INFORME
ROJO
Mussio
Cárdenas Arellano
El levantón del ex alcalde y otros crímenes
* Veracruz: la violencia de nunca acabar * Héctor y Verónica, la pareja
real * Otro Fox y otra Marthita * Buganza, el Bronco católico * Mil 500
petroleros a la calle * Una torta para los maestros * Patricia Peña y la
regiduría * Y los maestros y el voto de castigo * Pepe Yunes y Rolando
Fernández, el proyecto.
30 de junio de 2015
“El patrón quiere hablar contigo”. Escuchó la voz. Se resistió. Entonces no
habló la razón; habló la violencia. Sintió la mano agresiva, un cachazo en la
cabeza y de ahí, la entrega total.
Disfrutaba ese día, domingo 28, Jorge Luis Pérez León, con él su esposa, en
playa Palmitas, un balneario de Agua Dulce, el municipio que hace años gobernó.
Se hallaba en una palapa. Eran cerca de las 4 de la tarde. Conversaba sin
avizorar lo que habría de venir, la irrupción de un grupo armado que en cuestión
de minutos cambiaría su vida.
“Vámonos que el patrón quiere hablar contigo”, refieren los testigos que dijo
uno de los sicarios. Y Pérez León fue sometido.
Se escuchó la descarga de un arma, los gritos de los maleantes. Se advirtió
el pánico de la gente corriendo hacia donde fuera, temerosa que una bala perdida
los fuera a alcanzar.
A la esposa de Pérez León le exigieron que entregara las llaves de la
camioneta que se hallaba a unos metros, afuera del restaurant.
Nada se sabe del ex edil. Es una víctima más de la violencia sin control que
agobia a Veracruz, que provoca el caos en que viven los veracruzanos, robada su
tranquilidad y sumidos en el miedo.
Jorge Luis Pérez León fue alcalde por el Partido de la Revolución
Democrática, en los días en que el PRD era invencible, detentaba el liderazgo
político y el sur de Veracruz era su bastión.
Nada lo inquietaba. Concluyó su administración y ahí siguió, sin advertir que
un día, cuando comía plácidamente en compañía de su esposa, los hijos de la
violencia se lo habrían de llevar.
Quería hablar el patrón y lo llevaron con él. Pérez León se resistía. Sufrió
la agresión, lo sometieron y nada se volvió a saber.
Cimbra su caso las estructuras de la clase política. Queda muestra que los
políticos son incapaces de cuidarse y cuidar a los suyos, vulnerables ante el
crimen organizado al que dejaron pasar y sobre el que perdieron el control.
Otro caso evidencia que la clase política sigue arrodillada e inerme, sin
capacidad de reacción. Es el de Jacqueline Rangel Cardoza, esposa del ex regidor
del ayuntamiento de Minatitlán y actual director del Instituto Consorcio
Clavijero, Ricardo Orozco Alor.
Plagiada el 20 de mayo, cuando acaba de dejar a sus hijos en la escuela,
Jacqueline Rangel no aparece. Dos vehículos interceptaron el auto en que
viajaba. La sometieron y se la llevaron con rumbo desconocido.
Pretendían el secretario de Educación de Veracruz, Flavino Ríos Alvarado, y
su ahijado político, Ricardo Orozco, callar a los medios, que no se supiera del
secuestro, que los portales informativos bajaran sus notas, que nadie hablara
porque la vida de ella pendía de un hilo... supuestamente.
Más allá de sus motivaciones, el levantón de Jacqueline Rangel evidenció que
los políticos no cuidan a sus esposas ni a sus hijos, incapaces de contener la
violencia, a las bandas delictivas, el secuestro y el crimen.
No cuidan a los veracruzanos como no saben cuidarse a sí mismos. Salvo el
gobernador Javier Duarte y la pandilla duartista, que viven rodeados de guaruras
que paga el estado, el aparato policíaco a su servicio, inmersos en la burbuja
del poder, y la clase pudiente, el empresariado y los líderes sindicales que
pagan su protección, la sociedad vive en la zozobra y la inseguridad.
Prolifera la violencia. Hay rasgos de feminicidios en el Santuario de las
Garzas, en Xalapa. Ahí fue hallado el cuerpo de una mujer, el lunes 22. Tenía
entre 50 y 55 años de edad.
No es el único caso. Son siete asesinatos, perpetrados en dicho lugar de 2010
a la fecha, que por negligencia del ayuntamiento de Xalapa, presenta visos de
olvido, refugio de malvivientes, donde prolifera el robo.
Mala mezcla la del delincuente que agrede y mata y la policía pasiva que los
deja actuar. Y si no los controla, es cómplice por omisión.
Se arman las poblaciones ante el avance de las bandas delictivas,
constituyendo guardias bancas, grupos de autodefensa, policías comunitarias que
así sea con piedras y palos, machetes y armas rudimentarias, enfrentan a quienes
amenazan su tranquilidad.
Nogales vivió otra expresión de rencor. Sábado 27. Ocurre un secuestro. Se
produce un enfrentamiento entre delincuentes y militares. En el vehículo de los
plagiarios, hallados dos cuerpos. Eran dos ciudadanos. Ambos fueron ejecutados.
Quisieron huir en otro automóvil. Se dirigieron a la carretera a Pico de
Orizaba y ahí los interceptó la población y los detuvo.
A la acción delictiva, sobrevino la quema de dos patrullas. Argumentaban la
pasividad de la policía, que el gobierno de Veracruz no actúa contra la
violencia, que la policía es cómplice de los secuestradores.
Llegan hasta los hogares y se llevan a las mujeres y los niños. ¿Y la
policía? Pasiva, complaciente,
Tiene el agua al cuello el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez
Zurita, y no se inmuta. No es el pueblo quien quemó las patrullas, dice el
“general” egresado de la Escuela Bancaria y Comercial.. Fue la delincuencia
organizada, agrega.
“Ya está la denuncia respectiva por daños, ya estamos en coordinación con los
alcaldes y por supuesto con el Ejército y Marina, Policía Federal y nosotros,
restituyendo la paz social; lo que sucedió fue un hecho de delincuencia y los
habitantes de la zona bloquearon para su propia protección, y ya estamos en
contacto con ellos”, dice Bermúdez.
Sostiene el “general” que no es la población de Nogales, Maltrata y Mariano
Escobedo la que quemó las patrullas. Acusa al crimen organizado, que es como
acusar a nadie, pues no evita que actúen, que secuestren gente, que asesinen. Es
el crimen organizado con el que no ha podido el régimen duartista.
De las cinco personas levantadas en Coatzacoalcos nada se sabe. Entre el 11 y
el 16 de mayo se los llevaron. Fueron por ellos a sus casas o los interceptaron
en la calle. Dicen sus familiares que fue la Fuerza Civil, que los torturaron y
no regresaron.
Exigen justicia sus parientes. Toman calles, bloquean carreteras, denuncian a
la policía de élite del gobierno duartista.
Son delincuentes, responde Bermúdez, en su afán por criminalizar. Son
delincuentes los padres y los hermanos y los amigos, según el secretario de
Seguridad.
5 de junio. Ocho jóvenes universitarios son agredidos brutalmente mientras
celebran el cumpleaños de uno de ellos, en un domicilio de la calle Herón Proal,
en Xalapa. Irrumpe un comando que porta armas largas, palos con clavos,
machetes, bates de beisbol, bastones eléctricos. Actúan como grupo
parapolicíaco. Golpean sin afán de matar. Amenazan con violencia verbal,
intimidando.
Sale en su defensa la comunidad universitaria. “Si tocan a uno, tocan a
todos”, repiten en las calles de la capital veracruzana. Presionan a la rectora
de la UV, Sara Ladrón de Guevara, que exhibe una tibieza que insulta, que
agravia, que la evidencia como una lacaya del gobernador, cómoda, en el disfrute
de las mieles de su rectoría, en su cachito de la “plenitud del pinche poder”.
Se cumple el día 25 de la agresión. No hay un solo detenido. Acusaron desde
un principio que era una represalia del engendro duartista contra los grupos que
increpan, para sembrar miedo, para atarlos de manos, para someter a los
integrantes de la “lista negra” del “general” Bermúdez, estudiantes, activistas,
defensores de derechos humanos, ambientalistas, dirigentes políticos. Todos
deben saber que el régimen mata.
Es la violencia de nunca acabar. Es el Veracruz que no tiene remedio.
Levantan ciudadanos, queman patrullas, acusan a la Fuerza Civil de tortura y
desaparición forzada y el estado no se inmuta.
Es el Veracruz donde la violencia tiene dos motores: el crimen organizado y
el aparato policíaco. Separados son temibles; juntos son letales.
Y en medio, el pueblo. A expensas del rencor.
Archivo muerto
A sus años, Héctor Yunes Landa debiera respetarse más. Y respetar a su esposa
también. Cruza Veracruz por aire en helicópteros que dice le prestan sus amigos
que apoyan su proyecto —ojo con la aceptación que anda en campaña adelantada— y
a Verónica de la Medina, su señora, la trae colgada o la envía a cumplir con
tareas sociales, algo que ella realiza de tiempo atrás. Lo hace en plena
“campaña adelantada”, en el centro o el centro de Veracruz, en Chihuahua o donde
le sirva para el balconeo político. Héctor Yunes y Verónica de la Medina aún no
son nada pero ya dan tufo a pareja real. Se publicitan a placer, inundan de
boletines las cuentas de correo, difunden su imagen a granel. Qué en esas ande
el senador, es lo de menos. Pero exponer al escarnio a doña Vero, pues no... Que
se va, que se queda. Y así, no hay día que no se diga que Gerardo Buganza
Salmerón deja la Secretaría de Gobierno porque su salud está cada vez peor, o
porque la paciencia franciscana que lo distingue llegó al límite. Lo que
trasciende en palacio de gobierno es que el cordobés será candidato
independiente, que pujará por el gobierno de Veracruz, no porque vaya a ganar la
elección de 2016 sino porque de alguna manera ayudará a fragmentar más el voto
ciudadano. De ser así, la misión de Gerardo Buganza consistirá en restarle votos
al PAN, el partido que lo acuerpó, le dio una senaduría, una diputación y una
candidatura al gobierno de Veracruz, que ganó en 2004 pero que el PRI le robó
con fraude electoral. Suena de locos. Buganza, un Bronco persignado, que no le
quita un voto a los Yunes azules, a Juan Bueno Torio o a Julen Remetería.
Votarán por Buganza los bugancistas, que no son muchos, uno que otro sacerdote
católico y los sacristanes de la parroquia. No más... Crónica de un recorte
anunciado. Se van a la calle por lo menos mil 500 trabajadores de los complejos
petroquímicos, otros 400 pasan a jubilación y reina la incertidumbre entre el
gremio petrolero. Se van sin derecho a recomendar a nadie, sin que sus hijos
tengan espacio en Petróleos Mexicanos. Es el adelgazamiento de la plantilla
laboral, los estragos de la reforma energética que tanto negó el gobierno de
Enrique Peña Nieto y que le sirve para hacer más pequeño a Pemex hasta que la
iniciativa privada se vaya apoderando de la industria petrolera en su totalidad.
¿Y los líderes petroleros? ¿Y Ramón Hernández Toledo? Bien, gracias... No les
inquieta la evaluación, si saben o no, si serán excluidos por ser disidentes.
Les indigna también el trato recibido. Acudieron a su examen en Xalapa unos mil
80 profesores. Se concentraron en el Club Omega. En dos sesiones de cuatro horas
cada una, realizaron la evaluación, a su lado policías, cacheados, despojados de
todo cuanto traían, como si fueran escolares, como si fueran a sacar acordeón.
En el inter les dieron un refrigerio: una torta de jamón, una manzana y un
pequeño jugo. A distancia veían al titular de la Secretaría de Educación,
Flavino Ríos Alvarado, y a la segunda de abordo, Xóchitl Osorio, ellos sí
disfrutando de suculenta comida... Ínfimo nivel político el de la aún diputada
federal Patricia Peña Recio y así quiere ser regidora en el próximo ayuntamiento
de Coatzacoalcos. Dicen los maestros que sí, que su colega puede aspirar a eso y
más, y que mientras tenga en su mano al cacique magisterial, Juan Nicolás
Callejas Arroyo, no habrá poder que lo pueda impedir. Puede ser incluida la
diputada antiinmigrante en la planilla del PRI, pero a ver qué maestro va en
busca del voto, toca puertas, convence padres de familia, para verla después
disfrutar de su beca por cuatro años. Cosecha odio la diputada Peña Recio en el
gremio magisterial, en el que se supone la debían adorar. Por algo será...
Alardear no es lo suyo. Rolando Fernández de León opera, sin embargo, en el
círculo de los inversionistas, el empresariado, el núcleo del dinero que
apuestan por el proyecto de Pepe Yunes. Es un referente del senador veracruzano
en el sur, en los difíciles días de la disputa por la candidatura, cuando
priístas y no priístas, incluso antipriístas, deciden quién habrá de contender
por el PRI al gobierno de Veracruz. Rolando Fernández, directivo de la empresa
inmobiliaria Roma, es quizá el personaje más allegado al senador José Francisco
Yunes Zorrilla, más allá de la política y la grilla, marcados por un proyecto
común...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
La encuesta de Héctor y la de Peña Nieto
* Yunes Landa y sus managers * Que se doblegue el presidente * Beto Chagra
quiere la diputación local * O ser diputado independiente * El Bronco, la chica
y Víctor Rodríguez * No construye pero sí destruye el operador de Marcelo * Inés
Valladares y la injusticia * Cuatro años después, testigos nuevos y a modo.
29 de junio de 2015
Torvo y testarudo, tratándose del gobierno de Veracruz, Héctor Yunes Landa no
admite réplica. El candidato es él. Lo dicen sus números, el sentir de los
priístas. Valen sus encuestas. Las otras no. Ni siquiera la del presidente Peña
Nieto.
En esa dinámica anda el senador veracruzano, acelerado y transgrediendo la
ley, en una campaña adelantada, usando el cargo para el pavoneo desenfrenado,
tirando aceite y pregonando que representa el proyecto que le conviene a
Veracruz.
Tiempo atrás rajaba y despotricaba contra el gobierno de Javier Duarte,
infinita su demagogia, pues sirve el rollo político, la intriga y el golpe bajo
para acercar a los enemigos, ceder, arrebatar y pactar, si a cambio se obtiene,
no un proyecto real sino un sueño demencial.
Así es Héctor Yunes. Decía no creer en el gobierno de dos años y aún ahora
jura que no es lo que a Veracruz le conviene pero de no cesa en su intento de
ser microgobernador aunque se trate de llegar, calentar la silla, jurar cumplir
la ley y preparar el terreno para la entrega del gobierno a su sucesor.
Dos años no son nada en política. Uno, el primero, es como en el boxeo: raund
de sombra. El otro obliga a tender la sucesión.
Políticamente senil, acabado, frustrado por no haber logrado ser gobernador
en su juventud, menos en madurez, Héctor Yunes Landa pasa del ataque a sus
rivales y sobre todo a sus enemigos, a una doblez vergonzosa, a la vista su
entrega al duartismo con el que nunca comulgó, el que robó la candidatura en
2010, el que lo desplazó cuando decía tener, como ahora, al priísmo de su lado,
hartos todos de la concentración de poder que hizo de Fidel Herrera el autor de
un fidelato que acabó con Veracruz.
Vituperado, en diciembre de 2014 decían los miembros preclaros de la pandilla
duartista que Héctor Yunes no pintaba en el escenario y que su apuesta contra el
minigobierno de dos años, según la reforma que planteó Javier Duarte, era un
esfuerzo desesperado por crearse una causa y empuñar una bandera.
Lo superaba entonces su ex sobrino político José Francisco Yunes Zorrilla,
también senador, en el ánimo de los priístas, no porque fuera mejor, no porque
tuviera mejor imagen, sino porque se le veía menos maleado, menos tramposo y
menos curtido.
Despotricaban ambos contra el minigobierno con el que el duartismo los obligó
a entrar en un juego que ninguno deseaba. Nadie aspira a un gobierno en el que
sólo sirven para abrir y cerrar la puerta del palacio de gobierno. Y marcharse
sin dejar huella.
Decían los Yunes rojos que aquello iba contra el bienestar de Veracruz. Y lo
mismo enarbolaban los Yunes azules —Miguel Ángel y su hijo Fernando— que
advertían una debacle porque nadie querría invertir, ni se podría dar solución a
los problemas sociales, ni se podría operar políticamente, ni se podrían
cristalizar proyectos. El daño sería terrible para Veracruz.
Y luego, cuando la reforma a la Constitución de Veracruz quedó aprobada,
todos, los Yunes rojos y los Yunes azules, decidieron que había que ir por la
gubernatura porque no hay político que se resista a detentar el poder. Para
saquear, para medrar, para lucrar, dos años no los desperdicia nadie.
Diciembre de 2014 tuvo un mal cierre para Héctor Yunes. Comenzó a despeñarse
en las encuestas. Perdió adeptos en el PRI. De cartuchos quemados, reventados,
sin pólvora ni posibilidad de estallar, están sobrados. Y él era uno más.
Héctor Yunes decayó en los sondeos de opinión. Carecía de discurso. Perdía
credibilidad. Era más entretenido un disco rayado. Apareció entonces el golpe de
audacia, el impacto efectista, el alarde que sacudiera al priismo.
Ambos, Pepe y Héctor Yunes, abandonaron el acto en que se celebraba el primer
centenario de la Ley Agraria, en Veracruz. Ahí estaba el presidente Enrique Peña
Nieto, alertado de que dejarían el lugar. Salieron y demeritaron al gobernador
Javier Duarte.
Luego se convirtió Héctor Yunes al duartismo. Una reunión en corto, una
promesa de cogobernar, sus amigos en el gabinete del caos, un pacto de no
agresión, la impunidad y la complicidad.
Suave, dócil, entreguista, Héctor Yunes dejó el discurso áspero hacia un
gobernador al que tildó de caprichoso, insensato, miope pues no veía que dos
años de gestión era un agravio a Veracruz.
Y ocurrió lo increíble. Se dio la insólita paradoja. Cuando suavizó el
discurso, creció Héctor Yunes en las encuestas. O eso le hicieron creer. O ese
fue el ardid.
Crece Héctor Yunes en el ánimo de los paniaguados priístas que han sido
pasivos espectadores de cómo la pandilla duartista se apropia de la riqueza de
Veracruz, detenta todos los cargos públicos, se apropia de las candidaturas.
Desde que lo vieron acercarse al gobernador que le robó la candidatura en
2010, Héctor Yunes creció en la preferencia de los militantes del PRI. Ajá.
Convertido al duartismo, sometido, transformado en comparsa de los candidatos
a diputados federales de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte, Héctor Yunes
cayó en el gusto de un priísmo al que poco se le da y cuando tienen, se les
quita. Vaya lógica tan ilógica la del senador.
Presume que las encuestas lo favorecen. Dice que los sondeos no se equivocan.
Sostiene que el priísmo le está revelando que su proyecto es que el requiere
Veracruz.
Hace saber que el presidente Enrique Peña Nieto se guiará en la preferencia
de los ciudadanos para definir quién será el candidato del PRI al gobierno de
Veracruz.
Invocan los yuneslandistas a su líder nacional, César Camacho Quiroz, quien
toma las encuestas con extremado cuidado. Dice que reflejan un sentir, que no
deben provocar exceso de confianza y que “no son el Evangelio”.
Pero Yunes Landa tiene sus encuestas. Y en ellas es el rey.
Peña Nieto tiene las suyas. No las exhibe ni las pregona.
Manlio Fabio Beltrones, el poderoso diputado, ex senador, futuro líder del
PRI, adelanta que el candidato a gobernador de Veracruz no será Yunes Landa. Y
eso es mucho decir. Beltrones es el padrino del senador oriundo de Soledad de
Doblado.
Saben los priístas cómo es el poder. La encuesta que vale, la única que vale,
es la de quien ejerce el poder desde lo alto. Las demás no cuentan. No existen.
No tienen ningún valor.
Y eso piensa Peña Nieto. Pero Yunes Landa no.
Archivo muerto
Muy pronto arranca la carrera por la diputación local. Roberto Chagra Nacif
no repara en que le tocó cargar con la derrota, siendo suplente del candidato a
diputado federal por Coatzacoalcos, Rafael García Bringas. Y actúa como si el 7
de junio hubiera emergido con el triunfo en la mano. Insiste el ex director de
Carreteras Estatales del fidelismo en que a él no lo tocó el desastre del PRI, y
arma ya sus cuadros por la contienda estatal, que en 2016 dará nuevo gobernador
y Congreso en Veracruz. Aquello de que los perdedores no tienen derecho a nada,
no lo sacuden. No se inmuta Beto Chagra ni se siente víctima de la operación
marcelista que provocó la derrota del PRI. Lo que se oye en palacio municipal es
distinto: Beto Chagra pujará, no lo acuerpará el PRI y se irá como candidato
independiente. O sea, un Bronco que no tiene nada de bronco... Balconeo suicida
el de Víctor Rodríguez Gallegos. Posa la foto con Jaime Rodríguez, El Bronco,
futuro gobernador de Nuevo León, ex priista, candidato de los adinerados y del
periódico El Norte, y que presume de independiente aunque de independiente no
tenga nada. Víctor Rodríguez aparece en una foto de tres: El Bronco y él, y en
medio una famosa dama a la que Jaime Rodríguez le tiene bien puesta la mano en
la cintura. Apareció la gráfica en Excélsior. Fue retomada por los medios
veracruzanos. Quizá en Nuevo León podría funcionar Víctor Rodríguez Gallegos, el
subdelegado administrativo de Sedesol federal en Veracruz, el operador estrella
de Marcelo Montiel, su mentor. Aquí no. Aquí no permea. No lo quieren en las
colonias. No lo acepta el jet-set. Lo tildan de sucio y marrullero. Aquí, Víctor
Rodríguez metió la mano, operó la derrota del PRI, logró un tres a uno en contra
en las zonas donde influye su estructura y se cobró que Javier Duarte, el gober,
lo hubiera despojado de la candidatura a diputado federal por Coatzacoalcos. Por
lo pronto El Bronco y Víctor Rodríguez, con la chica de negro en medio —vaya
trío— sonríen para la foto... Zarpazo theurelista. Va ahora Tony Parra, compadre
del ex alcalde de Coatzacoalcos, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta
madre”— por 4 millones de pesos. Dice que se los debe el ayuntamiento, sea a él,
a su hija Jennifer Parra o a su hijastro, el nefasto ex director de Compras
municipales, Brian Carlos López Mendoza. Presuntamente limpió canales pluviales.
Presuntamente los dejó de poquísima abuela, presuntamente cumplió con sus
estimaciones, presuntamente autorizó el trabajo y el pago el ex secretario de
Obras Públicas, Adrián Pérez Martínez, “El Cochiloco”. Confronta el litigio el
alcalde Joaquín Caballero Rosiñol y todo mundo, theurelistas y antitheurelistas,
dicen que es un embuste, que el trabajo no se realizó, que es un fraude
descomunal, una ratería de alta escuela. Por cierto, ¿sabrá Marcos Theurel la
que le viene por la violación a contratos en las etapas del malecón que le tocó
construir; donde la calidad es pésima; donde aparece la mano de su ex titular de
Obras, Daniel Aguilar Avendaño; donde la ley fue atropellada por un interés
político y para beneficiar a los protegidos de un poderoso personaje? ¿No lo
sabe Theurel? En breve lo sabrá... Buscó justicia y la justicia la persigue.
Vive así días oscuros Inés Valladares Lavín, maestra, joven profesionista,
víctima de un sistema judicial perverso, que la acosa. Despedida injustamente
del Instituto Educativo Margarita Olivo Lara (IEMOL), exigió su liquidación en
la Junta de Conciliación y Arbitraje No. 16 de Coatzacoalcos. Un día le dijeron
que ella se había ido por su voluntad, que existía una renuncia firmada, obvio
un documento con una firma falsa, como lo demostró con dictámenes periciales. Ha
sido un juicio laboral plagado de patrañas, de mala fe, de embustes y de
perversa intención. Halló, por ejemplo, que la proyectista encargada de realizar
el laudo, María Trinidad Tovar Lugo, es esposa del abogado Abelardo Fausto
Sevilla, según el acta de matrimonio 01519, de fecha 6 noviembre de 1987. Es una
transgresión a la ley pues Abelardo Fausto era el abogado de las propietarias
del IEMOL, Helen Arens, Margarita Ortiz y Alicia Mena Brito Trejo. Una vez que
acreditó el hecho, que no era desconocido para la titular de la Junta de
conciliación, María de Jesús Ríos Blanco, hubo cambio de abogado. Ahora aparecen
nuevos testigos. Cuatro años después de iniciado el juicio laboral y dos de
haberse acreditado el uso de documento falso, una sobrina de Alicia Mena Brito y
la cuñada de Helen Arens, aparecen en escena. Se trata de Sara Alejandra Morales
Mena Brito, directora de Gastronomía del instituto, y Gerda Beer Guttler, quien
es la encargada de compras y de manejar el vehículo de la escuela. O sea, ambas
son empleadas de las acusadas. Dicen que todas estaban en Cancún, sin boletos de
viaje, recibos de peaje, facturas, recibos que lo soporten. Inés Valladares
acusó a las propietarias del IEMOL de uso de documento falso y de falsificarle
su firma para evitar el pago de su liquidación. Y entonces apareció la justicia
a la veracruzana: los inocentes son culpables y los culpables son inocentes. A
Alicia Mena Brito y el abogado Julio Enrique López Valenzuela, sobre quien
existen otros juicios también por falsificación de documento, les dictaron auto
de formal prisión. Lograron un amparo para efectos que está en revisión. A Inés
Valladares, pese a contar con dictámenes periciales que demuestran que le
falsificaron la firma, la denunciaron y le decretaron formal prisión y pesa
sobre ella una orden de aprehensión. Está en juicio de amparo. Al juez 14 de
distrito, Pedro Antonio Hernández Díaz, le expuso mediante un oficio la
aberración de las nuevas testigos, la jurisprudencia que habla de testigos a
modo cuyos dichos carecen de valor probatorio. Su caso evidencia a la justicia
veracruzana. Fue por justicia y hoy es prófuga de la justicia. De Inés
Valladares habla la prensa local, regional, estatal y ahora nacional. Es
injusticia pura, torcida la ley, aberrante la interpretación de un juicio
laboral, los trastupijes en la agencia cuarta del Ministerio Público, en la
entonces Subprocuraduría regional, al grado de tener que intervenir la Comisión
Estatal de Derechos Humanos. Hoy, el caso Inés Valladares Lavín está bajo la
lupa del Tribunal Superior de Justicia de Veracruz, y va a dar mucho más de qué
hablar...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Erick, Héctor Yunes y el rival a vencer
* Pepe Yunes torpedea a su ex tío * El exiliado que no se exilió * Aguas
de Barcelona o lodos de la privatización * el SAS de Veracruz y los estragos en
Coahuila * Renato Tronco y la alcaldía de Coatza * ¿Qué se fuma el diputado? *
Réplica de Odebrecht México * El apoderado de Tony Macías.
26 de junio de 2015
Nadie vota por un marrullero. Teóricamente no. Pero por Erick Lagos sí. Su
votación fue histórica, tan inverosímil como descomunal, la mayor del país,
operando en las sombras, sometiendo rivales, comprando adeptos y el órgano
electoral convertido en su fan. Así ganó su diputación federal.
Un año tardó Erick Lagos Hernández en madurar una diputación que parecía
imposible, pues el ahijado de Fidel Herrera Beltrán goza del desprecio de los
suyos, que no son tan suyos, por su desarraigo en Acayucan, donde ni siquiera
nació, su impopularidad, el repudio de todos y una fama que a cualquiera lo
haría ruborizar.
En un año, colgado de la Subsecretaría de Gobierno de Veracruz, armó las
estructuras que le permitieron cooptar corrientes dentro del PRI y allegarse
apoyos en la oposición.
Así, maniobró el ahijado de Fidel Herrera Beltrán, el ex gobernador de
Veracruz, para incidir en nominaciones de candidatos de otros partidos y en los
aliados priístas. Lo dejaron pasar las hermanas Vázquez Saut, Regina y Fabiola,
ex alcaldesas y ex diputadas, turnándose el poder como si lo tuvieran
escriturado; planchando a la familia Condado para que el PRD contendiera
desinflado; creando división entre los panistas con un conflicto artificial y
precandidato comprado.
Al final de la jornada, Erick Lagos contaba ya 73 mil 581 votos, caso único,
destacado por el líder nacional del PRI, César Camacho Quiroz, en una
declaración difundida por la agencia Quadratín, que hasta el vocal presidente
del INE en Acayucan, Feliciano Hernández, compartió en las redes sociales. Vaya
imparcialidad del árbitro.
Sucia, pues, la llegada de Erick Lagos a San Lázaro, más allá de la
contundencia de la cifra porque lo que está debate no es la cantidad de votos
obtenidos sino la calidad de los mismos, su esencia y su origen. Si son
comprados, si son sucios, es fraude.
Se sirvió de la maña y la trampa el alfil fidelista, infiltrando corrientes
panistas y perredistas, todo un casting en que los Condado y su carta magna,
Clemente Nagasaki, arriaron las velas y no surcaron el mar.
Se trenzaron a golpes de descalificación los panistas en un distrito que
dominaron a placer en los tiempos en que destacaba la figura de Gregorio
Barradas Miravete, aquel joven de campo que acusara a Fidel Herrera en pleno
salón de sesiones de San Lázaro de haber ganado la elección de 2007, la
diputación local, con la ayuda del narcotráfico.
“La única fidelidad que hay en Veracruz es al narco”, dijo Goyo Barradas
frente a sus compañeros diputados, cimbrando a todos. Tiempo después, ya
convertido en alcalde electo de Rodríguez Clara, fue levantado en el municipio
de Isla, ejecutado a mansalva y su cuerpo hallado en Tuxtepec, Oaxaca.
Su viuda, Xóchitl Tres Rodríguez, pudo ser diputada federal por el PAN, en
2012, pero un escándalo mediático, sus fotografías con el amante priísta,
diputado, esposo de la alcaldesa a quien ella señalaba como responsable de la
muerte de su marido, la despeñó.
Ahí fue a ganar Erick Lagos, libre el camino de Barradas, Tress, Vázquez,
Condados, panistas, perredistas. Y lo hizo con una votación que lo posicionó
como el virtual contendiente por la minigubernatura de Veracruz en 2016. Nada
causal, un año le llevó armar el teatro.
Es el “rival fuerte”, dice de Erick Lagos Hernández, el senador José
Francisco Yunes Zorrilla, en un discurso filoso, con intención y destinatario
preciso: Héctor Yunes Landa.
La alianza de los Yunes rojos de hecho no existe ya. Es de palabra. En los
hechos, Yunes Zorrilla y Yunes Landa caminan en rutas distintas.
Yunes Landa es el candidato oficial, producto de un acuerdo con el gobernador
Javier Duarte de Ochoa, impulsado por el aparato de gobierno, bajo la condición
de no tocar a la pandilla duartista.
Lo respalda el coro de prensa. Vaya cambio de piel. Aquellos que en 2010
ironizaban sobre su aventura de desafiar a Fidel Herrera, que lo despedazaban
por tomar la tribuna del Congreso y anunciar que iba a contender porque era —y
es— su derecho, que se mofaron de que no pudiera abrir el padrón priísta para
cotejar quiénes militan y quiénes no en las filas del PRI y así acreditar su
registro, hoy son los heraldos del aplauso, del elogio y la lisonja.
Yunes y su proyecto se soportan en las encuestas que dicen que anda más allá
de los 30 puntos de preferencia entre los priístas, el más conocido, el más
virtuoso, el hombre de la experiencia.
No dicen qué tan confiables son las encuestas. A excepción del caso del
Bronco, Jaime Rodríguez, en Nuevo León, todas las predicciones fallaron. Las
cifras se enredaron. Distritos que serían ganados por el PRI, los perdieron;
distritos perdidos para el PRI, los ganó; el PRI obtuvo mayor votación de lo que
se esperaba y aseguró con sus aliados una cómoda mayoría simple en la Cámara de
Diputados; Morena aplastó al PRD en el Distrito Federal.
Canta el coro de los ahora yuneslandistas que la encuesta definirá al
candidato del PRI a la minigubernatura de 2016. Sueñan, pues. “Las encuestas no
son el Evangelio”, dijo su líder nacional, César Camacho Quiroz, el 21 de abril,
a propósito de la ventaja de su partido en San Luis Potosí. “Son una fotografía
de un momento”, refirió.
La única encuesta válida es la que haga el presidente Enrique Peña Nieto. Lo
demás son alucinaciones.
Adulan a Yunes Landa los peones del gobernador. Le dedican páginas enteras,
la de ocho columnas, fotografía en primera plana, espacios y tiempos en
televisión y radio. ¿Es Dios? No, casi. Es Yunes Landa.
No dicen que el choleño es el candidato de la complicidad, el que ofrece
proteger a Javier Duarte y a quienes le ayudan a desvencijar a Veracruz, a
hundirlo en un mar de deudas, a frustrar los proyectos de desarrollo, porque lo
primero, lo primero, es el saqueo.
Yunes Zorrilla viene al sur. Acude el jueves 25 a la Feria de San Juan
Bautista en Villa Oluta. Persiste en su discurso de la ruptura, que si exige el
piso parejo, que si debe haber reglas claras, que si habrá que analizar los
términos de la convocatoria del PRI.
Vuelve a amagar. Si les gana en el proceso interno y lo vetan, se va del PRI.
Pero agrega un ingrediente más: no será candidato independiente. Y se refuerza
que apoyará “al candidato de otro partido”, como dijo a La Jornada Veracruz.
Pepe Yunes habla de la solidez de su partido y dice estar comprometido con la
unidad del PRI. Le preguntan si provocaría una desbandada si es vetado. Él no,
pero la tendrían que controlar y evitar quienes la detonan.
“Quienes estemos participando sabremos a qué atenernos, de mi parte hay un
serio compromiso con el PRI en promover la unidad, pero ya el partido deberá
tomar acciones para evitar una desbandada, pues eso no me toca a mí”, reseña la
agencia Imagen del Golfo.
Sólo le faltó decir que sería responsabilidad de Javier Duarte. Es la
dinámica del veto. El que lo aplica, debe controlar sus efectos.
Juega Pepe Yunes con los anhelos de su ex tío político. Yunes Landa sabe que
es ahora o nunca. Es cuestión de kilometraje, rayando la tercera edad.
Héctor Yunes es el candidato oficial de Javier Duarte. Erick Lagos, con su
votación histórica en Acayucan, es el candidato oficial de Fidel Herrera.
“Erick Lagos, me parece que tendrá todo el legitimo derecho de participar.
Será bienvenido y recibido. Posiblemente sí sea un rival fuerte, pero voy a
contender contra todos los rivales que se presenten”, dice Pepe Yunes.
Usa el caso Erick Lagos para torpedear a Yunes Landa. Le llama “rival
fuerte”. Imagen del Golfo le dice “rival a vencer” por la votación histórica
obtenida en el distrito de Acayucan, la más alta del país.
Puede ser marrullero, mañoso, desarraigado y repudiado, pero Erick Lagos ya
le disputa ser el “candidato oficial” a Héctor Yunes Landa.
Y Pepe Yunes atiza el fuego.
