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INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Maruchi Bravo: las amenazas y el espionaje

* Autorizó a Gobernación a monitorearla en internet * La obsesión del fiscal por encarcelarla * Lu-pilla tiene para 10 campañas * Karime quería deberle a 100 mil abuelitos * Callejas y su ignorancia con la sanción a Duarte * Playas, drenaje y turismo * El candidato y la notaría.

31 de julio de 2015

¿Quién se deja hackear? Tácitamente nadie. Maruchi Bravo Pagola sí. Sus teléfonos están intervenidos. Sus cuentas en internet también. Monitorean las cuentas apócrifas en las redes sociales, las que llevan su nombre pero con las que no tiene que ver. Está, pues, en manos de Gobernación.

“Soy considerada —puntualiza— por parte de la Segob como persona que se encuentra en alto riesgo”.

Hostigada, encarcelada en 2011, sabe de la demencia del duartismo, el delirio por embestir a sus críticos, la fobia del gobernador Javier Duarte por la prensa libre, la inquina y mala fe, convertida la persecución en política de estado contra las voces que disienten.

Lo sabe porque lo vive. Amargo es el recuerdo de los días en prisión, implicada en el delito de “tuitear”, de compartir información, de reflejar lo que un portal electrónico difundía en torno a un ataque del crimen organizado en escuelas del puerto de Veracruz.

Javier Duarte y sus secuaces la hicieron responsable, junto con el maestro Gilberto Martínez Vera, de generar el caos, de las reacciones impensadas de padres que acudían a los centros escolares a buscar a sus hijos, protagonizando accidentes vehiculares.

Leyó Maruchi Bravo en las redes que iban por ella. Vio llegar a gorilas policíacos, prepotentes, abusivos, que allanaron su hogar. La sacaron a rastras, tomaron sus pertenencias, la trasladaron al penal de Pacho Viejo, en Coatepec, en las cercanías de Xalapa.

Sufrió agresión física y psicológica. Le acercaron lesbianas violentas para someterla a un estado de terror. Derramaban líquidos en el piso, sabedores que es alérgica a diversas sustancias.

Salió Maruchi Bravo cuando el nefasto Javier Duarte fue enterado que no había marco legal para procesarla, cuando la opinión pública se le echó encima, cuando la prensa nacional e internacional lo despedazó.

Creó un delito no grave, con derecho a fianza, para concederle la libertad. Algo así como los dictadores criminales que torturan a sus víctimas para luego concederles su gracia y su perdón.

Dejó Pacho Viejo y volvió a su línea crítica. De ahí no se ha movido Maruchi Bravo, incluso alentando la conformación de autodefensas y grupos de vigilancia para enfrentar a la delincuencia, obvia la complicidad de las policías.

No cesa en su crítica al gobernador de Veracruz. Lo vapulea. Habla por sí misma o le da cabida a comentarios de usuarios con identidad o anónimos. A cambio, recibe amenazas, es denostada en las redes sociales, sufre espionaje, le siguen los pasos, le pisan la sombra.

Ser Maruchi Bravo es un dilema. Se puede soportar la presión, el asedio, el ataque perpetrado por los protegidos del gordobés, los duartebots, pero siempre, invariablemente, se llega al límite.

Maruchi Bravo acudió a la Secretaría de Gobernación federal. Planteó su caso. Dimensionó el nivel de amenaza, la agresión verbal, los amagos del fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, la fabricación del delito, el uso perverso del aparato judicial, agentes del Ministerio Público y jueces al servicio del gobernador de Veracruz, para cumplirle sus caprichos, incluso violando la ley.

Tomó el caso el secretario Miguel Ángel Osorio Chong. Dialogaron vía telefónica. Escuchaba el número dos en el gobierno peñista las razones de la periodista para temer por su vida.

“No me da la gana de ser el periodista asesinado número 14, por ello me decidí en hacer público mi caso a la federación”, dijo en una entrevista con la periodista Silvia Núñez, autora de la columna Fuera de Foco y directora del portal AGN Veracruz.

Personal de Segob llegó a su hogar. Fue asesorada sobre el mecanismo de protección a periodistas en riesgo. Abrieron el expediente 244/2015/P/E. Consta ahí su encarcelamiento, en 2011, donde “describe cómo por órdenes de Reynaldo Escobar —en aquél entonces Procurador General de Justicia en Veracruz— fue agredida física y psicológicamente por los elementos de la hoy extinta Agencia Veracruzana de Investigación (AVI) —hoy Policía Ministerial”.

Le hicieron un análisis psicológico de rutina para detectar el grado de afectación emocional en ella y su familia.

“En este momento —dice— soy considerada por parte de la Segob como persona que se encuentra en alto riesgo (…) Actualmente tengo intervenido todos mis teléfonos —residencial y móvil—, tienen hackeada con mi permiso mis cuentas redes sociales (…) Saben de las cuentas apócrifas”.

Nadie se deja hackear. Maruchi Bravo Pagola lo permitió para detectar ataques y amenazas. Y, sobre todo, para saber el origen de la infamia, los ejecutores del duartismo instruidos para enlodarla, para implicarla en delitos, para llevarla de nuevo a prisión.

Maruchi dejó que pusieran la trampa y los condujo a ella.

Atrapó, por ejemplo, al fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”, en un episodio fabricado para generarle una denuncia por daño moral.

De una cuenta apócrifa, a nombre de Maruchi Bravo, que no es suya, surgió una carta en que supuestamente, el 27 de julio, Luis Miguel Campillo Pizano, padre de la joven Columba Campillo, secuestrada y asesinada en Boca del Río, revelaba que había sido presionado para implicar a “gente inocente” en el crimen. Exoneraba de palabra a los detenidos, encabezados por Ileana Mortera Trolle, presunta autora intelectual, según el fiscal. Acusaba la misiva que había violación al debido proceso.

Luis Miguel Campillo reaccionó. Le envió una carta a Maruchi Bravo acusándola de difundir la carta falsa, que él nunca escribió, y amagó con proceder legalmente.

“Culín” convocó a rueda de prensa. Habló a su estilo, protagonista sin remedio, el ego por delante. Dijo que le llamó el padre de Columba Campillo, que estaba “altamente indignado por esas notas mentirosas, espurias. Pero no sólo eso. Ahora tendrán que enfrentar la denuncia por la vía penal, vía civil por daño moral. La familia está determinando si la presenta o no”. ¿Entonces?

Son comunes las contradicciones del fiscal de Veracruz cuando la realidad es sustituida por los montajes. Dice que “tendrán que enfrentar la denuncia” y luego sostiene que “la familia está determinando si la presenta o no”.

Le preguntaba la prensa si la denuncia sería contra Maruchi Bravo. Respondió con otra verdad de Perogrullo: “sería contra quien haya sido”.

Maruchi Bravo reclama. Le indigna que Fisculín pretenda fabricarle delitos y le lance amenazas en ruedas de prensa. Recurre al miedo con fines de autocensura, la mordaza para cesar sus críticas en las redes sociales.

“Yo no entiendo —dice— por qué el padre de Columba Campillo me etiqueta la carta, no entiendo la causa (…) Yo entiendo su dolor, yo he perdido también seres queridos y estoy absolutamente de acuerdo que se le haga justicia a la niña (…) Lo que no entiendo es por qué dirige su carta a mí, porque yo no creé el blog, ni compartí blog, ni tengo nada que ver en eso (…) Soy ajena, absoluta, totalmente (…) Dicen que en una cuenta mía es dónde se publicó el blog en dónde destapa todas y cada una de las acciones de la fiscalía, pero es una cuenta apócrifa con mi nombre es dónde se publicó (…) Yo reporté a Facebook desde hace 5 meses esa situación de esa cuenta falsa y puedo comprobarlo (…) Pero esa página es quien lo comparte y lo hace como lo compartieron “N” número de personas (…) Es decir sólo comparte sin comentar el contenido del blog y nada más”.

Maruchi sospecha que esa cuenta de Facebook la pudo haber creado la pandilla duartista. “Yo veo que todo es una puesta en escena para amedrentar, para intentar callarnos (…) ¿Pero por qué no platican con nosotros? ¿Por qué no dialogamos? (…) La carta me parece incorrecta porque yo no tengo ninguna personalidad jurídica ni dentro del asunto (…) Ni soy testigo, ni soy familiar, ni tengo interés personal ni nada que ver en el asunto”.

Dejarse hackear por la Secretaría de Gobernación permite advertir el origen de los ataques, las amenazas y el juego de presión. Segob conoce las cuentas apócrifas, a nombre de Maruchi Bravo pero sin ser suyas. Permite también obtener el reporte de Facebook, las IP de quienes las manejan, la información que insertan, los nodos telefónicos de quienes las administran.

Osorio Chong tiene el caso Maruchi Bravo en sus manos. En sus manos también está el fiscal Bravo Contreras, tan dado a los montajes, a los casos sin lógica, a guardar cadáveres para que no empañen los eventos políticos de su patrón, el gobernador Javier Duarte.

Dejarse hackear fue una trampa. El duartismo cayó en ella.

Archivo muerto

Aferrada, Lu-pilla dice que es la diputación local o es la diputación local. Lo cuentan las promotoras del PRI, sus operadoras en las colonias de Coatzacoalcos, las que van moviendo la imagen de Guadalupe Félix de Theurel entre los que votan y marcan la diferencia entre ganar o perder. Sábese que si no la nomina el PRI, está abierta a contender por la oposición, incluido Morena, el partido del Peje López Obrador, y mucho más aún si el candidato del PRI es marcelista. Por recursos no para el proyecto. Tienen los Theurel para esa y 10 campañas más... Karime Macías Tubilla no le paga a 35 mil adultos mayores. Les adeuda 300 millones de pesos. Y es un escándalo. Pero podría ser peor. En abril de 2013, el día 15, llegó a Coatzacoalcos y anunció que la meta era afiliar a 71 mil más. O sea, más de 100 mil. Los tenía en lista de espera, atendiendo a un acuerdo entre Javier Duarte, su marido, y el presidente Enrique Peña Nieto. No los dio de alta. Y qué mejor. Si estuvieran incorporados, el adeudo hoy sería de 900 millones de pesos, 100 millones por mes, pues no se les paga desde noviembre de 2014... Lo sabe Callejas. Lo sabe la borregada del PRI. Lo saben todos. Sin embargo, le dan la vuelta a la sanción que tendrá que determinar el Congreso de Veracruz contra Javier Duarte por violar la veda electoral. Juan Nicolás Callejas Arroyo admite que vio la nota en los medios de comunicación, pero que oficialmente no hay notificación del Instituto Nacional Electoral. Y de ahí se agarran los priístas y sus satélites, los diputados-empleados del gobernador para no hablar de la segunda sanción al gobernador. La primera fue por acudir a un mitin de campaña de Enrique Peña Nieto, entonces Candidato presidencial del PRI. Ahora por difundir sus obras en la prensa nacional. Sólo tres gobernadores pasan por esa vergüenza: Eruviel Ávila, del Estado de México; Manuel Velasco Coello, de Chiapas, y Javier Duarte, de Veracruz. Vale pues. Mientras Juan Nicolás Callejas, el coordinador de los peones legislativos de Javier Duarte se hace rosca, ocho millones de veracruzanos gozan con la balconeada del gordobés... Sucias, malolientes, la playa de Coatzacoalcos recibe a diario miles de litros de aguas negras, desechos sanitarios con heces fecales. Y ahí se bañan los turistas, pese al olor nauseabundo. Todos saben que están contaminadas, pero el secretario de Turismo municipal, Jaime Ruiz, niega la verdad, rechaza que haya aguas negras en la playa, así lo admita la propia Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Coatzacoalcos, que señala que hay desfogues que van directamente a la costa... ¿Quién es ese político, poco visto, poco involucrado, medianamente avezado en tareas electorales, a quien tienen proyectado convertir en diputado local por el distrito de Coatzacoalcos? Dos pistas: el marcelismo, que finge que va por la candidatura, lo va a dejar pasar, y se mueve en el ámbito de las notarías públicas. Así, el marcelismo ataja a Beto Chagra y a Lu-pilla Félix o al mismo Marco César Theurel Cotero, alias “Te rompo tu puta madre”, y entra de lleno a la presidencia municipal...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Karime Macías: pensión miserable y no paga

* Abandona a los adultos mayores * Se acabó la luna de miel * El Penalito en Punto de Partida * Ni el nuevo reclusorio ni los millones * Sabotearon los verdes al PRI en Coatza * Iván y Mónica le mordieron la mano a Duarte * “Las casitas blancas”, en breve * Lu-pilla ya opera en las colonias.

30 de julio de 2015

Vivía Karime días de ensueño, los negocios del poder, la casa de Maricopa, Miami a sus pies, Europa como si fuera día de campo, el DIF usado como plataforma de vanidad personal. Sólo un pendiente la perturba: la pensión a los adultos mayores, miserable la ayuda, regateada o escamoteada.

Ya no es la Karime Macías de los primeros días, cuando la tenebra de Fidel Herrera, imaginando que tendría el títere a modo para consolidar el fidelato, llevó a la familia feliz, Javier Duarte al frente, a comerse a Veracruz en un ejercicio de gula política.

Sonreía para todo la esposa del gobernador. Encabezaba entonces eventos masivos y comprometía ayuda social, lo que el DIF tiene en sus programas, la parte noble de todo gobierno.

Al paso de los años el caos devoró al DIF. Karime siente hoy en la piel el repudio de la gente, el insulto y el agravio que se escucha en los bajos de palacio de gobierno, en el corazón de Xalapa, la capital de Veracruz; que trasciende a los medios de comunicación, en voz de los agraviados o de los actores políticos que demandan cárcel para quienes retienen el dinero de los beneficiarios.

Suma el DIF adeudos al sector más sensible de la sociedad: los adultos mayores. Alcanza cifras de insulto, 300 millones que no paga en meses, que no le traslada la Secretaría de Finanzas y Planeación porque no hay dinero que le llene a la pandilla duartista, a la vista la quiebra y el despilfarro.

Sea como sea, porque Sefiplan retenga los recursos o porque Karime Macías los desvíe, el caso ha detonado un conflicto de índole político, a riesgo de enfrentar demandas penales la esposa del desgobernador.

Son 35 mil ancianitos que reciben una pensión ínfima, de insulto, acaso 900 pesos mensuales, 30 pesos diarios.

Son el trofeo de Karime. Lucra con su miseria. Los usa en eventos masivos, presumiendo que es el programa estatal de ayuda alimentaria a las personas de la tercera edad, mayor que el que otorga el gobierno federal.

Sí, pero no les pagan.

Aquel, el de la Sedesol federal, se lo roban. Sustraen los recursos plagiando las contraseñas, acudiendo a los cajeros bancarios, tomando el dinero. Es el escándalo que enfrenta Marcelo Montiel, el delegado de la Sedesol en Veracruz.

Karime no se lo roba. Simplemente no le dan los recursos. Los retiene Sefiplan o son desviados a otros rubros. Y ella calla.

Dice Hugo Fernández Bernal, diputado local del PAN, que no hay razón para retener el pago a los adultos mayores.

“Es lamentable —sostiene en el portal Plumas Libres— que la gente que está en un grado de vulnerabilidad extrema no se le esté pagando y estamos hablando de cerca de 35 mil viejitos que no tienen seguridad social y estamos hablando más de 300 millones de pesos.”

Luego agrega:

“Se trata de una cantidad menor y es lamentable que a nueve meses se les deba esta pensión e inclusive está en ley y se le puede fincar responsabilidad a los funcionarios que no están cumpliendo con este pago”.

Eso decía el 10 de julio. Dos semanas después, el 25, el caso no avanzaba. Demanda el legislador que se acelere el pago, que la Secretaría del Congreso de Veracruz traslade el exhorto que le hicieron los legisladores al DIF para que salde los adeudos con los adultos mayores.

Rosalía Vázquez, en blog expediente, describe:

“Se trata de 2 mil 700 pesos trimestrales, 900 pesos mensuales, lo que equivale a 30 pesos mensuales, menos del salario mínimo. 30 pesos que podrían alcanzar para medio kilo de tortilla (5 pesos), tres huevos (4 pesos), un cuarto de frijol (6 pesos), 5 pesos para un poco de agua potable y ya.

“No hay opciones de un pedazo de carne, ni pensar en comer frutas o verduras. Es imposible costear servicios de salud y medicamentos, ni hablar de comprarse ropa o calzado. A los adultos de la tercera edad ese dinero no les sirve para nada, y si además no les pagan desde hace 10 meses, están condenados a la muerte.

“Los profesores, intendentes, trabajadores que tuvieron la oportunidad de adquirir una base laboral para ganarse el sustento durante su vida, son hoy los afectados por la falta de pagos oportunos del Instituto de Pensiones del Estado.

“Aunque peor están aquellos que por falta de oportunidades se dedicaron a la herrería, la albañilería, el campo o cualquier otro oficio y que ahora sólo dependen de la "caridad" que el gobierno les otorga, dinero que en realidad no es un regalo, sino producto de los impuestos de los mexicanos, de la economía activa a la que una vez los seniles contribuyeron”.

Más adelante cita las palabras del diputado Fernández Bernal:

“Se nota una total desidia y desatención por parte del gobierno del estado. Es una muy mala planeación financiera que tiene el estado en cuanto a la entrega de estos recursos, yo no veo otra explicación. Es falta de priorización de acciones. Esto está presupuestado en el presupuesto de egresos.

“Esto ya está dando muestras de la realidad que no es nada alentadora. Tarde que temprano ya no habrá dinero para pagar las pensiones (...) ya es momento de empezar a apretar porque no podemos seguir con esta política de omisión”.

Irresponsable, Karime Macías infló el programa estatal de adultos mayores para usarlos como carne de cañón política. Y ahí se les ve. Acuden a actos masivos, la espera interminable, el tufo a pepena electoral, a voto cautivo, el voto duro del PRI.

Recorría Karime de Duarte Veracruz de norte a sur. Llevaba el mensaje de solidaridad, de apoyo a sus demandas, de respeto a sus canas, de comprensión y amistad. Asumía así el gobierno duartista el reto de dotar de dinero a los abuelitos, regateando y rivalizando con el gobierno federal en los días de Felipe Calderón.

Infló, pues, el padrón de beneficiarios. Superó los 35 mil adultos mayores sin advertir que tarde o temprano, a merced del despilfarro de su esposo, la mano floja de Javier Duarte, los gastos faraónicos, habrían de propiciar que la burbuja reventara.

Miles y miles se fueron incorporando al padrón de la tercera edad. Servían sus votos para apuntalar una candidatura, la de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de México, en 2012 y la de los candidatos a diputados y alcaldes en Veracruz, en 2013.

“Son oro molido”, había expresado Salvador Manzur Díaz, el amigo más cercano a Javier Duarte, en aquel video que describió la voracidad del duartismo para sumar votos. “Son oro”, dijo al referirse al programa de adultos mayores, pues votan los beneficiarios y sus familiares por el partido que les está generando el beneficio.

Aquello fue bautizado como los “Ladrones de Elecciones” y también se vio y escuchó decir a Pablo Anaya, ex secretario de Salud del gobierno de Javier Duarte, que quien se negara a participar a favor del PRI, fuera beneficiario o promotor, se le excluyera del programa. Qué descaro.

Karime tenía otra misión. Convocaba a los adultos mayores, les otorgaba el dinero y los alineaba en la ruta del PRI.

Todo iba bien. Se quebró el operativo cuando su marido, Javier Duarte, el presumible doctor en Economía por la supuesta Complutense de Madrid, vacío las arcas y no dejó ni para las personas de la tercera edad.

Pasaron los días de ensueño. Karime hoy tiene una pesadilla cada noche.

