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INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

El levantón del ex alcalde y otros crímenes

* Veracruz: la violencia de nunca acabar * Héctor y Verónica, la pareja real * Otro Fox y otra Marthita * Buganza, el Bronco católico * Mil 500 petroleros a la calle * Una torta para los maestros * Patricia Peña y la regiduría * Y los maestros y el voto de castigo * Pepe Yunes y Rolando Fernández, el proyecto.

30 de junio de 2015

“El patrón quiere hablar contigo”. Escuchó la voz. Se resistió. Entonces no habló la razón; habló la violencia. Sintió la mano agresiva, un cachazo en la cabeza y de ahí, la entrega total.

Disfrutaba ese día, domingo 28, Jorge Luis Pérez León, con él su esposa, en playa Palmitas, un balneario de Agua Dulce, el municipio que hace años gobernó.

Se hallaba en una palapa. Eran cerca de las 4 de la tarde. Conversaba sin avizorar lo que habría de venir, la irrupción de un grupo armado que en cuestión de minutos cambiaría su vida.

“Vámonos que el patrón quiere hablar contigo”, refieren los testigos que dijo uno de los sicarios. Y Pérez León fue sometido.

Se escuchó la descarga de un arma, los gritos de los maleantes. Se advirtió el pánico de la gente corriendo hacia donde fuera, temerosa que una bala perdida los fuera a alcanzar.

A la esposa de Pérez León le exigieron que entregara las llaves de la camioneta que se hallaba a unos metros, afuera del restaurant.

Nada se sabe del ex edil. Es una víctima más de la violencia sin control que agobia a Veracruz, que provoca el caos en que viven los veracruzanos, robada su tranquilidad y sumidos en el miedo.

Jorge Luis Pérez León fue alcalde por el Partido de la Revolución Democrática, en los días en que el PRD era invencible, detentaba el liderazgo político y el sur de Veracruz era su bastión.

Nada lo inquietaba. Concluyó su administración y ahí siguió, sin advertir que un día, cuando comía plácidamente en compañía de su esposa, los hijos de la violencia se lo habrían de llevar.

Quería hablar el patrón y lo llevaron con él. Pérez León se resistía. Sufrió la agresión, lo sometieron y nada se volvió a saber.

Cimbra su caso las estructuras de la clase política. Queda muestra que los políticos son incapaces de cuidarse y cuidar a los suyos, vulnerables ante el crimen organizado al que dejaron pasar y sobre el que perdieron el control.

Otro caso evidencia que la clase política sigue arrodillada e inerme, sin capacidad de reacción. Es el de Jacqueline Rangel Cardoza, esposa del ex regidor del ayuntamiento de Minatitlán y actual director del Instituto Consorcio Clavijero, Ricardo Orozco Alor.

Plagiada el 20 de mayo, cuando acaba de dejar a sus hijos en la escuela, Jacqueline Rangel no aparece. Dos vehículos interceptaron el auto en que viajaba. La sometieron y se la llevaron con rumbo desconocido.

Pretendían el secretario de Educación de Veracruz, Flavino Ríos Alvarado, y su ahijado político, Ricardo Orozco, callar a los medios, que no se supiera del secuestro, que los portales informativos bajaran sus notas, que nadie hablara porque la vida de ella pendía de un hilo... supuestamente.

Más allá de sus motivaciones, el levantón de Jacqueline Rangel evidenció que los políticos no cuidan a sus esposas ni a sus hijos, incapaces de contener la violencia, a las bandas delictivas, el secuestro y el crimen.

No cuidan a los veracruzanos como no saben cuidarse a sí mismos. Salvo el gobernador Javier Duarte y la pandilla duartista, que viven rodeados de guaruras que paga el estado, el aparato policíaco a su servicio, inmersos en la burbuja del poder, y la clase pudiente, el empresariado y los líderes sindicales que pagan su protección, la sociedad vive en la zozobra y la inseguridad.

Prolifera la violencia. Hay rasgos de feminicidios en el Santuario de las Garzas, en Xalapa. Ahí fue hallado el cuerpo de una mujer, el lunes 22. Tenía entre 50 y 55 años de edad.

No es el único caso. Son siete asesinatos, perpetrados en dicho lugar de 2010 a la fecha, que por negligencia del ayuntamiento de Xalapa, presenta visos de olvido, refugio de malvivientes, donde prolifera el robo.

Mala mezcla la del delincuente que agrede y mata y la policía pasiva que los deja actuar. Y si no los controla, es cómplice por omisión.

Se arman las poblaciones ante el avance de las bandas delictivas, constituyendo guardias bancas, grupos de autodefensa, policías comunitarias que así sea con piedras y palos, machetes y armas rudimentarias, enfrentan a quienes amenazan su tranquilidad.

Nogales vivió otra expresión de rencor. Sábado 27. Ocurre un secuestro. Se produce un enfrentamiento entre delincuentes y militares. En el vehículo de los plagiarios, hallados dos cuerpos. Eran dos ciudadanos. Ambos fueron ejecutados.

Quisieron huir en otro automóvil. Se dirigieron a la carretera a Pico de Orizaba y ahí los interceptó la población y los detuvo.

A la acción delictiva, sobrevino la quema de dos patrullas. Argumentaban la pasividad de la policía, que el gobierno de Veracruz no actúa contra la violencia, que la policía es cómplice de los secuestradores.

Llegan hasta los hogares y se llevan a las mujeres y los niños. ¿Y la policía? Pasiva, complaciente,

Tiene el agua al cuello el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, y no se inmuta. No es el pueblo quien quemó las patrullas, dice el “general” egresado de la Escuela Bancaria y Comercial.. Fue la delincuencia organizada, agrega.

“Ya está la denuncia respectiva por daños, ya estamos en coordinación con los alcaldes y por supuesto con el Ejército y Marina, Policía Federal y nosotros, restituyendo la paz social; lo que sucedió fue un hecho de delincuencia y los habitantes de la zona bloquearon para su propia protección, y ya estamos en contacto con ellos”, dice Bermúdez.

Sostiene el “general” que no es la población de Nogales, Maltrata y Mariano Escobedo la que quemó las patrullas. Acusa al crimen organizado, que es como acusar a nadie, pues no evita que actúen, que secuestren gente, que asesinen. Es el crimen organizado con el que no ha podido el régimen duartista.

De las cinco personas levantadas en Coatzacoalcos nada se sabe. Entre el 11 y el 16 de mayo se los llevaron. Fueron por ellos a sus casas o los interceptaron en la calle. Dicen sus familiares que fue la Fuerza Civil, que los torturaron y no regresaron.

Exigen justicia sus parientes. Toman calles, bloquean carreteras, denuncian a la policía de élite del gobierno duartista.

Son delincuentes, responde Bermúdez, en su afán por criminalizar. Son delincuentes los padres y los hermanos y los amigos, según el secretario de Seguridad.

5 de junio. Ocho jóvenes universitarios son agredidos brutalmente mientras celebran el cumpleaños de uno de ellos, en un domicilio de la calle Herón Proal, en Xalapa. Irrumpe un comando que porta armas largas, palos con clavos, machetes, bates de beisbol, bastones eléctricos. Actúan como grupo parapolicíaco. Golpean sin afán de matar. Amenazan con violencia verbal, intimidando.

Sale en su defensa la comunidad universitaria. “Si tocan a uno, tocan a todos”, repiten en las calles de la capital veracruzana. Presionan a la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, que exhibe una tibieza que insulta, que agravia, que la evidencia como una lacaya del gobernador, cómoda, en el disfrute de las mieles de su rectoría, en su cachito de la “plenitud del pinche poder”.

Se cumple el día 25 de la agresión. No hay un solo detenido. Acusaron desde un principio que era una represalia del engendro duartista contra los grupos que increpan, para sembrar miedo, para atarlos de manos, para someter a los integrantes de la “lista negra” del “general” Bermúdez, estudiantes, activistas, defensores de derechos humanos, ambientalistas, dirigentes políticos. Todos deben saber que el régimen mata.

Es la violencia de nunca acabar. Es el Veracruz que no tiene remedio. Levantan ciudadanos, queman patrullas, acusan a la Fuerza Civil de tortura y desaparición forzada y el estado no se inmuta.

Es el Veracruz donde la violencia tiene dos motores: el crimen organizado y el aparato policíaco. Separados son temibles; juntos son letales.

Y en medio, el pueblo. A expensas del rencor.

Archivo muerto

A sus años, Héctor Yunes Landa debiera respetarse más. Y respetar a su esposa también. Cruza Veracruz por aire en helicópteros que dice le prestan sus amigos que apoyan su proyecto —ojo con la aceptación que anda en campaña adelantada— y a Verónica de la Medina, su señora, la trae colgada o la envía a cumplir con tareas sociales, algo que ella realiza de tiempo atrás. Lo hace en plena “campaña adelantada”, en el centro o el centro de Veracruz, en Chihuahua o donde le sirva para el balconeo político. Héctor Yunes y Verónica de la Medina aún no son nada pero ya dan tufo a pareja real. Se publicitan a placer, inundan de boletines las cuentas de correo, difunden su imagen a granel. Qué en esas ande el senador, es lo de menos. Pero exponer al escarnio a doña Vero, pues no... Que se va, que se queda. Y así, no hay día que no se diga que Gerardo Buganza Salmerón deja la Secretaría de Gobierno porque su salud está cada vez peor, o porque la paciencia franciscana que lo distingue llegó al límite. Lo que trasciende en palacio de gobierno es que el cordobés será candidato independiente, que pujará por el gobierno de Veracruz, no porque vaya a ganar la elección de 2016 sino porque de alguna manera ayudará a fragmentar más el voto ciudadano. De ser así, la misión de Gerardo Buganza consistirá en restarle votos al PAN, el partido que lo acuerpó, le dio una senaduría, una diputación y una candidatura al gobierno de Veracruz, que ganó en 2004 pero que el PRI le robó con fraude electoral. Suena de locos. Buganza, un Bronco persignado, que no le quita un voto a los Yunes azules, a Juan Bueno Torio o a Julen Remetería. Votarán por Buganza los bugancistas, que no son muchos, uno que otro sacerdote católico y los sacristanes de la parroquia. No más... Crónica de un recorte anunciado. Se van a la calle por lo menos mil 500 trabajadores de los complejos petroquímicos, otros 400 pasan a jubilación y reina la incertidumbre entre el gremio petrolero. Se van sin derecho a recomendar a nadie, sin que sus hijos tengan espacio en Petróleos Mexicanos. Es el adelgazamiento de la plantilla laboral, los estragos de la reforma energética que tanto negó el gobierno de Enrique Peña Nieto y que le sirve para hacer más pequeño a Pemex hasta que la iniciativa privada se vaya apoderando de la industria petrolera en su totalidad. ¿Y los líderes petroleros? ¿Y Ramón Hernández Toledo? Bien, gracias... No les inquieta la evaluación, si saben o no, si serán excluidos por ser disidentes. Les indigna también el trato recibido. Acudieron a su examen en Xalapa unos mil 80 profesores. Se concentraron en el Club Omega. En dos sesiones de cuatro horas cada una, realizaron la evaluación, a su lado policías, cacheados, despojados de todo cuanto traían, como si fueran escolares, como si fueran a sacar acordeón. En el inter les dieron un refrigerio: una torta de jamón, una manzana y un pequeño jugo. A distancia veían al titular de la Secretaría de Educación, Flavino Ríos Alvarado, y a la segunda de abordo, Xóchitl Osorio, ellos sí disfrutando de suculenta comida... Ínfimo nivel político el de la aún diputada federal Patricia Peña Recio y así quiere ser regidora en el próximo ayuntamiento de Coatzacoalcos. Dicen los maestros que sí, que su colega puede aspirar a eso y más, y que mientras tenga en su mano al cacique magisterial, Juan Nicolás Callejas Arroyo, no habrá poder que lo pueda impedir. Puede ser incluida la diputada antiinmigrante en la planilla del PRI, pero a ver qué maestro va en busca del voto, toca puertas, convence padres de familia, para verla después disfrutar de su beca por cuatro años. Cosecha odio la diputada Peña Recio en el gremio magisterial, en el que se supone la debían adorar. Por algo será... Alardear no es lo suyo. Rolando Fernández de León opera, sin embargo, en el círculo de los inversionistas, el empresariado, el núcleo del dinero que apuestan por el proyecto de Pepe Yunes. Es un referente del senador veracruzano en el sur, en los difíciles días de la disputa por la candidatura, cuando priístas y no priístas, incluso antipriístas, deciden quién habrá de contender por el PRI al gobierno de Veracruz. Rolando Fernández, directivo de la empresa inmobiliaria Roma, es quizá el personaje más allegado al senador José Francisco Yunes Zorrilla, más allá de la política y la grilla, marcados por un proyecto común...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

La encuesta de Héctor y la de Peña Nieto

* Yunes Landa y sus managers * Que se doblegue el presidente * Beto Chagra quiere la diputación local * O ser diputado independiente * El Bronco, la chica y Víctor Rodríguez * No construye pero sí destruye el operador de Marcelo * Inés Valladares y la injusticia * Cuatro años después, testigos nuevos y a modo.

29 de junio de 2015

Torvo y testarudo, tratándose del gobierno de Veracruz, Héctor Yunes Landa no admite réplica. El candidato es él. Lo dicen sus números, el sentir de los priístas. Valen sus encuestas. Las otras no. Ni siquiera la del presidente Peña Nieto.

En esa dinámica anda el senador veracruzano, acelerado y transgrediendo la ley, en una campaña adelantada, usando el cargo para el pavoneo desenfrenado, tirando aceite y pregonando que representa el proyecto que le conviene a Veracruz.

Tiempo atrás rajaba y despotricaba contra el gobierno de Javier Duarte, infinita su demagogia, pues sirve el rollo político, la intriga y el golpe bajo para acercar a los enemigos, ceder, arrebatar y pactar, si a cambio se obtiene, no un proyecto real sino un sueño demencial.

Así es Héctor Yunes. Decía no creer en el gobierno de dos años y aún ahora jura que no es lo que a Veracruz le conviene pero de no cesa en su intento de ser microgobernador aunque se trate de llegar, calentar la silla, jurar cumplir la ley y preparar el terreno para la entrega del gobierno a su sucesor.

Dos años no son nada en política. Uno, el primero, es como en el boxeo: raund de sombra. El otro obliga a tender la sucesión.

Políticamente senil, acabado, frustrado por no haber logrado ser gobernador en su juventud, menos en madurez, Héctor Yunes Landa pasa del ataque a sus rivales y sobre todo a sus enemigos, a una doblez vergonzosa, a la vista su entrega al duartismo con el que nunca comulgó, el que robó la candidatura en 2010, el que lo desplazó cuando decía tener, como ahora, al priísmo de su lado, hartos todos de la concentración de poder que hizo de Fidel Herrera el autor de un fidelato que acabó con Veracruz.

Vituperado, en diciembre de 2014 decían los miembros preclaros de la pandilla duartista que Héctor Yunes no pintaba en el escenario y que su apuesta contra el minigobierno de dos años, según la reforma que planteó Javier Duarte, era un esfuerzo desesperado por crearse una causa y empuñar una bandera.

Lo superaba entonces su ex sobrino político José Francisco Yunes Zorrilla, también senador, en el ánimo de los priístas, no porque fuera mejor, no porque tuviera mejor imagen, sino porque se le veía menos maleado, menos tramposo y menos curtido.

Despotricaban ambos contra el minigobierno con el que el duartismo los obligó a entrar en un juego que ninguno deseaba. Nadie aspira a un gobierno en el que sólo sirven para abrir y cerrar la puerta del palacio de gobierno. Y marcharse sin dejar huella.

Decían los Yunes rojos que aquello iba contra el bienestar de Veracruz. Y lo mismo enarbolaban los Yunes azules —Miguel Ángel y su hijo Fernando— que advertían una debacle porque nadie querría invertir, ni se podría dar solución a los problemas sociales, ni se podría operar políticamente, ni se podrían cristalizar proyectos. El daño sería terrible para Veracruz.

Y luego, cuando la reforma a la Constitución de Veracruz quedó aprobada, todos, los Yunes rojos y los Yunes azules, decidieron que había que ir por la gubernatura porque no hay político que se resista a detentar el poder. Para saquear, para medrar, para lucrar, dos años no los desperdicia nadie.

Diciembre de 2014 tuvo un mal cierre para Héctor Yunes. Comenzó a despeñarse en las encuestas. Perdió adeptos en el PRI. De cartuchos quemados, reventados, sin pólvora ni posibilidad de estallar, están sobrados. Y él era uno más.

Héctor Yunes decayó en los sondeos de opinión. Carecía de discurso. Perdía credibilidad. Era más entretenido un disco rayado. Apareció entonces el golpe de audacia, el impacto efectista, el alarde que sacudiera al priismo.

Ambos, Pepe y Héctor Yunes, abandonaron el acto en que se celebraba el primer centenario de la Ley Agraria, en Veracruz. Ahí estaba el presidente Enrique Peña Nieto, alertado de que dejarían el lugar. Salieron y demeritaron al gobernador Javier Duarte.

Luego se convirtió Héctor Yunes al duartismo. Una reunión en corto, una promesa de cogobernar, sus amigos en el gabinete del caos, un pacto de no agresión, la impunidad y la complicidad.

Suave, dócil, entreguista, Héctor Yunes dejó el discurso áspero hacia un gobernador al que tildó de caprichoso, insensato, miope pues no veía que dos años de gestión era un agravio a Veracruz.

Y ocurrió lo increíble. Se dio la insólita paradoja. Cuando suavizó el discurso, creció Héctor Yunes en las encuestas. O eso le hicieron creer. O ese fue el ardid.

Crece Héctor Yunes en el ánimo de los paniaguados priístas que han sido pasivos espectadores de cómo la pandilla duartista se apropia de la riqueza de Veracruz, detenta todos los cargos públicos, se apropia de las candidaturas.

Desde que lo vieron acercarse al gobernador que le robó la candidatura en 2010, Héctor Yunes creció en la preferencia de los militantes del PRI. Ajá.

Convertido al duartismo, sometido, transformado en comparsa de los candidatos a diputados federales de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte, Héctor Yunes cayó en el gusto de un priísmo al que poco se le da y cuando tienen, se les quita. Vaya lógica tan ilógica la del senador.

Presume que las encuestas lo favorecen. Dice que los sondeos no se equivocan. Sostiene que el priísmo le está revelando que su proyecto es que el requiere Veracruz.

Hace saber que el presidente Enrique Peña Nieto se guiará en la preferencia de los ciudadanos para definir quién será el candidato del PRI al gobierno de Veracruz.

Invocan los yuneslandistas a su líder nacional, César Camacho Quiroz, quien toma las encuestas con extremado cuidado. Dice que reflejan un sentir, que no deben provocar exceso de confianza y que “no son el Evangelio”.

Pero Yunes Landa tiene sus encuestas. Y en ellas es el rey.

Peña Nieto tiene las suyas. No las exhibe ni las pregona.

Manlio Fabio Beltrones, el poderoso diputado, ex senador, futuro líder del PRI, adelanta que el candidato a gobernador de Veracruz no será Yunes Landa. Y eso es mucho decir. Beltrones es el padrino del senador oriundo de Soledad de Doblado.

Saben los priístas cómo es el poder. La encuesta que vale, la única que vale, es la de quien ejerce el poder desde lo alto. Las demás no cuentan. No existen. No tienen ningún valor.

Y eso piensa Peña Nieto. Pero Yunes Landa no.

Archivo muerto

Muy pronto arranca la carrera por la diputación local. Roberto Chagra Nacif no repara en que le tocó cargar con la derrota, siendo suplente del candidato a diputado federal por Coatzacoalcos, Rafael García Bringas. Y actúa como si el 7 de junio hubiera emergido con el triunfo en la mano. Insiste el ex director de Carreteras Estatales del fidelismo en que a él no lo tocó el desastre del PRI, y arma ya sus cuadros por la contienda estatal, que en 2016 dará nuevo gobernador y Congreso en Veracruz. Aquello de que los perdedores no tienen derecho a nada, no lo sacuden. No se inmuta Beto Chagra ni se siente víctima de la operación marcelista que provocó la derrota del PRI. Lo que se oye en palacio municipal es distinto: Beto Chagra pujará, no lo acuerpará el PRI y se irá como candidato independiente. O sea, un Bronco que no tiene nada de bronco... Balconeo suicida el de Víctor Rodríguez Gallegos. Posa la foto con Jaime Rodríguez, El Bronco, futuro gobernador de Nuevo León, ex priista, candidato de los adinerados y del periódico El Norte, y que presume de independiente aunque de independiente no tenga nada. Víctor Rodríguez aparece en una foto de tres: El Bronco y él, y en medio una famosa dama a la que Jaime Rodríguez le tiene bien puesta la mano en la cintura. Apareció la gráfica en Excélsior. Fue retomada por los medios veracruzanos. Quizá en Nuevo León podría funcionar Víctor Rodríguez Gallegos, el subdelegado administrativo de Sedesol federal en Veracruz, el operador estrella de Marcelo Montiel, su mentor. Aquí no. Aquí no permea. No lo quieren en las colonias. No lo acepta el jet-set. Lo tildan de sucio y marrullero. Aquí, Víctor Rodríguez metió la mano, operó la derrota del PRI, logró un tres a uno en contra en las zonas donde influye su estructura y se cobró que Javier Duarte, el gober, lo hubiera despojado de la candidatura a diputado federal por Coatzacoalcos. Por lo pronto El Bronco y Víctor Rodríguez, con la chica de negro en medio —vaya trío— sonríen para la foto... Zarpazo theurelista. Va ahora Tony Parra, compadre del ex alcalde de Coatzacoalcos, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— por 4 millones de pesos. Dice que se los debe el ayuntamiento, sea a él, a su hija Jennifer Parra o a su hijastro, el nefasto ex director de Compras municipales, Brian Carlos López Mendoza. Presuntamente limpió canales pluviales. Presuntamente los dejó de poquísima abuela, presuntamente cumplió con sus estimaciones, presuntamente autorizó el trabajo y el pago el ex secretario de Obras Públicas, Adrián Pérez Martínez, “El Cochiloco”. Confronta el litigio el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol y todo mundo, theurelistas y antitheurelistas, dicen que es un embuste, que el trabajo no se realizó, que es un fraude descomunal, una ratería de alta escuela. Por cierto, ¿sabrá Marcos Theurel la que le viene por la violación a contratos en las etapas del malecón que le tocó construir; donde la calidad es pésima; donde aparece la mano de su ex titular de Obras, Daniel Aguilar Avendaño; donde la ley fue atropellada por un interés político y para beneficiar a los protegidos de un poderoso personaje? ¿No lo sabe Theurel? En breve lo sabrá... Buscó justicia y la justicia la persigue. Vive así días oscuros Inés Valladares Lavín, maestra, joven profesionista, víctima de un sistema judicial perverso, que la acosa. Despedida injustamente del Instituto Educativo Margarita Olivo Lara (IEMOL), exigió su liquidación en la Junta de Conciliación y Arbitraje No. 16 de Coatzacoalcos. Un día le dijeron que ella se había ido por su voluntad, que existía una renuncia firmada, obvio un documento con una firma falsa, como lo demostró con dictámenes periciales. Ha sido un juicio laboral plagado de patrañas, de mala fe, de embustes y de perversa intención. Halló, por ejemplo, que la proyectista encargada de realizar el laudo, María Trinidad Tovar Lugo, es esposa del abogado Abelardo Fausto Sevilla, según el acta de matrimonio 01519, de fecha 6 noviembre de 1987. Es una transgresión a la ley pues Abelardo Fausto era el abogado de las propietarias del IEMOL, Helen Arens, Margarita Ortiz y Alicia Mena Brito Trejo. Una vez que acreditó el hecho, que no era desconocido para la titular de la Junta de conciliación, María de Jesús Ríos Blanco, hubo cambio de abogado. Ahora aparecen nuevos testigos. Cuatro años después de iniciado el juicio laboral y dos de haberse acreditado el uso de documento falso, una sobrina de Alicia Mena Brito y la cuñada de Helen Arens, aparecen en escena. Se trata de Sara Alejandra Morales Mena Brito, directora de Gastronomía del instituto, y Gerda Beer Guttler, quien es la encargada de compras y de manejar el vehículo de la escuela. O sea, ambas son empleadas de las acusadas. Dicen que todas estaban en Cancún, sin boletos de viaje, recibos de peaje, facturas, recibos que lo soporten. Inés Valladares acusó a las propietarias del IEMOL de uso de documento falso y de falsificarle su firma para evitar el pago de su liquidación. Y entonces apareció la justicia a la veracruzana: los inocentes son culpables y los culpables son inocentes. A Alicia Mena Brito y el abogado Julio Enrique López Valenzuela, sobre quien existen otros juicios también por falsificación de documento, les dictaron auto de formal prisión. Lograron un amparo para efectos que está en revisión. A Inés Valladares, pese a contar con dictámenes periciales que demuestran que le falsificaron la firma, la denunciaron y le decretaron formal prisión y pesa sobre ella una orden de aprehensión. Está en juicio de amparo. Al juez 14 de distrito, Pedro Antonio Hernández Díaz, le expuso mediante un oficio la aberración de las nuevas testigos, la jurisprudencia que habla de testigos a modo cuyos dichos carecen de valor probatorio. Su caso evidencia a la justicia veracruzana. Fue por justicia y hoy es prófuga de la justicia. De Inés Valladares habla la prensa local, regional, estatal y ahora nacional. Es injusticia pura, torcida la ley, aberrante la interpretación de un juicio laboral, los trastupijes en la agencia cuarta del Ministerio Público, en la entonces Subprocuraduría regional, al grado de tener que intervenir la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Hoy, el caso Inés Valladares Lavín está bajo la lupa del Tribunal Superior de Justicia de Veracruz, y va a dar mucho más de qué hablar...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Erick, Héctor Yunes y el rival a vencer

* Pepe Yunes torpedea a su ex tío * El exiliado que no se exilió * Aguas de Barcelona o lodos de la privatización * el SAS de Veracruz y los estragos en Coahuila * Renato Tronco y la alcaldía de Coatza * ¿Qué se fuma el diputado? * Réplica de Odebrecht México * El apoderado de Tony Macías.

26 de junio de 2015

Nadie vota por un marrullero. Teóricamente no. Pero por Erick Lagos sí. Su votación fue histórica, tan inverosímil como descomunal, la mayor del país, operando en las sombras, sometiendo rivales, comprando adeptos y el órgano electoral convertido en su fan. Así ganó su diputación federal.

Un año tardó Erick Lagos Hernández en madurar una diputación que parecía imposible, pues el ahijado de Fidel Herrera Beltrán goza del desprecio de los suyos, que no son tan suyos, por su desarraigo en Acayucan, donde ni siquiera nació, su impopularidad, el repudio de todos y una fama que a cualquiera lo haría ruborizar.

En un año, colgado de la Subsecretaría de Gobierno de Veracruz, armó las estructuras que le permitieron cooptar corrientes dentro del PRI y allegarse apoyos en la oposición.

Así, maniobró el ahijado de Fidel Herrera Beltrán, el ex gobernador de Veracruz, para incidir en nominaciones de candidatos de otros partidos y en los aliados priístas. Lo dejaron pasar las hermanas Vázquez Saut, Regina y Fabiola, ex alcaldesas y ex diputadas, turnándose el poder como si lo tuvieran escriturado; planchando a la familia Condado para que el PRD contendiera desinflado; creando división entre los panistas con un conflicto artificial y precandidato comprado.

Al final de la jornada, Erick Lagos contaba ya 73 mil 581 votos, caso único, destacado por el líder nacional del PRI, César Camacho Quiroz, en una declaración difundida por la agencia Quadratín, que hasta el vocal presidente del INE en Acayucan, Feliciano Hernández, compartió en las redes sociales. Vaya imparcialidad del árbitro.

Sucia, pues, la llegada de Erick Lagos a San Lázaro, más allá de la contundencia de la cifra porque lo que está debate no es la cantidad de votos obtenidos sino la calidad de los mismos, su esencia y su origen. Si son comprados, si son sucios, es fraude.

Se sirvió de la maña y la trampa el alfil fidelista, infiltrando corrientes panistas y perredistas, todo un casting en que los Condado y su carta magna, Clemente Nagasaki, arriaron las velas y no surcaron el mar.

Se trenzaron a golpes de descalificación los panistas en un distrito que dominaron a placer en los tiempos en que destacaba la figura de Gregorio Barradas Miravete, aquel joven de campo que acusara a Fidel Herrera en pleno salón de sesiones de San Lázaro de haber ganado la elección de 2007, la diputación local, con la ayuda del narcotráfico.

“La única fidelidad que hay en Veracruz es al narco”, dijo Goyo Barradas frente a sus compañeros diputados, cimbrando a todos. Tiempo después, ya convertido en alcalde electo de Rodríguez Clara, fue levantado en el municipio de Isla, ejecutado a mansalva y su cuerpo hallado en Tuxtepec, Oaxaca.

Su viuda, Xóchitl Tres Rodríguez, pudo ser diputada federal por el PAN, en 2012, pero un escándalo mediático, sus fotografías con el amante priísta, diputado, esposo de la alcaldesa a quien ella señalaba como responsable de la muerte de su marido, la despeñó.

Ahí fue a ganar Erick Lagos, libre el camino de Barradas, Tress, Vázquez, Condados, panistas, perredistas. Y lo hizo con una votación que lo posicionó como el virtual contendiente por la minigubernatura de Veracruz en 2016. Nada causal, un año le llevó armar el teatro.

Es el “rival fuerte”, dice de Erick Lagos Hernández, el senador José Francisco Yunes Zorrilla, en un discurso filoso, con intención y destinatario preciso: Héctor Yunes Landa.

La alianza de los Yunes rojos de hecho no existe ya. Es de palabra. En los hechos, Yunes Zorrilla y Yunes Landa caminan en rutas distintas.

Yunes Landa es el candidato oficial, producto de un acuerdo con el gobernador Javier Duarte de Ochoa, impulsado por el aparato de gobierno, bajo la condición de no tocar a la pandilla duartista.

Lo respalda el coro de prensa. Vaya cambio de piel. Aquellos que en 2010 ironizaban sobre su aventura de desafiar a Fidel Herrera, que lo despedazaban por tomar la tribuna del Congreso y anunciar que iba a contender porque era —y es— su derecho, que se mofaron de que no pudiera abrir el padrón priísta para cotejar quiénes militan y quiénes no en las filas del PRI y así acreditar su registro, hoy son los heraldos del aplauso, del elogio y la lisonja.

Yunes y su proyecto se soportan en las encuestas que dicen que anda más allá de los 30 puntos de preferencia entre los priístas, el más conocido, el más virtuoso, el hombre de la experiencia.

No dicen qué tan confiables son las encuestas. A excepción del caso del Bronco, Jaime Rodríguez, en Nuevo León, todas las predicciones fallaron. Las cifras se enredaron. Distritos que serían ganados por el PRI, los perdieron; distritos perdidos para el PRI, los ganó; el PRI obtuvo mayor votación de lo que se esperaba y aseguró con sus aliados una cómoda mayoría simple en la Cámara de Diputados; Morena aplastó al PRD en el Distrito Federal.

Canta el coro de los ahora yuneslandistas que la encuesta definirá al candidato del PRI a la minigubernatura de 2016. Sueñan, pues. “Las encuestas no son el Evangelio”, dijo su líder nacional, César Camacho Quiroz, el 21 de abril, a propósito de la ventaja de su partido en San Luis Potosí. “Son una fotografía de un momento”, refirió.

La única encuesta válida es la que haga el presidente Enrique Peña Nieto. Lo demás son alucinaciones.

Adulan a Yunes Landa los peones del gobernador. Le dedican páginas enteras, la de ocho columnas, fotografía en primera plana, espacios y tiempos en televisión y radio. ¿Es Dios? No, casi. Es Yunes Landa.

No dicen que el choleño es el candidato de la complicidad, el que ofrece proteger a Javier Duarte y a quienes le ayudan a desvencijar a Veracruz, a hundirlo en un mar de deudas, a frustrar los proyectos de desarrollo, porque lo primero, lo primero, es el saqueo.

Yunes Zorrilla viene al sur. Acude el jueves 25 a la Feria de San Juan Bautista en Villa Oluta. Persiste en su discurso de la ruptura, que si exige el piso parejo, que si debe haber reglas claras, que si habrá que analizar los términos de la convocatoria del PRI.

Vuelve a amagar. Si les gana en el proceso interno y lo vetan, se va del PRI. Pero agrega un ingrediente más: no será candidato independiente. Y se refuerza que apoyará “al candidato de otro partido”, como dijo a La Jornada Veracruz.

Pepe Yunes habla de la solidez de su partido y dice estar comprometido con la unidad del PRI. Le preguntan si provocaría una desbandada si es vetado. Él no, pero la tendrían que controlar y evitar quienes la detonan.

“Quienes estemos participando sabremos a qué atenernos, de mi parte hay un serio compromiso con el PRI en promover la unidad, pero ya el partido deberá tomar acciones para evitar una desbandada, pues eso no me toca a mí”, reseña la agencia Imagen del Golfo.

Sólo le faltó decir que sería responsabilidad de Javier Duarte. Es la dinámica del veto. El que lo aplica, debe controlar sus efectos.

Juega Pepe Yunes con los anhelos de su ex tío político. Yunes Landa sabe que es ahora o nunca. Es cuestión de kilometraje, rayando la tercera edad.

Héctor Yunes es el candidato oficial de Javier Duarte. Erick Lagos, con su votación histórica en Acayucan, es el candidato oficial de Fidel Herrera.

“Erick Lagos, me parece que tendrá todo el legitimo derecho de participar. Será bienvenido y recibido. Posiblemente sí sea un rival fuerte, pero voy a contender contra todos los rivales que se presenten”, dice Pepe Yunes.

Usa el caso Erick Lagos para torpedear a Yunes Landa. Le llama “rival fuerte”. Imagen del Golfo le dice “rival a vencer” por la votación histórica obtenida en el distrito de Acayucan, la más alta del país.

Puede ser marrullero, mañoso, desarraigado y repudiado, pero Erick Lagos ya le disputa ser el “candidato oficial” a Héctor Yunes Landa.

Y Pepe Yunes atiza el fuego.

