UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿Quienes y cuales son tus símbolos?
26 de enero de 2015
En los años sesenta la humanidad, inmersa en la llamada guerra fría,
estaba dividida en cuando menos dos bloques. Por un lado el comunismo con
Trotsky, Mao, Stalin, Lenin; frente a ellos el capitalismo con los líderes
de las naciones que se consideran históricamente los vencedores en la
segunda guerra mundial, excluidos por cierto La unión soviética y aquellas
que no estaban entonces dispuestas a allanarse al capital.
Hace ya setenta años, se firmó en Reims, el tratado que daba fin a esta
conflagración. La paz no fue un hecho inmediato. Previo a tal evento
reconocido oficialmente en el mes de mayo; durante abril de 1945, se
suscribieron rendiciones y capitulaciones en diversas zonas de Europa y las
rencillas entre jefes, naciones y pueblos se prolongaron hasta 1990, con la
caída del muro de Berlín.
Veinte años después murió uno de los protagonistas convertido en símbolo
de estos hechos. Quien fuera primer ministro inglés fue testigo de la
politización extrema de las iglesia -entre ellas la católica-romana- vivió
en el marco de la guerra fría como uno de los artífices para vencer al
comunismo, elevar casi a dinteles de gloria el capitalismo y callar ante el
declive de la espiritualidad que hoy por hoy tiene sumida a la humanidad en
una búsqueda de muy diversa intensidad, en donde corrientes ancestrales
–hinduismo, budismo, chamanismo, egiptología etc.- se han constituido en
pingües negocios de enseñanza, turismo y comercialización de cualquier
cantidad de objetos “simbólicos”.
La meta máxima es el éxito, aun cuando este se convierta en una capacidad
constante de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo y así PYMES,
ahorradoras populares, “religiones” emergentes van y vienen sin lograr ser
nada más que empresas financieras, mejores o peores para unos cuantos
enriquecidos y otros muchos explotados, engañados, sometidos a partir de su
necesidad poco ilustrada de creer.
Winston Churchill, cuya muerte se recuerda este 2015, habló de ser
optimista pues no le parecía útil ser otra cosa, e igual consideró que en la
humanidad “Existen tres tipos de personas: aquellas que se preocupan hasta
la muerte, las que trabajan hasta morir y las que se aburren hasta la
muerte”.
Para quienes nacimos con este marco histórico y más aun si nuestros
padres fueron protagonistas de alguno de estos hechos, el fanatismo produce
personas “que no pueden cambiar de opinión y no quieren cambiar de tema”[1]
y hemos visto como “El problema de nuestra época consiste en que los hombres
no quieren ser útiles sino importantes”. ¿Los líderes reunidos en Davos o
cualquiera de las cumbres –para el desarrollo, el clima, la agricultura etc.
en América latina- han sido o son útiles para millones de personas cada vez
más miserables y enfermas? ¿Cuánto gastará el Reino Unido este año –en
exposiciones, conferencias, homenajes- para recordad al hombre que “salvó la
libertad”?
Mientras eso ocurre en la llamada pérfida Albión, este mismo año el
negocio de la democracia realizará 72 elecciones[2] en 64 países[3]. Por lo
que de ahí resulte se afectará el destino del 20% de la población mundial,
poco más de mil millones y medio de personas. Y es que como dijo el señor
inglés muerto hace 50 años “La política es casi tan emocionante como la
guerra y no menos peligrosa. En la guerra nos pueden matar una vez; en
política, muchas veces”. ¿Saben esto los ex alcaldes –señalados, apresados o
prófugos- mexicanos inmersos en la corrupción? o cantan las rancheras de
manera lírica.
Así las cosas, ante la falta de símbolos de raigambre, los dirigentes
actuales -ya no reyes ni cortesanos “refinados” sino presidentes
gobernadores y legisladores- ven en cada calamidad una oportunidad para
hacerse de más poder y dinero, ignorando que al final del día todos, aun
ellos con sus grandes ambiciones, tendrán igual destino que el de los
carentes de todo lo material, a pesar de que en el fondo teman inmensamente
a la muerte, ignorándola, minimizándola o ridiculizándola.
