Sin tacto
LENGUAJE VS DERECHOS
Por
parte de mi trabajo asistí a un taller sobre el uso no sexista en el
lenguaje
Y
creo que en los grupos que luchan tanto por la equidad de sexos como por el
uso incluyente del lenguaje están cayendo en una lucha estéril, y no porque
no sea importante ser incluyente, sino que se está revolviendo la gimnasia
con la magnesia debido a que los propios “expertos” no tienen bien claro
hacia dónde quieren llegar.
Considero que los grupos feministas están luchando por algo que en México ya
existe, que es la inclusión (consagrada en la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos). Por lo que debemos luchar es por evitar la
ignorancia de las ciudadanas y los ciudadanos. Nuestra Carta Magna menciona
a los “ciudadanos”, que por regla o por convención del lenguaje es una
palabra genérica que incluye a hombres y mujeres.
Pero desde la ocurrencia de Vicente Fox con su “chiquillas y chiquillos”,
nos vino a crear confusiones y a caer en barbaridades propias de la gente
ignorante.
Aunque no soy experta en la cuestión del lenguaje sí tengo muy claro qué es
lo que quieren los grupos minoritarios: ser tomados en cuenta, no ser
excluidos y ser respetados. Esto debe ser considerado hasta dentro del
lenguaje que usamos cotidianamente.
Hay
que poner en claro varias cosas: la violencia existe y ha existido, en
contra de las mujeres, de los hombres, de la niñez y de la juventud.
Existe también el feminicidio, que en Veracruz ya fue hasta necesario emitir
una Alerta de Género (que debería ser de sexo, porque el género sólo es un
accidente gramatical en el español).
El
sexo es lo que nos define como hombres o mujeres o hermafroditas, según el
sexo con el que nacemos.
En
el español, el género de las palabras define si son femeninas o masculinas,
sobre todo los sustantivos (casa, mesa, taza, lápiz, cierre, pozo), así como
los artículos (el, la, los, las) y los adjetivos (rojo, espeso, frío,
pequeño), aunque también existen neutros o genéricos (indígena, atleta,
anestesia, artista). Pero las palabras NO tienen sexo, tienen género (esto
se aprende desde primero de primaria).
Por
eso cuando preguntan en una encuesta: “¿Sexo?” Es masculino y femenino. ¿Por
qué no preguntan “género”? Porque el género sólo es un accidente gramatical
que nos dice precisamente cuál es el género de las palabras. Por eso pienso
que en la lucha de “Equidad de género”, está mal usada la palabra “género”.
Debe ser “sexo”, ya que se está luchando porque la mujer sea menos agredida
y más tomada en cuenta.
El
punto es que todas y todos debemos tener más apertura y ser incluyentes,
aunque ya se contempla tanto en las leyes (ciudadanos), como en el lenguaje
(palabras femeninas -maceta, silla, cama-, masculinas -vaso, plato, jardín-
y neutras o genéricas -estudiante, ciclista, comunista-.
Yo
creo que no es necesario cambiar el lenguaje, tampoco inventar palabras
nuevas, ya que existen reglas precisas para usarlo correctamente, y algunas
son aberraciones e ideas de quienes se sienten desplazadas y desplazados.
Hay que usar las palabras cuando sean femeninas y masculinas o neutras, sin
tenerles miedo.
Sin
embargo, lo que está bien es la idea de ser incluyentes, más sensibles a la
hora de que una mujer sea maltratada. Las mujeres somos igual de capaces que
los hombres. Que nos evalúen igual a las mujeres que a los hombres; que
tengamos las mismas oportunidades que los hombres.
Debemos entender que no somos iguales. Somos diferentes, pero
complementarios. Cada uno vino con una fisiología diferente, a cumplir
funciones diferentes. No nos confundamos.
Las
mujeres debemos seguir siendo mujeres y actuar como mujeres, no somos
hombres; y los hombres también deberán actuar en consecuencia (no son
mujeres, ni piensan como mujeres). Debemos reconocer también a quienes
tienen otra orientación sexual (LBGTTTI), si queremos ser incluyentes.
Creo que la idea de las Unidades de Género no está muy clara dentro de las
instituciones. Aunque el lenguaje es una parte muy importante de nuestra
cotidianidad, en lo que se tiene que trabajar, es en ser más sensibles e
incluyentes.
Las
feministas no se tienen que andar peleando con el mundo; que promuevan la
apertura, la inclusión, no el odio hacia los hombres.
Sí
hay que dar a conocer todas estas cuestiones, como las nuevas leyes, las
nuevas unidades de equidad (pero no de género, sino de sexo); sensibilizar a
los hombres hacia el trato a las mujeres, y trabajar en la autoestima de las
mujeres para que sean tratadas con respeto.
Que
las mujeres sean consideradas para los puestos, trabajos y oportunidades de
igual manera que los hombres, pero que ellas también busquen esas
oportunidades.
Luchemos contra la ignorancia. Luchemos contra la inequidad. Luchemos por la
responsabilidad de cada quien.
En
México, a partir de los 18 años eres adulto, mujer u hombre; que todos
asuman sus responsabilidades y roles. Y tratemos entre todos de que haya
equidad.
En
mi caso, tuve tres hermanos hombres antes que mí. Aprendí mucho de ellos,
sobre su egoísmo y su machismo, y cuando me tuve que defender, aunque fuera
a golpes, así lo hice. Dios me dio un hijo y una hija, y los menciono así
porque primero nació el hombre y luego la mujer. Sin embargo, su educación
ha sido equitativa. Han tenido los mismos derechos y las mismas
responsabilidades. Tampoco yo me hice nunca la víctima por haber tenido tres
hermanos egoístas y machos. Al contrario, me hicieron fuerte.
Esto es una cuestión de equilibrio. Nadie es más importante que nadie, ni
hombres, ni mujeres, simplemente somos todas necesarias y todos necesarios.
El
fin de semana, escuchaba una canción de Gabilondo Soler Cri Cri: La patita,
que dice, “La patita, de canasta y con rebozo de bolitas, va al mercado a
comprar todas las cosas del mandado. Se va meneando al caminar, como los
barcos en altamar. La patita va corriendo y buscando en su bolsita,
centavitos para darles de comer a sus patitos, porque ella sabe que al
retornar, toditos ellos preguntarán: qué me trajiste, mamá cuacuá, que me
trajiste cuaracuacuá. La patita, como tú, con canasta y con rebozo de
bolitas, como tú, se ha enojado, como tú, por lo caro que está todo en el
mercado. Como no tiene para comprar, se pasa el día en regatear. Sus
patitos, van creciendo y no tienen zapatitos, y su esposo, es un pato
sinvergüenza y perezoso, que no da nada para comer y la patita pues qué va a
hacer. Cuando le pidan, contestará: coman mosquitos cuaracuacuá”.
Sólo para la reflexión, con esta canción crecimos muchas generaciones. No es
nuevo que la mujer se ocupe de los hijos. No es nuevo que la mujer no tenga
buenas oportunidades. No es nuevo que sea la mujer la que saque a los hijos
adelante. Pero esta canción hecha por un hombre, ¿a quién pone en mal, a la
mujer o al hombre? ¿A quién agrede, a la mujer o al hombre?
Entonces, tanto hombres como mujeres asumamos que cuando tenemos una
obligación, ambos tenemos la misma responsabilidad.
Apoyémonos.
Sin tacto
¡VAMOS A VOTAR!
Hay ciudadanos que
están pensando seriamente no ir a votar este domingo 4 de junio. Unos lo
hacen por abulia, otros por desilusión, muchos por miedo.
Igualmente, hay muchos
ciudadanos que sí piensan ir a votar. Unos por convicción democrática, otros
porque los van a llevar -convencidos por diversas razones-, algunos porque
pretenden vender su voto, es cierto.
La clave de la
democracia es que todos fueran por su voluntad, y que ejercieran su derecho
a elegir, sin presiones de ninguna naturaleza.
Imagine la sagaz
lectora, piense el candoroso lector lo que sería un mundo en el que todos
acudieran a las urnas en santa paz, que cada quien cruzara la boleta por el
candidato que considerara podría ser el mejor como gobernante, que su voto
contara y se contara bien… y que al final de la jornada los candidatos
perdedores reconocieran al ganador, y que ellos y sus partidos ofrecieran su
reconocimiento y su apoyo a la nueva autoridad.
Sueñen por una vez
(dejadme la esperanza) que no hubo guerra de lodo ni enconos estériles ni
intentos de triquiñuelas electorales.
Idealicemos que los
mapaches son solamente unos animalitos pertenecientes a la especie de los
carnívoros y al género procyon (especie tipo lotor en Norte y
Centroamérica); que su nombre en náhuatl significa “que tiene manos”, pero
que tiene las manos limpias; que son nocturnos, poseen un agudo sentido del
olfato y son buenos trepadores (aunque no sociales).
