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Sin tacto

Sergio González y Levet

LENGUAJE VS DERECHOS

Por parte de mi trabajo asistí a un taller sobre el uso no sexista en el lenguaje

Y creo que en los grupos que luchan tanto por la equidad de sexos como por el uso incluyente del lenguaje están cayendo en una lucha estéril, y no porque no sea importante ser incluyente, sino que se está revolviendo la gimnasia con la magnesia debido a que los propios “expertos” no tienen bien claro hacia dónde quieren llegar.

Considero que los grupos feministas están luchando por algo que en México ya existe, que es la inclusión (consagrada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos). Por lo que debemos luchar es por evitar la ignorancia de las ciudadanas y los ciudadanos. Nuestra Carta Magna menciona a los “ciudadanos”, que por regla o por convención del lenguaje es una palabra genérica que incluye a hombres y mujeres.

Pero desde la ocurrencia de Vicente Fox con su “chiquillas y chiquillos”, nos vino a crear confusiones y a caer en barbaridades propias de la gente ignorante.

Aunque no soy experta en la cuestión del lenguaje sí tengo muy claro qué es lo que quieren los grupos minoritarios: ser tomados en cuenta, no ser excluidos y ser respetados. Esto debe ser considerado hasta dentro del lenguaje que usamos cotidianamente.

Hay que poner en claro varias cosas: la violencia existe y ha existido, en contra de las mujeres, de los hombres, de la niñez y de la juventud.

Existe también el feminicidio, que en Veracruz ya fue hasta necesario emitir una Alerta de Género (que debería ser de sexo, porque el género sólo es un accidente gramatical en el español).

El sexo es lo que nos define como hombres o mujeres o hermafroditas, según el sexo con el que nacemos.

En el español, el género de las palabras define si son femeninas o masculinas, sobre todo los sustantivos (casa, mesa, taza, lápiz, cierre, pozo), así como los artículos (el, la, los, las) y los adjetivos (rojo, espeso, frío, pequeño), aunque también existen neutros o genéricos (indígena, atleta, anestesia, artista). Pero las palabras NO tienen sexo, tienen género (esto se aprende desde primero de primaria).

Por eso cuando preguntan en una encuesta: “¿Sexo?” Es masculino y femenino. ¿Por qué no preguntan “género”? Porque el género sólo es un accidente gramatical que nos dice precisamente cuál es el género de las palabras. Por eso pienso que en la lucha de “Equidad de género”, está mal usada la palabra “género”. Debe ser “sexo”, ya que se está luchando porque la mujer sea menos agredida y más tomada en cuenta.

El punto es que todas y todos debemos tener más apertura y ser incluyentes, aunque ya se contempla tanto en las leyes (ciudadanos), como en el lenguaje (palabras femeninas -maceta, silla, cama-, masculinas -vaso, plato, jardín- y neutras o genéricas -estudiante, ciclista, comunista-.

Yo creo que no es necesario cambiar el lenguaje, tampoco inventar palabras nuevas, ya que existen reglas precisas para usarlo correctamente, y algunas son aberraciones e ideas de quienes se sienten desplazadas y desplazados. Hay que usar las palabras cuando sean femeninas y masculinas o neutras, sin tenerles miedo.

Sin embargo, lo que está bien es la idea de ser incluyentes, más sensibles a la hora de que una mujer sea maltratada. Las mujeres somos igual de capaces que los hombres. Que nos evalúen igual a las mujeres que a los hombres; que tengamos las mismas oportunidades que los hombres.

Debemos entender que no somos iguales. Somos diferentes, pero complementarios. Cada uno vino con una fisiología diferente, a cumplir funciones diferentes. No nos confundamos.

Las mujeres debemos seguir siendo mujeres y actuar como mujeres, no somos hombres; y los hombres también deberán actuar en consecuencia (no son mujeres, ni piensan como mujeres). Debemos reconocer también a quienes tienen otra orientación sexual (LBGTTTI), si queremos ser incluyentes.

Creo que la idea de las Unidades de Género no está muy clara dentro de las instituciones. Aunque el lenguaje es una parte muy importante de nuestra cotidianidad, en lo que se tiene que trabajar, es en ser más sensibles e incluyentes.

Las feministas no se tienen que andar peleando con el mundo; que promuevan la apertura, la inclusión, no el odio hacia los hombres.

Sí hay que dar a conocer todas estas cuestiones, como las nuevas leyes, las nuevas unidades de equidad (pero no de género, sino de sexo); sensibilizar a los hombres hacia el trato a las mujeres, y trabajar en la autoestima de las mujeres para que sean tratadas con respeto.

Que las mujeres sean consideradas para los puestos, trabajos y oportunidades de igual manera que los hombres, pero que ellas también busquen esas oportunidades.

Luchemos contra la ignorancia. Luchemos contra la inequidad. Luchemos por la responsabilidad de cada quien.

En México, a partir de los 18 años eres adulto, mujer u hombre; que todos asuman sus responsabilidades y roles. Y tratemos entre todos de que haya equidad.

En mi caso, tuve tres hermanos hombres antes que mí. Aprendí mucho de ellos, sobre su egoísmo y su machismo, y cuando me tuve que defender, aunque fuera a golpes, así lo hice. Dios me dio un hijo y una hija, y los menciono así porque primero nació el hombre y luego la mujer. Sin embargo, su educación ha sido equitativa. Han tenido los mismos derechos y las mismas responsabilidades. Tampoco yo me hice nunca la víctima por haber tenido tres hermanos egoístas y machos. Al contrario, me hicieron fuerte.

Esto es una cuestión de equilibrio. Nadie es más importante que nadie, ni hombres, ni mujeres, simplemente somos todas necesarias y todos necesarios.

El fin de semana, escuchaba una canción de Gabilondo Soler Cri Cri: La patita, que dice, “La patita, de canasta y con rebozo de bolitas, va al mercado a comprar todas las cosas del mandado. Se va meneando al caminar, como los barcos en altamar. La patita va corriendo y buscando en su bolsita, centavitos para darles de comer a sus patitos, porque ella sabe que al retornar, toditos ellos preguntarán: qué me trajiste, mamá cuacuá, que me trajiste cuaracuacuá. La patita, como tú, con canasta y con rebozo de bolitas, como tú, se ha enojado, como tú, por lo caro que está todo en el mercado. Como no tiene para comprar, se pasa el día en regatear. Sus patitos, van creciendo y no tienen zapatitos, y su esposo, es un pato sinvergüenza y perezoso, que no da nada para comer y la patita pues qué va a hacer. Cuando le pidan, contestará: coman mosquitos cuaracuacuá”.

Sólo para la reflexión, con esta canción crecimos muchas generaciones. No es nuevo que la mujer se ocupe de los hijos. No es nuevo que la mujer no tenga buenas oportunidades. No es nuevo que sea la mujer la que saque a los hijos adelante. Pero esta canción hecha por un hombre, ¿a quién pone en mal, a la mujer o al hombre? ¿A quién agrede, a la mujer o al hombre?

Entonces, tanto hombres como mujeres asumamos que cuando tenemos una obligación, ambos tenemos la misma responsabilidad.

Apoyémonos.


Sin tacto

Sergio González y Levet

¡VAMOS A VOTAR!

Hay ciudadanos que están pensando seriamente no ir a votar este domingo 4 de junio. Unos lo hacen por abulia, otros por desilusión, muchos por miedo.

Igualmente, hay muchos ciudadanos que sí piensan ir a votar. Unos por convicción democrática, otros porque los van a llevar -convencidos por diversas razones-, algunos porque pretenden vender su voto, es cierto.

La clave de la democracia es que todos fueran por su voluntad, y que ejercieran su derecho a elegir, sin presiones de ninguna naturaleza.

Imagine la sagaz lectora, piense el candoroso lector lo que sería un mundo en el que todos acudieran a las urnas en santa paz, que cada quien cruzara la boleta por el candidato que considerara podría ser el mejor como gobernante, que su voto contara y se contara bien… y que al final de la jornada los candidatos perdedores reconocieran al ganador, y que ellos y sus partidos ofrecieran su reconocimiento y su apoyo a la nueva autoridad.

Sueñen por una vez (dejadme la esperanza) que no hubo guerra de lodo ni enconos estériles ni intentos de triquiñuelas electorales.

Idealicemos que los mapaches son solamente unos animalitos pertenecientes a la especie de los carnívoros y al género procyon (especie tipo lotor en Norte y Centroamérica); que su nombre en náhuatl significa “que tiene manos”, pero que tiene las manos limpias; que son nocturnos, poseen un agudo sentido del olfato y son buenos trepadores (aunque no sociales).

