UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Colapso social
29 de junio de 2015
Conocer el futuro y divulgarlo es una actividad de los seres humanos
desde tiempos pretéritos. Lo mismo el anciano del consejo tribal, el místico
–chamán, gurú, profeta, astrólogo- el observador de los cielos, el
predicador –curas, pastores, obispos, papas, líderes de toda suerte de
credos espirituales- y hoy día los astrónomos, analistas –demográficos,
históricos, sociológicos, políticos- hasta los locutores del tiempo se
conducen con un dejo de superioridad, por considerarse una especie de seres
elegidos.
Apoyados en el poder real ejercido por los medios, la humanidad es
conducida usando la posibilidad de crear temor en las personas por la
repetición de imágenes del maltrato de mascotas[1] la decapitación de
congéneres –como una suerte de venganza en contra de un ex-jefe laboral en
Francia, la eliminación de un competidor comercial en el tema de negocios
ilícitos en Latinoamérica o la advertencia de lo que te puede ocurrir si no
eres afín al credo de los usuarios del machete o la cimitarra- emoción esta
que al hacerse común en un grupo social abre el camino para un aumento de la
violencia que puede devenir en linchamientos, ejercicio ilegal de la fuerza
policíaca, ataques individuales e incluso revoluciones.
La machacona repetición de tragedias como la muerte de ancianos
abandonados en un asilo, corriendo la misma suerte de bebés[2] guardados en
un CENDI de Sonora, sin que se permita la reflexión acerca del porqué las
familias, recurren a la opción del confinamiento de sus seres queridos, en
vez de mantenerlos integrados o en todo caso proveyendo apoyo emocional y
financiero en la institución escogida para su cuidado, es una forma más de
mantenernos disgregados y vencidos. ¿Cuántas guarderías de preescolares,
asilos de ancianos, albergues de indigentes, de enfermos terminales y casas
de rehabilitación de adictos hacen lo que pueden sin apoyo de los ricos o
políticos? ¿Cuál es el costo de destruir estas iniciativas? ¿Se le resta
mercado a las fundaciones pudientes por este meritorio esfuerzo de los
pobres para lo más pobres? ¿Cuántas historias conoce de apropiación abusiva
de los bienes de una organización filantrópica, a la cual juntas de
asistencia u oficinas reguladoras de la sociedad civil, empiezan por ahogar
mediante la difusión de una “mala imagen” para al final robarles lo que era
suyo?
La violencia humana, ha sido documentada por lo siglos de los siglos.
Desde el homicidio de Caín en contra de su hermano, pasando por las
vejaciones de mujeres y niños en guerras de bárbaros o militares genocidas,
hasta la pena de muerte –por decapitación, ahorcamiento, electricidad o
inyección letal- o el exterminio masivo[3], la repetición de luchas internas
o externas; casi siempre parece ser impulsada por resentimientos étnicos
–blancos vs negros; judíos vs palestinos- de clase –empresarios,
trabajadores urbanos o rurales- de credo –cristianos, islamistas, budistas-
y hasta de filiación política.
Los paladines de la catástrofe, proliferan en cada una de esta crisis
rescatando advertencias acerca del fin del mundo, ignorantes de su propia
limitación temporal y de las distorsiones conductuales producidas por la
vanidad de saberse futurólogos sin legitimación de dicha condición.[4] Hace
40 años los incipientes grupos preocupados por la acumulación de basura, los
efectos de acciones que incidían en cambios de la esencia natural del
plantea –desecación del lago de Texcoco en México o conducción de aguas que
crearon desiertos en Rusia- eran criticados y marginados como enemigos de la
industrialización y el progreso; hoy se gastan miles de millones de dólares
para subvencionar a ONG.s ecológicas, ambientalistas y acusadoras de quienes
no son afines a su concepción de cambio climático y protección del ambiente.
