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ESTADO DEL TIEMPO

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INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte: la sucesión y la descomposición

* Reforma lo vapulea * Beltrones y el riesgo de la fractura * Gobernador o pandillero * Héctor Yunes sigue fingiendo que es antiduartista * Ruptura, cuando destituyan a Yolanda Gutiérrez * El desplegado y el ridículo * Fernando Yunes a la Comisión de Justicia * La quincena fatal.

30 de septiembre de 2015

Rijoso y pendenciero, Javier Duarte teje su desgracia y en un alarde insólito logra lo impensable: inquietar, por igual, a Los Pinos, a Beltrones, a Gamboa Patrón, todos viendo a Veracruz en un escenario de derrota electoral, de corrupción, de encono y conflicto.

Vuelve al plano nacional. No es por sus muertos institucionales. No es por Rubén Espinosa, el periodista al que sus esbirros hostigaron, siguieron en su exilio y llenaron de temor. Rubén, el fotoperiodista de Proceso, Cuartoscuro y AVC, sería asesinado el 31 de julio en el DF, convenientemente en el DF.

No es por los 14 comunicadores a los que ejecutaron, unos de ellos cosidos a balazos; otros mutilados y sus restos hallados en bolsas de plástico; unos más encontrados en fosas clandestinas; otro, golpeado, vendado y luego arrojado a la carretera para simular que murió por atropellamiento; una más, Regina Martínez, corresponsal de Proceso, estrangulada en su hogar en Xalapa, y luego enlodada por el infame gobierno duartista.

No son los periodistas muertos los que dan la de ocho columnas al gobernador de Veracruz, sino los senadores del PRI, su partido, que lo acusan de corrupción, de desvío de recursos públicos, que le imputan un caos financiero, desorden administrativo, la uña infinita y una insultante impunidad.

Líder de la chistocracia en Veracruz, Javier Duarte desató las iras, provocó los enconos y generó un conflicto mayúsculo cuando tildó al diputado federal panista Miguel Ángel Yunes Linares de “perro chihuahueño”; mandó al diablo al senador del PRI Pepe Yunes Zorrilla con su propuesta para recuperar las finanzas estatales, y obsequió una caña deportiva para que el senador priísta Héctor Yunes Landa pesque “peces gordos” en el Estero, municipio de Alvarado, entre sus familiares, los Yunes de PAN.

Así pierde el tiempo Javier Duarte mientras Veracruz se hunde por falta de recursos, adeudos a contratistas, regateo con la Universidad Veracruzana para no pagarle los 2 millones que le debe, dinero que no llega a pensionados, becarios, músicos y a la burocracia estatal, por una corrupción desbordada.

Rompe lanzas contra dos senadores, un diputado federal panista y el hijo de éste, Miguel Ángel Yunes Márquez, alcalde Boca del Río, a quien acusa de haberse construido una mansión y por ello debe ser desaforado, enjuiciado y encarcelado, y con ello detona la peor crisis preelectoral en la historia de Veracruz.

Gobierna con las tripas el gordobés. Usa el poder para la venganza y embiste por igual a priístas y no priístas; a la rectora de la UV; a los acreedores que reclaman sus pagos; a empresarios hoteleros, a quienes tilda de evasores; a periodistas a quienes acusa de ser expresión de la delincuencia, manzanas podridas y servirle a las mafias.

Pactado o no, urdido o no con el senador Héctor Yunes, a quien impulsó luego de un pacto en Casa Veracruz y la entrega de espacios en su gabinete, el episodio del obsequio de una caña de pescar para que atrape “peces gordos” en el feudo de los Yunes azules, primo y sobrino del legislador choleño, lo llevó de nuevo al escenario nacional, vapuleado y exhibido como un gobernador corrupto.

En el diario Reforma, bajo el título “Denuncian desde PRI Corrupción de Duarte”, el martes 29, los senadores veracruzanos lo destazaron.

“Donde quiera que vayas, en Veracruz, la gente está harta, molesta, agraviada por todo lo que pasa con las finanzas, con la corrupción, con la inseguridad. La omisión en política no sólo es una incompetencia, también es constitutivo de responsabilidad legal”, denunció Héctor Yunes Landa.

“México no admite más corrupción. Veracruz tampoco. Esto es un tema de gran importancia que no debe tratarse con ligereza ni con burlas porque, además de saqueada, la sociedad veracruzana percibe el escarnio que hacen de esto los responsables de la corrupción y de la impunidad en Veracruz”, agregó.

Duarte, dijo Héctor Yunes, “tiene a la Auditoría (Superior de la Federación) encima y dice que sólo hay que justificar unos números, pero donde quiera que vayas, en Veracruz, la gente está harta, molesta, agraviada por todo lo que pasa con las finanzas, con la corrupción, con la inseguridad… La omisión en política no sólo es una incompetencia, también es constitutivo de responsabilidad legal”.

Pepe Yunes habla de la debacle financiera:

“Hay un sobreejercicio del gasto de operación que ha ido creciendo y ha provocado desvío de recursos, como lo ha señalado la Auditoría Superior de la Federación”.

A ocho columnas, la corrupción de Veracruz trae consecuencias. Reaccionó el senador Emilio Gamboa Patrón. Reaccionó el líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones Rivera. Reaccionó la cúpula peñanietista en Los Pinos.

“Es un problema entre ellos —dice Gamboa Patrón, primero evasivo—. Ellos mismos tienen que definir y aclarar sus situaciones. No conozco el tema a fondo, me parece que en el priismo no debe haber eso”.

Y luego agrega:

“Lo digo de verdad. Es un problema que debe resolver el gobernador Duarte con los dos senadores Yunes, tanto con Héctor, como con José”, apuntó.

Suele ser aplomado Gamboa Patrón. Esta vez no. Hundió el cuchillo en la piel. Abordó el tema y lo remitió a su origen: el conflicto de Javier Duarte con los senadores priístas.

Y luego tocó el tema medular:

“Si tienen acusaciones de corrupción, tienen que demostrarlo; no es nada más decir: hay acusaciones de corrupción. Tienen que presentarlo y denunciarlo. Si tienen pruebas que las presenten”.

Beltrones Rivera tuvo reunión a puerta cerrada en el PRI. Ahí habló de la unidad entre los priístas. Es la clave, dice, para evitar que las candidaturas independientes derroten al tricolor en las elecciones.

Pide unidad, frenar rupturas y evitar escisiones. Advirtió a dirigentes y delegados que se incluya a todos, que se eviten las renuncias.

La instrucción fue que nadie se salga del PRI, porque el PRI se ha convertido en el principal proveedor de candidatos independientes.

“Nos pidió actuar con una visión incluyente, de unidad. No podemos dejar que surjan más ‘Broncos’. Los tenemos que detectar a tiempo y dar espacios para que no salgan del partido, porque si nosotros lo permitimos se van a generar más candidaturas independientes”, dijo uno de los delegados, según reporte del portal notiguíaTV.

Javier Duarte y Héctor Yunes tienen otra visión. Duarte impulsa a su ex secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, cuya candidatura independiente no levanta, es desairada, sobre todo porque se trata de un ex panista mal visto por unos y por otros, por sus ex compañeros en el PAN y por los priístas que nunca lo tragaron.

Héctor Yunes juega en dos bandas. Aprovecha el conflicto —real o ficticio— con Javier Duarte y plantea la posibilidad de ser candidato independiente. O sea, iría en contra de la instrucción de su líder y mentor, Don Beltrone. La misma treta de 2010 cuando amagó por contender por la oposición y finalmente se conformó con ser senador.

A lo que llega Javier Duarte. Impolítico, visceral, ocurrente, hace todo para complicar la sucesión.

Su fobia a los Yunes es demencial. Sus pasiones, suicidas. Y en el arranque de la sucesión, provoca un clima de crispación y agravios.

Sus métodos son de pandillero, no de egresado de la Universidad Iberoamericana. Afecto a la provocación, lo mismo llama “perro chihuahueño” a Yunes Linares que pescador de pantano a Yunes Landa o sangrador del pueblo, vía impuestos, a Yunes Zorrilla.

En alguna cantina perdió el pedigrí el gobernador de Veracruz, adicto al trago hasta el amanecer. De los Yunes, con el único que trabó proyecto fue con Héctor, su candidato para la sucesión. Tras el incidente de la caña para los “peces gordos”, esperan los priístas que la ruptura sea real. Y lo será si salen del gabinete duartista Yolanda Gutiérrez Carlín, secretaria de Protección Civil, y aquellos a quienes recomendó en cargos menores. Si permanecen en la pandilla, la ruptura es fingida.

Navega Javier Duarte en la descomposición de un gobierno que nunca cuajó, impuesto el gordobés para encubrir el gran peculado de Fidel Herrera Beltrán, para hacer de la impunidad una forma de gobierno, y para sembrar de minas el camino de la sucesión, incluido el minigobierno de dos años para frustrarle a los Yunes rojos y a los Yunes azules el sueño de gobernador Veracruz por seis años.

Otra vez Javier Duarte en un escándalo nacional.

Archivo muerto

De a tiro por viaje, Javier Duarte no da una. Asume por unanimidad Fernando Yunes Márquez la presidencia de la Comisión de Justicia del Senado, votado en el pleno, respaldado por todos. Días antes desató el gordobés una campaña demencial, suscrito un desplegado por legisladores priístas que se indignan porque al joven panista se le habría de conferir el nombramiento mientras a su padre, el diputado federal del PAN, Miguel Ángel Yunes Linares, lo investiga en calidad de indiciado la PGR por una denuncia por peculado, supuestos traslados de millones de pesos a cuentas en Estados Unidos e Indonesia, la construcción de una mansión en el Estero, municipio de Alvarado. Hizo escándalo el grupo de bufones y payasos, la broza del duartismo, y al final se fueron con las manos vacías. Como diría el filósofo Javier Duarte, ladraron como chihuahueños para suplir sus taras y carencias físicas, y cosecharon nada. Un Yunes, Fernando, el hijo del demonio azul, como le llaman en el cuartel de la fidelidad a Miguel Ángel Yunes linares, al frente de la Comisión de Justicia. No hay día que el gobernador de Veracruz no se trambuque. El karma, pues, el karma... Zozobra, angustia, el alma en un hilo. Día previo a la quincena. Martes 29, martes en que muchos ya se sienten en el aire. Acuden los empleados municipales al cajero bancario. Revisan saldos. Refleja ceros o quizá unos pesos. Saben del despido masivo por acuerdo del cabildo de Coatzacoalcos, a instancias del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol. Se aplica entre el personal de confianza, los joaquinistas y los no joaquinistas, que ya mamaron de la ubre presupuestal, muchos de ellos sin mérito alguno, muchos pillados en actos de traición, muchos cesados por rehusarse a ser serviles. Hoy acaba el boleto de viaje bajo el argumento de que el presupuesto no da para más, aunque sí para traer a Ninel Conde y amenizar el Grito de Independencia, para pagarle a constructores fantasma, para viajar en avión privado, al estilo Marcos Theurel —“Te rompo tu puta madre”— a sabiendas de lo que cuestan los servicios aeroportuarios...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Héctor Yunes: y de pronto le dolió la parentela

* No chistó cuando a Yunes Linares lo exhibieron en el Congreso * El show mediático por la caña de pescar * De pronto se volvió crítico del gobernador * Pleito fingido * Los navales y los crímenes * Empresas ficticias y obras inexistentes.

29 de septiembre de 2015

Ni un gesto, ni una palabra, ni un reclamo. Héctor Yunes no se dolió por su parentela cuando a los Yunes azules les imputaron enriquecimiento inexplicable y los denunciaron, y los exhibieron, y los tildaron de ladrones. Se dolió cuando Javier Duarte lo ridiculizó a él, al senador, con una caña para pescar “peces gordos” en el Estero panista. ¿Es show mediático? Sí.

Sobre Miguel Ángel Yunes Linares, su primo, hay una investigación ministerial en curso, indiciado, a partir de la denuncia que le endilgaron las huestes fidelistas y duartistas, los 400 Pueblos de César del Ángel, que nace del apriete de tuercas en los días en que gobernaba Veracruz alentado por Patricio Chirinos Calero.

Le atribuyen cuentas bancarias hasta en Indonesia y una mansión de 35 millones de pesos en el Estero, municipio de Alvarado, edificada por una de sus empresas, que aparece a nombre de su esposa Leticia Isabel Márquez Mora.

Le imputan desvío de recursos del ISSSTE en sus tiempos de director, al inicio del calderonismo, por 159 millones en la compra de medicamentos, que supuestamente observó la Auditoría Superior de la Federación.

Insólito caso en que en su primera acción legislativa, el 2 de septiembre, la fracción parlamentaria priísta en pleno, no anunciara una iniciativa de ley, ni un pronunciamiento sobre el tema de la violencia, o la posición mexicana ante el fenómeno migratorio, ni el respaldo a las reformas estructurales del presidente Enrique Peña Nieto, sino los pecados del diputado federal panista Miguel Ángel Yunes Linares.

Lo acusaban los priístas, jefaturados por Alberto Silva Ramos, diputado por Tuxpan, cuyo hermano Francisco “El Negro Silva” fue personaje clave en la empresa ADT Petroservicios, propiedad de Francisco Colorado Cessa, la misma que sirviera para la compra de caballos cuarto de milla mediante la cual le lavó millones de pesos al grupo criminal Los Zetas, como el mismo Pancho Colorado reconociera ante un tribunal de Austin, Texas, donde se le enjuició y fue condenado a 20 años de prisión, sentencia que dejó en suspenso al interponer una apelación que ordenó reponer el procedimiento.

Enviado a denostar, Alberto Silva acudió a la zona conurbada Veracruz-Boca del Río a afianzar la embestida contra el primo del senador priísta, señalado de corrupto.

No se defendió Yunes Linares de las imputaciones pues había viajado a Estocolmo, Suecia, donde su hijo, el senador Fernando Yunes Márquez, se hallaba aquejado por una neumonía.

Cuando volvió, les anunció que habría más denuncias contra Javier Duarte y su pandilla por desvío de recursos federales, incluido el ejercicio presupuestal 2012.

Entonces respondió el gobernador con un exabrupto. Lo tildó de “perro chihuahueño”, pues decía que para suplir sus deficiencias físicas el can se dedica a ladrar y escandalizar. No se sabía que el gobernador fuera psicólogo animal.

Nunca, que se sepa, se dolió Héctor Yunes Landa de las ofensas a su familia, a los primos y sobrinos azules, como ahora reclama tras el incidente de la caña de pescar, usada para ridiculizarlo a él, pues si quiere ir contra “peces gordos”, como el choleño había ofrecido si llega a ser gobernador de Veracruz, le dice Javier Duarte que vaya al Estero y que comience con su parentela.

Le recomendaba el gordobés —domingo 27— que midiera a la oposición con la misma vara con que a los correligionarios y terminó por decir que los familiares de Héctor Yunes, los del Estero, Yunes Linares y sus hijos, eran peores que los priístas. O sea que los priístas no son honestos, pero los Yunes azules son peores.

Recibió Héctor Yunes el obsequio, su caña para “peces gordos”, con una sonrisa de oreja a oreja. Le estrechó la mano con severidad el gobernador. Le dirigió una palabras para que le quedara claro el mensaje y le soltó una palmada seca en el hombro. Eso es actuación.

Retornó a su lugar, sonriente, el senador Héctor Yunes. No soltó su caña para pescar “peces gordos” mientras los priístas reían y gozaban la burla.

Después vino el show mediático. Envió a un propio a Casa Veracruz, la residencia oficial. Abrieron la puerta. Un guarura le tomó los datos y recibió la caña maldita. Hay video de ese momento. En él se observa a los fotógrafos apostados a los costados de la puerta, captando la escena. Es el espectáculo de hoy.

Luego vendría el deslinde del mentor. Héctor Yunes se dolió de la afrenta a sus familiares. Tomó el agravio como propio. Lo suyo, lo de la caña para “peces gordos” fue irrelevante. Lo que le puede es lo que le dijo el gobernador a Miguel Ángel Yunes y sus hijos.

Convirtió ese hecho en el vértice de una protesta que de inmediato fue cuestionada por inverosímil. Fijó su posición en una carta en que reiteró que el problema es el agravio a su familia. Y un día después, el lunes 28, se volvió convenientemente antiduartista.

Expresa que Javier Duarte representa un antivoto para el PRI, que practica política de kínder, de ocurrencias, de chistes. O sea, Veracruz gobernado por la “chistocracia”.

Y agregó:

“Estoy muy molesto, no se vale el acto de ridiculización que se intentó a mi persona. Yo soy respetuoso y no voy a permitir que nadie, ni el gobernador Javier Duarte quiera ridiculizarme (…) y tampoco voy a permitir que Javier Duarte, ni nadie se meta con mi familia. Miguel Ángel Yunes es mi muy querido primo hermano (…) y no se vale que se metan con mis sobrinos”.

Que se sepa, hasta antes del episodio de la caña para “peces gorditos” Héctor Yunes no salió en defensa de los Yunes azules. Los dejó al aire. Los dejó a su suerte mientras el priísmo gozaba con los epítetos de corruptos, ladrones que desviaban recursos públicos, que se enriquecían, que se construían mansiones de 35 millones de pesos y hasta del apodo de “perro chihuahueño”.

Hoy dice Héctor Yunes que el gobierno de Javier Duarte, al que en los eventos de su agrupación Alianza Generacional llevaba como invitado de honor y al que se refería como el líder de Veracruz, es un fiasco.

Zalamero, servil, en 2010 colmaba Héctor Yunes de miel a Javier Duarte, gobernador electo, al que hoy enloda en su fingido deslinde. Decía el 22 de agosto de ese año:

“El triunfo indiscutible de Javier Duarte ha generado entre los aliancistas un especial ambiente festivo por el significado de esta victoria electoral que nos lleva a confirmar nuestra pertenencia priísta, así como la premisa que dio origen a Alianza Generacional: unidos los priístas de todas las épocas somos una fuerza realmente imbatible.

“Javier conjuga la juventud con la experiencia, la visión de futuro con la fuerza innovadora de quien se preparó para ser un político con compromiso social. Esto ha sido lo que los veracruzanos aprecian en Javier Duarte, y por ello, los aliancistas nos congratulamos por quien será Gobernador de Veracruz. Estoy seguro que Javier Duarte estará a la altura del reto que implica gobernar Veracruz y sabrá realizar una gestión de gobierno eficiente y con resultados a favor de la sociedad, sustentada en una amplia convocatoria de todas las fuerzas políticas y todos los sectores sociales”.

Qué limitada visión política, la de Héctor Yunes. Hoy despotrica en su comunicado:

“El nuevo Plan de Ajuste al Gasto consistente en la disminución al gasto corriente, captación de más recursos fiscales y un segundo Programa de Retiro Voluntario, es una medida tardía y deficiente, consideró el senador por Veracruz, Héctor Yunes Landa.

“Entrevistado antes de impartir en una Universidad privada de Xalapa, la conferencia denominada ‘Experiencia Legislativa’, subrayó que en vez de mandar a los empleados a la calle, ‘deberían de dejar de robar y en segunda que saquen a los aviadores de la nómina porque al parecer hay uno que cobra en la Tesorería del Estado medio millón de pesos mensuales, aproximadamente’.

“Yunes Landa al referirse al cobro del dos por ciento al hospedaje señaló que, ‘es un error quitar un impuesto que no pagamos los veracruzanos, lo pagan los turistas, lo que tienen que hacer es seguirlo cobrando e invertirlo, son más de 90 millones de pesos que se han captado y de acuerdo a los últimos reportes financieros en caja solo hay unos cinco mil pesos’.

“De igual manera, precisó que el aumentar el dos por ciento al impuesto a la nómina le pega a la ‘gallina de los huevos de oro’, porque el Gobierno del Estado debe crear las condiciones para generar empleo, y aquí tal parece una ‘operación cucaracha’ donde todos se van a ir a vivir a Puebla, Tlaxcala u otro lugar y el estado se va quedar vacío.

“Insistió que va suceder lo mismo que con el cobro de la tenencia vehicular, donde todo mundo se fue a pagar a Puebla y Morelos, pero son medidas deficientes y tardías, y de esa manera no se podrá lograr un desarrollo armónico.

“Hizo un llamado para que el mandatario estatal haga un ejercicio de autocrítica, que salga de Casa Veracruz o que reciba ahí a la gente, que se vaya a una colonia de Xalapa, que escuche lo que escuchamos lo que caminamos el estado. El empresario, los padres de familia, maestros, campesinos, ganaderos, del norte, centro y sur, hasta en Los ángeles, California, están molestos, por la forma de gobernar Veracruz”.

Y dejó de ser duartista, supuestamente. Y acusa que no permitirá que lo vete Javier Duarte, que le impida ser candidato del PRI al gobierno de Veracruz.

Su show mediático es intragable. Yunes Landa intenta un deslinde ficticio, pactado, fabricado para alejarse de Javier Duarte, dejando las filas de los repudiados y tratando de convertirse en el candidato respondón.

Sería creíble si no hubiera apretado al gobernador, si no lo hubiera obligado a pactar, si no hubiera suavizado el discurso, si no hubiera recomendado a sus amigos en secretarías y cargos de dirección en el gabinete duartista.

Pero no. Su entrega al duartismo es verdad que pesa entre los priístas, pregonando que será el próximo gobernador de Veracruz, filtrando que él es la propuesta del gobernador, quien hoy le obsequia la caña para “peces gordos” y de ahí finge un rompimiento político porque a los familiares no se les agravia.

En meses no se dolió de los denuestos a su primo Miguel. Ahora sí. Ajá.

Archivo muerto

Toman las calles e increpan al gobierno. Reclaman a los suyos. “Basta de corrupción”, le dicen al gobernador. “Ya no más plagios”, exigen. “Indignados por la inseguridad”, expresan. “Los queremos de regreso”, instan. Son los familiares de los cuatro ciudadanos levantados el viernes 25 en un taller mecánico de la colonia Prócoro Alor. Uno de ellos, Omar Omar Shamed Wreden González, es hijo de Omar Wreden Sandoval, quien laborara en la Dirección Jurídica del ayuntamiento de Coatzacoalcos, en tiempos de Marcos Theurel. Los Wreden tienen estirpe priísta. Su abuelo, Fernando Wreden Alarcón, fue líder de taxistas, hombre de las confianzas del notario Francisco Montes de Oca López, ex líder del Congreso veracruzano durante el acostalagunismo. Se los llevaron hombres que vestían ropa tipo militar o naval. Y de ahí plantean que la Fuerza Civil, el Ejército o la Naval pudieran estar involucrados en el levantón. O son malosos que emplean ropa castrense. Hay un caso anterior, el de Bernardo Rajoy Long, ocurrido el 2 de septiembre, asesinado al resistirse a ser levantado cuando se hallaba en una vulcanizadora de la avenida Madero y Pedro Moreno, y también mencionan a plagiarios con “ropa militar”. Marchan sus familiares, atrapados en la angustia, alentados por una esperanza, ceñidos a la táctica de presionar para hacer ceder al gobierno. Convocan a Víctor Rodríguez Gallegos, líder estatal del Movimiento Territorial del PRI a secundarlos, porque ellos siempre han apoyado las campañas priístas. Acuden a la Fiscalía Regional sin éxito, ausente la titular, Samyra del Carmen Khourie Colorado. Vendrán luego las acusaciones de que los desaparecidos son malosos y que sus parientes están coludidos con la mafia. O sea, de víctimas a “por algo les pasó”. Es la criminalización a la que siempre apela el duartismo... Qué mejor negocio que cobrar sin invertir. Qué mejor que pasar la factura por un servicio inexistente, por una estimación de obra no realizada, por un trabajo ficticio. Tiene ese encargo Diego Estrada en la Secretaría de Obras Públicas Municipales, acopiar la documentación que soporte el fraude, según la versión de insiders que ven que esto es peor que durante el theurelismo. Un legajo de información da cuenta de las tretas que sirven para agotar el presupuesto sin que la obra exista. Y de ahí la estrechez financiera, secas las arcas, sin que el programa anual de obras se vea reflejado en la realidad. Hay otro personaje, funcionario también, ligado a un “préstamo” de maquinaria de una obra que realiza en el puerto de Veracruz. Quien conoce el caso a fondo es el director de Infraestructura, Guillermo Ibarra Macías...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Héctor Yunes: rompimiento sin agallas

* Javier Duarte lo ridiculiza * Que vaya a pescar a sus parientes, le dice * Le regala una caña de pescar * A Pepe Yunes le recuerda que votó por incrementar el IVA * La carta de Yunes Landa * Víctor Rodríguez compra taxistas * ¿Y el aumento a las tarifas? * Ibarra y su pandilla en Obras Públicas.

28 de septiembre de 2015

Pusilánime y timorato, Héctor Yunes Landa rompe con Javier Duarte... a medias. Ser ridiculizado lo irrita. Lo agravian las mofas del gobernador, ser incitado en público, entre las risas de los priístas, a pescar “peces gordos” pero entre su parentela, en el feudo de Yunes Linares e hijos, los Yunes azules. Y le responde de refilón.

