UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
REGRESIÓN HISTÓRICA
30 de enero 2017
Para quienes prefieren ver
vaso lleno aunque sea a la mitad, la crisis -que ha hecho evidente el señor
Donaldo Trump- está rescatando en diversos puntos del planeta la unidad
nacional. Por principio fue esta inclinación a defender lo propio, forjado
históricamente como sustento de la unidad, no solo familiar sino social, la
que entusiasmó a cuando menos una tercera parte del electorado
estadounidense. Pero ¡cuidado!, el ser humano es universal y por ende
similares emociones o intereses, impulsan a “los otros”, los que
carecen de piel casi incolora, los de ojos rasgados, estatura baja o
cabellos hirsutos; todos ellos unidos en la igualdad que da la causa,
los derechos, la visión y el anhelo más allá de la condición de género,
trabajador, empresario, comerciante, creyente –practicante o no y de la
denominación que sea- ateo o activista de algo.
La
irracional sarta de amenazas que el señor presidente norteamericano, ha
enderezado contra México despertó -cuando menos en las generaciones más
adultas- la urgencia de darle sentido y carácter a la unidad nacional en un
pueblo –no necesariamente a sus gobernantes- que históricamente se ha sabido
víctima de la plutocracia. Desde la discusión de los términos del TLC, la
gente manifestó su inquietud por el desmantelamiento de la industria
nacional, la acaparación de tierras cultivables y como resultado de ello, el
desempleo derivado de la idea de una mayor rentabilidad de las importaciones
de alimentos que la producción interna de estos.
Una de las
paradojas del siglo de la información es justamente lo muy limitado de los
conocimientos, sobre todo en las generaciones más jóvenes, de las lecciones
que ha aportado la historia. ¿Qué tanto influyó en el oscurantismo la
expansión del imperio romano y luego su caída? ¿Podemos encontrar
similitudes entre los colonizadores del siglo XIX en lo que era el norte del
territorio de México y los desarrolladores[1]
inmobiliarios del siglo XXI? Por todos lados, escuchamos invitaciones a
unirnos para la defensa de lo que es propio pero este frente ¿debe ser para
cobrarnos ojo por ojo, como se ha reiterado en un panel televisivo? Por otra
parte el camino será ¿hacerle el juego a los plutócratas eufóricos
defendiendo la paciencia a ultranza y una diplomacia que en poco se
distingue de la sumisión abyecta?.
Cómo solo
sospechamos aunque no podamos afirmar que la intención de los ricos
“nacionalistas” y amantes del progreso sea engullir la totalidad de nuestros
recursos, es más prudente unirnos sí, pero no a favor de un grupo en
particular o de líderes cuasi cacicales que en poco respetan los auténticos
intereses de la gente. La era de los césares y sus presuntas réplicas en la
edad moderna ya ha sido rebasada. Debemos resistir, primero que nada
ubicando al enemigo que no solo está allende la frontera pues sus socios,
para infortunio del mexicano, quizá están aquí, sus espías tal vez son
nuestros vecinos y actúan informado y opinando acorde a sus intereses y
frente a la debilidad institucional los aprovechados hombres de presa sin
nacionalismos ni patria se multiplican.
La
resistencia auténtica es prolongada, lo cual no significa pasividad. Podemos
resistir los gobernantes locales -presidentes municipales, delegados,
gobernadores- que nos insultan con discursos mentirosos[2],
y nos pasan a cuchillo a pesar de sus promesas. Debemos hacerlo enarbolando
causas muy especificas vinculadas con aspectos que ellos pretenden convertir
en productos ignorando que son derechos, como es el caso del agua, el libre
tránsito –vulnerado por la proliferación de ambulantes- la salud acechada
por plagas de ratas y toda suerte de parásitos que se encuentran en las
calles los ciudadanos forzados a comer tacos y comida chatarra.
Resistir,
la corrupción de oficinas de parques y jardines que no mantienen las áreas
verdes y han convertido la poda en negocio de pseudo autoridades de la
materia pues dejan sin trabajo a jardineros entrenados para luego contratar
empresas de cuates incapaces ni de hacer florecer lo que la naturaleza nos
regala[3].
Unirnos y
fortalecernos internamente es la condición sine qua non, para impedir que
nos traten como súbditos y nos encierren detrás de muros. Responder con
dignidad es actuar constitucionalmente en materia de límites de construcción
en playas o fronteras y aplicar con serenidad leyes que violan
constantemente agentes extranjeros en nuestro territorio.