Y sepamos que nuestros
sueños y nuestros ideales son posibles, pero que para llegar a la utopía se
necesita que empecemos por ir a votar, que convenzamos a nuestra familia, a
nuestros vecinos, a nuestros amigos para que los que vayamos seamos una
multitud, una legión, una masa creativa que obligue a la limpieza del
proceso.
No hay mejor antídoto
contra la corrupción electoral que las largas filas frente a las casillas.
He ahí el primer paso,
el más fácil si lo pensamos porque sólo requiere de unos minutos dominicales
y resulta hasta emocionante ese paseo electoral que se puede hacer con toda
la familia, para que los hijos pequeños vayan tomando la costumbre de ir al
lugar en donde están las urnas y vean a otros ciudadanos cumpliendo su labor
con responsabilidad al frente de la casilla.
Los pasos siguientes
son participar activamente como sociedad en las decisiones gubernamentales y
exigir a quienes elegimos que cumplan sus promesas y haga bien su trabajo…
bien y con honradez.
Yo opino que el voto no
se debe anular. Respeto la decisión de quienes piensan lo contrario. Lo que
sí no se me hace respetable es que se opte por el abstencionismo, porque es
la manera en que dejamos de ser parte activa de la comunidad (dejamos por
eso de “participar”).
Vamos todos a votar
este domingo. Será, les aseguro, para bien de la población.
PD.
En atención al silencio electoral decretado por el OPLE del jueves 1 al
domingo 4 de junio, esta columna dejará de aparecer en lo que resta de la
semana. Nos vemos el lunes 5 de junio (mes del periodista, mes del padre y
mes de mi cumpleaños en el que se me agolpan las felicitaciones, gracias).
Ese día ya tendremos los primeros resultados de las elecciones. Suerte para
todos.
Sin tacto
LAS LEYES DE TRÁNSITO
Anda vagando en las redes la información de que el
Gobierno de Veracruz se propone aplicar con todo rigor el Reglamento de
Tránsito en las calles y avenidas de todo el estado, lo que implicaría la
imposición de multas de alta denominación por una larga lista de faltas;
faltas que cotidianamente han venido cometiendo los conductores desde hace
años, sin que la autoridad vial impusiera infracciones.
Esa
información parece muy a modo para crear un clima de animadversión ciudadana
hacia la administración estatal, a unos días de que se celebren las
elecciones para las 212 comunas que entrarán en operación el primero de
enero de 2018. Tal cosa hace sospechar que esa amenaza fue hábilmente
introducida en las redes por personas cercanas a los intereses de los
partidos de oposición. O, si es cierta, habla de una gran ingenuidad por
parte de la actual autoridad, lo que sería dar a conocer una medida tan
impopular a días en que la administración pasará su primer examen ciudadano,
que eso y no otra cosa será la elección del domingo 4 de junio.
Aparte de
si fue una pifia oficial o una jugada electoral de la oposición, el
Reglamento de Tránsito del Estado de Veracruz, que tarde o temprano será
aplicado efectivamente a todos los conductores, choferes, pasajeros y
peatones que infrinjan alguna o algunas de sus reglas, será una verdadera
molestia, en efecto.
No
obstante, esa molestia inicial obligará a todos a conducir de una manera más
civilizada y mucho menos peligrosa, aunque es cierto que inicialmente
también va a obligar a muchos a pagar onerosas multas por sus excesos en la
velocidad o por estacionarse en lugares indebidos, o por no traer en regla
su licencia de conducir o su tarjeta de circulación o su calcomanía de la
verificación.
La
tolerancia cero en la vialidad que se avecina conllevará muchos pleitos,
muchas discusiones, muchas acusaciones de ciudadanos… porque en Veracruz y
en todo México -al igual que pasa con los presos de nuestras cárceles- nadie
es culpable, cuando algún oficial de Tránsito pretende imponer una multa por
alguna infracción.
En esta
ciudad las cosas serán peores por un elemento adicional de nuestra
idiosincrasia citadina, por un fenómeno que conocen perfectamente todos los
agentes de vialidad: en Xalapa cualquiera atrás de un volante, es
influyente.
Como acá
están asentados los poderes gubernamentales y como la ciudad es chica,
aunque haya crecido tanto, cualquier habitante tiene un vecino, un primo, un
amigo, un compadre que es cercano por las mismas razones a un funcionario
poderoso (antes, cuando se nos tomaba en cuenta, los periodistas teníamos
cierta influencia y se atendían nuestras recomendaciones, pero eso fue en la
prehistoria, cuando había una relación entre el Gobierno y la prensa, hoy
desvanecida para bien o para mal, según). Así que hay la larga tradición de
que, ante una multa de las autoridades viales, el interesado acudía al
conocido famoso, que mediante una oportuna llamada esfumaba la infracción.
Pero el
Reglamento de Tránsito es bueno, porque su debida aplicación salva vidas, y
eso es más valioso que cualquier billete del que tengamos que desprendernos
porque nos pasamos un alto o porque íbamos usando el celular mientras
manejábamos.
Verdad
también que en un principio será un programa esencialmente recaudatorio, que
le caerá de perlas a una administración postrada por la inopia en que la
dejó la corrupción devastadora del fidel-duartismo.
Pero lo
cierto, lo cierto, es que la debida aplicación del Reglamento, la tolerancia
cero, evita accidentes y salva vidas.
Eso, no tiene precio.
Sin tacto
EL
GURÚ: ELECCIONES Y PARTIDOS
Nuestra caminata por las calles de la ciudad nos hizo pasar por una escuela
que exhibía un anuncio de que ahí se instalaría una casilla el domingo de
las elecciones, ya muy cercano, así que la plática tomó el rumbo necesario:
—
¿Ya está listo para votar, maestro?
—Debo confesarte que pensé seriamente en no hacerlo, Saltita, pero después
de una larga reflexión arribé a la idea de que para la democracia, es
fundamental la participación activa de todos los ciudadanos, y que lo
primero que se requiere es que todos intervengan como votantes en los
procesos electorales.
—La
democracia participativa, maestro, la tercera vía… —acoté.
—En
efecto, porque si la democracia es el poder del pueblo, difícilmente podría
llamarse democrático a un gobierno electo por una minoría. Así que decidí sí
acudir a las urnas el día de la elección, y eso me dio mucho contento porque
sabes que estoy en contra de las decisiones en sentido negativo. Decidir no
hacer algo, para mí, es dejar de tomar una decisión. Según yo, si alguien
decide no actuar, no pensar, no trabajar, no acudir, no decir, etc., en
realidad se está apartando de quienes realmente mueven al mundo (y cuando
digo “mundo” me puedo referir a todo el planeta, pero también a nuestros
pequeños mundos cercanos: la familia, los amigos, el trabajo, las
asociaciones civiles y políticas).
—Una democracia sin ciudadanos se vuelve una dictadura perfecta…
—Según lo dijo tu héroe literario Mario Vargas Llosa, y tenía razón. Si no
participamos, dejamos que los partidos decidan las elecciones. Si no
participamos, dejamos que los gobernantes hagan su antojo. Ya ves las
exageradas corrupciones en que han caído los funcionarios en México, de las
cuales la quintaesencia es Javier Duarte con su esposa, las familias de
ambos y su grupo de cómplices depredadores, que postraron al Estado de
Veracruz.
—Si
todos los ciudadanos tuvieran una participación más activa en las acciones
del Gobierno, la corrupción se reduciría al máximo. Es la única manera de
llevar la honradez al Gobierno.
—En
arca abierta el justo peca —me dijo el maestro que dice el dicho— y no sabes
qué de cierto es eso. Pero la vigilancia permanente de los ciudadanos, las
regulaciones y las contralorías nunca servirán definitivamente si antes no
hay una educación que forme en valores, una educación que forje ciudadanas y
ciudadanos honestos, una educación que haga personas libres en el
pensamiento y en la conciencia.
Como dije al principio, íbamos caminando por las calles de la ciudad, y en
ese momento el humo de los vehículos y la exigencia de oxígeno de la
pendiente en que íbamos me dejó sin habla. Traté de jalar aire hacia los
pulmones, y nada. El maestro observó con preocupación cómo me puse pálido,
transparente. Me detuve súbitamente, y poco a poco fui volviendo en mí. Con
todo, una vez superado el trance, me di cuenta de que había perdido el aire,
pero no la idea, así que una vez repuesto enhebré el hilo de la charla y
seguí con mi opinión:
—Cierto, maestro, una educación de calidad que tuvimos pero ya no tenemos en
México desde hace muchos años. Yo considero que desde 1968, cuando el
sistema se dio cuenta de que era un peligro para los gobiernos corruptos que
su juventud estuviera bien preparada, porque se iban a levantar exigiendo
cuentas.