Rompe el senador priísta sin llamar por su nombre a Javier Duarte, sin adjetivos que dimensionen al delincuente, ni le imputa al ladrón qué tanto daño le ha causado a Veracruz.

Protagonista del nuevo sainete por la sucesión, Héctor Yunes recibió respuesta —domingo 27— a su promesa de proceder contra los “peces gordos” que han saqueado a Veracruz. También avizoraba que iría contra lobos y pececillos. A algunos rateros menores los entretendría, a los que con salarios de 30 mil pesos mensuales presumen escoltas, autos de lujo el mismo día que asumen un cargo o que exhiben la riqueza malhabida.

Yunes Landa había tocado una fibra sensible: los políticos drogadictos. Dijo:

“Desde el más alto nivel para abajo incluyendo hasta el que vaya a ser el gobernador tendrán que someterse a exámenes médicos. A ver si los funcionarios públicos de la siguiente administración estatal no son metodistas, que son esos que meten de todo, desde cocaína hasta otros polvos. El rastro queda en el pelo que es donde más permanece, además que no tengan antecedentes penales.

“Y muchos de ellos —sentenció— hasta contratan despachos contables para que tapen los hoyos de la corrupción. Muchos compran talonarios foliados de facturas en la ciudad de México, en imprentas ubicadas en la Plaza de Santo Domingo de la ciudad de México, pero todos los que sean sorprendidos con esas prácticas deshonestas serán castigados”.

Ambos, y también Pepe Yunes, asistieron al relevo en la CNC estatal, y ahí les tocó chubasco a los Yunes rojos. A Pepe Yunes le recordó el gobernador que siendo diputado federal votó por el incremento al IVA y ahora como senador apoyó la reforma hacendaria.

Ironizaba Javier Duarte, teniendo a los senadores veracruzanos a su merced, golpeando en cada palabra, ridiculizándolos, exhibiéndolos. A Pepe Yunes al adoptar medidas fiscales contra el pueblo, pero supuestamente necesarias para el desarrollo. Luego le diría que está muy orgulloso de su trabajo. La burla total.

Minutos después, José Francisco Yunes Zorrilla devolvería el golpe. Primero la rendición de cuentas —dijo— y la reingeniería administrativa y luego las medidas fiscales.

Pero a Yunes Landa le fue peor. Desvió su discurso Javier Duarte. Citó el cumpleaños del senador choleño. Le dijo que como sabía que le gustaba la pesca deportiva, y sobre todo capturar “peces gordos”, ahí estaba su regalo: una caña de pescar.

Entonces llegó la ironía. Que se vaya a pescar al Estero, al feudo de los Yunes azules, a los dominios del diputado federal panista Miguel Ángel Yunes Linares y sus hijos.

“Le recomiendo —agregó el gobernador—, aquí, muy cerquita de aquí, en el Estero, hay unos peces gordos también muy importantes que puede pescar con esta caña”.

Y de ahí caminó hacia Yunes Landa. Entregó la caña de pescar. Héctor se mostraba complacido, sonriente, hasta azorado frente al alarde y la osadía de quien en 14 meses dejará de ser gobernador. Pero aceptó el obsequio sin chistar.

Javier Duarte lo remató pidiendo que mida con la misma vara a los de enfrente, a los Yunes del Estero, que son peores que los priístas:

“Que son peores todavía y que sin importar que sean familiares también estén presentes de las corrupciones evidentes que existen de aquel lado”, le restregó.

Reían los priístas. Gozaban el momento. Pasaban a la carcajada franca, al agravio secundado hacia quien en 14 meses mas pudiera ser gobernador de Veracruz.

El video da cuenta del agravio: https://www.youtube.com/watch?v=PXNuddpkoQo

Horas después, Héctor Yunes rompió con quien hasta entonces lo había impulsado para ser su sucesor. En una carta abierta, precisó:

“El día de hoy me vi obligado a abandonar el evento de la toma de protesta de la dirigencia estatal de la CNC Veracruz, al sufrir una falta de respeto a mi familia y a mi persona, pero sobre todo, a millones de veracruzanos que escucho a diario reclamar con toda justicia el castigo a los culpables del saqueo que ha sufrido Veracruz.

“Al hacer uso de la palabra, el gobernador del estado de Veracruz aprovechó la circunstancia de mi cumpleaños para regalarme una caña de pescar, sabiendo —dijo— de mi afición por la pesca. De ahí procedió a personalizar su crítica y a ofenderme.

“AL RESPECTO, MANIFIESTO:

“1) No soy aficionado a la pesca deportiva, pero sí al combate a los depredadores, particularmente los del erario público, que han hecho un inmenso daño a Veracruz.

“2) Hace unos días hice pública mi convicción de que Veracruz requerirá que el próximo gobernador encarcele a los corruptos que han defraudado las finanzas públicas, traicionando a los veracruzanos y ofendiendo a la sociedad con sus abusos y su arrogancia. Lo reitero.

“3) Esa declaración, por cierto, no debería ofender a nadie ni mucho menos sorprender. La única sorpresa es que no sea la autoridad en funciones la que asuma esa tarea, pese a los expedientes que la Auditoría Superior de la Federación ha integrado contra diversas dependencias del estado por el manejo de los recursos federales.

“4) Nunca mencioné en mi declaración que los ‘peces gordos’ a los que hacía alusión fueran ni funcionarios estatales, ni correligionarios, ni mucho menos a miembros de su familia. Si él así lo interpretó, debe ser por información que obra en su poder.

“5) De ser así, debería dejar de obsequiar artículos deportivos y facilitar en cambio una adecuada integración de carpetas de investigación e investigaciones ministeriales para que se ejerciten las acciones penales correspondientes.

“6) Me referí a malos funcionarios de todos los niveles. Cualquier veracruzano puede dar referencias de quiénes son. La omisión en política no sólo es una incompetencia: también es constitutivo de responsabilidad legal.

“7) No es con ocurrencias ni con escándalos como se gobierna. Lo escandaloso es la incapacidad de resolver los problemas de la gente y ser permisivo con quienes, según el dominio público, han defraudado a Veracruz.

“8) México no admite más corrupción. Veracruz tampoco. Esto es un tema de gran importancia que no debe tratarse con ligereza ni con burlas, porque además de saqueada la sociedad veracruzana percibe el escarnio que hacen de esto los responsables de la corrupción y de la impunidad en Veracruz.

“9) Nunca he permitido que se me ofenda y siempre he sido respetuoso de las familias de los demás, pero sobre todo, del clamor popular de los veracruzanos traicionados. Esta no será excepción.

“10) Le devuelvo al gobernador su caña que sólo sirve para pescar charales. Me es inútil. Si quiere ayudarme, que me envíe un barco para pescados de gran tonelaje. Apenas será suficiente para lo que vendrá”.

Horas después, el Héctor Yunes que sonreía al recibir el presente del gobernador, envió a un representante a Casa Veracruz. Ahí entregó la caña de pescar que nunca debió haber recibido y que habría sido la respuesta inmediata al agravio de Javier Duarte.

Rompe Héctor Yunes pero en su carta no hay mención alguna a Javier Duarte por su nombre. No le imputa los delitos que han significado su paso por el gobierno de Veracruz. No hay reclamo por el saqueo y la impunidad, citando cifras, mencionando datos concretos.

Entre Yunes Landa y Yunes Linares, su primo, hay una diferencia sustancial. Yunes Linares le dice ladrón al ladrón y ratero al ratero. Yunes Linares acusa al gobernador y su pandilla de haber dispuesto del erario público y haber amasado fortunas insultantes en agravio de la sociedad. Yunes Linares impulsó las denuncias que se ventilan en las instancias federales —Auditoría Superior de la Federación y Procuraduría General de la República— por desvío de recursos públicos. Héctor Yunes no.

Chapado al viejo estilo priísta, político de signos y de mensajes cifrados, Héctor Yunes tiene un discurso contradictorio. Dice que no pesca pero quiere captura mayor. Sostiene que hay delitos qué perseguir pero lo dicen los demás, no él.

He ahí sus palabras:

“4) Nunca mencioné en mi declaración que los ‘peces gordos’ a los que hacía alusión fueran ni funcionarios estatales, ni correligionarios, ni mucho menos a miembros de su familia. Si él así lo interpretó, debe ser por información que obra en su poder.

Otro:

“6) Me referí a malos funcionarios de todos los niveles. Cualquier veracruzano puede dar referencias de quiénes son. La omisión en política no sólo es una incompetencia: también es constitutivo de responsabilidad legal.

Uno más:

“7) No es con ocurrencias ni con escándalos como se gobierna. Lo escandaloso es la incapacidad de resolver los problemas de la gente y ser permisivo con quienes, según el dominio público, han defraudado a Veracruz.

Yunes Landa no se compromete. Hay corruptos en el gobierno de Veracruz porque “es del dominio público” o porque “cualquier veracruzano puede dar referencias de quiénes son”. O sea, que acusen los demás; él solo cacha.

Cierra el círculo Javier Duarte. Faltaba un Yunes en romper con él. Con los Yunes azules el pleito data del sexenio fidelista cuando despuntó para ser el sucesor de Fidel Herrera Beltrán, para ser la máscara, el parapeto, la tapadera del sultán del Golfo.

Pepe Yunes lo increpó desde que esbozó que el próximo gobierno sería de dos años, no para homologar el calendario electoral de Veracruz con el de la Federación en 2018, sino para descarrilar a los Yunes rojos y alejarlos de la próxima candidatura.

Héctor Yunes jugó con los tiempos. Apretó a Javier Duarte, negoció, ganó espacios en el gabinete duartista y salió de Casa Veracruz con el estribillo de que está listo para ser el próximo gobernador.

Rebasado por Pepe Yunes, quien mantuvo su posición crítica ante el minigobierno, aunque necesario entrarle para atajar a fidelistas y duartistas, y su postura contra el mal manejo de la crisis financiera, el déficit de 900 millones de pesos al mes, la falta de un plan B para reducir el gasto corriente, a Héctor Yunes se le ocurrió hablar entonces de “peces gordos”, de encarcelarlos, de políticos drogadictos, de fortunas malhabidas, de facturas apócrifas. Sólo le faltó hablar de marranas paradas.

Y Javier Duarte reaccionó. Unificó a los cinco Yunes, a los rojos y a los azules, a Pepe y Héctor, a Miguel Ángel y a sus hijos Fernando y Miguel Ángel Yunes Márquez.

Descompuso la sucesión con sus ataques a unos, sus amenazas a otros, sus denuncias penales, sus burlas y reproches, presa de las vísceras con que gobierna. Y en política, golpe que no mata, fortalece.

Fuera de control, el gordobés no mide el alcance de la afrenta. Debilita a los Yunes rojos y fortalece al Yunes azul. Pepe y Héctor quizá lo confronten; Yunes Linares va más allá. Si llega a gobernador lo perseguirá y lo encarcelará. Y el PRI no volverá al poder en Veracruz.

Sin embargo, pudo Yunes Landa lucrar con el agravio. Pudo increparlo in situ. Pudo romper la caña de pescar frente a todos. Habría ganado ahí la candidatura del PRI. Pero prefirió sonreír y guardarse el regalo. Y después devolverlo.

Le faltaron agallas.

Archivo muerto

Como Santa Clós, va Víctor Rodríguez Gallegos comprándole el voto a los priístas y a los no priístas también. Suple su impopularidad con la Farmacia del Taxista, convenientemente en Coatzacoalcos, donde nadie lo fuma, donde ha sido el rey del drenaje para embarrar de lodo a los enemigos de su patrón y mentor, Marcelo Montiel Montiel, el aún delegado de la Sedesol federal en Veracruz, y donde aspira a ser diputado local para luego convertirse en alcalde. Así engatusa al priísmo, en un evento del Movimiento Territorial del PRI —viernes 25— ofreciendo lo que el gobierno priísta da a medias, los servicios de salud que no disfrutan los trabajadores del volante —¿y el Seguro Popular, apá?— y les suelta el rollo de que ahora sí los políticos dejan de lado las promesas y se promueven con hechos. Don Víctor Rodríguez es todo, menos sincero. Y mucho menos sensato. Le da aspirinas a los taxistas pero no se compromete en dos puntos torales de ese gremio: el incremento a las tarifas por corrida y la derogación del Reglamento de Tránsito. O sea, taco de lengua para encantar ingenuos. Habría que ver de dónde se va a sostener la nómina y los medicamentos de las farmacias. Como sea del erario, entonces es peculado y mala leche de Víctor Rodríguez... Diego Estrada es un personaje clave en la vida de Guillermo Ibarra Macías, director de Infraestructura en el ayuntamiento de Coatzacoalcos. Es quien ejerce el poder. Es más, es el poder real. Por sus manos corren facturas de supuestos trabajos realizados y cobrados a la Secretaría de Infraestructura, donde se maneja un superpresupuesto, inagotable fuente de riqueza de alcaldes y sus respectivos grupos políticos. Otros personajes, como Esteban Ramírez, director de Atención Ciudadana en la Secretaría de Obras Públicas, tienen que ver con la nómina de aviadores que cobran por la limpieza de canales, pero sin hacer nada. Otros más, como Adriana Pamela Casas, son la voz que más escucha el socio incómodo del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, el director de Infraestructura, Guillermo Ibarra Macías. Sobre todo ella. Es su conciencia...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Héctor Yunes: y ahora el discurso justiciero

* Ofrece perseguir a los “peces gordos” del duartismo * Del silencio y el trato suave a la amenaza * A destiempo, el golpe de timón * El Jurásico y Maritoña: nombramiento que no llega * Con Edel, con Marcelo, con Moreno, con Víctor * De Moreno Brizuela ni quien se acuerde * El candidato encabronado.

24 de septiembre de 2015

Variadísimo, el repertorio de Héctor Yunes da para embestir y matizar, criticar y elogiar, hablar y callar. Lo mismo llama insensato a Javier Duarte que presume su amistad. Lo mide con la vara de la traición y le cree que es el candidato del gobernador. Hoy le toca advertir que lo va a encarcelar.

Son las tretas del senador cuyo discurso terso lo llevó a despeñarse en el ánimo de los priístas, mucho más en el ambiente electoral, pues con lisonjas y silencio nadie se posiciona ni genera intención de voto.

Mister Justicia dice hoy que va por los “peces gordos”. No se sabe si la alusión tiene que ver con la anatomía de Javier Duarte o con la dimensión de lo robado a las arcas, las fortunas descomunales o el cinismo para disponer del erario. Pero de que va a actuar, pregona, va a actuar.

Mister Justicia sostiene que en la viña del duartismo hay “lobos y pececillos de todos los tamaños”, en una clara referencia a la pandilla del gobernador, cuya impunidad les permitió destrozar las finanzas públicas y llevar a Veracruz al peor escenario, sin futuro, sin desarrollo, sin saber si habrá un mañana.

Si llega a la gubernatura de dos años, cuenta Héctor Yunes Landa, le echará el guante a los ladrones del duartismo. Los inhabilitará y comenzará por investigar a los “peces gordos”. Y a los lobos. Y los pececillos.

Hay que empezar por los grandotes, dice el senador, pero hay que entretener a algunos tantito, esos que traen escoltas, vehículos de lujo, del más alto nivel para abajo.

Una más: “Quien se robe un peso del erario no tiene derecho a ser funcionario nunca”.

Otra: “Aparte de combatir la corrupción hay que meter a la cárcel a los corruptos, dar ejemplos claros, que le de miedo al funcionario público meter la mano al cajón donde está el cobro del impuesto predial, que la familia le diga que no haga eso porque su destino será la cárcel y no solo deben ir a prisión, sino devolver todo lo que se robaron e inhabilitarlos de por vida”.

Usa frases coloquiales. Habla el lenguaje del pueblo. Sabe Héctor Yunes que el terreno perdido y el tiempo desperdiciado, en política sólo se revierten con golpes de timón.

Desliza que entre la clase política hay viciosos, afectos a las drogas, de los que se meten de todo.

“Desde el más alto nivel para abajo —agrega— incluyendo hasta el que vaya a ser el gobernador tendrán que someterse a exámenes médicos. A ver si los funcionarios públicos de la siguiente administración estatal no son metodista, que son esos que meten de todo, desde cocaína hasta otros polvos. El rastro queda en el pelo que es donde más permanece, además que no tengan antecedentes penales”.

Mister Justicia advierte que a los nuevos funcionarios les revisará propiedades, cuentas bancarias y otros patrimonios.

“Porque luego resulta que con sueldos mensuales de 30 mil pesos adquirieron lujosas mansiones y hay cosas obvias. El funcionario ratón no solo no oculta lo robado, sino que todavía lo presume.

“Y muchos de ellos hasta contratan despachos contables para que tapen los hoyos de la corrupción. Muchos compran talonarios foliados de facturas en la ciudad de México, en imprentas ubicadas en la Plaza de Santo Domingo de la ciudad de México, pero todos los que sean sorprendidos con esas prácticas deshonestas serán castigados”.

Había expresado el 14 de septiembre que va por la minigubernatura de dos años, en un discurso que se desdibujó al paso de los días, sin señales del PRI nacional, sin soporte de sus referentes nacionales.

A destiempo da un viraje Héctor Yunes. Pregonar que es el candidato firme, el líder de las encuestas, el defensor de los desposeídos, no hizo mella entre los electores.

Se le oye y se le observa. Es Héctor Yunes que recurre a la promesa sin sustento, sin mayor compromiso que el de arribar al poder.

No clarifica el destino del mensaje. No ubica a Javier Duarte en el vértice del caos, en la quiebra financiera, en el abismo de la inseguridad, en el mar de sangre que ha dejado la violencia por los pactos inconfesables con el crimen organizado, por la complicidad policíaca, por el disimulo del aparato judicial.

Su discurso llega tarde. Miguel Ángel Yunes Linares, su primo, panista, hoy diputado federal, domina ese escenario. Ha vendido que encarcelará a Javier Duarte y a Fidel Herrera Beltrán por el saqueo a Veracruz y por su responsabilidad en la crisis de la violencia.

Vende el discurso del agravio. Yunes Linares se posicionó entre panistas y no panistas por la promesa de que llevará a juicio y a la cárcel a quienes en 10 años acabaron con el futuro de los veracruzanos, con Fidel y Duarte.

Pepe Yunes lo entendió. Lo decía en Coatepec, en Cinco Palos, ante un grupo de periodistas y priístas. Es el discurso que anida en el pueblo, el que genera intención de voto, el que será crucial en la elección de 2016.

Habla de llamar a cuentas el senador peroteño, de proceder contra Javier Duarte y su clan, de obligarlos a regresar el dinero robado. Sigue en la línea de Yunes Linares. Y lo asumió así cuando Héctor Yunes pactaba con el gobernador, cuando sus amigos se encumbraban en el gabinete estatal. Una secretaría y la promesa de ser el candidato oficial a cambio del silencio y la complicidad.

Son las tretas de Héctor Yunes. Hoy dice que encarcelará a los peces gordos del duartismo.

Archivo muerto

Algo pasa en el Jurásico. No sólo los dinosaurios se destartalan. No sólo sirve para recordar que su creador, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu puta madre”— le compró a China pasto artificial y animales mecánicos que al darles mantenimiento literalmente hay que destazarlos y volverlos a armar. Algo pasa pues el Jurásico está acéfalo. Darío López Argüelles dejó la dirección del parque y el nombramiento de Maritoña García Cortés no tiene para cuando llegar. Cuentan los joaquinistas que la espera será larga, quizá inútil, pues la ex regidora cambia de órbita como si fuera asteoride perdido. Primero fue edelista, luego marcelista, recientemente chuchista y hoy opera para el ex subdelegado administrativo de Sedesol federal en Veracruz, Víctor Rodríguez Gallegos. Con él y con Felicia Parra, la número dos en esa minicorriente, desayunaba el sábado 12 en el café Kaffia, y de ahí partieron a permear colonias en un proyecto hacia la candidatura del PRI a la diputación local por el distrito de Coatzacoalcos Urbano. Un insider del marcelismo revela que ya definida por Víctor Rodríguez, el nombramiento como directora del parque Jurásico no le será conferido a la bella Maritoña... Dícese independiente. Y así recorre Veracruz, provocando más pena que gloria, suscitando el clásico “¿y ese de dónde salió?”, pues al doctor Elías Miguel Moreno Brizuela se le agotó la cuerda y vivió sus mejores tiempos en el DF y no en la tierra que aspira a gobernar. Dícese independiente Brizuela, pero más que quiere ser el líder, no de los indignados sino de los encabronados. Y así lo suelta para retratar el nivel de hartazgo de los veracruzanos ante el desgobierno de Javier Duarte. Llega tarde a la cita el ex senado perredista, hombre cercano a Marcelo Ebrard, hoy en la orfandad política, perseguido, denostado, en el umbral de un juicio y una cárcel por el mega fraude con la línea 12 del Metro en el DF. Pasa desapercibido el doctor Moreno Brizuela en por lo menos 200 municipios de Veracruz, pues fuera de San Andrés Tuxtla, donde ganó dos veces la diputación federal, en elecciones ordinaria y extraordinaria, en Xalapa y dos que tres lugares más, el comentario es el mismo: “¿A ese huevo qué pata lo puso?”...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte y Odebrecht: con las manos en la masa

* El crédito para Odebrecht * Javier Duarte se enreda * Más de 7 mil millones que no se podrán pagar * Theurel: el malecón se le cae a pedazos * Empresarios repudian a Marcelo * Van por la diputación por el PAN * Diana Mendoza y el Grito.

22 de septiembre de 2015

Cualquiera sentiría vergüenza. Javier Duarte no. Lo han pillado con las manos en la masa, fraguando un negocio de miles de millones, no suyos sino del pueblo, hipotecando de nuevo a Veracruz, y su única respuesta es la negación.

Actúa como el marido imbécil, pescado con la movida, fundidos su cuerpo al de la amante, asida la mujer por la cadera, en el éxtasis del amor, y sólo atina a decir: no, no es lo que parece.

Y sí, en Javier Duarte sí es lo que parece, corrupción pura, simulación, abuso de autoridad, el desenfreno del poder, las últimas transas antes de irse.

Divierte a Veracruz el nuevo show del gobernador. Urde un atraco. Requiere del Congreso estatal el voto cómplice, el de su mayoría priísta y sus satélites aliados, para suscribir un crédito, sin monto específico, para un proyecto de suministro de energía eléctrica en Xalapa y alrededores.

Qué más da que la deuda pública arañe el cielo, que un ejército de acreedores lo exhiban a diario, que reclamen su pago, que el gobierno deba 70 u 80 mil millones de pesos, así lo niegue, arrastrando un déficit mensual de 900 millones de pesos, sin aplicar el plan B, el recorte, las medidas de austeridad.

Va Javier Duarte por más dinero, el que le apruebe el Congreso, el aval para sumar más deuda, al fin que no es suya sino de los veracruzanos.

Hipoteca, pues, el desgobernador a Veracruz. Esta vez el crédito será para aportarle a la empresa que realizará el suministro de energía eléctrica, a partir de una presa que habrá de construirse cerca de Xalapa. Y para garantizar el pago del crédito, serán afectadas las participaciones federales, que son el motor del desarrollo para la entidad.

No es asunto menor y sí negocio en puerta. Lo detalla el columnista Aurelio Contreras, autor de Rúbrica, con una pormenorizada descripción:

“El 18 de marzo de 2013, el Gobierno del Estado publicó dos decretos en la Gaceta Oficial. En el primero, se autoriza al titular del Ejecutivo a celebrar un contrato de prestación de servicios a largo plazo para abastecimiento de energía eléctrica, para lo cual dispuso que la Secretaría de Desarrollo Social estatal realizara las afectaciones presupuestales correspondientes, aunque sin establecer montos.

“En el segundo decreto, se autoriza que la Secretaría de Desarrollo Económico y Portuario (Sedecop) represente al gobierno estatal en la Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa, constituida para desarrollar un proyecto de abastecimiento de agua en la capital del estado con un plazo de operación de 25 años. En el decreto tampoco se precisa el monto económico a erogar, pero se instruye a la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz (CAEV) a realizar las afectaciones presupuestales requeridas. En ningún caso se menciona con qué empresa se celebrarán los contratos.

“Sólo que en la Gaceta Parlamentaria del Congreso del Estado sí se especifica con quién se va a asociar el gobierno de Duarte. El 30 de julio de 2013, la LXII Legislatura recibió una iniciativa para sustituir a la Sedecop por la Secretaría de Finanzas en la Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa y para que esta dependencia ‘dé cumplimiento a las obligaciones a cargo del Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave bajo el Acuerdo de Accionistas, incluyendo sin limitarse, la suscripción y pago de un aumento de capital de la Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa S.A.P.I. de C.V.’

“La Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa se constituyó el 19 de abril de 2013, mediante la escritura pública número 9,005 y ‘se suscribió el Acuerdo de Accionistas celebrado por Odebrecht Participações e Investimentos S.A., y el Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, por conducto de la Secretaría de Desarrollo Económico y Portuario, el cual prevé, entre otras obligaciones a cargo del Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, la suscripción y pago de un aumento de capital social hasta por la cantidad de 355 millones 795 mil 600 pesos, los cuales deberán de ser pagados de conformidad con el Acuerdo de Accionistas y las disposiciones legales aplicables’, según el contenido de la iniciativa publicada en la Gaceta Parlamentaria del Congreso del Estado del 30 de julio de 2013.