Y sepamos que nuestros sueños y nuestros ideales son posibles, pero que para llegar a la utopía se necesita que empecemos por ir a votar, que convenzamos a nuestra familia, a nuestros vecinos, a nuestros amigos para que los que vayamos seamos una multitud, una legión, una masa creativa que obligue a la limpieza del proceso.

No hay mejor antídoto contra la corrupción electoral que las largas filas frente a las casillas.

He ahí el primer paso, el más fácil si lo pensamos porque sólo requiere de unos minutos dominicales y resulta hasta emocionante ese paseo electoral que se puede hacer con toda la familia, para que los hijos pequeños vayan tomando la costumbre de ir al lugar en donde están las urnas y vean a otros ciudadanos cumpliendo su labor con responsabilidad al frente de la casilla.

Los pasos siguientes son participar activamente como sociedad en las decisiones gubernamentales y exigir a quienes elegimos que cumplan sus promesas y haga bien su trabajo… bien y con honradez.

Yo opino que el voto no se debe anular. Respeto la decisión de quienes piensan lo contrario. Lo que sí no se me hace respetable es que se opte por el abstencionismo, porque es la manera en que dejamos de ser parte activa de la comunidad (dejamos por eso de “participar”).

Vamos todos a votar este domingo. Será, les aseguro, para bien de la población.

PD. En atención al silencio electoral decretado por el OPLE del jueves 1 al domingo 4 de junio, esta columna dejará de aparecer en lo que resta de la semana. Nos vemos el lunes 5 de junio (mes del periodista, mes del padre y mes de mi cumpleaños en el que se me agolpan las felicitaciones, gracias). Ese día ya tendremos los primeros resultados de las elecciones. Suerte para todos.

Sin tacto

Sergio González y Levet

LAS LEYES DE TRÁNSITO

Anda vagando en las redes la información de que el Gobierno de Veracruz se propone aplicar con todo rigor el Reglamento de Tránsito en las calles y avenidas de todo el estado, lo que implicaría la imposición de multas de alta denominación por una larga lista de faltas; faltas que cotidianamente han venido cometiendo los conductores desde hace años, sin que la autoridad vial impusiera infracciones.

Esa información parece muy a modo para crear un clima de animadversión ciudadana hacia la administración estatal, a unos días de que se celebren las elecciones para las 212 comunas que entrarán en operación el primero de enero de 2018. Tal cosa hace sospechar que esa amenaza fue hábilmente introducida en las redes por personas cercanas a los intereses de los partidos de oposición. O, si es cierta, habla de una gran ingenuidad por parte de la actual autoridad, lo que sería dar a conocer una medida tan impopular a días en que la administración pasará su primer examen ciudadano, que eso y no otra cosa será la elección del domingo 4 de junio.

Aparte de si fue una pifia oficial o una jugada electoral de la oposición, el Reglamento de Tránsito del Estado de Veracruz, que tarde o temprano será aplicado efectivamente a todos los conductores, choferes, pasajeros y peatones que infrinjan alguna o algunas de sus reglas, será una verdadera molestia, en efecto.

No obstante, esa molestia inicial obligará a todos a conducir de una manera más civilizada y mucho menos peligrosa, aunque es cierto que inicialmente también va a obligar a muchos a pagar onerosas multas por sus excesos en la velocidad o por estacionarse en lugares indebidos, o por no traer en regla su licencia de conducir o su tarjeta de circulación o su calcomanía de la verificación.

La tolerancia cero en la vialidad que se avecina conllevará muchos pleitos, muchas discusiones, muchas acusaciones de ciudadanos… porque en Veracruz y en todo México -al igual que pasa con los presos de nuestras cárceles- nadie es culpable, cuando algún oficial de Tránsito pretende imponer una multa por alguna infracción.

En esta ciudad las cosas serán peores por un elemento adicional de nuestra idiosincrasia citadina, por un fenómeno que conocen perfectamente todos los agentes de vialidad: en Xalapa cualquiera atrás de un volante, es influyente.

Como acá están asentados los poderes gubernamentales y como la ciudad es chica, aunque haya crecido tanto, cualquier habitante tiene un vecino, un primo, un amigo, un compadre que es cercano por las mismas razones a un funcionario poderoso (antes, cuando se nos tomaba en cuenta, los periodistas teníamos cierta influencia y se atendían nuestras recomendaciones, pero eso fue en la prehistoria, cuando había una relación entre el Gobierno y la prensa, hoy desvanecida para bien o para mal, según). Así que hay la larga tradición de que, ante una multa de las autoridades viales, el interesado acudía al conocido famoso, que mediante una oportuna llamada esfumaba la infracción.

Pero el Reglamento de Tránsito es bueno, porque su debida aplicación salva vidas, y eso es más valioso que cualquier billete del que tengamos que desprendernos porque nos pasamos un alto o porque íbamos usando el celular mientras manejábamos.

Verdad también que en un principio será un programa esencialmente recaudatorio, que le caerá de perlas a una administración postrada por la inopia en que la dejó la corrupción devastadora del fidel-duartismo.

Pero lo cierto, lo cierto, es que la debida aplicación del Reglamento, la tolerancia cero, evita accidentes y salva vidas.

Eso, no tiene precio.


Sin tacto

Sergio González y Levet

EL GURÚ: ELECCIONES Y PARTIDOS

Nuestra caminata por las calles de la ciudad nos hizo pasar por una escuela que exhibía un anuncio de que ahí se instalaría una casilla el domingo de las elecciones, ya muy cercano, así que la plática tomó el rumbo necesario:

— ¿Ya está listo para votar, maestro?

—Debo confesarte que pensé seriamente en no hacerlo, Saltita, pero después de una larga reflexión arribé a la idea de que para la democracia, es fundamental la participación activa de todos los ciudadanos, y que lo primero que se requiere es que todos intervengan como votantes en los procesos electorales.

—La democracia participativa, maestro, la tercera vía… —acoté.

—En efecto, porque si la democracia es el poder del pueblo, difícilmente podría llamarse democrático a un gobierno electo por una minoría. Así que decidí sí acudir a las urnas el día de la elección, y eso me dio mucho contento porque sabes que estoy en contra de las decisiones en sentido negativo. Decidir no hacer algo, para mí, es dejar de tomar una decisión. Según yo, si alguien decide no actuar, no pensar, no trabajar, no acudir, no decir, etc., en realidad se está apartando de quienes realmente mueven al mundo (y cuando digo “mundo” me puedo referir a todo el planeta, pero también a nuestros pequeños mundos cercanos: la familia, los amigos, el trabajo, las asociaciones civiles y políticas).

—Una democracia sin ciudadanos se vuelve una dictadura perfecta…

—Según lo dijo tu héroe literario Mario Vargas Llosa, y tenía razón. Si no participamos, dejamos que los partidos decidan las elecciones. Si no participamos, dejamos que los gobernantes hagan su antojo. Ya ves las exageradas corrupciones en que han caído los funcionarios en México, de las cuales la quintaesencia es Javier Duarte con su esposa, las familias de ambos y su grupo de cómplices depredadores, que postraron al Estado de Veracruz.

—Si todos los ciudadanos tuvieran una participación más activa en las acciones del Gobierno, la corrupción se reduciría al máximo. Es la única manera de llevar la honradez al Gobierno.

—En arca abierta el justo peca —me dijo el maestro que dice el dicho— y no sabes qué de cierto es eso. Pero la vigilancia permanente de los ciudadanos, las regulaciones y las contralorías nunca servirán definitivamente si antes no hay una educación que forme en valores, una educación que forje ciudadanas y ciudadanos honestos, una educación que haga personas libres en el pensamiento y en la conciencia.

Como dije al principio, íbamos caminando por las calles de la ciudad, y en ese momento el humo de los vehículos y la exigencia de oxígeno de la pendiente en que íbamos me dejó sin habla. Traté de jalar aire hacia los pulmones, y nada. El maestro observó con preocupación cómo me puse pálido, transparente. Me detuve súbitamente, y poco a poco fui volviendo en mí. Con todo, una vez superado el trance, me di cuenta de que había perdido el aire, pero no la idea, así que una vez repuesto enhebré el hilo de la charla y seguí con mi opinión:

—Cierto, maestro, una educación de calidad que tuvimos pero ya no tenemos en México desde hace muchos años. Yo considero que desde 1968, cuando el sistema se dio cuenta de que era un peligro para los gobiernos corruptos que su juventud estuviera bien preparada, porque se iban a levantar exigiendo cuentas.

