UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
LA MADRE TIERRA
24 de abril
2017
En la mayoría de las mitologías, se asocia a la tierra como madre capaz de
dar vida y sustento. Por igual Gea que Tonantzin, Coatlicue, Isis,
Xochiquetzal, Guan Yin, Yemayá, Ixchel, Ishtar, Guan Ying,
son deidades femeninas, que independientemente de su caracterización
particular, tienen como factor común el ser engendradoras, creadoras de
vida, símbolo de la fertilidad. Aun los pueblos más primitivos, comprendían
la importancia de los elementos en la naturaleza –aire, fuego, agua, tierra-
con los cuales se buscaba la armonía, pues en caso de desequilibrio, el
advenimiento de la muerte era ineludible. Así el matriarcado se desarrolló
en toda plenitud con lo femenino, que específicamente podría tener diosas de
los baños, abuelas, del corazón –con diversas manifestaciones emotivas que
iban desde el amor hasta el odio- y por su puesto las vinculadas con la
fertilidad pues engendraban dioses –todos los del Olimpo por ejemplo- semi
dioses, y eventualmente verdaderos monstruos, que terminaban matando a la
madre como hoy muchos hacen con la tierra.
En 1970, justo un 22 de abril Gaylord Nelson -senador norteamericano- con el
apoyo de poco más de dos mil universidades y casi una docena de miles de
escuelas, logró la creación de la agencia de protección ambiental, con la
misión específica de proteger el medio ambiente. Por supuesto la envidia
humana no se quedó impávida y logró hacer notar que un 22 de abril nació
Lenin y trabajaron para denostar las causas ambientalistas argumentando que
eran un engaño comunista ¿En esto pensaba el señor Trump, cuando en campaña
declaró diversas medidas en contra de la cumbre de París y otras similares?
Ser ambientalista en los años 70 era sinónimo de perversión y anti
desarrollo industrial, hasta que luego de la caída del muro de Berlín, las
propias empresas encontraron que era redituable económicamente el
ecologismo; a grado tal que en 1992, y en el marco de la declaración de Río,
se expresó la intención de fomentar la armonía con la naturaleza y la madre
tierra, como supuesto para alcanzar el justo equilibrio entre las
necesidades sociales, económicas y medio ambientales. Así las cosas el
pasado 22 de este mes, en todo el orbe celebraron –ya con el aval de la ONU-
un día internacional cuyo objetivo es recordar que el planeta y sus
ecosistemas nos dan la vida y el sustento. Las autoridades, que voltean para
otro lado frente a los tala bosques, las empresas mineras que contaminan
ríos y destruyen tierras, y las industrias que no han hecho nada para
limpiar los océanos de su basura ¿Cómo celebraron? Se supone que el tema
central del 2017 fue “la alfabetización medioambiental y climática” como una
forma de hacer consciente a la humanidad de que seguir agrediendo al medio
ambiente no solo implica el aumento de temblores, tsunamis, deshielos,
calores extremos, sequías o aparición de enfermedades erradicadas o
desconocidas; sino la muerte misma de la tierra y por ende de nosotros o
nuestra descendencia. ¿Bastará con legislar o pintar los viejos camiones
recolectores de basura? ¿Quienes y por cuanto $$$ se han beneficiado los
promotores de parquímetros, bicicletas, baños alternados en vez de diarios?
¿De que tamaño son los mercados de la energías tradicionales –gas, gasolina-
y las llamadas medio ambientalistas que usan al sol y al viento como “sus
socios no pagados”?.
Desde el neolítico, los primeros ancestros sabían que la madre tierra da
vida, sustento y hasta una muerte generosa; pero que esta puede convertirse
en pavorosa si no se le respeta. Pueblos etruscos, mesopotámicos, egeos,
celtas, indoeuropeos, sobrevivieron básicamente por reconocer el valor de no
pelearse con la madre tierra y aquí estamos pero ¿Podemos garantizar ese
mismo destino a nuestros hijos nietos y descendencia generacional del siglo
XXI?.