Como a
niños preescolares a los que se les quita el cinturón de seguridad, algunos
grupos han empezado el proceso de desunión: unos dicen que no sean los
partidos los convocantes porque están desprestigiados y los líderes de
partido se pronuncian para encabezar la resistencia; medios propician no el
diálogo sino la polémica desordenada, mientras los agentes del
corporativismo continúan su camino mustio hacia la sustitución de la
república, pasando por alto la gran lección del siglo XIX, por cuyas
acciones de traidores e imprudentes perdimos la mitad de nuestro territorio.
Los ricos
que buscan el poder, siempre quieren más. Para ellos no hay muros, ni
bardas, ni límite alguno. Así como el pequeño trompo dando vueltas sin
aparente fuerza puede dañar la palma de nuestra mano, el plutócrata puede
vociferar, hacerse la víctima, llorar con tal de aprovecharse. Debemos estar
unidos sobre la única base que nos da fuerza frente al abusivo: La ley, la
que discutieron y promulgaron mexicanos con visión hace 100 años, la que ha
sido vapuleada sin que realmente la defendamos, la que con todo y parches es
la única fuente de legitimidad de nuestras acciones.
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[1] Tanto los de torres
condominales en las ciudades como los de hoteles que destruyen manglares en
las playas.
[2] No se subirá le predial, pero
se modifica al alza la base tributaria y de todo modos nos están subiendo no
solo en este rubor sino en todo los servicio en promedio 400%.
[3] Hemos testificado el deterioro
de los viveros de Coyoacán y otros jardines de espacios públicos, a cuyas
autoridades les venden de cuando en cuando plantas que se secarán por no ser
la idóneas en la zona o por estar enfermos como los cientos de árboles de
vito Alessio Robles, Progreso y la Escuela Superior de Música.
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descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
¿QUE HARÍAN...?
23 de enero 2017
Los millones de seres humanos que el pasado sábado marcharon alderredor
del planeta, podrían ser la semilla de uno o varios frentes de resistencia,
no solo en contra del señor Trump, sino de las políticas imperiales,
aplicadas para el sometimiento de los más débiles utilizando, entre otras
muchas, la geoestrategia de la desestabilización.
Se puede desestabilizar un país o una región, desde el punto de vista
financiero, social e incluso de salud[1], sagas como la guerra de las
galaxias que tanto impactaron a más de una generación sirven para “preparar”
la mente colectiva a lo que los poderosos del planeta imaginan. Gobernantes
del estilo Trump –y en general los de perfil similar en América Latina y
otras regiones con países hoy llamados emergentes- son los instrumentos
idóneos para arribar a un poder galáctico imperial donde brilla el boato, se
nulifican los derechos humanos y se tiende a la supremacía robótica[2] en
vez de la creatividad e individualidad humana.
Una vez que el tiempo permita poner en su sitio a los que no van más allá
de la emoción y que parecen equilibrarse después de sesiones de gritos,
protestas, carteles repetitivos e incluso agresiones verbales o destrucción
de lo ajeno, lo que permanecerá serán los razonamientos y la profundidad de
la reflexión, el análisis y la construcción de alternativas.
México quizá más que nadie no puede excluirse de las respuestas racionales.
El primer mandatario preguntó a la nación, cuando se planteó la molestia por
el aumento de las gasolinas: Ustedes qué harían. Es ocioso plantear las
muchas propuestas analizadas en varios de los grupos a los cuales tengo el
privilegio de asistir si no hay frente a mi alguien que escuche; pero dentro
de ellas resulta pertinente enfatizar aquellas analizadas y que ahora más
que nunca se hacen urgentes por el arribo del presidente 45, a Los Estados
Unidos. Por supuesto no debemos posponer la resistencia, esta debe ser
proactiva no reactiva y se espera que tal premisa vaya en la mente de los
secretarios de Estado que estarán en territorio extranjero los días 25 y 26.
Frente a quien se ha pronunciado por revisar el TLCAN, tanto en la
reunión de esta semana como en la del día 31, hay que recordar todos los
argumentos anteriores a 1994, expuestos por quienes no estábamos de acuerdo
con este mecanismo y sobre todo las consecuencias que se fueron generando y
que dieron lugar a la destrucción de buena parte de la industria y la
pauperización de campo mexicano.