“Algo pasó en los dos años transcurridos desde entonces, pero ahora, para cumplir con sus compromisos, el gobierno de Javier Duarte busca disponer de lo único que le queda para meter mano: las participaciones federales.

“El problema, para empezar, es que quién sabe si haya recursos suficientes en las participaciones federales de este año para cubrir lo que se debe, pues de acuerdo con el diputado federal del PAN Miguel Ángel Yunes Linares, el contrato con Odebrecht alcanza los siete mil millones de pesos.

“De lo que sí existe certeza es de que la administración de Javier Duarte recurre a este ardid legal para dotarse de recursos sin que la operación sea registrada como deuda, sin aclarar montos, y sin precisar si las afectaciones a las participaciones serán por lo que resta de 2015 o si pretenden comprometerlas por 25 años”.

Odebrecht es socio del gobierno duartista. Lo es desde 2013 y Javier Duarte lo ocultó. Odebrecht es objeto de mil quejas, denuncias a granel, abuso de la ley y actos de corrupción. Su dueño, Marcelo Odebrecht, está recluido en una prisión en Brasil, procesado por manipulación de contratos y sobornos a funcionarios de la empresa Petrobras. Flamante socio se buscó el gordobés.

Dice Javier Duarte que todo es legal. O casi. O mejor dicho que la empresa no existe. O que no le ha asignado contrato alguno. O que no lo hizo fuera de la ley.

Refuta todo como si fuera el bailarín de la cuerda floja, el circo expectante, aguardando todos la caída.

Dice que no hay nada. Dice que ni asignó contrato alguno y que todo es inquina del diputado federal panista Miguel Ángel Yunes Linares.

Lo tilda de “perro chihuahueño”. Lo describe como un frustrado que por no ser nada ladra con fuerza, haciéndose oír. Vulgariza el debate el gobernador.

Pero los hechos son contundentes. Existen los decretos, la constitución de la Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa S.A. Su socio es Odebrecht. Opera desde 2013, pero no ha realizado obra alguna, ni un ladrillo de la presa, ni un cable para el suministro eléctrico.

Dice Duarte que el crédito será para otro proyecto, de parques eólicos. Falso.

Agrega más gasolina a la hoguera la periodista Maryjose Gamboa, autora de Al Aire, columna que se publica en Notiver, y lo explica:

“En todo momento de la iniciativa admitida por la Junta de Coordinación Política del Congreso estatal el jueves pasado, se menciona ‘la empresa’ con la cual Gobierno del estado firmó un contrato, pero NUNCA se menciona que es la misma a la que le concesionó el servicio de agua en los municipios de Veracruz y Medellín, propiedad del brasileño Marcelo Odebrecht, quien actualmente enfrenta en la cárcel un proceso por presuntos actos de corrupción y desvíos millonarios a través de dicha empresa. Eso se detalla en un documento de la Comisión Reguladora de Energía que aquí anexamos.

“Tampoco se menciona en el nuevo decreto, el monto total ni los años que el gobierno estatal quedaría obligado a pagar a través del dinero que el gobierno federal envíe a los veracruzanos, y el cual está destinado en su mayoría a temas de salud, educación, obras, etcétera…

“Bueno pues hoy sabemos que son más de 7 MIL 500 MILLONES de pesos IMPOSIBLES DE JUSTIFICAR ya que ni la hidroeléctrica se realizó en el 2013 porque SEMARNAT no lo permitió, ni se podría crear un parque eólico, ya que el decreto anterior (en el que el Gobernador se basa para este nuevo) habla de un proyecto completamente distinto llevado a cabo por la empresa ‘Sociedad de propósitos múltiples Xalapa’ y Gobierno del estado. NO SE AUTORIZA ni se menciona en aquellos decretos (823 y 824) que la garantía de pago serían los recursos federales que se recibirán en las próximas décadas…”.

Atrapado y sin salida, escucha Javier Duarte los argumentos de Yunes Linares y no tiene respuesta. Recurre a la falacia. Muestra su lado vulgar. Miente el gobernador. El negocio es real. Son 7 mil o 7 mil 500 millones de pesos que ahora pretende obtener de un crédito, previa autorización del Congreso de Veracruz, para aportarlo al socio incómodo, Odebrecht.

Será avalado por el Congreso porque ahí no hay agallas y sobra corrupción, lacayos los priístas y sus satélites. Afectará las participaciones federales, y con ello el desarrollo de la entidad. ¿No se supone que los recursos federales son etiquetados y deben aplicarse en obra?

Inobjetable, la realidad es que el gobierno de Veracruz no tiene con qué pagar. Arrastra un déficit mensual de 900 millones de pesos, su deuda oficial es de 44 mil millones, la extraoficial de 80 mil. Y ahora otra deuda.

Cualquiera sentiría vergüenza. Javier Duarte no.

Archivo muerto

Historia cíclica, la de Marcos Theurel. Dejó la alcaldía hecha una piltrafa, sobregirado en su segundo año, con obras que no formaban parte del programa anual, su cuenta pública entregada a destiempo, maquillados los números para encubrir el saqueo. Año y medio después, el malecón que pavimentó se hunde, se cuartea, se colapsa. Hay losas que se fracturas. Hay evidencia de que pasó por alto detalles técnicos con tal de que la obra sirviera para el relumbrón. Por lo menos uno de los contratos de obra lo reasignó violando sus términos, por ahí la mano del suegro incómodo. Técnicamente, el malecón es un fiasco y Marcos Theurel un trepador fiel... Qué afán de Marcelo Montiel de hacer diputado local a Víctor Rodríguez, su financiero, el ex subdelegado administrativo de la Sedesol federal en Veracruz. Día a día, lejos de sumar, resta. Se le van las promotoras sociales, los jóvenes, las organizaciones priístas a las que vapuleó o marginó cuando fue secretario de Gobierno municipal. Ahora los empresarios, comerciantes, inversionistas, cansados de aguardar una cita, un diálogo en corto, el cruce de proyectos con el dueño del marcelismo. Van los señores del dinero con el Partido Acción Nacional, sea Miguel Ángel Yunes Linares o Juan Bueno Torio el próximo candidato al gobierno de Veracruz. Cuando todo parecía tierra firme, se le complica el futuro a Marcelo, y éste se lo complica al senador Pepe Yunes Zorrilla, primer francotirador al gobierno estatal... Una más de Jaime Ruiz. Programó a Diana Mendoza, cantante oriunda de Coatzacoalcos, en el programa de artistas que amenizaron la ceremonia del Grito de Independencia. Y así la anunció. Y cuando Diana Mendoza vio su nombre ahí, en el cartel oficial, hace su desmentido vía Facebook. Nunca firmó contrato con el ayuntamiento. No falla a sus compromisos, dice la cantante. Y obvio, no viajó a su tierra para cantarle a sus paisanos. En el ayuntamiento de Coatzacoalcos todos atribuyen la pifia al secretario de Turismo, Jaime Ruiz. Una más...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

El que intimidó a Rubén Espinosa, “oreja” del gobernador

* La provocación de los “porros” * El eslabón hacia el crimen de la Narvarte * Duarte y el Congreso consuman la quiebra * Dinero del crédito es para Odebrecht: Yunes * Claudia Guerrero, seis meses de asedio * Morena se embriaga con el marcelismo * Samyra, Vicente y Cancún.

Fue Nadia. Y los universitarios. Y Rubén Espinosa. Y Karlo Reyes. Y ahora el magisterio y otros periodistas más. Fuera de sí, golpea y reprime Javier Duarte con el garrote y el espionaje, el asedio y la provocación. Para eso son sus porros. Para eso son sus grupos de choque. Para eso es su policía vestida de civil. Para eso es el poder.

Refuta Arturo Bermúdez Zurita, a quien lo fustiga y lo presiona: su policía no actúa de civil. Lo dice tras la agresión contra el fotoperiodista Karlo Reyes Luna, la noche del Grito de Independencia, a manos de entre cinco y 10 policías sin uniforme. Eso dice, pero la verdad que sí operan de civil.

Lo expresa el secretario de Seguridad Pública, exculpando a sus gorilas del hostigamiento a prensa, a luchadores sociales, a ambientalistas, a universitarios que protestan por el desgobierno de Javier Duarte, por el abuso y la represión.

Dice que no. Dice que su gente iba, toda, con uniforme. Sabrá pues quién arremetió contra Karlo Reyes, fotoperiodista de AVC y El Universal, en cuanto captó las imágenes de los acarreados, llevados a Plaza Lerdo o Plaza Regina Martínez a responder con sus vivas a las arengas del gobernador de Veracruz.

Sabrá entonces quienes sean los cobardes que atacaron al joven fotógrafo, todos con un distintivo blanco en la ropa, una cobra, todos con corte militar o policíaco, que le asestaron cachazos en el rostro, que lo pateaban mientras yacía tirado en el piso, que le bajaron los pantalones para que no huyera, ante la mirada de policías uniformados que solo veían, sin hablar, sin actuar. Ese es el modus operandi de los grupos de choque, “general”.

Karlo fue trepado en una patrulla. Los “civiles” del general de cero estrellas, Bermúdez Zurita, lo subieron. Y fue bajado cuando otros periodistas se acercaron y los enfrentaron. O sea, “civiles” suben y bajan de una patrulla a un detenido como si fueran policías. Ajá.

¿Y por qué? Porque sí son policías. Y no usan uniforme para poder actuar como porros, como grupos de choque.

No sale de esa Arturo Bermúdez cuando ya lo alcanza otra protesta. Es la de los periodistas que cubrieron el conflicto entre maestros por la evaluación académica.

Sábado 19. Disidentes agrupados en el Movimiento Magisterial Popular Veracruzano intentan impedir que maestros del sector oficialista —el SNTE— acudan al examen de evaluación en el Complejo Omega, en Xalapa. Hay tirantez. Hay encono. Se retan. Unos a otros se jalonean.

Cubren el evento reporteros y fotógrafos. Lo hacen a medias pues hay asedio de los “orejas” de Seguridad Pública, que cámara o teléfono celular en mano, captan cada movimiento, que buscan el contacto físico, que hostigan con burletas, que pegan e intentan manosear porque, dicen, “tenemos órdenes”.

Describen las crónicas periodísticas cómo canaliza sus fobias Javier Duarte, atravesado el tema mediático en la fallida dinámica de un gobierno que no aprendió a asimilar la crítica, que no tuvo la capacidad de rectificar, que responde sin sensatez.

Su policía intimida parejo, a los maestros del MMPV y a la prensa. Interrogan a lo bruto, su nombre y su medio. Un individuo, de aproximadamente 50 años revela ser parte de Seguridad Pública y toma el control.

Según el portal Al Calor Político, el sujeto se acerca a los periodistas. Les solicita el nombre de los medios para los que trabajan. Les impide el paso. Aduce ser trabajador de la Secretaría de Seguridad Pública. O sea, policía de civil.

Viste pantalón de mezclilla y camisa de cuadros rojos, así como un chaleco azul marino y gorra roja. Presumiblemente es el mismo al que identifican como el adulto mayor que grababa al fotoperiodista Karlo Reyes cuando caminaba entre los policías, golpeado e intimidado, y se escucha en el video cuando el fotoperiodista le reclama que le esté tomando video. Lo empuja y el sujeto cae.

En un comunicado remitido al portal Libertad Bajo Palabra, uno de los acompañantes de Karlo Reyes ese día, revela que el tipo se dedica a hostigar. Ahora se sabe que es “oreja” de Seguridad Pública y sus videos son para el “general” Bermúdez Zurita.

“Es de la tercera edad —dice—, pero también es informante de gobierno”. Refiere que el tipo ya había sido identificado en otras protestas, que se dedica a grabar a manifestantes y periodistas, a insultarlos e intentar golpearlos. Un provocador, pues.

Pero hay un dato extremadamente revelador, inédito: es uno de los esbirros del “general” Bermúdez que en una protesta intentó agredir a Rubén Espinosa, colaborador de Proceso, Cuartoscuro y AVC, asesinado en el DF, donde se exilió.

Dice el acompañante de Karlo Reyes al portal Libertad Bajo Palabra:

“Esta es la persona de la tercera edad que mi compañero empuja. Este señor, al igual que los demás, es informante de gobierno y en una marcha para exigir justicia por Goyo (Gregorio Jiménez de la Cruz, periodista de Coatzacoalcos asesinado en febrero de 2014), nos estuvo insultando y amagaba con golpearnos. De hecho esta imagen es una captura de pantalla del momento en que quería golpear a mi amigo Rubén Espinosa”.

El portal ilustra el texto con la foto del "oreja" de Duarte y Bermúdez.

Así que el “oreja” de Javier Duarte es identificado como uno de los personajes que hostigaba a Rubén Espinosa Becerril, quien ante el asedio huyó de Veracruz, se exilió en el Distrito Federal y allá lo ubicaron los sicarios. Fue asesinado el 31 de julio en un departamento de la colonia Narvarte, junto a la activista Nadia Vera Pérez, quien también se fue y responsabilizó al gobernador de lo que le pudiera ocurrir.

Refiere La Jornada Veracruz que los fotógrafos pretendían captar imágenes del conflicto entre maestros cuando “fueron acosados e incluso agredidos, pero por policías vestidos de civil que portaban radios y algunos con pistolas”.

La agresión alcanzó a hombres y mujeres, dice La Jornada Veracruz. El “oreja” mayor, presumiblemente el mismo que intentara golpear a Rubén Espinosa en aquella protesta por el crimen de Goyo Jiménez, se dijo “empleado” de la Secretaría de Seguridad, y luego “informador” de la Subsecretaría de Gobierno. El truhán comenzó a exigir los nombres de cada reportero y medio para el que trabajan. “Además que acosó a una reportera intentando tocarla”, refiere el rotativo. También enfermo sexual.

Protestaron, se engallaron los periodistas. Exigían realizar su labor sin ser hostigados. “Tenemos ordenes”, respondían los esbirros de Bermúdez entre risas, burla y menosprecio.

A distancia observaban los policías uniformados. Nadie intervenía. Seguía el asedio, obstaculizando la labor de los periodistas. “Tenemos órdenes”, repetían los grupos de choque de Javier Duarte.

Liquidado políticamente, el gobernador de Veracruz vive entre la mentira y el descaro. Dice que aquí es el paraíso de la prensa, el estado donde más periodistas y medios hay, fresco el ambiente, donde se respira un clima de libertad.

Sus embustes se leen en El Universal. Evoca el tono a los tiranos célebres, aunque aquellos con tres dedos de inteligencia.

Son los estertores de un régimen que nació agonizante, que no sabe de libertades, que no entiende que la libertad de expresión no es dádiva sino garantía constitucional.

Lo que son la cosas. Envió Javier Duarte a sus porros a hostigar a la prensa y ahí emergió el hostigador de Rubén Espinosa. El altivo informador intentó golpearlo cuando protestaban por el crimen de Goyo Jiménez. Ahora aparece en el caso Karlo Reyes. Ahora lo hallan en el día de perros por la protesta magisterial.

Acosador, dedicado a la intimidación, es el eslabón perdido del crimen de Rubén.

Queriendo joder, se jodió don Javier.

Archivo muerto

Felices cómplices, este lunes 21, el priísmo y sus satélites en el Congreso de Veracruz y Javier Duarte consumarán la quiebra financiera. Le aprobarán sus lacayos legislativos que suscriba un crédito de entre 5 mil y 7 mil millones de pesos para cumplir con un contrato del que el gordobés no dio ni santo ni seña, no quiso revelar el por qué de esa deuda y mucho menos el beneficiario. Garantizaría el pago del crédito con participaciones federales, lo que sumirá a Veracruz en un abismo del que no podrá salir. Todo lo tejió el gordobés en la sombras, en lo oscurito, como los bandoleros, hablando de un proyecto de “prestación de servicios integrales de largo plazo para fines de autoabastecimiento de energía eléctrica a través de la utilización de tecnología renovable con un prestador de servicios”. ¿What? Y hasta ahí. El clásico galimatías de los piratas para robarse el botín. Este domingo 20 brotó el pus (o la pus, como dice el vulgo). Miguel Ángel Yunes Linares descorrió el velo, exhibió a Javier Duarte, reveló que el pago es para Odebrecht Participacoes e Investimentos S.A., la empresa brasileña cuyo dueño, Marcelo Odebrecht, se encuentra en prisión, sujeto a juicio, por corrupción en el manejo de contratos y sobornos con la mega empresa petrolera Petrobras. Dice el diputado federal panista que Duarte suscribió el contrato sin concurso, violando el artículo 117 de la Constitución, asignándolo a una empresa extranjera. Odebrecht debía realizar la obra hidroeléctrica con recursos propios, pero no lo hizo. No ha colocado ni un ladrillo. La operación sería por 7 mil millones de pesos. Y ahora pretende que el Congreso de Veracruz le autorice una nueva deuda con cargo a las participaciones federales. Se suponía que el nuevo crédito sería para renegociar la deuda actual, mejorar los plazos, las tasas de interés, aliviar la estrechez financiera. Pero no. Es parte del saqueo descomunal que iniciara Fidel Herrera y que siguiera e incrementara su títere sucesor. Duarte apesta. Duarte consuma el atraco. Duarte asesta el último clavo en el ataúd de los veracruzanos. Cómplices al fin, los diputados priístas, sus aliados y gobernador pueden cantar victoria: la quiebra de Veracruz es irreversible... Llegó el anónimo en un sobre amarillo. A trasluz, se veía el contenido: unas cuantas palabras formadas con letras de periódico, siniestro el mensaje. Claudia Guerrero Martínez, periodista crítica, acudió a la Secretaría de Gobierno y ahí, en presencia del titular, Flavino Ríos Alvarado, y del fiscal René Álvarez, fue abierto el sobre. Decía el anónimo: “Claudia Guerrero sigues tú pinche perra. Sigues tú malnacida. Te vamos a decapitar”. Había una tarjeta a nombre de Rafael Sansores Lagunes, director de Asuntos Religiosos del gobierno estatal. Fue llamado por Flavino Ríos. Reconoció la tarjeta; es de las que se usan para enviar obsequios. Se unió al grupo el secretario particular del gobernador Javier Duarte, Enrique Ampudia. Era el miércoles 9. Flavino pidió una semana para actuar. Nada ocurrió. Al fiscal general, Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”, le valió, deliberadamente le valió, pues Claudia Guerrero, autora de Entre lo Utópico y lo Verdadero, dueña de Periódico Veraz, conductora de Arena Política y Círculo Rojo, es una periodista documentada y valiente, sus textos demoledores, su ética a prueba de todo, con un liderazgo ganado a pulso, obviamente odiada por los amanuenses del gobernador y difamada por la gusanada oficial. Pero aún así, el mentado “Culín” tenía —y tiene— la obligación legal de actuar. Enfrenta la ira del mal parido gobierno de Javier Duarte; de sus payasos nudistas, los 400 Pueblos; de la indiferencia del general de cero estrellas, Arturo Bermúdez Zurita; del doctor Molcajete, policía de plomo, míster Delicatesen, Juan Antonio Nemi Dib, el origen del conflicto, pues cuando Claudia Guerrero exhibió actos de corrupción en su paso por la Secretaría de Salud, comenzó la andada en su contra; el lodo de los ginos, hijos postizos de María Gina Domínguez Colío. De marzo a septiembre enfrenta retos y amagos, persecución y amenazas. Acudió a la vía legal, denunció a los textoservidores del duartismo, enteró a la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas y al mecanismo federal para la seguridad de los comunicadores. ¿Cómo fue que dijo el cómico de palacio? Ah, sí, que en Veracruz se respeta la libertad de expresión y hay garantías para ejercer el periodismo crítico. Por algo la indiferencia de Javier Duarte, su “Culín” y todo el aparato legal ante el anónimo contra Claudia Guerrero. “Claudia Guerrero sigues tú pinche perra. Sigues tú malnacida. Te vamos a decapitar”, dice el mensaje. Hay gozo en el palacio de gobierno, en Xalapa. Para eso, confían, es el poder. Y creen, verdaderamente, que así es. Claudia Guerrero no está sola. Pronto se verá... De trago en trago, Gerónimo quiere amansar a Morena. Opera el hermano de Víctor Rodríguez Gallegos, futuro candidato a diputado local por Coatzacoalcos, priísta, en céntricos bares, uno de ellos, el Bar del Puerto, en la séptima calle de Zaragoza, dilapidando y suscitando el escarnio de los parroquianos, pues ha de creer que así se infiltra a Morena, se controla y se le amarran las manos a los seguidores del Peje López Obrador en Coatzacoalcos. En el disfrute, las copas, las bromas, la camaradería, la hermandad de cantina, no hace mucho, Gerónimo y el célebre Benito Soriano Aguilera, operador de Rocío Nahle García, hoy diputada federal, quien tiene a su cargo fortalecer al partido de AMLO en el sur. Unos y otros, por lo que se ve, van de la mano. Juntos, morenos y marcelistas, anduvieron en la campaña a la diputación federal y juntos le pegaron al PRI y a su candidato, Rafael García Bringas. ¿Alguna duda?... Ocurrió en Cancún. Festejo en familia: Samyra, su hija, las amigas y Vicente. Tiempo de vacacionar, lejos de los tribunales, lejos de la crítica y el escándalo. Tres gráficas los muestran, una de ellas con el arpa y la jarana de música de fondo; otra, Samyra, la joven y Vicente, y una más, Samyra y Vicente. El puro desestrés...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Karlo Reyes: el Grito, sus fotos y la golpiza

* Agredido por policías vestidos de civil * Periodista de AVC y El Universal * Captaba el acarreo de asistentes al Grito de Javier Duarte * Rubén Espinosa y Karlo Reyes, casos paralelos * Responsabiliza al gober * Morales Bustamante, la tercera vía * Funcionarios y contratos * Evaristo sigue siendo el rey.

17 de septiembre de 2015

De milagro, Karlo Reyes no murió a golpes, o fue llevado con rumbo desconocido, o fue masacrado por la mano del crimen tolerado, solapado y auspiciado desde el seno del gobierno de Veracruz. De milagro vive. De milagro la cuenta. Es el enésimo periodista agredido hasta el límite en el régimen tiránico de Javier Duarte.

Karlo Reyes, fotorreportero de la agencia AVC y El Universal, se hallaba en las cercanías del palacio de gobierno, en Xalapa. Cubriría el Grito de Independencia y lo que pudiera ocurrir. Veía el andar de la gente. Observaba quiénes y cómo inundaban Plaza Lerdo o Plaza Regina Martínez, en lo que sería el penúltimo 15 de septiembre del gobernador.

Tres horas antes del momento crucial, cuando Javier Duarte alzara su voz tipluda en arenga por los héroes que nos dieron patria, su rebosante figura en el balcón central, el morbo popular haciéndolo añicos, la fiesta y el desmadre, Karlo Reyes pasó a convertirse en una víctima más de la policía disfrazada de civil.

Había captado a los grupos de acarreados que tomaban su lugar en la explanada de la plaza, entre la calle Lucio y catedral. Si no es así, con acarreados, quién escucha al gobernador, quién le responde, quién lanza los vivas, quién entona el Himno Nacional, quien disfruta el derroche de los fuegos pirotécnicos.

Karlo Reyes registró el acarreo con su lente. Instantes después, se le fueron encima los esbirros policíacos, vestidos de civil, a quienes identificó por su corte tipo militar, por un distintivo blanco que portaban en la ropa, a la altura del pecho, por su andar con estampa policial, que no pueden ocultar.

Lo tundían en cara y cuerpo. Le bajaron los pantalones. Estando en el suelo, seguía la agresión por parte de los policías vestidos de civil, o parapolicías, o sicarios del gobernador, o matarifes del secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, el general de cero estrellas.

Diversas fotografías captadas por reporteros de otros medios, incluso de asistentes al evento, muestran la brutalidad con que fue tratado Karlo Reyes. Escuchaba los insultos, recibía amenazas, sentía los cachazos de las armas en el cuerpo y rostro.

Sus compañeros, agrupados en el Colectivo Voz Alterna, del que Karlo Reyes Luna es integrante, denunciaron los detalles de la agresión:

“Lo arrastraron. Nosotros vimos cómo lo estaban arrastrando. Tenemos fotografías de eso, de cómo más de cinco sujetos lo estaban golpeando. Fue difícil salir y alcanzarlo. Cuando pudimos salir ya estaba arriba de una patrulla. Si no hubiéramos llegado, no sabríamos dónde estuviera Karlo ahorita, hubiera pasado lo de Rubén (Espinosa, asesinado en el DF tras huir de Javier Duarte y su policía). Ya son muchos ataques contra los periodistas que son críticos y para integrantes del Colectivo Voz Alterna, nosotros repudiamos estos hechos. Le pedimos al Gobernador que realmente tome cartas en el asunto y no se quede nada más al aire”.