El pensador se detuvo también súbitamente, pero no por falta de aire sino por exceso de entusiasmo, y con voz exaltada me dijo:

—La buena educación debe ser la gran exigencia de todos. Ahí está el remedio para tantos robos, para tanta violencia, para tantos males que padecemos. Te puedo asegurar que una persona culta es una persona pacífica; que una persona culta es una persona honorable; que una persona culta es una persona justa…

Y atravesó la calle con una carrera que le trató de ganar en velocidad al camión que venía bajando…


Sin tacto

Sergio González y Levet

VOTAR O NO VOTAR, HE AHÍ EL DILEMA

Sé que es una monserga levantarse y arreglarse temprano el domingo para ir a la casilla a votar. A muchos que no trabajan semana inglesa, les echa a perder el único descanso de la semana.

Y luego hay que hacer una larga cola bajo el sol, porque el instituto electoral no se preocupó por poner sombras o sombrillas que apacigüen el sol ardiente y la larga espera.

Y puede suceder que después de tanto tiempo parados se llegue a la casilla y te digan que no apareces en la lista, o que la urna que te corresponde es otra, y hay que volver a tomar el coche o el taxi o el camión, e ir a terminar de broncearse con los rayos fulminantes, o mojarse si es que cae una más de las lluvias interminables de Xalapa.

Y encima hay que convencer a la esposa, a los hijos, a la abuelita, a la suegra, de que hagan el mismo sacrificio.

Da flojera, es complicado, causa grima.

Sé que puede ser peligroso ir a votar, que el ambiente de campañas ha sido tenso, muy de enfrentamientos, que -por otra parte- ha habido sucesos sangrientos: levantones, incendios, balaceras, asesinatos.

Y en las propias casillas puede haber otro tipo de violencia, la electoral, cuando se desatan las pasiones entre militantes de partidos diferentes, y en una de ésas nos vemos en medio de un pleito interpartidista, nos convertimos en el jamón de un sándwich electoral, atacados por todos lados y por los diferentes colores.

Da miedo, es peligroso, causa temor.

Pero votar es un derecho y una responsabilidad.

Un derecho, porque nos hace soldados de la democracia, y con nuestro voto podemos seguir participando al exigir a los candidatos ganadores que cumplan sus promesas, ésas que soltaron tan fácilmente durante su campaña.

Una responsabilidad, porque sin nuestra participación como ciudadanos, como electores, la democracia no tiene razón de ser; se difumina entre los intereses particulares de los partidos y de sus candidatos. Se pierde el principio esencial de esta forma de gobierno que, dice la etimología, es del pueblo.

Nuestro voto vale oro, por eso no se debe vender por unas monedas o por unas prebendas. Por eso no se debe desaprovechar.

Entre la pereza y el recelo, entre la falta de vocación cívica -porque no nos la enseñaron en la escuela ni en casa-, entre la desconfianza por el proceso -que puede ser y ha sido antes amañado-, muchas veces se pierde la intención de ir a depositar nuestro sufragio y dejar que nos manchen el pulgar con la tinta de la suspicacia.

Pero si vencemos temores y dudas, flojeras y desconfianzas, y logramos llegar el domingo 4 de junio a la casilla que nos corresponde; si entregamos nuestras credencial de elector y cruzamos la boleta con los candidatos que consideramos mejores… entonces habremos triunfado de nosotros mismos y con ello habrá triunfado la democracia, que no es el mejor sistema de gobierno, pero hasta ahora es el menos peor que tenemos.

Que no nos quiten eso también…


Sin tacto

Sergio González y Levet

LA SOLUCIÓN AL TRÁFICO VEHICULA

Yo veo la solución muy sencilla. Aunque ha habido alcaldes que han gastado grandes fortunas en intentar solucionar el problema que más nos aqueja a los Xalapeños.

El remedio es muy fácil y está en las manos de todos nosotros, los ciudadanos. Finalmente somos los que andamos y circulamos por las calles de Xalapa.

La obligación de la autoridad es hacer las vías de tránsito y mantenerlas en buen estado. Así como instalar la señalética vial, de “Alto”, “1 X 1”, “Ceda el paso”, etc.

Otra obligación de la autoridad es proporcionar información que le sirva a los ciudadanos y sobre todo a los que siempre manejan, como los taxistas y los camioneros. Creo que la educación y la información de estos últimos es tan poca, que necesitan saber lo mínimo en cuestiones de su trabajo, como por ejemplo los altos totales, ceder el paso, respetar, etc.

Estamos conscientes que no todos son buenas personas en las que podemos confiar. La formación de un buen ser humano tiene que ver con muchas cosas. Pero eso no está a discusión ahora. Tenemos que pensar en cómo resolver de la mejor manera este grave problema en Xalapa.

No podemos reeducar a los adultos que manejan un taxi o un camión, pero sí podemos enseñarles a ser conscientes de lo que pueden provocar. Sería muy bueno enseñarles a respetar y sobre todo a tener civilidad. Creo que no saben lo que eso es.

Lo que más me preocupa son las personas que manejan y no saben las mínimas reglas. Por ejemplo, hacer un alto total en una bocacalle. Es como el que aprendió a leer y no sabe hacer una síntesis de su texto. Traen un carro, pero no saben usarlo ni saben las reglas legales ni de la señalética. Hay que capacitarlos.

Esos mensajes pueden ser enviados por la radio, por la televisión, por las redes. Hoy cuando queremos que algo se sepa, sólo hay que manejarlo en redes. Y todo esto es obligación del Gobierno.

Lo que nos toca a los ciudadanos, es tener una poquita más de educación, conciencia y civilidad a la hora de salir a la calle trepados en un vehículo. Mucha gente se proyecta, saca todas sus frustraciones y su mal humor, sus problemas y sus arranques a la hora que va manejando. Todos nos sentimos poderosos y en Xalapa no hay nadie que no tenga una palanca y hace lo que no se debe hacer. Los conductores capitalinos son prepotentes, mal educados, groseros, violentos y neuróticos.

No dejan pasar, no usan las direccionales, cuando se les pide el paso disfrutan en pararse y no dejar pasar. ¿Han pensado que eso es una provocación? ¿Y que eso les puede provocar hasta la muerte? Es una verdadera imprudencia.

Los taxistas, los camioneros y las mujeres son los peores.

Nadie entiende hasta que sucede una desgracia. Todos en algún momento cometimos y nos han cometido exabruptos, pero en realidad la solución está en la educación, conciencia y civilidad de los ciudadanos, que tiene que ser incentivada por el Gobierno, mediante campañas y capacitaciones, vías adecuadas y anuncios claros que erradiquen la ignorancia en estos temas, pero sobre todo el respeto y aplicación de la Ley.

Si todos cooperamos, esto será más fácil.

¿Usted qué opina?


Sin tacto

Sergio González y Levet

ZAIDA LLADÓ Y LA IDEOLOGÍA PRIISTA

Licenciada en Psicología por la UV, Maestra en Tecnología Educativa por la Universidad Autónoma de Tamaulipas y Doctora en Ciencia Política y Administración Pública por El Colegio de Veracruz, Zaida Lladó Castillo se dispone a rescatar un elemento fundamental y olvidado del priismo en Veracruz: la ideología del partido.

Y lo hace desde el lugar más conveniente, el idóneo, que es la Fundación Colosio Veracruz, un organismo que fue fundado precisamente con el fin de ser el espacio en el que se dirimieran las ideas y las reflexiones alrededor de lo que significa el priismo en la historia y el presente de México.

Fue concebida la Fundación como el brazo intelectual del PRI, el lugar del estudio, la materia gris del partido.

En Veracruz, lo han presidido intelectuales y priistas reconocidos, en una larga lista que sería imposible enumerar. Casi todos han puesto la impronta de su personalidad, de su área de especialidad, de su personalidad política.

Como en todo, la Fundación ha tenido sus altibajos en Veracruz, con épocas de esplendor y grandes resultados, y con el bache en que se encontraba últimamente, reducida a nada.

Por eso cae tan bien que una priista de abolengo se aboque desde ese espacio a trabajar en el área del intelecto, de las ideas, de la discusión política, y que además sea una persona pensante, con reconocimiento académico, con experiencia docente, con libros publicados.

Cuando digo “de abolengo” es porque recuerdo que Zaida Lladó fue dirigente estatal del Consejo para la Integración de la Mujer en Veracruz-PRI (1993-1997), Secretaria General de CDE del PRI-Veracruz (1997-1998), encargada de la Presidencia del CDE del PRI por el principio de prelación (1997), Secretaria de Organización del CEN del Organismo Nacional de Mujeres Priistas Colegiado (Onmpri) (1999-2000) y Secretaria General del Comité Nacional del Onmpri (2005-2007).

