INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Javier Duarte: la sucesión y la descomposición
* Reforma lo vapulea * Beltrones y el riesgo de la fractura * Gobernador o
pandillero * Héctor Yunes sigue fingiendo que es antiduartista * Ruptura, cuando
destituyan a Yolanda Gutiérrez * El desplegado y el ridículo * Fernando Yunes a
la Comisión de Justicia * La quincena fatal.
30 de septiembre de 2015
Rijoso y pendenciero, Javier Duarte teje su desgracia y en un alarde insólito
logra lo impensable: inquietar, por igual, a Los Pinos, a Beltrones, a Gamboa
Patrón, todos viendo a Veracruz en un escenario de derrota electoral, de
corrupción, de encono y conflicto.
Vuelve al plano nacional. No es por sus muertos institucionales. No es por
Rubén Espinosa, el periodista al que sus esbirros hostigaron, siguieron en su
exilio y llenaron de temor. Rubén, el fotoperiodista de Proceso, Cuartoscuro y
AVC, sería asesinado el 31 de julio en el DF, convenientemente en el DF.
No es por los 14 comunicadores a los que ejecutaron, unos de ellos cosidos a
balazos; otros mutilados y sus restos hallados en bolsas de plástico; unos más
encontrados en fosas clandestinas; otro, golpeado, vendado y luego arrojado a la
carretera para simular que murió por atropellamiento; una más, Regina Martínez,
corresponsal de Proceso, estrangulada en su hogar en Xalapa, y luego enlodada
por el infame gobierno duartista.
No son los periodistas muertos los que dan la de ocho columnas al gobernador
de Veracruz, sino los senadores del PRI, su partido, que lo acusan de
corrupción, de desvío de recursos públicos, que le imputan un caos financiero,
desorden administrativo, la uña infinita y una insultante impunidad.
Líder de la chistocracia en Veracruz, Javier Duarte desató las iras, provocó
los enconos y generó un conflicto mayúsculo cuando tildó al diputado federal
panista Miguel Ángel Yunes Linares de “perro chihuahueño”; mandó al diablo al
senador del PRI Pepe Yunes Zorrilla con su propuesta para recuperar las finanzas
estatales, y obsequió una caña deportiva para que el senador priísta Héctor
Yunes Landa pesque “peces gordos” en el Estero, municipio de Alvarado, entre sus
familiares, los Yunes de PAN.
Así pierde el tiempo Javier Duarte mientras Veracruz se hunde por falta de
recursos, adeudos a contratistas, regateo con la Universidad Veracruzana para no
pagarle los 2 millones que le debe, dinero que no llega a pensionados, becarios,
músicos y a la burocracia estatal, por una corrupción desbordada.
Rompe lanzas contra dos senadores, un diputado federal panista y el hijo de
éste, Miguel Ángel Yunes Márquez, alcalde Boca del Río, a quien acusa de haberse
construido una mansión y por ello debe ser desaforado, enjuiciado y encarcelado,
y con ello detona la peor crisis preelectoral en la historia de Veracruz.
Gobierna con las tripas el gordobés. Usa el poder para la venganza y embiste
por igual a priístas y no priístas; a la rectora de la UV; a los acreedores que
reclaman sus pagos; a empresarios hoteleros, a quienes tilda de evasores; a
periodistas a quienes acusa de ser expresión de la delincuencia, manzanas
podridas y servirle a las mafias.
Pactado o no, urdido o no con el senador Héctor Yunes, a quien impulsó luego
de un pacto en Casa Veracruz y la entrega de espacios en su gabinete, el
episodio del obsequio de una caña de pescar para que atrape “peces gordos” en el
feudo de los Yunes azules, primo y sobrino del legislador choleño, lo llevó de
nuevo al escenario nacional, vapuleado y exhibido como un gobernador corrupto.
En el diario Reforma, bajo el título “Denuncian desde PRI Corrupción de
Duarte”, el martes 29, los senadores veracruzanos lo destazaron.
“Donde quiera que vayas, en Veracruz, la gente está harta, molesta, agraviada
por todo lo que pasa con las finanzas, con la corrupción, con la inseguridad. La
omisión en política no sólo es una incompetencia, también es constitutivo de
responsabilidad legal”, denunció Héctor Yunes Landa.
“México no admite más corrupción. Veracruz tampoco. Esto es un tema de gran
importancia que no debe tratarse con ligereza ni con burlas porque, además de
saqueada, la sociedad veracruzana percibe el escarnio que hacen de esto los
responsables de la corrupción y de la impunidad en Veracruz”, agregó.
Duarte, dijo Héctor Yunes, “tiene a la Auditoría (Superior de la Federación)
encima y dice que sólo hay que justificar unos números, pero donde quiera que
vayas, en Veracruz, la gente está harta, molesta, agraviada por todo lo que pasa
con las finanzas, con la corrupción, con la inseguridad… La omisión en política
no sólo es una incompetencia, también es constitutivo de responsabilidad legal”.
Pepe Yunes habla de la debacle financiera:
“Hay un sobreejercicio del gasto de operación que ha ido creciendo y ha
provocado desvío de recursos, como lo ha señalado la Auditoría Superior de la
Federación”.
A ocho columnas, la corrupción de Veracruz trae consecuencias. Reaccionó el
senador Emilio Gamboa Patrón. Reaccionó el líder nacional del PRI, Manlio Fabio
Beltrones Rivera. Reaccionó la cúpula peñanietista en Los Pinos.
“Es un problema entre ellos —dice Gamboa Patrón, primero evasivo—. Ellos
mismos tienen que definir y aclarar sus situaciones. No conozco el tema a fondo,
me parece que en el priismo no debe haber eso”.
Y luego agrega:
“Lo digo de verdad. Es un problema que debe resolver el gobernador Duarte con
los dos senadores Yunes, tanto con Héctor, como con José”, apuntó.
Suele ser aplomado Gamboa Patrón. Esta vez no. Hundió el cuchillo en la piel.
Abordó el tema y lo remitió a su origen: el conflicto de Javier Duarte con los
senadores priístas.
Y luego tocó el tema medular:
“Si tienen acusaciones de corrupción, tienen que demostrarlo; no es nada más
decir: hay acusaciones de corrupción. Tienen que presentarlo y denunciarlo. Si
tienen pruebas que las presenten”.
Beltrones Rivera tuvo reunión a puerta cerrada en el PRI. Ahí habló de la
unidad entre los priístas. Es la clave, dice, para evitar que las candidaturas
independientes derroten al tricolor en las elecciones.
Pide unidad, frenar rupturas y evitar escisiones. Advirtió a dirigentes y
delegados que se incluya a todos, que se eviten las renuncias.
La instrucción fue que nadie se salga del PRI, porque el PRI se ha convertido
en el principal proveedor de candidatos independientes.
“Nos pidió actuar con una visión incluyente, de unidad. No podemos dejar que
surjan más ‘Broncos’. Los tenemos que detectar a tiempo y dar espacios para que
no salgan del partido, porque si nosotros lo permitimos se van a generar más
candidaturas independientes”, dijo uno de los delegados, según reporte del
portal notiguíaTV.
Javier Duarte y Héctor Yunes tienen otra visión. Duarte impulsa a su ex
secretario de Gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, cuya candidatura independiente
no levanta, es desairada, sobre todo porque se trata de un ex panista mal visto
por unos y por otros, por sus ex compañeros en el PAN y por los priístas que
nunca lo tragaron.
Héctor Yunes juega en dos bandas. Aprovecha el conflicto —real o ficticio—
con Javier Duarte y plantea la posibilidad de ser candidato independiente. O
sea, iría en contra de la instrucción de su líder y mentor, Don Beltrone. La
misma treta de 2010 cuando amagó por contender por la oposición y finalmente se
conformó con ser senador.
A lo que llega Javier Duarte. Impolítico, visceral, ocurrente, hace todo para
complicar la sucesión.
Su fobia a los Yunes es demencial. Sus pasiones, suicidas. Y en el arranque
de la sucesión, provoca un clima de crispación y agravios.
Sus métodos son de pandillero, no de egresado de la Universidad
Iberoamericana. Afecto a la provocación, lo mismo llama “perro chihuahueño” a
Yunes Linares que pescador de pantano a Yunes Landa o sangrador del pueblo, vía
impuestos, a Yunes Zorrilla.
En alguna cantina perdió el pedigrí el gobernador de Veracruz, adicto al
trago hasta el amanecer. De los Yunes, con el único que trabó proyecto fue con
Héctor, su candidato para la sucesión. Tras el incidente de la caña para los
“peces gordos”, esperan los priístas que la ruptura sea real. Y lo será si salen
del gabinete duartista Yolanda Gutiérrez Carlín, secretaria de Protección Civil,
y aquellos a quienes recomendó en cargos menores. Si permanecen en la pandilla,
la ruptura es fingida.
Navega Javier Duarte en la descomposición de un gobierno que nunca cuajó,
impuesto el gordobés para encubrir el gran peculado de Fidel Herrera Beltrán,
para hacer de la impunidad una forma de gobierno, y para sembrar de minas el
camino de la sucesión, incluido el minigobierno de dos años para frustrarle a
los Yunes rojos y a los Yunes azules el sueño de gobernador Veracruz por seis
años.
Otra vez Javier Duarte en un escándalo nacional.
Archivo muerto
De a tiro por viaje, Javier Duarte no da una. Asume por unanimidad Fernando
Yunes Márquez la presidencia de la Comisión de Justicia del Senado, votado en el
pleno, respaldado por todos. Días antes desató el gordobés una campaña
demencial, suscrito un desplegado por legisladores priístas que se indignan
porque al joven panista se le habría de conferir el nombramiento mientras a su
padre, el diputado federal del PAN, Miguel Ángel Yunes Linares, lo investiga en
calidad de indiciado la PGR por una denuncia por peculado, supuestos traslados
de millones de pesos a cuentas en Estados Unidos e Indonesia, la construcción de
una mansión en el Estero, municipio de Alvarado. Hizo escándalo el grupo de
bufones y payasos, la broza del duartismo, y al final se fueron con las manos
vacías. Como diría el filósofo Javier Duarte, ladraron como chihuahueños para
suplir sus taras y carencias físicas, y cosecharon nada. Un Yunes, Fernando, el
hijo del demonio azul, como le llaman en el cuartel de la fidelidad a Miguel
Ángel Yunes linares, al frente de la Comisión de Justicia. No hay día que el
gobernador de Veracruz no se trambuque. El karma, pues, el karma... Zozobra,
angustia, el alma en un hilo. Día previo a la quincena. Martes 29, martes en que
muchos ya se sienten en el aire. Acuden los empleados municipales al cajero
bancario. Revisan saldos. Refleja ceros o quizá unos pesos. Saben del despido
masivo por acuerdo del cabildo de Coatzacoalcos, a instancias del alcalde
Joaquín Caballero Rosiñol. Se aplica entre el personal de confianza, los
joaquinistas y los no joaquinistas, que ya mamaron de la ubre presupuestal,
muchos de ellos sin mérito alguno, muchos pillados en actos de traición, muchos
cesados por rehusarse a ser serviles. Hoy acaba el boleto de viaje bajo el
argumento de que el presupuesto no da para más, aunque sí para traer a Ninel
Conde y amenizar el Grito de Independencia, para pagarle a constructores
fantasma, para viajar en avión privado, al estilo Marcos Theurel —“Te rompo tu
puta madre”— a sabiendas de lo que cuestan los servicios aeroportuarios...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Héctor Yunes: y de pronto le dolió la parentela
* No chistó cuando a Yunes Linares lo exhibieron en el Congreso * El show
mediático por la caña de pescar * De pronto se volvió crítico del gobernador *
Pleito fingido * Los navales y los crímenes * Empresas ficticias y obras
inexistentes.
29 de septiembre de 2015
Ni un gesto, ni una palabra, ni un reclamo. Héctor Yunes no se dolió por su
parentela cuando a los Yunes azules les imputaron enriquecimiento inexplicable y
los denunciaron, y los exhibieron, y los tildaron de ladrones. Se dolió cuando
Javier Duarte lo ridiculizó a él, al senador, con una caña para pescar “peces
gordos” en el Estero panista. ¿Es show mediático? Sí.
Sobre Miguel Ángel Yunes Linares, su primo, hay una investigación ministerial
en curso, indiciado, a partir de la denuncia que le endilgaron las huestes
fidelistas y duartistas, los 400 Pueblos de César del Ángel, que nace del
apriete de tuercas en los días en que gobernaba Veracruz alentado por Patricio
Chirinos Calero.
Le atribuyen cuentas bancarias hasta en Indonesia y una mansión de 35
millones de pesos en el Estero, municipio de Alvarado, edificada por una de sus
empresas, que aparece a nombre de su esposa Leticia Isabel Márquez Mora.
Le imputan desvío de recursos del ISSSTE en sus tiempos de director, al
inicio del calderonismo, por 159 millones en la compra de medicamentos, que
supuestamente observó la Auditoría Superior de la Federación.
Insólito caso en que en su primera acción legislativa, el 2 de septiembre, la
fracción parlamentaria priísta en pleno, no anunciara una iniciativa de ley, ni
un pronunciamiento sobre el tema de la violencia, o la posición mexicana ante el
fenómeno migratorio, ni el respaldo a las reformas estructurales del presidente
Enrique Peña Nieto, sino los pecados del diputado federal panista Miguel Ángel
Yunes Linares.
Lo acusaban los priístas, jefaturados por Alberto Silva Ramos, diputado por
Tuxpan, cuyo hermano Francisco “El Negro Silva” fue personaje clave en la
empresa ADT Petroservicios, propiedad de Francisco Colorado Cessa, la misma que
sirviera para la compra de caballos cuarto de milla mediante la cual le lavó
millones de pesos al grupo criminal Los Zetas, como el mismo Pancho Colorado
reconociera ante un tribunal de Austin, Texas, donde se le enjuició y fue
condenado a 20 años de prisión, sentencia que dejó en suspenso al interponer una
apelación que ordenó reponer el procedimiento.
Enviado a denostar, Alberto Silva acudió a la zona conurbada Veracruz-Boca
del Río a afianzar la embestida contra el primo del senador priísta, señalado de
corrupto.
No se defendió Yunes Linares de las imputaciones pues había viajado a
Estocolmo, Suecia, donde su hijo, el senador Fernando Yunes Márquez, se hallaba
aquejado por una neumonía.
Cuando volvió, les anunció que habría más denuncias contra Javier Duarte y su
pandilla por desvío de recursos federales, incluido el ejercicio presupuestal
2012.
Entonces respondió el gobernador con un exabrupto. Lo tildó de “perro
chihuahueño”, pues decía que para suplir sus deficiencias físicas el can se
dedica a ladrar y escandalizar. No se sabía que el gobernador fuera psicólogo
animal.
Nunca, que se sepa, se dolió Héctor Yunes Landa de las ofensas a su familia,
a los primos y sobrinos azules, como ahora reclama tras el incidente de la caña
de pescar, usada para ridiculizarlo a él, pues si quiere ir contra “peces
gordos”, como el choleño había ofrecido si llega a ser gobernador de Veracruz,
le dice Javier Duarte que vaya al Estero y que comience con su parentela.
Le recomendaba el gordobés —domingo 27— que midiera a la oposición con la
misma vara con que a los correligionarios y terminó por decir que los familiares
de Héctor Yunes, los del Estero, Yunes Linares y sus hijos, eran peores que los
priístas. O sea que los priístas no son honestos, pero los Yunes azules son
peores.
Recibió Héctor Yunes el obsequio, su caña para “peces gordos”, con una
sonrisa de oreja a oreja. Le estrechó la mano con severidad el gobernador. Le
dirigió una palabras para que le quedara claro el mensaje y le soltó una palmada
seca en el hombro. Eso es actuación.
Retornó a su lugar, sonriente, el senador Héctor Yunes. No soltó su caña para
pescar “peces gordos” mientras los priístas reían y gozaban la burla.
Después vino el show mediático. Envió a un propio a Casa Veracruz, la
residencia oficial. Abrieron la puerta. Un guarura le tomó los datos y recibió
la caña maldita. Hay video de ese momento. En él se observa a los fotógrafos
apostados a los costados de la puerta, captando la escena. Es el espectáculo de
hoy.
Luego vendría el deslinde del mentor. Héctor Yunes se dolió de la afrenta a
sus familiares. Tomó el agravio como propio. Lo suyo, lo de la caña para “peces
gordos” fue irrelevante. Lo que le puede es lo que le dijo el gobernador a
Miguel Ángel Yunes y sus hijos.
Convirtió ese hecho en el vértice de una protesta que de inmediato fue
cuestionada por inverosímil. Fijó su posición en una carta en que reiteró que el
problema es el agravio a su familia. Y un día después, el lunes 28, se volvió
convenientemente antiduartista.
Expresa que Javier Duarte representa un antivoto para el PRI, que practica
política de kínder, de ocurrencias, de chistes. O sea, Veracruz gobernado por la
“chistocracia”.
Y agregó:
“Estoy muy molesto, no se vale el acto de ridiculización que se intentó a mi
persona. Yo soy respetuoso y no voy a permitir que nadie, ni el gobernador
Javier Duarte quiera ridiculizarme (…) y tampoco voy a permitir que Javier
Duarte, ni nadie se meta con mi familia. Miguel Ángel Yunes es mi muy querido
primo hermano (…) y no se vale que se metan con mis sobrinos”.
Que se sepa, hasta antes del episodio de la caña para “peces gorditos” Héctor
Yunes no salió en defensa de los Yunes azules. Los dejó al aire. Los dejó a su
suerte mientras el priísmo gozaba con los epítetos de corruptos, ladrones que
desviaban recursos públicos, que se enriquecían, que se construían mansiones de
35 millones de pesos y hasta del apodo de “perro chihuahueño”.
Hoy dice Héctor Yunes que el gobierno de Javier Duarte, al que en los eventos
de su agrupación Alianza Generacional llevaba como invitado de honor y al que se
refería como el líder de Veracruz, es un fiasco.
Zalamero, servil, en 2010 colmaba Héctor Yunes de miel a Javier Duarte,
gobernador electo, al que hoy enloda en su fingido deslinde. Decía el 22 de
agosto de ese año:
“El triunfo indiscutible de Javier Duarte ha generado entre los aliancistas
un especial ambiente festivo por el significado de esta victoria electoral que
nos lleva a confirmar nuestra pertenencia priísta, así como la premisa que dio
origen a Alianza Generacional: unidos los priístas de todas las épocas somos una
fuerza realmente imbatible.
“Javier conjuga la juventud con la experiencia, la visión de futuro con la
fuerza innovadora de quien se preparó para ser un político con compromiso
social. Esto ha sido lo que los veracruzanos aprecian en Javier Duarte, y por
ello, los aliancistas nos congratulamos por quien será Gobernador de Veracruz.
Estoy seguro que Javier Duarte estará a la altura del reto que implica gobernar
Veracruz y sabrá realizar una gestión de gobierno eficiente y con resultados a
favor de la sociedad, sustentada en una amplia convocatoria de todas las fuerzas
políticas y todos los sectores sociales”.
Qué limitada visión política, la de Héctor Yunes. Hoy despotrica en su
comunicado:
“El nuevo Plan de Ajuste al Gasto consistente en la disminución al gasto
corriente, captación de más recursos fiscales y un segundo Programa de Retiro
Voluntario, es una medida tardía y deficiente, consideró el senador por
Veracruz, Héctor Yunes Landa.
“Entrevistado antes de impartir en una Universidad privada de Xalapa, la
conferencia denominada ‘Experiencia Legislativa’, subrayó que en vez de mandar a
los empleados a la calle, ‘deberían de dejar de robar y en segunda que saquen a
los aviadores de la nómina porque al parecer hay uno que cobra en la Tesorería
del Estado medio millón de pesos mensuales, aproximadamente’.
“Yunes Landa al referirse al cobro del dos por ciento al hospedaje señaló
que, ‘es un error quitar un impuesto que no pagamos los veracruzanos, lo pagan
los turistas, lo que tienen que hacer es seguirlo cobrando e invertirlo, son más
de 90 millones de pesos que se han captado y de acuerdo a los últimos reportes
financieros en caja solo hay unos cinco mil pesos’.
“De igual manera, precisó que el aumentar el dos por ciento al impuesto a la
nómina le pega a la ‘gallina de los huevos de oro’, porque el Gobierno del
Estado debe crear las condiciones para generar empleo, y aquí tal parece una
‘operación cucaracha’ donde todos se van a ir a vivir a Puebla, Tlaxcala u otro
lugar y el estado se va quedar vacío.
“Insistió que va suceder lo mismo que con el cobro de la tenencia vehicular,
donde todo mundo se fue a pagar a Puebla y Morelos, pero son medidas deficientes
y tardías, y de esa manera no se podrá lograr un desarrollo armónico.
“Hizo un llamado para que el mandatario estatal haga un ejercicio de
autocrítica, que salga de Casa Veracruz o que reciba ahí a la gente, que se vaya
a una colonia de Xalapa, que escuche lo que escuchamos lo que caminamos el
estado. El empresario, los padres de familia, maestros, campesinos, ganaderos,
del norte, centro y sur, hasta en Los ángeles, California, están molestos, por
la forma de gobernar Veracruz”.
Y dejó de ser duartista, supuestamente. Y acusa que no permitirá que lo vete
Javier Duarte, que le impida ser candidato del PRI al gobierno de Veracruz.
Su show mediático es intragable. Yunes Landa intenta un deslinde ficticio,
pactado, fabricado para alejarse de Javier Duarte, dejando las filas de los
repudiados y tratando de convertirse en el candidato respondón.
Sería creíble si no hubiera apretado al gobernador, si no lo hubiera obligado
a pactar, si no hubiera suavizado el discurso, si no hubiera recomendado a sus
amigos en secretarías y cargos de dirección en el gabinete duartista.
Pero no. Su entrega al duartismo es verdad que pesa entre los priístas,
pregonando que será el próximo gobernador de Veracruz, filtrando que él es la
propuesta del gobernador, quien hoy le obsequia la caña para “peces gordos” y de
ahí finge un rompimiento político porque a los familiares no se les agravia.
En meses no se dolió de los denuestos a su primo Miguel. Ahora sí. Ajá.
Archivo muerto
Toman las calles e increpan al gobierno. Reclaman a los suyos. “Basta de
corrupción”, le dicen al gobernador. “Ya no más plagios”, exigen. “Indignados
por la inseguridad”, expresan. “Los queremos de regreso”, instan. Son los
familiares de los cuatro ciudadanos levantados el viernes 25 en un taller
mecánico de la colonia Prócoro Alor. Uno de ellos, Omar Omar Shamed Wreden
González, es hijo de Omar Wreden Sandoval, quien laborara en la Dirección
Jurídica del ayuntamiento de Coatzacoalcos, en tiempos de Marcos Theurel. Los
Wreden tienen estirpe priísta. Su abuelo, Fernando Wreden Alarcón, fue líder de
taxistas, hombre de las confianzas del notario Francisco Montes de Oca López, ex
líder del Congreso veracruzano durante el acostalagunismo. Se los llevaron
hombres que vestían ropa tipo militar o naval. Y de ahí plantean que la Fuerza
Civil, el Ejército o la Naval pudieran estar involucrados en el levantón. O son
malosos que emplean ropa castrense. Hay un caso anterior, el de Bernardo Rajoy
Long, ocurrido el 2 de septiembre, asesinado al resistirse a ser levantado
cuando se hallaba en una vulcanizadora de la avenida Madero y Pedro Moreno, y
también mencionan a plagiarios con “ropa militar”. Marchan sus familiares,
atrapados en la angustia, alentados por una esperanza, ceñidos a la táctica de
presionar para hacer ceder al gobierno. Convocan a Víctor Rodríguez Gallegos,
líder estatal del Movimiento Territorial del PRI a secundarlos, porque ellos
siempre han apoyado las campañas priístas. Acuden a la Fiscalía Regional sin
éxito, ausente la titular, Samyra del Carmen Khourie Colorado. Vendrán luego las
acusaciones de que los desaparecidos son malosos y que sus parientes están
coludidos con la mafia. O sea, de víctimas a “por algo les pasó”. Es la
criminalización a la que siempre apela el duartismo... Qué mejor negocio que
cobrar sin invertir. Qué mejor que pasar la factura por un servicio inexistente,
por una estimación de obra no realizada, por un trabajo ficticio. Tiene ese
encargo Diego Estrada en la Secretaría de Obras Públicas Municipales, acopiar la
documentación que soporte el fraude, según la versión de insiders que ven que
esto es peor que durante el theurelismo. Un legajo de información da cuenta de
las tretas que sirven para agotar el presupuesto sin que la obra exista. Y de
ahí la estrechez financiera, secas las arcas, sin que el programa anual de obras
se vea reflejado en la realidad. Hay otro personaje, funcionario también, ligado
a un “préstamo” de maquinaria de una obra que realiza en el puerto de Veracruz.
Quien conoce el caso a fondo es el director de Infraestructura, Guillermo Ibarra
Macías...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Héctor Yunes: rompimiento sin agallas
* Javier Duarte lo ridiculiza * Que vaya a pescar a sus parientes, le dice
* Le regala una caña de pescar * A Pepe Yunes le recuerda que votó por
incrementar el IVA * La carta de Yunes Landa * Víctor Rodríguez compra taxistas
* ¿Y el aumento a las tarifas? * Ibarra y su pandilla en Obras Públicas.
28 de septiembre de 2015
Pusilánime y timorato, Héctor Yunes Landa rompe con Javier Duarte... a
medias. Ser ridiculizado lo irrita. Lo agravian las mofas del gobernador, ser
incitado en público, entre las risas de los priístas, a pescar “peces gordos”
pero entre su parentela, en el feudo de Yunes Linares e hijos, los Yunes azules.
Y le responde de refilón.