Resaltan que los agresores son policías. Llevaban un pin blanco con la figura de una cobra en su ropa.

Las fotografías de sus compañeros de prensa son reveladoras. Tendido en el suelo, los agresores de civil lo rodean. Varios policías con uniforme permanecen estáticos, cómplices, inmóviles. Son los “pendejos” a los que se refiere el fotoperiodista en el video donde acusa a Javier Duarte y a su policía represora.

Seguridad Pública difundió su versión. En su video muestra a Karlo y otro acompañante al momento en que llegan al punto de revisión de las personas que acudían a la ceremonia del Grito. Karlo intenta pasar y se lo impiden. Alza los brazos y así los mantiene. En su rostro hay sangre. Se acercan a él. Hay un jaloneo. Camina entre jaloneos. Habla entre jaloneos. Una persona adulta lo capta con su teléfono celular. KArlo reacciona contra él. Le reclama que qué filma y de un empellón lo envía al piso. No se justifica su acción. Es el desfogue de la ira pero el anciano es derribado.

Se exculpa Seguridad Pública con un argumento tan infame como insostenible: al parecer el agredido presentaba estado alcohólico y fue víctima, en todo caso, de una riña entre particulares. Hasta para mentir son patéticos en la pandilla duartista.

En otro video se escucha el esfuerzo del periodista por explicar, por demostrar que es víctima de una agresión. Karlo Reyes relata su odisea. Todo sucede a partir de las 8 de la noche. Logra identificar al tipo que iba al frente de los agresores. Es un tal “H. Ramos”, según una etiqueta que le vio. Se explaya, da pormenores. Hay coherencia en lo que dice, en las razones de su presencia en el lugar, del intento por registrar con su cámara el acarreo, de la arbitrariedad del grupo de choque duartista, de la complicidad de los uniformados.

No estaba alcoholizado. No consume drogas. No hacía nada fuera de la ley. Karlo trasluce la impotencia y el dolor de la injusticia. Karlo reclama el robo, el despojo, la mano ladrona que lo ha dejado sin sus imágenes del acarreo, sin sus cámaras fotográficas y varios lentes, todos Nikon, profesionales, uno de ellos adquirido hace apenas un mes.

Lo han despojado de su equipo de trabajo, con lo que se sostiene. No sabe con qué trabajará ahora y expresa que tampoco cuenta con seguridad social, cómo atenderse de las lesiones. Expresa que es injusto que le impidan realizar su profesión. Lo mismo dijo Rubén Espinosa cuando se fue al exilio y luego a morir.

Hace responsable del ataque artero a Javier Duarte y a Bermúdez Zurita, de lo ocurrido y de lo que le pueda pasar. Así lo planteó también Nadia Vera, la activista social, en aquella entrevista en Rompeviento TV. Meses después, cuando se había exiliado en el Distrito Federal, fue ejecutada en un departamento de la colonia Narvarte junto con Rubén Espinosa.

Karlo Reyes no está solo. Hablan en su nombre y por su integridad sus compañeros de gremio, las redes sociales, la prensa nacional.

Desmienten él y el Colectivo Voz Alterna que se encontrara en estado de ebriedad o drogado como le imputan. Es el patrón de la descalificación como a Rubén Espinosa y Nadia Vera, tildados de consumidores de droga.

“Condenamos el hecho y desmentimos la versión de las autoridades de Veracruz sobre que Karlo estaba tomado o estaba drogado. Él acudió a cubrir el acto del Grito de Independencia cuando fue atacado por policías vestidos de civil. El colectivo Voz Alterna tiene videos de los hechos y fotos muy diferentes a lo que presenta la Secretaría de Seguridad Pública que solamente presenta una versión parcial con unas imágenes que obviamente se ven tendenciosas, presentando a Karlo queriendo entrar a la fuerza cuando no nos permitían el acceso. Lo fuimos a rescatar porque los policías estatales se lo querían llevar", dice Roger López, fotoperiodista e integrante del Colectivo Voz Alterna.

A Karlo Reyes lo treparon en una patrulla. ¿Pueden los civiles detener y subir a sus víctimas en una unidad policial? Ahí se confirma que fue un grupo de choque oficial, parapolicíaco.

Ya a bordo de la patrulla, sus compañeros reporteros lo bajaron. Desconfiaban de los elementos de Seguridad Pública pues ellos mismos eran los atacantes.

Karlo Reyes es el enésimo periodista agredido en tiempos de Javier Duarte. En su video reitera su certeza de que los atacantes son policías e insiste en hacer responsable al gobernador de Veracruz. (Ver video: https://www.youtube.com/watch?t=409&v=hxCAXef8rrg).

Decía Seguridad Pública que Karlo Reyes al parecer presentaba aliento alcohólico. Quería así justificar que hubiera sido agredido en una riña. Todo es falso. El Centro de Especialidades Médicas descartó que se hallara en estado de ebriedad.

Desenfrenado, Javier Duarte encara otro acto represivo contra la prensa. Su secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, promete una ilusión: serán sancionados los responsables. Cómo no. Seguro va a llevar a los tribunales al “general” Bermúdez y al mismo gobernador, en cuyas mentes se fragua la embestida contra la prensa crítica.

Incurre el oaxaqueño Flavino Ríos en otra bajeza. Reta a que le digan los reporteros quién no se ha tomado unos tragos en esa Noche Mexicana. O sea, configurando que la agresión fue por pleito de borrachos.

Decía Javier Duarte en El Universal que a los periodistas en Veracruz los mata el crimen organizado, los Zetas, los Golfos, los Jalisco. “No me preocupa el caso Narvarte”, dijo en su proyecto de autoexculpación. A los veracruzanos, en cambio, sí nos preocupa Javier Duarte, su obsesiva fobia hacia los periodistas críticos, la represión a quienes protestan, el uso de policía que espía, que hostiga, que se emboza en ropa de civil, el ataque cobarde.

Vaya remedio. El crimen organizado le quita de enfrente a la prensa incómoda. Le faltó expresar que los madrea su policía, los hostiga, los amenaza, les roba su equipo fotográfico, les borra las imágenes de un acarreo que evidencia que si no es con tretas, no hay quien le aplauda al gobernador.

Karlo Reyes y Rubén Espinosa tienen una historia común: uno es y el otro fue colaborador de Agencia Veracruzana de Comunicación, donde se difunde su material gráfico; su enfoque crítico hacia Javier Duarte; fueron hostigados, amenazados y agredidos por policías vestidos de civil.

Karlo vive; Rubén está muerto. Son parte de la inacabada violencia contra la prensa en Veracruz, las fobias del duartismo, la embestida con sello de sangre. Y como en el caso de Rubén, es la policía del gobernador.

De milagro, Karlo Reyes está vivo.

Archivo muerto

Jesús contra Víctor o Víctor contra Jesús, el marcelismo no abandona sus conflictos. Se disputan candidaturas que aún no existen, que provocan tirantez, rencores y rencillas y el extravío de sus bases. Y mientras Caín y Abel región 4 dirimen sus odios, su patriarca prepara ya la tercera vía. Alienta Marcelo Montiel que su alfil de siempre, salvo cuando fue alcalde sustituto contra su voluntad, Alfonso Morales Bustamante, sea quien se quede con la candidatura a la presidencia municipal de Coatzacoalcos en 2017, pulverizando los delirios succionales de Mónica Robles. Para AMB son hoy los apoyos, el juego, la línea a las promotoras, lo que quiera y exija, recursos a granel pues para eso es tesorero municipal. Víctor Rodríguez Gallegos será el candidato a diputado local, en 2016, y Jesús Moreno Delgado soñará con una candidatura a la alcaldía, en 2017, que difícilmente se le dará. Hoy le dicen que sí; después le dirán que no. Al último round llegarán sólo Morales Bustamante y Rodríguez Gallegos... Son unas líneas de texto. En ellas constan nombres, servicios, contratos y montos asignados. Es un informe que revela la identidad de funcionarios o la de sus hombres de paja en su faceta de proveedores, prestadores de servicios o constructores. Es una lista explosiva pues se supone que la ley es clara y categórica en cuanto a que los funcionarios municipales están impedidos de lucrar con el erario. No pueden ser contratistas, ni sus familiares, ni sus cuates, ni sus socios. Pero en Coatzacoalcos sí. Y en primerísimo sitio el director de Infraestructura del ayuntamiento, Guillermo Ibarra Macías... Evaristo no se fue. Agazapado, sigue mandando en el Centro de Estudios Tecnológicos y de Servicios número 79, en Coatzacoalcos. Javier Evaristo Hernández Rosario había sido el detonante de una protesta estudiantil, acusado de malos manejos, de no rendir cuentas, de vender libros que nunca entregó, de no aplicar recursos para el mantenimiento del plantel, de decenas de irregularidades. Lo increpaban y finalmente el gobierno federal cedió. Fue retirado de su cargo mientras se realizaba una auditoría. Y así ganó tiempo, sofocado el conflicto. Ya ni quien recuerde qué pedían los estudiantes. En cambio, Evaristo Hernández Rosario, vía sus incondicionales, sigue siendo el rey en el CETIS 79. ¿Reforma educativa? Sí pues...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Otras fosas y otros muertos para Javier Duarte

* “Te reto a que me demuestres que hay un solo cadáver”: el fiscal * Hubo nueve * El gober y su afán por ocultar cuerpos * El Caso Alvarado * Manzanas duartistas, manzanas podridas * Félix Márquez, otro periodista al exilio * De la Torre fustiga al Peje * Víctor Rodríguez, a limpiar el lodo * Goyo, Samyra y la cooperacha.

15 de septiembre de 2015

Hay de muertos a muertos. Duelen, espantan, agravian los ejecutados y desmembrados en la vía pública, en el campo o en las calles, marcados con el horror que deja el crimen. Pero sacuden a Javier Duarte y a “Culín”, su fiscal, los de las fosas clandestinas. Esos los desquician.

Por ello el silencio. Por ello la mentira. Por ello la manipulación, retador Luis Ángel Bravo Contreras, que niega y se confronta, que pierde el juicio, descompuesto y queriendo ocultar la verdad.

Una fosa más en Alvarado, el célebre municipio cuenqueño ligado a Veracruz y a Boca del Río, que da tanto de qué hablar, de nuevo en la nota roja, en la estadística de muerte, en el baño de sangre y en la disputa por el territorio para el trasiego de droga, para la trata de blancas, para el levantón, la extorsión y el secuestro.

Corre la información cuando ya el fin de semana esta cerca. Es jueves 10. Se sabe en los medios —los “pinches medios” a los que alude el secretario de Seguridad, Arturo Bermúdez— que el hallazgo es real. Se advierte una cifra preliminar: 15 cadáveres.

Cuenta el Blog Expediente MX, de Luis Velázquez, de las insolencias del fiscal Bravo Contreras, que encara y aunque sea a salivazo puro, pretende sofocar la información.

“Te reto —dice ‘Culín’— a que me demuestres que hay un solo cadáver”.

Pasarían unas horas, creciente la inquietud de un grupo de familiares de desaparecidos, alertados que en el rancho Calarga, en el Alvarado mítico, ahí donde sólo se llega por lancha, un islote, está la fosa y están los cuerpos.

Pasarían una horas. Ya en pleno viernes 11 la realidad volvió a abollar el ego de Fisculín. Sólo varió la cifra. No eran 15 sino nueve los cadáveres hallados, sepultados clandestinamente, queriendo ocultarlos para siempre, lejos de la piedad de sus captores, lejos también de un sepelio digno y del adiós de sus familiares.

Otra fosa para Javier Duarte, que sigue hilando muertes en su sexenio, que corre y corre la sangre por el Veracruz duartista, sin control el hampa. Peor aún, impune el hampa. Peor, solapada el hampa, tolerada y auspiciada desde las entrañas del poder, dueña de policías, de ministerios públicos, de jueces.

Fin de semana rojo, el de Alvarado estaba marcado por el escándalo de las fosas del rancho Calarga, cuyos cuerpos —de 30 a 40, según Crónica de Xalapa— eran reclamados por familiares de desaparecidos para su identificación, plantados en el Servicio Médico Forense.

Llegaban en lancha al lugar del hallazgo. Cercaban el área en que fueron detectadas las fosas clandestinas, limitando así la presencia de reporteros y testigos de lo que en realidad se había encontrado. A nadie le consta en los medios. Les dijeron que eran nueve y de esa forma quedó.

Así ocurrió en Coatzacoalcos en febrero. Se filtró que en las fosas ubicadas entre las colonias Lomas de Barrillas y Veracruz había entre 18 y 20 cadáveres. Se estableció un férreo cordón de seguridad, traspuesto por reporteros que cubrían la nota, enfrentados a policías y navales en un jaloneo épico. Al final, oficialmente, sólo se admitió la existencia de seis cuerpos. ¿Alguien le creyó al fiscal y su pandilla?

Muy ufano, “Culín” incurre en desfiguros que no son propios de su linaje ni de su cargo. Ya se sabe de su problema con la verdad, de su habilidad para mentir, proclive al embuste y a la manipulación de la realidad. Pero de ahí a que un fiscal rete a un reportero porque le dice que hay cadáveres y él dice que no, es un exceso.

“Culín” Bravo no pasó bien el fin de semana. Se manifestaban los familiares de desaparecidos, se lo comía la prensa crítica —la otra no sirve más que para aplaudir, callar y solapar— y se iba confirmando que la lengua del fiscal es peor de lo imaginado.

Lunes 14. Bravo Contreras varía el tono. Autoexhibido como un farsante que echa mano de la provocación y la confrontación, pide a los periodistas que no le metan calor a la nota.

“Yo ahí apelo un poco —pregona— a la comprensión de lo que se anticipa a la postura oficial del gobierno. Una nota, un comentario sesgado o relativo o un chisme que tenga que ver con el hallazgo de cuerpos, inmediatamente trastoca las fibras de todas esas madres”.

Teatral, imputa “Culín” a la prensa el impacto en las madres de las víctimas y, sutil, esboza la tentación de controlar la información.

Dice el fiscal que se trabaja con más de 50 madres de desaparecidos. Se avanza. Se conflictúa la relación entre ellas la Fiscalía cuando esas madres leen información en los medios en torno a que sus muertos podrían estar en determinada fosa.

Bravo Contreras es como la doméstica del gobierno de Javier Duarte. Recoge la basura, la embolsa y la lleva al contenedor. Limpia el cochinero que provoca Seguridad Pública —quizá por disputa con le general de cero estrellas, Arturo Bermúdez, por los favores del gobernador— cuando sus policías acreditables se coluden con la delincuencia.

La famulla del duartismo también contribuye al cochinero. Sus fiscales regionales, sus ministerios públicos, su policía ministerial son omisos, torpes, quizá cómplices de la delincuencia. Fallan sus consignaciones, sus aprehensiones, sus investigaciones ministeriales y en los juzgados federales se caen los casos.

Y ahora dice “Culín” que la prensa trastoca las fibras de las madres de las presuntas víctimas halladas en las fosas clandestinas.

Trastoca Bravo Contreras las fibras de aquellos que van de morgue en morgue, de ministerio público en ministerio público, tras la verdad, tras la suerte de los suyos, hayan sido o no malosos, hayan pasado por las filas del crimen organizado, que un día, sin más, pasaron al mundo de los que volvieron a hablar.

Su argumento es falaz, mentiroso, embustero. Trastocó Bravo “Culín” el sentir y el dolor de los familiares de decenas que exigían saber si en las fosas de Tres Valles se hallaban los suyos. Y a no ser por el subprocurador Herrera Cantillo, quien admitió que había fosas y que había cuerpos, nunca más habrían sabido de ellos.

No apeló entonces a nada el fiscal de Veracruz. Cesó a Herrera Cantillo por decir la verdad, mientras sus agentes trasladaban en el sigilo los cuerpos a Xalapa, lo más lejos posible de las familias, quizá, como se publicó en medios y redes sociales, para declararlos en calidad de no reconocidos y enviados a la fosa común.

Días después ocurrió el hallazgo de nuevas fosas en Cosamaloapan, a kilómetros de Tres Valles. Esa vez qué comprensión, qué sutileza, qué consideración “a las fibras de todas esas madres”. Cerró el caso el fiscal, negó que hubiera fosa alguna y no volvió a tocar el tema.

Tienen Javier Duarte y su fiscal “Culín” alma de sepultureros. Sepultan la verdad. Sepultan la vorágine de violencia que agobia a Veracruz. Sepultan la mesura y el respeto a la angustia de miles de familiares que no volvieron a saber de su gente.

Los rebasa el crimen organizado y la delincuencia común. Los atrapa su proclividad a ocultar el nivel de violencia y el baño de sangre que ha marcado al sexenio duartista, sellado desde sus primeros meses, cuando se desentendió del conflicto y lo endosó al gobierno federal, a la operación a manos de Ejército y Naval, pero sin que el proceso de depuración policíaco fuera genuino, pues hoy se ve a elementos acusados de secuestro, en la nómina del crimen organizado, señalados por tortura, la violación sexual de los propios elementos en la Academia de Policía El Lencero.

Sacuden los veracruzanos el árbol y caen manzanas duartistas, podridas. Ocurre a diario, en Alvarado o en Tres Valles, en Coatzacoalcos, en Agua Dulce, en Las Choapas, cada vez que ante la escalada de violencia manipulan y ocultan la verdad. Es la constante del gobierno de Veracruz.

No es la prensa la que trastoca las fibras de las madres de las víctimas. Son Javier Duarte y “Culín” quienes las trastocan manipulando la realidad.

Hay, pues, de muertos a muertos. Espanta ver cuerpos fragmentados en las calles, en el campo, en parajes solitarios, con mensajes. Pero hay otros peores. Son los que sacuden al gobernador y a su fiscal. Son los cadáveres hallados en fosas clandestinas.

Qué mejor si se les puede ocultar.

Archivo muerto

Félix Márquez también se fue. Asume un exilio voluntario, un escape a la angustia que provoca el miedo, a la incertidumbre y el temor que infunden Javier Duarte y sus secuaces. Fotoperiodista, colaborador de Proceso, AP y Cuartoscuro, no quiere seguir a Rubén Espinosa Becerril. Le aqueja saber cómo murió su amigo, ejecutado en el departamento 401 de la calle Luz Saviñón 1909, en la colonia Narvarte, en el Distrito Federal, donde se suponía no lo alcanzaría la mano criminal. Félix Márquez se fue a Chile, donde ya reside Rodrigo Soberanes Santini, quien laborara en e-consulta.mx. Su primer exilio de Veracruz se dio tras divulgar —marzo 4 de 2013— un fotorreportaje en el que captó a las autodefensas del predio El Inglés, en Piedras Negras, municipio de Tlalixcoyan. Fue amenazado con cárcel por el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, y descalificado agriamente por el entonces secretario de Gobierno de Veracruz, Gerardo Buganza Salmerón, que negaban lo que era evidente: el surgimiento de guardias comunitarias. Por seguridad y para evitar un arresto ilegal, muy propio de la mafia en el poder, emigró por algunos meses. De vuelta a Veracruz, dedicado al periodismo crítico, la foto que denuncia, la expresión del poderoso y su miseria humana, Félix Márquez ha sentido el miedo que infunde la represión, el asedio tras la ejecución de Rubén Espinosa en el DF. Y se fue al exilio. Allá, en Chile, desarrollará su potencial periodístico, lejos, se supone, de los sicarios de Veracruz... De refilón, sólo de refilón, toca Andrés Manuel López Obrador a Fidel Herrera y Javier Duarte. “Todo se basa en el cliché de siempre de las mafias. Eso no dice absolutamente nada, fue un discurso protector para la clase política priísta”, dice Eduardo de la Torre Jaramillo, presidente de Podemos Veracruz, ex aspirante a diputado federal por el PAN en Xalapa. Acusa que el líder de Morena muestra su faceta antidemocrática, que impone por dedazo, como lo hiciera con el diputado federal Cuitláhuac García Jiménez, en un destape virtual a gobernador, sin formalizarlo, llamándole promotor de la soberanía nacional en Veracruz. “Andrés Manuel no conoce la democracia, nunca ha sido un demócrata. Sólo elige por dedazo y eso es un déficit de democracia y aunque se asuma como la vertiente ética del pueblo mexicano pero no lo es”, resume... Ni paz ni tregua. Entre Víctor Rodríguez Gallegos y Jesús Moreno Delgado hay fotos posadas, sonrisas fingidas, abrazos cargados de hipocresía, pero no reconciliación. Bajo la mesa, sus equipos se golpean y se bloquean. La unidad marcelista es una farsa. Acude Víctor Rodríguez a colonias y eventos populares, aterrizando en las bases pues al ex subdelegado administrativo de la Sedesol federal en Veracruz ese distanciamiento, que no permeara, el repudio manifiesto, le sirvió de excusa al gobernador Javier Duarte para negarle la candidatura a diputado federal por el distrito de Coatzacoalcos, en enero pasado. Y así, el marcelismo operó en algunos sectores y dejó de actuar en otros para propiciar la derrota del PRI y terminar ayudando al Peje López Obrador y a su candidata, Rocío Nahle García, a llevarse un distrito que aún tiene enchilado al equipo peñanietista. Está en sánscrito que Víctor Rodríguez pueda ganar la elección, pues su imagen es la del operador que recurre al lodo para todo, pues es el brazo ejecutor y el rostro real de Marcelo Montiel... ¿Quiénes operan para Samyra Khourie? Hugo Álvarez Juárez, delegado de PGR y “cobrador de la fiscal regional”, dice un reporte interno; Vicente Vázquez Cruz, Luis Reyes Barraza, Marcelo Romero Gopar, Gertrudis Martínez, Zaidel Nolasco y Natalio Romero Rodríguez. Son estos sus MP. Son quienes permean en los casos, en los flanes y en los espinosos. Uno de ellos fue el del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz, reportero de Notisur, Liberal del Sur y La Red, levantado el 5 de febrero de 2014, torturado, hallado sin vida en un fosa clandestina en la colonia J. Mario Rosado, en Las Choapas, el 11 de febrero. Detenida la vecina que posee una cantina, Teresa de Jesús Hernández, junto con sus presuntos cómplices, encararon un juicio que aún no termina. Ella y Goyo habrían tenido una disputa por un problema sentimental de sus hijos y de ahí derivó el asesinato en una versión insólita, frágil, en la que los sicarios cobraron menos de 20 mil pesos por ultimar al periodista. Acusaron tortura los detenidos y lograron un amparo. Pero en el recurso de revisión, cuando todo apuntaba a que les sería confirmada la resolución lisa y llana, o sea para ponerlos en la calle de inmediato, el Tribunal Colegiado lo revocó. Dice el informe interno, surgido de la entrañas de la Fiscalía regional, que todos, Samyra, Álvarez, los MP y hasta el magistrado Mariche se movieron para evitar que liberaran a los procesados. Habla el reporte de una “coperacha” de a 50 que no se sabe si fue espiritual o emocional...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

El Peje, los Yunes, Bejarano, los rateros, los corruptos

* Los Yunes rojos, “ladrones y corruptos” * Yunes azul, “ratero” * Cuitláhuac, la imposición democrática * Bejarano y los fajos de dinero * Mandoki y Costa, pase de charola * El Mesías también peca * Desafía la UV al gober * Periodista amenazada * Los porros y el Grito * Del funeral a la fiesta.

14 de septiembre de 2015

Sobreviviente de todo, un susto cardíaco incluido, Andrés Manuel López Obrador se duele por Veracruz, por la violencia y la inseguridad, por los periodistas muertos, por los Yunes rojos y azules, unos “ladrones y corruptos” y el otro “ratero”, y por el PRI y el PAN, que no son opción porque “son lo mismo”.

Sigue siendo un imán. Atrae mayorías. Lo siguen a ciegas, sin condiciones, envuelto en esa aura en que se entremezcla el idealista y el patriota, el populista y el mesiánico, el indoblegable que habla con la fuerza de la realidad en sus palabras, el obsesivo que se anuncia desde ya candidato —por ene ocasión— presidencial.

Qué va que lo acusen de autócrata, de impositivo, de terco cuya palabra es única en el naciente Morena, su Movimiento de Regeneración Nacional, aunque los suyos, Batres, Huerta, Luján, Pinchetti, Brugada, Taibo, Rosario Ibarra, sepan que su líder habla y escucha, que no es como lo pintan, que no impone y si lo hace, teje fino, a veces con alto costo y graves daños.

Toca Veracruz con su discurso incendiario, quizá sobado, quizá trillado, pues hace ya 15 años que habla de un gobierno rico y un pueblo pobre, de la mafia en el poder, de la revolución pacífica, del lado del pueblo, como si la toma de Reforma no hubiera desquiciado al DF y le haya provocado el desplome de gran parte de su fuerza política.

Llega a Xalapa —sábado 12— y sacude con su discurso, con el que arenga y confronta, con el que desnuda al PRI y al PAN, con el que se duele de Fidel Herrera, de su mala administración y derroche, de Javier Duarte y la tremenda crisis en que se metió y el caos del que no puede salir.