Y en el terreno de la academia se puede decir con justeza que trabajó en la UV más de 35 años, en donde fue funcionaria de Rectoría, docente en las áreas de psicología y comercio, investigadora en convenio con El Colegio de Veracruz.

Y para su partido, fue síndica del Ayuntamiento de Poza Rica (1992-1995) y diputada federal en la LVI Legislatura (1194-1997).

Y entre sus libros destaco los que ha escrito sobre un tema en el que es una reconocida especialista, el de las mujeres y su participación política: Mujer priista veracruzana: historia y compromiso (1995); La participación de las mujeres del PRI en la vida política de México (1929-2010): Avances, rupturas y cuentas por saldar (2010), y Primeras de México, mujeres del PRI (2012).

Obvio, ha publicado innumerables artículos en medios de comunicación estatal y nacional, y es una activa propulsora de los derechos de la mujer y de la igualdad de género.

Todo este impresionante currículum, toda esta vida dedicada al estudio y a la participación política y todo el talento de la doctora Zaida Lladó Castillo ahora se dirigen a rescatar, a revivir, a desarrollar para la aguerrida militancia veracruzana la ideología del PRI, ese ente inasible del que todos hablan, pero casi nadie conoce y menos práctica.

Ha caído muy bien entre los militantes veracruzanos la inclusión de Zaida y el reto que se ha impuesto de traer a la superficie lo que había terminado por ser el secreto mejor guardado del partido: la convicción y el entusiasmo de ser priista.


Sin tacto

Sergio González y Levet

“UNA VIDA SIN CELULAR, POR FAVOR”

Se los cuento como me pasó, porque a todo el mundo le sucede irremediablemente: de pronto la pila de mi celular empezó a fallar, no duraba casi nada y tuve que tomar medidas para cambiarla. Pero al sustituir la batería, algo le pasó al aparato, y lleva tres días con el técnico.

Lo puedo afirmar porque lo he vivido: no tener celular es como estar en el infierno y es como estar en el paraíso. Yo apenas estoy cumpliendo 72 horas sin él, pero mi hija Mariana pasó por una situación mucho más intensa, pues estuvo un semestre sin teléfono.

Ella me ha hecho el favor de escribir sobre su experiencia, y eso me permite que a continuación le deje el espacio, que llena mucho mejor que yo:

“Si alguien de 1960 leyera la palabra celular, pensaría en muchos significados, pero probablemente no adivinaría que es un teléfono, y si leyera que el iPad es una pantalla que refleja cómo piensa su usuario, sabría que está en el futuro.

“Tal vez si este personaje de 1960 se rehusara a adaptarse a la nueva costumbre (o adicción) de usar estos aparatos, tendría pocas opciones. A la larga, hubiera terminado por caer en la tendencia, porque eso hacemos los humanos: nos adaptamos.

“Ignoramos lo que es pasar seis meses sin celular. Pues me sucedió a mí, y me acostumbré tan rápidamente a la ausencia de aparatos que me di cuenta de que no es algo que cualquier persona en la actualidad haría. Pero más importante, no aprendería lo que yo aprendí. Tal vez fue cosa del destino y me sirvió para valorar lo que realmente tiene valor.

“Es muy fácil perder tu iPhone, tu smartphone, que se descomponga tu tablet, pero existen muchas copias más de estos mismos aparatos, se pueden reemplazar. Cuando pierdes a alguien que te importaba siendo tú alguien a quien le importan muy pocos, ésa es una pérdida real e insustituible. Ya estaba comenzando a pensar que hay más de 7 mil millones de personas y que alguien perdido era reemplazable.

“Así que cuando te roben tu celular (que no se lo deseo a nadie, pero son cosas que a cualquiera le pueden pasar), o cuando tu tablet se rompa, no te preocupes porque de seguro tienes al menos a una persona que te ama y si tú no la aprecias, ni la conoces, no te das cuenta.

“Y si aún te quejas porque perdiste un aparato, te invito a dejarlo al menos una semana porque nos están convirtiendo en robots, nos están obligando a pensar diferente, a consumir.

 “En el tiempo en que estuve sin celular, aprendí que me convertí en una persona más humana al ver a los ojos a alguien, en lugar de verlos por una pantalla. Ya estaba comenzando a comparar mi teléfono con mi corazón y lo peor de todo es que últimamente el celular actúa figurativamente como el corazón romántico: sólo a las personas que tienen nuestro corazón romántico es a quienes permitimos que usen nuestro celular, que se ha convertido en algo tan privado y ya tan íntimo.

“También comenzaba a comparar a mi tablet con mi cerebro porque cuando empezó a fallar y se descompuso, mis ideas también comenzaron a fallar. Por eso decidí descansar un tiempo de la tecnología y comencé a dibujar de nuevo, a observar las pequeñas cosas de la vida que me daban alegría y que las había olvidado por estar esperando un mensaje de WhatsApp y frustrarme por lo tarde que llegó o por la foto que no pude enviar.

“Nadar en un manantial y notar a un ave volar sobre ti es algo que les deseo a todos, o hablando en lenguaje más moderno y entendible para esta época: ese experimento va a configurar tu alma.”


Sin tacto

Sergio González y Levet

LOS DEBATES

Son aburridos, desatendidos, costosos… son inútiles.

Son los debates que organiza el OPLE de Veracruz entre los candidatos a alcaldes en algunos municipios.

La verdad es que los consejeros del organismo electoral en nuestro estado -en donde campea la materia gris, la inteligencia, la preparación- deberían plantearse seriamente la conveniencia de seguir organizando los debates entre candidatos… ¡porque no cumplen su objetivo!.

Primero, el formato:

Los debates parecen diseñados para que no sean un debate.

Vamos a lo que dice la Real Academia Española sobre el término:

 “1. m. controversia (‖ discusión).

 “2. m. Contienda, lucha, combate.”

Y “controversia” es:

 “1. f. Discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas.”

Las reglas del juego de los debates del INE y del OPLE no permiten que haya “controversia” ni “discusión”, y mucho menos “contienda, lucha, combate”. Los candidatos deben cuidar tanto las formalidades, que se ven impedidos a debatir realmente con sus oponentes o contrincantes.

Entonces, son ejercicios aburridos, verdaderos monólogos en los que cada participante dice su verdad (o su mentira) y no escucha lo que dicen los otros. Y si lo escucha, no lo atiende.

Segundo, la cantidad de participantes:

Por el rejuego de la democracia subsidiada que tenemos en México, en cada municipio hay una verdadera multitud de candidatos, y todos participan en cada debate. Se dio el caso de Xalapa, con 10 aspirantes, que hicieron que el debate durara alrededor de dos horas y media, 150 minutos en los que cada uno participó 15 minutos. De este modo, quien quería escuchar al candidato de su preferencia o su interés, tenía que esperar hasta 20 minutos, en lo que le tocaba el micrófono.

Tercero, el desinterés:

Algún despacho tendencioso llegó a afirmar que el debate de los candidatos de Xalapa lo habían visto 40 por ciento de los ciudadanos de la capital, lo que es una mentira más grande que la nariz de Pinocho, porque esa cifra es de alrededor de 150 mil electores. Lo vieron cuando mucho 1,500 personas y de ésas, es una cantidad muy baja la que aguantó toda la transmisión del evento.

Cuatro, el costo:

Aunque el OPLE haga esfuerzos por abatir el costo de cada debate, aunque un ejercicio de éstos costara solamente un peso (que en realidad cuesta muchos de ellos), sería un peso tirado a la basura, porque los candidatos no pueden expresarse plenamente y porque muy pocos lo ven y porque, hasta donde se sabe, ningún ciudadano alcanza a modificar su opinión o el sentido de su voto a través de este ejercicio químicamente puro.

Los debates de candidatos en Estados Unidos son una verdadera batalla de la razón y la palabra. Y digo batalla porque los participantes (que generalmente son dos o tres) se dan con todo, como debe ser en una discusión, aunque siempre se cuidan de no caer en el insulto o la calumnia, porque saben que eso les resta simpatías entre los electores indecisos.

Así que si los debates son aburridos, desatendidos, costosos e inútiles, ¿cuál es la razón para que se sigan realizando?.

Las inteligentes consejeras y los acuciosos consejeros del OPLE Veracruz tienen la palabra en este tema.