Archivo muerto

Rechaza Ignacio Córdova que alguno de los estudiantes agredidos el 5 de junio se haya ido al exilio. “Hablamos de este proceso con la esperanza de encontrar valor para seguir luchando. Queremos reiterar que no nos hemos ido, ninguno ha salido del país ni mucho menos han solicitado exiliarse”, dice. Refuta a la catedrática Ángeles González, quien había dicho que uno de los jóvenes —sin precisar su nombre— había solicitado su baja de Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana. Punto en contra, pues la desinformación erosiona la credibilidad. Publicó el portal Plumas Libres, el lunes 22: “Profesores de la UV, integrantes del Movimiento por la Calidad Académica de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana (UV), informaron ante el temor de recibir otro ataque y sin garantías de seguridad, el alumno pidió la baja en esa escuela. La académica de la facultad, Ángeles González, confirmó que el joven ahora exiliado en el extranjero, es estudiante de la Facultad de Pedagogía”. Y resulta que siempre no... ¿Son Aguas de Barcelona o son lodos de la privatización? Junto con Odebrecht, asume Aguas de Barcelona el control del Sistema de Agua y Saneamiento de Veracruz y Medellín. Es, por decir lo menos, un crimen social. Ahí, la mano de los políticos, de los priístas, de Pepín Ruíz, que lo dejó en números rojos, endeudado, saqueado, 900 millones de pesos en cuentas por cobrar y 225 millones en pagos a proveedores. Primero la saquearon, la convirtieron en la caja chica de campañas, en el camino a sus fortunas personales. La entregaron en números rojos, ineficiente, hecha un desastre. Ahora la privatizan y la entregan a un binomio del que se habla lo peor. SAS es concesionada a Odebrecht y Aguas de Barcelona. Odebrecht incumple dos preceptos: no tiene prestigio ni tiene solvencia. Lo atrapa el escándalo por la aprehensión de su presidente, Marcelo Odebrecht, por acusaciones de corrupción en Brasil. No es solvente ni tiene prestigio, plantea el diputado local de Movimiento Ciudadano, Cuauhtémoc Pola Estrada. Aguas de Barcelona es punta de lanza en el proceso de privatización del agua en México. Así lo acusan ciudadanos de Coahuila que vieron cómo se adueñó del servicio en el municipio de Ramos Arizpe, lo encareció, lo hizo ineficiente, no invirtió lo que se esperaba de ella. Y por eso le revocaron la concesión. Se re-municipalizó al sistema de agua. Aguas de Barcelona duplicó, triplicó y hasta cuadruplicó las tarifas. Va por el mismo camino el caso Saltillo, donde la gente se organiza ya para recuperar el control del servicio. Ahí también se han disparado las tarifas pero además denuncian que Aguas de Saltillo, con participación de Aguas de Barcelona y del ayuntamiento local, ha venido sobreexplotando los mantos freáticos reduciendo al 50 por ciento su capacidad, lo que provocará una crisis cuando no haya una sola gota de agua que extraer del subsuelo. Medios de comunicación como La Vanguardia, La Jornada, Contralínea, Pueblos, tienen más que documentado ambos casos. En Veracruz, el diputado Cuauhtémoc Pola pide que se revoque la concesión. Hay tiempo, dice, para buscar un nuevo socio, ese sí con prestigio, con solvencia. Tras el caso Veracruz-Medellín, vendrá la privatización disfrazada de otros sistemas de agua en la entidad. Es la mano de los políticos, sus intereses, el negocio de unos cuantos a costa de la sociedad... Lo mismo busca un doble que se pasea en su camioneta Mercedes Benz, o llega a caballo al Congreso, o admite que cobra pero no trabaja, el clásico aviador, que graba una canción, que es acusado del crimen de un regidor. Así de polifacético, insultante su desparpajo, agraviante su cinismo, es Renato Tronco Gómez, el diputado por el distrito XXX. Se monta en el conflicto por el agua de Villa Allende y así, con una causa justa, irrumpe en Coatzacoalcos. Ahí agita, no porque le preocupe cómo se bañan los allendenses, con qué agua lavan la ropa, qué tanta calidad tiene el agua que le suministra la CMAS, sino porque así se va posicionando en aquella congregación. Quiere la agencia municipal para Pepe Montalvo, su alfil. Tiene ya credencial de elector en Villa Allende. Le servirá para disputar la alcaldía de Coatzacoalcos una vez que concluya su loca aventura de ser gobernador de dos años en Veracruz. ¿Estará en su juicio o qué se mete? No pudo imponer a su hermano Miguel Ángel en Las Choapas y quiere ser alcalde del tercer municipio importancia en Veracruz. ¿Alguien dijo que la política vuelve locos a los políticos?... Réplica de Odebrecht México: “No es cierto que el señor Gustavo Guerrero Sánchez es representante de Odebrecht, tampoco colabora con la empresa de ninguna forma y reiteramos que la empresa no tiene ninguna relación comercial ni jurídica con él”, como aquí, en INFORME ROJO, se publicó, el jueves 18. Lo expone Susana Ibarrola Carreón, gerente de Comunicación de Odebrecht México. Así es. Por un error de redacción se invirtieron los apellidos. Se trata de Gustavo Sánchez Guerrero, quien aparece en el expediente 553/2015, radicado en la Junta Especial número 38 de la Federal de Conciliación y Arbitraje, donde se lee: “Odebrecht y Ingeniería y Construcción de México S. de R.L. C.V. por conducto de Gustavo Sánchez Guerrero”. Es el mismo nombre del representante del suegro del gobernador de Veracruz, Jesús Antonio Macías Yazegey, padre de Karime, por quien dicen los que frecuentan a Tony, a menudo derrama algunas lágrimas...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte y el silencio de la PGR

* ¿Violó la secrecía el gobernador? * Tronco sólo calentó a los allendenses * Buganza no se fue * Adriana Sarur y el esposo “incómodo” * Pepe Yunes en el autobalconeo * Esquilman a ambulantes * Moreno, Rodríguez y Bustamante por diputación local y alcaldía * Chagra, Lu-pilla y Mónica, las otras caras.

25 de junio de 2015

Dueño del micrófono, de las líneas que se escriben, de las imágenes televisivas, de las voces en la radio, Javier Duarte exorcizó su gobierno. Lo exculpó. Dijo que sus finanzas son sanas, que no extravió 5 mil millones, que no robó, que no hay corrupción. Lo dijo él, pero no lo secundó la PGR.

Van cuatro días. Javier Duarte sacudió a la opinión pública, el lunes 22, y en una suerte de mago, se autoexoneró de las imputaciones que le hizo la Auditoría Superior de la Federación por el desvío de recursos de origen federal, la aplicación indebida, las trampas usadas en el proceso de reintegración de dinero a la Federación y en su retención.

Ese día, categórico, señaló que “por las evidencias obtenidas, y derivado de la información que se ha puesto al alcance de la Fiscalía General, el titular de este Órgano Autónomo del Estado hizo de mi conocimiento que las denuncias de hechos han quedado sin materia, al comprobarse la correcta aplicación de los fondos federales citados”.

También rechazó que derivado de las denuncias de hechos presentadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ante la PGR, se hubiera tipificado como “supuesto peculado, impunidad, desvío y sustracción indebida de recursos públicos federales para financiar campañas políticas”.

Dijo el gobernador de Veracruz que al haber solventado las inconsistencias, la PGR quedó sin materia para actuar en contra de funcionario alguno.

Festinaba el gobernador en un acto de autoexoneración, pues en semanas y meses fue blanco de señalamientos y acusaciones por el desaseo financiero y las imputaciones de corrupción que atraparon a la pandilla duartista y a tres de los candidatos a diputados federales: Adolfo Mota Hernández, Tarek Abdalá y Edgar Spinoso Carrera.

Implicaban al mismo Javier Duarte y casi 40 funcionarios del área educativa, de salud, financiera y de contraloría, unos por el manejo directo de los recursos, otros por el desvío de los mismos y unos más por no vigilar el cumplimiento de las normas internas.

Ese lunes 22, sin embargo, Javier Duarte era otro. Citaba cifras, conceptos, partidas, origen y destino, en su inútil tarea de convencer a los veracruzanos de que su gobierno se conduce con honestidad.

Disipaba, según él, la sospecha de que los recursos enviados por la Federación se hubieran usado para campañas políticas o que personajes de su gobierno hayan actuado con dolo y ventaja.

Desmentía, según él, las voces que acusaron que el desvío de recursos tenía intenciones electorales o fines partidistas.

Dijo Javier Duarte que la ASF actuó de acuerdo a sus atribuciones, la evidencia en la mano, sin que le hubieran sustentado las inconsistencias halladas en la aplicación de los recursos de origen federal enviados a Veracruz.

Fue, dijo el gobernador de Veracruz, omisión por parte de funcionarios de su gobierno.

“Derivado —señaló— de la falta de atención, de omisiones, negligencia e irresponsabilidad en que pudieron incurrir servidores públicos, la imagen del Gobierno del Estado se ha visto lesionada ante las instancias fiscalizadoras federales y la opinión pública”.

Ofreció y aplicó de inmediato sanciones contra 14 funcionarios que no integraron los expedientes de respuesta al pliego de inconsistencias emitido por la ASF y que propiciaron que el caso fuera materia de orden penal, consignado el expediente a la Procuraduría General de la República, donde, según el gordobés, hubo oportunidad de acreditar lo que no se pudo hacer ante la Auditoría Superior de la Federación.

Suena magistral. Javier Duarte habló con aplomo. Liberó a su gobierno de los demonios que lo ataban y le dio cariz de gesta de honestidad.

Cuatro días después persisten las dudas. La PGR no ha confirmado ni desmentido la versión del gobernador de Veracruz, su pieza autoexculpatoria y el argumento de que todo fue solventado, no ante la ASF por negligencia de los funcionarios que debieron hacerlo, sino ante la PGR.

¿Era atribución suya revelar estado de la investigación que realiza la PGR?

Javier Duarte lo puso en el ambiente. La información proviene del fiscal general de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras.

Lo dice en una parte de su exposición:

“Por las evidencias obtenidas, y derivado de la información que se ha puesto al alcance de la Fiscalía General, el titular de este Órgano Autónomo del Estado hizo de mi conocimiento que las denuncias de hechos han quedado sin materia, al comprobarse la correcta aplicación de los fondos federales citados”.

Queda la duda: ¿debió hacerlo público Javier Duarte o debió revelarlo la PGR, siendo su materia, siendo el caso que investiga o investigaba la fiscalía federal a partir de las denuncias que interpuso la ASF?

Tiene el caso que ver con la figura jurídica denominada secrecía, que obliga a cualquiera a guardar silencio y no divulgar aquello que corresponde a una investigación ministerial.

¿Violó Javier Duarte la secrecía? ¿Atropelló los derechos de la PGR, lo que implicaría ser imputado, sancionado o llevado a juicio por tratarse de un asunto de orden federal?

El mismo diputado federal por Xalapa, Uriel Flores Aguayo, expresó sus dudas en torno al anunció autoexculpatorio de Javier Duarte.

“No puede hablar en nombre de la Procuraduría General de la República (PGR) y decir que las denuncias contra el Estado fueron desechadas”, refirió en información difundida por el portal e-consulta.

“En su habitual rueda de prensa —reseñó el portal— indicó que hay que esperar la resolución no tan solo de la PGR sino de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), que consideró será la encargada de determinar el cauce legal de este tema.

“ ‘Si el Gobierno del estado ya solventó, la PGR ya no tendrá materia, habrá que ver. Han dicho muchas cosas feas del gobierno, él mismo lo reconoce, lo dijo hace un mes el senador (José) Yunes que cada mes les faltan 800 millones de pesos y no lo han aclarado. El gobernador tiene que defender su administración’.

“El diputado federal agregó que la Auditoría Superior de la Federación deberá decidir si se dice satisfecha del presunto desechamiento de las denuncias en contra el gobierno de Duarte de Ochoa, pues ‘el gobernador no puede hablar por la PGR. Una vez que determine la PGR habrá que ver lo que hace la ASF’ ”.

Miguel Ángel Yunes Linares, diputado federal electo del Partido Acción Nacional, también rechazó el anuncio de Javier Duarte. Asegura que las denuncias aún se encuentran en la PGR y que se les dará cauce penal.

“Javier Duarte vuelve a mentir a los veracruzanos al señalar que han quedado solventadas las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación por la desviación de recursos durante su gobierno y el de Fidel Herrera, en el cual él fungió como secretario de Finanzas y Planeación. Tan no es así que la propia Auditoría Superior ha presentado ya seis denuncias penales ante la Procuraduría General de la República desde el pasado mes de noviembre contra un número importante de funcionarios de ésta y de la anterior administración, culpables de desviar —según se ha comprobado hasta hoy— más de 5 mil millones de pesos”, declaró Yunes Linares.

“Duarte pretende encubrirlos porque sabe que las sanciones en algún momento lo alcanzarán, ya sea en la vía penal o en la de juicio político, como lo establece la Constitución de la República”, precisó.

Uno de los aspectos torales de la denuncia de la ASF tiene que ver con la reintegración de fondos federales por no haber sido aplicados correctamente o por su desvío. Según la ASF el gobierno duartista incurría en una simulación. Depositaba el dinero y lo volvía a tomar. De eso no habla el gobernador de Veracruz.

“Simulaban regresar el recurso para obtener los documentos comprobatorios de la ASF de que resarcieron el daño y solventaron la irregularidad determinada; posteriormente volvían a retirar el dinero en dos transferencias”, dice la denuncia de la ASF.

Javier Duarte festina. Sanciona funcionarios de gobierno por haber incurrido en omisión. Los exhibe y los sacrifica. Dice que “han dañado a Veracruz” Supone que pudo así cerrar un capítulo de corrupción.

Le queda pendiente explicar la violación de la secrecía y que la PGR le avale el show.

Archivo muerto

Renato Tronco no llegó. Calentó el ambiente, sacudió a los allendenses, habría de encabezar el reclamo por la pésima calidad del agua que se suministra a los habitantes de Villa Allende, municipio de Coatzacoalcos, y no acudió. Justa la protesta porque la calidad del agua es deplorable. Causa real, inobjetable, porque el agua presenta un aspecto que invita a no consumirla, mucho menos a pagar el recibo mensual. Parece té negro. Renato Tronco Gómez no acudió. Convocaba en las redes sociales, se sumaba al reclamo ciudadano, pero en su agenda había otra prioridad: una cabalgata en Chinameca. A los allendenses se les concedió no pagar el recibo de agua sino hasta agosto y continuarán las obras de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento para mejorar la calidad del servicio. A Renato Tronco no le inquiera si el agua es de buena o mala calidad. Le sirve el conflicto para posicionarse políticamente. Nada más... Pues no. Renunciado por muchos, acribillado por otros, Gerardo Buganza Salmerón reasumió funciones en la Secretaría de Gobierno de Veracruz. Al panista lo aqueja un cáncer de piel. Lo combate con determinación. Su ausencia, sea por esa razón o por otra, dio pauta a suponer que se retiraría del gobierno duartista. No es así. Volvió a sus tareas habituales esta semana. Hubo voces que decían que renunciaría para buscar ser candidato independiente al gobierno de Veracruz, algo aventurado, fuera de toda proporción pues no es lo mismo trabajar con la maquinaria panista que pedir posada al priísmo y que estos no se la quieran dar. Ser candidato independiente es una apuesta al fracaso y asegurar una derrota humillante... Adriana Sarur regresa al Congreso. Será diputada federal plurinominal del Partido Verde por segunda ocasión. Representante del gobierno veracruzano en el DF, ignorada por muchos, sin peso político en la política jarocha, Adriana Sarur es la misma cuyo esposo, Alfredo Moreno Quijano, accionista principal de Exciting Games, estuvo involucrado en el escándalo con la asignación de concesiones de casinos al final del gobierno panista. Fue aprehendido el 4 de marzo de 2013, acusado de fraude genérico. De lujo la representa del gobierno de Javier Duarte en el Distrito Federal. Regresa ahora Adriana Sarur a la telebancada, por sus nexos con TV Azteca, según la describió la revista Proceso... Pepe Yunes vuelve al sur. Estará hoy en Oluta y Acayucan. No deja de balconearse el senador veracruzano, en sus afanes de ser gobernador de Veracruz. Será el invitado de honor en la Feria de San Juan Bautista, en Villa Oluta. Luego dará una conferencia de prensa en Acayucan. Ahí hablará José Francisco Yunes Zorrilla de la inversión federal en los municipios, de lo que halló la Auditoría Superior de la Federación en Veracruz, de la supuesta solventación de las inversiones por parte del gobierno duartista, del festín mediático que hace el desgober Javier Duarte sin que hasta la fecha la PGR le dé la razón o lo desmienta, y de su aspiración a gobernador Veracruz, sea como candidato del PRI, independiente o apoyando “al candidato de otro partido”, como publicó La Jornada Veracruz... Se nota el cambio. Llega Fernando Vidal Segovia a la Dirección de Comercio del ayuntamiento de Coatzacoalcos y se cimbra el ambulantaje. Les dicen en corto que si quieren evitar “ser molestados”, deberán pagar 350 pesos al mes. Contarán con un gafete que deberán exhibir a los inspectores de comercio. Las protestas comienzan. Hay coyotes —y secretarias coyotas— que ofrecen que el permiso baje a 300 pesos, sin recibo, pero con el gafete de identificación. Se suponía que el cambio de director de Comercio sería para regular el ambulantaje, no para esquilmarlo. También ahí se incuba una protesta... Se reagrupa el marcelismo. Fracturado, diezmado, unos convertidos al joaquinismo, otros chuchistas, algunos más victorinos, terminaron con una derrota en la elección federal en el distrito de Coatzacoalcos, incapaces unos de levantar la imagen del candidato del PRI, Rafael García Bringas, y metiendo votos en contra otros. Fue la venganza de Marcelo Montiel contra Javier Duarte por haberle vetado a su prospecto, Víctor Rodríguez Gallegos. Lo que viene los obliga a reagruparse. Jesús Moreno Delgado, Víctor Rodríguez Gallegos y Alfonso Morales Bustamante, con más defectos que virtudes, son las caras que se verán en la contienda interna por la diputación local y por la próxima presidencia municipal. Beto Chagra, a quien le vale su reciente derrota como candidato a diputado federal suplente del PRI, estará en la contienda; Guadalupe Félix de Theurel, alias Lu-pilla, igual; Mónica Robles de Hillman lo intentará por el PRI, Partido Verde o Morena. Es el arte del reciclaje. Como si no hubiera alguien más...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Y resulta que las pilladas de Javier Duarte no existen

* La simulación del gobernador * El milagro de las cuentas alegres * Javier Herrera, futuro líder del PVEM * Chagra y la diputación local * Marcos Martínez contra Regina * Agita Renato con el caso del agua en Villa Allende * A los choapenses los apaleaba por protestar * El libro de Manuel Huerta.

24 de junio 2015

Sólo Jesús, los santos y Javier Duarte hacen milagros. Los mejores son los del gobernador. Donde no hay obra, la inventa; donde hay corrupción, abunda la gracia; donde había boquetes financieros, hay cuentas claras. Son los milagros de San Javier.
Brinca al ruedo el gobernador de Veracruz y dice que no, que siempre no hay órdenes de aprehensión, que todo fue una treta política, que su gobierno está más allá del bien y del mal, que las inconsistencias las acreditó con obra y números negros.
Usa el aparato de poder, las luminarias, el foro de la adulación, la mano de los textoservidores, los espacios y tiempos en los medios de comunicación con los que aún tiene convenio, para gritar que nunca se tramitó una orden de aprehensión contra funcionarios de su maltrecho gobierno.
Javier Duarte habló el lunes 22. Convocó a la prensa muda. Ahí estaban los reporteros pero no podían preguntar. Indigno rol cuando el periodismo se nutre del cuestionamiento, la palabra para saber, para explicar y para persuadir.
Les dijo a los periodistas que su gobierno solventó las inconsistencias detectadas por la Auditoría Superior de la Federación, algo así como 5 mil millones de pesos no justificados, no sustentados con documentación que avalara que se habían realizado las obras y canalizado las acciones para cumplir con los programas federales.
Se ufanaba que todo lo denunciado por la Auditoría Superior de la Federación se había derrumbado. Acudió su gobierno a las instancias de la PGR y acabó con la sospecha del peculado, el mal uso de recursos públicos de origen federal “al comprobarse la correcta aplicación de los fondos federales citados”. Ajá.
Milagrazo, pues, en el centro de poder duartista. Aseguraba tener en sus manos la evidencia. Exhibía carpetas y papeles, supuestos documentos que acreditaban su dicho, el argumento del que nada teme pero todo debe.
Decía el gordobés que se había solventado la aplicación de los recursos destinados a Seguro Popular y el Fondo para la Educación Básica y Normal.
Ya no habrá verdades a medias, contaba Javier Duarte ante la incredulidad de todos, incluido el séquito y la pandilla, los suyos. No habrá “mentiras disfrazadas de mantos legaloides”. Ajá.
Había que verlo. Sacaba sus dotes de actor. Vestía el traje de la honestidad, el manto de la pureza, la luz de la verdad. San Javier, pues.
Admitía la existencia de denuncias penales contra funcionarios de su gobierno, que se sobreseyeron, que se dejaron sin efecto, porque el milagro de las cuentas alegres acabó con la acción de la justicia.
Nadie sabe qué punto de la historia transformó la realidad. El rosario duartista provocó un milagro sin precedente, la corrupción suplantada por la honestidad, el maquillaje de las cifras, los números rojos pintados de negro.
Apenas el 5 de junio, La Jornada Veracruz exhibía una verdad demoledora: el gobierno de Javier Duarte no había podido soportar las inconsistencias señaladas por las indagaciones de la Auditoría Superior de la Federación. Citaba la respuesta a la solicitud de información 00017715, fechada el 27 de mayo de 2015. La información es la siguiente:
“Todas las observaciones e irregularidades detectadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) al gobierno de Veracruz en el informe de la cuenta pública 2013 están aún sin ser solventadas por la Contraloría General del Estado (CGE); se advierte que será la instancia federal la que en breve anunciará las responsabilidades contra los servidores públicos involucrados.
“A pesar de que hace un par de semanas el contralor general Ricardo García Guzmán aseguró que había sido solventado el 90 por ciento de los más de 5 mil millones de pesos observados por la ASF, dicha instancia dio a conocer que hasta el último día de mayo el gobierno de Veracruz mantiene intacto su pliego de observaciones y recomendaciones.
“Esto se desprende de la respuesta que emitió la Unidad de Acceso a la Información de la Auditoría Superior de la Federación a una solicitud de información, en la que se le preguntó cuál es el estado que guarda el proceso de solventación del informe de la cuenta pública 2013 y si era cierto que se había logrado aclarar el 90 por ciento de las irregularidades tal como declaró el funcionario estatal.
“En la respuesta a la solicitud 017175 la Auditoría Superior de la Federación determina que hasta el 27 de mayo en que se elaboró la contestación, enviada el 31 de mayo, la cual establece que el gobierno de Veracruz mantiene intactas todas las observaciones que se dieron a conocer.
“De igual forma establece que aún está corriendo el plazo de 120 días para que se aclaren todas las inconsistencias, por lo cual no avala que haya sido solventado el 90 por ciento, como declaró el contralor Ricardo García Guzmán.
“Incluso la ASF da a conocer el listado de las observaciones e irregularidades pendientes para el gobierno de Veracruz, entre las cuales se encuentran: una recomendación y una promoción de responsabilidad administrativa sancionatoria referente al Subsidio a Entidades Federativas para el Fortalecimiento a las Instituciones de Seguridad Pública en Materia de Mando Policial; cuatro recomendaciones y cuatro solicitudes de aclaración del Programa de Tratamiento de Aguas Residuales.
“También está pendiente un pliego de observaciones del programa Reducción de la Mortalidad Materna; una recomendación de equipamiento de la Infraestructura de Salud Pública con recursos del Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud (Seguro Popular); tres promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria del Fideicomiso para el Desarrollo y Fomento del Deporte.
“Donde más se advierten irregularidades que no han sido solventadas es en el Fondo Regional del Estado de Veracruz, pues se contempla por precisar 10 recomendaciones, tres solicitudes de aclaración, un pliego de observaciones, una multa y cuatro promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria.
“De igual forma están pendientes dos pliegos de observaciones del Subsidio de y Ayudas Sociales del Ramo 12 a Entidades Federativas para el Sistema Federal Sanitario.
“La información dada a conocer por la Auditoría Superior de la Federación contradice completamente las declaraciones del contralor Ricardo García Guzmán, quien ha minimizado el proceso de solventación e incluso ha declarado que todo se encuentra aclarado en un 90 por ciento.
“La ASF precisó que cualquier acción que se haga por solventar las irregularidades detectadas en la cuenta pública 2013 por el gobierno de Veracruz, carecen de validez hasta que sea la instancia federal la que se pronuncie al respecto e indique si en verdad han sido aclaradas o están pendientes”.
Pero Javier Duarte dice que el gobierno de Veracruz cumplió. Y que también halló a los responsables del conflicto. Vía su contralor, Ricardo García Guzmán, acusa que 14 funcionarios y ex funcionarios fueron omisos, no aportaron la información para sustentar la aplicación de recursos, “le han fallado a Veracruz” y deberán responder por sus actos. Y así, los exhibe y los sacrifica.
Notiver dice que se aplicaron sanciones y se procedió contra “puro charal”, no peces gordos. Ellos son el ex contralor, Mauricio Audirac Murillo; subsecretario de Egresos de Sefiplan, Carlos Aguirre Morales; Juan Manuel Corral Verdugo, ex procurador fiscal; Jesús Guillermo Villegas Ríos, del departamento administrativo de la Secretaría de Salud; el contralor interno de la Secretaría de Seguridad Pública, Edmundo Sosa López; Jonson Margarito Reyes Ortiz, titular del Órgano Interno de Control en la Secretaría de Protección Civil; Oscar Javier Cárdenas Rodríguez de la Sefiplan y César Agustín Blancas del Orfis; Rosalba Aguilar Alonso, ex directora de Control, Evaluación y Auditoría de la Contraloría; Roberto Pérez Ramos, ex subdirector de Contabilidad y Control presupuestal de la Secretaría de Educación; Ricardo Calles Cruz, ex director de Control, Evaluación y Auditoría de la Contraloría; Jesús Villegas Ríos, ex director de Control y Evaluación de la Contraloría; Mariely Méndez Castillo, ex directora de Auditoría General de la Contraloría, y Adrián Bueno Bello, ex Contralor Interno de Servicios de Salud de Veracruz
Da atole con el dedo Javier Duarte. Son infantería pura. Los generales, pues, están de plácemes.
Que milagrazo el de Javier Duarte. Donde hay corrupción ahora abunda la gracia.
Resultó un santo fenomenal.

Archivo muerto

Ayer nada, hoy diputado federal electo, Javier Herrera Borunda tiene trazada una meta: ser líder nacional del Partido Verde Ecologista de México. Para allá va. No será alcalde de Veracruz pues ese es territorio panista, inhóspito para el fidelismo, golpeado a mansalva en la zona Veracruz-Boca del Río. Quiere el cachorro del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán moverse entre el Partido Verde, el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, y el PRI. Será el Verde la plataforma para otro proyecto más: la senaduría por Veracruz en 2018... De que los hay, los hay. Cuentan los chagristas que una derrota no es nada. Su líder, Roberto Chagra Nacif, no se amilana ni se frustra. Que haya perdido el PRI, que no haya podido ser diputado federal suplente por Coatzacoalcos, que Rafael García Bringas lo haya arrastrado hacia una debacle mortal, que haya sido la víctima propiciatoria de Marcelo Montiel Montiel, el cacique y delegado de Sedesol federal en Veracruz, quien le mató el sueño de llegar al Congreso federal, no implica que no pueda aspirar a ser diputado local en 2016, como si todas las candidaturas fueran suyas, como si el sistema estuviera en deuda con él. Esto es demencial. Si Beto Chagra se apunta, lo nominan y vuelve a perder, adiós carrera política. Así de letal... Arde Acayucan. Se dan con todo los Vázquez y el alcalde Marcos Martínez, el ave desenfrenada de Alternativa Veracruzana, el auspiciador de porros que golpean a manifestantes. Reta el diputado local Francisco Garrido Sánchez, presidente de la Comisión de Vigilancia del Congreso de Veracruz, a que su homólogo José Jesús Vázquez González acuda a la Fiscalía General y dé seguimiento a la denuncia contra la ex diputada federal y ex alcaldesa de Acayucan, Regina Vázquez Saut, su sobrina, la hija mayor del ex cacique Cirilo Vázquez Lagunes, acribillado por un comando armado en 2006. Dice Paco Garrido que el chiste de Regina cuando fue alcaldesa alcanza los 400 millones de pesos de desvío de recursos públicos. Y sí, que se investigue a Marcos Martínez, pero que se documente y consigne a Regina Vázquez Saut. Mal cálculo el de Marcos Martínez, Aún con su desenfreno cuando tiene poder, cuando pasa por sus manos el dinero público, Regina Vázquez va por su segunda alcaldía. Ahí habrá de revisarle las cuentas al ave loca del AVE... Azuza Renato Tronco a los allendenses. Los convoca y los agita por la deplorable calidad del agua, algo real, incuestionable, que pone en riesgo la salud de quienes la deben usar. Llama el diputado local a concentrarse y protestar hoy en Villa Allende, municipio de Coatzacoalcos, a repudiar a la Comisión Municipal del Agua y Saneamiento; a su titular, Sergio Amaro Caso, de quien pide la destitución; al alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, a quien le agitará el territorio de aquí a la próxima elección estatal, en 2016. Así sea una causa justa, la del agua de mala calidad, es una treta política de Renato Tronco, repudiado en su tierra, Las Choapas, donde solía mandar a apalear a los ciudadanos que ejercían el derecho a la protesta, donde le hallaron aviadores en la nómina municipal, contratos que asignó como alcalde a su empresa, la Unión de Ejidos 25 de Abril, uso de patrullas policíacas para su seguridad personal y la de su familia y una escandalosa corrupción. Ironía pura, pues acá mueve a los allendenses a protestar cuando a los choapenses los reprimía por concentrarse y alzar la voz. Es justa la causa, pero es política la intención del diputado Tronco. Una vez negociado el caso, a buscar otros incautos que se presten a sus enjuagues... Se llama “Regalos Obscenos: lo que no pudo ocultar el Pacto por México” y es un libro que aborda el caso Higa, el tráfico de influencias, la asignación de contratos a la empresa preferida del presidente Enrique Peña Nieto, la búsqueda de la verdad sobre el conflicto de intereses que detona con el hallazgo y exposición pública de la Casa Blanca, la negativa de la Cámara de Diputados para integrar una comisión investigadora del Ejecutivo federal. Lo presenta su autor, el diputado federal del Movimiento de Regeneración Nacional, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, el jueves 25, a las 6 de la tarde en la Cámara de Comercio de Coatzacoalcos...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

UV: el miedo que provoca el exilio

* Uno de los alumnos deja el país * Arremeten catedráticos contra la rectora * Lula da Silva y Odebrecht * A punto de recuperar Jalcomulco * ¿Y si le pintaron la Z para despistar? * Gladys y el basurero * Acusaciones sin ganas de acusar * Dos Yunes con Robles * El Señor de las Calenturas y la denuncia.

23 de junio de 2015

Nada es peor que el miedo. Lo saben ocho jóvenes, alumnos de la Universidad Veracruzana, agredidos y amenazados, tundidos y marcados con las huellas de la violencia, que desata la ira, que provoca el reclamo y que, en uno de ellos, precipita su salida del país.
Se va al exilio, aquejado por la presión, inerme y sin garantías, temeroso que el ataque del 5 de junio, aquella madrugada en que celebraban el cumpleaños de uno de ellos, vuelva a ocurrir.
Deja la UV. Causa baja en la Facultad de Pedagogía, donde cursaba sus estudios hasta que enfrentara la ira despiadada de un comando de porros, del grupo parapolicíaco que irrumpió en la casa de la calle Herón Proal, cerca de la Unidad de Humanidades y cerca del PRI estatal, en Xalapa, y los tundió a golpes, con tablas con clavos, con machetes, con toletes, con bastones eléctricos y con armas largas.
Su vida pendía de un hilo, mientras aquellos malvivientes desataban el odio que llevaban dentro, amenazando, con un “ahora sí se los cargó la v...”, con gritos que parecían ser pieza de una orgía demencial.
De los ocho jóvenes agredidos, tres pararon en el Centro de Especialidades Médicas y de ahí, por la falta de información parcial o la no información a los familiares, se les trasladó a un hospital privado. Los tres lograron salvar la vida.
Llevan, sin embargo, las huellas de la agresión. En su piel se observan las marcas que deja el golpe del machete o los clavos de las tablas y los bates de beisbol, los puntos de sutura que nunca habrán de desaparecer.
Uno de ellos, su identidad en reserva, ya no está en Veracruz ni en México. Confirma su exilio, su partida al extranjero, la catedrática Ángeles González, quien sostiene que el joven agredido solicitó su baja de la Facultad de Pedagogía donde cursaba sus estudios.
Simultáneamente otro de los jóvenes agredidos, Ignacio, es entrevistado por el portal Animal Político. Dice que les cobraron la factura por apoyar causas justas y por su activismo social.
Refiere el portal que Ignacio presenta 15 heridas en su cuerpo. Sufrió múltiples fracturas en su mano izquierda. Se defendía mientras lo tundían a golpes con bate de beisbol y con un palo con clavos. Se le observan varios puntos de sutura, la huella de la agresión.
Son los “incómodos” para el gobierno duartista, los que apoyan movimientos que enfrentan al gobernador Javier Duarte, los que rechazan su política social, la debacle financiera, la corrupción sin límite y la violencia generada en dos frentes: la que proviene del crimen organizado y la que tiene forma de represión oficial.
“Aquí en este estado se da eso. Cualquier persona que intenta solidarizarse con los que resisten y una resistencia por demás justa pues empiezan a criminalizarla. Se desvirtúan esas luchas para hacer pensar a la sociedad en general que activista y ambientalistas que no están de acuerdo con algo, son criminales”, dice Ignacio.
Tomar el exilio es una medida extrema. Significa el desarraigo y el olvido. Implica el repudio a un sistema de gobierno que hace del uso de la fuerza extrema y la represión, su única forma de enfrentar a quienes disienten.
Uno de los jóvenes ha seguido ese camino.
Su caso sirve para medir de qué está hecha la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, denostada por su tibieza, por su pasividad, por no encarar al gobierno de Veracruz, por usar el discurso para respaldar a las víctimas y con la misma para arremeter contra quienes, dice, lucran con la tragedia.
Condena la agresión porque “si tocan a uno, tocan a todos”, y reprocha que las reacciones violentas también partan de los jóvenes universitarios.
Algo no le funciona a la rectora de la UV. Se enreda sola.
Por ello, los integrantes del Movimiento por la Calidad Académica de la Facultad de Pedagogía de la UV, retoman el caso los jóvenes agredidos. Exigen su esclarecimiento a las autoridades estatales y encajonan a la rectora.
“Nosotros exigimos al Gobierno del Estado la garantía de seguridad a la integridad física y la vida de los estudiantes violentados, el inmediato esclarecimiento de los hechos y la aplicación de la ley a los autores intelectuales y materiales de este intento de homicidio masivo así como un alto a la represión contra estudiantes, líderes sociales y políticos”, exponen.
Le imputan al gobierno duartista la responsabilidad del ataque y lo hacen responsable de cualquier hecho violento o agresión física que se pudiera presentar a futuro contra cualquier estudiante de la UV.
No aluden o sugieren. Implican Javier Duarte y dos de sus alfiles en posibles agresiones:
“Hacemos responsables de la integridad física, del daño psicológico y moral, y de la vida de los estudiantes de la Universidad Veracruzana al gobernador Javier Duarte de Ochoa, al secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón y al secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita”.
Hablan de represión, de la creciente inseguridad y violencia, de la criminalización de la protesta social, de los asesinatos y del acoso permanente a los alumnos de la UV, activistas en movimientos sociales.
Y a la rectora le dicen:
“A la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara González, le demandamos mayor exigencia ante las autoridades estatales para impartir justicia en el caso de los estudiantes violentados y un alto a los ataques a esta Universidad Pública, líder en la educación superior de Veracruz”.
Sigue la crisis. Van 18 días desde la aquella agresión. En tres semanas no hay un solo detenido, ni una pista, ni visos de indagatoria. Así funcionan las dictaduras. Protegen a sus sicarios, a sus matarifes, a sus cuerpos represivos.
Enfrenta, sin embargo, Javier Duarte, a una comunidad pensante, la de la UV, con autoridad moral, con académicos de renombre, comprometidos con la causa de los estudiantes, con los problemas de Veracruz.
Su voz no se circunscribe a Veracruz. Se escucha en el contexto universitario nacional y el mensaje es demoledor: la responsabilidad de otro ataque será del gobernador Javier Duarte y su célebre pandilla.
El juicio es contundente. Hay voces que han externado que el ataque del 5 de junio fue obra de un grupo parapolicíaco entrenado en la Academia El Lencero. Es, pues, el brazo ejecutor del duartismo contra las voces críticas, contra los disidentes, contra los activistas, contra quienes se comprometen con las causas justas y que afectan los intereses de la comunidad.
Dilema mayor para Javier Duarte. No a diario un gobernador es señalado de violencia institucional y la represión oficial. Eso ocurre cuando se pierde la pierde la autoridad y se cuestiona la moral.
Y peor cuando con el índice de fuego lo pone un sector de la UV.