Rompe el senador priísta sin llamar por su nombre a Javier Duarte, sin
adjetivos que dimensionen al delincuente, ni le imputa al ladrón qué tanto daño
le ha causado a Veracruz.
Protagonista del nuevo sainete por la sucesión, Héctor Yunes recibió
respuesta —domingo 27— a su promesa de proceder contra los “peces gordos” que
han saqueado a Veracruz. También avizoraba que iría contra lobos y pececillos. A
algunos rateros menores los entretendría, a los que con salarios de 30 mil pesos
mensuales presumen escoltas, autos de lujo el mismo día que asumen un cargo o
que exhiben la riqueza malhabida.
Yunes Landa había tocado una fibra sensible: los políticos drogadictos. Dijo:
“Desde el más alto nivel para abajo incluyendo hasta el que vaya a ser el
gobernador tendrán que someterse a exámenes médicos. A ver si los funcionarios
públicos de la siguiente administración estatal no son metodistas, que son esos
que meten de todo, desde cocaína hasta otros polvos. El rastro queda en el pelo
que es donde más permanece, además que no tengan antecedentes penales.
“Y muchos de ellos —sentenció— hasta contratan despachos contables para que
tapen los hoyos de la corrupción. Muchos compran talonarios foliados de facturas
en la ciudad de México, en imprentas ubicadas en la Plaza de Santo Domingo de la
ciudad de México, pero todos los que sean sorprendidos con esas prácticas
deshonestas serán castigados”.
Ambos, y también Pepe Yunes, asistieron al relevo en la CNC estatal, y ahí
les tocó chubasco a los Yunes rojos. A Pepe Yunes le recordó el gobernador que
siendo diputado federal votó por el incremento al IVA y ahora como senador apoyó
la reforma hacendaria.
Ironizaba Javier Duarte, teniendo a los senadores veracruzanos a su merced,
golpeando en cada palabra, ridiculizándolos, exhibiéndolos. A Pepe Yunes al
adoptar medidas fiscales contra el pueblo, pero supuestamente necesarias para el
desarrollo. Luego le diría que está muy orgulloso de su trabajo. La burla total.
Minutos después, José Francisco Yunes Zorrilla devolvería el golpe. Primero
la rendición de cuentas —dijo— y la reingeniería administrativa y luego las
medidas fiscales.
Pero a Yunes Landa le fue peor. Desvió su discurso Javier Duarte. Citó el
cumpleaños del senador choleño. Le dijo que como sabía que le gustaba la pesca
deportiva, y sobre todo capturar “peces gordos”, ahí estaba su regalo: una caña
de pescar.
Entonces llegó la ironía. Que se vaya a pescar al Estero, al feudo de los
Yunes azules, a los dominios del diputado federal panista Miguel Ángel Yunes
Linares y sus hijos.
“Le recomiendo —agregó el gobernador—, aquí, muy cerquita de aquí, en el
Estero, hay unos peces gordos también muy importantes que puede pescar con esta
caña”.
Y de ahí caminó hacia Yunes Landa. Entregó la caña de pescar. Héctor se
mostraba complacido, sonriente, hasta azorado frente al alarde y la osadía de
quien en 14 meses dejará de ser gobernador. Pero aceptó el obsequio sin chistar.
Javier Duarte lo remató pidiendo que mida con la misma vara a los de
enfrente, a los Yunes del Estero, que son peores que los priístas:
“Que son peores todavía y que sin importar que sean familiares también estén
presentes de las corrupciones evidentes que existen de aquel lado”, le restregó.
Reían los priístas. Gozaban el momento. Pasaban a la carcajada franca, al
agravio secundado hacia quien en 14 meses mas pudiera ser gobernador de
Veracruz.
El video da cuenta del agravio: https://www.youtube.com/watch?v=PXNuddpkoQo
Horas después, Héctor Yunes rompió con quien hasta entonces lo había
impulsado para ser su sucesor. En una carta abierta, precisó:
“El día de hoy me vi obligado a abandonar el evento de la toma de protesta de
la dirigencia estatal de la CNC Veracruz, al sufrir una falta de respeto a mi
familia y a mi persona, pero sobre todo, a millones de veracruzanos que escucho
a diario reclamar con toda justicia el castigo a los culpables del saqueo que ha
sufrido Veracruz.
“Al hacer uso de la palabra, el gobernador del estado de Veracruz aprovechó
la circunstancia de mi cumpleaños para regalarme una caña de pescar, sabiendo
—dijo— de mi afición por la pesca. De ahí procedió a personalizar su crítica y a
ofenderme.
“AL RESPECTO, MANIFIESTO:
“1) No soy aficionado a la pesca deportiva, pero sí al combate a los
depredadores, particularmente los del erario público, que han hecho un inmenso
daño a Veracruz.
“2) Hace unos días hice pública mi convicción de que Veracruz requerirá que
el próximo gobernador encarcele a los corruptos que han defraudado las finanzas
públicas, traicionando a los veracruzanos y ofendiendo a la sociedad con sus
abusos y su arrogancia. Lo reitero.
“3) Esa declaración, por cierto, no debería ofender a nadie ni mucho menos
sorprender. La única sorpresa es que no sea la autoridad en funciones la que
asuma esa tarea, pese a los expedientes que la Auditoría Superior de la
Federación ha integrado contra diversas dependencias del estado por el manejo de
los recursos federales.
“4) Nunca mencioné en mi declaración que los ‘peces gordos’ a los que hacía
alusión fueran ni funcionarios estatales, ni correligionarios, ni mucho menos a
miembros de su familia. Si él así lo interpretó, debe ser por información que
obra en su poder.
“5) De ser así, debería dejar de obsequiar artículos deportivos y facilitar
en cambio una adecuada integración de carpetas de investigación e
investigaciones ministeriales para que se ejerciten las acciones penales
correspondientes.
“6) Me referí a malos funcionarios de todos los niveles. Cualquier
veracruzano puede dar referencias de quiénes son. La omisión en política no sólo
es una incompetencia: también es constitutivo de responsabilidad legal.
“7) No es con ocurrencias ni con escándalos como se gobierna. Lo escandaloso
es la incapacidad de resolver los problemas de la gente y ser permisivo con
quienes, según el dominio público, han defraudado a Veracruz.
“8) México no admite más corrupción. Veracruz tampoco. Esto es un tema de
gran importancia que no debe tratarse con ligereza ni con burlas, porque además
de saqueada la sociedad veracruzana percibe el escarnio que hacen de esto los
responsables de la corrupción y de la impunidad en Veracruz.
“9) Nunca he permitido que se me ofenda y siempre he sido respetuoso de las
familias de los demás, pero sobre todo, del clamor popular de los veracruzanos
traicionados. Esta no será excepción.
“10) Le devuelvo al gobernador su caña que sólo sirve para pescar charales.
Me es inútil. Si quiere ayudarme, que me envíe un barco para pescados de gran
tonelaje. Apenas será suficiente para lo que vendrá”.
Horas después, el Héctor Yunes que sonreía al recibir el presente del
gobernador, envió a un representante a Casa Veracruz. Ahí entregó la caña de
pescar que nunca debió haber recibido y que habría sido la respuesta inmediata
al agravio de Javier Duarte.
Rompe Héctor Yunes pero en su carta no hay mención alguna a Javier Duarte por
su nombre. No le imputa los delitos que han significado su paso por el gobierno
de Veracruz. No hay reclamo por el saqueo y la impunidad, citando cifras,
mencionando datos concretos.
Entre Yunes Landa y Yunes Linares, su primo, hay una diferencia sustancial.
Yunes Linares le dice ladrón al ladrón y ratero al ratero. Yunes Linares acusa
al gobernador y su pandilla de haber dispuesto del erario público y haber
amasado fortunas insultantes en agravio de la sociedad. Yunes Linares impulsó
las denuncias que se ventilan en las instancias federales —Auditoría Superior de
la Federación y Procuraduría General de la República— por desvío de recursos
públicos. Héctor Yunes no.
Chapado al viejo estilo priísta, político de signos y de mensajes cifrados,
Héctor Yunes tiene un discurso contradictorio. Dice que no pesca pero quiere
captura mayor. Sostiene que hay delitos qué perseguir pero lo dicen los demás,
no él.
He ahí sus palabras:
“4) Nunca mencioné en mi declaración que los ‘peces gordos’ a los que hacía
alusión fueran ni funcionarios estatales, ni correligionarios, ni mucho menos a
miembros de su familia. Si él así lo interpretó, debe ser por información que
obra en su poder.
Otro:
“6) Me referí a malos funcionarios de todos los niveles. Cualquier
veracruzano puede dar referencias de quiénes son. La omisión en política no sólo
es una incompetencia: también es constitutivo de responsabilidad legal.
Uno más:
“7) No es con ocurrencias ni con escándalos como se gobierna. Lo escandaloso
es la incapacidad de resolver los problemas de la gente y ser permisivo con
quienes, según el dominio público, han defraudado a Veracruz.
Yunes Landa no se compromete. Hay corruptos en el gobierno de Veracruz porque
“es del dominio público” o porque “cualquier veracruzano puede dar referencias
de quiénes son”. O sea, que acusen los demás; él solo cacha.
Cierra el círculo Javier Duarte. Faltaba un Yunes en romper con él. Con los
Yunes azules el pleito data del sexenio fidelista cuando despuntó para ser el
sucesor de Fidel Herrera Beltrán, para ser la máscara, el parapeto, la tapadera
del sultán del Golfo.
Pepe Yunes lo increpó desde que esbozó que el próximo gobierno sería de dos
años, no para homologar el calendario electoral de Veracruz con el de la
Federación en 2018, sino para descarrilar a los Yunes rojos y alejarlos de la
próxima candidatura.
Héctor Yunes jugó con los tiempos. Apretó a Javier Duarte, negoció, ganó
espacios en el gabinete duartista y salió de Casa Veracruz con el estribillo de
que está listo para ser el próximo gobernador.
Rebasado por Pepe Yunes, quien mantuvo su posición crítica ante el
minigobierno, aunque necesario entrarle para atajar a fidelistas y duartistas, y
su postura contra el mal manejo de la crisis financiera, el déficit de 900
millones de pesos al mes, la falta de un plan B para reducir el gasto corriente,
a Héctor Yunes se le ocurrió hablar entonces de “peces gordos”, de
encarcelarlos, de políticos drogadictos, de fortunas malhabidas, de facturas
apócrifas. Sólo le faltó hablar de marranas paradas.
Y Javier Duarte reaccionó. Unificó a los cinco Yunes, a los rojos y a los
azules, a Pepe y Héctor, a Miguel Ángel y a sus hijos Fernando y Miguel Ángel
Yunes Márquez.
Descompuso la sucesión con sus ataques a unos, sus amenazas a otros, sus
denuncias penales, sus burlas y reproches, presa de las vísceras con que
gobierna. Y en política, golpe que no mata, fortalece.
Fuera de control, el gordobés no mide el alcance de la afrenta. Debilita a
los Yunes rojos y fortalece al Yunes azul. Pepe y Héctor quizá lo confronten;
Yunes Linares va más allá. Si llega a gobernador lo perseguirá y lo encarcelará.
Y el PRI no volverá al poder en Veracruz.
Sin embargo, pudo Yunes Landa lucrar con el agravio. Pudo increparlo in situ.
Pudo romper la caña de pescar frente a todos. Habría ganado ahí la candidatura
del PRI. Pero prefirió sonreír y guardarse el regalo. Y después devolverlo.
Le faltaron agallas.
Archivo muerto
Como Santa Clós, va Víctor Rodríguez Gallegos comprándole el voto a los
priístas y a los no priístas también. Suple su impopularidad con la Farmacia del
Taxista, convenientemente en Coatzacoalcos, donde nadie lo fuma, donde ha sido
el rey del drenaje para embarrar de lodo a los enemigos de su patrón y mentor,
Marcelo Montiel Montiel, el aún delegado de la Sedesol federal en Veracruz, y
donde aspira a ser diputado local para luego convertirse en alcalde. Así
engatusa al priísmo, en un evento del Movimiento Territorial del PRI —viernes
25— ofreciendo lo que el gobierno priísta da a medias, los servicios de salud
que no disfrutan los trabajadores del volante —¿y el Seguro Popular, apá?— y les
suelta el rollo de que ahora sí los políticos dejan de lado las promesas y se
promueven con hechos. Don Víctor Rodríguez es todo, menos sincero. Y mucho menos
sensato. Le da aspirinas a los taxistas pero no se compromete en dos puntos
torales de ese gremio: el incremento a las tarifas por corrida y la derogación
del Reglamento de Tránsito. O sea, taco de lengua para encantar ingenuos. Habría
que ver de dónde se va a sostener la nómina y los medicamentos de las farmacias.
Como sea del erario, entonces es peculado y mala leche de Víctor Rodríguez...
Diego Estrada es un personaje clave en la vida de Guillermo Ibarra Macías,
director de Infraestructura en el ayuntamiento de Coatzacoalcos. Es quien ejerce
el poder. Es más, es el poder real. Por sus manos corren facturas de supuestos
trabajos realizados y cobrados a la Secretaría de Infraestructura, donde se
maneja un superpresupuesto, inagotable fuente de riqueza de alcaldes y sus
respectivos grupos políticos. Otros personajes, como Esteban Ramírez, director
de Atención Ciudadana en la Secretaría de Obras Públicas, tienen que ver con la
nómina de aviadores que cobran por la limpieza de canales, pero sin hacer nada.
Otros más, como Adriana Pamela Casas, son la voz que más escucha el socio
incómodo del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, el director de Infraestructura,
Guillermo Ibarra Macías. Sobre todo ella. Es su conciencia...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Héctor Yunes: y ahora el discurso justiciero
* Ofrece perseguir a los “peces gordos” del duartismo * Del silencio y el
trato suave a la amenaza * A destiempo, el golpe de timón * El Jurásico y
Maritoña: nombramiento que no llega * Con Edel, con Marcelo, con Moreno, con
Víctor * De Moreno Brizuela ni quien se acuerde * El candidato encabronado.
24 de septiembre de 2015
Variadísimo, el repertorio de Héctor Yunes da para embestir y matizar,
criticar y elogiar, hablar y callar. Lo mismo llama insensato a Javier Duarte
que presume su amistad. Lo mide con la vara de la traición y le cree que es el
candidato del gobernador. Hoy le toca advertir que lo va a encarcelar.
Son las tretas del senador cuyo discurso terso lo llevó a despeñarse en el
ánimo de los priístas, mucho más en el ambiente electoral, pues con lisonjas y
silencio nadie se posiciona ni genera intención de voto.
Mister Justicia dice hoy que va por los “peces gordos”. No se sabe si la
alusión tiene que ver con la anatomía de Javier Duarte o con la dimensión de lo
robado a las arcas, las fortunas descomunales o el cinismo para disponer del
erario. Pero de que va a actuar, pregona, va a actuar.
Mister Justicia sostiene que en la viña del duartismo hay “lobos y pececillos
de todos los tamaños”, en una clara referencia a la pandilla del gobernador,
cuya impunidad les permitió destrozar las finanzas públicas y llevar a Veracruz
al peor escenario, sin futuro, sin desarrollo, sin saber si habrá un mañana.
Si llega a la gubernatura de dos años, cuenta Héctor Yunes Landa, le echará
el guante a los ladrones del duartismo. Los inhabilitará y comenzará por
investigar a los “peces gordos”. Y a los lobos. Y los pececillos.
Hay que empezar por los grandotes, dice el senador, pero hay que entretener a
algunos tantito, esos que traen escoltas, vehículos de lujo, del más alto nivel
para abajo.
Una más: “Quien se robe un peso del erario no tiene derecho a ser funcionario
nunca”.
Otra: “Aparte de combatir la corrupción hay que meter a la cárcel a los
corruptos, dar ejemplos claros, que le de miedo al funcionario público meter la
mano al cajón donde está el cobro del impuesto predial, que la familia le diga
que no haga eso porque su destino será la cárcel y no solo deben ir a prisión,
sino devolver todo lo que se robaron e inhabilitarlos de por vida”.
Usa frases coloquiales. Habla el lenguaje del pueblo. Sabe Héctor Yunes que
el terreno perdido y el tiempo desperdiciado, en política sólo se revierten con
golpes de timón.
Desliza que entre la clase política hay viciosos, afectos a las drogas, de
los que se meten de todo.
“Desde el más alto nivel para abajo —agrega— incluyendo hasta el que vaya a
ser el gobernador tendrán que someterse a exámenes médicos. A ver si los
funcionarios públicos de la siguiente administración estatal no son metodista,
que son esos que meten de todo, desde cocaína hasta otros polvos. El rastro
queda en el pelo que es donde más permanece, además que no tengan antecedentes
penales”.
Mister Justicia advierte que a los nuevos funcionarios les revisará
propiedades, cuentas bancarias y otros patrimonios.
“Porque luego resulta que con sueldos mensuales de 30 mil pesos adquirieron
lujosas mansiones y hay cosas obvias. El funcionario ratón no solo no oculta lo
robado, sino que todavía lo presume.
“Y muchos de ellos hasta contratan despachos contables para que tapen los
hoyos de la corrupción. Muchos compran talonarios foliados de facturas en la
ciudad de México, en imprentas ubicadas en la Plaza de Santo Domingo de la
ciudad de México, pero todos los que sean sorprendidos con esas prácticas
deshonestas serán castigados”.
Había expresado el 14 de septiembre que va por la minigubernatura de dos
años, en un discurso que se desdibujó al paso de los días, sin señales del PRI
nacional, sin soporte de sus referentes nacionales.
A destiempo da un viraje Héctor Yunes. Pregonar que es el candidato firme, el
líder de las encuestas, el defensor de los desposeídos, no hizo mella entre los
electores.
Se le oye y se le observa. Es Héctor Yunes que recurre a la promesa sin
sustento, sin mayor compromiso que el de arribar al poder.
No clarifica el destino del mensaje. No ubica a Javier Duarte en el vértice
del caos, en la quiebra financiera, en el abismo de la inseguridad, en el mar de
sangre que ha dejado la violencia por los pactos inconfesables con el crimen
organizado, por la complicidad policíaca, por el disimulo del aparato judicial.
Su discurso llega tarde. Miguel Ángel Yunes Linares, su primo, panista, hoy
diputado federal, domina ese escenario. Ha vendido que encarcelará a Javier
Duarte y a Fidel Herrera Beltrán por el saqueo a Veracruz y por su
responsabilidad en la crisis de la violencia.
Vende el discurso del agravio. Yunes Linares se posicionó entre panistas y no
panistas por la promesa de que llevará a juicio y a la cárcel a quienes en 10
años acabaron con el futuro de los veracruzanos, con Fidel y Duarte.
Pepe Yunes lo entendió. Lo decía en Coatepec, en Cinco Palos, ante un grupo
de periodistas y priístas. Es el discurso que anida en el pueblo, el que genera
intención de voto, el que será crucial en la elección de 2016.
Habla de llamar a cuentas el senador peroteño, de proceder contra Javier
Duarte y su clan, de obligarlos a regresar el dinero robado. Sigue en la línea
de Yunes Linares. Y lo asumió así cuando Héctor Yunes pactaba con el gobernador,
cuando sus amigos se encumbraban en el gabinete estatal. Una secretaría y la
promesa de ser el candidato oficial a cambio del silencio y la complicidad.
Son las tretas de Héctor Yunes. Hoy dice que encarcelará a los peces gordos
del duartismo.
Archivo muerto
Algo pasa en el Jurásico. No sólo los dinosaurios se destartalan. No sólo
sirve para recordar que su creador, Marco César Theurel Cotero —“Te rompo tu
puta madre”— le compró a China pasto artificial y animales mecánicos que al
darles mantenimiento literalmente hay que destazarlos y volverlos a armar. Algo
pasa pues el Jurásico está acéfalo. Darío López Argüelles dejó la dirección del
parque y el nombramiento de Maritoña García Cortés no tiene para cuando llegar.
Cuentan los joaquinistas que la espera será larga, quizá inútil, pues la ex
regidora cambia de órbita como si fuera asteoride perdido. Primero fue edelista,
luego marcelista, recientemente chuchista y hoy opera para el ex subdelegado
administrativo de Sedesol federal en Veracruz, Víctor Rodríguez Gallegos. Con él
y con Felicia Parra, la número dos en esa minicorriente, desayunaba el sábado 12
en el café Kaffia, y de ahí partieron a permear colonias en un proyecto hacia la
candidatura del PRI a la diputación local por el distrito de Coatzacoalcos
Urbano. Un insider del marcelismo revela que ya definida por Víctor Rodríguez,
el nombramiento como directora del parque Jurásico no le será conferido a la
bella Maritoña... Dícese independiente. Y así recorre Veracruz, provocando más
pena que gloria, suscitando el clásico “¿y ese de dónde salió?”, pues al doctor
Elías Miguel Moreno Brizuela se le agotó la cuerda y vivió sus mejores tiempos
en el DF y no en la tierra que aspira a gobernar. Dícese independiente Brizuela,
pero más que quiere ser el líder, no de los indignados sino de los encabronados.
Y así lo suelta para retratar el nivel de hartazgo de los veracruzanos ante el
desgobierno de Javier Duarte. Llega tarde a la cita el ex senado perredista,
hombre cercano a Marcelo Ebrard, hoy en la orfandad política, perseguido,
denostado, en el umbral de un juicio y una cárcel por el mega fraude con la
línea 12 del Metro en el DF. Pasa desapercibido el doctor Moreno Brizuela en por
lo menos 200 municipios de Veracruz, pues fuera de San Andrés Tuxtla, donde ganó
dos veces la diputación federal, en elecciones ordinaria y extraordinaria, en
Xalapa y dos que tres lugares más, el comentario es el mismo: “¿A ese huevo qué
pata lo puso?”...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Javier Duarte y Odebrecht: con las manos en la masa
* El crédito para Odebrecht * Javier Duarte se enreda * Más de 7 mil
millones que no se podrán pagar * Theurel: el malecón se le cae a pedazos *
Empresarios repudian a Marcelo * Van por la diputación por el PAN * Diana
Mendoza y el Grito.
22 de septiembre de 2015
Cualquiera sentiría vergüenza. Javier Duarte no. Lo han pillado con las manos
en la masa, fraguando un negocio de miles de millones, no suyos sino del pueblo,
hipotecando de nuevo a Veracruz, y su única respuesta es la negación.
Actúa como el marido imbécil, pescado con la movida, fundidos su cuerpo al de
la amante, asida la mujer por la cadera, en el éxtasis del amor, y sólo atina a
decir: no, no es lo que parece.
Y sí, en Javier Duarte sí es lo que parece, corrupción pura, simulación,
abuso de autoridad, el desenfreno del poder, las últimas transas antes de irse.
Divierte a Veracruz el nuevo show del gobernador. Urde un atraco. Requiere
del Congreso estatal el voto cómplice, el de su mayoría priísta y sus satélites
aliados, para suscribir un crédito, sin monto específico, para un proyecto de
suministro de energía eléctrica en Xalapa y alrededores.
Qué más da que la deuda pública arañe el cielo, que un ejército de acreedores
lo exhiban a diario, que reclamen su pago, que el gobierno deba 70 u 80 mil
millones de pesos, así lo niegue, arrastrando un déficit mensual de 900 millones
de pesos, sin aplicar el plan B, el recorte, las medidas de austeridad.
Va Javier Duarte por más dinero, el que le apruebe el Congreso, el aval para
sumar más deuda, al fin que no es suya sino de los veracruzanos.
Hipoteca, pues, el desgobernador a Veracruz. Esta vez el crédito será para
aportarle a la empresa que realizará el suministro de energía eléctrica, a
partir de una presa que habrá de construirse cerca de Xalapa. Y para garantizar
el pago del crédito, serán afectadas las participaciones federales, que son el
motor del desarrollo para la entidad.
No es asunto menor y sí negocio en puerta. Lo detalla el columnista Aurelio
Contreras, autor de Rúbrica, con una pormenorizada descripción:
“El 18 de marzo de 2013, el Gobierno del Estado publicó dos decretos en la
Gaceta Oficial. En el primero, se autoriza al titular del Ejecutivo a celebrar
un contrato de prestación de servicios a largo plazo para abastecimiento de
energía eléctrica, para lo cual dispuso que la Secretaría de Desarrollo Social
estatal realizara las afectaciones presupuestales correspondientes, aunque sin
establecer montos.
“En el segundo decreto, se autoriza que la Secretaría de Desarrollo Económico
y Portuario (Sedecop) represente al gobierno estatal en la Sociedad de
Propósitos Múltiples Xalapa, constituida para desarrollar un proyecto de
abastecimiento de agua en la capital del estado con un plazo de operación de 25
años. En el decreto tampoco se precisa el monto económico a erogar, pero se
instruye a la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz (CAEV) a realizar las
afectaciones presupuestales requeridas. En ningún caso se menciona con qué
empresa se celebrarán los contratos.
“Sólo que en la Gaceta Parlamentaria del Congreso del Estado sí se especifica
con quién se va a asociar el gobierno de Duarte. El 30 de julio de 2013, la LXII
Legislatura recibió una iniciativa para sustituir a la Sedecop por la Secretaría
de Finanzas en la Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa y para que esta
dependencia ‘dé cumplimiento a las obligaciones a cargo del Gobierno del Estado
de Veracruz de Ignacio de la Llave bajo el Acuerdo de Accionistas, incluyendo
sin limitarse, la suscripción y pago de un aumento de capital de la Sociedad de
Propósitos Múltiples Xalapa S.A.P.I. de C.V.’