La sed y hambre de los pobres, convive con el desperdicio de agua y comida
procesada, como si un nuevo ciclo de violencia humana se avivara al igual
que el fuego devastador de bosques en el planeta y de construcciones que
albergan a personas consideradas desecho humano.
De esto ha investigado y publicado Peter Turchin en su teoría
cliodynamics, donde hace un análisis matemático de la historia pretendiendo
vaticinar el futuro. Así como el fuego prende, se aviva, destruye casi todo,
al final debe extinguirse y según las predicciones de Turchin, esto ocurrirá
en el planeta el año 2020, o sea, que ya nos falta muy poco para ver la luz
al final de túnel.
Si usted no está muy convencido de tales simulaciones cibernéticas
basadas en la matemática y prefiere adherirse a la visión de vigencia en la
tesis salvadora derivada del amor del Padre por su criatura ¡adelante! ocupe
cualquiera de esta ideas como escudo en contra de los agoreros de la
tragedia que con la repetición perversa de lo malo le quitan el sueños, las
ganas de tener amigos o el deseo de ayudar al desvalido. Sea precavido
cuando le pidan que done sus bienes a tal o cual membrete –religioso o
filosófico como se autodenominan grupos afines a ideas de la antigua India o
de los pueblos prehispánicos- adminístrese para el pago de cursos,
campamentos, retiros y todo aquello que después de una análisis honesto
resulta un inmoral negocio disfrazado de compasión, amor o generosidad.
Usted puede blindarse de los efectos del colapso social, para ello dude,
investigue, estudie y comparta respetuosamente con sus cercanos, lo que le
haya enriquecido.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Jornaleros
22 de junio de 2015
A partir del uso perverso de la psicología de masas combinada con las
reglas básicas de la propaganda cuyo súmmum fue alcanzado en la Alemania
nazi, temas de vital importancia para las personas y los pueblos, son
ocultados o cuando menos disminuidos en su importancia. Cuando un grupo
en el poder, consideró el momento de justificar la entrega total de la
patria a intereses ajenos mediante la promulgación de leyes, normas y
reglamentos a modo, las ondas de todo tipo nos saturaron con cifras de
muertos, desaparecidos, desempleados, políticos corruptos e invitaciones
para no hacerle el juego a los malos disponiéndonos a votar, en vez de
anular.
Por el hartazgo del desgastado mensaje de los adversarios, los
niveles de adrenalina bajan, la conducta individual -sin el estímulo de
factores irracionales externos- cataliza lo colectivo que deja de ser
muy extremo y por ende el individuo empieza a tomar conciencia de que lo
han reducido al grado de marioneta crédula, sugestionable e impulsiva.
¿Ha vivido uno de esos días, en que parece haberse convertido en el
blanco de todos los automovilistas histéricos? ¿Se percata de cómo en un
grupo de más de 10 personas todas coinciden en atacar, el partido al
cual Usted pertenece, la religión en la que cree e incluso el hecho de
ser mujer? Bueno, las masas sean mínimas o multitudinarias, permanentes
o temporales, casi siempre se dejan llevar por el subconsciente y entre
más grande sea el anonimato más fácil es sacar todo lo que
individualmente daría vergüenza expresar.
Ahora que hay más espacio para el análisis, viene a mi mente esta
reflexión: “el peonismo, o sea la esclavitud de hecho o servidumbre feudal,
en que se encuentra el peón jornalero, sobre todo el enganchado del sureste
del país…. Debe desterrase por medio de leyes….que deben tender a librar a
los pueblos de la condición de prisioneros en que se encuentren, encerrados
y ahogados dentro de las grandes haciendas”.
Por supuesto esto no es discurso de ningún miembro del gabinete del
actual presidente de México, ni tampoco es la oficiosa declaración de un
mandatario extranjero refiriéndose al trato que dan a los migrantes algunos
propietarios de grandes fincas en los Estados Unidos o Canadá, se trata de
uno de los grandes juristas mexicanos, políglota, poeta, periodista,
luchador social, quien al dirigirse en un largo discurso a los diputados,
los arenga para ser parte de la reconstitución de los Ejidos de los pueblos
como medio de suprimir la esclavitud del jornalero.