Archivo muerto
Rechaza Ignacio Córdova que alguno de los estudiantes agredidos el 5 de junio
se haya ido al exilio. “Hablamos de este proceso con la esperanza de encontrar
valor para seguir luchando. Queremos reiterar que no nos hemos ido, ninguno ha
salido del país ni mucho menos han solicitado exiliarse”, dice. Refuta a la
catedrática Ángeles González, quien había dicho que uno de los jóvenes —sin
precisar su nombre— había solicitado su baja de Facultad de Pedagogía de la
Universidad Veracruzana. Punto en contra, pues la desinformación erosiona la
credibilidad. Publicó el portal Plumas Libres, el lunes 22: “Profesores de la
UV, integrantes del Movimiento por la Calidad Académica de la Facultad de
Pedagogía de la Universidad Veracruzana (UV), informaron ante el temor de
recibir otro ataque y sin garantías de seguridad, el alumno pidió la baja en esa
escuela. La académica de la facultad, Ángeles González, confirmó que el joven
ahora exiliado en el extranjero, es estudiante de la Facultad de Pedagogía”. Y
resulta que siempre no... ¿Son Aguas de Barcelona o son lodos de la
privatización? Junto con Odebrecht, asume Aguas de Barcelona el control del
Sistema de Agua y Saneamiento de Veracruz y Medellín. Es, por decir lo menos, un
crimen social. Ahí, la mano de los políticos, de los priístas, de Pepín Ruíz,
que lo dejó en números rojos, endeudado, saqueado, 900 millones de pesos en
cuentas por cobrar y 225 millones en pagos a proveedores. Primero la saquearon,
la convirtieron en la caja chica de campañas, en el camino a sus fortunas
personales. La entregaron en números rojos, ineficiente, hecha un desastre.
Ahora la privatizan y la entregan a un binomio del que se habla lo peor. SAS es
concesionada a Odebrecht y Aguas de Barcelona. Odebrecht incumple dos preceptos:
no tiene prestigio ni tiene solvencia. Lo atrapa el escándalo por la aprehensión
de su presidente, Marcelo Odebrecht, por acusaciones de corrupción en Brasil. No
es solvente ni tiene prestigio, plantea el diputado local de Movimiento
Ciudadano, Cuauhtémoc Pola Estrada. Aguas de Barcelona es punta de lanza en el
proceso de privatización del agua en México. Así lo acusan ciudadanos de
Coahuila que vieron cómo se adueñó del servicio en el municipio de Ramos Arizpe,
lo encareció, lo hizo ineficiente, no invirtió lo que se esperaba de ella. Y por
eso le revocaron la concesión. Se re-municipalizó al sistema de agua. Aguas de
Barcelona duplicó, triplicó y hasta cuadruplicó las tarifas. Va por el mismo
camino el caso Saltillo, donde la gente se organiza ya para recuperar el control
del servicio. Ahí también se han disparado las tarifas pero además denuncian que
Aguas de Saltillo, con participación de Aguas de Barcelona y del ayuntamiento
local, ha venido sobreexplotando los mantos freáticos reduciendo al 50 por
ciento su capacidad, lo que provocará una crisis cuando no haya una sola gota de
agua que extraer del subsuelo. Medios de comunicación como La Vanguardia, La
Jornada, Contralínea, Pueblos, tienen más que documentado ambos casos. En
Veracruz, el diputado Cuauhtémoc Pola pide que se revoque la concesión. Hay
tiempo, dice, para buscar un nuevo socio, ese sí con prestigio, con solvencia.
Tras el caso Veracruz-Medellín, vendrá la privatización disfrazada de otros
sistemas de agua en la entidad. Es la mano de los políticos, sus intereses, el
negocio de unos cuantos a costa de la sociedad... Lo mismo busca un doble que se
pasea en su camioneta Mercedes Benz, o llega a caballo al Congreso, o admite que
cobra pero no trabaja, el clásico aviador, que graba una canción, que es acusado
del crimen de un regidor. Así de polifacético, insultante su desparpajo,
agraviante su cinismo, es Renato Tronco Gómez, el diputado por el distrito XXX.
Se monta en el conflicto por el agua de Villa Allende y así, con una causa
justa, irrumpe en Coatzacoalcos. Ahí agita, no porque le preocupe cómo se bañan
los allendenses, con qué agua lavan la ropa, qué tanta calidad tiene el agua que
le suministra la CMAS, sino porque así se va posicionando en aquella
congregación. Quiere la agencia municipal para Pepe Montalvo, su alfil. Tiene ya
credencial de elector en Villa Allende. Le servirá para disputar la alcaldía de
Coatzacoalcos una vez que concluya su loca aventura de ser gobernador de dos
años en Veracruz. ¿Estará en su juicio o qué se mete? No pudo imponer a su
hermano Miguel Ángel en Las Choapas y quiere ser alcalde del tercer municipio
importancia en Veracruz. ¿Alguien dijo que la política vuelve locos a los
políticos?... Réplica de Odebrecht México: “No es cierto que el señor Gustavo
Guerrero Sánchez es representante de Odebrecht, tampoco colabora con la empresa
de ninguna forma y reiteramos que la empresa no tiene ninguna relación comercial
ni jurídica con él”, como aquí, en INFORME ROJO, se publicó, el jueves 18. Lo
expone Susana Ibarrola Carreón, gerente de Comunicación de Odebrecht México. Así
es. Por un error de redacción se invirtieron los apellidos. Se trata de Gustavo
Sánchez Guerrero, quien aparece en el expediente 553/2015, radicado en la Junta
Especial número 38 de la Federal de Conciliación y Arbitraje, donde se lee:
“Odebrecht y Ingeniería y Construcción de México S. de R.L. C.V. por conducto de
Gustavo Sánchez Guerrero”. Es el mismo nombre del representante del suegro del
gobernador de Veracruz, Jesús Antonio Macías Yazegey, padre de Karime, por quien
dicen los que frecuentan a Tony, a menudo derrama algunas lágrimas...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Javier Duarte y el silencio de la PGR
* ¿Violó la secrecía el gobernador? * Tronco sólo calentó a los
allendenses * Buganza no se fue * Adriana Sarur y el esposo “incómodo” * Pepe
Yunes en el autobalconeo * Esquilman a ambulantes * Moreno, Rodríguez y
Bustamante por diputación local y alcaldía * Chagra, Lu-pilla y Mónica, las
otras caras.
25 de junio de 2015
Dueño del micrófono, de las líneas que se escriben, de las imágenes
televisivas, de las voces en la radio, Javier Duarte exorcizó su gobierno. Lo
exculpó. Dijo que sus finanzas son sanas, que no extravió 5 mil millones, que no
robó, que no hay corrupción. Lo dijo él, pero no lo secundó la PGR.
Van cuatro días. Javier Duarte sacudió a la opinión pública, el lunes 22, y
en una suerte de mago, se autoexoneró de las imputaciones que le hizo la
Auditoría Superior de la Federación por el desvío de recursos de origen federal,
la aplicación indebida, las trampas usadas en el proceso de reintegración de
dinero a la Federación y en su retención.
Ese día, categórico, señaló que “por las evidencias obtenidas, y derivado de
la información que se ha puesto al alcance de la Fiscalía General, el titular de
este Órgano Autónomo del Estado hizo de mi conocimiento que las denuncias de
hechos han quedado sin materia, al comprobarse la correcta aplicación de los
fondos federales citados”.
También rechazó que derivado de las denuncias de hechos presentadas por la
Auditoría Superior de la Federación (ASF) ante la PGR, se hubiera tipificado
como “supuesto peculado, impunidad, desvío y sustracción indebida de recursos
públicos federales para financiar campañas políticas”.
Dijo el gobernador de Veracruz que al haber solventado las inconsistencias,
la PGR quedó sin materia para actuar en contra de funcionario alguno.
Festinaba el gobernador en un acto de autoexoneración, pues en semanas y
meses fue blanco de señalamientos y acusaciones por el desaseo financiero y las
imputaciones de corrupción que atraparon a la pandilla duartista y a tres de los
candidatos a diputados federales: Adolfo Mota Hernández, Tarek Abdalá y Edgar
Spinoso Carrera.
Implicaban al mismo Javier Duarte y casi 40 funcionarios del área educativa,
de salud, financiera y de contraloría, unos por el manejo directo de los
recursos, otros por el desvío de los mismos y unos más por no vigilar el
cumplimiento de las normas internas.
Ese lunes 22, sin embargo, Javier Duarte era otro. Citaba cifras, conceptos,
partidas, origen y destino, en su inútil tarea de convencer a los veracruzanos
de que su gobierno se conduce con honestidad.
Disipaba, según él, la sospecha de que los recursos enviados por la
Federación se hubieran usado para campañas políticas o que personajes de su
gobierno hayan actuado con dolo y ventaja.
Desmentía, según él, las voces que acusaron que el desvío de recursos tenía
intenciones electorales o fines partidistas.
Dijo Javier Duarte que la ASF actuó de acuerdo a sus atribuciones, la
evidencia en la mano, sin que le hubieran sustentado las inconsistencias
halladas en la aplicación de los recursos de origen federal enviados a Veracruz.
Fue, dijo el gobernador de Veracruz, omisión por parte de funcionarios de su
gobierno.
“Derivado —señaló— de la falta de atención, de omisiones, negligencia e
irresponsabilidad en que pudieron incurrir servidores públicos, la imagen del
Gobierno del Estado se ha visto lesionada ante las instancias fiscalizadoras
federales y la opinión pública”.
Ofreció y aplicó de inmediato sanciones contra 14 funcionarios que no
integraron los expedientes de respuesta al pliego de inconsistencias emitido por
la ASF y que propiciaron que el caso fuera materia de orden penal, consignado el
expediente a la Procuraduría General de la República, donde, según el gordobés,
hubo oportunidad de acreditar lo que no se pudo hacer ante la Auditoría Superior
de la Federación.
Suena magistral. Javier Duarte habló con aplomo. Liberó a su gobierno de los
demonios que lo ataban y le dio cariz de gesta de honestidad.
Cuatro días después persisten las dudas. La PGR no ha confirmado ni
desmentido la versión del gobernador de Veracruz, su pieza autoexculpatoria y el
argumento de que todo fue solventado, no ante la ASF por negligencia de los
funcionarios que debieron hacerlo, sino ante la PGR.
¿Era atribución suya revelar estado de la investigación que realiza la PGR?
Javier Duarte lo puso en el ambiente. La información proviene del fiscal
general de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras.
Lo dice en una parte de su exposición:
“Por las evidencias obtenidas, y derivado de la información que se ha puesto
al alcance de la Fiscalía General, el titular de este Órgano Autónomo del Estado
hizo de mi conocimiento que las denuncias de hechos han quedado sin materia, al
comprobarse la correcta aplicación de los fondos federales citados”.
Queda la duda: ¿debió hacerlo público Javier Duarte o debió revelarlo la PGR,
siendo su materia, siendo el caso que investiga o investigaba la fiscalía
federal a partir de las denuncias que interpuso la ASF?
Tiene el caso que ver con la figura jurídica denominada secrecía, que obliga
a cualquiera a guardar silencio y no divulgar aquello que corresponde a una
investigación ministerial.
¿Violó Javier Duarte la secrecía? ¿Atropelló los derechos de la PGR, lo que
implicaría ser imputado, sancionado o llevado a juicio por tratarse de un asunto
de orden federal?
El mismo diputado federal por Xalapa, Uriel Flores Aguayo, expresó sus dudas
en torno al anunció autoexculpatorio de Javier Duarte.
“No puede hablar en nombre de la Procuraduría General de la República (PGR) y
decir que las denuncias contra el Estado fueron desechadas”, refirió en
información difundida por el portal e-consulta.
“En su habitual rueda de prensa —reseñó el portal— indicó que hay que esperar
la resolución no tan solo de la PGR sino de la Auditoría Superior de la
Federación (ASF), que consideró será la encargada de determinar el cauce legal
de este tema.
“ ‘Si el Gobierno del estado ya solventó, la PGR ya no tendrá materia, habrá
que ver. Han dicho muchas cosas feas del gobierno, él mismo lo reconoce, lo dijo
hace un mes el senador (José) Yunes que cada mes les faltan 800 millones de
pesos y no lo han aclarado. El gobernador tiene que defender su administración’.
“El diputado federal agregó que la Auditoría Superior de la Federación deberá
decidir si se dice satisfecha del presunto desechamiento de las denuncias en
contra el gobierno de Duarte de Ochoa, pues ‘el gobernador no puede hablar por
la PGR. Una vez que determine la PGR habrá que ver lo que hace la ASF’ ”.
Miguel Ángel Yunes Linares, diputado federal electo del Partido Acción
Nacional, también rechazó el anuncio de Javier Duarte. Asegura que las denuncias
aún se encuentran en la PGR y que se les dará cauce penal.
“Javier Duarte vuelve a mentir a los veracruzanos al señalar que han quedado
solventadas las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación por la
desviación de recursos durante su gobierno y el de Fidel Herrera, en el cual él
fungió como secretario de Finanzas y Planeación. Tan no es así que la propia
Auditoría Superior ha presentado ya seis denuncias penales ante la Procuraduría
General de la República desde el pasado mes de noviembre contra un número
importante de funcionarios de ésta y de la anterior administración, culpables de
desviar —según se ha comprobado hasta hoy— más de 5 mil millones de pesos”,
declaró Yunes Linares.
“Duarte pretende encubrirlos porque sabe que las sanciones en algún momento
lo alcanzarán, ya sea en la vía penal o en la de juicio político, como lo
establece la Constitución de la República”, precisó.
Uno de los aspectos torales de la denuncia de la ASF tiene que ver con la
reintegración de fondos federales por no haber sido aplicados correctamente o
por su desvío. Según la ASF el gobierno duartista incurría en una simulación.
Depositaba el dinero y lo volvía a tomar. De eso no habla el gobernador de
Veracruz.
“Simulaban regresar el recurso para obtener los documentos comprobatorios de
la ASF de que resarcieron el daño y solventaron la irregularidad determinada;
posteriormente volvían a retirar el dinero en dos transferencias”, dice la
denuncia de la ASF.
Javier Duarte festina. Sanciona funcionarios de gobierno por haber incurrido
en omisión. Los exhibe y los sacrifica. Dice que “han dañado a Veracruz” Supone
que pudo así cerrar un capítulo de corrupción.
Le queda pendiente explicar la violación de la secrecía y que la PGR le avale
el show.
Archivo muerto
Renato Tronco no llegó. Calentó el ambiente, sacudió a los allendenses,
habría de encabezar el reclamo por la pésima calidad del agua que se suministra
a los habitantes de Villa Allende, municipio de Coatzacoalcos, y no acudió.
Justa la protesta porque la calidad del agua es deplorable. Causa real,
inobjetable, porque el agua presenta un aspecto que invita a no consumirla,
mucho menos a pagar el recibo mensual. Parece té negro. Renato Tronco Gómez no
acudió. Convocaba en las redes sociales, se sumaba al reclamo ciudadano, pero en
su agenda había otra prioridad: una cabalgata en Chinameca. A los allendenses se
les concedió no pagar el recibo de agua sino hasta agosto y continuarán las
obras de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento para mejorar la calidad del
servicio. A Renato Tronco no le inquiera si el agua es de buena o mala calidad.
Le sirve el conflicto para posicionarse políticamente. Nada más... Pues no.
Renunciado por muchos, acribillado por otros, Gerardo Buganza Salmerón reasumió
funciones en la Secretaría de Gobierno de Veracruz. Al panista lo aqueja un
cáncer de piel. Lo combate con determinación. Su ausencia, sea por esa razón o
por otra, dio pauta a suponer que se retiraría del gobierno duartista. No es
así. Volvió a sus tareas habituales esta semana. Hubo voces que decían que
renunciaría para buscar ser candidato independiente al gobierno de Veracruz,
algo aventurado, fuera de toda proporción pues no es lo mismo trabajar con la
maquinaria panista que pedir posada al priísmo y que estos no se la quieran dar.
Ser candidato independiente es una apuesta al fracaso y asegurar una derrota
humillante... Adriana Sarur regresa al Congreso. Será diputada federal
plurinominal del Partido Verde por segunda ocasión. Representante del gobierno
veracruzano en el DF, ignorada por muchos, sin peso político en la política
jarocha, Adriana Sarur es la misma cuyo esposo, Alfredo Moreno Quijano,
accionista principal de Exciting Games, estuvo involucrado en el escándalo con
la asignación de concesiones de casinos al final del gobierno panista. Fue
aprehendido el 4 de marzo de 2013, acusado de fraude genérico. De lujo la
representa del gobierno de Javier Duarte en el Distrito Federal. Regresa ahora
Adriana Sarur a la telebancada, por sus nexos con TV Azteca, según la describió
la revista Proceso... Pepe Yunes vuelve al sur. Estará hoy en Oluta y Acayucan.
No deja de balconearse el senador veracruzano, en sus afanes de ser gobernador
de Veracruz. Será el invitado de honor en la Feria de San Juan Bautista, en
Villa Oluta. Luego dará una conferencia de prensa en Acayucan. Ahí hablará José
Francisco Yunes Zorrilla de la inversión federal en los municipios, de lo que
halló la Auditoría Superior de la Federación en Veracruz, de la supuesta
solventación de las inversiones por parte del gobierno duartista, del festín
mediático que hace el desgober Javier Duarte sin que hasta la fecha la PGR le dé
la razón o lo desmienta, y de su aspiración a gobernador Veracruz, sea como
candidato del PRI, independiente o apoyando “al candidato de otro partido”, como
publicó La Jornada Veracruz... Se nota el cambio. Llega Fernando Vidal Segovia a
la Dirección de Comercio del ayuntamiento de Coatzacoalcos y se cimbra el
ambulantaje. Les dicen en corto que si quieren evitar “ser molestados”, deberán
pagar 350 pesos al mes. Contarán con un gafete que deberán exhibir a los
inspectores de comercio. Las protestas comienzan. Hay coyotes —y secretarias
coyotas— que ofrecen que el permiso baje a 300 pesos, sin recibo, pero con el
gafete de identificación. Se suponía que el cambio de director de Comercio sería
para regular el ambulantaje, no para esquilmarlo. También ahí se incuba una
protesta... Se reagrupa el marcelismo. Fracturado, diezmado, unos convertidos al
joaquinismo, otros chuchistas, algunos más victorinos, terminaron con una
derrota en la elección federal en el distrito de Coatzacoalcos, incapaces unos
de levantar la imagen del candidato del PRI, Rafael García Bringas, y metiendo
votos en contra otros. Fue la venganza de Marcelo Montiel contra Javier Duarte
por haberle vetado a su prospecto, Víctor Rodríguez Gallegos. Lo que viene los
obliga a reagruparse. Jesús Moreno Delgado, Víctor Rodríguez Gallegos y Alfonso
Morales Bustamante, con más defectos que virtudes, son las caras que se verán en
la contienda interna por la diputación local y por la próxima presidencia
municipal. Beto Chagra, a quien le vale su reciente derrota como candidato a
diputado federal suplente del PRI, estará en la contienda; Guadalupe Félix de
Theurel, alias Lu-pilla, igual; Mónica Robles de Hillman lo intentará por el
PRI, Partido Verde o Morena. Es el arte del reciclaje. Como si no hubiera
alguien más...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Y resulta que las pilladas de Javier Duarte no existen
* La simulación del gobernador * El milagro de las cuentas alegres *
Javier Herrera, futuro líder del PVEM * Chagra y la diputación local * Marcos
Martínez contra Regina * Agita Renato con el caso del agua en Villa Allende * A
los choapenses los apaleaba por protestar * El libro de Manuel Huerta.
24 de junio 2015
Sólo Jesús, los santos y Javier Duarte hacen milagros. Los mejores son los
del gobernador. Donde no hay obra, la inventa; donde hay corrupción, abunda la
gracia; donde había boquetes financieros, hay cuentas claras. Son los milagros
de San Javier.
Brinca al ruedo el gobernador de Veracruz y dice que no, que siempre no hay
órdenes de aprehensión, que todo fue una treta política, que su gobierno está
más allá del bien y del mal, que las inconsistencias las acreditó con obra y
números negros.
Usa el aparato de poder, las luminarias, el foro de la adulación, la mano de los
textoservidores, los espacios y tiempos en los medios de comunicación con los
que aún tiene convenio, para gritar que nunca se tramitó una orden de
aprehensión contra funcionarios de su maltrecho gobierno.
Javier Duarte habló el lunes 22. Convocó a la prensa muda. Ahí estaban los
reporteros pero no podían preguntar. Indigno rol cuando el periodismo se nutre
del cuestionamiento, la palabra para saber, para explicar y para persuadir.
Les dijo a los periodistas que su gobierno solventó las inconsistencias
detectadas por la Auditoría Superior de la Federación, algo así como 5 mil
millones de pesos no justificados, no sustentados con documentación que avalara
que se habían realizado las obras y canalizado las acciones para cumplir con los
programas federales.
Se ufanaba que todo lo denunciado por la Auditoría Superior de la Federación se
había derrumbado. Acudió su gobierno a las instancias de la PGR y acabó con la
sospecha del peculado, el mal uso de recursos públicos de origen federal “al
comprobarse la correcta aplicación de los fondos federales citados”. Ajá.
Milagrazo, pues, en el centro de poder duartista. Aseguraba tener en sus manos
la evidencia. Exhibía carpetas y papeles, supuestos documentos que acreditaban
su dicho, el argumento del que nada teme pero todo debe.
Decía el gordobés que se había solventado la aplicación de los recursos
destinados a Seguro Popular y el Fondo para la Educación Básica y Normal.
Ya no habrá verdades a medias, contaba Javier Duarte ante la incredulidad de
todos, incluido el séquito y la pandilla, los suyos. No habrá “mentiras
disfrazadas de mantos legaloides”. Ajá.
Había que verlo. Sacaba sus dotes de actor. Vestía el traje de la honestidad, el
manto de la pureza, la luz de la verdad. San Javier, pues.
Admitía la existencia de denuncias penales contra funcionarios de su gobierno,
que se sobreseyeron, que se dejaron sin efecto, porque el milagro de las cuentas
alegres acabó con la acción de la justicia.
Nadie sabe qué punto de la historia transformó la realidad. El rosario duartista
provocó un milagro sin precedente, la corrupción suplantada por la honestidad,
el maquillaje de las cifras, los números rojos pintados de negro.
Apenas el 5 de junio, La Jornada Veracruz exhibía una verdad demoledora: el
gobierno de Javier Duarte no había podido soportar las inconsistencias señaladas
por las indagaciones de la Auditoría Superior de la Federación. Citaba la
respuesta a la solicitud de información 00017715, fechada el 27 de mayo de 2015.
La información es la siguiente:
“Todas las observaciones e irregularidades detectadas por la Auditoría Superior
de la Federación (ASF) al gobierno de Veracruz en el informe de la cuenta
pública 2013 están aún sin ser solventadas por la Contraloría General del Estado
(CGE); se advierte que será la instancia federal la que en breve anunciará las
responsabilidades contra los servidores públicos involucrados.
“A pesar de que hace un par de semanas el contralor general Ricardo García
Guzmán aseguró que había sido solventado el 90 por ciento de los más de 5 mil
millones de pesos observados por la ASF, dicha instancia dio a conocer que hasta
el último día de mayo el gobierno de Veracruz mantiene intacto su pliego de
observaciones y recomendaciones.
“Esto se desprende de la respuesta que emitió la Unidad de Acceso a la
Información de la Auditoría Superior de la Federación a una solicitud de
información, en la que se le preguntó cuál es el estado que guarda el proceso de
solventación del informe de la cuenta pública 2013 y si era cierto que se había
logrado aclarar el 90 por ciento de las irregularidades tal como declaró el
funcionario estatal.
“En la respuesta a la solicitud 017175 la Auditoría Superior de la Federación
determina que hasta el 27 de mayo en que se elaboró la contestación, enviada el
31 de mayo, la cual establece que el gobierno de Veracruz mantiene intactas
todas las observaciones que se dieron a conocer.
“De igual forma establece que aún está corriendo el plazo de 120 días para que
se aclaren todas las inconsistencias, por lo cual no avala que haya sido
solventado el 90 por ciento, como declaró el contralor Ricardo García Guzmán.
“Incluso la ASF da a conocer el listado de las observaciones e irregularidades
pendientes para el gobierno de Veracruz, entre las cuales se encuentran: una
recomendación y una promoción de responsabilidad administrativa sancionatoria
referente al Subsidio a Entidades Federativas para el Fortalecimiento a las
Instituciones de Seguridad Pública en Materia de Mando Policial; cuatro
recomendaciones y cuatro solicitudes de aclaración del Programa de Tratamiento
de Aguas Residuales.
“También está pendiente un pliego de observaciones del programa Reducción de la
Mortalidad Materna; una recomendación de equipamiento de la Infraestructura de
Salud Pública con recursos del Fideicomiso del Sistema de Protección Social en
Salud (Seguro Popular); tres promociones de responsabilidad administrativa
sancionatoria del Fideicomiso para el Desarrollo y Fomento del Deporte.
“Donde más se advierten irregularidades que no han sido solventadas es en el
Fondo Regional del Estado de Veracruz, pues se contempla por precisar 10
recomendaciones, tres solicitudes de aclaración, un pliego de observaciones, una
multa y cuatro promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria.
“De igual forma están pendientes dos pliegos de observaciones del Subsidio de y
Ayudas Sociales del Ramo 12 a Entidades Federativas para el Sistema Federal
Sanitario.
“La información dada a conocer por la Auditoría Superior de la Federación
contradice completamente las declaraciones del contralor Ricardo García Guzmán,
quien ha minimizado el proceso de solventación e incluso ha declarado que todo
se encuentra aclarado en un 90 por ciento.
“La ASF precisó que cualquier acción que se haga por solventar las
irregularidades detectadas en la cuenta pública 2013 por el gobierno de
Veracruz, carecen de validez hasta que sea la instancia federal la que se
pronuncie al respecto e indique si en verdad han sido aclaradas o están
pendientes”.
Pero Javier Duarte dice que el gobierno de Veracruz cumplió. Y que también halló
a los responsables del conflicto. Vía su contralor, Ricardo García Guzmán, acusa
que 14 funcionarios y ex funcionarios fueron omisos, no aportaron la información
para sustentar la aplicación de recursos, “le han fallado a Veracruz” y deberán
responder por sus actos. Y así, los exhibe y los sacrifica.
Notiver dice que se aplicaron sanciones y se procedió contra “puro charal”, no
peces gordos. Ellos son el ex contralor, Mauricio Audirac Murillo; subsecretario
de Egresos de Sefiplan, Carlos Aguirre Morales; Juan Manuel Corral Verdugo, ex
procurador fiscal; Jesús Guillermo Villegas Ríos, del departamento
administrativo de la Secretaría de Salud; el contralor interno de la Secretaría
de Seguridad Pública, Edmundo Sosa López; Jonson Margarito Reyes Ortiz, titular
del Órgano Interno de Control en la Secretaría de Protección Civil; Oscar Javier
Cárdenas Rodríguez de la Sefiplan y César Agustín Blancas del Orfis; Rosalba
Aguilar Alonso, ex directora de Control, Evaluación y Auditoría de la
Contraloría; Roberto Pérez Ramos, ex subdirector de Contabilidad y Control
presupuestal de la Secretaría de Educación; Ricardo Calles Cruz, ex director de
Control, Evaluación y Auditoría de la Contraloría; Jesús Villegas Ríos, ex
director de Control y Evaluación de la Contraloría; Mariely Méndez Castillo, ex
directora de Auditoría General de la Contraloría, y Adrián Bueno Bello, ex
Contralor Interno de Servicios de Salud de Veracruz
Da atole con el dedo Javier Duarte. Son infantería pura. Los generales, pues,
están de plácemes.
Que milagrazo el de Javier Duarte. Donde hay corrupción ahora abunda la gracia.
Resultó un santo fenomenal.
Archivo muerto
Ayer nada, hoy diputado federal electo, Javier Herrera Borunda tiene trazada
una meta: ser líder nacional del Partido Verde Ecologista de México. Para allá
va. No será alcalde de Veracruz pues ese es territorio panista, inhóspito para
el fidelismo, golpeado a mansalva en la zona Veracruz-Boca del Río. Quiere el
cachorro del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán moverse entre el Partido Verde,
el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, y el PRI. Será el Verde la
plataforma para otro proyecto más: la senaduría por Veracruz en 2018... De que
los hay, los hay. Cuentan los chagristas que una derrota no es nada. Su líder,
Roberto Chagra Nacif, no se amilana ni se frustra. Que haya perdido el PRI, que
no haya podido ser diputado federal suplente por Coatzacoalcos, que Rafael
García Bringas lo haya arrastrado hacia una debacle mortal, que haya sido la
víctima propiciatoria de Marcelo Montiel Montiel, el cacique y delegado de
Sedesol federal en Veracruz, quien le mató el sueño de llegar al Congreso
federal, no implica que no pueda aspirar a ser diputado local en 2016, como si
todas las candidaturas fueran suyas, como si el sistema estuviera en deuda con
él. Esto es demencial. Si Beto Chagra se apunta, lo nominan y vuelve a perder,
adiós carrera política. Así de letal... Arde Acayucan. Se dan con todo los
Vázquez y el alcalde Marcos Martínez, el ave desenfrenada de Alternativa
Veracruzana, el auspiciador de porros que golpean a manifestantes. Reta el
diputado local Francisco Garrido Sánchez, presidente de la Comisión de
Vigilancia del Congreso de Veracruz, a que su homólogo José Jesús Vázquez
González acuda a la Fiscalía General y dé seguimiento a la denuncia contra la ex
diputada federal y ex alcaldesa de Acayucan, Regina Vázquez Saut, su sobrina, la
hija mayor del ex cacique Cirilo Vázquez Lagunes, acribillado por un comando
armado en 2006. Dice Paco Garrido que el chiste de Regina cuando fue alcaldesa
alcanza los 400 millones de pesos de desvío de recursos públicos. Y sí, que se
investigue a Marcos Martínez, pero que se documente y consigne a Regina Vázquez
Saut. Mal cálculo el de Marcos Martínez, Aún con su desenfreno cuando tiene
poder, cuando pasa por sus manos el dinero público, Regina Vázquez va por su
segunda alcaldía. Ahí habrá de revisarle las cuentas al ave loca del AVE...
Azuza Renato Tronco a los allendenses. Los convoca y los agita por la deplorable
calidad del agua, algo real, incuestionable, que pone en riesgo la salud de
quienes la deben usar. Llama el diputado local a concentrarse y protestar hoy en
Villa Allende, municipio de Coatzacoalcos, a repudiar a la Comisión Municipal
del Agua y Saneamiento; a su titular, Sergio Amaro Caso, de quien pide la
destitución; al alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, a quien le agitará el
territorio de aquí a la próxima elección estatal, en 2016. Así sea una causa
justa, la del agua de mala calidad, es una treta política de Renato Tronco,
repudiado en su tierra, Las Choapas, donde solía mandar a apalear a los
ciudadanos que ejercían el derecho a la protesta, donde le hallaron aviadores en
la nómina municipal, contratos que asignó como alcalde a su empresa, la Unión de
Ejidos 25 de Abril, uso de patrullas policíacas para su seguridad personal y la
de su familia y una escandalosa corrupción. Ironía pura, pues acá mueve a los
allendenses a protestar cuando a los choapenses los reprimía por concentrarse y
alzar la voz. Es justa la causa, pero es política la intención del diputado
Tronco. Una vez negociado el caso, a buscar otros incautos que se presten a sus
enjuagues... Se llama “Regalos Obscenos: lo que no pudo ocultar el Pacto por
México” y es un libro que aborda el caso Higa, el tráfico de influencias, la
asignación de contratos a la empresa preferida del presidente Enrique Peña
Nieto, la búsqueda de la verdad sobre el conflicto de intereses que detona con
el hallazgo y exposición pública de la Casa Blanca, la negativa de la Cámara de
Diputados para integrar una comisión investigadora del Ejecutivo federal. Lo
presenta su autor, el diputado federal del Movimiento de Regeneración Nacional,
Manuel Huerta Ladrón de Guevara, el jueves 25, a las 6 de la tarde en la Cámara
de Comercio de Coatzacoalcos...
INFORME
ROJO
Mussio
Cárdenas Arellano
UV: el miedo que provoca el exilio
* Uno de los alumnos deja el país * Arremeten catedráticos contra la
rectora * Lula da Silva y Odebrecht * A punto de recuperar Jalcomulco * ¿Y si le
pintaron la Z para despistar? * Gladys y el basurero * Acusaciones sin ganas de
acusar * Dos Yunes con Robles * El Señor de las Calenturas y la denuncia.
23 de junio de 2015
Nada es peor que el miedo. Lo saben ocho jóvenes, alumnos de la Universidad
Veracruzana, agredidos y amenazados, tundidos y marcados con las huellas de la
violencia, que desata la ira, que provoca el reclamo y que, en uno de ellos,
precipita su salida del país.
Se va al exilio, aquejado por la presión, inerme y sin garantías, temeroso que
el ataque del 5 de junio, aquella madrugada en que celebraban el cumpleaños de
uno de ellos, vuelva a ocurrir.
Deja la UV. Causa baja en la Facultad de Pedagogía, donde cursaba sus estudios
hasta que enfrentara la ira despiadada de un comando de porros, del grupo
parapolicíaco que irrumpió en la casa de la calle Herón Proal, cerca de la
Unidad de Humanidades y cerca del PRI estatal, en Xalapa, y los tundió a golpes,
con tablas con clavos, con machetes, con toletes, con bastones eléctricos y con
armas largas.
Su vida pendía de un hilo, mientras aquellos malvivientes desataban el odio que
llevaban dentro, amenazando, con un “ahora sí se los cargó la v...”, con gritos
que parecían ser pieza de una orgía demencial.
De los ocho jóvenes agredidos, tres pararon en el Centro de Especialidades
Médicas y de ahí, por la falta de información parcial o la no información a los
familiares, se les trasladó a un hospital privado. Los tres lograron salvar la
vida.
Llevan, sin embargo, las huellas de la agresión. En su piel se observan las
marcas que deja el golpe del machete o los clavos de las tablas y los bates de
beisbol, los puntos de sutura que nunca habrán de desaparecer.
Uno de ellos, su identidad en reserva, ya no está en Veracruz ni en México.
Confirma su exilio, su partida al extranjero, la catedrática Ángeles González,
quien sostiene que el joven agredido solicitó su baja de la Facultad de
Pedagogía donde cursaba sus estudios.
Simultáneamente otro de los jóvenes agredidos, Ignacio, es entrevistado por el
portal Animal Político. Dice que les cobraron la factura por apoyar causas
justas y por su activismo social.
Refiere el portal que Ignacio presenta 15 heridas en su cuerpo. Sufrió múltiples
fracturas en su mano izquierda. Se defendía mientras lo tundían a golpes con
bate de beisbol y con un palo con clavos. Se le observan varios puntos de
sutura, la huella de la agresión.
Son los “incómodos” para el gobierno duartista, los que apoyan movimientos que
enfrentan al gobernador Javier Duarte, los que rechazan su política social, la
debacle financiera, la corrupción sin límite y la violencia generada en dos
frentes: la que proviene del crimen organizado y la que tiene forma de represión
oficial.
“Aquí en este estado se da eso. Cualquier persona que intenta solidarizarse con
los que resisten y una resistencia por demás justa pues empiezan a
criminalizarla. Se desvirtúan esas luchas para hacer pensar a la sociedad en
general que activista y ambientalistas que no están de acuerdo con algo, son
criminales”, dice Ignacio.
Tomar el exilio es una medida extrema. Significa el desarraigo y el olvido.
Implica el repudio a un sistema de gobierno que hace del uso de la fuerza
extrema y la represión, su única forma de enfrentar a quienes disienten.
Uno de los jóvenes ha seguido ese camino.
Su caso sirve para medir de qué está hecha la rectora de la Universidad
Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, denostada por su tibieza, por su pasividad,
por no encarar al gobierno de Veracruz, por usar el discurso para respaldar a
las víctimas y con la misma para arremeter contra quienes, dice, lucran con la
tragedia.
Condena la agresión porque “si tocan a uno, tocan a todos”, y reprocha que las
reacciones violentas también partan de los jóvenes universitarios.
Algo no le funciona a la rectora de la UV. Se enreda sola.
Por ello, los integrantes del Movimiento por la Calidad Académica de la Facultad
de Pedagogía de la UV, retoman el caso los jóvenes agredidos. Exigen su
esclarecimiento a las autoridades estatales y encajonan a la rectora.
“Nosotros exigimos al Gobierno del Estado la garantía de seguridad a la
integridad física y la vida de los estudiantes violentados, el inmediato
esclarecimiento de los hechos y la aplicación de la ley a los autores
intelectuales y materiales de este intento de homicidio masivo así como un alto
a la represión contra estudiantes, líderes sociales y políticos”, exponen.
