UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Fundamentalismo
28 de
septiembre de 2015
Dependiendo de la historia
emocional de cualquier ser humano, su proceso de desarrollo tiende en todo
caso al logro de una identidad sana que le permita establecer relaciones
–ínter-genero o sociales en general- que permitan la expresión de amor
íntimo y social a partir de la posibilidad de complementar al otro –pareja,
amigo, familiar, compañero de trabajo, vecino- una vez logrado el arribo a
la adultez. Cada etapa –sobre todo la infancia y la adolescencia- son de
suma importancia en este proceso y el riesgo de acumular aspectos críticos
que en muchas ocasiones se eluden, puede llevar a extremos de aislamiento o
de personalidades caóticas. ¿Ha conocido en algún espacio de la burocracia,
humanos incapaces de conectarse con usted en la gestión que intenta?
¿Cuántos individuos se han cruzado por su vida, creyendo que la sucesión de
relaciones inconsistentes y efímeras –lo mismo en su vinculación de pareja
que en el trabajo profesional que desempeñan- son parte de su éxito?
Considera que este tipo de personajes impulsivos, inconsistentes, en suma
inmaduros ¿pueden ser parte de grupos profesionales –abogados, ingenieros,
médicos, embajadores- o colectivos –empresarios, filantrópicos o políticos-
cuyas decisiones habrán de afectar a cientos o miles de personas?.
Lamentablemente la
respuesta afirmativa está implícita en cada uno de estos cuestionamientos y
si nuestra capacidad de auto-análisis no ha sido cultivada; cada uno de
nosotros podemos ser parte de la “adolescencia colectiva” que nos aqueja y
que nos hace reaccionar a veces de forma agresiva aun cuando se disfrace de
“sutil y diplomática”, en la búsqueda de alguien que nos la pague aun cuando
no se trate de quien nos la debe. ¿Será esta incapacidad emocional de la
cual se valen fundamentalistas para encaminar a personas, familiares y hasta
poblaciones enteras a favor o en contra de alguien, una de las
manifestaciones globales más dañinas? Quién está más baldado, ¿aquellos que
irracional y desinformadamente caminan detrás del manipulador o estos
modernos tuertos en tierra de ciegos?.
Procurando no involucrarse
más allá de lo normal –si es padre claro que le pega la muerte de 43
estudiantes- ¿considera sano exigir el regreso de personas cuya ausencia
duele pero que es obvio que ya no están? ¿Cuánto cuesta movilizar cientos de
personas alrededor del mundo –con máscaras, carteles, producciones
teatrales- para logar el deterioro máximo de la institucionalidad en México?
Los fundamentos de la propaganda, son manejados con maestría por sus
artífices quienes saben de este tipo de reacciones y partir de ello
movilizan masas. Si hoy como se hizo en Guatemala, nos quedamos sin
presidente ¿será lo mejor para Usted, sus hijos, vecinos y conciudadanos?
¿Qué era lo que buscaban los promotores de grupos rebeldes en toda la zona
donde se promovió la “primavera árabe”? ¿Quién ganaba qué, con el cambio
violento de autoridades? ¿Son realmente accidentes, los dos eventos que
provocaron decenas de muertos en la peregrinación a la Meca? La ola migrante
–mayoritariamente de sirios- ¿es resultado de una consciencia colectiva o se
trata de una nueva metodología frente al fracaso de las acciones bélicas
“revolucionarias” para derrocar a un gobernante incómodo?.
Un líder religioso con
indudables capacidades para la política, se ha convertido en semidios, al
recordar la incongruencia de hacer la guerra en el nombre de Dios. Los
líderes mundiales tienen más de 70 años de pregonar la paz, sin que hayan
sido capaces de erradicar la guerra y la violencia y aun con el riesgo de
ser tachado de “comunista, marxista y enemigo del progreso” el papa católico
ha señalado que el elemento conductor a estas desgracias mundiales es el
dinero ¿Cual sería la propuesta para dejar satisfechos a los banqueros, los
vendedores de armas, los acaparadores de materias primas, alimentos,
hidrocarburos, tierras o medicamentos? Las empresas farmacéuticas,
hospitalarias, hoteleras, constructoras de aviones, educativas y hasta de la
construcción ¿se someterían a una alternativa que reduzca sus pingües
ganancias?.