Winston Churchill, murió hace 50 años. Mi madre, que saludaba diariamente
en Reims a Eisenhower, va a cumplir 3 de haberse ido de este mundo y, mi
adorada hija el próximo 5 de febrero, día en que México celebra la
promulgación de la constitución de 1917, tendrá un año de haberse reunido
¿con Churchill? ¿con mi madre? ¿Con los múltiples budas a los que se les
reza OOOmm? o con Jesucristo, a quien ella recibió como su salvador,
pidiéndole en diversas etapas de su vida –como niña, adolescente y luego
moribunda madre de sólo 42 años- “aumenta mi fe”. ¿Quién puede saberlo?
¿Quién ha regresado? Las respuestas son variadas, los cristianos aseguran
que Cristo si lo hizo; únicamente la conjunción del saber racional –humano
en diversas ciencias históricas, filosóficas etc.- la fe espiritual
–asumiendo el conocimiento teológico no solo de las propias creencias sino
de las otras- el ejercicio físico sano y la conducta emocional sin taras y
sí con un sustento ético, nos podrá dar la paz de saber que en algún tiempo
habremos de encontrarnos con aquellos que amamos, aun cuando no sean
símbolos cívicos, religiosos o políticos. Hoy, sin importar cual sea tu edad
y sin saber cuando dejarás este planeta, te enteras que el asteroide BL86
pasará muy cerca de la tierra y “lo volveremos a ver en 200 años”. Igual es
noticia el rescate de otros más de los muertos en el último accidente de la
aviación mundial o que los familiares de unos japoneses claman por la vida
de los secuestrados por Jihadistas; y a ti ¿Qué símbolos te mueven? ¿Quién
es aquel capaz de guiar de tu vida para que esta trascienda más allá del fin
de la misma?
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Al pan: pan y al vino: vino
19 de enero de 2015
Conforme vamos sumando años, tenemos que reconocer la sabiduría de los
viejos que nos tocó en suerte conocer cuando éramos niños, jóvenes o
principiantes de adultos.
Llamar a cada cosa por su nombre, tenía no solo las ventajas del dominio
de un amplio vocabulario sino evitar equivocaciones como las que resultan
cuando a todos los compañeros de clase, de trabajo, familiares e incluso
amigos, los identificamos como “Güey”. Así como no es lo mismo Antonio que
antónimo; tampoco lo es blasfemia que herejía, ateo o laico.
De la lectura del diccionario francés de la laicidad[1] y a propósito de
la opinión de algunos escritores partidarios de la existencia del derecho a
la blasfemia en la república Gala, es posible deducir –a partir del análisis
histórico y jurídico- que la blasfemia en ese país no existe. En si misma
una actitud –verbal, pictórica o de cualquier otra forma- insultante a
cualquier esencia espiritual –dios, santos, credos- considerada sagrada por
quienes profesan la religión a la cual se califica negativamente fue
considerada causal de muerte pero aun en el siglo XVII, Pierre Bayle destacó
que los alcances de la blasfemia no van más allá de los sentimientos y la
percepción en general de aquellos que veneran la realidad “blasfemada”;
trayendo esto al momento actual de París ¿Pudiéramos juzgar exageradas las
reacciones multitudinarias que en el mundo considera blasfemas las
caricaturas que apelan al profeta del Islam?
Para los fundamentalistas –judaicos, cristianos e islámicos- la
interpretación literal de textos sentenciando a muerte por blasfemar en
contra de Dios -Jehová[2], el Padre trino, Alá- o sus profetas- los lleva a
una generalización que considera punible con todo aquello que huela a juicio
sin un ápice de amor como es la esencia de las religiones hoy en la carpeta
del juego político. Consecuentemente cualquier defensor de tales excesos se
siente con el derecho de lapidar, balacear, bombardear a los autores de tal
“pecado” a los cuales además de blasfemos llaman herejes[3] y si de
perseguir se trata, aun cuando la Europa posterior a la revolución francesa
ha estado de acuerdo en separar las cuestiones religiosas de las del Estado
-como aquello de dar al Cesar lo que es de César y a Dios lo que es Dios-
podemos cortar mucha tela con casos como el de las mujeres que en lo que fue
la Unión Soviética o la parte oriental de este continente terminaron
encarceladas, por mostrar sus cuerpos desnudos –del torso o exhibiendo sus
rostros en un marco de religiosidad para destacar su protesta.
