UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Fragilidad Humana
26 de mayo de de 2014
¿Progresamos o retrocedemos? he ahí el dilema. Si pusiéramos en un plato
de la balanza los muy importantes avances científicos y tecnológicos y en el
otro el desarrollo emocional del individuo proyectado necesariamente en la
sociedad, es muy probable, según han estado afirmando diversos grupos al
derredor del mundo, que las personas cada vez están en mayor desventaja
incluso comparados con grupos tribales o de tiempos ancestrales. Miremos el
caso de un individuo en etapa infanto-juvenil, en una ciudad del norte de la
república mexicana, al cual, compañeros de clase que recibían enseñanzas de
los mismos maestros, con padres miembros de su propia comunidad y estímulos
similares provenientes de la televisión, el Internet y todo lo que la
globalización les ofrece, le trataron con desprecio, odio y violencia. ¿Cómo
se sienten los perpetradores del homicidio de un semejante? ¿Será la
mediocridad de los modelos de su entorno –padres, maestros, vecinos- la que
les condiciona a actuar de forma tan brutal, alevosa y primitiva?
¿Compensará la culpa, si acaso existe, la efímera fama difundida ante
millones de tele-adictos? ¿Comprenderán la diferencia entre la popularidad
por un señalamiento criminal y la que se obtiene en algún concurso que casi
siempre les denigra a cambio de la esperanza de algunos pesos o minutos en
pantalla?.
Por cinco décadas, organizaciones llamadas hoy de la sociedad civil,
hemos advertido de lo que ocurriría si se relajaban los controles de la
comunicación –sobre todo la electrónica- dejando como rector de contenidos
solo al mercado. Para justificar todo aquello que eleve el rating –lo mismo
si se trata de nota roja que de condicionamiento educativo para el
sometimiento- las empresas competidoras pagan no solo a expertos
mercadólogos, sino abogados, psicólogos, comentaristas y en general todo
aquel que por su propio instante de estrellato, se desgarre las vestiduras
–exclamando ¡no a la censura!- ante observaciones profundas acerca de la
forma en que han dañado a las personas. ¿Conoce maestros que tienen más
miedo a ser cesados de su empleo o acusados ante la CNDH que a su propia
conciencia? Reaccionar de forma pasiva ante la demanda de ayuda de un alumno
que está siendo sacrificado es, simple y llanamente, la muestra de
indecisión y carencia de identidad a la cual se ha sometido a los docentes
en campañas con un trasfondo político perverso. No tiene ni diez días que
celebramos el día del maestro; apenas en el 2011, en la capital de esta
nación, ocurrió un congreso internacional de bullyng, similar al de Uruguay
y otros países del mundo. Se ha legislado sobre la materia, las escuelas
tienen en su plantilla laboral, no solo a los antiguos “prefectos y
orientadores”, sino trabajadoras sociales y psicólogos; sin embargo al igual
que el crimen calificado de “organizado”, el maltrato va en aumento y para
dañar al otro lo mismo se dan manazos, patadas, empujones, pedradas o
balazos ¿Qué pasa en las familias para que los niños víctima tengan miedo de
comentar el fenómeno desde el primera agresión? ¿Cómo es la comunicación
entre padres y maestros para que el tema no se convierta en reclamo estéril
que enfrenta sin posibilidad de solución? ¿A quien pueden acudir niños en
pleno desarrollo cuyo entorno les aísla como resultado de la descalificación
de los propios miembros de la familia?[1] ¿Bastaran las buenas intenciones
presidenciales, los blogs que llevan estadísticas[2] de bullyng para romper
un círculo vicioso de desinformación y limitaciones para la acción?
Convencer sin fanatismo, discutir un tema sin pelear, aprender a abrir la
mente a diversas ideas y soluciones –muchas de las cuales por cierto ya se
han experimentado y las hemos abandonado en aras de la modernidad- reconocer
humildemente nuestras omisiones a fin de dejarle a otros más “expertos” –el
terapista, el amigo rico, el padrino, el vecino- lo que debería ser parte de
nuestra elemental responsabilidad, es el mejor camino para lograr
generaciones maduras, e integralmente desarrolladas. ¿Nos queda claro que
con cada atrevida afirmación falaz para atacar o desprestigiar al que
tememos, estamos enseñando a los de nuestro entorno que el que pega primero
–aun cuando el golpe sean palabras hirientes- es más eficaz? Nos quejamos de
gobernantes que no se comprometen ¿Cómo habrían de hacerlo en una sociedad
que descalifica a lo público, luego lo confronta con lo privado y termina
sustituyendo a ambos según la conveniencia casi siempre crematística de un
pequeño grupo?