Siendo honestos con
nosotros mismos el mayor punto de madurez está en admitir que nuestra
posibilidades de darle un giro a esta realidad caótica y casi en el punto
del no regreso, es mínima aun cuando fuéramos presidentes, ministros o
secretarios de estado; pero esa misma madurez nos obliga a entender que la
agresión no construye sino destruye casi siempre arrastrándonos a nosotros
mismos ¿Deberemos entonces meternos en una cueva a ver si sobrevivimos a
este caos? ¿Caeremos en el fundamentalismo de solo esperar el milagro
proveniente del cielo como si fuera un maná prodigios del siglo XXI?.
Yo creo que no se trata de
negar la realidad, sino de aprovechar estas terribles circunstancias que la
propia humanidad ha creado para hacer algo. Lo que esté en nuestra humilde
posibilidad; quizá es invertir el tiempo necesario para lograr ser
escuchados en la ventanilla dispuesta para un trámite, mirando a los ojos a
la persona que nos atiende, pidiéndole comedidamente que nos diga su nombre,
exigiendo con energía -lo cual no es grosería- que le de curso a nuestra
queja, aviso o petición. Mantener la calma e invertir más tiempo, para subir
a la siguiente instancia si ahí no se ha resuelto nada. Regresar a dar las
gracias si el tema fue atendido, y sumar, sumar, sumar, en aquello que
considere usted que es su misión, ¿es el cambio climático? ¿Puede hacer algo
para mejorar el manejo de basura? ¿Ha probado su capacidad para convencer a
dos, tres o diez?.
Enseñe con su ejemplo el
valor que Usted mismo le da a la raza humana, aprenda y enseñe cada día. No
se convierta en mártir, si alguien es incapaz de entender y menos aun de
escuchar, siga caminando, déles la vuelta, ya habrá otros mejores en su
siguiente parada. Los insensatos cosecharán ni más ni menos que los frutos
de lo que hayan sembrado. Lágrimas, tempestades, ridículo, aislamiento, son
resultado de la incomprensión, la incapacidad de reconocer las propias
limitaciones y los fundamentalismos para intentar sustentar opiniones
particulares carentes de pies o cabeza y sobre todo la ausencia de amor.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Mexicanizar
21 de
septiembre de 2015
Contar con elementos que nos
permitan reconocernos, como base de un desarrollo tendiente a la madurez, es
parte de lo que se denomina identidad. Desde la infancia se aprende a
distinguir la idea del Yo y los otros. Un individuo empieza comprender quien
es cuando está consciente de su esencia: como humano –frente otros seres
vivos del llamado reino animal- miembro de una familia –nuclear y ampliada
lo cual incluye abuelos, historia genealógica etc.- y por supuesto parte de
lo social tal cual sería la nacionalidad. Perder la memoria –por algún
evento catastrófico o por la acción perversa de alguien -como se supone
ocurría en la Alemania de Hitler- de alguno de estos elementos, da como
resultado la imposibilidad de reconocerse a si mismo. En derredor de esto es
que la lucha de las abuelas en Argentina cobra trascendencia[1].
La ausencia de identidad, es
mucho más frecuente de lo que podríamos imaginar en pleno siglo XXI, casi
cúspide de la civilización y época marcada por la preponderancia de la
información. Miles de adolescentes en el planeta han sido imposibilitados de
desarrollar un nivel óptimo de intimidad, aun cuando cuenten con un nombre
–incluidos apellidos- fecha de nacimiento y determinación de nacionalidad[2]
La identidad nacional propicia un sentimiento de pertenencia –histórica,
cultural, de costumbres, espiritualidad o idioma- particularmente
importantes de analizar en un momento de migración inaudita sobre todo de
poblaciones asiáticas y africanas hacia el continente europeo o los
archipiélagos del hemisferio sur. ¿Qué tipos de sentimientos: amor –en
extremos de idealismo hasta orgullo o añoranza de lo propio- temor al
rechazo –catalizado por el fatalismo, la victimización, el temor y hasta el
odio irracional- o negación, produce la migración en niños que cursando su
etapa infantil son testigos de la violencia activa o pasiva? ¿Puede imaginar
a un ser humano, que teniendo las ventajas de una lengua, religión y raza
adquiridas, se ve forzado a ignorarlas o negarlas, en aras del interés de
alguno de quienes le cuidaban? ¿Cuántas veces ha escuchado que los mexicanos
con ciudadanía americana son más “perros” con los turistas mexicanos que los
americanos güeros?