Archivo muerto

Luiz Inacio “Lula” da Silva no es un mito, ni el gran presidente. Es el gran cabildero, el lobbista. Así es categorizado por la prensa sudamericana y española, traficante de influencias a favor de Odebrecht, hoy acusada de pago de sobornos por 2 mil 100 millones de dólares a la empresa Petrobras, liderar un cártel que logró licitaciones a su favor vía fraude, que alteró precio de obras, que incurrió en actos de corrupción y por ello su presidente, Marcelo Odebrecht, está en la cárcel. Lula, el ex presidente brasileño, refiere el portal del diario español ABC, viaja en avión privado, auspiciado por uno de los enlaces de Odebrecht, Alexandrino Alencar, quien participara en una misión de gobierno por petición de Lula da Silva a la actual presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sin ser funcionario de gobierno. Esos son los alcance de Odebrecht. Y aquí, en Veracruz, está a punto de recuperar la construcción de la presa hidroeléctrica en Jalcomulco, en la zona aledaña al río La Antigua, donde la población está el pie de guerra, reacia a ceder, segura que habrá impacto ambiental y alteración de su modo de vida. Varios de los integrantes y asesores del movimiento La Vida, que repudian la presencia de Odebrecht, figuran en la lista negra de la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno de Veracruz. Son los “incómodos”, como Guillermo Rodríguez Curiel, que no van a dejar pasar a Odebrecht, mucho menos ahora que el escándalo persigue a la constructora brasileña... A José Ramón Coronado Juárez se le vio salir de la Secretaría de Seguridad Pública, en Xalapa. De ahí, no hubo más. Era 15 de junio. Un día después inició la búsqueda. Corrió su imagen en las redes sociales. Habló a la prensa su mamá. Era un “levantón”. Su cuerpo fue hallado el sábado 20, cerca de Acayucan, a un costado de la autopista La Tinaja-Cosoleacaque. Tenía signos de tortura, una Z pintada en la espalda y una leyenda ilegible en el torso. A simple vista fue víctima de la organización criminal Los Zetas. ¿Y si no? ¿Y si le pintaron la Z para desviar la atención? José Ramón Coronado era líder de taxistas y delegado de la CNOP en Coatzacoalcos, la que se opuso a que Rafael García Bringas fuera candidato del PRI a diputado federal y auguraba su derrota, como finalmente ocurrió. Fue a la oficina de titular de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, y desapareció. Dicen los malpensados que a José Ramón se lo llevaron agentes policíacos, lo torturaron, se les pasó la mano y cubrieron las huellas pintándole la Z en la espalda. Y allá el que quiera preguntar... Medio Chimoltrufia, exige Gladys Merlín Castro sancionar a quienes persisten en depositar basura en el tiradero de Las Matas, a la entrada de Minatitlán. Dice la diputada local que lo hacen los ayuntamientos de Coatzacoalcos y Cosoleacaque, de donde ella es oriunda. Pide investigar porque ese predio había sido clausurado por la autoridad ambiental. Pero se guarda de responsabilizar a los alcaldes Joaquín Caballero Rosiñol y Ponciano Vázquez Parissi. ¿O sea? Lanza el dardo doña Gladys con ganas de no dar en ningún blanco. Dice que mejor se investigue. A ver. Coatzacoalcos genera 450 toneladas de basura al día, la depositan en el predio de Las Matas, que se halla clausurado; lo hacen sobre el derecho de vía de Comisión Federal de Electricidad, lo que equivale a delito federal, y resulta que “alguien” lo hace a espaldas del alcalde Joaquín Caballero. La aseveración es grave: si Joaquín Caballero lo sabe y lo autoriza, el delito lo comete él; si lo desconoce, peor, porque entonces hay alcaldía pero no hay alcalde. La Secretaría de Medio Ambiente ya presentó denuncia contra quien resulte responsable de verter los desechos clandestinamente en un basurero clausurado. Falta que lo haga la CFE por el uso de su derecho de vía; si no lo hace, es complicidad. Y doña Gladys disparando dardos con ganas de no pegar en ningún lado. Y argumentando como la Chimoltrufia, porque como dice una cosa, dice otra... Que dos Yunes se han reunido con el periodista José Pablo Robles. Una reunión ocurrió en Acayucan, en conocido rancho, simulando olvidar agravios. De la otra hay dos versiones: una dice que fue en Veracruz; la otra que en Coatzacoalcos. Amarra, pues, el dueño del corporativo Imagen del Golfo al yunismo para el próximo gobierno de Veracruz. Nada quiere con los prospectos fidelistas y con los cuates de Javier Duarte, a quienes ve como los Kleenex: ya los usó y ya los tiró a la basura. Otro Yunes está en espera de ser llamado. Compra todos los números de la lotería el señor Robles; cualquiera gana... ¿Cuánto le costó al erario público sofocar el escándalo, impedir la denuncia de un matrimonio indignado, amordazar y enfriar, evitar que llegara a los tribunales un caso de pederastia, las andanzas del funcionario incómodo, un amorío con una menor de edad en Villa Allende? Fueron varios miles o cientos de miles, y no salieron del bolsillo del Señor de las Calenturas, sino de los recursos del pueblo...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Pepe Yunes: signos de ruptura en el PRI

* Los dos discursos del senador * El veto de Javier Duarte * Dejar al PRI y apoyar “al candidato de otro partido” * La aprehensión del presidente de Odebrecht * Corrupción en Petrobras * En México, de plácemes * Líder de la CNOP fue ejecutado * García Bringas: infamias en Twitter.

22 de junio de 2015

Pepe Yunes fue ingenuo y torpe en 2010. Creyó en el piso parejo, en la contienda moral, en la democracia interna, en la palabra de Fidel Herrera Beltrán que desde “la plenitud del pinche poder” ofrecía respetar la voz de los priístas y la decisión de las mayorías. Creyó y sufrió una burla total.

Arrumbado en un rincón, tuvo que esperar a 2012 para ser senador, frustrado su sueño de gobernar Veracruz, en un impasse amargo, viendo a la distancia, como testigo callado, sometido, cómo Javier Duarte iba por lo que ya se esperaba de él: arrasar con el erario, incrementar la deuda pública; ser avasallado por el crimen organizado, las narcofosas, el secuestro; el rezago social, cómo su pandilla se enriquecía a la vista de todos, sin pudor, con descaro, mientras los pobres aumentaban su pobreza, olvidados y ninguneados, sirviendo sólo cuando el PRI exige de ellos su voto.

A punta de golpes va aprendiendo Pepe Yunes. Calló primero y comienza a hablar. Guardaba silencio para no agitar las aguas y varió el discurso cuando los tiempos políticos exigieron definir su posición.

Trabó una alianza con el otro senador veracruzano, Héctor Yunes Landa, su tío político, o mejor dicho su ex tío, que muy pronto valió. Se desdibujó el acuerdo al primer indicio de traición, cuando Yunes Landa olvidó que iban en un proyecto de ocho años, dos en la minigubernatura y seis en la elección de 2018.

Yunes Landa es un político en decadencia. Trepado en el último camión hacia la gubernatura “insensata”, como calificó al minigobierno, sabe que si no es ahora, nunca. Apretó, tensó y negoció.

Yunes Landa se convirtió en el candidato oficial del duartismo. De eso está hecho. Acciona como las víctimas de secuestro que terminan amando a sus verdugos, olvidando que fue el fidelismo y el duartismo quienes lo destrozaron en 2010, vapuleado a diario por los textoservidores.

Hoy, Yunes Landa es el duartista mayor. Su discurso lo delata. Su lisonja lo exhibe. Su doblez lo denigra. Es el candidato oficial.

Son días de traición y de cambio de posición.

Decía hace unos días Pepe Yunes que el veto de Javier Duarte le favorecía, pues todo lo que se oponga al duartismo, a sus desenfrenos y sus imposiciones, es bien visto por el priísmo y por la sociedad.

Decía que el veto de Javier Duarte le venía bien, porque a nadie le ayuda ser besado por el diablo, ni bendecido por un hereje, y menos ser marcado por el estigma de un gobierno rapaz que medró al amparo del poder, que robó con absoluto descaro, que pulverizó las finanzas de Veracruz.

Se sentía bien el senador peroteño, José Francisco Yunes Zorrilla, siendo el candidato no oficial al gobierno de Veracruz.

Pero algo pasó. Lo del veto ya no le cuadró. Y radicalizó el discurso. Planteó una candidatura impuesta, el fraude en la contienda interna, la presión a los militantes, el veto del gobernador Javier Duarte, su salida del PRI y el apoyo “al candidato de otro partido”.

Resume su posición el periódico La Jornada Veracruz, el viernes 19:

“ ‘Estoy dispuesto a soportar la cargada, la coacción del voto, toda la fuerza del aparato gubernamental, pero si con todo eso yo les gano la candidatura a la gubernatura, se presenta un veto hacia mi persona, entonces por dignidad abandonaría el partido o decidiría respaldar a un candidato de otro partido’, expresó el senador José Yunes Zorrilla.

“Dijo ser consciente de que él no es el candidato oficial y lo respeta, pues forma parte de la democracia y de la vida política en Veracruz, y aclaró que tampoco es su intención que mediante una presión obtener la candidatura.

“Mencionó que le gustaría que llegado el momento de que se emita la convocatoria por parte del comité directivo estatal del PRI haya piso parejo para todos los aspirantes, pero si esto no se presenta, él aún así decidirá participar con todo.

“ ‘Yo acepto todo, acepto que no soy el candidato oficial, acepto que no haya equidad en la contienda, acepto que haya la cargada, pero lo que no estoy dispuesto a aceptar es un veto hacia mi persona, que aún ganándoles en la mesa o en el juego que ellos digan, finalmente decidan vetarme’, añadió.

“José Yunes Zorrilla aseguró ser un priísta convencido y que nunca renunciará a su partido, sin embargo, estimó que el único escenario en el cual abandonaría al Revolucionario Institucional es que se presentara un veto hacia su candidatura.

“ ‘Soy una persona que se ha formado en el partido, que he hecho mi carrera política dentro del PRI y así pretendo continuar, pero de igual forma por dignidad y honor, no soportaría que una sola decisión pasara por encima de mí’, refirió.

“Comentó que en este momento él no se encuentra en campaña, por el contrario, los recorridos que hace por la entidad veracruzana son para gestionar recursos y obras, así como escuchar los problemas de los distintos sectores.

“Rechazó estar violando algún precepto de la ley electoral, pues no realiza proselitismo y únicamente ha respondido a los medios de comunicación sobre su aspiración política la cual tiene, y llegado el momento la oficializará ante su partido para competir”.

Se perciben signos de ruptura. Apenas concluye el proceso electoral federal, Veracruz comienza a hervir. Domingo 7, día de la elección; lunes 8, arranque de la contienda por la gubernatura. El priísmo se posiciona y reposiciona. Javier Duarte y el duartismo destapan a Héctor Yunes Landa, su antiguo adversario, su antigua víctima.

Pepe Yunes, en cambio, lanza la advertencia. Si no hay piso parejo, si no hay condiciones para participar, o aún ganando la contienda interna, es vetado, “por dignidad” se va del PRI y apoyará “al candidato de otro partido”.

“Estoy dispuesto a soportar la cargada, la coacción del voto, toda la fuerza del aparato gubernamental, pero si con todo eso yo les gano la candidatura a la gubernatura, se presenta un veto hacia mi persona, entonces por dignidad abandonaría el partido o decidiría respaldar a un candidato de otro partido”, dice.

Pepe Yunes es rojo. Héctor Yunes es verde. Sigue Héctor el proyecto duartista de buscar la postulación el Partido Verde Ecologista de México, la máscara del PRI, una farsa que no gana elecciones, o que las gana con el voto de los priístas, o de los beneficiarios de los programas sociales que deben votar por el partido que más sanciones ha registrado por parte del órgano electoral después del Pemexgate y los Amigos de Fox.

Repudiado, aborrecido por sus excesos, por sus limitaciones para gobernar, Javier Duarte representa una mínima parte del priísmo. Ser excluyente lo aisló. Los priístas se mueven en clanes. Tienen patriarcas y caciques regionales. Desdeñan a su gobernador y más aún a la pandilla duartista.

Pepe Yunes lo sabe. Yunes Landa es el candidato verde, a su lado las contadas corrientes que siguen al desgobernador Javier Duarte. Pepe Yunes y sus alianzas controlan el resto del PRI. Lo único que favorece a Duarte es su facultad de veto, siempre y cuando medite si también quiere vetar al presidente Peña Nieto.

La fractura ya existe, provocada por la impericia del duartismo.

Plantea el senador Pepe Yunes que si gana la contienda interna, si es que la hay, o si Javier Duarte lo veta como candidato, se irá del PRI “o decidiría respaldar a un candidato de otro partido”.

Partido en dos, en un éxodo de priístas hacia otro proyecto, el yunismo azul ya se advierte como la nueva alianza de Pepe Yunes. Mantiene una excelente relación con su homólogo en el Senado, Fernando Yunes Márquez, y con su padre, el futuro diputado federal Miguel Ángel Yunes Linares, ambos potenciales candidatos del PAN al gobierno de Veracruz.

Unido el PRI representa un millón 300 mil de votos; partido, el duartismo no alcanza ni 200 mil. Sin aliados, el PAN de Yunes Linares representa un millón de votos. En una alianza con Pepe, mucho más.

Es un escenario de crisis, agravado por la declaración de Pepe Yunes, el amago de renuncia, la advertencia de “respaldar a un candidato de otro partido”.

Muy pronto comienza a cuartearse el PRI.

Archivo muerto

A Marcelo Odebrecht se le veía con Enrique Peña Nieto y con Javier Duarte. Hacía visitas formales. Dialogaba. Exaltaba la inversión, carretadas de miles de millones de dólares. Posaba la foto, provocaba la reseña, la crónica y la nota, que por sus inversiones en México, que por Etileno XXI, que por Jalcomulco, que por el Sistema de Agua y Saneamiento de Veracruz, que por los más de 23 años realizando obra pública en nuestro país. Engañaba, pues, a quien le quería creer. Y el viernes 19, cuando apenas despuntaba el día, agentes del gobierno brasileño intervinieron las oficinas centrales de la constructora Odebrecht, arrestaron a su presidente, Marcelo Odebrecht, a una decena de ejecutivos, al presidente de la empresa Andrade Gutiérrez, Otávio Azevedo, acusados de actos de corrupción, fraude en licitaciones, sobornos, alteración de costos, integrar un cártel de más de 20 empresas para obtener ganancias multimillonarias en su relación con la petrolera Petrobras, de capital privado y estatal. Odebrecht es un pájaro de cuentas. Aprehendido su presidente, se reactivan otros escándalos, corridos de Ecuador por su presidente Rafael Correa; señalados de obtener obras en Perú a cambio de la donación del Cristo del Pacífico. En Panamá obtuvo la construcción de la Línea 2 del Metro, junto con la española FCC, cuyo socio mayoritario es ahora Grupo Carso, de Carlos Slim, quien a su vez y detenta la concesión a 45 años del túnel sumergido de Coatzacoalcos, tras una negociación con el gobierno de Veracruz que suena a patraña empresarial. Slim, vía FCC, la constructora española que compró a bajo precio cuando se encaminaba a una crisis financiera, se vincula a Odebrecht por el caso Panamá. Escandalazo pues, porque Odebrecht resultó lo que todo mundo suponía, lo que los políticos desoían, lo que sus auspiciadores, como Enrique Peña Nieto y Javier Duarte, pretendían ignorar: delincuentes de cuello blanco... Salió de la Secretaría de Seguridad Pública, en Xalapa, abordó un taxi y no se volvió a saber de él. Se llamaba José Ramón Coronado Juárez y era delegado de la CNOP, el sector popular del PRI en Coatzacoalcos, ligado al líder transportista y ex líder de la Unión de Estibadores, Gerónimo Zárate Rodríguez. Lo hallaron el sábado 20 a un costado de la autopista La Tinaja-Cosoleacaque, cerca de la caseta de peaje de Acayucan. Tenía huellas de tortura, una letra Z pintada en la espalda y una leyenda ilegible en el torso. Junto con un grupo de taxistas se reunió con el secretario de Seguridad Pública del gobierno de Veracruz, Arturo Bermúdez Zurita, el lunes 15. Después, abordó un taxi y ya no se supo más de él. Lo dieron por desaparecido el día 16. Ingresa José Ramón Coronado a la estadística violenta del régimen duartista. Otro del que ya no se da cuenta es José Manuel Flores, “El Oaxaco”, constructor, originario de Oaxaca, ligado al ex gobernador de aquel estado, José Murat Casab, quien acudió a Xalapa, se reunió con el secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, salió del palacio de gobierno y desapareció. Supuestamente, un grupo de hombres armados lo abordó y se lo llevó. Ocurrió el 28 de febrero de 2013. “Fue intervenido en la goteras de Xalapa por unas patrullas enviadas por el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez”, según la versión que difundiera el portal expediente.mx. Se categoriza el hecho como una “desaparición forzada”... Lo que es la miseria política. Iniciaba su campaña Rafael García Bringas y fluían los tuits insultantes, los de los bots, la táctica de los miserables contra los críticos del candidato del PRI a la diputación federal por Coatzacoalcos. Usaban un solo lenguaje, las mismas palabras, el tono de la descalificación, el ataque y una sarta de leperadas dignas, por supuesto, de García Bringas. Advertían de un triunfo que nunca llegó. Mientras, la prensa mercenaria, los textoservidores, preconizaban con el discurso de la mentira, a ocho columnas, porque de alguna manera justificaban los miles o decena de miles o cientos de miles embolsados. Qué pobreza moral. Apelar a campañas de desprestigio, a la fallida táctica del tuit insultante en cascada, no hace ganar a ningún candidato. Sólo exhibe que la infamia tiene adeptos...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Etileno/Odebrecht: abuso y atropello laboral

* Investigado en Brasil; corrido de Ecuador * El caso Akar * Rozendo Pinto le miente a la autoridad * Sainete panista en el Congreso * Sumergido está Veracruz por la impunidad * Slim se apodera del túnel * Revocan amparo a asesinos de Goyo Jiménez * Posible condena de 70 años.

19 de junio de 2015

Corrido, denostado donde va, fustigado por el presidente Rafael Correa que les cerró las puertas de Ecuador, Odebrecht es un titán que exprime al constructor, auspicia prácticas monopólicas, lo aprieta, lo revienta y deriva los saldos en la planta laboral.

Rafael Correa les imputa una “estafa” pues en 2007 Odebrecht construyó la hidroeléctrica San Francisco y resultó un fiasco. En noviembre la echó a andar y siete meses después, en junio de 2008, tuvo que parar. Le hallaron fallas estructurales en su construcción, según un despacho de la agencia española EFE.

Pretendía el presidente de Ecuador que Odebrecht asumiera su responsabilidad, que reparara los daños, que se ajustara a un nivel de calidad.

Odebrecht no cedió. Correa le acumuló los cargos, halló otras irregularidades en cuatro obras más que se le habían asignado y expulsó a la empresa brasileña de Ecuador, refiere EFE.

Odebrecht quiso cobrar las reparaciones por un trabajo que era su responsabilidad. Dos veces concilió el gobierno sin resultado alguno. “Han estado acostumbrados a hacer lo que les da la gana —dijo el presidente Correa— y creyeron que podían seguir haciéndolo”.

Rafael Correa usó entonces una expresión demoledora:

“Dos veces se intentó llegar a un acuerdo y las dos veces fue esta compañía la que creyó que se podía burlar del país, que podría coimarnos (sobornarnos) o ablandarnos y se equivocaron del medio a la mitad. Fueron expulsados del país y ahora están diciendo que todo fue politización”.

Por esa estafa, como la llamó el presidente Correa, se emprendieron acciones legales, civiles y penales, un lunar en la piel de Odebrecht.

Odebrecht construye Etileno XXI, la planta de insumos plásticos cuyo costo es superior a los 5 mil 200 millones de dólares, en terrenos de Nanchital, municipio veracruzano que sólo ve pasar la riqueza, sin traducirla en desarrollo, sin empleo de calidad, sin que sea la plataforma para su despegue.

Su fama es deplorable. En Brasil, figura entre una veintena de empresas acusadas de integrar un cártel para agenciarse los recursos del gigante petrolero Petrobras.

Fueron 23 empresas. Todas fueron vetadas, suspendidas mientras se realizaban las investigaciones, acusadas de repartirse los negocios de Petrobras, en uno de los mayores escándalos de corrupción del país sudamericano.

Varios funcionarios de Petrobras pararon en la cárcel. Las empresas señaladas, que fueron objeto de un “bloqueo cautelar”, aceptaron colaborar con la justicia a cambio de la reducción de sus condenas.

Según despachos de prensa, las compañías involucradas eran: Andrade Gutiérrez, Camargo Correa, Odebrecht, Mendes Junior, QAS y Queiroz Galvao.

En Perú, Odebrecht fue señalada de beneficiarse de contratos otorgados por el gobierno de Alan García, a cambio de la donación del “Cristo del Pacífico”. Las imputaciones provenían de otras constructoras desplazadas o ninguneadas.

Y así va a acumulando críticas, denuncias, acusaciones, todas con el sello de la corrupción, tráfico de influencias, estafas.

México no es la excepción. Protagonizó un conflicto en Jalcomulco por la construcción de una presa hidroeléctrica que generaría un impacto ambiental y afectaría las actividades de los habitantes de la zona centro de Veracruz, a lo largo del río La Antigua.

Organizados, en pie de lucha, los habitantes de aquella región replegaron a la constructora. Protestaban a diario. Se manifestaban. Y obligaron a retirar su maquinaria, sin que por ello desistiera Odebrecht de realizar la obra.

Etileno XXI es caso aparte. Aquí avanza el proyecto de 5 mil 200 millones de dólares. Se da lustre. Le dedican espacios los medios nacionales. Dicen que es la mayor inversión privada del país y que está pronta su finalización.

No hablan de su historia negra. No dicen que en el trayecto al paraíso hay atropello a la ley, prácticas monopólicas, abuso de poder, maltrato al constructor y el consecuente impacto a la plantilla laboral.

Lo vive así un grupo de trabajadores de la empresa Akar Inmobiliaria, cuyo conflicto con Ethylene XXI Contractors, encargada de la construcción del proyecto Etileno XXI, los tiene en la indefensión, sin recursos, sin un centavo y en la total incertidumbre.

Se la viven en los tribunales laborales. Demandan justicia, exigen el pago de sus días laborados y lo que resulte.

Han ganado dos laudos y ni así pueden cobrar. Odebrecht o Etylene XXI reventó a Akar Inmobiliaria. Le dejó de pagar. La aplastó y arrastró a los trabajadores.

Ellos acusan al apoderado legal de Etileno XXI, Eduardo de Lima Rozendo Pinto. Lo hacen responsable de su tragedia laboral. Exponen los hechos, desnudan los embustes.

Requerido por la Junta de Conciliación y Arbitraje número 16 de Coatzacoalcos, para que aportara los recursos retenidos a la compañía Akar, a fin de garantizar el pago a los trabajadores, la filial de Odebrecht incurrió en maniobras y subterfugios para evadir la entrega de recursos.

Lo consigna la Junta de Conciliación:

“El C. Eduardo Lima de Rosendo Pinto, en su carácter de apoderado legal de Etileno XXI México, mediante el cual en atención al oficio girado por esta autoridad con número JE15/979/2015, informa que no existe a la fecha ninguna suma disponible para pago a favor de la demandada en autos (Akar Inmobiliaria, S.A. de C.V.)”.

Etileno XXI falseó la verdad. Un oficio elaborado por el apoderado legal de los trabajadores demandantes, Roberto Oscar Pérez Rivera, deja en claro que sí existe una partida generada por los trabajos realizados por Akar Inmobiliaria para garantizar cualquier contingencia laboral.

“Importe que la subcontratista deja en garantía de contingencias laborales... 1’881,937.39 (UN MILLÓN OCHOCIENTOS OCHENTA Y UN MIL NOVECIENTOS TREINTA Y SIETE PESOS 39/100 M.N.) de donde se desprende que el apoderado legal de la empresa Ethylene XXI Contractors SAPI de C.V., señor Eduardo Lima de Rozendo Pinto, se encuentra faltando a la verdad ante esta autoridad laboral, en su escrito de contestación al oficio numero JE15/979/2015”.

Piden los trabajadores a la Junta de Conciliación que se dé vista al Ministerio Público para que Eduardo de Lima Rozendo Pinto responda por los delitos que se le imputen, obvio falsedad de declaraciones a la autoridad.

Con esa cantidad, se garantiza el pago de lo demandado por los trabajadores de Akar Inmobiliaria.

Llámese Odebrecht, llámese Ethylene XXI o llámese Etileno XXI, las transgresiones a la ley son evidentes. Y no sólo es el aspecto laboral, provocado por la rescisión de contratos a las compañías constructoras. Es la práctica monopólica al obligarlos a contratar fianzas con un par de firmas ad-hoc. Fuera de ellas, ninguna fianza es aceptada.

Odebrecht no cambia. Donde va siembra discordia. Sea Brasil, Ecuador, Perú, o Jalcomulco o Nanchital, si no es falta de calidad, es impacto ambiental, conflictos laborales, o tretas para reventar al constructor.

Qué historia. Y hay más.

Archivo muerto

Flota aún el Caso Gregorio Jiménez de la Cruz. Se extingue la posibilidad de que los presuntos asesinos logren su libertad. Día crucial, el jueves 18, cuando el Tribunal Colegiado del Décimo Circuito, con sede en Coatzacoalcos, revocó el amparo otorgado por la juez novena de Distrito, Irma Caudillo, quien había determinado que a los acusados no se les permitió contar con asistencia legal y que había evidencias de tortura. Concedió un amparo liso y llano que les abría la puertas de la cárcel. Interpuso un recurso de revisión la Fiscalía General de Veracruz y la sentencia dejó sin efecto el amparo, según consta en el expediente 429/2014. No hubo violación al debido proceso. Queda ahora concluir el juicio en ámbito del fuero común. Teresa de Jesús Hernández Cruz es acusada de la autoría intelectual del periodista, reportero de Notisur, Liberal y La Red. Los autores materiales son: José Luis Márquez Hernández, Santos González Santiago, Jesús Antonio Pérez Herrera, Juan Manuel Rodríguez Hernández y Gerardo Contreras Hernández. Deja el caso el terreno federal y se espera la sentencia condenatoria de entre 40 y 70 años... Sainete mayúsculo en el Congreso de Veracruz. Airados, los diputados panistas protestan e ironizan. Reaccionan contra el sesgo que toma el túnel sumergido de Coatzacoalcos, la obra en el abandono, su reactivación, los capitales de Grupo Carso, la corrupción encubierta, la impunidad. Y frente a ellos, desde la tribuna, teléfono celular en mano, el secretario de Infraestructura y Obras Públicas, retador, desdeñoso con los legisladores, simulando ignorar que esa bancada legalmente constituye un poder superior al suyo, Tomás Ruiz González les clava la foto. Ellos increpan y cuestionan. Exhiben los panistas cartulinas con reproches hirientes, crítica y sentencia: “Veracruz sumergido pero en la impunidad”; “El túnel sumergido de la fidelidad, de la prosperidad, de la impunidad”; “9 secretarios + 10 años de irregularidad y opacidad = túnel sumergido”; “En Veracruz, la infraestructura y obra pública está sumergida”. Llevan cucharas para mover el mole y dicen los diputados pitufos que “todos se han servido con la cuchara grande”. Exhibían mantas en que sentenciaban que el túnel “está sumergido en la impunidad, en la corrupción y opacidad”. Triplicada su inversión, el túnel sumergido de Coatzacoalcos alcanza ya los 5 mil millones de pesos. Debió costar mil 700 millones y haberse realizado en un par de años. Van nueve desde que inició formalmente su construcción. Ha sido un barril sin fondo, con fuga de recursos, pago de facturas sin proyecto de por medio, un saqueo en el que participan empresarios y funcionarios, disponiendo de recursos de origen federal, estatal y lo que genera el cobro de peaje de la caseta ubicada sobre el puente Coatzacoalcos I. Halló el Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz inconsistencias por 225 millones de pesos, correspondientes al ejercicio presupuestal 2012, no solventadas. Y nadie toca a los responsables. Le encontró la Auditoría Superior de la Federación decenas de irregularidades, violando normas, atropellando el proyecto. Sumergido el túnel y también la moral, la ética de quienes manejaron los recursos de origen público. Son 5 mil millones de pesos invertidos en un elefante blanco, una obra sin lógica, sólo para unir a Coatzacoalcos con la cosmopolita Villa Allende, una congregación atrapada en el rezago social, y la zona de los complejos petroquímicos, y nada más. Demanda el PAN que no haya impunidad, que no se le dé carpetazo a las investigaciones, que se castigue a los culpables, a quienes saquearon hasta acabar con los fondos para concluir la obra. Se amplia la concesión a 45 años, luego que Grupo Carso, de Carlos Slim, adquiriera el 25 por ciento de las acciones de FFC Construcciones, la empresa española titular del consorcio Cotuco, responsable de realizar la obra hasta que paró si no le seguían fluyendo los millones de pesos. Irrita al diputado del Partido del Trabajo, Fidel Robles Guadarrama, la solución hallada para reactivar la construcción:. “No se trata de ir en borrón y cuenta nueva. Es una pasarela electorera que cree que por ir con el hombre más rico del planeta y traerle mil millones de pesos puede resolver los problemas en Veracruz”, expresó. Dijo que es un acto vergonzoso aprovecharse de esta situación. Acusados de bribones por el ex titular de SIOP, Gerardo Buganza Salmerón, quien alegaba que ya se les había pagado hasta el último centavo —o sea que para ellos sí había pagos por adelantado—, Cotuco y socios terminaron demandando al gobierno de Veracruz, y el gobierno de Veracruz haciendo lo mismo con ellos. En noviembre de 2014, Carso se convirtió en el principal accionista de FCC, y entonces se avizoraba que Slim iría tras el túnel sumergido de Coatzacoalcos, como finalmente ocurrió. No inquieta que Carso tenga la concesión. Lo que indigna es que se haya extendido de 30 años a 37 y finalmente a 45. Y que haya llegado cuando la mesa estaba servida. Y que a la fecha no haya un solo culpable del saqueo, llámense fidelistas o duartistas. Y que nadie investigue el fraude de Cotuco. Irreconocibles, los diputados panistas en el Congreso parecían perredistas, o ahijados del Peje López Obrador. Y mientras satirizaban la comparecencia de Tomás Ruiz, el secretario de infraestructura sacaba su cel, los encuadraba y les tomaba la foto. Al diablo con las investiduras...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Veracruz: violencia, asedio, intimidación

* Los agredidos de UV, en el DF * Golpeadores contra fotorreporteros * Revuelta en Tamiahua * El crimen que provocó la quema del palacio * ¿Fidel y las acusaciones contra Marcelo? * Las fobias del alcalde de Acayucan * Renato y el auto para la prensa * Día clave en el Caso Goyo * Resolverán el amparo.

18 de junio de 2015

No agreden para matar. Su furia tiene otra intención. Amedrentan, buscando disuadir y sembrar terror.

Son los porros que operan en las sombras, los escuadrones parapolicíacos, el puño del sistema que intimida, a veces embozados, que se cubre el rostro, que así como usan máscara de payaso, se muestran como son.

No llevan armas. Usan tablas con clavos, bates de beisbol, machetes, toletes, bastones eléctricos, instrumentos usados para agredir. No hablan, insultan; no advierten, amenazan.

Es represión científica, calculada, sin víctimas mortales. Es represión que advierte, que lanza el mensaje, que invita a sofocar la protesta.

Llega al Distrito Federal el caso de los ocho universitarios agredidos la madrugada del 5 de junio, en Xalapa. Auspician su denuncia las agrupaciones de derechos humanos de mayor peso en el país. Los escuchan, les dan foro, exhiben el nivel de violencia que domina a Veracruz.

No hablan de un asalto ni de un conflicto casual. Es violencia institucional, concebida y nacida en las entrañas del régimen duartista, evidente la intolerancia del gobierno de Veracruz a la protesta y al reclamo, a la manifestación pública y a la denuncia popular.

Frente a los medios de comunicación plantean tres de los ocho alumnos de la Universidad Veracruzana cómo se perpetró el ataque, sus motivaciones, la lista negra elaborada por la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, titulado “Balance Electoral 2015”, muestra palpable de que el gobierno de Javier Duarte reprime violando la ley, que categoriza a los activistas contra megaproyectos que dañan el medio ambiente o que afectan a las comunidades sociales como “anarquistas” o “desestabilizadores”.

Dice la catedrática Giovanna Mazzotti que se trató de un atentado “perfectamente planeado para no matarlos, sino para dejarlos marcados y diseñado para generar miedo a la población movilizada”.

Retoman sus palabras los portales de la revista Proceso y Plumas Libres. Para Giovanna Mazzotti “el ataque tiene una dedicatoria para los estudiantes que apoyan diversos movimientos sociales, que se congregan usualmente en el campus de la UV, de donde parten hacia marchas.