El acoso en las escuelas, es consecuencia de causas muy profundas que
subyacen en un entorno general de violencia: familiar, educativa, social
–que incluye deporte, cultura, formas de entretenimiento que no aísle sino
integre- laboral, fiscal, que a final de cuentas convierte a más del 60% de
nuestros niños en víctimas de agresión –emocional, física y sexual- de la
cual solo se habla cuando aparecen –mutilados, suicidados[3] o asesinados-
menores de edad como Héctor, Alejandro, Luis, Carlos, Andrés Antonio y
muchos más que ya se cuentan por miles. Si quienes somos responsables de su
desarrollo no asumimos que lo “integral” no es solo un vocablo para adornar
la charla o el discurso, sino la suma de lo emocional, lo espiritual, lo
físico y lo intelectual para contrarrestar la fragilidad humana, los muertos
seguirán acumulándose hasta condenarnos a todos.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Herencia de Caín
19 de mayo de de 2014
En un mundo convulsionado, por las crisis financieras, las guerras y la
casi total ausencia de valores, el concepto “cambio” fue adoptado por
prácticamente todos lo habitantes del planeta. En los sistemas democráticos,
en un porcentaje muy alto los pueblos viraron de su estatus tradicional
hacia otras opciones, se encumbraron los supuestos nuevos líderes, los
ciudadanos renovaron sus esperanzas de una vida con menos distancia entre
los pocos que tienen casi todo y los muchos cuya pobreza es prácticamente el
infierno. ¿Por qué no se convirtieron en hechos las promesas y los sueños?.
Una parte de las causas tiene que ver con liderazgo. El cambio ofrecido
alcanzó a muy pocos, pues la mayoría de quienes son electos busca brillar
más que servir y esa postura desencadena en los grupos que dirigen
sentimientos negativos. ¿Cuantas veces le postularon para ser representante
de su grupo estudiantil, su colonia, su club y terminó contando los días que
le faltaban para concluir su mandato? ¿Por qué los que le eligieron no le
apoyan y en cambio le difaman? Dicen los expertos que los nuevos líderes
deben ser un tanto cuanto invisibles y volar por debajo del radar de la
envidia, la maledicencia, la mentira, porque a fin de cuentas de poco sirve
el haber trabajado –en una carrera académica, un reto electoral o un examen
de capacidades- si aquellos a quienes se pretende guiar gastan toda su
energía en mal quererlo.
En el 2012 por ejemplo, los miles de millones de pesos gastados en
campañas electorales no pudieron erradicar la inercia de pretender vencer al
contrario insultando, resaltando las fallas individuales en vez de discutir
aspectos programáticos; lanzando piedras sin estar libre de culpas;[1]
caminando a tientas por la viga del propio ojo, magnificando la astilla del
ojo ajeno, todo lo cual condena a gobernar –lo mismo en el ámbito público
que en el privado- por ocurrencia, casi siempre con el recurso de la
simulación, frente a pueblos condicionados para criticar sin razonar, gritar
sin proponer, atacar por “deporte” tal cual se hace en eventos masivos de
corte futbolero.
Aun cuando los líderes del cambio deberían se modestos, de bajo perfil y
con todo el tiempo para el trabajo, a la mayoría los vemos en la cúpula de
las jerarquías, mostrándose con exceso en los medios electrónicos y los
impresos de sociales, sin auténtica pasión por lo que deben hacer, temerosos
de ser participativos, ególatras en grado sumo, en vez de personas comunes
decididas a realizar algo en beneficio de quienes le siguen y que esperan
ser conducidos para acciones compartidas en aras de un mejor mañana con
reglas claras y no catálogos de buenas intenciones que solo benefician a los
de siempre.