Arrancar elementos de
nacionalidad, no es simple ¿Hacer de lado signos explícitos tales como la
bandera, el escudo, la moneda, los himnos y hasta los equipos deportivos aun
cuando esto sean perdedores, es lo mas obvio pero no lo trascendente.
Históricamente los imperios y los países colonizadores, empiezan por diezmar
poblaciones –Portugal con los indígenas de brasil- convertir a los
sobrevivientes en objeto –africanos de color que al final del día luego de
su esclavitud ignoran de que parte del continente llegaron- y en el caso del
mestizaje iniciar toda una campaña de minusvalía, como ocurrió en México con
los hijos de indias violadas que igual eran repudiados por los padres que
por los miembros de la colectividad de la madre. ¿Será este principio el que
replican autoridades irresponsables y solapadoras de pordioseros
profesionales como los organilleros?
El conjunto de poderes
necesarios para decidir libremente las condiciones económicas y sociales de
los ciudadanos es parte de lo que constituye la identidad nacional. A eso
apela el señor Trump, cuando pide el voto para ser designado candidato de
los republicanos en los Estados Unidos y perder tal condición es lo que
impele a gobiernos como el húngaro, para levantar bardas y patear
inmigrantes. ¿Están conscientes estos personajes de cuales fueron las
circunstancias que les llevaron a este grado de “violadores de los derechos
humanos” del otro? Uno de los temas que más atoraron el arribo a la Unión
Europea, fue justamente el de la identidad nacional identificada por cierto
con el contendido de soberanía nacional; características que no se
trasfieren a la Unión por los estados miembros y cuya construcción parte de
los estados nación del siglo XIX como consecuencia la Revolución Francesa en
1789.
En México, como nunca antes,
las generaciones infantiles y juveniles debieran rescatar los Sentimientos
de la Nación[3]. Ellos, al
igual que muchos adultos, tienen el derecho a saber que en México ha
sobrevivido una de las culturas, -históricas y jurídicas- más ricas del
continente americano. Que mexicanizar no es solo aglomerase en una plaza
para repetir como robots ¡Viva México! aun cuando en la proclama de quien
dirige la fiesta haya errores garrafales, como vitorear a personajes que no
fueron parte de la independencia. Cada mexicano, mestizo en su mayoría, debe
saber que un TLC no convierte a su país en la parte más despreciable del
continente –el patio trasero como se empeñan en grabar en nuestras mentes-
y que somos un pueblo trabajador y no dormilón envuelto en un sarape y
oculto en un gran sombrero. Sentirnos orgullosos de lo que somos no solo es
tema de canciones vernáculas para demostrar que podemos vencer a los
oficiales de la migra, sino la posibilidad de argumentar y hasta cambiar el
rumbo pretendido por los paladines de una globalización materialista,
inequitativa e inhumana que busca borrar las distintas identidades
nacionales. Seamos mexicanos capaces de superar las taras que pudieran ser
aprovechadas por los enemigos -Internos y externos- de México. Apoyémonos
–pueblo y gobierno- frente al enemigo; seamos tolerantes con las
diferencias; firmes con las demandas; solidarios con el otro aun cuando sea
distinto; aplicados si se trata de defender lo nuestro[4]
y justos cuando de dar a cada quien lo suyo se imponga.
[1] No se
trata solo de recuperar a un descendiente en el sentido egoísta de que
“es mío” sino el darle la oportunidad a un ser humano a contar con una
identidad auténtica y no implantada.