“La Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa se constituyó el 19 de abril de
2013, mediante la escritura pública número 9,005 y ‘se suscribió el Acuerdo de
Accionistas celebrado por Odebrecht Participações e Investimentos S.A., y el
Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, por conducto de la
Secretaría de Desarrollo Económico y Portuario, el cual prevé, entre otras
obligaciones a cargo del Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave,
la suscripción y pago de un aumento de capital social hasta por la cantidad de
355 millones 795 mil 600 pesos, los cuales deberán de ser pagados de conformidad
con el Acuerdo de Accionistas y las disposiciones legales aplicables’, según el
contenido de la iniciativa publicada en la Gaceta Parlamentaria del Congreso del
Estado del 30 de julio de 2013.
“Algo pasó en los dos años transcurridos desde entonces, pero ahora, para
cumplir con sus compromisos, el gobierno de Javier Duarte busca disponer de lo
único que le queda para meter mano: las participaciones federales.
“El problema, para empezar, es que quién sabe si haya recursos suficientes en
las participaciones federales de este año para cubrir lo que se debe, pues de
acuerdo con el diputado federal del PAN Miguel Ángel Yunes Linares, el contrato
con Odebrecht alcanza los siete mil millones de pesos.
“De lo que sí existe certeza es de que la administración de Javier Duarte
recurre a este ardid legal para dotarse de recursos sin que la operación sea
registrada como deuda, sin aclarar montos, y sin precisar si las afectaciones a
las participaciones serán por lo que resta de 2015 o si pretenden comprometerlas
por 25 años”.
Odebrecht es socio del gobierno duartista. Lo es desde 2013 y Javier Duarte
lo ocultó. Odebrecht es objeto de mil quejas, denuncias a granel, abuso de la
ley y actos de corrupción. Su dueño, Marcelo Odebrecht, está recluido en una
prisión en Brasil, procesado por manipulación de contratos y sobornos a
funcionarios de la empresa Petrobras. Flamante socio se buscó el gordobés.
Dice Javier Duarte que todo es legal. O casi. O mejor dicho que la empresa no
existe. O que no le ha asignado contrato alguno. O que no lo hizo fuera de la
ley.
Refuta todo como si fuera el bailarín de la cuerda floja, el circo
expectante, aguardando todos la caída.
Dice que no hay nada. Dice que ni asignó contrato alguno y que todo es
inquina del diputado federal panista Miguel Ángel Yunes Linares.
Lo tilda de “perro chihuahueño”. Lo describe como un frustrado que por no ser
nada ladra con fuerza, haciéndose oír. Vulgariza el debate el gobernador.
Pero los hechos son contundentes. Existen los decretos, la constitución de la
Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa S.A. Su socio es Odebrecht. Opera desde
2013, pero no ha realizado obra alguna, ni un ladrillo de la presa, ni un cable
para el suministro eléctrico.
Dice Duarte que el crédito será para otro proyecto, de parques eólicos.
Falso.
Agrega más gasolina a la hoguera la periodista Maryjose Gamboa, autora de Al
Aire, columna que se publica en Notiver, y lo explica:
“En todo momento de la iniciativa admitida por la Junta de Coordinación
Política del Congreso estatal el jueves pasado, se menciona ‘la empresa’ con la
cual Gobierno del estado firmó un contrato, pero NUNCA se menciona que es la
misma a la que le concesionó el servicio de agua en los municipios de Veracruz y
Medellín, propiedad del brasileño Marcelo Odebrecht, quien actualmente enfrenta
en la cárcel un proceso por presuntos actos de corrupción y desvíos millonarios
a través de dicha empresa. Eso se detalla en un documento de la Comisión
Reguladora de Energía que aquí anexamos.
“Tampoco se menciona en el nuevo decreto, el monto total ni los años que el
gobierno estatal quedaría obligado a pagar a través del dinero que el gobierno
federal envíe a los veracruzanos, y el cual está destinado en su mayoría a temas
de salud, educación, obras, etcétera…
“Bueno pues hoy sabemos que son más de 7 MIL 500 MILLONES de pesos IMPOSIBLES
DE JUSTIFICAR ya que ni la hidroeléctrica se realizó en el 2013 porque SEMARNAT
no lo permitió, ni se podría crear un parque eólico, ya que el decreto anterior
(en el que el Gobernador se basa para este nuevo) habla de un proyecto
completamente distinto llevado a cabo por la empresa ‘Sociedad de propósitos
múltiples Xalapa’ y Gobierno del estado. NO SE AUTORIZA ni se menciona en
aquellos decretos (823 y 824) que la garantía de pago serían los recursos
federales que se recibirán en las próximas décadas…”.
Atrapado y sin salida, escucha Javier Duarte los argumentos de Yunes Linares
y no tiene respuesta. Recurre a la falacia. Muestra su lado vulgar. Miente el
gobernador. El negocio es real. Son 7 mil o 7 mil 500 millones de pesos que
ahora pretende obtener de un crédito, previa autorización del Congreso de
Veracruz, para aportarlo al socio incómodo, Odebrecht.
Será avalado por el Congreso porque ahí no hay agallas y sobra corrupción,
lacayos los priístas y sus satélites. Afectará las participaciones federales, y
con ello el desarrollo de la entidad. ¿No se supone que los recursos federales
son etiquetados y deben aplicarse en obra?
Inobjetable, la realidad es que el gobierno de Veracruz no tiene con qué
pagar. Arrastra un déficit mensual de 900 millones de pesos, su deuda oficial es
de 44 mil millones, la extraoficial de 80 mil. Y ahora otra deuda.
Cualquiera sentiría vergüenza. Javier Duarte no.
Archivo muerto
Historia cíclica, la de Marcos Theurel. Dejó la alcaldía hecha una piltrafa,
sobregirado en su segundo año, con obras que no formaban parte del programa
anual, su cuenta pública entregada a destiempo, maquillados los números para
encubrir el saqueo. Año y medio después, el malecón que pavimentó se hunde, se
cuartea, se colapsa. Hay losas que se fracturas. Hay evidencia de que pasó por
alto detalles técnicos con tal de que la obra sirviera para el relumbrón. Por lo
menos uno de los contratos de obra lo reasignó violando sus términos, por ahí la
mano del suegro incómodo. Técnicamente, el malecón es un fiasco y Marcos Theurel
un trepador fiel... Qué afán de Marcelo Montiel de hacer diputado local a Víctor
Rodríguez, su financiero, el ex subdelegado administrativo de la Sedesol federal
en Veracruz. Día a día, lejos de sumar, resta. Se le van las promotoras
sociales, los jóvenes, las organizaciones priístas a las que vapuleó o marginó
cuando fue secretario de Gobierno municipal. Ahora los empresarios,
comerciantes, inversionistas, cansados de aguardar una cita, un diálogo en
corto, el cruce de proyectos con el dueño del marcelismo. Van los señores del
dinero con el Partido Acción Nacional, sea Miguel Ángel Yunes Linares o Juan
Bueno Torio el próximo candidato al gobierno de Veracruz. Cuando todo parecía
tierra firme, se le complica el futuro a Marcelo, y éste se lo complica al
senador Pepe Yunes Zorrilla, primer francotirador al gobierno estatal... Una más
de Jaime Ruiz. Programó a Diana Mendoza, cantante oriunda de Coatzacoalcos, en
el programa de artistas que amenizaron la ceremonia del Grito de Independencia.
Y así la anunció. Y cuando Diana Mendoza vio su nombre ahí, en el cartel
oficial, hace su desmentido vía Facebook. Nunca firmó contrato con el
ayuntamiento. No falla a sus compromisos, dice la cantante. Y obvio, no viajó a
su tierra para cantarle a sus paisanos. En el ayuntamiento de Coatzacoalcos
todos atribuyen la pifia al secretario de Turismo, Jaime Ruiz. Una más...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
El que intimidó a Rubén Espinosa, “oreja” del gobernador
* La provocación de los “porros” * El eslabón hacia el crimen de la
Narvarte * Duarte y el Congreso consuman la quiebra * Dinero del crédito es para
Odebrecht: Yunes * Claudia Guerrero, seis meses de asedio * Morena se embriaga
con el marcelismo * Samyra, Vicente y Cancún.
Fue Nadia. Y los universitarios. Y Rubén Espinosa. Y Karlo Reyes. Y ahora el
magisterio y otros periodistas más. Fuera de sí, golpea y reprime Javier Duarte
con el garrote y el espionaje, el asedio y la provocación. Para eso son sus
porros. Para eso son sus grupos de choque. Para eso es su policía vestida de
civil. Para eso es el poder.
Refuta Arturo Bermúdez Zurita, a quien lo fustiga y lo presiona: su policía
no actúa de civil. Lo dice tras la agresión contra el fotoperiodista Karlo Reyes
Luna, la noche del Grito de Independencia, a manos de entre cinco y 10 policías
sin uniforme. Eso dice, pero la verdad que sí operan de civil.
Lo expresa el secretario de Seguridad Pública, exculpando a sus gorilas del
hostigamiento a prensa, a luchadores sociales, a ambientalistas, a
universitarios que protestan por el desgobierno de Javier Duarte, por el abuso y
la represión.
Dice que no. Dice que su gente iba, toda, con uniforme. Sabrá pues quién
arremetió contra Karlo Reyes, fotoperiodista de AVC y El Universal, en cuanto
captó las imágenes de los acarreados, llevados a Plaza Lerdo o Plaza Regina
Martínez a responder con sus vivas a las arengas del gobernador de Veracruz.
Sabrá entonces quienes sean los cobardes que atacaron al joven fotógrafo,
todos con un distintivo blanco en la ropa, una cobra, todos con corte militar o
policíaco, que le asestaron cachazos en el rostro, que lo pateaban mientras
yacía tirado en el piso, que le bajaron los pantalones para que no huyera, ante
la mirada de policías uniformados que solo veían, sin hablar, sin actuar. Ese es
el modus operandi de los grupos de choque, “general”.
Karlo fue trepado en una patrulla. Los “civiles” del general de cero
estrellas, Bermúdez Zurita, lo subieron. Y fue bajado cuando otros periodistas
se acercaron y los enfrentaron. O sea, “civiles” suben y bajan de una patrulla a
un detenido como si fueran policías. Ajá.
¿Y por qué? Porque sí son policías. Y no usan uniforme para poder actuar como
porros, como grupos de choque.
No sale de esa Arturo Bermúdez cuando ya lo alcanza otra protesta. Es la de
los periodistas que cubrieron el conflicto entre maestros por la evaluación
académica.
Sábado 19. Disidentes agrupados en el Movimiento Magisterial Popular
Veracruzano intentan impedir que maestros del sector oficialista —el SNTE—
acudan al examen de evaluación en el Complejo Omega, en Xalapa. Hay tirantez.
Hay encono. Se retan. Unos a otros se jalonean.
Cubren el evento reporteros y fotógrafos. Lo hacen a medias pues hay asedio
de los “orejas” de Seguridad Pública, que cámara o teléfono celular en mano,
captan cada movimiento, que buscan el contacto físico, que hostigan con
burletas, que pegan e intentan manosear porque, dicen, “tenemos órdenes”.
Describen las crónicas periodísticas cómo canaliza sus fobias Javier Duarte,
atravesado el tema mediático en la fallida dinámica de un gobierno que no
aprendió a asimilar la crítica, que no tuvo la capacidad de rectificar, que
responde sin sensatez.
Su policía intimida parejo, a los maestros del MMPV y a la prensa. Interrogan
a lo bruto, su nombre y su medio. Un individuo, de aproximadamente 50 años
revela ser parte de Seguridad Pública y toma el control.
Según el portal Al Calor Político, el sujeto se acerca a los periodistas. Les
solicita el nombre de los medios para los que trabajan. Les impide el paso.
Aduce ser trabajador de la Secretaría de Seguridad Pública. O sea, policía de
civil.
Viste pantalón de mezclilla y camisa de cuadros rojos, así como un chaleco
azul marino y gorra roja. Presumiblemente es el mismo al que identifican como el
adulto mayor que grababa al fotoperiodista Karlo Reyes cuando caminaba entre los
policías, golpeado e intimidado, y se escucha en el video cuando el
fotoperiodista le reclama que le esté tomando video. Lo empuja y el sujeto cae.
En un comunicado remitido al portal Libertad Bajo Palabra, uno de los
acompañantes de Karlo Reyes ese día, revela que el tipo se dedica a hostigar.
Ahora se sabe que es “oreja” de Seguridad Pública y sus videos son para el
“general” Bermúdez Zurita.
“Es de la tercera edad —dice—, pero también es informante de gobierno”.
Refiere que el tipo ya había sido identificado en otras protestas, que se dedica
a grabar a manifestantes y periodistas, a insultarlos e intentar golpearlos. Un
provocador, pues.
Pero hay un dato extremadamente revelador, inédito: es uno de los esbirros
del “general” Bermúdez que en una protesta intentó agredir a Rubén Espinosa,
colaborador de Proceso, Cuartoscuro y AVC, asesinado en el DF, donde se exilió.
Dice el acompañante de Karlo Reyes al portal Libertad Bajo Palabra:
“Esta es la persona de la tercera edad que mi compañero empuja. Este señor,
al igual que los demás, es informante de gobierno y en una marcha para exigir
justicia por Goyo (Gregorio Jiménez de la Cruz, periodista de Coatzacoalcos
asesinado en febrero de 2014), nos estuvo insultando y amagaba con golpearnos.
De hecho esta imagen es una captura de pantalla del momento en que quería
golpear a mi amigo Rubén Espinosa”.
El portal ilustra el texto con la foto del "oreja" de Duarte y Bermúdez.
Así que el “oreja” de Javier Duarte es identificado como uno de los
personajes que hostigaba a Rubén Espinosa Becerril, quien ante el asedio huyó de
Veracruz, se exilió en el Distrito Federal y allá lo ubicaron los sicarios. Fue
asesinado el 31 de julio en un departamento de la colonia Narvarte, junto a la
activista Nadia Vera Pérez, quien también se fue y responsabilizó al gobernador
de lo que le pudiera ocurrir.
Refiere La Jornada Veracruz que los fotógrafos pretendían captar imágenes del
conflicto entre maestros cuando “fueron acosados e incluso agredidos, pero por
policías vestidos de civil que portaban radios y algunos con pistolas”.
La agresión alcanzó a hombres y mujeres, dice La Jornada Veracruz. El “oreja”
mayor, presumiblemente el mismo que intentara golpear a Rubén Espinosa en
aquella protesta por el crimen de Goyo Jiménez, se dijo “empleado” de la
Secretaría de Seguridad, y luego “informador” de la Subsecretaría de Gobierno.
El truhán comenzó a exigir los nombres de cada reportero y medio para el que
trabajan. “Además que acosó a una reportera intentando tocarla”, refiere el
rotativo. También enfermo sexual.
Protestaron, se engallaron los periodistas. Exigían realizar su labor sin ser
hostigados. “Tenemos ordenes”, respondían los esbirros de Bermúdez entre risas,
burla y menosprecio.
A distancia observaban los policías uniformados. Nadie intervenía. Seguía el
asedio, obstaculizando la labor de los periodistas. “Tenemos órdenes”, repetían
los grupos de choque de Javier Duarte.
Liquidado políticamente, el gobernador de Veracruz vive entre la mentira y el
descaro. Dice que aquí es el paraíso de la prensa, el estado donde más
periodistas y medios hay, fresco el ambiente, donde se respira un clima de
libertad.
Sus embustes se leen en El Universal. Evoca el tono a los tiranos célebres,
aunque aquellos con tres dedos de inteligencia.
Son los estertores de un régimen que nació agonizante, que no sabe de
libertades, que no entiende que la libertad de expresión no es dádiva sino
garantía constitucional.
Lo que son la cosas. Envió Javier Duarte a sus porros a hostigar a la prensa
y ahí emergió el hostigador de Rubén Espinosa. El altivo informador intentó
golpearlo cuando protestaban por el crimen de Goyo Jiménez. Ahora aparece en el
caso Karlo Reyes. Ahora lo hallan en el día de perros por la protesta
magisterial.
Acosador, dedicado a la intimidación, es el eslabón perdido del crimen de
Rubén.
Queriendo joder, se jodió don Javier.
Archivo muerto
Felices cómplices, este lunes 21, el priísmo y sus satélites en el Congreso
de Veracruz y Javier Duarte consumarán la quiebra financiera. Le aprobarán sus
lacayos legislativos que suscriba un crédito de entre 5 mil y 7 mil millones de
pesos para cumplir con un contrato del que el gordobés no dio ni santo ni seña,
no quiso revelar el por qué de esa deuda y mucho menos el beneficiario.
Garantizaría el pago del crédito con participaciones federales, lo que sumirá a
Veracruz en un abismo del que no podrá salir. Todo lo tejió el gordobés en la
sombras, en lo oscurito, como los bandoleros, hablando de un proyecto de
“prestación de servicios integrales de largo plazo para fines de
autoabastecimiento de energía eléctrica a través de la utilización de tecnología
renovable con un prestador de servicios”. ¿What? Y hasta ahí. El clásico
galimatías de los piratas para robarse el botín. Este domingo 20 brotó el pus (o
la pus, como dice el vulgo). Miguel Ángel Yunes Linares descorrió el velo,
exhibió a Javier Duarte, reveló que el pago es para Odebrecht Participacoes e
Investimentos S.A., la empresa brasileña cuyo dueño, Marcelo Odebrecht, se
encuentra en prisión, sujeto a juicio, por corrupción en el manejo de contratos
y sobornos con la mega empresa petrolera Petrobras. Dice el diputado federal
panista que Duarte suscribió el contrato sin concurso, violando el artículo 117
de la Constitución, asignándolo a una empresa extranjera. Odebrecht debía
realizar la obra hidroeléctrica con recursos propios, pero no lo hizo. No ha
colocado ni un ladrillo. La operación sería por 7 mil millones de pesos. Y ahora
pretende que el Congreso de Veracruz le autorice una nueva deuda con cargo a las
participaciones federales. Se suponía que el nuevo crédito sería para renegociar
la deuda actual, mejorar los plazos, las tasas de interés, aliviar la estrechez
financiera. Pero no. Es parte del saqueo descomunal que iniciara Fidel Herrera y
que siguiera e incrementara su títere sucesor. Duarte apesta. Duarte consuma el
atraco. Duarte asesta el último clavo en el ataúd de los veracruzanos. Cómplices
al fin, los diputados priístas, sus aliados y gobernador pueden cantar victoria:
la quiebra de Veracruz es irreversible... Llegó el anónimo en un sobre amarillo.
A trasluz, se veía el contenido: unas cuantas palabras formadas con letras de
periódico, siniestro el mensaje. Claudia Guerrero Martínez, periodista crítica,
acudió a la Secretaría de Gobierno y ahí, en presencia del titular, Flavino Ríos
Alvarado, y del fiscal René Álvarez, fue abierto el sobre. Decía el anónimo:
“Claudia Guerrero sigues tú pinche perra. Sigues tú malnacida. Te vamos a
decapitar”. Había una tarjeta a nombre de Rafael Sansores Lagunes, director de
Asuntos Religiosos del gobierno estatal. Fue llamado por Flavino Ríos. Reconoció
la tarjeta; es de las que se usan para enviar obsequios. Se unió al grupo el
secretario particular del gobernador Javier Duarte, Enrique Ampudia. Era el
miércoles 9. Flavino pidió una semana para actuar. Nada ocurrió. Al fiscal
general, Luis Ángel Bravo Contreras, alias “Culín”, le valió, deliberadamente le
valió, pues Claudia Guerrero, autora de Entre lo Utópico y lo Verdadero, dueña
de Periódico Veraz, conductora de Arena Política y Círculo Rojo, es una
periodista documentada y valiente, sus textos demoledores, su ética a prueba de
todo, con un liderazgo ganado a pulso, obviamente odiada por los amanuenses del
gobernador y difamada por la gusanada oficial. Pero aún así, el mentado “Culín”
tenía —y tiene— la obligación legal de actuar. Enfrenta la ira del mal parido
gobierno de Javier Duarte; de sus payasos nudistas, los 400 Pueblos; de la
indiferencia del general de cero estrellas, Arturo Bermúdez Zurita; del doctor
Molcajete, policía de plomo, míster Delicatesen, Juan Antonio Nemi Dib, el
origen del conflicto, pues cuando Claudia Guerrero exhibió actos de corrupción
en su paso por la Secretaría de Salud, comenzó la andada en su contra; el lodo
de los ginos, hijos postizos de María Gina Domínguez Colío. De marzo a
septiembre enfrenta retos y amagos, persecución y amenazas. Acudió a la vía
legal, denunció a los textoservidores del duartismo, enteró a la Comisión
Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas y al mecanismo federal
para la seguridad de los comunicadores. ¿Cómo fue que dijo el cómico de palacio?
Ah, sí, que en Veracruz se respeta la libertad de expresión y hay garantías para
ejercer el periodismo crítico. Por algo la indiferencia de Javier Duarte, su
“Culín” y todo el aparato legal ante el anónimo contra Claudia Guerrero.
“Claudia Guerrero sigues tú pinche perra. Sigues tú malnacida. Te vamos a
decapitar”, dice el mensaje. Hay gozo en el palacio de gobierno, en Xalapa. Para
eso, confían, es el poder. Y creen, verdaderamente, que así es. Claudia Guerrero
no está sola. Pronto se verá... De trago en trago, Gerónimo quiere amansar a
Morena. Opera el hermano de Víctor Rodríguez Gallegos, futuro candidato a
diputado local por Coatzacoalcos, priísta, en céntricos bares, uno de ellos, el
Bar del Puerto, en la séptima calle de Zaragoza, dilapidando y suscitando el
escarnio de los parroquianos, pues ha de creer que así se infiltra a Morena, se
controla y se le amarran las manos a los seguidores del Peje López Obrador en
Coatzacoalcos. En el disfrute, las copas, las bromas, la camaradería, la
hermandad de cantina, no hace mucho, Gerónimo y el célebre Benito Soriano
Aguilera, operador de Rocío Nahle García, hoy diputada federal, quien tiene a su
cargo fortalecer al partido de AMLO en el sur. Unos y otros, por lo que se ve,
van de la mano. Juntos, morenos y marcelistas, anduvieron en la campaña a la
diputación federal y juntos le pegaron al PRI y a su candidato, Rafael García
Bringas. ¿Alguna duda?... Ocurrió en Cancún. Festejo en familia: Samyra, su
hija, las amigas y Vicente. Tiempo de vacacionar, lejos de los tribunales, lejos
de la crítica y el escándalo. Tres gráficas los muestran, una de ellas con el
arpa y la jarana de música de fondo; otra, Samyra, la joven y Vicente, y una
más, Samyra y Vicente. El puro desestrés...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Karlo Reyes: el Grito, sus fotos y la golpiza
* Agredido por policías vestidos de civil * Periodista de AVC y El
Universal * Captaba el acarreo de asistentes al Grito de Javier Duarte * Rubén
Espinosa y Karlo Reyes, casos paralelos * Responsabiliza al gober * Morales
Bustamante, la tercera vía * Funcionarios y contratos * Evaristo sigue siendo el
rey.
17 de septiembre de 2015
De milagro, Karlo Reyes no murió a golpes, o fue llevado con rumbo
desconocido, o fue masacrado por la mano del crimen tolerado, solapado y
auspiciado desde el seno del gobierno de Veracruz. De milagro vive. De milagro
la cuenta. Es el enésimo periodista agredido hasta el límite en el régimen
tiránico de Javier Duarte.
Karlo Reyes, fotorreportero de la agencia AVC y El Universal, se hallaba en
las cercanías del palacio de gobierno, en Xalapa. Cubriría el Grito de
Independencia y lo que pudiera ocurrir. Veía el andar de la gente. Observaba
quiénes y cómo inundaban Plaza Lerdo o Plaza Regina Martínez, en lo que sería el
penúltimo 15 de septiembre del gobernador.
Tres horas antes del momento crucial, cuando Javier Duarte alzara su voz
tipluda en arenga por los héroes que nos dieron patria, su rebosante figura en
el balcón central, el morbo popular haciéndolo añicos, la fiesta y el desmadre,
Karlo Reyes pasó a convertirse en una víctima más de la policía disfrazada de
civil.
Había captado a los grupos de acarreados que tomaban su lugar en la explanada
de la plaza, entre la calle Lucio y catedral. Si no es así, con acarreados,
quién escucha al gobernador, quién le responde, quién lanza los vivas, quién
entona el Himno Nacional, quien disfruta el derroche de los fuegos pirotécnicos.
Karlo Reyes registró el acarreo con su lente. Instantes después, se le fueron
encima los esbirros policíacos, vestidos de civil, a quienes identificó por su
corte tipo militar, por un distintivo blanco que portaban en la ropa, a la
altura del pecho, por su andar con estampa policial, que no pueden ocultar.
Lo tundían en cara y cuerpo. Le bajaron los pantalones. Estando en el suelo,
seguía la agresión por parte de los policías vestidos de civil, o parapolicías,
o sicarios del gobernador, o matarifes del secretario de Seguridad Pública,
Arturo Bermúdez Zurita, el general de cero estrellas.
Diversas fotografías captadas por reporteros de otros medios, incluso de
asistentes al evento, muestran la brutalidad con que fue tratado Karlo Reyes.
Escuchaba los insultos, recibía amenazas, sentía los cachazos de las armas en el
cuerpo y rostro.
Sus compañeros, agrupados en el Colectivo Voz Alterna, del que Karlo Reyes
Luna es integrante, denunciaron los detalles de la agresión:
“Lo arrastraron. Nosotros vimos cómo lo estaban arrastrando. Tenemos
fotografías de eso, de cómo más de cinco sujetos lo estaban golpeando. Fue
difícil salir y alcanzarlo. Cuando pudimos salir ya estaba arriba de una
patrulla. Si no hubiéramos llegado, no sabríamos dónde estuviera Karlo ahorita,
hubiera pasado lo de Rubén (Espinosa, asesinado en el DF tras huir de Javier
Duarte y su policía). Ya son muchos ataques contra los periodistas que son
críticos y para integrantes del Colectivo Voz Alterna, nosotros repudiamos estos
hechos. Le pedimos al Gobernador que realmente tome cartas en el asunto y no se
quede nada más al aire”.