Discrepamos de quienes piensan que este panorama es exclusivo de México y
características solo de estos tiempos. En los albores de la humanidad se nos
habla de un líder absolutamente terrenal cuya religión carecía de la
conciencia de pecado y por ende consideraba innecesario arrepentirse. Un
hombre capaz de tener objetos de adoración –que el mismo determinaba, como
hoy son los budas, vírgenes, cuentas de diversas culturas, fetiches de buena
y mala suerte, santos, incluso de la muerte a la que llaman santa etc.-
enojado con Dios –como tantos ateos, agnósticos y renegados a lo largo de la
historia- incapaces de ofrendar –ni siquiera una sonrisa o una palabra
honesta- llenos de envidia que les lleva hasta el homicidio que intentan
justificar por la mentira y, por supuesto, agobiados por el miedo que les
convierte en personas erráticas y trashumantes[2]
Si intentamos analizar el subconsciente de Caín, veríamos cuan parecido
es a tantos personajes famosos del siglo XXI y tal vez si hay algo de
autocrítica nos miraríamos en su espejo. ¿Creemos que hay maldad en la
tierra en la misma proporción que llevó a Dios a Arrepentirse de haber
creado nuestro planeta? Afortunadamente, de entre todo lo rescatable había
un líder, sin muchos problemas de identidad. Asumía que Jehová es Dios y
estaba decidido a ser parte de la solución, dispuesto a construir una
generación organizada de manera diferente, dejando huella en un nuevo
sendero, abandonado los caminos por los que siempre había transitado, capaz
de escuchar los diversos puntos de vista, pero sin abandonar su calidad de
guía. ¿Era Noé un necio? ¿Cómo resolvió las limitaciones de su equipo de
trabajo, integrado por solo tres hijos y sus esposas?
México podría ser ejemplo de un nuevo liderazgo, si en vez de alentar
movimientos –como el caso del #yo soy 132- contestatarios y sin propuestas
entendemos todos –pueblo y gobierno- que dos puntos de vista sobre la
realidad no tienen porque ser necesariamente conflicto. Son los
descendientes de Caín, los interesados en sustentar su permanencia en base a
cuestiones eminentemente materiales. El Manejo deshonesto de los recursos,
el apoderamiento de las pertenecías del otro, la espléndida riqueza material
a costa del olvido de los valores, fueron las características de la cultura
antediluviana creada por Caín.
Apoyemos -con trabajo, opiniones profundas, esfuerzo creativo y liderazgo
múltiple- a quienes tienen la responsabilidad de servir a México. Hay miles
de mexicanos bien intencionados comprometidos con el desarrollo de la
nación. No temamos hacer valer nuestro liderazgo, sin grillas, sin guerra
sucia, sin pensamientos perversos ni crítica vacua. Es la hora de construir,
de dejar de lado el odio, la intolerancia, los infundios y de amar al otro.
El otro que es nuestro hijo, padre, vecino, familiar cercano o lejano.
Apoyemos a quien está obligado a ejecutar la ley, a juzgar y buscar salidas
a las diferencia, a plantear las normas que nos permitan sortear con éxito
las crisis que por siglos han administrado los descendientes de Caín que, en
el fondo, viven con el temor insondable de ser muertos a manos de quienes
saben cual es su pecado.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Secuestradas
12 de mayo de de 2014
Luego de un “prudente” silencio, la señora Michelle Obama, expresó lo que
podría ser un resumen de los sentimientos de muchas madres en el mundo como
resultado del rapto de casi trescientas niñas que, en África tomaron el
riesgo de estudiar. Pasado mañana se cumple un mes de la incursión de
rebeldes a una escuela de Chibok, en el norte de Nigeria y colindante con
Camerún. Antes que el gobierno hiciera mucho, los familiares recorrieron el
bosque, buscaron pistas de las cautivas, con la desesperanza de una acción
coordinada de su gobierno, al cual le es más fácil pasar por alto estos
actos de violencia social, explicado –nunca justificado- en términos de
creencias religiosas extremas.
Estados Unidos, Gran Bretaña, China y otros países que conocen hechos
como: la zona tiene las reservas de petróleo comprobadas más grande de
África; el ejército de Nigeria dista mucho de ser confiable; esta no es la
única atrocidad cometida por los integrantes del movimiento Boko Haram[1],
que “no negocia con infieles”, decapitan a negociadores y en general
enemigos; tratan a las mujeres como esclavas –incluso sexuales- y se sienten
orgulloso de su líder Abibakar Shedaku por su frialdad y carencia absoluta
de piedad.
Este individuo subió a las redes su imagen impresentable y monstruosa,
jactándose con frases como: “Yo secuestre a sus niñas” Las voy a vender
porque hay mercado de humanos y Alá me ordena que venda”, lo cual se liga
con otro trabajo similar donde amenazó con quemar escuelas y matar maestros
y alumnos. ¿Cómo es que personas instruidas académicamente –este sujeto al
igual que el muerto Osama Bin Laden- estudió y se le considera erudito en el
Islam, pueden vivir en planos de irracionalidad perpetua?
Casi al mismo tiempo que la ONU hacía pública su opinión y que la primera
dama de USA, condenaba la barbarie de un sádico de ideología torcida, a cuyo
grupo se le responsabiliza por mas de tres mil muertes, en México un grupo
de madres recordaba su día, no celebrando sino marchando al zócalo para
exigir pistas de sus hijas desaparecidas.