[2] A
veces esta se determina de forma consanguinea, y no siempre por el lugar
donde se ha nacido. La doble nacionalidad aprobada recientemente como
algo legal en la mayoría de los sistema jurídicos de diversos países
impone a los adultos responsables del cuidado de los menores de edad, la
obligación de ser más explícitos, respecto a esta circunstancia y se
considera una vulneración a los derechos infantiles, el no hacerlo,
ocultar algo o manipular hacia una de la vertientes que el padre, madre
o tutor impongan
[3] José
María Morelos y Pavón
[4] No se
trata de prohibir a los jóvenes del universo usar las palabras stop o
play, sino darles la oportunidad de entender lo que otro idioma
significa aunque no a costa de su propia lengua.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
ecno-estrés
14 de septiembre de 2015
La ansiedad, ha sido identificada desde tiempos inmemoriales, como una
condición inherente al actuar humano. En el siglo XXI, el estrés afecta la
salud mental, desde la infancia[1] lo cual entre otros muchos efectos
provoca suicidio a edad temprana.
Son muchos los factores que producen ansiedad en los seres humanos, pero
quizá el más frecuente tiene que ver con toda la gama de posibilidades
tecnológicas que se ponen a su disposición. ¿Qué adolescente no se ha
angustiado al ver que una inocente fotografía del recreo fue editada y
distribuida a las redes, usando su rostro en un cuerpo desnudo? ¿Cuántos
padres han descubierto tardíamente que su hijo con una identidad falsa
intercambia información con personas peligrosas? ¿Alguien ha investigado si
el fatal nivel de ortografía –de niños, jóvenes y hasta adultos- se
relaciona con la confianza de que la computadora habrá de corregirla sus
dislates y faltas?
Pero no sólo las personas en formación son víctimas de la errónea
percepción de los teléfonos, tabletas y otras tantas invenciones son una
simple herramienta y no el fin de todo su actuar. A la basura se fueron las
agendas, directorios de papel bien empastados, libretas de apuntes, plumas,
ya no digamos de tinta y plumilla sino aun las llamadas “atómicas” al ser
sustituidas por diminutos aparatos, capaces de guardar datos en miles de
gigas o terabytes. He visto gente más angustiada por haber perdido su Ipad
–plus, pro, Apple- que por la ausencia consuetudinaria de sus hijos a la
hora de la comida familiar. ¿Le parece maduro y humanitario el concentrar
todas sus emociones en una tablet o lap top -lenovo, HP, Samsung, dell- en
vez de expresarlas a su familia?
Pero el tema de las frustraciones por el uso indebido de la tecnología no
solo afecta en términos emocionales no expresados como resultado de esa
dependencia simbiótica entre el usuario y la máquina misma. Hoy se reconoce
a nivel mundial el uso de los teléfonos y otros adminículos, como una de las
primeras causales de accidentes automovilísticos. Y ya que de salud
hablamos, ¿está Usted cierto de que la corriente científica que relaciona el
uso excesivo del celular con los tumores de cráneo y otro tipo de
enfermedades, es solo un cuento chino? Más allá de la relación del aumento
de enfermedades como la demencia senil o el Alzheimer con aspectos
demográficos, ¿no es la ausencia del ejercicio de memoria lo que ha
propiciado el desborde de tales padecimientos?
En un mundo regido por el mercado, parece de mayor importancia las
unidades vendidas –de computadoras, impresoras, scanners, cajas
registradoras etc.- que aquellos románticos conceptos de atención al cliente
que debe salir satisfecho y al cual siempre habrá que darle la razón.
Cuantas veces nos hemos topado con un empleado cuasi robótico, quien cual
grabadora le pregunta ¿necesita una recarga? ¿Tiene tarjeta de puntos?
¿Algún tipo de descuento que le favorezca por la edad? ¿Lo quiere a meses
sin intereses? Solo por experimentar, pida a esa persona que le repita el
cuestionamiento y mírele a los ojos, entonces verá a un ser vivo asustado,
incapaz de contestarle y muchas veces con respuestas incivilizadas.
Pero también los empresarios –sobre todo los medianos y pequeños, son
víctimas de la tecnología. Salvo que Usted sea un súper experto, de cuando
en cuando y sin pedirle permiso, su computadora le avisa que está instalando
actualizaciones y después de ello, muchos de sus documentos no se abren, lo
hacen con dificultad y se inicia una suerte de persecución que a final del
cuento lo ponen en la tesitura de cambiar de equipos aun cuando los que
tiene no hayan ocupado ni la cuarta parte de su capacidad.