Ante lo desventajoso de cambiar a regímenes ultra-nacionalistas en el
marco de la globalización, seguimos señalando la existencia de alternativas
que hoy más que nunca deben considerarse como es el caso de: sustituir
importaciones -en el rubro de los alimentos esto pasa por la rehabilitación
del campo- fortalecer el mercado interno; reactivar el aparato productivo
industrial, rescatar e incluso hacer prioritario el empleo a egresados de
universales públicas golpeadas por diversas campañas de desprestigio pagadas
por los negocios educativo; poner límites a agentes extranjeros –la CIA, la
DEA y otros- interesados en atizar el fuego de las protestas y lo que
implica más valor que todo esto junto: detectar a los miembro de la
oligarquía mexicana que abiertamente han traicionado a la patria.
Frente a la peculiar manera de dirigir un país que encarna el empresario
inmobiliario norteamericano, debe haber claridad en que México no va a
recibir instrucciones, sino a defender como personas civilizados a un pueblo
que espera una representación digna. Hasta el menos especializado sabe que
la bravuconada de un señor que ha minimizado las instituciones para
definirse casi como lo hizo el rey sol, no es jurídicamente una denuncia[3]
del TLC. Por supuesto que cualquiera de las partes puede solicitar
modificaciones o adiciones[4], y en ello si podemos –si realmente deseamos
aprovechar esta oportunidad- plantear cuales serian esos cambios en
beneficio de México. Una vez planteado esto si al señor Trump no le parece
nuestra postura, entonces si que se salga –mediante el procedimiento
previsto que lo denuncie por escrito y se instrumente en 180 días- y ya
veremos que hacemos en esa tesitura.
Otra de las circunstancia que me permito recomendar al primer mandatario,
es analizar las posibles acciones de desestabilización, que se vislumbran
desde nuestro vecino incómodo en un año de elecciones y previo al cambio de
gobierno federal. Señalamientos de corrupción no deberían ser asunto de
acciones internacionales públicas. Evitemos ser parte del juego de tres
pasos tan usado por los imperios: “descalifica, enfrenta y sustituye.”
Tenemos todo tanto en el ámbito jurídico, como en el de cohesión popular.
Por supuesto que el mejor acto de conmemoración de nuestro sistema
constitucional es salir a la batalla que nos plantean, unidos, preparados y
dignos.
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[1] Recordar el tema de virus de influencia en México y otros países, el
Ébola en África o el Sida que se les salió de las manos.
[2] Para ya caminamos desde el twit, el face, y toda la pléyade de medios
digitales en boga
[3] Para que Estados Unidos salga del TLCAN requerirá enviar un escrito a
los países miembros, este instrumento se llama denuncia, y para que sea
vigente se requieren de seis meses. Y Canadá y México seguirían suscritos al
tratado. Capítulo XXII: Disposiciones Finales articulo 2205; (http://www.sice.oas.org/agreements_s.asp)
[4] Artículo 2202: Enmiendas Las Partes podrán convenir cualquier
modificación o adición a este Tratado.
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Dice en segundo párrafo " En 1944 el undécimo presidente" debe decir En 1844
el undécimo presidente
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
INTERVENCIONISTAS
16 de enero 2017
En
términos humanos, no parece existir lo absoluto. Así como la existencia de
emperadores romanos, cuyos excesos y perversiones han dejado en el
desconocimiento vulgar las obras positivas realizadas por tales personajes,
igual el simple enunciado de “demócratas y republicanos”, poco nos dice
acerca de la ideología de unos y otros en la nación que esta semana habrá de
iniciar un periodo de supuesto cambio en la llamada casa blanca.
El
presidente numero 45 de los Estados Unidos de América,
republicano por filiación, no ha sido el único en no amar a México y los
mexicanos. En 1844 el undécimo presidente nacido por cierto en Carolina del
Norte y demócrata de filiación, ganó la presidencia. Su lema de campaña fue
la anexión del territorio texano, ampliando sus objetivos en contra de
México cuando nuestra nación, se opuso a tal cometido dirigiendo Polk la
guerra que concluyó con la pérdida de la mitad del territorio que entonces
teníamos y que hoy se conoce como el suroeste de Estados Unidos. Amenazó a
los británicos, abrió la Academia Naval y aun hoy se le reconoce como uno de
los presidentes de mayor éxito aun cuando solo dirigió la nación por 4 años.