Las inconformes mostraron pancartas con fotografías, nombres y fechas de
desaparición de sus familiares. “hijo, escucha, tu madre está en la lucha”;
“vivos se los llevaron, vivos los queremos”; “se hace indispensable,
presentación con vida y castigo a los culpables”; eran algunas de las
consignas de centenas de madres de cuyo destino similar al de las niñas
secuestradas en Nigeria, ni la ONU, ni autoridad alguna ha dicho siquiera
pío. Es cierto el secuestro de estas niñas y también niños mexicanos, no
parece estar relacionado con cuestiones religiosas, ni con aspectos
económicos –el rapto de las pequeñas africanas se dio en el marco del Foro
Económico Mundial en Abuja, capital de ese país. Aquí las desapariciones,
han sido como un goteo imperceptible, aunque pernicioso, para medios de
comunicación interesados solo en el rating y sin mucha importancia para
autoridades que le ponen más valor a otros temas como los nexos de las
autodefensas con el crimen y la persecución de malos ex funcionarios que no
les eran afines. ¿Qué se requeriría para hacer justicia a madres de niñas
raptadas en Nuevo León, Coahuila, Chihuahua o el Estado de México? ¿Ayudará
la presencia de Amnistía Internacional para que esta tercera marcha sea,
como aquí decimos “la vencida” de los indiferentes?
Resulta perturbador, que si bien en ambos casos el tema económico de
personas a las que se cosifica[2] está presente en ambos continentes, cuando
de rescatar niñas nigerianas se trata, el manejo mediático sea tan diferente
al de menores de edad oaxaqueñas, chiapanecas y en general mexicanas o
latinoamericanas. ¿Se requerirá un rescate de película como el de las tres
chicas secuestradas en Cleveland luego de 10 años de encierro y violaciones
continuas? ¿Cuentan en este mismo rango los casos en que la voluntad de los
niños está secuestrada al interior de la propia familia, por tíos, primos,
padres, que lo mismo los tocan, los violan o los proponen a amigos de estos
como medio para “relaciones públicas”?
La sociopatía -producto en buena manera por métodos de información tan o
más letales que los usados por Goebbels, el genio nazi de la manipulación
masiva- llega al extremo de proponer el uso de imágenes pre-existentes[3]
para sustentar campañas de procuración de fondos a favor de las niñas
nigerianas, omitiendo dramas como la violación de leyes internacionales y
nacionales que, como en el caso de España -según denuncia la organización
Women's Link, no hay interés de proteger a la víctimas- y también en México
respecto de los menores de edad centro y sud-americanos, dejan a los niños
migrantes a merced de traficantes de personas incluso para fines bélicos.
En Arabia Saudí, el jeque Abdulaziz ibn Abdulá Al al Seij, ya pronunció
su condena a la secta islamita Boko Haram, pues considera sus métodos como
"mancha a la imagen del Islam" que esencialmente está en contra del
secuestro, el asesinato, la agresión y el matrimonio con niñas raptadas; y
la pregunta que se impone, es quién tiene más culpa, ¿el que vende o el que
compra una menor de edad? ¿La que se prostituye o el que paga por sexo? ¿el
ser humano dañado por el sufrimiento silencioso o los gobiernos incapaces de
implementar políticas públicas eficaces para reducir al mínimo los casos de
muertes prematuras –por suicidio, ingesta de drogas que todo mundo puede
adquirir y hasta abandono de enfermedades- como resultado de daños en las
etapas de desarrollo de la persona?
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Batallas
5 de mayo de de 2014
De entre los símbolos que ayudan a elevar el espíritu individual y
colectivo, el triunfo es quizá una de los más importantes. Hoy, a 152 años
de que un grupo de soldados mexicanos al mando de Ignacio Zaragoza venciera
en las cercanías de puebla, al contingente militar francés que comandaba
Charles Ferdinand Latrille quien llegó al puerto de Veracruz el 5 de marzo
de ese mismo año, es importante que las nuevas generaciones sepan que el
arribo de aquellas tropas francesas se dio, mientras en Orizaba las partes
en conflicto, es decir, México y sus acreedores –España, Francia e
Inglaterra- buscaban una salida diplomática y negociada para evitar la
guerra y la invasión al país.