Archivo muerto

Otro día, otra felpa. Ahora es Punto de Partida, el espacio de Denise Maerker en Televisa. Balconean ahí la inversión perdida en el penal que habría de construirse en Medellín, municipio conurbado con Veracruz. Le inyectó el gobierno de Veracruz, durante el reinado de Fidel Herrera Beltrán, en 2009, algo así como 179 millones de 853 millones de pesos que sería la inversión total, pero a la fecha, seis años después, no hay centro de reclusión. Ya sin el penal Ignacio Allende, que dejó de ser tal tras la filmación de una película de Mel Gibson, El Penalito de Playa Linda, que es prisión preventiva, es un caos, hacinados los reos, en condiciones infrahumanas. Fue diseñado como prisión preventiva, a lo sumo 50 internos, saturada al triple de su capacidad. Quien cae ahí no debía pasar más de 72 horas para ver esclarecida su situación jurídica. Sin embargo, transcurren los años y ahí siguen en condiciones deplorables mientras el nuevo penal es obra negra. Dice Denise Maerker que se solicitó al régimen de Javier Duarte su versión en torno a los millones invertidos, pero no hubo respuesta. Y así a diario, los señalamientos, las imputaciones en la prensa nacional, el gobierno de Javier Duarte hecho una piltrafa... Suites Mohill. 7 de junio, día de la elección federal. Operaban ahí miembros del Partido Verde, los ahijados del Clan de la Succión, no a favor el PRI como podría suponerse, sino para llevar el pulso de la elección que ganó Norma Rocío Nahle García, del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), hoy diputada federal electa por el distrito de Coatzacoalcos. En los días previos, las huestes ivanistas hacían el vacío a los candidatos de Fidel Herrera Beltrán, el ex gobernador de Veracruz, Rafael García Bringas y Roberto Chagra Nacif. No se les veía en campaña. O iban, posaban la foto y se retiraban. Hacían también contracampaña, repartiendo recursos para desalentar el voto que pudo haber llevado a los candidatos del PRI a San Lázaro, a la Cámara de Diputados. Iván Hillman, gerente de Conagua; su esposa Mónica Robles, la diputada local que sueña con ser alcaldesa de Coatzacoalcos sólo para ver si se jode otro parque infantil; Julio Ramos, líder local del PVEM, todos mordiéndole la mano a Fidel y a Javier Duarte, destrozándoles el proyecto. Jugó el marcelismo a reventar a García Bringas porque le vetó el gordobés su candidato a Marcelo Montiel. Y jugó contra Javier Duarte el Clan de la Succión, Iván Hillman, Mónica Robles, el PVEM en pleno, olvidando quien los puso en Conagua y en el Congreso de Veracruz. Si las paredes de Suites Mohill hablaran, contarían todo lo que ahí se dijo y se hizo ese 7 de junio... “Las casitas blancas”, próximo reportaje de un destacado columnista. Trata de la mansiones que se erigen en tiempo récord, al amparo del poder, producto de la imprudencia de quienes más tardan en atesorar dinero que en ostentarlo, su riqueza de origen nebuloso en unos, y sucio en otros. “Las casitas blancas” retrata la desmesura, la ambición, el vértigo que provoca tener a manos llenas... Lu-pilla se mueve. Sus promotoras caminan la milla en colonias y ejidos, promoviendo la imagen de Guadalupe Félix Porras, la señora de Theurel, que no quita el dedo del renglón por ser diputada local por el distrito de Coatzacoalcos Urbano en el proceso electoral de 2016. Dígase lo que se diga, Lu-pilla comienza a operar con la estructura que le habilita su fiel Diego Fernández, que pese a desmentidos, desautorizado por Tony Macías, el suegro del gobernador Javier Duarte, sigue empatando la promoción del senador Héctor Yunes Landa para el minigobierno de dos años con las aspiraciones de la ex primera dama de Coatzacoalcos. Así anda el proyecto verde y así caminan las promotoras sociales, operadoras del PRI, para quienes hay salario e incentivos, como no se había visto antes...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte: ejecuciones en cascada

* Embolsados en Playa Vicente * Los datos duros de Pepe Yunes * Veracruz, con el 8.03 por ciento de la deuda nacional * Más broncas por la basura de Coatza * Maruchi y el papá de Columba * “Culín” usa el conflicto para embestir a la bloguera * Los perseguidos del fiscal * Adrián Ortega y Braulio López.

29 de julio de 2015

A la deriva, Veracruz se proyecta en una espiral de violencia, los muertos a diario, la tortura, las ejecuciones, los cuerpos desmembrados y los que aparecen embolsados. Es el Veracruz de Javier Duarte, el del fracaso en seguridad.

Cada día, teléfono en mano, Javier Duarte escucha el mismo reporte. Le cuentan las cifras, los números, a detalle la violencia, la ola roja, de rojo sangre, que avasalla su gobierno, su estrategia de seguridad, el sueño de la Prosperidad.

Así oye el gobernador, o lee el reporte fatal que describe la violencia en su mayor expresión, que ya marcó para la posteridad a un sexenio brutal para los veracruzanos, como nunca la criminalidad, perdido el control, rebasadas las instituciones, las corporaciones policíacas, la imagen de aquel estado ideal que un día fue Veracruz.

Javier Duarte sabe que su desgracia se fincó en tres frentes: las finanzas, la corrupción y la violencia. Son sus tres batallas, destrozado en todas, con saldos funestos, las cifras en contra, las bajas en todo el territorio, pulverizado en imagen y convertido en el peor gobernador de México.

Sucumbe ante la oleada de sangre. Naufraga porque el poder del crimen organizado lo rebasó, golpeando el discurso del optimismo, que cuando no corresponde a la realidad se transforma en el discurso de la mentira.

Decía el gobernador de Veracruz que se iban superando las expectativas, el proyecto de seguridad, los operativos recuperando la tranquilidad del pueblo, volviendo todo a la normalidad.

Veracruz, según el evangelio de San Javier, pudo constituir el mejor cuerpo policíaco de apoyo, la Fuerza Civil, equipada como un cuerpo de élite, los mejores ahí, los más capaces, los mejor adiestrados, los más comprometidos.

Presumió Javier Duarte de la capacitación para constituir la policía más acreditable de todas las acreditables, con altos niveles de confianza, preparación, sentido común, criterio para manejo de crisis, comprometida con la sociedad.

Fortaleció la seguridad pública para hacer realidad la prevención, para desmantelar bandas delincuenciales, células del crimen organizado, para abatir el delito y disminuir sus niveles.

Equipo a todos. Le dio a la Fiscalía General elementos para investigar. Depuró sus filas. Se fueron los transas, los rebuscados, los holgazanes, los halcones, los espías. Desapareció la Procuraduría y convirtió a Luis Ángel Bravo Contreras en el fiscal transexenal, reservado para él nueve años, no para garantizar la justicia sino para impedir que le apliquen la ley a la pandilla duartista.

Casi el paraíso, Veracruz estaba en el umbral de la justicia divina, libre de delincuencia, de crímenes y delitos, de corrupción y enjuagues, de torceduras y triquiñuelas. Era el proyecto de Javier Duarte y sólo era cuestión de sentarse a esperar que la realidad llegara.

Van cuatro años y medio. No llegó la justicia. Permaneció el crimen organizado que ya existía, que Fidel Herrera Beltrán dejó pasar, que se adueñó de todo, que hizo de Veracruz su casa, su corredor, la vía expedita del sur al norte, pues ninguna otra entidad lleva va de Centroamérica a Estados Unidos como lo hace Veracruz.

Javier Duarte sigue punteando. Es el recordman de la violencia. Lo sigue la violencia, sin control, él en la cresta de la ola roja, viendo hecho añicos su proyecto de seguridad.

En 36 horas fueron asesinadas 11 personas, apenas el fin de semana, en una jornada de sangre que será difícil de olvidar. Los mataron en Veracruz, en Yanga, en los municipios aledaños a Xalapa, todos bajo los signos del crimen organizados, la mano de los sicarios, la brutalidad de la guerra entre las bandas.

Día y medio terrible, golpeado el orgullo duartista porque volvió a la escena nacional para ser vapuleado de nuevo. Luego se sabría que fueron 16 muertos en el fin de semana

En dos días, sin embargo, la cifra creció a 19 asesinados. En Playa Vicente, en el sur de Veracruz, fueron hallados tres cuerpos embolsados.

Se trató de tres varones. Quienes los ultimaron los envolvieron en bolsas negras, sujetas con cinta canela.

A los 19 muertos se agrega la muerte de un asaltante de bancos, que recibió a la policía a balazos en Cosoleacaque, a unos kilómetros de Coatzacoalcos, abatido por el embate de los uniformados.

De esto ya no se repone Javier Duarte. Su gobierno ha sido así, incapaz de atender el tema de al seguridad, rebasado en todos los órdenes, infiltrado por el crimen organizado y corrupto hasta la médula su aparato judicial.

Lo marca la violencia. De nada sirve el alarde, la expresión insultante, el “no pasa nada”, el “caiga quien caiga”, el “se hará justicia hasta las últimas consecuencias”, cuando la realidad es brutal.

Fallido, el gobernador de Veracruz vuelve a asumir el ridículo institucional, viendo su aparato de justicia desmoronarse ante la impunidad con que opera el crimen organizado.

Acudió a la milicia, a los navales, a la entrega de la estrategia policíaca, a la militarización de las calles como fórmula para recuperar la tranquilidad.

Fracasó por falaz y tacaño. No pagaba los salarios a los efectivos de las corporaciones federales. Los tuvo viviendo en condiciones deplorables, infrahumanas, hacinados, vulnerando su dignidad. Por eso ocurrió el éxodo. Muchos regresaron a sus cuarteles y olvidaron que tenían que recuperar Veracruz para el duartismo, más que para los veracruzanos.

Su gobierno hoy está peor. Fue una farsa la depuración policíaca. Pasan por la Academia El Lencero, la mazmorra oficial, el castillo de la tortura, y no aprueban los exámenes de confianza. Aún así, un ejército de policías sigue incrustado en las nóminas estatales y municipales, fingiendo que cuidan al pueblo, que lo preservan de la delincuencia, que están al servicio de la ley.

Dice Causa Común: Veracruz tiene los agentes policíacos menos confiables, pues el 40 por ciento reprobó los exámenes de confianza.

“Veracruz, que es la entidad con más policías señalados como no aptos desde que se dieron a conocer los resultados de las evaluaciones, también es la que menos policías ha destituido. De acuerdo con Morera (María Elena Morera, presidenta de Causa Común) el 41 por ciento de los reprobados sigue trabajando en dicha corporación”, refiere el portal Animal Político.

Ahí la lleva Javier Duarte. Su policía no sirve. A las fuerzas federales no les paga. Los malosos hacen cuanto quieren. Y él, trepado en la ola, el oleaje rojo, el oleaje sangriento.

Van 19 muertos a manos del crimen organizado. 19 en tres días. Y lo que falta aún.

Archivo muerto

Más sal en la herida del duartismo. Lanza Pepe Yunes datos duros: la deuda de Veracruz representa el 8.03 por ciento de la deuda subnacional; a marzo de 2015, la deuda oficial es de 40 mil 952 millones de pesos, 13 mil 15 millones de pesos más de los que se reconocían en 2011, a inicio del gobierno de Javier Duarte; el déficit rebasa el 4 por ciento del Producto Interno Bruto y respecto a sus participaciones federales, supera el 100 por ciento; el desfalco impacta a organismos como la Universidad Veracruzana y el Instituto de Pensiones del Estado. Otros renglones como bursatilización, flujos asociados a proyectos y proyectos de participación público-privados no se categorizan como deuda, aunque hay que pagar, por lo que pueden comprometerse recursos a futuro sin restricciones. El 91 por ciento de la deuda de la entidad es contraída por el gobierno de Veracruz. La contratación de deuda es usada para cubrir la diferencia entre egresos e ingresos, pero es nebulosa, sin claridad, sin transparencia, proclive a actos de corrupción. Y eso le da calidad de ilegal. Le da, pues, Pepe Yunes una nueva sacudida a la desvencijada carcacha del duartismo, a la deriva la nave, sin rumbo, pidiendo recursos y desviándolos. Y cuentan que el senador trae algo más pesado... Hecho un quecosaedro, el conflicto por la basura de Coatzacoalcos. Trinan en Agua Dulce, Moloacán y Las Choapas por el tiradero ilegal instalado en el rancho Monzoboa, propiedad de la familia del delegado de la Profepa estatal, Rafael de Hombre López, a unos metros de la super carretera Las Choapas-Raudales-Ocozocoautla. Ahí contamina arroyos y genera mortandad de animales, riesgo de enfermedades y la alteración del ecosistema. Pero no es sólo ahí. Hay irritación entre quienes habitan cerca del predio El Rebozo, en los límites con Ixhuatlán del Sureste, sitio donde se pretende construir el relleno sanitario regional. Le ponen trabas al proyecto. Dicen que la contaminación es inminente. Se resisten a dar su anuencia. Y como la ley es clara, que no se puede afectar a los núcleos poblacionales, crece el riesgo de que en cuestión de meses no haya dónde tirar las 450 toneladas diarias de basura de Coatzacoalcos. Once años después, quienes adquirieron el predio El Rebozo se lamentan de no haber cristalizado el proyecto del relleno sanitario. Así pasa cuando la visión política es nula, cuando la compra del predio dejó ganancias bajo el agua... Atiza el fuego “Culín”, alias el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras. Dice que el padre de la joven Columba Campillo González, Luis Miguel Campillo Pizano, se encuentra indignado por la difusión en Facebook de una supuesta carta en que presumiblemente admitía haber mentido en torno al crimen para implicar a quienes hoy se encuentran en prisión, sujetos a juicio, por el secuestro y muerte de la jovencita, en Boca del Río. Centra “Culín” el señalamiento en Maruchi Bravo Pagola, usuaria de las redes sociales, maestra. Dice que ella difundió una carta falsa, supuestamente elaborada por Luis Miguel Campillo, en la que exoneraba públicamente a los presuntos asesinos de su hija. Y sí, la carta aparece en una cuenta a nombre de Maruchi. Pero no es suya, según alega la maestra. Así como a Campillo le elaboran una carta, a Maruchi le crearon una cuenta en la red social. En su escrito, dirigido a Maruchi Bravo, Campillo señala directamente a los detenidos, encabezados por Ileana Mortera Trolle; aún sin conocerse la resolución del juez que lleva el caso, da por hecho su culpabilidad. Estudia interponer una denuncia contra Maruchi por la difusión del escrito y le imputa que ella tiene interés a favor de los procesados. Responde Maruchi Bravo que esa cuenta de Face no es su cuenta, que revise su historial. Luego llega “Culín”. Dice que el padre de la joven está en su derecho de proceder penalmente, o civilmente, o como quiera. Da por sentado el fiscal que la cuenta de Facebook es de Maruchi Bravo y que ella difundió. “Estaba altamente indignado por esas notas mentirosas, espurias, pero no solo eso, ahora tendrán que enfrentar la denuncia que por vía penal, vía civil por daño moral. La familia está determinando si la presenta o no; el hecho de que se publicite datos a la ligera y máxime señalando frontalmente al autor de esos supuestos comentarios o versiones”. Una más del fiscal. Poco le importa el caso Columba Campillo al fiscal Bravo Contreras. Lo usa para arremeter contra Maruchi Bravo, quien ya fue reprimida por el duartismo, la refundieron en el penal de Pacho Viejo y luego la tuvieron que liberar porque no había marco legal para procesarla. Una vez que se esclarezca si la cuenta de Facebook pertenece o no a Maruchi Bravo, se verá quién demanda a quién... Dos conocidos figuran en la lista negra del fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, sujetos a investigación: Adrián Eduardo Gómez Ortega y Braulio López García, señalados de entorpecer investigaciones sobre desaparecidos. Son 22 servidores de la ex Procuraduría de Veracruz, sujetos de “procedimientos administrativos de responsabilidad”. De ellos, 11 están sujetos a proceso por faltas graves. Adrián Eduardo Gómez Ortega fue agente del Ministerio Público en Las Choapas, torpedeado por el grupo tronquista y señalado de corrupción. Braulio López encabezó por años a los agentes de la Agencia Veracruzana de Investigaciones en la zona sur. Obvio, también estarían quienes filtraban datos que echaron a perder las telenovelas del fantasioso perverso, caso Karime Alejandra. ¿Será que hay sustento o se trata de otra más de las vendettas de Fisculín...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Veracruz: oleada de muerte

* Los 11 ejecutados * Por enésima vez, la violencia fuera de control * El gobernador, rebasado * Julen Rementería y las denuncias por el túnel * Borrón y cuenta nueva * Jesús Moreno incurre en futurismo * El 16 del equipo * Héctor Yunes perseguirá a Javier Duarte * Y el gordobés lo hizo candidato oficial.

28 de julio de 2015

Son 11. Mueren en el campo, en la ciudad, cerca de Veracruz, en Yanga, en la zona cercana a Xalapa, mutilados y decapitados, con las huellas de una violencia que parece interminable, sello del desgobierno de Javier Duarte, devorado por el crimen organizado.

Fin de semana brutal, Veracruz volvió a ser la arena de los odios y del desprecio a la vida, la vida arrancada con saña y el espectáculo de la sangre que ha marcado a un gobierno, a un gobernador, a un sistema cuya insensibilidad al tema de la seguridad terminó por robar la tranquilidad a los veracruzanos.

Morir en el Golfo no es sólo la novela de Aguilar Camín. Es el retrato de una realidad que espanta. Mueren en el Golfo los jóvenes, mujeres y varones, adultos y ancianos, a veces niños. Mueren los sicarios y los traficantes de droga. Mueren los polleros, dedicados a llevar migrantes a Estados Unidos. Mueren porque no pagan cuota o porque le roban el negocio a las mafias establecidas.

Con Miguel Alemán y Fidel Herrera, Veracruz andaba mal, enfilado a un desfiladero de violencia, propiciada en gran medida por la complicidad de la familia política que pactaba espacios, impunidad, protección, y que rentaba el territorio a cambio de miles, cientos de miles y millones de origen sucio y delictivo.

Con Javier Duarte todo es peor. Rebasa el crimen organizado a las instituciones, al gobierno, al operativo que sea, el Veracruz Seguro, el Mando Único, a la Fuerza Civil.

Duarte dejó que Veracruz se tiñera de rojo, libres las manos de lo sicarios para ir por sus presas, para tomar a sus víctimas, someterlas, torturarlas, mutilarlas en vida, arrojarlas en la vía pública, a la vista de todos, dejando constancia que el enemigo es mayor que cualquier otro reto enfrentado.

A Javier Duarte le dejaron 35 cuerpos al pie del monumento a Los Voladores de Papantla, en Boca del Río, frente a Plaza Américas, cimbrando a los boquenses, a los duartistas, a los veracruzanos en general.

35 muertos ahí, en un carril transitado, en hora pico, sin que lo registrara ni una cámara de vigilancia, sin poder captar los rostros y las identidades de los matarifes, detonó el carnaval en que se convirtió el gobierno duartista.

35 muertos un día antes que iniciara la Cumbre de Procuradores y Presidentes de Tribunales Superiores de Justicia del México, dejaba un claro mensaje: Veracruz no es gobernado por las instituciones sino por los criminales, a sus pies la pandilla de Javier Duarte, sometidos o cómplices, avasallados o implicados.

Mueren en el Golfo centenares y hasta miles de personas. Unas por estar involucrados en actividades ilícitas; otros siendo víctimas inocentes, tomadas al azar sólo para calentar la plaza, para generar violencia, para llamar la atención del sistema de seguridad, para el envío de tropa militar y navales, lo que acaba con el negocio de la droga.

Hoy la violencia vuelve a reinar. Hacía unos meses Veracruz se había vuelto a teñir de rojo, rojo sangre. Asesinaban ganaderos en el sur, jóvenes y adultos en balnearios, en los límites con Tabasco. Se disparó el secuestro de personas, los ataques a migrantes, la extorsión.

Decenas de personas fueron levantadas, acusando todos a la Fuerza Civil, el cuerpo de élite del gobierno de Javier Duarte, el desgobernador que tiene el cinismo de decir que en materia de seguridad Veracruz comienza a dar muestra de mejoría, de disminución del delito, indignado el tipo cuando se balconea a Veracruz como una de las entidades donde prolifera el secuestro.

Pero la realidad es la realidad.

Hoy el Veracruz duartista se sacude de nuevo. En 36 horas ocurren 11 ejecuciones brutales. La reseñan los medios. Revelan los detalles. Es la mano del crimen organizado que opera impune, que levanta gente, que regresa los cuerpos mutilados, que los exhibe para demostrar de qué es capaz.

Dice una sentencia que quien infunde más miedo genera más poder. Así es. Así opera la industria de la muerte, las bandas a las que no se podía nombrar en los medios de comunicación por órdenes de Fidel Herrera. Allá los medios que acataron, que se hicieron cómplices, que callaron.

Sintetiza la nueva jornada sangrienta el reportero Noé Zavaleta. Dice en Proceso:

“El fin de semana se tiñó de sangre en Veracruz luego de registrarse 11 ejecuciones en distintos municipios de la entidad en las últimas 36 horas.

“Cinco personas del sexo masculino, de entre 22 y 30 años, fueron halladas con mutilaciones en la congregación de Las Bajadas, en el Puerto de Veracruz, muy cerca de la ciudad industrial Bruno Pagliali y de la empresa multinacional Tenaris Tamsa.

“El hallazgo fue realizado por elementos de la Policía Naval y el Servicio Médico Forense (Semefo). Dos de las víctimas fueron decapitadas mientras que a uno le cortaron las manos.

“En otro caso, la noche del sábado en el municipio de Yanga, sujetos armados interceptaron un taxi donde venían tres sujetos que presuntamente se dedicaban al tráfico de personas.

“Los sicarios únicamente respetaron la vida del conductor a quien le pidieron que se bajara para después rafaguear la unidad 66 de dicho municipio. Abrieron fuego contra los tres pasajeros no sin antes pedirle al conductor que se bajara del vehículo.

“El mismo sábado, los municipios vecinos a la capital del estado (Jilotepec, Almolonga, Tlacolulan y Emiliano Zapata) presenciaron el levantamiento de cuatro personas, tres de ellas jóvenes y un adulto mayor.

“Éstos fueron localizados sin vida en el municipio de Emiliano Zapata con señales de tortura, uno de ellos con unas esposas puestas”.

No se ha ido la violencia. Ahí está. Es el sello del régimen duartista que permitió ya sea por indolencia, por complicidad, por sumisión o por perversión, que las bandas operaran a todo vapor.