Al Peje no se le niega Plaza Lerdo o Plaza Regina Martínez. Ahí lo ven los morenos de la capital y alrededores. A López Obrador no le envía Javier Duarte sus huestes de los 400 Pueblos o Antorcha Campesina o el Partido Cardenista a secuestrar la explanada para evitar que grite sus verdades frente a palacio.

No aparecen los robocops del general de cero estrellas Arturo Bermúdez Zurita para asestarles una madriza como la que le propinó a los maestros disidentes la madrugada 13 de septiembre de 2013 porque había que garantizar que Javier Duarte diera el Grito con voz tipluda, de pito, el gemido del gato desde el balcón.

Un actor que ya no está, Rubén Espinosa Becerril, registró las imágenes de la noche de los bastones eléctricos. Fue golpeado, obligado a borrar las escenas contenidas en su memory stick y luego la agresión para que entendiera que con el gorilato duartista no se juega. Pero Rubén no entendió. Protestó en el Congreso de Veracruz, protestó en las calles por los colegas asesinados, reseñaba con su lente cada movilización contra el déspota ilustrado.

Casi dos años después, Rubén Espinosa, aquel fotógrafo de Proceso, AVC y Cuartoscuro, se exilió en el DF tras una serie de amenazas, detectó que lo seguían, alertó, fue desoído, olvidado, dejado a su suerte y finalmente asesinado en un departamento de la colonia Narvarte, junto a la activista social Nadia Vera Pérez.

Al Peje no lo inquieta Javier Duarte. El Peje sí inquieta al gordobés. Le recuerda los 14 periodistas asesinados en sus casi cinco años de gobierno. Lo tilda de vergüenza y exige que se castigue a los autores de los crímenes y condena la desaparición de comunicadores.

“No se puede aceptar una realidad de represión, injusticia y pérdida de libertades fundamentales”, dice El Peje.

Denuncia a Fidel, a Javier Duarte, a Calderón, a Peña Nieto. “Nada ha dañado más a Veracruz, a México que sus gobernantes, es la causa principal de la pobreza y por eso tenemos que cambiar al régimen de corrupción, de privilegios y no perder la fe, las esperanzas”.

Que los veracruzanos no se queden con el oprobio, con la opresión, con las injusticias. Que deben seguir adelante. Que debe darse el despertar de la sociedad como nunca se había visto en Veracruz y en el país. Ve a la gente buscando una salida, porque ya es insoportable esta crisis. “No se puede seguir con estas pesadillas”, refiere el dueño de Morena.

AMLO es implacable. Habla de las mafias, de las herencias malsanas, de la estirpe corrupta. Pregunta a los priístas si creen que al PRI le importa quiénes son los líderes de otros partidos. Habla del cáncer verde, el PVEM en Veracruz: el hijo de Fidel Herrera, o el líder del PVEM en Tabasco, el junior de Roberto Madrazo, o el líder en Chiapas, el Güero Velasco, gobernador, nieto de Manuel Velasco Suárez, ex gobernador, surgido del PRI.

Remata El Peje:

“A la mafia no les preocupa que esos partidos avancen. Son ellos mismos. Ahora hasta compraron a los dirigentes del PRD, pues se fueron con Peña Nieto que firmaron el llamado Pacto por México. Por eso pintamos nuestra raya. No tenemos nada que ver con el PRD”.

AMLO ve en el PRI y PAN simulación yunista. Alza el brazo de Cuitláhuac García Jiménez para el gobierno de Veracruz. Lo tilda de “promotor de la soberanía nacional en Veracruz”, pues decirle candidato sería darle argumento a sus contrincantes y ser acusados de campaña anticipada.

Cuitláhuac García, el diputado federal por Xalapa, moreno e hijo del ex diputado local perredista Atanasio García Durán, candidato sin consulta a la bases. Dice El Peje que su promotoría obedece a un acuerdo democrático. O sea, AMLO actuando como los priístas y los panistas que tanto detesta, imponiendo y maquillando. No aprendió la lección de Colima. No entendió la realidad. No escuchó las voces de los morenos que reclamaban que al general Gallardo le iba a ir mal en la elección y aquello terminó en un desastre.

Viene a Veracruz AMLO y consuma la imposición de Cuitláhuac García. ¿Cuitláhuac qué?, se preguntan fuera de Xalapa, desconocido el as de la baraja morena por medio Veracruz.

Pero El Peje lo exalta. “La salida está en Morena con Cuitláhuac García y no con los Yunes, que son lo mismo (…) El PRI y el PAN son lo mismo (…) No hay ninguna diferencia de fondo”.

Dice que el destino de Veracruz está con Cuitláhuac. Sean rojos o sean azules, según López Obrador, los Yunes no son la solución. “Son lo mismo”, agrega. La única diferencia entre los priístas Héctor y José Francisco Yunes y el panista Miguel Ángel Yunes Linares es que “los primeros son corruptos y ladrones” y los segundos “rateros”.

“PRI y PAN son lo mismo —precisa—. Se pueden pelear abajo pero arriba siempre se ponen de acuerdo. Los priistas y panistas de Veracruz están igual de dispuestos a que haya un cambio pero arriba son lo mismo porque no hay diferencia de fondo, solo que los priistas son corruptos, ladrones y los panistas son ratero”.

Punza el lenguaje del Peje. Los rateros están en la otra orilla; las virtudes en Morena, como antes, en sus días de reinado, estuvieron en el PRD. No dice más. No argumenta ni da detalle. No identifica a los senadores Héctor Yunes Landa y José Francisco Yunes Zorrilla con ningún acto de corrupción. No cita las recientes denuncias contra Miguel Ángel Yunes Linares, venteadas por los legisladores del PRI.

Olvida dos episodios: Bejarano y Ahumada, los fajos de billetes en las manos y hasta las ligas en los bolsillos, para financiar la campaña presidencial del Peje en 2006, y el pase de charola de Mandoki y Costa Bonino en 2012.

Salinas de Gortari urdió aquel video en complicidad con Ahumada. Bejarano, el operador de López Obrador, fue a su cita con la trampa, con el dinero subterráneo. “Mientras observaba el video, pasaba por mi mente una disyuntiva: era Andrés o era yo. Y preferí caer yo”, dijo en 2007, tras salir de la cárcel el profe Bejarano, en su oficina de la colonia Narvarte.

Seis años después, dos personajes, el cineasta Luis Mandoki y el asesor uruguayo Luis Costa Bonino, pedían recursos a empresarios en una mansión de Las Lomas. Lo pedían a nombre de AMLO. No sabían que eran grabados. La reunión ocurrió el 24 de mayo de 2012 y la cantidad requerida era de 6 millones de dólares para darle el último jalón a la campaña del entonces perredista. El dinero no lo obtuvieron.

De todos se deslindó López Obrador. Ni Bejarano era su operador ni Costa Bonino y Mandoki eran sus asesores. Ajá.

Prende, pues, AMLO a los morenos. Toca las llagas de Veracruz, la violencia y muerte, la crisis por mala administración. Identifica a sus autores, a Fidel, a Duarte. Tilda de ladrones y corruptos a los Yunes rojos y de ratero al Yunes azul.

Falta la autocrítica. El mesianismo lo nubla. Dos episodios de dinero sucio, al estilo priísta, al estilo panista, en dos campañas presidenciales, mereciera por lo menos admitir que el caudillo es de carne y hueso, que falla, que se derrumba y se vuelve a levantar, que el discurso de amor en 2012 no fue pantomima, demagogia y farsa.

Sigue siendo un imán. Le falta ser auténtico.

El Mesías también peca.

Archivo muerto

¿No es caos? Decreta el gobernador Javier Duarte suspensión de actividades escolares, martes 15 y miércoles 16. Se arma el mega puente, incluido este lunes 14 y algunos van por el jueves 17 y viernes 18. O sea, la semana completa. Responde la Universidad Veracruzana que ahí sólo suspenderán el miércoles 16, como debe ser. Es el desafío. Javier Duarte escamoteándole los recursos a la UV, diciendo que no le debe nada, que seguirá subsidiando en la medida de la disponibilidad financiera. O sea, cuando quiera y si quiere. Obvio que ante la irresponsabilidad de armar un mega puente, la UV lo que exige son clases. Es el desafío al gobernador de Veracruz... Su voz cimbra. Su prosa gusta. Así encaja Claudia Guerrero Martínez entre los lectores críticos, los sacude, les da espacio, indaga, escudriña en el poder, documenta el tip, lo dimensiona, lo vuelve una denuncia demoledora. Se expresa a través de Entre lo utópico y lo Verdadero, su columna. Difunde la realidad de Veracruz en Periódico Veraz.com y disecciona los actos de poder en Círculo Rojo y Arena Política, ahí el debate, ahí las ideas, ahí la vida pública explicada y entendida. Hoy enfrenta amenazas, un anónimo surgido de una mente enferma: “Claudia Guerrero, sigues tú, pinche perra. Sigues tú malnacida. Te vamos a decapitar”. Ya denunció y el caso no lo pueden soslayar los mecanismos de defensa y protección a periodistas. El jueves, a más tardar, tendrá que haber acciones por parte del gobierno de Javier Duarte. Si no, el escándalo escalará a niveles como el PEN Internacional, el PEN América, los Nobel, los organismos europeos y americanos de defensa de los periodistas. El jueves, pues, don Javier... Tiene todo el derecho el alcalde Joaquín Caballero de invitar a la ceremonia del Grito, como sus detractores a no ir y a que muchos no lo hagan. Lo imperdonable es el uso de porros para amedrentar, para intimidar, para negar el derecho de libre expresión y de libre asociación. Lo imperdonable es que en ese grupo de choque haya ex convictos. ¿Y si se les pasa la mano y un día matan a alguien? Nunca se había visto que el porrismo se impulsara desde la presidencia municipal de Coatzacoalcos, latente el riesgo de una tragedia, un caso para la prensa nacional... Muy prendidos acudieron los ediles al funeral. Y de ahí a la fiesta. Un abrazo, unas palabras, un gesto de solidaridad a Juan Pablo Sosa, regidor primero, conmovido ese día por la muerte de su mamá. Acudieron a él sus compañeros de cabildo. Y de ahí, sin cambiar el atuendo, al festejo de la regidora Nora Cortázar. Los inmortalizó la edil panista Martha Beatriz Hernández Montalvo en su Facebook, en un par de fotos que luego, quizá por prudencia, bajó. Lástima porque alguien ya había realizado una impresión de pantalla...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

UV: entre el subsidio y el robo

* Adeuda Javier Duarte más de 3 mil millones * La falsa generosidad del gober * Lo exhibe la rectora * ¿Quiere matar a la UV? * Héctor Yunes: gira y show * Una cosa es Veracruz y otra el gordobés * COFISUR: la mano de Fidel y Marcelo * Promovían a la financiera * Al funcionario no se le prende el foco.

11 de septiembre de 2015

Sigue la terquedad. Descomunal la deuda, el naufragio inminente, Javier Duarte dice que a la Universidad Veracruzana no le debe ni un peso, que por generosidad le da, cuando puede y cuando tiene, vía subsidio, sin obligación legal. Eso es ser infame.

No expresa lo que en realidad es: el subsidio es obligatorio y los recursos de origen federal llegan a la Secretaría de Finanzas y desaparecen. Es la hipótesis del robo.

De la Ibero viene el gobernador, formado en la élite, ajeno él a la realidad social y de ahí la insensatez y el descaro, la soberbia, cuando el acreedor exige su pago, cuando la institución requiere el financiamiento para seguir su marcha.

Sale Javier Duarte y la riega otra vez. Se planta frente a los periodistas, unos sin voz, otros queriendo cuestionar. Ya es un show la conferencia de prensa de los lunes, convertida en cuartel general de guerra, desde el que el gobernador oprime el botón, activa el misil que viaja y estalla invariablemente en el palacio de Xalapa, la sede de su gobierno.

Toca el tema de la UV. Su código mental no admite deuda alguna, como le han reclamado. Según el gordobés, no sería como dijo la rectora Sara Ladrón de Guevara —aguerrida por los billetes, pusilánime con la agresión a los alumnos— a un pull de diputados federales entonces electos: el gobierno incumple con la entrega de recursos a la Máxima Casa de Estudios de Veracruz.

Se quejaba la rectora que a la UV le debe el gobierno de Javier Duarte mil 800 millones de pesos. Era confesión en corto, con mesura, entre ella y sus interlocutores. Pero ahí estaba el panista Miguel Ángel Yunes Linares y lo reveló, exhibiendo por enésima vez al gobernador.

Deberle a la UV es criminal, imperdonable. Así la rectora disponga de un super salario, así haya enclaves que gozan de las mieles del poder, así existan focos de corrupción, por dinero la UV no puede ni debe parar.

Herido, pues, Javier Duarte usa su escenario mediático para increpar y desmentir, o hacer como que puede desmentir, atrofiado por sus limitaciones, por la fragilidad de sus argumentos, por una visión desdeñosa hacia la institución formadora de las mejores generaciones de veracruzanos.

Pero lo que expresa es falaz y chapucero, irresponsable y, sobre todo, doloso. “No le debemos nada la Universidad”, suelta en el marasmo de sus ideas locas que si al amanecer son poco claras, al paso de las horas se vuelven el caos total.

“Nosotros contribuimos de manera generosa y solidaria subsidiando a la Universidad Veracruzana y vamos a seguir haciéndolo porque sabemos que nuestra máxima casa de estudios merece todo el apoyo y el respaldo, sabemos que todo peso destinado a la educación es bien invertido”.

Sí, pero cuando pueda y se le ocurra, cuando tenga de dónde, cuando existan recursos, porque según el breviario Duarte, están “atenidos a la posibilidad y disponibilidad financiera”.

Y reitera el gobernador que no hay obligatoriedad de ayudar a la UV. Es asunto de generosidad, no de compromiso.

Vaya lunes. El gordobés amaneció peor que nunca. Más embustero, más insensato, más rebuscado. Y se le ve rasposo porque el tema de la quiebra de Veracruz es su Talón de Aquiles, y de paso la UV figura entre los que toca la puerta y no le abre, un fracaso más del doctor en economía por la Complutense de Madrid.

Muy en su rol, como si el dinero de los veracruzanos le perteneciera, ha dicho que a la UV se le ayuda, no se le debe; que no es deuda porque lo que se da es subsidio; que se le da según se tiene.

La claridad no es propia del gobernador; la credibilidad menos. Su concepto de universidad y el compromiso del Estado hacia ella, se mide por la casualidad, por la capacidad de recaudación, por la operación financiera. Si tengo, te doy; si no, lo siento.

En 2015, según el analista y periodista Armando Ortiz, el presupuesto destinado a la UV es de 4 mi 583 millones 300 mil pesos. Así lo establece el decreto 319, emitido por el gobernador Javier Duarte, el cual “será cubierto mediante aportaciones convenidas entre el gobierno federal y el estatal, las cuales están sujetas a las transferencias que para tales efectos realice el gobierno federal”.

Y apunta:

“El dinero que aporta la Federación es de 2 mil 117 millones 834 mil 280 pesos. La aportación del gobierno estatal es de 2 mil 465 millones 465 mil 720 pesos”.

En teoría, todo bien. En los hechos, maña y trampa, mentira y dolo.

Agrega Armando Ortiz que en el contenido del decreto se establece la obligatoriedad que hoy pretende pasar por alto Javier Duarte:

“En el presente Decreto de Presupuesto de Egresos, se establecen las siguientes disposiciones de carácter general y de observancia obligatoria para la Administración Pública del Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave”.

Robarse los recursos que provienen del gobierno federal no es algo inédito. Con Javier Duarte es el tema de siempre. Por eso lo revienta la Auditoría Superior de la Federación. Por eso lo denuncia. Por eso Veracruz tiene la peor calificación a nivel nacional. Por eso el descrédito.

No es asunto de omisiones y caprichos. No es el problema semántico entre deuda y subsidio. Ante los diputados federales, la rectora Sara Ladrón de Guevara externó algo que va más allá de la disponibilidad de las finanzas veracruzanas. Habló de retención de recursos federales por parte del gobierno de Javier Duarte.

De los mil 800 millones de pesos pendientes correspondientes al ejercicio 2015, “poco menos de la mitad eran aportaciones federales —refiere Armando Ortiz— que no se habían entregado a pesar de que la Federación había depositado los recursos a tiempo”.

Y reflexiona:

“Para empezar, ahí hay un dinero, que no es del ‘subsidio generoso y solidario’ del que habló el gobernador, que se adeuda a la Universidad Veracruzana”.

O sea, Javier Duarte no paga lo que le corresponde al gobierno de Veracruz y además retiene lo que proviene del gobierno federal. ¿Cómo se le llama a eso? ¿Robo, extravío, disimulo, trapacería, hurto? Eso, en cualquier parte, merece cárcel.

También se enreda Javier Duarte en las cifras, que es su especialidad. En 2014, la UV ejerció un presupuesto de 4 mil 32 millones de pesos; el gobierno estatal aportó 2 mil 118 millones, mientras que la Federación mil 914 millones.

En 2015 se advierten los efectos de la quiebra de Veracruz. La UV ha recibido mil 460 millones de pesos; de ellos, la Federación remitió mil 182 millones y el duartismo sólo 278.8 millones.

Javier Duarte presume: en cinco años el gobierno de Veracruz ha canalizado 10 mil 157.7 millones de pesos. Es el subsidio generoso, el subsidio solidario. Es el alarde demagógico.

Un día después, Sara Ladrón de Guevara lo exhibe de nuevo, lo refuta, le muestra la realidad. Rinde su informe anual. Ahí revela la rectora las omisiones de Javier Duarte, los adeudos —porque es deuda— año con año.

Al mes de agosto de 2013, la cantidad de 867.9 millones de pesos. A diciembre de 2013, otros 894.3 millones. A diciembre de 2014, mil 8 millones. A agosto de 2015, 2 mil 058.6 millones.

Es la puntilla: de los 4 mil 828.8 millones de pesos no entregados a la UV, 3 mil 100.7 millones son “adeudos directos” del gobierno de Javier Duarte.

¿Quién le aporta las cifras al gobernador? ¿Quién le miente? ¿O miente él?

Hay un fundamento moral en el que no piensa el gobernador de Veracruz. Sara Ladrón de Guevara se lo recuerda: “La falta de estos subsidios implicaría la extinción de la universidad pública”. ¿O acaso eso pretende?

Otro crimen en ciernes. Es el de la UV.

Matón, pues, el gobernador.

Archivo muerto

De todo habla y a todo le tira Héctor Yunes. Llega a Coatzacoalcos, propone gestionar la Gendarmería Nacional, corta el listón en el súper restaurant de Beto Coca, inaugura un centro deportivo escolar donde el director es repudiado, convulsiona el centro de la ciudad. Sigue en su muestreo con cargo a su investidura de senador, activísimo, usando el aparato de poder que soporta la precampaña hacia el gobierno de Veracruz. Ofrece acudir a la Secretaría de Gobernación y pedir la Gendarmería para enfrentar la inseguridad, el hampa, la violencia. Ofrece hacerlo aún sin saber si la gestión corresponde al gobierno de Veracruz. O sea que el senador choleño tira el rollo y después indaga si lo puede hacer. Lo que es el desenfreno. Un día ofrecerá un puente para cruzar el río. Y si le dicen que no tienen río, entonces ofrecerá que les construye el río... Veracruz no es Duarte. Se quema el gobernador en la hoguera de la falsedad, la mentira y la maniobra, en su afán por ser —eso sí que es locura— el pontífice de Veracruz. Lo desquician las condenas por el crimen de Rubén Espinosa y Nadia Vera, el fotoperiodista de Proceso, Cuartoscuro y AVC, y ella la activista social; los gritos de “asesino”, “fuiste tú” que se escuchan en las marchas, exhibidas en mantas y bambalinas, registradas en fotografías impresas en la prensa, que corrieron en las redes sociales, que lo hacen decir que el repudio y la crítica es contra Veracruz. Vaya soberbia del gordobés. Es tan inmenso que se siente Veracruz. Mira el espejismo y piensa lo que está en un oasis. La crítica es contra Javier Duarte por omiso, por hostigar y reprimir, por los golpes y las amenazas de su policía, por el asedio a Rubén, por la madriza a Nadia. La crítica no es contra Veracruz; es contra Duarte aunque él Veracruz... Una ley con lagunas para dejar impune el fraude; un alcalde —Marcelo Montiel— que auspiciaba eventos de la financiera y ofrecía cubrir los intereses de los créditos otorgados a promotoras del PRI; un gobernador —Fidel Herrera— que disponía de recursos para cubrir los gastos de promoción de una financiera en exposiciones y eventos; un funcionario de Hacienda que aconsejaba invertir en forma segura; un agente del Ministerio Público que detectó bienes y cuentas bancarias para embargar y no procedió; una Procuraduría, la de Veracruz, que incurrió en omisiones, que configuró un caso para no hacerle justicia a los más 20 mil defraudados. COFISUR es el mayor ejemplo de cómo se maquina una infamia, cómplices los que se robaron el dinero de los ahorradores, los políticos que invitaban a la sociedad a invertir y los funcionarios que soslayaron su responsabilidad y torcieron la ley. Cinco años después, hay evidencia del dolo con que actuaron todos. Había dinero en las cuentas de COFISUR, cientos de millones de pesos, y negaban el dinero a los ahorradores. Lo sabía Fidel. Lo sabía Marcelo. Lo supo Javier Duarte. Nadie evitó la infamia. Fauzi Hamdan, ex senador, abogado que representa a los ahorradores, pospone para octubre su visita al sur de Veracruz. Se había programado su presencia el 19 de septiembre. Será después... Se llama Esteban Ramírez y no arregla ni el foco del comedor. Director de Atención Ciudadana en la Secretaría de Obras Públicas en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, provoca la ira de colonos, el enfado y la frustración pues no acata ni las órdenes del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol. Atiende pero no resuelve; escucha pero no actúa; ofrece pero no cumple. Y así trae a los ciudadanos que esperan resolver sus demandas. Insensible, va incubando Esteban Ramírez Gómez una fenomenal protesta contra el alcalde y la parálisis de toda actividad en Obras Públicas, donde los diezmos fluyen y los millones corren...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Pepe Yunes: promesa de cárcel al gobernador

* La candidatura no es obsesión * El fallido encuentro con Duarte * Los amigos presidenciables * Encarcelar y que devuelvan lo robado * Yunes Linares revira * Sus bienes y sus cheques * Javier Duarte y el reclamo de los acreedores * COFISUR: el fiscal, las cuentas, el embargo que no llegó.

9 de septiembre de 2015

Xalapa, Ver.— Visita cada mesa Pepe Yunes y a todos dice que la gubernatura no es obsesión. Si se da bien. Si el presidente Peña lo bendice, bien. Si los astros se alinean, bien. Pero, reitera, no es obsesión.

¿Qué exige el presidente? Quiere ganadores, no candidatos, no aspirantes sin lustre ni obsesivos sin remedio, que garanticen y no compliquen, que enfrenten el reto de una elección y un reto todavía peor: rescatar a Veracruz del caos financiero y la violencia.

Habla y gesticula el senador. Lo escucha el que puede, unos en corto y otros a la distancia. Habla de sí mismo, de su proyecto hacia la gubernatura, de Javier Duarte, de Héctor Yunes, de los amigos de la juventud que hoy son presidenciables, del Veracruz en quiebra, de la tozudez del gobernador, de las señales que no interpreta, del 2016 que será la madre de todas las elecciones, del discurso encarcelador de Miguel Ángel Yunes.

Otras no las dice Pepe Yunes Zorrilla. Esas corren entre versiones de reporteros y columnistas, de analistas y directores de medios, unos duartistas otros antiduartistas, que ese día —agosto 25— se congregan en la quinta Los Alcatraces, en Cinco Palos, municipio de Coatepec.

¿Valía la pena reunirse con Javier Duarte? Videgaray aconsejó que sí. Era la tercera solicitud del gobernador. “El presidente quiere opciones”, habría expresado el secretario de Hacienda. “Y si Pepe Yunes se resiste no es opción”.

Y llegó el encuentro. Sería en el DF. Luego el senador veracruzano lo movió al rancho San Julián, en Perote, el rancho de la familia. Y ahí se habló del desastre financiero, de la obra cumbre de Javier Duarte, torcido lo que estaba derecho, enredado lo llano, turbio y oscuro lo que parecía claro.

¿Fue contraproducente sentarse y hablar con un gobernador que pretende vetar? Yunes Zorrilla ofertó las llaves del reino. Se abría Hacienda. Se abría Banobras. Asomaba el crédito salvador, mejores plazos, mejores tasas de interés, la renegociación para darle tregua a Veracruz, pagar menos cada año y refinanciar.

Javier Duarte fue desleal. Hablaron los hechos. Difundía el duartismo que ahí se fumó la pipa de la paz, irrelevante el rescate financiero de Veracruz, o mejor dicho, que se haría como hasta ahora, con el sello duartista, con la marca del dispendio, sin variar el rumbo.

Al cuarto día Pepe Yunes respingó. La deuda es lo crucial. No son los 44 mil millones que dice el gobernador sino más, mucho más, quizá los 80 mil millones de los que hablan los académicos de la Universidad Veracruzana y el ex diputado federal panista, Juan Bueno Torio.