España e Inglaterra, rompieron la alianza contra México ¿Los ingleses
tuvieron miedo a una ruptura con los norteamericanos? ¿Por qué hoy día esta
fecha se celebra con más bombo y platillo en los Estados Unidos que el mismo
15 de setiembre? ¿Qué tanto le afectaba a España, que aun no cumplía 30 años
de haber reconocido la independencia de su ex colonia, una guerra en la cual
serían afectados muchos españoles exitosos viviendo en México? ¿Decidió
España retirarse por la participación, a favor de la invasión, de las tropas
conservadoras remanentes de la guerra de Reforma? El tema ha sido
ampliamente analizado y se hace vigente a la luz de los recientes hechos
entre la Francia de Hollande y el México de Peña Nieto que en el siglo
antepasado, con veintinueve mil soldaos se enfrentó a treinta y cinco mil
“invasores” ya al mando de Jurien de la Gravière. Un México que entonces se
defendió de manera heroica aun cuando el resultado final haya sido el avance
extranjero hasta la ciudad capital y el consecuente establecimiento del
segundo imperio.
Al igual que ocurrió con la primera invasión francesa[1], la
“justificación” del conflicto fue económico, aunque detrás de ello, como
siempre ocurre, había un interés geopolítico que seguramente fue
determinante para la ruptura de la alianza originalmente orquestada en
contra de México. Así las cosas se firmó el tratado de paz -en marzo de
1839- donde México se comprometió a pagar las deudas exigidas, Francia
retiró su flota y las partes asumieron que no se pagarían indemnizaciones
por gastos de guerra ni se reconocerían los alcances del las “declaraciones
provisionales de 1827” pero la semilla de la ambición por nuestros recursos
siguió plantada.
En el contexto de esta primera invasión francesa, México vivía su guerra
con Texas –que terminaría mas adelante con la perdida de buena parte del
territorio- España había reconocido la independencia, y con el apoyo de
traidores internos germinaba la idea conservadora, que facilitó a
extranjeros seguir llegando al país, para explotar nuestros recursos dejando
poco para los mexicanos.
El apoyo del ambicioso heredero de Napoleón para una segunda intervención
a México, le significó perder poco mas de 11 mil hombres que no pudieron
vencer la actividad guerrillera de un pueblo dispuesto a defender su
territorio, sus recursos, su soberanía y su dignidad anhelada por los de
afuera por los siglos de los siglos.
La importancia de la batalla de Puebla nos se reduce a la escaramuza, que
le dio el triunfo a unos hombres vistos con desdén por el extranjero, sino
el hecho de que terminó con la retirada incondicional en 1867, cuando fue
fusilado Maximiliano.
En Querétaro, los militares al mando de Mariano Escobedo[2] concluyeron
-con el fusilamiento del cerro de las campanas- un conflicto de intereses
¡otras vez Financieros! que alcanzó su punto más álgido cuando en 1861,
Benito Juárez anunció la suspensión de pagos de la deuda externa. ¿Si eso
ocurriera en este siglo, se volvería a suscribir una alianza como la
Convención de Londres, por Inglaterra, España y Francia como ocurrió en el
siglo XIX?
¿Cómo defendería México, su patrimonio si los extranjeros de siempre se
unen para cobrarnos a como de lugar lo que creen que les debemos? ¿Habrá una
tercera incursión europea por Veracruz? ¿Seremos capaces de vencerlos en
Puebla? ¿Harán los cuidadnos una defensa más digna de la que se hace en
algunos legislativos legislativo ejecutivos de esta república? ¿Tendremos
ocupada la capital –cuando menos 3 años como ocurrió después de la batalla
de Puebla- por todos aquellos que consideren legítimas sus demandas
comerciales en temas como el petróleo, la minería y otros?
Para triunfar, no solo en una batalla sino en la guerra de la historia,
debemos dejar de lado esa sensación desagradable que a muchos paraliza y que
en la mayoría de las veces es infundida por el enemigo. La historia ha
dejado datos de un gigante[3], que dos veces al día –como los noticieros
diurnos y nocturnos- amenazaba e insultaba a un pueblo trabajador. Ese
pueblo tuvo miedo, su percepción de peligro era real y se corroboraba con
solo mirar la estura de aquel filisteo, fuertemente armado y de voz potente.
Pero al final del día, le venció un pastor que dejó de lado el miedo a una
amenaza repetida sin cesar y sobre todo el temor neurótico que parecen en
tener los que se rinden a cambio de nada.
Ojala este 5 de mayo, quienes tienen las riendas del México resuelvan su
conflicto existencial quizá inconsciente, que les hace creer que hay más
ventajas en los gigantes extranjeros, que en los humildes pero acertados
pastores internos.
David, venció a Goliat, con una sola pedrada. Alcancemos los retos –y
quizá el mayor es castigar a los traidores- del siglo XXI con palabras,
unión interna, trabajo y respeto por los logros de nuestra historia.
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