Pero
la campaña de James K. Polk no ha sido la única vez en contra de lo que
algunos han llamado “el patio trasero”. Si bien durante su mandato en abril
de 1846, siendo evidente la poca unión entre los dirigentes de México y
antes de enviar tropas a la “alta California” .julio de ese mismo año-
también hubo un desembarco en el puerto de Mazatlán. El gobierno federal
envió a la defensa a Rafael Téllez[1]
quien prefiere quedarse en Sinaloa disfrutando de las prebendas de algunos
comerciantes extranjeros y convertirse en cacique. Una vez ocupada la Alta
California y sin defensa debido a tal acto de traición a la patria, la
escuadra del Pacífico amplia las hostilidades en septiembre de ese año,
declarando el bloqueo del puerto en febrero de 1847 y con ejemplo de
cobardía Téllez se retiró ocupándolo los invasores en octubre. Fue el día 11
de ese aciago mes que la bandera de las estrellas ondeó luego del desembarco
de los marines frente a un pequeño grupo de patriotas que los detuvo en
Urías concluyendo esta situación hasta junio de 1848 con la firma de los
tratados de Guadalupe Hidalgo, con los cuales pagamos no un muro sino la
ambición misma de un presidente norteamericano.
El
afán expansionista, envuelto en el deseo de hacer de los Estados Unidos una
nación grande, pone los ojos de diversos presidentes más allá de su frontera
sur, pero para efectos de esta reflexión, recordemos a William Howard Taft
republicano conservador, quien ocupó la presidencia de 1909 a 1913, con el
turno vigésimo séptimo y un embajador por demás nocivo en la relación
histórica de ambas naciones. Su actuar destacó por su obsesión de
suprimir las iniciativas progresistas de Theodore Roosevelt -1901 a 1909-,
sobre todo en temas como aranceles. Así las cosas dentro de su partido,
republicano, surgió un grupo progresista que se opuso a tales despropósitos.
En el ámbito internacional pugnó por intervenir en América Latina para la
instalación de gobiernos reaccionarios aunque afines a los intereses de su
“gran nación”. Creó una división –republicanos progresistas y conservadores-
devenida en una crisis que se profundizo en 1909 donde los senadores
demócratas y los republicanos progresistas por el tema de los aranceles que
pasó apenas y con casi un millar de enmiendas. Tal vez considere que es
casualidad, pero esto hizo que el medio oriente de hecho se enemistara con
el gobierno de Taft, que luego en acciones casi de locura, dio pasos atrás
en las iniciativas de su predecesor para convertir en parques nacionales
reservas acuíferas y forestales. El resultado final fue una estrepitosa
derrota de los republicanos en 1910.
Como
nada es absoluto, se debe reconocer que durante su gestión de escasos 4
años, logró controlar la expansión de monopolios financieros[2]
e introducir algunas enmiendas constitucionales en materia de elecciones lo
cual no permitió la selección interna para una segunda postulación del
primer Roosvelt, quien decidido irse por la libre para perder frente al
demócrata Thomas Woodrow Wilson, quien fue presidente –el vigésimo octavo-
de 1913 a 1920, justo cuando en nuestro país, las divisiones
revolucionarias, volvieron a ver izada la bandera de las estrellas, ahora en
Veracruz. Luego de Mazatlán y el zócalo capitalino, el pretexto para el
desembarco en Veracruz, fue una supuesta preocupación por la operación de
venta de armas al usurpador Huerta, que luego de una complicada
triangulación llegarían al puerto en el navío alemán Ipiranga. ¿En que
medida ese antecedente histórico inspiró a los autores de la venta furiosa
que llevó letales armas en este siglo a manos de narcotraficantes?.
En
1914, fueron 7 meses de ocupación norteamericana, haciéndole la vida difícil
a un militar que para nada comulgaba con los “gringos”. Podemos especular
acerca de lo que hubiera ocurrido a Carranza y el ejército
constitucionalista sin esta parte de la intervención norteamericana, pero el
hecho es que dicho demócrata, fue condecorado como premio Nobel de la paz en
1919, impulsor de la Sociedad de Naciones y partícipe de la conferencia de
París en el contexto de la primera guerra mundial. Además de los hechos en
Panamá impulsó la creación de la reserva federal, como banco central[3]
y aun con su visión “moral” que no respetaba a la mayoría de la población,
luego de retirar al embajador del anterior gobierno Henry Lane Wilson, apoyó
a Carranza y sin mediar declaración de guerra a partir del 21 de abril de
1914, ocupó la aduana veracruzana, atacó la escuela Naval Militar y se
mantuvo en tierra mexicana por más de seis meses retirándose el 23 de
noviembre de ese mismo año.