Imagine a un médico que por obra y gracia de la tecnología pierde los
expedientes de cientos de pacientes; o que tal un abogado cuya defensa
depende de que mañana presente un amparo de término, que simplemente se
perdió en la inmensidad del ¡¡¡quien sabe que pasó!!!!
Por infalibles u honestas que sean las cajeras, no falta un vivales que
sepa clonar la tarjeta de crédito de los clientes y peor aun ¿Quién puede
hacer algo cuando en el banco o donde el comensal tiene que pagar algo ya
consumido se cae el sistema? Y que tal si su proveedor de Internet se apaga
–porque cambió de servidor, se fue a la nube o el satélite les falló- y por
ello no podemos enviar a nuestros lectores el artículo, la revista o el blog
que les ofrecimos. ¿Habrá quien lo reciba por fax? Si es una revista,
¿tendremos los recursos para imprimirla? ¿Tiene usted en alguna libreta el
teléfono de su hospital para el caso de una urgencia? ¿Qué hace si enfrenta
un delito y le contesta un chico robótico en el “call center”?
Lo mismo si la tecnología convierte las pocas horas de coincidencia
familiar en una suma de monólogos, que la irritación cuando el joven del
departamento técnico le da instrucción para resetear su equipo –portátil o
de escritorio- en vez de enviar a alguien a que arregle un servicio por el
cual está pagando; que cuando el delincuente con pistola en mano le exige la
entrega del celular o le roba el que llevaba en su bolsa, la tecnología
concebida como fin y no como herramienta a fin de cuentas produce “estrés”
en términos del lenguaje moderno ante el cual están sucumbiendo las lenguas
originales debido a síndromes que afectan facultades psicomotoras y de
lenguaje –niños inteligentes que tempranamente leen pero se atoran en la
escritura y la expresión verbal- y por supuesto una variedad de disincronías
afectivas que provoca baja autoestima, depresión y toda una gama de estados
de ansiedad que persisten aun en edades maduras.
[1] Niños comienzan a desarrollar ansiedad entre los cuatro y seis años
de edad”. Andrómeda Valencia Ortiz responsable de Atención Psicológica
Infantil del Centro de Servicios Psicológicos “Guillermo Dávila” Facultad de
Psicología (FP) de la UNAM,
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
Manipulación por el miedo
7 de septiembre de 2015
Los seres humanos, reciben, procesan y trasmiten información que no
necesariamente es procesada por el plano de la conciencia. Cuando alguna
percepción es amenazante o difícil de manejar conscientemente, tal estímulo
es desviado al subconsciente, que se defiende, por procesos de: represión,
aislamiento, regresión, creación de fantasía, rechazo, proyección,
introyección e incluso sublimación[1]. Luego de descalificar el uso de
propaganda que ocultaba propósitos de dominación, por parte de la ideología
nazi, las nacientes empresas de publicidad sobre todo en la Unión americana,
concertaron ciertas normas de ética tendientes a evitar el engaño en
publicidad que por la manipulación de sentidos como la vista o el oído,
llevaran oculto algún mensaje que para vender, incluía ciertas cargas no
aceptables por las personas en su plano consciente.
Con el paso de tiempo, esas normas parecen haberse borrado e incluso es
difícil distinguir lo que a finales de los cincuenta, se entendía por
propaganda como antítesis de la publicidad.
De la gama de emociones que son estudiadas y explotadas por los hacedores
de publicidad, noticias, películas y toda suerte de comunicación moderna,
analizaremos únicamente el miedo, tema polémico que algunos dicen no existe,
otros suponen que puede vencerse con el paso del tiempo o el valor de
enfrentar –mediante el análisis o el ejercicio de lo que nos aterra como
sería nadar si siento que me ahogaría etc.- aquello que nos paraliza. Los
temores humanos no han sido siempre los mismos. Como si se tratara de una
moda, hoy tememos una agresión delincuencial –robo, secuestro, homicidio-
una pérdida económica –por aumento de impuestos, desempleo, devaluación- un
rechazo social –por ser inexperto para un trabajo, viejo, marginado, acusado
de algo aun cuando no se haya sido culpable o gordo- y por no lograr el
status de prestigio del siglo XXI, que impone ser propietario de un techo,
un auto y una cuenta bancaria que produzca tranquilidad.