Sin tacto

Sergio González y Levet

“BASTA DE REALIDAD, QUEREMOS OTRA VEZ ILUSIONES”

La rechifla que recibió el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ayer en el Velódromo de Xalapa, durante la ceremonia para celebrar el Día del Maestro, tiene dos razones, una evidente y otra más profunda.

La evidente fue la pésima organización del evento. Los controles y los enrejados que pusieron en la entrada impidieron la entrada fluida de los asistentes y obligaron a que miles de maestros tuvieran que hacer una larga cola bajo el sol, hasta que pudieron ingresar a la sombra y a la silla.

Obvio, cuando llegó el Gobernador al inmueble a las 11:00 am, encontró un enojo generalizado que se había venido acumulando desde las ocho de la mañana, y los docentes reventaron, sobre todo muchas aguerridas maestras que le reclamaron airadamente el mal trato y la falta de pago de prestaciones y bonos adicionales que recibían antes; bonos y prestaciones que se habían multiplicado en la época del despojo fidel-duartista.

Todos se preguntan quién tuvo la ocurrencia de poner un solo control y muy estricto en la entrada, que ocasionó un tumulto en la puerta, empujones, gritos y discusiones.

Tan fácil que hubiera sido dejar abiertas todas las puertas para que los profesores llegaran tranquilamente a sus lugares.

Los novatos en educación pagaron el noviciado.

Pero la razón más profunda es que los profesores de educación básica que asistieron al evento traen un enojo añejado desde que les dejaron de pagar muchas de las canonjías que recibían graciosamente en los gobiernos anteriores, justificadas como “conquistas sindicales”.

La relación entre el Gobierno y la dirigencia sindical del SNTE se pervirtió en los años 70 del siglo pasado, cuando el presidente Luis Echeverría, aconsejado por su esposa que era profesora, empezó a otorgarles aumentos anuales y prestaciones adicionales, que se acordaban en las negociaciones que se celebraban a finales de abril y los primeros días de mayo, y cuyos resultados se daban a conocer con bombo y platillo cada Día del Maestro.

Y todos los presidentes en adelante lo siguieron haciendo, incluso los panistas Fox y Calderón.

Alzas salariales siempre por encima del índice de inflación del país, y junto a ellas una larga serie de prestaciones que se fueron acumulando año con año y se quedaron como parte integral del salario: becas para los hijos, bonos de productividad, ayuda para libros y despensa, apoyo para lentes y aparatos ortopédicos de toda la familia, pagos quinquenales, más días de aguinaldo (hasta acumular los 90 que se pagan actualmente, tres meses más de sueldo libres de polvo y paja), bono por el Día del Maestro (por lo general, una quincena completa).

La lista de esos añadidos al sueldo, es francamente aterradora para quienes quieren que los dineros públicos se empleen en mejorar la calidad de la educación.

Y encima de la negociación a nivel federal, cada sección estatal del SNTE platicaba con su respectivo Gobernador y conseguía otros apoyos diferentes.

Las profesoras y los profesores mostraron su enojo ayer ante Miguel Ángel Yunes Linares porque esta vez ya no hubo para que el Gobierno del Estado les hiciera una gran fiesta ni que les regalara electrodomésticos, o placas de taxi, o casas, como llegó a suceder en alguna ocasión.

El mandatario veracruzano trató de explicarles que en los dos sexenios anteriores hubo una devastación financiera tal, que ya no hay recursos ni para pagar las nóminas completas, y mucho menos para dar regalos.

Yunes les habló claramente de la emergencia económica en que está Veracruz, de la realidad que enfrentamos, de que ya no puede haber derroches como antes, cuando vivíamos en una economía ficticia.

No obstante, pareció que la respuesta de los profesores fue:

Basta de realidad, ¡queremos otra vez ilusiones!

Sin tacto

Sergio González y Levet

DÍA DEL MAESTRO

Bueno, el Gobierno del Cambio decidió no modificar en nada la tradicional celebración del Día del Maestro y hubo, como siempre, el evento oficial con entrega de medallas por 30, 40 y 50 años de servicio; un evento que estuvo desorganizado y por eso muchos viejos profesores tuvieron que permanecer bajo el sol inclemente, de pie, hasta que a alguien se le ocurrió abrir -tarde- las puertas del Velódromo de Xalapa.

Pues bien, en todo el país se reconoce a los buenos maestros y el Gobierno federal celebra hasta a los malos del sector público, que también reciben, a cuenta de las “conquistas sindicales”, una larga serie de estímulos, bonos, canonjías, premios, días libres y otras linduras con motivo de que el 15 de mayo es el Día del Maestro.

Pena les debería de dar en conjunto a los profesores que se les celebre algo, cuando los indicadores de la calidad educativa en el país están por los suelos. Dos décadas después de que lo reveló Gilberto Guevara Niebla en su famosa investigación que publicó en la revista Nexos, seguimos siendo un país de reprobados.

Una alta funcionaria educativa me decía hace poco que en Veracruz “nos comimos a la gallina de los huevos de oro”, en específico con tanta corrupción en el área de recursos humanos del sector educativo federal y estatal. Y lo decía porque la federación terminó por encargarse de pagar la extensa nómina que en nuestra entidad incluye a más de 150 mil docentes de educación básica, media y normal. De esta manera, la administración estatal dejó de manejar muchos miles de millones de pesos anualmente, con los que antes hacía verdaderas cabriolas desde la famosa licuadora financiera… y enormes robos.

Pero de regreso al presente, ¿qué celebrar este día, si nuestros niños y jóvenes no saben restar y multiplicar correctamente; si no conocen las reglas elementales de la sintaxis y menos la prosodia; si no les enseñaron valores morales, como el respeto a los mayores, y éticos como la honestidad?.

¿Qué celebrar, si los profesores se adjudicaron dos días libres -el lunes 15 y el martes 16- porque después de la celebración tienen que descansar, en un juego de perezas e irresponsabilidad que permitió la autoridad?.

Y sin embargo sí hay que celebrar, porque en este ambiente enrarecido refulgen también buenos maestros, docentes por vocación que enseñan bien y enseñan el bien.

Son las y los que caminan horas para llegar a su aula y enseñan en las peores condiciones de infraestructura; ésos que tienen alumnos de excepción, porque más que rellenarlos de datos los han formado correctamente, como seres humanos virtuosos y estimulados intelectualmente (la educación no es un vaso que se llena, sino una lámpara que se enciende, dijo con toda razón el romano Plutarco en su obra Vidas paralelas hace miles de años; esta misma idea se atribuye erróneamente al chino Lao Tse, creador del taoísmo).

¿Qué celebrar? Me quedo con maestros excepcionales que tuve o conocí, como Guillermo Pelayo Rangel y Antonio Balderas, o Ciro Barradas y Pablo Salazar, o como la maestra Carmen Roa. Eran los profesores de la primaria Manuel Gutiérrez Zamora de Misantla, y eran sabios, porque conocían perfectamente las materias que impartían, porque tenían la letra más bonita y la mejor ortografía, pero sobre todo porque nunca faltaban a clase ni acosaban a los alumnos ni pedían prebendas especiales.

Como aquellos formadores reales de hombres nuevos, de mujeres inteligentes sigue habiendo, para bien de nuestra educación.

Pero ¡ay!, son tan escasos que su halo bienhechor se demerita en medio del barullo de los picapleitos, ésos que solamente saben exigir mucho, y a cambio no ofrecen nada.

Felicidades, pues, pero a los maestros verdaderos… ésos que se tuvieron que asolear otra vez.


Sin tacto

Sergio González y Levet

LA VELOCIDAD Y LA VIDA

El Ayuntamiento de Xalapa opera desde hace meses un programa para reducir la velocidad con la que manejan muchos conductores, y aunque no se han dado a conocer sus resultados, es muy probable que se haya abatido el número de muertes por atropellamiento o en accidentes viales.

Una notable disminución se había advertido con el programa de fotomultas impuesto en la época duartista, que aunque tenía una intención recaudatoria sí consiguió bajar considerablemente el número de accidentes mortales en las principales ciudades del estado. El problema es que los recursos del programa se desviaron como todos los otros, se empezaron a cometer muchas injusticias, y finalmente lo tuvieron que suspender ante las airadas quejas ciudadanas. Pero ése es otro cuento…

De regreso al asunto de las altas velocidades, el Gobierno de la Ciudad de México se colocó las pilas, y desde hace año y medio puso a su policía vial a supervisar que se cumpliera el nuevo Reglamento de Tránsito que empezó a operar en diciembre de 2015, en particular en la normatividad respecto de las velocidades máximas permitidas en las vialidades chilangas.