Así
que el tema del muro parece pecata minuta en medio de esta realidad
histórica, en donde solo un auténtico amor a la patria aderezado con
conocimiento de historia puede oponerse al afán expansionista de tirios y
troyanos.
_____________________________________
[1]
Era presidente Mariano Paredes de Arrillaga,
contra le cual se rebela este militar.
[2]
Demando a General Electric Company, American
Sugar Company, la United States Steel, además de que consiguió la aprobación
de una ley que establecía bancos postales, creó el Departamento de Trabajo y
la Oficina Federal de la Infancia.
[3] En medio de una polémica, con
los republicanos, que propugnaban la creación de un banco central
exclusivamente privado y el sector mayoritario de los demócratas, que
demandaba un banco central, bajo control gubernamental. Finalmente
conjuntaron ambas visiones garantizando cierta influencia de los banqueros
privados en la Reserva Federal.
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Lilia Cisneros Luján
CREER
9 de enero 2017
Transcurridos solo nueve días del 2017, es posible sumar muchos
acontecimientos. Por supuesto no podían faltar los muertos en atentados o a
manos de individuos tocados emocionalmente –por la guerra, una educación
superficial, padres[1]
dispuestos a administrar, las cualidades de sus seres cercanos y hasta
enfermedades quizá plantadas para vender medicamentos etc.- e incluso de
personas con intenciones diversas que van desde la perversidad hasta la idea
de la redención.
Solo en México en menos de una semana, fueron cientos los detenidos por
vandalismo, robo en pandilla y por supuesto, discursos y análisis no muy
objetivos o informados que equiparan las protestas ciudadanas, con acciones
salvajes o cuando menos carentes de civilidad. ¿Todos los que se manifiestan
son vándalos[2]? ¿Se trata de
bandas urbanas acostumbradas a usar el espacio público atacando monumentos,
bancos, comercios, paredes, autos y todo lo que en general sea propiedad
ajena? ¿Se limpia el sesgo criminal de tales acciones si la motivación de
los agresores busca el bienestar social o la denuncia de quienes supone son
corruptos? La pregunta después del relato de este o aquel hecho en un país
sin duda convulsionado es ¿Tu que crees?
A partir de esto las respuestas, más emotivas que fundadas, se multiplican:
“Es que la gente ya está harta de tanto abuso” “Estoy seguro que son
acciones orquestadas para infundir miedo y dividir al pueblo” “Pienso que es
el partido A, B o C” “la pobreza es un pretexto porque los ladrones subían
los objetos en vehículos del año” y una vez que han abundado en estos
supuestos, vienen las comparaciones: “Me recuerda el 68 del siglo pasado”
“todo esto es en preparación de acciones autoritarias y hasta criminales”
“en tal ciudad los auténticos inconformes, neutralizaron a los gandallas,
sin permitir actuar a las fuerzas policíacas” en esta otra latitud, cuando
era inminente la represión, “la gente alzó los brazos se arrodilló y cantó
el himno nacional” entonces ¿Tu que crees?.
Cuando menos hasta hoy se carece de pruebas o certezas que nos permitan
asumir como totalmente verdaderas algunas de estas hipótesis; cada cual de
acuerdo a su experiencia de hechos pasados y conocimiento del presente,
puede opinar en tal o cual manera, porque creer que algo es posible o
probable, se acerca más al ámbito de lo espiritual, donde por fe alguien
puede estar seguro de la continuidad de la vida en el más allá, la
resurrección de los que murieron con su vida en orden, la reencarnación
aunque sea en rata; aun sin tener pruebas o conocimiento directo de tales
premisas.
Suponer lo que los miles de robots cibernéticos han difundido: que si es un
acto porril del gobierno –federal, local o municipal- que es la acción de
los extranjeros enemigos históricos de México; que son las elites usando
todo su poderío para finalmente aniquilar a los que ni siquiera son
consumidores; que es una venganza de los que nada tienen que perder, que el
culpable es el funcionarios responsable de la educación que no puede con el
paquete; que si es la lucha anticipada hacia los proceso electorales; puede
ser todo o parte e incluso una combinación de varias de estas verdades a
medias. Aceptar como ciertos hechos frecuentes, se traduce en creer. “Yo
creo lo que mis padres afirman, lo que Dios me ofrece, la prevención de
triunfo de un partido de futbol o de una contienda electoral”, pero en
cuestiones tan delicadas como la continuidad o ruptura de la paz social es
menester analizar no solo con la métrica emotiva -que nos hace calificar
negativa o positivamente a un líder público o privado, al que no conocemos-
sino con herramientas racionales que hemos logrado asir a lo largo de la
vida.