Javier Duarte se lavó las manos. Puso el conflicto en manos del gobierno federal, militares, navales, Policía Federal al frente de todo. Les dejó la operación, la estrategia, sus programas para enfrentar la embestida de los malosos.

A la postre, la muerte está ahí.

Hoy son 11 muertos, ejecutados y mutilados, rafagueados, tirados en parajes campiranos, en la calle. Es el signo de la violencia incontrolable.

Es la realidad sangrienta que ha marcado al desgobierno de Javier Duarte.

Archivo muerto

Pide Julen Rementería del Puerto que Tomás Ruiz aclare qué denuncias van, a quiénes se acusa, qué delito les imputan. Y no le falta razón al diputado del PAN. Los “bribones” de los que hablaba Gerardo Buganza Salmerón cuando era secretario de Infraestructura y Obras Públicas defraudaron al erario de Veracruz con 2 mil millones de pesos. Los “bribones” era los constructores y sus cómplices, un grupo de funcionarios de gobierno que les permitieron cobrar por trabajos del túnel sumergido de Coatzacoalcos que no realizaron. Eso decía Buganza. Y los denunció. Llegó Carlos Slim, se convirtió en socio mayoritario de FCC, la empresa española que encabeza el consorcio de constructoras, ofreció mil millones de pesos para concluir la obra y se acordó que se dejarían sin efecto las denuncias que existieran de ambas partes. ¿Y los “bribones”? Ahora son los “impunes”. Tomás Ruiz dice que no es un borrón y cuenta nueva. ¿Entonces? ¿Prosiguen las denuncias pero el acuerdo establece que las dejarán sin efecto y más adelante reitera el titular de SIOP que continuará el proceso legal? Es un galimatías político. Por eso el diputado Julen Rementería dice que alguien tiene que explicar y demostrar que no dejarán en la impunidad a los protagonistas de fraude de 2 mil millones. A ver si es cierto... ¿Quién mueve a Jesús Moreno, le hace soñar con la diputación local de 2016 y lo lleva a resbalarse con alardes futuristas? Posa la foto. Es el 16 en el equipo de la ilusión. Sobre la playera el número del año electoral. También el apellido del director del DIF de Coatzacoalcos, el alfil del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol. Es futurismo cuando resta un año para la elección. Moreno enfrenta aún el escándalo de las pseudopsicólogas Yahana Arizveidy Lozada Parra y Patricia Salcedo Gómez, quienes carecen de título y cédula profesional, y así atienden pacientes, dictaminan y valoran, por lo cual fueron encausadas penalmente, a partir de la denuncia que interpuso la maestra Lilia Gema Santiago Ríos. Una de ellas tiene el manto protector —y encubridor, por supuesto— del ex director jurídico del ayuntamiento de Coatzacoalcos en tiempos de Marcos Theurel Cotero, Benito Argüelles Calzada. Mientras, Jesús Moreno Delgado muestra su playera, el número 16 y hay quien, como Pepe Montalvo, lo quiere ver en la contienda pero por la alcaldía, en 2017... Una vez en la gubernatura, si es que le da la cuerda para llegar, Héctor Yunes Landa desconocerá pactos y acuerdos. Llevará el senador sus fobias al terreno legal. Verá correr al duartismo, quizá al mismo Javier Duarte. Dice hoy que es institucional y hasta ofrece Héctor Yunes complicidad a su antecesor. En los hechos no será así. Irá por peces gordos y fauna menor. Cobrará así una factura que viene de 2010, cuando lo dejaron fuera de la candidatura al gobierno de Veracruz. Qué iluso es Javier Duarte. Hasta lo hizo el candidato oficial y si Héctor Yunes llega al gobierno estatal, por lo menos en dos años no habrá tregua para él...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Carlos Slim: el túnel de nunca acabar

* El amparo de OPC * Un desfalco de 2 mil millones * El dinero de Héctor Yunes * Promoción inmoral * El conflicto Theurel-Caballero, sólo una escaramuza * El ex alcalde sólo quiere impunidad * Silviano y los gimnasios * Libra Sáenz la aduana del TRIFE * Lejos, por fin, de la Reina de los Casinos.

27 de julio de 2015

No siempre compra Carlos Slim gato por liebre. En Veracruz sí. Aquí adquirió la concesión del túnel sumergido bajo el río Coatzacoalcos, que no es una obra magna ni el negocio ideal. Es, eso sí, conflictos por doquier, corrupción y demagogia, deudas y denuncias, y un desfalco de 2 mil millones de pesos.

Carso, su emporio, encabeza ahora el rescate de la fallida obra del gobierno de Veracruz, mina de oro de Fidel Herrera Beltrán, el ex gobernador que le diera vida, que inflara sus costos, que modificara el título de concesión y en cuyo reinado se fuera tejiendo un descomunal fraude con cargo, por supuesto y como siempre, al erario público.

Más de una década lleva el túnel sumergido siendo un fiasco. Lo plagió Marcelo Montiel Montiel siendo alcalde de Coatzacoalcos, en 2000, cuando sus técnicos hallaron una maqueta en las bodegas de la entonces Dirección de Obras públicas Municipales, dejada ahí, semiolvidada, por el ex presidente municipal, Armando Rotter Maldonado.

Se volvió, pues, la obra cumbre de Marcelo Montiel. Pasaría bajo el río Coatzacoalcos, uniendo a esta ciudad con Villa Allende, en un portento de ingeniería, el mayor despliegue técnico en Latinoamérica.

Así se concibió. Así se difundió. Sería otro Eurotúnel, sólo que con la diferencia que no uniría a Francia con Inglaterra, que no tendría 39 kilómetros de longitud, que no movería los 6 millones de personas al año y que no tendría cabida para transporte vehicular y ferroviario.

No, el supertúnel sumergido de Marcelo Montiel sólo unirá, si es que algún día lo concluyen, a Coatzacoalcos con Villa Allende, con una longitud de 3 kilómetros y un aforo de 30 mil vehículos diarios.

De por sí loca la idea, el túnel superhundido ha sido el hazmerreír de todos. Debió concluir en tres años; lleva 11 y no tiene para cuando iniciar funciones. La concesión se otorgó en 2003 a Concesionaria del Túnel de Coatzacoalcos (Cotuco), encabezada por la española FCC, arrancó la obra en 2004 y desde 2013 no hay avance alguno.

Fue proyectado con un costo de mil 784 millones de pesos. “Más tarde el presupuesto se amplió a 2 mil 66 millones y llevan invertidos 4 mil 913 millones de pesos y no está terminada”, refiere el periódico Milenio.

Para concluirla se requieren 5 mil 134 millones de pesos, de acuerdo con la revista Proceso. Pero se trabó cuando Cotuco alegó no tener dinero y el gobierno de Veracruz aseguró que ya había pagado hasta el último centavo de lo que le correspondía erogar. O sea, aún no habiendo concluido la obra, realizó pagos por adelantado contraviniendo la ley.

Javier Duarte, el gobernador de Veracruz, ha sido tan culpable como su antecesor, Fidel Herrera Beltrán, en el megafraude que representa el túnel hundido de Coatzacoalcos. Uno por maniobrar con la concesión, solapar fallas técnicas y cobros sin justificación ni soporte legal, y el otro, Javier Duarte, por ser omiso ante el saqueo y avalar pagos por obra no realizada.

Inicialmente la concesión fue por 30 años. Invertirían gobierno federal, gobierno de Veracruz, la empresa constructora y se tomarían los recursos obtenidos por el peaje pagado en la caseta del puente Coatzacoalcos I. Fidel Herrera modificó la concesión y la amplió a 37 años.

Javier Duarte prosiguió la inversión, a la vista el saqueo, el disparo de costos. Desoyó a la Auditoría Superior de la Federación que año con año advertía inconsistencias en el proyecto, en el uso de materiales, defectos de construcción, el nivel de sismicidad que no fue contemplado en el diseño de la obra.

Cuando Gerardo Buganza Salmerón asumió la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas, su primer golpe fue advertir un desfalco de 2 mil millones de pesos. Lo dijo ante el Congreso de Veracruz. Llamó bribones a los constructores y a los funcionarios del gobierno estatal, que se prestaron a pagar de más a Cotuco, hasta el último centavo del presupuesto, sin que la obra estuviera concluida.

Buganza les llamó bribones y los denunció. Ofreció rescindirle el contrato a Cotuco, cuyo principal motor, FCC, habría de enfrentar las denuncia por las vías civil y penal, a fin de recuperar el pago excedente y poder concluir la obra.

Sor Buganza saltaba, hacía protagonismo, sacrosantas sus manos, diáfana y pulcra su alma, pues actos de corrupción no podían ser tolerados.

Al final se fue de la SIOP sin pena ni gloria. Regresó a la Secretaría de Gobierno y hoy es virtual candidato independiente, adelantada su campaña, presumiendo que es más bronco que El Bronco, Javier Rodríguez Calderón, gobernador electo de Nuevo León.

Llegó a la SIOP Tomás Ruiz González, candidateable, carta del alemanismo, finalista en la carrera por la candidatura del PRI al minigobierno de dos años.

Tomás Ruiz llegó a sofocar la alharaca de Sor Buganza. Armó un nuevo paquete VTI, en el que FCC tiene nueva cara, la de Carlos Slim Helú, segundo hombre más rico del planeta, quien en noviembre de 2014, vía Carso, adquirió mayoría de acciones de FCC.

Presuntamente el acuerdo fue invertir 500 millones de pesos, liquidar adeudos por otros 500 millones y que la concesión se ampliara a 45 años. O sea, Slim jugó a ganar, a llegar y servirse de una mesa que otros confeccionaron con una inversión que debió ser de mil 784 millones de pesos y terminó en más de 5 mil.

Presumía el gobierno de Veracruz que en un mes más reiniciaría la construcción del túnel sumergido de Coatzacoalcos. Decía Tomás Ruiz que no habría borrón y cuenta nueva, que las demandas interpuestas por el gobierno duartista seguirían su curso.

Pero no. Obras Portuarias de Coatzacoalcos, antiguo integrantes del pull de compañías que construyeron lo que lleva de avance el túnel hundido, interpuso juicio de amparo contra el decreto con el que Javier Duarte eleva la concesión a 45 años, la entrega a Carso como nuevo accionista mayoritario de FCC y da por concluida cualquier denuncia que pudiera haber, tanto del gobierno de Veracruz contra la concesionaria, como de la concesionaria contra el gobierno estatal.

OPC alega que el duartismo y Cotuco “se aprovechan de quienes de forma lícita invirtieron en la construcción del túnel sin que se les reembolse los gastos que financiaron y privándolos además de la justa retribución por su trabajo, que garantiza el artículo 5 constitucional”, dice un despacho de la agencia Imagen del Golfo.

Exige OPC el pago de 830 millones de pesos, “dinero que le corresponde tanto a la empresa Constructora Túnel de Coatzacoalcos S.A. de C.V., como a los subcontratistas y proveedores, por lo que consideran que permitir legislativamente terminar con el reclamo, implica la autorización del legislativo para que arbitrariamente el Gobierno de Veracruz, sin más nada, alegue tener pretexto para dejar de pagar a sus gobernados lo que les adeuda por su trabajo”.

Precisa OPC:

“El Estado, cualquiera que sea, no puede, a través de un acto de dictadura, disimulada por un decreto emitido por el Poder Legislativo, que ni siquiera fue leído por el Congreso, eludir el pago de cientos de millones de pesos que corresponden al producto lícito del trabajo de muchas personas y empresas mexicanas y muchas de ellas también veracruzanas que han trabajado e invertido en la edificación del túnel sumergido de Coatzacoalcos encomendado y bajo la responsabilidad de pago que en su momento fue avalada por el Gobierno de Veracruz”.

Tomás Ruiz decía que en un mes reiniciaría la construcción del túnel sumergido de Coatzacoalcos. Carso así lo ofreció. Faltaba ver la reacción de los constructores a los que se les adeudan millones de pesos, que han entablado juicios, que tienen en la mira al gobierno de Javier Duarte. En un año, si no hay arreglo, concluirá el juicio de amparo.

Quizá Slim no compre gato por liebre. Pero en Veracruz eso adquirió.

Archivo muerto

No será ilegal, pero sí inmoral. Presume Héctor Yunes Landa que tiene su dinerito, que hace con él lo que gusta, que gasta lo que sea en promover su informe como senador y que tiene amigos que son, a la vez, sus financieros. Justifica con un alarde, la balandronada como argumento, lo que derrocha en su campaña adelantada, en un informe de ínfimos resultados, entre ellos las reformas estructurales de Peña Nieto que van que vuelan para fracaso político. Con su dinero inunda de espectaculares todo Veracruz, llena de regalos a la prensa, ofrece comidas y cenas. Salvo lo que dice, que él hace con sus ahorritos lo que quiere, no ha mostrado evidencia Héctor Yunes de que paga con dinero propio semejante promoción, cientos, miles o cientos de miles, porque, sostiene, tiene sueldo de senador y su despacho de abogados. Ese discurso también se le oye a los narcos, que aseguran que hacen con su dinero lo que quieren. O lo mismo los ladrones, que se dan vida de rey y aseguran que tienen amigos que les pagan todo. En 2010, había otro personaje que hacía lo mismo. El gobierno invertía lo que fuera en él, lo promovía con cargo al erario público. Era Javier Duarte. Llegó a gobernador. Sólo que no respondió el producto a la publicidad. Y fue un fiasco. Pues sí, almas gemelas... ¿Y después de la escaramuza mediática, qué? Chifló Marcos Theurel. Exhibió que Joaquín Caballero, su sucesor, también endeuda. Arremetió con su carta abierta acusando que el actual edil de Coatzacoalcos ha contraído créditos, 320 millones de pesos en año y medio, que tiene inflada la nómina, que no hace obra. Olvidó decir que él, Marcos Theurel, suscribió deuda por 350 millones, que también tenía plagada de “aviadores” la nómina, se sobregiró con más de 200 millones en 2012, que traficaba contratos de obra con sus compadres, amigos y empleados, y que dejó una interminable lista de deudores a quienes no les pagó. Lengua larga, Marcos Theurel habló y escandalizó, pero de ahí no pasó. No era su intención llevar a Caballero a los tribunales ni demostrar que hay corrupción. Fue velada advertencia, herido el ex alcalde por el reportaje en que el periodista Ignacio Carvajal, de Liberal del Sur, exhibía por igual a Theurel y a Caballero. Don honesto, don íntegro, como se autoproclamó Marcos Theurel en su carta abierta, sólo quería su cuota de impunidad y silencio. Fuera de esa escaramuza mediática, nada pasó... Entre 5 y 10 mil cada tres meses invierte el ayuntamiento de Coatzacoalcos en rehabilitación de los tres gimnasios deportivos. ¡Qué pobreza! Sostiene que así es director Municipal del Deporte, Silviano Delgado Valladolid. Dice que se rehabilitan los equipos afectados por las condiciones de climáticas, por la cercanía a la playa y que se espera que pronto lleguen a Coatzacoalcos, procedentes de Estados Unidos, las tarjetas electrónicas que hacen funcionar las caminadoras. A un renglón crucial, que engloba salud y esparcimiento, que aleja a los jóvenes de los vicios, se le destinan apenas entre 5 y 10 mil pesos cada tres meses. Con razón... Libra José Luis Sáenz Soto la prueba del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, sala regional, y desvirtúa así las imputaciones de fraude con que pretendían tumbarle la diputación federal por el distrito de Minatitlán. Sólo le resta al ex alcalde de aquel municipio petrolero esperar si el fallo es impugnado y sube a la sala nacional del TRIFE. De no ocurrir, pese a la evidente compra de votos, a la presión sobre beneficiarios de los programas sociales, a la coacción y a las trapacerías que distinguen al PRI, Sáenz Soto será diputado federal. Reactiva así su carrera política, lejos ya de la pesadilla que fue su paso por la alcaldía de Minatitlán, sujeto a los caprichos de Reyna León Cheluja, presidenta del DIF y esposa del líder petrolero, Jorge Wade González, la Reina del Casino, y su hijo, el nefasto tesorero municipal, Saúl Wade León, el poder tras el trono, el negociante que supone que todo el dinero que pasa por sus manos, así sea de carácter público, es irremediablemente suyo...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte: otro apretón

* La lectura de Pepe Yunes * Riesgo de colapso financiero * Corrupción y cárcel * La treta de los recursos reintegrados * Denuncia en la PGR * “Adelantado siempre he sido” * Héctor Yunes se va de la lengua * Trabajador exhibe a Theurel * El túnel y el fraude * Retiran fuero al alcalde de Coatepec.

23 de julio de 2015

¿Qué sabía Pepe Yunes? Habló y denunció. Y en su diagnóstico iba el desastre financiero, la bancarrota de Veracruz, el colapso, el endeudamiento sin mesura, el desvío de recursos, la complicidad y la necesidad de que “se castigue realmente al primer funcionario por corrupción”. Y días después, Javier Duarte volvió a reventar.

Algo sabía el senador pues su lectura era el preámbulo del escándalo que no suelta al gobernador, a la vista el uso de los dineros públicos federales en tareas, obras y acciones para los que no fueron etiquetados, y la simulación perversa, reintegrando los millones y volviéndolos a tomar, al margen de la ley.

Pepe Yunes habló el jueves 16. Lo rodeaban líderes sociales y de opinión, en el restaurant Las Coronelas, en Las Trancas, municipio de Emiliano Zapata. Le venían exigiendo un posicionamiento más radical en torno a la pandilla duartista y en consecuencia endureció medianamente el discurso.

“O se retoma el camino y se le da salida a una enorme problemática, o seguramente estaremos experimentando cuestiones que no queremos para nadie. El principal problema que tiene Veracruz es económico, que se explica en un desorden administrativo particularmente prolongado”, advirtió el senador.

Semanas atrás vislumbraba un desequilibrio financiero de entre 800 y 900 millones de pesos, “de lo que ni siquiera existen registros que permitan conocer de manera puntual la magnitud del desfase entre los ingresos y los egresos estatales en cuanto al gasto corriente”.

Categorizó como “una erosión del aparato productivo, y principalmente para una buena parte de este aparato productivo vinculado directamente con las acciones directas del gobierno, en una posibilidad de bancarrota y de colapso financiero y administrativo”.

De los recursos federales etiquetados para áreas como salud y educación, Pepe Yunes dijo: “Han sido desviados para solucionar algún otro tipo de problema. Eso es lo que ha señalado la Auditoría Superior de la Federación, desvío de recursos, y eso en el ámbito público es una omisión muy grave”.

Luego habló de la deuda pública de Veracruz, el desenfreno duartista, la irresponsable contratación de créditos, el destino opaco de los préstamos.

La diferencia —dijo— entre lo que se está gastando y lo que se deja de recibir en la entidad, el gobierno de Veracruz la está equilibrando a través de la contratación de más deuda pública, que de 2003 a la fecha ha pasado de tres mil 500 millones a 41 mil millones de pesos.

Agregó:

“La manera de resolver este desajuste no es ni pidiendo rescates adicionales de la Federación ni endeudándonos más. Es plantear un plan de ajuste administrativo que no va a ser popular, que va a implicar costos. Son medidas que hay que tomar con valentía desde este preciso momento. Lo elemental es poner orden en la administración estatal”.

Pepe Yunes abordó el tema de la bursatilización, tildándola de deuda aunque no se le tipifique así:

“Es evidentemente un endeudamiento, porque compromete ingresos futuros con prestaciones y recursos presentes, (si bien) no está tipificada como deuda. Con lo que voy a presentar en esta iniciativa, va a quedar claro que todo lo que tenga que ver como una garantía colateral, deberá ser considerado como obligaciones, pasivos, deuda del estado”.

Y luego soltaría la frase que lo mantiene a distancia con el gobernador Javier Duarte:

“El tema de la corrupción es de la mayor importancia. Cuando se castigue realmente al primer funcionario por corrupción, se enviará un mensaje serio contra la impunidad”.

Acusa Pepe Yunes un estado de despilfarro, saqueo y simulación. Pero lo dice a medias. Endurece el discurso, describe el caos, pero omite la identidad de los delincuentes.

Algo, sin embargo, sabe el senador veracruzano.

Lanzó el misil. Se oyó el estruendo. Golpeó las estructuras del régimen duartista, de quien reclama cárcel para el “primer funcionario por corrupción” a manera de mensaje contra la impunidad.

Suponían los duartistas que la embestida volvería a diluirse. Un par de días después, vieron que no era así.

Ocho gobiernos estatales están acusados de simular la devolución de recursos federales, no usados, aplicados en tareas no autorizadas, malversados, del orden de los 8 mil millones de pesos.

Veracruz, para gloria de la pandilla duartista, ocupa el primer sitio. Son 15 denuncias contra el gobierno estatal, interpuestas ante la Procuraduría General de la República. Le siguen Michoacán, 11; Guerrero, 8; Colima, 7; Oaxaca, 5; Chiapas, 4; Tabasco, 3, y Tlaxcala, 2.

Corresponden a los fondos de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA), de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB) y de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP).

No es una nueva denuncia. Se trata de la imputaciones que le viene haciendo la Auditoría Superior de la Federación por irregularidades en las cuentas públicas correspondientes a los ejercicios presupuestales 2008, 2009, 2010 y 2011. O sea, el último tramo del gobierno de Fidel Herrera Beltrán y el inicio del de Javier Duarte.