Aun cuando la mayoría de las religiones en sus textos históricos admiten
la muerte como castigo de la blasfemia; en Francia, después de que en 1765
le Chevalier de la Barrem fuera acusado de tales pecados –por cantar letras
y tonadas consideradas irrespetuosas y tener en su librero textos prohibidos
que se juzgaron eróticos- y por ende condenado a morir, tal concepto fue
borrado, felizmente, de la vida política de la nación. Es en 1789, cuando
los artículos 10 y 11 de la original Declaración de los Derechos de Hombre y
los Ciudadanos, suprimen la noción de la blasfemia del derecho francés, y si
bien esta barbaridad es retomada en la restauración, nuevamente se abroga en
1830.
Los diversos sistemas legales del mundo han pugnado por evitar las
nefastas consecuencias de estas interpretaciones fuera de contexto, con la
sabia separación de Iglesia y estado. Hoy día sin embargo hay quien
considera que un sistema educativo laico es sinónimo de una sociedad sin
Dios. Hay muchos “ateos”, que confunden el ser ajeno a toda influencia
religiosa en asuntos de estado, con el negar de forma contundente –racional
o fanáticamente- la existencia de Dios. No es lo mismo, ateo que agnóstico o
laico; incluso existen algunas congregaciones, sobre todo cristianas, con
miembros laicos muy activos, es decir, creyentes actuantes y de gran fe que
no están involucrados de manera directa en el ritual religioso, un ejemplo
es el Opus Dei de la iglesia católica.
Del dicho al hecho ...., el trecho a veces es muy amplio, la ex-comunión
que la iglesia ortodoxa griega decretó en contra de los participantes en la
película “la ultima tentación”, fue el origen de grandes presiones mundiales
–entre ellas de pastores protestantes- que pusieron en problemas a La
Paramount, hasta que, justamente un cardenal francés se preguntó como pueden
condenar un film que ni siquiera han visto[4] El verdadero problema –que
para desgracia de la sociedad termina convirtiéndose en dogma- es poner
siempre por encima de la necesidad ancestral del ser humano de religarse con
su Dios; la necedad -sea cual fuere la expresión de ésta conforme a la
cultura y el tiempo de cada grupo- de ponderar los intereses personales o
colectivos que concluyen en desunión como la ejemplificada con la torre de
Babel o en muertes violentas y manipulación de masas como lo recientemente
vivido en París.
El fin o cuando menos la disminución de estos absurdos, empieza por uso
ilustrado del divino don de la PALABRA, conociendo concienzudamente el
significado origen y contexto de cada grupo de letras, frases o libros.
Si nos afanamos en esta tarea quizá para la siguiente generación dejemos
todos de ser güeyes.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Una linea delgada
12 de enero de 2015
Si asumimos, que civilizar es sacar del estado salvaje a un pueblo o
persona[1], tendríamos mucho problema en asignar el calificativo
“civilizado” al incapaz de respetar el derecho ajeno peor aun si el riesgo
de su conducta fuera vulnerar la paz. Libertad no significa hacer todo lo
que se me ocurra y menos si en el ámbito de la expresión mis ocurrencias se
centran en denostar, descalificar sin argumentos, la ridiculización, ¡vamos!
el ataque disfrazado de cultura.
Luego de una campaña permanente que privilegia el miedo, el horror al
terror, la confrontación asesina –de ideas, religiones, posturas políticas,
generaciones etc.- lo que ocurrió en París, al igual que lo de Ayotzinapa o
lo de las centenas de niñas asistentes a una escuela secuestradas para
obligarlas a practicar el Islam; lo que esperaríamos es justicia y no las
reacciones más primitivas de la defensa ¿El ser pareja de un presunto
terrorista convierte a una mujer en terrorista? ¿Por qué se da tan poca
difusión al hecho de que el joven que se entregó ha demostrado que no
pertenece a célula alguna de la Yihad? El cónclave de primeras figuras en
una manifestación multitudinaria de apoyo a Francia ¿es realmente para
defender la libertad de expresión?
No hay justificación para el asesinato a mansalva de un grupo de
comunicadores, lo mismo en una revista francesa que las decenas de
periodistas muertos o desaparecidos en México; pero aun el felino nacido en
una jaula y criado entre personas que le respetan y lo alimentan terminará
comiéndose al veterinario si enfrenta el desequilibrio derivado de cualquier
acción que vulnere su esencia ¿Cómo reaccionaron los guadalupanos cuando
“artistas pictóricos” decidieron exponer lienzos percibidos como
ridiculización a la emperatriz de América? ¿Se vale jugar con los
sentimientos y la dignidad de las personas e incluso de un pueblo sólo
porque soy ateo? ¿Cuál sería la historia si los atacantes de la publicación
francesa hubieran sido católicos?