El
pensador se detuvo también súbitamente, pero no por falta de aire sino por
exceso de entusiasmo, y con voz exaltada me dijo:
—La
buena educación debe ser la gran exigencia de todos. Ahí está el remedio
para tantos robos, para tanta violencia, para tantos males que padecemos. Te
puedo asegurar que una persona culta es una persona pacífica; que una
persona culta es una persona honorable; que una persona culta es una persona
justa…
Y
atravesó la calle con una carrera que le trató de ganar en velocidad al
camión que venía bajando…
Sin tacto
VOTAR
O NO VOTAR, HE AHÍ EL DILEMA
Sé
que es una monserga levantarse y arreglarse temprano el domingo para ir a la
casilla a votar. A muchos que no trabajan semana inglesa, les echa a perder
el único descanso de la semana.
Y
luego hay que hacer una larga cola bajo el sol, porque el instituto
electoral no se preocupó por poner sombras o sombrillas que apacigüen el sol
ardiente y la larga espera.
Y
puede suceder que después de tanto tiempo parados se llegue a la casilla y
te digan que no apareces en la lista, o que la urna que te corresponde es
otra, y hay que volver a tomar el coche o el taxi o el camión, e ir a
terminar de broncearse con los rayos fulminantes, o mojarse si es que cae
una más de las lluvias interminables de Xalapa.
Y
encima hay que convencer a la esposa, a los hijos, a la abuelita, a la
suegra, de que hagan el mismo sacrificio.
Da
flojera, es complicado, causa grima.
Sé
que puede ser peligroso ir a votar, que el ambiente de campañas ha sido
tenso, muy de enfrentamientos, que -por otra parte- ha habido sucesos
sangrientos: levantones, incendios, balaceras, asesinatos.
Y
en las propias casillas puede haber otro tipo de violencia, la electoral,
cuando se desatan las pasiones entre militantes de partidos diferentes, y en
una de ésas nos vemos en medio de un pleito interpartidista, nos convertimos
en el jamón de un sándwich electoral, atacados por todos lados y por los
diferentes colores.
Da
miedo, es peligroso, causa temor.
Pero votar es un derecho y una responsabilidad.
Un
derecho, porque nos hace soldados de la democracia, y con nuestro voto
podemos seguir participando al exigir a los candidatos ganadores que cumplan
sus promesas, ésas que soltaron tan fácilmente durante su campaña.
Una
responsabilidad, porque sin nuestra participación como ciudadanos, como
electores, la democracia no tiene razón de ser; se difumina entre los
intereses particulares de los partidos y de sus candidatos. Se pierde el
principio esencial de esta forma de gobierno que, dice la etimología, es del
pueblo.
Nuestro voto vale oro, por eso no se debe vender por unas monedas o por unas
prebendas. Por eso no se debe desaprovechar.
Entre la pereza y el recelo, entre la falta de vocación cívica -porque no
nos la enseñaron en la escuela ni en casa-, entre la desconfianza por el
proceso -que puede ser y ha sido antes amañado-, muchas veces se pierde la
intención de ir a depositar nuestro sufragio y dejar que nos manchen el
pulgar con la tinta de la suspicacia.
Pero si vencemos temores y dudas, flojeras y desconfianzas, y logramos
llegar el domingo 4 de junio a la casilla que nos corresponde; si entregamos
nuestras credencial de elector y cruzamos la boleta con los candidatos que
consideramos mejores… entonces habremos triunfado de nosotros mismos y con
ello habrá triunfado la democracia, que no es el mejor sistema de gobierno,
pero hasta ahora es el menos peor que tenemos.
Que
no nos quiten eso también…
Sin tacto
LA SOLUCIÓN AL TRÁFICO VEHICULA
Yo veo la solución muy sencilla. Aunque ha habido alcaldes que han
gastado grandes fortunas en intentar solucionar el problema que más nos
aqueja a los Xalapeños.
El remedio es muy fácil y está en las manos de todos
nosotros, los ciudadanos. Finalmente somos los que andamos y circulamos por
las calles de Xalapa.
La obligación de la autoridad es hacer las vías de
tránsito y mantenerlas en buen estado. Así como instalar la señalética vial,
de “Alto”, “1 X 1”, “Ceda el paso”, etc.
Otra obligación de la autoridad es proporcionar
información que le sirva a los ciudadanos y sobre todo a los que siempre
manejan, como los taxistas y los camioneros. Creo que la educación y la
información de estos últimos es tan poca, que necesitan saber lo mínimo en
cuestiones de su trabajo, como por ejemplo los altos totales, ceder el paso,
respetar, etc.
Estamos conscientes que no todos son buenas personas en
las que podemos confiar. La formación de un buen ser humano tiene que ver
con muchas cosas. Pero eso no está a discusión ahora. Tenemos que pensar en
cómo resolver de la mejor manera este grave problema en Xalapa.
No podemos reeducar a los adultos que manejan un taxi o
un camión, pero sí podemos enseñarles a ser conscientes de lo que pueden
provocar. Sería muy bueno enseñarles a respetar y sobre todo a tener
civilidad. Creo que no saben lo que eso es.
Lo que más me preocupa son las personas que manejan y
no saben las mínimas reglas. Por ejemplo, hacer un alto total en una
bocacalle. Es como el que aprendió a leer y no sabe hacer una síntesis de su
texto. Traen un carro, pero no saben usarlo ni saben las reglas legales ni
de la señalética. Hay que capacitarlos.
Esos mensajes pueden ser enviados por la radio, por la
televisión, por las redes. Hoy cuando queremos que algo se sepa, sólo hay
que manejarlo en redes. Y todo esto es obligación del Gobierno.
Lo que nos toca a los ciudadanos, es tener una poquita
más de educación, conciencia y civilidad a la hora de salir a la calle
trepados en un vehículo. Mucha gente se proyecta, saca todas sus
frustraciones y su mal humor, sus problemas y sus arranques a la hora que va
manejando. Todos nos sentimos poderosos y en Xalapa no hay nadie que no
tenga una palanca y hace lo que no se debe hacer. Los conductores
capitalinos son prepotentes, mal educados, groseros, violentos y neuróticos.
No dejan pasar, no usan las direccionales, cuando se
les pide el paso disfrutan en pararse y no dejar pasar. ¿Han pensado que eso
es una provocación? ¿Y que eso les puede provocar hasta la muerte? Es una
verdadera imprudencia.
Los taxistas, los camioneros y las mujeres son los
peores.
Nadie entiende hasta que sucede una desgracia. Todos en
algún momento cometimos y nos han cometido exabruptos, pero en realidad la
solución está en la educación, conciencia y civilidad de los ciudadanos, que
tiene que ser incentivada por el Gobierno, mediante campañas y
capacitaciones, vías adecuadas y anuncios claros que erradiquen la
ignorancia en estos temas, pero sobre todo el respeto y aplicación de la
Ley.
Si todos cooperamos, esto será más fácil.
¿Usted qué opina?
Sin tacto
ZAIDA LLADÓ Y LA IDEOLOGÍA PRIISTA
Licenciada en Psicología por la UV, Maestra en Tecnología Educativa por
la Universidad Autónoma de Tamaulipas y Doctora en Ciencia Política y
Administración Pública por El Colegio de Veracruz, Zaida Lladó Castillo se
dispone a rescatar un elemento fundamental y olvidado del priismo en
Veracruz: la ideología del partido.
Y lo hace desde el lugar más conveniente, el idóneo, que es la Fundación
Colosio Veracruz, un organismo que fue fundado precisamente con el fin de
ser el espacio en el que se dirimieran las ideas y las reflexiones alrededor
de lo que significa el priismo en la historia y el presente de México.
Fue concebida la Fundación como el brazo intelectual del PRI, el lugar
del estudio, la materia gris del partido.
En Veracruz, lo han presidido intelectuales y priistas reconocidos, en
una larga lista que sería imposible enumerar. Casi todos han puesto la
impronta de su personalidad, de su área de especialidad, de su personalidad
política.
Como en todo, la Fundación ha tenido sus altibajos en Veracruz, con
épocas de esplendor y grandes resultados, y con el bache en que se
encontraba últimamente, reducida a nada.
Por eso cae tan bien que una priista de abolengo se aboque desde ese
espacio a trabajar en el área del intelecto, de las ideas, de la discusión
política, y que además sea una persona pensante, con reconocimiento
académico, con experiencia docente, con libros publicados.
Cuando digo “de abolengo” es porque recuerdo que Zaida Lladó fue
dirigente estatal del Consejo para la Integración de la Mujer en
Veracruz-PRI (1993-1997), Secretaria General de CDE del PRI-Veracruz
(1997-1998), encargada de la Presidencia del CDE del PRI por el principio de
prelación (1997), Secretaria de Organización del CEN del Organismo Nacional
de Mujeres Priistas Colegiado (Onmpri) (1999-2000) y Secretaria General del
Comité Nacional del Onmpri (2005-2007).