Con las tripas en la mano, el berrinche en la piel, Javier Duarte dio las gracias sin clase. No en una llamada privada, no en diálogo en corto, sino en conferencia de prensa, impolítico, a los cuatro vientos, aquejado por su caos interno. Gracias al senador pero de hundir a Veracruz me encargo yo.

Se encoge de hombros Pepe Yunes. Qué más da. Por lo menos el intento se hizo. Cumplió para ser opción. Quien se resistió fue el gobernador. La puerta de Hacienda quedó cerrada.

Los amigos de Pepe Yunes —José Antonio Meade, Luis Videgaray, Ernesto Cordero— son eso, amigos de toda la vida, amigos fraternos, amigos de juventud, amigos del ITAM. Los de Héctor Yunes —Don Beltrone y Alfredo del Mazo— son amigos políticos, amigos de escritorio, amigos de oficina de gobierno.

Pepe Yunes y sus amigos se dispensan trato personal, jornadas interminables en la casa y con la familia, las vacaciones en Perote, que es decir Xalapa, Veracruz, Boca del Río, Coatepec y toda la región. O la visita con esposa e hijos.

“Es otro nivel, otro tipo de amistad”, dice el senador Yunes Zorrilla.

Obvia la reflexión. ¿Y la de Héctor Yunes con Beltrones y Del Mazo? Amigos en tareas partidistas, amigos en Fonacot, amigos donde los ponga el PRI o el amigo del amigo. No es amistad personal.

Dos de ellos, Meade y Videgaray, serán finalistas en la sucesión presidencial, amigos del presidente Enrique Peña Nieto, uno en Sedesol y el otro en Hacienda, uno en la política social y el otro donde se capta el dinero y se dispensa a granel.

Sea Pepe Yunes o Héctor Yunes, sobrino y tío, senadores ambos, la elección de 2016 es un volado, quizá una tumba. Nunca un escenario tan adverso. Nunca tanto rencor social. Nunca tanto repudio a un gobernador insensato, a un tirano esférico, a un financiero irresponsable, a un acosador de la prensa crítica, al represor de la protesta social, al magnánimo encubridor de la pandilla fiel y al artífice de la impunidad próspera.

Ser candidato no garantiza el triunfo en las urnas. Quiere el PRI gobernar cuando ha sido el PRI quien ha acabado con Veracruz. Fidel Herrera inició la quiebra, Javier Duarte la consumó. El PRI es corrosivo y el PRI seguirá siendo corrosivo. Es la lógica popular.

Admite Pepe Yunes. Es el peor escenario, con una deuda moral abrumadora, testigos todos del saqueo inmisericorde, obsceno, descarado; de la soberbia del duartismo y del cinismo cuando esgrime que debo no niego, pago no quiero ni puedo.

¿Qué discurso ha permeado? El de Miguel Ángel Yunes Linares, el diputado federal panista que promete por encima de todas las cosas encarcelar a Javier Duarte y a su pandilla. Es el discurso que sacude a la sociedad, que emociona a la plebe y a los doctos, a la oposición y hasta a los priístas.

Es el discurso con el que se identifica el electorado, el que ya ganó su voto, el que sacia el morbo, que invita a la rebelión, que incita al castigo.

Pepe Yunes no puede ir con un discurso más terso, conciliador. Si lo hace, como Héctor Yunes, no gana un voto. Y así lo advierte.

Vale el discurso que promete cárcel para Javier Duarte. Lo demás no cuenta.

Sea Meade o Videgaray, no quieren a un amigo candidato al gobierno de Veracruz en 2018. Lo quieren en la gubernatura en 2016 y que comience a operar por dos años, que alinee alcaldes, que someta diputados, que haga amarres con la oposición.

Aún así, dice Pepe Yunes que lo suyo no es obsesión. Si se da, bien. Si no, se remite al DF, hace política en el altiplano, se une al proyecto de sus amigos, los presidenciables.

¿Se alinearía con Héctor Yunes? No vacila el senador por Perote en expresar la afirmativa. Ese es el acuerdo, dice. Es la palabra y la palabra se honra.

¿Y Héctor Yunes se disciplinaría si no le toca? Pepe Yunes se vuelve una incógnita. Dice que sí pero con tufo a duda. Es el acuerdo, reitera, creyendo convencer, mientras unos ríen y otros niegan.

Un día después —agosto 26— José Antonio Meade se encamina a la candidatura presidencial. Peña Nieto lo nombra secretario de Desarrollo Social.

Se alinean los astros para Pepe Yunes. Meade pasó por el gobierno panista de Vicente Fox como director de Banrural, activando un proyecto que no cuajó en el PAN. Siguió con Felipe Calderón, siendo secretario de Energía y Hacienda, sin partido, sin mayor compromiso que el institucional.

Llegó Peña Nieto y de entre todo el panismo, sólo a Meade proyectó. Primero fue Canciller y hoy es secretario de Desarrollo Social, la plataforma de Luis Donaldo Colosio para la malograda candidatura presidencial en 1994.

Algo sabría Pepe Yunes. Ese día, en Cinco Palos, hablaba de su amistad, de Videgaray, de los tiempos de universidad, de sus familias, de las vacaciones, del trato frecuente, de una relación, con Videgaray, con Cordero, con Meade, que va más allá de la política.

Ese día sonreía mientras contaba que si se da Veracruz, bien; si no, no pasa nada. Se va al DF a hacer política, a esperar los tiempos, a trabajar con el equipo al que se debe, a cuajar la gubernatura cuando los astros quieran.

Hoy, le queda claro, el discurso es cero tolerancia. Sin ello no hay nada. El discurso es carcelario. Quienes delinquieron en el duartismo deben pagar. Quien los protegió y alentó —Javier Duarte— irá a la cárcel. Quien provocó la quiebra de Veracruz debe enfrentar la ley y regresar lo robado.

Quizá sólo lo encarcele de palabra, para cosechar votos, para saciar el morbo de los electores, para colmar los afanes de venganza. Ya en el poder es otra cosa. La memoria popular es volátil. La sociedad olvida pronto.

El discurso es carcelario como el del Yunes azul; la suavidad equivale a derrota.

Archivo muerto

Días agrios los de Javier Duarte. No deja el escándalo por la masacre de la Narvarte, la ejecución del fotoperiodista Rubén Espinosa, y ya se inmola en nuevos fuegos. Lo agobia la deuda, los acreedores, la infamia contra los adultos mayores, el conflicto financiero con la Universidad Veracruzana, los maestros que retan a que paga o no hay Grito de Independencia, la embestida del empresariado que exige saber qué diablos hizo con el impuesto del 2 por ciento a la nómina, los que toman oficinas públicas, los que bloquean carreteras, los que lo acusan en los medios de comunicación, los que reclaman por los desaparecidos, los que exigen terminar con el baño de sangre. Cada mañana, al despertar, imagina que la pesadilla terminó. Pero la pesadilla no es sueño; es su realidad. Es una hoguera de la que pudo librarse si se hubiera retirado a tiempo, cuando la bomba de tiempo se activó, no cuando la bomba le estalla en las manos... Ahora fue Yunes Linares. Responde el diputado federal panista a la imputación de la pandilla duartista, los 20 legisladores enviados a acusarlo de desvío de recursos del ISSSTE en el tiempo que fuera su director, de enriquecimiento inexplicable. Les dice que por lo menos tres de los bufones de Javier Duarte —Adolfo Mota, Edgar Spinoso y Tarek Abdala— se escudan en el fuero; que la Auditoría Superior de la Federación nunca le observó por irregularidades en la adquisición de medicamentos en sus días como titular del ISSSTE; que su situación patrimonial es pública. “No tengo cuentas de cheques, inversiones, acciones, bonos, efectivo, metales, ni nada similar ni en Indonesia —dijo— ni en Estados Unidos, ni en ningún país del mundo; en México tengo sólo cuenta de cheques, no soy propietario de los lotes 9 y 10 de la manzana 261 del Fraccionamiento Costa de Oro, en el Municipio de Boca del Río ni de ningún inmueble en el Fraccionamiento Rincón del Conchal, Municipio de Alvarado”. Agregó: “México y Veracruz requieren Diputados Federales comprometidos con el cambio. No se viene a la Cámara de Diputados a defender intereses de bandas o camarillas como la que gobierna Veracruz desde hace casi dos sexenios”. El siguiente capítulo son las nuevas denuncias contra Javier Duarte y contra cada uno de los integrantes del pull de payasos legislativos del gobernador... Félix Jácome era pieza clave. Halló bienes, cuentas, dinero y muchas cosas más el polémico MP. Había con qué resarcir el daño a los ahorradores defraudados de Cofisur. Habló y se salió del guión. Y lo pagó. Fue llevado a Veracruz y ahí, donde el crimen organizado convive con el poder, donde la ley se tuerce a diario, se quedó. De los bienes de Cofisur no volvió a saberse, ni a hablarse, cancelada la posibilidad del embargo para garantizar el pago. Bienes, cuentas, dinero terminaron siendo repartidas entre quienes urdieron el fraude y quienes lo encubrieron. Eran los días en que la fidelidad le marcaba el ritmo a Veracruz, alentada la inversión en financieras y cajas de ahorro, promovida por la familia política en pleno, por Marcelo, por Joaquín, por funcionarios de la misma Secretaría de Hacienda. Hoy Cofisur tiene otro destino. La nueva demanda obligará al gobierno federal a cubrir el pago de más de 20 mil millones de pesos, superior al caso Ficrea. Y en esa demanda está señalada la omisión y el dolo de la Procuraduría de Veracruz, deliberado el silencio, sucio el expediente, fraguado todo para no darle un centavo a los ahorradores defraudados, Fidel y Duarte hasta el cuello...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte, sus muertos y el distractor

* Cinco casos para opacar el crimen de Rubén * “Asesino”, el grito que desquició al gober * Yunes y las otras denuncias * Que lo investigue la procuradora * Fidel y Zhenli Ye Gon * Mil trabajadoras de Sedesol, a la calle * Fallo contra SCT: a pagar 94 millones * Sentencias clonadas de los Quintanilla.

8 de septiembre de 2015

14 muertos, y periodistas todos, nadie los tiene. Javier Duarte sí. Y de ahí que eche a andar el distractor: acusen a Yunes, reactiven la agresión a universitarios, exoneren a las ratas de palacio, enloden a los adultos mayores, amenacen a los que difaman. Lo que sea pero que no se hable más de Rubén Espinosa, del exilio y el crimen, del clima de hostilidad y el asedio, de la responsabilidad moral del gobernador. Y que nadie lo llame “asesino”.

Es variada la Caja China de Javier Duarte. Con ella entretiene y distrae, justo cuando toca fondo su credibilidad, cuando se le fustiga a nivel mundial como el peor entre lo peor, cuando se le etiqueta como un represor, perseguidor de periodistas, acosador sin freno, gobernador del bajo mundo, alfombra del crimen organizado. Y por ello es absoluta y totalmente indigna en sus labios la frase “Pórtense bien”.

Quien se porta mal es él. Agravia a quien sea con tal de salvar el pelaje y salvaguardar el pellejo, mientras Veracruz es un caos en todos los órdenes, las finanzas desechas, la corrupción a todo vapor, la impunidad en su mayor nivel, libres por autoexculpación los miembros del gang, los traficantes de recursos públicos que usaron para el robo de elecciones, porque para eso sirve el contubernio con la PGR y para eso inventó al fiscal Culín, alias Luis Ángel Bravo Contreras.

Arremete ahora contra los adultos mayores, el “oro molido” del que hablaba Salvador Manzur, su delfín, pillado en aquel video y en aquellos audios que evidenciaron la inagotable capacidad del priísmo para sacar votos de debajo de las piedras, de los beneficiarios de los programas sociales, de los necesitados. Primer distractor.

Va por ellos el titular de Sefiplan, Antonio Gómez Pelegrín. Se les trata ahora como viejos defraudadores, que han cobrado sin derecho alguno, que teniendo pensión o estando inscritos en otros programas federales, han venido disponiendo de recursos de manera ilegal.

Difunde Sefiplan que no son los 40 mil ancianitos que refleja el padrón ni los 100 mil de los que hablaban Javier Duarte y Karime Macías, su señora y titular del DIF, en un alarde por cooptarlos, por insertarlos en el ejército de votantes cautivos, para hacer de ellos y sus familias voto efectivo a favor del PRI. Son, si acaso, 34 mil.

Y de esos 34 mil sólo 6 mil son legales. Los otros 28 mil son, según el criterio desmedido de la Sefiplan, un sonoro y descarado fraude. Esos 28 mil ancianos no tienen derecho a nada por ser pensionados, por ser beneficiarios de programas federales, por depender de familiares con solvencia económica.

De noviembre de 2014 a la fecha el duartismo escamotea las pensiones vitalicias, y en ese lapso, presa del disimulo, no advirtió que la afiliación de adultos mayores estaba plagada de irregularidades. Lo sabía Sefiplan, los antecesores del titular Gómez Pelegrín y el mismo Javier Duarte, pero decidieron callar. Y máxime cuando venía la elección federal y sus votos eran “oro molido”, parafraseando al mapache mayor Salvador Manzur. A eso se le llama omisión cómplice.

Se deshace el gobierno de Javier Duarte de los adultos mayores, los tilda de falsos, etiquetados como fraudulentos como si funcionarios de gobierno, diputados, alcaldes, personal operativo no supieran que esos 28 mil abuelitos eran beneficiarios de otros programas sociales o pensionados. O sea, fue un fraude consentido o un fraude del que el gobernador es actor.

Sus bufones embisten en todos los frentes. Arman circo los diputados priístas y las rémoras del Partido Verde en el Congreso federal, no por la democracia, no por consolidar o corregir las reformas estructurales, no por frenar la caída del peso, no por responderle a Trump, no por acabar con la desigualdad social, sino porque el demonio azul anda suelto y hay que acabar con él. Segundo distractor.

Desatados, los bufones legislativos de Javier Duarte hacen su show. Instan a la PGR que encause legalmente a Miguel Ángel Yunes Linares porque siendo director del ISSSTE en tiempos de Felipe Calderón, le metía millones a sus cuentas bancarias, se construía una mansión en Alvarado, crecía su consorcio de gasolineras y fundaba restaurantes.

Qué desfiguros provoca el miedo. Javier Duarte y su pandilla, coucheados desde las sombras por Fidel Herrera, lanzan al mentado Alberto Silva, El Cisne, a encabezar la embestida, como si el ex alcalde de Tuxpan no cargara con su propio lodo y con su propia fama, como si no fuera la liga directa al empresario Francisco Colorado Cessa, financiador confeso de la campaña de Javier Duarte, dueño de ADT Petroservicios, preso en Estados Unidos y condenado a 20 años de cárcel por lavar dinero de Los Zetas, vía la compra de caballos cuarto de milla, sentencia en suspenso por una apelación, que dio inicio a un nuevo juicio.

Que se sepa, ninguna otra fracción parlamentaria priísta ha montado semejante espectáculo en el Congreso. Les vale Veracruz. Les valen los veracruzanos. Los mueven las fobias y los miedos, la consigna de parar a Yunes en su avance hacia la gubernatura.

El Cisne es único. Su talento tiene un límite: los 140 caracteres del tuit. Así enfrentaba a Miguel Ángel Yunes Linares, polemizando como si esas fueran las funciones del coordinador de Comunicación Social del gobierno de Veracruz.

Hoy vuelve a lo mismo. Como la PGR no reacciona, no exculpa oficialmente a la pandilla duartista, exhibe oficios de no acción penal por las denuncias presentadas por la Auditoría Superior de la Federación por desvío de recursos federales. O sea, las ratas y el proceso de autoexculpación. Tercer distractor.

Al fiscal Bravo Contreras también le toca su parte del show. Suelta que uno de los malosos acribillados en Nuevo Veracruz traía entre sus pertenencias un teléfono celular propiedad de uno de los ocho jóvenes universitarios agredidos la madrugada del 5 de junio, en Xalapa. Ajá.

Bendita fortuna. Pretende “Culín” sembrar la hipótesis de que a los jóvenes universitarios los agredió el crimen organizado, no los esbirros de Seguridad Pública, no el grupo parapolicíaco entrenado en la Academia El Lencero, a la que alude un policía que intentó protestar en un evento cívico en Xalapa, y que soltara que ahí, de donde emergen policías acreditables, se viola a los elementos. Eso es tortura extrema.

“Culín” Bravo es la pura fantasía. Sólo falta que alguien le crea. ¿Qué acaso los malosos fueron quienes integraron el reporte Balance Electoral 2015 de Seguridad Pública, donde a los activistas sociales los tildan de “desestabilizadores”, donde aparecen los nombres de maestros universitarios, de alumnos, de defensores de derechos humanos, de ambientalistas, de dirigentes de partidos políticos?

Lo de “Culín” también es psiquiátrico. Arma los casos, los narra, une las piezas y al final no hay quien le crea. ¿De veras imagina que alguien se traga la hipótesis de que a los universitarios los agredió un grupo de malosos, sabido que quienes les traían ganas eran los esbirros del “general” de cero estrellas, Arturo Bermúdez? La obsesión suplanta a la realidad. Cuarto distractor.

Con lo que sea, como sea y al precio que sea, Javier Duarte quiere distraer. Lo apabulla el crimen del fotoperiodista Rubén Espinosa, colaborador de Proceso, Cuartoscuro y AVC, que huía del gobernador, que era asediado por agentes vestidos de civil, que se exilió en el DF, que fue ubicado en la ciudad de México y que el 31 de agosto, lo ejecutaron junto con la activista Nadia Vera y tres mujeres más. Y ahora la Procuraduría del DF enmascara el móvil con un caso de robo de droga.

No soporta Javier Duarte que le griten “asesino”. No admite que en las marchas griten “fuiste tú”. Amenaza, vía su embaucador en turno, Flavino Ríos Alvarado, el nuevo secretario de Gobierno, que irá por quienes le han enjaretado la autoría intelectual del crimen del periodista. Y llora. Quinto distractor.

Al gobernador sólo se le puede imputar el clima de repudio y odio contra los comunicadores, llamarles “manzanas podridas”, recetarles un “pórtense bien”, decirles “expresión de la delincuencia” y que algunos están vinculados a las mafias. Y después, por obra y gracia de la casualidad, los matan. Nada más.

Su responsabilidad es moral. La de algunos miembros de gobierno es real. Su policía golpea y reprime, asesta golpes, roba material fotográfico, intimida, amenaza y encarcela. Es la parte activa de la represión duartista.

Así usa Javier Duarte el distractor. Que acusen a Yunes, que reactiven la agresión a universitarios, que exoneren a las ratas de palacio, que enloden a los adultos mayores, que amenacen a los que difaman.

Se trata de distraer y que no le llamen “asesino”. Eso duele.

Archivo muerto

Le pueden llamar corrupto, acusarlo de enriquecimiento ilícito y de tener cuentas hasta en Indonesia. Le pueden imputar eso y más. Pero dice Miguel Ángel Yunes Linares que no por ello dejará de denunciar a Javier Duarte, de documentar sus dichos ante la Procuraduría General de la República, de llevar a juicio a los diputados que lo embistieron desde la sede del Congreso. Habló ayer el diputado federal electo en XEU, la estación radiofónica de la familia Pazos. Acusa al gobernador de Veracruz de orquestar la denuncia de los 400 Pueblos, de usar como empleados a los diputados priístas y verdes, de ser el artífice de una escalada política. Refiere Yunes Linares que a las denuncias que aún no desestima oficialmente la PGR, se agregan otras más, correspondientes al ejercicio 2012, que implican a Javier Duarte y al grupo compacto, la pandilla, los que se han robado “muchos miles de millones de pesos”. Yunes Linares sostuvo que habló con la procuradora Arely Gómez y le pidió que se abriera la averiguación previa y lo investigara; le ofreció no rendir protesta como diputado federal para no escudarse en el fuero constitucional y enfrentar cualquier pesquisa judicial. “Es una cortina de humo de Javier Duarte”, dice el diputado panista en torno a la embestida de los legisladores. Remata con la revelación del empresario chino Zhenli Ye Gon, acusado de narcotráfico y exonerado en Estados Unidos, quien asegura que tenía relación con el entonces senador y luego gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán. Véase Proceso... Despido masivo en la Sedesol federal de Marcelo Montiel. Dejan la delegación en Veracruz más de mil trabajadoras asignadas al programa Cruzada Contra el Hambre, el programa estrella del peñanietismo. Con ello, se desmantelan 11 mil comités comunitarios. Según una de las trabajadoras despedidas, Karla Mora Cruz, se van y les quedan a deber cinco meses de salario. El argumento es que se termina el empleo por falta de presupuesto... Malas nuevas para la familia Quintanilla. Falla la justicia en contra de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y obliga a que en la disputa de un predio, área afectada por el Libramiento Vial, entre la Central Camionera y el Río Coatzacoalcos, se pague la planilla de liquidación de sentencia por más de 90 millones de pesos a favor de Sistemas de Ingeniería, Medición y Control, S.A. de C.V. Debe erogarlos la SCT, pero el origen del conflicto lleva el sello Quintanilla. Es aquella historia en que los Quintanilla usaron dos sentencias judiciales clonadas y las hicieron aparecer como argumento para acreditar que los terrenos de la Sucesión Bringas no existían. Los números de juicio correspondían a casos totalmente distintos —uno de ellos por pensión alimenticia— y se pudo demostrar que personal del juzgado se embarró en el caso. Eso es fraude y uso de documento falso. De eso se valió Jaime Quintanilla Garza para cobrar 5 millones de pesos, que le pagó la SCT panista, la cual se negó a recuperar esa cifra pese a que judicialmente se demostró fueron pagados con sentencias clonadas. Años después el caso se revierte. Ordena un juez —1 de septiembre— el pago de la planilla de liquidación de sentencia a Sistemas de Ingeniería, Medición y Control, S.A. de C.V. y, en consecuencia, la SCT tendrá que cobrárselos a quien le provocó el daño patrimonial, o sea los Quintanilla, los que usaron el documento falso. Si la SCT no lo hace, será acusada de incumplimiento de un deber legal. El cheque ya existe y los fondos eran para obras en el estado de Baja California, ahora canceladas y que servirán para pagar la liquidación...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Arturo Bermúdez: de que espía, espía

* La prensa y los videos * El Balance Electoral y los “desestabilizadores” * Show en el Congreso * La vendetta Fidel-Duarte-Yunes * COFISUR: el pecado del gobierno * Los priístas y el fraude * ¿Lavado de dinero? * Cada 48 horas hay un homicidio en el sur * Delitos violentos y sanguinarios.

7 de septiembre de 2015

Sin una guerra en su haber, Arturo Bermúdez es un general de pacotilla proclive a reprimir, a hostigar sin mesura, a hablar sin prudencia, a joder periodistas y por qué no, a espiar.

Así va trazando el “general” su historia propia en el Veracruz de la violencia infinita y la sangre de inocentes y malosos, en la zozobra que provoca la delincuencia incontenible y en la disputa por el territorio único para el trasiego de droga, para la industria del levantón, para el secuestro de migrantes, para la trata de mujeres y el entre y la extorsión.

Un día se le escuchó decir que tenían al crimen organizado dentro. Revelador, el video lo mostraba en la descripción de un episodio de narcos, y ahí una patrulla de policía en función de escolta, resguardando a los delincuentes, cubriendo la salida, bloqueando la comunicación. Y Arturo Bermúdez Zurita admitía que se dormía con el enemigo.

Sí, eran los días del fidelismo y era esa la realidad que comenzaba a tomar vida, a transformar a Veracruz en el santuario zeta, en el escenario de violencia que mantiene a las instituciones a raya y que ha permeado en las estructuras policíacas y judiciales.

Ya en la Secretaría de Seguridad Pública, el “general” Arturo Bermúdez ha sido, por decir lo menos, imprudente, obcecado, desdeñoso, profundamente agrio e insolente.

“Pinches medios”, le dijo a los periodistas que lo increpaban por la represión en Plaza Lerdo, el 13 de septiembre de 2013, desalojo que barrió lo mismo con maestros disidentes y periodistas que cubrían la información. Uno de ellos era Rubén Espinosa Becerril, colaborador de Proceso, Cuartoscuro y AVC, quien se exiliara en el Distrito Federal por el asedio de agentes de gobierno y allá, luego de ser ubicado, fuera ejecutado en la colonia Narvarte el 31 de julio.

“Pinches medios”, les dijo en la sede del Congreso de Veracruz, el día que comparecía, creído el “general” que el micrófono estaba cerrado, provocando el asombro de legisladores, sobre todo los priístas y sus aliados, los vergonzosos satélites, que en un instante quedaron desarmados, inutilizados, para hacer la defensa del titular de la SSP.

Es la fobia de Bermúdez a un gremio que no dispensa, ni consiente, ni solapa el maltrato de una policía agresiva, arbitraria y prepotente, que usa el tolete y el bastón eléctrico, que arremete con el escudo y que usa la fuerza contra la protesta social.