El asunto lo detonó el periódico Reforma. El 18 de julio reveló detalles. Lo describe así:

“Según fuentes de la ASF, después de que el órgano fiscalizador hacía las observaciones respecto al manejo irregular de los fondos, los gobiernos estatales depositaban los recursos señalados a una cuenta indicada por la Auditoria.

“Posteriormente, mostraban el comprobante del reintegro y una vez que la ASF daba por cumplida la observación, los gobiernos estatales sacaban los recursos y les daban otro destino, sin que sepa su destino final”.

Javier Duarte había expresado, violando la secrecía de la averiguación previa de la PGR, que se desestimaron los cargos en contra de su gobierno porque pudo aportar evidencias de que soportó la aplicación de los recursos federales. Así, supuestamente, había quedó sin sustento la acusación de la ASF.

Eso dijo y en eso se quedó. La PGR no lo confirma; la ASF tampoco.

Ahora Pepe Yunes Zorrilla formula un diagnóstico brutal, el caos financiero y el riesgo de colapso, y dos días después, revive el escándalo de la quiebra de Veracruz.

Confrontados, políticamente en guerra, Pepe Yunes y Javier Duarte no tienen punto de coincidencia. Así sea que el gobernador incite al senador a un acuerdo, así lo conmine a suscribir un pacto, hay puntos en el que el cordobés no cede ni cederá.

Uno de ellos es la razón por la que Pepe Yunes no suscribe el pacto: el encarcelamiento del primer funcionario por corrupción.

Pregona Pepe Yunes que de llegar al gobierno de Veracruz dará un golpe de autoridad. Javier Duarte sabe cuál será.

De ahí que ofrezca convertirlo en el candidato oficial al gobierno de dos años, desechando a Héctor Yunes Landa, si a cambio le garantiza total impunidad.

Algo, sin embargo, sabe Pepe Yunes. Por eso el discurso radical.

Archivo muerto

“Desde chiquito he sido adelantado —dice Héctor Yunes Landa—. Malo que fuera retrasado. Adelantado siempre voy a seguir siendo”. Responde así el senador, cuestionado si realiza una campaña adelantada por el gobierno de Veracruz. Admite el choleño lo que se viene planteando en los medios de comunicación, lo que le imputa la oposición, lo que está en el inconsciente colectivo. “Adelantado siempre voy a seguir siendo”. La frase destila cinismo. Realizar campaña adelantada es una infracción a las normas electorales. Se fue de la lengua Héctor Yunes, quizá sin reflexionar que la confesión puede constituirse en prueba para sus detractores, en la inhabilitación si se llegara a formalizar su candidatura por el PRI, por el Partido Verde, por Alianza Generacional o por la confederación de partidos patitos al gobierno de Veracruz. Dirían los abogados: a confesión de partes, relevo de pruebas... Íntegro, honesto, apegado a la ley, dice Marco César Theurel Cotero que es, mientras vapulea a su sucesor Joaquín Caballero Rosiñol por un reportaje que describe cómo endeudó a Coatzacoalcos, cómo le hipotecó el futuro, mintió pues para suscribir el crédito de 350 millones que le otorgó Banobras, adujo que era necesario para construir el relleno sanitario e instalar la planta de tratamiento de basura, que a la fecha, año y medio después de haber dejado la alcaldía, no existen. Don íntegro no recibió respuesta formal. A don honesto lo reprueban quienes tuvieron que sufrirlo y soportarlo tres años, por omiso, por retener una fracción del salario y no trasladarlo a empresas e instituciones. Provocó Íntegro Theurel que muchos cayeran en cartera vencida, que les negaran créditos, que sigan debiendo lo que en justicia ya pagaron. A Honesto Theurel le dice Raúl Romero, un trabajador municipal al que le sobra valor, que le dañó su historial, que le retuvo pagos, que no le cubrió aguinaldo. Publicó en Facebook Raúl Romero: “Nosotros los trabajadores sindicalizados teníamos crédito en Famsa, Fonacot, préstamos de Pensiones del Estado, créditos que tenían que ser autorizados por Recursos Humanos para que fueran descontados vía nómina y a la vez el ayuntamiento se lo depositara a ellos donde teníamos dichos créditos o préstamos, los cuales no lo hizo a su tiempo y nos dejó a varios esa deuda; también porque no pagó nuestro fondo de ahorro por lo menos el porcentaje que nos descontaba quincenalmente durante 11 meses para ser pagados en diciembre, y por último no nos pagó nuestro aguinaldo, todo esto nos lo vino a pagar y a sanear esta administración cuando era en su momento su responsabilidad pagar y respetar nuestro contrato colectivo donde se hace mención nuestros pago de nuestras prestaciones. Por lo menos nos debió dar una explicación como lo está haciendo ahora que se siente agredido. Imagínese como nos sentimos nosotros cuando nos hizo todo eso. Y todavía se me estaba pasando: el descuento del 11% que nos hacen vía nómina de Pensiones del Estado quincenalmente para a su vez el ayuntamiento se los deposite a dicha dependencia”. Y precisó: “y no se enoje porque los que debemos estar enojados y molestos somos todos los trabajadores sindicalizados”... Hurga en la herida Domingo Bahena. Plantea el diputado panista, coordinador de su bancada en el Congreso de Veracruz, que comparezca el fiscal “Culín”, alias Luis Ángel Bravo Contreras, y que explique en que punto se quedaron las denuncias que presentó el ex secretario Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), don Gerardo Buganza Salmerón, alias El Bronquitis, contra los defraudadores del túnel sumergido del río Coatzacoalcos. Sor Buganza acusó por 2 mil millones de pesos que la empresa Cotuco, ex concesionaria del túnel, cobró de más, sin concluir la obra, venciéndose los tiempos, sin que en la mayoría de los casos las facturas presentadas, tramitadas y pagadas correspondieran a proyecto alguno. Si las denuncias existen, como sostiene el ex secretario Buganza, algo tendrá que explicar Fisculín Bravo. Y si existen, su obligación es continuarlas, tipificar los delitos y consignar el caso ante el juez correspondiente. Si no, es complicidad. Si no, es carpetazo al descomunal fraude. Si no, es ver correr al ladrón y no mover un dedo. Y eso sería encubrir uno de los atentados más burdos y descarados al gobierno federal, estatal y municipal. Hoy la obra del túnel sumergido está en manos de Carlos Slim, nuevo socio, mayoritario, de FCC Construcciones, la empresa española que a pesar de recibir miles de millones por una obra que no concluyó, tuvo que vender parte de sus acciones al inversionista mexicano para no irse a la quiebra. Domingo Bahena Corbalá insta a que se conforme la comisión especial del Congreso que dé seguimiento a la concesión, construcción y esclarecimiento del uso de los recursos en el túnel, que por lo que se ve, está sumergido en la corrupción. Bahena Corbalá está tocando las fibras de un fraude mayúsculo, al que no son ajenos ni Fidel Herrera Beltrán, Marcos Theurel, Guillermo Herrera, Javier Duarte, Raúl Zarrabal y Francisco Valencia, ex gobernador, gobernador y titulares de la Secretaría de Comunicaciones, hoy SIOP... Desaforó el Congreso de Veracruz al alcalde de Coatepec, Roberto Pérez Moreno, alias “Juanelo”, para que enfrente cargos como autor intelectual del crimen de quien fuera su tesorero, Guillermo Pozos Rivera. Fue el plato fuerte de la sesión celebrada en Minatitlán este miércoles 22, controvertido el caso pues se presume una venganza política del gobernador Javier Duarte. Se le retiró el fuero, con una votación unánime de os 43 legisladores que asistieron a la histórica sesión. Por lo demás, cundió el desorden, la desorganización, diputados que llegaron tarde, otros dedicados a tomarse la selfie, como si para eso se les pagara. Show, circo, faramalla con cargo al erario público...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Joaquín y Theurel: trapitos al sol

* Deuda, aviadores, violaciones a la ley * Acusa Marcos delitos que él mismo cometió * Caín y Abel, versión Coatza * Show en Minatitlán: el Congreso sesiona * Diputados bufones * Cena para periodistas y no periodistas * PT denuncia a Héctor Yunes y Buganza * Mil 400 petroleros jubilados.

22 de julio de 2015

Son Caín y Abel. Lo que no se sabe es quién es Caín y quién Abel, quién es grato a su creador y a quién lo domina el odio y el rencor. Riñen Marco César Theurel Cotero y Joaquín Caballero Rosiñol por los dineros de Coatzacoalcos, por la deuda, por la ineficiencia, por la corrupción.

Theurel, el íntegro, habla y reclama. Se duele el ex alcalde de una imputación que formalmente no provino de Caballero, aparecida “en un diario local”, el 20 de julio, que resume el caos theurelista, el descomunal endeudamiento, sus tretas para obtener un crédito de Banobras y el daño generado al ayuntamiento de Coatzacoalcos.

Suscrito por el reportero Ignacio Carvajal, el reportaje difundido por el periódico Liberal del Sur hace el recuento del impacto generado por los disparates financieros por Theurel en sus días de alcalde, engañando, maniobrando para obtener 350 millones de los que no se supo su destino final.

“Con un plazo a pagar en 25 años —escribe Ignacio Carvajal—, en 2011 el ex alcalde Marcos Theurel Cotero endeudó con 350 millones de pesos a Coatzacoalcos. Prometió pagar deudas, obra pública, drenaje para más del 50% de la población, así como una planta de tratamiento y un relleno sanitario.

“Al paso de los años, la deuda no ha sido saldada completamente; Coatzacoalcos cursa una de sus peores crisis en pasivos financieros, y todas esas promesas de obra pública fueron mentira.

“Es tal la carga financiera, que al actual edil, Joaquín Caballero Rosiñol, ha pasado año y medio de administración sin una sola obra magna. Se la ha llevado con banquetitas, guarniciones, pavimentaciones mínimas, reparando alcantarillas y prometiendo esto y lo otro”.

Prometía Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”— corregir el pasivo ambiental, solventar el problema de la basura, evitar la contaminación. Fue un embuste.

“El crédito —señala Ignacio Carvajal— le fue autorizado y ejercido el 3 de agosto de 2012, pero no hay relleno sanitario, ni planta de tratamiento de basura y la mayor parte de las colonias populares carecen de drenaje, y en donde lo hay, opera inadecuadamente”.

Bipolar, explosivo, poco quería Marcos Theurel para embestir a su sucesor en la alcaldía, suponiendo que Caballero fue la fuente informativa. Le reprocha en carta abierta, difundida el martes 21, que las finanzas del municipio ahora estén peor, que la calificación crediticia sea negativa, que la nómina municipal esté inflada, que haya suscrito créditos del orden de 320 millones de pesos en año y medio de administración.

Su andanada es digna, pues, de Caín y Abel:

“¿Cómo se descompusieron de esa manera las finanzas del municipio en solo año y medio? Buscar en: http://www.fitchratings.mx/publicaciones/comunicados/default.aspx

“Tendría que explicarle a la ciudadanía de Coatzacoalcos porque en Enero del año 2014, después de despedir a 400 empleados del ayuntamiento, la nómina mensual de la administración a su cargo se incrementó de 29 millones de pesos mensuales a 36 millones de pesos mensuales, lo que equivale a un 25% adicional y representa cerca de 80 millones de pesos adicionales cada año y/o 240 millones de pesos en el periodo de su administración. Tal y como consta en las actas de la cuenta pública del Ayuntamiento de Coatzacoalcos. ¿Cómo puede explicar que recortando 15% de plazas laborales se aumente 25% el gasto en salarios?

“Tendría que explicarle a la ciudadanía de Coatzacoalcos sobre la deuda del crédito solicitado por usted por 85 millones 927 mil 757 pesos, autorizado en la gaceta oficial número 148 del Estado de Veracruz el 14 de Abril de 2014.

Consultar en:

http://www.editoraveracruz.gob.mx/gacetas/2014/04/Gaceta%20148-14%20Abril.pdf

“Tendría también que explicarle a la ciudadanía por que el día 7 de mayo del 2014 a las 17 horas solicitó ante el cabildo otro crédito de 40 millones de pesos a la Financiera Bajío SA de CV, según consta en acta de cabildo de esa fecha.

“Tendría también que explicar la deuda por otro crédito más de 60 millones de pesos solicitados el 15 de noviembre del año 2014 a cuenta de los prediales del año 2015, 2016 y 2017. Con lo que se compromete prácticamente la recaudación de los únicos ingresos propios del Ayuntamiento.

“Tendría que explicar también por qué estando amparado el Ayuntamiento de Coatzacoalcos contra el cobro excesivo de la CFE usted negoció veladamente dicho amparo, acordó con CFE y hoy el Ayuntamiento de Coatzacoalcos adeuda 57 millones de pesos a la CFE.

“Como puede ver, hablo con hechos, con documentos en mano. En año y medio de su administración Coatzacoalcos se ha endeudado por más de 320 millones de pesos. Quiero recordarle que usted mismo declaró en marzo del 2014 que había encontrado las cuentas en orden cuando asumió la presidencia municipal. Es incongruente que casi dos años después se quiera hacer creer a los habitantes de Coatzacoalcos todo lo contrario.

“La ciudadanía de Coatzacoalcos tiene inteligencia y criterio, y los hechos son más contundentes que las palabras.

“También es importante aclarar, que de mi proceder como funcionario público así como de los funcionarios encargados de la hacienda pública en mi administración, tanto el Órgano de Fiscalización del Estado de Veracruz ORFIS, como la Auditoría Superior de la Federación ASF han resuelto que: No incurrieron en actos de responsabilidad que generen daño patrimonial. Tal como textual se lee en el Oficio ORFIS/012/2015 del expediente IR/040/2013. Por lo que más allá de lo que pueda mandar a publicar en medios de comunicación, mi proceder ha sido HONESTO, INTEGRO Y APEGADO A LA LEY”.

Exhibe Theurel, el honesto, un estado de caos en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, las finanzas en su peor nivel, el endeudamiento brutal, actos de corrupción, incumplimiento del deber legal.

Sea quien sea Caín, sea quien sea Abel, Caballero no es peor que Theurel.

Depredador consumado, maniobrero en esencia, Marcos Theurel, alcalde de 2011 a 013, usó la obra pública como fuente de riqueza, dada a sus compadres, amigos y empleados, a las empresas de Tony Parra; a las de su secretario de Obras Públicas, Daniel Aguilar Avendaño; a las de su director de Adquisiciones, Bryan Carlos López Mendoza, implicado años atrás en la clonación de tapetes ecológicos, violando patentes, encarcelado.

Theurel endeudó a Coatzacoalcos con 350 millones de pesos y extendió los plazos de pago a 25 años, siete administraciones municipales, sin saberse el destino, mucho menos sin aplicar los recursos en el relleno sanitario ni en la planta de tratamiento de basura con los que justificó la petición del crédito. ¿Lo habrá olvidado?

Incurrió en un sobregiro de más de 200 millones de pesos, en 2012, del que no se hicieron cómplices los integrantes del cabildo. Le negaron la firma de estados financieros por violar la ley, pues pretendía incluir obras que no figuraban en el programa anual.

También Theurel gusta de los aviadores. Despedía empleados y le crecía la nómina, disparadas las cifras, obvia la transa, saturado de fantasmas el ayuntamiento, cuyos salarios iban a parar a manos de un corrupto y su pandilla.

Caballero tiene lo suyo. Theurel lo supera. Lo íntegro lo atribuye la complicidad del ORFIS, a la Auditoría Superior de la Federación, las instancias de gobierno encargadas de encubrir la corrupción.

Dice Theurel que es honesto y su actuación apegada a la ley. Falso. Seis meses después de dejar la alcaldía entregaba estados financieros que el cabildo actual no le aprobaba. Dicen los documentos “Extemporáneo”. Los hizo llegar al Congreso para salvar el pellejo, violando normas, burlando la ley. Eso también está sustentado.

Eso no es ser honesto. Es ser tramposo.

Habrá que ver, pues, quien es Caín y quien Abel.

Archivo muerto

Faramalla pura la del Congreso estatal. Celebra sesión en Minatitlán, ahí la pandilla de los bufones del duartismo, que aprueban todo a ciegas, sin chistar, así sean aberraciones legales y terminen violando la propia ley. Show y circo, la sesión fuera del recinto oficial, una vez al año, como lo establece su ley orgánica. Show aderezado con las voces a modo que preconizan que así, sesionando en Minatitlán, habrá más confianza de los ciudadanos en el Poder Legislativo. Habrase visto semejante absurdo. Si algo siente la sociedad veracruzana por su Congreso son náuseas y repudio. Sirve la Legislatura al desgobernador Javier Duarte para colmar sus venganzas, endeudar a Veracruz, solapar el gangsterismo de estado, a los pillos de la banda que desvían recursos, que los usan para comprar votos, para el enriquecimiento personal, para solapar a los que han medrado en agravio de la sociedad. Vil show la sesión del Congreso de Veracruz, este miércoles en Minatitlán, con un encargo y consigna: desaforar al alcalde de Coatepec, Roberto Pérez Moreno, alias “Juanelo”, acusado del crimen de su tesorero municipal, Guillermo Pozos Rivera, en otro de los engendros policíacos del fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”. Y la Ley Antimordida, con la que Javier Duarte pretende erradicar uno de los giros que más recursos chuecos le aporta a la estructura de poder, vía la extorsión de los agentes de tránsito. Inútil, pues, tanta parafernalia, montar el set, desplazar personal, distraer recursos, si de lo que se trata es de recibir la instrucción del gobernador y, sin chistar, levantar la mano y aprobar. El Congreso de los castrados, a escena... La cuenta Nacho Carvajal, reportero de Liberal, Expediente MX, stringer en la agencia France Presse y corresponsal de Al Jazeera en Veracruz: “Desorganizada y desangelada cena de reporteros del sur con diputados locales en hotel Terranova. Los mandan a salón sin clima, sin botanas, y lo peor, sin chupe. Vaya, los invasores de Trópico de la Rivera han tenido mejor trato”. Además fue selectiva. No todos, pero acudieron periodistas que no lo son, directores que jamás han escrito ni un telegrama, reporteros reñidos a muerte con la ortografía, comunicadores serviles al sistema, planchados y maiceados. Otros, los menos, fueron a observar cómo es el oropel, el Congreso que no representa al pueblo, el apéndice del desgobernador, el coro de los indignos. Se suponía que era un encuentro con la prensa. Lo menos que se merecían era que los trataran bien... Tan burdo fue, que el Partido del Trabajo denuncia la campaña adelantada, vía promoción publicitaria, de Héctor Yunes Landa. Notifica al Instituto Nacional Electoral y al Instituto Electoral Veracruzano el desmedido gasto en anuncios espectaculares del senador, el gasto en televisión y radio en los que destaca su clásico “Estoy Listo” y luego el “Hoy ya es tarde”, sus apurancias para ser el candidato el PRI al gobierno de Veracruz. Lo mismo hace el PT con Gerardo Buganza Salmerón, el bronco duartista, el independiente que se cobija en las enaguas del gobernador, el crítico de las mafias del PRI y PAN a las que sirvió y de las que se sirvió. Lo que es la política. En 2010, abría el PT las puertas a Héctor Yunes y Gerardo Buganza para que dejaran sus partidos, PRI y PAN, y en un “acto de humildad” se acercaran a integrar un Frente Amplio Progresista. Era pedirle peras al olmo. Héctor Yunes y Gerardo Buganza no saben de la humildad, no la practican, les provoca urticaria. Desdeñaron la oferta del PT, atados ambos al PRI, Yunes Landa amarrando una senaduría y Sor Buganza trepando a la Secretaría de Gobierno de la aventura duartista. No saben de actos de humildad, pero sí de actos anticipados de campaña. De ahí la denuncia del PT... Dice Didier Marquina Cárdenas que son mil 400 los jubilados en Pemex en la zona sur. Acusa el dirigente de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNT y PP) que en promedio se han ido 200 trabajadores por cada uno de los centros laborales: complejos petroquímicos Pajaritos, Cangrejera, Morelos, Cosoleacaque, refinería de Minatitlán, Terminal Refrigerada y Edificio Inteligente. Las plazas han sido congeladas. No se cubren con nuevo personal. Se generan condiciones de inseguridad, accidentes, riesgo. Es grave pero será peor en agosto, cuando se conozca la reestructuración de Pemex e inicie el despido de obreros generales y técnicos especialistas. Pero se les convoca a marchas y movilizaciones y sólo acuden unos cuantos, creídos los petroleros que es el pueblo el que tiene que defenderles la chuleta...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

El Chapo, libre o muerto

* Los secretos del capo y los narcopolíticos * Lo que hubiera soltado si lo extraditan * Héctor Yunes repite a EPN * Pepe Yunes va a ser acribillado * Que defina quiénes y cómo dañaron a Veracruz * Mónica Robles y el alcalde * Fundación Cirilo Vázquez o el atole con el dedo * Las maniobras de los hijos.