Resaltan que los agresores son policías. Llevaban un pin blanco con la figura
de una cobra en su ropa.
Las fotografías de sus compañeros de prensa son reveladoras. Tendido en el
suelo, los agresores de civil lo rodean. Varios policías con uniforme permanecen
estáticos, cómplices, inmóviles. Son los “pendejos” a los que se refiere el
fotoperiodista en el video donde acusa a Javier Duarte y a su policía represora.
Seguridad Pública difundió su versión. En su video muestra a Karlo y otro
acompañante al momento en que llegan al punto de revisión de las personas que
acudían a la ceremonia del Grito. Karlo intenta pasar y se lo impiden. Alza los
brazos y así los mantiene. En su rostro hay sangre. Se acercan a él. Hay un
jaloneo. Camina entre jaloneos. Habla entre jaloneos. Una persona adulta lo
capta con su teléfono celular. KArlo reacciona contra él. Le reclama que qué
filma y de un empellón lo envía al piso. No se justifica su acción. Es el
desfogue de la ira pero el anciano es derribado.
Se exculpa Seguridad Pública con un argumento tan infame como insostenible:
al parecer el agredido presentaba estado alcohólico y fue víctima, en todo caso,
de una riña entre particulares. Hasta para mentir son patéticos en la pandilla
duartista.
En otro video se escucha el esfuerzo del periodista por explicar, por
demostrar que es víctima de una agresión. Karlo Reyes relata su odisea. Todo
sucede a partir de las 8 de la noche. Logra identificar al tipo que iba al
frente de los agresores. Es un tal “H. Ramos”, según una etiqueta que le vio. Se
explaya, da pormenores. Hay coherencia en lo que dice, en las razones de su
presencia en el lugar, del intento por registrar con su cámara el acarreo, de la
arbitrariedad del grupo de choque duartista, de la complicidad de los
uniformados.
No estaba alcoholizado. No consume drogas. No hacía nada fuera de la ley.
Karlo trasluce la impotencia y el dolor de la injusticia. Karlo reclama el robo,
el despojo, la mano ladrona que lo ha dejado sin sus imágenes del acarreo, sin
sus cámaras fotográficas y varios lentes, todos Nikon, profesionales, uno de
ellos adquirido hace apenas un mes.
Lo han despojado de su equipo de trabajo, con lo que se sostiene. No sabe con
qué trabajará ahora y expresa que tampoco cuenta con seguridad social, cómo
atenderse de las lesiones. Expresa que es injusto que le impidan realizar su
profesión. Lo mismo dijo Rubén Espinosa cuando se fue al exilio y luego a morir.
Hace responsable del ataque artero a Javier Duarte y a Bermúdez Zurita, de lo
ocurrido y de lo que le pueda pasar. Así lo planteó también Nadia Vera, la
activista social, en aquella entrevista en Rompeviento TV. Meses después, cuando
se había exiliado en el Distrito Federal, fue ejecutada en un departamento de la
colonia Narvarte junto con Rubén Espinosa.
Karlo Reyes no está solo. Hablan en su nombre y por su integridad sus
compañeros de gremio, las redes sociales, la prensa nacional.
Desmienten él y el Colectivo Voz Alterna que se encontrara en estado de
ebriedad o drogado como le imputan. Es el patrón de la descalificación como a
Rubén Espinosa y Nadia Vera, tildados de consumidores de droga.
“Condenamos el hecho y desmentimos la versión de las autoridades de Veracruz
sobre que Karlo estaba tomado o estaba drogado. Él acudió a cubrir el acto del
Grito de Independencia cuando fue atacado por policías vestidos de civil. El
colectivo Voz Alterna tiene videos de los hechos y fotos muy diferentes a lo que
presenta la Secretaría de Seguridad Pública que solamente presenta una versión
parcial con unas imágenes que obviamente se ven tendenciosas, presentando a
Karlo queriendo entrar a la fuerza cuando no nos permitían el acceso. Lo fuimos
a rescatar porque los policías estatales se lo querían llevar", dice Roger
López, fotoperiodista e integrante del Colectivo Voz Alterna.
A Karlo Reyes lo treparon en una patrulla. ¿Pueden los civiles detener y
subir a sus víctimas en una unidad policial? Ahí se confirma que fue un grupo de
choque oficial, parapolicíaco.
Ya a bordo de la patrulla, sus compañeros reporteros lo bajaron. Desconfiaban
de los elementos de Seguridad Pública pues ellos mismos eran los atacantes.
Karlo Reyes es el enésimo periodista agredido en tiempos de Javier Duarte. En
su video reitera su certeza de que los atacantes son policías e insiste en hacer
responsable al gobernador de Veracruz. (Ver video:
https://www.youtube.com/watch?t=409&v=hxCAXef8rrg).
Decía Seguridad Pública que Karlo Reyes al parecer presentaba aliento
alcohólico. Quería así justificar que hubiera sido agredido en una riña. Todo es
falso. El Centro de Especialidades Médicas descartó que se hallara en estado de
ebriedad.
Desenfrenado, Javier Duarte encara otro acto represivo contra la prensa. Su
secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, promete una ilusión: serán
sancionados los responsables. Cómo no. Seguro va a llevar a los tribunales al
“general” Bermúdez y al mismo gobernador, en cuyas mentes se fragua la embestida
contra la prensa crítica.
Incurre el oaxaqueño Flavino Ríos en otra bajeza. Reta a que le digan los
reporteros quién no se ha tomado unos tragos en esa Noche Mexicana. O sea,
configurando que la agresión fue por pleito de borrachos.
Decía Javier Duarte en El Universal que a los periodistas en Veracruz los
mata el crimen organizado, los Zetas, los Golfos, los Jalisco. “No me preocupa
el caso Narvarte”, dijo en su proyecto de autoexculpación. A los veracruzanos,
en cambio, sí nos preocupa Javier Duarte, su obsesiva fobia hacia los
periodistas críticos, la represión a quienes protestan, el uso de policía que
espía, que hostiga, que se emboza en ropa de civil, el ataque cobarde.
Vaya remedio. El crimen organizado le quita de enfrente a la prensa incómoda.
Le faltó expresar que los madrea su policía, los hostiga, los amenaza, les roba
su equipo fotográfico, les borra las imágenes de un acarreo que evidencia que si
no es con tretas, no hay quien le aplauda al gobernador.
Karlo Reyes y Rubén Espinosa tienen una historia común: uno es y el otro fue
colaborador de Agencia Veracruzana de Comunicación, donde se difunde su material
gráfico; su enfoque crítico hacia Javier Duarte; fueron hostigados, amenazados y
agredidos por policías vestidos de civil.
Karlo vive; Rubén está muerto. Son parte de la inacabada violencia contra la
prensa en Veracruz, las fobias del duartismo, la embestida con sello de sangre.
Y como en el caso de Rubén, es la policía del gobernador.
De milagro, Karlo Reyes está vivo.
Archivo muerto
Jesús contra Víctor o Víctor contra Jesús, el marcelismo no abandona sus
conflictos. Se disputan candidaturas que aún no existen, que provocan tirantez,
rencores y rencillas y el extravío de sus bases. Y mientras Caín y Abel región 4
dirimen sus odios, su patriarca prepara ya la tercera vía. Alienta Marcelo
Montiel que su alfil de siempre, salvo cuando fue alcalde sustituto contra su
voluntad, Alfonso Morales Bustamante, sea quien se quede con la candidatura a la
presidencia municipal de Coatzacoalcos en 2017, pulverizando los delirios
succionales de Mónica Robles. Para AMB son hoy los apoyos, el juego, la línea a
las promotoras, lo que quiera y exija, recursos a granel pues para eso es
tesorero municipal. Víctor Rodríguez Gallegos será el candidato a diputado
local, en 2016, y Jesús Moreno Delgado soñará con una candidatura a la alcaldía,
en 2017, que difícilmente se le dará. Hoy le dicen que sí; después le dirán que
no. Al último round llegarán sólo Morales Bustamante y Rodríguez Gallegos... Son
unas líneas de texto. En ellas constan nombres, servicios, contratos y montos
asignados. Es un informe que revela la identidad de funcionarios o la de sus
hombres de paja en su faceta de proveedores, prestadores de servicios o
constructores. Es una lista explosiva pues se supone que la ley es clara y
categórica en cuanto a que los funcionarios municipales están impedidos de
lucrar con el erario. No pueden ser contratistas, ni sus familiares, ni sus
cuates, ni sus socios. Pero en Coatzacoalcos sí. Y en primerísimo sitio el
director de Infraestructura del ayuntamiento, Guillermo Ibarra Macías...
Evaristo no se fue. Agazapado, sigue mandando en el Centro de Estudios
Tecnológicos y de Servicios número 79, en Coatzacoalcos. Javier Evaristo
Hernández Rosario había sido el detonante de una protesta estudiantil, acusado
de malos manejos, de no rendir cuentas, de vender libros que nunca entregó, de
no aplicar recursos para el mantenimiento del plantel, de decenas de
irregularidades. Lo increpaban y finalmente el gobierno federal cedió. Fue
retirado de su cargo mientras se realizaba una auditoría. Y así ganó tiempo,
sofocado el conflicto. Ya ni quien recuerde qué pedían los estudiantes. En
cambio, Evaristo Hernández Rosario, vía sus incondicionales, sigue siendo el rey
en el CETIS 79. ¿Reforma educativa? Sí pues...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Otras fosas y otros muertos para Javier Duarte
* “Te reto a que me demuestres que hay un solo cadáver”: el fiscal * Hubo
nueve * El gober y su afán por ocultar cuerpos * El Caso Alvarado * Manzanas
duartistas, manzanas podridas * Félix Márquez, otro periodista al exilio * De la
Torre fustiga al Peje * Víctor Rodríguez, a limpiar el lodo * Goyo, Samyra y la
cooperacha.
15 de septiembre de 2015
Hay de muertos a muertos. Duelen, espantan, agravian los ejecutados y
desmembrados en la vía pública, en el campo o en las calles, marcados con el
horror que deja el crimen. Pero sacuden a Javier Duarte y a “Culín”, su fiscal,
los de las fosas clandestinas. Esos los desquician.
Por ello el silencio. Por ello la mentira. Por ello la manipulación, retador
Luis Ángel Bravo Contreras, que niega y se confronta, que pierde el juicio,
descompuesto y queriendo ocultar la verdad.
Una fosa más en Alvarado, el célebre municipio cuenqueño ligado a Veracruz y
a Boca del Río, que da tanto de qué hablar, de nuevo en la nota roja, en la
estadística de muerte, en el baño de sangre y en la disputa por el territorio
para el trasiego de droga, para la trata de blancas, para el levantón, la
extorsión y el secuestro.
Corre la información cuando ya el fin de semana esta cerca. Es jueves 10. Se
sabe en los medios —los “pinches medios” a los que alude el secretario de
Seguridad, Arturo Bermúdez— que el hallazgo es real. Se advierte una cifra
preliminar: 15 cadáveres.
Cuenta el Blog Expediente MX, de Luis Velázquez, de las insolencias del
fiscal Bravo Contreras, que encara y aunque sea a salivazo puro, pretende
sofocar la información.
“Te reto —dice ‘Culín’— a que me demuestres que hay un solo cadáver”.
Pasarían unas horas, creciente la inquietud de un grupo de familiares de
desaparecidos, alertados que en el rancho Calarga, en el Alvarado mítico, ahí
donde sólo se llega por lancha, un islote, está la fosa y están los cuerpos.
Pasarían una horas. Ya en pleno viernes 11 la realidad volvió a abollar el
ego de Fisculín. Sólo varió la cifra. No eran 15 sino nueve los cadáveres
hallados, sepultados clandestinamente, queriendo ocultarlos para siempre, lejos
de la piedad de sus captores, lejos también de un sepelio digno y del adiós de
sus familiares.
Otra fosa para Javier Duarte, que sigue hilando muertes en su sexenio, que
corre y corre la sangre por el Veracruz duartista, sin control el hampa. Peor
aún, impune el hampa. Peor, solapada el hampa, tolerada y auspiciada desde las
entrañas del poder, dueña de policías, de ministerios públicos, de jueces.
Fin de semana rojo, el de Alvarado estaba marcado por el escándalo de las
fosas del rancho Calarga, cuyos cuerpos —de 30 a 40, según Crónica de Xalapa—
eran reclamados por familiares de desaparecidos para su identificación,
plantados en el Servicio Médico Forense.
Llegaban en lancha al lugar del hallazgo. Cercaban el área en que fueron
detectadas las fosas clandestinas, limitando así la presencia de reporteros y
testigos de lo que en realidad se había encontrado. A nadie le consta en los
medios. Les dijeron que eran nueve y de esa forma quedó.
Así ocurrió en Coatzacoalcos en febrero. Se filtró que en las fosas ubicadas
entre las colonias Lomas de Barrillas y Veracruz había entre 18 y 20 cadáveres.
Se estableció un férreo cordón de seguridad, traspuesto por reporteros que
cubrían la nota, enfrentados a policías y navales en un jaloneo épico. Al final,
oficialmente, sólo se admitió la existencia de seis cuerpos. ¿Alguien le creyó
al fiscal y su pandilla?
Muy ufano, “Culín” incurre en desfiguros que no son propios de su linaje ni
de su cargo. Ya se sabe de su problema con la verdad, de su habilidad para
mentir, proclive al embuste y a la manipulación de la realidad. Pero de ahí a
que un fiscal rete a un reportero porque le dice que hay cadáveres y él dice que
no, es un exceso.
“Culín” Bravo no pasó bien el fin de semana. Se manifestaban los familiares
de desaparecidos, se lo comía la prensa crítica —la otra no sirve más que para
aplaudir, callar y solapar— y se iba confirmando que la lengua del fiscal es
peor de lo imaginado.
Lunes 14. Bravo Contreras varía el tono. Autoexhibido como un farsante que
echa mano de la provocación y la confrontación, pide a los periodistas que no le
metan calor a la nota.
“Yo ahí apelo un poco —pregona— a la comprensión de lo que se anticipa a la
postura oficial del gobierno. Una nota, un comentario sesgado o relativo o un
chisme que tenga que ver con el hallazgo de cuerpos, inmediatamente trastoca las
fibras de todas esas madres”.
Teatral, imputa “Culín” a la prensa el impacto en las madres de las víctimas
y, sutil, esboza la tentación de controlar la información.
Dice el fiscal que se trabaja con más de 50 madres de desaparecidos. Se
avanza. Se conflictúa la relación entre ellas la Fiscalía cuando esas madres
leen información en los medios en torno a que sus muertos podrían estar en
determinada fosa.
Bravo Contreras es como la doméstica del gobierno de Javier Duarte. Recoge la
basura, la embolsa y la lleva al contenedor. Limpia el cochinero que provoca
Seguridad Pública —quizá por disputa con le general de cero estrellas, Arturo
Bermúdez, por los favores del gobernador— cuando sus policías acreditables se
coluden con la delincuencia.
La famulla del duartismo también contribuye al cochinero. Sus fiscales
regionales, sus ministerios públicos, su policía ministerial son omisos, torpes,
quizá cómplices de la delincuencia. Fallan sus consignaciones, sus
aprehensiones, sus investigaciones ministeriales y en los juzgados federales se
caen los casos.
Y ahora dice “Culín” que la prensa trastoca las fibras de las madres de las
presuntas víctimas halladas en las fosas clandestinas.
Trastoca Bravo Contreras las fibras de aquellos que van de morgue en morgue,
de ministerio público en ministerio público, tras la verdad, tras la suerte de
los suyos, hayan sido o no malosos, hayan pasado por las filas del crimen
organizado, que un día, sin más, pasaron al mundo de los que volvieron a hablar.
Su argumento es falaz, mentiroso, embustero. Trastocó Bravo “Culín” el sentir
y el dolor de los familiares de decenas que exigían saber si en las fosas de
Tres Valles se hallaban los suyos. Y a no ser por el subprocurador Herrera
Cantillo, quien admitió que había fosas y que había cuerpos, nunca más habrían
sabido de ellos.
No apeló entonces a nada el fiscal de Veracruz. Cesó a Herrera Cantillo por
decir la verdad, mientras sus agentes trasladaban en el sigilo los cuerpos a
Xalapa, lo más lejos posible de las familias, quizá, como se publicó en medios y
redes sociales, para declararlos en calidad de no reconocidos y enviados a la
fosa común.
Días después ocurrió el hallazgo de nuevas fosas en Cosamaloapan, a
kilómetros de Tres Valles. Esa vez qué comprensión, qué sutileza, qué
consideración “a las fibras de todas esas madres”. Cerró el caso el fiscal, negó
que hubiera fosa alguna y no volvió a tocar el tema.
Tienen Javier Duarte y su fiscal “Culín” alma de sepultureros. Sepultan la
verdad. Sepultan la vorágine de violencia que agobia a Veracruz. Sepultan la
mesura y el respeto a la angustia de miles de familiares que no volvieron a
saber de su gente.
Los rebasa el crimen organizado y la delincuencia común. Los atrapa su
proclividad a ocultar el nivel de violencia y el baño de sangre que ha marcado
al sexenio duartista, sellado desde sus primeros meses, cuando se desentendió
del conflicto y lo endosó al gobierno federal, a la operación a manos de
Ejército y Naval, pero sin que el proceso de depuración policíaco fuera genuino,
pues hoy se ve a elementos acusados de secuestro, en la nómina del crimen
organizado, señalados por tortura, la violación sexual de los propios elementos
en la Academia de Policía El Lencero.
Sacuden los veracruzanos el árbol y caen manzanas duartistas, podridas.
Ocurre a diario, en Alvarado o en Tres Valles, en Coatzacoalcos, en Agua Dulce,
en Las Choapas, cada vez que ante la escalada de violencia manipulan y ocultan
la verdad. Es la constante del gobierno de Veracruz.
No es la prensa la que trastoca las fibras de las madres de las víctimas. Son
Javier Duarte y “Culín” quienes las trastocan manipulando la realidad.
Hay, pues, de muertos a muertos. Espanta ver cuerpos fragmentados en las
calles, en el campo, en parajes solitarios, con mensajes. Pero hay otros peores.
Son los que sacuden al gobernador y a su fiscal. Son los cadáveres hallados en
fosas clandestinas.
Qué mejor si se les puede ocultar.
Archivo muerto
Félix Márquez también se fue. Asume un exilio voluntario, un escape a la
angustia que provoca el miedo, a la incertidumbre y el temor que infunden Javier
Duarte y sus secuaces. Fotoperiodista, colaborador de Proceso, AP y Cuartoscuro,
no quiere seguir a Rubén Espinosa Becerril. Le aqueja saber cómo murió su amigo,
ejecutado en el departamento 401 de la calle Luz Saviñón 1909, en la colonia
Narvarte, en el Distrito Federal, donde se suponía no lo alcanzaría la mano
criminal. Félix Márquez se fue a Chile, donde ya reside Rodrigo Soberanes
Santini, quien laborara en e-consulta.mx. Su primer exilio de Veracruz se dio
tras divulgar —marzo 4 de 2013— un fotorreportaje en el que captó a las
autodefensas del predio El Inglés, en Piedras Negras, municipio de Tlalixcoyan.
Fue amenazado con cárcel por el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez
Zurita, y descalificado agriamente por el entonces secretario de Gobierno de
Veracruz, Gerardo Buganza Salmerón, que negaban lo que era evidente: el
surgimiento de guardias comunitarias. Por seguridad y para evitar un arresto
ilegal, muy propio de la mafia en el poder, emigró por algunos meses. De vuelta
a Veracruz, dedicado al periodismo crítico, la foto que denuncia, la expresión
del poderoso y su miseria humana, Félix Márquez ha sentido el miedo que infunde
la represión, el asedio tras la ejecución de Rubén Espinosa en el DF. Y se fue
al exilio. Allá, en Chile, desarrollará su potencial periodístico, lejos, se
supone, de los sicarios de Veracruz... De refilón, sólo de refilón, toca Andrés
Manuel López Obrador a Fidel Herrera y Javier Duarte. “Todo se basa en el cliché
de siempre de las mafias. Eso no dice absolutamente nada, fue un discurso
protector para la clase política priísta”, dice Eduardo de la Torre Jaramillo,
presidente de Podemos Veracruz, ex aspirante a diputado federal por el PAN en
Xalapa. Acusa que el líder de Morena muestra su faceta antidemocrática, que
impone por dedazo, como lo hiciera con el diputado federal Cuitláhuac García
Jiménez, en un destape virtual a gobernador, sin formalizarlo, llamándole
promotor de la soberanía nacional en Veracruz. “Andrés Manuel no conoce la
democracia, nunca ha sido un demócrata. Sólo elige por dedazo y eso es un
déficit de democracia y aunque se asuma como la vertiente ética del pueblo
mexicano pero no lo es”, resume... Ni paz ni tregua. Entre Víctor Rodríguez
Gallegos y Jesús Moreno Delgado hay fotos posadas, sonrisas fingidas, abrazos
cargados de hipocresía, pero no reconciliación. Bajo la mesa, sus equipos se
golpean y se bloquean. La unidad marcelista es una farsa. Acude Víctor Rodríguez
a colonias y eventos populares, aterrizando en las bases pues al ex subdelegado
administrativo de la Sedesol federal en Veracruz ese distanciamiento, que no
permeara, el repudio manifiesto, le sirvió de excusa al gobernador Javier Duarte
para negarle la candidatura a diputado federal por el distrito de Coatzacoalcos,
en enero pasado. Y así, el marcelismo operó en algunos sectores y dejó de actuar
en otros para propiciar la derrota del PRI y terminar ayudando al Peje López
Obrador y a su candidata, Rocío Nahle García, a llevarse un distrito que aún
tiene enchilado al equipo peñanietista. Está en sánscrito que Víctor Rodríguez
pueda ganar la elección, pues su imagen es la del operador que recurre al lodo
para todo, pues es el brazo ejecutor y el rostro real de Marcelo Montiel...
¿Quiénes operan para Samyra Khourie? Hugo Álvarez Juárez, delegado de PGR y
“cobrador de la fiscal regional”, dice un reporte interno; Vicente Vázquez Cruz,
Luis Reyes Barraza, Marcelo Romero Gopar, Gertrudis Martínez, Zaidel Nolasco y
Natalio Romero Rodríguez. Son estos sus MP. Son quienes permean en los casos, en
los flanes y en los espinosos. Uno de ellos fue el del periodista Gregorio
Jiménez de la Cruz, reportero de Notisur, Liberal del Sur y La Red, levantado el
5 de febrero de 2014, torturado, hallado sin vida en un fosa clandestina en la
colonia J. Mario Rosado, en Las Choapas, el 11 de febrero. Detenida la vecina
que posee una cantina, Teresa de Jesús Hernández, junto con sus presuntos
cómplices, encararon un juicio que aún no termina. Ella y Goyo habrían tenido
una disputa por un problema sentimental de sus hijos y de ahí derivó el
asesinato en una versión insólita, frágil, en la que los sicarios cobraron menos
de 20 mil pesos por ultimar al periodista. Acusaron tortura los detenidos y
lograron un amparo. Pero en el recurso de revisión, cuando todo apuntaba a que
les sería confirmada la resolución lisa y llana, o sea para ponerlos en la calle
de inmediato, el Tribunal Colegiado lo revocó. Dice el informe interno, surgido
de la entrañas de la Fiscalía regional, que todos, Samyra, Álvarez, los MP y
hasta el magistrado Mariche se movieron para evitar que liberaran a los
procesados. Habla el reporte de una “coperacha” de a 50 que no se sabe si fue
espiritual o emocional...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
El Peje, los Yunes, Bejarano, los rateros, los corruptos
* Los Yunes rojos, “ladrones y corruptos” * Yunes azul, “ratero” *
Cuitláhuac, la imposición democrática * Bejarano y los fajos de dinero * Mandoki
y Costa, pase de charola * El Mesías también peca * Desafía la UV al gober *
Periodista amenazada * Los porros y el Grito * Del funeral a la fiesta.
14 de septiembre de 2015
Sobreviviente de todo, un susto cardíaco incluido, Andrés Manuel López
Obrador se duele por Veracruz, por la violencia y la inseguridad, por los
periodistas muertos, por los Yunes rojos y azules, unos “ladrones y corruptos” y
el otro “ratero”, y por el PRI y el PAN, que no son opción porque “son lo
mismo”.
Sigue siendo un imán. Atrae mayorías. Lo siguen a ciegas, sin condiciones,
envuelto en esa aura en que se entremezcla el idealista y el patriota, el
populista y el mesiánico, el indoblegable que habla con la fuerza de la realidad
en sus palabras, el obsesivo que se anuncia desde ya candidato —por ene ocasión—
presidencial.
Qué va que lo acusen de autócrata, de impositivo, de terco cuya palabra es
única en el naciente Morena, su Movimiento de Regeneración Nacional, aunque los
suyos, Batres, Huerta, Luján, Pinchetti, Brugada, Taibo, Rosario Ibarra, sepan
que su líder habla y escucha, que no es como lo pintan, que no impone y si lo
hace, teje fino, a veces con alto costo y graves daños.
Toca Veracruz con su discurso incendiario, quizá sobado, quizá trillado, pues
hace ya 15 años que habla de un gobierno rico y un pueblo pobre, de la mafia en
el poder, de la revolución pacífica, del lado del pueblo, como si la toma de
Reforma no hubiera desquiciado al DF y le haya provocado el desplome de gran
parte de su fuerza política.
Llega a Xalapa —sábado 12— y sacude con su discurso, con el que arenga y
confronta, con el que desnuda al PRI y al PAN, con el que se duele de Fidel
Herrera, de su mala administración y derroche, de Javier Duarte y la tremenda
crisis en que se metió y el caos del que no puede salir.