En agosto de 2016, las autoridades de la capital de la República dieron a conocer que la mortandad por accidentes viales se había reducido 18.3% en siete meses.

Así, la relación entre alta velocidad y muerte se consolidó en la idea de que aplicar estrictamente los reglamentos de tránsito es la mejor solución para salvar vidas en las calles y avenidas de las ciudades, y en las carreteras.

Este hecho lo confirmó el terrible accidente del 31 de marzo, cuando un conductor ebrio chocó contra un poste un auto BMW cuando iba a 180 kilómetros por hora en la Avenida Reforma. Para su mal y su conciencia, gracias a las bolsas de aire el borracho sobrevivió al accidente, no así sus tres acompañantes, cuyos cuerpos quedaron desmembrados y regados en el asfalto ante la magnitud del impacto.

En Xalapa, de manera eficiente aunque discreta, tanto la autoridad municipal que encabeza Américo Zúñiga Martínez como la correspondiente en el ramo del tránsito y la vialidad, a cargo de Arturo García García, están haciendo la tarea para evitar que vehículos circulen por encima de los límites señalados, sobre todo en vialidades de alta peligrosidad como Lázaro Cárdenas, Ruiz Cortines, la Avenida Xalapa, Murillo Vidal. Américas y 20 de Noviembre.

Como en todo, se necesita la participación decidida de la sociedad para el éxito de esta intención de las autoridades, que tiene por objeto reducir la velocidad con la que se conduce en Xalapa… y salvar vidas.

Claro, lo importante es que quienes manejan vehículos automotores tomen la decisión de pisar más el freno y menos el acelerador, pero cualquier ciudadano puede ser un activo promotor de ese propósito, aunque no sepa conducir.

Participar en el programa es ser proactivos y reclamar a los choferes de taxi y de urbanos que manejan con temeridad; reconvenir a las señoras que llevan prisa y se saltan todas las reglas porque los espera su estilista en el salón de belleza; mirar feo a los guaruras que se sienten dueños de las calles y embisten con sus camionetotas a la población inerme, a fin de quedar bien con el jefe.

Sé que es desesperante conducir despacio, y que queda la sensación de que no se llegará nunca al destino, sobre todo en esta ciudad de tráfico imposible, pero la idea de que se está salvando al menos una vida debe recompensar cualquier espera o demora.

¿O no?.

Sin tacto

Sergio González y Levet

LA MODA BOCA

1. Era Manuel Silva Aguirre el flamante Director de Inversión Pública en el Gobierno de Agustín Acosta Lagunes cuando un domingo por la mañana, muy temprano, recibió en su casa una llamada de la oficina del Gobernador: debía presentarse de inmediato en Palacio de Gobierno para llevar una información que necesitaba el mandatario.

El licenciado Silva se aprestaba en ese momento a ir a jugar tenis, por lo que estaba enfundado en pants. Como ya sabía de las premuras de don Agustín cuando requería algún trabajo, se subió a su vehículo tal cual estaba y se dirigió rápidamente al centro de la ciudad.

Llegó, entró directo al despacho en donde lo esperaba el Gobernador y resolvió a satisfacción las solicitudes de información.

Don Agustín le agradeció superficialmente (nunca fue hombre de elogios) y de dijo que podía marcharse. Pero cuando Manuel Silva estaba por cruzar el dintel, su jefe le hizo una observación:

—Ah, licenciado Silva, por respeto, cuando acuda a la oficina del Gobernador, venga siempre vestido de traje y con corbata. ¡Aunque sea domingo!

2. Don Fernando Gutiérrez Barrios era la versión más política y varonil de un metrosexual. Cuidaba al máximo su apariencia, siempre con trajes impecables, sin una mancha ni una arruga.

Cuando vestía de guayabera blanca y paliacate al cuello lograba la hazaña de mantener sin ajaduras el lino de su vestimenta.

Alguna vez tuve la oportunidad de preguntarle a qué se debía que pusiera tanto empeño en su imagen y él aceptó el cuestionamiento con naturalidad. La respuesta fue breve y concisa:

—Es por respeto al cargo que me encomendaron mis paisanos, mi joven amigo. Como Gobernador, represento a todos los veracruzanos, y lo menos que puedo hacer es vestir con decoro. Ah, y eso también se lo exijo a mis colaboradores…

3. El Fiscal no es un policía, sino el representante legal del Gobierno del Estado. El cargo tiene una investidura especial, pues implica la legalidad, la formalidad, la seriedad.

Por eso pienso en don Agustín y en don Fernando cuando veo llegar a don Jorge Winckler a la Fiscalía o a algún evento enfundado en una camiseta de algodón, recién salido de las playas boquenses, muy a modo para un calor que él no sufre en sus oficinas y sus vehículos climatizados.

Vestir con decoro…

4. Vemos caminar al Coordinador de Comunicación Social del Gobierno del Estado con displicencia por el centro de la ciudad, calza unas zapatillas de goma, usa un pantalón medio ajado, camisa informal y en la espalda una mochila de adolescente de secundaria, negra y con algunas aplicaciones que no se alcanzan a distinguir.

Viene seguramente de su oficina, en donde viste así cotidianamente, y tal vez se deja la maleta como parte de su outfit; viene de esa oficina en la que seguramente NO recibió a ningún periodista ni redactó personalmente algún comunicado, como debiera ser su función.

Es el “sencillo” Elías Assad, que transita como si estuviera en el malecón de Boca, tan añorado.

Ah, el recuerdo de “la forma es fondo”; ah, la nostalgia de alguien que “vista y calce regular”.


Sin tacto

Sergio González y Levet

 2017: EL DÍA DE LA MADRE

Como cada año desde 1922, en México celebramos el Día de la Madre, con todo lo que implica la figura materna en el ámbito de nuestra cultura nacional y racial (indígena y mestiza).

La abnegada madrecita, la cabecita blanca, la víctima de nuestras ingratitudes fue una imagen creada desde el imaginario colectivo, que contó con la complicidad de las películas de la época de oro del cine nacional, en las que relumbraban atrás de sus lágrimas perfectas doña Sara García -la abuelita de México, y con eso la madrecita de todos-, doña Prudencia Griffel y luego algunas actrices que se fueron volviendo maduras (no hay mujeres viejas), como Marga López, Maricruz Olivier, Isela Vega.

Esa imagen materna pervivía también en canciones y poemas cursis (“Por la anciana infeliz que sufre y llora/ y que del cielo implora/ que vuelva yo muy pronto a estar con ella”, del Brindis del bohemio de Guillermo Aguirre y Fierro; “los dos, un alma sola,/ los dos, un solo pecho,/ y en medio de nosotros/ ¡mi madre como un Dios!”, del Nocturno a Rosario de Manuel Acuña; el Amor eterno del llorado Juan Gabriel) se fue consolidando en la historia del siglo XX y llegó hasta sus finales intacta, bendecida un día al año, homenajeada por artistas y creadores, por empresarios y productores.

La madre, núcleo fundamental de la familia, que a su vez era el núcleo fundamental de la sociedad: la madre: núcleo nuclear, si me permiten. Y así funcionaba en las grandes decisiones familiares. Y así funcionaba en la celebración del 10 de mayo.

Pero llegó el siglo XXI, llegaron las redes, llegó la descomposición de “esa” familia tradicional, que se fragmentó en una serie de versiones de familias.

El martes pasado -como lo hacemos todos los martes a las 11 de la noche en TVMás, 26.1 del espectro abierto digital- en el programa REvisiones en el que participamos varios periodistas, Rafael Pérez Cárdenas comentaba que los investigadores sociales reconocen en la actualidad muchos tipos de familias diferentes, que se suman a la familia histórica conformada por un padre proveedor, una madre pendiente del hogar y sus hijos.

Veamos algunas variantes: la de la madre soltera, la del padre soltero, la de la madre jefa de familia (aunque haya un padre presente), la de madre y padre que trabajan, la de padres divorciados anteriormente que aportan cada uno sus hijos, la de dos padres del mismo sexo.

Así que la madrecita aquélla a la que le cantaron los poetas y los músicos ha cedido el paso a un abanico de madres que deben ser celebradas de distinta manera. El tradicional asueto del 10 de mayo para las madres hogareñas pasó a mejor vida porque ya la mayoría de las mujeres tiene un trabajo. Asueto se los dan en su chamba, por cierto, como una remembranza de los tiempos perdidos.

Celebremos en su día a la madre, pero definamos antes a qué tipo de madre estamos celebrando en cada casa, porque ahora las hay distintas y diferentes (que no es lo mismo).