La obra de Luis Cabrera, debiera de ser una lectura obligada, para todos
los que pretenden representar a los ciudadanos en el poder legislativo,
¡Vamos! cuando menos los que se inscriben como parte de las comisiones que
tienen que ver con derechos humanos, propiedad de la Nación y las dedicadas
a conducir la vida política de México que hoy, al igual que entonces,
pretenden resolver lo importante con soluciones ingenuas. “Tratar de hacer
un negocio de lo que se considera una necesidad nacional”[1] ¿Le parece
comunismo, idealismo o utopía? Muchos pueden decir que es la romántica idea
de quienes por haber superado la sexta década de vida, creemos que los
tiempos pasados fueron mejores; otros quizá nos tachen de inmaduros por
habernos quedado atorados en pensamientos como el de este ilustre poblano
que sin dejar de entender lo que significa ser institucional, siempre se
condujo con libertad de pensamiento, aun cuando su punto de vista pudiera
incomodar a las más altas esferas del poder.
Repetir una maldición, aun cuando no se tenga la intención de lastimar a
nadie, no es justificable expresó y escribió infinidad de veces, Don Luis
Cabrera Lobato, señalando los múltiples errores de “soñadores” incapaces de
entender que el problema no era repartir la tierra individualmente a
personas -ricas o pobres- sino a grupos sociales. Pero hoy la ingenuidad se
ha transformado en auténtica perversidad. Recién nos dicen con bombo y
platillo que la vocación de la tercera sección del bosque de Chapultepec,
nunca ha sido la de parque recreativo con albercas y reservas de animales
acuáticos. Se dice que reforestarán esas decenas de hectáreas, depredadas,
para que Chapultepec siga siendo el pulmón de la ciudad, ¿Harán los mismo
con los bosques Tláhuac o el Ajusco? ¿Cuál será la reacción de los
constructores a los que se les permite talar a diestra y siniestra para
construir ciudades verticales? Y más aun la SEDATU –conocida por muchos como
la inmobiliaria más impune en la república- ¿dará a los jornaleros de San
Quintín, condiciones de vida y trabajo para regresar a sus tierras y
desarrollarse sin esclavitud y explotación?
Cumplir la meta del milenio de erradicar el hambre en nuestra patria no
es cuestión de reconocimiento internacional; ni disminuir las emisiones que
han provocado el cambio climático se reduce a presencia de comitivas en
Perú, Alemania o París. Una auténtica política en favor de México, supone
volver a producir cereales, frutas, hortalizas, exportar piñas en vez de
traerlas de Hawai, satisfacer el consumo interno de azúcar o arroz, en lugar
de sujetarnos a lo traído de oriente, en suma, más allá de simplemente
discursear sobre el empleo o satanizar las empresas explotadoras, los
personajes de lo público deberían pensar bien en las “reivindicaciones” que
no significa fomentar la simulación y la flojera, de gentes acostumbradas a
la expresión demagógica.
Nuestros jornaleros de Guerrero o Oaxaca, tienen derecho a comer, a que
se les suba el ingreso, sin fraudes de jornal como dijo Luis Cabrera- pero
lo mas importante tienen derecho a ser tratados como perronas y no como
bestias de carga tal cual hemos visto se hace aun con niños de muy corta
edad.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
.... he ahí el dilema
15 de junio de 2015
Quienes fuimos beneficiados por el Estado de Bienestar del capitalismo de
la primera mitad del siglo pasado, tenemos dificultades para asumir la
obsolescencia de oportunidades que nos permitieron trasponer capas
socio-económicas de origen que hoy por hoy se han recrudecido y hasta
regresado a niveles de inequidad propias del capitalismo liberal del siglo
XIX.