“Por las señas de las lesiones (contusiones en el cuerpo, fracturas en brazos, cabeza y machetazos) —agrega— se trató de una estrategia para castigar la participación social ante una serie de inconformidades sociales”.

En el portal Plumas Libres se reseña el análisis de Giovanna Mazzotti:

“El ataque del 5 de junio no fue realizado para matar a los estudiantes, sino para amedrentar a todos los que están en la lista negra y demás estudiantes y activistas.

“El ataque fue planeado, casi quirúrgicamente. Las agresiones son análogas a su participación política. Hay un señalamiento a esta población que no va dirigida a matarlos, pero a dejarlos muy mal para producir miedo hacia la participación”, dice la académica.

En otra parte de la reseña, cita Proceso el caso del joven Ignacio Córdova:

“Con una férula en la mano izquierda y puntos de sutura en la frente, Ignacio Córdoba recordó que los ataques al sector estudiantil, a los activistas y periodistas se agudizó a partir de 2011, en tanto que en noviembre de 2012 y septiembre de 2013 se registraron ‘detenciones arbitrarias, se sembró droga y armas’ a activistas que participaron en movilizaciones.

“Conmocionado aún por los hechos del viernes 5, Córdova narró cómo fueron agredidos por unos 10 hombres armados con machetes, tablas con clavos, armas de fuego y bastones, uno de ellos con una máscara de payaso, otros con pasamontañas y uno más con el rostro descubierto y corte tipo militar.

“El estudiante de ingeniería relató que luego de la incursión del grupo que denominó ‘paramilitar’, acudieron policías que, lejos de ayudarlos a perseguir a los agresores, sacaron fotografías y humillaron a las víctimas, hasta que arribaron defensores de derechos humanos a los que los jóvenes buscaron.

“Fueron los defensores quienes los llevaron al hospital de la Cruz Roja, donde se levantó una denuncia de oficio que hasta ahora no ha sido desahogada, apuntó”.

Plumas Libres también citó las palabras de Ignacio Córdoba:

“Nosotros somos universitarios que se solidarizan con las causas justas: movimiento magisterial, estudiantes de Ayotzinapa. La mayor parte de nosotros somos artistas, hacemos poesía, prensa, proyectos audiovisuales. Defendemos los ríos y afectaciones de las comunidades afectadas por la Reforma Energética”.

Por su parte, Julián Ramírez, quien es activista, señaló que él si aparece en la lista negra del gobierno de Javier Duarte:

“Hay una lista negra. Yo estoy en ella. A los activistas, defensores del territorio y estudiantes se les hace una ficha y se boletina”.

Del ataque dice:

“Era un grupo de personas encapuchados, que portaban chalecos tácticos policiales, con bates , bastones y armas largas”.

Para los defensores de derechos humanos, el caso Veracruz es paradigmático de la violencia institucional. Dice Araceli Olivos, del Centro de Derechos Humanos Agustín Pro Juárez, que “Veracruz es el estado que ocupa el primer lugar en desapariciones forzadas, según datos de la propia Procuraduría General de la República”.

La agresión perpetrada contra los estudiantes de la UV “se enmarca dentro de un contexto de violencia generalizada contra los movimientos sociales y la libertad de expresión en la entidad”.

Se persigue con “brutalidad extrema” y “hay persecución a activistas sociales”.

Su caso escala a esferas nacionales. Veracruz fue rebasado. Advierte el nivel de represión, el uso del aparato de estado para sofocar la protesta, la movilización popular, la denuncia ante el deterioro de la seguridad y violencia, la quiebra de las finanzas, el endeudamiento brutal, el rezago social, la corrupción y el saqueo.

Hablan los jóvenes. Hablan los académicos. Publican desplegados. Suscriben documentos en que se repudia la agresión y se le imputa la responsabilidad al régimen duartista, por acción u omisión.

Hacen responsable “a todas las instancias del gobierno de éste y cualquier otro ataque hacia los compañeros y cualquier otro joven”, dice Julián Ramírez.

Javier Duarte se halla en el centro del escándalo. En él ya no extraña. Le llueven acusaciones por los constantes actos represivos, por su mano dura y torpe, acusados sus policías con uniforme o vestidos de civil.

Uno de ellos ocurre el miércoles 17. Tres fotógrafos de prensa son agredidos por supuestos campesinos del Comités de Defensa Ciudadana que participaban en una protesta frente al palacio de gobierno de Xalapa. Ellos son Alba Martínez, de Radiover; Miguel Ángel Carmona, de Fotover, y Víctor Hugo Moreno, de El Heraldo de Xalapa.

Embozados, cubiertos sus rostros con pañuelos, los tipos golpean, intentan robarles sus equipos fotográficos, los intimidan. Minutos después repiten la acción.

Alba Martínez llegó a la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca. Ahí la rodeó un grupo de “campesinos”. Intentaron arrebatarle la cámara fotográfica. Se reventó la correa y cayó el equipo.

Miguel Ángel Carmona fue rodeado. Le pedían que entregara el rollo. Les explicó que su cámara no es de rollo, que usa tarjeta de memoria. “Me dijeron que no podía tomar fotos, entonces intentaron arrebatarme el equipo pues me exigían borrara las imágenes”.

Víctor Hugo Moreno también fue rodeado y jalonado. Pretendían quitarle el equipo.

En el centro de Xalapa, mientras Alba Martínez era entrevistada por sus compañeros periodista, un supuesto integrante de la Codeci los retó: “Ahorita se los va a cargar la chingada”.

¿Por qué el interés de arrebatar los equipos fotográficos, la agresión, la amenaza? En los tres casos el mismo modus operandi. Hostigan y asedian, imponen e intimidan.

Es la marca de la casa. Es el régimen duartista, que amedrenta para sofocar la protesta social. Reprime para que no se divulgue que su gobierno no cumple, y de ahí el reclamo en las calles.

Javier Duarte anda mal. Tarde o temprano esa violencia lo va a devorar.

Archivo muerto

A pedazos se cae Veracruz. Un crimen, el del joven Jadir García, desató la ira del pueblo de Tamiahua. No cayó en manos de los malosos. Fue algo peor. Lo detuvo la policía, lo torturó hasta el límite, le fue arrancando la vida. Jadir García fue trasladado a un hospital de Tuxpan y ahí murió. Detonó ese suceso, la tortura policíaca, el abuso, el agravio, una protesta general. Fue apresado el policía criminal que encabezó la agresión y dos elementos más. Pidió entonces el pueblo el cese del alcalde Martín Cristóbal Cruz, fidelista puro, y al no concederlo los enviados de la Subsecretaría de Gobierno, por ser atribución del Congreso estatal, se precipitó la crisis. La madrugada del miércoles 17 fue incendiada una parte del palacio municipal de Tamiahua. Dice el subsecretario Marlon Ramírez, con su habitual imprudencia, que se encausará penalmente a los policías involucrados en el crimen y también a los ciudadanos que le prendieron fuego al inmueble municipal. O sea, échele gasolina a la hoguera para que arda más... Dicen los fidelistas que su líder, Fidel Herrera, no tuvo que ver; dicen los marcelistas que sí. Habría partido del fidelismo la filtración que dio pie a la denuncia contra el delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz, Marcelo Montiel Montiel, sobre robo de recursos de los programas sociales y coacción a beneficiarios. Le llegó la información al senador Alejandro Encinas, ex del PRD, y al diputado panista Juan Bueno Torio, quienes le dieron trámite legal. A los marcelistas no les queda duda: el caso lo urdió el ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, y su objetivo era forzar a MMM a operar en el distrito de Coatzacoalcos, donde perdió el PRI, el candidato propietario a diputado federal, Rafael García Bringas, y su suplente, Roberto Chagra Nacif, a quien Fidel pretendía posicionar rumbo a la próxima alcaldía. Marcelo no cedió y el proyecto Chagra fracasó... Marcos Martínez reprime, aprieta y deja sin trabajo a sus adversarios políticos. Tres de ellos, auxiliares de regidores de oposición, salieron de la nómina del ayuntamiento de Acayucan porque así lo decidió el alcalde. Argumenta que falta dinero, que el presupuesto no soporta. Se van los auxiliares de regidores de oposición, pero se quedan los asistentes de los funcionarios de confianza, los que sean, que para ellos sí hay. Son las fobias de Marcos Martínez. Otras las dirige a los periodistas que exhiben el desgobierno plagado de ocurrencias y transgresiones a la ley. Uno de ellos, Demetrio Andrade, quien encabezaba una protesta pacífica de vecinos y comerciantes por el mal servicio de agua potable, y les envía porros para reventar la manifestación. Gobierna Marcos Martínez con grupos de choque, creído que el poder es eterno, que la impunidad es absoluta y que la complicidad lo salvará de enfrentar a la ley... No legisla ni se para por el Congreso de Veracruz. Usa su tiempo —y sus dietas, sus apoyos, su partida para gestoría— para agitar, tomar carreteras, buscar a un pobre diablo que sea su doble, para cantar. Es Renato Tronco un diputado inútil, pero cuando se trata de figurar, organiza un convivio con los periodistas, los agasaja, celebra con ellos la libertad de expresión, no olvidando, sí ocultando cuánto le calan las críticas y las denuncias de corrupción en su contra, o cuanto le irrita la imputación, aún en los archivos de la Procuraduría hoy Fiscalía de Veracruz, de ser el autor intelectual del crimen del ex regidor del PAN en Las Choapas, Alfredo Pérez Juárez. Renato quiere congraciarse con los periodistas. Les arma un convivio. Rifará un automóvil. Su invitación refleja toda la procacidad que distingue a Renato: “Amigo periodista, sácatelo, gózalo. Y ni se te ocurra comer, pa’ que te entre toda la parrillada y la taquiza, y para que se te baje el bailazo con Faraón de Chicago y entre risa y risa sin apuro ni prisa, disfruta la presentación del Show 2”. Finísima persona... Hoy, día clave en el juicio contra los presuntos asesinos del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz. Resolverá el Poder Judicial Federal si otorga el amparo a Teresa de Jesús Hernández Cruz, “La Tere”, y cómplices, ella acusada de la autoría intelectual del levantón y muerte del comunicador, el 5 de febrero de 2014, en Villa Allende, municipio de Coatzacoalcos, cuyo cuerpo apareció en Las Choapas, seis días después, en una fosa clandestina. Fuentes de la Fiscalía General de Veracruz aseguran que les será negado el amparo, que seguirán presos. Lo mismo presumía el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras de los supuestos asesinos del pastor Claudio Martínez Morales, y hoy están libres porque se les torturó para que se incriminaran. Día crucial...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Veracruz: represión y exilio periodístico

* Rubén Espinosa, Silvia, Claudia, Timoteo, entre la amenaza y el asedio * La rectora evade el diálogo * Y se pela por atrás * Caballero y el daño ambiental * García Bringas también amenaza * Nuevo ataque en La Bestia * Odebrecht y la privatización de SAS * Gustavo Guerrero opera para Fidel, Duarte y Tony.

17 de junio de 2015

A Rubén Espinosa le “caga” irse de Veracruz, ocultarse, andar con miedo, no poder trabajar. Trasluce ira. Sabe que si permanece un día más, le va a ocurrir lo que a los estudiantes de la UV, agredidos, tundidos a golpes, tasajeados con machete, a manos de un grupo parapolicíaco o paramilitar.

Prefiere el exilio. Rubén Espinosa es fotorreportero, corresponsal de la revista Proceso, de AVC, de Cuartoscuro, y un joven con conciencia de gremio, que habla y denuncia, que se irrita ante la muerte de los periodistas en Veracruz, por la impunidad, por la política de represión del gobierno de Javier Duarte.

“Me molesta, me caga estar así, aislado, con miedo, no poder chambear a gusto, pero prefiero salirme, antes que me pase lo que a los estudiantes”, dice a Proceso, en una información que alertó a todos, que encendió de nuevo los focos rojos sobre el Veracruz violento que ha dado, sólo durante la pesadilla duartista, 12 crímenes de comunicadores.

Su exilio es temporal. Se va mientras no haya condiciones para ejercer el periodismo, asediado por personajes extraños que lo siguen, que le pisan la sombra, que los halla aquí y allá, que le aplican marcaje personal.

Cuenta Rubén Espinosa:

“El pasado miércoles, tres hombres corpulentos, con actitud sospechosa y sin retirar sus miradas intimidatorias, me tomaron fotografías en las afueras de mi casa, ellos iban acompañados de un taxi… un sujeto, con bermudas blancas, playera azul de un equipo de futbol y zapatos de vestir, hizo movimientos corporales con toda la intención de que yo me percatara de que me estaban tomando fotografías”.

Ya los había visto afuera de su casa. Los vio por la mañana pero “no presté tanta atención”.

Posteriormente, tras cubrir el diálogo entre estudiantes y directivos de la Universidad Veracruzana, luego de la agresión que sufrieran los ocho alumnos, la madrugada del viernes 5, caminaba sobre la avenida Xalapeños Ilustres. Otros sujetos de “complexión delgada pero musculosa” le hicieron saber que tenía que “quitarme del camino” si no quería ser agredido.

“Algunos metros más adelante, al pasar por las instalaciones de la Policía Auxiliar, otros dos tipos, morenos, de cabello corto, corte tipo militar, que se encontraban en la parada de autobuses, afuera de una carnicería, me siguieron. Uno avisó al otro con el codo, me señaló con la mirada y de nueva cuenta no dejaron de seguir mi trayecto a lo que me resguardé en una tienda de artículos para bebé que se encuentra a contraesquina de la carnicería, los tipos cruzaron la calle, uno de ellos volteó, me retó con la mirada por última vez y se retiraron del lugar”, dijo Rubén Espinosa.

Sus temores tienen un por qué. Rubén Espinosa fue uno de los periodistas que se percataron que en la conferencia de prensa del Partido del Trabajo, en Xalapa, había tipos armados. Vestían de blanco. Dialogaban con los “orejas” del gobierno.

Ahí reveló el PT que el gobierno de Veracruz tenía una lista de estudiantes, activistas, defensores de derechos humanos, ambientalistas, militantes de partidos políticos, catalogados como “incómodos”.

Filtrado al PT, el documento se denomina “Balance Electoral 2015”. Lo elaboró o pasó por la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno veracruzano y en ella se tilda a los “incomodos” de “anarquistas” y “desestabilizadores de elecciones”.

Rubén Espinosa participó en la colocación, por segunda vez, de la placa con el nombre de Plaza Regina, en Plaza Lerdo, frente al palacio de gobierno, en Xalapa. Una vez la pusieron, fue retirada, la volvieron a colocar y acaba de desaparecer, obvia la irritación del gobernador, obvia la afrenta, obvia la repulsa porque el crimen de la periodista Regina Martínez Pérez, corresponsal de Proceso en Veracruz, fue un antes y un después para Javier Duarte.

Ese 9 de junio, Rubén Espinosa participó en la recolocación de la placa. A su lado y de frente tenía a “orejas” del gobierno. Con ellos había pseudoperiodistas infiltrados, uno de ellos que se hacía pasar por reportero de Imagen del Golfo, desmentido luego por el propio portal.

A Rubén Espinosa, como a otros periodistas, le tomaron fotografías. Y después comenzó el asedio, hostigado, con la amenaza constante.

No es el único. Claudia Guerrero Martínez, autora de la columna Entre lo Utópico y lo Verdadero y directora del portal Periódico Veraz, le agredieron las instalaciones de su medio los integrantes del Movimiento de los 400 Pueblos, a las órdenes del ex presidiario César del Ángel, auspiciador de desnudos de menores de edad, grotesco espectáculo que genera dividendos políticos para el patrón del mal.

Al periódico Veraz lo atacaron los encuerados con piedras y huevos, lanzados a granel, ante la mirada pasiva, complaciente, cómplice de la policía estatal.

Luego irían por más. Claudia Guerrero los denunció y en respuesta le rodearon su casa. Impedían entrar y salir, un secuestro vil, al gusto de la pandilla duartista.

Silvia Núñez, columnista, autora de Fuera de Foco, enfrenta una amenaza tan sutil como siniestra. Reveló los pormenores de la traición en Movimiento Ciudadano para que su candidata a diputada federal en Veracruz, Carolina Aragón, no creciera, no criticara a su adversaria del PRI, Anilú Ingram Vallines, ni al gobernador Javier Duarte, ni al líder magisterial Juan Nicolás Callejas Arroyo, y a cambio recibió un mensaje con filo: “Saludos a Regina. Cuídate”.

Denunció a sabiendas de la complicidad del gobierno duartista, que no se mueve un dedo en el área judicial si se trata de defender y garantizar el trabajo de los periodistas.

Andrés Timoteo, titular de Texto Irreverente, que se publica en el periódico Notiver, corresponsal de La Jornada en Xalapa, decidió autoexiliarse en 2012, tras el asesinato de Regina Martínez, su entrañable amiga. Trascendió entonces que Andrés Timoteo figuraba en una lista negra, que sería asesinado junto a tres periodistas más. Salió de Veracruz y se fue a radicar a Francia.

Son tres pero hay más. A reporteros del Corporativo Imagen y de FM de Veracruz los reprime la policía. Son atacados por realizar su trabajo periodístico. Los hostigan, les impiden tomar fotografías, los confinan en cuarteles policíacos, son objetos de burla mientras reciben golpes. Y cuando se les denuncia, la Secretaría de Seguridad Pública del “general” egresado de la Academia Bancaria y Comercial, Arturo Bermúdez Zutira, simula que sanciona a los esbirros.

Hoy es Rubén Espinosa. Dice que le “caga” estar así, aislado, con miedo, pero que es preferible antes que le ocurra lo que a los estudiantes de la Universidad Veracruzana, agredidos a punta de batazos y machetazos, la madrugada del viernes 5 de junio.

Se tuvo que ir. Dejó Veracruz el viernes 12. Lo asediaban, lo seguían, le tomaban fotografías, les dijeron que se “quitara del camino”.

Fue mejor que quedarse a morir.

Archivo muerto

Qué desfiguros hace Sara Ladrón de Guevara. Acude a un foro sobre violencia, habla, echa rollo, evita el diálogo y se esfuma. Irrita así la rectora de la Universidad Veracruzana a los alumnos y académicos que ahí la tenían, fugazmente, para abordar el tema de la agresión a ocho alumnos, para fijar su posición en torno a la represión oficial, para dilucidar si está al frente de la UV o agazapada en un rincón. Entró la rectora por la puerta trasera al salón, en el Museo de Antropología de Xalapa, el lunes 15. Tomó la palabra. Habló. No escuchó. No dialogó. Se marchó. Desató la crítica, el reproche, agravó el repudio. No es rectora Sara Ladrón de Guevara porque un rector está al lado de sus alumnos, apuntalada por la comunidad universitaria. Es rectora de membrete, de palabra, de fachada, una máscara y nada más. Mientras, en el DF el caso de los estudiantes agredidos la madrugada del 5 de enero por un grupo parapolicíaco o paramilitar, escala y se redimensiona, crece y es retomado por los principales organismos de derechos humanos, por Artículo 19, por ONG internacionales. Ellos denunciando allá y la rectora, acá, saliendo por la puerta de atrás... Sabía que era terreno intocable. Y aún así quiso violar la ley. Megabronca ambiental, jurídica y política, la que enfrenta Joaquín Caballero Rosiñol. Pillan al personal del ayuntamiento en el basurero de Las Matas, sobre un área incendiada, en derecho de vía de Comisión Federal de Electricidad. Ahí seguía depositando los desechos sólidos, la basura, como hizo por espacio de tres años, violando la clausura ordenada por la autoridad ambiental. Ya antes había usado un terreno rumbo a Las Choapas, propiedad del delegado de la Profepa estatal, Rafael Dehombre López, en una incongruencia total, pues el encargado de velar por la protección al ambiente permitía y hasta se beneficiaba del tiradero de basura. Luego fue Villa Allende, donde también era inviable. Ahora vuelve al basurero de Las Matas que se halla en estado de clausura. Y a viola. Si bien le va, CFE podría abstenerse de cursarle una denuncia penal federal por delito ambiental. Pero si no, Caballero enfrentará a la ley... Incorregible, Rafael García Bringas es Rafael García Bringas. Un día se le vio liarse a golpes en el anexo al palacio municipal con el presidente del comité del carnaval. Otros, increpar a la oposición en la radio, invadir sus espacios de publicidad, refutarlos, atropellar el tiempo que los adversarios del PRI pagaban para exponer su oferta política. Siendo panista, insultaba a los líder priístas, que de “caciques y putos” no bajaba, uno de ellos Ramón Hernández Toledo, el otro Marcelo Montiel Montiel. Pero regresó al PRI. Ahí le cobraron los agravios, lo engañaron, convencido que sería diputado federal por Coatzacoalcos. Lleva en sus adentros la hipocresía. Suelta frases de aprecio, respeto, hermandad. Y ya en corto profiere amenazas, amagos de violencia, como bandolero y rufián. Así es García Bringas, el doble cara, en el decadente final de su carrera política... Atacan de nuevo a migrantes en Veracruz. Ocurrió en La Bestia, a bordo del tren, el sábado 13, en las inmediaciones de Tembladeras y San José del Carmen, municipio de Las Choapas, cuando criminales irrumpieron y aplicaron su cobro de cuota. Exigían los 100 dólares para poder continuar su camino hacia Estados Unidos. Muchos carecían de recursos. Los agredieron a punta de machete y con armas de fuego. Por lo menos 10 migrantes centroamericanos resultaron heridos, siendo trasladados al DIF municipal. Veracruz sigue siendo un infierno para quienes provienen de otros países en calidad de indocumentados. Y las cifras no mienten. Van 250 migrantes desaparecidos, según reporte del Movimiento Migrante Mesoamericano. Es Veracruz la entidad donde se registra este fenómeno, seguido de Tabasco y Oaxaca. Dice el sacerdote Alejandro Solalinde, presidente de Pastoral de Movilidad Humana en el Pacífico Sur y director del albergue Hermanos en el Camino, que el Plan Frontera Sur del gobierno federal no tiene por objeto garantizar los derechos humanos de los indocumentados, sino cazarlos y repatriarlos. Acusa Solalinde que la desaparición de migrantes involucra a autoridades, que hay extorsión por parte del Instituto Nacional de Migración, que a los niños migrantes los desaparecen y trafican con sus órganos. Y que Veracruz es el cementerio clandestino más grande de migrantes de todo el país... Un nombre: Gustavo Guerrero Sánchez. Es el representante del consorcio Odebrecht-Aguas de Barcelona, “ganadora” de la licitación por el Sistema de Agua y Saneamiento del puerto de Veracruz. O sea, una mascarada vil, pues Gustavo Guerrero Sánchez es aquel director jurídico de INVIVIENDA que en los tiempos de Fidel Herrera Beltrán en el gobierno de Veracruz, acabó con las reservas territoriales. Gustavo Guerrero orquestó despojos y fue vencido en cientos de juicios. Luego se abrió de INVIVIENDA. Se convirtió en asesor legal del suegro del gobernador, Jesús Antonio Macías Yazegey. Ahora reaparece como representante de la tramposa Odebrecht, la que ha hecho trastupijes donde ha ido, violando leyes. Si Gustavo Guerrero está inmiscuido en la asignación de SAS a favor de Odebrecht, es que ahí está el fidelismo y el duartismo. Dicen los insiders que luego van por CMAS de Coatzacoalcos. O sea, los políticos privatizan los sistemas de agua y los políticos se convierten en sus dueños. Y a encarecer en un 400 por ciento el servicio, como denuncia el diputado federal de Morena, Manuel Huerta...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Yunes Landa: hablar, olvidar y mentir

* La crítica feroz a Duarte en 2014 * Capricho, insensatez y sinrazón, la minigubernatura de Veracruz * ¿Y ahora? * Boletas apócrifas y boletas en la basura * Mano sucia en la campaña de Carolina Aragón * Amenaza a la periodista Silvia Núñez * El restaurant de Pedro.

16 de junio de 2015

Hablador nato, Héctor Yunes Landa tiene el don de la mentira, la manipulación, el albazo verbal para confundir, para instigar, para presionar, para crear escenarios políticos que le allanen el camino al poder. Así es el ungido.

Decía, por ejemplo, que la gubernatura de dos años facilitaría la llegada del Partido Acción Nacional al gobierno de Veracruz, que sería una regresión y que no habría empresarios que quisieran invertir pues la recuperación económica se logra en cuatro años.

“Veracruz no requiere una gubernatura de transición, sino que requiere un gobernador de seis años de tiempo completo que atienda y resuelva los problemas múltiples que se tienen en el estado”, dijo el 11 de diciembre de 2014, víspera de la aprobación de la minigubernatura en el Congreso estatal.

Agregó:

“Una gubernatura de dos años representaría una regresión y que si se llega a aprobar por los legisladores locales lo que se provocará es un estancamiento en la economía local.

“No es un tema político, es un tema de gobernabilidad que va a impactar la economía, la seguridad, la educación la salud. Todo el estado se verá impactado”, agregó.

“No habrá un solo empresario que quiera invertirle un peso a Veracruz, ya que será una gubernatura de incertidumbre en donde un empresario podría recuperar sus inversiones hasta después de cuatro años. No le va a meter un peso a Veracruz”, dijo.

En otro foro, en Tuxpan, cuatro días después —15 de diciembre— expresó en torno al minigobierno propuesto por el gobernador Javier Duarte:

“Parece venir de la sinrazón, originarse en el capricho y fundarse en la sospecha”, según reseñó la agencia Quadratín.

Acusaba Yunes Landa que los medios de comunicación le cerraban espacios, que sufrían mordaza, presionados por los convenios de publicidad, por la política de fuerza del régimen duartista.

Sonaba beligerante el ungido, enfrentado a los verdugos que ahora venera, a Fidel Herrera, el ex gobernador que boicoteó su candidatura, que cerró las puertas del PRI y manipuló el proceso de selección, en 2010.

Acusaba una ley mordaza, que “huele a pacto de silencio, huele a acuerdo de impunidad, de encubrimiento, huele a reparto de botín”.

Hoy se reúne con la prensa duartista, cena en el plato de los textoservidores, los agasaja, convive con los amanuenses del gobernador Javier Duarte.

A esa runfla se refería con aspereza el senador por Veracruz:

“Yo no dudo que hayan aquí medios, que no estén sujetos a la mordaza. Yo confío en eso, de verdad. Pero sé que a veces los llaman y los presionan, con el pretexto del convenio. Yo les doy toda la información, espero se los publiquen; porque están pidiendo de las oficinas de Gobierno del Estado, que no publiquen nada de lo que hacemos y lo que decimos”, reseñaba Quadratín.

Seis meses después, Héctor Yunes Landa es otro. Converso al duartismo, asumida su condición de ungido, futuro microgobernador de Veracruz, apela a la desmemoria de los veracruzanos, al olvido de sus palabras, al cinismo verbal.

Presume ser el candidato adelantado, cuya licencia en el Senado a partir de enero de 2016 le permitirá alcanzar su sueño. No importa si lo hace por la puerta trasera, por el drenaje o en un asalto formal.

Fustigaba en diciembre a Javier Duarte. Lo acusaba de incurrir en un capricho, de provocarle un daño irreparable a Veracruz, de ahuyentar inversiones, de impactar la economía. Y todo por un capricho, por la sinrazón y la sospecha.

Decía bien el senador Yunes Landa, el ungido de Beltrones y de Peña Nieto, aunque ellos no lo sepan aún. El minigobierno es una insensatez, como la calificó en las horas previas a que fuera aprobada la iniciativa duartista en el Congreso de Veracruz.

Argumentaba y repudiaba la modificación del período de gobernador, los dos años para ajustarse al calendario electoral federal. Expresaba que el mandato de ley era homologar una de las elecciones estatales al proceso federal y que bien podría ser la de alcaldes o diputados locales.

Hoy es otro. Hoy miente. Olvidó que “no habrá un solo empresario que quiera invertirle un peso a Veracruz, ya que será una gubernatura de incertidumbre”.

Ha borrado Héctor Yunes de su catálogo de adjetivos términos como insensatez, incertidumbre, capricho, sinrazón y sospecha.

Ahora camina con el duartismo. Fue comparsa de los candidatos fidelistas a la diputación federal, de Erick Lagos, del Cisne Silva, de Tarek Abdalá, señalados por su complicidad en el saqueo a Veracruz, en el abuso de poder, en el atraco a las instituciones.

Dice que la seguridad ha mejorado en Veracruz. ¿Sí? Que lo diga Ricardo Orozco Alor, director de Consorcio Clavijero, ex titular del ITESCO, cuya esposa Jacqueline Rangel Cardoza fue levantada hace casi un mes, el miércoles 29 de mayo, en Minatitlán, y nada se sabe aún.

Fue interceptada por dos autos. Se la llevaron con rumbo desconocido. Presuntamente pidieron rescate por su vida y de ahí no hubo más. Su esposo Ricardo Orozco fue regidor, líder de la CNOP y apunta a ser el próximo candidato a la alcaldía de Minatitlán, apuntalado por su padrino, el secretario de Educación de Veracruz, Flavino Ríos Alvarado.

Cunde la inseguridad en Veracruz. Levantan personas en todos los pueblos. Aparecen cuerpos destazados, unos en parajes solitarios, en carreteras y autopistas o en fosas clandestinas.

Más de un mes llevan los cinco levantados de Coatzacoalcos y ni sus luces. Acusan a la Fuerza Civil, a la policía de élite del régimen duartista, de haber perpetrado los secuestros.

Fue asesinada Columba Campillo González, también levantada en el malecón de Veracruz, cuyo cuerpo apareció en un terreno baldío. Según la versión oficial, la inyectaron y la asfixiaron, sin que hubiera pago de rescate. Detuvo la Fiscalía General, propiedad de Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”, a los autores materiales y a Ileana Mortera Trolle, con la pista de Facebook, ambas amigas en la red social pero sin conocerse físicamente. Lo que es la imaginación perversa del fiscal “Jaiba Brava”.

Infinita, la mitomanía de Héctor Yunes también toca a la política. Le preguntan por qué el PRI perdió los distritos de Boca del Río y Xalapa. Dice el ungido que no es así, que Boca del Río no lo perdió porque no era suyo, era del PAN y lo volvió a ganar el PAN.

Cuenta que el PRI tampoco perdió Xalapa. La tesis del ungido es que ese distrito era del PRD y ahora será de Morena.

Son las patrañas del senador. Perdió el PRI porque contendió por esos distritos. Perdió Elizabeth Morales García en Xalapa por su desastroso paso por la alcaldía xalapeña, por las mansiones de que se hizo estando en la presidencia municipal, por atestar de Barbies la nómina y por fraguar y consumar negocios para su familia.

Perdió Carolina Gudiño en Boca del Río por ser la entenada política de Fidel Herrera, por la quiebra de Veracruz, por la corrupción sin límite, por el enriquecimiento de los fidelistas, por su mal gobierno cuando fue alcaldesa del puerto. Perdió el PRI en Boca del Río, al son de dos a uno.

Miente unas veces, lo intenta otras. Así es Héctor Yunes Landa, el ungido. Tiene memoria corta, olvida la furia de sus palabras, el repudio al minigobierno, al capricho de Javier Duarte que reformó la Constitución para contar con un gobernador a modo, impuesto a contrapelo del Presidente Peña Nieto, que garantice la impunidad del grupo en el poder.

Sometido, entregado a sus enemigos, olvida Yunes Landa sus palabras con tal de ser el microgobernador de la prosperidad extendida.

Lo que es hablar, olvidar y mentir.

Archivo muerto

Hallan en Tantoyuca boletas electorales y papelería usada el domingo 7, día de la elección federal. Se encontraban entre la basura, cuando que supuestamente el material electoral debe mantenerse bajo resguardo hasta que el Instituto Nacional Electoral determine su destrucción por los canales adecuados. En Tantoyuca, el PAN del diputado Joaquín Rosendo Guzmán Avilés fue barrido por el PRI, enviado al tercer lugar, superado por el PRD, caído el bastión yunista en el norte de Veracruz. Lo que nadie explica es si esas boletas halladas en la basura son votos para el PRI, el PAN o el PRD, y si es parte del fraude priísta o del fraude panista, que por supuesto no les dio para ganar la elección, o si eran boletas sin marcar. Ahí apesta a marrullería electoral. En Coatepec y Martínez de la Torre detectaron boletas apócrifas, copias de boletas electorales, y se armó el jaloneo, el amago de tumbar ambas elecciones. Con cinismo dicen los priístas y sus textoservidores que unas cuantas boletas chuecas no inciden en una votación, que no son determinantes para el resultado, que no son fraude. Acusa la contraparte, entre ellos el Partido del Trabajo, que es el que llevará el caso a los tribunales, que una sola boleta apócrifa tumba la elección, perdido el principio de certeza, uno de los elementos torales de la democracia. Suena a tarea inútil. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no es una corte imparcial. Se le sabe prejuiciada, vinculada al poder político. O sea, sólo un milagro político podría invalidar las elecciones en Tantoyuca, Coatepec y Martínez de la Torre, donde ganó el PRI... Llegó el mensaje con su carga de amenaza: “Saludos a Regina. Cuídate”. Lo recibió Silvia Núñez, periodista, autora de la columna Fuera de Foco, directora del portal AGN Veracruz. Hace alusión el mensaje a Regina Martínez Pérez, corresponsal de la revista Proceso en Veracruz, asesinada el 28 de abril de 2012. Ese 11 de junio, Silvia Núñez destapó el escándalo de traición en torno a Movimiento Ciudadano en el distrito Veracruz Urbano. María Carolina Eugenio Aragón —Carolina Aragón— no competía contra el PRI, el PAN, Morena y el PRD. Lo hacía contra Movimiento Ciudadano, el partido que la postuló. Libraba una batalla interna. Quería ser diputada federal por el distrito 12, Veracruz Urbano, y ahí conoció que la política es más sucia de lo que parece. Detalle a detalle lo explica Silvia Núñez, el intento de obligarla a renunciar, suplantada Carolina Aragón en algunos eventos por su suplente, Antonia Ruiz Torres, quien traía su propia propaganda electoral, consentida por la cúpula de Movimiento Ciudadano. A Carolina Aragón la instruyeron de no golpetear al gobernador Javier Duarte, a la infausta candidata del PRI, Ana Guadalupe Ingram Vallines, y al cacique magisterial, Juan Nicolás Callejas Arroyo, algo que no acató. Cuenta Silvia Núñez que en el complot figura el diputado local Cuauhtémoc Pola Estrada y su socio y asesor, Raúl Chávez de Gante, el operador de la mascarada, cuyo objetivo era dejar pasar a Anilú, quien a la postre, pataleos y rabietas de por medio, fue derrotada por la también cuestionada panista, Gabriela Ramírez Ramos. Carolina Aragón sufrió la traición, enfrentó la insidia, una campaña de difamación y al final amenazas que la colega Silvia Núñez hace públicas por aquello de sentar precedente y que le busquen por donde le tienen que buscar. El 11 de junio, Silvia recibió un mensaje intimidatorio: “Saludos a Regina. Cuídate”. Enteró la columnista a la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas y presentó la denuncia penal correspondiente... Un as para los negocios, el tal Pedro Tiburcio Zaamaro. Funda un restaurant y otro y otro y no tiene para cuando acabar. Es suyo El Acuyo, puesto a todo lujo en el malecón de Coatzacoalcos, incendiado en una ocasión por manos criminales. De las cenizas lo levantó en un abrir y cerrar de ojos. Cuentan sus compas de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento que ya va por el segundo. Se ubica en el paseo Miguel Alemán, frente al Club Rotario. Su especialidad será la comida mediterránea, cheff incluido. Lo acondicionan empleados de CMAS, cuyo salario sirve para un negocio particular. Pedro Tiburcio no aparece. Sí una dama española, quien se encargará de su administración...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Yunes Landa: el tapado y el engañado

* La legua larga del candidato verde * Héctor para gobernador; el hijo de Fidel para secretario de gobierno * PES presiona para que Gonzalo no sea diputado * La rectora tuitera * Seis lechitas para promover el voto * El fuego amigo que Bringas niega * ¿Casa de gestión o antro? * APEC, la cena y el abucheo.