Al Peje no se le niega Plaza Lerdo o Plaza Regina Martínez. Ahí lo ven los
morenos de la capital y alrededores. A López Obrador no le envía Javier Duarte
sus huestes de los 400 Pueblos o Antorcha Campesina o el Partido Cardenista a
secuestrar la explanada para evitar que grite sus verdades frente a palacio.
No aparecen los robocops del general de cero estrellas Arturo Bermúdez Zurita
para asestarles una madriza como la que le propinó a los maestros disidentes la
madrugada 13 de septiembre de 2013 porque había que garantizar que Javier Duarte
diera el Grito con voz tipluda, de pito, el gemido del gato desde el balcón.
Un actor que ya no está, Rubén Espinosa Becerril, registró las imágenes de la
noche de los bastones eléctricos. Fue golpeado, obligado a borrar las escenas
contenidas en su memory stick y luego la agresión para que entendiera que con el
gorilato duartista no se juega. Pero Rubén no entendió. Protestó en el Congreso
de Veracruz, protestó en las calles por los colegas asesinados, reseñaba con su
lente cada movilización contra el déspota ilustrado.
Casi dos años después, Rubén Espinosa, aquel fotógrafo de Proceso, AVC y
Cuartoscuro, se exilió en el DF tras una serie de amenazas, detectó que lo
seguían, alertó, fue desoído, olvidado, dejado a su suerte y finalmente
asesinado en un departamento de la colonia Narvarte, junto a la activista social
Nadia Vera Pérez.
Al Peje no lo inquieta Javier Duarte. El Peje sí inquieta al gordobés. Le
recuerda los 14 periodistas asesinados en sus casi cinco años de gobierno. Lo
tilda de vergüenza y exige que se castigue a los autores de los crímenes y
condena la desaparición de comunicadores.
“No se puede aceptar una realidad de represión, injusticia y pérdida de
libertades fundamentales”, dice El Peje.
Denuncia a Fidel, a Javier Duarte, a Calderón, a Peña Nieto. “Nada ha dañado
más a Veracruz, a México que sus gobernantes, es la causa principal de la
pobreza y por eso tenemos que cambiar al régimen de corrupción, de privilegios y
no perder la fe, las esperanzas”.
Que los veracruzanos no se queden con el oprobio, con la opresión, con las
injusticias. Que deben seguir adelante. Que debe darse el despertar de la
sociedad como nunca se había visto en Veracruz y en el país. Ve a la gente
buscando una salida, porque ya es insoportable esta crisis. “No se puede seguir
con estas pesadillas”, refiere el dueño de Morena.
AMLO es implacable. Habla de las mafias, de las herencias malsanas, de la
estirpe corrupta. Pregunta a los priístas si creen que al PRI le importa quiénes
son los líderes de otros partidos. Habla del cáncer verde, el PVEM en Veracruz:
el hijo de Fidel Herrera, o el líder del PVEM en Tabasco, el junior de Roberto
Madrazo, o el líder en Chiapas, el Güero Velasco, gobernador, nieto de Manuel
Velasco Suárez, ex gobernador, surgido del PRI.
Remata El Peje:
“A la mafia no les preocupa que esos partidos avancen. Son ellos mismos.
Ahora hasta compraron a los dirigentes del PRD, pues se fueron con Peña Nieto
que firmaron el llamado Pacto por México. Por eso pintamos nuestra raya. No
tenemos nada que ver con el PRD”.
AMLO ve en el PRI y PAN simulación yunista. Alza el brazo de Cuitláhuac
García Jiménez para el gobierno de Veracruz. Lo tilda de “promotor de la
soberanía nacional en Veracruz”, pues decirle candidato sería darle argumento a
sus contrincantes y ser acusados de campaña anticipada.
Cuitláhuac García, el diputado federal por Xalapa, moreno e hijo del ex
diputado local perredista Atanasio García Durán, candidato sin consulta a la
bases. Dice El Peje que su promotoría obedece a un acuerdo democrático. O sea,
AMLO actuando como los priístas y los panistas que tanto detesta, imponiendo y
maquillando. No aprendió la lección de Colima. No entendió la realidad. No
escuchó las voces de los morenos que reclamaban que al general Gallardo le iba a
ir mal en la elección y aquello terminó en un desastre.
Viene a Veracruz AMLO y consuma la imposición de Cuitláhuac García.
¿Cuitláhuac qué?, se preguntan fuera de Xalapa, desconocido el as de la baraja
morena por medio Veracruz.
Pero El Peje lo exalta. “La salida está en Morena con Cuitláhuac García y no
con los Yunes, que son lo mismo (…) El PRI y el PAN son lo mismo (…) No hay
ninguna diferencia de fondo”.
Dice que el destino de Veracruz está con Cuitláhuac. Sean rojos o sean
azules, según López Obrador, los Yunes no son la solución. “Son lo mismo”,
agrega. La única diferencia entre los priístas Héctor y José Francisco Yunes y
el panista Miguel Ángel Yunes Linares es que “los primeros son corruptos y
ladrones” y los segundos “rateros”.
“PRI y PAN son lo mismo —precisa—. Se pueden pelear abajo pero arriba siempre
se ponen de acuerdo. Los priistas y panistas de Veracruz están igual de
dispuestos a que haya un cambio pero arriba son lo mismo porque no hay
diferencia de fondo, solo que los priistas son corruptos, ladrones y los
panistas son ratero”.
Punza el lenguaje del Peje. Los rateros están en la otra orilla; las virtudes
en Morena, como antes, en sus días de reinado, estuvieron en el PRD. No dice
más. No argumenta ni da detalle. No identifica a los senadores Héctor Yunes
Landa y José Francisco Yunes Zorrilla con ningún acto de corrupción. No cita las
recientes denuncias contra Miguel Ángel Yunes Linares, venteadas por los
legisladores del PRI.
Olvida dos episodios: Bejarano y Ahumada, los fajos de billetes en las manos
y hasta las ligas en los bolsillos, para financiar la campaña presidencial del
Peje en 2006, y el pase de charola de Mandoki y Costa Bonino en 2012.
Salinas de Gortari urdió aquel video en complicidad con Ahumada. Bejarano, el
operador de López Obrador, fue a su cita con la trampa, con el dinero
subterráneo. “Mientras observaba el video, pasaba por mi mente una disyuntiva:
era Andrés o era yo. Y preferí caer yo”, dijo en 2007, tras salir de la cárcel
el profe Bejarano, en su oficina de la colonia Narvarte.
Seis años después, dos personajes, el cineasta Luis Mandoki y el asesor
uruguayo Luis Costa Bonino, pedían recursos a empresarios en una mansión de Las
Lomas. Lo pedían a nombre de AMLO. No sabían que eran grabados. La reunión
ocurrió el 24 de mayo de 2012 y la cantidad requerida era de 6 millones de
dólares para darle el último jalón a la campaña del entonces perredista. El
dinero no lo obtuvieron.
De todos se deslindó López Obrador. Ni Bejarano era su operador ni Costa
Bonino y Mandoki eran sus asesores. Ajá.
Prende, pues, AMLO a los morenos. Toca las llagas de Veracruz, la violencia y
muerte, la crisis por mala administración. Identifica a sus autores, a Fidel, a
Duarte. Tilda de ladrones y corruptos a los Yunes rojos y de ratero al Yunes
azul.
Falta la autocrítica. El mesianismo lo nubla. Dos episodios de dinero sucio,
al estilo priísta, al estilo panista, en dos campañas presidenciales, mereciera
por lo menos admitir que el caudillo es de carne y hueso, que falla, que se
derrumba y se vuelve a levantar, que el discurso de amor en 2012 no fue
pantomima, demagogia y farsa.
Sigue siendo un imán. Le falta ser auténtico.
El Mesías también peca.
Archivo muerto
¿No es caos? Decreta el gobernador Javier Duarte suspensión de actividades
escolares, martes 15 y miércoles 16. Se arma el mega puente, incluido este lunes
14 y algunos van por el jueves 17 y viernes 18. O sea, la semana completa.
Responde la Universidad Veracruzana que ahí sólo suspenderán el miércoles 16,
como debe ser. Es el desafío. Javier Duarte escamoteándole los recursos a la UV,
diciendo que no le debe nada, que seguirá subsidiando en la medida de la
disponibilidad financiera. O sea, cuando quiera y si quiere. Obvio que ante la
irresponsabilidad de armar un mega puente, la UV lo que exige son clases. Es el
desafío al gobernador de Veracruz... Su voz cimbra. Su prosa gusta. Así encaja
Claudia Guerrero Martínez entre los lectores críticos, los sacude, les da
espacio, indaga, escudriña en el poder, documenta el tip, lo dimensiona, lo
vuelve una denuncia demoledora. Se expresa a través de Entre lo utópico y lo
Verdadero, su columna. Difunde la realidad de Veracruz en Periódico Veraz.com y
disecciona los actos de poder en Círculo Rojo y Arena Política, ahí el debate,
ahí las ideas, ahí la vida pública explicada y entendida. Hoy enfrenta amenazas,
un anónimo surgido de una mente enferma: “Claudia Guerrero, sigues tú, pinche
perra. Sigues tú malnacida. Te vamos a decapitar”. Ya denunció y el caso no lo
pueden soslayar los mecanismos de defensa y protección a periodistas. El jueves,
a más tardar, tendrá que haber acciones por parte del gobierno de Javier Duarte.
Si no, el escándalo escalará a niveles como el PEN Internacional, el PEN
América, los Nobel, los organismos europeos y americanos de defensa de los
periodistas. El jueves, pues, don Javier... Tiene todo el derecho el alcalde
Joaquín Caballero de invitar a la ceremonia del Grito, como sus detractores a no
ir y a que muchos no lo hagan. Lo imperdonable es el uso de porros para
amedrentar, para intimidar, para negar el derecho de libre expresión y de libre
asociación. Lo imperdonable es que en ese grupo de choque haya ex convictos. ¿Y
si se les pasa la mano y un día matan a alguien? Nunca se había visto que el
porrismo se impulsara desde la presidencia municipal de Coatzacoalcos, latente
el riesgo de una tragedia, un caso para la prensa nacional... Muy prendidos
acudieron los ediles al funeral. Y de ahí a la fiesta. Un abrazo, unas palabras,
un gesto de solidaridad a Juan Pablo Sosa, regidor primero, conmovido ese día
por la muerte de su mamá. Acudieron a él sus compañeros de cabildo. Y de ahí,
sin cambiar el atuendo, al festejo de la regidora Nora Cortázar. Los inmortalizó
la edil panista Martha Beatriz Hernández Montalvo en su Facebook, en un par de
fotos que luego, quizá por prudencia, bajó. Lástima porque alguien ya había
realizado una impresión de pantalla...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
UV: entre el subsidio y el robo
* Adeuda Javier Duarte más de 3 mil millones * La falsa generosidad del
gober * Lo exhibe la rectora * ¿Quiere matar a la UV? * Héctor Yunes: gira y
show * Una cosa es Veracruz y otra el gordobés * COFISUR: la mano de Fidel y
Marcelo * Promovían a la financiera * Al funcionario no se le prende el foco.
11 de septiembre de 2015
Sigue la terquedad. Descomunal la deuda, el naufragio inminente, Javier
Duarte dice que a la Universidad Veracruzana no le debe ni un peso, que por
generosidad le da, cuando puede y cuando tiene, vía subsidio, sin obligación
legal. Eso es ser infame.
No expresa lo que en realidad es: el subsidio es obligatorio y los recursos
de origen federal llegan a la Secretaría de Finanzas y desaparecen. Es la
hipótesis del robo.
De la Ibero viene el gobernador, formado en la élite, ajeno él a la realidad
social y de ahí la insensatez y el descaro, la soberbia, cuando el acreedor
exige su pago, cuando la institución requiere el financiamiento para seguir su
marcha.
Sale Javier Duarte y la riega otra vez. Se planta frente a los periodistas,
unos sin voz, otros queriendo cuestionar. Ya es un show la conferencia de prensa
de los lunes, convertida en cuartel general de guerra, desde el que el
gobernador oprime el botón, activa el misil que viaja y estalla invariablemente
en el palacio de Xalapa, la sede de su gobierno.
Toca el tema de la UV. Su código mental no admite deuda alguna, como le han
reclamado. Según el gordobés, no sería como dijo la rectora Sara Ladrón de
Guevara —aguerrida por los billetes, pusilánime con la agresión a los alumnos— a
un pull de diputados federales entonces electos: el gobierno incumple con la
entrega de recursos a la Máxima Casa de Estudios de Veracruz.
Se quejaba la rectora que a la UV le debe el gobierno de Javier Duarte mil
800 millones de pesos. Era confesión en corto, con mesura, entre ella y sus
interlocutores. Pero ahí estaba el panista Miguel Ángel Yunes Linares y lo
reveló, exhibiendo por enésima vez al gobernador.
Deberle a la UV es criminal, imperdonable. Así la rectora disponga de un
super salario, así haya enclaves que gozan de las mieles del poder, así existan
focos de corrupción, por dinero la UV no puede ni debe parar.
Herido, pues, Javier Duarte usa su escenario mediático para increpar y
desmentir, o hacer como que puede desmentir, atrofiado por sus limitaciones, por
la fragilidad de sus argumentos, por una visión desdeñosa hacia la institución
formadora de las mejores generaciones de veracruzanos.
Pero lo que expresa es falaz y chapucero, irresponsable y, sobre todo,
doloso. “No le debemos nada la Universidad”, suelta en el marasmo de sus ideas
locas que si al amanecer son poco claras, al paso de las horas se vuelven el
caos total.
“Nosotros contribuimos de manera generosa y solidaria subsidiando a la
Universidad Veracruzana y vamos a seguir haciéndolo porque sabemos que nuestra
máxima casa de estudios merece todo el apoyo y el respaldo, sabemos que todo
peso destinado a la educación es bien invertido”.
Sí, pero cuando pueda y se le ocurra, cuando tenga de dónde, cuando existan
recursos, porque según el breviario Duarte, están “atenidos a la posibilidad y
disponibilidad financiera”.
Y reitera el gobernador que no hay obligatoriedad de ayudar a la UV. Es
asunto de generosidad, no de compromiso.
Vaya lunes. El gordobés amaneció peor que nunca. Más embustero, más
insensato, más rebuscado. Y se le ve rasposo porque el tema de la quiebra de
Veracruz es su Talón de Aquiles, y de paso la UV figura entre los que toca la
puerta y no le abre, un fracaso más del doctor en economía por la Complutense de
Madrid.
Muy en su rol, como si el dinero de los veracruzanos le perteneciera, ha
dicho que a la UV se le ayuda, no se le debe; que no es deuda porque lo que se
da es subsidio; que se le da según se tiene.
La claridad no es propia del gobernador; la credibilidad menos. Su concepto
de universidad y el compromiso del Estado hacia ella, se mide por la casualidad,
por la capacidad de recaudación, por la operación financiera. Si tengo, te doy;
si no, lo siento.
En 2015, según el analista y periodista Armando Ortiz, el presupuesto
destinado a la UV es de 4 mi 583 millones 300 mil pesos. Así lo establece el
decreto 319, emitido por el gobernador Javier Duarte, el cual “será cubierto
mediante aportaciones convenidas entre el gobierno federal y el estatal, las
cuales están sujetas a las transferencias que para tales efectos realice el
gobierno federal”.
Y apunta:
“El dinero que aporta la Federación es de 2 mil 117 millones 834 mil 280
pesos. La aportación del gobierno estatal es de 2 mil 465 millones 465 mil 720
pesos”.
En teoría, todo bien. En los hechos, maña y trampa, mentira y dolo.
Agrega Armando Ortiz que en el contenido del decreto se establece la
obligatoriedad que hoy pretende pasar por alto Javier Duarte:
“En el presente Decreto de Presupuesto de Egresos, se establecen las
siguientes disposiciones de carácter general y de observancia obligatoria para
la Administración Pública del Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de la
Llave”.
Robarse los recursos que provienen del gobierno federal no es algo inédito.
Con Javier Duarte es el tema de siempre. Por eso lo revienta la Auditoría
Superior de la Federación. Por eso lo denuncia. Por eso Veracruz tiene la peor
calificación a nivel nacional. Por eso el descrédito.
No es asunto de omisiones y caprichos. No es el problema semántico entre
deuda y subsidio. Ante los diputados federales, la rectora Sara Ladrón de
Guevara externó algo que va más allá de la disponibilidad de las finanzas
veracruzanas. Habló de retención de recursos federales por parte del gobierno de
Javier Duarte.
De los mil 800 millones de pesos pendientes correspondientes al ejercicio
2015, “poco menos de la mitad eran aportaciones federales —refiere Armando
Ortiz— que no se habían entregado a pesar de que la Federación había depositado
los recursos a tiempo”.
Y reflexiona:
“Para empezar, ahí hay un dinero, que no es del ‘subsidio generoso y
solidario’ del que habló el gobernador, que se adeuda a la Universidad
Veracruzana”.
O sea, Javier Duarte no paga lo que le corresponde al gobierno de Veracruz y
además retiene lo que proviene del gobierno federal. ¿Cómo se le llama a eso?
¿Robo, extravío, disimulo, trapacería, hurto? Eso, en cualquier parte, merece
cárcel.
También se enreda Javier Duarte en las cifras, que es su especialidad. En
2014, la UV ejerció un presupuesto de 4 mil 32 millones de pesos; el gobierno
estatal aportó 2 mil 118 millones, mientras que la Federación mil 914 millones.
En 2015 se advierten los efectos de la quiebra de Veracruz. La UV ha recibido
mil 460 millones de pesos; de ellos, la Federación remitió mil 182 millones y el
duartismo sólo 278.8 millones.
Javier Duarte presume: en cinco años el gobierno de Veracruz ha canalizado 10
mil 157.7 millones de pesos. Es el subsidio generoso, el subsidio solidario. Es
el alarde demagógico.
Un día después, Sara Ladrón de Guevara lo exhibe de nuevo, lo refuta, le
muestra la realidad. Rinde su informe anual. Ahí revela la rectora las omisiones
de Javier Duarte, los adeudos —porque es deuda— año con año.
Al mes de agosto de 2013, la cantidad de 867.9 millones de pesos. A diciembre
de 2013, otros 894.3 millones. A diciembre de 2014, mil 8 millones. A agosto de
2015, 2 mil 058.6 millones.
Es la puntilla: de los 4 mil 828.8 millones de pesos no entregados a la UV, 3
mil 100.7 millones son “adeudos directos” del gobierno de Javier Duarte.
¿Quién le aporta las cifras al gobernador? ¿Quién le miente? ¿O miente él?
Hay un fundamento moral en el que no piensa el gobernador de Veracruz. Sara
Ladrón de Guevara se lo recuerda: “La falta de estos subsidios implicaría la
extinción de la universidad pública”. ¿O acaso eso pretende?
Otro crimen en ciernes. Es el de la UV.
Matón, pues, el gobernador.
Archivo muerto
De todo habla y a todo le tira Héctor Yunes. Llega a Coatzacoalcos, propone
gestionar la Gendarmería Nacional, corta el listón en el súper restaurant de
Beto Coca, inaugura un centro deportivo escolar donde el director es repudiado,
convulsiona el centro de la ciudad. Sigue en su muestreo con cargo a su
investidura de senador, activísimo, usando el aparato de poder que soporta la
precampaña hacia el gobierno de Veracruz. Ofrece acudir a la Secretaría de
Gobernación y pedir la Gendarmería para enfrentar la inseguridad, el hampa, la
violencia. Ofrece hacerlo aún sin saber si la gestión corresponde al gobierno de
Veracruz. O sea que el senador choleño tira el rollo y después indaga si lo
puede hacer. Lo que es el desenfreno. Un día ofrecerá un puente para cruzar el
río. Y si le dicen que no tienen río, entonces ofrecerá que les construye el
río... Veracruz no es Duarte. Se quema el gobernador en la hoguera de la
falsedad, la mentira y la maniobra, en su afán por ser —eso sí que es locura— el
pontífice de Veracruz. Lo desquician las condenas por el crimen de Rubén
Espinosa y Nadia Vera, el fotoperiodista de Proceso, Cuartoscuro y AVC, y ella
la activista social; los gritos de “asesino”, “fuiste tú” que se escuchan en las
marchas, exhibidas en mantas y bambalinas, registradas en fotografías impresas
en la prensa, que corrieron en las redes sociales, que lo hacen decir que el
repudio y la crítica es contra Veracruz. Vaya soberbia del gordobés. Es tan
inmenso que se siente Veracruz. Mira el espejismo y piensa lo que está en un
oasis. La crítica es contra Javier Duarte por omiso, por hostigar y reprimir,
por los golpes y las amenazas de su policía, por el asedio a Rubén, por la
madriza a Nadia. La crítica no es contra Veracruz; es contra Duarte aunque él
Veracruz... Una ley con lagunas para dejar impune el fraude; un alcalde —Marcelo
Montiel— que auspiciaba eventos de la financiera y ofrecía cubrir los intereses
de los créditos otorgados a promotoras del PRI; un gobernador —Fidel Herrera—
que disponía de recursos para cubrir los gastos de promoción de una financiera
en exposiciones y eventos; un funcionario de Hacienda que aconsejaba invertir en
forma segura; un agente del Ministerio Público que detectó bienes y cuentas
bancarias para embargar y no procedió; una Procuraduría, la de Veracruz, que
incurrió en omisiones, que configuró un caso para no hacerle justicia a los más
20 mil defraudados. COFISUR es el mayor ejemplo de cómo se maquina una infamia,
cómplices los que se robaron el dinero de los ahorradores, los políticos que
invitaban a la sociedad a invertir y los funcionarios que soslayaron su
responsabilidad y torcieron la ley. Cinco años después, hay evidencia del dolo
con que actuaron todos. Había dinero en las cuentas de COFISUR, cientos de
millones de pesos, y negaban el dinero a los ahorradores. Lo sabía Fidel. Lo
sabía Marcelo. Lo supo Javier Duarte. Nadie evitó la infamia. Fauzi Hamdan, ex
senador, abogado que representa a los ahorradores, pospone para octubre su
visita al sur de Veracruz. Se había programado su presencia el 19 de septiembre.
Será después... Se llama Esteban Ramírez y no arregla ni el foco del comedor.
Director de Atención Ciudadana en la Secretaría de Obras Públicas en el
ayuntamiento de Coatzacoalcos, provoca la ira de colonos, el enfado y la
frustración pues no acata ni las órdenes del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol.
Atiende pero no resuelve; escucha pero no actúa; ofrece pero no cumple. Y así
trae a los ciudadanos que esperan resolver sus demandas. Insensible, va
incubando Esteban Ramírez Gómez una fenomenal protesta contra el alcalde y la
parálisis de toda actividad en Obras Públicas, donde los diezmos fluyen y los
millones corren...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Pepe Yunes: promesa de cárcel al gobernador
* La candidatura no es obsesión * El fallido encuentro con Duarte * Los
amigos presidenciables * Encarcelar y que devuelvan lo robado * Yunes Linares
revira * Sus bienes y sus cheques * Javier Duarte y el reclamo de los acreedores
* COFISUR: el fiscal, las cuentas, el embargo que no llegó.
9 de septiembre de 2015
Xalapa, Ver.— Visita cada mesa Pepe Yunes y a todos dice que la gubernatura
no es obsesión. Si se da bien. Si el presidente Peña lo bendice, bien. Si los
astros se alinean, bien. Pero, reitera, no es obsesión.
¿Qué exige el presidente? Quiere ganadores, no candidatos, no aspirantes sin
lustre ni obsesivos sin remedio, que garanticen y no compliquen, que enfrenten
el reto de una elección y un reto todavía peor: rescatar a Veracruz del caos
financiero y la violencia.
Habla y gesticula el senador. Lo escucha el que puede, unos en corto y otros
a la distancia. Habla de sí mismo, de su proyecto hacia la gubernatura, de
Javier Duarte, de Héctor Yunes, de los amigos de la juventud que hoy son
presidenciables, del Veracruz en quiebra, de la tozudez del gobernador, de las
señales que no interpreta, del 2016 que será la madre de todas las elecciones,
del discurso encarcelador de Miguel Ángel Yunes.
Otras no las dice Pepe Yunes Zorrilla. Esas corren entre versiones de
reporteros y columnistas, de analistas y directores de medios, unos duartistas
otros antiduartistas, que ese día —agosto 25— se congregan en la quinta Los
Alcatraces, en Cinco Palos, municipio de Coatepec.
¿Valía la pena reunirse con Javier Duarte? Videgaray aconsejó que sí. Era la
tercera solicitud del gobernador. “El presidente quiere opciones”, habría
expresado el secretario de Hacienda. “Y si Pepe Yunes se resiste no es opción”.
Y llegó el encuentro. Sería en el DF. Luego el senador veracruzano lo movió
al rancho San Julián, en Perote, el rancho de la familia. Y ahí se habló del
desastre financiero, de la obra cumbre de Javier Duarte, torcido lo que estaba
derecho, enredado lo llano, turbio y oscuro lo que parecía claro.
¿Fue contraproducente sentarse y hablar con un gobernador que pretende vetar?
Yunes Zorrilla ofertó las llaves del reino. Se abría Hacienda. Se abría
Banobras. Asomaba el crédito salvador, mejores plazos, mejores tasas de interés,
la renegociación para darle tregua a Veracruz, pagar menos cada año y
refinanciar.
Javier Duarte fue desleal. Hablaron los hechos. Difundía el duartismo que ahí
se fumó la pipa de la paz, irrelevante el rescate financiero de Veracruz, o
mejor dicho, que se haría como hasta ahora, con el sello duartista, con la marca
del dispendio, sin variar el rumbo.