Sí persiste naturalmente la función de la madre como la generadora de la vida. Esa conmemoración no tiene pierde, y por eso muchos recordamos con tanta gratitud a nuestra progenitora, lo que no siempre sucede.

En mi caso, también debo reconocer que me tocó como compañera de vida la mejor madre del mundo, y eso no lo digo yo, sino mis hijos.

Por eso, felicidades mil, Elsa. Hic et nunc.

Y a todas las madres del mundo… de todos los tipos.

Sin tacto

Sergio González y Levet

RESTAURANTES: MÁS TRAMPAS DE LA FE

Gracias al interés de los lectores, ha ido creciendo la serie que he denominado “Más trampas de la fe”, en las que hemos revisado los abusos dentro de una aparente “legalidad” que cometen contra sus clientes muchas grandes empresas en México.

Son fraudes o engaños que se cometen a mansalva, con el consentimiento y quién sabe si la complicidad de las autoridades, pues dependencias que deberían investigar y sancionar esas conductas -como la Procuraduría Federal del Consumidor- no hacen nada efectivo en realidad.

El ciudadano mexicano está indefenso ante los excesos en su contra, y en la mayoría de los casos, emprender una demanda o una denuncia es entrar en un tortuoso laberinto de trámites, con lo que perdemos nuestro tiempo, nuestro dinero y nuestra paciencia.

De ahí tanta impunidad.

El legendario periodista de sociales Andrés Landa, el Jajuso Mayor, me hace el favor de escribirme al respecto, y llama la atención sobre los excesos de los restaurantes de lujo.

Le dejo la palabra:

“Muy buenos comentarios. Cuánto más no sabremos.

“Sucede lo mismo cuando vas a un restaurante de especialidad. Digamos, carnes argentinas. De por sí los platillos son muy caros, pero piensas que el sabor, la decoración del lugar y el ambiente los valen.

“El problema llega cuando empiezas a padecer el encaje de los dientes. Por ejemplo, cuando ves en la carta que en el platillo de carne que te ofrecen. la guarnición tiene un precio aparte.

“Si quieres acompañar tu platillo con una ensalada de lechuga bañada en salsa mil islas, son 70 pesos, cuando una bola de lechuga te cuesta cinco pesos. Te ofrecen unos chiles toreados: tres o cuatro chiles serranos asados que te cuesta la orden 45 pesos, cuando en el producto y su elaboración no gastan ni tres pesos.

“Y así te van ofreciendo otras guarniciones, y cuando te das cuenta pagas un monto exagerado.

“Ya no te digo de los famosos restaurantes de espadas "brasileñas", que te ofrecen una gran variedad de carnes, ensaladas y caldos por 150 pesos en promedio, pero con tanta sal en las carnes hay que pedir el refresco o la jarra de agua de limón. Una Coca Cola de bote te la cobran en 35 pesos (¡y ni siquiera tu nombre trae!) y la jarra de agua en 140 pesos, pero resulta que para cuatro personas hay que pedir de menos dos jarras.

“No conforme con eso, al final pasa la hostess para ofrecerte un postre… y pues ya entrados. le vas al dulce. Pero, ohhhhh, ése también se cobra aparte y son de menos 60 pesitos por cada uno.

“Como te das cuenta, todos buscan el extra, abusando en muchos casos pues se supone, por ejemplo, que la guarnición debería ser parte del platillo. En los restaurantes de lujo, que de por sí son carísimos, no deberían timar así al cliente.

“Así las cosas, ya te aparecerás en esos restaurantes por el festejo de algún amigo y no sólo porque se te antojó ir a comer con la familia. Y así tendrás que pagar…

“¡Saludos!”


Sin tacto

Sergio González y Levet

TOMÁS CARRILLO HERNÁNDEZ

El domingo 5 de mayo, como una centella, cayó la cuenta pendiente del corazón sobre el periodista Tomás Carrillo Hernández, todo un reportero legendario en la Cuenca del Papaloapan, desde donde manejó durante tantos y tantos años, lleno de enjundia por el oficio, la información de esa zona candente.

La noticia sobre su sentido fallecimiento cundió entre sus amigos y colegas -que es decir lo mismo en el caso de los comunicadores verdaderos-. De todo el estado, desde el centro del país, empezaron las llamadas de sorpresa y condolencia, porque nadie imaginaba que Tomás, el gran Tomás, ya había mandado su última nota como corresponsal de los noticieros de Radio y Televisión de Veracruz, en donde era uno de los mejores y más antiguos.

Apenas el sábado 29 de abril, una semana antes, platicaba sobre él con su hijo, Tomás Carrillo Sánchez, y me decía que su padre siempre le había advertido sobre lo difícil que era la profesión de reportero; difícil y peligrosa, porque había que tener mucho cuidado en lo que se publicaba. Y más en pueblos pequeños. En donde te encontrabas y tal vez tenías que enfrentar a la vuelta de la esquina a todo aquel que hubieras criticado o señalado por la comisión de algún error o algún delito.

Tomás Carrillo hijo, sin ser el primogénito, sí era el hijo que llevaba su nombre, y el que más se le parecía en lo físico. Y diría que el más cercano, sobre todo en el sentido de que fue el que mejor abrevó la sabiduría de su padre; sabiduría de reportero que no es decir poco.

Duro trance para él perder a su querido padre en un momento crucial, en plena campaña para presidente municipal de su pueblo, cuando el show de la política deberá continuar a pesar del dolor y la nostalgia.

Pero regresemos al padre ido, al colega que se nos adelantó como del rayo -que dijera el poeta Miguel Hernández-: como corresponsal de radio y televisión, siempre fue inconfundible con su acento indeleble, su estilo de decir o escribir las cosas, y la precisión de sus comunicados.

Para los jefes de información y de redacción, tener de corresponsal o reportero a Tomás Carrillo era una verdadera bendición, porque no había necesidad de corroborar sus datos precisos, no se tenía que corregir nada de su sintaxis precisa y cumplida; las cabezas para sus notas surgían diáfanas desde el primer párrafo; las respuestas a las preguntas quien, cómo, cuándo, etc., siempre estaban respondidas.

Seguramente su antigua máquina de escribir y su moderna computadora ya están extrañando el trabajo febril de Tomás. En aquella mesa de trabajo de su casa de Cosamaloapan habitará para siempre el eco del repiqueteo sobre el teclado; de su voz fuerte y precisa, tropical como ninguna otra, con la que pasaba las notas por el teléfono.

Lo vamos a extrañar, como se extraña a los compañeros que se van desgajando con el paso de los años que, ay, cada día son más.

Pero no nos dejemos llevar por la pesadumbre, porque Tomás Carrillo vivió a plenitud su oficio de comunicador.

Gloria al reportero que hoy ha pasado al umbral de la historia. Las musas lo inspiraron. No será olvidado.

Sin tacto

Sergio González y Levet

VOLARIS: MÁS TRAMPAS DE LA FE

Un par de amigos que me hicieron el favor de leer el texto de ayer, en el que consigné algunas de las trampitas que han inventado los genios financieros de Telcel, con las que intentan exprimir aún más a sus atribulados usuarios, como eso de cobrar aparte los minutos adicionales de las “llamadas gratis” y las llamadas por cobrar.

 [Por cierto, una querida amiga y lectora, Lissette Reynaud, me hace ver que, además, esos minutos extras Telcel los cobra más caros que el promedio, con lo que se consolida el latrocinio legal.]

Pero de regreso a mis amigos, me dicen que hace unos días utilizaron los servicios de la aerolínea “de bajo costo” Volaris para viajar de una ciudad intermedia de México a otra dentro del país. En general, el precio del pasaje fue adecuado-sin ser un regalo-, el servicio fue bueno, el vuelo se realizó dentro de los horarios señalados, y la atención de la tripulación estuvo dentro de los parámetros de urbanidad y eficiencia, sin exagerarle mucho.

Peeeeero… según me cuentan, esa línea aérea debe tener contratados a los mismos genios financieros de Slim, o a alumnos destacados de ellos, porque desde que compras tu boleto por Internet empiezan a ofrecerte “servicios adicionales” que tienen un costo extra: lugar especial en las primeras filas, mayor carga de equipaje por documentar, posibilidad de llevar a tu mascota en brazos… vaya, hasta venden seguros que “protegen” al viajero si hay retraso en el vuelo, si se pierde el equipaje y ofrecen servicio médico gratuito “en el remoto caso de que hubiera algún accidente”.