Sus mandos medios hostigan con saña. Amagan y amenazan, detienen e interrogan hasta por captar una imagen, por requerir un dato, por cumplir con una función informativa que en cualquier lugar, menos en Veracruz, es garantía constitucional.

Un camarógrafo de Telever, en Coatzacoalcos, enfrentó la amenaza de un jefe policíaco cuando captaba la protesta de policías intermunicipales que reclamaban su derecho a una liquidación por los años laborados.

Un reportero del periódico Liberal fue reprimido por accionar su equipo fotográfico y registrar las placas de un auto asegurado, presuntamente usado por delincuentes en una acción fuera de la ley.

Sean policías, navales, militares, las acciones represivas recaen en el Mando Único o en los operativos policíacos que se realizan en Veracruz. Y su principal protagonista es el “general” de cero estrellas Arturo Bermúdez.

Reporteros de Imagen de Golfo, de Grupo FM, de Acayucan y Minatitlán, enfrentan la intolerancia, hostigamiento, asedio y agresión de policías estatales o de integrantes del Mando Único Policial.

Creada a un altísimo costo, equipada como pocas, la Fuerza Civil es el cuerpo de élite del sistema de seguridad de Veracruz. Le sirve al desgobernador Javier Duarte y al secretario “general” Arturo Bermúdez para evitar que la Guardia Nacional entre a Veracruz, que invada su territorio, que identifique los puntos en que el crimen organizado opera con toda impunidad.

Lleva la imprudencia a flor de labio. En Coatzacoalcos, por ejemplo, dijo que aquellos que reclaman seguridad pueden instalar un sistema de alarma en su casa, contratar vigilancia privada y comprarse un perro.

Impune, Arturo Bermúdez se había mofado de todo y de todos hasta que ocurrió la agresión a ocho alumnos de la Universidad Veracruzana, la madrugada del 5 de junio de 2015, acusado de indolencia y complicidad.

Festejaban el cumpleaños de uno de sus compañeros. De pronto, un comando armado irrumpió en la pequeña habitación. Los apaleó con bates de beisbol, con palos con clavos, con machetes y armas punzocortantes. Iban encapuchados y sólo uno de ellos tenía el rostro descubierto.

Fluían las versiones mientras los jóvenes exhibían sus rostros descompuestos, fracturas en brazos, rostro y cabeza. Fue identificado el grupo agresor como un ente parapolicíaco de comportamiento criminal, entrenado en la Academia de Policía El Lencero, los porros del “general” Bermúdez.

Días antes el Partido del Trabajo había exhibido un documento, el reporte Balance Electoral 2015, que en realidad era la identificación de personajes incómodos para el gobierno duartista. Surgía la hipótesis de que el gobierno duartista espiaba a los grupos disidentes, a los activistas sociales, a los reporteros incómodos. Y que además los reprimía.

Acorralado, el “general” Arturo Bermúdez terminó por enredarse. No espiamos, dijo. Pero...:

“Lo que existe son fotografías, vídeos y C4 de diferentes gentes que hacen manifestaciones y dañan al orden público. Lo que existe son vídeos, existen fotografías de ustedes mismos (prensa), de las gentes que están incendiando, que están dañando, es lo único que tiene la Secretaria de Seguridad”.

¿Videos de periodistas que cubrían las movilizaciones sociales? Así era. Y lo admitía el “general” de cero estrellas.

Dice no espiar, pero la tentación lo rebasa. En junio, tras el ataque a los jóvenes universitarios, negaba que esos videos fueran una forma de espionaje, pero tres meses después, el espionaje rueda como parte del sistema de seguridad, así viole las garantías individuales.

Muy pronto 700 policías tendrán una cámara para grabar todo lo que están haciendo —sentenció el Secretario de Seguridad—, grabar toda intervención y los protocolos, especificar si las detenciones son correctas o no, porque así lo pide el nuevo sistema porque así lo pide el nuevo sistema de justicia penal, no yo”.

Y el “general” de plácemes. Su semántica es de risa. Dice que los periodistas no son espiados pero sí grabados.

Espía con anterioridad al nuevo sistema de justicia penal, en movilizaciones sociales, en reclamos al gobierno, en las protestas de aquellos a los que el informe Balance Electoral 2015 denominó “desestabilizadores”.

Lo que Bermúdez reconoció es contundente:

“Lo que existe son fotografías, vídeos y C4 de diferentes gentes que hacen manifestaciones y dañan al orden público. Lo que existe son vídeos, existen fotografías de ustedes mismos (prensa), de las gentes que están incendiando, que están dañando, es lo único que tiene la Secretaria de Seguridad”.

Lo niega, pero que espía, espía.

Archivo muerto

Y pensar que ganan una millonada. Y pensar que para hacerlos llegar al Congreso hubo que comprar el voto, comprar a los partidos de oposición, billetear a los órganos electorales, a la prensa aplaudidora. Y ya ahí, antes de sentarse en la curul, de proponer una iniciativa de ley digna, hablar de cómo enfrentar la caída del peso frente al dólar, la devaluación, el estancamiento económico, la irritación social o la desigualdad, muestran la piel, lo que son y para lo que sirven. Y ahí, en pleno Congreso, todos de pie, Alberto Silva Ramos, alias El Cisne, al frente, en super conferencia de prensa, resaltan los diputados priístas el tema crucial, lo único que les importa de Veracruz, el expediente X, lo hiper relevante y extra medular: Miguel Ángel Yunes Linares es un corrupto sin par. Hay que enjuiciarlo y enjaularlo. O sea la Caja China de Javier Duarte para distraer del crimen del fotoperiodista Rubén Espinosa, quien huyera de Veracruz asediado por la Gestapo duartista y exiliado en el DF, donde fue ubicado y asesinado el 31 de julio. Y con la representación de todo Veracruz, la corte de los chaneques lanza el exhorto: que la PGR reactive las denuncias, que determine cuánto le bailó Yunes Linares al ISSSTE cuando era director, cuánto depositó en cuentas bancarias, si hubo enriquecimiento inexplicable, peculado y daño patrimonial, porque hace cinco años que no lo ven trabajar y detenta una mansión en Boca del Río o en Alvarado y otras propiedades, gasolineras, restaurantes. Y han de suponer los bufones del duartismo y los payasos del fidelismo que todos se creen que aquello es buscar justicia cuando la instrucción es parar, como sea, al cuasi candidato del PAN al gobierno de Veracruz, quien de tiempo atrás le tiene prometida una megaembestida al desgobernador Javier Duarte, una vez que se trepe a la tribuna del Congreso federal, por la quiebra financiera, por el baño de sangre, por la corrupción. Ahí está el quid. Lanzan el Cisne Silva y sus borreguitos en turno el exhorto a la PGR como si alguien se tragara que es cosa de ellos, como si soplándoles la nuca, susurrándoles al oído, no estuviera Javier Duarte, y atrás, Fidel Herrera Beltrán. Yunes azul ha saturado a la opinión pública con el discurso de la revancha, de la persecución y promete que desde la tribuna de San Lázaro exhibirá al gobernador y a Fidel, instando al gobierno federal a apretar y aplicar la ley, a que indague en qué cuenta bancaria fueron a parar los recursos federales, el dinero para obras, los millones que debía devolver Javier Duarte a la Federación; que se reactiven las pesquisas de la Auditoría Superior de la Federación y que la PGR consigne el caso Fidel-Duarte a Poder Judicial. Eso los tiene con el Jesús en la boca. Y en respuesta, los bufones del duartismo piden lo mismo contra él, trenzados así en un pleito sin fin, en una vendetta política. Si Yunes es culpable o Fidel y Duarte le robaron a Veracruz, que se dirima en la PGR y en los tribunales, pero que sea esa la primera acción formal de la bancada priísta veracruzana, es, por decir lo menos, una aberración, la versión legislativa del show de Laura Bozo... Cimbra el Caso Cofisur. Lo reactiva el ex senador Fauzi Hamdan, panista, quien tiene claro que aquí hay responsabilidad de la autoridad y que debe pagar a los defraudados, que son miles agraviados y también miles de millones de pesos. Llegará a Coatzacoalcos de nueva cuenta, esta vez el 19 de septiembre, con un bagaje de información judicial, la estrategia que implica no sólo acreditar el daño patrimonial sino la perversa omisión del área judicial del gobierno de Fidel Herrera Beltrán cuando tuvo en sus manos el caso y tendió una red de encubrimiento para evitar se llegara a fondo, se embargaran los bienes que garantizarían la reparación del daño. Doloso, el Ministerio Público fidelista incumplió su función. Dejó correr un juicio que de antemano, por la forma en que planteó, sabía perdido. ¿Por qué? Servían las financieras y las cajas de ahorro patito para que los priístas multiplicaran sus fortunas. ¿O sea, lavaron ahí su dinero? Explosivo, el Caso Cofisur va mostrando podredumbre en lo judicial, en lo moral, en lo ético y en lo político. Fue estrategia fidelista y de ahí que proliferaran las financieras por todo Veracruz. Encantaban a los clientes con altas tasas de interés, mientras con los recursos de los ahorradores, otorgaban préstamos a priístas que sabían no serían devueltos. Cuando llegó la insolvencia, la hora de entregar dividendos y capital a los ahorradores, muchos de ellos adultos mayores cuyo dinero servía para pagar tratamientos médicos y medicinas, los recursos se habían esfumado. Se esfumaron también los accionistas principales y no se hallaron bienes susceptibles de embargo. Parecía el crimen perfecto, parecía. Fauzi Hamdan halló una nueva vertiente: la autoridad fue omisa, incumplió su obligación de proteger a los ahorradores y ahora tendrá que pagar... Coatzacoalcos y el sur de Veracruz no son seguros. Lo dicen los datos del Observatorio Ciudadano, cuyos cifras evidencian el fracaso para combatir la delincuencia: cada 48 horas hay un homicidio; cinco robos diarios; 108 ejecuciones en lo que va de 2015, un 50 por ciento superior a lo ocurrido en 2014; los delitos se cometen de manera violenta y sanguinaria; 123 privaciones ilegales de la libertad; 18 secuestros; mil 102 casos de robo. Son cifras tomadas de las notas periodísticas en los medios de comunicación. Es lo que se denuncia; lo que no, es infinitamente superior... Y por qué no vivir cada día como si fuera el último, pleno, restañando heridas, la mano tendida, la voz generosa, reparando errores...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte: gobernar con amenazas

* Las balandronadas del líder del PRI * “El silencio no será la respuesta”: Ferrari * Juega con fuego el gober * Y ahora Los Zetas detrás del crimen del fotoperiodista * Fidelismo, duartismo y narco * Samyra, su padrino y su amigo * Retrato de la fiscal regional * Marcelo no le garantiza nada a Pepe Yunes.

3 de septiembre de 2015

Helo ahí. Enredado en su maraña de violencia y muerte, la del fotoperiodista Rubén Espinosa lleva a Javier Duarte al clímax del desastre. No sólo gobierna con las tripas, a golpe de ocurrencias, montado en la mentira, sino que ahora la amenaza es tema central de la agenda política.

Sus enanos hablan por él. Un día Flavino Ríos Alvarado, cuya concha es de acero pues cuando pudo Javier Duarte lo vetó para la alcaldía de Minatitlán; otro, Alfredo Ferrari, líder del PRI, con pasado borrascoso en áreas financieras del fidelismo, y Víctor Rodríguez Gallegos, el timorato y tibio, gris y mediocre líder del Movimiento Territorial, la cara morena de Marcelo Montiel.

“No fui yo”, dijo el gobernador de Veracruz trasluciendo los estragos del efecto Rubén, su muerte violenta, la vorágine de información, las marchas callejeras, la condena mundial, porque un periodista más asesinado, el número 14 tan sólo en el duartismo, y su vínculo con Proceso, Cuartoscuro y AVC, fue la piedra que colmó el vaso.

“Ni lo mandé a hacer”, sentenció Javier Duarte en una estampa que queda para la historia, reiterando lo que se cansó de afirmar, que es inocente a ciegas, pues lo suyo es echar a perder las finanzas de un estado, es deberle a medio Veracruz, es retenerle el dinero federal a los municipios y háganle como quieran, es burlarse de pensionados, becarios, adultos mayores. Pero matar, no.

Se le veía ardido. Soltaba una que otra sonrisa, pero el peso de la condena de 640 periodistas y 725 mil firmantes de la carta que apareció en El Universal, titulada “No nos callarán”, lo llevó al borde de la prudencia. Y la traspasó.

Si lo condenan tipos como Salman Rushdie, Carl Bernestein, Noam Chomski, Gael García, Sergio Aguayo, Denise Dresser, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Lydia Cacho, seguro lo condena también el pueblo de Veracruz, los ocho millones de habitantes, que lo conocen, lo sufren y lo padecen.

Y de esa lógica al revés, suponiendo que para calmar las aguas hay que suscitar tormentas, surgió la última perversidad de Flavino Ríos Alvarado, que en su condición de secretario de Gobierno le encrespa a los intelectuales, periodistas, artistas y defensores de derechos humanos y de los derechos de los periodistas, con la advertencia de que ahora sí, para lavar su honor y el de los suyos, los demandará por daño moral.

Sabe Fla que eso es arrojarle ácido a la herida, pues el argumento de la pandilla es que le imputaron al gobernador de Veracruz la autoría intelectual del multihomicidio de la Narvarte, sin investigar, sin aguantar a que el Ministerio Público realizara la investigación, sin esperar a que el caso fuera consignado a un juez y sin saber cuál sería la sentencia de encargado de impartir justicia. O sea, que publique pero dentro de uno o dos años más.

Lo de Flavino Ríos es hilarante. Cuántas veces los textoservidores del gobernador despedazan como jauría rabiosa a los enemigos de su mecenas, con información filtrada, con datos de la Fiscalía, con historias inverosímiles urdidas por el perverso Enoc Maldonado, u oculten que una niña y su tía secuestradas tuvieron un desenlace fatal, asesinadas, para no empañar la cumbre de Senadores priístas con el gobernador de Veracruz. Eso es no tener sangre sino mala leche en las venas.

Pero cuando el imputado es Javier Duarte, pretenden los bufones de la corte imponer mordaza.

De entrada, la demanda por daño moral tendrá que enfocarse a los miles que marcharon por las calles, que realizaron movilización y protesta, que acudieron a Casa Veracruz, que se concentraron en el Ángel de la Independencia en el DF, que tomaron la PC o la lap y escribieron con todas sus letras la expresión “Duarte, asesino”.

Y de paso a los ocho millones de veracruzanos, a los que Javier Duarte dice representar en forma honorable —ajá—, que traen en mente que Rubén Espinosa huyó de Veracruz por amenazas, asedio, hostigamiento y el riesgo de perder la vida cuando agentes de gobierno lo seguían, lo encaraban y le fueron estrechando el círculo.

Así perdura la imagen de Rubén, el fotoperiodista de los movimientos sociales, de las expresiones de los políticos tomados infraganti, en el imaginario colectivo que, a priori, como dice el gobernador de Veracruz, ya lo juzgó y condenó porque fue ese clima de hostilidad que llevó a Rubén Espinosa a la muerte.

En lo de Flavino Ríos hay dolo. Hágase de cuenta que es el Coliseo Romano, Javier Duarte en el centro de la arena. Flavino le da cuerda. Le dice que salga a luchar, que puede con todos. Y Javier Duarte le cree. Camina, avanza, espera a los gladiadores enemigos. Entonces palidece. No son gladiadores, son leones.

Antes que Flavino Ríos, otro ilustre priísta, Alfredo Ferrari Saavedra, líder del PRI estatal, había exhibido los puños, la manopla y los chacos con un discurso que muestra que la crítica se combate con amenazas.

Dijo Ferrari —agosto 12— mientras encabezaba la renovación de la dirigencia del Movimiento Territorial del PRI, que eso no se quedaría así, que a Javier Duarte, por si Javier Duarte lo dudaba, los priístas lo defenderían.

“El silencio no será la respuesta —expresó— a los infundios de quienes escudados en la libre expresión que el Estado garantiza, pretenden debilitar a nuestras instituciones”.

Qué estatura le da Ferrari a quienes ejercen la libertad de expresión. Tienen a las instituciones en la lona.
Y advirtió que los ocho millones de veracruzanos —seguramente incluidos Miguel Ángel Yunes Linares y sus hijos, los líderes reprimidos por realizar protestas sociales, los jóvenes universitarios golpeados por un grupo parapolicíaco, el 90 por ciento de la población— respaldan su gobierno.

A ellos, dijo Ferrari, les interesa la gobernabilidad, la estabilidad y la paz social que han construido en muchas generaciones. Y seguro también les interesa la crisis financiera, la violencia, el secuestro, los mutilados, los olvidados, los empleados mal pagados, los desnutridos, los hambrientos, que los priístas han construidos en muchas generaciones.

Ellos, según Ferrari, rechazan la provocación de quienes buscan denigrar la imagen de su gobierno y su investidura.

“Eso, señor gobernador, los priístas no lo permitiremos” sentenció con el tono amenazante de quienes han hecho del poder un instrumento de caos, las finanzas convertidas en un volcán a punto de hacer erupción y la violencia, la sangre de miles de inocentes a manos de un crimen organizado solapado y encubierto, diseminada por todo Veracruz.

Víctor Rodríguez, el nuevo líder del Movimiento Territorial, fue menos zalamero y sólo alcanzó a decir que “ante la calumnia responderemos con trabajo”.

Qué podía decir el cachorro de Marcelo Montiel, su financiero en la Sedesol estatal y federal, si Javier Duarte lo vetó para ser candidato a diputado federal por Coatzacoalcos y lo somete con una migaja llamada Movimiento Territorial.

Juega con fuego el gordobés. Amenazar es propio de tiranos. “Pórtense bien”, expresó y mataron al periodista, ex de El Dictamen, Juan Mendoza, en Veracruz. Vinculó a un sector de la prensa con las mafias. Dijo que no sean los periodistas expresión de la delincuencia. Y lanzó la parábola de las manzanas podridas.

Agitado el árbol, lo único que ha caído es su voluminosa figura. Lo despedaza la prensa seria, la que investiga, la que documenta, la que recoge su fobia y su ira, su desprecio a los periodistas.

Juega con fuego Javier Duarte. Arremete contra sus críticos como si no acumulara episodios de vergüenza, como si el retrato de sus excesos, sus crudas matinales, su chalet en Arizona, sus paseos por la cuenca, sus noches de bohemia, el sonar de la guitarra del fiscal, sus malas compañías, las voces de los que le hablan al oído, como si todo ello no lo hiciera reflexionar.

Gobierna con las tripas, montado en la mentira, y ahora la amenaza es tema central de la agenda política.
Ándele, don Javier, apriete el botón y vuele en pedazos.

Archivo muerto

No para el show. Filtra la Procuraduría del DF que los asesinos de Rubén Espinosa son Zetas. Lo dice el segundo detenido por el crimen de la Narvarte, Abraham Trujillo Tranquilino, en su declaración preparatoria. Implica a dos de los cuatro hombres que presuntamente ultimaron al fotoperiodista y a Nadia Vera Pérez, Milena Virginia Martín, Yesenia Quiroz Alfaro y Alejandra Negrete Avilés, el 31 de julio. Dice que Daniel Pacheco Gutiérrez y “Omar”, así, sin apellidos, son integrantes del grupo delictivo Los Zetas y que acudieron al departamento 401 de Luz Saviñón 1909, porque sabían que la colombiana Mile Virginia Martín había recogido un ladrillo de cocaína en el aeropuerto. Según Abraham el arma calibre 9 milímetros, la única que fue usada —ajá— es suya, pero que él no entró al lugar en que los asesinaron sino que esperó en las escaleras —ajá—. Sea como sea, plagada de contradicciones con lo que afirma Daniel Pacheco, el otro detenido, la versión ya preocupa en Xalapa. ¿Qué gobierno dejó pasar a Los Zetas? ¿Qué gobierno instruyó a los medios de comunicación, a sus propietarios, a columnistas, a connotados informadores de que fuera borrado de su diccionario la palabra “zetas”? El fidelista. Y con Javier Duarte al relevo, la fuerza de Los Zetas se acrecentó. Ahí están los señalamientos del jefe regional, Raúl Lucio Hernández, alias “El Lucky”, a un funcionario de apellido Lagos —supuestamente Erick Lagos, ex subsecretario del gobierno de Javier Duarte, quien salió a desmentir aunque pocos le creyeron— que era el enlace con el gobierno estatal para que nada inquietara al grupo delictivo, según difundió el periódico Reforma. Así pues, que el nuevo sesgo sea que Los Zetas ultimaron a Rubén Espinosa y las cuatro mujeres, no diluye la sospecha sobre el gobierno de Veracruz. ¿Cuántos policías veracruzanos no fueron dados de baja, investigados, consignados, por haberse implicado con el crimen organizado, principalmente con Los Zetas?... A Samyra le hacen su perfil. Incapaz, irresponsable, soberbia, altanera, de florido lenguaje y trato soez, la definen. Desde las entrañas de la Fiscalía regional la retratan: camina la dependencia a ciegas, mientras su titular vacaciona; descansa todo en Hugo Álvarez, ex subdelegado de la PGR, el fiscal regional bis, al que lo distinguen las mañas de su antigua chamba; es un infierno la Fiscalía regional en el sur de Veracruz, la vida privada del personal atropellada y mancillada, los adjetivos hirientes, las “putas” por aquí, las “putas” por allá, y todos, absolutamente todos, según Samyra Khourie, son una punta de haraganes sin capacidad de trabajo. Ella, sólo ella, se salva. Extenso, el reporte habla del magistrado Mariche, su padrino; del agente conciliador favorito de Samyra, zar de Acayucan y reinos vecinos; los negocios con la policía ministerial porque cada orden de aprehensión vale lo que vale. Una cosa es embellecer la oficina y otra procurar justicia. Hay más... Desmembrado, en su peor momento, el grupo marcelista no es sinónimo de operación electoral. Dicen sus líderes que la elección federal, el 7 de junio, reveló que quizá ni Marcelo Montiel Montiel pudiera haber llevado al triunfo al PRI. Sabido es que unos sacaron las manos y otros las metieron a fondo para provocarle un sonoro descalabro al candidato tricolor, Rafael García Bringas. Pero ellos dicen que ni Marcelo la hubiera ganado. Habría que explicárselo con bolitas y palitos al senador José Francisco Yunes Zorrilla: Marcelo y su grupo no son sinónimo de triunfo, o Marcelo y su grupo no aportan suficientes votos en una elección, o Marcelo y su grupo han perdido el control de las colonias y de las promotoras sociales. Nada, pues, garantiza el aún delegado de la Sedesol federal en Veracruz a Pepe Yunes, pues en Coatzacoalcos la fuerza del marcelismo se diluye. Nada mitiga la debacle. Nada evita que las pasiones se desborden. Nada impide que los Víctors y los Chuchos tengan sus propios proyectos y que al líder le digan que sí y lo nieguen una vez que les da la espalda. Si Pepe Yunes busca votos, mejor que voltee a ver otras opciones...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano

Javier Duarte: a demandar a sus críticos

* Analiza proceder contra los firmantes del desplegado * El problema de Veracruz es psiquiátrico * ¿Quién le imputó que era el autor intelectual del multihomicidio? * Tres veces más costará el túnel * Bulevar Barrillas, daños * En escuela oficial, padres pagan salario de maestros.

2 de septiembre de 2015

No, no es financiero, ni de seguridad, ni político. El problema de Veracruz es psiquiátrico, atado al delirio y a la obsesión, a la venganza y a la revancha de Javier Duarte contra los que protestan, los que disienten, periodistas y activistas sociales, tuiteros y blogueros, a los que enfrenta con amenaza de cárcel y represión.

Irredento, el gobernador de Veracruz, vía su corifeo en turno, antes el bronquito Buganza, ahora el oaxaqueño Flavino Ríos Alvarado, saca de sus entrañas su inagotable carga de intolerancia para frenar la debacle moral y el escándalo por el crimen del fotoperiodista Rubén Espinosa.

Masacrado y hecho trizas, analiza denunciar a quienes le imputan la autoría intelectual del multihomicidio de la Narvarte, la ejecución del fotógrafo de Proceso, Cuartoscuro y AVC; del asesinato de la activista, antropóloga y productora cultural, Nadia Vera Pérez, y de la muerte de Yesenia Quiroz Alfaro, la colombiana Milena Virginia Martín y la trabajadora doméstica Alejandra Negrete, ultimados todos el 31 de julio en el departamento 401 de Luz Saviñón 1909, en el Distrito Federal.

Habla por él su secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado. Usa la treta y el recurso falaz de implicar en sus guerras personales a la institución de gobierno. Dice Flavino Ríos que “el gobierno de Veracruz” contempla la posibilidad de demandar por daño moral a aquellos que señalaron a Javier Duarte de estar involucrado en el crimen del fotoperiodista.

Su argumento es pueril y banal, paja pura. Expresa el secretario de gobierno que “no se puede juzgar mediáticamente”, sin que antes se presenten pruebas, se investigue, que el Ministerio Público consigne y que sea un juez quien decida. No pueden ser los medios los que linchen y responsabilicen.