La historia nos muestra procesos de inconformidad social en un mundo
donde la burguesía acaparaba la riqueza, poco le importaba las limitaciones
de la mayoría –servidumbre, comuneros, indígenas, obreros, artesanos, etc.-
y lavaba sus culpas sociales mediante limosnas a orfanatos, sanatorios o
dispensarios. Una fundación con el nombre de algún adinerado era quizá el
homenaje en vida más preciado. Tener riqueza para heredar durante los 1800
fue uno de los mayores seguros de linaje, sin que se juzgara de forma severa
si las tierras o los bienes provenían de abusos e incluso actos delictivos.
Fue la época del liberalismo; personajes encumbrados, se hacían de
territorios que no les pertenecían justificando tal acción por supuestas
indemnizaciones de guerra o litigios.
Cuando el caldero de las injusticias llega a su máximo, los pueblos se
organizan y dicen ¡Basta! así el siglo diecinueve decayó frente a diversos
movimientos que dieron lugar a un capitalismo organizado, y su
correspondiente equilibrio con el socialismo que finalmente fueron vencidos.
La clase obrera de Marx o la burocracia de Hegel, quitan poder a la
burguesía que, sin morir del todo, sobrevive e incluso aprovecha muchas de
las canonjías del Estado de Bienestar.
Aquellas nuevas clases sociales, dan paso a organizaciones gremiales
–sindicatos, cámaras, comités, partidos- dispuestas -de manera explícita o
no asumida- a repetir conductas de liderazgo que fueron la semilla de
extinción del capitalismo liberal del siglo XIX. La exclusión de los que no
se consideran afines, la concentración del poder y de los recursos en manos
de los más audaces, convirtió a los paladines del Estado de Bienestar en el
grupo señalado por los inconformes de la segunda mitad del siglo XX. ¿Por
qué los jóvenes estudiantes universitarios no podían acceder a la
organización política? ¿Cuánto debían esperar para una oportunidad? ¿Cómo es
que la corrupción y el abuso permearon en tales organizaciones “populares”?
La revolución, dio paso no a mayor equidad sino aun nuevo capitalismo
absolutamente desorganizado y perverso que en su seno ha conservado lo peor
de sus dos periodos anteriores, con el agravante de que al poder han llegado
legisladores iletrados, burócratas ayunos del significado de conceptos
básicos, como: justicia social, reparto equitativo de los recursos, Estado
de Derecho, servicio para quienes esperan esto del gobierno, cumplimiento y
respeto de la Ley.
En pleno siglo XXI, donde una burocracia caótica succiona los recursos
colectivos en complicidad con empresas –sobre todo las bancarias y
financieras- son excepción quienes se atrevan a dejar su cada vez más
reducido espacio de confort para analizar el desperdicio de una posibilidad
de servir. La burguesía del siglo XIX, desaprovechó su momento histórico, se
hizo deleznable para las mayorías y ocasionó todo un derrumbe de sus
fundamentos. Igual ocurrió con el acceso al poder del “proletariado” y en
general las organizaciones gremiales, que aun hoy se aferran a un sistema
obviamente corrupto escudados en la impunidad que le dan sus cómplices del
poder público, en sus tres niveles de gobierno. ¿Quién eligió al gerente de
una empresa transnacional como vocero del discurso de desacralización de la
política mexicana? ¿Cómo es que permanece toda una nata de burócratas que
llegaron a sus puestos justamente denostando a lo que ahora les permite
robar, hacer negocios y excluir a todo aquel que clame por conciencia
social?
Los discursos de la última semana coinciden en advertir que ha llegado el
tiempo de los límites. Los habitantes de DF y Oaxaca se preguntan en todos
los estratos ¿Por qué nadie hace nada para retirar a “maestros” que no
enseñan, de las plazas que ocupan desde hace varios años? Los agoreros del
desorden vociferan: “represión, autoritarismo, derechos humanos”.