Si se fijan bien, estos servicios adicionales en realidad son una obligación de la empresa cuando te vende un boleto (lo que -como tantas cosas que no hace- debería estar sancionado por la Profeco), pero si te descuidas te encajan el diente con esa forma de eximirse de prestaciones que les corresponden por ley. Pasa algo igual con los estacionamientos, que ponen un aviso en el que dicen que no se hacen responsables de robo, daño o descompostura de la unidad que están resguardando, cuando debe ser todo lo contrario.

Bueno, pues me dicen mis amigos que llegaron al aeropuerto y antes de subir al avión les llegó un mensaje a su celular en el que les decían que podían comprar muy barato -unos 50 pesos- el tercer boleto de la fila de tres en la que iban, “para que viajaran con mayor comodidad”. Dijeron que no, y resultó que el asiento estaba vacío.

A ver, una vez que la aerolínea cierra el vuelo y ya no aceptará más pasajeros, todavía le hace la luchita para vender a algún incauto el asiento de junto, sabiendo que ya no lo ocupará nadie.

Y encima, a mis amigos les tocó la fila adelante de la salida de emergencia, por lo que los respaldos no eran abatibles. El avión no iba lleno, y comentaron a la azafata que querían cambiar de asiento y ocupar unos que estaban vacíos un poco atrás, en los que se podrían reclinar y viajar más cómodos.

La señorita, con toda la amabilidad del mundo, les dijo que “por políticas de la empresa” no era posible que los pasajeros cambiaran de lugar, pero que si pagaban la módica suma de 300 pesos por persona harían la excepción y podrían ocupar los otros asientos.

Ellos le preguntaron y se preguntaron cuál era la razón lógica por la que tenían que pagar 600 pesos solamente por cambiarse de un asiento a otro, lo que no representaba ningún gasto a la empresa y ni siquiera algún esfuerzo adicional de la tripulación.

Claro, la razón oculta es que la aerolínea trata de exprimir al máximo a los viajeros que debería atender y cuidar.

Fraudes legales de las grandes empresas de las que los desprotegidos mexicanos debemos estar pendientes en todo momento.

¡Y cuántos más hay así!


Sin tacto

Sergio González y Levet

LOS SPOTS: UNA ENCUESTA (2)

¡Uf!, debo agradecer que ahora sí me pusieron a trabajar ustedes, mis queridos lectores, con su multitudinaria respuesta al ejercicio de ayer, en el que les pregunté su opinión sobre los spots de los partidos.

Sólo para consignar, repito acá cuáles entraron en el “concurso”:

1. El de Morena, con Andrés Manuel López Obrador que nos decía que tenían tres principios: no robar, no mentir y deslindarse de las ingenuidades de Eva Cadena.

2. El de Ricardo Anaya, el Presidente del PAN, que quería convencernos más de su candidatura a Presidente de la República que de otra cosa.

3. El de Renato Alarcón, Presidente del PRI estatal, que hablaba de un PRI que resurge, que se apartó de los destrozos y corruptelas del fidelismo-duartismo.

4. El de Movimiento Ciudadano, cuyos directivos no se metieron en camisa de once varas y mejor pusieron a cantar a niños.

5. El del PRD, en el que se proponía como “la izquierda del cambio”.

6. El del Panal, que se dedicó a promover la figura del docente de educación básica.

Las preguntas eran tres y simples, directas:

1. ¿Cuál es el spot que más le gustó?

2. ¿Cuál es el spot al que más le creyó?

3. ¿Hubo algún spot que lo convenciera de votar por un partido?

Pues bien, la respuesta mayoritaria para las tres, con 54%, fue: a) Ninguno, b) Ninguno, c) No.

Después, el spot que más gustó fue el de los niños de Movimiento Ciudadano, con 32%, y se repartieron un 7% cada uno el de Andrés Manuel y el de Renato Alarcón. Debo consignar que el de Ricardo Anaya recibió un voto.

Aunque la mayoría no creyó en los spots, sí hubo un 19% de aceptación para Morena, 13% para el PAN y 12% para el PRI. Los creativos del PRD, de Movimiento Ciudadano y del Panal recibieron, cada uno, un honroso 1%.

Y en el convencimiento, ya dijimos que más de la mitad de las respuestas fueron en sentido negativo (53%). El restante porcentual se dividió entre Morena y el PRI, cuyos líderes fueron aceptados, respectivamente, por el 20% y 19%. El Movimiento Ciudadano obtuvo 5% y 3% el Panal. El PRD no obtuvo ningún voto en este sentido.

¿Qué queda de este ejercicio en el que me hicieron el favor de participar?

Primero, mi agradecimiento por su voluntad de interactuar y convertirse en lectores proactivos, en co-autores, que es lo que nos permiten cada vez más las redes y la tecnología informática.

Segundo, que los partidos deberían plantearse la viabilidad de los spots como un medio de propaganda y convencimiento hacia los electores. Es bastante revelador que el spot que más gustó fue el que menos contenido político tuvo, y en el que salen niños que no participan ni política ni electoralmente (es como si se hubiera hecho un spot musical para sordos).

Y tercero, que los dineros que aportamos los ciudadanos se podrían invertir de mejor manera en las campañas.

Por último, y como recado a las autoridades electorales, ésta no fue una encuesta en sentido estricto, sino un ejercicio de comunicación entre un columnista y sus lectores.

Aparte, como es evidente, la intención nunca fue promover el voto hacia ningún candidato o partido, porque mantengo mi creencia de que el periodista debe ser imparcial.

Gracias a todos por su respuesta, cuyo número en verdad me halagó. Quedo en deuda.

Sin tacto

Sergio González y Levet

LOS SPOTS: UNA ENCUESTA

Usted los ha visto hasta la saciedad, paciente lectora, sopesado lector.

Son los -escuche usted- cientos de miles y tal vez millones de spots que aparecieron en las pantallas de televisión -ahora digital- de todos los canales abiertos y cerrados que tiene concesionados el Gobierno de la República.

Era un spot por partido, y pasaron una y otra vez en las pausas publicitarias con una persistencia que ofendía al entretenimiento que, según, ofrece la tv. En Veracruz, los partidos enfilaron sus armas, pusieron a sus mejores hombres locales o a los nacionales y mandaron su mensaje a los ciudadanos jarochos, que tuvimos que recetarnos mañana, tarde y noche.

Como era tiempo de silencio electoral, ningún directivo partidista, ningún aspirante y ningún candidato podían promover el voto hacia sus candidatos, así que se dedicaban solamente a darle vuelta al asunto, sin mencionarlo.

Fueron uno por partido y varios del INE y el OPLE que promovían el voto. Me doy una vuelta por seis de ellos.

Era el de Morena, con Andrés Manuel López Obrador que nos decía que tenían tres principios: no robar, no mentir y deslindarse de las ingenuidades de Eva Cadena.

O el de Ricardo Anaya, el presidente del PAN, que quería convencernos más de su candidatura a Presidente de la República que de otra cosa.

Y el de Renato Alarcón, Presidente del PRI estatal, que hablaba de un PRI que resurge, que se apartó de los destrozos y corruptelas del fidelismo-duartismo.

Ah, y los de Movimiento Ciudadano, que no se metieron en camisa de once varas y mejor pusieron a cantar a niños.

Los perredistas se terminaron proponiendo como “la izquierda del cambio” en su spot.

Y el Panal se montó en su origen profesoril y se dedicó a promover la figura del docente de educación básica como el forjador de los valores del mexicano.

¿Los recuerdan? ¿Pudieron olvidarlos? ¿Tuvieron la suerte de casi no verlos? ¿O la desgracia de encontrarlos hasta en la sopa?

Fueron cientos de miles de veces que se enviaron a la ciudadanía con el propósito de hacer sentir nuestra democracia. Costaron muchos millones de pesos que pagamos los ciudadanos. Yo me pregunto si sirven de algo, y trato de dar conla respuesta correcta, objetiva.

Por eso les pido a los pacientes lectores que me ayuden a hacer un ejercicio, una encuesta particular de “Sin tacto”.

Agradecería a los lectores que por el mail, el Twitter, en mi página de Facebook o por WhatsApp me envíen su respuesta sobre tres preguntas muy sencillas:

  1. ¿Cuál es el spot que más le gustó?
  2. ¿Cuál es el spot al que más le creyó?
  3. ¿Hubo algún spot que lo convenciera de votar por un partido?

Me dice un amigo experto en mediciones ciudadanas que las respuestas de ustedes nos podrán dar una idea de la utilidad de los famosos spots, que tanto consideran los partidos y las autoridades electorales.

Así que espero, con ilusión y paciencia, su contestación a este ejercicio de interactividad.

Gracias mil.

 

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