Le imputan al gobierno duartista la responsabilidad del ataque y lo hacen
responsable de cualquier hecho violento o agresión física que se pudiera
presentar a futuro contra cualquier estudiante de la UV.
No aluden o sugieren. Implican Javier Duarte y dos de sus alfiles en posibles
agresiones:
“Hacemos responsables de la integridad física, del daño psicológico y moral, y
de la vida de los estudiantes de la Universidad Veracruzana al gobernador Javier
Duarte de Ochoa, al secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón y al
secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita”.
Hablan de represión, de la creciente inseguridad y violencia, de la
criminalización de la protesta social, de los asesinatos y del acoso permanente
a los alumnos de la UV, activistas en movimientos sociales.
Y a la rectora le dicen:
“A la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara González, le
demandamos mayor exigencia ante las autoridades estatales para impartir justicia
en el caso de los estudiantes violentados y un alto a los ataques a esta
Universidad Pública, líder en la educación superior de Veracruz”.
Sigue la crisis. Van 18 días desde la aquella agresión. En tres semanas no hay
un solo detenido, ni una pista, ni visos de indagatoria. Así funcionan las
dictaduras. Protegen a sus sicarios, a sus matarifes, a sus cuerpos represivos.
Enfrenta, sin embargo, Javier Duarte, a una comunidad pensante, la de la UV, con
autoridad moral, con académicos de renombre, comprometidos con la causa de los
estudiantes, con los problemas de Veracruz.
Su voz no se circunscribe a Veracruz. Se escucha en el contexto universitario
nacional y el mensaje es demoledor: la responsabilidad de otro ataque será del
gobernador Javier Duarte y su célebre pandilla.
El juicio es contundente. Hay voces que han externado que el ataque del 5 de
junio fue obra de un grupo parapolicíaco entrenado en la Academia El Lencero.
Es, pues, el brazo ejecutor del duartismo contra las voces críticas, contra los
disidentes, contra los activistas, contra quienes se comprometen con las causas
justas y que afectan los intereses de la comunidad.
Dilema mayor para Javier Duarte. No a diario un gobernador es señalado de
violencia institucional y la represión oficial. Eso ocurre cuando se pierde la
pierde la autoridad y se cuestiona la moral.
Y peor cuando con el índice de fuego lo pone un sector de la UV.
Archivo muerto
Luiz Inacio “Lula” da Silva no es un mito, ni el gran presidente. Es el gran
cabildero, el lobbista. Así es categorizado por la prensa sudamericana y
española, traficante de influencias a favor de Odebrecht, hoy acusada de pago de
sobornos por 2 mil 100 millones de dólares a la empresa Petrobras, liderar un
cártel que logró licitaciones a su favor vía fraude, que alteró precio de obras,
que incurrió en actos de corrupción y por ello su presidente, Marcelo Odebrecht,
está en la cárcel. Lula, el ex presidente brasileño, refiere el portal del
diario español ABC, viaja en avión privado, auspiciado por uno de los enlaces de
Odebrecht, Alexandrino Alencar, quien participara en una misión de gobierno por
petición de Lula da Silva a la actual presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sin
ser funcionario de gobierno. Esos son los alcance de Odebrecht. Y aquí, en
Veracruz, está a punto de recuperar la construcción de la presa hidroeléctrica
en Jalcomulco, en la zona aledaña al río La Antigua, donde la población está el
pie de guerra, reacia a ceder, segura que habrá impacto ambiental y alteración
de su modo de vida. Varios de los integrantes y asesores del movimiento La Vida,
que repudian la presencia de Odebrecht, figuran en la lista negra de la
Secretaría de Seguridad Pública del gobierno de Veracruz. Son los “incómodos”,
como Guillermo Rodríguez Curiel, que no van a dejar pasar a Odebrecht, mucho
menos ahora que el escándalo persigue a la constructora brasileña... A José
Ramón Coronado Juárez se le vio salir de la Secretaría de Seguridad Pública, en
Xalapa. De ahí, no hubo más. Era 15 de junio. Un día después inició la búsqueda.
Corrió su imagen en las redes sociales. Habló a la prensa su mamá. Era un “levantón”.
Su cuerpo fue hallado el sábado 20, cerca de Acayucan, a un costado de la
autopista La Tinaja-Cosoleacaque. Tenía signos de tortura, una Z pintada en la
espalda y una leyenda ilegible en el torso. A simple vista fue víctima de la
organización criminal Los Zetas. ¿Y si no? ¿Y si le pintaron la Z para desviar
la atención? José Ramón Coronado era líder de taxistas y delegado de la CNOP en
Coatzacoalcos, la que se opuso a que Rafael García Bringas fuera candidato del
PRI a diputado federal y auguraba su derrota, como finalmente ocurrió. Fue a la
oficina de titular de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, y desapareció.
Dicen los malpensados que a José Ramón se lo llevaron agentes policíacos, lo
torturaron, se les pasó la mano y cubrieron las huellas pintándole la Z en la
espalda. Y allá el que quiera preguntar... Medio Chimoltrufia, exige Gladys
Merlín Castro sancionar a quienes persisten en depositar basura en el tiradero
de Las Matas, a la entrada de Minatitlán. Dice la diputada local que lo hacen
los ayuntamientos de Coatzacoalcos y Cosoleacaque, de donde ella es oriunda.
Pide investigar porque ese predio había sido clausurado por la autoridad
ambiental. Pero se guarda de responsabilizar a los alcaldes Joaquín Caballero
Rosiñol y Ponciano Vázquez Parissi. ¿O sea? Lanza el dardo doña Gladys con ganas
de no dar en ningún blanco. Dice que mejor se investigue. A ver. Coatzacoalcos
genera 450 toneladas de basura al día, la depositan en el predio de Las Matas,
que se halla clausurado; lo hacen sobre el derecho de vía de Comisión Federal de
Electricidad, lo que equivale a delito federal, y resulta que “alguien” lo hace
a espaldas del alcalde Joaquín Caballero. La aseveración es grave: si Joaquín
Caballero lo sabe y lo autoriza, el delito lo comete él; si lo desconoce, peor,
porque entonces hay alcaldía pero no hay alcalde. La Secretaría de Medio
Ambiente ya presentó denuncia contra quien resulte responsable de verter los
desechos clandestinamente en un basurero clausurado. Falta que lo haga la CFE
por el uso de su derecho de vía; si no lo hace, es complicidad. Y doña Gladys
disparando dardos con ganas de no pegar en ningún lado. Y argumentando como la
Chimoltrufia, porque como dice una cosa, dice otra... Que dos Yunes se han
reunido con el periodista José Pablo Robles. Una reunión ocurrió en Acayucan, en
conocido rancho, simulando olvidar agravios. De la otra hay dos versiones: una
dice que fue en Veracruz; la otra que en Coatzacoalcos. Amarra, pues, el dueño
del corporativo Imagen del Golfo al yunismo para el próximo gobierno de
Veracruz. Nada quiere con los prospectos fidelistas y con los cuates de Javier
Duarte, a quienes ve como los Kleenex: ya los usó y ya los tiró a la basura.
Otro Yunes está en espera de ser llamado. Compra todos los números de la lotería
el señor Robles; cualquiera gana... ¿Cuánto le costó al erario público sofocar
el escándalo, impedir la denuncia de un matrimonio indignado, amordazar y
enfriar, evitar que llegara a los tribunales un caso de pederastia, las andanzas
del funcionario incómodo, un amorío con una menor de edad en Villa Allende?
Fueron varios miles o cientos de miles, y no salieron del bolsillo del Señor de
las Calenturas, sino de los recursos del pueblo...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Pepe Yunes: signos de ruptura en el PRI
* Los dos discursos del senador * El veto de Javier Duarte * Dejar al PRI
y apoyar “al candidato de otro partido” * La aprehensión del presidente de
Odebrecht * Corrupción en Petrobras * En México, de plácemes * Líder de la CNOP
fue ejecutado * García Bringas: infamias en Twitter.
22 de junio de 2015
Pepe Yunes fue ingenuo y torpe en 2010. Creyó en el piso parejo, en la
contienda moral, en la democracia interna, en la palabra de Fidel Herrera
Beltrán que desde “la plenitud del pinche poder” ofrecía respetar la voz de los
priístas y la decisión de las mayorías. Creyó y sufrió una burla total.
Arrumbado en un rincón, tuvo que esperar a 2012 para ser senador, frustrado
su sueño de gobernar Veracruz, en un impasse amargo, viendo a la distancia, como
testigo callado, sometido, cómo Javier Duarte iba por lo que ya se esperaba de
él: arrasar con el erario, incrementar la deuda pública; ser avasallado por el
crimen organizado, las narcofosas, el secuestro; el rezago social, cómo su
pandilla se enriquecía a la vista de todos, sin pudor, con descaro, mientras los
pobres aumentaban su pobreza, olvidados y ninguneados, sirviendo sólo cuando el
PRI exige de ellos su voto.
A punta de golpes va aprendiendo Pepe Yunes. Calló primero y comienza a
hablar. Guardaba silencio para no agitar las aguas y varió el discurso cuando
los tiempos políticos exigieron definir su posición.
Trabó una alianza con el otro senador veracruzano, Héctor Yunes Landa, su tío
político, o mejor dicho su ex tío, que muy pronto valió. Se desdibujó el acuerdo
al primer indicio de traición, cuando Yunes Landa olvidó que iban en un proyecto
de ocho años, dos en la minigubernatura y seis en la elección de 2018.
Yunes Landa es un político en decadencia. Trepado en el último camión hacia
la gubernatura “insensata”, como calificó al minigobierno, sabe que si no es
ahora, nunca. Apretó, tensó y negoció.
Yunes Landa se convirtió en el candidato oficial del duartismo. De eso está
hecho. Acciona como las víctimas de secuestro que terminan amando a sus
verdugos, olvidando que fue el fidelismo y el duartismo quienes lo destrozaron
en 2010, vapuleado a diario por los textoservidores.
Hoy, Yunes Landa es el duartista mayor. Su discurso lo delata. Su lisonja lo
exhibe. Su doblez lo denigra. Es el candidato oficial.
Son días de traición y de cambio de posición.
Decía hace unos días Pepe Yunes que el veto de Javier Duarte le favorecía,
pues todo lo que se oponga al duartismo, a sus desenfrenos y sus imposiciones,
es bien visto por el priísmo y por la sociedad.
Decía que el veto de Javier Duarte le venía bien, porque a nadie le ayuda ser
besado por el diablo, ni bendecido por un hereje, y menos ser marcado por el
estigma de un gobierno rapaz que medró al amparo del poder, que robó con
absoluto descaro, que pulverizó las finanzas de Veracruz.
Se sentía bien el senador peroteño, José Francisco Yunes Zorrilla, siendo el
candidato no oficial al gobierno de Veracruz.
Pero algo pasó. Lo del veto ya no le cuadró. Y radicalizó el discurso.
Planteó una candidatura impuesta, el fraude en la contienda interna, la presión
a los militantes, el veto del gobernador Javier Duarte, su salida del PRI y el
apoyo “al candidato de otro partido”.
Resume su posición el periódico La Jornada Veracruz, el viernes 19:
“ ‘Estoy dispuesto a soportar la cargada, la coacción del voto, toda la
fuerza del aparato gubernamental, pero si con todo eso yo les gano la
candidatura a la gubernatura, se presenta un veto hacia mi persona, entonces por
dignidad abandonaría el partido o decidiría respaldar a un candidato de otro
partido’, expresó el senador José Yunes Zorrilla.
“Dijo ser consciente de que él no es el candidato oficial y lo respeta, pues
forma parte de la democracia y de la vida política en Veracruz, y aclaró que
tampoco es su intención que mediante una presión obtener la candidatura.
“Mencionó que le gustaría que llegado el momento de que se emita la
convocatoria por parte del comité directivo estatal del PRI haya piso parejo
para todos los aspirantes, pero si esto no se presenta, él aún así decidirá
participar con todo.
“ ‘Yo acepto todo, acepto que no soy el candidato oficial, acepto que no haya
equidad en la contienda, acepto que haya la cargada, pero lo que no estoy
dispuesto a aceptar es un veto hacia mi persona, que aún ganándoles en la mesa o
en el juego que ellos digan, finalmente decidan vetarme’, añadió.
“José Yunes Zorrilla aseguró ser un priísta convencido y que nunca renunciará
a su partido, sin embargo, estimó que el único escenario en el cual abandonaría
al Revolucionario Institucional es que se presentara un veto hacia su
candidatura.
“ ‘Soy una persona que se ha formado en el partido, que he hecho mi carrera
política dentro del PRI y así pretendo continuar, pero de igual forma por
dignidad y honor, no soportaría que una sola decisión pasara por encima de mí’,
refirió.
“Comentó que en este momento él no se encuentra en campaña, por el contrario,
los recorridos que hace por la entidad veracruzana son para gestionar recursos y
obras, así como escuchar los problemas de los distintos sectores.
“Rechazó estar violando algún precepto de la ley electoral, pues no realiza
proselitismo y únicamente ha respondido a los medios de comunicación sobre su
aspiración política la cual tiene, y llegado el momento la oficializará ante su
partido para competir”.
Se perciben signos de ruptura. Apenas concluye el proceso electoral federal,
Veracruz comienza a hervir. Domingo 7, día de la elección; lunes 8, arranque de
la contienda por la gubernatura. El priísmo se posiciona y reposiciona. Javier
Duarte y el duartismo destapan a Héctor Yunes Landa, su antiguo adversario, su
antigua víctima.
Pepe Yunes, en cambio, lanza la advertencia. Si no hay piso parejo, si no hay
condiciones para participar, o aún ganando la contienda interna, es vetado, “por
dignidad” se va del PRI y apoyará “al candidato de otro partido”.
“Estoy dispuesto a soportar la cargada, la coacción del voto, toda la fuerza
del aparato gubernamental, pero si con todo eso yo les gano la candidatura a la
gubernatura, se presenta un veto hacia mi persona, entonces por dignidad
abandonaría el partido o decidiría respaldar a un candidato de otro partido”,
dice.
Pepe Yunes es rojo. Héctor Yunes es verde. Sigue Héctor el proyecto duartista
de buscar la postulación el Partido Verde Ecologista de México, la máscara del
PRI, una farsa que no gana elecciones, o que las gana con el voto de los
priístas, o de los beneficiarios de los programas sociales que deben votar por
el partido que más sanciones ha registrado por parte del órgano electoral
después del Pemexgate y los Amigos de Fox.
Repudiado, aborrecido por sus excesos, por sus limitaciones para gobernar,
Javier Duarte representa una mínima parte del priísmo. Ser excluyente lo aisló.
Los priístas se mueven en clanes. Tienen patriarcas y caciques regionales.
Desdeñan a su gobernador y más aún a la pandilla duartista.
Pepe Yunes lo sabe. Yunes Landa es el candidato verde, a su lado las contadas
corrientes que siguen al desgobernador Javier Duarte. Pepe Yunes y sus alianzas
controlan el resto del PRI. Lo único que favorece a Duarte es su facultad de
veto, siempre y cuando medite si también quiere vetar al presidente Peña Nieto.
La fractura ya existe, provocada por la impericia del duartismo.
Plantea el senador Pepe Yunes que si gana la contienda interna, si es que la
hay, o si Javier Duarte lo veta como candidato, se irá del PRI “o decidiría
respaldar a un candidato de otro partido”.
Partido en dos, en un éxodo de priístas hacia otro proyecto, el yunismo azul
ya se advierte como la nueva alianza de Pepe Yunes. Mantiene una excelente
relación con su homólogo en el Senado, Fernando Yunes Márquez, y con su padre,
el futuro diputado federal Miguel Ángel Yunes Linares, ambos potenciales
candidatos del PAN al gobierno de Veracruz.
Unido el PRI representa un millón 300 mil de votos; partido, el duartismo no
alcanza ni 200 mil. Sin aliados, el PAN de Yunes Linares representa un millón de
votos. En una alianza con Pepe, mucho más.
Es un escenario de crisis, agravado por la declaración de Pepe Yunes, el
amago de renuncia, la advertencia de “respaldar a un candidato de otro partido”.
Muy pronto comienza a cuartearse el PRI.
Archivo muerto
A Marcelo Odebrecht se le veía con Enrique Peña Nieto y con Javier Duarte.
Hacía visitas formales. Dialogaba. Exaltaba la inversión, carretadas de miles de
millones de dólares. Posaba la foto, provocaba la reseña, la crónica y la nota,
que por sus inversiones en México, que por Etileno XXI, que por Jalcomulco, que
por el Sistema de Agua y Saneamiento de Veracruz, que por los más de 23 años
realizando obra pública en nuestro país. Engañaba, pues, a quien le quería
creer. Y el viernes 19, cuando apenas despuntaba el día, agentes del gobierno
brasileño intervinieron las oficinas centrales de la constructora Odebrecht,
arrestaron a su presidente, Marcelo Odebrecht, a una decena de ejecutivos, al
presidente de la empresa Andrade Gutiérrez, Otávio Azevedo, acusados de actos de
corrupción, fraude en licitaciones, sobornos, alteración de costos, integrar un
cártel de más de 20 empresas para obtener ganancias multimillonarias en su
relación con la petrolera Petrobras, de capital privado y estatal. Odebrecht es
un pájaro de cuentas. Aprehendido su presidente, se reactivan otros escándalos,
corridos de Ecuador por su presidente Rafael Correa; señalados de obtener obras
en Perú a cambio de la donación del Cristo del Pacífico. En Panamá obtuvo la
construcción de la Línea 2 del Metro, junto con la española FCC, cuyo socio
mayoritario es ahora Grupo Carso, de Carlos Slim, quien a su vez y detenta la
concesión a 45 años del túnel sumergido de Coatzacoalcos, tras una negociación
con el gobierno de Veracruz que suena a patraña empresarial. Slim, vía FCC, la
constructora española que compró a bajo precio cuando se encaminaba a una crisis
financiera, se vincula a Odebrecht por el caso Panamá. Escandalazo pues, porque
Odebrecht resultó lo que todo mundo suponía, lo que los políticos desoían, lo
que sus auspiciadores, como Enrique Peña Nieto y Javier Duarte, pretendían
ignorar: delincuentes de cuello blanco... Salió de la Secretaría de Seguridad
Pública, en Xalapa, abordó un taxi y no se volvió a saber de él. Se llamaba José
Ramón Coronado Juárez y era delegado de la CNOP, el sector popular del PRI en
Coatzacoalcos, ligado al líder transportista y ex líder de la Unión de
Estibadores, Gerónimo Zárate Rodríguez. Lo hallaron el sábado 20 a un costado de
la autopista La Tinaja-Cosoleacaque, cerca de la caseta de peaje de Acayucan.
Tenía huellas de tortura, una letra Z pintada en la espalda y una leyenda
ilegible en el torso. Junto con un grupo de taxistas se reunió con el secretario
de Seguridad Pública del gobierno de Veracruz, Arturo Bermúdez Zurita, el lunes
15. Después, abordó un taxi y ya no se supo más de él. Lo dieron por
desaparecido el día 16. Ingresa José Ramón Coronado a la estadística violenta
del régimen duartista. Otro del que ya no se da cuenta es José Manuel Flores,
“El Oaxaco”, constructor, originario de Oaxaca, ligado al ex gobernador de aquel
estado, José Murat Casab, quien acudió a Xalapa, se reunió con el secretario de
Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, salió del palacio de gobierno y desapareció.
Supuestamente, un grupo de hombres armados lo abordó y se lo llevó. Ocurrió el
28 de febrero de 2013. “Fue intervenido en la goteras de Xalapa por unas
patrullas enviadas por el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez”,
según la versión que difundiera el portal expediente.mx. Se categoriza el hecho
como una “desaparición forzada”... Lo que es la miseria política. Iniciaba su
campaña Rafael García Bringas y fluían los tuits insultantes, los de los bots,
la táctica de los miserables contra los críticos del candidato del PRI a la
diputación federal por Coatzacoalcos. Usaban un solo lenguaje, las mismas
palabras, el tono de la descalificación, el ataque y una sarta de leperadas
dignas, por supuesto, de García Bringas. Advertían de un triunfo que nunca
llegó. Mientras, la prensa mercenaria, los textoservidores, preconizaban con el
discurso de la mentira, a ocho columnas, porque de alguna manera justificaban
los miles o decena de miles o cientos de miles embolsados. Qué pobreza moral.
Apelar a campañas de desprestigio, a la fallida táctica del tuit insultante en
cascada, no hace ganar a ningún candidato. Sólo exhibe que la infamia tiene
adeptos...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Etileno/Odebrecht: abuso y atropello laboral
* Investigado en Brasil; corrido de Ecuador * El caso Akar * Rozendo Pinto
le miente a la autoridad * Sainete panista en el Congreso * Sumergido está
Veracruz por la impunidad * Slim se apodera del túnel * Revocan amparo a
asesinos de Goyo Jiménez * Posible condena de 70 años.
19 de junio de 2015
Corrido, denostado donde va, fustigado por el presidente Rafael Correa que
les cerró las puertas de Ecuador, Odebrecht es un titán que exprime al
constructor, auspicia prácticas monopólicas, lo aprieta, lo revienta y deriva
los saldos en la planta laboral.
Rafael Correa les imputa una “estafa” pues en 2007 Odebrecht construyó la
hidroeléctrica San Francisco y resultó un fiasco. En noviembre la echó a andar y
siete meses después, en junio de 2008, tuvo que parar. Le hallaron fallas
estructurales en su construcción, según un despacho de la agencia española EFE.
Pretendía el presidente de Ecuador que Odebrecht asumiera su responsabilidad,
que reparara los daños, que se ajustara a un nivel de calidad.
Odebrecht no cedió. Correa le acumuló los cargos, halló otras irregularidades
en cuatro obras más que se le habían asignado y expulsó a la empresa brasileña
de Ecuador, refiere EFE.
Odebrecht quiso cobrar las reparaciones por un trabajo que era su
responsabilidad. Dos veces concilió el gobierno sin resultado alguno. “Han
estado acostumbrados a hacer lo que les da la gana —dijo el presidente Correa— y
creyeron que podían seguir haciéndolo”.
Rafael Correa usó entonces una expresión demoledora:
“Dos veces se intentó llegar a un acuerdo y las dos veces fue esta compañía
la que creyó que se podía burlar del país, que podría coimarnos (sobornarnos) o
ablandarnos y se equivocaron del medio a la mitad. Fueron expulsados del país y
ahora están diciendo que todo fue politización”.
Por esa estafa, como la llamó el presidente Correa, se emprendieron acciones
legales, civiles y penales, un lunar en la piel de Odebrecht.
Odebrecht construye Etileno XXI, la planta de insumos plásticos cuyo costo es
superior a los 5 mil 200 millones de dólares, en terrenos de Nanchital,
municipio veracruzano que sólo ve pasar la riqueza, sin traducirla en
desarrollo, sin empleo de calidad, sin que sea la plataforma para su despegue.
Su fama es deplorable. En Brasil, figura entre una veintena de empresas
acusadas de integrar un cártel para agenciarse los recursos del gigante
petrolero Petrobras.
Fueron 23 empresas. Todas fueron vetadas, suspendidas mientras se realizaban
las investigaciones, acusadas de repartirse los negocios de Petrobras, en uno de
los mayores escándalos de corrupción del país sudamericano.
Varios funcionarios de Petrobras pararon en la cárcel. Las empresas
señaladas, que fueron objeto de un “bloqueo cautelar”, aceptaron colaborar con
la justicia a cambio de la reducción de sus condenas.
Según despachos de prensa, las compañías involucradas eran: Andrade
Gutiérrez, Camargo Correa, Odebrecht, Mendes Junior, QAS y Queiroz Galvao.
En Perú, Odebrecht fue señalada de beneficiarse de contratos otorgados por el
gobierno de Alan García, a cambio de la donación del “Cristo del Pacífico”. Las
imputaciones provenían de otras constructoras desplazadas o ninguneadas.
Y así va a acumulando críticas, denuncias, acusaciones, todas con el sello de
la corrupción, tráfico de influencias, estafas.
México no es la excepción. Protagonizó un conflicto en Jalcomulco por la
construcción de una presa hidroeléctrica que generaría un impacto ambiental y
afectaría las actividades de los habitantes de la zona centro de Veracruz, a lo
largo del río La Antigua.
Organizados, en pie de lucha, los habitantes de aquella región replegaron a
la constructora. Protestaban a diario. Se manifestaban. Y obligaron a retirar su
maquinaria, sin que por ello desistiera Odebrecht de realizar la obra.
Etileno XXI es caso aparte. Aquí avanza el proyecto de 5 mil 200 millones de
dólares. Se da lustre. Le dedican espacios los medios nacionales. Dicen que es
la mayor inversión privada del país y que está pronta su finalización.
No hablan de su historia negra. No dicen que en el trayecto al paraíso hay
atropello a la ley, prácticas monopólicas, abuso de poder, maltrato al
constructor y el consecuente impacto a la plantilla laboral.
Lo vive así un grupo de trabajadores de la empresa Akar Inmobiliaria, cuyo
conflicto con Ethylene XXI Contractors, encargada de la construcción del
proyecto Etileno XXI, los tiene en la indefensión, sin recursos, sin un centavo
y en la total incertidumbre.
Se la viven en los tribunales laborales. Demandan justicia, exigen el pago de
sus días laborados y lo que resulte.
Han ganado dos laudos y ni así pueden cobrar. Odebrecht o Etylene XXI reventó
a Akar Inmobiliaria. Le dejó de pagar. La aplastó y arrastró a los trabajadores.
Ellos acusan al apoderado legal de Etileno XXI, Eduardo de Lima Rozendo
Pinto. Lo hacen responsable de su tragedia laboral. Exponen los hechos, desnudan
los embustes.
Requerido por la Junta de Conciliación y Arbitraje número 16 de
Coatzacoalcos, para que aportara los recursos retenidos a la compañía Akar, a
fin de garantizar el pago a los trabajadores, la filial de Odebrecht incurrió en
maniobras y subterfugios para evadir la entrega de recursos.
Lo consigna la Junta de Conciliación:
“El C. Eduardo Lima de Rosendo Pinto, en su carácter de apoderado legal de
Etileno XXI México, mediante el cual en atención al oficio girado por esta
autoridad con número JE15/979/2015, informa que no existe a la fecha ninguna
suma disponible para pago a favor de la demandada en autos (Akar Inmobiliaria,
S.A. de C.V.)”.
Etileno XXI falseó la verdad. Un oficio elaborado por el apoderado legal de
los trabajadores demandantes, Roberto Oscar Pérez Rivera, deja en claro que sí
existe una partida generada por los trabajos realizados por Akar Inmobiliaria
para garantizar cualquier contingencia laboral.
“Importe que la subcontratista deja en garantía de contingencias laborales...
1’881,937.39 (UN MILLÓN OCHOCIENTOS OCHENTA Y UN MIL NOVECIENTOS TREINTA Y SIETE
PESOS 39/100 M.N.) de donde se desprende que el apoderado legal de la empresa
Ethylene XXI Contractors SAPI de C.V., señor Eduardo Lima de Rozendo Pinto, se
encuentra faltando a la verdad ante esta autoridad laboral, en su escrito de
contestación al oficio numero JE15/979/2015”.
Piden los trabajadores a la Junta de Conciliación que se dé vista al
Ministerio Público para que Eduardo de Lima Rozendo Pinto responda por los
delitos que se le imputen, obvio falsedad de declaraciones a la autoridad.
Con esa cantidad, se garantiza el pago de lo demandado por los trabajadores
de Akar Inmobiliaria.
Llámese Odebrecht, llámese Ethylene XXI o llámese Etileno XXI, las
transgresiones a la ley son evidentes. Y no sólo es el aspecto laboral,
provocado por la rescisión de contratos a las compañías constructoras. Es la
práctica monopólica al obligarlos a contratar fianzas con un par de firmas ad-hoc.
Fuera de ellas, ninguna fianza es aceptada.
Odebrecht no cambia. Donde va siembra discordia. Sea Brasil, Ecuador, Perú, o
Jalcomulco o Nanchital, si no es falta de calidad, es impacto ambiental,
conflictos laborales, o tretas para reventar al constructor.
Qué historia. Y hay más.
Archivo muerto
Flota aún el Caso Gregorio Jiménez de la Cruz. Se extingue la posibilidad de
que los presuntos asesinos logren su libertad. Día crucial, el jueves 18, cuando
el Tribunal Colegiado del Décimo Circuito, con sede en Coatzacoalcos, revocó el
amparo otorgado por la juez novena de Distrito, Irma Caudillo, quien había
determinado que a los acusados no se les permitió contar con asistencia legal y
que había evidencias de tortura. Concedió un amparo liso y llano que les abría
la puertas de la cárcel. Interpuso un recurso de revisión la Fiscalía General de
Veracruz y la sentencia dejó sin efecto el amparo, según consta en el expediente
429/2014. No hubo violación al debido proceso. Queda ahora concluir el juicio en
ámbito del fuero común. Teresa de Jesús Hernández Cruz es acusada de la autoría
intelectual del periodista, reportero de Notisur, Liberal y La Red. Los autores
materiales son: José Luis Márquez Hernández, Santos González Santiago, Jesús
Antonio Pérez Herrera, Juan Manuel Rodríguez Hernández y Gerardo Contreras
Hernández. Deja el caso el terreno federal y se espera la sentencia condenatoria
de entre 40 y 70 años... Sainete mayúsculo en el Congreso de Veracruz. Airados,
los diputados panistas protestan e ironizan. Reaccionan contra el sesgo que toma
el túnel sumergido de Coatzacoalcos, la obra en el abandono, su reactivación,
los capitales de Grupo Carso, la corrupción encubierta, la impunidad. Y frente a
ellos, desde la tribuna, teléfono celular en mano, el secretario de
Infraestructura y Obras Públicas, retador, desdeñoso con los legisladores,
simulando ignorar que esa bancada legalmente constituye un poder superior al
suyo, Tomás Ruiz González les clava la foto. Ellos increpan y cuestionan.
Exhiben los panistas cartulinas con reproches hirientes, crítica y sentencia:
“Veracruz sumergido pero en la impunidad”; “El túnel sumergido de la fidelidad,
de la prosperidad, de la impunidad”; “9 secretarios + 10 años de irregularidad y
opacidad = túnel sumergido”; “En Veracruz, la infraestructura y obra pública
está sumergida”. Llevan cucharas para mover el mole y dicen los diputados
pitufos que “todos se han servido con la cuchara grande”. Exhibían mantas en que
sentenciaban que el túnel “está sumergido en la impunidad, en la corrupción y
opacidad”. Triplicada su inversión, el túnel sumergido de Coatzacoalcos alcanza
ya los 5 mil millones de pesos. Debió costar mil 700 millones y haberse
realizado en un par de años. Van nueve desde que inició formalmente su
construcción. Ha sido un barril sin fondo, con fuga de recursos, pago de
facturas sin proyecto de por medio, un saqueo en el que participan empresarios y
funcionarios, disponiendo de recursos de origen federal, estatal y lo que genera
el cobro de peaje de la caseta ubicada sobre el puente Coatzacoalcos I. Halló el
Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz inconsistencias por 225 millones de
pesos, correspondientes al ejercicio presupuestal 2012, no solventadas. Y nadie
toca a los responsables. Le encontró la Auditoría Superior de la Federación
decenas de irregularidades, violando normas, atropellando el proyecto. Sumergido
el túnel y también la moral, la ética de quienes manejaron los recursos de
origen público. Son 5 mil millones de pesos invertidos en un elefante blanco,
una obra sin lógica, sólo para unir a Coatzacoalcos con la cosmopolita Villa
Allende, una congregación atrapada en el rezago social, y la zona de los
complejos petroquímicos, y nada más. Demanda el PAN que no haya impunidad, que
no se le dé carpetazo a las investigaciones, que se castigue a los culpables, a
quienes saquearon hasta acabar con los fondos para concluir la obra. Se amplia
la concesión a 45 años, luego que Grupo Carso, de Carlos Slim, adquiriera el 25
por ciento de las acciones de FFC Construcciones, la empresa española titular
del consorcio Cotuco, responsable de realizar la obra hasta que paró si no le
seguían fluyendo los millones de pesos. Irrita al diputado del Partido del
Trabajo, Fidel Robles Guadarrama, la solución hallada para reactivar la
construcción:. “No se trata de ir en borrón y cuenta nueva. Es una pasarela
electorera que cree que por ir con el hombre más rico del planeta y traerle mil
millones de pesos puede resolver los problemas en Veracruz”, expresó. Dijo que
es un acto vergonzoso aprovecharse de esta situación. Acusados de bribones por
el ex titular de SIOP, Gerardo Buganza Salmerón, quien alegaba que ya se les
había pagado hasta el último centavo —o sea que para ellos sí había pagos por
adelantado—, Cotuco y socios terminaron demandando al gobierno de Veracruz, y el
gobierno de Veracruz haciendo lo mismo con ellos. En noviembre de 2014, Carso se
convirtió en el principal accionista de FCC, y entonces se avizoraba que Slim
iría tras el túnel sumergido de Coatzacoalcos, como finalmente ocurrió. No
inquieta que Carso tenga la concesión. Lo que indigna es que se haya extendido
de 30 años a 37 y finalmente a 45. Y que haya llegado cuando la mesa estaba
servida. Y que a la fecha no haya un solo culpable del saqueo, llámense
fidelistas o duartistas. Y que nadie investigue el fraude de Cotuco.
Irreconocibles, los diputados panistas en el Congreso parecían perredistas, o
ahijados del Peje López Obrador. Y mientras satirizaban la comparecencia de
Tomás Ruiz, el secretario de infraestructura sacaba su cel, los encuadraba y les
tomaba la foto. Al diablo con las investiduras...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Veracruz: violencia, asedio, intimidación
* Los agredidos de UV, en el DF * Golpeadores contra fotorreporteros *
Revuelta en Tamiahua * El crimen que provocó la quema del palacio * ¿Fidel y las
acusaciones contra Marcelo? * Las fobias del alcalde de Acayucan * Renato y el
auto para la prensa * Día clave en el Caso Goyo * Resolverán el amparo.
18 de junio de 2015
No agreden para matar. Su furia tiene otra intención. Amedrentan, buscando
disuadir y sembrar terror.
Son los porros que operan en las sombras, los escuadrones parapolicíacos, el
puño del sistema que intimida, a veces embozados, que se cubre el rostro, que
así como usan máscara de payaso, se muestran como son.
No llevan armas. Usan tablas con clavos, bates de beisbol, machetes, toletes,
bastones eléctricos, instrumentos usados para agredir. No hablan, insultan; no
advierten, amenazan.
Es represión científica, calculada, sin víctimas mortales. Es represión que
advierte, que lanza el mensaje, que invita a sofocar la protesta.
Llega al Distrito Federal el caso de los ocho universitarios agredidos la
madrugada del 5 de junio, en Xalapa. Auspician su denuncia las agrupaciones de
derechos humanos de mayor peso en el país. Los escuchan, les dan foro, exhiben
el nivel de violencia que domina a Veracruz.
No hablan de un asalto ni de un conflicto casual. Es violencia institucional,
concebida y nacida en las entrañas del régimen duartista, evidente la
intolerancia del gobierno de Veracruz a la protesta y al reclamo, a la
manifestación pública y a la denuncia popular.
Frente a los medios de comunicación plantean tres de los ocho alumnos de la
Universidad Veracruzana cómo se perpetró el ataque, sus motivaciones, la lista
negra elaborada por la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, titulado
“Balance Electoral 2015”, muestra palpable de que el gobierno de Javier Duarte
reprime violando la ley, que categoriza a los activistas contra megaproyectos
que dañan el medio ambiente o que afectan a las comunidades sociales como
“anarquistas” o “desestabilizadores”.
Dice la catedrática Giovanna Mazzotti que se trató de un atentado
“perfectamente planeado para no matarlos, sino para dejarlos marcados y diseñado
para generar miedo a la población movilizada”.
Retoman sus palabras los portales de la revista Proceso y Plumas Libres. Para
Giovanna Mazzotti “el ataque tiene una dedicatoria para los estudiantes que
apoyan diversos movimientos sociales, que se congregan usualmente en el campus
de la UV, de donde parten hacia marchas.