Así como el miedo individual a ser golpeado, corrido de casa o abandonado
limita a muchas mujeres y jóvenes adolescentes, el uso perverso de esta
emoción, permite a grupos de diversa índole convertirse en dominantes del
otro. Una agencia de publicidad vende lo mismo: cigarros, que bebidas,
coches y condominios, manipulando en sus posibles compradores el temor de no
Ser, por no Tener. El tema alcanza niveles de negación de los derecho
fundamentales, cuando sabedores del temor a desastres naturales como los
temblores, ofrecen a los usuarios de teléfonos e Internet, un programa de
“solo 59 pesos” para tener la alarma correspondiente por la cual con tus
impuesto ya se ha pagado un sistema público cuyas autoridades de la materia
tienen la obligación de protegerte antes que nada advirtiéndote del temblor.
El este mismo rubro, podremos agregar, la cantidad de adminículos –manos
libres, audífonos protectores etc. que se agregan a la compra de tu teléfono
móvil, con sugerencias ocultadas para infundirte terror de cáncer en la
cabeza o confiscación del coche por ir comunicándote mientras manejas.
Es el temor a enfermar el que sustenta las millonaria campañas en medios
masivos para promover medicamentos que eviten gastritis -y hasta ulceras o
cáncer de estómago- te den las habilidades de un “matrix” para saltar por
azoteas y llegar a tu empresa; que te dibujen una sonrisa cuando al llegar a
tu casa los niños y el perro saltan en tu sillón preferido. ¿Has contado las
horas que médicos y hasta conductores de televisión, te ofrecen cuidar tu
salud? Me pregunto si esa machacona “información” acerca de hospitales
suspendidos en obra negra, con equipos almacenados en los sótanos sin
haberse desempacado y en general la crítica al sistema hospitalario ¿no
tenía como objetivo el darle negocio a los constructores de esta
especialidad? ¿Alguien hizo un estudio de costo beneficio por la
construcción de esos grandes nosocomios? ¿Se compararon tales datos con los
de simplemente reactivar los servicios que ya estaban funcionando? ¿Nos
podrían informar si ha habido alguien -funcionario o constructor- castigado
por no haber cumplido las condiciones iniciales de edificación de un
hospital? Eso de machacar la nota roja de la mujer que dio a luz, en los
jardines o en los baños, ¿es para justificar otra construcción?
Ignoro si es casualidad, pero sorprende que paralelo a la gran campaña de
las ofertas de tratamiento de fertilización para parejas que anhelan un
hijo, se nos revele el criminal caso de bebés que han sido vendidos a
quienes no han logrado embarazarse. La disminución en la fertilidad ¿tiene
algo que ver con el cigarro, el alcohol, las drogas y los anticonceptivos?
¿Cómo es que después de promover la tardía formación de familias –porque
eres libre, tienes derecho a triunfar profesionalmente antes de los hijos-
ahora se cultiva el temor a no ser padres o madres? ¿Tendrá esto que ver con
la pujante empresa criminal de las adopciones ilegales y la trata de niños y
niñas?
En el ámbito político, el miedo ha sido ancestralmente el arma principal
de los regímenes autoritarios o populistas y se induce promoviendo ideas
tergiversadas acerca de la realidad. Si votas por el otro te quitaran tu
pensión alimentaría universal, si lo haces por mi te pinto las bardas o
paredes de tu casa, “si me apoyas tendrás empleo en mi gabinete, si estás
conmigo te daré negocio para tu empresa”. El miedo es a fin de cuentas el
factor que puede lograr millones de votos, aun cuando con el tiempo la
realidad muestre que la desinformación es el camino más llano para la
manipulación.
[1] Seducción subliminal. Wilson Bryan Key. Febrero 1978 Pág. 75 y sigs.
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