La magia perversa del consumismo ha propiciado un aturdimiento global
incapaz de ser detenido ni por las prédicas educativas ni por las
reconocibles aunque poco eficaces campañas de participación –reforestación,
limpieza de ríos, pintura de banquetas, recolección de basura en playas,
calles etc.- promovidas por diversas ONG. En las teologías monoteístas
–judeocristianas, ortodoxas, musulmanas- que pasan del matriarcado a
diversas etapas del machismo, el Creador se ocupó de hacer un mundo perfecto
y equilibrado en el cual puso a la pareja de seres a los que concedió no
solo algunas de sus semejanzas, sino la responsabilidad de mantener, como
buen mayordomo, el equilibro de la casa que le proveyó ¿Cómo es que en aras
de la “infalibilidad científica” se ha llegado a concluir que el crecimiento
ilimitado de “consumidores”, la sustitución de trabajadores por máquinas
robóticas y el control natal mediante la negación de la fertilidad natural
pueda salvar a la madre tierra de su horripilante muerte?
El mínimo de ilusos convencidos de que la acumulación de bienes materiales
–ganancias de negocios establecidos en centros comerciales, casinos, centros
de diversión –lo turístico ha devastado muchas de las maravillosas zonas
naturales que aun quedaban- o el gasto encaminado a buscar un planeta
alterno a la tierra, puede ser su salvación, pero ¿y que del resto? ¿Es a
ellos a quienes se dirigen los mensajes consumistas y manipuladores? ¿Por
eso los embrutecen con drogas? Todo parece apuntar a la calidad de
descartables de millones de personas, a las que por igual se les lanzan
bombas, elementos químicos dañinos o se les expulsa, sin mas destino que la
muerte temprana o el sufrimiento sin límites por la discriminación y el
rechazo.
Si pudiéramos ver el lloro de la madre tierra por los miles que han muerto
en medio del lodo, ahogados en el mar embravecido por el cual buscan salida
o deshidratados en el desierto, tal vez haríamos algo más eficaz para
mantener el equilibrio.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
PERDÓNALOS
17 de
abril 2017
El viernes
pasado, en los cuatro puntos cardinales, se recordó un hecho histórico,
interpretado por diversas corrientes como, la consumación de la misión
salvadora de un hombre que se presentó ante seguidores y enemigos como el
hijo de Dios. Por igual en los relatos bíblicos, que en las diversas
versiones cinematográficas realizadas, se nos presenta a un Ser que en su
transitar por el mundo enfatizó que no vino a devolver la salud o la vida,
ni a enseñar, todo lo cual hay testimonios que lo hizo; sino que su misión
primordial fue la de ofrendar su vida para pagar la deuda de pecado que cada
uno tenemos con el Creador.
Sobre todo en
las versiones más modernas de la comunicación, se nos ha mostrado que le
rodearon personas temerosas, algunos definitivamente traidores, otros más,
abrumados por la tristeza o la depresión. Igual la historia que desemboca en
la vía crucis, descubre a “religiosos”, incapaces de desprenderse de la ubre
del poder y las riquezas que a políticos dispuestos a la corrupción misma
con tal de no perder los privilegios derivados de esta actividad.
Seguramente a los pueblos de entonces no les obsequiaban despensas ni
tinacos, pero es fácil ver la similitud de grupos de tránsfugas que un día
alaban con palmas o fanfarrias y poco después gritan crucifícale, al igual
que cuando un rey moría no había empacho en gritarle ¡¡viva!! al sucesor,
aun sin saber que defectos o cualidades este último tuviera.
Son varios los
que trascendieron en el recuerdo de la gente. Por supuesto un pescador de
escaso sustento académico pero indudablemente con dotes de líder ¿Cuántos se
identifican hoy con Tomás por el simple hecho de poner en duda a quién les
guiaba y que terminó muerto? ¿Le gustaría a Usted, ser nombrado el hijo de
la madre de un moribundo? Y ya que de madres hablamos, un personaje central
es justo la figura materna, cuyo indescriptible dolor por ver fallecer al
hijo, sigue siendo hoy una carga vigente[1].