Y en el terreno de la academia se puede decir con justeza que trabajó en
la UV más de 35 años, en donde fue funcionaria de Rectoría, docente en las
áreas de psicología y comercio, investigadora en convenio con El Colegio de
Veracruz.
Y para su partido, fue síndica del Ayuntamiento de Poza Rica (1992-1995)
y diputada federal en la LVI Legislatura (1194-1997).
Y entre sus libros destaco los que ha escrito sobre un tema en el que es
una reconocida especialista, el de las mujeres y su participación política:
Mujer priista veracruzana: historia y compromiso (1995); La
participación de las mujeres del PRI en la vida política de México
(1929-2010): Avances, rupturas y cuentas por saldar (2010), y
Primeras de México, mujeres del PRI (2012).
Obvio, ha publicado innumerables artículos en medios de comunicación
estatal y nacional, y es una activa propulsora de los derechos de la mujer y
de la igualdad de género.
Todo este impresionante currículum, toda esta vida dedicada al estudio y
a la participación política y todo el talento de la doctora Zaida Lladó
Castillo ahora se dirigen a rescatar, a revivir, a desarrollar para la
aguerrida militancia veracruzana la ideología del PRI, ese ente inasible del
que todos hablan, pero casi nadie conoce y menos práctica.
Ha caído muy bien entre los militantes
veracruzanos la inclusión de Zaida y el reto que se ha impuesto de traer a
la superficie lo que había terminado por ser el secreto mejor guardado del
partido: la convicción y el entusiasmo de ser priista.
Sin tacto
“UNA VIDA SIN CELULAR, POR FAVOR”
Se los cuento como me pasó, porque a todo el
mundo le sucede irremediablemente: de pronto la pila de mi celular empezó a
fallar, no duraba casi nada y tuve que tomar medidas para cambiarla. Pero al
sustituir la batería, algo le pasó al aparato, y lleva tres días con el
técnico.
Lo puedo afirmar porque lo he vivido: no
tener celular es como estar en el infierno y es como estar en el paraíso. Yo
apenas estoy cumpliendo 72 horas sin él, pero mi hija Mariana pasó por una
situación mucho más intensa, pues estuvo un semestre sin teléfono.
Ella me ha hecho el favor de escribir sobre
su experiencia, y eso me permite que a continuación le deje el espacio, que
llena mucho mejor que yo:
“Si alguien de 1960 leyera la palabra
celular, pensaría en muchos significados, pero probablemente no adivinaría
que es un teléfono, y si leyera que el iPad es una pantalla que refleja cómo
piensa su usuario, sabría que está en el futuro.
“Tal vez si este personaje de 1960 se
rehusara a adaptarse a la nueva costumbre (o adicción) de usar estos
aparatos, tendría pocas opciones. A la larga, hubiera terminado por caer en
la tendencia, porque eso hacemos los humanos: nos adaptamos.
“Ignoramos lo que es pasar seis meses sin
celular. Pues me sucedió a mí, y me acostumbré tan rápidamente a la ausencia
de aparatos que me di cuenta de que no es algo que cualquier persona en la
actualidad haría. Pero más importante, no aprendería lo que yo aprendí. Tal
vez fue cosa del destino y me sirvió para valorar lo que realmente tiene
valor.
“Es muy fácil perder tu iPhone, tu
smartphone, que se descomponga tu tablet, pero existen muchas copias más de
estos mismos aparatos, se pueden reemplazar. Cuando pierdes a alguien que te
importaba siendo tú alguien a quien le importan muy pocos, ésa es una
pérdida real e insustituible. Ya estaba comenzando a pensar que hay más de 7
mil millones de personas y que alguien perdido era reemplazable.
“Así que cuando te roben tu celular (que no
se lo deseo a nadie, pero son cosas que a cualquiera le pueden pasar), o
cuando tu tablet se rompa, no te preocupes porque de seguro tienes al menos
a una persona que te ama y si tú no la aprecias, ni la conoces, no te das
cuenta.
“Y si aún te quejas porque perdiste un
aparato, te invito a dejarlo al menos una semana porque nos están
convirtiendo en robots, nos están obligando a pensar diferente, a consumir.
“En el tiempo en que estuve sin celular,
aprendí que me convertí en una persona más humana al ver a los ojos a
alguien, en lugar de verlos por una pantalla. Ya estaba comenzando a
comparar mi teléfono con mi corazón y lo peor de todo es que últimamente el
celular actúa figurativamente como el corazón romántico: sólo a las personas
que tienen nuestro corazón romántico es a quienes permitimos que usen
nuestro celular, que se ha convertido en algo tan privado y ya tan íntimo.
“También comenzaba a comparar a mi tablet
con mi cerebro porque cuando empezó a fallar y se descompuso, mis ideas
también comenzaron a fallar. Por eso decidí descansar un tiempo de la
tecnología y comencé a dibujar de nuevo, a observar las pequeñas cosas de la
vida que me daban alegría y que las había olvidado por estar esperando un
mensaje de WhatsApp y frustrarme por lo tarde que llegó o por la foto que no
pude enviar.
“Nadar en un manantial y notar a un ave
volar sobre ti es algo que les deseo a todos, o hablando en lenguaje más
moderno y entendible para esta época: ese experimento va a configurar tu
alma.”
Sin tacto
LOS
DEBATES
Son
aburridos, desatendidos, costosos… son inútiles.
Son los
debates que organiza el OPLE de Veracruz entre los candidatos a alcaldes en
algunos municipios.
La
verdad es que los consejeros del organismo electoral en nuestro estado -en
donde campea la materia gris, la inteligencia, la preparación- deberían
plantearse seriamente la conveniencia de seguir organizando los debates
entre candidatos… ¡porque no cumplen su objetivo!.
Primero, el formato:
Los
debates parecen diseñados para que no sean un debate.
Vamos a
lo que dice la Real Academia Española sobre el término:
“1. m.
controversia (‖ discusión).
“2. m.
Contienda, lucha, combate.”
Y
“controversia” es:
“1. f.
Discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas.”
Las
reglas del juego de los debates del INE y del OPLE no permiten que haya
“controversia” ni “discusión”, y mucho menos “contienda, lucha, combate”.
Los candidatos deben cuidar tanto las formalidades, que se ven impedidos a
debatir realmente con sus oponentes o contrincantes.
Entonces, son ejercicios aburridos, verdaderos monólogos en los que cada
participante dice su verdad (o su mentira) y no escucha lo que dicen los
otros. Y si lo escucha, no lo atiende.
Segundo, la cantidad de participantes:
Por el
rejuego de la democracia subsidiada que tenemos en México, en cada municipio
hay una verdadera multitud de candidatos, y todos participan en cada debate.
Se dio el caso de Xalapa, con 10 aspirantes, que hicieron que el debate
durara alrededor de dos horas y media, 150 minutos en los que cada uno
participó 15 minutos. De este modo, quien quería escuchar al candidato de su
preferencia o su interés, tenía que esperar hasta 20 minutos, en lo que le
tocaba el micrófono.
Tercero, el desinterés:
Algún
despacho tendencioso llegó a afirmar que el debate de los candidatos de
Xalapa lo habían visto 40 por ciento de los ciudadanos de la capital, lo que
es una mentira más grande que la nariz de Pinocho, porque esa cifra es de
alrededor de 150 mil electores. Lo vieron cuando mucho 1,500 personas y de
ésas, es una cantidad muy baja la que aguantó toda la transmisión del
evento.
Cuatro, el costo:
Aunque
el OPLE haga esfuerzos por abatir el costo de cada debate, aunque un
ejercicio de éstos costara solamente un peso (que en realidad cuesta muchos
de ellos), sería un peso tirado a la basura, porque los candidatos no pueden
expresarse plenamente y porque muy pocos lo ven y porque, hasta donde se
sabe, ningún ciudadano alcanza a modificar su opinión o el sentido de su
voto a través de este ejercicio químicamente puro.
Los
debates de candidatos en Estados Unidos son una verdadera batalla de la
razón y la palabra. Y digo batalla porque los participantes (que
generalmente son dos o tres) se dan con todo, como debe ser en una
discusión, aunque siempre se cuidan de no caer en el insulto o la calumnia,
porque saben que eso les resta simpatías entre los electores indecisos.
Así que
si los debates son aburridos, desatendidos, costosos e inútiles, ¿cuál es la
razón para que se sigan realizando?.
Las inteligentes consejeras y los
acuciosos consejeros del OPLE Veracruz tienen la palabra en este tema.