¿Sabía Usted que el antecedente más profundo del actuar de los
universitarios en el conflicto del 68 se gestó en el movimiento que dos años
antes “concluyó” con la caída del rector Chávez? ¿Conoce usted cuantos
actores financiaron ese acontecimiento?[3]
Si su edad frisa en los setenta ¿Puede decir cuantos han elaborado un
discurso “del movimiento” que para nada coincide con la realidad? ¿Sabía que
en dicha acción no todos eran de izquierda aunque a lo largo de su vida así
se han identificado?.
Como no soy ni creo en las pitonisas, si puedo confesar que mi preocupación
es real. Me consta que esto puede desatar más calamidades que las merecidas
para unos y otros; que sí es pertinente ponerles un límite a los vándalos y
también a las bandas urbanas; que obligarlos a ser parte de la restauración
de lo destruido -jornadas nocturnas de pintura, albañilería, limpieza etc.-
no es tan vejatorio, deja una huella en el castigado y permite las penas
mayores a quienes instigaron tales conductas. Que sin limitar la libertad de
expresión si hay que evitar la destrucción de lo mucho positivo que tenemos,
entre otras cosas el respeto al derecho ajeno, por igual la propiedad
privada o el anhelo de una vida sin hostilidad y sin destrucción. Evitar ser
manipulados por los hackers, los productores de televisión y los perversos
en general, supone de cada uno de nosotros el ejercicio de la mente. Si hay
que estudiar hágalo, pensar le puede librar del riesgo de tornarse en un
sometido. Es cierto, sentimos haber trabajado demasiado y quizá en vano,
estamos cansados pero lo pero sería convertirse en un títere de quien esté
dispuesto a lavarle el cerebro haciéndole creer lo que a ellos conviene.
Pugnemos por la paz y así empezaremos a descansar.
[1] El vulgo llama a estos
personajes “padrotes” y a su actividad “padrotear”.
[2]
Aun
cuando el término que describe una conducta hostil –al arte, la literatura o
la propiedad ajena- este empezó a usarse en el contexto de la revolución
francesa; el antecedente refiere el comportamiento de grupos bárbaro de
origen germánico, en contra del imperio romano.
[3] Se sospechaba, del alemanismo,
la CIA, varios funcionarios de época, e incluso la misma oficina de
presidencia de Gustavo Díaz Ordaz.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
TIEMPO
2 de
enero 2017
Dentro de los muchos
misterios que entraña la vida y al margen de lo que la ciencia pueda
explicar, el tiempo es algo que ha inquietado al hombre. Más allá del límite
de la ciencia, se afirma que el tiempo de Dios, es distinto del de sus
criaturas y si bien es cierto que desde la antigüedad se ha intentado
medirlo –con relojes de sol, de arena, cronómetros, mecánicos y atómicos- la
humanidad ha llegado convencionalmente a conceptos como: el segundo, el
minuto, las horas -24 para cada día en el planeta- además de darle
categorías, según la variación susceptible de ser observada a fin de definir
el pasado, el futuro y hasta el presente en términos de la secuencia de
sucesos, según la mecánica clásica.
El principio de medición
del tempus, está relacionado con una magnitud de carácter físico que
permite establecer lo que dura algo susceptible de cambio. Hace 45 años eras
un bebé de 52 centímetros y poco más de tres kilos de peso y en el 2006
fuiste una persona adulta, capaz de alimentarse por si misma, hablar,
producir y hacer muchas cosas que antes no conocías. Cuantificar y medir
cuanto ha pasado entre la realidad de un lago con calzadas en los cuatro
puntos cardinales para llegar al islote y una macro concentración humana
donde se construyen edificios de 40 pisos a los que hay que surtir con pipas
de agua durante las noches, es justamente en términos humanos: El tiempo
Muy al inicio de la
historia los cambios materiales de los objetos en el planeta se median con
relación al movimiento de los astros y así todos los instrumentos de
medición han sido calibrados con el principio del “tic-tac” que en caso del
reloj atómico supone 9 192 631 770 vibraciones del átomo de Cesio. Con muy
poca conciencia y conocimiento esencial de las fórmulas matemáticas que
permiten llegar a tales conclusiones, el sábado en la noche, se dio un
cambio de tiempo: Concluyó el periodo denominado 2016, para iniciar otro.