Al cuarto día Pepe Yunes respingó. La deuda es lo crucial. No son los 44 mil
millones que dice el gobernador sino más, mucho más, quizá los 80 mil millones
de los que hablan los académicos de la Universidad Veracruzana y el ex diputado
federal panista, Juan Bueno Torio.
Con las tripas en la mano, el berrinche en la piel, Javier Duarte dio las
gracias sin clase. No en una llamada privada, no en diálogo en corto, sino en
conferencia de prensa, impolítico, a los cuatro vientos, aquejado por su caos
interno. Gracias al senador pero de hundir a Veracruz me encargo yo.
Se encoge de hombros Pepe Yunes. Qué más da. Por lo menos el intento se hizo.
Cumplió para ser opción. Quien se resistió fue el gobernador. La puerta de
Hacienda quedó cerrada.
Los amigos de Pepe Yunes —José Antonio Meade, Luis Videgaray, Ernesto
Cordero— son eso, amigos de toda la vida, amigos fraternos, amigos de juventud,
amigos del ITAM. Los de Héctor Yunes —Don Beltrone y Alfredo del Mazo— son
amigos políticos, amigos de escritorio, amigos de oficina de gobierno.
Pepe Yunes y sus amigos se dispensan trato personal, jornadas interminables
en la casa y con la familia, las vacaciones en Perote, que es decir Xalapa,
Veracruz, Boca del Río, Coatepec y toda la región. O la visita con esposa e
hijos.
“Es otro nivel, otro tipo de amistad”, dice el senador Yunes Zorrilla.
Obvia la reflexión. ¿Y la de Héctor Yunes con Beltrones y Del Mazo? Amigos en
tareas partidistas, amigos en Fonacot, amigos donde los ponga el PRI o el amigo
del amigo. No es amistad personal.
Dos de ellos, Meade y Videgaray, serán finalistas en la sucesión
presidencial, amigos del presidente Enrique Peña Nieto, uno en Sedesol y el otro
en Hacienda, uno en la política social y el otro donde se capta el dinero y se
dispensa a granel.
Sea Pepe Yunes o Héctor Yunes, sobrino y tío, senadores ambos, la elección de
2016 es un volado, quizá una tumba. Nunca un escenario tan adverso. Nunca tanto
rencor social. Nunca tanto repudio a un gobernador insensato, a un tirano
esférico, a un financiero irresponsable, a un acosador de la prensa crítica, al
represor de la protesta social, al magnánimo encubridor de la pandilla fiel y al
artífice de la impunidad próspera.
Ser candidato no garantiza el triunfo en las urnas. Quiere el PRI gobernar
cuando ha sido el PRI quien ha acabado con Veracruz. Fidel Herrera inició la
quiebra, Javier Duarte la consumó. El PRI es corrosivo y el PRI seguirá siendo
corrosivo. Es la lógica popular.
Admite Pepe Yunes. Es el peor escenario, con una deuda moral abrumadora,
testigos todos del saqueo inmisericorde, obsceno, descarado; de la soberbia del
duartismo y del cinismo cuando esgrime que debo no niego, pago no quiero ni
puedo.
¿Qué discurso ha permeado? El de Miguel Ángel Yunes Linares, el diputado
federal panista que promete por encima de todas las cosas encarcelar a Javier
Duarte y a su pandilla. Es el discurso que sacude a la sociedad, que emociona a
la plebe y a los doctos, a la oposición y hasta a los priístas.
Es el discurso con el que se identifica el electorado, el que ya ganó su
voto, el que sacia el morbo, que invita a la rebelión, que incita al castigo.
Pepe Yunes no puede ir con un discurso más terso, conciliador. Si lo hace,
como Héctor Yunes, no gana un voto. Y así lo advierte.
Vale el discurso que promete cárcel para Javier Duarte. Lo demás no cuenta.
Sea Meade o Videgaray, no quieren a un amigo candidato al gobierno de
Veracruz en 2018. Lo quieren en la gubernatura en 2016 y que comience a operar
por dos años, que alinee alcaldes, que someta diputados, que haga amarres con la
oposición.
Aún así, dice Pepe Yunes que lo suyo no es obsesión. Si se da, bien. Si no,
se remite al DF, hace política en el altiplano, se une al proyecto de sus
amigos, los presidenciables.
¿Se alinearía con Héctor Yunes? No vacila el senador por Perote en expresar
la afirmativa. Ese es el acuerdo, dice. Es la palabra y la palabra se honra.
¿Y Héctor Yunes se disciplinaría si no le toca? Pepe Yunes se vuelve una
incógnita. Dice que sí pero con tufo a duda. Es el acuerdo, reitera, creyendo
convencer, mientras unos ríen y otros niegan.
Un día después —agosto 26— José Antonio Meade se encamina a la candidatura
presidencial. Peña Nieto lo nombra secretario de Desarrollo Social.
Se alinean los astros para Pepe Yunes. Meade pasó por el gobierno panista de
Vicente Fox como director de Banrural, activando un proyecto que no cuajó en el
PAN. Siguió con Felipe Calderón, siendo secretario de Energía y Hacienda, sin
partido, sin mayor compromiso que el institucional.
Llegó Peña Nieto y de entre todo el panismo, sólo a Meade proyectó. Primero
fue Canciller y hoy es secretario de Desarrollo Social, la plataforma de Luis
Donaldo Colosio para la malograda candidatura presidencial en 1994.
Algo sabría Pepe Yunes. Ese día, en Cinco Palos, hablaba de su amistad, de
Videgaray, de los tiempos de universidad, de sus familias, de las vacaciones,
del trato frecuente, de una relación, con Videgaray, con Cordero, con Meade, que
va más allá de la política.
Ese día sonreía mientras contaba que si se da Veracruz, bien; si no, no pasa
nada. Se va al DF a hacer política, a esperar los tiempos, a trabajar con el
equipo al que se debe, a cuajar la gubernatura cuando los astros quieran.
Hoy, le queda claro, el discurso es cero tolerancia. Sin ello no hay nada. El
discurso es carcelario. Quienes delinquieron en el duartismo deben pagar. Quien
los protegió y alentó —Javier Duarte— irá a la cárcel. Quien provocó la quiebra
de Veracruz debe enfrentar la ley y regresar lo robado.
Quizá sólo lo encarcele de palabra, para cosechar votos, para saciar el morbo
de los electores, para colmar los afanes de venganza. Ya en el poder es otra
cosa. La memoria popular es volátil. La sociedad olvida pronto.
El discurso es carcelario como el del Yunes azul; la suavidad equivale a
derrota.
Archivo muerto
Días agrios los de Javier Duarte. No deja el escándalo por la masacre de la
Narvarte, la ejecución del fotoperiodista Rubén Espinosa, y ya se inmola en
nuevos fuegos. Lo agobia la deuda, los acreedores, la infamia contra los adultos
mayores, el conflicto financiero con la Universidad Veracruzana, los maestros
que retan a que paga o no hay Grito de Independencia, la embestida del
empresariado que exige saber qué diablos hizo con el impuesto del 2 por ciento a
la nómina, los que toman oficinas públicas, los que bloquean carreteras, los que
lo acusan en los medios de comunicación, los que reclaman por los desaparecidos,
los que exigen terminar con el baño de sangre. Cada mañana, al despertar,
imagina que la pesadilla terminó. Pero la pesadilla no es sueño; es su realidad.
Es una hoguera de la que pudo librarse si se hubiera retirado a tiempo, cuando
la bomba de tiempo se activó, no cuando la bomba le estalla en las manos...
Ahora fue Yunes Linares. Responde el diputado federal panista a la imputación de
la pandilla duartista, los 20 legisladores enviados a acusarlo de desvío de
recursos del ISSSTE en el tiempo que fuera su director, de enriquecimiento
inexplicable. Les dice que por lo menos tres de los bufones de Javier Duarte
—Adolfo Mota, Edgar Spinoso y Tarek Abdala— se escudan en el fuero; que la
Auditoría Superior de la Federación nunca le observó por irregularidades en la
adquisición de medicamentos en sus días como titular del ISSSTE; que su
situación patrimonial es pública. “No tengo cuentas de cheques, inversiones,
acciones, bonos, efectivo, metales, ni nada similar ni en Indonesia —dijo— ni en
Estados Unidos, ni en ningún país del mundo; en México tengo sólo cuenta de
cheques, no soy propietario de los lotes 9 y 10 de la manzana 261 del
Fraccionamiento Costa de Oro, en el Municipio de Boca del Río ni de ningún
inmueble en el Fraccionamiento Rincón del Conchal, Municipio de Alvarado”.
Agregó: “México y Veracruz requieren Diputados Federales comprometidos con el
cambio. No se viene a la Cámara de Diputados a defender intereses de bandas o
camarillas como la que gobierna Veracruz desde hace casi dos sexenios”. El
siguiente capítulo son las nuevas denuncias contra Javier Duarte y contra cada
uno de los integrantes del pull de payasos legislativos del gobernador... Félix
Jácome era pieza clave. Halló bienes, cuentas, dinero y muchas cosas más el
polémico MP. Había con qué resarcir el daño a los ahorradores defraudados de
Cofisur. Habló y se salió del guión. Y lo pagó. Fue llevado a Veracruz y ahí,
donde el crimen organizado convive con el poder, donde la ley se tuerce a
diario, se quedó. De los bienes de Cofisur no volvió a saberse, ni a hablarse,
cancelada la posibilidad del embargo para garantizar el pago. Bienes, cuentas,
dinero terminaron siendo repartidas entre quienes urdieron el fraude y quienes
lo encubrieron. Eran los días en que la fidelidad le marcaba el ritmo a
Veracruz, alentada la inversión en financieras y cajas de ahorro, promovida por
la familia política en pleno, por Marcelo, por Joaquín, por funcionarios de la
misma Secretaría de Hacienda. Hoy Cofisur tiene otro destino. La nueva demanda
obligará al gobierno federal a cubrir el pago de más de 20 mil millones de
pesos, superior al caso Ficrea. Y en esa demanda está señalada la omisión y el
dolo de la Procuraduría de Veracruz, deliberado el silencio, sucio el
expediente, fraguado todo para no darle un centavo a los ahorradores
defraudados, Fidel y Duarte hasta el cuello...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Javier Duarte, sus muertos y el distractor
* Cinco casos para opacar el crimen de Rubén * “Asesino”, el grito que
desquició al gober * Yunes y las otras denuncias * Que lo investigue la
procuradora * Fidel y Zhenli Ye Gon * Mil trabajadoras de Sedesol, a la calle *
Fallo contra SCT: a pagar 94 millones * Sentencias clonadas de los Quintanilla.
8 de septiembre de 2015
14 muertos, y periodistas todos, nadie los tiene. Javier Duarte sí. Y de ahí
que eche a andar el distractor: acusen a Yunes, reactiven la agresión a
universitarios, exoneren a las ratas de palacio, enloden a los adultos mayores,
amenacen a los que difaman. Lo que sea pero que no se hable más de Rubén
Espinosa, del exilio y el crimen, del clima de hostilidad y el asedio, de la
responsabilidad moral del gobernador. Y que nadie lo llame “asesino”.
Es variada la Caja China de Javier Duarte. Con ella entretiene y distrae,
justo cuando toca fondo su credibilidad, cuando se le fustiga a nivel mundial
como el peor entre lo peor, cuando se le etiqueta como un represor, perseguidor
de periodistas, acosador sin freno, gobernador del bajo mundo, alfombra del
crimen organizado. Y por ello es absoluta y totalmente indigna en sus labios la
frase “Pórtense bien”.
Quien se porta mal es él. Agravia a quien sea con tal de salvar el pelaje y
salvaguardar el pellejo, mientras Veracruz es un caos en todos los órdenes, las
finanzas desechas, la corrupción a todo vapor, la impunidad en su mayor nivel,
libres por autoexculpación los miembros del gang, los traficantes de recursos
públicos que usaron para el robo de elecciones, porque para eso sirve el
contubernio con la PGR y para eso inventó al fiscal Culín, alias Luis Ángel
Bravo Contreras.
Arremete ahora contra los adultos mayores, el “oro molido” del que hablaba
Salvador Manzur, su delfín, pillado en aquel video y en aquellos audios que
evidenciaron la inagotable capacidad del priísmo para sacar votos de debajo de
las piedras, de los beneficiarios de los programas sociales, de los necesitados.
Primer distractor.
Va por ellos el titular de Sefiplan, Antonio Gómez Pelegrín. Se les trata
ahora como viejos defraudadores, que han cobrado sin derecho alguno, que
teniendo pensión o estando inscritos en otros programas federales, han venido
disponiendo de recursos de manera ilegal.
Difunde Sefiplan que no son los 40 mil ancianitos que refleja el padrón ni
los 100 mil de los que hablaban Javier Duarte y Karime Macías, su señora y
titular del DIF, en un alarde por cooptarlos, por insertarlos en el ejército de
votantes cautivos, para hacer de ellos y sus familias voto efectivo a favor del
PRI. Son, si acaso, 34 mil.
Y de esos 34 mil sólo 6 mil son legales. Los otros 28 mil son, según el
criterio desmedido de la Sefiplan, un sonoro y descarado fraude. Esos 28 mil
ancianos no tienen derecho a nada por ser pensionados, por ser beneficiarios de
programas federales, por depender de familiares con solvencia económica.
De noviembre de 2014 a la fecha el duartismo escamotea las pensiones
vitalicias, y en ese lapso, presa del disimulo, no advirtió que la afiliación de
adultos mayores estaba plagada de irregularidades. Lo sabía Sefiplan, los
antecesores del titular Gómez Pelegrín y el mismo Javier Duarte, pero decidieron
callar. Y máxime cuando venía la elección federal y sus votos eran “oro molido”,
parafraseando al mapache mayor Salvador Manzur. A eso se le llama omisión
cómplice.
Se deshace el gobierno de Javier Duarte de los adultos mayores, los tilda de
falsos, etiquetados como fraudulentos como si funcionarios de gobierno,
diputados, alcaldes, personal operativo no supieran que esos 28 mil abuelitos
eran beneficiarios de otros programas sociales o pensionados. O sea, fue un
fraude consentido o un fraude del que el gobernador es actor.
Sus bufones embisten en todos los frentes. Arman circo los diputados priístas
y las rémoras del Partido Verde en el Congreso federal, no por la democracia, no
por consolidar o corregir las reformas estructurales, no por frenar la caída del
peso, no por responderle a Trump, no por acabar con la desigualdad social, sino
porque el demonio azul anda suelto y hay que acabar con él. Segundo distractor.
Desatados, los bufones legislativos de Javier Duarte hacen su show. Instan a
la PGR que encause legalmente a Miguel Ángel Yunes Linares porque siendo
director del ISSSTE en tiempos de Felipe Calderón, le metía millones a sus
cuentas bancarias, se construía una mansión en Alvarado, crecía su consorcio de
gasolineras y fundaba restaurantes.
Qué desfiguros provoca el miedo. Javier Duarte y su pandilla, coucheados
desde las sombras por Fidel Herrera, lanzan al mentado Alberto Silva, El Cisne,
a encabezar la embestida, como si el ex alcalde de Tuxpan no cargara con su
propio lodo y con su propia fama, como si no fuera la liga directa al empresario
Francisco Colorado Cessa, financiador confeso de la campaña de Javier Duarte,
dueño de ADT Petroservicios, preso en Estados Unidos y condenado a 20 años de
cárcel por lavar dinero de Los Zetas, vía la compra de caballos cuarto de milla,
sentencia en suspenso por una apelación, que dio inicio a un nuevo juicio.
Que se sepa, ninguna otra fracción parlamentaria priísta ha montado semejante
espectáculo en el Congreso. Les vale Veracruz. Les valen los veracruzanos. Los
mueven las fobias y los miedos, la consigna de parar a Yunes en su avance hacia
la gubernatura.
El Cisne es único. Su talento tiene un límite: los 140 caracteres del tuit.
Así enfrentaba a Miguel Ángel Yunes Linares, polemizando como si esas fueran las
funciones del coordinador de Comunicación Social del gobierno de Veracruz.
Hoy vuelve a lo mismo. Como la PGR no reacciona, no exculpa oficialmente a la
pandilla duartista, exhibe oficios de no acción penal por las denuncias
presentadas por la Auditoría Superior de la Federación por desvío de recursos
federales. O sea, las ratas y el proceso de autoexculpación. Tercer distractor.
Al fiscal Bravo Contreras también le toca su parte del show. Suelta que uno
de los malosos acribillados en Nuevo Veracruz traía entre sus pertenencias un
teléfono celular propiedad de uno de los ocho jóvenes universitarios agredidos
la madrugada del 5 de junio, en Xalapa. Ajá.
Bendita fortuna. Pretende “Culín” sembrar la hipótesis de que a los jóvenes
universitarios los agredió el crimen organizado, no los esbirros de Seguridad
Pública, no el grupo parapolicíaco entrenado en la Academia El Lencero, a la que
alude un policía que intentó protestar en un evento cívico en Xalapa, y que
soltara que ahí, de donde emergen policías acreditables, se viola a los
elementos. Eso es tortura extrema.
“Culín” Bravo es la pura fantasía. Sólo falta que alguien le crea. ¿Qué acaso
los malosos fueron quienes integraron el reporte Balance Electoral 2015 de
Seguridad Pública, donde a los activistas sociales los tildan de
“desestabilizadores”, donde aparecen los nombres de maestros universitarios, de
alumnos, de defensores de derechos humanos, de ambientalistas, de dirigentes de
partidos políticos?
Lo de “Culín” también es psiquiátrico. Arma los casos, los narra, une las
piezas y al final no hay quien le crea. ¿De veras imagina que alguien se traga
la hipótesis de que a los universitarios los agredió un grupo de malosos, sabido
que quienes les traían ganas eran los esbirros del “general” de cero estrellas,
Arturo Bermúdez? La obsesión suplanta a la realidad. Cuarto distractor.
Con lo que sea, como sea y al precio que sea, Javier Duarte quiere distraer.
Lo apabulla el crimen del fotoperiodista Rubén Espinosa, colaborador de Proceso,
Cuartoscuro y AVC, que huía del gobernador, que era asediado por agentes
vestidos de civil, que se exilió en el DF, que fue ubicado en la ciudad de
México y que el 31 de agosto, lo ejecutaron junto con la activista Nadia Vera y
tres mujeres más. Y ahora la Procuraduría del DF enmascara el móvil con un caso
de robo de droga.
No soporta Javier Duarte que le griten “asesino”. No admite que en las
marchas griten “fuiste tú”. Amenaza, vía su embaucador en turno, Flavino Ríos
Alvarado, el nuevo secretario de Gobierno, que irá por quienes le han enjaretado
la autoría intelectual del crimen del periodista. Y llora. Quinto distractor.
Al gobernador sólo se le puede imputar el clima de repudio y odio contra los
comunicadores, llamarles “manzanas podridas”, recetarles un “pórtense bien”,
decirles “expresión de la delincuencia” y que algunos están vinculados a las
mafias. Y después, por obra y gracia de la casualidad, los matan. Nada más.
Su responsabilidad es moral. La de algunos miembros de gobierno es real. Su
policía golpea y reprime, asesta golpes, roba material fotográfico, intimida,
amenaza y encarcela. Es la parte activa de la represión duartista.
Así usa Javier Duarte el distractor. Que acusen a Yunes, que reactiven la
agresión a universitarios, que exoneren a las ratas de palacio, que enloden a
los adultos mayores, que amenacen a los que difaman.
Se trata de distraer y que no le llamen “asesino”. Eso duele.
Archivo muerto
Le pueden llamar corrupto, acusarlo de enriquecimiento ilícito y de tener
cuentas hasta en Indonesia. Le pueden imputar eso y más. Pero dice Miguel Ángel
Yunes Linares que no por ello dejará de denunciar a Javier Duarte, de documentar
sus dichos ante la Procuraduría General de la República, de llevar a juicio a
los diputados que lo embistieron desde la sede del Congreso. Habló ayer el
diputado federal electo en XEU, la estación radiofónica de la familia Pazos.
Acusa al gobernador de Veracruz de orquestar la denuncia de los 400 Pueblos, de
usar como empleados a los diputados priístas y verdes, de ser el artífice de una
escalada política. Refiere Yunes Linares que a las denuncias que aún no
desestima oficialmente la PGR, se agregan otras más, correspondientes al
ejercicio 2012, que implican a Javier Duarte y al grupo compacto, la pandilla,
los que se han robado “muchos miles de millones de pesos”. Yunes Linares sostuvo
que habló con la procuradora Arely Gómez y le pidió que se abriera la
averiguación previa y lo investigara; le ofreció no rendir protesta como
diputado federal para no escudarse en el fuero constitucional y enfrentar
cualquier pesquisa judicial. “Es una cortina de humo de Javier Duarte”, dice el
diputado panista en torno a la embestida de los legisladores. Remata con la
revelación del empresario chino Zhenli Ye Gon, acusado de narcotráfico y
exonerado en Estados Unidos, quien asegura que tenía relación con el entonces
senador y luego gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán. Véase Proceso...
Despido masivo en la Sedesol federal de Marcelo Montiel. Dejan la delegación en
Veracruz más de mil trabajadoras asignadas al programa Cruzada Contra el Hambre,
el programa estrella del peñanietismo. Con ello, se desmantelan 11 mil comités
comunitarios. Según una de las trabajadoras despedidas, Karla Mora Cruz, se van
y les quedan a deber cinco meses de salario. El argumento es que se termina el
empleo por falta de presupuesto... Malas nuevas para la familia Quintanilla.
Falla la justicia en contra de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y
obliga a que en la disputa de un predio, área afectada por el Libramiento Vial,
entre la Central Camionera y el Río Coatzacoalcos, se pague la planilla de
liquidación de sentencia por más de 90 millones de pesos a favor de Sistemas de
Ingeniería, Medición y Control, S.A. de C.V. Debe erogarlos la SCT, pero el
origen del conflicto lleva el sello Quintanilla. Es aquella historia en que los
Quintanilla usaron dos sentencias judiciales clonadas y las hicieron aparecer
como argumento para acreditar que los terrenos de la Sucesión Bringas no
existían. Los números de juicio correspondían a casos totalmente distintos —uno
de ellos por pensión alimenticia— y se pudo demostrar que personal del juzgado
se embarró en el caso. Eso es fraude y uso de documento falso. De eso se valió
Jaime Quintanilla Garza para cobrar 5 millones de pesos, que le pagó la SCT
panista, la cual se negó a recuperar esa cifra pese a que judicialmente se
demostró fueron pagados con sentencias clonadas. Años después el caso se
revierte. Ordena un juez —1 de septiembre— el pago de la planilla de liquidación
de sentencia a Sistemas de Ingeniería, Medición y Control, S.A. de C.V. y, en
consecuencia, la SCT tendrá que cobrárselos a quien le provocó el daño
patrimonial, o sea los Quintanilla, los que usaron el documento falso. Si la SCT
no lo hace, será acusada de incumplimiento de un deber legal. El cheque ya
existe y los fondos eran para obras en el estado de Baja California, ahora
canceladas y que servirán para pagar la liquidación...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Arturo Bermúdez: de que espía, espía
* La prensa y los videos * El Balance Electoral y los “desestabilizadores”
* Show en el Congreso * La vendetta Fidel-Duarte-Yunes * COFISUR: el pecado del
gobierno * Los priístas y el fraude * ¿Lavado de dinero? * Cada 48 horas hay un
homicidio en el sur * Delitos violentos y sanguinarios.
7 de septiembre de 2015
Sin una guerra en su haber, Arturo Bermúdez es un general de pacotilla
proclive a reprimir, a hostigar sin mesura, a hablar sin prudencia, a joder
periodistas y por qué no, a espiar.
Así va trazando el “general” su historia propia en el Veracruz de la
violencia infinita y la sangre de inocentes y malosos, en la zozobra que provoca
la delincuencia incontenible y en la disputa por el territorio único para el
trasiego de droga, para la industria del levantón, para el secuestro de
migrantes, para la trata de mujeres y el entre y la extorsión.
Un día se le escuchó decir que tenían al crimen organizado dentro. Revelador,
el video lo mostraba en la descripción de un episodio de narcos, y ahí una
patrulla de policía en función de escolta, resguardando a los delincuentes,
cubriendo la salida, bloqueando la comunicación. Y Arturo Bermúdez Zurita
admitía que se dormía con el enemigo.
Sí, eran los días del fidelismo y era esa la realidad que comenzaba a tomar
vida, a transformar a Veracruz en el santuario zeta, en el escenario de
violencia que mantiene a las instituciones a raya y que ha permeado en las
estructuras policíacas y judiciales.
Ya en la Secretaría de Seguridad Pública, el “general” Arturo Bermúdez ha
sido, por decir lo menos, imprudente, obcecado, desdeñoso, profundamente agrio e
insolente.
“Pinches medios”, le dijo a los periodistas que lo increpaban por la
represión en Plaza Lerdo, el 13 de septiembre de 2013, desalojo que barrió lo
mismo con maestros disidentes y periodistas que cubrían la información. Uno de
ellos era Rubén Espinosa Becerril, colaborador de Proceso, Cuartoscuro y AVC,
quien se exiliara en el Distrito Federal por el asedio de agentes de gobierno y
allá, luego de ser ubicado, fuera ejecutado en la colonia Narvarte el 31 de
julio.
“Pinches medios”, les dijo en la sede del Congreso de Veracruz, el día que
comparecía, creído el “general” que el micrófono estaba cerrado, provocando el
asombro de legisladores, sobre todo los priístas y sus aliados, los vergonzosos
satélites, que en un instante quedaron desarmados, inutilizados, para hacer la
defensa del titular de la SSP.
Es la fobia de Bermúdez a un gremio que no dispensa, ni consiente, ni solapa
el maltrato de una policía agresiva, arbitraria y prepotente, que usa el tolete
y el bastón eléctrico, que arremete con el escudo y que usa la fuerza contra la
protesta social.