Sin tacto
“BASTA
DE REALIDAD, QUEREMOS OTRA VEZ ILUSIONES”
La
rechifla que recibió el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ayer en el
Velódromo de Xalapa, durante la ceremonia para celebrar el Día del Maestro,
tiene dos razones, una evidente y otra más profunda.
La
evidente fue la pésima organización del evento. Los controles y los
enrejados que pusieron en la entrada impidieron la entrada fluida de los
asistentes y obligaron a que miles de maestros tuvieran que hacer una larga
cola bajo el sol, hasta que pudieron ingresar a la sombra y a la silla.
Obvio, cuando llegó el Gobernador al inmueble a las 11:00 am, encontró un
enojo generalizado que se había venido acumulando desde las ocho de la
mañana, y los docentes reventaron, sobre todo muchas aguerridas maestras que
le reclamaron airadamente el mal trato y la falta de pago de prestaciones y
bonos adicionales que recibían antes; bonos y prestaciones que se habían
multiplicado en la época del despojo fidel-duartista.
Todos se preguntan quién tuvo la ocurrencia de poner un solo control y muy
estricto en la entrada, que ocasionó un tumulto en la puerta, empujones,
gritos y discusiones.
Tan
fácil que hubiera sido dejar abiertas todas las puertas para que los
profesores llegaran tranquilamente a sus lugares.
Los
novatos en educación pagaron el noviciado.
Pero la razón más profunda es que los profesores de educación básica que
asistieron al evento traen un enojo añejado desde que les dejaron de pagar
muchas de las canonjías que recibían graciosamente en los gobiernos
anteriores, justificadas como “conquistas sindicales”.
La
relación entre el Gobierno y la dirigencia sindical del SNTE se pervirtió en
los años 70 del siglo pasado, cuando el presidente Luis Echeverría,
aconsejado por su esposa que era profesora, empezó a otorgarles aumentos
anuales y prestaciones adicionales, que se acordaban en las negociaciones
que se celebraban a finales de abril y los primeros días de mayo, y cuyos
resultados se daban a conocer con bombo y platillo cada Día del Maestro.
Y
todos los presidentes en adelante lo siguieron haciendo, incluso los
panistas Fox y Calderón.
Alzas salariales siempre por encima del índice de inflación del país, y
junto a ellas una larga serie de prestaciones que se fueron acumulando año
con año y se quedaron como parte integral del salario: becas para los hijos,
bonos de productividad, ayuda para libros y despensa, apoyo para lentes y
aparatos ortopédicos de toda la familia, pagos quinquenales, más días de
aguinaldo (hasta acumular los 90 que se pagan actualmente, tres meses más de
sueldo libres de polvo y paja), bono por el Día del Maestro (por lo general,
una quincena completa).
La
lista de esos añadidos al sueldo, es francamente aterradora para quienes
quieren que los dineros públicos se empleen en mejorar la calidad de la
educación.
Y
encima de la negociación a nivel federal, cada sección estatal del SNTE
platicaba con su respectivo Gobernador y conseguía otros apoyos diferentes.
Las
profesoras y los profesores mostraron su enojo ayer ante Miguel Ángel Yunes
Linares porque esta vez ya no hubo para que el Gobierno del Estado les
hiciera una gran fiesta ni que les regalara electrodomésticos, o placas de
taxi, o casas, como llegó a suceder en alguna ocasión.
El
mandatario veracruzano trató de explicarles que en los dos sexenios
anteriores hubo una devastación financiera tal, que ya no hay recursos ni
para pagar las nóminas completas, y mucho menos para dar regalos.
Yunes les habló claramente de la emergencia económica en que está Veracruz,
de la realidad que enfrentamos, de que ya no puede haber derroches como
antes, cuando vivíamos en una economía ficticia.
No
obstante, pareció que la respuesta de los profesores fue:
Basta
de realidad, ¡queremos otra vez ilusiones!
Sin tacto
DÍA DEL MAESTRO
Bueno, el Gobierno del Cambio decidió no modificar en nada la tradicional
celebración del Día del Maestro y hubo, como siempre, el evento oficial con
entrega de medallas por 30, 40 y 50 años de servicio; un evento que estuvo
desorganizado y por eso muchos viejos profesores tuvieron que permanecer
bajo el sol inclemente, de pie, hasta que a alguien se le ocurrió abrir
-tarde- las puertas del Velódromo de Xalapa.
Pues bien, en todo el país se reconoce a los buenos maestros y el
Gobierno federal celebra hasta a los malos del sector público, que también
reciben, a cuenta de las “conquistas sindicales”, una larga serie de
estímulos, bonos, canonjías, premios, días libres y otras linduras con
motivo de que el 15 de mayo es el Día del Maestro.
Pena les debería de dar en conjunto a los profesores que se les celebre
algo, cuando los indicadores de la calidad educativa en el país están por
los suelos. Dos décadas después de que lo reveló Gilberto Guevara Niebla en
su famosa investigación que publicó en la revista Nexos, seguimos
siendo un país de reprobados.
Una alta funcionaria educativa me decía hace poco que en Veracruz “nos
comimos a la gallina de los huevos de oro”, en específico con tanta
corrupción en el área de recursos humanos del sector educativo federal y
estatal. Y lo decía porque la federación terminó por encargarse de pagar la
extensa nómina que en nuestra entidad incluye a más de 150 mil docentes de
educación básica, media y normal. De esta manera, la administración estatal
dejó de manejar muchos miles de millones de pesos anualmente, con los que
antes hacía verdaderas cabriolas desde la famosa licuadora financiera… y
enormes robos.
Pero de regreso al presente, ¿qué celebrar este día, si nuestros niños y
jóvenes no saben restar y multiplicar correctamente; si no conocen las
reglas elementales de la sintaxis y menos la prosodia; si no les enseñaron
valores morales, como el respeto a los mayores, y éticos como la
honestidad?.
¿Qué celebrar, si los profesores se adjudicaron dos días libres -el lunes
15 y el martes 16- porque después de la celebración tienen que descansar, en
un juego de perezas e irresponsabilidad que permitió la autoridad?.
Y sin embargo sí hay que celebrar, porque en este ambiente enrarecido
refulgen también buenos maestros, docentes por vocación que enseñan bien y
enseñan el bien.
Son las y los que caminan horas para llegar a su aula y enseñan en las
peores condiciones de infraestructura; ésos que tienen alumnos de excepción,
porque más que rellenarlos de datos los han formado correctamente, como
seres humanos virtuosos y estimulados intelectualmente (la educación no es
un vaso que se llena, sino una lámpara que se enciende, dijo con toda razón
el romano Plutarco en su obra Vidas paralelas hace miles de años;
esta misma idea se atribuye erróneamente al chino Lao Tse, creador del
taoísmo).
¿Qué celebrar? Me quedo con maestros excepcionales que tuve o conocí,
como Guillermo Pelayo Rangel y Antonio Balderas, o Ciro Barradas y Pablo
Salazar, o como la maestra Carmen Roa. Eran los profesores de la primaria
Manuel Gutiérrez Zamora de Misantla, y eran sabios, porque conocían
perfectamente las materias que impartían, porque tenían la letra más bonita
y la mejor ortografía, pero sobre todo porque nunca faltaban a clase ni
acosaban a los alumnos ni pedían prebendas especiales.
Como aquellos formadores reales de hombres nuevos, de mujeres
inteligentes sigue habiendo, para bien de nuestra educación.
Pero ¡ay!, son tan escasos que su halo bienhechor se demerita en medio
del barullo de los picapleitos, ésos que solamente saben exigir mucho, y a
cambio no ofrecen nada.
Felicidades, pues, pero a los maestros
verdaderos… ésos que se tuvieron que asolear otra vez.
Sin tacto
LA VELOCIDAD Y LA VIDA
El Ayuntamiento de Xalapa opera desde hace
meses un programa para reducir la velocidad con la que manejan muchos
conductores, y aunque no se han dado a conocer sus resultados, es muy
probable que se haya abatido el número de muertes por atropellamiento o en
accidentes viales.
Una notable disminución se había advertido
con el programa de fotomultas impuesto en la época duartista, que aunque
tenía una intención recaudatoria sí consiguió bajar considerablemente el
número de accidentes mortales en las principales ciudades del estado. El
problema es que los recursos del programa se desviaron como todos los otros,
se empezaron a cometer muchas injusticias, y finalmente lo tuvieron que
suspender ante las airadas quejas ciudadanas. Pero ése es otro cuento…
De regreso al asunto de las altas
velocidades, el Gobierno de la Ciudad de México se colocó las pilas, y desde
hace año y medio puso a su policía vial a supervisar que se cumpliera el
nuevo Reglamento de Tránsito que empezó a operar en diciembre de 2015, en
particular en la normatividad respecto de las velocidades máximas permitidas
en las vialidades chilangas.