15 de junio de 2015

Gusta Héctor Yunes de volar, de volarse, de soltar la lengua, de por sí larga y floja, e incriminarse con dichos que aluden a su condición de “elegido” y futuro gobernador. Va dejando huellas el senador. Recorre Veracruz. Es campaña adelantada y es ilegal.

Donde se para dice Héctor Yunes que puntea en las encuestas, que tiene ya amarrada la candidatura, que renuncia en enero de 2016, que nadie como él tiene la mejor intención de voto, que le sobra Beltrones para acudir a la cita con su destino.

Le aqueja la hiperactividad al senador verde. Va y viene por Veracruz, inaugura programas, encabeza eventos charros, solapa a líderes charros, convive con periodistas y pseudoperiodistas y su discurso, en el norte y en el sur, es el mismo: “el candidato soy yo”.

Bastante corrido, curtido en las lides del PRI, sabedor que en política no siempre lo que parece, es, Héctor Yunes Landa le entró al juego del tapado destapado —y adelantado— sin advertir que así juega el PRI con los suyos.

Le apuesta a la desmemoria de los electores, que en diciembre lo escuchaban decir que la gubernatura de dos años, el minigobierno ideado por Javier Duarte para descarrilar a Yunes Landa y al otro senador, José Francisco Yunes Zorrilla, era una “insensatez que pone en riesgo a Veracruz”.

Previo a la aprobación en el Congreso del Estado, el ala legislativa de la pandilla duartista, Yunes Landa despotricaba contra el engendro fraguado por el gobernador Duarte.

Una reseña elaborada por el portal informativo Plumas Libres es hoy la radiografía de Yunes Landa, su capacidad demagógica, la ambivalencia de la moral, el doble lenguaje:

“La porfía de hacer de la Constitución Política Local un traje a la medida constituye un retroceso inadmisible y una aventura peligrosa. La tentativa de asestar un golpe a la democracia para enmascarar la reelección de una facción implica anteponer la ambición al progreso de Veracruz, señaló Héctor Yunes Landa.

“Al referirse a la iniciativa de reforma político-electoral de Veracruz, enviada por Javier Duarte de Ochoa al congreso local, el senador priísta dijo que es preocupante y genera indignación pretender que la ley se ajuste al capricho. Una gubernatura de dos años afectará la economía —que ya roza el escenario recesivo— la seguridad ciudadana y la gobernabilidad, dijo.

“ ‘Confío en la reflexión profunda que seguramente harán los diputados locales sobre este tema’, agregó.

“Recordó que cuando fue diputado local se opuso a la bursatilización ‘el tiempo nos dio la razón, por eso yo confío en que los legisladores van a analizar y decidir lo que mejor conviene para Veracruz’.

“Expresó que estará atento a la resolución del Congreso del Estado de Veracruz para evaluar su participación en la contienda electoral, independientemente de las modalidades que determinen las leyes”.

Tuvo un destello de dignidad el 7 de enero. Llegó el presidente Enrique Peña Nieto a Veracruz, día en que se conmemoró el primer siglo de la promulgación de la Ley Agraria. Ahí dejaron los Yunes rojos a su gobernador Javier Duarte. Se pusieron de pie y abandonaron el evento.

Sacudieron a la clase política. No era un desaire al presidente Peña Nieto, quien sabía del abandono prematuro de los senadores veracruzanos. Le hicieron sentir al gobernador el efecto del ridículo.

Pero la dignidad en Yunes Landa es efímera. La insensatez es suya si de por medio está convertirse en el microgobernador de dos años.

Traidor de su propia palabra, días después ya brincoteaba Yunes Landa en los jardines de la Casa Veracruz. Acudió a una convocatoria que se suponía secreta. Ahí amarró la Secretaría de Protección Civil para su amiga Yolanda Gutiérrez Carlín.

Pues el secreto mejor guardado fue la delación mejor difundida. Lo atrajo Javier Duarte y una vez que había abandonado Casa Veracruz lo balconeó. Tomó el teléfono y enteró a los textoservidores, quienes minutos después darían la noticia: El insensato verde ya era pichón.

Se comen así los priístas. Hablan y divulgan. Se balconean y difaman. Héctor Yunes hizo un pacto con Pepe Yunes Zorrilla. Irían ambos en proyecto de ocho años: dos de la minigubernatura y seis del período siguiente, como si fueran Fidel Herrera y Javier Duarte, como si Veracruz se les hubiera escriturado.

Yunes Zorrilla, apocado como es, amilanado y excesivamente cauto, apenas se mueve. Ya externó que iría por la gubernatura de dos años —otro insensato de doble discurso— pero no deja de torpedear a Javier Duarte. La última fue revelar que Veracruz presenta un déficit mensual de 9 mil millones de pesos, y que no que hay manera de enfrentarlo y corregirlo.

Pero Yunes Landa ya es más duartista que Javier Duarte. Y megalómano. Le bajó a la crítica. Olvidó que “la tentativa de asestar un golpe a la democracia para enmascarar la reelección de una facción implica anteponer la ambición al progreso de Veracruz”.

Su campaña es verde. Así la concibió Fidel Herrera Beltrán. Basta ver el portal de Héctor Yunes en internet, sus invitaciones, la estrategia que esbozan sus allegados. Será el candidato del Partido Verde Ecologista de México y de llegar al gobierno de Veracruz, el secretario de gobierno será Javier Herrera Borunda, hijo del sultán del Golfo.

Javier Duarte escuchó en un vuelo la señal del presidente Peña Nieto. Le preguntó cómo era su relación con Héctor Yunes. No muy buena, respondió el incauto gobernador. Pues que mejore, le dijo EPN. Y Javier Duarte se la tragó.

Comenzó el despliegue, la proyección de Yunes Landa, la injerencia del gobernador verde de Chiapas, Manuel Velasco Coello, en Veracruz.

Ya opera la pandilla chiapaneca en Veracruz. Javier Herrera Borunda iba a ser secretario de gobierno de Manuel Velasco, en Chiapas, pero las fuerzas locales lo atajaron. Desde las sombras opera para el padre. Manda como si fuera vicegobernador. Ahora va sobre Veracruz, usado Héctor Yunes como punta de lanza.

Yunes Landa representa el pacto de la indecencia. Con Héctor Yunes habrá impunidad, a salvo la pandilla fidelista, encubierta la pandilla duartista, inmunes Spinoso, Deantes, Erick Lagos, Tarek Abdalá, Manzur, Charleston, Audirac, Silva Cisne, Carvallo, Fidel y Duarte.

La condescendencia de Héctor Yunes hacia sus verdugos es escandalosa. Hace cinco años lo vapulearon, lo torearon y lo pulverizaron. Le hizo creer Fidel Herrera que habría juego limpio, cartas abiertas, para contender por la candidatura del PRI. Y Yunes Landa le creyó.

Lo apabulló la prensa duartista. Le revivieron episodios del pasado, un fraude a un ingenio cañero, usados los millones para financiar una campaña política. Lo obligaron a dar la cara y pregonar que tenía las manos limpias y las uñas recortadas.

Recibió la estocada cuando no pudo abrir el padrón priísta. No acreditó las firmas de militantes para contener por la candidatura. A sus años pecó de ingenuo y lo pagó.

Vuelve a ser el incauto de antes, obsesionado con alcanzar una candidatura que siente que se le desbarata entre las manos. Peña Nieto arma el juego del tapado, da línea, no dice que sea Héctor Yunes, le dice a Javier Duarte que mejore su relación con él y el gobernador cree que es el ungido.

Así es el juego del tapado. Yunes Landa es el destapado y adelantado, pregonando que anda en campaña, que quiere ser gobernador. Una campaña que viola la ley.

Sólo olvidó algo el senador verde: el PRI es rojo.

Archivo muerto

Placeó y se balconeó Gonzalo Guízar Valladares. Así fue toda la campaña. No se metió a fondo, no movió el voto, no logró prácticamente nada. Obtuvo poco más de 5 mil votos el candidato del Partido Encuentro Social a la diputación federal por Coatzacoalcos, sabedor que él sería diputado plurinominal, asegurada su curul por ocupar la primera posición en la lista de la tercera circunscripción. Logró el PES mantener su registro. Obtuvo el 3.30 por ciento de la votación total, pero en la tercera circunscripción, a la que pertenece Veracruz, sólo alcanzó el 2.12 por ciento. O sea, Gonzalo Guízar no operó como se suponía. La meta eran 80 votos en Veracruz y el PES sólo logró 55 mil 431. Fallido el resultado, presiona el PES para que Gonzalo Guízar no asuma la diputación federal, que se quede a trabajar por la próxima gubernatura. Se lo dice en abierto el secretario general del PES, Juan José García Espinosa. Y si Gonzalo Guízar ejerce su derecho y aplica como diputado federal, a contrapelo, estaría a un paso de salir del PES... Convertida en toda una tuitera, Sara Ladrón de Guevara intenta expiar culpas, la tibieza de sus acciones, la falta de vigor, el discurso tenue ante el ataque a ocho universitarios a manos un comando parapolicíaco o paramilitar, la madrugada del viernes 5. Muy activa la rectora de la Universidad Veracruzana, usa las redes sociales para informar que si los heridos ya fueron dados de alta, que si la UV sufragó los gastos médicos, que si estará pendiente del proceso judicial hasta dar con los culpables. Ajá. Sara Ladrón de Guevara debiera leer las reseñas del movimiento estudiantil de 1968. Ahí sabría del conflicto que detonó aquella gesta, del allanamiento por parte de la policía al campus universitario, del bazukazo a la Prepa de San Ildefonso. Sabría Sara Ladrón de Guevara que hubo un rector, Javier Barros Sierra, que marchó con los estudiantes, que radicalizó el discurso, que defendió a su comunidad universitaria, que enfrentó al gobierno. Él, Barros Sierra, pasó a la historia; ella, Sara Ladrón de Guevara, no va a pasar a ningún lado porque su complacencia es complicidad. Cuando alce la voz, cuando exija respeto a los universitarios, cuando ponga un hasta aquí al atropello urdido desde los sótanos del régimen duartista, usando encapuchados con formación policíaca, entonces será una rectora digna del cargo que se le confirió. Dice una versión que no mueve un dedo porque la coartada de la pandilla duartista es que los jóvenes agredidos tenían en su poder “propaganda subversiva”, propaganda de Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador. Habrase visto, golpeados con bates de beisbol y machetes, por tener propaganda de un partido político. Y si fuera “propaganda subversiva”, por qué no los consignaron ante la autoridad correspondiente, como dice la ley, por qué medio matarlos... Nada casual. Le dieron a las promotoras del PRI un tesoro para conseguir el voto: seis lechitas de las que suele suministrar el DIF a las clases necesitadas. Con esa arma electoral tan valiosa —leche de un cuarto en empaque tetrapak— debían convencer a las bases priístas que Rafael García Bringas era la mejor opción para ganar la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos. Obvio, sin estímulo, sin nada que las motivara, agraviadas porque eso era una burla, no hubo quien acarreara votantes y así cayó el PRI. ¿Quién ideó semejante treta?... De día es casa de gestión; de noche, bar y otro poco y hasta le ponen tubo. Dicen los vecinos que cuando la gata se va a Xalapa, los ratones hacen fiesta. Y qué fiesta. Corre alcohol, música y un bullicio que pareciera antro de mala muerte. Organiza los reventones la encargada de una oficina legislativa en el sur de Veracruz... Así ya no sabe la cena. O sí. Sabe rancio. Le ocurre a Victoria Rasgado Pérez, presidenta de esa cosa llamada APEC, la Asociación de Periodistas de Coatzacoalcos, que sentía la descalificación de sus colegas, el rechazo y el repudio. Sonó su nombre y llegó el abucheo aislado, en mal momento, no escuchado por todos, en la cena que ofreció el senador verde, Héctor Yunes Landa, a los periodistas del sur, el miércoles 10, agasajo por la libertad de expresión y pretexto para que el aspirante al gobierno de Veracruz se placee. Alcanza la repulsa a los managers de la presidenta de la APEC, que minutos después buscan culpables y reclaman. Nadie lo hizo, nadie abrió la boca, supuestamente, pero el abucheo se escuchó, refiere uno de los testigos...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Coatepec y Martínez: las boletas del fraude

* Del voto duro a las viejas mañas * PRI, sus aliados y su mayoría * Una buena y una mala para Morena * Rocío Nahle, diputada electa * Aplaudidora de Mónica Robles * El Peje y su pacto con los priístas de la succión * “Servicio Machucho”: hasta Caballero irá a juicio * Permisos y firma falsa.

12 de junio de 2015

Hay veces que el voto duro no basta. Entonces se vuelve al carrusel, a la coacción, al control del órgano electoral, a la compra de la oposición, al fraude cibernético y a las boletas apócrifas. Y es ahí cuando se revela que el nuevo PRI es más perverso que el viejo PRI.

Da tufo a fraude la elección federal en Veracruz. Operó la maquinaria priísta como siempre, exprimiendo los programas sociales, lucrando con la pobreza, lanzando migajas en forma de cemento y varilla, despensas y becas, y en el momento crucial, el dinero que acerca y conduce a la urna electoral.

Hubo distritos que, sin embargo, eran plaza perdida por la debilidad de los candidatos, el conflicto interno entre las corrientes priístas y el hartazgo social. Uno de ellos, Coatepec; otro más, Martínez de la Torre; algunos más como Córdoba, Orizaba, Xalapa Rural, Acayucan, San Andrés Tuxtla.

Acusa el Partido del Trabajo que ahí ganó el fraude. Documenta casos de boletas clonadas, apócrifas, hechizas para inflar la votación del PRI.

Dice el vilipendiado PT, quizá en los estertores de su muerte, pues su votación fue tan exigua que no le da para mantener el registro, que hay evidencia de que el PRI empleó boletas electorales fabricadas para alterar el número de sufragios y agenciarse el triunfo en el distrito de Coatepec.

Su representante ante la Junta Local del Instituto Nacional Electoral, Rafael Carvajal Rosado, advierte un fraude mayúsculo, pues a las boletas apócrifas se suma el cómputo erróneo, el disimulo de quienes realizaron el escrutinio y la mano negra del PRI.

Dice Carvajal, un ex perredista con amplio kilometraje en materia electoral, ex dirigente de la Unión de Colonos, Inquilinos y Solicitantes de Vivienda en Veracruz (UCISVVER), cuya trayectoria se forjó en Coatzacoalcos y donde también fue representante del PAN ante órganos electorales, en 2003, que los indicios del fraude no sólo se remiten a Coatepec y Martínez de la Torre.

Hay boletas chuecas en el distrito donde compitió la ex senadora y ex secretaria de Protección Civil del gobierno duartista, Noemí Guzmán Lagunes, Coatepec, ahí donde fuera de los tiempos de campaña inundaba doña Mimí con mensajes los teléfonos celulares que referían sus acciones para atender a la población en caso de desastre. O sea, campaña adelantada.

Doña Noemí es, pues, una tramposa profesional. Madruga a todos y como si fuera Jesucrista revive el pasaje de la multiplicación de los votos.

Noemí es tramposa pero no tiene fama de corrupta como su correligionario de Martínez de la Torre, el célebre Edgar Spinoso Carrera, acusado de desviar cientos de millones de pesos de origen federal para programas y acciones educativas, en el tiempo que le tocó regentear la Secretaría de Educación y que le valió que Javier Duarte lo echara del gobierno de Veracruz mientras amainaba el temporal. Después lo rehabilitó.

Spinoso, el espinoso, no tiene en mente legislar. Lo que pretende es el fuero. Se protege para evitar su aprehensión derivada de las denuncias interpuestas por la Auditoría en Superior de la Federación ante la Procuraduría General de la República.

Pillado en un helicóptero del gobierno de Veracruz en compañía del gordobés Duarte, Spinoso fue objeto en campaña de una andada brutal que alcanzó la prensa nacional, que acusaba que el acaudalado junior había incurrido en peculado electoral.

Ahí también se hallaron boletas apócrifas. Martínez de la Torre lo ganó ampliamente el PRI, sepultando al PAN, cuya candidata Alba Leonila Méndez Herrera fue más bluff que realidad.

Al PT le viene como tabla de salvación el caso de las boletas clonadas. Más aún cuando funcionarios del INE han reconocido que son reales los casos, que son apócrifas las boletas y que deben someterse al curso legal.

Antonio Ignacio Manjarrez Valle, presidente de la Junta Local del INE en Veracruz, advirtió que no es autoridad jurídica sino administrativa y que por tanto no podía ordenar la apertura de los paquetes electorales para verificar la existencia de boletas falsas.

Carvajal respondió. Dijo que el PT impugnará la elección y tramitará ante la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que se abran los paquetes electorales de los 21 distritos para constatar que no haya más boletas apócrifas.

Rogelio Franco Castán, líder estatal del PRD, escribió en el su cuenta de Facebook: “Hace unos minutos en el Consejo Distrital de Coatepec detectaron boletas apócrifas marcadas a favor del PRI, integrantes del Consejo Local reconocieron el fraude”.

Han servido los cómputos distritales para que el PT recupere votos que parecían perdidos. En Córdoba, Tantoyuca y Tuxpan recuperó 200 votos; en Córdoba resultaron 100 votos de más al PRI-Verde; en Tuxpan se anularon votos por el sólo hecho de haber sido marcados los emblemas de los partidos políticos con plumón.

Constantino Aguilar, candidato del PRD en Xalapa Rural, ex priísta, repudiado por las bases del PRD rojo, expresó que un senador del PRI le llamó vía telefónica para intimidarlo. No dijo si se trató de Héctor Yunes Landa o José Francisco Yunes Zorrilla, ambos del PRI.

Para el PT es oxígeno puro. Enrarece la elección que haya boletas apócrifas. Le da el argumento legal para abrir todos los paquetes electorales, rescatar votos, aumentar su votación ante el riesgo de perder el registro ante el INE por no alcanzar el mínimo que exige la ley, el 3 por ciento de la votación total nacional.

Apesta la elección sea cual sea el número de boletas apócrifas. Una o mil, o diez mil es evidencia de fraude, de la violación a la ley, de burlar la voluntad de los electores.

Así operaba el PRI cuando los programas sociales no existían, cuando la dádiva no se había institucionalizado, cuando la entrega de alimento, becas, cementos y varilla para pisos y techos, los sanitarios ecológicos y las granjas aún, no representan una vía para ejercer control político.

Habla esta elección de la vuelta al pasado. Se recicla la podredumbre. Lo que no obtiene el PRI con los programas sociales, lo logra con la coacción, la compra del voto, el carrusel, el acarreo de votantes, el ratón loco, la guerra sucia, la intimidación, la estrategia del miedo.

Que se recuerde, así fue siempre el PRI, categórico el día de la elección, rapaz y descarnado pues tienen claro los capos y los caciques que al poder sólo se accede con el voto de las mayorías, y éste no se pide. Se exige e impone, al precio que sea, sin importar que un día después esos votantes rentados vuelvan al olvido.

No hay elección que los priístas ganen bien. Sus votos están impregnados de ilegalidad. Usan los programas sociales, o se los roban, como ocurrió en 2010, vía el operativo G-5, jefaturado por Fidel y Moisés Herrera Beltrán, y Reynaldo Escobar, cuya evidencia es irrefutable, un robo a la nación.

Hay veces que con eso basta. Y cuando no, como en la elección del domingo 7, se vuelve al fraude tradicional.

El nuevo PRI es más perverso que el viejo PRI.

Archivo muerto

Una buena y una mala para Morena. Se ubica el partido de Andrés López Obrador como tercera fuerza política en Veracruz y cuarta a nivel nacional. Logra dos diputaciones federales en suelo jarocho, la de Coatzacoalcos y Xalapa Urbano, e impacta en casi todos los distritos del centro y sur, a veces por encima del PAN y a veces superando al PRD. A Morena le tocarán entre 36 diputaciones de las 500 que conforman la Cámara Baja. Y todo en su primera elección. Cacha el repudio al PRI, PAN, PRD y sus satélites, el hartazgo social, por el desgobierno de Enrique Peña Nieto, el de Mancera, el de Javier Duarte y de decenas de gobernadores que roban y atropellan a la sociedad. Esa es la buena. La mala es que con el 8 por ciento de la votación total en la elección federal, con 36 diputados, no se puede aspirar a nada. PRI y Verde tendrán 248 diputaciones entre las de mayoría y las plurinominales. Algo así como el 49 por ciento de las curules. Para lograr mayoría absoluta —50 por ciento más uno— requiere de un pacto con Nueva Alianza, el partido de Elba Esther Gordillo, que venderá caro el voto de sus 10 diputados, uno de mayoría y nueve pluris. ¿Acaso la libertad de la cacique magisterial? Eso le dará al PRI-Verde-Panal un total de 258 votos. Para lograr mayoría calificada —66 por ciento de los diputados— al gang PRI-Verde-Panal sólo le basta negociar con el PAN, que tendrá 109 legisladores. En total tendrían el 74 por ciento de la Cámara baja. Impensable que Morena pacte con el PAN, PRD, Movimiento Ciudadano, Encuentro Social, a los que López Obrador tilda de partidos sin moral. El Partido del Trabajo perdió el registro por no alcanzar el 3 por ciento de la votación total. Morena ganará todos los debates, cimbrará el palacio legislativo de San Lázaro pero perderá todas las votaciones, como le ocurría al PRD cuando El Peje era el mandamás del sol azteca. Morena defenderá sus postulados, pero desde la Cámara de Diputados no moverá una sola línea de las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto. Será el discurso de la moral contra la intransigente realidad. No se cambia a México si no se tiene mayoría en el Congreso. Esa es la mala para Morena... Recibe Norma Rocío Nahle García su constancia de mayoría. Es diputada federal electa por Coatzacoalcos, beneficiaria de los votos de un sector de la sociedad harto del desgobierno priísta, del retroceso económico, de la inacción política, del desastre en seguridad que ha generado una ola de violencia y criminalidad. También beneficiaria del conflicto priista, de la línea de Marcelo Montiel Montiel, delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz, que hundió a Rafael García Bringas y a su suplente, Roberto Chagra Nacif, por ser el proyecto fidelista hacia la próxima presidencia municipal. Gana Rocío Nahle, la candidata de Morena, la pupila de Andrés Manuel López Obrador, la entenada política del Clan de la Succión, de los Robles, admiradora de la diputada Mónica Robles Barajas, para quien no habrá, ni remotamente, una crítica, una discrepancia, una objeción a la legisladora de papel. O sea, la izquierda adinerada, la pseudoizquierda de Coatzacoalcos, al servicio de priísmo fidelista. Es el pragmatismo del Peje, que no pacta con el PRI pero sí con los priístas disfrazados de verde... “Servicio Machucho” no sólo contamina y provoca daños a la salud. También se sirve de la corrupción, de los enredos de los políticos, de la complacencia de Protección Civil, de la ruindad del área de regulación sanitaria de la Secretaría de Salud de Veracruz. Su propietario, Marcos Machucho Hernández, se vale hasta de la voluntad de un sacerdote sin moral y falaz; cuenta con el aval de vecinos distantes a los que no inquietan los solventes, ni el olor a pintura a toda hora, ni el escándalo provocado por el ruido, el golpe del metal, la sierra y la pulidora cuando muchos duermen; atropellando, en cambio, el derecho de otros vecinos, los que padecen el atropello porque viven ahí, a unos pasos del taller de hojalatería que goza de la impunidad que le otorga la clase política. Se trata de un caso documentado, el vías de irse a instancias federales, porque la corrupción ha dejado en indefensión a quienes son víctimas del mentado Machucho. Opera con el aval del ayuntamiento de Coatzacoalcos, pero lo hace a partir de un documento apócrifo, el oficio 764/2011, con el que supuestamente se le otorgó la factibilidad y/o congruencia de uso de suelo, expedido por el secretario de Obras Públicas y Desarrollo Urbano, Adrián Pérez Martínez, en el ayuntamiento encabezado por Marco César Theurel Cotero, de fecha 6 de octubre de 2011. Presumiblemente todo es legal. Pero no. La firma que aparece en el documento es falsa, según el dictamen pericial de Oscar Fernando Wredem Sandoval, abogado especialista en grafoscopía. El caso fue a juicio por el impacto ambiental y porque viola las normas y las leyes. Se le otorgó una anuencia de uso de suelo mientras el establecimiento se encontraba clausurado. Sin embargo, el caso lo perdió sospechosamente en los tribunales el director del Jurídico del ayuntamiento, Benito Argüelles Calzada. Conoció sus detalles, sus vicios, sus tretas, el hoy alcalde de Coatzacoalcos, Joaquín Caballero Rosiñol, pero no mueve un dedo para corregirlo, dejando en la indefensión a los vecinos afectados. Machucho Hernández ha sido solapado por la autoridad, pese a la evidencia de una firma falsa estampada sobre un documento oficial, lo que equivale a un fraude procesal. Como Caballero, otras autoridades también se han prestado al juego: Víctor Zavaleta, Juventino Martínez y Víctor Hugo Pérez Osorio, que por supuesto serán requeridas por la justicia federal...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

UV: la agresión y el repudio a la rectora

* Tibieza y pobreza moral * 428 universitarios la condenan * El DIF y la podredumbre * Las valoraciones ilegales * Moreno y sus bufones * Vuelo privado a Toronto * Marcelo mató el sueño de Beto Chagra.

11 de junio de 2015

Para entender a la rectora, hay que ir al psiquiatra. Es tibia y medrosa. No se debe al estudiantado ni lo prioriza. Evasiva y esquiva, tuerce la verdad cuando una agresión brutal, perpetrada por porros o un comando parapolicíaco, contra ocho estudiantes de la Universidad Veracruzana exigía, por lo menos, una condena radical.

Hoy, 428 integrantes de la comunidad universitaria la increpan. Dicen que Sara Ladrón de Guevara miente. La perciben desinformada, ingenua, nada comprometida con la exigencia de justicia y reclaman de ella, como cabeza de la UV, un posicionamiento firme y contundente, “acorde con las gravísimas circunstancias del estado de Veracruz”.

Vive su Waterloo la rectora de la UV. Se le ve ajena, desentendida, al trágico momento que enfrentan los ocho estudiantes agredidos por un grupo de encapuchados la madrugada del viernes 5, en una vivienda de la calle Herón Proal, en Xalapa.

Le reclaman su tibieza. Repudian sus palabras para enfrentar a estudiantes, catedráticos y personal administrativo que marcharon por las calles, el lunes 8, y que condenaron el ataque parapolicíaco, que llegaron hasta la rectoría y doña Sara sutilmente se les escabulló.

Había sido rebasada. Movilizarse es un arma letal de la comunidad estudiantil. Es el puño que reta. Auspicia las voces que disienten, que señalan y denuncian, que reducen a nada el poder del gobernador.

Un día después, el martes 9, la rectora justificó su pasividad. Diría en un comunicado difundido en los medios de comunicación que ella, Sara Ladrón de Guevara, siempre estuvo de lado de los agredidos, que lo supo, que actuó en los minutos posteriores al ataque, que procuró su atención médica, que ha visitado a los jóvenes internados en el Centro de Especialidades Médicas.

Todo bien, quizá creíble, pero se le ocurrió hacer dos apuntes que precipitaron la condena:

“Me comuniqué personalmente con el gobernador del estado, Dr. Javier Duarte de Ochoa, y con todo respeto pero también con firmeza le solicité ordenara la investigación de los hechos, así como su intervención para garantizar que ningún miembro de nuestra comunidad vuelva a ser agredido bajo ninguna circunstancia. El ejecutivo estatal me manifestó que la investigación se emprendería de inmediato y que los responsables de esta agresión serían perseguidos de oficio”.

Se necesita ser ingenua para creerle a Javier Duarte.

El otro fue el acabose:

“Rechazo también cualquier intento por usufructuar el dolor y la situación por la que atraviesan los jóvenes y sus familias. Protesto contra quienes intentan capitalizarlo con un interés ajeno a la salud, recuperación e integridad de quienes sufrieron la agresión, que también lesiona a toda nuestra comunidad universitaria”.

Mejor no lo hubiera dicho. Aludir al gobernador con semejante doblez, sumisa cuando la dirigencia del Partido del Trabajo acusaba que se trataba de un acto de represión, de la criminalización de los estudiantes que mantienen una actitud crítica ante el gobierno; cuando un periodista Andrés Timoteo, de Notiver, en su Texto Irreverente señalaba que “los atacantes encapuchados fueron entrenados en las instalaciones de la Academia Estatal de Policía. Son de los suyos, de los acreditados, afirman en los mismos pasillos de palacio de gobierno”, provocó una reacción mayor.

Dicen los 428 integrantes de la comunidad universitaria que “el pronunciamiento de las ‘autoridades’ de la Universidad Veracruzana no solo es insuficiente sino falaz: sugiere que la comunidad universitaria no está bien informada, cuando han sido estudiantes quienes desde los primeros minutos de la agresión han estado cerca de los jóvenes y sus familias. El exhorto a informarnos ‘responsablemente’ es de una ingenuidad insultante: llaman a informarnos cuando ellos mismos están completamente alejados, y hasta ajenos, a la comunidad que supuestamente representan. ¿Informarnos responsablemente en un estado en el que los periodistas son asesinados y los crímenes permanecen en la impunidad? ¡Por favor!

“Exigimos a las autoridades de la UV que se responsabilicen de los gastos médicos, legales y psicológicos de los muchachos agredidos.

“Reclamamos de las autoridades universitarias un firme, claro y contundente posicionamiento institucional —acompañado de acciones concretas— a la altura de la comunidad a la que representan y sobre todo, acorde con las gravísimas circunstancias del estado de Veracruz.

“Demandamos castigo a los culpables materiales e intelectuales del brutal ataque a los estudiantes.

“Reclamamos el cese a la criminalización de la protesta y el activismo social”.

En la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el diputado veracruzano Manuel Huerta Ladrón de Guevara, de la bancada de Movimiento de Regeneración Nacional, logró agendar un exhorto para que la Procuraduría General de la Republica atraiga el caso de la agresión a los ochos jóvenes estudiantes, activistas y ambientalistas.

“La gravedad y brutalidad de la agresión —dijo—, el contexto político-electoral previo a los comicios del 7 de junio, así como la participación social y política que tuviesen los jóvenes, hacen suponer que fue un agresión dirigida y con la clara intención de lastimarlos y de provocar miedo la víspera de las elecciones.

“Por supuesto, estamos indignados con la cobarde agresión, y por eso nos sorprendió la actuación de las autoridades de seguridad pública y de procuración de justicia, quienes que no actuaron en forma expedita para atender e investigar con la prontitud que el caso exigía estos reproblables hechos”.

Protestan los estudiantes, los académicos, los egresados, los administrativos, la sociedad civil. Y lo hacen airadamente. Asumen que es un agravio a todos. Y retan. Lo que le hagan a uno, se lo hacen a todos.

Sara Ladrón de Guevara no se suma. Relegada por decisión propia, es timorata y gris en un tela medular. Debió salir de su cueva. Debió tomar la calle, encabezar al estudiantado, a los catedráticos, a su personal. Debió alzar la voz, exigir, condenar.

Sara Ladrón de Guevara es un ícono que se destiñó pronto. Nunca antes una mujer había asumido la rectoría de la UV. Le precedía un historial limpio. Aplaudía su nombramiento toda la comunidad.

Vive una crisis porque el silencio se vuelve complicidad, porque una agresión como la sufrida por los ochos jóvenes, atacados con palos con clavos, con bates de beisbol, con machetes, con equipo táctico, como si fueran policías, o como policías encapuchados, merecía un posicionamiento radical, una condena al hostigamiento y la intimidación.

“Nuestro dolor e indignación es profunda. Nuestra rabia y coraje indecible, nuestra voluntad inacabable”, refiere el comunicado signado por 428 integrantes de la comunidad UV.

“La artera, vil, cobarde golpiza a ocho jóvenes universitarios es una agresión a toda la comunidad de la Universidad Veracruzana. Los batazos, machetazos, golpes, patadas e insultos fueron asestados a ocho jóvenes que festejaban un cumpleaños, pero la embestida es contra todos nosotros. Tres jóvenes continúan hospitalizados con múltiples fracturas, con heridas de arma blanca, con el cuerpo adolorido, sin dientes, y los otros cinco están también lastimados, escondidos y con el estupor de no entender por qué fueron atacados. Estupor compartido por quienes no fuimos heridos, pero sí agredidos.

“Esta brutal agresión se da en el contexto de un deterioro social, económico, ambiental, de derechos humanos e institucional, de violencia contra las mujeres, en el estado de Veracruz y en México. La golpiza a nuestros compañeros va a la par de la violencia desatada en Guerrero, en Puebla, en Oaxaca, en la ciudad de México. Imposible separar esta violencia abierta de la lista negra de la SSP de Veracruz que ha circulado en días recientes, en la que figuran los nombres de varios universitarios y de compañeros y compañeras de organizaciones civiles. A todas luces, se trata de criminalizar la protesta social, de amedrentar, de acallar la crítica”.

Arde, pues, la comunidad UV. Repudia la agresión y también la represión. Identifica el origen, la acción del Estado, la estrategia del miedo, la embestida para silenciar.

Y la rectora se esconde. Entra y sale por la puerta de atrás, insultante su miseria moral, dócil su discurso, sin brío la exigencia de justicia al gobernador.

De veras, hay que consultar al psiquiatra para entender a la rectora.