“Por las señas de las lesiones (contusiones en el cuerpo, fracturas en
brazos, cabeza y machetazos) —agrega— se trató de una estrategia para castigar
la participación social ante una serie de inconformidades sociales”.
En el portal Plumas Libres se reseña el análisis de Giovanna Mazzotti:
“El ataque del 5 de junio no fue realizado para matar a los estudiantes, sino
para amedrentar a todos los que están en la lista negra y demás estudiantes y
activistas.
“El ataque fue planeado, casi quirúrgicamente. Las agresiones son análogas a
su participación política. Hay un señalamiento a esta población que no va
dirigida a matarlos, pero a dejarlos muy mal para producir miedo hacia la
participación”, dice la académica.
En otra parte de la reseña, cita Proceso el caso del joven Ignacio Córdova:
“Con una férula en la mano izquierda y puntos de sutura en la frente, Ignacio
Córdoba recordó que los ataques al sector estudiantil, a los activistas y
periodistas se agudizó a partir de 2011, en tanto que en noviembre de 2012 y
septiembre de 2013 se registraron ‘detenciones arbitrarias, se sembró droga y
armas’ a activistas que participaron en movilizaciones.
“Conmocionado aún por los hechos del viernes 5, Córdova narró cómo fueron
agredidos por unos 10 hombres armados con machetes, tablas con clavos, armas de
fuego y bastones, uno de ellos con una máscara de payaso, otros con pasamontañas
y uno más con el rostro descubierto y corte tipo militar.
“El estudiante de ingeniería relató que luego de la incursión del grupo que
denominó ‘paramilitar’, acudieron policías que, lejos de ayudarlos a perseguir a
los agresores, sacaron fotografías y humillaron a las víctimas, hasta que
arribaron defensores de derechos humanos a los que los jóvenes buscaron.
“Fueron los defensores quienes los llevaron al hospital de la Cruz Roja,
donde se levantó una denuncia de oficio que hasta ahora no ha sido desahogada,
apuntó”.
Plumas Libres también citó las palabras de Ignacio Córdoba:
“Nosotros somos universitarios que se solidarizan con las causas justas:
movimiento magisterial, estudiantes de Ayotzinapa. La mayor parte de nosotros
somos artistas, hacemos poesía, prensa, proyectos audiovisuales. Defendemos los
ríos y afectaciones de las comunidades afectadas por la Reforma Energética”.
Por su parte, Julián Ramírez, quien es activista, señaló que él si aparece en
la lista negra del gobierno de Javier Duarte:
“Hay una lista negra. Yo estoy en ella. A los activistas, defensores del
territorio y estudiantes se les hace una ficha y se boletina”.
Del ataque dice:
“Era un grupo de personas encapuchados, que portaban chalecos tácticos
policiales, con bates , bastones y armas largas”.
Para los defensores de derechos humanos, el caso Veracruz es paradigmático de
la violencia institucional. Dice Araceli Olivos, del Centro de Derechos Humanos
Agustín Pro Juárez, que “Veracruz es el estado que ocupa el primer lugar en
desapariciones forzadas, según datos de la propia Procuraduría General de la
República”.
La agresión perpetrada contra los estudiantes de la UV “se enmarca dentro de
un contexto de violencia generalizada contra los movimientos sociales y la
libertad de expresión en la entidad”.
Se persigue con “brutalidad extrema” y “hay persecución a activistas
sociales”.
Su caso escala a esferas nacionales. Veracruz fue rebasado. Advierte el nivel
de represión, el uso del aparato de estado para sofocar la protesta, la
movilización popular, la denuncia ante el deterioro de la seguridad y violencia,
la quiebra de las finanzas, el endeudamiento brutal, el rezago social, la
corrupción y el saqueo.
Hablan los jóvenes. Hablan los académicos. Publican desplegados. Suscriben
documentos en que se repudia la agresión y se le imputa la responsabilidad al
régimen duartista, por acción u omisión.
Hacen responsable “a todas las instancias del gobierno de éste y cualquier
otro ataque hacia los compañeros y cualquier otro joven”, dice Julián Ramírez.
Javier Duarte se halla en el centro del escándalo. En él ya no extraña. Le
llueven acusaciones por los constantes actos represivos, por su mano dura y
torpe, acusados sus policías con uniforme o vestidos de civil.
Uno de ellos ocurre el miércoles 17. Tres fotógrafos de prensa son agredidos
por supuestos campesinos del Comités de Defensa Ciudadana que participaban en
una protesta frente al palacio de gobierno de Xalapa. Ellos son Alba Martínez,
de Radiover; Miguel Ángel Carmona, de Fotover, y Víctor Hugo Moreno, de El
Heraldo de Xalapa.
Embozados, cubiertos sus rostros con pañuelos, los tipos golpean, intentan
robarles sus equipos fotográficos, los intimidan. Minutos después repiten la
acción.
Alba Martínez llegó a la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y
Pesca. Ahí la rodeó un grupo de “campesinos”. Intentaron arrebatarle la cámara
fotográfica. Se reventó la correa y cayó el equipo.
Miguel Ángel Carmona fue rodeado. Le pedían que entregara el rollo. Les
explicó que su cámara no es de rollo, que usa tarjeta de memoria. “Me dijeron
que no podía tomar fotos, entonces intentaron arrebatarme el equipo pues me
exigían borrara las imágenes”.
Víctor Hugo Moreno también fue rodeado y jalonado. Pretendían quitarle el
equipo.
En el centro de Xalapa, mientras Alba Martínez era entrevistada por sus
compañeros periodista, un supuesto integrante de la Codeci los retó: “Ahorita se
los va a cargar la chingada”.
¿Por qué el interés de arrebatar los equipos fotográficos, la agresión, la
amenaza? En los tres casos el mismo modus operandi. Hostigan y asedian, imponen
e intimidan.
Es la marca de la casa. Es el régimen duartista, que amedrenta para sofocar
la protesta social. Reprime para que no se divulgue que su gobierno no cumple, y
de ahí el reclamo en las calles.
Javier Duarte anda mal. Tarde o temprano esa violencia lo va a devorar.
Archivo muerto
A pedazos se cae Veracruz. Un crimen, el del joven Jadir García, desató la
ira del pueblo de Tamiahua. No cayó en manos de los malosos. Fue algo peor. Lo
detuvo la policía, lo torturó hasta el límite, le fue arrancando la vida. Jadir
García fue trasladado a un hospital de Tuxpan y ahí murió. Detonó ese suceso, la
tortura policíaca, el abuso, el agravio, una protesta general. Fue apresado el
policía criminal que encabezó la agresión y dos elementos más. Pidió entonces el
pueblo el cese del alcalde Martín Cristóbal Cruz, fidelista puro, y al no
concederlo los enviados de la Subsecretaría de Gobierno, por ser atribución del
Congreso estatal, se precipitó la crisis. La madrugada del miércoles 17 fue
incendiada una parte del palacio municipal de Tamiahua. Dice el subsecretario
Marlon Ramírez, con su habitual imprudencia, que se encausará penalmente a los
policías involucrados en el crimen y también a los ciudadanos que le prendieron
fuego al inmueble municipal. O sea, échele gasolina a la hoguera para que arda
más... Dicen los fidelistas que su líder, Fidel Herrera, no tuvo que ver; dicen
los marcelistas que sí. Habría partido del fidelismo la filtración que dio pie a
la denuncia contra el delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en
Veracruz, Marcelo Montiel Montiel, sobre robo de recursos de los programas
sociales y coacción a beneficiarios. Le llegó la información al senador
Alejandro Encinas, ex del PRD, y al diputado panista Juan Bueno Torio, quienes
le dieron trámite legal. A los marcelistas no les queda duda: el caso lo urdió
el ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, y su objetivo era forzar a MMM a
operar en el distrito de Coatzacoalcos, donde perdió el PRI, el candidato
propietario a diputado federal, Rafael García Bringas, y su suplente, Roberto
Chagra Nacif, a quien Fidel pretendía posicionar rumbo a la próxima alcaldía.
Marcelo no cedió y el proyecto Chagra fracasó... Marcos Martínez reprime,
aprieta y deja sin trabajo a sus adversarios políticos. Tres de ellos,
auxiliares de regidores de oposición, salieron de la nómina del ayuntamiento de
Acayucan porque así lo decidió el alcalde. Argumenta que falta dinero, que el
presupuesto no soporta. Se van los auxiliares de regidores de oposición, pero se
quedan los asistentes de los funcionarios de confianza, los que sean, que para
ellos sí hay. Son las fobias de Marcos Martínez. Otras las dirige a los
periodistas que exhiben el desgobierno plagado de ocurrencias y transgresiones a
la ley. Uno de ellos, Demetrio Andrade, quien encabezaba una protesta pacífica
de vecinos y comerciantes por el mal servicio de agua potable, y les envía
porros para reventar la manifestación. Gobierna Marcos Martínez con grupos de
choque, creído que el poder es eterno, que la impunidad es absoluta y que la
complicidad lo salvará de enfrentar a la ley... No legisla ni se para por el
Congreso de Veracruz. Usa su tiempo —y sus dietas, sus apoyos, su partida para
gestoría— para agitar, tomar carreteras, buscar a un pobre diablo que sea su
doble, para cantar. Es Renato Tronco un diputado inútil, pero cuando se trata de
figurar, organiza un convivio con los periodistas, los agasaja, celebra con
ellos la libertad de expresión, no olvidando, sí ocultando cuánto le calan las
críticas y las denuncias de corrupción en su contra, o cuanto le irrita la
imputación, aún en los archivos de la Procuraduría hoy Fiscalía de Veracruz, de
ser el autor intelectual del crimen del ex regidor del PAN en Las Choapas,
Alfredo Pérez Juárez. Renato quiere congraciarse con los periodistas. Les arma
un convivio. Rifará un automóvil. Su invitación refleja toda la procacidad que
distingue a Renato: “Amigo periodista, sácatelo, gózalo. Y ni se te ocurra
comer, pa’ que te entre toda la parrillada y la taquiza, y para que se te baje
el bailazo con Faraón de Chicago y entre risa y risa sin apuro ni prisa,
disfruta la presentación del Show 2”. Finísima persona... Hoy, día clave en el
juicio contra los presuntos asesinos del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz.
Resolverá el Poder Judicial Federal si otorga el amparo a Teresa de Jesús
Hernández Cruz, “La Tere”, y cómplices, ella acusada de la autoría intelectual
del levantón y muerte del comunicador, el 5 de febrero de 2014, en Villa
Allende, municipio de Coatzacoalcos, cuyo cuerpo apareció en Las Choapas, seis
días después, en una fosa clandestina. Fuentes de la Fiscalía General de
Veracruz aseguran que les será negado el amparo, que seguirán presos. Lo mismo
presumía el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras de los supuestos asesinos del
pastor Claudio Martínez Morales, y hoy están libres porque se les torturó para
que se incriminaran. Día crucial...
INFORME
ROJO
Mussio
Cárdenas Arellano
Veracruz: represión y exilio periodístico
* Rubén Espinosa, Silvia, Claudia, Timoteo, entre la amenaza y el asedio *
La rectora evade el diálogo * Y se pela por atrás * Caballero y el daño
ambiental * García Bringas también amenaza * Nuevo ataque en La Bestia *
Odebrecht y la privatización de SAS * Gustavo Guerrero opera para Fidel, Duarte
y Tony.
17 de junio de 2015
A Rubén Espinosa le “caga” irse de Veracruz, ocultarse, andar con miedo, no
poder trabajar. Trasluce ira. Sabe que si permanece un día más, le va a ocurrir
lo que a los estudiantes de la UV, agredidos, tundidos a golpes, tasajeados con
machete, a manos de un grupo parapolicíaco o paramilitar.
Prefiere el exilio. Rubén Espinosa es fotorreportero, corresponsal de la
revista Proceso, de AVC, de Cuartoscuro, y un joven con conciencia de gremio,
que habla y denuncia, que se irrita ante la muerte de los periodistas en
Veracruz, por la impunidad, por la política de represión del gobierno de Javier
Duarte.
“Me molesta, me caga estar así, aislado, con miedo, no poder chambear a
gusto, pero prefiero salirme, antes que me pase lo que a los estudiantes”, dice
a Proceso, en una información que alertó a todos, que encendió de nuevo los
focos rojos sobre el Veracruz violento que ha dado, sólo durante la pesadilla
duartista, 12 crímenes de comunicadores.
Su exilio es temporal. Se va mientras no haya condiciones para ejercer el
periodismo, asediado por personajes extraños que lo siguen, que le pisan la
sombra, que los halla aquí y allá, que le aplican marcaje personal.
Cuenta Rubén Espinosa:
“El pasado miércoles, tres hombres corpulentos, con actitud sospechosa y sin
retirar sus miradas intimidatorias, me tomaron fotografías en las afueras de mi
casa, ellos iban acompañados de un taxi… un sujeto, con bermudas blancas,
playera azul de un equipo de futbol y zapatos de vestir, hizo movimientos
corporales con toda la intención de que yo me percatara de que me estaban
tomando fotografías”.
Ya los había visto afuera de su casa. Los vio por la mañana pero “no presté
tanta atención”.
Posteriormente, tras cubrir el diálogo entre estudiantes y directivos de la
Universidad Veracruzana, luego de la agresión que sufrieran los ocho alumnos, la
madrugada del viernes 5, caminaba sobre la avenida Xalapeños Ilustres. Otros
sujetos de “complexión delgada pero musculosa” le hicieron saber que tenía que
“quitarme del camino” si no quería ser agredido.
“Algunos metros más adelante, al pasar por las instalaciones de la Policía
Auxiliar, otros dos tipos, morenos, de cabello corto, corte tipo militar, que se
encontraban en la parada de autobuses, afuera de una carnicería, me siguieron.
Uno avisó al otro con el codo, me señaló con la mirada y de nueva cuenta no
dejaron de seguir mi trayecto a lo que me resguardé en una tienda de artículos
para bebé que se encuentra a contraesquina de la carnicería, los tipos cruzaron
la calle, uno de ellos volteó, me retó con la mirada por última vez y se
retiraron del lugar”, dijo Rubén Espinosa.
Sus temores tienen un por qué. Rubén Espinosa fue uno de los periodistas que
se percataron que en la conferencia de prensa del Partido del Trabajo, en
Xalapa, había tipos armados. Vestían de blanco. Dialogaban con los “orejas” del
gobierno.
Ahí reveló el PT que el gobierno de Veracruz tenía una lista de estudiantes,
activistas, defensores de derechos humanos, ambientalistas, militantes de
partidos políticos, catalogados como “incómodos”.
Filtrado al PT, el documento se denomina “Balance Electoral 2015”. Lo elaboró
o pasó por la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno veracruzano y en ella
se tilda a los “incomodos” de “anarquistas” y “desestabilizadores de
elecciones”.
Rubén Espinosa participó en la colocación, por segunda vez, de la placa con
el nombre de Plaza Regina, en Plaza Lerdo, frente al palacio de gobierno, en
Xalapa. Una vez la pusieron, fue retirada, la volvieron a colocar y acaba de
desaparecer, obvia la irritación del gobernador, obvia la afrenta, obvia la
repulsa porque el crimen de la periodista Regina Martínez Pérez, corresponsal de
Proceso en Veracruz, fue un antes y un después para Javier Duarte.
Ese 9 de junio, Rubén Espinosa participó en la recolocación de la placa. A su
lado y de frente tenía a “orejas” del gobierno. Con ellos había
pseudoperiodistas infiltrados, uno de ellos que se hacía pasar por reportero de
Imagen del Golfo, desmentido luego por el propio portal.
A Rubén Espinosa, como a otros periodistas, le tomaron fotografías. Y después
comenzó el asedio, hostigado, con la amenaza constante.
No es el único. Claudia Guerrero Martínez, autora de la columna Entre lo
Utópico y lo Verdadero y directora del portal Periódico Veraz, le agredieron las
instalaciones de su medio los integrantes del Movimiento de los 400 Pueblos, a
las órdenes del ex presidiario César del Ángel, auspiciador de desnudos de
menores de edad, grotesco espectáculo que genera dividendos políticos para el
patrón del mal.
Al periódico Veraz lo atacaron los encuerados con piedras y huevos, lanzados
a granel, ante la mirada pasiva, complaciente, cómplice de la policía estatal.
Luego irían por más. Claudia Guerrero los denunció y en respuesta le rodearon
su casa. Impedían entrar y salir, un secuestro vil, al gusto de la pandilla
duartista.
Silvia Núñez, columnista, autora de Fuera de Foco, enfrenta una amenaza tan
sutil como siniestra. Reveló los pormenores de la traición en Movimiento
Ciudadano para que su candidata a diputada federal en Veracruz, Carolina Aragón,
no creciera, no criticara a su adversaria del PRI, Anilú Ingram Vallines, ni al
gobernador Javier Duarte, ni al líder magisterial Juan Nicolás Callejas Arroyo,
y a cambio recibió un mensaje con filo: “Saludos a Regina. Cuídate”.
Denunció a sabiendas de la complicidad del gobierno duartista, que no se
mueve un dedo en el área judicial si se trata de defender y garantizar el
trabajo de los periodistas.
Andrés Timoteo, titular de Texto Irreverente, que se publica en el periódico
Notiver, corresponsal de La Jornada en Xalapa, decidió autoexiliarse en 2012,
tras el asesinato de Regina Martínez, su entrañable amiga. Trascendió entonces
que Andrés Timoteo figuraba en una lista negra, que sería asesinado junto a tres
periodistas más. Salió de Veracruz y se fue a radicar a Francia.
Son tres pero hay más. A reporteros del Corporativo Imagen y de FM de
Veracruz los reprime la policía. Son atacados por realizar su trabajo
periodístico. Los hostigan, les impiden tomar fotografías, los confinan en
cuarteles policíacos, son objetos de burla mientras reciben golpes. Y cuando se
les denuncia, la Secretaría de Seguridad Pública del “general” egresado de la
Academia Bancaria y Comercial, Arturo Bermúdez Zutira, simula que sanciona a los
esbirros.
Hoy es Rubén Espinosa. Dice que le “caga” estar así, aislado, con miedo, pero
que es preferible antes que le ocurra lo que a los estudiantes de la Universidad
Veracruzana, agredidos a punta de batazos y machetazos, la madrugada del viernes
5 de junio.
Se tuvo que ir. Dejó Veracruz el viernes 12. Lo asediaban, lo seguían, le
tomaban fotografías, les dijeron que se “quitara del camino”.
Fue mejor que quedarse a morir.
Archivo muerto
Qué desfiguros hace Sara Ladrón de Guevara. Acude a un foro sobre violencia,
habla, echa rollo, evita el diálogo y se esfuma. Irrita así la rectora de la
Universidad Veracruzana a los alumnos y académicos que ahí la tenían,
fugazmente, para abordar el tema de la agresión a ocho alumnos, para fijar su
posición en torno a la represión oficial, para dilucidar si está al frente de la
UV o agazapada en un rincón. Entró la rectora por la puerta trasera al salón, en
el Museo de Antropología de Xalapa, el lunes 15. Tomó la palabra. Habló. No
escuchó. No dialogó. Se marchó. Desató la crítica, el reproche, agravó el
repudio. No es rectora Sara Ladrón de Guevara porque un rector está al lado de
sus alumnos, apuntalada por la comunidad universitaria. Es rectora de membrete,
de palabra, de fachada, una máscara y nada más. Mientras, en el DF el caso de
los estudiantes agredidos la madrugada del 5 de enero por un grupo parapolicíaco
o paramilitar, escala y se redimensiona, crece y es retomado por los principales
organismos de derechos humanos, por Artículo 19, por ONG internacionales. Ellos
denunciando allá y la rectora, acá, saliendo por la puerta de atrás... Sabía que
era terreno intocable. Y aún así quiso violar la ley. Megabronca ambiental,
jurídica y política, la que enfrenta Joaquín Caballero Rosiñol. Pillan al
personal del ayuntamiento en el basurero de Las Matas, sobre un área incendiada,
en derecho de vía de Comisión Federal de Electricidad. Ahí seguía depositando
los desechos sólidos, la basura, como hizo por espacio de tres años, violando la
clausura ordenada por la autoridad ambiental. Ya antes había usado un terreno
rumbo a Las Choapas, propiedad del delegado de la Profepa estatal, Rafael
Dehombre López, en una incongruencia total, pues el encargado de velar por la
protección al ambiente permitía y hasta se beneficiaba del tiradero de basura.
Luego fue Villa Allende, donde también era inviable. Ahora vuelve al basurero de
Las Matas que se halla en estado de clausura. Y a viola. Si bien le va, CFE
podría abstenerse de cursarle una denuncia penal federal por delito ambiental.
Pero si no, Caballero enfrentará a la ley... Incorregible, Rafael García Bringas
es Rafael García Bringas. Un día se le vio liarse a golpes en el anexo al
palacio municipal con el presidente del comité del carnaval. Otros, increpar a
la oposición en la radio, invadir sus espacios de publicidad, refutarlos,
atropellar el tiempo que los adversarios del PRI pagaban para exponer su oferta
política. Siendo panista, insultaba a los líder priístas, que de “caciques y
putos” no bajaba, uno de ellos Ramón Hernández Toledo, el otro Marcelo Montiel
Montiel. Pero regresó al PRI. Ahí le cobraron los agravios, lo engañaron,
convencido que sería diputado federal por Coatzacoalcos. Lleva en sus adentros
la hipocresía. Suelta frases de aprecio, respeto, hermandad. Y ya en corto
profiere amenazas, amagos de violencia, como bandolero y rufián. Así es García
Bringas, el doble cara, en el decadente final de su carrera política... Atacan
de nuevo a migrantes en Veracruz. Ocurrió en La Bestia, a bordo del tren, el
sábado 13, en las inmediaciones de Tembladeras y San José del Carmen, municipio
de Las Choapas, cuando criminales irrumpieron y aplicaron su cobro de cuota.
Exigían los 100 dólares para poder continuar su camino hacia Estados Unidos.
Muchos carecían de recursos. Los agredieron a punta de machete y con armas de
fuego. Por lo menos 10 migrantes centroamericanos resultaron heridos, siendo
trasladados al DIF municipal. Veracruz sigue siendo un infierno para quienes
provienen de otros países en calidad de indocumentados. Y las cifras no mienten.
Van 250 migrantes desaparecidos, según reporte del Movimiento Migrante
Mesoamericano. Es Veracruz la entidad donde se registra este fenómeno, seguido
de Tabasco y Oaxaca. Dice el sacerdote Alejandro Solalinde, presidente de
Pastoral de Movilidad Humana en el Pacífico Sur y director del albergue Hermanos
en el Camino, que el Plan Frontera Sur del gobierno federal no tiene por objeto
garantizar los derechos humanos de los indocumentados, sino cazarlos y
repatriarlos. Acusa Solalinde que la desaparición de migrantes involucra a
autoridades, que hay extorsión por parte del Instituto Nacional de Migración,
que a los niños migrantes los desaparecen y trafican con sus órganos. Y que
Veracruz es el cementerio clandestino más grande de migrantes de todo el país...
Un nombre: Gustavo Guerrero Sánchez. Es el representante del consorcio
Odebrecht-Aguas de Barcelona, “ganadora” de la licitación por el Sistema de Agua
y Saneamiento del puerto de Veracruz. O sea, una mascarada vil, pues Gustavo
Guerrero Sánchez es aquel director jurídico de INVIVIENDA que en los tiempos de
Fidel Herrera Beltrán en el gobierno de Veracruz, acabó con las reservas
territoriales. Gustavo Guerrero orquestó despojos y fue vencido en cientos de
juicios. Luego se abrió de INVIVIENDA. Se convirtió en asesor legal del suegro
del gobernador, Jesús Antonio Macías Yazegey. Ahora reaparece como representante
de la tramposa Odebrecht, la que ha hecho trastupijes donde ha ido, violando
leyes. Si Gustavo Guerrero está inmiscuido en la asignación de SAS a favor de
Odebrecht, es que ahí está el fidelismo y el duartismo. Dicen los insiders que
luego van por CMAS de Coatzacoalcos. O sea, los políticos privatizan los
sistemas de agua y los políticos se convierten en sus dueños. Y a encarecer en
un 400 por ciento el servicio, como denuncia el diputado federal de Morena,
Manuel Huerta...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Yunes Landa: hablar, olvidar y mentir
* La crítica feroz a Duarte en 2014 * Capricho, insensatez y sinrazón, la
minigubernatura de Veracruz * ¿Y ahora? * Boletas apócrifas y boletas en la
basura * Mano sucia en la campaña de Carolina Aragón * Amenaza a la periodista
Silvia Núñez * El restaurant de Pedro.
16 de junio de 2015
Hablador nato, Héctor Yunes Landa tiene el don de la mentira, la
manipulación, el albazo verbal para confundir, para instigar, para presionar,
para crear escenarios políticos que le allanen el camino al poder. Así es el
ungido.
Decía, por ejemplo, que la gubernatura de dos años facilitaría la llegada del
Partido Acción Nacional al gobierno de Veracruz, que sería una regresión y que
no habría empresarios que quisieran invertir pues la recuperación económica se
logra en cuatro años.
“Veracruz no requiere una gubernatura de transición, sino que requiere un
gobernador de seis años de tiempo completo que atienda y resuelva los problemas
múltiples que se tienen en el estado”, dijo el 11 de diciembre de 2014, víspera
de la aprobación de la minigubernatura en el Congreso estatal.
Agregó:
“Una gubernatura de dos años representaría una regresión y que si se llega a
aprobar por los legisladores locales lo que se provocará es un estancamiento en
la economía local.
“No es un tema político, es un tema de gobernabilidad que va a impactar la
economía, la seguridad, la educación la salud. Todo el estado se verá
impactado”, agregó.
“No habrá un solo empresario que quiera invertirle un peso a Veracruz, ya que
será una gubernatura de incertidumbre en donde un empresario podría recuperar
sus inversiones hasta después de cuatro años. No le va a meter un peso a
Veracruz”, dijo.
En otro foro, en Tuxpan, cuatro días después —15 de diciembre— expresó en
torno al minigobierno propuesto por el gobernador Javier Duarte:
“Parece venir de la sinrazón, originarse en el capricho y fundarse en la
sospecha”, según reseñó la agencia Quadratín.
Acusaba Yunes Landa que los medios de comunicación le cerraban espacios, que
sufrían mordaza, presionados por los convenios de publicidad, por la política de
fuerza del régimen duartista.
Sonaba beligerante el ungido, enfrentado a los verdugos que ahora venera, a
Fidel Herrera, el ex gobernador que boicoteó su candidatura, que cerró las
puertas del PRI y manipuló el proceso de selección, en 2010.
Acusaba una ley mordaza, que “huele a pacto de silencio, huele a acuerdo de
impunidad, de encubrimiento, huele a reparto de botín”.
Hoy se reúne con la prensa duartista, cena en el plato de los
textoservidores, los agasaja, convive con los amanuenses del gobernador Javier
Duarte.
A esa runfla se refería con aspereza el senador por Veracruz:
“Yo no dudo que hayan aquí medios, que no estén sujetos a la mordaza. Yo
confío en eso, de verdad. Pero sé que a veces los llaman y los presionan, con el
pretexto del convenio. Yo les doy toda la información, espero se los publiquen;
porque están pidiendo de las oficinas de Gobierno del Estado, que no publiquen
nada de lo que hacemos y lo que decimos”, reseñaba Quadratín.
Seis meses después, Héctor Yunes Landa es otro. Converso al duartismo,
asumida su condición de ungido, futuro microgobernador de Veracruz, apela a la
desmemoria de los veracruzanos, al olvido de sus palabras, al cinismo verbal.
Presume ser el candidato adelantado, cuya licencia en el Senado a partir de
enero de 2016 le permitirá alcanzar su sueño. No importa si lo hace por la
puerta trasera, por el drenaje o en un asalto formal.
Fustigaba en diciembre a Javier Duarte. Lo acusaba de incurrir en un
capricho, de provocarle un daño irreparable a Veracruz, de ahuyentar
inversiones, de impactar la economía. Y todo por un capricho, por la sinrazón y
la sospecha.
Decía bien el senador Yunes Landa, el ungido de Beltrones y de Peña Nieto,
aunque ellos no lo sepan aún. El minigobierno es una insensatez, como la
calificó en las horas previas a que fuera aprobada la iniciativa duartista en el
Congreso de Veracruz.
Argumentaba y repudiaba la modificación del período de gobernador, los dos
años para ajustarse al calendario electoral federal. Expresaba que el mandato de
ley era homologar una de las elecciones estatales al proceso federal y que bien
podría ser la de alcaldes o diputados locales.
Hoy es otro. Hoy miente. Olvidó que “no habrá un solo empresario que quiera
invertirle un peso a Veracruz, ya que será una gubernatura de incertidumbre”.
Ha borrado Héctor Yunes de su catálogo de adjetivos términos como insensatez,
incertidumbre, capricho, sinrazón y sospecha.
Ahora camina con el duartismo. Fue comparsa de los candidatos fidelistas a la
diputación federal, de Erick Lagos, del Cisne Silva, de Tarek Abdalá, señalados
por su complicidad en el saqueo a Veracruz, en el abuso de poder, en el atraco a
las instituciones.
Dice que la seguridad ha mejorado en Veracruz. ¿Sí? Que lo diga Ricardo
Orozco Alor, director de Consorcio Clavijero, ex titular del ITESCO, cuya esposa
Jacqueline Rangel Cardoza fue levantada hace casi un mes, el miércoles 29 de
mayo, en Minatitlán, y nada se sabe aún.
Fue interceptada por dos autos. Se la llevaron con rumbo desconocido.
Presuntamente pidieron rescate por su vida y de ahí no hubo más. Su esposo
Ricardo Orozco fue regidor, líder de la CNOP y apunta a ser el próximo candidato
a la alcaldía de Minatitlán, apuntalado por su padrino, el secretario de
Educación de Veracruz, Flavino Ríos Alvarado.
Cunde la inseguridad en Veracruz. Levantan personas en todos los pueblos.
Aparecen cuerpos destazados, unos en parajes solitarios, en carreteras y
autopistas o en fosas clandestinas.
Más de un mes llevan los cinco levantados de Coatzacoalcos y ni sus luces.
Acusan a la Fuerza Civil, a la policía de élite del régimen duartista, de haber
perpetrado los secuestros.
Fue asesinada Columba Campillo González, también levantada en el malecón de
Veracruz, cuyo cuerpo apareció en un terreno baldío. Según la versión oficial,
la inyectaron y la asfixiaron, sin que hubiera pago de rescate. Detuvo la
Fiscalía General, propiedad de Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”, a los
autores materiales y a Ileana Mortera Trolle, con la pista de Facebook, ambas
amigas en la red social pero sin conocerse físicamente. Lo que es la imaginación
perversa del fiscal “Jaiba Brava”.
Infinita, la mitomanía de Héctor Yunes también toca a la política. Le
preguntan por qué el PRI perdió los distritos de Boca del Río y Xalapa. Dice el
ungido que no es así, que Boca del Río no lo perdió porque no era suyo, era del
PAN y lo volvió a ganar el PAN.
Cuenta que el PRI tampoco perdió Xalapa. La tesis del ungido es que ese
distrito era del PRD y ahora será de Morena.
Son las patrañas del senador. Perdió el PRI porque contendió por esos
distritos. Perdió Elizabeth Morales García en Xalapa por su desastroso paso por
la alcaldía xalapeña, por las mansiones de que se hizo estando en la presidencia
municipal, por atestar de Barbies la nómina y por fraguar y consumar negocios
para su familia.
Perdió Carolina Gudiño en Boca del Río por ser la entenada política de Fidel
Herrera, por la quiebra de Veracruz, por la corrupción sin límite, por el
enriquecimiento de los fidelistas, por su mal gobierno cuando fue alcaldesa del
puerto. Perdió el PRI en Boca del Río, al son de dos a uno.
Miente unas veces, lo intenta otras. Así es Héctor Yunes Landa, el ungido.
Tiene memoria corta, olvida la furia de sus palabras, el repudio al
minigobierno, al capricho de Javier Duarte que reformó la Constitución para
contar con un gobernador a modo, impuesto a contrapelo del Presidente Peña
Nieto, que garantice la impunidad del grupo en el poder.
Sometido, entregado a sus enemigos, olvida Yunes Landa sus palabras con tal
de ser el microgobernador de la prosperidad extendida.
Lo que es hablar, olvidar y mentir.
Archivo muerto
Hallan en Tantoyuca boletas electorales y papelería usada el domingo 7, día
de la elección federal. Se encontraban entre la basura, cuando que supuestamente
el material electoral debe mantenerse bajo resguardo hasta que el Instituto
Nacional Electoral determine su destrucción por los canales adecuados. En
Tantoyuca, el PAN del diputado Joaquín Rosendo Guzmán Avilés fue barrido por el
PRI, enviado al tercer lugar, superado por el PRD, caído el bastión yunista en
el norte de Veracruz. Lo que nadie explica es si esas boletas halladas en la
basura son votos para el PRI, el PAN o el PRD, y si es parte del fraude priísta
o del fraude panista, que por supuesto no les dio para ganar la elección, o si
eran boletas sin marcar. Ahí apesta a marrullería electoral. En Coatepec y
Martínez de la Torre detectaron boletas apócrifas, copias de boletas
electorales, y se armó el jaloneo, el amago de tumbar ambas elecciones. Con
cinismo dicen los priístas y sus textoservidores que unas cuantas boletas
chuecas no inciden en una votación, que no son determinantes para el resultado,
que no son fraude. Acusa la contraparte, entre ellos el Partido del Trabajo, que
es el que llevará el caso a los tribunales, que una sola boleta apócrifa tumba
la elección, perdido el principio de certeza, uno de los elementos torales de la
democracia. Suena a tarea inútil. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación no es una corte imparcial. Se le sabe prejuiciada, vinculada al poder
político. O sea, sólo un milagro político podría invalidar las elecciones en
Tantoyuca, Coatepec y Martínez de la Torre, donde ganó el PRI... Llegó el
mensaje con su carga de amenaza: “Saludos a Regina. Cuídate”. Lo recibió Silvia
Núñez, periodista, autora de la columna Fuera de Foco, directora del portal AGN
Veracruz. Hace alusión el mensaje a Regina Martínez Pérez, corresponsal de la
revista Proceso en Veracruz, asesinada el 28 de abril de 2012. Ese 11 de junio,
Silvia Núñez destapó el escándalo de traición en torno a Movimiento Ciudadano en
el distrito Veracruz Urbano. María Carolina Eugenio Aragón —Carolina Aragón— no
competía contra el PRI, el PAN, Morena y el PRD. Lo hacía contra Movimiento
Ciudadano, el partido que la postuló. Libraba una batalla interna. Quería ser
diputada federal por el distrito 12, Veracruz Urbano, y ahí conoció que la
política es más sucia de lo que parece. Detalle a detalle lo explica Silvia
Núñez, el intento de obligarla a renunciar, suplantada Carolina Aragón en
algunos eventos por su suplente, Antonia Ruiz Torres, quien traía su propia
propaganda electoral, consentida por la cúpula de Movimiento Ciudadano. A
Carolina Aragón la instruyeron de no golpetear al gobernador Javier Duarte, a la
infausta candidata del PRI, Ana Guadalupe Ingram Vallines, y al cacique
magisterial, Juan Nicolás Callejas Arroyo, algo que no acató. Cuenta Silvia
Núñez que en el complot figura el diputado local Cuauhtémoc Pola Estrada y su
socio y asesor, Raúl Chávez de Gante, el operador de la mascarada, cuyo objetivo
era dejar pasar a Anilú, quien a la postre, pataleos y rabietas de por medio,
fue derrotada por la también cuestionada panista, Gabriela Ramírez Ramos.
Carolina Aragón sufrió la traición, enfrentó la insidia, una campaña de
difamación y al final amenazas que la colega Silvia Núñez hace públicas por
aquello de sentar precedente y que le busquen por donde le tienen que buscar. El
11 de junio, Silvia recibió un mensaje intimidatorio: “Saludos a Regina.