Sus mandos medios hostigan con saña. Amagan y amenazan, detienen e interrogan
hasta por captar una imagen, por requerir un dato, por cumplir con una función
informativa que en cualquier lugar, menos en Veracruz, es garantía
constitucional.
Un camarógrafo de Telever, en Coatzacoalcos, enfrentó la amenaza de un jefe
policíaco cuando captaba la protesta de policías intermunicipales que reclamaban
su derecho a una liquidación por los años laborados.
Un reportero del periódico Liberal fue reprimido por accionar su equipo
fotográfico y registrar las placas de un auto asegurado, presuntamente usado por
delincuentes en una acción fuera de la ley.
Sean policías, navales, militares, las acciones represivas recaen en el Mando
Único o en los operativos policíacos que se realizan en Veracruz. Y su principal
protagonista es el “general” de cero estrellas Arturo Bermúdez.
Reporteros de Imagen de Golfo, de Grupo FM, de Acayucan y Minatitlán,
enfrentan la intolerancia, hostigamiento, asedio y agresión de policías
estatales o de integrantes del Mando Único Policial.
Creada a un altísimo costo, equipada como pocas, la Fuerza Civil es el cuerpo
de élite del sistema de seguridad de Veracruz. Le sirve al desgobernador Javier
Duarte y al secretario “general” Arturo Bermúdez para evitar que la Guardia
Nacional entre a Veracruz, que invada su territorio, que identifique los puntos
en que el crimen organizado opera con toda impunidad.
Lleva la imprudencia a flor de labio. En Coatzacoalcos, por ejemplo, dijo que
aquellos que reclaman seguridad pueden instalar un sistema de alarma en su casa,
contratar vigilancia privada y comprarse un perro.
Impune, Arturo Bermúdez se había mofado de todo y de todos hasta que ocurrió
la agresión a ocho alumnos de la Universidad Veracruzana, la madrugada del 5 de
junio de 2015, acusado de indolencia y complicidad.
Festejaban el cumpleaños de uno de sus compañeros. De pronto, un comando
armado irrumpió en la pequeña habitación. Los apaleó con bates de beisbol, con
palos con clavos, con machetes y armas punzocortantes. Iban encapuchados y sólo
uno de ellos tenía el rostro descubierto.
Fluían las versiones mientras los jóvenes exhibían sus rostros descompuestos,
fracturas en brazos, rostro y cabeza. Fue identificado el grupo agresor como un
ente parapolicíaco de comportamiento criminal, entrenado en la Academia de
Policía El Lencero, los porros del “general” Bermúdez.
Días antes el Partido del Trabajo había exhibido un documento, el reporte
Balance Electoral 2015, que en realidad era la identificación de personajes
incómodos para el gobierno duartista. Surgía la hipótesis de que el gobierno
duartista espiaba a los grupos disidentes, a los activistas sociales, a los
reporteros incómodos. Y que además los reprimía.
Acorralado, el “general” Arturo Bermúdez terminó por enredarse. No espiamos,
dijo. Pero...:
“Lo que existe son fotografías, vídeos y C4 de diferentes gentes que hacen
manifestaciones y dañan al orden público. Lo que existe son vídeos, existen
fotografías de ustedes mismos (prensa), de las gentes que están incendiando, que
están dañando, es lo único que tiene la Secretaria de Seguridad”.
¿Videos de periodistas que cubrían las movilizaciones sociales? Así era. Y lo
admitía el “general” de cero estrellas.
Dice no espiar, pero la tentación lo rebasa. En junio, tras el ataque a los
jóvenes universitarios, negaba que esos videos fueran una forma de espionaje,
pero tres meses después, el espionaje rueda como parte del sistema de seguridad,
así viole las garantías individuales.
Muy pronto 700 policías tendrán una cámara para grabar todo lo que están
haciendo —sentenció el Secretario de Seguridad—, grabar toda intervención y los
protocolos, especificar si las detenciones son correctas o no, porque así lo
pide el nuevo sistema porque así lo pide el nuevo sistema de justicia penal, no
yo”.
Y el “general” de plácemes. Su semántica es de risa. Dice que los periodistas
no son espiados pero sí grabados.
Espía con anterioridad al nuevo sistema de justicia penal, en movilizaciones
sociales, en reclamos al gobierno, en las protestas de aquellos a los que el
informe Balance Electoral 2015 denominó “desestabilizadores”.
Lo que Bermúdez reconoció es contundente:
“Lo que existe son fotografías, vídeos y C4 de diferentes gentes que hacen
manifestaciones y dañan al orden público. Lo que existe son vídeos, existen
fotografías de ustedes mismos (prensa), de las gentes que están incendiando, que
están dañando, es lo único que tiene la Secretaria de Seguridad”.
Lo niega, pero que espía, espía.
Archivo muerto
Y pensar que ganan una millonada. Y pensar que para hacerlos llegar al
Congreso hubo que comprar el voto, comprar a los partidos de oposición,
billetear a los órganos electorales, a la prensa aplaudidora. Y ya ahí, antes de
sentarse en la curul, de proponer una iniciativa de ley digna, hablar de cómo
enfrentar la caída del peso frente al dólar, la devaluación, el estancamiento
económico, la irritación social o la desigualdad, muestran la piel, lo que son y
para lo que sirven. Y ahí, en pleno Congreso, todos de pie, Alberto Silva Ramos,
alias El Cisne, al frente, en super conferencia de prensa, resaltan los
diputados priístas el tema crucial, lo único que les importa de Veracruz, el
expediente X, lo hiper relevante y extra medular: Miguel Ángel Yunes Linares es
un corrupto sin par. Hay que enjuiciarlo y enjaularlo. O sea la Caja China de
Javier Duarte para distraer del crimen del fotoperiodista Rubén Espinosa, quien
huyera de Veracruz asediado por la Gestapo duartista y exiliado en el DF, donde
fue ubicado y asesinado el 31 de julio. Y con la representación de todo
Veracruz, la corte de los chaneques lanza el exhorto: que la PGR reactive las
denuncias, que determine cuánto le bailó Yunes Linares al ISSSTE cuando era
director, cuánto depositó en cuentas bancarias, si hubo enriquecimiento
inexplicable, peculado y daño patrimonial, porque hace cinco años que no lo ven
trabajar y detenta una mansión en Boca del Río o en Alvarado y otras
propiedades, gasolineras, restaurantes. Y han de suponer los bufones del
duartismo y los payasos del fidelismo que todos se creen que aquello es buscar
justicia cuando la instrucción es parar, como sea, al cuasi candidato del PAN al
gobierno de Veracruz, quien de tiempo atrás le tiene prometida una megaembestida
al desgobernador Javier Duarte, una vez que se trepe a la tribuna del Congreso
federal, por la quiebra financiera, por el baño de sangre, por la corrupción.
Ahí está el quid. Lanzan el Cisne Silva y sus borreguitos en turno el exhorto a
la PGR como si alguien se tragara que es cosa de ellos, como si soplándoles la
nuca, susurrándoles al oído, no estuviera Javier Duarte, y atrás, Fidel Herrera
Beltrán. Yunes azul ha saturado a la opinión pública con el discurso de la
revancha, de la persecución y promete que desde la tribuna de San Lázaro
exhibirá al gobernador y a Fidel, instando al gobierno federal a apretar y
aplicar la ley, a que indague en qué cuenta bancaria fueron a parar los recursos
federales, el dinero para obras, los millones que debía devolver Javier Duarte a
la Federación; que se reactiven las pesquisas de la Auditoría Superior de la
Federación y que la PGR consigne el caso Fidel-Duarte a Poder Judicial. Eso los
tiene con el Jesús en la boca. Y en respuesta, los bufones del duartismo piden
lo mismo contra él, trenzados así en un pleito sin fin, en una vendetta
política. Si Yunes es culpable o Fidel y Duarte le robaron a Veracruz, que se
dirima en la PGR y en los tribunales, pero que sea esa la primera acción formal
de la bancada priísta veracruzana, es, por decir lo menos, una aberración, la
versión legislativa del show de Laura Bozo... Cimbra el Caso Cofisur. Lo
reactiva el ex senador Fauzi Hamdan, panista, quien tiene claro que aquí hay
responsabilidad de la autoridad y que debe pagar a los defraudados, que son
miles agraviados y también miles de millones de pesos. Llegará a Coatzacoalcos
de nueva cuenta, esta vez el 19 de septiembre, con un bagaje de información
judicial, la estrategia que implica no sólo acreditar el daño patrimonial sino
la perversa omisión del área judicial del gobierno de Fidel Herrera Beltrán
cuando tuvo en sus manos el caso y tendió una red de encubrimiento para evitar
se llegara a fondo, se embargaran los bienes que garantizarían la reparación del
daño. Doloso, el Ministerio Público fidelista incumplió su función. Dejó correr
un juicio que de antemano, por la forma en que planteó, sabía perdido. ¿Por qué?
Servían las financieras y las cajas de ahorro patito para que los priístas
multiplicaran sus fortunas. ¿O sea, lavaron ahí su dinero? Explosivo, el Caso
Cofisur va mostrando podredumbre en lo judicial, en lo moral, en lo ético y en
lo político. Fue estrategia fidelista y de ahí que proliferaran las financieras
por todo Veracruz. Encantaban a los clientes con altas tasas de interés,
mientras con los recursos de los ahorradores, otorgaban préstamos a priístas que
sabían no serían devueltos. Cuando llegó la insolvencia, la hora de entregar
dividendos y capital a los ahorradores, muchos de ellos adultos mayores cuyo
dinero servía para pagar tratamientos médicos y medicinas, los recursos se
habían esfumado. Se esfumaron también los accionistas principales y no se
hallaron bienes susceptibles de embargo. Parecía el crimen perfecto, parecía.
Fauzi Hamdan halló una nueva vertiente: la autoridad fue omisa, incumplió su
obligación de proteger a los ahorradores y ahora tendrá que pagar...
Coatzacoalcos y el sur de Veracruz no son seguros. Lo dicen los datos del
Observatorio Ciudadano, cuyos cifras evidencian el fracaso para combatir la
delincuencia: cada 48 horas hay un homicidio; cinco robos diarios; 108
ejecuciones en lo que va de 2015, un 50 por ciento superior a lo ocurrido en
2014; los delitos se cometen de manera violenta y sanguinaria; 123 privaciones
ilegales de la libertad; 18 secuestros; mil 102 casos de robo. Son cifras
tomadas de las notas periodísticas en los medios de comunicación. Es lo que se
denuncia; lo que no, es infinitamente superior... Y por qué no vivir cada día
como si fuera el último, pleno, restañando heridas, la mano tendida, la voz
generosa, reparando errores...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Javier Duarte: gobernar con amenazas
* Las balandronadas del líder del PRI * “El silencio no será la
respuesta”: Ferrari * Juega con fuego el gober * Y ahora Los Zetas detrás del
crimen del fotoperiodista * Fidelismo, duartismo y narco * Samyra, su padrino y
su amigo * Retrato de la fiscal regional * Marcelo no le garantiza nada a Pepe
Yunes.
3 de septiembre de 2015
Helo ahí. Enredado en su maraña de violencia y muerte, la del fotoperiodista
Rubén Espinosa lleva a Javier Duarte al clímax del desastre. No sólo gobierna
con las tripas, a golpe de ocurrencias, montado en la mentira, sino que ahora la
amenaza es tema central de la agenda política.
Sus enanos hablan por él. Un día Flavino Ríos Alvarado, cuya concha es de
acero pues cuando pudo Javier Duarte lo vetó para la alcaldía de Minatitlán;
otro, Alfredo Ferrari, líder del PRI, con pasado borrascoso en áreas financieras
del fidelismo, y Víctor Rodríguez Gallegos, el timorato y tibio, gris y mediocre
líder del Movimiento Territorial, la cara morena de Marcelo Montiel.
“No fui yo”, dijo el gobernador de Veracruz trasluciendo los estragos del
efecto Rubén, su muerte violenta, la vorágine de información, las marchas
callejeras, la condena mundial, porque un periodista más asesinado, el número 14
tan sólo en el duartismo, y su vínculo con Proceso, Cuartoscuro y AVC, fue la
piedra que colmó el vaso.
“Ni lo mandé a hacer”, sentenció Javier Duarte en una estampa que queda para
la historia, reiterando lo que se cansó de afirmar, que es inocente a ciegas,
pues lo suyo es echar a perder las finanzas de un estado, es deberle a medio
Veracruz, es retenerle el dinero federal a los municipios y háganle como
quieran, es burlarse de pensionados, becarios, adultos mayores. Pero matar, no.
Se le veía ardido. Soltaba una que otra sonrisa, pero el peso de la condena
de 640 periodistas y 725 mil firmantes de la carta que apareció en El Universal,
titulada “No nos callarán”, lo llevó al borde de la prudencia. Y la traspasó.
Si lo condenan tipos como Salman Rushdie, Carl Bernestein, Noam Chomski, Gael
García, Sergio Aguayo, Denise Dresser, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Lydia
Cacho, seguro lo condena también el pueblo de Veracruz, los ocho millones de
habitantes, que lo conocen, lo sufren y lo padecen.
Y de esa lógica al revés, suponiendo que para calmar las aguas hay que
suscitar tormentas, surgió la última perversidad de Flavino Ríos Alvarado, que
en su condición de secretario de Gobierno le encrespa a los intelectuales,
periodistas, artistas y defensores de derechos humanos y de los derechos de los
periodistas, con la advertencia de que ahora sí, para lavar su honor y el de los
suyos, los demandará por daño moral.
Sabe Fla que eso es arrojarle ácido a la herida, pues el argumento de la
pandilla es que le imputaron al gobernador de Veracruz la autoría intelectual
del multihomicidio de la Narvarte, sin investigar, sin aguantar a que el
Ministerio Público realizara la investigación, sin esperar a que el caso fuera
consignado a un juez y sin saber cuál sería la sentencia de encargado de
impartir justicia. O sea, que publique pero dentro de uno o dos años más.
Lo de Flavino Ríos es hilarante. Cuántas veces los textoservidores del
gobernador despedazan como jauría rabiosa a los enemigos de su mecenas, con
información filtrada, con datos de la Fiscalía, con historias inverosímiles
urdidas por el perverso Enoc Maldonado, u oculten que una niña y su tía
secuestradas tuvieron un desenlace fatal, asesinadas, para no empañar la cumbre
de Senadores priístas con el gobernador de Veracruz. Eso es no tener sangre sino
mala leche en las venas.
Pero cuando el imputado es Javier Duarte, pretenden los bufones de la corte
imponer mordaza.
De entrada, la demanda por daño moral tendrá que enfocarse a los miles que
marcharon por las calles, que realizaron movilización y protesta, que acudieron
a Casa Veracruz, que se concentraron en el Ángel de la Independencia en el DF,
que tomaron la PC o la lap y escribieron con todas sus letras la expresión
“Duarte, asesino”.
Y de paso a los ocho millones de veracruzanos, a los que Javier Duarte dice
representar en forma honorable —ajá—, que traen en mente que Rubén Espinosa huyó
de Veracruz por amenazas, asedio, hostigamiento y el riesgo de perder la vida
cuando agentes de gobierno lo seguían, lo encaraban y le fueron estrechando el
círculo.
Así perdura la imagen de Rubén, el fotoperiodista de los movimientos
sociales, de las expresiones de los políticos tomados infraganti, en el
imaginario colectivo que, a priori, como dice el gobernador de Veracruz, ya lo
juzgó y condenó porque fue ese clima de hostilidad que llevó a Rubén Espinosa a
la muerte.
En lo de Flavino Ríos hay dolo. Hágase de cuenta que es el Coliseo Romano,
Javier Duarte en el centro de la arena. Flavino le da cuerda. Le dice que salga
a luchar, que puede con todos. Y Javier Duarte le cree. Camina, avanza, espera a
los gladiadores enemigos. Entonces palidece. No son gladiadores, son leones.
Antes que Flavino Ríos, otro ilustre priísta, Alfredo Ferrari Saavedra, líder
del PRI estatal, había exhibido los puños, la manopla y los chacos con un
discurso que muestra que la crítica se combate con amenazas.
Dijo Ferrari —agosto 12— mientras encabezaba la renovación de la dirigencia
del Movimiento Territorial del PRI, que eso no se quedaría así, que a Javier
Duarte, por si Javier Duarte lo dudaba, los priístas lo defenderían.
“El silencio no será la respuesta —expresó— a los infundios de quienes
escudados en la libre expresión que el Estado garantiza, pretenden debilitar a
nuestras instituciones”.
Qué estatura le da Ferrari a quienes ejercen la libertad de expresión. Tienen
a las instituciones en la lona.
Y advirtió que los ocho millones de veracruzanos —seguramente incluidos Miguel
Ángel Yunes Linares y sus hijos, los líderes reprimidos por realizar protestas
sociales, los jóvenes universitarios golpeados por un grupo parapolicíaco, el 90
por ciento de la población— respaldan su gobierno.
A ellos, dijo Ferrari, les interesa la gobernabilidad, la estabilidad y la
paz social que han construido en muchas generaciones. Y seguro también les
interesa la crisis financiera, la violencia, el secuestro, los mutilados, los
olvidados, los empleados mal pagados, los desnutridos, los hambrientos, que los
priístas han construidos en muchas generaciones.
Ellos, según Ferrari, rechazan la provocación de quienes buscan denigrar la
imagen de su gobierno y su investidura.
“Eso, señor gobernador, los priístas no lo permitiremos” sentenció con el
tono amenazante de quienes han hecho del poder un instrumento de caos, las
finanzas convertidas en un volcán a punto de hacer erupción y la violencia, la
sangre de miles de inocentes a manos de un crimen organizado solapado y
encubierto, diseminada por todo Veracruz.
Víctor Rodríguez, el nuevo líder del Movimiento Territorial, fue menos
zalamero y sólo alcanzó a decir que “ante la calumnia responderemos con
trabajo”.
Qué podía decir el cachorro de Marcelo Montiel, su financiero en la Sedesol
estatal y federal, si Javier Duarte lo vetó para ser candidato a diputado
federal por Coatzacoalcos y lo somete con una migaja llamada Movimiento
Territorial.
Juega con fuego el gordobés. Amenazar es propio de tiranos. “Pórtense bien”,
expresó y mataron al periodista, ex de El Dictamen, Juan Mendoza, en Veracruz.
Vinculó a un sector de la prensa con las mafias. Dijo que no sean los
periodistas expresión de la delincuencia. Y lanzó la parábola de las manzanas
podridas.
Agitado el árbol, lo único que ha caído es su voluminosa figura. Lo despedaza
la prensa seria, la que investiga, la que documenta, la que recoge su fobia y su
ira, su desprecio a los periodistas.
Juega con fuego Javier Duarte. Arremete contra sus críticos como si no
acumulara episodios de vergüenza, como si el retrato de sus excesos, sus crudas
matinales, su chalet en Arizona, sus paseos por la cuenca, sus noches de
bohemia, el sonar de la guitarra del fiscal, sus malas compañías, las voces de
los que le hablan al oído, como si todo ello no lo hiciera reflexionar.
Gobierna con las tripas, montado en la mentira, y ahora la amenaza es tema
central de la agenda política.
Ándele, don Javier, apriete el botón y vuele en pedazos.
Archivo muerto
No para el show. Filtra la Procuraduría del DF que los asesinos de Rubén
Espinosa son Zetas. Lo dice el segundo detenido por el crimen de la Narvarte,
Abraham Trujillo Tranquilino, en su declaración preparatoria. Implica a dos de
los cuatro hombres que presuntamente ultimaron al fotoperiodista y a Nadia Vera
Pérez, Milena Virginia Martín, Yesenia Quiroz Alfaro y Alejandra Negrete Avilés,
el 31 de julio. Dice que Daniel Pacheco Gutiérrez y “Omar”, así, sin apellidos,
son integrantes del grupo delictivo Los Zetas y que acudieron al departamento
401 de Luz Saviñón 1909, porque sabían que la colombiana Mile Virginia Martín
había recogido un ladrillo de cocaína en el aeropuerto. Según Abraham el arma
calibre 9 milímetros, la única que fue usada —ajá— es suya, pero que él no entró
al lugar en que los asesinaron sino que esperó en las escaleras —ajá—. Sea como
sea, plagada de contradicciones con lo que afirma Daniel Pacheco, el otro
detenido, la versión ya preocupa en Xalapa. ¿Qué gobierno dejó pasar a Los
Zetas? ¿Qué gobierno instruyó a los medios de comunicación, a sus propietarios,
a columnistas, a connotados informadores de que fuera borrado de su diccionario
la palabra “zetas”? El fidelista. Y con Javier Duarte al relevo, la fuerza de
Los Zetas se acrecentó. Ahí están los señalamientos del jefe regional, Raúl
Lucio Hernández, alias “El Lucky”, a un funcionario de apellido Lagos
—supuestamente Erick Lagos, ex subsecretario del gobierno de Javier Duarte,
quien salió a desmentir aunque pocos le creyeron— que era el enlace con el
gobierno estatal para que nada inquietara al grupo delictivo, según difundió el
periódico Reforma. Así pues, que el nuevo sesgo sea que Los Zetas ultimaron a
Rubén Espinosa y las cuatro mujeres, no diluye la sospecha sobre el gobierno de
Veracruz. ¿Cuántos policías veracruzanos no fueron dados de baja, investigados,
consignados, por haberse implicado con el crimen organizado, principalmente con
Los Zetas?... A Samyra le hacen su perfil. Incapaz, irresponsable, soberbia,
altanera, de florido lenguaje y trato soez, la definen. Desde las entrañas de la
Fiscalía regional la retratan: camina la dependencia a ciegas, mientras su
titular vacaciona; descansa todo en Hugo Álvarez, ex subdelegado de la PGR, el
fiscal regional bis, al que lo distinguen las mañas de su antigua chamba; es un
infierno la Fiscalía regional en el sur de Veracruz, la vida privada del
personal atropellada y mancillada, los adjetivos hirientes, las “putas” por
aquí, las “putas” por allá, y todos, absolutamente todos, según Samyra Khourie,
son una punta de haraganes sin capacidad de trabajo. Ella, sólo ella, se salva.
Extenso, el reporte habla del magistrado Mariche, su padrino; del agente
conciliador favorito de Samyra, zar de Acayucan y reinos vecinos; los negocios
con la policía ministerial porque cada orden de aprehensión vale lo que vale.
Una cosa es embellecer la oficina y otra procurar justicia. Hay más...
Desmembrado, en su peor momento, el grupo marcelista no es sinónimo de operación
electoral. Dicen sus líderes que la elección federal, el 7 de junio, reveló que
quizá ni Marcelo Montiel Montiel pudiera haber llevado al triunfo al PRI. Sabido
es que unos sacaron las manos y otros las metieron a fondo para provocarle un
sonoro descalabro al candidato tricolor, Rafael García Bringas. Pero ellos dicen
que ni Marcelo la hubiera ganado. Habría que explicárselo con bolitas y palitos
al senador José Francisco Yunes Zorrilla: Marcelo y su grupo no son sinónimo de
triunfo, o Marcelo y su grupo no aportan suficientes votos en una elección, o
Marcelo y su grupo han perdido el control de las colonias y de las promotoras
sociales. Nada, pues, garantiza el aún delegado de la Sedesol federal en
Veracruz a Pepe Yunes, pues en Coatzacoalcos la fuerza del marcelismo se diluye.
Nada mitiga la debacle. Nada evita que las pasiones se desborden. Nada impide
que los Víctors y los Chuchos tengan sus propios proyectos y que al líder le
digan que sí y lo nieguen una vez que les da la espalda. Si Pepe Yunes busca
votos, mejor que voltee a ver otras opciones...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Javier Duarte: a demandar a sus críticos
* Analiza proceder contra los firmantes del desplegado * El problema de
Veracruz es psiquiátrico * ¿Quién le imputó que era el autor intelectual del
multihomicidio? * Tres veces más costará el túnel * Bulevar Barrillas, daños *
En escuela oficial, padres pagan salario de maestros.
2 de septiembre de 2015
No, no es financiero, ni de seguridad, ni político. El problema de Veracruz
es psiquiátrico, atado al delirio y a la obsesión, a la venganza y a la revancha
de Javier Duarte contra los que protestan, los que disienten, periodistas y
activistas sociales, tuiteros y blogueros, a los que enfrenta con amenaza de
cárcel y represión.
Irredento, el gobernador de Veracruz, vía su corifeo en turno, antes el
bronquito Buganza, ahora el oaxaqueño Flavino Ríos Alvarado, saca de sus
entrañas su inagotable carga de intolerancia para frenar la debacle moral y el
escándalo por el crimen del fotoperiodista Rubén Espinosa.
Masacrado y hecho trizas, analiza denunciar a quienes le imputan la autoría
intelectual del multihomicidio de la Narvarte, la ejecución del fotógrafo de
Proceso, Cuartoscuro y AVC; del asesinato de la activista, antropóloga y
productora cultural, Nadia Vera Pérez, y de la muerte de Yesenia Quiroz Alfaro,
la colombiana Milena Virginia Martín y la trabajadora doméstica Alejandra
Negrete, ultimados todos el 31 de julio en el departamento 401 de Luz Saviñón
1909, en el Distrito Federal.
Habla por él su secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado. Usa la treta y
el recurso falaz de implicar en sus guerras personales a la institución de
gobierno. Dice Flavino Ríos que “el gobierno de Veracruz” contempla la
posibilidad de demandar por daño moral a aquellos que señalaron a Javier Duarte
de estar involucrado en el crimen del fotoperiodista.
Su argumento es pueril y banal, paja pura. Expresa el secretario de gobierno
que “no se puede juzgar mediáticamente”, sin que antes se presenten pruebas, se
investigue, que el Ministerio Público consigne y que sea un juez quien decida.