Archivo muerto

Sacude Lilia Gema Santiago Ríos al DIF. Le imputa tropelías, valoraciones psicológicas falsas, trapacerías y enredos entre su titular, Jesús Moreno Delgado, y el empresario multiusos, Carmen Ramos Rodríguez, el esposo que falseando dichos, engañando autoridades, la mandó a la cárcel. Acusa que las corruptelas sirvieron para que un juez civil de pésimos antecedentes en la ciudad de Córdoba, ahora en Coatzacoalcos, le arrebatara la custodia de su hijo. Contundente, toca Lilia Gema Santiago, maestra de profesión, ella sí con título y cédula, las maquinaciones del director del DIF en Coatzacoalcos, conciencia del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, celestino y cómplice de un grupo de pseudoprofesionistas que ejercen fuera de la ley, que suscriben documentos oficiales, que representan a la institución en instancias judiciales, sin acreditar que culminaron sus estudios universitarios, obtuvieron su título correspondiente y tramitaron su cédula profesional. Despojada de su hijo, Lilia Gema habla de las valoraciones ilegales suscritas por la pseudopsicóloga Patricia Salcedo Ramos, la que usa una cédula profesional que corresponde a una maestra del estado de Baja California, según el Padrón Nacional de Profesionistas, acreditado su delito pero encubierta por el clan Moreno-Cházaro-Caballero, denunciada penalmente, consignada y hoy con una orden de aprehensión. Perverso el marido, sin escrúpulos, Carmen Ramos la acusó falsamente de sustracción de menores y por ello Lilia Gema Santiago fue encarcelada, salió bajo fianza, fue absuelta. Ganó un juicio de amparo, ratificado en revisión en la ciudad de Mérida donde los magistrados le expresaron su sorpresa por las maniobras legaloides que se permiten en Veracruz. Su historia es de película, dramática, injusta, reacia a renunciar al derecho de tener a su hijo, arrebatado por un individuo que ocultó que tenía matrimonios previos y tras divorciarse, siempre se quedó con la custodia de los menores. Lilia Gema devela la podredumbre, exhibe la corrupción, las ligas entre Jesús Moreno y el susodicho Carmen Ramos para quitarle a su hijo. Y a todo ello responde Jesús Moreno con un rosario de mentiras, omisiones, medias verdades, usando el aparato de poder, el área de comunicación del ayuntamiento de Coatzacoalcos, y replicando sus embustes el coro de los infames a su servicio, agraviando con sorna, con burla, sin un gramo de inteligencia, cuando Lilia Gema Santiago ha planteado públicamente, de frente, con valor, con toda seriedad, en qué grado de putrefacción ha caído el DIF. Ese DIF que jefatura Jesús Moreno, el “compadre incómodo”, es el mismo que no pasaría la prueba de la yerba, ni el alcoholímetro. Y pensar que en manos de ellos quedan niños, jovencitas y familias enteras. Es el DIF donde cohabitan la primera dama y la viceprimera dama. Es el DIF donde el robo de las despensas lo aplica un connotado miembro de la familia real. Sobre dos de las pseudopsicólogas, Patricia Salcedo Ramos y Yahana Lozada Parra, protegidas de Jesús Moreno, penden autos de formal prisión y sus consecuentes órdenes de aprehensión. ¿Qué sigue? Lo del avión privado en vuelo a Toronto. Y la chica en turno... Certeros, los dardos dieron donde tenían que dar. No se metió a la contienda Marcelo Montiel Montiel, el minicacique y delegado de Sedesol federal en Veracruz, por una fobia contra Rafael García Bringas. No era ese su objetivo. No lo hizo perder nomás porque sí. Quería sepultar políticamente a Roberto Chagra Nacif, candidato a diputado federal suplente del PRI en el distrito de Coatzacoalcos. A García Bringas no le vio tamaños para aspirar a la próxima alcaldía; a Beto Chagra sí. Era la figura del fidelismo, la carta del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, el candidato potencial a la candidatura del PRI a la presidencia municipal de Coatzacoalcos en 2017. Y Marcelo operó. Una parte de su estructura no salió a votar; la otra parte, sí, pero en contra del PRI, con los votos suficientes para que aquello fuera irreversible. Así acabó el sueño de Beto Chagra de ser alcalde...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

UV: la agresión y la insurrección estudiantil

* “5 de junio no se olvida” * Grupo parapolicíaco perpetró el ataque * Entrenados en El Lencero: Timoteo * Revuelta frente a palacio * El cómputo final y el Congreso * La chiquillada debiera desaparecer * ¿Y los votos de los independientes? * Héctor Yunes, el senador verde * Convivio con la prensa.

10 de junio de 2015

Gritan y marchan. Acusan los universitarios al Estado represor. “Fue el Estado”, denuncian en su proclama, agraviados todos por el ataque criminal contra ocho estudiantes, apaleados con saña, atacados con machetes, olvidados por la policía omisa, indolente, cómplice, que no actuó, y por una rectora que se oculta, que no los lidera y que cuando rompe el silencio, maniobra, engaña y se eriza.

“Si tocan a unx, nos tocan a todxs”, dice una de sus mantas, profusamente difundida en medios de comunicación y en redes sociales, una estampa de la protesta.

Y ahí, en la Plaza Regina Martínez, aunque no le guste al gobernador Javier Duarte, aunque retiren la placa original, aunque se tenga que tragar que ya fue repuesta, la Plaza Lerdo de Xalapa, le imputan y le dicen, lo encuadran y le advierten: Ni uno más.

Toman las calles los estudiantes de la Universidad Veracruzana. Caminan con ellos los catedráticos y miembros de la sociedad. Reclaman el ataque a los ocho universitarios, la indolencia oficial, la neutralidad insultante de la rectora Sara Ladrón de Guevara, sin una condena a la altura del agravio.

Es lunes 8. Parten de la Unidad Académica de Humanidades, caminan por la avenida Ávila Camacho y desembocan en Plaza Regina, de frente al palacio de gobierno.

Recuerdan todos lo que ocurrió el viernes 5, cuando un festejo entre amigos tomó visos de tragedia, la violencia ahí, impensada, no por acción de la delincuencia sino por la mano de la represión.

A eso de la una de la mañana arribó un grupo parapolicíaco, criminal y alevoso, cobarde pues se cubría el rostro, cobarde pues portaba bates de beisbol y machetes, cobardes pues atacaron a jóvenes desarmados.

“Ya se los cargó la v... Hasta aquí llegaron”, grita uno de los hampones. Cunde el pánico. Toman a unos y los azotan contra la pared. Patean a quien encuentra a su paso. Golpean a placer, con los bates, con los machetes.

Relata uno de los agredidos: “Fueron los 20 minutos más largos de mi vida. Nos aventaban contra la pared, golpeaban, nos agarraron a patadas y yo como pude me resbalé hasta bajo la cama, ahí me quedé. Escuchaba cómo gritaban, todos pedíamos auxilio y nadie nos ayudó”.

Llegó la policía, tomó nota de los heridos, permaneció unos minutos. Luego arribaría un vehículo Pontiac blanco, ocupado por personas vestidas de civil. Hablaron con los policías y todos se retiraron.

Tres de los universitarios fueron trasladados al Centro de Especialidades Médicas, en Xalapa. Temían que presentaran fracturas craneales por los golpes recibidos. Las fotografías que circulan en las redes sociales y en la prensa describen la violencia y la saña de los encapuchados.

Horas después se sabría que no es un hecho aislado. Describe al gobierno represor, al espionaje de estado, el uso de los recursos del gobierno contra la sociedad, la política de intimidación contra los adversarios, la mano ruda del duartismo contra los núcleos de protesta.

Fluían las voces acusando al secretario de Seguridad Pública del gobierno veracruzano, Arturo Bermúdez Zurita, de haber fraguado el ataque contra miembros de la UV, de tener una lista de “enemigos del gobierno” porque acuden a marchas, pintarrajean paredes y causan destrozos. Pidió su renuncia el diputado local Fidel Robles Guadarrama, del Partido del Trabajo, pues se advierte su mano, sus truculencias, su rencor contra quienes increpan a la mafia oficial.

“Condenamos la violencia y la criminalización de los estudiantes en Veracruz y todo el país —decían en su reclamo los estudiantes—. Exigimos al Gobierno del Estado que cese la violencia y la criminalización de la protesta”. Y remataban: “5 de junio no se olvida”.

Alejandro Saldaña, académico de la UV, leyó un comunicado en que “la comunidad universitaria señala una operación ‘de un comando paramilitar o parapolicíaco’ como responsable del ataque que mantiene en situación de salud delicada a estudiantes, y por lo que fueron trasladados del Centro de Especialidades Médicas a hospitales privados”.

Andrés Timoteo, autor de la columna Texto Irreverente, publicada en Notiver, uno de los periodistas más agudos, críticos, bien informado, hoy en el exilio por seguridad personal, escribió el 6 de junio:

“Que no renuncie Arturo Bermúdez Zurita a la Secretaría de Seguridad Pública. No, no lo dejen renunciar, que no lo haga. ¡Que lo destituyan y que lo presenten detenido ante un juez para que responda por la agresión cometida ayer en Jalapa contra ochos jóvenes!. Los atacantes encapuchados fueron entrenados en las instalaciones de la Academia Estatal de Policía. Son de los suyos, de los acreditados, afirman en los mismos pasillos de palacio de gobierno. Fue la venganza de un mal gobernante que se las cobró a los gritones que lo han cuestionado.

“Los estudiantes se la deben —porque no son los primeros ni serán los últimos en la lista negra— a Javier Duarte quien los tiene en la mira desde aquellas marchas cuando junto con maestros le gritaron en la Plaza Regina Martínez: ¡Duarte marica, atácanos ahorita!. Y ya lo hizo. Por supuesto que el gobernante vengativo no va a renunciar ni lo van a destituir pero en menos de dos años será candidato a la prisión, solo es cuestión de esperar, de no olvidar y claro, de votar”.

Y la gente votó. Y derrotó al PRI en Xalapa Urbano, el distrito que aloja la capital de Veracruz, la sede del gobierno duartista, el palacio de gobierno, ahora de desgobierno. Así castigó a Javier Duarte por ese y por muchos agravios más a la sociedad, por el robo de los recursos públicos, la corrupción y la inseguridad.

Otras voces acusan represión de Estado. Hay sospecha de que los encapuchados son policías entrenados en la Academia El Lencero, como apunta Andrés Timoteo, donde fue llevada una mujer policía y sufrió tortura a manos de compañeros; donde presumen los uniformados que un civil no podría resistir los métodos represivos. ¿No era así en los años 70, cuando la Guerra Sucia?

Infiltrados en la marcha, había provocadores. Andaban embozados, cubierto el rostro, amparados en el anonimato. Pintarrajeaban paredes y pateaban ventanales hasta romperlos. Esos imbéciles no eran universitarios. Su encomienda era manchar la protesta.

Acudieron a la UV. Buscaban a la rectora Sara Ladrón de Guevara, impávida ante la protesta. Querían entregarle la carta signada por alumnos y 93 catedráticos de la institución. Ahí estuvo y se marchó.

Pidieron los familiares de las víctimas que les entregaran a sus hijos. Acusaban que no tenían informes de los médicos, que no les permitían llevar a sus médicos de confianza para realizar una segunda valoración. Exigían que les entregaran a los jóvenes y que se les trasladara a una clínica particular. Rechazaban recibir un solo peso del gobierno de Javier Duarte por el costo de la atención médica, y que ese gasto lo asumiera la UV. Dijeron que la rectora se presentó, habló con los estudiantes, se tomó la fotografía y se fue. Todo por la puerta trasera. Nunca habló con los padres de los alumnos.

Sacudida por la presión, dice la rectora Sara Ladrón de Guevara que siempre ha estado ahí, al pendiente, desde el primer día. Emitió —junio 9— un comunicado de siete puntos, con fines exculpatorios, su versión del conflicto, su interés por los jóvenes agredidos, su comunicación con Javier Duarte, la eterna promesa de que dará con los culpables.

Pero fue categórica al final:

“Rechazo también cualquier intento por usufructuar el dolor y la situación por la que atraviesan los jóvenes y sus familias. Protesto contra quienes intentan capitalizarlo con un interés ajeno a la salud, recuperación e integridad de quienes sufrieron la agresión, que también lesiona a toda nuestra comunidad universitaria”.

¿O sea? Desvió su discurso para encarar a quienes han exhibido la tibieza de sus acciones, su pasividad, el indigno rol de una rectora que no está a la altura de la comunidad estudiantil que dice representar.

Hay síntomas que delatan. Hay represión y la mano de un grupo parapolicíaco o paramilitar. Hay una rectora que no encabeza a sus estudiantes, tibia y complaciente. Hay violencia. Hay criminalización de los estudiantes y de todo adversario u opositor.

“Si tocan a unx, nos tocan a todxs”, advierten los universitarios. “5 de junio no se olvida”, agregan.

Es una insurrección que se incubó con una agresión de Estado.

Archivo muerto

Hoy, cómputo final de la elección federal. PRI-Verde es primera fuerza en el Congreso con 183 curules de las 300 de mayoría relativa; PAN, 56; PRD-PT, 34; Morena, 14; Movimiento Ciudadano, 11; Panal, 1, y el candidato independiente por Mazatlán, Sinaloa, Manuel Clouthier Carrillo, hijo del extinto candidato presidencial del PAN, en 1988, Manuel J. Clouthier del Rincón. Obtuvo el PRI el 30.66 por ciento de la votación total; PAN, 22.1%; PRD, 11.41%; Morena, 8.83%; PVEM, 7.44%; Movimiento Ciudadano, 6.32%; Panal, 3.95%; Encuentro Social, 3.48%; PT, 3.03%, y Partido Humanista, 2.26%, siendo el único que perdería su registro. Inaudito que la mitad de los partidos políticos luchen por no perder el registro, no por ir a la cabeza de las preferencias electorales. Son rémoras, vividores, que sangran al erario, que permanecen en el sistema de partidos gracias a las prerrogativas económicas que otorga el Instituto Nacional Electoral, dinero del pueblo... ¿Dónde quedaron las firmas de adeptos, de seguidores, de amigos, con las que se respaldó y acreditó las candidaturas independientes de Esteban Valles Martínez y Roberto García Alonso? Se suponía que ambos cumplieron con el requisito impuesto por la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales. Se suponía que rebasaron con creces las 5 mil 568 firmas que corresponden al 2 por ciento del padrón electoral en el distrito de Coatzacoalcos. Esteban Valles acreditó 7 mil 801 firmas; Roberto García Alonso, 9 mil 980, y ello les permitió participar en la contienda. ¿Y qué pasó? Valles obtuvo en la elección del domingo 7 la cantidad de 3 mil 250 votos; García Alonso, mil 240. Mueve a pensar, a imaginar, que las firmas no eran reales, que pepenaron credenciales de elector y usaron su número de registro para cumplir con el requisito pero sin contar con una auténtica base social. García Alonso hasta presumía en un espectacular las firmas recabadas, casi 10 mil. ¿Era embuste? Al parecer sí. Las cifras no mienten... Llega el senador verde, Héctor Yunes Landa, a Coatzacoalcos, a agasajar a la prensa por la libertad de expresión. Ya no es tricolor o rojo. Inicia su camino bajo un embuste llamado Partido Verde que no tiene nada de ecologista, que viola la ley, que bate récord en sanciones impuestas por el INE, que se mofa y se pitorrea del árbitro electoral, que tiene entre sus preclaros miembros a un pelafustán que trafica con áreas protegidas, Jorge Emilio González Martínez, el Niño Verde, el Niño Muerde, y a un gobernador, el de Chiapas, Manuel Velasco, que cachetea a sus empleados en público y cómo no demostrar tanta bajeza si lo lleva en la sangre, le viene de su madre que ordena encarcelar a una mujer de la tercera edad. Ahí se cobija el senador Héctor Yunes Landa, ahora verde hasta en las invitaciones al evento, creído el pobre que Fidel Herrera y Javier Duarte lo harán gobernador de Veracruz, montado en un proyecto demencial de consecuencias divisorias. Unos, los priistas verdes irán con Héctor Yunes; otros, los priístas rojos lo harán con el otro senador, el agazapado José Francisco Yunes Zorrilla. Cada uno por su lado, partido el PRI, fraccionando su intención de voto porque Yunes Landa anda sin brújula, al tiempo que el PAN, el de los Yunes azules, que también se cuecen aparte, que arrebatan e imponen, que incuban y fomentan odios, se apodera de la gubernatura de Veracruz. Todos a la greña mientras en el altiplano, en el círculo peñista, no aprietan y desatan la persecución contra Javier Duarte, Fidel Herrera y sus respectivas pandillas para sofocar la asonada. Por lo pronto, Héctor “El Iluso” Yunes convivirá con la prensa que tanto detesta, que tanto lo irrita, a la que quisiera perseguir machete en mano como ya lo hizo una vez en su oficina de palacio de gobierno, en Xalapa con un conocido colega, como cuentan los columnistas de la capital...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

La derrota de Javier Duarte

* Pierde los cinco principales distritos * Bringas temía al voto de castigo marcelista * Fidel reventó en Boca del Río * La votación de Erick * Agresión a representante de Morena * Rocío Nahle: en 2012, 70 mil votos y pierde * A su lado el marcelismo, gana * Escamotean pago a representantes priístas.

9 de junio de 2015

Simulador, Javier Duarte proclama un triunfo abstracto, arrebatado, maltrecho. Dice que ganó. Y sí, ganó el PRI en 16 distritos electorales de Veracruz, como siempre, con sus trampas y su fraude. Pero las cinco joyas de las corona las perdió.

No ganó Xalapa Urbano, Veracruz, Boca del Río, Coatzacoalcos y Poza Rica, ahí donde se concentra el mayor poder político, capitales millonarios y la industria, el turismo y la más alta densidad de población, ventana al mundo, a los negocios, a la inversión.

Son las cinco joyas de la corona, las que Fidel Herrera Beltrán, su antecesor y mentor, mantuvo y retuvo, por las buenas o por las malas, y las que debió ceder, las regateó hasta el final.

Javier Duarte entregó Xalapa en 2012, al Partido de la Revolución Democrática, cuando la prosperidad comenzaba a desteñirse, a la vista su mal gobierno, su impudicia para el abuso, el cinismo para echar mano de los recursos públicos y en un alarde de magia desaparecerlos en un solo movimiento de mano.

Hoy, la debacle está ahí. Ganó el PRI 16 distritos electorales pero se le fueron enclaves de altísima relevancia.

Veracruz y Boca del Río siguen en poder del Partido Acción Nacional, aunque es de lo único que el vilipendiado panismo puede vanagloriarse pues tuvieron en sus manos Tantoyuca, Córdoba, Orizaba y Zongolica y los dejaron ir.

Xalapa Urbano, distrito sede de la capital de Veracruz, pasa a control de Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador, que se posiciona en una sola elección, concentrando las vibras de los que repudian la violencia y la inseguridad, el secuestro y la extorsión, la impunidad y el atropello, la corrupción y la riqueza que no sólo es malhabida sino exhibida por la pandilla duartista.

Coatzacoalcos también es distrito para Morena, en parte por el voto de los indignados que repudian el desgobierno y el rezago social, el desempleo y el empleo mal pagado, la los levantones y la tortura, los mutilados, los sepultados en fosas clandestinas, el narco operando a todo vapor, los petroleros de los complejos petroquímicos amenazados con ser echados a la calle, y en parte por los rencores y venganzas entre priístas.

Poza Rica ya es del Partido de la Revolución Democrática. Golpe letal al feudo petrolero, al sistema represivo que obliga al trabajador a actuar como esclavo, a rendir pleitesía al líder en turno, descarada la explotación sindical, obvios los negocios de quienes dicen estar al servicio del gremio.

Son las cinco joyas de la corona que pesan por su potencial político, económico y social, por ser, por ejemplo Veracruz, Coatzacoalcos y Xalapa, los tres municipios con mayor presupuesto entre los 212 que componen la geografía veracruzana.

Boca del Río y Veracruz no solo son tradición. Representan más que un son, que un arpa y una jarana, que una pieza musical de Agustín Lara. Son el punto de referencia turístico del Golfo de México, con una impresionante capacidad hotelera, punto de atracción para mexicanos y extranjeros. Y la llegada constante de capitales.

Coatzacoalcos es polo industrial. Concentra en su territorio tres complejos petroquímicos, una terminal marítima industrial y otra comercial, la exportación de petrolíferos. Y en sus costas, un potencial petrolero próximo a explotar.

Xalapa es Xalapa. Es la sede del gobierno estatal, impensable perderlo en una elección. Denota la fortaleza de un gobernante, su capacidad electoral, el manejo de las estructuras para promover y defender el voto, para cooptar sectores de la población, para infiltrar a la oposición, atraer a sus líderes, desmantelar su capacidad de operación política. Si se pierde el distrito Xalapa Urbano, el gobernador se reduce a nada.

Perdidos, los cinco distritos clave reflejan el deterioro del proyecto duartista, la prosperidad que nunca llegó, salvo para los Spinoso, los Deantes, las Ginas, los Duartes, las Karimes, los Audirac, que han hecho de Veracruz un botín, saqueadas las arcas, armados los negocios con cargo al erario.

Ganó el voto de los indignados, los que no dejan pasar más abuso y atraco; ganó la oposición panista, morenista o perredista gracias también a la crisis del priismo, a la greña los militantes del PRI, confrontados, trabados en sus propios conflictos, incapaces de conciliar e incluso resentidos porque diciéndose dueños de la franquicia política, Javier Duarte no supo cómo desplazar y matizar. O sea, los echó y los escupió.

Todo se da en Javier Duarte, menos la seriedad. Acudió a votar con afanes provocadores. Vestía el gobernador de Veracruz, la mañana del 7 de junio, una chamarra blanca, en los brazos y cuello la estampa tricolor. No era la de la bandera nacional, ni los colores del PRI, sino los que distinguen a la Selección Mexicana de Futbol. Eso es no pensar.

Aporreado en las redes sociales, insultado, lo menos que se expresó ahí fue que el gobernador Javier Duarte es un personaje tramposo.

Desbordaba optimismo. Sonreía. Y horas después, cuando ya se sabía el tamaño de la debacle, Javier Duarte asumía el tono conciliatorio, la lección de la democracia en sus labios, el sentido de la reflexión, lo que se hizo bien y lo que hay que corregir, un llamado de atención a los partidos políticos porque al que hay que vencer es al abstencionismo.

Javier Duarte sabe que no ganó el PRI. Así tenga 16 distritos bajo su control, así regresen al escenario los fidelistas, Erick Lagos, Alberto Silva, Jorge Carvallo, Tarek Abdalá, María del Carmen Pinete, Fidel Kuri, hay cinco distritos clave que no son del PRI.

Falló ahí la operación política, la audacia para incrementar la intención de voto, la habilidad para conciliar entre priístas, cirugía mayor para restañar heridas, capacidad para menguar la fuerza de la oposición o la rudeza para someter a las fuerzas priístas en rebeldía.

Javier Duarte fue derrotado en Xalapa, Veracruz, Boca del Río, Coatzacoalcos y Poza Rica. Lo venció la oposición. También lo derrotó el desaseo con que armó candidaturas.

Reciclar cartuchos quemados trae broncas y conflictos.

Elizabeth Morales García no se llevó el palacio municipal de Xalapa porque no lo pudo cargar, pero por intención no paró. Goza de espíritu inmobiliario; de ahí que coleccione casas y mansiones. Usó la nómina para darle chamba a las chicas de su harem. Y así la hizo candidata el PRI.

Es el caso de Carolina Gudiño Corro, impuesta como alcaldesa de Veracruz, de pésimo historial, improvisada como presidenta del Congreso estatal, sin talento, o sí, buena para los negocios con el erario.

Otra reina de belleza, egresada del Carnaval de Veracruz, inventada como política. Ella es Anilú Ingram. Lupis con trabajo pronuncia un buenos días y ya la querían que condujera las sesiones de la Legislatura estatal. Un desastre fenomenal, de risa, de antología circense. Y de ahí a candidatura a diputada federal. Qué importa si firmó ante notario que no dejaría de ser diputada local. La mentira también se goza. Y burla al pueblo no tiene comparación.

Perdió Rafael García Bringas en Coatzacoalcos. Lo acabó Morena, pero sobre todo Marcelo Montiel, acérrimo rival, que no operó en campaña, presente sólo el día de la elección para dar línea en contra, voto de castigo. Y se gestó la derrota.

Sólo Javier Duarte puede creer que ganó. Lo cantan sus corifeos. Y el iluso que se lo cree. Pudo ganar el 16 distritos, pero sin las cinco joyas de la corona, de nada vale.

Mientras, Javier Duarte simula que está feliz.

Archivo muerto

Viernes 27 de marzo. Departía Rafael García Bringas, la sonrisa en los labios, la broma ocurrente, la gesticulación, afable el candidato del PRI a la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos. Variaba el ánimo, que iba del optimismo a la preocupación. Sorbía el café en céntrico restaurant italiano. Si la oposición se reparte el voto antipriísta, no crece, escuchó. “Toco madera”, dijo García Bringas. Confiaba en que no se polarizara el voto en un solo adversario, como finalmente ocurrió con Rocío Nahle. “Toco madera”, volvía a decir. Pero cuando se le advirtió que si Marcelo Montiel operaba con su estructura, si enviaba señales, si ordenaba votar en contra, la derrota era inminente. Y García Bringas admitió. Dice ahora García Bringas que no salieron a votar los priístas, que no acudió a las urnas el voto duro del PRI, y que no hubo fuego amigo. Le faltó decir que exculpa de todo pecado a Marcelo Montiel Montiel, su acérrimo enemigo, a quien le robó la candidatura para su pupilo y operador, Víctor Rodríguez Gallegos. Ahí, en esa mesa en que degustaba un café, García Bringas concedía: si se mete Marcelo Montiel no hay nada que hacer; con el voto de castigo gana la oposición. Y así fue. Fuego amigo, traición marcelista, que de no haberse dado, habría cerrado la contienda y quizá hoy Morena no cantaría el triunfo. Era la una de la tarde, el viernes 27 de marzo, cuando Rafael García Bringas esbozó que el marcelismo lo podía derrotar... Fue por lana, por una victoria en territorio yunista, y Fidel Herrera Beltrán regresó trasquilado. De su ahijada política, Carolina Gudiño Corro, no quedó ni el recuerdo. Boca del Río fue su tumba, repudiada su candidatura a diputada federal, repudiado Fidel, el ex gobernador que endeudó criminalmente a Veracruz. ¿Tenía caso ir al feudo de Miguel Ángel Yunes Linares, a jugar una diputación, pero sobre todo, a intentar definir la próxima gubernatura? Si esa fue la intención, Fidel Herrera no tiene nada que hacer en el proceso de sucesión de 2016. Su operación política fracasó. Lo barrió Yunes. Despedazó su proyecto. Acabó con lo que alguna vez fue Carolina Gudiño, relegada a la tercera posición, mitad por ser la punta de lanza del fidelismo, mitad por su desastroso paso por el conurbado municipio de Veracruz, donde también hizo de las suyas. Quiso derrotar Fidel a su acérrimo enemigo y su enemigo, Miguel Ángel Yunes, lo masacró... Dijo Javier Herrera Borunda, hijo de saben quién, que Erick Lagos Hernández obtendría la mayor votación en la historia del distrito de Acayucan. Y así ocurrió. El Terrible Erick logró 72 mil 93 votos, según el PREP, contra 11 mil 309 votos de la candidata de Morena, Janix Liliana Castro Muñoz. Fue la mayor votación en todo Veracruz. Seguro ahora se dirá que Erick Lagos será el coordinador de la bancada priísta veracruzana en la Cámara de Diputados y potencialmente el aspirante número uno de la fidelidad al gobierno de Veracruz, en 2016... Deleznable, la agresión a David Esponda Cruz. Había sido representante del Movimiento de Regeneración Nacional en la casilla 4724, en Lomas de Barrillas, al poniente de Coatzacoalcos. Lo conminaron a “hacerse tonto” mientras se registraba la votación, pero desoyó a los mapaches. Concluyó la elección, el triunfo para Rocío Nahle, candidata de Morena. Cuatro sujetos irrumpieron y lo agredieron ferozmente, golpeándolo en rostro y cuerpo, pateado a mansalva. Huyeron los agresores y minutos después llegó el consejero Noé García Onofre y miembros del equipo cercano a la candidata Rocío Nahle. Uno de los golpes le provocó un impresionante hematoma en el ojo izquierdo. Pero David Esponda dice que no se intimida ni se arredra, que el objetivo de cuidar el voto de Morena se cumplió... Lo que es una elección intermedia. Gana Norma Rocío Nahle García en Coatzacoalcos con 38 mil 433 votos, contra 25 mil 721 del priísta-verde, Rafael García Bringas. Son cifras del PREP con el 94.22 por ciento de las actas contabilizadas. Cifras definitivas y contundentes, que obligan a la comparación. En la elección de 2012, elección presidencial, con Andrés Manuel López Obrador en la boleta electoral, Rocío Nahle, entonces el PRD, obtuvo 65 mil 204 votos, que no le alcanzaron para vencer al candidato del PRI, Joaquín Caballero Rosiñol, quien registró 72 mil 516 sufragios. Nahle fue arrastrada por el efecto López Obrador, y de ahí su altísima votación, pero insuficiente ante el embate de la maquinaria marcelista que respaldó a Joaquín Caballero, que obtuvo casi 47 mil votos más que los que ahora generó García Bringas. Hoy es a la inversa. Marcelo Montiel, el delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz, no operó a favor del PRI, sacó las manos en campaña, dio línea en contra a operadores y promotoras y cayó el PRI. Si Marcelo Montiel hubiera impulsado la votación a favor de García Bringas, Rocío Nahle no habría pasado, como en 2012. Cuestión de cifras y de circunstancias... A ellos también les hicieron fraude. Son los representantes de casilla del PRI, en Coatzacoalcos. Les ofrecieron entre 2 mil 500 y 3 mil pesos por vigilar el proceso electoral, la emisión del voto, el escrutinio, y al final de la jornada les salieron con que el pago sería de mil pesos. Se quejan que además el INE excluyó a los segundos propietarios priístas, violando la ley, presuntamente por un acuerdo de consejo. Sería el domingo 7 un día productivo. No cualquiera gana semejante cantidad por vegetar un rato. Pero al PRI le salió lo mañoso, lo que es, ahora con los suyos. Había recursos, un fondo para sufragar el pago de los representantes del PRI en las casillas, los llamados rc, pero el dinero llegó rasurado o no llegó...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

El PRI, aplastado por Morena... y por Marcelo Montiel

* No operaron las promotoras * 10 millones en el aire * Repudio social y hartazgo * Rocío Nahle barre con García Bringas * El ataque a los jóvenes universitarios * Los porros del duartismo * Criminalizados y macheteados * ¿Sabrá Elizabeth qué es una entidad de interés público?.

8 de junio de 2015

Hechos trizas, los priístas de Coatzacoalcos se aprestan a recoger los fragmentos de su partido, el PRI, lo que quedó de él, fulminado por el Movimiento de Regeneración Nacional, por sus grillas internas, por la imposición de su candidato, Rafael García Bringas, por la confrontación de grupos y por el repudio de la sociedad.

Vencidos en toda la línea, deben su derrota al hartazgo social, a la inseguridad y violencia, al tiradero de cuerpos en narcofosas, a la extorsión y el secuestro, al plagio de migrantes, unos para ser convertidos en sicarios o encargados del trasiego, otras para la prostitución a gran escala.

Cayó el PRI. Lo venció la estela de corrupción en que se mueve el gobierno de Javier Duarte, solapados los amigos que más bien son amigos de lo ajeno, que desaparecen presupuestos, que pagan obras fantasmas, que disponen de dinero para acciones escolares o de salud y que terminan en cuentas de ladrones con piel de ladrones.

Lo derrota Morena, que representa otra opción de la izquierda, la corriente de Andrés Manuel López Obrador, encarnada en Rocío Nahle García, ahijada del Clan de la Succión, los Robles Barajas, que así se encaminan a contender por la presidencia municipal, quizá la misma Rocío Nahle, quizá Roselia Barajas, la ex diputada, quizá la misma Mónica Robles si el PRI-Partido Verde le niegan la candidatura en 2017.

Día funesto para el PRI, este domingo 7, cuando los electores de Coatzacoalcos le asestaron el enésimo golpe, en tierra donde la oposición gana una y otra y otra diputación federal.

Van las tendencias del PREP a favor del Movimiento de Regeneración Nacional y su candidata, Rocío Nahle García. Pero más allá de las cifras previas y el conteo lento, Rafael García Bringas ha reconocido su derrota.

Gana un sector de la sociedad que salió a expresarse en las urnas, pero el caso Coatzacoalcos ejemplifica que el priísmo carece de unidad, de líneas de acción, del liderazgo de Javier Duarte, y que le sobra circo y teatro, simulación y mentira, pues las elecciones, como dicen los clásicos, se ganan con votos y no con palabras.

Loable lo hecho por Rocío Nahle y su equipo en Morena. Pero no fue lo único que provocó la derrota del PRI. El factor clave fue Marcelo Montiel Montiel, delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz, cacique y dueño de las estructuras que hacen ganar y también perder.

A Marcelo Montiel lo desplazó Javier Duarte cuando en enero pasado le vetó a su candidato a la diputación federal, Víctor Rodríguez Gallegos. Le esbozó que no podría ganar la elección, que se ubicaba en los peores lugares de popularidad, que carecía de ángel, que era mal visto, con fama de corrupto y marrullero, hacedor del trabajo sucio e ignorado por un amplio sector de la sociedad.

Marcelo Montiel retiró su carta. Se abrió cuando observó que Javier Duarte carecía de palabra, que olvidó que sin los votos del marcelismo no habría alcanzado la gubernatura de Veracruz, a su lado las corrientes priístas antagónicas para enfrentar al candidato del Partido Acción Nacional, Miguel Ángel Yunes Linares, en 2010.

Impuso Javier Duarte a Rafael García Bringas. Lo sacó de la diputación local que ejercía sin pena ni gloria, su dedo para aprobar lo que fuera, su silencio para avalar los absurdos del gobernador, su sumisión que sirve para beneficio personal pero no para ganar fama y menos prestigio.

Difícil, complicada, la campaña de García Bringas se realizó sin el marcelismo. Le hicieron creer que la afrenta quedaba en el olvido, que tendría a su alcance la estructura marcelista. Y hasta la fotografía dio cuenta del amorío político entre García Bringas, su suplente Roberto Chagra Nacif, Víctor Rodríguez y el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol. Una auténtica farsa.

Campaña de desatinos, de malas decisiones, un día posando la fotografía con el niño que vende dulces, en condición de explotación infantil, y una vez que fue subida a las redes sociales, la condena general, el repudio de una sociedad que llegó al insulto, que destrozó al candidato del PRI.

Su campaña no levantó. No emocionó ni a los priístas, menos a la sociedad. No aterrizó el discurso, ni el debate de candidatos, ni las páginas y más páginas que sólo fueron un gasto inútil, dinero echado a la basura, o los espacios en radio y televisión para engordarle la cartera a dueños de medios y periodistas que en el fondo reían beneficiándose con el despilfarro.

Llegó la víspera de la elección. Había incertidumbre. Se preguntaban las promotoras del PRI, las que mueven a los operadores, las que obtienen los votos en las colonias y congregaciones, cuál sería la línea.

Y así llegó el sábado 6, un día antes de la elección. Se vio a los operadores marcelistas en reuniones a puerta cerrada, anunciando la línea, dinero en mano, advirtiendo que ese domingo la única encomienda sería salir a votar... en contra.

