aparece embarrada en algunas de las corruptelas del multipolar fidelista —las gradas del carnaval, la venta de cerveza en el palenque de la Expo Feria, la impresión de publicidad—, y el tesorero municipal de Coatzacoalcos, Alfonso Morales Bustamante, oculta con desenfado cifras que el pueblo debe saber pues son finanzas públicas y es dinero de la sociedad. Toma fuerza eso de que Theurel y su hermana le invirtieron una multimillonaria suma a la campaña de Caballero y de ahí el encubrimiento. ¿Pues por cuánto se vendió el alcalde?… Saqueado, en el ayuntamiento de Coatzacoalcos no hay ni papelería, ni para agua purificada, ni para papel de baño, son obsoletas las computadoras, carecen las oficinas de mobiliario. Hay, en cambio, y bien, para los del círculo marcelista y para las ratitas de Iván Hillman. Toca hoy esa estrechez a los regidores, que son ‘quesque’ autoridad máxima: les recortan presupuesto, les impiden contar con personal, les prometen un salario y les dan la mitad. Así, entre miserias, sometidos, irán conociendo la bonanza de la generosa mano del alcalde Joaquín Caballero, el que lo dispensa todo: autos con cargo al erario, bonos mensuales, trimestrales y anuales, viajes, viejas y viejos, según sea la preferencia sexual, y un cheque para cuando la ocasión lo amerite. La miseria de los ediles, las apreturas de hoy, será riqueza y sometimiento mañana, el voto en el cabildo, el control al que aspira todo alcalde. Quien tiene la llave del dinero, lo tiene todo, dirían Las Infames. Y como pregona el filósofo del bajo mundo, egresado de la delincuencia común y organizada, un tal Pulgoso Lagunes: ya comerán queso fresco… Lo prometido es deuda. Este 2014, la Auditoría Superior de la Federación reabrirá el desvío de recursos de la Secretaría de Desarrollo Social federal para beneficio del PRI en la campaña por la alcaldía de Coatzacoalcos. Ahí, la firma de Víctor Rodríguez Gallegos, Segundo Grajales Lagunes y Carlos de la Rosa, entonces en la Sedesol estatal, en los documentos con que se requerían los embarques de cemento, unas 15 mil toneladas, supuestamente para el programa Piso Firme, pero que fueron repartidos entre los promotores priistas para comprar el voto de los electores. ¿Y así, con semejante mancha, quiere Víctor Rodríguez, por cierto hoy subdelegado administrativo de la Sedesol en Veracruz, ser candidato a diputado federal? Puede que sí, pues los priistas se tapan con el mismo lodo, pero de que gane la elección, está cañón… Que al gobernador le apodan “El Vochito”, porque cualquier pendejo lo maneja. Y si lo dice el pueblo, así es…
|
|
|
SERVICIOS QUE OFRECEMOS. |
¿Quiénes somos? | Contacto |
Publicidad
| Aviso Legal ![]()
Copyright© 2009 a favor de El JEJÉN Microempresa, en trámite.
Todos los derechos reservados
Derechos de Autor en trámite.
Desarrollado por Zenón Ramírez García
Papantla, Veracruz, México