13 de julio de 2015

Enfurecidos, agentes de la DEA perciben “narcocorrupción” en la fuga de El Chapo Guzmán. Y así es. No se construye un túnel de 1.5 kilómetros sin logística e ingeniería, salvando obstáculos, drenajes, líneas de agua y mantos freáticos, hasta dar justamente con el área de regaderas donde se vería por última vez al líder del Cártel de Sinaloa.

Tramaron la huida sus cómplices, dentro y fuera del cártel, los de la mafia y los del gobierno, los de antes, panistas, foxistas y calderonistas, y los de ahora, peñanietistas, que en conjunto lo han librado dos veces de la cárcel y lo han encumbrado a lo que es: el narco más buscado, una vez más, del mundo.

No escapa del penal del Altiplano por una acción temeraria o por el riesgo de morir en prisión. Sale en un alarde de ingeniería, el túnel iniciando en una construcción cercana con destino preciso, bajo una regadera, retirando una rejilla y emprendiendo la huida.

Tuvo su gente a detalle los planos del penal de alta seguridad, pues de otra forma no lo podrían haber logrado. Construían justo cuando se realizaban obras en el acueducto Cutzamala, que corre paralelo a la zona de la prisión.

Dicen las versiones que a lo largo de dos horas, desde que se reporta en el sistema de video la última imagen del Chapo Guzmán, hubo un sobrevuelo de un pequeño helicóptero que se escuchaba como el zumbido de un mosco. ¿Acaso un dron desde el cual se vigilaba el área, se alertaba sobre la presencia de patrullas policíacas, se grababa todo?

Guzmán Loera dejó la prisión la noche del sábado 11. Las versiones se agolpan, descabelladas, absurdo el papel del gobierno, generando la incredulidad y la sospecha.

Refieren que después de la 8 de la noche El Chapo fue a bañarse o a lavar sus enseres personales, y ahí desapareció. ¿A las 8 de la noche qué reo se puede ir a bañar en un penal de máxima seguridad?

Salió. Se fue. Dos horas después trasciende la fuga. Minutos después el gobierno lo admite. En las primeras horas del domingo 12, corre en las redes sociales y horas después el presidente Peña Nieto, desde Francia, señala que la huida del narco es una afrenta para México. ¿Para México?

No es así. Es una afrenta para su gobierno, para él mismo, para el priísmo que se solazaba cuando acusaba a Vicente Fox y al veracruzano Miguel Yunes Linares de haber permitido la fuga del Chapo, en 2001, a unos meses de haber asumido el poder el PAN.

Guzmán Loera era un capo, pero no el líder del Cártel de Sinaloa, entonces. Pasó ocho años en prisión desde que en 1993 fue aprehendido en Guatemala. Se fugó y comenzó a encumbrarse, más sanguinario que nadie, sangrienta su lucha contra otros cárteles a los que replegó, sometió, pulverizó, invadiendo y ganando territorios.

Se expandió su poder, sin que esto fuera ajeno al gobierno federal panista y a los gobiernos estatales priístas. Pasó de ser introductor de marihuana en Estados Unidos a proveedor de metanfetaminas y otras drogas sintéticas en todo el mundo. Su fortuna creció, unos dicen a que a mil millones de dólares, otros que a 3 mil millones.

Fue recapturado en febrero de 2014, ya con Peña Nieto en el poder, siendo su primer golpe, publicitado como el sello del nuevo gobierno, con un PRI que venía por la cabeza del narco del foxismo. Agente de la DEA lo habían ubicado, dieron información a la Naval, presionaron y se ejecutó la aprehensión. Pasaría un año y medio en el Altiplano, a diario la sospecha de que se fugaría como finalmente ocurrió el sábado 11.

Nada, sin embargo, fue casual. Como dicen los agentes de la DEA, hubo logística, ingeniería, tiempo para que El Chapo emprendiera la huida, presente la corrupción, la mano de sus aliados, la complacencia del gobierno.

No fue, pues, un plan al margen de los narcopolíticos. Y no lo era porque desde la captura de El Chapo, en febrero de 2014, sectores del Congreso norteamericano presionaban para que el gobierno de Barack Obama entablaran un juicio de extradición. No se hizo. Oficialmente no se tramitó la solicitud que de concretarse habría cimbrado las estructuras del poder en México.

En manos del gobierno mexicano, los secretos del Chapo, sus ligas con el área de seguridad, las policías, políticos de alto nivel, sistema bancario para el lavado de dinero, estaban seguros. Hasta entre la narcocasta, la ropa sucia se lava en casa.

Pero, latente, el riesgo de que se iniciara un juicio de extradición y la presión del Congreso norteamericano sobre Obama, colocaban a Guzmán Loera en una disyuntiva fatal: o se fugaba o podía ser acallado en prisión. Y se fugó.

De ahí la ira y la rabia de los agentes de la DEA, descritas por el reportero Jesús Esquivel, en el portal de la revista Proceso, que evidencian que El Chapo se fugó no por inteligencia ni arrojo, ni destreza ni tenacidad. Se fugó porque lo que atesora en información ponía en riesgo a las estructuras de poder.

Refiere la información de Proceso:

“Los agentes, quienes pidieron no se les identificara por nombre, debido a la sensibilidad del caso, consideraron que la fuga de El Chapo demuestra una vez más los profundos problemas de narcorrupción en el gobierno mexicano y por la complicidad de sus socios:

“El enojo entre los agentes de la DEA se sustenta en que esta dependencia federal del gobierno de Obama, invirtió mucho dinero y tiempo en la captura del líder del Cártel de Sinaloa, ocurrida en febrero de 2014.

“Cuando se dio a conocer la noticia de que se había arrestado a El Chapo, varios legisladores estadunidenses pidieron a la Casa Blanca que presionara al gobierno de Peña Nieto para que les entregara al capo en un proceso expedito de extradición.

“La exigencia de los congresistas federales de Estados Unidos, se basaba precisamente en el temor de que El Chapo se escapara de la cárcel, como ya lo había hecho en 2001 de la prisión de alta seguridad de Puente Grande, en Jalisco.

“Oficialmente el gobierno de Estados Unidos nunca solicitó la extradición de El Chapo al gobierno de Peña Nieto.

“La fuga del líder del Cártel de Sinaloa abrirá un nuevo hueco de desconfianza en el gobierno de México, por parte de dependencias federales estadunidenses como la DEA, aun cuando están obligados a mantener una estrecha cooperación en el combate al trasiego de drogas.

“El Cártel de Sinaloa es prácticamente el dueño del mercado de heroína en Estados Unidos, el narcótico de mayor consumo en ese país”.

Dice Jenaro Villamil, también en Proceso:

“El gobierno de Estados Unidos también comenzó a presionar para solicitar la extradición de Guzmán Loera. Si algo dejaron claro El Chapo y El Mayo Zambada es que nunca aceptarían ser trasladados a Estados Unidos. En territorio mexicano son jefes de jefes, en suelo estadunidense son carne de cañón de los discursos de Donald Trump y de las redes de la inteligencia del gobierno vecino.

“No sólo a ellos no les conviene ser extraditados a Estados Unidos sino a la enorme y compleja red de protectores, cómplices y beneficiarios económicos, políticos y policiacos del poderío del Cártel de Sinaloa.

“Por ésta y otras razones, la segunda fuga de El Chapo Guzmán, ocurrida el mismo día que casi todo el gabinete de Enrique Peña Nieto viajó a Francia para autocelebrar el Mexican Moment, constituye no sólo una burla sino una demostración de la enorme capacidad corruptora del narcopoder”.

Guzmán Loera tiene un salvoconducto: esa red de corrupción, sus aliados, quienes lo han protegido, quienes lo han convertido una industria que produce millones y más millones, a quienes no conviene tenerlo encerrado por el riesgo de que sea extraditado a Estados Unidos y ahí se ventee la identidad de los alfiles de la narcopolítica mexicana.

Libre, sin embargo, El Chapo es un peligro. Y puede tener los días contados. Su silencio vale todo para el narcopoder en México.

Y para eso, como en todo, existe la paz de los sepulcros.

Archivo muerto

De qué no habla Héctor Yunes. A todo le tira el senador veracruzano con tal de seguir balconeándose, de mover su imagen, de posicionarse para ser el candidato del PRI a la minigubernatura en 2016, esa misma a la que calificó de ser una insensatez de Javier Duarte y un afán del (des) gobernador, un capricho, que dañará la inversión. Ve la fuga de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, como un duro golpe al gobierno de Enrique Peña Nieto, y que deben ser investigados quienes lo ayudaron a evadirse del penal del Altiplano, antes Almoloya, en el estado de México. Pareciera perico el senador. Peña Nieto dijo en París que la huida del narcotraficante es una afrenta y por acá Yunes Landa suelta que es un duro golpe. De todo habla, pues, el senador choleño con tal de no dejar de figurar... Pepe Yunes, el otro senador veracruzano, va a recibir metralla verbal, palabras duras, preguntas incómodas, el próximo fin de semana. Cincuenta líderes de opinión, sociales y políticos, lo sentarán frente a ellos, cuestionarán sus tibiezas, lo van a sacudir en una comida que ha de realizarse en Las Trancas, Coatepec, en la zona cercana a Xalapa. Se han cansado que José Francisco Yunes Zorrilla sólo escuche, medio hable, disfrute las lisonjas, una que otra crítica, que no corresponda al nivel que trae en su lucha por ser candidato al gobierno de Veracruz. Supone Pepe Yunes que sólo por ser el amigo del secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, y traer una porción de las encuestas de su lado, tiene asegurada la nominación. Cuentan que en Las Trancas Pepe Yunes va a tener que definir su posición con respecto al Veracruz de Javier Duarte, la quiebra financiera, la violencia, la corrupción. Y que no sólo es identificar la gravedad del caos veracruzano sino quiénes son sus responsables y cómo lo causaron. Si no define Pepe Yunes simplemente su discurso es más de lo mismo... Duro y a la cabeza con el alcalde. Le pega Mónica Robles, le pide que aplique la ley, lo conmina a que meta orden. Así habla la diputada por Coatzacoalcos en un caso de interés general, algo que afecta a todos. Presuntamente lo respeta, pero lo tilda de omiso. ¿Arremetida contra Joaquín Caballero Rosiñol, alcalde de Coatzacoalcos? No, Mónica Robles no toca al presidente municipal sureño. Al que fustiga es al alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez, por los desvaríos de los 400 Pueblos, su desnudez, las chicas y las mayores sin ropa alguna, despertando más morbo que asombro, en un espectáculo grotesco que a ciencia cierta es una protesta que en años no ha servido de nada como sea generar el repudio de los xalapeños que tienen que aguantar que la capital de Veracruz se convierta en una letrina, un sanitario, arena de agresiones, violación de los derechos, privación ilegal de la libertad, daño en propiedad ajena a cargo de las huestes de César del Ángel, quien ya demostró que esa miseria es todo lo que puede dar porque el pobre tipo está vacío y tiene mente de vodevil. No es un asunto de moral, como dice Mónica Robles; es un caso de chantaje político lo que entraña la protesta nudista. Fustiga la diputada al alcalde de Xalapa, pero no usa la tribuna del Congreso estatal para increpar a su compañero de curul, Marco Antonio del Ángel Arroyo, que también se encuera, baila y hace el ridículo como los demás. Dispara dardos Mónica Robles. Ojalá lo hiciera con tino y con dirección... Grotesco balconeo del clan Vázquez Parissi, dueño de Cosoleacaque en tiempo compartido con la familia Merlín. Difunden hasta en el cine el video de la Fundación Cirilo Vázquez Lagunes, con fugaces escenas de la imagen en alto contraste del ex cacique, ganadero, coyote de Banrural, alcalde sin cargo en Acayucan y San Juan Evangelista, vía sus hijas y su compañera. Asesinado en 2006 en una emboscada tipo narco, Cirilo Vázquez sólo sirve para que se pavoneen los hijos, Cirilo, el diputado federal electo, y Ponciano, el alcalde. Nada se dice en el promocional sobre qué representó el cacique en su tiempo, su fuerza política, los ayuntamientos que dominaba, los recursos que bajaba para el campo, para la ganadería y la agricultura, sus días al servicio del PRI, sus tiempos en la oposición, cerca de López Obrador e imponiendo a su parentela como diputados del PAN. Se usa su imagen para dragonear, para mantener latente la imagen de quien para unos fue un delincuente ligado al narco, rentando territorios, y para otros un benefactor y patriarca. Cirilo Vázquez Lagunes, usado por sus hijos como plato de ocasión...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Hay asesinos con suerte y asesinos sin suerte. José Adrián Hernández Domínguez, alias “El Jarocho”, la tiene. Dicen que mató a Regina Martínez, que fingía ser su novio, que con sus manos la estranguló, que la policía lo cercó, lo tuvo a su alcance y lo dejó ir. Y de paso, dejó de buscarlo.

Va y viene por Veracruz. Saben cuando va a llegar a Xalapa, la capital. Lo monitorea el gobierno duartista sin traerlo a cuentas, sin enfrentarlo a la justicia, sin demostrar su responsabilidad en el crimen de la corresponsal de la revista Proceso.

Oficialmente, “El Jarocho” es el autor material del asesinato. Su cómplice, Jorge Antonio Hernández Silva, alias “El Silva”. Ambos, según la entonces Procuraduría de Veracruz, conocían a Regina Martínez Pérez, la frecuentaban, bebían hasta desfallecer.

Infamia pura la de Javier Duarte, su aparato judicial usado para enlodar a los muertos y para cazar a los amigos de los muertos, periodistas que debieron huir, acudir a organismos defensores de derechos humanos o al exilio.

Infame fue la versión de que Regina, una de las periodistas más serias e intachables que ha dado Veracruz, convivía con el par de raterillos y se había hecho novia de José Adrián Hernández Domínguez, “El Jarocho”.

Nadie, que se recuerde, los vio en juerga alguna. Refieren los vecinos que Regina era toda integridad, metódica, cuidadosa de sus pasos, extremadamente precavida, máxime cuando sufrió una invasión a su hogar, sin ser violentadas las chapas de las cerraduras, trabajo pues de expertos y de perversos.

Murió la tarde del 28 de abril de 2012. Hallaron su cuerpo un día después, golpeada a mansalva, la quijada expuesta por la agresión, asfixiada, víctima de la mano del criminal. Estaba en el baño y las pruebas advierten que ahí quedó, arrastrándose o arrastrada, después de tremenda lucha por salvar su vida.

Regina muerta, fue una herida a Proceso. Reaccionó la revista. Increpó Julio Scherer García, su fundador y dueño, a Javier Duarte, oyendo decir que esta vez habría justicia, que no habría impunidad, que caería el o los asesinos. “No les creemos”, respondió el legendario periodista.

Scherer tenía razón. Ha sido un fiasco la investigación del crimen de Regina Martínez, plagada de errores, saturada de abusos como aquel de filtrar que era lesbiana y que alguna de sus amigas, y compañeras de profesión, la había mordido en una escena de desenfreno sexual para finalmente quitarle la vida.

Varios periodistas pasaron por la Procuraduría. Ahí se les conminaba a morder una placa de plastilina y dejar la huella de su dentadura. Así darían con el asesino material.

Tejió la pandilla judicial de Javier Duarte el guión de la telenovela. El asesino era “El Jarocho” y su cómplice en el robo de las pertenencias de Regina, era “El Silva”.

Al “Silva” lo pescaron de inmediato. Establecieron que era cómplice, siendo “El Jarocho” el asesino material. Uno en prisión, sujeto a juicio; el otro libre.

Una versión publicada en prensa advertía que “El Jarocho” tenía vara alta en la Procuraduría, que sus vínculos tocaban a funcionarios allegados al entonces procurador, Felipe Amadeo Flores Espinosa. Y que era parte del equipo.

Al “Silva” le echaron 38 años de prisión, el 10 de abril de 2013. Apeló y el magistrado Edel Álvarez Peña realizó una ponencia en que acreditaba que se violó el debido proceso, que fue torturado para incriminarse, que no fue asistido por ningún abogado y que tenía que ser liberado. Y por mayoría pasó la ponencia, el 19 de junio de 2014. “El Silva” salió de prisión y se perdió por algún tiempo.

Un amparo federal recompuso el caso para Javier Duarte. Determinó que “El Silva” no era culpable del crimen de Regina Martínez, pero sí del robo ocurrido cuando la mataron. Y así reaprehendieron a Hernández Silva, el 22 de octubre de 2014.

Se ufanaba el fiscal Luis Ángel Bravo que pronto tendría en sus manos al “Jarocho”, la puerta hacia el esclarecimiento del crimen de Regina Martínez.

Al “Silva” lo están matando en episodios. Es seropositivo. Carece de atención médica. Está recluido en el penal de Pacho Viejo, en Coatepec, cerca de Xalapa, quizá con Sida, debilitado, tácitamente desahuciado.

Su abogada, Diana Coq Toscanini, fue abogada del caso Regina Martínez, crítica y categórica cuando acusó que la juez encargada actuaba por consigna al imponer una pena de 38 años dos meses a “El Silva”. Hoy la juez Beatriz Rivera Hernández es magistrada en el Tribunal Superior de Justicia de Veracruz. Sí era juez de consigna. Y tuvo premio.

Acusa vicios de origen en la investigación. Dice que “El Silva” es inocente, que se le acusó de oídas, sin pruebas contundentes que acrediten su participación en el crimen de Regina Martínez.

Hoy está incomunicado. Lo están dejando morir. Afectado por el virus de inmunodeficiencia humana, cualquier enfermedad acabará con su vida. “El Silva” muere por lo que sabe. Su silencio es oro para Javier Duarte.

“El Jarocho”, en cambio, goza de la impunidad duartista. Llega a Xalapa, se pasea, sabedor que nadie lo tocará. ¿Por qué?

Acusa Diana Coq Toscanini que la Fiscalía General de Veracruz desistió de la orden de aprehensión contra “El Jarocho”, según información del periodista Noé Zavaleta, corresponsal de Proceso. “Lo anterior, pese a que Hernández Domínguez continúa paseándose por Xalapa, incluso con visitas constantes a una comerciante del Pasaje Tanos —ubicado a un costado del palacio de gobierno donde despacha Javier Duarte— con quien procreó una hija”.

Refiere Coq Toscanini:

“El gobierno del estado intercedió para suspender la búsqueda del otro coacusado, y por ello actualmente “El Jarocho” tiene plena libertad de tránsito, pues se sabe hasta cuando viene a Xalapa”.

Decía el fiscal Bravo Contreras que tarde o temprano reaprehendería a “El Silva”. Así fue. Y presumía que la detención de uno llevaría a la captura de “El Jarocho”. No fue así.

Tiene vía libre en Veracruz. Pasó por la Procuraduría cuando ocurrió el crimen de Regina Martínez y lo dejaron ir. Hacía valer su amistad con un alto funcionario de esa área judicial. ¿Amistad?

Ahora llega a Xalapa. Saben cuándo lo hará. Vigilado, se deja ver cerca del palacio de gobierno, de la Plaza Lerdo o Plaza Regina, como le llaman ahora a la explanada. Camina a unos metros de la Secretaría de Seguridad Pública.

Visita a la mujer con la que tiene una hija, en el Pasaje Tanos, en el corazón de Xalapa, entre todos, sin el riesgo de la detención por el crimen que cimbró al medio periodístico y a las esferas de poder de Veracruz.

Coq Toscanini ya midió a la justicia duartista. La sabe podrida. Anuncia ahora que el caso Regina Martínez va a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tras haber sido consignados los vicios y las corruptelas en la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México.

Sigue la ruta que sacude a Javier Duarte: el ámbito internacional.

Así fue con Moisés Sánchez Cerezo, levantado el 2 de enero pasado, cuyo cuerpo apareció tres semanas después, cerca de Medellín, donde vivía y dirigía el portal La Unión. Su caso escaló al noticiario de Carmen Aristegui, a la ONU, al cuerpo diplomático acreditado en México, con el embajador estadunidense Anthony Wayne.

Con eso bastó para que el cuerpo de Moisés Sánchez apareciera. Quería el gobierno duartista dejarlo en condición de desaparecido. Terminó siendo el periodista número 11 en ser asesinado durante la gestión de Javier Duarte.

Vía libre, pues, para el supuesto asesino de Regina Martínez.