Se les vio a eso de las 4 de la tarde en un salón de eventos de la calle Santa Trinidad, colonia Lomas de Barrillas. Y ahí se presentaron los candidatos Juan Carlos Charleston Salinas, del Partido Humanista, y el independiente Roberto García Alonso. Les acompañaba personal del área jurídica del INE en Coatzacoalcos, que dejó constancia en una acta.

Trasciende que la operación marcelista tuvo un costo de 10 millones de pesos. Es el recurso para alentar a las promotoras, el combustible para activar una elección o para desinflarla.

Domingo 7. Hay afluencia de votantes entre las 8 y 11 de la mañana. Se movilizan las estructuras marcelistas, mientras su guía y pastor se mantiene atento, a la distancia, en el hotel Terranova de Coatzacoalcos. Junto a él, los cuatro fantásticos: Víctor Rodríguez Gallegos, Jesús Moreno Delgado, Alfonso Morales Bustamante y Miguel Antonio Wong Ramos. A su lado, el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol.

Desciende el nivel de votantes. Son las horas muertas. De las 11 a las 5 de la tarde no hay movimiento en las casillas. Entre las 5 y 6 de la tarde, hora en que se realiza el cierre oficial, vuelven los marcelistas a las urnas.

Votan pero en contra. Dirigen su voto hacia Morena, que de por sí ya concentraba un amplio respaldo por los electores, hartos de la escasez de agua, la falta de obra pública, la desatención de las autoridades municipales, la violencia, los levantados, la criminalización de las víctimas, la corrupción.

Votan los marcelistas y lanzan una embestida letal. Se les veía llegar en taxi a las casillas, contratado el servicio al costo que fuera. Su misión era pulverizar al candidato del gobernador Javier Duarte, al amigo de Fidel Herrera Beltrán, el ex gobernador que sigue mandando en Veracruz.

Cierran las casillas. Inicia el escrutinio. Corren las primeras cifras. De Ciudad Olmeca llegan los reportes. Rocío Nahle duplica la votación de García Bringas. En El Tesoro se repite el escenario en casillas básicas y contiguas. En Vistalmar lo mismo. En el centro de la ciudad.

Nanchital ofrece el mismo espectáculo. Ahí no operó para el PRI el líder de la Sección 11 del sindicato petrolero, Ramón Hernández Toledo. De él había expresado en su momento, cuando era panista, Rafael García Bringas, que era un viejo cacique a que los trabajadores debían sacudirse.

Fluyen los resultados. Corren las actas de escrutinio en las redes sociales, en Facebook, en Twitter. Contadísimas son a favor del PRI. Morena masacra a García Bringas, lo acaba políticamente, lo confina al olvido.

Se preguntan los priístas si fue Marcelo Montiel el fiel de la derrota. Así es. Es un acto de venganza y traición. Se cobra una afrenta, la de Javier Duarte, que le vetó a su candidato, Víctor Rodríguez Gallegos, e incurre en un acto de traición al PRI.

Pero no es el único. Iván Hillman Chapoy, ex alcalde, enemigo acérrimo de Marcelo Montiel, acribillado por García Bringas, el panista, en 2009, cuando ambos contendieron por la diputación federal, tampoco operó. Decía que sí, que Integra se metía para ayudar al triunfo del PRI. No fue así. Y si lo hizo, entonces no tuvo capacidad de operación y Marcelo también lo venció.

Quedan los saldos. Marcelo Montiel derrota a García Bringas y su suplente, Roberto Chagra Nacif, el favorito de Fidel Herrera para la próxima alcaldía de Coatzacoalcos. Chagra usaría la suplencia y eventualmente la diputación si García Bringas solicitaba licencia, como plataforma para aspirar a la presidencia municipal. Ese sueño terminó.

Aplica Marcelo Montiel una derrota al PRI. Favorece con ello a Morena. Aprieta así a Javier Duarte, que en la medida que pierda distritos electorales se verá marginado de la próxima sucesión en Veracruz.

Ahora los priístas se limitan a recoger los fragmentos de lo que quedó del PRI.

Archivo muerto

Ocho jóvenes universitarios agredidos, apaleados a mansalva por porros criminales, en una noche de terror, con sentencias de muerte, expresan el grado de violencia que priva en Veracruz. Ocurrió a eso de la una de la mañana del viernes 5, en Xalapa, reunidos con motivo de una fiesta en el domicilio de uno de ellos, cerca de la ex Unidad de Humanidades. Irrumpió el grupo agresor. Portaban bates de beisbol y machetes. Desataron su furia mientras proferían expresiones demenciales. “Fueron los 20 minutos más largos de mi vida. Nos aventaban contra la pared, golpeaban, nos agarraron a patadas y yo como pude me resbalé hasta bajo la cama, ahí me quedé. Escuchaba cómo gritaban, todos pedíamos auxilio y nadie nos ayudó”. El ataque fue brutal, la sangre en paredes y piso. Luego llegó la policía. Tomó nota de lo ocurrido. Y en esas estaba cuando arribó un automóvil Pontiac, color blanco, con individuos vestidos de civil. Permanecieron unos minutos. Instruyeron a los policías que abandonaran el lugar y se fueron. Hoy se acusa a esa banda como un grupo de ajusticiamiento de la Secretaría de Seguridad Pública, entrenados y armados en la Academia El Lencero, en Xalapa, a las órdenes del titular, Arturo Bermúdez Zurita. Exigen la comunidad universitaria la renuncia del “general” Bermúdez; presionan para que la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, fije su posición en torno a los hechos, a la agresión criminal de los porros duartistas. “Si tocan a uno, tocan a todos”, proclaman los integrantes de la UV. Responsabiliza el diputado del Partido del Trabajo, Fidel Robles Guadarrama, a Bermúdez de la criminalización de los estudiantes y de activistas, ambientalistas, luchadores sociales. Fidel Robles descubrió el plan de Bermúdez cuando llegó a sus manos el documento en que se tildaba a los jóvenes de agitadores, de participar en marchas, de pintar edificios públicos. Y la respuesta fue la agresión, criminal acción en un gobierno que anda a la deriva, naufragando, quebradas las finanzas y ahora en su mayor nivel de represión, usando a malvivientes que atacan sin un ápice de piedad, con la irracionalidad en las venas, acatando órdenes de delincuentes cuya demencia los hace suponer que el poder es eterno y la impunidad es para siempre. Traspasó Javier Duarte el umbral de la tolerancia, cómplice de la delincuencia oficial que no sólo criminaliza por deseo obsesivo, como lo hace Arturo Bermúdez, sino que persigue, hostiga y reprime a los adversarios del duartismo, hasta el grado de perpetrar una embestida violenta que la comunidad universitaria no le dejará pasar... ¿Sabrá Elizabeth Alor lo que es el PRI? ¿Sabrá que es una entidad de interés público, que vive el financiamiento público, que debe rendir cuentas? Encaró a los medios de comunicación cuando cubrían la irrupción de priístas en su sede de Coatzacoalcos, este domingo 7, con la información de la derrota, las actas de escrutinio que dejaban constancia que Rafael García Bringas había sido aplastado en toda la línea. Pidió la vocera del PRI que los medios se retiraran porque era una “reunión privada”. Lo que es no saber. Son los partidos entidades de interés público y no se trataba de un asunto de carácter privado, sino de la secuela de una elección, la de diputado federal...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Elecciones bajo fuego

* Saqueo e inseguridad, la oferta del PRI * Video de Bringas sobre pecadillos * Promotoras sin línea * Borrachazo de la secre de Bermúdez * Nabor Nava altera el escenario y plancha * Fis-Culín se hace tonto * El secuestro y la mordaza de Flavino * Tórrido romance en Xalapa * Fuerza Civil a declarar.

5 de junio de 2015

Veracruz no es Oaxaca. Aquí no se incendian las juntas electorales por una causa social, o por derogar la reforma educativa, o por potenciar la crisis peñista o por hacer de México un infierno. Aquí se acude al fuego para sembrar el miedo.

Disfrazan a los porros de “anarquistas”. Histriónicos, sus acciones ensayadas, exagerados sus pasos, llegaron a la junta distrital 10, en Xalapa. Se generó un incendió menor. Y ahí aguardaron. Faltaba la foto. Una vez grabada su imagen, el show concluyó.

Va implícito el mensaje del miedo, la intención de inhibir al electorado, que no acuda a las urnas, que la elección se resuelva con los contingentes de simpatizantes firmes, el voto duro de cada partido. Y en ese ámbito, el PRI es rey.

No se incendia Veracruz porque los porros duartistas armen teatro en una junta distrital, o porque los maestros de izquierda tomen simbólicamente la junta del distrito XI, en Coatzacoalcos y amaguen con regresar. O porque los consejeros electorales revelen que se declara sede alterna a la sala de cabildo municipal, por su seguridad y por las comunicaciones para el envío de información al sistema del Programa de Resultados Electorales Preliminares, el PREP.

Se viene incendiando Veracruz por el desgobierno de Javier Duarte, la quiebra de las finanzas, la deuda descomunal, que Fidel Herrera Beltrán, su antecesor, trepó de 3 mil 500 millones de pesos a 35 mil millones, y que lejos de ser amortizada, crece hasta devorar al régimen de la falsa prosperidad.

Hay otro incendio y no es una analogía. Lo viven miles de veracruzanos a diario. Lo experimenta la policía que es atacada con granadas en un camino de Lerdo de Tejada. Lo vivió una familia turista, que vino a Veracruz a divertirse, que regresó diezmada, muerto el padre, herido un hijo por el ataque de un grupo del crimen organizado que huía del Ejército.

Hay voces que instan a no hablar mal de Veracruz. Una de ellas es la de Javier Duarte. Conmina a hablar de lo bello, de la esencia jarocha, del Tajín, de La Candelaria, del Carnaval, de la salsa. O sea, de los negocios de u familia. Y de no hacerlo, dice el insensato, es como escupir hacia arriba y que el gargajo se estampe en el rostro.

Veracruz, el Veracruz de Javier Duarte, se cae a pedazos. Nadie habla mal de Veracruz. De lo que se habla pésimo es del patético desempeño de quien mal gobierna, del saqueo inmisericorde, de la habilidad para trampear, de los rufianes integrados en su gabinete, atrapados en el atraco, pero solapados y hasta premiados con secretarías y candidaturas a diputados federales. Cítense los nombres, pues, de Gabriel Deantes Ramos y Edgar Spinoso Carrera.

Veracruz es único. Tiene industria, ganadería, agricultura, pesca, turismo, pueblos mágicos, petróleo, gas, electricidad, ríos, lagunas, montañas, volcanes, llanuras y un pasado histórico, sus raíces olmecas, totonacas y huastecas.

También tiene políticos corruptos, saqueadores, tránsfugas de la ley, auténticos ladrones sin escrúpulos para tomar los recursos federales y volverlos una mina de oro; para aplicarlos violando las reglas de operación, así incumplan con el combate a la pobreza; para simular que regresan recursos y volverlos a tomar. El doble robo es su especialidad.

Ese es el desgobierno de Javier Duarte. También el de la inseguridad y el de la demagogia.

Dice el desgobernador que Veracruz está mejor que nunca. Sí, en los patios del palacio de gobierno, en la casa oficial, en las residencias de la pandilla de mequetrefes duartistas y en los palacetes de las amigas de ocasión. Fuera de ahí, la violencia avanza, toma vidas, provoca una oleada de sangre, los cárteles sueltos, beligerantes, fuera de control.

Sólo se roban Pingüinos y Frutsis en los Oxxo, dice con una frescura que asombra Javier Duarte, no se sabe si en su juicio o en su estado natural, como esa mañana en que aún con los alipuses encima habló con la prensa y de la autopista México-Tuxpan dijo que estaba “pa-drí-shi-mo”.

Cementerio clandestino, el Veracruz de Javier Duarte se plagó de narcofosas y en ellas cientos de cuerpos de gente variada, malosos e inocentes, aunque el secretario de Seguridad Pública y el fiscal los criminalicen por igual.

Ostenta el Veracruz duartista el récord de la vergüenza: 12 periodistas asesinados durante el reinado de Javier Duarte. Ni Acosta Lagunes en sus tiempos de gobernador, a quien sólo le mataron a Javier Juárez Vázquez, director del semanario Primera Plana, editado en Coatzacoalcos.

Saqueado y convertido en tierra de cárteles, rincón de violencia, muertos, decapitados, torturados incluso en las instalaciones de la Academia de Policía, lo que equivale a política de estado, Veracruz no es tierra fértil para el PRI.

Priísta Javier Duarte, priísta Fidel Herrera, priísta Javier Herrera Borunda, priísta Elizabeth Morales, priísta Carolina Gudiño, priísta Marco Antonio Aguilar Yunes, priísta

Noemí Guzmán, priísta Adolfo Mota, priísta Erick Lagos, priísta Alberto Silva, priísta Jorge Carvallo, no son activos políticos sino íconos de la corrupción.

Al PRI se debe la pandilla de saqueadores, señalados por la Auditoría Superior de la Federación, denunciados formalmente, a punto de serles ejecutadas las órdenes de aprehensión.

Buscan el voto con la falsa promesa en los labios. Cargan con el descrédito, el señalamiento del gobernado, la corrupción documentada, las mansiones adquiridas sin el menor pudor justo cuando detentaban el control de secretarías y alcaldías.

A la mayoría se le conocen pillerías y atropello a la ley. Los menos rapaces son demagogos e ineficientes, torpes en el ejercicio público.

Con esa basura política llega el PRI a la elección, no a ganar sino a arrebatar, a burlar la voluntad ciudadana, a defraudar.

Peligra la mitad de los distritos electorales. De los 21, 11 están en riesgo. A Javier Duarte le impuso el PRI nacional una cuota de 15, pues tuvo mano para escoger candidatos. De ahí que la pandilla completa se prepare para asaltar el Congreso federal.

Jugar limpio no va con el PRI. No quiere en las urnas al pueblo. Sabe que en elecciones intermedias gana el abstencionismo y que para triunfar se requiere de estructuras. Por eso, con las nuevas reglas de la reforma político electoral, fragmentó a la oposición y diluyó la posibilidad de que hubiera un solo candidato de oposición por distrito en que se pudiera concentrar el voto contra el PRI.

La otra parte es sembrar el miedo. De ahí las acciones de los porros disfrazados de “anarquistas”. A los anarquistas se les relaciona con la izquierda. Son radicales, que atacan a diestra y siniestra. Pero los porros del PRI sólo tenían la encomienda de provocar miedo, tomarse la foto y largarse.

Así se inhibe la participación de la sociedad. El resto lo hace el PRI. Para eso son sus estructuras, las que promueven el voto, las que cuidan las casillas. Es el voto cautivo, los beneficiarios de los programas sociales, los que venden su voluntad por una despensa, varilla, cemento o el dinero de Prospera.

2015, en Veracruz, no es una elección más. Es una elección bajo fuego.

Archivo muerto

Último misil amigo. Incendia las redes sociales video contra el candidato del PRI a la diputación federal por Coatzacoalcos, Rafael García Bringas. Desde una fan page llamada “México Reflexiona Tu Voto” hacen correr un relato en Facebook. El asunto tiene que ver con la vida íntima de García Bringas. Se mencionan nombres y dos fotografías de dos damas. Es la guerra sucia que lo ha acompañado a lo largo de la campaña, fuego amigo, dinamita priísta pues es ahí donde ya no ven cómo evitar que sea diputado federal, amén de su bien ganada mala fama por andar de saltimbanqui y haber derrotado al PRI en 2009, justamente a Iván Hillman Chapoy, cuando éste suponía que lo dejaría pasar y ser diputado, pues dos años antes habían sido aliados contra Marcelo Montiel en un vano intento de frustrar su llegada por segunda ocasión a la alcaldía de Coatzacoalcos... Jueves 4. Queja de las promotoras priístas porque no hay línea, no les asignan despensas, no les dan recursos para la movilización de votantes en la jornada electoral del domingo 7, no les indican cuál será la estrategia. Deslizan ellas, irritadas, que esta vez votarán por cualquier partido, menos por el PRI. Se supone que había línea, que plancharon a Marcelo Montiel y a Iván Hillman Chapoy, que iban a rescatar a su candidato a diputado federal, Rafael García Bringas. Pero en las colonias, donde se opera y se consuma el voto, hasta la medianoche del jueves 4, nadie daba línea. Lleva Marcelo Montiel la negociación hasta el límite, si es necesario hasta el mismo día de la jornada electoral. De lo que se trata es de asegurar la próxima presidencia municipal de Coatzacoalcos... Tácitamente desbaratada, hecha trizas, quedó la camioneta Jeep Compass. Quien la conducía era, supuestamente, Priscila Ramírez Platas, secretaria del titular de Seguridad Pública del gobierno veracruzano, Arturo Bermúdez Zurita. Dicen las informaciones que el “general” ordenó a su hombre de confianza, el mayor José Nabor Nava Olguín, acudir al lugar, borrar las huellas, planchar a testigos y prensa, lo que por supuesto equivale a violar la ley. Según lo publicado, Priscila Ramírez se caía de ebria. Viajaba con otra dama. Serían entre las 3 y 4 de la madrugada del 14 de mayo cuando se fue contra el muro de contención, en la avenida Lázaro Cárdenas, cerca de Las Ánimas, a unos metros del monumento a la Araucaria, en Xalapa. Todo quedó en la penumbra, oculto, bajo la alfombra. Pero algo pasó. Se filtraron las fotografías y se armó el escándalo. A ver. ¿No es éste el gobierno que encarcela personas, periodistas incómodos, como Maryjose Gamboa Torales, y les imputa estado de ebriedad, sin que sea cierto y sin que luego lo puedan sostener, tan sólo para mantener en la cárcel a sus adversarios? ¿Dónde está el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, que se ufana, que se jacta, que presume, que se pavonea que la ley se cumple y que quien la infringe se va a la cárcel, tratándose de quien se trate? “Culín” tiene un hueso duro de roer. Lo obliga la ley a indagar, a encausar penalmente a Priscila Ramírez, a llamar a cuentas al mayor Nabor Nava por andar alterando la escena de un hecho constitutivo de delito. Qué mejor oportunidad para Fis-culín de enfrentar a Arturo Bermúdez por cómplice, a la greña ambos por ser el consentido del gobernador Javier Duarte. Vaya mezcolanza, la tipa casi se mata y ellos entre que violan la ley para protegerla y que incurren en omisión de su deber legal... ¿Qué movió realmente a Flavino Ríos? Llamaba sin parar la mañana del miércoles 20 de mayo, insistente, incisivo. Pedía no difundir el secuestro de Jacqueline Rangel Cardoza. Esgrimía ante reporteros y medios que la seguridad de la dama estaba en riesgo. Y logró acallar a muchos. Un día después, el cerco estaba roto. Jaqueline Rangel fue interceptada por dos autos. Se la llevaron y nada se volvió a saber de ella, si está viva, si está bien. Cabildeó Flavino porque la dama es esposa de Ricardo Orozco Alor, su brazo derecho, su ahijado político, ex regidor en el ayuntamiento de Minatitlán, ex líder de la CNOP, ex director del ITESCO. Supuestamente por ello trató de contener la noticia. Supuestamente, porque hay versiones que apuntan a que lo hizo para amordazar a la prensa, que no se dijera que Veracruz es un desastre en seguridad, que la pandilla duartista no es capaz de cuidarse a sí misma, que les secuestran las esposas a los miembros del clan. Van 17 días. Nada hay sobre Jacqueline, plagiada el miércoles 20 de mayo en Minatitlán. Hay versiones que afirman que se perdió comunicación con los plagiarios. Y eso late mal... ¿Quién es ese funcionario, priísta, que disfruta un tórrido romance en Xalapa con una hermosa dama, que pasean, que conviven, que se demuestran amor? Muy su vida privada, pero que no lo hagan con cargo al erario público. Y luego salen a declarar que el gobierno de Veracruz no tiene recursos, y de ahí los adeudos con proveedores, adeudos con pensionados, adeudos con medio sector empresarial y salarios recortados al personal de confianza. Pero para los amoríos sí hay... Que más de 60 elementos de Fuerza Civil han sido llamados a declarar en torno a los levantones ocurridos entre el 11 y 16 de mayo en Coatzacoalcos. Todos dicen que no fue la Fuerza Civil. Todos se dicen ajenos al hecho. Ejercicio ocioso, el interrogatorio sale sobrando cuando en cada patrulla hay un aparato GPS, un localizador que permite ubicar el lugar en que se halla la unidad, en el momento justo, con hora y minuto. Ahí debe constar si la Fuerza Civil tuvo que ver con los levantones de siete personas, dos de las cuales regresaron y no volvieron a hablar. Ahora que si no fue la Fuerza Civil, entonces hay patrullas clonadas y eso sería más grave...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Prensa: escalan las agresiones en Veracruz

* Extorsión, amenazas y una reportera ultrajada * Cifras de CEAPP * Fraguan la derrota de García Bringas en Agua Dulce * “Ese es el acuerdo” * Entre PRI y Morena el distrito de Coatza * Acusa PT a PRI-gobierno de quema de INE y Sedesol * Lopezobradoristas de clóset * Samuel Muñoz agita en Huazuntlán.

4 de junio de 2015

Sin nombre y sin rostro, su relato impacta. Fue amagada con un arma, sometida, llevada a un motel y ultrajada. Ahí viviría momentos para olvidar. Mancillada, aterrada, en manos de su verdugo, pudo librar una agresión mayor y la muerte.

Raúl Rodríguez caminaba despreocupado. Iba sobre avenida 1, entre la 10 y la 12, en Cuitláhuac. Se acercó un hombre que viajaba en motocicleta. “Qué fuerte está el calor —le dijo—. Por cierto ya bájale a tus notas”. Sintió el desconcierto. Y de ahí el miedo. Alzó la camisa el tipo y dejó ver un arma de fuego.

Jair Negrete transitaba en una calle del municipio de Agua Dulce. Lo acompañaba un seminarista, Fernando Salazar Casango. Una patrulla de policía se les paró enfrente. Les inventó delitos, los golpeó, los torturó. Les imputó que cometían faltas a la moral, que traían aliento alcohólico, que se resistieron al arresto, que orinaban en la vía pública. Su misión era extorsionarlos.

A Susana Leticia Arellano Narváez la asediaban varios hombres. La seguían. Los veía merodeando su hogar. Los observaba donde acudía a trabajar. Los traía siempre a distancia.

Cuatro casos con un denominador común: todos son periodistas.

Agredidos unos, amagados otros, son el microcosmos del ambiente tenso, de riesgo permanente, de peligro constante en que se mueve la prensa en Veracruz.

Ella cubre información para TV Sureste. Carga una cámara de video, busca la información y reporta los hechos noticiosos del día, lo que influye en la sociedad, las acciones de gobierno, el discurso político, la promesa del funcionario o la justificación y la demagogia.

Su pecado fue aceptar un “aventón” de un desconocido, un tipo güero, fornido, que tripulaba una camioneta de lujo.

Abordó el auto. Minutos después, el sujeto exhibió un arma y la sometió. La condujo a un motel. Ahí la ultrajó. Pudo ella en un momento activar su teléfono celular. Llamó a su jefe. Lo alertó. Apoyado por la policía, el director irrumpió en el lugar y la rescató. Del tipo que la atacó no se supo más.

Salieron a las calles sus compañeros periodistas de Acayucan. Exigen que el gobierno de Veracruz actúe y dé con el agresor. Expresaron en un comunicado:

“Veracruz es un estado de impunidad. El sábado 30 de mayo a las ocho de la noche una compañera camarógrafa-reportera fue amenazada con un arma de fuego, privada de su libertad y posteriormente agredida sexualmente.

“Ante este hecho lamentable, el gremio periodístico de Acayucan exige que se dé con el responsable y se castigue conforme a la ley. Que no se convierta en un caso más que goce de la indiferencia de las autoridades para dejarlo en un simple expediente”.

En esas andaban mientras la Fiscalía General de Veracruz ya deslizaba, vía sus personeros y textoservidores, que la culpa no es del enfermo mental que la atacó sino de la periodista. Sólo a ella se le podía ocurrir aceptar un “aventón” de un desconocido.

Y fluye la embestida. Equiparan a la víctima con una “putita” que trepó en el auto del galán, sucumbió a los elogios, disfrutó del sexo y luego se victimizó.

Raúl Rodríguez publica en el periódico El Bueno Tono, de Córdoba, aquel que fuera incendiado por sicarios que la madrugada del 6 de noviembre de 2011 tomaron por asalto las instalaciones y les prendieron fuego.

Ahí escribe. Una de sus notas aludió hace unas semanas al berrinche del alcalde de Atoyac, Agustín Mollinedo Hernández, por la derrota del equipo de beisbol local Veteranos. Se filtró la regañiza, iracundo el edil, apodado Agustín Cochinero.

Raúl Rodríguez presentó su denuncia. La Fiscalía de Veracruz dice que investiga. La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas hace como que se preocupa por la integridad del comunicador.

Susana Leticia Arellano Narváez, por su parte, teme que la agredan físicamente o que la plagien. Por eso alerta. Y exige garantías.

A Jair Negrete le vaciaron una andanada tras denunciar a los policías extorsionadores, varios de ellos dados de baja del Sistema Nacional de Seguridad Pública, por no haber aprobado los exámenes de confianza, pero operando en alta, abierta e impunemente a las órdenes del alcalde de Agua Dulce, Daniel Martínez.

Acusa el policía Luis Alberto López Rodríguez, alias “El Pinocho”, que halló a Jair Negrete en conducta inmoral, y desliza que el periodista es homosexual. Es esa la contraparte de la reportera que por aceptar un “aventón” y ser ultrajada es “putita”. Vaya moral de la corrupta pandilla de Javier Duarte y sus textoservidores. Usa a los rufianes para dar clases de moral.

Del policía Luis Alberto “El Pinocho” López Rodríguez hay un historial de vergüenza. Abundan los relatos de extorsión, y a quien denuncia le secuestran a sus familiares. Hay contubernio entre ese policía y la juez calificadora.

Según las versiones de habitantes de Agua Dulce, los elementos policíacos levantan a los familiares para que sean retiradas las denuncias que presentan en su contra en la Agencia del Ministerio Público. Ceder o morir.

Otros elementos de la Policía Municipal, según las versiones conocidas entre la población, tienen nexos con los cárteles. Nada raro. Todo a la vista del pueblo, solapado por el alcalde Daniel Martínez y por el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita.

Jair Negrete, ex reportero de TV Azteca, ahora jefe de prensa de un organismo católico sobre misiones episcopales, relata en su denuncia que desató la ira del policía “Pinocho” cuando éste descubrió que era quien informaba sobre sucesos en torno a la corporación en la televisora y sobre las narcofosas halladas en Coatzacoalcos.

Alegan los policías implicados que Jair Negrete incurrió en faltas a la moral y que le rompió el uniforme a uno de ellos. Pero no fue consignado por ninguno de esos delitos. Sólo le aplicaron una multa administrativa. ¿Por qué?

Estadísticamente, Veracruz representa un escenario complicado, difícil y riesgoso para el ejercicio periodístico. Lo dice la propia Comisión Estatal para la Atención y protección de los Periodistas (CEAPP).

En 2014 ocurrieron 15 amenazas, 18 agresiones físicas y materiales, un asesinato (Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero de los periódicos Notisur, Liberal y La Red), siete intimidaciones, un desplazamiento forzado y dos ataques cibernéticos.

El 41 por ciento fueron las agresiones físicas y materiales, y el 34 por ciento amenazas.

19 de las agresiones son de particulares y 14 provienen de servidores públicos. Ocho por parte del crimen organizado y tres de origen no identificado.

De las agresiones de servidores públicos, nueve fueron municipales, cuatro estatales y uno federal.

El 72 por ciento de las agresiones fueron para periodistas que cubren fuente policíaca; 17 por ciento por información general y 11 por ciento por denuncia social.

En 2015, fue levantado y asesinado José Moisés Sánchez Cerezo, editor y fotorreportero del semanario “La Unión”, en El Tejar, municipio de Medellín, a quien de entrada el gobernador Javier Duarte tildó de activista, no periodista. Luego debió recular, atrapado por el escándalo, la presión de los medios nacionales, el balconeo en el espacio de Carmen Aristegui y Proceso, la intervención de la Procuraduría General de la República, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el cuerpo diplomático acreditado en México y la presencia del embajador de Estados Unidos en México, Anthony Wayne, en Veracruz.

Ahora van cuatro periodistas acosados, golpeados, amenazados, y una de ellas ultrajada.

¿Qué sigue?

Archivo muerto

Malas noticias para Rafael García Bringas. Se fragua en Agua Dulce la derrota del candidato del PRI a la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos. Lo cuenta un insider, bien informado, vía internet. Opera el voto en contra el “licenciado” Agustín Monroy, secretario del ayuntamiento, titeretero el alcalde Daniel Martínez. “Se reúne constantemente con Edgar Murrieta, Celso González, Heberto Sastré y Sandy Hernández Rosado, afinando la contracampaña para hacer perder al PRI y de paso dejar mal parados con sus altos jefes a Ismael Melgarejo y a Daniel Martínez”. Para Monroy, García Bringas “es un mal candidato y además chaquetero, así que hay que darle en la madre”. Refiere: “engañó a los ingenuos enlaces que mandaron a ‘coordinar’ la campaña diciéndoles que en Agua Dulce sólo Monroy es el único que conoce de política y sin su guía esta elección se pierde”. Sostiene que Agustín Monroy “pidió y después escondió cientos de lonas, cajas de publicidad, montones de playeras y gorras. Nunca puso una sola calcomanía del PRI en su casa, en sus coches, en los negocios de su familia, ni siquiera disimuló pidiéndole a su mujer que aparentara estar haciendo labor partidista. Al contrario, todo en contra de Bringas”. Según el reporte, Agustín Monroy trabaja la derrota de García Bringas porque “ese es el compromiso”. Su premio será la próxima alcaldía de Agua Dulce porque “Daniel me la debe. Yo lo hice y sin mí está perdido”. ¿Con quién trabó compromiso el secretario del ayuntamiento de Agua Dulce? Daniel Martínez, el alcalde, operaba en la línea de Víctor Rodríguez Gallegos, subdelegado administrativo de Sedesol federal en Veracruz, creído que sería el candidato a la diputación federal. Se le cayó en el último minuto. Trabaja, pues, el marcelismo en la derrota de García Bringas en Agua Dulce. A menos que acalambren a Marcelo Montiel, el aprendiz de cacique... Tendencias de Infonort, encuestadora del periodista Crispín Garrido Mancilla: PRI, 27 por ciento; Morena, 22; PAN, 16; PRD, 14; Encuentro Social, 7; Panal, 5; Esteban Valles, 3; Movimiento Ciudadano y PT, 2; Humanista, 1, y Roberto García Alonso, 0. Se difundió el miércoles 3 en el periódico Liberal del Sur. Coincide con los registros realizados por esta columna, publicados en la entrega de ayer. Cinco puntos entre García Bringas y Rocío Nahle, la candidata de Andrés Manuel López Obrador y el Clan de la Succión, la familia Robles Barajas, y Gloria Santos Navarro del PAN en tercer sitio. Es la intención de voto, gran parte de la población indecisa, otros que rehúyen la encuesta. Son cifras que pueden variar si el marcelismo aplica el voto de castigo o Marcelo Montiel deja sueltas a sus huestes. El caso Agua Dulce puede ser clave en el resultado de la elección... Revire del Partido del Trabajo: si alguien le conviene sembrar miedo, ahuyentar a los votantes, provocar abstencionismo, es al PRI y al gobierno de Javier Duarte. Reacciona así Fidel Robles Guadarrama, diputado local petista, al serle filtrada una ficha de espionaje donde el gobierno de Javier Duarte clasifica a universitarios, activistas, ambientalistas, líderes de izquierda, alcaldes de oposición y luchadores sociales, entre ellos Julián Ramírez, Bitari Genero, Isidro González Valerio, Guillermo Rodríguez Curiel, Alejandro Saldaña, Mayra Ledezma, Sergio René Cansino, Juan Emilio González Garrido y Rafael Carvajal Rosado, de “opositores” al gobierno y “blancos” de movilizaciones para inhibir el voto hacia el PRI en la elección del domingo 7. Dice Robles Guadarrama que el gobierno duartista busca “chivos expiatorios” luego del autoataque contra instalaciones de Sedesol federal y la junta distrital del INE número 10. O sea, la teoría del miedo, que el elector no salga a votar, que trabaje el PRI su voto duro, que con eso le baste para tener mayoría en el Congreso federal para continuar comiéndose al país. No fueron anarquistas los autores de los actos vandálicos del lunes 1; fueron porros pagados por la pandilla fidelista-duartista... Andrés Manuel López Obrador no estará en la boleta electoral, pero pesa en el ánimo de los electores. Sus propuestas permean. Sus spots mueven al voto. Dicen los encuestados que debe haber rendición de cuentas, revocación de mandato, castigo a quienes han abusado del pueblo; hablan de la inseguridad y la violencia; destacan la falta de empleo o el empleo mal pagado; redondean con un “gobierno rico, pueblo pobre”. Sobran, pues, los lopezobradoristas de clóset, pero el líder de Morena no se dignó bajar a Coatzacoalcos a apuntalar a su candidata. Si acaso le envió un video donde pide el voto para ella. Nada vale la diputación por Coatza comparado con las delegaciones Cuauhtémoc e Iztapalapa, adelante Morena en la preferencia de los electores sobre el PRD. Iztapalapa es la delegación más rica del DF; Cuauhtémoc la tercera. Por eso El Peje no vino... Sedicente defensor de derechos humanos, ahora Samuel Muñoz de la Rosa anda de agitador en la sierra de Soteapan. Se le ve en un video con los habitantes de Huazuntlán que demandan desligarse de Mecayapan y ser municipio libre, que bloquean la carreteras y que amagan con subir el tono de su movilización. Unos días invasor de tierras, otros pastorea a ingenuos colonos, unos más prófugo de la justicia con una orden de aprehensión encima, San Samuel, santo patrono de los municipios libres, sigue tensando la cuerda con el gobierno de Veracruz...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Bringas, la oposición fragmentada y Marcelo Montiel

* Sondeos a favor y en contra * Rocío Nahle y la falta de estructura * Erick, las despensas y los videos * Alumnos del ITESCO en el mitin de PRI * Simularon que eran Vía Veracruzana * Jessy y Xavier: Juventud Popular dividida * “El primero es el más difícil”, decía Spinoso * Machucho, Caballero y la firma falsa.

De traidor y chapulín, falso y oportunista, no bajan los priístas a Rafael García Bringas. Lo dicen en corto. Le aplauden y lo detestan. Lo aclaman pero no caminan en campaña, ni le operan el voto, ni lo quieren ver triunfar.

Paga así García Bringas su paso por el Partido Acción Nacional, masacrar al PRI en 2009 y regresar en plan estelar, diputado local plurinominal y robarse la candidatura a diputado federal por Coatzacoalcos, impuesto por Javier Duarte, el gobernador.