En agosto de 2016, las autoridades de la
capital de la República dieron a conocer que la mortandad por accidentes
viales se había reducido 18.3% en siete meses.
Así, la relación entre alta velocidad y
muerte se consolidó en la idea de que aplicar estrictamente los reglamentos
de tránsito es la mejor solución para salvar vidas en las calles y avenidas
de las ciudades, y en las carreteras.
Este hecho lo confirmó el terrible accidente
del 31 de marzo, cuando un conductor ebrio chocó contra un poste un auto BMW
cuando iba a 180 kilómetros por hora en la Avenida Reforma. Para su mal y su
conciencia, gracias a las bolsas de aire el borracho sobrevivió al
accidente, no así sus tres acompañantes, cuyos cuerpos quedaron desmembrados
y regados en el asfalto ante la magnitud del impacto.
En Xalapa, de manera eficiente aunque
discreta, tanto la autoridad municipal que encabeza Américo Zúñiga Martínez
como la correspondiente en el ramo del tránsito y la vialidad, a cargo de
Arturo García García, están haciendo la tarea para evitar que vehículos
circulen por encima de los límites señalados, sobre todo en vialidades de
alta peligrosidad como Lázaro Cárdenas, Ruiz Cortines, la Avenida Xalapa,
Murillo Vidal. Américas y 20 de Noviembre.
Como en todo, se necesita la participación
decidida de la sociedad para el éxito de esta intención de las autoridades,
que tiene por objeto reducir la velocidad con la que se conduce en Xalapa… y
salvar vidas.
Claro, lo importante es que quienes manejan
vehículos automotores tomen la decisión de pisar más el freno y menos el
acelerador, pero cualquier ciudadano puede ser un activo promotor de ese
propósito, aunque no sepa conducir.
Participar en el programa es ser proactivos
y reclamar a los choferes de taxi y de urbanos que manejan con temeridad;
reconvenir a las señoras que llevan prisa y se saltan todas las reglas
porque los espera su estilista en el salón de belleza; mirar feo a los
guaruras que se sienten dueños de las calles y embisten con sus camionetotas
a la población inerme, a fin de quedar bien con el jefe.
Sé que es desesperante conducir despacio, y
que queda la sensación de que no se llegará nunca al destino, sobre todo en
esta ciudad de tráfico imposible, pero la idea de que se está salvando al
menos una vida debe recompensar cualquier espera o demora.
¿O no?.
Sin tacto
LA
MODA BOCA
1.
Era Manuel Silva Aguirre el flamante Director de Inversión Pública en el
Gobierno de Agustín Acosta Lagunes cuando un domingo por la mañana, muy
temprano, recibió en su casa una llamada de la oficina del Gobernador: debía
presentarse de inmediato en Palacio de Gobierno para llevar una información
que necesitaba el mandatario.
El
licenciado Silva se aprestaba en ese momento a ir a jugar tenis, por lo que
estaba enfundado en pants. Como ya sabía de las premuras de don Agustín
cuando requería algún trabajo, se subió a su vehículo tal cual estaba y se
dirigió rápidamente al centro de la ciudad.
Llegó, entró directo al despacho en donde lo esperaba el Gobernador y
resolvió a satisfacción las solicitudes de información.
Don
Agustín le agradeció superficialmente (nunca fue hombre de elogios) y de
dijo que podía marcharse. Pero cuando Manuel Silva estaba por cruzar el
dintel, su jefe le hizo una observación:
—Ah, licenciado Silva, por respeto, cuando acuda a la oficina del
Gobernador, venga siempre vestido de traje y con corbata. ¡Aunque sea
domingo!
2.
Don Fernando Gutiérrez Barrios era la versión más política y varonil de un
metrosexual. Cuidaba al máximo su apariencia, siempre con trajes impecables,
sin una mancha ni una arruga.
Cuando vestía de guayabera blanca y paliacate al cuello lograba la hazaña de
mantener sin ajaduras el lino de su vestimenta.
Alguna vez tuve la oportunidad de preguntarle a qué se debía que pusiera
tanto empeño en su imagen y él aceptó el cuestionamiento con naturalidad. La
respuesta fue breve y concisa:
—Es
por respeto al cargo que me encomendaron mis paisanos, mi joven amigo. Como
Gobernador, represento a todos los veracruzanos, y lo menos que puedo hacer
es vestir con decoro. Ah, y eso también se lo exijo a mis colaboradores…
3.
El Fiscal no es un policía, sino el representante legal del Gobierno del
Estado. El cargo tiene una investidura especial, pues implica la legalidad,
la formalidad, la seriedad.
Por
eso pienso en don Agustín y en don Fernando cuando veo llegar a don Jorge
Winckler a la Fiscalía o a algún evento enfundado en una camiseta de
algodón, recién salido de las playas boquenses, muy a modo para un calor que
él no sufre en sus oficinas y sus vehículos climatizados.
Vestir con decoro…
4.
Vemos caminar al Coordinador de Comunicación Social del Gobierno del Estado
con displicencia por el centro de la ciudad, calza unas zapatillas de goma,
usa un pantalón medio ajado, camisa informal y en la espalda una mochila de
adolescente de secundaria, negra y con algunas aplicaciones que no se
alcanzan a distinguir.
Viene seguramente de su oficina, en donde viste así cotidianamente, y tal
vez se deja la maleta como parte de su outfit; viene de esa oficina en la
que seguramente NO recibió a ningún periodista ni redactó personalmente
algún comunicado, como debiera ser su función.
Es
el “sencillo” Elías Assad, que transita como si estuviera en el malecón de
Boca, tan añorado.
Ah,
el recuerdo de “la forma es fondo”; ah, la nostalgia de alguien que “vista y
calce regular”.
Sin tacto
2017:
EL DÍA DE LA MADRE
Como cada año desde 1922, en México celebramos el Día de la Madre, con todo
lo que implica la figura materna en el ámbito de nuestra cultura nacional y
racial (indígena y mestiza).
La
abnegada madrecita, la cabecita blanca, la víctima de nuestras ingratitudes
fue una imagen creada desde el imaginario colectivo, que contó con la
complicidad de las películas de la época de oro del cine nacional, en las
que relumbraban atrás de sus lágrimas perfectas doña Sara García -la
abuelita de México, y con eso la madrecita de todos-, doña Prudencia Griffel
y luego algunas actrices que se fueron volviendo maduras (no hay mujeres
viejas), como Marga López, Maricruz Olivier, Isela Vega.
Esa
imagen materna pervivía también en canciones y poemas cursis (“Por la
anciana infeliz que sufre y llora/ y que del cielo implora/ que vuelva yo
muy pronto a estar con ella”, del Brindis del bohemio de Guillermo
Aguirre y Fierro; “los dos, un alma sola,/ los dos, un solo pecho,/ y en
medio de nosotros/ ¡mi madre como un Dios!”, del Nocturno a Rosario
de Manuel Acuña; el Amor eterno del llorado Juan Gabriel) se fue
consolidando en la historia del siglo XX y llegó hasta sus finales intacta,
bendecida un día al año, homenajeada por artistas y creadores, por
empresarios y productores.
La
madre, núcleo fundamental de la familia, que a su vez era el núcleo
fundamental de la sociedad: la madre: núcleo nuclear, si me permiten. Y así
funcionaba en las grandes decisiones familiares. Y así funcionaba en la
celebración del 10 de mayo.
Pero llegó el siglo XXI, llegaron las redes, llegó la descomposición de
“esa” familia tradicional, que se fragmentó en una serie de versiones de
familias.
El
martes pasado -como lo hacemos todos los martes a las 11 de la noche en
TVMás, 26.1 del espectro abierto digital- en el programa REvisiones
en el que participamos varios periodistas, Rafael Pérez Cárdenas comentaba
que los investigadores sociales reconocen en la actualidad muchos tipos de
familias diferentes, que se suman a la familia histórica conformada por un
padre proveedor, una madre pendiente del hogar y sus hijos.
Veamos algunas variantes: la de la madre soltera, la del padre soltero, la
de la madre jefa de familia (aunque haya un padre presente), la de madre y
padre que trabajan, la de padres divorciados anteriormente que aportan cada
uno sus hijos, la de dos padres del mismo sexo.
Así
que la madrecita aquélla a la que le cantaron los poetas y los músicos ha
cedido el paso a un abanico de madres que deben ser celebradas de distinta
manera. El tradicional asueto del 10 de mayo para las madres hogareñas pasó
a mejor vida porque ya la mayoría de las mujeres tiene un trabajo. Asueto se
los dan en su chamba, por cierto, como una remembranza de los tiempos
perdidos.
Celebremos en su día a la madre, pero definamos antes a qué tipo de madre
estamos celebrando en cada casa, porque ahora las hay distintas y diferentes
(que no es lo mismo).