¿Por qué son importantes los dos crucificados que en sus últimos momentos
dialogan con Jesús? Es el eterno “ser o no ser” es la vanagloria de imaginar
que Dios debe hacer lo que nosotros discurrimos, en vez de asumir con
humildad que El es, superior, creador, justicia, padre y sobre todo amor.
Grandes
estudios se han realizado acerca de sus últimas palabras, desde el “hoy
estarás conmigo en el paraíso”, promesa que supone auténtica esperanza,
hasta “tengo sed”, como para confirmar su esencia humana-con todo y el
tormento del dolor- que debía asumir para que su muerte fuera benéfica justo
a la humanidad. Seguramente cuando menos alguna vez escuchamos el profundo
significado del “porque me has abandonado”, en términos de cargar sobre sí
las perversidades cometidas por la raza humana a través de los tiempos y, el
“consumado es” antes de expirar; pero de todas las frases –se dice que son
siete- una tiene especial vigencia: ¡perdónalos señor porque no saben lo que
hacen!”
¿Saben lo que
hacen los fabricantes de armas interesados que el conflicto de medio oriente
continúe? ¿Estarán conscientes de los efectos de sus acciones los líderes de
Rusia, Estados Unidos y todos los que se integran en la OTAN?.
¿Qué tanta
consciencia hay de su hacer en los extremistas del Corán[2]
y de cualquier otra fe en cuyo nombre matan inocentes, provocan la violencia
y manipulan mentes jóvenes para su causa? ¿En que Dios creeremos, en un
vengativo que castiga y mata a quien comete errores? ¿Qué perdemos por
aferrarnos a la idea de un Dios que nos dio una mente para pensar, un
corazón para amar, un cuerpo para alcanzar nuestros sueños y sobre todo un
espíritu con posibilidad de trascender a lo finito de esta vida?.
En más de un
país se considera uno de los logros más importantes en materia educativa, la
posibilidad del análisis laico, que implica básicamente la libertad de creer
o no y la de analizar hechos como que científicamente se carece de pruebas
para asegurar que el cuerpo de Cristo haya sido cambiado de sitio, robado o
desaparecido.
Igualmente,
podríamos demostrar que desde aquel crucificado cuya resurrección fue
celebrada el día se ayer, no hay, quien, de manera trascendente, pueda
presumir de haber consumado la paz, el entendimiento en tolerancia y la
libertad para poder llegar a otra dimensión sin tener que recorrer un largo
camino de reencarnaciones o saltos en montañas, desiertos y senderos
agotadores.
He aprendido de
una mujer cristiana, que el primer acto de investigación científica lo hizo
una mujer en el paraíso, con todas las implicaciones por haber decidido
dudar de la palabra de quien le había creado. También se señala que fueron
mujeres las primeras en percatarse que el cuerpo del crucificado, no estaba
ya en la tumba. A quienes su soberbia les impide, aceptar la realidad de la
resurrección, los cristianos les dicen que no hay mejor opción que asumir la
opción que por amor el hijo de Dios, decidió redimir las deudas de la
humanidad imperfecta mediante la muerte de quien se humanó por nosotros.
Frente a tal oferta gratuita aunque no por ello sin compromiso, lo mejor que
podemos hacer, además de dar gracias, es sumarnos a un clamor mundial para
que sean perdonados esos que sin saber lo que hacen siguen dispuestos a
maltratar, golpear y matar, por el simple hecho de sentirse en su fuero más
interno como si fueran dioses; aunque a los ojos de todos sea obvia su
infinita estupidez. Aun negando la existencia de Dios, el deseo más íntimo
de la persona es el de no ser echado fuera, y si en cambio vivir todo el
tiempo en armonía con quien nos ha permitido la vida.
[1]
En el contexto bíblico, son varios los ejemplos de lo que significa el que
un hijo –sobre todo si es primogénito- llegue a la muerte antes de los
padres, supuesto que se hace casi cotidiano en el siglo XXI, con pandemias
como: cáncer, SIDA, asma, gripes y males intestinales resistentes a casi
todos los antibióticos y por supuesto muertes violentas como la que quitó la
vida al Nazareno.