No lo tragan los priístas ni los líderes de las corrientes del PRI, confrontado con todos, enfrentado por el poder y usado por Marcelo Montiel para acabar con la carrera política de Iván Hillman Chapoy.

Su campaña fue un desastre. Nunca prendió. Visitó colonias, acudió a congregaciones, alzó la voz con un discurso frágil, sobado y trillado, cuestionado y fantasioso, pues cómo creerle si cuando fue diputado federal apenas subió a tribuna en el Congreso federal, y nada relevante logró para el distrito que lo eligió.

Solía contar García Bringas que la candidatura le cayó del cielo. Una noche, previa al registro ante el PRI, recibió la instrucción. Carecía de estructura. Su “Alianza Porteña” en que basó su proyecto para ser diputado panista en 2009, literalmente naufragó. No tenía con qué operar el voto, convencer votantes, armar la estructura electoral.

Presumiblemente eso lo arregló Javier Duarte. Instruyó el gobernador al alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, a las corrientes priístas, a los dirigentes de organizaciones, a los hombres de poder económico. Y todos dijeron que sí.

Fue un banquete de lengua. Simuló el marcelismo que operaba en colonias, que tocaban puertas sus promotoras, que comprometían el voto a granel.

Iván Hillman, el ex alcalde, se mantuvo al margen, alejados los ivanistas, obvios los resabios por aquella humillante derrota de 2009, cuando el hijo postizo del Clan de la Succión se empecinó en ser diputado por el PRI.

Rogaba Iván El Terrible que Fidel Herrera Beltrán, entonces gobernador de Veracruz, forzara al marcelismo, presionara a Marcelo Montiel, obligara a llevarlo al triunfo.

Le sonrió su enemigo. Lo mareó. Marcelo Montiel operaba en contra y una noche antes de la elección, lanzó la señal: “Hay pájaros en el alambre”. Aludía la instrucción a Rafael García Bringas, alias “El Pájaro”.

Por eso la frialdad del ivanismo en campaña, respirando por la herida. Por eso la simulación del marcelismo, que lo ve como un enemigo potencial, quizá candidato a la alcaldía en 2017. Ni qué decir del theurelismo que no existe. Si acaso el respaldo de chagrismo, con su limitada capacidad. Y eso porque el suplente de García Bringas es Roberto Chagra Nacif.

A García Bringas le fue mal en campaña, pues nunca despegó. Y le pudo ir peor.

Le favorece no haber enfrentado a un candidato sólido ni único en el que se hubiera concentrado el antipriísmo.

Fragmentada, diluida, la oposición menguó su fuerza al no haber un candidato en que polarizara la intención de voto para derrotar al PRI. Una corriente se la lleva la candidata de Movimiento de Regeneración Nacional, Rocío Nahle García; otra la abanderada del PAN, Gloria Santos Navarro; una más el perredista Rodolfo de la Guardia Cueto, y otro tanto el candidato de Encuentro Social, Gonzalo Guízar Valladares. El resto lo pepenan PT, Movimiento Ciudadano, Panal, Humanista, los candidatos independientes.

Cuatro de los candidatos de oposición —Nahle, Gloria, De la Guardia y Guízar— diseminaron la intención de voto. Hablaron y recorrieron colonias. Argumentaron y ofertaron. Pero nadie logró despuntar.

García Bringas tuvo días buenos y días malos. En campaña fue medido en la intención de voto. Uno de los sondeos lo ubicaba con 30 por ciento de las preferencias, seguido de Rocío Nahle con 15, Rodolfo de la Guardia con 13 y Gloria Santos con 4.

Uno más le daba a la candidata de Morena 21 por ciento; Gloria Santos, 15; Rafael García Bringas 12.

Internamente, aunque no divulgada, el PRI ubicó la intención de voto en 30 por ciento. Rocío Nahle volvió a aparecer con 15 por ciento.

Otras mediciones se realizaron en cuatro sectores de Coatzacoalcos: centro; López Mateos, Ejidal, Central Camionera, Alameda; Olmeca y Lomas de Barrillas, y Puerto México, Playa Sol, Vistalmar, Paraíso.

En tres de los cuatro sectores es más percibido Rafael García Bringas. Se le conoce más por los cargos desempeñados. Pero no por ello se le da el voto. En segundo lugar, Gonzalo Guízar, Rocío Nahle y Gloria Santos.

Se aplicaron 120 muestras. De las personas requeridas, por lo menos el 30 por ciento no aceptaron la entrevista. Un 30 por ciento de los encuestados son indecisos.

García Bringas, según ese sondeo ganaría la elección no por tener un mejor proyecto sino por la fragmentación del voto de la oposición.

Sin embargo, al candidato del PRI no le inquietan sus adversarios. Le quita el sueño el voto de castigo, el fuego amigo, la venganza del marcelismo y la indiferencia del ivanismo.

Sabe de las palabras huecas, de las promesas que van y vienen, del compromiso que sólo es de labios hacia fuera. Sabe García Bringas que Marcelo e Iván no perdonan.

A Marcelo Montiel le robó la candidatura a diputado federal, armada y construida para el operador principal del delegado de Sedesol federal en Veracruz, Víctor Rodríguez Gallegos, subdelegado administrativo, el hombre de los dineros y los negocios, de los programas sociales y su uso político.

A Iván lo agravió cuando lo masacró en las urnas, con ayuda de Marcelo Montiel, en 2009.

Sabe García Bringas que hay palabras que duermen y gritos que alertan. Sabe del voto en contra, del priísmo que cobra facturas, que acaba con un sueño y sume en la derrota.

De la oposición, lo que le inquieta es la tendencia de un sector del electorado hacia Morena. Sabe que parte del voto se inclina hacia Rocío Nahle. Su dilema está en la falta de estructura electoral, su incapacidad para sacar a los electores a votar, el cuidado de las casillas y la defensa del voto. Puede tener miles de votos, pero si no los protege, se vuelven votos priístas.

Coatzacoalcos representa un 80 por ciento de la votación. Para García Bringas, hay focos rojos en las congregaciones de Mundo Nuevo y Barrillas. Y en Agua Dulce se está fraguando la derrota.

Lo peor no es lo que haga la oposición. Lo peor es que los priístas no lo quieren ver ganar. Y Marcelo Montiel se la quiere cobrar.

Archivo muerto

Sacude al distrito de Acayucan la entrega de despensas y dinero para cooptar a votantes. Lo opera el DIF en el municipio de Isla, feudo y cuna del candidato federal del PRI a diputado federal, Erick Lagos Hernández, donde gobierna a trasmano el diputado local, Juan Cruz Elvira. Se tornó viral en las redes sociales la difusión de los videos en que se observa a ciudadanos que acudieron atraídos por la entrega de becas a días de las elecciones y que abandonan la bodega con dinero y despensas en la mano. Denuncia el caso la candidata a diputada federal de Movimiento Ciudadano, Francisca Ortiz Culebro. Grabó todo. Ubicó una camioneta del DIF estatal. Habló con los beneficiarios y una de ellas, Guillermina Hernández Deceano, mostró el contenido de la despensa y el dinero recibido. Nada es casual. Opera el DIF para Erick Lagos, líder de los mapaches priístas, en una entrega de becas que se da en plena veda electoral. Y si faltaba evidencia, he ahí las despensas que los beneficiarios llevaban en dos, tres o cuatro bolsas. Avizora la candidata de Movimiento Ciudadano que denunciará el caso ante la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos Electorales y ante el Instituto Nacional Electoral. Acayucan es un hervidero. Primero atentaron contra Janix Liliana Castro Muñoz, candidata del Movimiento de Regeneración Nacional en ese distrito, y le quemaron su casa; luego amenazan al candidato del Partido del Trabajo, Marcos Samuel Hernández Villanueva, y ahora les caen en un burdo reparto de despensas y becas a unos días de la elección federal. Muy propio de Erick Lagos... Físicamente eran ellos. Pero debían fingir que no. Acarreados al cierre de campaña de Rafael García Bringas, los jóvenes del instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos pasaron como integrantes de Vía Veracruzana y Red de Jóvenes, como militantes de organizaciones priístas, nada que tuviera que ver con la universidad a la que pertenecen. Los llevaron así, camuflados, al mitin del PRI, ese día en que por última vez lanzarían vítores a su paniaguado candidato, que ha de ganar la elección si Marcelo Montiel Montiel, el cuestionado cacique, hoy acusado de malversar programas sociales federales, no lanza voto de castigo o si los electores, de plano, no salen a votar. Y ese día, ese domingo 31 de mayo, los jóvenes del ITESCO, simulando que eran miembros de Vía Veracruzana y de Red de Jóvenes, terminarían riendo de lo que los obligan a hacer: mentir y actuar para ganarse una calificación. ¿Quién dijo que había que dignificar la educación?... Jessy Ramos sólo es lideresa de membrete. Xavier Morales es el dirigente real de Juventud Popular. Dividido, fragmentado, el liderazgo de la organización incuba un conflicto atizado por las corrientes priístas, los santones del marcelismo que gobiernan y desgobiernan Coatzacoalcos. A Jessy Ramos la respalda el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol y ella, joven con talento y sagacidad, acumula contactos con los que acredita trayectoria. A Xavier Morales lo apuntalan los integrantes de Juventud Popular, la base de la organización, los que realizan el trabajo político, los que convocan a la gente, los que le dan forma al proyecto juvenil del PRI. Eso lo hace Xavier Morales. Jessy Ramos no... Ya tomado, Edgar Spinoso Carrera es un desastre. Habla de más, suelta la lengua, se jacta y se incrimina. Lo cuenta un contemporáneo suyo, testigo de su altivez. Corría el año de 1993. Estudiaba en la Universidad Veracruzana, en Xalapa. Un día acudió a una fiesta de cuates, invitado por un estudiante de arquitectura de nombre Gonzalo. “El primero es el más difícil”, decía Spinoso el espinoso. Quienes lo escuchaban apenas lo podían creer. Decía Spinoso que ya sobrado de copas, sus manos en el volante, lo etílico al tope, pasó sobre un peatón. Murió la víctima. Aquello presagiaba tormenta. Proseguía su relato Spinoso el espinoso. Intervino la familia, poderosa la estirpe y, sobre todo, millonaria. Movió palancas, tocó puertas, burló la ley. Spinoso siguió su vida como si nada hubiera ocurrido. Cuentan ahora aquellos testigos del desliz verbal que Edgar Spinoso podía alardear, fanfarronear y jactarse, pero su relato era coherente. “Con eso de que los niños y los borrachos nunca dicen mentiras”, dice uno de ellos. Spinoso era nefasto y desagradable. Pero no dejaba de acudir a las reuniones. El otro indeseable era Gabriel Deantes Ramos, hoy secretario de Trabajo del gobierno de Veracruz, ambos implicados en el desvío de recursos para programas educativos, corridos para aquietar las aguas y recontratados por el gobernador Javier Duarte, su cuate, su protector, su encubridor. Algo los distinguía: la pedantería. Edgar Spinoso, cuentan los testigos, era misógino, hirientes y soberbias sus expresiones hacia las mujeres. Hoy es candidato del PRI a diputado federal por el distrito de Martínez de la Torre... ¿Se puede lograr un cambio de uso de suelo en plena clausura? Sí. Ocurre en Coatzacoalcos. Implica el asunto a un taller de hojalatería, “Servicio Machucho”. Se da el trámite. Se autoriza. Y todo pareciera real y legal. Pero no lo es. La anuencia de cambio de uso de suelo se realiza con una firma falsa, se demuestra en juicio, lo consignan los archivos del ayuntamiento de Coatzacoalcos. O sea, es un fraude. Pero el hojalatero Machucho gana el juicio y habrá que pagarle varios millones de pesos. Le tiembla la mano al alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, hay daño ambiental, tibieza, negligencia y un escándalo por venir. Por lo pronto, el caso se va a instancias federales, donde va a reventar...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano 

Una elección que se incendia

* En Oaxaca pierde Peña Nieto * En Veracruz, la violencia le sirve al PRI * Javier Herrera representa lo peor del fidelismo * Héctor Yunes terminó siendo porrista del hijo de Fidel * Barrillas y Mundo Nuevo: silencio frente al candidato * Bringas y Theurel no pasan el aplausómetro * Oreja infiltra al INE en Coatza.

2 de junio de 2015

Entre fuego y violencia, vandalismo y terror, no hay elección que prenda. Es el escenario electoral de hoy. Alguien le dijo a Enrique Peña Nieto que así habría de ocurrir y no lo creyó.

Día complicado, inédito, el lunes 1, cuando la ira de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se tradujo en acciones radicales, repudio a la reforma educativa, a la evaluación de maestros, al engaño peñista que con posponerla supuso que habría de amainar la tormenta.

Oaxaca concentra la mayor protesta. Nueve de las 11 juntas distritales fueron atacadas y en consecuencia, el INE ordenó su cierre hasta que haya condiciones para continuar con el proceso electoral.

En Juchitán y Teotitlán de Flores Magón, los integrantes de la CNTE sustrajeron 11 mil boletas electorales. De ellas, 5 mil fueron quemadas.

En Miahuatlán, los integrantes de la CNTE obligaron a que elementos del Ejército se retiraran. Dicen las crónica que los militares revelaron que entendían la lucha magisterial, tomaron sus pertenencias y abandonaron el lugar. Como cuates.

En la dinámica del caos, derribaban portones de las instalaciones electorales, sustraían boletas electorales y reclamaban al gobierno el incumplimiento en la derogación de la Ley Federal de Educación.

Respondían así a la suspensión provisional de la evaluación a maestros que habrá de establecer quiénes mantienen su plaza de trabajo, quiénes deben reevaluarse y quienes pasan a áreas administrativas por ser incapaces para la docencia.

La misma escena se dio en Tehuantepec, Huajuapan de León y Tlaxiaco. Ahí tomaron las tiendas Elektra, Aurrerá, Coppel, Gigante, Milano y Chedraui.

Se repite el escenario en Pinotepa Nacional donde se habla de reventar la “farsa electoral”.

Camina, pues, el boicot electoral que nadie en círculo peñista imaginó que podría ocurrir. Desdeñó el presidente, su coro de querubines, el príncipe Aurelio Nuño, el que le habla al oído y lo embarca en mil conflictos.

Pero el boicot también se da en Puebla, Yucatán y Veracruz. Incendian paquetería electoral, toman oficinas, lanzan proclamas, advierten al gobierno, hacen cuanto les place a los anarquistas cuando la elección está a unos días, cuando las campañas finalizan, cuando si hay indecisos ahora menos votarán.

Ocurre en Veracruz. Aquí hay fuego. Proviene del incendio en las instalaciones de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz y de las bombas hechizas, las molotov, que son lanzadas las que alcanzan a la sede de la junta distrital 10, ambas en Xalapa.

Eran las 5:40 de la madrugada. A esa hora se perciben el fuego y sus estragos. Hay paredes quemadas y vidrios rotos en las estancias infantiles de la Sedesol, en el Edificio Hakim.

Refiere el guardia no haberse percatado de la acción. ¿Acaso dormía? Sobre las paredes están las huellas del incendio y en los vidrios una leyenda con un mensaje directo: “Abajo el desarrollo capitalista. Junio Negro”.

Dice que las instalaciones no eran utilizadas. Servían para almacenar material de dos programas: Sin Hambre y Espacios Infantiles.

Es la Sedesol de Marcelo Montiel Montiel, acusado de malversar recursos federales y apropiarse del dinero de los beneficiarios mediante subterfugios, retiros bancarios y triquiñuelas.

Ahí, según la propia Sedesol, se perdió mobiliario, papelería, equipo de oficina, instalaciones eléctricas y redes del sistema de comunicación digital. Eso dice el boletín pero el guardia asegura que “no se dio cuenta de quienes lo hicieron”.

Sedesol no perdió mucho pero el impacto fue mayor.

Horas más tarde, a las 16:40, unos 30 individuos, encapuchados, irrumpieron en la sede de la Junta Distrital número 10, con sede en Xalapa. Vestían chalecos antibalas, portaban bates, palos, cadenas tubos y artefactos explosivos.

Veinte de ellos ejecutaron el ataque. Los otros 10 permanecieron en la parte de la puerta, dedicados a patear y pintarrajear. Inscribieron una leyenda: “Asesinos, muerte”, con letras negra y roja.

Parte de la documentación oficial se quemó. Nadie del personal resultó afectado y de inmediato se dio aviso a la policía, llegando elementos militares.

A esa hora, en Coatzacoalcos, un grupo de maestros integrantes del Movimiento Magisterial Popular Veracruzano, realizaron una toma simbólica del las instalaciones de la junta Distrital número 11.

Se apostaron a las puertas de las instalaciones y lanzaron un discurso en el que condenan la reforma educativa del gobierno de Peña Nieto, advierten que radicalizarán sus acciones hasta revertir la nueva legislación aprobada por el gobierno federal.

Su vocero, Celerino Bautista Luis, ex dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática, auguró que en la sierra de Soteapan habrá voto de castigo contra el PRI, PAN y Nueva Alianza por haber aprobado la reforma educativa.

No se daba una escenario así en el México de hoy. Ni en el hartazgo de los 70 años del PRI, el imperio que parecía indestructible, derrotado en 2000 por el empuje de una nación, pudo pensarse en que la violencia habría de rondar la elección federal.

Esta vez sí. El desdén de Peña Nieto, la soberbia de los gobernadores, priístas y no priístas, los hace encarar un conflicto que parecía irreal.

Pero no todas las acciones tienen el mismo fin.

Maestros de la Sección 22 de la CNTE toman instalaciones electorales, queman paquetería electoral; anarquistas hacen estallar bombas molotov; pintarrajean consignas, amenazan con volver, siembra duda y provocan miedo.

Lo de menos es el daño y cómo resarcirlo. Reimprimir las boletas no implica mayor conflicto para el gobierno. El problema no está ahí. Está en la percepción ciudadana, el dilema del elector, la decisión de acudir a las urnas o no hacerlo.

Hay lecturas diversas. La CNTE anda en lo suyo, en su intento de derogar la Ley Federal de Educación, que supone el peor golpe a las reformas estructurales de Peña Nieto.

Pero en otros estados, se advierte otra intención.

En Veracruz se inhibe el voto, no por la reforma educativa sino por el temor del PRI a perder distritos, en su peor nivel las expectativas de los candidatos priistas por el desgobierno de Javier Duarte, la debacle financiera, el endeudamiento descomunal, la violencia extrema, la inseguridad y el baño de sangre, dueño el crimen organizado de la vida de los veracruzanos.

Llega la estrategia del miedo. Inhibe la violencia y el terror a quienes pretenden votar. Se incrementa el abstencionismo. Pierde opciones la oposición. Pero el PRI, con su voto duro, sale a ganar.

En Oaxaca la violencia le pega a Peña Nieto. En Veracruz, le sirve al PRI.

Archivo muerto

Javier Herrera Borunda equivale a nada. Políticamente no existe. Será diputado por los enredos, la complicidad, las trapacerías entre el Partido Verde Ecologista de México y su padre, Fidel Herrera Beltrán. Se placea en Veracruz, acude a comidas y reuniones, a cierres de campaña y todo aquello que le deje aletear. Sin mérito, sin trabajo de partido, lleva en el tropel a los priístas de trabajo, a las juventudes que un día pintaron bardas, cuidaron casillas, buscaron el voto, repartieron despensas, láminas y cemento. Javier Herrera no. Javier Herrera los rebasa y los insulta. Nada lo distingue como no sea la estirpe, el padre que tanto dañó a Veracruz, que robó la tranquilidad, que propició la violencia, que hincó a las instituciones ante los cárteles, que alentó la corrupción y el saqueo, que conformó una pandilla transexenal, que delinquió bajo su amparo y que acaba con lo poco que le queda a Veracruz. Hace campaña el joven Javier Herrera Borunda, heredero de Fidel, quizá peor, corregido y aumentado, seguro candidato a gobernador en 2018, si es que los veracruzanos lo dejan pasar… Abyecto, Héctor Yunes Landa no tiene respeto ni de sí mismo. Suaviza el discurso, elogia al junior de la fidelidad, Javier Herrera Borunda, evade los pecados del duartismo, se entiende con sus verdugos, aquellos que le impidieron ser gobernador de Veracruz, quienes frustraron su candidatura en 2010. Sufre el Síndrome de Estocolmo. Ama a quienes lo desplomaron, lo torearon y lo aplastaron. Ahora es repollo del hijo de Fidel Herrera, pródigo en lisonjas para el junior que emerge de la penumbra. El pacto, pues, es real. Héctor Yunes cree en la promesa de una candidatura a cambio de ser el conserje de la impunidad. Lo impulsa el fidelismo y lo acuerpa el duartismo que así aseguran a un Yunes Landa servil y a modo. Sería el gobernador de Fidel y Duarte bajo la condición de no aplicarle la ley a quienes destrozaron Veracruz. Lo que no se sabía era que el pacto incluía servirle de porrista al hijo de Fidel… Uno a uno, por su nombre, citaba Rafael García Bringas. Y al mencionar colonia o congregación, se escuchaba el grito, el aplauso, el barullo. Sentía así, el candidato del PRI a diputado federal por Coatzacoalcos, que el priísmo estaba presente, acarreados, por supuesto, si no no fueran borregos, ahí en el parque Independencia, en el cierre de campaña. Decía un nombre y venía la respuesta. Pero cuando dijo “Las Barrillas”, hubo silencio. Y cuando citó “Mundo Nuevo”, el silencio volvió a reinar. Se supone que el marcelismo y sus cuatro grupos, el joaquinismo, el chagrismo, el theurelismo operan en todo el distrito. Se supone. En política, los aplausos suelen contener una alta dosis de falsedad. Y los silencios avizoran episodios de tempestad. O los priístas de Barrillas y Mundo Nuevo no asistieron, o el grado de repudio a García Bringas es infinito, o de entrada ven que la elección va a reventar, o hay sectores del distrito en que le van a voltear la votación, la chamba sucia de los marcelistas… Comida de la fraternidad que también sirvió para el aplausómetro. Sábado 30, Centro de Convenciones, todos en torno al candidato del PRI, Rafael García Bringas. Resonaban las porras para Marcelo Montiel, aunque esté acusado de mapache electoral, de malversar 500 millones de pesos en programas sociales y de usar a la Sedesol federal para hacer ganar al PRI. Vitoreaban a Joaquín Caballero Rosiñol, alcalde de Coatzacoalcos, por ser quien detenta el control de las válvulas de los recursos para operar en campaña. Y llegó la mención a García Bringas, bajaron los decibeles. Y al escucharse el nombre de Marcos Theurel, el silencio fue mayor. “A mí me corrió”, dijo uno de los asistentes. “Lo único bueno de Theurel es Lupita, su esposa. Ella es otra cosa”, comentó otro. Mala señal para García Bringas… Nayra del Carmen Chío Pacheco ha sido policía y oreja. Asistía a marchas y plantones. Oía y reportaba. Hacía el indeseable trabajo de espiar, inmoral su labor, indigna su condición. Hoy es capacitadora asistente electoral del INE en el distrito de Coatzacoalcos. Tiene a su cargo seis casillas cuatro en El Tesorero y dos en el COBAEV. O sea, Nayra del Carmen Chío Pacheco visitó domicilios, habló con ciudadanos insaculados, revisó perfiles y capacidades, incluso su inclinación política. Seleccionó así a quienes serán funcionarios de casilla en la elección del ya cercano 7 de junio. Léase así: en manos de la informante de gobierno estuvo la conformación de seis casillas. ¿Lo sabrían los consejeros electorales? Quizá no. Nayra es un caso de infiltración del órgano electoral, tarde ya para corregir, seleccionados los funcionarios de casilla por una oreja del sistema. Nayra del Carmen Chío Pacheco es tía de David Porras Pacheco, aquel director de Ingresos de la Tesorería Municipal de Coatzacoalcos, protegido de Marcelo Montiel, célebre por haber asesinado a un mesero de un bar en la zona de tolerancia, apodado “La Manola”, vinculada también a Cristóbal Torres, entonces responsable de la nómina del IFE, a quien dejaron sin un centavo en un extraño asalto. Golazo, pues, al INE del distrito de Coatzacoalcos…


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano 

Fidel Herrera, lección de cinismo

* No le suma a Carolina Gudiño * 8 millones lo recuerdan y lo repudian * Regreso sin gloria * García Bringas y el acarreo * Alumnos del ITESCO, repollos del PRI * Iván, Conagua y los contratos * Vejigas verdes para El Cisne * El gobernador que cachetea empleados lo apoya * ¿Quién aguanta a Jessy?.

1 de junio de 2015

Cínico, desparpajado, va Fidel Herrera Beltrán a Boca del Río, feudo yunista, ahí donde el PRI se descalabra y se vuelve a descalabrar, trepado en los humos de la soberbia y confiado en que la memoria de los veracruzanos es, por lo menos, volátil. Esa es su apuesta. Cree en el olvido y en la fuerza del engaño.

Irrumpió en la campaña priísta de su alumna, Carolina Gudiño Corro, candidata a diputada federal por el distrito de Boca del Río, el sábado 30. Se paseó, habló y dijo apuntalar a la mejor carta del PRI y que los mejores momentos de México se le deben al PRI.

Eso dijo, pero Fidel Herrera va más allá. No acompaña a Carolina Gudiño Corro; la lleva de comparsa. Simula que respalda su campaña, que refuerza esa proeza de querer vencer al PAN en territorio de Miguel Ángel Yunes Linares, su eterno y enconado enemigo, de odios fraternos, celebérrimos, políticos y personales.

Fidel llega y se roba el escenario, no porque sea un ícono, ni un líder, ni un dechado de virtudes, ni el ejemplo a seguir, ni porque echar aire a Carolina sea su misión, pues la señora provoca triste recuerdos y mayores iras a los jarochos pues su paso por la alcaldía de Veracruz fue una cátedra de incapacidad, ineficiencia y corrupción.

Nada tiene la insípida Carolina en su loca aventura de ser diputada federal, si se recuerda que ejerció la alcaldía de Veracruz con la mano larga y uña fina, y si se advierte que fomentó un contratismo al estilo fidelista, con obra pobre y derroche magnánimo.

Políticamente, pues, Carolina Gudiño es un caso perdido, sin votos que le ayuden a no ser los de los esclavos de los programas sociales, los beneficiarios de la dádiva oficial, el voto duro del PRI. Fuera de ellos, la princesa del fidelismo está a expensas de las tretas y las trampas que no le son ajenas pues con ellas llegó a la alcaldía de Veracruz.

Fidel despierta el morbo, descarado en su regreso luego de tanto agravio al pueblo, de dejar a Veracruz en la quiebra, sin finanzas, con un gobernador a modo, Javier Duarte, cómplice silencioso, callado, atado a su pasado porque si uno saqueó, el otro también.

Repudiado y malquerido, no hay quien obvie, ni justifique, ni olvide que Fidel Herrera entregó a Veracruz al crimen organizado, los territorios usados por bandas que lo mismo trasiegan droga que trafican migrantes, que se dedican a la trata de personas, que reclutan indocumentados y los vuelven sicarios o narcomenudistas y a las mujeres las prostituyen, o a los niños les extraen los órganos en uno de los negocios más crueles que puedan existir.

Representa lo peor Fidel Herrera. Su gobierno auspició la llegada de bandas criminales que le robaron la tranquilidad a los veracruzanos, que se apoderaron de todo, cruzado de brazos el gobierno y su policía mientras la sociedad comenzaba a sentir el poder del miedo.

Fidel Herrera fue omiso y cómplice mayor. No hay organización criminal que no opere con el visto bueno del gobernante en turno. Así ocurrió en Veracruz.

Decía Fidel Herrera que la delincuencia mayor era responsabilidad del gobierno federal y a él debían dirigirse la crítica y los reclamos de la sociedad. Sí y no. Constitucionalmente sí, pero en Veracruz hubo complicidad institucional. La policía, los ministerios públicos, los jueces, el tribunal, las instancias de información clave, incluso la prensa, todas callaron porque hubo un gobernador que instruía a no hablar de Zetas, de violencia in crescendo, del secuestro y la extorsión.

Se le repudia por el daño causado, por la brutal deuda pública y el saqueo vía fideicomisos, vía el manejo arbitrario de los recursos federales, por el rezago social, por haber hecho de Veracruz un escenario de caos.

Perdió Veracruz su derecho a crecer, a abandonar sus rezagos, a explotar sus recursos, a tener una mejor calidad de vida. Fidel Herrera le canceló su futuro, lo sumió en una debacle financiera que cinco años después, con Javier Duarte, no sólo no se abatió sino que se redimensionó.

¿Qué le dio Fidel Herrera a Veracruz? Seis años, los suyos, fueron de embustes y mentiras. Dibujó un escenario de jauja, de alegría, de progreso, de desarrollo. Soltó la lengua con la maestría que suele hablar. Y convenció mientras pudo. Una vez que la realidad se impuso, desmintió y nadie le volvió a creer.

Va a Boca del Río y sólo suscita morbo, mentadas, sorna y maldiciones, no de los acarreados con quienes posa la foto, sino de 8 millones de veracruzanos que lo ven como el peor gobernador que haya pasado por el palacio de Xalapa.

Usa a su pupila para regresar al escenario público, apuntalando una candidatura condenada al fracaso. En Boca del Río, priístas y no priístas tienen la certeza que Carolina Gudiño y el PRI sólo ganarían la elección comprando los votos, cobrándole a los pobres los beneficios de los programas sociales, coaccionando a quienes intenten castigar con su voto al PRI.

Fidel Herrera es marrullero y rapaz. No vacila en usar el presupuesto oficial y la burocracia mayor. Así lo hizo cuando fue gobernador de Veracruz e impuso alcaldes y diputados locales y federales. Decía que en política lo que se pague sale barato. Y si es dinero del pueblo, mejor.

Vuelve al escenario político. Se trepa en los hombros de Carolina Gudiño. Entra a operar en el distrito crítico, en zona yunista, en Boca del Río, donde se juega su vida política pues una derrota lo aleja de la designación del candidato priísta al gobierno de Veracruz en 2016 y a su operación electoral.

Pudo no aparecer en el escenario. Pudo diseñar la estrategia de campaña, ejecutar desde las sombras, realizar amarres, destroncar al enemigo con tejido fino. Por algo no lo hizo.

Reaparece Fidel Herrera en el ocaso de la campaña del PRI, acuerpado por los borregos, asediado por la prensa que convoca al morbo popular.

Fidel Herrera no es querido por los veracruzanos. Representa la corrupción y la impunidad, la inmoralidad política y los negocios desde el poder, el reto a las instituciones y el agravio a la sociedad.

Fidel Herrera cree en la desmemoria del pueblo, en la fuerza del engaño y en la contundencia de la demagogia. Supone que cinco años después el olvido es su aliado.

No es un regreso con gloria. Es un regreso infame.

Archivo muerto

Nada cambia en el PRI. Son los mismos discursos, los mismos mítines, los mismos cierres de campaña. No van todos. A unos los llevan. A la mayoría los acarrean. Al de Rafael García Bringas, el candidato del PRI a la diputación federal por Coatzacoalcos, no llegaron las multitudes. Iban los colonos, como siempre, porque la torta y el refresco valen. Iban los estudiantes del Instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos (ITESCO) porque fue obligatorio asistir. Sutilmente los orillaron a convertirse en repollos del priísmo, a ganarse un punto por materia, a evitar la represalia escolar. Y los jóvenes, según su testimonio, sus palabras francas, acudieron al circo priísta, muchos de ellos conscientes que hay que votar, sí votar por Rocío Nahle García, la candidata del Peje López Obrador y su partido Morena, o por Gloria Santos Navarro, la candidata panista. Nada cambia en el PRI: su discurso es triunfalista, el acarreo mueve a las masas, el robo de votos redondea el control del poder... Con lupa observan en Conagua a Iván Hillman Chapoy. Inquietan los contratos, el manejo presupuestal, los constructores beneficiarios, la danza de millones, las versiones de que en la dependencia federal región Veracruz, algo se está pudriendo. Iván El Terrible, ex alcalde de Coatzacoalcos, hijo adoptivo del Clan de la Succión, se conduce como si la Comisión Nacional del Agua fuera suya, el botín a su alcance. Usa el subterfugio de la licitación pública para asignar contratos. Y curiosamente los contratos salen a favor de personajes con los que mantiene vínculos estrechos, intereses comunes, un pasado común. Operan con él los ivanistas que hicieron del ayuntamiento 2005-2007 una cueva de Alí Babá. Uno de ellos, Pedro Gabriel Vázquez Espinosa, el ex tesorero, a quien señalan en información interna como el personero de Iván... También Alberto Silva Ramos necesita vejigas para nadar. Tuxpan es un caos, un desastre político. Ahí, donde El Cisne Silva aspira a ser diputado federal, llegaron los refuerzos verdes. Uno es el marido de Anahí, la cantante, el Güero Velasco, gobernador de Chiapas, aquel infame que le dio sonora cachetada a un ayudante, grabado en video, protagonista de su fechoría en las redes sociales, obligado a la disculpa pública, a simular que lo cacheteaban sólo para tapar el agravio, como si así dejara de ser un malviviente que aspira a gobernar México, con desplantes de ruindad. El otro cartucho verde es Javier Herrera Borunda, de la estirpe de Fidel, hijo del peor gobernador que ha tenido Veracruz, a quien no dejaron pasar los priístas por Cosamaloapan y tuvo que entrar por una tapa de drenaje, el Partido Verde Ecologista de México, que no es un partido sino una gavilla de delincuentes que violan y violan la legislación electoral sin que haya INE o Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que los someta, pues todos se bañan en el mismo lodazal. Nada tiene para ganar El Cisne Silva, fallido coordinador de Comunicación Social del gobierno de Veracruz, pésimo alcalde de Tuxpan que endeudó como ningún otro al municipio, dos veces apretado por el crimen organizado con bombazos y petardazos a unos metros del palacio municipal y con un hermano que operaba los contratos en la empresa ADT Petroconstrucciones, de Francisco “Pancho” Colorado Cessa, aún en juicio por prestarse a adquirir caballos con los que Los Zetas lavaban su dinero en Estados Unidos, condenado a 20 años de prisión, sentencia que quedó sin efecto por decisión de un juez y con ello reinicia el proceso legal. Esos son los bonos del inaguantable Alberto Silva, para la historia aquel show con Larissa Riquelme, la encueratriz que posó para Playboy luego de mostrar los senos en el Mundial de Futbol Sudáfrica 2010. Vaya candidato... Muy pronto, quizá demasiado, Jessy Ramos hartó a los jóvenes del PRI. Hay quejas por sus desplantes, por las ínfulas, porque en campaña, la de Rafael García Bringas, el candidato a diputado federal por Coatzacoalcos, es quien mueve todo y no acepta réplica. Lamentan los jóvenes priistas su proyección, el ascenso vertiginoso, que Joaquín Caballero Rosiñol la hubiera hecho la figura de la nueva generación joaquinista, que la haya convertido en diputada juvenil en el Congreso de Veracruz. Demasiado pronto el vértigo del poder en la joven Jessy...

 

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