Ya vive Flavino Ríos en la senilidad política prematura. No es “el gobierno de Veracruz” el que protagoniza el escándalo por el crimen de Rubén Espinosa sino Javier Duarte por su fobia a la prensa crítica, por las madrizas que le propina su policía a los periodistas críticos, por la represión a activistas sociales, por la exclusión de reporteros, analistas y columnistas en medios que reciben cuotas de publicidad oficial, por el espionaje y la amenaza, por las listas negras y la agresión con grupos de choque.

No es el gobierno de Veracruz el verdugo; el verdugo es Javier Duarte, el mal llamado gobernador. No es la institución; es el individuo. ¿Estamos, don Flavino?

Dragonea, pues, cuando afirma el gobierno de Veracruz contempla demandar por daño moral a aquellos que implican a Javier Duarte con el crimen de Rubén Espinosa. Quiere el gordobés que sea sufragada su demanda con recursos del erario por actos que no son de gobierno.

Javier Duarte también llora. No le duelen tanto los gritos de “asesino” que le lanzan en las marchas y protestas en Plaza Lerdo o Plaza Regina Martínez, en las calles, frente a palacio de gobierno, sino el desplegado de los 640 periodistas y 725 mil firmantes de 192 países, publicado en El Universal, bajo un contundente “No nos callarán”.

Supo en el amanecer del lunes 31 de agosto, justo al mes de la masacre de la Narvarte, que la comunidad intelectual, periodística, artística, defensora de derechos humanos, defensora de los derechos de los periodistas, lo increpaban por la muerte de 14 comunicadores en lo que va de su sexenio; por el clima de hostigamiento, por el ambiente hostil, por los exiliados y perseguidos, por los apaleados y amenazados.

Le dolió un párrafo:

“Desde que el actual gobernador, Javier Duarte, llegó al poder en el 2010, las amenazas, los maltratos, y los asesinos de periodistas han alcanzado cifras sin precedentes en Veracruz: 14 han muerto de manera atroz, y tres han desaparecido. En cada uno de los casos se ha desechado como línea de investigación judicial el ejercicio profesional de las víctimas”.

Responde Javier Duarte que el desplegado lo agravia: “Soy el gobernador de Veracruz y represento la honorabilidad de toda una sociedad y eso sí me agravia”. ¿Representa la honorabilidad de toda una sociedad? Que no joda.

¿Habrá leído el contenido del desplegado con todo detalle? Al parecer no. En el texto no le imputan la autoría intelectual del crimen del fotoperiodista Rubén Espinosa, Nadia Vera y las tres mujeres, pero alguien le vendió el cuento.

Otro texto titulado “Paremos los ataques a la libertad de expresión”, plantea que Javier Duarte sea investigado “a fondo y sin demora”. ¿Le están diciendo autor intelectual? Por supuesto que no.

Demandar por daño moral es una trastada. Pretende amedrentar y suavizar la crítica, infundir miedo y revelar que no por nada presume su identificación con Francisco Franco, el dictador español, igual la voz, la intransigencia, aunque aquel pensaba.

Puede empezar por uno de los firmantes, Salman Rushdie, el escritor inglés, perseguido por sus Versos Satánicos que ofendieron al Islam, que desató la ira del mundo musulmán y que originó la fatwa, la condena a muerte del ayatola Jomeini. Una fatwa de Javier Duarte contra Rushdie tendría, cómo no, repercusión mundial.

Podría denunciar a Carl Bernstein, el célebre reportero que junto Bob Woodward, realizaron la investigación que llevó al escándalo Watergate, al descubrimiento de un operativo de espionaje, el uso de fondos públicos y la caída del presidente de Estados Unidos, Richard Nixon.

Puede llamar a los tribunales a Noam Chomski, el intelectual de izquierda más respetado de Estados Unidos, estudioso de la política mexicana, de la corrupción de quienes detentan el poder, de la suplantación de la voluntad popular.

Podría Javier Duarte demandar y llevar a los juzgados a Gael García Bernal, Diego Luna, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Lydia Cacho, Denise Dresser, Sergio Aguayo, Juan Villoro, Tom Brokaw, Jon Lee Anderson, Sandra Cisneros, Margaret Atwood y al premio Nobel John Coetze.

Y todo porque en el desplegado exigen una investigación con integridad, efectiva y que se castigue a los verdaderos culpables. ¿Es agraviante eso, como reclama Javier Duarte?

Asoma de nuevo el rostro intolerante del gobernador, la intransigencia con sus críticos, el uso del aparato de poder para salvar el pellejo, fustigado porque nadie, ningún gobernador en todo México, acumula tantos crímenes de periodistas como él.

Su intolerancia fue mayúscula, descomunal, cuando llevó a la cárcel a dos usuarios de las redes sociales, la maestra Maruchi Bravo Pagola y el profesor Gilberto Martínez Vera.

Los acusó de ser los artífices de una noticia que convulsionó al puerto de Veracruz. Habían retuiteado y compartido una información aparecida en un portal electrónico que señalaba agresiones del crimen organizado contra niños en las escuelas.

Hubo caos. Hubo pánico. Pero ni Maruchi ni Gilberto fueron el origen de aquella información. La retuitearon como venía surcando las redes. Y no fueron los únicos.

Javier Duarte los reprimió. Allanaron sus domicilios, se llevaron sus teléfonos, los llenaron de lodo, los refundieron en el penal de Pacho Viejo, en Coatepec.

Sin figura delictiva para procesarlos, el gobernador de Veracruz inventó una nueva legislación con el apoyo de la pandilla legislativa en el Congreso estatal. Y ante la presión en los medios, en las organizaciones de derechos humanos, como ahora, los tuvo que liberar.

No tiene remedio Javier Duarte. Se dice agraviado. Sostiene que no ordenó el multihomicidio, la masacre de la Narvarte. Se duele porque 640 periodistas y 725 mil firmas en 192 países, exijan a Enrique Peña Nieto que sea esclarecido el crimen de Rubén Espinosa, Nadia Vera, Mile Virginia Martín, Yesenia Quiroz y Alejandra Negrete.

Esto es el clímax. Revela que el problema de Veracruz no es político, ni de seguridad, ni por la violencia y el baño de sangre, ni financiero pese a su compulsión a mentir en torno a la deuda pública. El problema es de personalidad, psicológico, psiquiátrico, de obsesiones y odios, de frustraciones y delirios, de venganzas y revanchas, contra periodistas y activistas sociales, contra tuiteros y blogueros, contra todo aquel que levanta la voz, contra quienes ejercen la protesta.

Vaya lío mental. A quien lo increpa, lo amenaza con cárcel y represión.

Que preparen el diván.

Archivo muerto

No será el doble. Será el triple de la inversión original. Refiere Tomás Ruiz que el túnel sumergido de Coatzacoalcos duplicará su costo. Sabrá de dónde vienen sus datos y sus cifras, pero el daño es mayor. “La obra inicialmente costaría mil 784 millones de pesos; más tarde el presupuesto se amplió a 2 mil 66 millones y llevan invertidos 4 mil 913 millones de pesos y no está terminada”. La cita es de Milenio, parte de un reportaje titulado “A 10 años, sin concluir túnel sumergido de Coatzacoalcos”, difundido el 26 de julio de 2014 en el portal del periódico. O sea, tres veces más de lo presupuestado. Tomás Ruiz, sin embargo, sostiene que el costo sólo se duplicó. Como se le vea, el secretario de Infraestructura y Obras Públicas da por sentado que el túnel tiene futuro; que las demandas de los contratistas —los más de 800 millones que reclama OPC— son asunto del concesionario y que forman parte del riesgo y las pérdidas; que el gobierno de Veracruz no erogará un centavo más; que la obra concluirá en agosto de 2016. Supuestamente así será. Lo insólito es que a estas alturas del partido, al 85 por ciento de ejecución, Pemex aún no ceda los derechos de vía para construir la rampa de acceso en el lado de Villa Allende. Dice un insider que Pemex pide el reconocimiento, regularización, inscripción en el catastro y validación de millones de metros de terreno en todo el sur de Veracruz. Si no, no libera el derecho de vía... Llegaron la lluvias y afloró la falta de calidad. Hay daños en el bulevar Barrillas-Ciudad Olmeca, justo en el área de DIPEPSA, en el poniente de Coatzacoalcos. Es la crónica de un fraude anunciado, una pavimentación estratégica que no hizo la empresa que firmó el contrato, que se repartieron entre el director de Infraestructura del ayuntamiento, Guillermo Ibarra Macías y Juan Tomás Palma García, con saldo de pleito a muerte porque al final los volúmenes de obra no los vio el célebre Ibarra, amigo del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, socios en todo, y que por ser una operación ilegal, no puede elevar su voz para reclamar... Dan clases y son los padres de familia quienes sufragan sus salarios. Y así, cuando se habla de reforma educativa, cuando Enrique Peña Nieto insiste en que es esa la madre de todas las reformas, una escuela en Coatzacoalcos, la Veracruz, en Villas de San Martín, mantiene sus formas arcaicas y un negocio en las sombras. Cubría las clases Luis Alberto Pérez Farías. Al saberse que no era maestro titulado, esparcido el rumor, decidió emigrar. Lo sustituyó Joel Roque Sánchez, quien no es maestro sino médico, y que pese a haber dado clases y dejar bien preparado a su grupo, no suscribió ninguna boleta de calificación. Su salario fue cubierto por los padres de familia. Así va la escuela Veracruz, con maestros a los que deben cubrirles el sueldo porque la Secretaría de Educación Pública no los tiene en nómina, o porque remite los sobres de pago y alguien los escamotea. Y a todo esto, ¿qué hace la regidora de educación en el ayuntamiento de Coatzacoalcos, Mirna García Ávalos? Ah, sí; es la cuaderna de la directora del plantel, María Guadalupe Pérez Farías...


INFORME ROJO

Mussio Cárdenas Arellano 

Caso Rubén Espinosa: “No nos callarán”

* Más de 700 mil firmas exigiendo justicia  * La carta y el reproche  * Protesta en la sede del gobierno de Veracruz en el DF  * Casa Blanca: burla legal y derrota moral  * Mirna y el desastre educativo  * Maestros que no son maestros  * El mercadólogo perverso  * Montano busca espacios para el alemanismo.

1 de septiembre de 2015

Van dos. Hablan los intelectuales, los periodistas, los artistas, los defensores de derechos humanos y la exigencia es la misma: esclarecer el crimen de Rubén Espinosa. Y hacerlo con integridad. Y que sea efectivo. Y castigar a los verdaderos culpables.

Ahí va el reproche, el segundo, a un mes del asesinato del fotoperiodista de Proceso, Cuartoscuro y AVC, ultimado el viernes 31 de julio, en su exilio en el DF, huyendo de Javier Duarte, el gobernador de Veracruz, por el asedio y las amenazas, porque temía por su vida.

Reclaman y reprochan 640 periodistas, secundados por más de 700 mil firmas de 192 países, en un desplegado a cuatro planas publicado en el diario El Universal, este lunes 31 de agosto. Al abrir, sobre un fondo negro, a toda la plana, se lee la sentencia, contundente: “No nos callarán”.

Es el grito que se escucha en las redes sociales, en Twitter y Facebook, que se vuelve viral, que concita apoyos y solidaridad ante la embestida contra la prensa crítica, contra los movimientos de protesta, contra las voces que expresan el rechazo a la intransigencia oficial, al clima de hostigamiento y agresión que forjó el gordobés, en una trampa de la que no puede salir.

Rubén Espinosa Becerril detestaba el exilio. Le podía andar con miedo. Lo alteraba vivir entre las sombras, no salir, ver coartada su libertad para informar, sin poder captar las imágenes que revelan el rostro siniestro del poder, el actuar violento de la policía al disolver una manifestación, la arbitrariedad mostrada en desalojos de maestros, o la sangre que emerge del rostro del estudiante apaleado por el grupo parapolicíaco del duartismo en aquella madrugada terrible del 5 de junio en Xalapa.

Se fue al Distrito Federal. Allá lo ubicaron. Allá sintió los pasos de sus verdugos. Los vio de frente, cínico el hablar cuando le expresó un tipo que era él, Rubén, el periodista que había salido de Veracruz.

Días después su vida se extinguió. Fue torturado, asesinado, con el tiro de gracia en la cabeza, su cuerpo hallado en una recámara del departamento 401 de Luz Saviñón 1909, colonia Narvarte. Junto a él, Nadia Vera Pérez, activista social, antropóloga, productora cultural, valiente joven que antes de dejar Veracruz había expresado que Javier Duarte no gobierna, que dejó el poder al crimen organizado. Decía Nadia que si algo le ocurría —así lo registró el portal Rompeviento TV— el responsable sería el gobernador de Veracruz.

Mataron a Rubén y a Nadia. También a la colombiana Mile Virginia Martín, la maquillista Yesenia Quiroz Alfaro y la trabajadora doméstica Alejandra Negrete. Su caso lo manipula la Procuraduría de Justicia del DF. Es robo, es asunto de drogas, dice. No descarta la línea de las amenazas de la pandilla duartista, de los esbirros de Javier Duarte, pero sólo simula que la sigue.

Se hace interrogar el gordobés. Le envían personal de la Procuraduría del DF a Xalapa. Responde —o responden sus abogados— a un cuestionario. Dice lo que todos esperan oír: es inocente.

Lo interrogan por segunda vez. Vuelve a decir que ni remotamente podría ordenar el crimen de nadie. Ahora, sin embargo, Javier Duarte se queja de linchamiento público, de sufrir un juicio sumario, de ser embestido por intelectuales manipulados.

Su reacción en la conferencia de prensa del lunes 31, exhibe el rostro maltrecho de un gobernador rebasado, víctima de su inquina contra la prensa crítica, descompuesto por la contundencia del desplegado de El Universal, avalado por más de 700 mil firmas, exigiendo al presidente Enrique Peña Nieto que se esclarezca el crimen de Rubén Espinosa y las cuatro mujeres.

¿A quien recuerda Javier Duarte con su lamento? A Francisco Labastida, candidato presidencial priísta en 2000. Vicente Fox lo punzó. El candidato del PRI se quejó en el debate: “Me ha llamado La Vestida; me ha dicho Mariquita sin Calzones”. Ese fue el acabose.

Y así está Javier Duarte.“No lo hice ni lo mandé a hacer“, cuenta apabullado por la condena mundial.

“No tengo nada que ver en este caso —precisa—, pues ni lo hice ni lo mandé a hacer, como en ninguno de los otros que se relacionan con lamentables incidentes en los que han privado de la vida a trabajadores de medios de comunicación”.

Políticamente está acabado. Lleva en sus manos la sangre de los 14 periodistas asesinados, en su alma el peso moral de una tragedia que no debió ocurrir.

Puede evadir un juicio, puede librar la cárcel, pero no evita la sentencia histórica de haber gestado un clima de hostilidad contra la prensa crítica, del ambiente de agresión, de los golpes y patadas, los toletazos y el toque eléctrico con que actuó su policía contra reporteros y fotógrafos que cubrían eventos públicos, uno de ellos Rubén Espinosa, exiliado cuando no resistió más la amenaza y la presión, cuando sintió que si no huía lo ejecutarían en Veracruz.

Impresiona la sentencia de los firmantes de la carta: “No nos callarán”. Es el reclamo a un sistema político que ha llevado su fobia a la libertad de expresión a niveles de guerra sangrienta. Y en ese escenario, Veracruz es el peor. 14 crímenes acumula Javier Duarte en sus casi cinco años de gobierno, más de 30 periodistas exiliados, cuatro desparecidos, decenas de golpeados, amenazados y amedrentados.

“Vemos con indignación los ataques contra los reporteros en México. Cuando se ataca a un periodista se atenta contra el derecho a la información de la sociedad entera”, dice la carta en uno de sus párrafos.

A Peña Nieto le exigen garantizar una “investigación sin contemplaciones de los funcionarios estatales y municipales que, en cada caso, se puedan haber visto involucrados”.

El texto corresponde al contenido de la carta enviada a Peña Nieto por altos ejecutivos de PEN América y PEN Internacional, así como el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) y fue suscrito el 15 de agosto.

Instaban al gobierno de Peña Nieto a suscribir “un compromiso efectivo para garantizar la libertad de expresión en México”.

Expresaban su indignación por los constantes ataques a reporteros porque “ello atenta contra el Derecho a la información de la sociedad entera”.

Hablan de impunidad. Citan cifras. Revelan que desde 2000, decenas de reporteros han sido asesinados o son desaparecidos.

Las cifras de la Comisión Nacional de Derechos Humanos reflejan algo alarmante: gran parte de los ataque a la prensa es perpetrada por funcionarios públicos. Es una “censura a tiros”.

De Javier Duarte exponen:

“Desde que el actual gobernador, Javier Duarte, llegó al poder en el 2010, las amenazas, los maltratos, y los asesinos de periodistas han alcanzado cifras sin precedentes en Veracruz: 14 han muerto de manera atroz, y tres han desaparecido. En cada uno de los casos se ha desechado como línea de investigación judicial el ejercicio profesional de las víctimas”.

Proceso, al aludir al tema, refiere:

“Los denunciantes recriminaron a Peña Nieto que en México las estadísticas de impunidad en los casos contra periodistas ‘son alarmantes’. Según la CNDH, 89% de los asesinatos permanecen sin resolver y las autoridades obstaculizan sus investigaciones.

“Por último, los firmantes nacionales e internacionales recriminaron a Peña Nieto que los reporteros mexicanos ‘viven en peligro mortal. Las organizaciones criminales, los funcionarios de gobierno corruptos, y un sistema de impartición de justicia incapaz siquiera de determinar la responsabilidad de los asesinos son causa de la extrema vulnerabilidad de los reporteros’.

“Y fueron contundentes al exigirle que ‘no debe haber más asesinatos’. El asesinato de Rubén Espinosa y las cuatro mujeres en la colonia Narvarte ‘debe ser investigado con integridad. Los verdaderos homicidas tienen que recibir juicio justo y condena pronta’ ”.

Y rematan:

“No nos callarán”.

Otro documento, titulado “Paremos los ataques a la libertad de expresión”, demanda que Javier Duarte sea investigado “a fondo y sin demora”.

Ese día, el lunes 31, un grupo llegó a la sede del gobierno de Veracruz en el DF. Colocó impresiones de la portada de Proceso con la foto de Rubén Espinosa, con gorra de la Secretaría de Seguridad Pública Javier Duarte, inmensa su figura, la mirada perdida.

Aquel ejemplar de Proceso contenía la reseña de otro crimen de prensa: el levantón, tortura y ejecución de Gregorio Jiménez de la Cruz, de Coatzacoalcos, fotoperiodista de Notisur, Liberal del Sur y La Red, cuyo cuerpo apareció el 11 de febrero de 2014 en una fosa clandestina, en el municipio de las Choapas.

Irritó a Javier Duarte verse descomunal en la portada de Proceso y el texto revelador. Lo irritaba Noé Zavaleta, corresponsal en Veracruz, al citar los pormenores del crimen de Goyo Jiménez y el clima de hostigamiento forjado por el duartismo hacia los periodistas con voz crítica. Enlistaba el semanario de Julio Scherer la impunidad en el caso Regina Martínez, también corresponsal, también asesinada, también enlodada por la jauría judicial del gobernador, ultimada en su hogar de Xalapa, la tarde del 28 de abril de 2012.

Gasta miles de millones Javier Duarte en difusión de imagen, cuotas de publicidad a grandes medios y vacas sagradas del periodismo. Es dispendio inútil y hasta estúpido. Es la fórmula fallida de Maria Gina Domínguez Colío, su primera vocera, engañadora vil, sin talento, marrullera, entrometida en las redacciones, vetando información, disponiendo hasta del trabajo de reporteros y ejecutivos de los medios, que urdiera un saqueo a las arcas pagando espacios en la prensa que nunca sirvieron para darle lustre al gobernador, condenado ahora en todo el planeta por las muertes de los periodistas.

Se la hizo buena Javier Duarte a Peña Nieto. Sacude a la comunidad intelectual, periodística, artística, a los defensores de derechos humanos y de defensa de los periodistas el caso Rubén Espinosa. Y lo expresan en la víspera del informe de gobierno.

Así es Javier Duarte. Agita el avispero y luego clama auxilio. Hostiga a la prensa crítica, los espía, los amedrenta, provoca el roce físico, la amenaza, fuerza el exilio y hasta el DF llegan sus esbirros para consumar la fechoría. Y al ocurrir el crimen se dice víctima de un linchamiento público, pieza de un juicio sumario.

Saben ahora en Los Pinos qué tan corrosivo resulta el gobernador de Veracruz, su grado de acidez pública, la infinita capacidad para provocar el escándalo y la condena popular.

Tan mal que anda Peña Nieto y Duarte lo termina de empinar.

Clara y precisa la sentencia: “No nos callarán”. Y así será.

Archivo muerto

Burla pura la de la Casa Blanca de la Gaviota. Los exonera el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, en algo que así pintaba porque ni modo que un empleado le rompa la figura al patrón. Determina Virgilio, el ex consejero electoral del IFE que de imparcial sólo tenía la etiqueta, más priísta que EPN y Don Beltrone, que no hay conflicto de interés. De nada vale, pues, que esté acreditado y reconocido que la mansión de Las Lomas la financió la empresa constructora Higa, la favorita del presidente, la que se llenó de contratos en el Estado de México, cuando Peña Nieto gobernaba su entidad; que la señora presidenta, Angélica Rivera, en su papel de La Dueña, diga que Televisa le pagaba con diamantes sus deprimentes papeles en los telechurros que protagonizaba, deplorable remedo de María Félix, a menos que su interpretación del rol de la consorte del preciso haya incluido en pago la cuevita de 86 millones de pesos. Salen limpios los Peña-Rivera en esa simulada investigación cuando se ha documentado y se acredita que todo apunta a un acto de corrupción, de conflicto de interés, de simulación, de enriquecimiento sobradamente explicable. Legalmente están limpios. Moralmente están puercos. Peña Nieto lleva a México a una debacle, el peso pulverizado, la devaluación que terminará en inflación, ascenso en las tasas de interés, pérdida del poder adquisitivo, más pobreza, más rezago social, el fracaso de las reformas estructurales. Presumían los priístas que ellos sí sabían cómo hacerlo. Ajá. Peña Nieto en tres años lleva ya 80 mil muertos por la inseguridad, la violencia, el narcotráfico. Felipe Calderón tuvo un registro de 83 mil pero en todo un sexenio. De eso, ¿qué dirá peña Nieto en este tercer informe de gobierno, la mitad de su gestión? ¿Qué dirá de Ayotzinapa, de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos? Pero llegará la próxima elección y habrá abstencionismo, permanecerán en sus hogares o se irán a la playa, no a las urnas, los que hoy gritan y se inconforman. Y con su voto duro el PRI seguirá en el poder. Mitad culpa de los que se comen al país, mitad culpa de los que, con su inacción, les guisan, les sirven y les asean los dientes... ¿En qué piensa —si es que piensa— Mirna García Ávalos? Tolera y solapa la regidora de educación los vicios y las ataduras, lo podrido, en agravio de los niños en edad escolar. Ocurre en Villas de San Martín, donde hay escuela pero no se da abasto, donde imparten clases maestros que no son maestros, donde firman boletas maestros que nunca pasaron por el salón de clases. Y nada hace la regidora de Coatzacoalcos, protegiendo a la directora del plantel, María Guadalupe Pérez Farías. ¿Así funciona la reforma educativa? ¿Con una directora cuya incapacidad es manifiesta? ¿Con una escuela donde los maestros no son maestros y donde los padres de familia cubren su salario? ¿Dónde hasta la propia directora firma boletas como titular de un grupo al que nunca le impartió una clase? Así sí, la reforma educativa va a transformar a México... Mareado, la venda en los ojos, el candidato oyó decir: la única forma en pierdas es que te apañen tirándote a una niña de cuatro años en el bulevar. Y el iluso se tragaba la procacidad, el embuste, las cifras maquilladas, la intención de voto con que le decían que ganaría con el 40 por ciento de los sufragios. Lo dormía, lo mareaba, lo embelesaba su asesor de marketing político, un estafador extranjero, el engañador de la campaña, cuya labia le hizo ganar una millonada mientras el candidato pasaba por el crisol de perder de manera humillante... No se ve que pinte Alejandro Montano pero ahí está. Se apunta quizá no para gobernar Veracruz por dos años, pero sí para regatear espacios para el alemanismo. Dice ahora que quiere ser minigobernador en el 2016, como lo anunció un año atrás, cuando todos —Héctor, José Francisco, Miguel Ángel, Fernando Yunes, los rojos y los azules, incluidos— tildaban de irresponsable a Javier Duarte por jugar con los tiempos de la sucesión. Si Flavino Ríos accedía a la Secretaría de Gobierno, sería la señal para el destape de Montano. Y así fue, previo paso del oaxaqueño con acta apócrifa de Minatitlán por la Secretaría de Educación. Montano, pues, ya está en la carrera del PRI...

 

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