En la euforia de “Liberté” expresada por multitudes vulneradas en sus
derechos fundamentales -acceso al trabajo, alimentación adecuada, recursos
suficientes para un techo, alimentación, salud y educación- las masas
parecen pasar por alto otras prerrogativas que la civilización ha creado,
como la afectación en el desarrollo integral de infantes que sin poderlo
expresar tienen miedo de ir a la escuela igual por el entorno militarizado
que por el posible ataque a quien es inmigrante, profesa un credo diverso, o
simplemente dice no tener credo religioso alguno[2]. ¿Qué tipo de adultos
serán los niños de origen musulmán nacidos hoy en Francia? ¿Cuál es la
visión de miles de niños -en Francia, los países del medio oriente incluso
los hijos de mexicanos en los Estados Unidos o lo de sud americanos en
España- que desearían la protección que obtuvo Malala y que se ven sometidos
a conductas verdaderamente salvajes? ¿Solo los musulmanes violan a mujeres y
menores de edad?
Por supuesto que me adhiero a quienes expresan su preocupación por lo
ocurrido en Francia, que en mi caso se vuelve personal pues allá están
personas a las que amo; pero mi adhesión tiene que ver con la condena que
por muchos años he expresado contra la violencia en cualquiera de su
expresiones desde el bulling escolar pasando por la conducta que termina
sometiendo a la pareja y la corrupción que desvía recursos sociales a los
bolsillos de funcionarios corruptos. Esperaría no una cacería de brujas, no
mentiras fabricadas a modo, no manipulación de la conducta colectiva con el
apoyo de los medios electrónicos, mucho menos muertes sin juicio ni
ejercicio del derecho a la defensa.
La historia nos ha dejado múltiples ejemplos de lo que ocurre cuando se
actúa de manera salvaje[3]. Burlarse de la fe del otro, es una forma cobarde
de iniciar la extinción de la raza humana ¿Sabía que el pasado sábado por
primera vez desde que terminó la segunda guerra mundial la principal
sinagoga de París permaneció cerrada? ¿Cómo afecta esto a familias -y sobre
todo niños- judías, en cuya memoria aun están vivas las imágenes de los
campos de concentración? ¿Por qué impiden a estos grupos reunirse en armonía
como reza alguno de los salmos?
Afortunadamente ya hay voces que nos hacemos estas preguntas. Se critica
–dicen que son ultra conservadores- a los líderes franceses que descalifican
el lenguaje soez de los dibujantes hoy victimados. Se pasa por alto el
contenido conductual de jóvenes suicidas convencidos de que matar al otro
les dará un pase directo al cielo de Alá. Y aquí en nuestro dolido y por
siglos colonizado México nos enfrentamos en contra de quienes defienden a
los llamados anarquistas, dedicados a insultar gobernantes, destruir
propiedad privada y en suma vulnerar el Estado de Derecho ¿Nos mandará al
cielo la Virgen de Guadalupe si matamos a los responsables directos e
indirectos del quebranto financiero a los ahorradores de FICREA? Los
franceses habitantes de otros países –que tiene legisladores fuera del
territorio galo- ¿responderán con salvajismo o con razonamiento civilizado a
lo ocurrido en Europa? Nadie tenemos una bola de cristal ni facultades para
adivinar el futuro, pero muchos si contamos con las habilidades necesarias
para tratar de definir la línea que divide estos dos extremos de conducta
por muy delgada que sea la raya que los divide.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Es ahora
5 de enero de 2015
Convencer a los ciudadanos de que la crisis ha pasado, que 2015 será de
recuperación económica, que la pobreza no seguirá aumentando y sobre todo
que las desigualdades sociales se acortarán, debe ser algo más que retórica
como la expresada en el mensaje presidencial de final de 2014. Para los
destinatarios de este discurso el resultado más que de esperanza fue de
incredulidad, ante una realidad de de desempleo y aumento en el costo de
varios servicios e insumos.
Quizá por ello en las encuestas un 63% de los consultados manifiesta
estar en desacuerdo con el nuevo gabinete, apenas el 49% expresa su
satisfacción con la ratificación de uno de los ministros y más de la mitad
desean convocar a elecciones legislativas de inmediato.