La sociedad –ya no se estila describirla como pueblo- espera y se
mantiene en el terreno de la prudencia, anhelando la veracidad del ancestral
discurso de “mayor equidad en el reparto de la riqueza y la posibilidad de
acceso a la participación política”; pero a final del día, quienes aun
conservamos el privilegio de no sucumbir al temor y gozar de una charla con
el taxista, el dueño del changarro, el padre de familia, el enfermo que
espera su turno en el hospital, podemos percibir la furia del que se sabe
marginado, agredido, engañado ¡vamos! castrado en su posibilidad de SER.
En medio de la completa des-articulación, en la que se pondera al mercado
como el rector de la vida de todos, la gente pide menos diputados, porque se
espera ya no más leyes sino cumplimiento de las vigentes. Se exige
disminución a los sueldos estratosféricos de esos ajenos al a impartición de
justicia. Castigo para fiscales que deben procurarla y no hacen nada o se
coluden con los presuntos culpables; servicios –agua, luz, mantenimiento del
equipamiento urbano y las escuelas, seguridad, etc.- si no iguales a los que
disfrutan los muy, muy de arriba, cuando menos funcionales. Pero ¿Cómo
lograrlo? ¿Será marchando, insultando, dejando de aportar al erario?
Indudablemente este es un camino aunque también podemos todos demostrar que
Si sabemos. Escribe, ahógalos en oficios, manda copias a los medios de
comunicación., Si estos no actúan también exija, no son dueños son
concesionarios, la mayoría no respeta la Ley, empiece usted dando el
ejemplo, conociendo y exigiendo. Destruir o construir la sociedad que
merecemos, he ahí el dilema
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Víctimas inocentes de agresión
8 de junio de 2015
Sorprende, que la última semana en la cual se celebró un día más a favor
de la infancia -4 de junio Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes
de Agresión-[1] México, país que suscribió la Convención por los derechos de
los menores de edad, que se ha allanado a la declaración de los derechos del
niño y que por ende celebra los días y años internacionales dedicados a este
tema, haya dado mayor espacio a notas que en esencia pueden dañar
psicológica y socialmente a los televidentes menores de 18 años[2] ¿El
maltrato infantil -25 de abril- es solo perpetrado por grupos de pandilleros
o poblaciones en guerra? Apenas se está admitiendo que determinados
productos de comida rápida y enlatada afectan la salud de muchos niños ¿De
que manera los consorcios mundiales asumen que sus alimentos producen cierta
forma de maltrato? ¿Qué relación hay entre estos productores de “comida” y
los que sirven para abonar la tierra a donde se siembran transgénicos? ¿Cuál
es la vinculación entre aquellos vendedores de tales productos y los que
elaboran medicamentos para curar enfermedades como síndromes “congénitos”
que afectan el sistema inmunológico, los que dan cáncer y otra serie de
enfermedades “no conocidas”?.
Este fenómeno es definido por la Organización Mundial de la Salud como
“los abusos y desatención de que son objeto los menores de 18 años e incluye
todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención,
negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan
causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en
peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad,
confianza o poder; incluyéndose dentro las diversas formas que define a la
exposición a la violencia de pareja”.
En un valorado esfuerzo por llamar la atención sobre el problema que en
México sufre una tercera parte de los infantes, Noemí Díaz Marroquín,
profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM apuntó que esta cifra sólo
se refiere a la violencia evidente, porque hay tipos más sutiles, como la
negligencia y el abandono, que se dan en todas las clases sociales”
agregando que se alcanzaría un 70% de este sector si se tomara en cuenta la
cifra oculta. Tanto la maestra citada como Dr. Guillermo Dávila reiteraron,
lo que organizaciones de la sociedad civil han dicho hasta el cansancio
acerca de que hoy día se considera normal que los pequeños “solo tengan como
compañía la televisión, los dispositivos móviles o los videojuegos” en un
sector por la necesidad de ambos padres o el que se ha quedado solo, de
salir a trabajar en condiciones lamentables debido al escenario económico
actual, y en el caso de los que no enfrentan dicha carencia, porque
justamente el exceso deja a los niños en manos de nanas y choferes.