Archivo muerto

Van juntas la impudicia y el descaro. Asume José Rubén Mendoza chamba como consejero presidente del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información. Es un atraco vil, pues su pasado es priista y el presente también, porque milita en las filas del duartismo, porque lleva al PRI en las venas, porque no hace mucho era parte de la burocracia estatal. Aparece aún José Rubén Mendoza como secretario de Acción Electoral del PRI y eso, simplemente eso, le atribuye parcialidad. Lo impugna en change.org el periodista Jair García, quien convocó a los veracruzanos a impedir el asalto al instituto que debe velar por la transparencia y la rendición de cuentas. Dijo Jair García: “El nombramiento de Rubén Mendoza Hernández como consejero del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI) es impresentable porque ha sido, en el PRI, consultor jurídico electoral; representante ante el Consejo Distrital Federal de Córdoba; coordinador electoral Distrital en Córdoba del precandidato Roberto Madrazo en 2005; miembro de la Comisión de Justicia Partidaria; representante ante el Consejo Distrital Local de Xalapa; y, hasta el año pasado, subdirector de adquisiciones en la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), todo lo cual lo hace persona claramente vinculada y condicionada a los intereses priístas gubernamentales”. O sea, la iglesia en manos de Lutero. Algo así como que El Trampas fuera presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Burdo y desaseado el gobernador Javier Duarte, que es quien lo impulsa, el que lo quiere en el IVAI para atajar todo intento transparentar el manejo de los recursos de los veracruzanos, o el que le garantice la impunidad... En suspenso, la arremetida contra Javier Duarte en el Congreso federal. Se programó para el martes 7. Tomarían la palabra la senadora Angélica de la Peña Gómez, del PRD, y Manuel Huerta Ladrón de Guevara, de Morena. Ambos presentarían punto de acuerdo para exhortar a la Procuraduría General de la República a atraer los casos de periodistas veracruzanos asesinados. Presuntamente lo harán este miércoles 8. Citarán el famoso “pórtense bien” de Javier Duarte cuando dijo que hay periodistas de Veracruz vinculados al hampa, que sirven con sus informaciones al narco. Menuda sanjuaneada la que le espera al gordobés... Ampara la justicia federal a Inés Valladares Lavín, en el litigio contra las propietarias del Instituto Educativo Margarita Olivo Lara, por la falsificación de su firma, estampada por manos ajenas en la supuesta renuncia voluntaria a su cargo en esa escuela. Inés, que buscó justicia, que demostró que no era su firma, que así lo corroboraron dos peritos, terminó perseguida y acosada, acusada y enjuiciada, creyendo los abogados de Helen Arens, Alicia Mena Brito Trejo y Margarita Ortiz que así la iban a doblegar. Le dictaron auto de formal prisión y una aberrante orden de aprehensión. El juez 14 de distrito, Pedro Antonio Hernández Díaz, concedió un amparo para efectos, mal sustentada la orden de aprehensión, mal dictado el auto de formal prisión. Vuelve el caso al fuero común. Lo tiene ahora en sus manos el juez Guillermo Vargas, en una crucial decisión porque la infamia contra Inés Valladares Lavín ha tenido una altísima exposición pública y así seguirá. Guillermo Vargas debe emitir el acuerdo donde queda sin efecto la orden de aprehensión. Tiene el expediente en sus manos desde el 29 de junio... Mientras no sean Frutsis y Pingüinos no hay problema. Lo demás es irrelevante. Dice el Observatorio Ciudadano que en el primer semestre de 2015 ocurrieron 29 asesinatos en Coatzacoalcos. En 2014, en el mismo período, fueron 24. Un joven de 17 años se halla en calidad de desaparecido. A nivel regional, ocurrieron 13 asesinatos dolosos, siete privaciones ilegales de la libertad, dos secuestros y tres desapariciones. Es el paraíso duartista, el Veracruz donde se supone que no pasa nada y que el que la hace la paga. La inseguridad en todo su apogeo, aunque se la rasque el gobernador Javier Duarte. Vamos bien.


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte, la PGR y el periodista muerto

* Pen Club y la CIDH presionan * Diputado y senadora llevan caso al Congreso * No es de Yunes pero parece de Yunes * El espectacular se pasó de obvio * El crédito, en lo oscurito * Rehuye el fiscal el caso de los periodistas hampones * Roberto y Marlene, como si hubieran triunfado * Su votación, más que infame.

7 de julio de 2015

Lo peor no es que Javier Duarte diga que hay periodistas que halconean, vinculados al hampa y que, acto seguido, aparezca muerto el reportero Juan Mendoza Delgado. Lo peor es que diputados, senadores, prensa nacional, el PEN Club y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos lo quieran fuera de la investigación judicial.

Nadie confía en él. Su voz es como el graznido del cuervo que presagia muerte. Y cuando la muerte llega, no es el gobernador de Veracruz quien garantiza que la justicia cumpla su misión.

Habló como el ave de mal agüero. Dijo en Poza Rica que algunos comunicadores tenían ligas con el crimen organizado. “Pórtense bien”, les dijo como aquel que tiene la piel limpia y el alma santa, como el hipócrita que pide cuentan sin rendir las suyas.

Insensato, Javier Duarte tiraba dardos a un gremio que fue a verle sonreír, a disfrutar la comida y el trago, a convivir sin intuir que el plato final sería una amenaza sutil.

Salieron de ahí indignados, desconcertados, abochornados. Fueron por un convivio y resultaron ultrajados.

No era advertencia. Fue amenaza de que en los días siguientes algunos periodistas se verían atrapados en los operativos policíacos, la llegada de fuerza federal a aquella región para enfrentar al crimen organizado.

“Por sus familias”, les había pedido Javier Duarte que dejaran de portarse mal, de tener vínculos con el hampa, de evitar que los atrapara las pugnas entre bandas de la violencia.

Aún sonaban sus palabras cuando Juan Mendoza desapareció. Era el 30 de junio. Salió a trabajar su taxi, el 1962, en el municipio de Medellín de Bravo. Ya no se le vio más.

Su esposa, Tayde Pavón, lo reportó desaparecido y levantó la denuncia. Acudió al Semefo y ahí vio el cuerpo del reportero.

Oficialmente fue un atropellamiento. Pero todo indica que no. Juan Mendoza tenía un vendaje en la frente, en él una mancha de sangre. Su taxi no aparece ni sus pertenencias. ¿Quién hubiera querido vendarlo y luego atropellarlo?

Si fue asalto, qué objeto tenía simular el atropellamiento. Si lo levantó la policía y lo torturó, se les pasó la mano y le quitaron la vida, entonces cuadra la versión. Habrían pretendido encubrir la golpiza arrollándolo con un auto.

Exige su esposa que se le haga justicia. La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas condena el “homicidio” del reportero Juan Mendoza Delgado y pide que se realice un peritaje externo, que se le efectúan pruebas de ADN, que se agote la investigación porque es inaceptable la versión del atropellamiento.

Insostenible, la coartada del gobierno de Veracruz ha generado una reacción adversa y una condena total. El PEN Club de México exigió que el caso se transparente.

“Nuestra organización llama a la acción y al involucramiento de las autoridades estatales y federales en la investigación exhaustiva y el esclarecimiento de ambos crímenes, así como en la protección de los otros trabajadores de la radiodifusora oaxaqueña, también amenazados”, expresó.

“Con la pérdida de nuestros periodistas y comunicadores estamos perdiendo la voz de nuestro pueblo”, agregó.

Manuel Huerta Ladrón de Guevara, diputado veracruzano, integrante del Movimiento de Regeneración Nacional, anunció que este martes 7 propondrá en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión un punto de acuerdo para que la investigación sea atraída por la Procuraduría General de la República, y señaló:

“Esta nueva agresión para el gremio de periodistas veracruzanos, es un hecho que no debe dejarse pasar. Estamos sumando ya 13 periodistas asesinados en la presente administración estatal y existe también otro número de informadores que han sido expulsados por la violencia criminal o por amenazas directas o veladas, lo que los ha orillado a abandonar el estado”.

Manuel Huerta insta a que la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos en Contra de la Libertad de Expresión (FEADLE) tome el caso y se castigue a los culpables.

Recuerda las palabras de Javier Duarte. Advierte el “pórtense bien” los que tienen vínculos con el crimen organizado.

“Prácticamente los exhortó a portarse bien, pues en su conocimiento hay periodistas que han representado en sus medios de información la expresión de los delincuentes”, dijo el legislador.

Angélica de la Peña, senadora por el PRD, también abordará el tema en el Congreso. Su punto de acuerdo tendrá que ver con el “pórtense bien” del gobernador Javier Duarte, el impacto en el medio periodístico de Veracruz y el asesinato de Juan Mendoza, según fuentes allegadas a la senadora.

A nivel internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos instó a la PGR a analizar la posibilidad de que los homicidios de Juan Mendoza y de Filadelfo Sánchez, ocurrido en Oaxaca, sean atraídos por la PGR y exhortó a las autoridades “a actuar de manera pronta y oportuna para esclarecer los motivos de los crímenes ocurridos e identificar y sancionar a los responsables”.

De acuerdo con la CIDH, el gobierno mexicano le informó que la FEADLE “está colaborando con las fiscalías de ambos estados y solicitando información, aunque por el momento no asumió el liderazgo de las investigaciones”.

La CIDH plantea que no se descarte la hipótesis de que las muertes de Sánchez y Mendoza “estarían asociadas con el ejercicio del periodismo, y por ello se deben poner en práctica todos los instrumentos para identificar, procesar y sancionar a los responsables materiales e intelectuales”, así como adoptar “medidas de reparación justas para los familiares de los periodistas asesinados”.

Y señala que debe considerarse “si deben activarse los mecanismos de atracción de manera que estos casos puedan ser investigados y judicializados de inmediato por autoridades federales”.

No sabe Javier Duarte en la que se volvió a meter. Su gobierno dice que Juan Mendoza fue atropellado. Oficialmente no murió asesinado.

Pero dice la CIDH que el estado mexicano le informó que la FEADLE está colaborando en la investigación con las fiscalías de Veracruz y Oaxaca. Y categoriza tanto el caso de Filadelfo Sánchez como el de Juan Mendoza como asesinatos.

Javier Duarte y su gobierno están pasmados, aletargados, atrapados en la versión del atropellamiento mientras en instancias federales se categoriza la muerte del ex reportero de El Dictamen como homicidio, el número 13 en el régimen duartista.

Recicla Javier Duarte su suerte. Su lengua lo volvió a traicionar. Habló de periodistas halcones, que tienen vínculos con el hampa, que difunden el mensaje del crimen organizado, y provocó una reacción de repudio de la prensa crítica.

Desatinado, se mató solo. Sonaban sus palabras aún, provocaban a la prensa libre pues si tiene elementos para lanzar semejante acusación, debió proceder contra quien fuera. Amagar y callar es signo de complicidad.

Días después hallaron el cadáver de Juan Mendoza. Entonces se le vino el mundo encima, no porque el periodista estuviera muerto sino porque la versión del atropellamiento es demencial.

Enfrenta ahora la presión de diputados y senadores, del PEN Club, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la propia PGR. Es el pago a su soberbia.

No se puede invitar a un grupo de periodistas a comer y servirles de postre una majadería. Si quería llamarles hampones, se los hubiera dicho en corto y allá el que lo aguantara.

Ahora lo presiona el Congreso y la CIDH.

Archivo muerto

Sugiere la propaganda que la carrera ya comienza. Trae la chica de rojo una H en el pecho. Porta un 16 en el short. Y acusan los yuneslandistas que no es Héctor Yunes quien está detrás de la treta. Es, parafraseando a los clásicos, coincidencia pura: H de Héctor Yunes Landa, 16 de 2016 y “en sus marcas” del arranque de una carrera por la gubernatura de Veracruz. Y dice el senador choleño que ni es campaña adelantada, ni es parte de su desenfreno por gobernar Veracruz. Se dolía en 2010 que Javier Duarte fuera promovido sin pudor, proyectado por Fidel Herrera, inundada su imagen en espectaculares a lo largo y ancho de la entidad. Y cinco años después viene a caer en lo mismo. Si así va a gobernar Veracruz, Javier Duarte puede estar tranquilo. Alguien lo hará peor... Fue fácil. Tomó el crédito y calló. Actuó Javier Duarte como los ladrones en la noche, que irrumpen en el hogar, se hacen de lo que tienen a su alcance y se van. Contrató el gobernador el enésimo crédito de su administración. Son ya 17 préstamos, refiere el portal Plumas Libres. Este fue por mil 338 millones de pesos y suman 50 mil millones de deuda, a lo que habría de agregar las bursatilizaciones que vienen del carnaval de la fidelidad, el gobierno anterior, para alcanzar quizá los 100 mil millones de pesos, describe el columnista Aurelio Contreras Moreno, autor de Rúbrica. Si esto no es demencial, ¿entonces qué lo será? Asestó la puñalada el gobernador de Veracruz el 17 de febrero, dio de alta el crédito ante la Secretaría de Hacienda, el 19 de marzo, y este 2 de julio subió al portal de la SHCP. Pagará el crédito, supuestamente, en 19 meses, antes de que concluya su gestión. Lo soporta con las participaciones federales, que tanto le escamotea el gobierno federal pues no hay dinero que le dure en las arcas a Javier Duarte. Lo que hace el gobernador es de rufianes. Dispone de una millonada pero a espaldas de todos, de la sociedad, del Congreso estatal, del gobierno federal. Sólo los ilusos creerán que los mil 338 millones de pesos son para Veracruz. Son para la pandilla duartista, manejados a su antojo, sin pudor, sin vergüenza, en agravio de los veracruzanos. Qué futuro puede haber si se ha empeñado todo, hasta el Veracruz de las generaciones que no han nacido aún... Bueno, ni el fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”, se la compra al gobernador. Se declara incompetente en el asunto de los periodistas vinculados al hampa, a los que les dice Javier Duarte “pórtense bien”. Fisculín mejor se la lleva tranquila, pues, sostiene, crimen organizado es tema federal. Falso, señor fiscal. ¿Y el secuestro, la extorsión, el asesinato? Son delitos del orden común. A menos que Bravo Contreras suponga que crimen organizado es narcotráfico y nada más. Por eso Veracruz es un destolinche legal. No sabe “Culín” qué le compete y que no... Se llama “derrota” y alguien no sabe qué significa. Hacen de cuenta Roberto García Alonso y Marlene Figueroa Ruz que la elección federal del 7 de junio los premió. Alcanzaron ambos candidatos, él independiente, ella por el Partido del Trabajo, magros resultados, votación infame, superados hasta por los votos nulos, una experiencia como para no recordar. Y ahí siguen, picando piedra, grillando como si la sopapiza que les dio el electorado, ignorando su propuesta, fuera mérito. Aparecen en marchas contra el Reglamento de Tránsito, se les ve en reuniones de café, se sabe que no cesan en sus aspiraciones de ser algo políticamente. Seguro la dirigencia estatal del PT sabe que el proyecto de su ex candidata es con el ex secretario de gobierno del ayuntamiento priísta de Coatzacoalcos, a la órdenes de Marco César Theurel Cotero. Sería un insulto pensar que juntos lograrían la próxima diputación local o una regiduría para la alcaldía en 2017, pero ahí van Roberto García Alonso y Marlene Figueroa tratando de pasar a la historia. Hacen de cuenta que la aplastante derrota sufrida la elección de diputado federal no existió...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte: maquillar asesinatos de periodistas

* Juan Mendoza, el crimen numero 13 * Un gobierno infame con la prensa * Para cada asesinato, una excusa * ¿Qué encubre el atropellamiento? * 100 millones en los pozos desconocidos * El IVAI aprieta a Caballero * Agua que huele a vómito * Ahorca financieramente Javier Duarte a Coatza.

6 de julio de 2015

Nunca en Veracruz un gobierno había sido tan infame con la prensa. Matan a los periodistas y para todos tiene Javier Duarte un maquillaje ad hoc, un argumento, una excusa, una coartada, una insana explicación, el desdén y el desprecio, inquina y mala fe. Van 13 periodistas asesinados, Juan Mendoza Delgado, ex reportero de El Dictamen, el último en sufrir la canallada del duartismo.

Tilda el gobernador de Veracruz de hampones a los periodistas, de tener vínculos con el crimen organizado, de confabularse para la ejecución de otros periodistas, de echar el trago y tener relaciones con quienes después los estrangulan, de andar en malos pasos, de no portarse bien, de ser levantados por pleitos de vecinos y de aparecer cercenados después.

Mueren por todo en Veracruz, pero no por su actividad profesional, no por ser críticos, no por denunciar los vínculos de la policía y el narco, no por escribir de la catástrofe violenta que representó el fidelismo y la violenta aumentada que implica el duartismo, no por darle voz a la gente humilde, exponer la pobreza o denunciar el secuestro de niños o la trata de blancas con mujeres centroamericanas.

Mueren, según Javier Duarte, porque conviven con delincuentes, se hacen novias de ellos, beben hasta el límite y terminan sus días ahogadas por la mano asesina que fingió amor para poder robar. Sólo un demente podía concebir que así era Regina Martínez Pérez, corresponsal de la revista Proceso en Veracruz, cuyo crimen, el 28 de abril de 2012, colocó al desgobernador en la escena internacional, su estado inhóspito para la prensa, su trabajo reporteril en un nivel de riesgo equiparable al de un país en guerra.

Mueren, según Javier Duarte, porque unos periodistas son halcones de los narcos y porque otros periodistas pidieron que los ejecutaran. O sea, la prensa manda al crimen organizado y cuando entran en pugna las bandas salpica la sangre de periodistas por todo Veracruz. Qué agravio para Milo Vela y su hijo Misael, para Yolanda Ordaz, para Gabriel Huge, Guillermo Luna Varela, Esteban Rodríguez.

Mueren, según el desgobernador de Veracruz, por andar de activistas sociales, o cubrir la nota policíaca, o porque andar organizando autodefensas para evitar más violencia en su municipio. Vaya pecado cometido por Noel López Olguín, Marco Antonio Báez Chino y Moisés Sánchez Cerezo, queriendo que las cosas fueran mejor, o menos peor.

De Armando Saldaña, periodista de la K-Buena de Tierra Blanca, Javier Duarte y su fiscal, Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”, nada quisieron saber. Lo mataron en Oaxaca y allá que realicen las investigaciones. Pero era veracruzano, trabajaba en medios de Veracruz y denunciaba la corrupción de Veracruz. Por eso lo desdeñaron.

Murió Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero de Notisur, Liberal del Sur y La Red, levantado la mañana del 5 de febrero de 2014 en Villa Allende, municipio de Coatzacoalcos, donde vivía. Lo hallaron seis días después en un fosa clandestina, en la colonia J. Mario Rosado, en el municipio de Las Choapas, tierra de caciques, de traficantes de migrantes, corredor de droga.

No murió oficialmente por su actividad periodística, sino por un pleito con la vecina, administradora de un bar, Teresa de Jesús Hernández Cruz, alias “La Tere”, cuyo yerno, un ex militar de Hueyapan de Ocampo, era operador de actividades ilegales. Al ex soldado lo asesinaron meses después, pero dijo Fisculín Bravo Contreras que nunca estuvo implicado en la investigación del crimen de Goyo Jiménez. Bendita omisión.

A los periodistas en Veracruz los matan por todo, menos por ejercer la crítica, según el Evangelio de San Javier. Y Juan Mendoza Delgado, ex reportero de El Dictamen, creador del portal en internet Escribiendo la Verdad, no es la excepción.

Desapareció el martes 30 de junio. Un conocido dijo haberlo visto por última vez en la parada de camión, en El Tejar, municipio de Medellín de Bravo, donde residía. ¿Qué hacía Juan Mendoza en una parada de camión si él manejaba el taxi 1962, del cual por cierto nada se sabe? Se le buscó, trascendió la noticia y se alteró el medio periodístico.

Su cuerpo fue hallado a pie de carretera. Se encontraba sobre el tramo Santa Fe-San Julián, cerca de Medellín. Era la madrugada del 1 de julio. Permaneció varias horas en el Servicio Médico Forense en calidad de desconocido y fue hasta que acudió su esposa Tayde Pavón al Semefo que se percató que se trataba del periodista.

Cuestionable, la versión advierte que se trata de otra treta duartista. Juan Mendoza reporteó nota policíaca durante 16 años para el periódico El Dictamen. Era sobradamente conocido entre los policías, personal del Ministerio Público, Semefo, Servicios Periciales y prensa. ¿Nadie, absolutamente nadie, se percató que se trataba de él?

Oficialmente, no presentaba ni heridas de bala, ni causadas por arma punzocortante, ni huellas de tortura. Era la coartada duartista para alejar toda posibilidad de que Juan Mendoza hubiera sido asesinado por su actividad periodística.

Pero nada tardó la treta. En un comunicado, fechado de 1 de julio, la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas condenó el “homicidio” de Juan Mendoza.

“La CEAPP —tituló el comunicado— condena el homicidio del periodista Juan Mendoza Delgado y brinda atención a los familiares del comunicador.

“Exigimos a las autoridades encargadas de la procuración de justicia —agregó— el esclarecimiento de los hechos que rodearon el homicidio de Juan Mendoza Delgado y que los responsables sean identificados y detenidos”.

Un día después, el 2 de julio, la Fiscalía General de Veracruz emitió su versión. Se trataba supuestamente de un atropellamiento:

“Con base en la información aportada por la familia y en el marco de los protocolos de búsqueda y localización, se pudo conocer que las características físicas coincidían con las de una persona muerta por atropellamiento la madrugada del mismo día, es decir, antes de que fuera presentada la denuncia por desaparición.

“El cuerpo fue hallado aproximadamente a las 03:00 horas del 01 de julio, sobre la carretera federal Santa Fe-San Julián, a la altura del kilómetro 5+300, presentando lesiones múltiples por atropellamiento que le causaron la muerte”.

Endeble, la versión se vino abajo cuando se difundieron fotografías del cadáver sobre la carretera. A quien identifican como Juan Mendoza tenía una venda en la frente. Se observa una huella de sangre sobre el vendaje, los ojos entreabiertos.