Sí
persiste naturalmente la función de la madre como la generadora de la vida.
Esa conmemoración no tiene pierde, y por eso muchos recordamos con tanta
gratitud a nuestra progenitora, lo que no siempre sucede.
En
mi caso, también debo reconocer que me tocó como compañera de vida la mejor
madre del mundo, y eso no lo digo yo, sino mis hijos.
Por
eso, felicidades mil, Elsa. Hic et nunc.
Y a
todas las madres del mundo… de todos los tipos.
Sin tacto
RESTAURANTES: MÁS
TRAMPAS DE LA FE
Gracias al interés de
los lectores, ha ido creciendo la serie que he denominado “Más trampas de la
fe”, en las que hemos revisado los abusos dentro de una aparente “legalidad”
que cometen contra sus clientes muchas grandes empresas en México.
Son fraudes o engaños
que se cometen a mansalva, con el consentimiento y quién sabe si la
complicidad de las autoridades, pues dependencias que deberían investigar y
sancionar esas conductas -como la Procuraduría Federal del Consumidor- no
hacen nada efectivo en realidad.
El ciudadano mexicano
está indefenso ante los excesos en su contra, y en la mayoría de los casos,
emprender una demanda o una denuncia es entrar en un tortuoso laberinto de
trámites, con lo que perdemos nuestro tiempo, nuestro dinero y nuestra
paciencia.
De ahí tanta impunidad.
El legendario
periodista de sociales Andrés Landa, el Jajuso Mayor, me hace el favor de
escribirme al respecto, y llama la atención sobre los excesos de los
restaurantes de lujo.
Le dejo la palabra:
“Muy buenos
comentarios. Cuánto más no sabremos.
“Sucede lo mismo cuando
vas a un restaurante de especialidad. Digamos, carnes argentinas. De por sí
los platillos son muy caros, pero piensas que el sabor, la decoración del
lugar y el ambiente los valen.
“El problema llega
cuando empiezas a padecer el encaje de los dientes. Por ejemplo, cuando ves
en la carta que en el platillo de carne que te ofrecen. la guarnición tiene
un precio aparte.
“Si quieres acompañar
tu platillo con una ensalada de lechuga bañada en salsa mil islas, son 70
pesos, cuando una bola de lechuga te cuesta cinco pesos. Te ofrecen unos
chiles toreados: tres o cuatro chiles serranos asados que te cuesta la orden
45 pesos, cuando en el producto y su elaboración no gastan ni tres pesos.
“Y así te van
ofreciendo otras guarniciones, y cuando te das cuenta pagas un monto
exagerado.
“Ya no te digo de los
famosos restaurantes de espadas "brasileñas", que te ofrecen una gran
variedad de carnes, ensaladas y caldos por 150 pesos en promedio, pero con
tanta sal en las carnes hay que pedir el refresco o la jarra de agua de
limón. Una Coca Cola de bote te la cobran en 35 pesos (¡y ni siquiera tu
nombre trae!) y la jarra de agua en 140 pesos, pero resulta que para cuatro
personas hay que pedir de menos dos jarras.
“No conforme con eso,
al final pasa la hostess para ofrecerte un postre… y pues ya
entrados. le vas al dulce. Pero, ohhhhh, ése también se cobra aparte y son
de menos 60 pesitos por cada uno.
“Como te das cuenta,
todos buscan el extra, abusando en muchos casos pues se supone, por ejemplo,
que la guarnición debería ser parte del platillo. En los restaurantes de
lujo, que de por sí son carísimos, no deberían timar así al cliente.
“Así las cosas, ya te
aparecerás en esos restaurantes por el festejo de algún amigo y no sólo
porque se te antojó ir a comer con la familia. Y así tendrás que pagar…
“¡Saludos!”
Sin tacto
TOMÁS
CARRILLO HERNÁNDEZ
El
domingo 5 de mayo, como una centella, cayó la cuenta pendiente del corazón
sobre el periodista Tomás Carrillo Hernández, todo un reportero legendario
en la Cuenca del Papaloapan, desde donde manejó durante tantos y tantos
años, lleno de enjundia por el oficio, la información de esa zona candente.
La
noticia sobre su sentido fallecimiento cundió entre sus amigos y colegas
-que es decir lo mismo en el caso de los comunicadores verdaderos-. De todo
el estado, desde el centro del país, empezaron las llamadas de sorpresa y
condolencia, porque nadie imaginaba que Tomás, el gran Tomás, ya había
mandado su última nota como corresponsal de los noticieros de Radio y
Televisión de Veracruz, en donde era uno de los mejores y más antiguos.
Apenas
el sábado 29 de abril, una semana antes, platicaba sobre él con su hijo,
Tomás Carrillo Sánchez, y me decía que su padre siempre le había advertido
sobre lo difícil que era la profesión de reportero; difícil y peligrosa,
porque había que tener mucho cuidado en lo que se publicaba. Y más en
pueblos pequeños. En donde te encontrabas y tal vez tenías que enfrentar a
la vuelta de la esquina a todo aquel que hubieras criticado o señalado por
la comisión de algún error o algún delito.
Tomás
Carrillo hijo, sin ser el primogénito, sí era el hijo que llevaba su nombre,
y el que más se le parecía en lo físico. Y diría que el más cercano, sobre
todo en el sentido de que fue el que mejor abrevó la sabiduría de su padre;
sabiduría de reportero que no es decir poco.
Duro
trance para él perder a su querido padre en un momento crucial, en plena
campaña para presidente municipal de su pueblo, cuando el show de la
política deberá continuar a pesar del dolor y la nostalgia.
Pero
regresemos al padre ido, al colega que se nos adelantó como del rayo -que
dijera el poeta Miguel Hernández-: como corresponsal de radio y televisión,
siempre fue inconfundible con su acento indeleble, su estilo de decir o
escribir las cosas, y la precisión de sus comunicados.
Para
los jefes de información y de redacción, tener de corresponsal o reportero a
Tomás Carrillo era una verdadera bendición, porque no había necesidad de
corroborar sus datos precisos, no se tenía que corregir nada de su sintaxis
precisa y cumplida; las cabezas para sus notas surgían diáfanas desde el
primer párrafo; las respuestas a las preguntas quien, cómo, cuándo, etc.,
siempre estaban respondidas.
Seguramente su antigua máquina de escribir y su moderna computadora ya están
extrañando el trabajo febril de Tomás. En aquella mesa de trabajo de su casa
de Cosamaloapan habitará para siempre el eco del repiqueteo sobre el
teclado; de su voz fuerte y precisa, tropical como ninguna otra, con la que
pasaba las notas por el teléfono.
Lo
vamos a extrañar, como se extraña a los compañeros que se van desgajando con
el paso de los años que, ay, cada día son más.
Pero
no nos dejemos llevar por la pesadumbre, porque Tomás Carrillo vivió a
plenitud su oficio de comunicador.
Gloria
al reportero que hoy ha pasado al umbral de la historia. Las musas lo
inspiraron. No será olvidado.
Sin tacto
VOLARIS: MÁS
TRAMPAS DE LA FE
Un par de amigos que
me hicieron el favor de leer el texto de ayer, en el que consigné algunas de
las trampitas que han inventado los genios financieros de Telcel, con las
que intentan exprimir aún más a sus atribulados usuarios, como eso de cobrar
aparte los minutos adicionales de las “llamadas gratis” y las llamadas por
cobrar.
[Por cierto, una
querida amiga y lectora, Lissette Reynaud, me hace ver que, además, esos
minutos extras Telcel los cobra más caros que el promedio, con lo que se
consolida el latrocinio legal.]
Pero de regreso a mis
amigos, me dicen que hace unos días utilizaron los servicios de la aerolínea
“de bajo costo” Volaris para viajar de una ciudad intermedia de México a
otra dentro del país. En general, el precio del pasaje fue adecuado-sin ser
un regalo-, el servicio fue bueno, el vuelo se realizó dentro de los
horarios señalados, y la atención de la tripulación estuvo dentro de los
parámetros de urbanidad y eficiencia, sin exagerarle mucho.
Peeeeero… según me
cuentan, esa línea aérea debe tener contratados a los mismos genios
financieros de Slim, o a alumnos destacados de ellos, porque desde que
compras tu boleto por Internet empiezan a ofrecerte “servicios adicionales”
que tienen un costo extra: lugar especial en las primeras filas, mayor carga
de equipaje por documentar, posibilidad de llevar a tu mascota en brazos…
vaya, hasta venden seguros que “protegen” al viajero si hay retraso en el
vuelo, si se pierde el equipaje y ofrecen servicio médico gratuito “en el
remoto caso de que hubiera algún accidente”.