¿Cómo respondería Usted si sabe que le subirán 4.3% en transporte, 15% en
tarifas postales 5% en costo de seguros, y otro tanto en gas, electricidad y
ciertas ocurrencias adicionales por tener televisión? ¿De verdad creería en
justificaciones de compromiso con los pobres y los desposeídos, solo porque
el titular de la frase contó con el beneficio de su voto y expresó tal
enunciado en un foro internacional? ¿Qué tanto puede esperar de realidad en
una oferta de aumento de empleo, después de varios años de recortes en
empresas y el propio sector público? ¿Se puede asegurar que hay una relación
humana con los más frágiles, modestos, humildes y pobres, cuando la conducta
es obvia en cuanto a la lejanía de la gente y por ende de la realidad?
No hacen falta valoraciones de expertos para entender porqué el rechazo a
este tipo de gobernantes y sus discursos. ¿Qué tal si le sorprendieron con
el anuncio de millonarios ingresos al país por la construcción de un
oleoducto[1] que bombearía 29 millones de galones diarios de energía? Quizá
este como muchos otros proyectos que están matando al planeta -léase fraking
y otros tantos letales para el clima y el medio ambiente- le parecerían
necesarios si con ello usted obtiene un empleo que le permita dar comida,
techo y educación a sus hijos aun si con ello se agudizan los letales
efectos devastadores en esta nuestra casa que es la tierra.
Pero permítame aclarar que no estoy hablando del presidente de México que
justo ahora dialoga con el señor Obama, quien al parecer está dando una
segunda estudiada al proyecto del oleoducto de correría de Canadá a los
Estados Unidos, sino de Francois Hollande del cual sus detractores –entre
ellos su ex pareja- señalan que es el peor presidente de la quinta república
francesa. Podía haber escogido otros muchos ejemplos similares, porque al
parecer en todo el mundo hay una crisis de credibilidad política y de
democracia.
Para finales de este 2015, vendido por su presidente como un año de fin
de crisis y recuperación, se realizará en su capital francesa una cumbre más
acerca del clima. En preparación de la misma, se han dado reuniones de
diversos países -Perú por ejemplo- y se alistan para recibir delegaciones de
200 naciones que, en una revisión del "viejo" Protocolo de Kioto, deberán
proponer acciones efectivas para la auténtica reducción de gases
industriales, a fin de evitar o cuando menos retrasar el colapso, que ya
ahora nos está cobrando facturas derivadas del calentamiento global
advertido hace más de 4 décadas. ¿Se comprometerán Estados Unidos y China
–los países quizá más contaminantes- con las acciones necesarias para lograr
una reducción del 40% de CO2 de aquí a 15 años? ¿Entienden los líderes
mundiales que cada desastre climático, además de vidas humanas redunda en la
pérdida de empleos?
Tres de las reservas de agua dulce del plantea - los dos polos,
Groenlandia y el Tíbet- están en riesgo; por el deshielo el nivel del mar ha
subido, las inundaciones son cada día más catastróficas ¿Cuántos de los
recursos públicos podrá movilizar Francia para la cumbre de París el próximo
diciembre de 2015? ¿Qué porcentaje de los franceses le darán la importancia
esperada a este evento si están sumergidos en problemas cotidianos como la
crisis de taxistas del grupo UBER[2] tan odiados como los piratas del
volante en México? ¿Los ganaderos que llevaron a sus ovejas como medida de
protesta a invadir los jardines del Louvre y la torre Eiffel tendrán
comunicación con los barsonistas mexicanos que regalan lechugas o tiran
leche a las cañerías?
Pero más allá de las simpatías o antipatías con un presidente de
cualquier lugar del mundo, la urgencia es que cada uno de los habitantes del
planeta nos prepararemos para ejercer nuestro voto con cierto grado de
responsabilidad. Este tipo de personas –Hollande, Obama, Peña, Morales,
Putin etc.- llegan al poder con nuestra manifestación democrática, bien
porque sucumbimos al influjo de la propaganda política, bien porque vendimos
nuestra opción democrática por menos que un plato de lentejas. El tiempo es
ahora, no dentro de un año después de la toma de protesta de los candidatos
“ganadores”. Analiza, piensa, estudia, vota y sólo así podrás exigir
decisiones responsables en temas tan importantes como el medio ambiente, el
uso de los recursos que mandamos al erario y por supuesto la conducta de
personas que decidieron ampliar su esfera pública aun cuando los actos que
realicen sean en esencia privados.
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