Cuídate”. Enteró la columnista a la Comisión Estatal para la Atención y
Protección de los Periodistas y presentó la denuncia penal correspondiente... Un
as para los negocios, el tal Pedro Tiburcio Zaamaro. Funda un restaurant y otro
y otro y no tiene para cuando acabar. Es suyo El Acuyo, puesto a todo lujo en el
malecón de Coatzacoalcos, incendiado en una ocasión por manos criminales. De las
cenizas lo levantó en un abrir y cerrar de ojos. Cuentan sus compas de la
Comisión Municipal de Agua y Saneamiento que ya va por el segundo. Se ubica en
el paseo Miguel Alemán, frente al Club Rotario. Su especialidad será la comida
mediterránea, cheff incluido. Lo acondicionan empleados de CMAS, cuyo salario
sirve para un negocio particular. Pedro Tiburcio no aparece. Sí una dama
española, quien se encargará de su administración...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Yunes Landa: el tapado y el engañado
* La legua larga del candidato verde * Héctor para gobernador; el hijo de
Fidel para secretario de gobierno * PES presiona para que Gonzalo no sea
diputado * La rectora tuitera * Seis lechitas para promover el voto * El fuego
amigo que Bringas niega * ¿Casa de gestión o antro? * APEC, la cena y el
abucheo.
15 de junio de 2015
Gusta Héctor Yunes de volar, de volarse, de soltar la lengua, de por sí larga
y floja, e incriminarse con dichos que aluden a su condición de “elegido” y
futuro gobernador. Va dejando huellas el senador. Recorre Veracruz. Es campaña
adelantada y es ilegal.
Donde se para dice Héctor Yunes que puntea en las encuestas, que tiene ya
amarrada la candidatura, que renuncia en enero de 2016, que nadie como él tiene
la mejor intención de voto, que le sobra Beltrones para acudir a la cita con su
destino.
Le aqueja la hiperactividad al senador verde. Va y viene por Veracruz,
inaugura programas, encabeza eventos charros, solapa a líderes charros, convive
con periodistas y pseudoperiodistas y su discurso, en el norte y en el sur, es
el mismo: “el candidato soy yo”.
Bastante corrido, curtido en las lides del PRI, sabedor que en política no
siempre lo que parece, es, Héctor Yunes Landa le entró al juego del tapado
destapado —y adelantado— sin advertir que así juega el PRI con los suyos.
Le apuesta a la desmemoria de los electores, que en diciembre lo escuchaban
decir que la gubernatura de dos años, el minigobierno ideado por Javier Duarte
para descarrilar a Yunes Landa y al otro senador, José Francisco Yunes Zorrilla,
era una “insensatez que pone en riesgo a Veracruz”.
Previo a la aprobación en el Congreso del Estado, el ala legislativa de la
pandilla duartista, Yunes Landa despotricaba contra el engendro fraguado por el
gobernador Duarte.
Una reseña elaborada por el portal informativo Plumas Libres es hoy la
radiografía de Yunes Landa, su capacidad demagógica, la ambivalencia de la
moral, el doble lenguaje:
“La porfía de hacer de la Constitución Política Local un traje a la medida
constituye un retroceso inadmisible y una aventura peligrosa. La tentativa de
asestar un golpe a la democracia para enmascarar la reelección de una facción
implica anteponer la ambición al progreso de Veracruz, señaló Héctor Yunes
Landa.
“Al referirse a la iniciativa de reforma político-electoral de Veracruz,
enviada por Javier Duarte de Ochoa al congreso local, el senador priísta dijo
que es preocupante y genera indignación pretender que la ley se ajuste al
capricho. Una gubernatura de dos años afectará la economía —que ya roza el
escenario recesivo— la seguridad ciudadana y la gobernabilidad, dijo.
“ ‘Confío en la reflexión profunda que seguramente harán los diputados
locales sobre este tema’, agregó.
“Recordó que cuando fue diputado local se opuso a la bursatilización ‘el
tiempo nos dio la razón, por eso yo confío en que los legisladores van a
analizar y decidir lo que mejor conviene para Veracruz’.
“Expresó que estará atento a la resolución del Congreso del Estado de
Veracruz para evaluar su participación en la contienda electoral,
independientemente de las modalidades que determinen las leyes”.
Tuvo un destello de dignidad el 7 de enero. Llegó el presidente Enrique Peña
Nieto a Veracruz, día en que se conmemoró el primer siglo de la promulgación de
la Ley Agraria. Ahí dejaron los Yunes rojos a su gobernador Javier Duarte. Se
pusieron de pie y abandonaron el evento.
Sacudieron a la clase política. No era un desaire al presidente Peña Nieto,
quien sabía del abandono prematuro de los senadores veracruzanos. Le hicieron
sentir al gobernador el efecto del ridículo.
Pero la dignidad en Yunes Landa es efímera. La insensatez es suya si de por
medio está convertirse en el microgobernador de dos años.
Traidor de su propia palabra, días después ya brincoteaba Yunes Landa en los
jardines de la Casa Veracruz. Acudió a una convocatoria que se suponía secreta.
Ahí amarró la Secretaría de Protección Civil para su amiga Yolanda Gutiérrez
Carlín.
Pues el secreto mejor guardado fue la delación mejor difundida. Lo atrajo
Javier Duarte y una vez que había abandonado Casa Veracruz lo balconeó. Tomó el
teléfono y enteró a los textoservidores, quienes minutos después darían la
noticia: El insensato verde ya era pichón.
Se comen así los priístas. Hablan y divulgan. Se balconean y difaman. Héctor
Yunes hizo un pacto con Pepe Yunes Zorrilla. Irían ambos en proyecto de ocho
años: dos de la minigubernatura y seis del período siguiente, como si fueran
Fidel Herrera y Javier Duarte, como si Veracruz se les hubiera escriturado.
Yunes Zorrilla, apocado como es, amilanado y excesivamente cauto, apenas se
mueve. Ya externó que iría por la gubernatura de dos años —otro insensato de
doble discurso— pero no deja de torpedear a Javier Duarte. La última fue revelar
que Veracruz presenta un déficit mensual de 9 mil millones de pesos, y que no
que hay manera de enfrentarlo y corregirlo.
Pero Yunes Landa ya es más duartista que Javier Duarte. Y megalómano. Le bajó
a la crítica. Olvidó que “la tentativa de asestar un golpe a la democracia para
enmascarar la reelección de una facción implica anteponer la ambición al
progreso de Veracruz”.
Su campaña es verde. Así la concibió Fidel Herrera Beltrán. Basta ver el
portal de Héctor Yunes en internet, sus invitaciones, la estrategia que esbozan
sus allegados. Será el candidato del Partido Verde Ecologista de México y de
llegar al gobierno de Veracruz, el secretario de gobierno será Javier Herrera
Borunda, hijo del sultán del Golfo.
Javier Duarte escuchó en un vuelo la señal del presidente Peña Nieto. Le
preguntó cómo era su relación con Héctor Yunes. No muy buena, respondió el
incauto gobernador. Pues que mejore, le dijo EPN. Y Javier Duarte se la tragó.
Comenzó el despliegue, la proyección de Yunes Landa, la injerencia del
gobernador verde de Chiapas, Manuel Velasco Coello, en Veracruz.
Ya opera la pandilla chiapaneca en Veracruz. Javier Herrera Borunda iba a ser
secretario de gobierno de Manuel Velasco, en Chiapas, pero las fuerzas locales
lo atajaron. Desde las sombras opera para el padre. Manda como si fuera
vicegobernador. Ahora va sobre Veracruz, usado Héctor Yunes como punta de lanza.
Yunes Landa representa el pacto de la indecencia. Con Héctor Yunes habrá
impunidad, a salvo la pandilla fidelista, encubierta la pandilla duartista,
inmunes Spinoso, Deantes, Erick Lagos, Tarek Abdalá, Manzur, Charleston, Audirac,
Silva Cisne, Carvallo, Fidel y Duarte.
La condescendencia de Héctor Yunes hacia sus verdugos es escandalosa. Hace
cinco años lo vapulearon, lo torearon y lo pulverizaron. Le hizo creer Fidel
Herrera que habría juego limpio, cartas abiertas, para contender por la
candidatura del PRI. Y Yunes Landa le creyó.
Lo apabulló la prensa duartista. Le revivieron episodios del pasado, un
fraude a un ingenio cañero, usados los millones para financiar una campaña
política. Lo obligaron a dar la cara y pregonar que tenía las manos limpias y
las uñas recortadas.
Recibió la estocada cuando no pudo abrir el padrón priísta. No acreditó las
firmas de militantes para contener por la candidatura. A sus años pecó de
ingenuo y lo pagó.
Vuelve a ser el incauto de antes, obsesionado con alcanzar una candidatura
que siente que se le desbarata entre las manos. Peña Nieto arma el juego del
tapado, da línea, no dice que sea Héctor Yunes, le dice a Javier Duarte que
mejore su relación con él y el gobernador cree que es el ungido.
Así es el juego del tapado. Yunes Landa es el destapado y adelantado,
pregonando que anda en campaña, que quiere ser gobernador. Una campaña que viola
la ley.
Sólo olvidó algo el senador verde: el PRI es rojo.
Archivo muerto
Placeó y se balconeó Gonzalo Guízar Valladares. Así fue toda la campaña. No
se metió a fondo, no movió el voto, no logró prácticamente nada. Obtuvo poco más
de 5 mil votos el candidato del Partido Encuentro Social a la diputación federal
por Coatzacoalcos, sabedor que él sería diputado plurinominal, asegurada su
curul por ocupar la primera posición en la lista de la tercera circunscripción.
Logró el PES mantener su registro. Obtuvo el 3.30 por ciento de la votación
total, pero en la tercera circunscripción, a la que pertenece Veracruz, sólo
alcanzó el 2.12 por ciento. O sea, Gonzalo Guízar no operó como se suponía. La
meta eran 80 votos en Veracruz y el PES sólo logró 55 mil 431. Fallido el
resultado, presiona el PES para que Gonzalo Guízar no asuma la diputación
federal, que se quede a trabajar por la próxima gubernatura. Se lo dice en
abierto el secretario general del PES, Juan José García Espinosa. Y si Gonzalo
Guízar ejerce su derecho y aplica como diputado federal, a contrapelo, estaría a
un paso de salir del PES... Convertida en toda una tuitera, Sara Ladrón de
Guevara intenta expiar culpas, la tibieza de sus acciones, la falta de vigor, el
discurso tenue ante el ataque a ocho universitarios a manos un comando
parapolicíaco o paramilitar, la madrugada del viernes 5. Muy activa la rectora
de la Universidad Veracruzana, usa las redes sociales para informar que si los
heridos ya fueron dados de alta, que si la UV sufragó los gastos médicos, que si
estará pendiente del proceso judicial hasta dar con los culpables. Ajá. Sara
Ladrón de Guevara debiera leer las reseñas del movimiento estudiantil de 1968.
Ahí sabría del conflicto que detonó aquella gesta, del allanamiento por parte de
la policía al campus universitario, del bazukazo a la Prepa de San Ildefonso.
Sabría Sara Ladrón de Guevara que hubo un rector, Javier Barros Sierra, que
marchó con los estudiantes, que radicalizó el discurso, que defendió a su
comunidad universitaria, que enfrentó al gobierno. Él, Barros Sierra, pasó a la
historia; ella, Sara Ladrón de Guevara, no va a pasar a ningún lado porque su
complacencia es complicidad. Cuando alce la voz, cuando exija respeto a los
universitarios, cuando ponga un hasta aquí al atropello urdido desde los sótanos
del régimen duartista, usando encapuchados con formación policíaca, entonces
será una rectora digna del cargo que se le confirió. Dice una versión que no
mueve un dedo porque la coartada de la pandilla duartista es que los jóvenes
agredidos tenían en su poder “propaganda subversiva”, propaganda de Morena, el
partido de Andrés Manuel López Obrador. Habrase visto, golpeados con bates de
beisbol y machetes, por tener propaganda de un partido político. Y si fuera
“propaganda subversiva”, por qué no los consignaron ante la autoridad
correspondiente, como dice la ley, por qué medio matarlos... Nada casual. Le
dieron a las promotoras del PRI un tesoro para conseguir el voto: seis lechitas
de las que suele suministrar el DIF a las clases necesitadas. Con esa arma
electoral tan valiosa —leche de un cuarto en empaque tetrapak— debían convencer
a las bases priístas que Rafael García Bringas era la mejor opción para ganar la
diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos. Obvio, sin estímulo, sin
nada que las motivara, agraviadas porque eso era una burla, no hubo quien
acarreara votantes y así cayó el PRI. ¿Quién ideó semejante treta?... De día es
casa de gestión; de noche, bar y otro poco y hasta le ponen tubo. Dicen los
vecinos que cuando la gata se va a Xalapa, los ratones hacen fiesta. Y qué
fiesta. Corre alcohol, música y un bullicio que pareciera antro de mala muerte.
Organiza los reventones la encargada de una oficina legislativa en el sur de
Veracruz... Así ya no sabe la cena. O sí. Sabe rancio. Le ocurre a Victoria
Rasgado Pérez, presidenta de esa cosa llamada APEC, la Asociación de Periodistas
de Coatzacoalcos, que sentía la descalificación de sus colegas, el rechazo y el
repudio. Sonó su nombre y llegó el abucheo aislado, en mal momento, no escuchado
por todos, en la cena que ofreció el senador verde, Héctor Yunes Landa, a los
periodistas del sur, el miércoles 10, agasajo por la libertad de expresión y
pretexto para que el aspirante al gobierno de Veracruz se placee. Alcanza la
repulsa a los managers de la presidenta de la APEC, que minutos después buscan
culpables y reclaman. Nadie lo hizo, nadie abrió la boca, supuestamente, pero el
abucheo se escuchó, refiere uno de los testigos...
INFORME
ROJO
Mussio
Cárdenas Arellano
Coatepec y Martínez: las boletas del fraude
* Del voto duro a las viejas mañas * PRI, sus aliados y su mayoría * Una
buena y una mala para Morena * Rocío Nahle, diputada electa * Aplaudidora de
Mónica Robles * El Peje y su pacto con los priístas de la succión * “Servicio
Machucho”: hasta Caballero irá a juicio * Permisos y firma falsa.
12 de junio de 2015
Hay veces que el voto duro no basta. Entonces se vuelve al carrusel, a la
coacción, al control del órgano electoral, a la compra de la oposición, al
fraude cibernético y a las boletas apócrifas. Y es ahí cuando se revela que el
nuevo PRI es más perverso que el viejo PRI.
Da tufo a fraude la elección federal en Veracruz. Operó la maquinaria priísta
como siempre, exprimiendo los programas sociales, lucrando con la pobreza,
lanzando migajas en forma de cemento y varilla, despensas y becas, y en el
momento crucial, el dinero que acerca y conduce a la urna electoral.
Hubo distritos que, sin embargo, eran plaza perdida por la debilidad de los
candidatos, el conflicto interno entre las corrientes priístas y el hartazgo
social. Uno de ellos, Coatepec; otro más, Martínez de la Torre; algunos más como
Córdoba, Orizaba, Xalapa Rural, Acayucan, San Andrés Tuxtla.
Acusa el Partido del Trabajo que ahí ganó el fraude. Documenta casos de
boletas clonadas, apócrifas, hechizas para inflar la votación del PRI.
Dice el vilipendiado PT, quizá en los estertores de su muerte, pues su
votación fue tan exigua que no le da para mantener el registro, que hay
evidencia de que el PRI empleó boletas electorales fabricadas para alterar el
número de sufragios y agenciarse el triunfo en el distrito de Coatepec.
Su representante ante la Junta Local del Instituto Nacional Electoral, Rafael
Carvajal Rosado, advierte un fraude mayúsculo, pues a las boletas apócrifas se
suma el cómputo erróneo, el disimulo de quienes realizaron el escrutinio y la
mano negra del PRI.
Dice Carvajal, un ex perredista con amplio kilometraje en materia electoral,
ex dirigente de la Unión de Colonos, Inquilinos y Solicitantes de Vivienda en
Veracruz (UCISVVER), cuya trayectoria se forjó en Coatzacoalcos y donde también
fue representante del PAN ante órganos electorales, en 2003, que los indicios
del fraude no sólo se remiten a Coatepec y Martínez de la Torre.
Hay boletas chuecas en el distrito donde compitió la ex senadora y ex
secretaria de Protección Civil del gobierno duartista, Noemí Guzmán Lagunes,
Coatepec, ahí donde fuera de los tiempos de campaña inundaba doña Mimí con
mensajes los teléfonos celulares que referían sus acciones para atender a la
población en caso de desastre. O sea, campaña adelantada.
Doña Noemí es, pues, una tramposa profesional. Madruga a todos y como si
fuera Jesucrista revive el pasaje de la multiplicación de los votos.
Noemí es tramposa pero no tiene fama de corrupta como su correligionario de
Martínez de la Torre, el célebre Edgar Spinoso Carrera, acusado de desviar
cientos de millones de pesos de origen federal para programas y acciones
educativas, en el tiempo que le tocó regentear la Secretaría de Educación y que
le valió que Javier Duarte lo echara del gobierno de Veracruz mientras amainaba
el temporal. Después lo rehabilitó.
Spinoso, el espinoso, no tiene en mente legislar. Lo que pretende es el
fuero. Se protege para evitar su aprehensión derivada de las denuncias
interpuestas por la Auditoría en Superior de la Federación ante la Procuraduría
General de la República.
Pillado en un helicóptero del gobierno de Veracruz en compañía del gordobés
Duarte, Spinoso fue objeto en campaña de una andada brutal que alcanzó la prensa
nacional, que acusaba que el acaudalado junior había incurrido en peculado
electoral.
Ahí también se hallaron boletas apócrifas. Martínez de la Torre lo ganó
ampliamente el PRI, sepultando al PAN, cuya candidata Alba Leonila Méndez
Herrera fue más bluff que realidad.
Al PT le viene como tabla de salvación el caso de las boletas clonadas. Más
aún cuando funcionarios del INE han reconocido que son reales los casos, que son
apócrifas las boletas y que deben someterse al curso legal.
Antonio Ignacio Manjarrez Valle, presidente de la Junta Local del INE en
Veracruz, advirtió que no es autoridad jurídica sino administrativa y que por
tanto no podía ordenar la apertura de los paquetes electorales para verificar la
existencia de boletas falsas.
Carvajal respondió. Dijo que el PT impugnará la elección y tramitará ante la
Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que se
abran los paquetes electorales de los 21 distritos para constatar que no haya
más boletas apócrifas.
Rogelio Franco Castán, líder estatal del PRD, escribió en el su cuenta de
Facebook: “Hace unos minutos en el Consejo Distrital de Coatepec detectaron
boletas apócrifas marcadas a favor del PRI, integrantes del Consejo Local
reconocieron el fraude”.
Han servido los cómputos distritales para que el PT recupere votos que
parecían perdidos. En Córdoba, Tantoyuca y Tuxpan recuperó 200 votos; en Córdoba
resultaron 100 votos de más al PRI-Verde; en Tuxpan se anularon votos por el
sólo hecho de haber sido marcados los emblemas de los partidos políticos con
plumón.
Constantino Aguilar, candidato del PRD en Xalapa Rural, ex priísta, repudiado
por las bases del PRD rojo, expresó que un senador del PRI le llamó vía
telefónica para intimidarlo. No dijo si se trató de Héctor Yunes Landa o José
Francisco Yunes Zorrilla, ambos del PRI.
Para el PT es oxígeno puro. Enrarece la elección que haya boletas apócrifas.
Le da el argumento legal para abrir todos los paquetes electorales, rescatar
votos, aumentar su votación ante el riesgo de perder el registro ante el INE por
no alcanzar el mínimo que exige la ley, el 3 por ciento de la votación total
nacional.
Apesta la elección sea cual sea el número de boletas apócrifas. Una o mil, o
diez mil es evidencia de fraude, de la violación a la ley, de burlar la voluntad
de los electores.
Así operaba el PRI cuando los programas sociales no existían, cuando la
dádiva no se había institucionalizado, cuando la entrega de alimento, becas,
cementos y varilla para pisos y techos, los sanitarios ecológicos y las granjas
aún, no representan una vía para ejercer control político.
Habla esta elección de la vuelta al pasado. Se recicla la podredumbre. Lo que
no obtiene el PRI con los programas sociales, lo logra con la coacción, la
compra del voto, el carrusel, el acarreo de votantes, el ratón loco, la guerra
sucia, la intimidación, la estrategia del miedo.
Que se recuerde, así fue siempre el PRI, categórico el día de la elección,
rapaz y descarnado pues tienen claro los capos y los caciques que al poder sólo
se accede con el voto de las mayorías, y éste no se pide. Se exige e impone, al
precio que sea, sin importar que un día después esos votantes rentados vuelvan
al olvido.
No hay elección que los priístas ganen bien. Sus votos están impregnados de
ilegalidad. Usan los programas sociales, o se los roban, como ocurrió en 2010,
vía el operativo G-5, jefaturado por Fidel y Moisés Herrera Beltrán, y Reynaldo
Escobar, cuya evidencia es irrefutable, un robo a la nación.
Hay veces que con eso basta. Y cuando no, como en la elección del domingo 7,
se vuelve al fraude tradicional.
El nuevo PRI es más perverso que el viejo PRI.
Archivo muerto
Una buena y una mala para Morena. Se ubica el partido de Andrés López Obrador
como tercera fuerza política en Veracruz y cuarta a nivel nacional. Logra dos
diputaciones federales en suelo jarocho, la de Coatzacoalcos y Xalapa Urbano, e
impacta en casi todos los distritos del centro y sur, a veces por encima del PAN
y a veces superando al PRD. A Morena le tocarán entre 36 diputaciones de las 500
que conforman la Cámara Baja. Y todo en su primera elección. Cacha el repudio al
PRI, PAN, PRD y sus satélites, el hartazgo social, por el desgobierno de Enrique
Peña Nieto, el de Mancera, el de Javier Duarte y de decenas de gobernadores que
roban y atropellan a la sociedad. Esa es la buena. La mala es que con el 8 por
ciento de la votación total en la elección federal, con 36 diputados, no se
puede aspirar a nada. PRI y Verde tendrán 248 diputaciones entre las de mayoría
y las plurinominales. Algo así como el 49 por ciento de las curules. Para lograr
mayoría absoluta —50 por ciento más uno— requiere de un pacto con Nueva Alianza,
el partido de Elba Esther Gordillo, que venderá caro el voto de sus 10
diputados, uno de mayoría y nueve pluris. ¿Acaso la libertad de la cacique
magisterial? Eso le dará al PRI-Verde-Panal un total de 258 votos. Para lograr
mayoría calificada —66 por ciento de los diputados— al gang PRI-Verde-Panal sólo
le basta negociar con el PAN, que tendrá 109 legisladores. En total tendrían el
74 por ciento de la Cámara baja. Impensable que Morena pacte con el PAN, PRD,
Movimiento Ciudadano, Encuentro Social, a los que López Obrador tilda de
partidos sin moral. El Partido del Trabajo perdió el registro por no alcanzar el
3 por ciento de la votación total. Morena ganará todos los debates, cimbrará el
palacio legislativo de San Lázaro pero perderá todas las votaciones, como le
ocurría al PRD cuando El Peje era el mandamás del sol azteca. Morena defenderá
sus postulados, pero desde la Cámara de Diputados no moverá una sola línea de
las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto. Será el discurso de la moral
contra la intransigente realidad. No se cambia a México si no se tiene mayoría
en el Congreso. Esa es la mala para Morena... Recibe Norma Rocío Nahle García su
constancia de mayoría. Es diputada federal electa por Coatzacoalcos,
beneficiaria de los votos de un sector de la sociedad harto del desgobierno
priísta, del retroceso económico, de la inacción política, del desastre en
seguridad que ha generado una ola de violencia y criminalidad. También
beneficiaria del conflicto priista, de la línea de Marcelo Montiel Montiel,
delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz, que hundió a
Rafael García Bringas y a su suplente, Roberto Chagra Nacif, por ser el proyecto
fidelista hacia la próxima presidencia municipal. Gana Rocío Nahle, la candidata
de Morena, la pupila de Andrés Manuel López Obrador, la entenada política del
Clan de la Succión, de los Robles, admiradora de la diputada Mónica Robles
Barajas, para quien no habrá, ni remotamente, una crítica, una discrepancia, una
objeción a la legisladora de papel. O sea, la izquierda adinerada, la
pseudoizquierda de Coatzacoalcos, al servicio de priísmo fidelista. Es el
pragmatismo del Peje, que no pacta con el PRI pero sí con los priístas
disfrazados de verde... “Servicio Machucho” no sólo contamina y provoca daños a
la salud. También se sirve de la corrupción, de los enredos de los políticos, de
la complacencia de Protección Civil, de la ruindad del área de regulación
sanitaria de la Secretaría de Salud de Veracruz. Su propietario, Marcos Machucho
Hernández, se vale hasta de la voluntad de un sacerdote sin moral y falaz;
cuenta con el aval de vecinos distantes a los que no inquietan los solventes, ni
el olor a pintura a toda hora, ni el escándalo provocado por el ruido, el golpe
del metal, la sierra y la pulidora cuando muchos duermen; atropellando, en
cambio, el derecho de otros vecinos, los que padecen el atropello porque viven
ahí, a unos pasos del taller de hojalatería que goza de la impunidad que le
otorga la clase política. Se trata de un caso documentado, el vías de irse a
instancias federales, porque la corrupción ha dejado en indefensión a quienes
son víctimas del mentado Machucho. Opera con el aval del ayuntamiento de
Coatzacoalcos, pero lo hace a partir de un documento apócrifo, el oficio
764/2011, con el que supuestamente se le otorgó la factibilidad y/o congruencia
de uso de suelo, expedido por el secretario de Obras Públicas y Desarrollo
Urbano, Adrián Pérez Martínez, en el ayuntamiento encabezado por Marco César
Theurel Cotero, de fecha 6 de octubre de 2011. Presumiblemente todo es legal.
Pero no. La firma que aparece en el documento es falsa, según el dictamen
pericial de Oscar Fernando Wredem Sandoval, abogado especialista en grafoscopía.
El caso fue a juicio por el impacto ambiental y porque viola las normas y las
leyes. Se le otorgó una anuencia de uso de suelo mientras el establecimiento se
encontraba clausurado. Sin embargo, el caso lo perdió sospechosamente en los
tribunales el director del Jurídico del ayuntamiento, Benito Argüelles Calzada.
Conoció sus detalles, sus vicios, sus tretas, el hoy alcalde de Coatzacoalcos,
Joaquín Caballero Rosiñol, pero no mueve un dedo para corregirlo, dejando en la
indefensión a los vecinos afectados. Machucho Hernández ha sido solapado por la
autoridad, pese a la evidencia de una firma falsa estampada sobre un documento
oficial, lo que equivale a un fraude procesal. Como Caballero, otras autoridades
también se han prestado al juego: Víctor Zavaleta, Juventino Martínez y Víctor
Hugo Pérez Osorio, que por supuesto serán requeridas por la justicia federal...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
UV: la agresión y el repudio a la rectora
* Tibieza y pobreza moral * 428 universitarios la condenan * El DIF y la
podredumbre * Las valoraciones ilegales * Moreno y sus bufones * Vuelo privado a
Toronto * Marcelo mató el sueño de Beto Chagra.
11 de junio de 2015
Para entender a la rectora, hay que ir al psiquiatra. Es tibia y medrosa. No
se debe al estudiantado ni lo prioriza. Evasiva y esquiva, tuerce la verdad
cuando una agresión brutal, perpetrada por porros o un comando parapolicíaco,
contra ocho estudiantes de la Universidad Veracruzana exigía, por lo menos, una
condena radical.
Hoy, 428 integrantes de la comunidad universitaria la increpan. Dicen que
Sara Ladrón de Guevara miente. La perciben desinformada, ingenua, nada
comprometida con la exigencia de justicia y reclaman de ella, como cabeza de la
UV, un posicionamiento firme y contundente, “acorde con las gravísimas
circunstancias del estado de Veracruz”.
Vive su Waterloo la rectora de la UV. Se le ve ajena, desentendida, al
trágico momento que enfrentan los ocho estudiantes agredidos por un grupo de
encapuchados la madrugada del viernes 5, en una vivienda de la calle Herón
Proal, en Xalapa.
Le reclaman su tibieza. Repudian sus palabras para enfrentar a estudiantes,
catedráticos y personal administrativo que marcharon por las calles, el lunes 8,
y que condenaron el ataque parapolicíaco, que llegaron hasta la rectoría y doña
Sara sutilmente se les escabulló.
Había sido rebasada. Movilizarse es un arma letal de la comunidad
estudiantil. Es el puño que reta. Auspicia las voces que disienten, que señalan
y denuncian, que reducen a nada el poder del gobernador.
Un día después, el martes 9, la rectora justificó su pasividad. Diría en un
comunicado difundido en los medios de comunicación que ella, Sara Ladrón de
Guevara, siempre estuvo de lado de los agredidos, que lo supo, que actuó en los
minutos posteriores al ataque, que procuró su atención médica, que ha visitado a
los jóvenes internados en el Centro de Especialidades Médicas.
Todo bien, quizá creíble, pero se le ocurrió hacer dos apuntes que
precipitaron la condena:
“Me comuniqué personalmente con el gobernador del estado, Dr. Javier Duarte
de Ochoa, y con todo respeto pero también con firmeza le solicité ordenara la
investigación de los hechos, así como su intervención para garantizar que ningún
miembro de nuestra comunidad vuelva a ser agredido bajo ninguna circunstancia.
El ejecutivo estatal me manifestó que la investigación se emprendería de
inmediato y que los responsables de esta agresión serían perseguidos de oficio”.
Se necesita ser ingenua para creerle a Javier Duarte.
El otro fue el acabose:
“Rechazo también cualquier intento por usufructuar el dolor y la situación
por la que atraviesan los jóvenes y sus familias. Protesto contra quienes
intentan capitalizarlo con un interés ajeno a la salud, recuperación e
integridad de quienes sufrieron la agresión, que también lesiona a toda nuestra
comunidad universitaria”.
Mejor no lo hubiera dicho. Aludir al gobernador con semejante doblez, sumisa
cuando la dirigencia del Partido del Trabajo acusaba que se trataba de un acto
de represión, de la criminalización de los estudiantes que mantienen una actitud
crítica ante el gobierno; cuando un periodista Andrés Timoteo, de Notiver, en su
Texto Irreverente señalaba que “los atacantes encapuchados fueron entrenados en
las instalaciones de la Academia Estatal de Policía. Son de los suyos, de los
acreditados, afirman en los mismos pasillos de palacio de gobierno”, provocó una
reacción mayor.
Dicen los 428 integrantes de la comunidad universitaria que “el
pronunciamiento de las ‘autoridades’ de la Universidad Veracruzana no solo es
insuficiente sino falaz: sugiere que la comunidad universitaria no está bien
informada, cuando han sido estudiantes quienes desde los primeros minutos de la
agresión han estado cerca de los jóvenes y sus familias. El exhorto a
informarnos ‘responsablemente’ es de una ingenuidad insultante: llaman a
informarnos cuando ellos mismos están completamente alejados, y hasta ajenos, a
la comunidad que supuestamente representan. ¿Informarnos responsablemente en un
estado en el que los periodistas son asesinados y los crímenes permanecen en la
impunidad? ¡Por favor!
“Exigimos a las autoridades de la UV que se responsabilicen de los gastos
médicos, legales y psicológicos de los muchachos agredidos.
“Reclamamos de las autoridades universitarias un firme, claro y contundente
posicionamiento institucional —acompañado de acciones concretas— a la altura de
la comunidad a la que representan y sobre todo, acorde con las gravísimas
circunstancias del estado de Veracruz.
“Demandamos castigo a los culpables materiales e intelectuales del brutal
ataque a los estudiantes.
“Reclamamos el cese a la criminalización de la protesta y el activismo
social”.
En la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el diputado veracruzano
Manuel Huerta Ladrón de Guevara, de la bancada de Movimiento de Regeneración
Nacional, logró agendar un exhorto para que la Procuraduría General de la
Republica atraiga el caso de la agresión a los ochos jóvenes estudiantes,
activistas y ambientalistas.
“La gravedad y brutalidad de la agresión —dijo—, el contexto
político-electoral previo a los comicios del 7 de junio, así como la
participación social y política que tuviesen los jóvenes, hacen suponer que fue
un agresión dirigida y con la clara intención de lastimarlos y de provocar miedo
la víspera de las elecciones.
“Por supuesto, estamos indignados con la cobarde agresión, y por eso nos
sorprendió la actuación de las autoridades de seguridad pública y de procuración
de justicia, quienes que no actuaron en forma expedita para atender e investigar
con la prontitud que el caso exigía estos reproblables hechos”.
Protestan los estudiantes, los académicos, los egresados, los
administrativos, la sociedad civil. Y lo hacen airadamente. Asumen que es un
agravio a todos. Y retan. Lo que le hagan a uno, se lo hacen a todos.
Sara Ladrón de Guevara no se suma. Relegada por decisión propia, es timorata
y gris en un tela medular. Debió salir de su cueva. Debió tomar la calle,
encabezar al estudiantado, a los catedráticos, a su personal. Debió alzar la
voz, exigir, condenar.
Sara Ladrón de Guevara es un ícono que se destiñó pronto. Nunca antes una
mujer había asumido la rectoría de la UV. Le precedía un historial limpio.
Aplaudía su nombramiento toda la comunidad.
Vive una crisis porque el silencio se vuelve complicidad, porque una agresión
como la sufrida por los ochos jóvenes, atacados con palos con clavos, con bates
de beisbol, con machetes, con equipo táctico, como si fueran policías, o como
policías encapuchados, merecía un posicionamiento radical, una condena al
hostigamiento y la intimidación.
“Nuestro dolor e indignación es profunda. Nuestra rabia y coraje indecible,
nuestra voluntad inacabable”, refiere el comunicado signado por 428 integrantes
de la comunidad UV.
“La artera, vil, cobarde golpiza a ocho jóvenes universitarios es una
agresión a toda la comunidad de la Universidad Veracruzana. Los batazos,
machetazos, golpes, patadas e insultos fueron asestados a ocho jóvenes que
festejaban un cumpleaños, pero la embestida es contra todos nosotros. Tres
jóvenes continúan hospitalizados con múltiples fracturas, con heridas de arma
blanca, con el cuerpo adolorido, sin dientes, y los otros cinco están también
lastimados, escondidos y con el estupor de no entender por qué fueron atacados.
Estupor compartido por quienes no fuimos heridos, pero sí agredidos.
“Esta brutal agresión se da en el contexto de un deterioro social,
económico, ambiental, de derechos humanos e institucional, de violencia contra
las mujeres, en el estado de Veracruz y en México. La golpiza a nuestros
compañeros va a la par de la violencia desatada en Guerrero, en Puebla, en
Oaxaca, en la ciudad de México. Imposible separar esta violencia abierta de la
lista negra de la SSP de Veracruz que ha circulado en días recientes, en la que
figuran los nombres de varios universitarios y de compañeros y compañeras de
organizaciones civiles. A todas luces, se trata de criminalizar la protesta
social, de amedrentar, de acallar la crítica”.
Arde, pues, la comunidad UV. Repudia la agresión y también la represión.
Identifica el origen, la acción del Estado, la estrategia del miedo, la
embestida para silenciar.
Y la rectora se esconde. Entra y sale por la puerta de atrás, insultante su
miseria moral, dócil su discurso, sin brío la exigencia de justicia al
gobernador.
De veras, hay que consultar al psiquiatra para entender a la rectora.
Archivo muerto
Sacude Lilia Gema Santiago Ríos al DIF. Le imputa tropelías, valoraciones
psicológicas falsas, trapacerías y enredos entre su titular, Jesús Moreno
Delgado, y el empresario multiusos, Carmen Ramos Rodríguez, el esposo que
falseando dichos, engañando autoridades, la mandó a la cárcel. Acusa que las
corruptelas sirvieron para que un juez civil de pésimos antecedentes en la
ciudad de Córdoba, ahora en Coatzacoalcos, le arrebatara la custodia de su hijo.