No pueden ser los medios los que linchen y responsabilicen.
Ya vive Flavino Ríos en la senilidad política prematura. No es “el gobierno
de Veracruz” el que protagoniza el escándalo por el crimen de Rubén Espinosa
sino Javier Duarte por su fobia a la prensa crítica, por las madrizas que le
propina su policía a los periodistas críticos, por la represión a activistas
sociales, por la exclusión de reporteros, analistas y columnistas en medios que
reciben cuotas de publicidad oficial, por el espionaje y la amenaza, por las
listas negras y la agresión con grupos de choque.
No es el gobierno de Veracruz el verdugo; el verdugo es Javier Duarte, el mal
llamado gobernador. No es la institución; es el individuo. ¿Estamos, don
Flavino?
Dragonea, pues, cuando afirma el gobierno de Veracruz contempla demandar por
daño moral a aquellos que implican a Javier Duarte con el crimen de Rubén
Espinosa. Quiere el gordobés que sea sufragada su demanda con recursos del
erario por actos que no son de gobierno.
Javier Duarte también llora. No le duelen tanto los gritos de “asesino” que
le lanzan en las marchas y protestas en Plaza Lerdo o Plaza Regina Martínez, en
las calles, frente a palacio de gobierno, sino el desplegado de los 640
periodistas y 725 mil firmantes de 192 países, publicado en El Universal, bajo
un contundente “No nos callarán”.
Supo en el amanecer del lunes 31 de agosto, justo al mes de la masacre de la
Narvarte, que la comunidad intelectual, periodística, artística, defensora de
derechos humanos, defensora de los derechos de los periodistas, lo increpaban
por la muerte de 14 comunicadores en lo que va de su sexenio; por el clima de
hostigamiento, por el ambiente hostil, por los exiliados y perseguidos, por los
apaleados y amenazados.
Le dolió un párrafo:
“Desde que el actual gobernador, Javier Duarte, llegó al poder en el 2010,
las amenazas, los maltratos, y los asesinos de periodistas han alcanzado cifras
sin precedentes en Veracruz: 14 han muerto de manera atroz, y tres han
desaparecido. En cada uno de los casos se ha desechado como línea de
investigación judicial el ejercicio profesional de las víctimas”.
Responde Javier Duarte que el desplegado lo agravia: “Soy el gobernador de
Veracruz y represento la honorabilidad de toda una sociedad y eso sí me
agravia”. ¿Representa la honorabilidad de toda una sociedad? Que no joda.
¿Habrá leído el contenido del desplegado con todo detalle? Al parecer no. En
el texto no le imputan la autoría intelectual del crimen del fotoperiodista
Rubén Espinosa, Nadia Vera y las tres mujeres, pero alguien le vendió el cuento.
Otro texto titulado “Paremos los ataques a la libertad de expresión”, plantea
que Javier Duarte sea investigado “a fondo y sin demora”. ¿Le están diciendo
autor intelectual? Por supuesto que no.
Demandar por daño moral es una trastada. Pretende amedrentar y suavizar la
crítica, infundir miedo y revelar que no por nada presume su identificación con
Francisco Franco, el dictador español, igual la voz, la intransigencia, aunque
aquel pensaba.
Puede empezar por uno de los firmantes, Salman Rushdie, el escritor inglés,
perseguido por sus Versos Satánicos que ofendieron al Islam, que desató la ira
del mundo musulmán y que originó la fatwa, la condena a muerte del ayatola
Jomeini. Una fatwa de Javier Duarte contra Rushdie tendría, cómo no, repercusión
mundial.
Podría denunciar a Carl Bernstein, el célebre reportero que junto Bob
Woodward, realizaron la investigación que llevó al escándalo Watergate, al
descubrimiento de un operativo de espionaje, el uso de fondos públicos y la
caída del presidente de Estados Unidos, Richard Nixon.
Puede llamar a los tribunales a Noam Chomski, el intelectual de izquierda más
respetado de Estados Unidos, estudioso de la política mexicana, de la corrupción
de quienes detentan el poder, de la suplantación de la voluntad popular.
Podría Javier Duarte demandar y llevar a los juzgados a Gael García Bernal,
Diego Luna, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro, Lydia Cacho, Denise Dresser,
Sergio Aguayo, Juan Villoro, Tom Brokaw, Jon Lee Anderson, Sandra Cisneros,
Margaret Atwood y al premio Nobel John Coetze.
Y todo porque en el desplegado exigen una investigación con integridad,
efectiva y que se castigue a los verdaderos culpables. ¿Es agraviante eso, como
reclama Javier Duarte?
Asoma de nuevo el rostro intolerante del gobernador, la intransigencia con
sus críticos, el uso del aparato de poder para salvar el pellejo, fustigado
porque nadie, ningún gobernador en todo México, acumula tantos crímenes de
periodistas como él.
Su intolerancia fue mayúscula, descomunal, cuando llevó a la cárcel a dos
usuarios de las redes sociales, la maestra Maruchi Bravo Pagola y el profesor
Gilberto Martínez Vera.
Los acusó de ser los artífices de una noticia que convulsionó al puerto de
Veracruz. Habían retuiteado y compartido una información aparecida en un portal
electrónico que señalaba agresiones del crimen organizado contra niños en las
escuelas.
Hubo caos. Hubo pánico. Pero ni Maruchi ni Gilberto fueron el origen de
aquella información. La retuitearon como venía surcando las redes. Y no fueron
los únicos.
Javier Duarte los reprimió. Allanaron sus domicilios, se llevaron sus
teléfonos, los llenaron de lodo, los refundieron en el penal de Pacho Viejo, en
Coatepec.
Sin figura delictiva para procesarlos, el gobernador de Veracruz inventó una
nueva legislación con el apoyo de la pandilla legislativa en el Congreso
estatal. Y ante la presión en los medios, en las organizaciones de derechos
humanos, como ahora, los tuvo que liberar.
No tiene remedio Javier Duarte. Se dice agraviado. Sostiene que no ordenó el
multihomicidio, la masacre de la Narvarte. Se duele porque 640 periodistas y 725
mil firmas en 192 países, exijan a Enrique Peña Nieto que sea esclarecido el
crimen de Rubén Espinosa, Nadia Vera, Mile Virginia Martín, Yesenia Quiroz y
Alejandra Negrete.
Esto es el clímax. Revela que el problema de Veracruz no es político, ni de
seguridad, ni por la violencia y el baño de sangre, ni financiero pese a su
compulsión a mentir en torno a la deuda pública. El problema es de personalidad,
psicológico, psiquiátrico, de obsesiones y odios, de frustraciones y delirios,
de venganzas y revanchas, contra periodistas y activistas sociales, contra
tuiteros y blogueros, contra todo aquel que levanta la voz, contra quienes
ejercen la protesta.
Vaya lío mental. A quien lo increpa, lo amenaza con cárcel y represión.
Que preparen el diván.
Archivo muerto
No será el doble. Será el triple de la inversión original. Refiere Tomás Ruiz
que el túnel sumergido de Coatzacoalcos duplicará su costo. Sabrá de dónde
vienen sus datos y sus cifras, pero el daño es mayor. “La obra inicialmente
costaría mil 784 millones de pesos; más tarde el presupuesto se amplió a 2 mil
66 millones y llevan invertidos 4 mil 913 millones de pesos y no está
terminada”. La cita es de Milenio, parte de un reportaje titulado “A 10 años,
sin concluir túnel sumergido de Coatzacoalcos”, difundido el 26 de julio de 2014
en el portal del periódico. O sea, tres veces más de lo presupuestado. Tomás
Ruiz, sin embargo, sostiene que el costo sólo se duplicó. Como se le vea, el
secretario de Infraestructura y Obras Públicas da por sentado que el túnel tiene
futuro; que las demandas de los contratistas —los más de 800 millones que
reclama OPC— son asunto del concesionario y que forman parte del riesgo y las
pérdidas; que el gobierno de Veracruz no erogará un centavo más; que la obra
concluirá en agosto de 2016. Supuestamente así será. Lo insólito es que a estas
alturas del partido, al 85 por ciento de ejecución, Pemex aún no ceda los
derechos de vía para construir la rampa de acceso en el lado de Villa Allende.
Dice un insider que Pemex pide el reconocimiento, regularización, inscripción en
el catastro y validación de millones de metros de terreno en todo el sur de
Veracruz. Si no, no libera el derecho de vía... Llegaron la lluvias y afloró la
falta de calidad. Hay daños en el bulevar Barrillas-Ciudad Olmeca, justo en el
área de DIPEPSA, en el poniente de Coatzacoalcos. Es la crónica de un fraude
anunciado, una pavimentación estratégica que no hizo la empresa que firmó el
contrato, que se repartieron entre el director de Infraestructura del
ayuntamiento, Guillermo Ibarra Macías y Juan Tomás Palma García, con saldo de
pleito a muerte porque al final los volúmenes de obra no los vio el célebre
Ibarra, amigo del alcalde Joaquín Caballero Rosiñol, socios en todo, y que por
ser una operación ilegal, no puede elevar su voz para reclamar... Dan clases y
son los padres de familia quienes sufragan sus salarios. Y así, cuando se habla
de reforma educativa, cuando Enrique Peña Nieto insiste en que es esa la madre
de todas las reformas, una escuela en Coatzacoalcos, la Veracruz, en Villas de
San Martín, mantiene sus formas arcaicas y un negocio en las sombras. Cubría las
clases Luis Alberto Pérez Farías. Al saberse que no era maestro titulado,
esparcido el rumor, decidió emigrar. Lo sustituyó Joel Roque Sánchez, quien no
es maestro sino médico, y que pese a haber dado clases y dejar bien preparado a
su grupo, no suscribió ninguna boleta de calificación. Su salario fue cubierto
por los padres de familia. Así va la escuela Veracruz, con maestros a los que
deben cubrirles el sueldo porque la Secretaría de Educación Pública no los tiene
en nómina, o porque remite los sobres de pago y alguien los escamotea. Y a todo
esto, ¿qué hace la regidora de educación en el ayuntamiento de Coatzacoalcos,
Mirna García Ávalos? Ah, sí; es la cuaderna de la directora del plantel, María
Guadalupe Pérez Farías...
INFORME ROJO
Mussio Cárdenas Arellano
Caso Rubén Espinosa: “No nos callarán”
*
Más de 700 mil firmas exigiendo justicia * La carta y el reproche * Protesta
en la sede del gobierno de Veracruz en el DF * Casa Blanca: burla legal y
derrota moral * Mirna y el desastre educativo * Maestros que no son maestros
* El mercadólogo perverso * Montano busca espacios para el alemanismo.
1 de septiembre de 2015
Van dos. Hablan los intelectuales, los periodistas, los artistas, los defensores
de derechos humanos y la exigencia es la misma: esclarecer el crimen de Rubén
Espinosa. Y hacerlo con integridad. Y que sea efectivo. Y castigar a los
verdaderos culpables.
Ahí va el reproche, el segundo, a un mes del asesinato del fotoperiodista de
Proceso, Cuartoscuro y AVC, ultimado el viernes 31 de julio, en su exilio en el
DF, huyendo de Javier Duarte, el gobernador de Veracruz, por el asedio y las
amenazas, porque temía por su vida.
Reclaman y reprochan 640 periodistas, secundados por más de 700 mil firmas de
192 países, en un desplegado a cuatro planas publicado en el diario El
Universal, este lunes 31 de agosto. Al abrir, sobre un fondo negro, a toda la
plana, se lee la sentencia, contundente: “No nos callarán”.
Es el grito que se escucha en las redes sociales, en Twitter y Facebook, que se
vuelve viral, que concita apoyos y solidaridad ante la embestida contra la
prensa crítica, contra los movimientos de protesta, contra las voces que
expresan el rechazo a la intransigencia oficial, al clima de hostigamiento y
agresión que forjó el gordobés, en una trampa de la que no puede salir.
Rubén Espinosa Becerril detestaba el exilio. Le podía andar con miedo. Lo
alteraba vivir entre las sombras, no salir, ver coartada su libertad para
informar, sin poder captar las imágenes que revelan el rostro siniestro del
poder, el actuar violento de la policía al disolver una manifestación, la
arbitrariedad mostrada en desalojos de maestros, o la sangre que emerge del
rostro del estudiante apaleado por el grupo parapolicíaco del duartismo en
aquella madrugada terrible del 5 de junio en Xalapa.
Se fue al Distrito Federal. Allá lo ubicaron. Allá sintió los pasos de sus
verdugos. Los vio de frente, cínico el hablar cuando le expresó un tipo que era
él, Rubén, el periodista que había salido de Veracruz.
Días después su vida se extinguió. Fue torturado, asesinado, con el tiro de
gracia en la cabeza, su cuerpo hallado en una recámara del departamento 401 de
Luz Saviñón 1909, colonia Narvarte. Junto a él, Nadia Vera Pérez, activista
social, antropóloga, productora cultural, valiente joven que antes de dejar
Veracruz había expresado que Javier Duarte no gobierna, que dejó el poder al
crimen organizado. Decía Nadia que si algo le ocurría —así lo registró el portal
Rompeviento TV— el responsable sería el gobernador de Veracruz.
Mataron a Rubén y a Nadia. También a la colombiana Mile Virginia Martín, la
maquillista Yesenia Quiroz Alfaro y la trabajadora doméstica Alejandra Negrete.
Su caso lo manipula la Procuraduría de Justicia del DF. Es robo, es asunto de
drogas, dice. No descarta la línea de las amenazas de la pandilla duartista, de
los esbirros de Javier Duarte, pero sólo simula que la sigue.
Se hace interrogar el gordobés. Le envían personal de la Procuraduría del DF a
Xalapa. Responde —o responden sus abogados— a un cuestionario. Dice lo que todos
esperan oír: es inocente.
Lo interrogan por segunda vez. Vuelve a decir que ni remotamente podría ordenar
el crimen de nadie. Ahora, sin embargo, Javier Duarte se queja de linchamiento
público, de sufrir un juicio sumario, de ser embestido por intelectuales
manipulados.
Su reacción en la conferencia de prensa del lunes 31, exhibe el rostro maltrecho
de un gobernador rebasado, víctima de su inquina contra la prensa crítica,
descompuesto por la contundencia del desplegado de El Universal, avalado por más
de 700 mil firmas, exigiendo al presidente Enrique Peña Nieto que se esclarezca
el crimen de Rubén Espinosa y las cuatro mujeres.
¿A quien recuerda Javier Duarte con su lamento? A Francisco Labastida, candidato
presidencial priísta en 2000. Vicente Fox lo punzó. El candidato del PRI se
quejó en el debate: “Me ha llamado La Vestida; me ha dicho Mariquita sin
Calzones”. Ese fue el acabose.
Y así está Javier Duarte.“No lo hice ni lo mandé a hacer“, cuenta apabullado por
la condena mundial.
“No tengo nada que ver en este caso —precisa—, pues ni lo hice ni lo mandé a
hacer, como en ninguno de los otros que se relacionan con lamentables incidentes
en los que han privado de la vida a trabajadores de medios de comunicación”.
Políticamente está acabado. Lleva en sus manos la sangre de los 14 periodistas
asesinados, en su alma el peso moral de una tragedia que no debió ocurrir.
Puede evadir un juicio, puede librar la cárcel, pero no evita la sentencia
histórica de haber gestado un clima de hostilidad contra la prensa crítica, del
ambiente de agresión, de los golpes y patadas, los toletazos y el toque
eléctrico con que actuó su policía contra reporteros y fotógrafos que cubrían
eventos públicos, uno de ellos Rubén Espinosa, exiliado cuando no resistió más
la amenaza y la presión, cuando sintió que si no huía lo ejecutarían en
Veracruz.
Impresiona la sentencia de los firmantes de la carta: “No nos callarán”. Es el
reclamo a un sistema político que ha llevado su fobia a la libertad de expresión
a niveles de guerra sangrienta. Y en ese escenario, Veracruz es el peor. 14
crímenes acumula Javier Duarte en sus casi cinco años de gobierno, más de 30
periodistas exiliados, cuatro desparecidos, decenas de golpeados, amenazados y
amedrentados.
“Vemos con indignación los ataques contra los reporteros en México. Cuando se
ataca a un periodista se atenta contra el derecho a la información de la
sociedad entera”, dice la carta en uno de sus párrafos.
A Peña Nieto le exigen garantizar una “investigación sin contemplaciones de los
funcionarios estatales y municipales que, en cada caso, se puedan haber visto
involucrados”.
El texto corresponde al contenido de la carta enviada a Peña Nieto por altos
ejecutivos de PEN América y PEN Internacional, así como el Comité para la
Protección de Periodistas (CPJ) y fue suscrito el 15 de agosto.
Instaban al gobierno de Peña Nieto a suscribir “un compromiso efectivo para
garantizar la libertad de expresión en México”.
Expresaban su indignación por los constantes ataques a reporteros porque “ello
atenta contra el Derecho a la información de la sociedad entera”.
Hablan de impunidad. Citan cifras. Revelan que desde 2000, decenas de reporteros
han sido asesinados o son desaparecidos.
Las cifras de la Comisión Nacional de Derechos Humanos reflejan algo alarmante:
gran parte de los ataque a la prensa es perpetrada por funcionarios públicos. Es
una “censura a tiros”.
De Javier Duarte exponen:
“Desde que el actual gobernador, Javier Duarte, llegó al poder en el 2010, las
amenazas, los maltratos, y los asesinos de periodistas han alcanzado cifras sin
precedentes en Veracruz: 14 han muerto de manera atroz, y tres han desaparecido.
En cada uno de los casos se ha desechado como línea de investigación judicial el
ejercicio profesional de las víctimas”.
Proceso, al aludir al tema, refiere:
“Los denunciantes recriminaron a Peña Nieto que en México las estadísticas de
impunidad en los casos contra periodistas ‘son alarmantes’. Según la CNDH, 89%
de los asesinatos permanecen sin resolver y las autoridades obstaculizan sus
investigaciones.
“Por último, los firmantes nacionales e internacionales recriminaron a Peña
Nieto que los reporteros mexicanos ‘viven en peligro mortal. Las organizaciones
criminales, los funcionarios de gobierno corruptos, y un sistema de impartición
de justicia incapaz siquiera de determinar la responsabilidad de los asesinos
son causa de la extrema vulnerabilidad de los reporteros’.
“Y fueron contundentes al exigirle que ‘no debe haber más asesinatos’. El
asesinato de Rubén Espinosa y las cuatro mujeres en la colonia Narvarte ‘debe
ser investigado con integridad. Los verdaderos homicidas tienen que recibir
juicio justo y condena pronta’ ”.
Y rematan:
“No nos callarán”.
Otro documento, titulado “Paremos los ataques a la libertad de expresión”,
demanda que Javier Duarte sea investigado “a fondo y sin demora”.
Ese día, el lunes 31, un grupo llegó a la sede del gobierno de Veracruz en el
DF. Colocó impresiones de la portada de Proceso con la foto de Rubén Espinosa,
con gorra de la Secretaría de Seguridad Pública Javier Duarte, inmensa su
figura, la mirada perdida.
Aquel ejemplar de Proceso contenía la reseña de otro crimen de prensa: el
levantón, tortura y ejecución de Gregorio Jiménez de la Cruz, de Coatzacoalcos,
fotoperiodista de Notisur, Liberal del Sur y La Red, cuyo cuerpo apareció el 11
de febrero de 2014 en una fosa clandestina, en el municipio de las Choapas.
Irritó a Javier Duarte verse descomunal en la portada de Proceso y el texto
revelador. Lo irritaba Noé Zavaleta, corresponsal en Veracruz, al citar los
pormenores del crimen de Goyo Jiménez y el clima de hostigamiento forjado por el
duartismo hacia los periodistas con voz crítica. Enlistaba el semanario de Julio
Scherer la impunidad en el caso Regina Martínez, también corresponsal, también
asesinada, también enlodada por la jauría judicial del gobernador, ultimada en
su hogar de Xalapa, la tarde del 28 de abril de 2012.
Gasta miles de millones Javier Duarte en difusión de imagen, cuotas de
publicidad a grandes medios y vacas sagradas del periodismo. Es dispendio inútil
y hasta estúpido. Es la fórmula fallida de Maria Gina Domínguez Colío, su
primera vocera, engañadora vil, sin talento, marrullera, entrometida en las
redacciones, vetando información, disponiendo hasta del trabajo de reporteros y
ejecutivos de los medios, que urdiera un saqueo a las arcas pagando espacios en
la prensa que nunca sirvieron para darle lustre al gobernador, condenado ahora
en todo el planeta por las muertes de los periodistas.
Se la hizo buena Javier Duarte a Peña Nieto. Sacude a la comunidad intelectual,
periodística, artística, a los defensores de derechos humanos y de defensa de
los periodistas el caso Rubén Espinosa. Y lo expresan en la víspera del informe
de gobierno.
Así es Javier Duarte. Agita el avispero y luego clama auxilio. Hostiga a la
prensa crítica, los espía, los amedrenta, provoca el roce físico, la amenaza,
fuerza el exilio y hasta el DF llegan sus esbirros para consumar la fechoría. Y
al ocurrir el crimen se dice víctima de un linchamiento público, pieza de un
juicio sumario.
Saben ahora en Los Pinos qué tan corrosivo resulta el gobernador de Veracruz, su
grado de acidez pública, la infinita capacidad para provocar el escándalo y la
condena popular.
Tan mal que anda Peña Nieto y Duarte lo termina de empinar.
Clara y precisa la sentencia: “No nos callarán”. Y así será.
Archivo muerto
Burla pura la de la Casa Blanca de la Gaviota. Los exonera el secretario de la
Función Pública, Virgilio Andrade, en algo que así pintaba porque ni modo que un
empleado le rompa la figura al patrón. Determina Virgilio, el ex consejero
electoral del IFE que de imparcial sólo tenía la etiqueta, más priísta que EPN y
Don Beltrone, que no hay conflicto de interés. De nada vale, pues, que esté
acreditado y reconocido que la mansión de Las Lomas la financió la empresa
constructora Higa, la favorita del presidente, la que se llenó de contratos en
el Estado de México, cuando Peña Nieto gobernaba su entidad; que la señora
presidenta, Angélica Rivera, en su papel de La Dueña, diga que Televisa le
pagaba con diamantes sus deprimentes papeles en los telechurros que
protagonizaba, deplorable remedo de María Félix, a menos que su interpretación
del rol de la consorte del preciso haya incluido en pago la cuevita de 86
millones de pesos. Salen limpios los Peña-Rivera en esa simulada investigación
cuando se ha documentado y se acredita que todo apunta a un acto de corrupción,
de conflicto de interés, de simulación, de enriquecimiento sobradamente
explicable. Legalmente están limpios. Moralmente están puercos. Peña Nieto lleva
a México a una debacle, el peso pulverizado, la devaluación que terminará en
inflación, ascenso en las tasas de interés, pérdida del poder adquisitivo, más
pobreza, más rezago social, el fracaso de las reformas estructurales. Presumían
los priístas que ellos sí sabían cómo hacerlo. Ajá. Peña Nieto en tres años
lleva ya 80 mil muertos por la inseguridad, la violencia, el narcotráfico.
Felipe Calderón tuvo un registro de 83 mil pero en todo un sexenio. De eso, ¿qué
dirá peña Nieto en este tercer informe de gobierno, la mitad de su gestión? ¿Qué
dirá de Ayotzinapa, de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos? Pero
llegará la próxima elección y habrá abstencionismo, permanecerán en sus hogares
o se irán a la playa, no a las urnas, los que hoy gritan y se inconforman. Y con
su voto duro el PRI seguirá en el poder. Mitad culpa de los que se comen al
país, mitad culpa de los que, con su inacción, les guisan, les sirven y les
asean los dientes... ¿En qué piensa —si es que piensa— Mirna García Ávalos?
Tolera y solapa la regidora de educación los vicios y las ataduras, lo podrido,
en agravio de los niños en edad escolar. Ocurre en Villas de San Martín, donde
hay escuela pero no se da abasto, donde imparten clases maestros que no son
maestros, donde firman boletas maestros que nunca pasaron por el salón de
clases. Y nada hace la regidora de Coatzacoalcos, protegiendo a la directora del
plantel, María Guadalupe Pérez Farías. ¿Así funciona la reforma educativa? ¿Con
una directora cuya incapacidad es manifiesta? ¿Con una escuela donde los
maestros no son maestros y donde los padres de familia cubren su salario? ¿Dónde
hasta la propia directora firma boletas como titular de un grupo al que nunca le
impartió una clase? Así sí, la reforma educativa va a transformar a México...
Mareado, la venda en los ojos, el candidato oyó decir: la única forma en pierdas
es que te apañen tirándote a una niña de cuatro años en el bulevar. Y el iluso
se tragaba la procacidad, el embuste, las cifras maquilladas, la intención de
voto con que le decían que ganaría con el 40 por ciento de los sufragios. Lo
dormía, lo mareaba, lo embelesaba su asesor de marketing político, un estafador
extranjero, el engañador de la campaña, cuya labia le hizo ganar una millonada
mientras el candidato pasaba por el crisol de perder de manera humillante... No
se ve que pinte Alejandro Montano pero ahí está. Se apunta quizá no para
gobernar Veracruz por dos años, pero sí para regatear espacios para el
alemanismo. Dice ahora que quiere ser minigobernador en el 2016, como lo anunció
un año atrás, cuando todos —Héctor, José Francisco, Miguel Ángel, Fernando Yunes,
los rojos y los azules, incluidos— tildaban de irresponsable a Javier Duarte por
jugar con los tiempos de la sucesión. Si Flavino Ríos accedía a la Secretaría de
Gobierno, sería la señal para el destape de Montano. Y así fue, previo paso del
oaxaqueño con acta apócrifa de Minatitlán por la Secretaría de Educación.
Montano, pues, ya está en la carrera del PRI...
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