Los obsesionados con lo que habrá de ocurrir, ya difunden teorías
relacionadas con factores macroeconómicos o políticos como sería la toma de
posesión de un grupo de magnates millonarios que en medio de su ensoñación
suelen olvidar que el tiempo trascurre sin esperar a conocer sus
ocurrencias y tal cual nos lo recordó el canal de las estrellas, convierte
en despojos cuerpos que fueron conocidos por muchos.
La complejidad de estos
conceptos se aumenta si dejamos la mecánica tradicional para medir o
explicar el tiempo y nos trasladamos a la relativista, de la cual podemos
tener una idea al reconocer que el mismo eclipse o la celebración de fin de
año 2016, son distintos para observadores de Australia, Islandia o México.
Además de la abstracción
pitagórica y su invención del número, es pertinente recordar que en culturas
como la maya, inca, egipcia, babilónica, hinduistas o budistas, entre otras,
se consideró al tiempo como una rueda que cíclicamente repite entes, edades,
nacimientos y extinción. Por su parte, la visión lineal del
judeo-cristianismo, contempla un principio y un final del tiempo; en tanto
que los presocráticos al trasformar el mito en logos e involucrar la razón
en su interpretación advirtiendo que si bien lo físico es real, el tiempo
está en continua trasformación, ligando al Ser en lo intemporal y al devenir
en lo temporal. De todos los filósofos[1]
que discutieron y estudiaron diversas alternativas para la explicación del
tiempo, es bueno resaltar a Platón con su síntesis de los contrarios
proponiendo un mundo abstracto y perfecto donde existen en el mundo ideal la
eternidad y la incorruptibilidad.
Sobre todas las
interpretaciones filosóficas cristianas –de la escolástica y el
Renacentismo- que abundan en intentos de explicación acerca de lo que es el
tiempo, si fue creado o simplemente ya era o no es nada, florecen los
conceptos científicos de: Kepler, Galileo, Francis Bacon, y otros muchos que
influenciados por el racionalismo cartesiano, teorizan sobre la materia
acerca del tema que hoy no ocupa.
Pero independientemente
de que cada cual crea que el tiempo puede ganarse, perderse o ahorrarse, su
inexorable avance nos lleva a asumir que el 2017, supone el transcurso de
100 años de haberse promulgado la constitución mexicana que aun cuando poco
le queda de su intención original nos sigue rigiendo. Así mismo con gran
entusiasmo en países como Alemania, se recuerda que hace 500 años se
consolidó la reforma evangélica cristiana[2],
con personajes como Martín Lutero y Juan Calvino apoyada políticamente por
algunos príncipes y monarcas de Europa occidental.
De entonces a ahora, los
cambios han sido drásticos no solo en el espacio sino en la interpretación
del tiempo. Si en otras épocas, el fuego era usado para quemar brujas,
castigar herejes o asustar a pecadores con el infierno, hoy se usa para
deshacerse de cuerpos de familiares y amigos a los que no se desea visitar
ni mantener como recordatorio de culpas. La interpretación luterana de que
las salvación es gratuita combinada con el neoliberalismo ha sido usada por
los cínicos, para convertir templos y organizaciones religiosas en negocios;
los jóvenes –a veces consentidos por los padres- aceleran su ciclo de vida
con experiencias sexuales tempranas, uso de drogas –desde el alcohol de la
fiesta social, hasta el crack, pasando por marihuana y otros- y actividades
riesgosas; en tanto que los viejos son arrumbados en un cuartucho –al final
del patio o en la azotea- ignorando su experiencia acumulada.
Sea cual fuere tu visión
del tiempo, yo de todo corazón espero que tengas un 2017 muy feliz.
[1]
Los Pitagóricos con la metafísica del
numero; Tales de Mileto en su idea del agua como principio generador;
Heráclito de Efeso, con el perpetuo cambio o movimiento; Parménides de Elea
que entendía la eternidad como negación del tiempo, entre otros.
[2] Conocida como protestante. Se
extendió sobre todo en lo que se conocía como el sacro imperio romano
germánico.
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