El fenómeno es pues multifactorial. Si tenemos adultos que reducen el
amor a lo sexual, lo sexual a lo genital y las metas trascendentes al éxito
social y financiero, se explica porque en el seno de muchas familias es
imposible crear un ambiente de protección y socialización sana para las
personas en desarrollo. Cada niño requiere de amor, que no es consentimiento
ni falta de límites; necesita reconocimiento, valoración, apego y
acompañamiento. Alimentar es importante pero privar al niño del cariño de un
grupo social básico es tanto como “arrebatarle una parte fundamental para su
desarrollo, señalaron los profesionales de la facultad de psicología de la
UNAM, sin omitir detalles de la repercusiones psicológicas cuando esto
falta, aun cuando los pequeños tengan comida o asistan a un colegio
reconocido.
En el mundo entero, son millones los niños que por tales carencias caen
en las garras de pervertidores, perpetradores de actos aberrantes y
manipuladores. Aun cuando la propia OMS, reconoce la dificultad para
establecer la magnitud del problema, si ha definido que “una cuarta parte de
todos los adultos manifiestan haber sufrido maltratos físicos en su
infancia; 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 13 hombres declaran haber sufrido
abusos sexuales” La desatención emocional es quizá uno de los mayores
problemas de maltrato infantil en el siglo XXI[3]. Las consecuencias del
maltrato están vinculados con muy diversas formas de sufrimiento y
consecuencias a corto o largo plazo como resultado del estrés que predispone
a trastornos del desarrollo cerebral temprano, alteración del desarrollo de
los sistemas nervioso e inmunitario y problemas conductuales, físicos y
mentales, tales como: depresión; obesidad; suicidio; consumo indebido de
alcohol y drogas; actos de violencia –lo mismo víctimas o perpetradores-
consumo de tabaco; comportamientos sexuales de alto riesgo; embarazos no
deseados; contagio de enfermedades etc. Afortunadamente para la humanidad,
siguen existiendo padres y madres amorosos, abuelos consentidores y
familiares sinceros que si pueden actuar teniendo como centro de su
comportamiento el amor, que les impulsa a prepararse espiritual, académica,
emocional y socialmente para una tarea tan importante como es la crianza
infantil.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
El fin del mundo
1 de junio de 2015
Con la variables propias del sujeto emisor, lo mismo chamanes, videntes,
teólogos, filósofos, astrónomos, astrólogos, científicos –matemáticos,
físicos, químicos etc.- o humanistas de muy diversas disciplinas han
abordado el tema del fin del planeta, la humanidad, la civilización e
incluso el sistema solar que nos alberga. Muy cercano tenemos todo lo
rescatado, analizado y estudiado sobre la visión maya de cambios
fundamentales que suponen justamente un término de lo conocido, aun cuando
siguen siendo un misterio las causas que dieron origen al abandono de
ciertos espacios[1] manteniéndose vivas la teorías de hambrunas,
sobre-población, sobre-explotación de la tierra e incluso fenómenos
naturales incontrolables, como lo que la mayoría de las culturas consignan
al referirse al diluvio universal.
Imaginar un escenario sin esperanza, como resultado de conflagraciones
bélicas –los dos guerras del siglo pasado o lo que hoy ocurre en todo el
mundo por la confrontación entre musulmanes y no afectos a esta corriente-
crisis económicas incontrolables derivadas de un sistema global capitalista
sin contrapesos que por una lado ofrece excesos y por el otro obliga a miles
de personas a migrar en busca de alimento[2]; ¿Se estará repitiendo el
milagro del maná para todos los miserables que luego de alcanzar un
territorio más allá de los campos de refugiados solo deben esperar el acceso
a la tierra prometida, sin hacer otra cosa que comer, dormir, envejecer y
morir?