Contundente, toca Lilia Gema Santiago, maestra de profesión, ella sí con título
y cédula, las maquinaciones del director del DIF en Coatzacoalcos, conciencia
del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, celestino y cómplice de un grupo de
pseudoprofesionistas que ejercen fuera de la ley, que suscriben documentos
oficiales, que representan a la institución en instancias judiciales, sin
acreditar que culminaron sus estudios universitarios, obtuvieron su título
correspondiente y tramitaron su cédula profesional. Despojada de su hijo, Lilia
Gema habla de las valoraciones ilegales suscritas por la pseudopsicóloga
Patricia Salcedo Ramos, la que usa una cédula profesional que corresponde a una
maestra del estado de Baja California, según el Padrón Nacional de
Profesionistas, acreditado su delito pero encubierta por el clan Moreno-Cházaro-Caballero,
denunciada penalmente, consignada y hoy con una orden de aprehensión. Perverso
el marido, sin escrúpulos, Carmen Ramos la acusó falsamente de sustracción de
menores y por ello Lilia Gema Santiago fue encarcelada, salió bajo fianza, fue
absuelta. Ganó un juicio de amparo, ratificado en revisión en la ciudad de
Mérida donde los magistrados le expresaron su sorpresa por las maniobras
legaloides que se permiten en Veracruz. Su historia es de película, dramática,
injusta, reacia a renunciar al derecho de tener a su hijo, arrebatado por un
individuo que ocultó que tenía matrimonios previos y tras divorciarse, siempre
se quedó con la custodia de los menores. Lilia Gema devela la podredumbre,
exhibe la corrupción, las ligas entre Jesús Moreno y el susodicho Carmen Ramos
para quitarle a su hijo. Y a todo ello responde Jesús Moreno con un rosario de
mentiras, omisiones, medias verdades, usando el aparato de poder, el área de
comunicación del ayuntamiento de Coatzacoalcos, y replicando sus embustes el
coro de los infames a su servicio, agraviando con sorna, con burla, sin un gramo
de inteligencia, cuando Lilia Gema Santiago ha planteado públicamente, de
frente, con valor, con toda seriedad, en qué grado de putrefacción ha caído el
DIF. Ese DIF que jefatura Jesús Moreno, el “compadre incómodo”, es el mismo que
no pasaría la prueba de la yerba, ni el alcoholímetro. Y pensar que en manos de
ellos quedan niños, jovencitas y familias enteras. Es el DIF donde cohabitan la
primera dama y la viceprimera dama. Es el DIF donde el robo de las despensas lo
aplica un connotado miembro de la familia real. Sobre dos de las
pseudopsicólogas, Patricia Salcedo Ramos y Yahana Lozada Parra, protegidas de
Jesús Moreno, penden autos de formal prisión y sus consecuentes órdenes de
aprehensión. ¿Qué sigue? Lo del avión privado en vuelo a Toronto. Y la chica en
turno... Certeros, los dardos dieron donde tenían que dar. No se metió a la
contienda Marcelo Montiel Montiel, el minicacique y delegado de Sedesol federal
en Veracruz, por una fobia contra Rafael García Bringas. No era ese su objetivo.
No lo hizo perder nomás porque sí. Quería sepultar políticamente a Roberto
Chagra Nacif, candidato a diputado federal suplente del PRI en el distrito de
Coatzacoalcos. A García Bringas no le vio tamaños para aspirar a la próxima
alcaldía; a Beto Chagra sí. Era la figura del fidelismo, la carta del ex
gobernador Fidel Herrera Beltrán, el candidato potencial a la candidatura del
PRI a la presidencia municipal de Coatzacoalcos en 2017. Y Marcelo operó. Una
parte de su estructura no salió a votar; la otra parte, sí, pero en contra del
PRI, con los votos suficientes para que aquello fuera irreversible. Así acabó el
sueño de Beto Chagra de ser alcalde...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
UV: la agresión y la insurrección estudiantil
* “5 de junio no se olvida” * Grupo parapolicíaco perpetró el ataque *
Entrenados en El Lencero: Timoteo * Revuelta frente a palacio * El cómputo final
y el Congreso * La chiquillada debiera desaparecer * ¿Y los votos de los
independientes? * Héctor Yunes, el senador verde * Convivio con la prensa.
10 de junio de 2015
Gritan y marchan. Acusan los universitarios al Estado represor. “Fue el
Estado”, denuncian en su proclama, agraviados todos por el ataque criminal
contra ocho estudiantes, apaleados con saña, atacados con machetes, olvidados
por la policía omisa, indolente, cómplice, que no actuó, y por una rectora que
se oculta, que no los lidera y que cuando rompe el silencio, maniobra, engaña y
se eriza.
“Si tocan a unx, nos tocan a todxs”, dice una de sus mantas, profusamente
difundida en medios de comunicación y en redes sociales, una estampa de la
protesta.
Y ahí, en la Plaza Regina Martínez, aunque no le guste al gobernador Javier
Duarte, aunque retiren la placa original, aunque se tenga que tragar que ya fue
repuesta, la Plaza Lerdo de Xalapa, le imputan y le dicen, lo encuadran y le
advierten: Ni uno más.
Toman las calles los estudiantes de la Universidad Veracruzana. Caminan con
ellos los catedráticos y miembros de la sociedad. Reclaman el ataque a los ocho
universitarios, la indolencia oficial, la neutralidad insultante de la rectora
Sara Ladrón de Guevara, sin una condena a la altura del agravio.
Es lunes 8. Parten de la Unidad Académica de Humanidades, caminan por la
avenida Ávila Camacho y desembocan en Plaza Regina, de frente al palacio de
gobierno.
Recuerdan todos lo que ocurrió el viernes 5, cuando un festejo entre amigos
tomó visos de tragedia, la violencia ahí, impensada, no por acción de la
delincuencia sino por la mano de la represión.
A eso de la una de la mañana arribó un grupo parapolicíaco, criminal y
alevoso, cobarde pues se cubría el rostro, cobarde pues portaba bates de beisbol
y machetes, cobardes pues atacaron a jóvenes desarmados.
“Ya se los cargó la v... Hasta aquí llegaron”, grita uno de los hampones.
Cunde el pánico. Toman a unos y los azotan contra la pared. Patean a quien
encuentra a su paso. Golpean a placer, con los bates, con los machetes.
Relata uno de los agredidos: “Fueron los 20 minutos más largos de mi vida.
Nos aventaban contra la pared, golpeaban, nos agarraron a patadas y yo como pude
me resbalé hasta bajo la cama, ahí me quedé. Escuchaba cómo gritaban, todos
pedíamos auxilio y nadie nos ayudó”.
Llegó la policía, tomó nota de los heridos, permaneció unos minutos. Luego
arribaría un vehículo Pontiac blanco, ocupado por personas vestidas de civil.
Hablaron con los policías y todos se retiraron.
Tres de los universitarios fueron trasladados al Centro de Especialidades
Médicas, en Xalapa. Temían que presentaran fracturas craneales por los golpes
recibidos. Las fotografías que circulan en las redes sociales y en la prensa
describen la violencia y la saña de los encapuchados.
Horas después se sabría que no es un hecho aislado. Describe al gobierno
represor, al espionaje de estado, el uso de los recursos del gobierno contra la
sociedad, la política de intimidación contra los adversarios, la mano ruda del
duartismo contra los núcleos de protesta.
Fluían las voces acusando al secretario de Seguridad Pública del gobierno
veracruzano, Arturo Bermúdez Zurita, de haber fraguado el ataque contra miembros
de la UV, de tener una lista de “enemigos del gobierno” porque acuden a marchas,
pintarrajean paredes y causan destrozos. Pidió su renuncia el diputado local
Fidel Robles Guadarrama, del Partido del Trabajo, pues se advierte su mano, sus
truculencias, su rencor contra quienes increpan a la mafia oficial.
“Condenamos la violencia y la criminalización de los estudiantes en Veracruz
y todo el país —decían en su reclamo los estudiantes—. Exigimos al Gobierno del
Estado que cese la violencia y la criminalización de la protesta”. Y remataban:
“5 de junio no se olvida”.
Alejandro Saldaña, académico de la UV, leyó un comunicado en que “la
comunidad universitaria señala una operación ‘de un comando paramilitar o
parapolicíaco’ como responsable del ataque que mantiene en situación de salud
delicada a estudiantes, y por lo que fueron trasladados del Centro de
Especialidades Médicas a hospitales privados”.
Andrés Timoteo, autor de la columna Texto Irreverente, publicada en Notiver,
uno de los periodistas más agudos, críticos, bien informado, hoy en el exilio
por seguridad personal, escribió el 6 de junio:
“Que no renuncie Arturo Bermúdez Zurita a la Secretaría de Seguridad Pública.
No, no lo dejen renunciar, que no lo haga. ¡Que lo destituyan y que lo presenten
detenido ante un juez para que responda por la agresión cometida ayer en Jalapa
contra ochos jóvenes!. Los atacantes encapuchados fueron entrenados en las
instalaciones de la Academia Estatal de Policía. Son de los suyos, de los
acreditados, afirman en los mismos pasillos de palacio de gobierno. Fue la
venganza de un mal gobernante que se las cobró a los gritones que lo han
cuestionado.
“Los estudiantes se la deben —porque no son los primeros ni serán los últimos
en la lista negra— a Javier Duarte quien los tiene en la mira desde aquellas
marchas cuando junto con maestros le gritaron en la Plaza Regina Martínez:
¡Duarte marica, atácanos ahorita!. Y ya lo hizo. Por supuesto que el gobernante
vengativo no va a renunciar ni lo van a destituir pero en menos de dos años será
candidato a la prisión, solo es cuestión de esperar, de no olvidar y claro, de
votar”.
Y la gente votó. Y derrotó al PRI en Xalapa Urbano, el distrito que aloja la
capital de Veracruz, la sede del gobierno duartista, el palacio de gobierno,
ahora de desgobierno. Así castigó a Javier Duarte por ese y por muchos agravios
más a la sociedad, por el robo de los recursos públicos, la corrupción y la
inseguridad.
Otras voces acusan represión de Estado. Hay sospecha de que los encapuchados
son policías entrenados en la Academia El Lencero, como apunta Andrés Timoteo,
donde fue llevada una mujer policía y sufrió tortura a manos de compañeros;
donde presumen los uniformados que un civil no podría resistir los métodos
represivos. ¿No era así en los años 70, cuando la Guerra Sucia?
Infiltrados en la marcha, había provocadores. Andaban embozados, cubierto el
rostro, amparados en el anonimato. Pintarrajeaban paredes y pateaban ventanales
hasta romperlos. Esos imbéciles no eran universitarios. Su encomienda era
manchar la protesta.
Acudieron a la UV. Buscaban a la rectora Sara Ladrón de Guevara, impávida
ante la protesta. Querían entregarle la carta signada por alumnos y 93
catedráticos de la institución. Ahí estuvo y se marchó.
Pidieron los familiares de las víctimas que les entregaran a sus hijos.
Acusaban que no tenían informes de los médicos, que no les permitían llevar a
sus médicos de confianza para realizar una segunda valoración. Exigían que les
entregaran a los jóvenes y que se les trasladara a una clínica particular.
Rechazaban recibir un solo peso del gobierno de Javier Duarte por el costo de la
atención médica, y que ese gasto lo asumiera la UV. Dijeron que la rectora se
presentó, habló con los estudiantes, se tomó la fotografía y se fue. Todo por la
puerta trasera. Nunca habló con los padres de los alumnos.
Sacudida por la presión, dice la rectora Sara Ladrón de Guevara que siempre
ha estado ahí, al pendiente, desde el primer día. Emitió —junio 9— un comunicado
de siete puntos, con fines exculpatorios, su versión del conflicto, su interés
por los jóvenes agredidos, su comunicación con Javier Duarte, la eterna promesa
de que dará con los culpables.
Pero fue categórica al final:
“Rechazo también cualquier intento por usufructuar el dolor y la situación
por la que atraviesan los jóvenes y sus familias. Protesto contra quienes
intentan capitalizarlo con un interés ajeno a la salud, recuperación e
integridad de quienes sufrieron la agresión, que también lesiona a toda nuestra
comunidad universitaria”.
¿O sea? Desvió su discurso para encarar a quienes han exhibido la tibieza de
sus acciones, su pasividad, el indigno rol de una rectora que no está a la
altura de la comunidad estudiantil que dice representar.
Hay síntomas que delatan. Hay represión y la mano de un grupo parapolicíaco o
paramilitar. Hay una rectora que no encabeza a sus estudiantes, tibia y
complaciente. Hay violencia. Hay criminalización de los estudiantes y de todo
adversario u opositor.
“Si tocan a unx, nos tocan a todxs”, advierten los universitarios. “5 de
junio no se olvida”, agregan.
Es una insurrección que se incubó con una agresión de Estado.
Archivo muerto
Hoy, cómputo final de la elección federal. PRI-Verde es primera fuerza en el
Congreso con 183 curules de las 300 de mayoría relativa; PAN, 56; PRD-PT, 34;
Morena, 14; Movimiento Ciudadano, 11; Panal, 1, y el candidato independiente por
Mazatlán, Sinaloa, Manuel Clouthier Carrillo, hijo del extinto candidato
presidencial del PAN, en 1988, Manuel J. Clouthier del Rincón. Obtuvo el PRI el
30.66 por ciento de la votación total; PAN, 22.1%; PRD, 11.41%; Morena, 8.83%;
PVEM, 7.44%; Movimiento Ciudadano, 6.32%; Panal, 3.95%; Encuentro Social, 3.48%;
PT, 3.03%, y Partido Humanista, 2.26%, siendo el único que perdería su registro.
Inaudito que la mitad de los partidos políticos luchen por no perder el
registro, no por ir a la cabeza de las preferencias electorales. Son rémoras,
vividores, que sangran al erario, que permanecen en el sistema de partidos
gracias a las prerrogativas económicas que otorga el Instituto Nacional
Electoral, dinero del pueblo... ¿Dónde quedaron las firmas de adeptos, de
seguidores, de amigos, con las que se respaldó y acreditó las candidaturas
independientes de Esteban Valles Martínez y Roberto García Alonso? Se suponía
que ambos cumplieron con el requisito impuesto por la Ley General de
Instituciones y Procedimientos Electorales. Se suponía que rebasaron con creces
las 5 mil 568 firmas que corresponden al 2 por ciento del padrón electoral en el
distrito de Coatzacoalcos. Esteban Valles acreditó 7 mil 801 firmas; Roberto
García Alonso, 9 mil 980, y ello les permitió participar en la contienda. ¿Y qué
pasó? Valles obtuvo en la elección del domingo 7 la cantidad de 3 mil 250 votos;
García Alonso, mil 240. Mueve a pensar, a imaginar, que las firmas no eran
reales, que pepenaron credenciales de elector y usaron su número de registro
para cumplir con el requisito pero sin contar con una auténtica base social.
García Alonso hasta presumía en un espectacular las firmas recabadas, casi 10
mil. ¿Era embuste? Al parecer sí. Las cifras no mienten... Llega el senador
verde, Héctor Yunes Landa, a Coatzacoalcos, a agasajar a la prensa por la
libertad de expresión. Ya no es tricolor o rojo. Inicia su camino bajo un
embuste llamado Partido Verde que no tiene nada de ecologista, que viola la ley,
que bate récord en sanciones impuestas por el INE, que se mofa y se pitorrea del
árbitro electoral, que tiene entre sus preclaros miembros a un pelafustán que
trafica con áreas protegidas, Jorge Emilio González Martínez, el Niño Verde, el
Niño Muerde, y a un gobernador, el de Chiapas, Manuel Velasco, que cachetea a
sus empleados en público y cómo no demostrar tanta bajeza si lo lleva en la
sangre, le viene de su madre que ordena encarcelar a una mujer de la tercera
edad. Ahí se cobija el senador Héctor Yunes Landa, ahora verde hasta en las
invitaciones al evento, creído el pobre que Fidel Herrera y Javier Duarte lo
harán gobernador de Veracruz, montado en un proyecto demencial de consecuencias
divisorias. Unos, los priistas verdes irán con Héctor Yunes; otros, los priístas
rojos lo harán con el otro senador, el agazapado José Francisco Yunes Zorrilla.
Cada uno por su lado, partido el PRI, fraccionando su intención de voto porque
Yunes Landa anda sin brújula, al tiempo que el PAN, el de los Yunes azules, que
también se cuecen aparte, que arrebatan e imponen, que incuban y fomentan odios,
se apodera de la gubernatura de Veracruz. Todos a la greña mientras en el
altiplano, en el círculo peñista, no aprietan y desatan la persecución contra
Javier Duarte, Fidel Herrera y sus respectivas pandillas para sofocar la
asonada. Por lo pronto, Héctor “El Iluso” Yunes convivirá con la prensa que
tanto detesta, que tanto lo irrita, a la que quisiera perseguir machete en mano
como ya lo hizo una vez en su oficina de palacio de gobierno, en Xalapa con un
conocido colega, como cuentan los columnistas de la capital...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
La derrota de Javier Duarte
* Pierde los cinco principales distritos * Bringas temía al voto de
castigo marcelista * Fidel reventó en Boca del Río * La votación de Erick *
Agresión a representante de Morena * Rocío Nahle: en 2012, 70 mil votos y pierde
* A su lado el marcelismo, gana * Escamotean pago a representantes priístas.
9 de junio de 2015
Simulador, Javier Duarte proclama un triunfo abstracto, arrebatado,
maltrecho. Dice que ganó. Y sí, ganó el PRI en 16 distritos electorales de
Veracruz, como siempre, con sus trampas y su fraude. Pero las cinco joyas de las
corona las perdió.
No ganó Xalapa Urbano, Veracruz, Boca del Río, Coatzacoalcos y Poza Rica, ahí
donde se concentra el mayor poder político, capitales millonarios y la
industria, el turismo y la más alta densidad de población, ventana al mundo, a
los negocios, a la inversión.
Son las cinco joyas de la corona, las que Fidel Herrera Beltrán, su antecesor
y mentor, mantuvo y retuvo, por las buenas o por las malas, y las que debió
ceder, las regateó hasta el final.
Javier Duarte entregó Xalapa en 2012, al Partido de la Revolución
Democrática, cuando la prosperidad comenzaba a desteñirse, a la vista su mal
gobierno, su impudicia para el abuso, el cinismo para echar mano de los recursos
públicos y en un alarde de magia desaparecerlos en un solo movimiento de mano.
Hoy, la debacle está ahí. Ganó el PRI 16 distritos electorales pero se le
fueron enclaves de altísima relevancia.
Veracruz y Boca del Río siguen en poder del Partido Acción Nacional, aunque
es de lo único que el vilipendiado panismo puede vanagloriarse pues tuvieron en
sus manos Tantoyuca, Córdoba, Orizaba y Zongolica y los dejaron ir.
Xalapa Urbano, distrito sede de la capital de Veracruz, pasa a control de
Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, el partido de Andrés Manuel López
Obrador, que se posiciona en una sola elección, concentrando las vibras de los
que repudian la violencia y la inseguridad, el secuestro y la extorsión, la
impunidad y el atropello, la corrupción y la riqueza que no sólo es malhabida
sino exhibida por la pandilla duartista.
Coatzacoalcos también es distrito para Morena, en parte por el voto de los
indignados que repudian el desgobierno y el rezago social, el desempleo y el
empleo mal pagado, la los levantones y la tortura, los mutilados, los sepultados
en fosas clandestinas, el narco operando a todo vapor, los petroleros de los
complejos petroquímicos amenazados con ser echados a la calle, y en parte por
los rencores y venganzas entre priístas.
Poza Rica ya es del Partido de la Revolución Democrática. Golpe letal al
feudo petrolero, al sistema represivo que obliga al trabajador a actuar como
esclavo, a rendir pleitesía al líder en turno, descarada la explotación
sindical, obvios los negocios de quienes dicen estar al servicio del gremio.
Son las cinco joyas de la corona que pesan por su potencial político,
económico y social, por ser, por ejemplo Veracruz, Coatzacoalcos y Xalapa, los
tres municipios con mayor presupuesto entre los 212 que componen la geografía
veracruzana.
Boca del Río y Veracruz no solo son tradición. Representan más que un son,
que un arpa y una jarana, que una pieza musical de Agustín Lara. Son el punto de
referencia turístico del Golfo de México, con una impresionante capacidad
hotelera, punto de atracción para mexicanos y extranjeros. Y la llegada
constante de capitales.
Coatzacoalcos es polo industrial. Concentra en su territorio tres complejos
petroquímicos, una terminal marítima industrial y otra comercial, la exportación
de petrolíferos. Y en sus costas, un potencial petrolero próximo a explotar.
Xalapa es Xalapa. Es la sede del gobierno estatal, impensable perderlo en una
elección. Denota la fortaleza de un gobernante, su capacidad electoral, el
manejo de las estructuras para promover y defender el voto, para cooptar
sectores de la población, para infiltrar a la oposición, atraer a sus líderes,
desmantelar su capacidad de operación política. Si se pierde el distrito Xalapa
Urbano, el gobernador se reduce a nada.
Perdidos, los cinco distritos clave reflejan el deterioro del proyecto
duartista, la prosperidad que nunca llegó, salvo para los Spinoso, los Deantes,
las Ginas, los Duartes, las Karimes, los Audirac, que han hecho de Veracruz un
botín, saqueadas las arcas, armados los negocios con cargo al erario.
Ganó el voto de los indignados, los que no dejan pasar más abuso y atraco;
ganó la oposición panista, morenista o perredista gracias también a la crisis
del priismo, a la greña los militantes del PRI, confrontados, trabados en sus
propios conflictos, incapaces de conciliar e incluso resentidos porque
diciéndose dueños de la franquicia política, Javier Duarte no supo cómo
desplazar y matizar. O sea, los echó y los escupió.
Todo se da en Javier Duarte, menos la seriedad. Acudió a votar con afanes
provocadores. Vestía el gobernador de Veracruz, la mañana del 7 de junio, una
chamarra blanca, en los brazos y cuello la estampa tricolor. No era la de la
bandera nacional, ni los colores del PRI, sino los que distinguen a la Selección
Mexicana de Futbol. Eso es no pensar.
Aporreado en las redes sociales, insultado, lo menos que se expresó ahí fue
que el gobernador Javier Duarte es un personaje tramposo.
Desbordaba optimismo. Sonreía. Y horas después, cuando ya se sabía el tamaño
de la debacle, Javier Duarte asumía el tono conciliatorio, la lección de la
democracia en sus labios, el sentido de la reflexión, lo que se hizo bien y lo
que hay que corregir, un llamado de atención a los partidos políticos porque al
que hay que vencer es al abstencionismo.
Javier Duarte sabe que no ganó el PRI. Así tenga 16 distritos bajo su
control, así regresen al escenario los fidelistas, Erick Lagos, Alberto Silva,
Jorge Carvallo, Tarek Abdalá, María del Carmen Pinete, Fidel Kuri, hay cinco
distritos clave que no son del PRI.
Falló ahí la operación política, la audacia para incrementar la intención de
voto, la habilidad para conciliar entre priístas, cirugía mayor para restañar
heridas, capacidad para menguar la fuerza de la oposición o la rudeza para
someter a las fuerzas priístas en rebeldía.
Javier Duarte fue derrotado en Xalapa, Veracruz, Boca del Río, Coatzacoalcos
y Poza Rica. Lo venció la oposición. También lo derrotó el desaseo con que armó
candidaturas.
Reciclar cartuchos quemados trae broncas y conflictos.
Elizabeth Morales García no se llevó el palacio municipal de Xalapa porque no
lo pudo cargar, pero por intención no paró. Goza de espíritu inmobiliario; de
ahí que coleccione casas y mansiones. Usó la nómina para darle chamba a las
chicas de su harem. Y así la hizo candidata el PRI.
Es el caso de Carolina Gudiño Corro, impuesta como alcaldesa de Veracruz, de
pésimo historial, improvisada como presidenta del Congreso estatal, sin talento,
o sí, buena para los negocios con el erario.
Otra reina de belleza, egresada del Carnaval de Veracruz, inventada como
política. Ella es Anilú Ingram. Lupis con trabajo pronuncia un buenos días y ya
la querían que condujera las sesiones de la Legislatura estatal. Un desastre
fenomenal, de risa, de antología circense. Y de ahí a candidatura a diputada
federal. Qué importa si firmó ante notario que no dejaría de ser diputada local.
La mentira también se goza. Y burla al pueblo no tiene comparación.
Perdió Rafael García Bringas en Coatzacoalcos. Lo acabó Morena, pero sobre
todo Marcelo Montiel, acérrimo rival, que no operó en campaña, presente sólo el
día de la elección para dar línea en contra, voto de castigo. Y se gestó la
derrota.
Sólo Javier Duarte puede creer que ganó. Lo cantan sus corifeos. Y el iluso
que se lo cree. Pudo ganar el 16 distritos, pero sin las cinco joyas de la
corona, de nada vale.
Mientras, Javier Duarte simula que está feliz.
Archivo muerto
Viernes 27 de marzo. Departía Rafael García Bringas, la sonrisa en los
labios, la broma ocurrente, la gesticulación, afable el candidato del PRI a la
diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos. Variaba el ánimo, que iba
del optimismo a la preocupación. Sorbía el café en céntrico restaurant italiano.
Si la oposición se reparte el voto antipriísta, no crece, escuchó. “Toco
madera”, dijo García Bringas. Confiaba en que no se polarizara el voto en un
solo adversario, como finalmente ocurrió con Rocío Nahle. “Toco madera”, volvía
a decir. Pero cuando se le advirtió que si Marcelo Montiel operaba con su
estructura, si enviaba señales, si ordenaba votar en contra, la derrota era
inminente. Y García Bringas admitió. Dice ahora García Bringas que no salieron a
votar los priístas, que no acudió a las urnas el voto duro del PRI, y que no
hubo fuego amigo. Le faltó decir que exculpa de todo pecado a Marcelo Montiel
Montiel, su acérrimo enemigo, a quien le robó la candidatura para su pupilo y
operador, Víctor Rodríguez Gallegos. Ahí, en esa mesa en que degustaba un café,
García Bringas concedía: si se mete Marcelo Montiel no hay nada que hacer; con
el voto de castigo gana la oposición. Y así fue. Fuego amigo, traición
marcelista, que de no haberse dado, habría cerrado la contienda y quizá hoy
Morena no cantaría el triunfo. Era la una de la tarde, el viernes 27 de marzo,
cuando Rafael García Bringas esbozó que el marcelismo lo podía derrotar... Fue
por lana, por una victoria en territorio yunista, y Fidel Herrera Beltrán
regresó trasquilado. De su ahijada política, Carolina Gudiño Corro, no quedó ni
el recuerdo. Boca del Río fue su tumba, repudiada su candidatura a diputada
federal, repudiado Fidel, el ex gobernador que endeudó criminalmente a Veracruz.
¿Tenía caso ir al feudo de Miguel Ángel Yunes Linares, a jugar una diputación,
pero sobre todo, a intentar definir la próxima gubernatura? Si esa fue la
intención, Fidel Herrera no tiene nada que hacer en el proceso de sucesión de
2016. Su operación política fracasó. Lo barrió Yunes. Despedazó su proyecto.
Acabó con lo que alguna vez fue Carolina Gudiño, relegada a la tercera posición,
mitad por ser la punta de lanza del fidelismo, mitad por su desastroso paso por
el conurbado municipio de Veracruz, donde también hizo de las suyas. Quiso
derrotar Fidel a su acérrimo enemigo y su enemigo, Miguel Ángel Yunes, lo
masacró... Dijo Javier Herrera Borunda, hijo de saben quién, que Erick Lagos
Hernández obtendría la mayor votación en la historia del distrito de Acayucan. Y
así ocurrió. El Terrible Erick logró 72 mil 93 votos, según el PREP, contra 11
mil 309 votos de la candidata de Morena, Janix Liliana Castro Muñoz. Fue la
mayor votación en todo Veracruz. Seguro ahora se dirá que Erick Lagos será el
coordinador de la bancada priísta veracruzana en la Cámara de Diputados y
potencialmente el aspirante número uno de la fidelidad al gobierno de Veracruz,
en 2016... Deleznable, la agresión a David Esponda Cruz. Había sido
representante del Movimiento de Regeneración Nacional en la casilla 4724, en
Lomas de Barrillas, al poniente de Coatzacoalcos. Lo conminaron a “hacerse
tonto” mientras se registraba la votación, pero desoyó a los mapaches. Concluyó
la elección, el triunfo para Rocío Nahle, candidata de Morena. Cuatro sujetos
irrumpieron y lo agredieron ferozmente, golpeándolo en rostro y cuerpo, pateado
a mansalva. Huyeron los agresores y minutos después llegó el consejero Noé
García Onofre y miembros del equipo cercano a la candidata Rocío Nahle. Uno de
los golpes le provocó un impresionante hematoma en el ojo izquierdo. Pero David
Esponda dice que no se intimida ni se arredra, que el objetivo de cuidar el voto
de Morena se cumplió... Lo que es una elección intermedia. Gana Norma Rocío
Nahle García en Coatzacoalcos con 38 mil 433 votos, contra 25 mil 721 del
priísta-verde, Rafael García Bringas. Son cifras del PREP con el 94.22 por
ciento de las actas contabilizadas. Cifras definitivas y contundentes, que
obligan a la comparación. En la elección de 2012, elección presidencial, con
Andrés Manuel López Obrador en la boleta electoral, Rocío Nahle, entonces el PRD,
obtuvo 65 mil 204 votos, que no le alcanzaron para vencer al candidato del PRI,
Joaquín Caballero Rosiñol, quien registró 72 mil 516 sufragios. Nahle fue
arrastrada por el efecto López Obrador, y de ahí su altísima votación, pero
insuficiente ante el embate de la maquinaria marcelista que respaldó a Joaquín
Caballero, que obtuvo casi 47 mil votos más que los que ahora generó García
Bringas. Hoy es a la inversa. Marcelo Montiel, el delegado de la Secretaría de
Desarrollo Social federal en Veracruz, no operó a favor del PRI, sacó las manos
en campaña, dio línea en contra a operadores y promotoras y cayó el PRI. Si
Marcelo Montiel hubiera impulsado la votación a favor de García Bringas, Rocío
Nahle no habría pasado, como en 2012. Cuestión de cifras y de circunstancias...
A ellos también les hicieron fraude. Son los representantes de casilla del PRI,
en Coatzacoalcos. Les ofrecieron entre 2 mil 500 y 3 mil pesos por vigilar el
proceso electoral, la emisión del voto, el escrutinio, y al final de la jornada
les salieron con que el pago sería de mil pesos. Se quejan que además el INE
excluyó a los segundos propietarios priístas, violando la ley, presuntamente por
un acuerdo de consejo. Sería el domingo 7 un día productivo. No cualquiera gana
semejante cantidad por vegetar un rato. Pero al PRI le salió lo mañoso, lo que
es, ahora con los suyos. Había recursos, un fondo para sufragar el pago de los
representantes del PRI en las casillas, los llamados rc, pero el dinero llegó
rasurado o no llegó...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
El PRI, aplastado por Morena... y por Marcelo Montiel
* No operaron las promotoras * 10 millones en el aire * Repudio social y
hartazgo * Rocío Nahle barre con García Bringas * El ataque a los jóvenes
universitarios * Los porros del duartismo * Criminalizados y macheteados *
¿Sabrá Elizabeth qué es una entidad de interés público?.
8 de junio de 2015
Hechos trizas, los priístas de Coatzacoalcos se aprestan a recoger los
fragmentos de su partido, el PRI, lo que quedó de él, fulminado por el
Movimiento de Regeneración Nacional, por sus grillas internas, por la imposición
de su candidato, Rafael García Bringas, por la confrontación de grupos y por el
repudio de la sociedad.
Vencidos en toda la línea, deben su derrota al hartazgo social, a la
inseguridad y violencia, al tiradero de cuerpos en narcofosas, a la extorsión y
el secuestro, al plagio de migrantes, unos para ser convertidos en sicarios o
encargados del trasiego, otras para la prostitución a gran escala.
Cayó el PRI. Lo venció la estela de corrupción en que se mueve el gobierno de
Javier Duarte, solapados los amigos que más bien son amigos de lo ajeno, que
desaparecen presupuestos, que pagan obras fantasmas, que disponen de dinero para
acciones escolares o de salud y que terminan en cuentas de ladrones con piel de
ladrones.
Lo derrota Morena, que representa otra opción de la izquierda, la corriente
de Andrés Manuel López Obrador, encarnada en Rocío Nahle García, ahijada del
Clan de la Succión, los Robles Barajas, que así se encaminan a contender por la
presidencia municipal, quizá la misma Rocío Nahle, quizá Roselia Barajas, la ex
diputada, quizá la misma Mónica Robles si el PRI-Partido Verde le niegan la
candidatura en 2017.
Día funesto para el PRI, este domingo 7, cuando los electores de
Coatzacoalcos le asestaron el enésimo golpe, en tierra donde la oposición gana
una y otra y otra diputación federal.
Van las tendencias del PREP a favor del Movimiento de Regeneración Nacional y
su candidata, Rocío Nahle García. Pero más allá de las cifras previas y el
conteo lento, Rafael García Bringas ha reconocido su derrota.
Gana un sector de la sociedad que salió a expresarse en las urnas, pero el
caso Coatzacoalcos ejemplifica que el priísmo carece de unidad, de líneas de
acción, del liderazgo de Javier Duarte, y que le sobra circo y teatro,
simulación y mentira, pues las elecciones, como dicen los clásicos, se ganan con
votos y no con palabras.
Loable lo hecho por Rocío Nahle y su equipo en Morena. Pero no fue lo único
que provocó la derrota del PRI. El factor clave fue Marcelo Montiel Montiel,
delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz, cacique y
dueño de las estructuras que hacen ganar y también perder.
A Marcelo Montiel lo desplazó Javier Duarte cuando en enero pasado le vetó a
su candidato a la diputación federal, Víctor Rodríguez Gallegos. Le esbozó que
no podría ganar la elección, que se ubicaba en los peores lugares de
popularidad, que carecía de ángel, que era mal visto, con fama de corrupto y
marrullero, hacedor del trabajo sucio e ignorado por un amplio sector de la
sociedad.
Marcelo Montiel retiró su carta. Se abrió cuando observó que Javier Duarte
carecía de palabra, que olvidó que sin los votos del marcelismo no habría
alcanzado la gubernatura de Veracruz, a su lado las corrientes priístas
antagónicas para enfrentar al candidato del Partido Acción Nacional, Miguel
Ángel Yunes Linares, en 2010.
Impuso Javier Duarte a Rafael García Bringas. Lo sacó de la diputación local
que ejercía sin pena ni gloria, su dedo para aprobar lo que fuera, su silencio
para avalar los absurdos del gobernador, su sumisión que sirve para beneficio
personal pero no para ganar fama y menos prestigio.
Difícil, complicada, la campaña de García Bringas se realizó sin el
marcelismo. Le hicieron creer que la afrenta quedaba en el olvido, que tendría a
su alcance la estructura marcelista. Y hasta la fotografía dio cuenta del amorío
político entre García Bringas, su suplente Roberto Chagra Nacif, Víctor
Rodríguez y el alcalde Joaquín Caballero Rosiñol. Una auténtica farsa.
Campaña de desatinos, de malas decisiones, un día posando la fotografía con
el niño que vende dulces, en condición de explotación infantil, y una vez que
fue subida a las redes sociales, la condena general, el repudio de una sociedad
que llegó al insulto, que destrozó al candidato del PRI.
Su campaña no levantó. No emocionó ni a los priístas, menos a la sociedad. No
aterrizó el discurso, ni el debate de candidatos, ni las páginas y más páginas
que sólo fueron un gasto inútil, dinero echado a la basura, o los espacios en
radio y televisión para engordarle la cartera a dueños de medios y periodistas
que en el fondo reían beneficiándose con el despilfarro.
Llegó la víspera de la elección. Había incertidumbre. Se preguntaban las
promotoras del PRI, las que mueven a los operadores, las que obtienen los votos
en las colonias y congregaciones, cuál sería la línea.
Y así llegó el sábado 6, un día antes de la elección. Se vio a los operadores
marcelistas en reuniones a puerta cerrada, anunciando la línea, dinero en mano,
advirtiendo que ese domingo la única encomienda sería salir a votar... en
contra.