Jorge Morales, consejero de la CEAPP y la única voz crítica en ese organismo creado por Javier Duarte para simular que le preocupa la suerte de los periodistas, expresó sus reservas: “Si fue atropellado y tuvo una muerte instantánea, o eso se supone, quién le puso la venda en la cabeza y por qué”.

Pidió Jorge Morales que se realice un dictamen pericial externo. La versión de la Fiscalía no cuadra con los hechos. Juan Mendoza conducía un taxi, el número 1962, el cual no aparece, como tampoco sus pertenencias.

¿Fue levantado, torturado y se simuló el atropellamiento? ¿Si fue objeto de un asalto, qué caso tenía que los delincuentes hicieran aparecer que murió atropellado? ¿Quién lo vendó y luego simuló que lo arrolló un vehículo? ¿Y por qué?

Juan Mendoza dejó El Dictamen hace dos años. Laboró 16 años en el decano de la prensa nacional. Fundó el portal Escribiendo la Verdad, cuya información se centraba en lo que ocurría en el municipio de Medellín.

Algo similar hacía Moisés Sánchez Cerezo, quien también era periodista, quien también tenía un portal, La Voz de Medellín, quien también manejaba un taxi.

Ambos están muertos. Ambos residían en Medellín. Ambos escribían sobre sucesos de ese municipio, donde opera el crimen organizado, a la vista del gobierno, en las barbas ahora del Mando Único Policial, a pesar de los operativos federales.

¿Qué provocó realmente la muerte de Juan Mendoza? ¿Y por qué tanta premura del gobierno de Javier Duarte por determinar que perdió la vida atropellado?

Artículo 19, organización internacional defensora de los derechos de los periodistas, acuciosa su investigación sobre el crimen de Moisés Sánchez Cerezo, ve a Javier Duarte como un maquillista de la realidad.

Sebastián Aguirre, integrante de esa organización, señala que el gobierno de Veracruz “se ha mostrado parcial” en casos de periodistas asesinados y se niega a reconocer la labor periodística como “factor de riesgo”.

Agrega:

“Es como si tuvieran un guión para los casos de periodistas asesinados. Así hicieron con Regina, con Gregorio Jiménez, con muchos otros. Siempre los matan por situaciones ajenas a su trabajo, hasta por pleitos de vecinos”.

Y remata:

“Que un periodista decida desplazarse de la entidad donde labora para resguardar su integridad, es un indicador de que no existen garantías para ejercer la libertad de expresión, así como de la falta de cumplimiento de protección en materia de derechos humanos”.

Vuelve al ojo del huracán Javier Duarte. Van 13 periodistas asesinados durante su gobierno. Lo peor es pretender maquillar la realidad, tener una coartada para cada caso, aducir razones personales, extraperiodísticas, por las que son asesinados, o pleitos de vecinos y hasta por no “portarse bien”, o por tener vínculos con el hampa, por andar de halcones, por pedirle a los sicarios que ejecuten a otros colegas.

Eso es demencial. Nunca antes en Veracruz había existido un gobierno tan infame con la prensa crítica, tan marrullero, que echa mano de lo que sea para no reconocer que a los periodistas los matan por lo que escriben.

Cero y van 13, don Javier Duarte.

Archivo muerto

Cien millones de pesos es un mundo de dinero. Y si no se invirtieron, es fraude. Y si es dinero público, es corrupción. Y si es engaño al pueblo, es un crimen social. Camina en esa ruta el alcalde de Coatzacoalcos, Joaquín Caballero Rosiñol, cuestionado porque la crisis de agua sigue y no hay cómo abatirla. Decía que los 30 pozos enfrentarían la carencia cuando los ejidatarios de Tatahuicapan cerraron la presa Yuribia, en diciembre de 2014. Y lo logró. A los tumbos, criticado, con suministro en pipas, con tandeo, pero Coatzacoalcos en su mayoría no se quedó sin agua. Y ahora los pozos no operan. Costaron 100 millones de pesos y no funcionan, o funcionan mal, o funcionan a medias. Supuestamente 100 millones que no se sabe en qué mano fueron a parar. Supuestamente 100 millones porque todo es nebuloso. Le exige el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información que transparente lo que pide un ciudadano sobre los pozos, que diga cuánto costaron, dónde se ubican, en qué condiciones se hallan. Se sabe que el agua es deplorable, que está salada, que huele a vómito, que los pozos no los autorizó la Comisión Nacional del Agua. ¿Y a todo ello qué dice el alcalde Joaquín Cabalero Rosiñol? Que la solicitud de información, vía el IVAI, es politiquería de quien la promovió. No es así. Es el derecho de todo ciudadano. Y de paso debiera exhibirse el proyecto y el contrato, el constructor, los criterios usados para su construcción, y saber si ya le pagaron o si le pagaron a medias. 100 millones de pesos en los pozos desconocidos y sigue faltando el agua. No, pues estamos bien... Apriete de tuercas financiero. Dejan de fluir los recursos de Xalapa para Coatzacoalcos, las remesas, el dinero con que se mueve la nave municipal. Se cobra así Javier Duarte la derrota del PRI en la elección federal, aplastado su candidato, Rafael García Bringas. De ahí que se deban salarios, que no se pague el tiempo extra al personal de limpia pública, que inicie el despido de trabajadores. Son los disparates del gobernador Javier Duarte. Si creyó que García Bringas era querido, se equivocó; si exigía que el PRI ganara, hubiera bajado a Coatzacoalcos a operar él, a tocas puertas, a convencer a priístas que no querían saber nada de un traidor. Falló Javier Duarte en su predicción y ahora cierra las válvulas del dinero...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Pórtate bien, Javier Duarte

* Ve vínculos de periodistas con el hampa * La amenaza y la advertencia * ¿Y su policía criminal, que tortura y extorsiona? * Zabludovski: más sombras que luz * La masacre de Tlatelolco y su silencio * Cómplice del sistema * Benito Argüelles, el síndico sin corona * Aprueba o veta contratos y convenios.

3 de julio de 2015

A esas horas cualquiera anda en su juicio. Javier Duarte quién sabe. Convive con la prensa, comparte la mesa, come, bebe y ríe, y de buenas a primeras amenaza y amedrenta. “Pórtense bien”, dice. “Todos sabemos quiénes tienen vínculos y quiénes están metidos con el hampa”. ¿Todos?

Impredecible, ha vuelto a las andadas el gobernador de Veracruz en su cruzada contra periodistas a los que tilda de cómplices del crimen organizado, metidos donde no debieran y en la mira de la justicia.

Deja helada a la prensa que lo acompaña, atónita con lo que escucha. Comen ahí, en Poza Rica, para festejar la libertad de expresión, el martes 30. Disfrutan las viandas y como plato final les receta un postre amargo.

Habla Javier Duarte de periodistas criminales, voceros de la delincuencia y los categoriza como “manzanas podridas”.

No es fobia nueva. La trae el gobernador desde sus días de peón fidelista, secretario de Finanzas, diputado federal y candidato a la gubernatura. Decía que cuando sustituyera a Fidel Herrera no tendría piedad con los narcoperiodistas.

Llegó, pues, a gobernador y lanzó la andanada. Buscó y persiguió. Revivió expedientes judiciales, ejecutó órdenes de aprehensión, soltó la mano a la policía torturadora y luego, ya tras las rejas, cuando casi matan a golpes a un prestigiado columnista, corrían los médicos y las enfermeras para que el primer reo político del gober no perdiera la vida.

Días aquellos en que filtraba que Veracruz tenía narcoprensa, pero no ejecutó a nadie. Días aquellos en que lo frenó el baño de sangre, los 35 muertos del monumento a Los Voladores de Papantla, en Boca del Río; los muertos de la casa de seguridad en Veracruz; los 14 muertos que su gobierno se negó a admitir; los casi 100 ejecutados en aquel aciago mes de octubre de 2011, cuando el duartismo comenzaba a gobernar.

Postergó su obsesión de cazar periodistas presuntamente vinculados al narcotráfico, más cuando comenzaron a desaparecer, a ser levantados, a ser torturados o a ser ejecutados. Con Milo Vela, Misael López Solana y Yolanda Ordaz de la Cruz cristalizó el estado violento, inhóspito para los periodistas, tierra de muerte, el peor lugar a nivel mundial, no siendo zona de guerra, para ejercer el periodismo.

Hoy vuelve Javier Duarte a lo mismo. Y lo hace sin clase, grosero, irrespetuoso. Acude a un encuentro con la prensa de Poza Rica, en el norte de Veracruz, con ellos el convivio, la comida, las sonrisas. Y de pronto, asoma el ogro filantrópico, que pega y soba.

Aconseja el líder de la pandilla duartista a los periodistas “portarse bien”, que se alejen de la delincuencia organizada y que lo hagan por sus familias.

“No hay que confundir libertad de expresión con representar la expresión de los delincuentes a través de los medios”, decía puntilloso Javier Duarte. Aludía a la difusión de noticias que sirven a los criminales para posicionar su mensaje.

Habló de la estrategia del crimen organizado. “Tiende puentes”, dijo, con profesionistas, funcionarios de gobierno, policías, empresarios y periodistas.

Enfatizaba que “algunos de los colaboradores, trabajadores de los medios de comunicación, también están expuestos ante estas situaciones”.

Y luego la frase del patriarca:

“Pórtense bien. Todos sabemos quiénes andan en malos pasos. Dicen que en Veracruz sólo no se sabe lo que todavía no se nos ocurre. Todos sabemos quiénes de alguna otra manera tienen vinculación con estos grupos… todos sabemos quiénes tienen vínculos y quiénes están metidos con el hampa… pórtense bien por favor, se los suplico”.

Avizoró:

“Van a ser testigos de muchas cosas que van a suceder en próximas fechas en esta región”.

Exaltó el papel del Estado. De las instituciones de gobierno, dijo: “Somos más sólidos y fuertes y representamos los valores legítimos de la sociedad”.

Decía Javier Duarte que cuando se lanza un operativo, se debilitan las estructuras delincuenciales, comienzan las pugnas entre los criminales y los periodistas quedan en medio.

“Y si a alguien le ofende, le ofrezco de antemano una disculpa”, expresaba el gordobés.

Jugaba Javier Duarte con el rol de benefactor implacable:

“Lo digo de corazón, que ningún colaborador ni trabajador de los medios, se vea afectado por esta situación”.

Y de ahí, la advertencia:

“Vamos a sacudir el árbol y se van a caer muchas manzanas podridas”.

Y la amenaza sutil:

“Háganlo por sus familias, no por mí, pues si algo le pasa a ustedes, al que crucifican es a mí.

“Espero, lo digo de corazón, que ningún colaborador ni trabajador de los medios, se vea afectado por esta situación. Y solamente se van a ver afectados quienes de alguna otra manera tienen alguna vinculación con la delincuencia”.

Sus palabras son una joya. Es la reedición del Javier Duarte soberbio, altivo, sobradamente prepotente de inicio de sexenio.

Convoca a un convivio y termina acusando a integrantes de la prensa de ser cómplices del crimen organizado, de difundir sus mensajes, de ser sus voceros.

No da nombres, no categoriza, no identifica. Falta a la ley pues el que conoce de un delito está obligado a denunciarlo. Y no lo ha hecho. Callar y no actuar es complicidad.

Se lo dicen abogados, líderes políticos, periodistas que observan la verborrea duartista como un agravio y un intento de amedrentar.

“Pórtense bien”, dice Javier Duarte a los periodistas.

Pórtate bien, Javier Duarte, producto del fidelismo que abrió las puertas al narco, que convirtió a Veracruz en santuario Zeta, que arrendó el territorio, las rutas, los feudos.

Criminaliza con descaro y escupe al cielo. Si algo distingue a su gobierno es no observar la ley.

Que se porte bien su policía secuestradora, extorsionadora, torturadora y asesina, señalada en el caso del cantante Gibrán Martiz Díaz, levantado por elementos de Seguridad Pública, torturado en la Academia El Lencero. Lo retuvieron mientras Javier Duarte y su gobierno presumían en un evento que cumplían con los lineamientos para garantizar la seguridad.

A Gibrán Martiz lo ubicó su padre por el teléfono celular. El GPS estaba activo. La señal fue rastreada y pudo demostrar que lo tenían retenido en la academia policíaca. O sea, la academia de la tortura, los sótanos del poder, las mazmorras del duartismo. ¿Y qué pasó? Nada. Lo saben pero hay complicidad.

“Todos sabemos quiénes tienen vínculos y quiénes están metidos con el hampa”, dice Javier Duarte.

¿Todos? No. El gobernador anda en Saturno. No todos lo saben. Lo sabe él, Javier Duarte, y debió denunciarlo a su Fiscalía General o a la Procuraduría General de la República.

Irrita a la prensa crítica la imputación y el agravio. Conminan al gobernador a identificar a los periodistas que mantienen “vínculos y que están metidos con el hampa” y a consignarlos, como es su deber legal.

Majadero, desatinado, Javier Duarte invita a la mesa a la prensa de Poza Rica. Comen y beben. Y llega el postre: es la amenaza de llevar a la cárcel a periodistas con vínculos con el crimen organizado.

“Pórtate bien, Javier Duarte” y revisa quién anda peor.

Archivo muerto

Cómplice del sistema, Jacobo Zabludovski se fue entre condenas y denuestos, la ira de muchos, los que lo vieron ahogar la libertad de expresión y servirle al gobierno en turno y al PRI, y el elogio y el respeto de quienes suponen que por decirse redimido y contar sus culpas, tenía algo de integridad. Murió el periodista que hizo del oficialismo un alarde, “voz del gobierno” en los 60, 70, 80 y 90 hasta que no cupo más en la que decía era la casa de toda su vida: Televisa. Dominó la pantalla en un mundo mediático donde no había competencia, pues las primicias se reservaban para Jacobo en detrimento de todos, incluso de la TV oficial. 70 años dedicó al periodismo, la mitad como vocero de los peores gobiernos de la Revolución, servil al régimen criminal diazordacista, sin una crítica para la locura echeverrista, sin un acento para la frivolidad lopezportillista, omiso en el delamadridismo, salinismo y zedillismo. Acuñó frases aberrantes como aquella de “yo no traiciono a un amigo por una información”, o sea, primero los cuates y después la verdad, y su máxima expresión, cinismo puro: “Hoy fue un día soleado”. Sí y sangriento. Ocultaba lo ocurrido horas atrás, el 2 de octubre de 1968, los muertos que por decenas yacían en Tlatelolco, la Plaza de las Tres Culturas, el edificio Chihuahua, las banquetas y los jardines. Lo marcó esa frase agraviante, su día soleado, el tono de burla, el silencio ante la masacre, la complicidad con régimen asesino, la venda en los ojos, la voz acallada. Años después diría que no podía hacer más por la vinculación de la empresa televisiva con el gobierno. Sí y tampoco podía cuestionar los fraudes priístas en todo proceso electoral, las gubernaturas arrancadas por la acción de los mapaches, el robo democrático, negado el micrófono para la oposición, los espacios para la denuncia. Escribía en Siempre, un medio crítico donde tampoco testereó al gobierno. Zabludovski no fue un soldado del sistema al que se le obligara a callar. Lo hacía con conveniencia y ambición. Atesoró fortuna, cosechó prebendas, viajó por el mundo, su voz oída y acatada incluso entre secretarios de despacho. Gozó de las mieles de un sistema del que hablaría oprobio y medio años después. Entrevistó estadistas, personajes, artistas, sólo para el currículum, sin que uno haya objetado al régimen que don Jacobo solía encubrir. Un día grabó clandestinamente a Gabriel García Márquez. Lo llevó a un restaurant. Sus reporteros portaban micrófonos, debajo de la mesa los aparatos de escucha, las cámaras ocultas en todo el lugar. Y Gabo habló. Habló sin medirse, creído que era charla entre pares y amigos. Luego le mostró las escenas, sorprendido el autor de Cien Años de Soledad. Finalmente, encajonado, aceptó la difusión de la “entrevista”. Muere Zabludovski este jueves 2. Como a todos los crápulas, le hallan y le sobran virtudes. Fue la estrella de una televisión sometida, su rostro a diario en la pantalla, lo audífonos grotescos, la pose petulante. De Televisa pasó a la radio y al periodismo escrito. Ahí quiso ser otro, crítico, sin ataduras, aleteando para ser visto, cosechando premios inmerecidos porque si algo tuvo Zabludovski fue un compromiso con un régimen que limitó la democracia, que sojuzgó a los pobres, que llevó a México al límite de su resistencia. Muere sin gloria, con el aplauso de quienes no lo vieron silenciar la verdad y el rechazo de quienes sí atestiguaron cómo manipulaba la información. Como figura pública, solo queda confrontarlo con lo que hizo en el periodismo mexicano... Benito Argüelles es un rey sin corona. Cerca de la sindicatura, actúa como síndico de Coatzacoalcos. Pasan por sus manos contratos y convenios, documentos clave, los expedientes X del ayuntamiento local. Lo que aprueba, va; lo que no, es rechazado. No es el director jurídico de los tiempos de Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”—, pero usa un poder que ejerce a trasmano, a la vista la incapacidad de la síndica Alejandra Theurel Cotero, hermana de ya saben quién. Hay quien recuerda que la síndica no sería ella sino Benito Argüelles, pero como suele ocurrir, del plato a la boca se cae la sopa, y en un momento de arrebato, los rasgos de la bipolaridad, Theurel lo dejó fuera y optó por la consanguinidad. Benito Argüelles es asesor jurídico de la sindicatura pero tiene más poder de veto que el cabildo en pleno. Obvio, gracias a la mediocridad de los regidores que se supone son mayoría pero se conforman con una caja chica...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Marcelo Montiel: el saqueo a Sedesol sigue

* Los empleados detenidos * Cobraban con tarjetas bancarias de beneficiarios * La secrecía violada y el contralor * Versión: que Jacqueline fue liberada * Pepe Uribe hacia la diputación local * Inés Valladares gana amparo * Paran actividades empleados de limpia pública * ¿Quién frenó la remesas federales para Javier Duarte?.

2 de julio de 2015

Una vez se le cree. Dos no. Marcelo Montiel decía que aquellos videos que exhibían el robo de recursos a beneficiarios de programas sociales, era un montaje. “Es montaje –refería— y un ataque”. Era, según él, una infamia, un golpe bajo. Y hubo quien le creyó. Pero resulta que siempre sí.

Se veía en aquel video a un personaje con el rostro difuminado. Se le escuchaba decir que fue obligado a sustraer dinero de los beneficiarios de Sedesol, falsificando firmas, robando identidades por órdenes de superiores jerárquicos, operadores de Marcelo Montiel.

Pueblos enteros eran timados. Llegaban los recursos a los bancos. De los cajeros automáticos sustraían el dinero, tarjetas en mano, usando los NIP del usuario, obvia la filtración de información, obvia la complicidad del personal bancario.

Citaba el de la voz, como dicen en los juzgados, nombres clave y personajes cercanos a el delegado de la Secretaría de Desarrollo Social federal en Veracruz.

“Me dijo (Wiliado Córdoba Mortera) que el delegado Marcelo Montiel necesitaba ese dinero era para promoverse como candidato a gobernador de Veracruz”, dice en un tramo del video. Era la descripción de la cadena de corrupción para agenciarse los recursos de los programas sociales.

Hablaba de Marcelo Montiel. Lo aludía en sinfín de ocasiones. Decía cómo robarse los recursos.

Aquella escena cimbró al marcelismo. Sacudió a su líder. Habló de él el senador Alejandro Encinas Rodríguez, uno de los hombres fuertes de la izquierda en México, perredista de siempre hasta su renuncia al partido del sol azteca, tipo de una pieza, respetado en el PRD y fuera de él.

En esas estaba cuando el Partido Acción Nacional entró al quite. Acudió a la ley. Denunció el saqueo. Asumió que se trataba de un embate político, colocado Marcelo Montiel en el banquillo de los acusados.

Pero nada ocurrió.

“Falso”, se le oyó decir a Marcelo Montiel al rechazar las imputaciones. Inusual en él, citó a la prensa, refutó los dichos, exhibió documentos, evidenciando que la mecánica de cobro era otra.

Dijo que en el caso de los programas citados, no se usó el retiro en cajeros bancarios. Se aplicó el cobro en oficinas de telégrafos. Y que los montos señalados en el video, no correspondían a lo autorizado.

Y así aminoró la presión. Como pudo, Marcelo Montiel se sacudió la sospecha. Y dejó que el tiempo hiciera lo suyo y que el olvido se encargara de lo demás.

No hubo más. Se durmieron las denuncias en el Ministerio Público, diluido su efecto, usadas políticamente y luego arrumbadas.

Llegó la elección y el líder del marcelismo operó en Coatzacoalcos. Operó para perder, libres las promotoras sociales, los coordinadores, la estructura que ese 7 de junio dejó caer la elección. Hacia la tarde, cerradas las casillas de votación, se había consumado la derrota del PRI.

Coatzacoalcos era suyo hasta que el gobernador Javier Duarte le vetó a su candidato, el subdelegado administrativo de la Sedesol federal en Veracruz, Víctor Rodríguez Gallegos. Le negó el registro. Dijo que no ganaría la elección.