[2] En otros tiempos los miembros
de la inquisición y de otras religiones diversas, también escogieron el
camino de la violencia para imponerse.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
DE
HIPÓCRATES A LOS CLUSTERS MÉDICOS
10 de abril 2017
Asumiendo que la versión de la existencia del ser humano, sea la difundida
por las religiones monoteístas que conocemos[1]
y, en buena medida, por la mayoría de otras que coinciden con el hecho de
una primera persona a “imagen y semejanza” del creador; es posible asumir
que siendo de inicio inmortales, la enfermedad es algo sobreviniente como
resultado de un número indeterminado de causas. Dado que ese no es el tema
de esta reflexión que pretende esencialmente reconocer y felicitar en su día
a los médicos, comparto algunos de los maravillosos datos de un griego, hijo
de médico al cual se le ha llegado a describir como el padre de la medicina
y mentor de infinidad de personas como fue el caso de Galeno, griego
romanizado, quien exploró diversas alternativas a las aprendidas de su
maestro.
A muchos siglos de distancia, parece prevalecer esa dicotomía marcada por
aquellos personajes: mientras que Hipócrates le daba especial importancia a
la observación para llegar a un diagnóstico clínico objetivo pero no por
ello desvinculado de la esencia general del paciente, Galeno ponía mayor
atención en el funcionamiento de cada órgano en particular. Para el llamado
padre de la medicina era fundamental anotar con regularidad síntomas como
pulso, fiebre, dolor, movimiento excretores –intestinales o renales- e
incluso extendía las posibilidades de su diagnóstico preguntando por la
historia de salud de los familiares más cercanos. Este griego y sus
seguidores, dejaron un magnifico acervo descriptivo de trastornos médicos y
por ende enfermedades, sin descartar cuestiones colaterales de disciplina y
rigor en la práctica médica, que caracterizaba el profesionalismo, de una
persona que debía ser aseada, honesta, tranquila, comprensiva y
extremadamente seria. ¿Será por ello que los médicos, sobre todo los famosos
pocas veces, sonríen a sus pacientes?.
Podríamos decir que al igual que entonces, el médico hipocrático hoy pone
énfasis en cuestiones prácticas que lo mismo tienen que ver con técnicas
especificas –manejo de instrumentos y enseres del quirófano, colocación de
prótesis etc.- que limpieza del espacio de reposo del paciente, de trabajo
del médico y el personal que le asiste, a fin de reducir al mínimo recaídas,
picos, y crisis durante la convalecencia. Más allá de si lo que rige el
ejercicio de un médico sea el juramento hipocrático o el documento adoptado
en Inglaterra –con su correlativa declaración de Ginebra Suiza un año antes-
en octubre 1949[2], que
establecen tanto los deberes de estos profesionales con relación al
ejercicio de su profesión, la forma de vincularse entre ellos y los que
tienen para con los pacientes, lo cierto es que como en la viña del Señor
hay de todo. Se de un colega abogado, que asegura haber resuelto su
sentimiento de culpa derivado de la frase “entre abogados te veas”, cuando
conoció en detalle a los médicos. También se y reconozco- a médicos cuya
actividad que pone siempre el interés del paciente por encima de otros
valores –dinero, fama, reconocimientos rimbombantes- han permitido la salud
y la vida de niños afectados por quemaduras, que fueron una suerte de
columna vertebral en una obra iniciada por personas generosas que me
acompañaron en esa aventura altruista desde el año 1983[3].
Difícil es a ciertos médicos, no caer en la tentación de los celos cuando
descubren que son considerados en el mismo presidium de colegas a quienes
miran como competidores o excluirse de la tendencia mercantilista que oferta
determinados compuestos químicos, aun cuando tenga la sospecha de que causan
daños colaterales. No se de galenos que alguna vez hayan “denunciado a los
médicos débiles de carácter o deficientes en competencia profesional o a los
que incurran en fraude o engaño” y cada vez son menos lo que brindan
atención de urgencia como un deber humanitario y en ocasiones los sistemas
políticos los convierten en burócratas de la medicina o en agentes de ventas
de los granes laboratorios.