Se les vio a eso de las 4 de la tarde en un salón de eventos de la calle
Santa Trinidad, colonia Lomas de Barrillas. Y ahí se presentaron los candidatos
Juan Carlos Charleston Salinas, del Partido Humanista, y el independiente
Roberto García Alonso. Les acompañaba personal del área jurídica del INE en
Coatzacoalcos, que dejó constancia en una acta.
Trasciende que la operación marcelista tuvo un costo de 10 millones de pesos.
Es el recurso para alentar a las promotoras, el combustible para activar una
elección o para desinflarla.
Domingo 7. Hay afluencia de votantes entre las 8 y 11 de la mañana. Se
movilizan las estructuras marcelistas, mientras su guía y pastor se mantiene
atento, a la distancia, en el hotel Terranova de Coatzacoalcos. Junto a él, los
cuatro fantásticos: Víctor Rodríguez Gallegos, Jesús Moreno Delgado, Alfonso
Morales Bustamante y Miguel Antonio Wong Ramos. A su lado, el alcalde Joaquín
Caballero Rosiñol.
Desciende el nivel de votantes. Son las horas muertas. De las 11 a las 5 de
la tarde no hay movimiento en las casillas. Entre las 5 y 6 de la tarde, hora en
que se realiza el cierre oficial, vuelven los marcelistas a las urnas.
Votan pero en contra. Dirigen su voto hacia Morena, que de por sí ya
concentraba un amplio respaldo por los electores, hartos de la escasez de agua,
la falta de obra pública, la desatención de las autoridades municipales, la
violencia, los levantados, la criminalización de las víctimas, la corrupción.
Votan los marcelistas y lanzan una embestida letal. Se les veía llegar en
taxi a las casillas, contratado el servicio al costo que fuera. Su misión era
pulverizar al candidato del gobernador Javier Duarte, al amigo de Fidel Herrera
Beltrán, el ex gobernador que sigue mandando en Veracruz.
Cierran las casillas. Inicia el escrutinio. Corren las primeras cifras. De
Ciudad Olmeca llegan los reportes. Rocío Nahle duplica la votación de García
Bringas. En El Tesoro se repite el escenario en casillas básicas y contiguas. En
Vistalmar lo mismo. En el centro de la ciudad.
Nanchital ofrece el mismo espectáculo. Ahí no operó para el PRI el líder de
la Sección 11 del sindicato petrolero, Ramón Hernández Toledo. De él había
expresado en su momento, cuando era panista, Rafael García Bringas, que era un
viejo cacique a que los trabajadores debían sacudirse.
Fluyen los resultados. Corren las actas de escrutinio en las redes sociales,
en Facebook, en Twitter. Contadísimas son a favor del PRI. Morena masacra a
García Bringas, lo acaba políticamente, lo confina al olvido.
Se preguntan los priístas si fue Marcelo Montiel el fiel de la derrota. Así
es. Es un acto de venganza y traición. Se cobra una afrenta, la de Javier
Duarte, que le vetó a su candidato, Víctor Rodríguez Gallegos, e incurre en un
acto de traición al PRI.
Pero no es el único. Iván Hillman Chapoy, ex alcalde, enemigo acérrimo de
Marcelo Montiel, acribillado por García Bringas, el panista, en 2009, cuando
ambos contendieron por la diputación federal, tampoco operó. Decía que sí, que
Integra se metía para ayudar al triunfo del PRI. No fue así. Y si lo hizo,
entonces no tuvo capacidad de operación y Marcelo también lo venció.
Quedan los saldos. Marcelo Montiel derrota a García Bringas y su suplente,
Roberto Chagra Nacif, el favorito de Fidel Herrera para la próxima alcaldía de
Coatzacoalcos. Chagra usaría la suplencia y eventualmente la diputación si
García Bringas solicitaba licencia, como plataforma para aspirar a la
presidencia municipal. Ese sueño terminó.
Aplica Marcelo Montiel una derrota al PRI. Favorece con ello a Morena.
Aprieta así a Javier Duarte, que en la medida que pierda distritos electorales
se verá marginado de la próxima sucesión en Veracruz.
Ahora los priístas se limitan a recoger los fragmentos de lo que quedó del
PRI.
Archivo muerto
Ocho jóvenes universitarios agredidos, apaleados a mansalva por porros
criminales, en una noche de terror, con sentencias de muerte, expresan el grado
de violencia que priva en Veracruz. Ocurrió a eso de la una de la mañana del
viernes 5, en Xalapa, reunidos con motivo de una fiesta en el domicilio de uno
de ellos, cerca de la ex Unidad de Humanidades. Irrumpió el grupo agresor.
Portaban bates de beisbol y machetes. Desataron su furia mientras proferían
expresiones demenciales. “Fueron los 20 minutos más largos de mi vida. Nos
aventaban contra la pared, golpeaban, nos agarraron a patadas y yo como pude me
resbalé hasta bajo la cama, ahí me quedé. Escuchaba cómo gritaban, todos
pedíamos auxilio y nadie nos ayudó”. El ataque fue brutal, la sangre en paredes
y piso. Luego llegó la policía. Tomó nota de lo ocurrido. Y en esas estaba
cuando arribó un automóvil Pontiac, color blanco, con individuos vestidos de
civil. Permanecieron unos minutos. Instruyeron a los policías que abandonaran el
lugar y se fueron. Hoy se acusa a esa banda como un grupo de ajusticiamiento de
la Secretaría de Seguridad Pública, entrenados y armados en la Academia El
Lencero, en Xalapa, a las órdenes del titular, Arturo Bermúdez Zurita. Exigen la
comunidad universitaria la renuncia del “general” Bermúdez; presionan para que
la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, fije su
posición en torno a los hechos, a la agresión criminal de los porros duartistas.
“Si tocan a uno, tocan a todos”, proclaman los integrantes de la UV.
Responsabiliza el diputado del Partido del Trabajo, Fidel Robles Guadarrama, a
Bermúdez de la criminalización de los estudiantes y de activistas,
ambientalistas, luchadores sociales. Fidel Robles descubrió el plan de Bermúdez
cuando llegó a sus manos el documento en que se tildaba a los jóvenes de
agitadores, de participar en marchas, de pintar edificios públicos. Y la
respuesta fue la agresión, criminal acción en un gobierno que anda a la deriva,
naufragando, quebradas las finanzas y ahora en su mayor nivel de represión,
usando a malvivientes que atacan sin un ápice de piedad, con la irracionalidad
en las venas, acatando órdenes de delincuentes cuya demencia los hace suponer
que el poder es eterno y la impunidad es para siempre. Traspasó Javier Duarte el
umbral de la tolerancia, cómplice de la delincuencia oficial que no sólo
criminaliza por deseo obsesivo, como lo hace Arturo Bermúdez, sino que persigue,
hostiga y reprime a los adversarios del duartismo, hasta el grado de perpetrar
una embestida violenta que la comunidad universitaria no le dejará pasar...
¿Sabrá Elizabeth Alor lo que es el PRI? ¿Sabrá que es una entidad de interés
público, que vive el financiamiento público, que debe rendir cuentas? Encaró a
los medios de comunicación cuando cubrían la irrupción de priístas en su sede de
Coatzacoalcos, este domingo 7, con la información de la derrota, las actas de
escrutinio que dejaban constancia que Rafael García Bringas había sido aplastado
en toda la línea. Pidió la vocera del PRI que los medios se retiraran porque era
una “reunión privada”. Lo que es no saber. Son los partidos entidades de interés
público y no se trataba de un asunto de carácter privado, sino de la secuela de
una elección, la de diputado federal...
INFORME
ROJO
Mussio
Cárdenas Arellano Elecciones bajo fuego
* Saqueo e inseguridad, la oferta del PRI * Video de Bringas sobre
pecadillos * Promotoras sin línea * Borrachazo de la secre de Bermúdez * Nabor
Nava altera el escenario y plancha * Fis-Culín se hace tonto * El secuestro y la
mordaza de Flavino * Tórrido romance en Xalapa * Fuerza Civil a declarar.
5 de junio de 2015
Veracruz no es Oaxaca. Aquí no se incendian las juntas electorales por una
causa social, o por derogar la reforma educativa, o por potenciar la crisis
peñista o por hacer de México un infierno. Aquí se acude al fuego para sembrar
el miedo.
Disfrazan a los porros de “anarquistas”. Histriónicos, sus acciones
ensayadas, exagerados sus pasos, llegaron a la junta distrital 10, en Xalapa. Se
generó un incendió menor. Y ahí aguardaron. Faltaba la foto. Una vez grabada su
imagen, el show concluyó.
Va implícito el mensaje del miedo, la intención de inhibir al electorado, que
no acuda a las urnas, que la elección se resuelva con los contingentes de
simpatizantes firmes, el voto duro de cada partido. Y en ese ámbito, el PRI es
rey.
No se incendia Veracruz porque los porros duartistas armen teatro en una
junta distrital, o porque los maestros de izquierda tomen simbólicamente la
junta del distrito XI, en Coatzacoalcos y amaguen con regresar. O porque los
consejeros electorales revelen que se declara sede alterna a la sala de cabildo
municipal, por su seguridad y por las comunicaciones para el envío de
información al sistema del Programa de Resultados Electorales Preliminares, el
PREP.
Se viene incendiando Veracruz por el desgobierno de Javier Duarte, la quiebra
de las finanzas, la deuda descomunal, que Fidel Herrera Beltrán, su antecesor,
trepó de 3 mil 500 millones de pesos a 35 mil millones, y que lejos de ser
amortizada, crece hasta devorar al régimen de la falsa prosperidad.
Hay otro incendio y no es una analogía. Lo viven miles de veracruzanos a
diario. Lo experimenta la policía que es atacada con granadas en un camino de
Lerdo de Tejada. Lo vivió una familia turista, que vino a Veracruz a divertirse,
que regresó diezmada, muerto el padre, herido un hijo por el ataque de un grupo
del crimen organizado que huía del Ejército.
Hay voces que instan a no hablar mal de Veracruz. Una de ellas es la de
Javier Duarte. Conmina a hablar de lo bello, de la esencia jarocha, del Tajín,
de La Candelaria, del Carnaval, de la salsa. O sea, de los negocios de u
familia. Y de no hacerlo, dice el insensato, es como escupir hacia arriba y que
el gargajo se estampe en el rostro.
Veracruz, el Veracruz de Javier Duarte, se cae a pedazos. Nadie habla mal de
Veracruz. De lo que se habla pésimo es del patético desempeño de quien mal
gobierna, del saqueo inmisericorde, de la habilidad para trampear, de los
rufianes integrados en su gabinete, atrapados en el atraco, pero solapados y
hasta premiados con secretarías y candidaturas a diputados federales. Cítense
los nombres, pues, de Gabriel Deantes Ramos y Edgar Spinoso Carrera.
Veracruz es único. Tiene industria, ganadería, agricultura, pesca, turismo,
pueblos mágicos, petróleo, gas, electricidad, ríos, lagunas, montañas, volcanes,
llanuras y un pasado histórico, sus raíces olmecas, totonacas y huastecas.
También tiene políticos corruptos, saqueadores, tránsfugas de la ley,
auténticos ladrones sin escrúpulos para tomar los recursos federales y volverlos
una mina de oro; para aplicarlos violando las reglas de operación, así incumplan
con el combate a la pobreza; para simular que regresan recursos y volverlos a
tomar. El doble robo es su especialidad.
Ese es el desgobierno de Javier Duarte. También el de la inseguridad y el de
la demagogia.
Dice el desgobernador que Veracruz está mejor que nunca. Sí, en los patios
del palacio de gobierno, en la casa oficial, en las residencias de la pandilla
de mequetrefes duartistas y en los palacetes de las amigas de ocasión. Fuera de
ahí, la violencia avanza, toma vidas, provoca una oleada de sangre, los cárteles
sueltos, beligerantes, fuera de control.
Sólo se roban Pingüinos y Frutsis en los Oxxo, dice con una frescura que
asombra Javier Duarte, no se sabe si en su juicio o en su estado natural, como
esa mañana en que aún con los alipuses encima habló con la prensa y de la
autopista México-Tuxpan dijo que estaba “pa-drí-shi-mo”.
Cementerio clandestino, el Veracruz de Javier Duarte se plagó de narcofosas y
en ellas cientos de cuerpos de gente variada, malosos e inocentes, aunque el
secretario de Seguridad Pública y el fiscal los criminalicen por igual.
Ostenta el Veracruz duartista el récord de la vergüenza: 12 periodistas
asesinados durante el reinado de Javier Duarte. Ni Acosta Lagunes en sus tiempos
de gobernador, a quien sólo le mataron a Javier Juárez Vázquez, director del
semanario Primera Plana, editado en Coatzacoalcos.
Saqueado y convertido en tierra de cárteles, rincón de violencia, muertos,
decapitados, torturados incluso en las instalaciones de la Academia de Policía,
lo que equivale a política de estado, Veracruz no es tierra fértil para el PRI.
Priísta Javier Duarte, priísta Fidel Herrera, priísta Javier Herrera Borunda,
priísta Elizabeth Morales, priísta Carolina Gudiño, priísta Marco Antonio
Aguilar Yunes, priísta
Noemí Guzmán, priísta Adolfo Mota, priísta Erick Lagos, priísta Alberto
Silva, priísta Jorge Carvallo, no son activos políticos sino íconos de la
corrupción.
Al PRI se debe la pandilla de saqueadores, señalados por la Auditoría
Superior de la Federación, denunciados formalmente, a punto de serles ejecutadas
las órdenes de aprehensión.
Buscan el voto con la falsa promesa en los labios. Cargan con el descrédito,
el señalamiento del gobernado, la corrupción documentada, las mansiones
adquiridas sin el menor pudor justo cuando detentaban el control de secretarías
y alcaldías.
A la mayoría se le conocen pillerías y atropello a la ley. Los menos rapaces
son demagogos e ineficientes, torpes en el ejercicio público.
Con esa basura política llega el PRI a la elección, no a ganar sino a
arrebatar, a burlar la voluntad ciudadana, a defraudar.
Peligra la mitad de los distritos electorales. De los 21, 11 están en riesgo.
A Javier Duarte le impuso el PRI nacional una cuota de 15, pues tuvo mano para
escoger candidatos. De ahí que la pandilla completa se prepare para asaltar el
Congreso federal.
Jugar limpio no va con el PRI. No quiere en las urnas al pueblo. Sabe que en
elecciones intermedias gana el abstencionismo y que para triunfar se requiere de
estructuras. Por eso, con las nuevas reglas de la reforma político electoral,
fragmentó a la oposición y diluyó la posibilidad de que hubiera un solo
candidato de oposición por distrito en que se pudiera concentrar el voto contra
el PRI.
La otra parte es sembrar el miedo. De ahí las acciones de los porros
disfrazados de “anarquistas”. A los anarquistas se les relaciona con la
izquierda. Son radicales, que atacan a diestra y siniestra. Pero los porros del
PRI sólo tenían la encomienda de provocar miedo, tomarse la foto y largarse.
Así se inhibe la participación de la sociedad. El resto lo hace el PRI. Para
eso son sus estructuras, las que promueven el voto, las que cuidan las casillas.
Es el voto cautivo, los beneficiarios de los programas sociales, los que venden
su voluntad por una despensa, varilla, cemento o el dinero de Prospera.
2015, en Veracruz, no es una elección más. Es una elección bajo fuego.
Archivo muerto
Último misil amigo. Incendia las redes sociales video contra el candidato del
PRI a la diputación federal por Coatzacoalcos, Rafael García Bringas. Desde una
fan page llamada “México Reflexiona Tu Voto” hacen correr un relato en Facebook.
El asunto tiene que ver con la vida íntima de García Bringas. Se mencionan
nombres y dos fotografías de dos damas. Es la guerra sucia que lo ha acompañado
a lo largo de la campaña, fuego amigo, dinamita priísta pues es ahí donde ya no
ven cómo evitar que sea diputado federal, amén de su bien ganada mala fama por
andar de saltimbanqui y haber derrotado al PRI en 2009, justamente a Iván
Hillman Chapoy, cuando éste suponía que lo dejaría pasar y ser diputado, pues
dos años antes habían sido aliados contra Marcelo Montiel en un vano intento de
frustrar su llegada por segunda ocasión a la alcaldía de Coatzacoalcos... Jueves
4. Queja de las promotoras priístas porque no hay línea, no les asignan
despensas, no les dan recursos para la movilización de votantes en la jornada
electoral del domingo 7, no les indican cuál será la estrategia. Deslizan ellas,
irritadas, que esta vez votarán por cualquier partido, menos por el PRI. Se
supone que había línea, que plancharon a Marcelo Montiel y a Iván Hillman Chapoy,
que iban a rescatar a su candidato a diputado federal, Rafael García Bringas.
Pero en las colonias, donde se opera y se consuma el voto, hasta la medianoche
del jueves 4, nadie daba línea. Lleva Marcelo Montiel la negociación hasta el
límite, si es necesario hasta el mismo día de la jornada electoral. De lo que se
trata es de asegurar la próxima presidencia municipal de Coatzacoalcos...
Tácitamente desbaratada, hecha trizas, quedó la camioneta Jeep Compass. Quien la
conducía era, supuestamente, Priscila Ramírez Platas, secretaria del titular de
Seguridad Pública del gobierno veracruzano, Arturo Bermúdez Zurita. Dicen las
informaciones que el “general” ordenó a su hombre de confianza, el mayor José
Nabor Nava Olguín, acudir al lugar, borrar las huellas, planchar a testigos y
prensa, lo que por supuesto equivale a violar la ley. Según lo publicado,
Priscila Ramírez se caía de ebria. Viajaba con otra dama. Serían entre las 3 y 4
de la madrugada del 14 de mayo cuando se fue contra el muro de contención, en la
avenida Lázaro Cárdenas, cerca de Las Ánimas, a unos metros del monumento a la
Araucaria, en Xalapa. Todo quedó en la penumbra, oculto, bajo la alfombra. Pero
algo pasó. Se filtraron las fotografías y se armó el escándalo. A ver. ¿No es
éste el gobierno que encarcela personas, periodistas incómodos, como Maryjose
Gamboa Torales, y les imputa estado de ebriedad, sin que sea cierto y sin que
luego lo puedan sostener, tan sólo para mantener en la cárcel a sus adversarios?
¿Dónde está el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, que se ufana, que se jacta,
que presume, que se pavonea que la ley se cumple y que quien la infringe se va a
la cárcel, tratándose de quien se trate? “Culín” tiene un hueso duro de roer. Lo
obliga la ley a indagar, a encausar penalmente a Priscila Ramírez, a llamar a
cuentas al mayor Nabor Nava por andar alterando la escena de un hecho
constitutivo de delito. Qué mejor oportunidad para Fis-culín de enfrentar a
Arturo Bermúdez por cómplice, a la greña ambos por ser el consentido del
gobernador Javier Duarte. Vaya mezcolanza, la tipa casi se mata y ellos entre
que violan la ley para protegerla y que incurren en omisión de su deber legal...
¿Qué movió realmente a Flavino Ríos? Llamaba sin parar la mañana del miércoles
20 de mayo, insistente, incisivo. Pedía no difundir el secuestro de Jacqueline
Rangel Cardoza. Esgrimía ante reporteros y medios que la seguridad de la dama
estaba en riesgo. Y logró acallar a muchos. Un día después, el cerco estaba
roto. Jaqueline Rangel fue interceptada por dos autos. Se la llevaron y nada se
volvió a saber de ella, si está viva, si está bien. Cabildeó Flavino porque la
dama es esposa de Ricardo Orozco Alor, su brazo derecho, su ahijado político, ex
regidor en el ayuntamiento de Minatitlán, ex líder de la CNOP, ex director del
ITESCO. Supuestamente por ello trató de contener la noticia. Supuestamente,
porque hay versiones que apuntan a que lo hizo para amordazar a la prensa, que
no se dijera que Veracruz es un desastre en seguridad, que la pandilla duartista
no es capaz de cuidarse a sí misma, que les secuestran las esposas a los
miembros del clan. Van 17 días. Nada hay sobre Jacqueline, plagiada el miércoles
20 de mayo en Minatitlán. Hay versiones que afirman que se perdió comunicación
con los plagiarios. Y eso late mal... ¿Quién es ese funcionario, priísta, que
disfruta un tórrido romance en Xalapa con una hermosa dama, que pasean, que
conviven, que se demuestran amor? Muy su vida privada, pero que no lo hagan con
cargo al erario público. Y luego salen a declarar que el gobierno de Veracruz no
tiene recursos, y de ahí los adeudos con proveedores, adeudos con pensionados,
adeudos con medio sector empresarial y salarios recortados al personal de
confianza. Pero para los amoríos sí hay... Que más de 60 elementos de Fuerza
Civil han sido llamados a declarar en torno a los levantones ocurridos entre el
11 y 16 de mayo en Coatzacoalcos. Todos dicen que no fue la Fuerza Civil. Todos
se dicen ajenos al hecho. Ejercicio ocioso, el interrogatorio sale sobrando
cuando en cada patrulla hay un aparato GPS, un localizador que permite ubicar el
lugar en que se halla la unidad, en el momento justo, con hora y minuto. Ahí
debe constar si la Fuerza Civil tuvo que ver con los levantones de siete
personas, dos de las cuales regresaron y no volvieron a hablar. Ahora que si no
fue la Fuerza Civil, entonces hay patrullas clonadas y eso sería más grave...
INFORME
ROJO
Mussio
Cárdenas Arellano Prensa: escalan las agresiones en Veracruz
* Extorsión, amenazas y una reportera ultrajada * Cifras de CEAPP *
Fraguan la derrota de García Bringas en Agua Dulce * “Ese es el acuerdo” * Entre
PRI y Morena el distrito de Coatza * Acusa PT a PRI-gobierno de quema de INE y
Sedesol * Lopezobradoristas de clóset * Samuel Muñoz agita en Huazuntlán.
4 de junio de 2015
Sin nombre y sin rostro, su relato impacta. Fue amagada con un arma,
sometida, llevada a un motel y ultrajada. Ahí viviría momentos para olvidar.
Mancillada, aterrada, en manos de su verdugo, pudo librar una agresión mayor y
la muerte.
Raúl Rodríguez caminaba despreocupado. Iba sobre avenida 1, entre la 10 y la
12, en Cuitláhuac. Se acercó un hombre que viajaba en motocicleta. “Qué fuerte
está el calor —le dijo—. Por cierto ya bájale a tus notas”. Sintió el
desconcierto. Y de ahí el miedo. Alzó la camisa el tipo y dejó ver un arma de
fuego.
Jair Negrete transitaba en una calle del municipio de Agua Dulce. Lo
acompañaba un seminarista, Fernando Salazar Casango. Una patrulla de policía se
les paró enfrente. Les inventó delitos, los golpeó, los torturó. Les imputó que
cometían faltas a la moral, que traían aliento alcohólico, que se resistieron al
arresto, que orinaban en la vía pública. Su misión era extorsionarlos.
A Susana Leticia Arellano Narváez la asediaban varios hombres. La seguían.
Los veía merodeando su hogar. Los observaba donde acudía a trabajar. Los traía
siempre a distancia.
Cuatro casos con un denominador común: todos son periodistas.
Agredidos unos, amagados otros, son el microcosmos del ambiente tenso, de
riesgo permanente, de peligro constante en que se mueve la prensa en Veracruz.
Ella cubre información para TV Sureste. Carga una cámara de video, busca la
información y reporta los hechos noticiosos del día, lo que influye en la
sociedad, las acciones de gobierno, el discurso político, la promesa del
funcionario o la justificación y la demagogia.
Su pecado fue aceptar un “aventón” de un desconocido, un tipo güero, fornido,
que tripulaba una camioneta de lujo.
Abordó el auto. Minutos después, el sujeto exhibió un arma y la sometió. La
condujo a un motel. Ahí la ultrajó. Pudo ella en un momento activar su teléfono
celular. Llamó a su jefe. Lo alertó. Apoyado por la policía, el director
irrumpió en el lugar y la rescató. Del tipo que la atacó no se supo más.
Salieron a las calles sus compañeros periodistas de Acayucan. Exigen que el
gobierno de Veracruz actúe y dé con el agresor. Expresaron en un comunicado:
“Veracruz es un estado de impunidad. El sábado 30 de mayo a las ocho de la
noche una compañera camarógrafa-reportera fue amenazada con un arma de fuego,
privada de su libertad y posteriormente agredida sexualmente.
“Ante este hecho lamentable, el gremio periodístico de Acayucan exige que se
dé con el responsable y se castigue conforme a la ley. Que no se convierta en un
caso más que goce de la indiferencia de las autoridades para dejarlo en un
simple expediente”.
En esas andaban mientras la Fiscalía General de Veracruz ya deslizaba, vía
sus personeros y textoservidores, que la culpa no es del enfermo mental que la
atacó sino de la periodista. Sólo a ella se le podía ocurrir aceptar un
“aventón” de un desconocido.
Y fluye la embestida. Equiparan a la víctima con una “putita” que trepó en el
auto del galán, sucumbió a los elogios, disfrutó del sexo y luego se victimizó.
Raúl Rodríguez publica en el periódico El Bueno Tono, de Córdoba, aquel que
fuera incendiado por sicarios que la madrugada del 6 de noviembre de 2011
tomaron por asalto las instalaciones y les prendieron fuego.
Ahí escribe. Una de sus notas aludió hace unas semanas al berrinche del
alcalde de Atoyac, Agustín Mollinedo Hernández, por la derrota del equipo de
beisbol local Veteranos. Se filtró la regañiza, iracundo el edil, apodado
Agustín Cochinero.
Raúl Rodríguez presentó su denuncia. La Fiscalía de Veracruz dice que
investiga. La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas
hace como que se preocupa por la integridad del comunicador.
Susana Leticia Arellano Narváez, por su parte, teme que la agredan
físicamente o que la plagien. Por eso alerta. Y exige garantías.
A Jair Negrete le vaciaron una andanada tras denunciar a los policías
extorsionadores, varios de ellos dados de baja del Sistema Nacional de Seguridad
Pública, por no haber aprobado los exámenes de confianza, pero operando en alta,
abierta e impunemente a las órdenes del alcalde de Agua Dulce, Daniel Martínez.
Acusa el policía Luis Alberto López Rodríguez, alias “El Pinocho”, que halló
a Jair Negrete en conducta inmoral, y desliza que el periodista es homosexual.
Es esa la contraparte de la reportera que por aceptar un “aventón” y ser
ultrajada es “putita”. Vaya moral de la corrupta pandilla de Javier Duarte y sus
textoservidores. Usa a los rufianes para dar clases de moral.
Del policía Luis Alberto “El Pinocho” López Rodríguez hay un historial de
vergüenza. Abundan los relatos de extorsión, y a quien denuncia le secuestran a
sus familiares. Hay contubernio entre ese policía y la juez calificadora.
Según las versiones de habitantes de Agua Dulce, los elementos policíacos
levantan a los familiares para que sean retiradas las denuncias que presentan en
su contra en la Agencia del Ministerio Público. Ceder o morir.
Otros elementos de la Policía Municipal, según las versiones conocidas entre
la población, tienen nexos con los cárteles. Nada raro. Todo a la vista del
pueblo, solapado por el alcalde Daniel Martínez y por el secretario de Seguridad
Pública, Arturo Bermúdez Zurita.
Jair Negrete, ex reportero de TV Azteca, ahora jefe de prensa de un organismo
católico sobre misiones episcopales, relata en su denuncia que desató la ira del
policía “Pinocho” cuando éste descubrió que era quien informaba sobre sucesos en
torno a la corporación en la televisora y sobre las narcofosas halladas en
Coatzacoalcos.
Alegan los policías implicados que Jair Negrete incurrió en faltas a la moral
y que le rompió el uniforme a uno de ellos. Pero no fue consignado por ninguno
de esos delitos. Sólo le aplicaron una multa administrativa. ¿Por qué?
Estadísticamente, Veracruz representa un escenario complicado, difícil y
riesgoso para el ejercicio periodístico. Lo dice la propia Comisión Estatal para
la Atención y protección de los Periodistas (CEAPP).
En 2014 ocurrieron 15 amenazas, 18 agresiones físicas y materiales, un
asesinato (Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero de los periódicos Notisur,
Liberal y La Red), siete intimidaciones, un desplazamiento forzado y dos ataques
cibernéticos.
El 41 por ciento fueron las agresiones físicas y materiales, y el 34 por
ciento amenazas.
19 de las agresiones son de particulares y 14 provienen de servidores
públicos. Ocho por parte del crimen organizado y tres de origen no identificado.
De las agresiones de servidores públicos, nueve fueron municipales, cuatro
estatales y uno federal.
El 72 por ciento de las agresiones fueron para periodistas que cubren fuente
policíaca; 17 por ciento por información general y 11 por ciento por denuncia
social.
En 2015, fue levantado y asesinado José Moisés Sánchez Cerezo, editor y
fotorreportero del semanario “La Unión”, en El Tejar, municipio de Medellín, a
quien de entrada el gobernador Javier Duarte tildó de activista, no periodista.
Luego debió recular, atrapado por el escándalo, la presión de los medios
nacionales, el balconeo en el espacio de Carmen Aristegui y Proceso, la
intervención de la Procuraduría General de la República, el Alto Comisionado de
Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el cuerpo diplomático acreditado en
México y la presencia del embajador de Estados Unidos en México, Anthony Wayne,
en Veracruz.
Ahora van cuatro periodistas acosados, golpeados, amenazados, y una de ellas
ultrajada.
¿Qué sigue?
Archivo muerto
Malas noticias para Rafael García Bringas. Se fragua en Agua Dulce la derrota
del candidato del PRI a la diputación federal por el distrito de Coatzacoalcos.
Lo cuenta un insider, bien informado, vía internet. Opera el voto en contra el
“licenciado” Agustín Monroy, secretario del ayuntamiento, titeretero el alcalde
Daniel Martínez. “Se reúne constantemente con Edgar Murrieta, Celso González,
Heberto Sastré y Sandy Hernández Rosado, afinando la contracampaña para hacer
perder al PRI y de paso dejar mal parados con sus altos jefes a Ismael Melgarejo
y a Daniel Martínez”. Para Monroy, García Bringas “es un mal candidato y además
chaquetero, así que hay que darle en la madre”. Refiere: “engañó a los ingenuos
enlaces que mandaron a ‘coordinar’ la campaña diciéndoles que en Agua Dulce sólo
Monroy es el único que conoce de política y sin su guía esta elección se
pierde”. Sostiene que Agustín Monroy “pidió y después escondió cientos de lonas,
cajas de publicidad, montones de playeras y gorras. Nunca puso una sola
calcomanía del PRI en su casa, en sus coches, en los negocios de su familia, ni
siquiera disimuló pidiéndole a su mujer que aparentara estar haciendo labor
partidista. Al contrario, todo en contra de Bringas”. Según el reporte, Agustín
Monroy trabaja la derrota de García Bringas porque “ese es el compromiso”. Su
premio será la próxima alcaldía de Agua Dulce porque “Daniel me la debe. Yo lo
hice y sin mí está perdido”. ¿Con quién trabó compromiso el secretario del
ayuntamiento de Agua Dulce? Daniel Martínez, el alcalde, operaba en la línea de
Víctor Rodríguez Gallegos, subdelegado administrativo de Sedesol federal en
Veracruz, creído que sería el candidato a la diputación federal. Se le cayó en
el último minuto. Trabaja, pues, el marcelismo en la derrota de García Bringas
en Agua Dulce. A menos que acalambren a Marcelo Montiel, el aprendiz de
cacique... Tendencias de Infonort, encuestadora del periodista Crispín Garrido
Mancilla: PRI, 27 por ciento; Morena, 22; PAN, 16; PRD, 14; Encuentro Social, 7;
Panal, 5; Esteban Valles, 3; Movimiento Ciudadano y PT, 2; Humanista, 1, y
Roberto García Alonso, 0. Se difundió el miércoles 3 en el periódico Liberal del
Sur. Coincide con los registros realizados por esta columna, publicados en la
entrega de ayer. Cinco puntos entre García Bringas y Rocío Nahle, la candidata
de Andrés Manuel López Obrador y el Clan de la Succión, la familia Robles
Barajas, y Gloria Santos Navarro del PAN en tercer sitio. Es la intención de
voto, gran parte de la población indecisa, otros que rehúyen la encuesta. Son
cifras que pueden variar si el marcelismo aplica el voto de castigo o Marcelo
Montiel deja sueltas a sus huestes. El caso Agua Dulce puede ser clave en el
resultado de la elección... Revire del Partido del Trabajo: si alguien le
conviene sembrar miedo, ahuyentar a los votantes, provocar abstencionismo, es al
PRI y al gobierno de Javier Duarte. Reacciona así Fidel Robles Guadarrama,
diputado local petista, al serle filtrada una ficha de espionaje donde el
gobierno de Javier Duarte clasifica a universitarios, activistas,
ambientalistas, líderes de izquierda, alcaldes de oposición y luchadores
sociales, entre ellos Julián Ramírez, Bitari Genero, Isidro González Valerio,
Guillermo Rodríguez Curiel, Alejandro Saldaña, Mayra Ledezma, Sergio René
Cansino, Juan Emilio González Garrido y Rafael Carvajal Rosado, de “opositores”
al gobierno y “blancos” de movilizaciones para inhibir el voto hacia el PRI en
la elección del domingo 7. Dice Robles Guadarrama que el gobierno duartista
busca “chivos expiatorios” luego del autoataque contra instalaciones de Sedesol
federal y la junta distrital del INE número 10. O sea, la teoría del miedo, que
el elector no salga a votar, que trabaje el PRI su voto duro, que con eso le
baste para tener mayoría en el Congreso federal para continuar comiéndose al
país. No fueron anarquistas los autores de los actos vandálicos del lunes 1;
fueron porros pagados por la pandilla fidelista-duartista... Andrés Manuel López
Obrador no estará en la boleta electoral, pero pesa en el ánimo de los
electores. Sus propuestas permean. Sus spots mueven al voto. Dicen los
encuestados que debe haber rendición de cuentas, revocación de mandato, castigo
a quienes han abusado del pueblo; hablan de la inseguridad y la violencia;
destacan la falta de empleo o el empleo mal pagado; redondean con un “gobierno
rico, pueblo pobre”. Sobran, pues, los lopezobradoristas de clóset, pero el
líder de Morena no se dignó bajar a Coatzacoalcos a apuntalar a su candidata. Si
acaso le envió un video donde pide el voto para ella. Nada vale la diputación
por Coatza comparado con las delegaciones Cuauhtémoc e Iztapalapa, adelante
Morena en la preferencia de los electores sobre el PRD. Iztapalapa es la
delegación más rica del DF; Cuauhtémoc la tercera. Por eso El Peje no vino...
Sedicente defensor de derechos humanos, ahora Samuel Muñoz de la Rosa anda de
agitador en la sierra de Soteapan. Se le ve en un video con los habitantes de
Huazuntlán que demandan desligarse de Mecayapan y ser municipio libre, que
bloquean la carreteras y que amagan con subir el tono de su movilización. Unos
días invasor de tierras, otros pastorea a ingenuos colonos, unos más prófugo de
la justicia con una orden de aprehensión encima, San Samuel, santo patrono de
los municipios libres, sigue tensando la cuerda con el gobierno de Veracruz...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano Bringas, la oposición fragmentada y Marcelo Montiel
* Sondeos a favor y en contra * Rocío Nahle y la falta de estructura *
Erick, las despensas y los videos * Alumnos del ITESCO en el mitin de PRI *
Simularon que eran Vía Veracruzana * Jessy y Xavier: Juventud Popular dividida *
“El primero es el más difícil”, decía Spinoso * Machucho, Caballero y la firma
falsa.
De traidor y chapulín, falso y oportunista, no bajan los priístas a Rafael
García Bringas. Lo dicen en corto. Le aplauden y lo detestan. Lo aclaman pero no
caminan en campaña, ni le operan el voto, ni lo quieren ver triunfar.
Paga así García Bringas su paso por el Partido Acción Nacional, masacrar al
PRI en 2009 y regresar en plan estelar, diputado local plurinominal y robarse la
candidatura a diputado federal por Coatzacoalcos, impuesto por Javier Duarte, el
gobernador.