Nada alegó Marcelo Montiel. Retiró su apuesta. Arrió banderas y dejó al gobernador de Veracruz a su suerte, nula su capacidad de operación, repudiado en todos los niveles, sin armas para llevar al triunfo al candidato que él eligió, Rafael García Bringas.

Ni un mes ha pasado y Marcelo Montiel ya siente el fuego amigo. Dos ex empleados de Sedesol, allegados a la delegación estatal, fueron sorprendidos en San Andrés Tuxtla cuando sustraían dinero de cajeros bancarios usando tarjetas a nombre de beneficiarios de programas sociales.

Tenían en su poder más de 100 tarjetas y 300 mil pesos en efectivo, cuando la noche del domingo 28, alertados por su actitud sospechosa, evidentemente nerviosos, la policía municipal los arrestó.

Son Eduardo Martínez Pedraza y Domingo de Jesús Cinta García. Reconocieron que trabajan para Sedesol, a las órdenes del coordinador del programa 65 y Más o Pensión para Adultos Mayores, Rodolfo Pereyra Ortega.

Su declaración es explosiva. Dicen que un allegado a Rodolfo Pereyra les entregó en Xalapa las tarjetas con la instrucción de disponer de los recursos en los cajeros automáticos.

Fueron consignados a la Procuraduría General de la República bajo los cargos de robo y fraude.

Extraoficialmente, Sedesol admitió que los dos sujetos eran trabajadores de esa dependencia y que la denuncia en su contra la interpuso Pereyra Ortega.

De acuerdo con el portal Plumas Libres, los dos jóvenes habrían aceptado retirar ilegalmente los recursos de los beneficiarios de Sedesol a cambio de que les regresaran su empleo pues recientemente se les había dado de baja.

Pero plantea algo más:

“Los dos chicos eran acompañados por otro sujeto, de Catemaco, quien presuntamente ya está identificado, que es de las filas del PRI, que fue regidor, pero que al notar la presencia de la policía, se dio a la fuga.

“Desde Xalapa también se comenta que esta detención representa un golpe duro y directo de parte del diputado electo por el distrito de los Tuxtlas, Jorge Carvallo, al delegado de SEDESOL, Marcelo Montiel Montiel, por rencillas electorales pasadas y porque existe la idea en el priísmo veracruzano de que la derrota del partido en Coatzacoalcos, a manos de MORENA, fue maquinada por el montielismo.

“La versión se refuerza porque los elementos que detienen a estos dos ex empleados menores, fue personal al mando de Andrés Chiguil Lucho, comandante de la municipal de San Andrés, y uno de los personajes más cercanos a Carvallo”.

Vive pues Marcelo Montiel entre el fuego amigo, y ni tan amigo. Le cobran cuentas los fidelistas, prematuro el desgaste hacia la próxima contienda por la gubernatura y el Congreso de Veracruz, en la elección de 2016.

Le atizan al delegado de Sedesol en Veracruz. Lo sacuden con un caso de corrupción que toca su círculo cercano. Lo implican, vía Rodolfo Pereyra, el coordinador del programa 65 y Más.

Paga así el precio de la traición al PRI, la operación electoral que despeñó a su partido en Coatzacoalcos, que frustró los afanes de victoria de Javier Duarte y la provocó la pérdida de uno de los cinco distritos más codiciados de Veracruz.

Antes dijo que era montaje. Refutó los videos, los documentos, los audios, la evidencia de que los programas sociales son saqueados para beneficio del PRI.

Antes le pudieron creer. Ahora no.

Archivo muerto

Ah, bueno. Dice el contralor de la pandilla duartista, Ricardo García Guzmán, que no violó ninguna norma al revelar que no había delito contra funcionarios y ex funcionarios del gobierno veracruzano por las inconsistencias no solventadas ante la Auditoría Superior de la Federación, denunciadas en la Procuraduría General de la República. “No, la información a la que han tenido acceso, que se ha hecho pública es información fidedigna”. ¿What? Así justifica García Guzmán la violación de la secrecía, en una averiguación previa que es de competencia federal. Fidedigna o no, la información debía mantenerse en reserva y sólo podía hacerla pública la PGR. Por cierto, 10 días después sigue la duda: ni la PGR ni la ASF confirman ni desmienten la autoexculpación de Javier Duarte y la pandilla feliz. En el DF hay delito; acá, fiesta... Jacqueline Rangel Cardoza volvió a casa. Corre la versión en Minatitlán, en el medio político, entre sus allegados. No se precisa cuanto costó su vida y regresar con bien. Dice la versión que volvió “hace muy poco”, cuestión de días, en medio del silencio. Jacqueline Rangel es esposa del ex regidor por Minatitlán y director del Instituto Consorcio Clavijero, de la Secretaría de Educación de Veracruz, Ricardo Orozco Alor. Es versión pues nadie quiere hablar. Jacqueline Rangel fue levantada el miércoles 20 de mayo. Dos vehículos le cerraron el paso, la abordaron y fue llevada a un sitio desconocido. Como ahora, pretendían mantener callada a la prensa, dizque para preservar su integridad. Se sabe que no era así. Mantenían el silencio porque es inaudito que los hombres de poder en Veracruz no puedan proteger ni a sus familias. Ricardo Orozco es el favorito del titular de la SEV, Flavino Ríos Alvarado, para la alcaldía de Minatitlán. Repito: es versión... Pepe Uribe quiere ser diputado local. Usa pues su trabajo como regidor municipal, el vínculo con bases ciudadanas, la ayuda médica, todo aquello que lo acerque a la candidatura del PAN en Coatzacoalcos. José Uribe Pozos, diputado federal suplente en fórmula con Rafael García Bringas, en 2009, asume el rol de los anticipados que se posicionan porque la caballada azul, a ciencia cierta, es raquítica. Irá contra opciones antimarcelistas: un alfil de Iván Hillman por el PRI, Lu-pila de Theurel por Morena y Roberto Chagra Nacif independiente, El Bronco del pantano, si el PRI le cierra la puerta. Si lo cacha Marcelo Montiel y ocurre lo que en la diputación federal, Pepe Uribe será el próximo diputado local por Coatzacoalcos en el Congreso de Veracruz. Falta ver qué dicen sus colegas panistas en la contienda interna... Inés Valladares Lavín ha luchado con todo. En busca de justicia laboral, sorprendida porque en el Instituto Educativo Margarita Olivo Lara le falsificaron su firma para no otorgarle su liquidación, terminó enfrentando una denuncia, un auto de formal prisión y una orden de aprehensión. Así de perversa es la justicia en Veracruz. Acudió pues al ámbito federal. Ahí halló lo que buscaba. Cuenta hoy con un amparo a su favor que destruye la infamia de que ha sido víctima. Seguirá en los tribunales, luchando por la verdad; seguirá reclamando justicia laboral, porque en la Junta de Conciliación y Arbitraje No. 16 hay vicios que provocan ira y generan náuseas, de adorno su titular, María de Jesús Ríos Blanco, solapadora del conflicto de intereses en que incurre su personal, una proyectista que es esposa del abogado de las demandadas, y la filtración de un laudo que supuestamente aún no se elabora. ¿Acaso no se percató Marichuy Ríos de lo que se estaba fraguando? Inés Valladares va rumbo a la libertad y pronto demostrará que sus verdugos, mercaderes de la educación y abogados sin escrúpulos, usaron la ley para torcer la ley. Viene lo mejor... Reclaman lo que es suyo: un pago de tiempo extra que se acumula quincena tras quincena y que no ven llegar. Por ello paran actividades los empleados de limpia pública en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, más de 400 trabajadores que esgrimen falta de palabra del director de Obras Públicas y Servicios Municipales, Guillermo Ibarra Macías. Su protesta fue no laborar. Así amaneció Coatzacoalcos este miércoles 1. Otros que también trinan son los empleados que causaron baja y que dejan el ayuntamiento por razones de insolvencia financiera y por revancha política, porque tienen vínculos con el subdelegado administrativo de la Sedesol federal en Veracruz, Víctor Rodríguez Gallegos, señalado por haber operado la derrota del PRI en la elección de diputado federal en Coatzacoalcos... ¿Quién es ese personaje, priísta, consentido entre los peñanietistas, que orquestó y logró que le cerraran las válvulas del dinero al gobernador Javier Duarte? Acreditó que las remesas federales no se aplicaban, que el dinero de los municipios eran retenidas y desviadas, que las obras se inflaban o de plano no se ejecutaban pero sí se pagaban a contratistas cómplices, que todo es saqueo, que “hay actos de corrupción”. ¿Quién?...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano 

Javier Duarte reedita la Ley de Herodes

* El Código Electoral del gober * Alianza General, partido palero * Pepe Yunes: los mariachis callaron * Nueve días después, PGR y ASF ni confirman ni desmienten * Versión: 200 empleados a la calle * Barredora en Coatza * Hillman ya tiene vicegerente en Conagua * Patricia Peña y Donald Trump: discurso antiinmigrante.

1 de julio de 2015

Sin pudor y sin tacto, teje Javier Duarte un fraude que le dé impunidad. Arma un Código Electoral a modo, sin alcances, limitando al candidato independiente, contrario a la reforma federal y ejerciendo, como siempre, el control sobre el órgano electoral. Es su nueva Ley de Herodes.

Aterriza el gobernador de Veracruz las nuevas reglas electorales que regirán la sucesión y el andar de los partidos políticos, en un ambiente adverso, ríspido y tenso, provocado por su paso errático por las instituciones, las finanzas destrozadas, la insolvencia total y el desastre social.

Su Código, aprobado el martes 30 vía la aplanadora priísta y sus aliados, en sesión de vodevil en el Congreso de Veracruz, incluye los candados para evitar la fuga de votos y su redireccionamiento hacia la figura del candidato independiente, como ocurrió en Nuevo León.

Patalearon los diputados del PAN como si fueran perredistas en los tiempos del Peje López Obrador. Subieron a tribuna, desplegaron mantas, alzaron la voz, megáfono en mano, para gritar que aquello era una mascarada del peor nivel, sin incluir propuesta que no fuera la del gobernador.

Sus leyendas eran las que podría enarbolar cualquier perredista, ahora en tono azul: “No al atropello legislativo”, “Democracia sí, simulación no” y “Reforma política a modo”. Y la más reveladora: “Clausurado por atropello legislativo”. Sólo les faltó El Peje y que sellaran las puertas del Congreso.

Les irritaba un punto en particular: los 12 años que el secretario ejecutivo del nuevo órgano electoral podría permanecer en el cargo, nombrado a trasmano, por supuesto, por Javier Duarte. Eso ni en la ley federal existe y es transexenal.

Y algo peor. La designación formal del secretario ejecutivo del órgano electoral la hará el Congreso de Veracruz, sin facultades para llevar a cabo esa acción. Se viola así el principio de autonomía propuesto en la reforma electoral federal.

Aducen que el código veracruzano es contrario a la reforma electoral, que no homologa, que transgrede la ley y que tiene visos de inconstitucionalidad. Por ello irá a la cortes. Será impugnado ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Y tenían razón. La Ley de Herodes, versión Javier Duarte, es extremadamente severa en la figura del candidato independiente, quizá avizorando un éxodo priísta si cuaja la imposición de Héctor Yunes Landa, el candidato oficial, y su ex sobrino político, José Francisco Yunes Zorrilla, opta por encabezar la rebelión.

Les molesta las trabas a la candidatura independiente, a la cual Herodes Duarte le acomodó una restricción del 3 por ciento en firmas respecto al total del padrón electoral correspondiente a Veracruz. O sea, más de 170 mil ciudadanos que tendrían que avalar al candidato.

Dicen los panistas, perredistas, petistas y Movimiento Ciudadano que es una disposición contraria a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, antagónica a la reforma electoral federal y eso le da visos de ilegalidad.

Aberrante, discriminatoria, inequitativa, la Ley Duarte impide a los candidatos independientes el acceso a espacios publicitarios en prensa, radio, televisión e internet, así como a financiamiento privado. Fuera de sus prerrogativas de ley, no podrán allegarse recurso alguno. O sea, a los candidatos propuestos por partidos sí, y a los independientes no.

Va pues, contra el espíritu de la reforma electoral federal, que hizo realidad la voluntad de los neoleoneses cuando el 7 de junio eligieron a Jaime Rodríguez, “El Bronco”, primer candidato en llegar a un gobierno estatal sin partido alguno.

Es “El Bronco” un fenómeno político. Nada independiente, ex priísta, apoyado por los grandes capitales de Nuevo León, sobre la estrategia mediática del periódico El Norte y finalmente con el respaldo del ex gobernador Fernando Elizondo Barragán, quien contendía por Movimiento Ciudadano y declinó a su favor, Jaime Rodríguez aplastó al PRI. Duplicó la votación de la priísta Ivonne Álvarez.

Veracruz, sin embargo, no es Nuevo León. Javier Duarte maniobra y arrebata con un Código Electoral que le preserva de un sorpresa y aleja el riesgo de que un candidato independiente fragmente la votación, le robe el voto de los priístas y lo lleve al escenario de la derrota.

No da tregua Javier Duarte a los candidatos independientes pero sí a los partidos nuevos. Flexibiliza las reglas, los dados cargados para uno de ellos, la asociación política Alianza Generacional, propiedad de Héctor Yunes Landa, el candidato oficial, su prospecto para evitar rendir cuentas y encarar el saqueo de Veracruz.

Su pacto de la complicidad garantiza que la pandilla duartista transite sin riesgo por el minigobierno de dos años, su engendro político con el que simula homologar los procesos electorales estatales al calendario electoral federal.

Acuerpa Javier Duarte a Héctor Yunes Landa y allana el camino de Alianza Generacional al régimen de partidos políticos. Se sirve bien del poder el senador veracruzano. La mejor tajada se la lleva él.

Dos años con Héctor Yunes Landa le garantizan al Herodes veracruzano impunidad.

Complica, en cambio, la candidatura independiente desde dos frentes: el requisito de las 170 mil firmas cotejadas con la lista nominal y la negativa a contratar publicidad en los medios de comunicación.

Quizá por eso Pepe Yunes advierte que no será candidato independiente y que si lo vetan, “apoyará a un candidato de otro partido”.

De ahí el desaseo en el Congreso, la imposición de un Código Electoral a modo del grupo gobernante, con el valor agregado de que serán los diputados locales quienes calificarán la próxima elección de 2016, donde el PRI y sus aliados son mayoría.

Duarte no era sucio pero ya lo es. Sabía de la trascendencia del Código Electoral, su pasaporte a la impunidad, la ruta para imponer a su sucesor.

Lo marrullero se le da. No era así, pero aprendió. Tiende el gobernador de Veracruz trampas y escenarios para escandalizar mientras suponía —mal— que nadie atendería el impacto de su Ley de Herodes.

Días antes lanzó Javier Duarte dos distractores: el nuevo reglamento de tránsito y las reglas de comercio con amenaza de prisión contra quien venda licor a menores de edad.

Dos distractores y una trastada. Fue show puro. Entretuvo así a una sociedad que gusta del grito y el sombrerazo, del parloteo y el insulto. Que ve y no ve. Y cuando está en su apogeo el escándalo, los memes y las marchas, incluidas la quema de banderas del PRI, lo que aprueba en el Congreso de Veracruz es el pasaporte duartista a la impunidad.

Creyó que así consumaría su fechoría, sin réplica ni escándalo. Falló en la predicción. 34 priístas y aliados dijeron sí; uno de ellos, Ricardo Ahued, se abstuvo de votar; PAN, PT, PRD y Movimiento Ciudadano lo hicieron en contra, entre gritos y reclamos.

Cuajó el nuevo Código Electoral, pero evidenció a un gobernador sin oficio, pues para robar hay que tener estilo, y para imponer hay que saber hacerlo.

Va a los tribunales el Código Electoral, cuestionado entre la opinión pública, a la vista la marrullería de Javier Duarte, en un contrasentido con la reforma electoral federal.

Qué vergüenza. Tener que recurrir a una Ley de Herodes.

Archivo muerto

Sueña Héctor Yunes con tener su partido palero. Se llama Alianza Generacional. Lo constituyó, lo hizo asociación política estatal y lo tiene ahora en trámite de registro como partido político en Veracruz. No será, pues, partido de avanzada, ni la tercera vía, ni el que cache al elector que no está ni con el PRI, ni con el PAN, con el PRD, ni con Morena. Yunes Landa, el senador cuya obsesión con la gubernatura debiera ser tema de Freud, quiere su partido aplaudidor. Yunes Landa es a Alianza Generacional como El Peje López Obrador a Morena. Son sus dueños y los militantes, sus empleados. Alianza Palera no irá contra la línea del PRI; será su comparsa. Alianza Complaciente no cuestionará el caos provocado por el duartismo, al que ahora sirve y venera; Alianza Sumisa servirá para forzar una candidatura que no se resuelve en Casa Veracruz sino en Los Pinos. Alianza Generacional será lo que en el fidelismo fue el Partido Revolucionario Veracruzano, de Manuel Laborde, o Alianza Veracruzana, el AVE, de Alfredo Tress. Capricho, pues, de alto costo para la economía de los veracruzanos... Y el que ni huele ni hiede es José Francisco Yunes Zorrilla, fiel a su estilo, callado y tan transparente que pareciera que no existe. Soltó su discurso de la ruptura, habló del veto a su candidatura a gobernador, planteó su salida del PRI y advirtió que si lo excluyen se va con sus huestes, que son varios miles de priístas, a “apoyar al candidato de otro partido”. Y luego el silencio. Gusta, pues, de amenazar el senador peroteño, una finta para sacudir a su partido y una señal a quienes en el PAN, los Yunes azules, lo cacharían para definir la elección de 2016 antes de que termine el 2015. Olvida, sin embargo, Pepe Yunes que esto es de credibilidad, de solvencia, de argumentos creíbles. Decía el senador que el déficit financiero de Veracruz es descomunal, 900 millones mensuales, y que “hay actos de corrupción”. Y le sale el gobernador de Veracruz con que algunos actores políticos se pronunciaron erradamente sobre el tema de las finanzas y de los presuntos delitos. Sabiendo lo que sabe, teniendo la información que detenta, Pepe Yunes ni se mueve ni la usa. Siente el dardo, percibe el veneno y así se queda. Y ni una palabra. Así es Pepe Yunes. Algún día aprenderá... Nueve días después, la PGR calla. Calla también la Auditoría Superior de la Federación. No refutan ni avalan lo que Javier Duarte dijo. No confirman que haya solventado en el área ministerial las inconsistencias por obras y acciones federales que no acreditó ante la ASF. Nueve días van. Nueve días desde aquel lunes 22, cuando revelando detalles de la averiguación previa federal —¿violación de la secrecía?— se ufanó que su gobierno no había desviado un centavo de las partidas federales, que su pandilla no sería tocada, que la ASF hizo bien su trabajo pero sus empleados, en Finanzas, en Contraloría, en Educación y en Salud, “le han fallado a Veracruz” por omisos, porque no solventaron las inconsistencias. Presumía inocencia el gobernador Javier Duarte con palabras que nadie creyó. Pero nueve días después, ni la Procuraduría General de la República ni la ASF han avalado sus dichos, ni se desisten de la acción legal, ni lo eximen de culpa. Hay sospecha mientras la autoridad federal no diga lo contrario... Son 200 y les darán una mala noticia: quedarán sin empleo. A esos 200 trabajadores les tocó perder, quedar cesantes, sin la segunda quincena de junio o cobrando por última vez. Son 200 empleados del ayuntamiento de Coatzacoalcos que causan baja porque así es la política, por jugar en el equipo equivocado, por apoyar al Movimiento de Regeneración Nacional, porque operaron para el Partido Nueva Alianza. Termina la beca para unos, concluye el trabajo para los más. Es la barredora que muchos no pensaron que les iban a aplicar... Del correo electrónico: regentea CONAGUA-Veracruz el master Iván Hillman Chapoy, pero manda en realidad Pedro Gabriel Vázquez Espinosa, su tesorero en los días en que presidió el ayuntamiento de Coatzacoalcos. No se sabía que hubiera un vicegerente de la Comisión Nacional del Agua región Golfo-Centro, pero así es. Dice la fuente que como tal actúa Pedro Gabriel mientras Iván El Terrible viaja y viaja, como poseído por el espíritu de David Korenfeld, que vacacionaba en días de trabajo. Cuentan los sindicalizados que hay manejos turbios, que se contrata a personal con cargo al Fondo Nacional de Desastres, que cada vez son más, superando en número a la plantilla sindical, que la corrupción está a tope y que Pedro Gabriel apunta a ser el sucesor de Iván Hillman porque el negocio del agua, las obras, los contratos, son una mina de oro... Los migrantes son asaltantes, matones y prostitutas. Lo dijo Patricia Peña Recio, que así vivía sus peores días como diputada federal por Coatzacoalcos. Los migrantes mexicanos nos traen droga, son criminales y violadores. Lo dice Donald Trump, el empresario cuya imbecilidad lo lleva a suponer que perdiendo el voto de los latinos, y en particular de los descendientes de mexicanos, podría ser presidente de Estados Unidos. Por lo menos Patricia Peña podrá ver que en el desatino y la imprudencia, la torpeza y la soberbia, tiene algo en común con el señor Trump...

 

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