Si bien es cierto que la amplia cultura general propia en el pasado de la
mayoría de los médicos, parece una práctica en extinción, también lo es que
en nuestro país más de una docena de estos profesionales tuvo una gran
influencia tanto el periodo independentista como revolucionario. Baste
mencionar a dos presidentes de la República, dos vicepresidentes, varios
más en hacienda, correo, bibliotecas, por supuesto salud; además de dos
gobernadores; varios diputados, senadores, regidores, consejeros de
Gobierno, que ocuparon cargos de perfil político.[4]
Hoy, además del interés político que algunos médicos pudieran tener, se
considera a su actividad como algo muy redituable a grado tal que se
organizan algo así como 60 hospitales en aproximadamente una veintena de
clusters en nueve entidades de la republica, para ofrecer “turismo médico”.
El tema es tan atractivo –sobre todo financieramente- que se de un
gobernador que declaró a su estado con esta etiqueta aun cuando no tiene las
condiciones para ser considerado como tal.
Obviamente después de las ocurrencias, son los juristas quienes deben de
dictar normas para dar seguridad a millones de visitantes extranjeros que
igual desean un trasplante de pelo, una atención dental o hasta una cirugía
de corazón.
Por lo pronto, felicito a los médicos que recién celebraron su día y hago
votos, para que su meta de vida siga siendo poner por sobre cualquier
interés, la salud de sus pacientes.
[1]
Judeo-cristiana, musulmana, e incluso las versiones similares en otras
tantas a lo largo de la historia.
[2]
Revisado por la 22ª Asamblea Médica Mundial, Sydney, Australia, agosto 1968
y la 35ª Asamblea Médica Mundial, Venecia, Italia, octubre 1983.
[3]
Como no cabría el enorme listado de médicos que han apoyado al IAINQ,
menciono a don Fernando Ortiz Monasterio, cuyo ejemplo ha sido seguido por
muchos de los que aun siguen siendo parte de esta amplia lista de
filántropos decididos a otorgar tiempo y talento, en favor de la salud de
muchos niños.
[4]
Médicos políticos en la
etapa independiente de México: Lic. Martha Celis de la Cruz.
UNA COLORADA (vale más que cien
descoloridas)
Lilia Cisneros Luján
LA
MEMORIA HUMANA
3 de abril 2017
¿Qué es lo que falla en tu empleada doméstica al extraviar las cosas aun
cuando le enseñas donde y como almacenar los enseres que usa para sus
labores? ¿Será posible que los niños y jóvenes “empiecen” a aprender y
razonar como resultado de la reforma educativa? ¿No lo hacían antes cuando
discernían, mediante los procesos de memoria, las tablas de multiplicar y
los nombres de ciudades y capitales? En todo ello algunos padres, muchos
profesores y ciertos alumnos reflexionan, frente a una campaña cuasi
violenta que hace suponer que todo lo hecho anteriormente –libros de texto,
cursos de actualización pedagógica entre otros- y utilizados en el pasado
deben botarse a la basura.
Auténticos maestros[1]
reconocen en conversaciones privadas que a lo largo de 25 años recibieron
capacitación de sus líderes sindicales - incluida la maestra con todos sus
claro oscuros- aprendizaje que potenció su vocación; además de que
desconocen a donde va el método que se pretende implantar a partir del 2018.
Muchos niños de primaria preguntan ¿nos van reprobar si aprendemos cosas de
memoria? ¿Qué es eso de discernir y aprender a pensar? ¿Qué conocimientos y
habilidades adquirirán los niños que nosotros no tenemos; según promueve la
machacona propaganda? ¿Si no entendemos nos vamos a convertir en inútiles?
Lo
que ya se sabía aun antes de la reforma que se promueve desde la SEP, es que
uno de los sistemas más importantes del cerebro, es justamente la memoria,
cuyas funciones más relevantes son ocasionadas por conexiones sinápticas
entre las neuronas lo cual nos permite la capacidad de recordar. Por sendos
estudios psicológicos, sabemos que las funciones básicas de la memoria son
la codificación, el almacenamiento y la recuperación. Igual con la simple
observación, quienes hemos visto la evolución de un infante aprendimos que
el bebé memoriza sonidos, palabras, imágenes y experiencias todas que se
almacenan y se empiezan a codificar. Todo eso en un momento determinado los
seres humanos lo recuperamos, mediante diversos recursos, para beneficiarnos
de lo que esté guardado en nuestra memoria.