No lo tragan los priístas ni los líderes de las corrientes del PRI,
confrontado con todos, enfrentado por el poder y usado por Marcelo Montiel para
acabar con la carrera política de Iván Hillman Chapoy.
Su campaña fue un desastre. Nunca prendió. Visitó colonias, acudió a
congregaciones, alzó la voz con un discurso frágil, sobado y trillado,
cuestionado y fantasioso, pues cómo creerle si cuando fue diputado federal
apenas subió a tribuna en el Congreso federal, y nada relevante logró para el
distrito que lo eligió.
Solía contar García Bringas que la candidatura le cayó del cielo. Una noche,
previa al registro ante el PRI, recibió la instrucción. Carecía de estructura.
Su “Alianza Porteña” en que basó su proyecto para ser diputado panista en 2009,
literalmente naufragó. No tenía con qué operar el voto, convencer votantes,
armar la estructura electoral.
Presumiblemente eso lo arregló Javier Duarte. Instruyó el gobernador al
alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, a las corrientes priístas, a los dirigentes
de organizaciones, a los hombres de poder económico. Y todos dijeron que sí.
Fue un banquete de lengua. Simuló el marcelismo que operaba en colonias, que
tocaban puertas sus promotoras, que comprometían el voto a granel.
Iván Hillman, el ex alcalde, se mantuvo al margen, alejados los ivanistas,
obvios los resabios por aquella humillante derrota de 2009, cuando el hijo
postizo del Clan de la Succión se empecinó en ser diputado por el PRI.
Rogaba Iván El Terrible que Fidel Herrera Beltrán, entonces gobernador de
Veracruz, forzara al marcelismo, presionara a Marcelo Montiel, obligara a
llevarlo al triunfo.
Le sonrió su enemigo. Lo mareó. Marcelo Montiel operaba en contra y una noche
antes de la elección, lanzó la señal: “Hay pájaros en el alambre”. Aludía la
instrucción a Rafael García Bringas, alias “El Pájaro”.
Por eso la frialdad del ivanismo en campaña, respirando por la herida. Por
eso la simulación del marcelismo, que lo ve como un enemigo potencial, quizá
candidato a la alcaldía en 2017. Ni qué decir del theurelismo que no existe. Si
acaso el respaldo de chagrismo, con su limitada capacidad. Y eso porque el
suplente de García Bringas es Roberto Chagra Nacif.
A García Bringas le fue mal en campaña, pues nunca despegó. Y le pudo ir
peor.
Le favorece no haber enfrentado a un candidato sólido ni único en el que se
hubiera concentrado el antipriísmo.
Fragmentada, diluida, la oposición menguó su fuerza al no haber un candidato
en que polarizara la intención de voto para derrotar al PRI. Una corriente se la
lleva la candidata de Movimiento de Regeneración Nacional, Rocío Nahle García;
otra la abanderada del PAN, Gloria Santos Navarro; una más el perredista Rodolfo
de la Guardia Cueto, y otro tanto el candidato de Encuentro Social, Gonzalo
Guízar Valladares. El resto lo pepenan PT, Movimiento Ciudadano, Panal,
Humanista, los candidatos independientes.
Cuatro de los candidatos de oposición —Nahle, Gloria, De la Guardia y Guízar—
diseminaron la intención de voto. Hablaron y recorrieron colonias. Argumentaron
y ofertaron. Pero nadie logró despuntar.
García Bringas tuvo días buenos y días malos. En campaña fue medido en la
intención de voto. Uno de los sondeos lo ubicaba con 30 por ciento de las
preferencias, seguido de Rocío Nahle con 15, Rodolfo de la Guardia con 13 y
Gloria Santos con 4.
Uno más le daba a la candidata de Morena 21 por ciento; Gloria Santos, 15;
Rafael García Bringas 12.
Internamente, aunque no divulgada, el PRI ubicó la intención de voto en 30
por ciento. Rocío Nahle volvió a aparecer con 15 por ciento.
Otras mediciones se realizaron en cuatro sectores de Coatzacoalcos: centro;
López Mateos, Ejidal, Central Camionera, Alameda; Olmeca y Lomas de Barrillas, y
Puerto México, Playa Sol, Vistalmar, Paraíso.
En tres de los cuatro sectores es más percibido Rafael García Bringas. Se le
conoce más por los cargos desempeñados. Pero no por ello se le da el voto. En
segundo lugar, Gonzalo Guízar, Rocío Nahle y Gloria Santos.
Se aplicaron 120 muestras. De las personas requeridas, por lo menos el 30 por
ciento no aceptaron la entrevista. Un 30 por ciento de los encuestados son
indecisos.
García Bringas, según ese sondeo ganaría la elección no por tener un mejor
proyecto sino por la fragmentación del voto de la oposición.
Sin embargo, al candidato del PRI no le inquietan sus adversarios. Le quita
el sueño el voto de castigo, el fuego amigo, la venganza del marcelismo y la
indiferencia del ivanismo.
Sabe de las palabras huecas, de las promesas que van y vienen, del compromiso
que sólo es de labios hacia fuera. Sabe García Bringas que Marcelo e Iván no
perdonan.
A Marcelo Montiel le robó la candidatura a diputado federal, armada y
construida para el operador principal del delegado de Sedesol federal en
Veracruz, Víctor Rodríguez Gallegos, subdelegado administrativo, el hombre de
los dineros y los negocios, de los programas sociales y su uso político.
A Iván lo agravió cuando lo masacró en las urnas, con ayuda de Marcelo
Montiel, en 2009.
Sabe García Bringas que hay palabras que duermen y gritos que alertan. Sabe
del voto en contra, del priísmo que cobra facturas, que acaba con un sueño y
sume en la derrota.
De la oposición, lo que le inquieta es la tendencia de un sector del
electorado hacia Morena. Sabe que parte del voto se inclina hacia Rocío Nahle.
Su dilema está en la falta de estructura electoral, su incapacidad para sacar a
los electores a votar, el cuidado de las casillas y la defensa del voto. Puede
tener miles de votos, pero si no los protege, se vuelven votos priístas.
Coatzacoalcos representa un 80 por ciento de la votación. Para García
Bringas, hay focos rojos en las congregaciones de Mundo Nuevo y Barrillas. Y en
Agua Dulce se está fraguando la derrota.
Lo peor no es lo que haga la oposición. Lo peor es que los priístas no lo
quieren ver ganar. Y Marcelo Montiel se la quiere cobrar.
Archivo muerto
Sacude al distrito de Acayucan la entrega de despensas y dinero para cooptar
a votantes. Lo opera el DIF en el municipio de Isla, feudo y cuna del candidato
federal del PRI a diputado federal, Erick Lagos Hernández, donde gobierna a
trasmano el diputado local, Juan Cruz Elvira. Se tornó viral en las redes
sociales la difusión de los videos en que se observa a ciudadanos que acudieron
atraídos por la entrega de becas a días de las elecciones y que abandonan la
bodega con dinero y despensas en la mano. Denuncia el caso la candidata a
diputada federal de Movimiento Ciudadano, Francisca Ortiz Culebro. Grabó todo.
Ubicó una camioneta del DIF estatal. Habló con los beneficiarios y una de ellas,
Guillermina Hernández Deceano, mostró el contenido de la despensa y el dinero
recibido. Nada es casual. Opera el DIF para Erick Lagos, líder de los mapaches
priístas, en una entrega de becas que se da en plena veda electoral. Y si
faltaba evidencia, he ahí las despensas que los beneficiarios llevaban en dos,
tres o cuatro bolsas. Avizora la candidata de Movimiento Ciudadano que
denunciará el caso ante la Fiscalía Especializada Para la Atención de Delitos
Electorales y ante el Instituto Nacional Electoral. Acayucan es un hervidero.
Primero atentaron contra Janix Liliana Castro Muñoz, candidata del Movimiento de
Regeneración Nacional en ese distrito, y le quemaron su casa; luego amenazan al
candidato del Partido del Trabajo, Marcos Samuel Hernández Villanueva, y ahora
les caen en un burdo reparto de despensas y becas a unos días de la elección
federal. Muy propio de Erick Lagos... Físicamente eran ellos. Pero debían fingir
que no. Acarreados al cierre de campaña de Rafael García Bringas, los jóvenes
del instituto Tecnológico Superior de Coatzacoalcos pasaron como integrantes de
Vía Veracruzana y Red de Jóvenes, como militantes de organizaciones priístas,
nada que tuviera que ver con la universidad a la que pertenecen. Los llevaron
así, camuflados, al mitin del PRI, ese día en que por última vez lanzarían
vítores a su paniaguado candidato, que ha de ganar la elección si Marcelo
Montiel Montiel, el cuestionado cacique, hoy acusado de malversar programas
sociales federales, no lanza voto de castigo o si los electores, de plano, no
salen a votar. Y ese día, ese domingo 31 de mayo, los jóvenes del ITESCO,
simulando que eran miembros de Vía Veracruzana y de Red de Jóvenes, terminarían
riendo de lo que los obligan a hacer: mentir y actuar para ganarse una
calificación. ¿Quién dijo que había que dignificar la educación?... Jessy Ramos
sólo es lideresa de membrete. Xavier Morales es el dirigente real de Juventud
Popular. Dividido, fragmentado, el liderazgo de la organización incuba un
conflicto atizado por las corrientes priístas, los santones del marcelismo que
gobiernan y desgobiernan Coatzacoalcos. A Jessy Ramos la respalda el alcalde
Joaquín Caballero Rosiñol y ella, joven con talento y sagacidad, acumula
contactos con los que acredita trayectoria. A Xavier Morales lo apuntalan los
integrantes de Juventud Popular, la base de la organización, los que realizan el
trabajo político, los que convocan a la gente, los que le dan forma al proyecto
juvenil del PRI. Eso lo hace Xavier Morales. Jessy Ramos no... Ya tomado, Edgar
Spinoso Carrera es un desastre. Habla de más, suelta la lengua, se jacta y se
incrimina. Lo cuenta un contemporáneo suyo, testigo de su altivez. Corría el año
de 1993. Estudiaba en la Universidad Veracruzana, en Xalapa. Un día acudió a una
fiesta de cuates, invitado por un estudiante de arquitectura de nombre Gonzalo.
“El primero es el más difícil”, decía Spinoso el espinoso. Quienes lo escuchaban
apenas lo podían creer. Decía Spinoso que ya sobrado de copas, sus manos en el
volante, lo etílico al tope, pasó sobre un peatón. Murió la víctima. Aquello
presagiaba tormenta. Proseguía su relato Spinoso el espinoso. Intervino la
familia, poderosa la estirpe y, sobre todo, millonaria. Movió palancas, tocó
puertas, burló la ley. Spinoso siguió su vida como si nada hubiera ocurrido.
Cuentan ahora aquellos testigos del desliz verbal que Edgar Spinoso podía
alardear, fanfarronear y jactarse, pero su relato era coherente. “Con eso de que
los niños y los borrachos nunca dicen mentiras”, dice uno de ellos. Spinoso era
nefasto y desagradable. Pero no dejaba de acudir a las reuniones. El otro
indeseable era Gabriel Deantes Ramos, hoy secretario de Trabajo del gobierno de
Veracruz, ambos implicados en el desvío de recursos para programas educativos,
corridos para aquietar las aguas y recontratados por el gobernador Javier
Duarte, su cuate, su protector, su encubridor. Algo los distinguía: la
pedantería. Edgar Spinoso, cuentan los testigos, era misógino, hirientes y
soberbias sus expresiones hacia las mujeres. Hoy es candidato del PRI a diputado
federal por el distrito de Martínez de la Torre... ¿Se puede lograr un cambio de
uso de suelo en plena clausura? Sí. Ocurre en Coatzacoalcos. Implica el asunto a
un taller de hojalatería, “Servicio Machucho”. Se da el trámite. Se autoriza. Y
todo pareciera real y legal. Pero no lo es. La anuencia de cambio de uso de
suelo se realiza con una firma falsa, se demuestra en juicio, lo consignan los
archivos del ayuntamiento de Coatzacoalcos. O sea, es un fraude. Pero el
hojalatero Machucho gana el juicio y habrá que pagarle varios millones de pesos.
Le tiembla la mano al alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, hay daño ambiental,
tibieza, negligencia y un escándalo por venir. Por lo pronto, el caso se va a
instancias federales, donde va a reventar...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Una elección que se incendia
* En Oaxaca pierde Peña Nieto * En Veracruz, la violencia le sirve al PRI
* Javier Herrera representa lo peor del fidelismo * Héctor Yunes terminó siendo
porrista del hijo de Fidel * Barrillas y Mundo Nuevo: silencio frente al
candidato * Bringas y Theurel no pasan el aplausómetro * Oreja infiltra al INE
en Coatza.
2 de junio de 2015
Entre fuego y violencia, vandalismo y terror, no hay elección que prenda. Es
el escenario electoral de hoy. Alguien le dijo a Enrique Peña Nieto que así
habría de ocurrir y no lo creyó.
Día complicado, inédito, el lunes 1, cuando la ira de la Sección 22 del
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se tradujo en acciones
radicales, repudio a la reforma educativa, a la evaluación de maestros, al
engaño peñista que con posponerla supuso que habría de amainar la tormenta.
Oaxaca concentra la mayor protesta. Nueve de las 11 juntas distritales fueron
atacadas y en consecuencia, el INE ordenó su cierre hasta que haya condiciones
para continuar con el proceso electoral.
En Juchitán y Teotitlán de Flores Magón, los integrantes de la CNTE
sustrajeron 11 mil boletas electorales. De ellas, 5 mil fueron quemadas.
En Miahuatlán, los integrantes de la CNTE obligaron a que elementos del
Ejército se retiraran. Dicen las crónica que los militares revelaron que
entendían la lucha magisterial, tomaron sus pertenencias y abandonaron el lugar.
Como cuates.
En la dinámica del caos, derribaban portones de las instalaciones
electorales, sustraían boletas electorales y reclamaban al gobierno el
incumplimiento en la derogación de la Ley Federal de Educación.
Respondían así a la suspensión provisional de la evaluación a maestros que
habrá de establecer quiénes mantienen su plaza de trabajo, quiénes deben
reevaluarse y quienes pasan a áreas administrativas por ser incapaces para la
docencia.
La misma escena se dio en Tehuantepec, Huajuapan de León y Tlaxiaco. Ahí
tomaron las tiendas Elektra, Aurrerá, Coppel, Gigante, Milano y Chedraui.
Se repite el escenario en Pinotepa Nacional donde se habla de reventar la
“farsa electoral”.
Camina, pues, el boicot electoral que nadie en círculo peñista imaginó que
podría ocurrir. Desdeñó el presidente, su coro de querubines, el príncipe
Aurelio Nuño, el que le habla al oído y lo embarca en mil conflictos.
Pero el boicot también se da en Puebla, Yucatán y Veracruz. Incendian
paquetería electoral, toman oficinas, lanzan proclamas, advierten al gobierno,
hacen cuanto les place a los anarquistas cuando la elección está a unos días,
cuando las campañas finalizan, cuando si hay indecisos ahora menos votarán.
Ocurre en Veracruz. Aquí hay fuego. Proviene del incendio en las
instalaciones de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz y de las
bombas hechizas, las molotov, que son lanzadas las que alcanzan a la sede de la
junta distrital 10, ambas en Xalapa.
Eran las 5:40 de la madrugada. A esa hora se perciben el fuego y sus
estragos. Hay paredes quemadas y vidrios rotos en las estancias infantiles de la
Sedesol, en el Edificio Hakim.
Refiere el guardia no haberse percatado de la acción. ¿Acaso dormía? Sobre
las paredes están las huellas del incendio y en los vidrios una leyenda con un
mensaje directo: “Abajo el desarrollo capitalista. Junio Negro”.
Dice que las instalaciones no eran utilizadas. Servían para almacenar
material de dos programas: Sin Hambre y Espacios Infantiles.
Es la Sedesol de Marcelo Montiel Montiel, acusado de malversar recursos
federales y apropiarse del dinero de los beneficiarios mediante subterfugios,
retiros bancarios y triquiñuelas.
Ahí, según la propia Sedesol, se perdió mobiliario, papelería, equipo de
oficina, instalaciones eléctricas y redes del sistema de comunicación digital.
Eso dice el boletín pero el guardia asegura que “no se dio cuenta de quienes lo
hicieron”.
Sedesol no perdió mucho pero el impacto fue mayor.
Horas más tarde, a las 16:40, unos 30 individuos, encapuchados, irrumpieron
en la sede de la Junta Distrital número 10, con sede en Xalapa. Vestían chalecos
antibalas, portaban bates, palos, cadenas tubos y artefactos explosivos.
Veinte de ellos ejecutaron el ataque. Los otros 10 permanecieron en la parte
de la puerta, dedicados a patear y pintarrajear. Inscribieron una leyenda:
“Asesinos, muerte”, con letras negra y roja.
Parte de la documentación oficial se quemó. Nadie del personal resultó
afectado y de inmediato se dio aviso a la policía, llegando elementos militares.
A esa hora, en Coatzacoalcos, un grupo de maestros integrantes del Movimiento
Magisterial Popular Veracruzano, realizaron una toma simbólica del las
instalaciones de la junta Distrital número 11.
Se apostaron a las puertas de las instalaciones y lanzaron un discurso en el
que condenan la reforma educativa del gobierno de Peña Nieto, advierten que
radicalizarán sus acciones hasta revertir la nueva legislación aprobada por el
gobierno federal.
Su vocero, Celerino Bautista Luis, ex dirigente estatal del Partido de la
Revolución Democrática, auguró que en la sierra de Soteapan habrá voto de
castigo contra el PRI, PAN y Nueva Alianza por haber aprobado la reforma
educativa.
No se daba una escenario así en el México de hoy. Ni en el hartazgo de los 70
años del PRI, el imperio que parecía indestructible, derrotado en 2000 por el
empuje de una nación, pudo pensarse en que la violencia habría de rondar la
elección federal.
Esta vez sí. El desdén de Peña Nieto, la soberbia de los gobernadores,
priístas y no priístas, los hace encarar un conflicto que parecía irreal.
Pero no todas las acciones tienen el mismo fin.
Maestros de la Sección 22 de la CNTE toman instalaciones electorales, queman
paquetería electoral; anarquistas hacen estallar bombas molotov; pintarrajean
consignas, amenazan con volver, siembra duda y provocan miedo.
Lo de menos es el daño y cómo resarcirlo. Reimprimir las boletas no implica
mayor conflicto para el gobierno. El problema no está ahí. Está en la percepción
ciudadana, el dilema del elector, la decisión de acudir a las urnas o no
hacerlo.
Hay lecturas diversas. La CNTE anda en lo suyo, en su intento de derogar la
Ley Federal de Educación, que supone el peor golpe a las reformas estructurales
de Peña Nieto.
Pero en otros estados, se advierte otra intención.
En Veracruz se inhibe el voto, no por la reforma educativa sino por el temor
del PRI a perder distritos, en su peor nivel las expectativas de los candidatos
priistas por el desgobierno de Javier Duarte, la debacle financiera, el
endeudamiento descomunal, la violencia extrema, la inseguridad y el baño de
sangre, dueño el crimen organizado de la vida de los veracruzanos.
Llega la estrategia del miedo. Inhibe la violencia y el terror a quienes
pretenden votar. Se incrementa el abstencionismo. Pierde opciones la oposición.
Pero el PRI, con su voto duro, sale a ganar.
En Oaxaca la violencia le pega a Peña Nieto. En Veracruz, le sirve al PRI.
Archivo muerto
Javier Herrera Borunda equivale a nada. Políticamente no existe. Será
diputado por los enredos, la complicidad, las trapacerías entre el Partido Verde
Ecologista de México y su padre, Fidel Herrera Beltrán. Se placea en Veracruz,
acude a comidas y reuniones, a cierres de campaña y todo aquello que le deje
aletear. Sin mérito, sin trabajo de partido, lleva en el tropel a los priístas
de trabajo, a las juventudes que un día pintaron bardas, cuidaron casillas,
buscaron el voto, repartieron despensas, láminas y cemento. Javier Herrera no.
Javier Herrera los rebasa y los insulta. Nada lo distingue como no sea la
estirpe, el padre que tanto dañó a Veracruz, que robó la tranquilidad, que
propició la violencia, que hincó a las instituciones ante los cárteles, que
alentó la corrupción y el saqueo, que conformó una pandilla transexenal, que
delinquió bajo su amparo y que acaba con lo poco que le queda a Veracruz. Hace
campaña el joven Javier Herrera Borunda, heredero de Fidel, quizá peor,
corregido y aumentado, seguro candidato a gobernador en 2018, si es que los
veracruzanos lo dejan pasar… Abyecto, Héctor Yunes Landa no tiene respeto ni de
sí mismo. Suaviza el discurso, elogia al junior de la fidelidad, Javier Herrera
Borunda, evade los pecados del duartismo, se entiende con sus verdugos, aquellos
que le impidieron ser gobernador de Veracruz, quienes frustraron su candidatura
en 2010. Sufre el Síndrome de Estocolmo. Ama a quienes lo desplomaron, lo
torearon y lo aplastaron. Ahora es repollo del hijo de Fidel Herrera, pródigo en
lisonjas para el junior que emerge de la penumbra. El pacto, pues, es real.
Héctor Yunes cree en la promesa de una candidatura a cambio de ser el conserje
de la impunidad. Lo impulsa el fidelismo y lo acuerpa el duartismo que así
aseguran a un Yunes Landa servil y a modo. Sería el gobernador de Fidel y Duarte
bajo la condición de no aplicarle la ley a quienes destrozaron Veracruz. Lo que
no se sabía era que el pacto incluía servirle de porrista al hijo de Fidel… Uno
a uno, por su nombre, citaba Rafael García Bringas. Y al mencionar colonia o
congregación, se escuchaba el grito, el aplauso, el barullo. Sentía así, el
candidato del PRI a diputado federal por Coatzacoalcos, que el priísmo estaba
presente, acarreados, por supuesto, si no no fueran borregos, ahí en el parque
Independencia, en el cierre de campaña. Decía un nombre y venía la respuesta.
Pero cuando dijo “Las Barrillas”, hubo silencio. Y cuando citó “Mundo Nuevo”, el
silencio volvió a reinar. Se supone que el marcelismo y sus cuatro grupos, el
joaquinismo, el chagrismo, el theurelismo operan en todo el distrito. Se supone.
En política, los aplausos suelen contener una alta dosis de falsedad. Y los
silencios avizoran episodios de tempestad. O los priístas de Barrillas y Mundo
Nuevo no asistieron, o el grado de repudio a García Bringas es infinito, o de
entrada ven que la elección va a reventar, o hay sectores del distrito en que le
van a voltear la votación, la chamba sucia de los marcelistas… Comida de la
fraternidad que también sirvió para el aplausómetro. Sábado 30, Centro de
Convenciones, todos en torno al candidato del PRI, Rafael García Bringas.
Resonaban las porras para Marcelo Montiel, aunque esté acusado de mapache
electoral, de malversar 500 millones de pesos en programas sociales y de usar a
la Sedesol federal para hacer ganar al PRI. Vitoreaban a Joaquín Caballero
Rosiñol, alcalde de Coatzacoalcos, por ser quien detenta el control de las
válvulas de los recursos para operar en campaña. Y llegó la mención a García
Bringas, bajaron los decibeles. Y al escucharse el nombre de Marcos Theurel, el
silencio fue mayor. “A mí me corrió”, dijo uno de los asistentes. “Lo único
bueno de Theurel es Lupita, su esposa. Ella es otra cosa”, comentó otro. Mala
señal para García Bringas… Nayra del Carmen Chío Pacheco ha sido policía y
oreja. Asistía a marchas y plantones. Oía y reportaba. Hacía el indeseable
trabajo de espiar, inmoral su labor, indigna su condición. Hoy es capacitadora
asistente electoral del INE en el distrito de Coatzacoalcos. Tiene a su cargo
seis casillas cuatro en El Tesorero y dos en el COBAEV. O sea, Nayra del Carmen
Chío Pacheco visitó domicilios, habló con ciudadanos insaculados, revisó
perfiles y capacidades, incluso su inclinación política. Seleccionó así a
quienes serán funcionarios de casilla en la elección del ya cercano 7 de junio.
Léase así: en manos de la informante de gobierno estuvo la conformación de seis
casillas. ¿Lo sabrían los consejeros electorales? Quizá no. Nayra es un caso de
infiltración del órgano electoral, tarde ya para corregir, seleccionados los
funcionarios de casilla por una oreja del sistema. Nayra del Carmen Chío Pacheco
es tía de David Porras Pacheco, aquel director de Ingresos de la Tesorería
Municipal de Coatzacoalcos, protegido de Marcelo Montiel, célebre por haber
asesinado a un mesero de un bar en la zona de tolerancia, apodado “La Manola”,
vinculada también a Cristóbal Torres, entonces responsable de la nómina del IFE,
a quien dejaron sin un centavo en un extraño asalto. Golazo, pues, al INE del
distrito de Coatzacoalcos…
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Fidel Herrera, lección de cinismo
* No le suma a Carolina Gudiño * 8 millones lo recuerdan y lo repudian *
Regreso sin gloria * García Bringas y el acarreo * Alumnos del ITESCO, repollos
del PRI * Iván, Conagua y los contratos * Vejigas verdes para El Cisne * El
gobernador que cachetea empleados lo apoya * ¿Quién aguanta a Jessy?.
1 de junio de 2015
Cínico, desparpajado, va Fidel Herrera Beltrán a Boca del Río, feudo yunista,
ahí donde el PRI se descalabra y se vuelve a descalabrar, trepado en los humos
de la soberbia y confiado en que la memoria de los veracruzanos es, por lo
menos, volátil. Esa es su apuesta. Cree en el olvido y en la fuerza del engaño.
Irrumpió en la campaña priísta de su alumna, Carolina Gudiño Corro, candidata
a diputada federal por el distrito de Boca del Río, el sábado 30. Se paseó,
habló y dijo apuntalar a la mejor carta del PRI y que los mejores momentos de
México se le deben al PRI.
Eso dijo, pero Fidel Herrera va más allá. No acompaña a Carolina Gudiño
Corro; la lleva de comparsa. Simula que respalda su campaña, que refuerza esa
proeza de querer vencer al PAN en territorio de Miguel Ángel Yunes Linares, su
eterno y enconado enemigo, de odios fraternos, celebérrimos, políticos y
personales.
Fidel llega y se roba el escenario, no porque sea un ícono, ni un líder, ni
un dechado de virtudes, ni el ejemplo a seguir, ni porque echar aire a Carolina
sea su misión, pues la señora provoca triste recuerdos y mayores iras a los
jarochos pues su paso por la alcaldía de Veracruz fue una cátedra de
incapacidad, ineficiencia y corrupción.
Nada tiene la insípida Carolina en su loca aventura de ser diputada federal,
si se recuerda que ejerció la alcaldía de Veracruz con la mano larga y uña fina,
y si se advierte que fomentó un contratismo al estilo fidelista, con obra pobre
y derroche magnánimo.
Políticamente, pues, Carolina Gudiño es un caso perdido, sin votos que le
ayuden a no ser los de los esclavos de los programas sociales, los beneficiarios
de la dádiva oficial, el voto duro del PRI. Fuera de ellos, la princesa del
fidelismo está a expensas de las tretas y las trampas que no le son ajenas pues
con ellas llegó a la alcaldía de Veracruz.
Fidel despierta el morbo, descarado en su regreso luego de tanto agravio al
pueblo, de dejar a Veracruz en la quiebra, sin finanzas, con un gobernador a
modo, Javier Duarte, cómplice silencioso, callado, atado a su pasado porque si
uno saqueó, el otro también.
Repudiado y malquerido, no hay quien obvie, ni justifique, ni olvide que
Fidel Herrera entregó a Veracruz al crimen organizado, los territorios usados
por bandas que lo mismo trasiegan droga que trafican migrantes, que se dedican a
la trata de personas, que reclutan indocumentados y los vuelven sicarios o
narcomenudistas y a las mujeres las prostituyen, o a los niños les extraen los
órganos en uno de los negocios más crueles que puedan existir.
Representa lo peor Fidel Herrera. Su gobierno auspició la llegada de bandas
criminales que le robaron la tranquilidad a los veracruzanos, que se apoderaron
de todo, cruzado de brazos el gobierno y su policía mientras la sociedad
comenzaba a sentir el poder del miedo.
Fidel Herrera fue omiso y cómplice mayor. No hay organización criminal que no
opere con el visto bueno del gobernante en turno. Así ocurrió en Veracruz.
Decía Fidel Herrera que la delincuencia mayor era responsabilidad del
gobierno federal y a él debían dirigirse la crítica y los reclamos de la
sociedad. Sí y no. Constitucionalmente sí, pero en Veracruz hubo complicidad
institucional. La policía, los ministerios públicos, los jueces, el tribunal,
las instancias de información clave, incluso la prensa, todas callaron porque
hubo un gobernador que instruía a no hablar de Zetas, de violencia in crescendo,
del secuestro y la extorsión.
Se le repudia por el daño causado, por la brutal deuda pública y el saqueo
vía fideicomisos, vía el manejo arbitrario de los recursos federales, por el
rezago social, por haber hecho de Veracruz un escenario de caos.
Perdió Veracruz su derecho a crecer, a abandonar sus rezagos, a explotar sus
recursos, a tener una mejor calidad de vida. Fidel Herrera le canceló su futuro,
lo sumió en una debacle financiera que cinco años después, con Javier Duarte, no
sólo no se abatió sino que se redimensionó.
¿Qué le dio Fidel Herrera a Veracruz? Seis años, los suyos, fueron de
embustes y mentiras. Dibujó un escenario de jauja, de alegría, de progreso, de
desarrollo. Soltó la lengua con la maestría que suele hablar. Y convenció
mientras pudo. Una vez que la realidad se impuso, desmintió y nadie le volvió a
creer.
Va a Boca del Río y sólo suscita morbo, mentadas, sorna y maldiciones, no de
los acarreados con quienes posa la foto, sino de 8 millones de veracruzanos que
lo ven como el peor gobernador que haya pasado por el palacio de Xalapa.
Usa a su pupila para regresar al escenario público, apuntalando una
candidatura condenada al fracaso. En Boca del Río, priístas y no priístas tienen
la certeza que Carolina Gudiño y el PRI sólo ganarían la elección comprando los
votos, cobrándole a los pobres los beneficios de los programas sociales,
coaccionando a quienes intenten castigar con su voto al PRI.
Fidel Herrera es marrullero y rapaz. No vacila en usar el presupuesto oficial
y la burocracia mayor. Así lo hizo cuando fue gobernador de Veracruz e impuso
alcaldes y diputados locales y federales. Decía que en política lo que se pague
sale barato. Y si es dinero del pueblo, mejor.
Vuelve al escenario político. Se trepa en los hombros de Carolina Gudiño.
Entra a operar en el distrito crítico, en zona yunista, en Boca del Río, donde
se juega su vida política pues una derrota lo aleja de la designación del
candidato priísta al gobierno de Veracruz en 2016 y a su operación electoral.
Pudo no aparecer en el escenario. Pudo diseñar la estrategia de campaña,
ejecutar desde las sombras, realizar amarres, destroncar al enemigo con tejido
fino. Por algo no lo hizo.
Reaparece Fidel Herrera en el ocaso de la campaña del PRI, acuerpado por los
borregos, asediado por la prensa que convoca al morbo popular.
Fidel Herrera no es querido por los veracruzanos. Representa la corrupción y
la impunidad, la inmoralidad política y los negocios desde el poder, el reto a
las instituciones y el agravio a la sociedad.
Fidel Herrera cree en la desmemoria del pueblo, en la fuerza del engaño y en
la contundencia de la demagogia. Supone que cinco años después el olvido es su
aliado.
No es un regreso con gloria. Es un regreso infame.
Archivo muerto
Nada cambia en el PRI. Son los mismos discursos, los mismos mítines, los
mismos cierres de campaña. No van todos. A unos los llevan. A la mayoría los
acarrean. Al de Rafael García Bringas, el candidato del PRI a la diputación
federal por Coatzacoalcos, no llegaron las multitudes. Iban los colonos, como
siempre, porque la torta y el refresco valen. Iban los estudiantes del Instituto
Tecnológico Superior de Coatzacoalcos (ITESCO) porque fue obligatorio asistir.
Sutilmente los orillaron a convertirse en repollos del priísmo, a ganarse un
punto por materia, a evitar la represalia escolar. Y los jóvenes, según su
testimonio, sus palabras francas, acudieron al circo priísta, muchos de ellos
conscientes que hay que votar, sí votar por Rocío Nahle García, la candidata del
Peje López Obrador y su partido Morena, o por Gloria Santos Navarro, la
candidata panista. Nada cambia en el PRI: su discurso es triunfalista, el
acarreo mueve a las masas, el robo de votos redondea el control del poder... Con
lupa observan en Conagua a Iván Hillman Chapoy. Inquietan los contratos, el
manejo presupuestal, los constructores beneficiarios, la danza de millones, las
versiones de que en la dependencia federal región Veracruz, algo se está
pudriendo. Iván El Terrible, ex alcalde de Coatzacoalcos, hijo adoptivo del Clan
de la Succión, se conduce como si la Comisión Nacional del Agua fuera suya, el
botín a su alcance. Usa el subterfugio de la licitación pública para asignar
contratos. Y curiosamente los contratos salen a favor de personajes con los que
mantiene vínculos estrechos, intereses comunes, un pasado común. Operan con él
los ivanistas que hicieron del ayuntamiento 2005-2007 una cueva de Alí Babá. Uno
de ellos, Pedro Gabriel Vázquez Espinosa, el ex tesorero, a quien señalan en
información interna como el personero de Iván... También Alberto Silva Ramos
necesita vejigas para nadar. Tuxpan es un caos, un desastre político. Ahí, donde
El Cisne Silva aspira a ser diputado federal, llegaron los refuerzos verdes. Uno
es el marido de Anahí, la cantante, el Güero Velasco, gobernador de Chiapas,
aquel infame que le dio sonora cachetada a un ayudante, grabado en video,
protagonista de su fechoría en las redes sociales, obligado a la disculpa
pública, a simular que lo cacheteaban sólo para tapar el agravio, como si así
dejara de ser un malviviente que aspira a gobernar México, con desplantes de
ruindad. El otro cartucho verde es Javier Herrera Borunda, de la estirpe de
Fidel, hijo del peor gobernador que ha tenido Veracruz, a quien no dejaron pasar
los priístas por Cosamaloapan y tuvo que entrar por una tapa de drenaje, el
Partido Verde Ecologista de México, que no es un partido sino una gavilla de
delincuentes que violan y violan la legislación electoral sin que haya INE o
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que los someta, pues
todos se bañan en el mismo lodazal. Nada tiene para ganar El Cisne Silva,
fallido coordinador de Comunicación Social del gobierno de Veracruz, pésimo
alcalde de Tuxpan que endeudó como ningún otro al municipio, dos veces apretado
por el crimen organizado con bombazos y petardazos a unos metros del palacio
municipal y con un hermano que operaba los contratos en la empresa ADT
Petroconstrucciones, de Francisco “Pancho” Colorado Cessa, aún en juicio por
prestarse a adquirir caballos con los que Los Zetas lavaban su dinero en Estados
Unidos, condenado a 20 años de prisión, sentencia que quedó sin efecto por
decisión de un juez y con ello reinicia el proceso legal. Esos son los bonos del
inaguantable Alberto Silva, para la historia aquel show con Larissa Riquelme, la
encueratriz que posó para Playboy luego de mostrar los senos en el Mundial de
Futbol Sudáfrica 2010. Vaya candidato... Muy pronto, quizá demasiado, Jessy
Ramos hartó a los jóvenes del PRI. Hay quejas por sus desplantes, por las
ínfulas, porque en campaña, la de Rafael García Bringas, el candidato a diputado
federal por Coatzacoalcos, es quien mueve todo y no acepta réplica. Lamentan los
jóvenes priistas su proyección, el ascenso vertiginoso, que Joaquín Caballero
Rosiñol la hubiera hecho la figura de la nueva generación joaquinista, que la
haya convertido en diputada juvenil en el Congreso de Veracruz. Demasiado pronto
el vértigo del poder en la joven Jessy...
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