Si se fijan bien,
estos servicios adicionales en realidad son una obligación de la empresa
cuando te vende un boleto (lo que -como tantas cosas que no hace- debería
estar sancionado por la Profeco), pero si te descuidas te encajan el diente
con esa forma de eximirse de prestaciones que les corresponden por ley. Pasa
algo igual con los estacionamientos, que ponen un aviso en el que dicen que
no se hacen responsables de robo, daño o descompostura de la unidad que
están resguardando, cuando debe ser todo lo contrario.
Bueno, pues me dicen
mis amigos que llegaron al aeropuerto y antes de subir al avión les llegó un
mensaje a su celular en el que les decían que podían comprar muy barato
-unos 50 pesos- el tercer boleto de la fila de tres en la que iban, “para
que viajaran con mayor comodidad”. Dijeron que no, y resultó que el asiento
estaba vacío.
A ver, una vez que la
aerolínea cierra el vuelo y ya no aceptará más pasajeros, todavía le hace la
luchita para vender a algún incauto el asiento de junto, sabiendo que ya no
lo ocupará nadie.
Y encima, a mis amigos
les tocó la fila adelante de la salida de emergencia, por lo que los
respaldos no eran abatibles. El avión no iba lleno, y comentaron a la
azafata que querían cambiar de asiento y ocupar unos que estaban vacíos un
poco atrás, en los que se podrían reclinar y viajar más cómodos.
La señorita, con toda
la amabilidad del mundo, les dijo que “por políticas de la empresa” no era
posible que los pasajeros cambiaran de lugar, pero que si pagaban la módica
suma de 300 pesos por persona harían la excepción y podrían ocupar los otros
asientos.
Ellos le preguntaron y
se preguntaron cuál era la razón lógica por la que tenían que pagar 600
pesos solamente por cambiarse de un asiento a otro, lo que no representaba
ningún gasto a la empresa y ni siquiera algún esfuerzo adicional de la
tripulación.
Claro, la razón oculta
es que la aerolínea trata de exprimir al máximo a los viajeros que debería
atender y cuidar.
Fraudes legales de las
grandes empresas de las que los desprotegidos mexicanos debemos estar
pendientes en todo momento.
¡Y cuántos más hay
así!
Sin tacto
LOS SPOTS: UNA
ENCUESTA (2)
¡Uf!, debo agradecer
que ahora sí me pusieron a trabajar ustedes, mis queridos lectores, con su
multitudinaria respuesta al ejercicio de ayer, en el que les pregunté su
opinión sobre los spots de los partidos.
Sólo para consignar,
repito acá cuáles entraron en el “concurso”:
1. El de Morena, con
Andrés Manuel López Obrador que nos decía que tenían tres principios: no
robar, no mentir y deslindarse de las ingenuidades de Eva Cadena.
2. El de Ricardo
Anaya, el Presidente del PAN, que quería convencernos más de su candidatura
a Presidente de la República que de otra cosa.
3. El de Renato
Alarcón, Presidente del PRI estatal, que hablaba de un PRI que resurge, que
se apartó de los destrozos y corruptelas del fidelismo-duartismo.
4. El de Movimiento
Ciudadano, cuyos directivos no se metieron en camisa de once varas y mejor
pusieron a cantar a niños.
5. El del PRD, en el
que se proponía como “la izquierda del cambio”.
6. El del Panal, que
se dedicó a promover la figura del docente de educación básica.
Las preguntas eran
tres y simples, directas:
1. ¿Cuál es el spot
que más le gustó?
2. ¿Cuál es el spot al
que más le creyó?
3. ¿Hubo algún spot
que lo convenciera de votar por un partido?
Pues bien, la
respuesta mayoritaria para las tres, con 54%, fue: a) Ninguno, b) Ninguno,
c) No.
Después, el spot que
más gustó fue el de los niños de Movimiento Ciudadano, con 32%, y se
repartieron un 7% cada uno el de Andrés Manuel y el de Renato Alarcón. Debo
consignar que el de Ricardo Anaya recibió un voto.
Aunque la mayoría no
creyó en los spots, sí hubo un 19% de aceptación para Morena, 13% para el
PAN y 12% para el PRI. Los creativos del PRD, de Movimiento Ciudadano y del
Panal recibieron, cada uno, un honroso 1%.
Y en el
convencimiento, ya dijimos que más de la mitad de las respuestas fueron en
sentido negativo (53%). El restante porcentual se dividió entre Morena y el
PRI, cuyos líderes fueron aceptados, respectivamente, por el 20% y 19%. El
Movimiento Ciudadano obtuvo 5% y 3% el Panal. El PRD no obtuvo ningún voto
en este sentido.
¿Qué queda de este
ejercicio en el que me hicieron el favor de participar?
Primero, mi
agradecimiento por su voluntad de interactuar y convertirse en lectores
proactivos, en co-autores, que es lo que nos permiten cada vez más las redes
y la tecnología informática.
Segundo, que los
partidos deberían plantearse la viabilidad de los spots como un medio de
propaganda y convencimiento hacia los electores. Es bastante revelador que
el spot que más gustó fue el que menos contenido político tuvo, y en el que
salen niños que no participan ni política ni electoralmente (es como si se
hubiera hecho un spot musical para sordos).
Y tercero, que los
dineros que aportamos los ciudadanos se podrían invertir de mejor manera en
las campañas.
Por último, y como
recado a las autoridades electorales, ésta no fue una encuesta en sentido
estricto, sino un ejercicio de comunicación entre un columnista y sus
lectores.
Aparte, como es
evidente, la intención nunca fue promover el voto hacia ningún candidato o
partido, porque mantengo mi creencia de que el periodista debe ser
imparcial.
Gracias a todos por su
respuesta, cuyo número en verdad me halagó. Quedo en deuda.
Sin tacto
LOS SPOTS: UNA
ENCUESTA
Usted los ha visto
hasta la saciedad, paciente lectora, sopesado lector.
Son los -escuche
usted- cientos de miles y tal vez millones de spots que aparecieron en las
pantallas de televisión -ahora digital- de todos los canales abiertos y
cerrados que tiene concesionados el Gobierno de la República.
Era un spot por
partido, y pasaron una y otra vez en las pausas publicitarias con una
persistencia que ofendía al entretenimiento que, según, ofrece la tv. En
Veracruz, los partidos enfilaron sus armas, pusieron a sus mejores hombres
locales o a los nacionales y mandaron su mensaje a los ciudadanos jarochos,
que tuvimos que recetarnos mañana, tarde y noche.
Como era tiempo de
silencio electoral, ningún directivo partidista, ningún aspirante y ningún
candidato podían promover el voto hacia sus candidatos, así que se dedicaban
solamente a darle vuelta al asunto, sin mencionarlo.
Fueron uno por partido
y varios del INE y el OPLE que promovían el voto. Me doy una vuelta por seis
de ellos.
Era el de Morena, con
Andrés Manuel López Obrador que nos decía que tenían tres principios: no
robar, no mentir y deslindarse de las ingenuidades de Eva Cadena.
O el de Ricardo Anaya,
el presidente del PAN, que quería convencernos más de su candidatura a
Presidente de la República que de otra cosa.
Y el de Renato
Alarcón, Presidente del PRI estatal, que hablaba de un PRI que resurge, que
se apartó de los destrozos y corruptelas del fidelismo-duartismo.
Ah, y los de
Movimiento Ciudadano, que no se metieron en camisa de once varas y mejor
pusieron a cantar a niños.
Los perredistas se
terminaron proponiendo como “la izquierda del cambio” en su spot.
Y el Panal se montó en
su origen profesoril y se dedicó a promover la figura del docente de
educación básica como el forjador de los valores del mexicano.
¿Los recuerdan?
¿Pudieron olvidarlos? ¿Tuvieron la suerte de casi no verlos? ¿O la desgracia
de encontrarlos hasta en la sopa?
Fueron cientos de
miles de veces que se enviaron a la ciudadanía con el propósito de hacer
sentir nuestra democracia. Costaron muchos millones de pesos que pagamos los
ciudadanos. Yo me pregunto si sirven de algo, y trato de dar conla respuesta
correcta, objetiva.
Por eso les pido a los
pacientes lectores que me ayuden a hacer un ejercicio, una encuesta
particular de “Sin tacto”.
Agradecería a los
lectores que por el mail, el Twitter, en mi página de Facebook o por
WhatsApp me envíen su respuesta sobre tres preguntas muy sencillas:
- ¿Cuál es el spot
que más le gustó?
- ¿Cuál es el spot
al que más le creyó?
- ¿Hubo algún spot
que lo convenciera de votar por un partido?
Me dice un amigo
experto en mediciones ciudadanas que las respuestas de ustedes nos podrán
dar una idea de la utilidad de los famosos spots, que tanto consideran los
partidos y las autoridades electorales.
Así que espero, con
ilusión y paciencia, su contestación a este ejercicio de interactividad.
Gracias mil.
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