Los riesgos de un final global han sido documentados también por
escritores, guionistas y productores de medios, desde la advertencia del
destino que puede alcanzarnos para regresar a un canibalismo sofisticado, en
donde nuestros restos se convierten en galletas verdes, incluyendo la
inminencia del choque de algún objeto sideral –meteorito, cometa, nave de
otro plantea- las consecuencias del ciclo de vida solar o el riesgo de los
avances biotecnológicos sin el control de la ética que conducirían a los
humanos a convertirse en “pilas de recarga” de máquinas insaciables -Matrix-
o en enemigos de inteligencia artificial cuyo afán es hacer la guerra a la
humanidad, como en la zaga terminator.
Desde Julio Verne pasando por Aldous Huxley hasta los diversos profetas
–religiosos y seculares- del siglo XXI, lo que parece haber de trasfondo en
este afán de imaginar el fin del mundo es un temor innato en el ser humano
acerca de su probabilidad o no de trascender el tiempo y el espacio de su
esencia material. En los escenarios catastróficos actuales derivados del
cambio climático –deshielo, huracanes, tsunamis, inundaciones- los
escépticos se cobijan en su impotencia para lograr algún cambio, los
preocupados buscan una forma de incidir para revertir el deterioro y la gran
mayoría se mantiene ajena asumiendo que es improbable que les afecte o
pregonando la supremacía de vivir el hoy, despojarse de toda responsabilidad
o preocupación rescatando, métodos “antiguos” para la meditación y la
sublimación del pensamiento.
En la corriente del riesgo de que la vida inteligente sea diezmada o de
plano aniquilada –por enfermedades como el SIDA, cáncer, bacterias que sea
imposible combatir, desordenes mentales- la Fe desde hace miles de años ha
dado lugar a la posibilidad de remanentes –como el caso de los israelitas
que regresan luego de cuando menos tres dispersiones -A de C- o los
sobrevivientes de azotes producidos por extremos socio-políticos como lo
fueron las monarquías, el colonialismo, el socialismo de Estado, la
revoluciones internas y el mercado sin cortapisas- que según han documentado
teólogos serios se ha constituido en la garantía de la continuidad de la
raza humana y su civilización.
El best seller más grande del mundo, consiga en varios de los sesenta y
seis libros que le integran[3] ciertos escenarios concomitantes a la
destrucción del entorno. Los excesos, la insatisfacción vital a pesar de
estos, la multiplicación de casos bestiales –violaciones, pederastia,
homicidios, robos, engaños, búsqueda del poder por el poder mismo,
invasiones de territorio, mutilaciones etc.- y los oídos sordos a las
advertencias acerca de las consecuencias por mantenerse en conductas
destructivas parecen ser la “misma piedra” con la cual la humanidad se
tropieza una y otra vez.
Negar la supremacía y el amor divino es tan igual en la era de Noé que en
pleno siglo XXI, donde el ateísmo es un orgullo y la credulidad trascendente
motivo de burla y denostación. ¿Por qué es más fácil creer en la opinión de
una cartomanciana o vidente[4] que en documentos objeto de muchos estudios
teológicos y filosóficos serios? ¿Qué fuerzas malignas se mueven para
construir herramientas bélicas –bomba atómica, drones, cañones, lanzallamas
etc.- en vez de escuelas, casas o centros de cultura? ¿A que le teme el
humano cuando prefiere allanarse a visiones justicieras destructivas en vez
de aceptar el amor? ¿Será esta incapacidad de discurrir la separación entre
la imperfección humana –las iglesias son creación interesada y muchas veces
aberrante- y la oferta espiritual que Jesucristo encarnó? Si aun los
profesionales de lo judicial están pervertidos y la corrupción protegida por
la impunidad parecen no tener remedio, solo Usted y nadie mas que Usted
puede, en su más intimo entorno, producir un auténtico cambio, para que el
fin del mundo -el de cada quien o el de todos- no sea algo catastrófico sino
una auténtica resurrección.
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