Es
tan importante la memoria, que los especialistas se han enfocado en
determinar como está presente en niños con diversos trastornos autistas[2]
y de que manera se manifiesta para funciones ejecutivas del desarrollo,
tanto para esta población como para menores con diversas limitaciones del
aprendizaje. La medicina ha investigado lo que ocurre tanto en la demencia
senil, como en los casos de Alzheimer, donde algunos especialistas aseguran
que, dichos enfermos no han perdido la memoria, sino que tienen cierta
dificultad para recuperarla, lo mismo la de corto que la de largo plazo.
Muchos de los adultos afectados por tales pérdidas, se ven limitados en lo
sensorial y no es que olviden sino que se les complica el recordar los
efectos de una caricia, una palabra amable o el gusto de cierto alimento y,
más allá de que carezcamos de las herramientas para identificar la memoria
ecoica o la icónica, lo cierto es que resulta casi criminal pretender que
esta función cerebral desparezca o en el menor de los casos se minimice.
Con
una visión positiva, hay quienes prefieren asumir, que esta no es la
finalidad de la reforma educativa sino más bien que los mensajes
publicitarios no fueron bien expresados por los creativos contratados por
las instancias gubernamentales afanadas en convencernos a todos de que por
fin alguien esta “descubriendo el hilo negro”.
Disminuiría mucho la presión tanto a docentes como a educandos, el aclarar
que no estamos en la fase de entrar de lleno a una etapa “Matrix”, para
reservar la memoria solo a la inteligencia artificial, dejando a los humanos
sin la posibilidad de recuperar recursos y con el único destino de sustituir
lo olvidado por lo que interesa a los líderes del planeta. Si no fuera por
la memoria declarativa, sería imposible para las personas normales,
almacenar, nombres, fechas, rostros, domicilio, números etc. La
procedimental se encarga de almacenar habilidades como las motoras
–peinarnos, lavarnos los dientes, escribir, modelar o pintar lo que vemos en
nuestro entorno- y gracias a la memoria semántica tenemos la casi divina
posibilidad de usar el (los) lenguaje (s) para compartir conocimiento y
experiencias que a veces no son tan generalizados como pensamos.
¡Hurra!
por la buenas intenciones de quienes ahora dirigen las responsabilidades
educativas de nuestra población, ¡que bien! que haya interés de enseñar a
los estudiantes a “aprender a razonar y a discernir” y me pregunto ¿que fue
lo que hicieron los maestros con métodos Piaget o los CCH de las UNAM?
Muchos sabíamos que con tales metodologías se sacaron generaciones con
habilidades socio-emocionales impulsoras del trabajo en equipo, la
autoestima, la seguridad en sí mismo y toda una serie de herramientas ya
conocidas que han permitido a varias generaciones “lograr sus sueños” ¿Cómo
se espera que los niños aprendan a aprender, sin que acumulen en la memoria
mucha información? ¿Cómo podrían la geografía, la filosofía, el civismo, la
historia, la física, la biología, la química y aun las matemáticas ser
aprendidas sin memoria? Que bueno que se promuevan ciertos conocimientos
basados en la demanda laboral para aquellas habilidades como la capacidad de
relacionarse con los sujetos de un equipo de trabajo; pero el ser humano es
mucho más que una muñeca inflable por la cual un marido decidió divorciarse
de su pareja o una voz programada para interactuar desde tu teléfono móvil,
a fin de que no te sientas solo, mediante activaciones que solo requieren
conocer el sistema de encendido y pagado.
[1] Entre ellos Emma, mi maestra
de sexto de primaria egresada de la Normal de Maestros y muchas otras que me
formaron en la secundaria pública.
[2]
Autista, de Rett, Desintegrativo y de Asperger.
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